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Amor y sexualidad

El sentirse atraído físicamente hacia alguien del sexo opuesto, no es sino el primer paso que se ha de vivir para llegar a conocer el
verdadero amor.
Sin duda, afirmaciones como las siguientes tienen una pequeña parte de verdad y otro tanto de ingenuidad por parte de quien las dice:
"Quedé flechado con solo verte", "fue amor a primera vista", "cuando te vi por primera vez, supe que pasaríamos juntos el resto de
nuestras vidas"… La lista puede ser interminable pero, la pregunta es si realmente es posible enamorarse de alguien en un primer
encuentro.

Habría que decir que el verdadero amor difícilmente podría surgir en un único instante ya que es el fruto del trato y del conocimiento
mutuo que se va dando entre dos personas que han dispuesto sus vidas por común acuerdo para compartir lo que podríamos llamar un
"proceso de enamoramiento" y, como su nombre lo dice, no se da en el aquí y el ahora, sino a través del tiempo y del trato entre dos
seres humanos que consideran que pueden llegar a tener algo en común y poseen ambos la disponibilidad para conocerse más
profundamente, y quizá entonces y solo entonces, llegar a quererse.

El sentirse atraído físicamente hacia alguien del sexo opuesto, no es sino el primer paso que se ha de vivir para llegar a conocer el
verdadero amor, pero fincar una relación en este hecho, es como querer construir una casa sobre arenas movedizas. A este primer
momento o motor que mueve a la pareja a querer seguir juntos, los estudiosos le han dado un sin fin de nombres: "La mirada de las
miradas", "el encantamiento", etc.

El desenvolvimiento de la relación a partir de esta etapa inicial, nos la explica Mercedes Arzú de Wilson ": El amor entre dos persona
emerge de la atracción física en un principio. Del plano físico va transitando al psicológico y de éste, al espiritual. El anzuelo del
principio suele ser casi siempre físico… Las relaciones entre amor y sexualidad no es que sean estrechas, sino que la una entronca
directamente con la otra. Y a su vez, en su seno vibran con fuerza todos y cada uno de los ingredientes que nutren lo mejor del ser
humano: lo físico, lo psicológico, lo espiritual y lo cultural. Aquí, en el encuentro sexual lo que se destaca y toma el mando es la
emoción placentera del goce del acto sexual, quedando algo relegadas las otras tres dimensiones, pero envolviéndolo todo. Por eso hay
que volver a subrayar que la relación sexual es un acto íntimo de persona a persona, nunca de cuerpo a cuerpo. ¿Qué quiere decir esto?
Sencillamente que cuando al otro se le trata sólo como ser físico, portador de un cuerpo, se ha escamoteado la grandeza del amor y su
profundidad. Esto es lo que pasa hoy en algunas ocasiones."

Y continúa diciendo: "El cuerpo es algo personal, particular, propio. Este debe ser integrado en el conjunto de la personalidad… Amor
personal comprometido, estable, que vincula a lo corporal, a lo psicológico y a lo espiritual. Dicho en términos más rotundos: El acto
sexual auténtico, verdadero, es simultáneamente físico, psicológico y espiritual. Los tres participan simultáneamente en esta sinfonía
íntima, misteriosa, delicada y que culmina con la pasión de los seres que se funden en un abrazo… La sexualidad no es algo
puramente humano, un placer ligado al cuerpo, sino que mira a lo más íntimo de la persona…

La sexualidad es una pieza integradora de los planos físico, espiritual, psicológico y cultural. Visión del hombre completo. Si la
vocación principal del hombre es el amor, toda la vida sexual debe vertebrarse en torno a él… Por eso, ese amor que se esfuerza por
mejorarse a sí mismo, perfecciona y conduce a superarse a sí mismo dando salida a valores típicamente humanos: generosidad,
donación, confidencia, capacidad para hacer la vida agradable al otro evitando el egoísmo y el pensar demasiado en uno mismo."

Así, podemos concluir que amor y sexualidad han de formar un binomio inseparable que requiere nutrirse y complementarse
mutuamente. La sexualidad de la persona, no debe de reducirse a una simple genitalidad. Cuando una persona se entrega físicamente
al ser amado, no pone en juego únicamente su cuerpo, es más bien una donación que involucra la totalidad de lo que es,
independientemente del cuerpo que tenga, el cual, es a su vez el medio óptimo para exteriorizar y poder comunicar todo aquello que
llevamos dentro a través de las palabras que encarnan nuestros pensamientos y del lenguaje corporal no verbal que muchas veces logra
decir más que mil palabras.

De esta forma, la fusión de dos cuerpos unidos por motivos de amor y compromiso en el matrimonio, se convierte en dialogo de
intimidades que en exclusiva se dan a conocer mutuamente en una entrega de personalidades, corazones e inteligencias que por un
momento se funden en "una sola carne" sin por ello llegar a confundirse uno con el otro ya que cada uno sigue conservando la propia
originalidad, solo que ahora enriquecida por la donación que cada uno ha hecho de sí y de la aceptación mutua del otro como un
regalo.
SALUD SEXUAL EN LA ADOLESCENCIA
Los adolescentes: seres «sexuales» con derechos
La adolescencia representa una delicada etapa de transición entre la niñez y la edad adulta, en la que los jóvenes
desarrollan su personalidad y construyen su identidad. Es precisamente en este periodo en el que los jóvenes comienzan
a sentir curiosidad acerca de su naturaleza y de su orientación sexual. La cuestión de la sexualidad en los adolescentes
abre un amplio debate en torno al reconocimiento de estos como seres sexuales.
La adolescencia
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el término «adolescente» hace referencia a aquellas personas entre
10 y 19 años, mientras que el término «joven» se debe emplear para aquellas personas entre 15 y 24 años.
Anteriormente, la adolescencia era considerada como un fenómeno propio del mundo occidental. En cambio,
actualmente, el fenómeno de la adolescencia está ampliamente reconocido y se ha convenido en que se trata de una
fase del desarrollo por la que pasan todos los seres humanos.
La adolescencia es un periodo de transición físico, psicológico, emocional y social en el que se completa la construcción
de la personalidad y en el que el joven busca crear su propia identidad mediante la exploración de nuevos terrenos,
incluido el universo sexual.
Derecho a la sexualidad y a la reproducción
Uno de los principales problemas ligados a esta transición de la niñez a la edad adulta es la sexualidad. La maduración
física que tiene lugar durante la pubertad provoca que el adolescente tome conciencia de su sexualidad y,
simultáneamente, le atribuye un nuevo estatus social, particularmente, en las relaciones con sus padres y con sus
semejantes. Sin embargo, existe una percepción distinta de este nuevo estatus social según los contextos culturales y
sociales. De este modo, la concepción que cada sociedad tiene de la adolescencia influye en el significado de la
sexualidad, así como en el margen de decisión que se les reconoce a los jóvenes con respecto a su identidad sexual y a
las actividades sexuales que se les permiten realizar.
No obstante, la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de 1989 reconoce a los menores de 18 años con
el estatus de ser humano teniendo sus propios Derechos del Hombre. Durante la conferencia sobre la población y el
desarrollo de la ONU (celebrada en El Cairo en 1994 y en Nueva York en 1998) y durante la IV conferencia sobre
mujeres como seres humanos (organizada en Beijing en 1995), se declaró que los jóvenes tenían derecho a la
sexualidad y a la reproducción.
Datos estadísticos
La edad media en la que se mantiene la primera relación sexual varía según el país y según el continente, en función del
contexto social. Determinados factores —tales como las prácticas habituales existentes en algunas sociedades como,
por ejemplo, los matrimonios infantiles (o matrimonios precoces), el turismo sexual, o incluso la frecuente incidencia de
violaciones— desempeñan un papel determinante en la vida sexual de los adolescentes.
A día de hoy, apenas se realizan estudios a nivel global acerca de la preponderancia de la sexualidad en los
adolescentes. Los análisis realizados no son recientes y su ámbito de estudio se aplica principalmente a nivel local o
nacional.
Un estudio internacional muestra que el 11 % de las niñas y niños (de los países en vías de desarrollo) y el 22 % de las
niñas (de América Latina y el Caribe) de entre 15 y 19 años tienen su primer encuentro sexual antes de los 15 años.
En el continente europeo, el estudio más reciente al respecto se remonta a los años 2009 y 2010 y sus resultados se
publicaron en 2011. Este estudio, un estudio comparado realizado por la OMS en 35 países europeos sobre las
tendencias sexuales de los alumnos de 15 años, revela que el 26 % de este grupo de población ya ha mantenido
relaciones sexuales. A pesar de que se haya constatado una disminución en el número de relaciones sexuales precoces
en las zonas industrializadas, se aprecia un aumento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Conductas de riesgo
Los adolescentes con una actividad sexual «precoz» suelen asociarse con conductas de riesgo como el consumo de
drogas y alcohol, la prostitución o el abandono escolar, entre otros. No obstante, ningún estudio parece establecer un
vínculo entre la sexualidad y este tipo de conductas. Los factores determinantes pertenecen, en su mayoría, al contexto
familiar y ambiental, a las malas compañías, etc.
Sin embargo, el hecho de mantener relaciones sexuales sin protección y/o con diferentes personas comporta una serie
de riesgos graves y de consecuencias tales como la contracción de enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la
sífilis, la gonorrea, la clamidia o el VIH o embarazos precoces no deseados. Según la OMS, cerca de 15 millones de
adolescentes son padres cada año.
El VIH y el SIDA representan un peligro mortal para los adolescentes en los países en los que la incidencia de estas
enfermedades es mayor. Los últimos datos estadísticos indican que 5.400.000 jóvenes conviven con el VIH, de los
cuales un 40 % tienen entre 15 y 24 años. Dentro de este rango de edad, el riesgo de infección parecer ser más elevado
en el caso de las mujeres que en el de los hombres. Esto se debe a que el riesgo de violaciones y de actos de violencia
sexual tanto dentro como fuera del seno del matrimonio, sobre todo en los casos de matrimonios infantiles o precoces, es
mayor en el caso de las mujeres.
Salud reproductiva
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Según la OMS, la salud reproductiva es «un estado general de bienestar físico, mental y social, y no de mera ausencia de
enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos. En
consecuencia, la salud reproductiva entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria, sin riesgos y de procrear, y la
libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia» 1 (derechos reproductivos). Tanto el hombre como la mujer
tienen derecho a estar informados y tener acceso a métodos de regulación de la fertilidad seguros, eficaces y asequibles así como a
disponer de servicios accesibles de planificación familiar y salud pública que permitan la adecuada asistencia profesional a la mujer
embarazada y permitan que el parto se produzca de forma segura y garantice el nacimiento de hijos sanos, es decir, sin discapacidad
alguna.

Evolución del concepto[editar]


Respecto a la Salud Reproductiva, Ivonne Szasz, socióloga española especializada en demografía, señala que tradicionalmente,
hemos usado los términos "planificación familiar" y "salud materno-infantil", para referirnos -con un matiz médico- a las
enfermedades y muertes relativas a los procesos reproductivos, y a las complicaciones del embarazo y del parto. Un concepto con
un fin claro: controlar el crecimiento poblacional (antinatalismo & natalismo). En los últimos años se ha comenzado a utilizar el
término "Salud Reproductiva" que al contrario del anterior pone énfasis en "los derechos sexuales y reproductivos de hombres
y mujeres. Es decir, el acceso de hombres y mujeres al propio cuerpo, a la satisfacción personal y a la toma de decisiones sobre
cuándo, cómo y con quién tener relaciones sexuales.2

Maternidad[editar]
Véanse también: Maternidad y Planificación familiar.

Se considera que la salud materna e infantil mejora sustancialmente cuando la madre tiene por lo menos 18 años de edad.
Los embarazos adolescentes y por tanto la maternidad adolescente se asocian con una peor salud tanto de la madre como de los
hijos nacidos de mujeres adolescentes.3
Si se desea tener otro hijo más, se considera mejor para la salud de la madre y para el éxito del embarazo y el
consiguiente parto seguro, esperar al menos 2 años después del nacimiento anterior antes de intentar concebir un nuevo hijo
(también se considera que no es conveniente esperar más de 5 años a tener otro nuevo hijo). 3 Después de un aborto, ya
sea espontáneo o inducido se considera más idóneo esperar al menos 6 meses para un nuevo embarazo.3

Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo - El Cairo - 1994[editar]


Artículo principal: Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo

La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), (International Conference on Population and
Development (ICPD)) celebrada en El Cairo, Egipto, del 5 al 13 de septiembre de 1994. Participaron delegaciones de 179 Estados
participaron en las negociaciones para acordar y aprobar un Programa de Acción sobre población y desarrollo para los próximos 20
años. Unos 20.000 delegados de varios gobiernos, Naciones Unidas agencias, ONG, y multitud de medios de comunicación se
reunieron para tratar múltiples aspectos relacionados con la población, incluyendo a inmigración, la mortalidad infantil y mortalidad
materna, control de la natalidad, planificación familiar, la educación sexual y la educación de las mujeres.4
El Programa de Acción de la ICPD,5 a pesar de que recibió el apoyo de una amplia mayoría de Estados miembros de la ONU, no goza
de la condición de instrumento jurídico internacional, por lo que no es jurídicamente vinculante.
El Programa de Acción hace suya una nueva estrategia que hace hincapié en los vínculos entre población y desarrollo centrándose
en satisfacer las necesidades individuales de mujeres y hombres en lugar de objetivos de carácter demográfico.6
Programa de Acción - Objetivos[editar]
La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo promovió un consenso sobre cuatro objetivos cualitativos y
cuantitativos para la comunidad internacional, de los cuales los dos últimos tienen particular importancia para la salud reproductiva:

 Reducción de la mortalidad materna: la reducción de las tasas de mortalidad materna y la consiguiente reducción de las
disparidades en dicha tasa entre los distintos países, regiones geográficas, grupos socioeconómicos y étnicos.

 Acceso a los servicios de salud reproductiva y salud sexual, incluida la planificación familiar: la planificación familiar, el acceso
y la información sobre los métodos anticonceptivos, la atención prenatal, los partos sin riesgos y la atención post-parto, la
prevención y el tratamiento adecuado de la infertilidad, la prevención del aborto así como la gestión de las consecuencias del
aborto, el tratamiento de infecciones de los órganos reproductivos, de las enfermedades de transmisión sexual y otras
condiciones de salud reproductiva así como la educación, el asesoramiento, según proceda, sobre la sexualidad humana, salud
reproductiva y la paternidad responsable. Servicios específicos de atención al VIH (SIDA), al cáncer de mama, la infertilidad,
el parto y el aborto debe estar disponible. La disuasión activa de la mutilación genital femenina (Ablación de clítoris).
Universalización de la planificación familiar[editar]
La clave de este nuevo enfoque es apoyar a las mujeres y brindarles más opciones a través de un mayor acceso a la educación y los
servicios de salud y promover el desarrollo de formación para la búsqueda y obtención de empleo y la consiguiente autonomía de la
mujer. El programa defiende la universalización de los servicios de planificación familiar para el año 2015, o antes si fuera posible,
como parte de un planteamiento amplio sobre la salud reproductiva y los derechos reproductivos, en la que se pretende disponer
del máximo de recursos tanto de los gobiernos como de las instituciones internacionales.

Salud reproductiva y aborto[editar]


Aborto legal y seguro[editar]
La Organización Mundial de la Salud, en su publicación Journal Paper promueve con urgencia el aborto legal y seguro como uno de
sus derechos reproductivos y derecho fundamental de las mujeres, independientemente de donde vivan. El aborto inseguro se
considera una pandemia silenciosa.101112
El artículo indica que "acabar con la pandemia silenciosa del aborto inseguro es un imperativo urgente para la salud pública y
los derechos humanos". También afirma que "el acceso al aborto seguro es una mejora directa sobre la salud de la mujer, como se
documentó en Rumania durante el régimen del Presidente Nicolae Ceausescu" y "la legalización del aborto libre es una condición
necesaria pero insuficiente para mejorar la salud de la mujer". En dicho artículo se cita que en algunos países como la India donde el
aborto es legal desde hace décadas, el acceso a los servicios médicos sigue estando muy restringido a causa de otras barreras.
La Estrategia Mundial sobre Salud Reproductiva de la OMS, aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2004 señaló:
"Como una causa evitable de mortalidad y morbilidad materna el aborto inseguro que debe tratarse como parte de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio -objetivo: mejorar la salud materna- así como de otros objetivos internacionales de desarrollo".13
Estrategia contra el aborto inseguro[editar]
La sección de Desarrollo e Investigación en Reproducción Humana de la OMS (Development and Research Training in Human
Reproduction - HRP), que trabaja en salud sexual y reproductiva,14 tiene una estrategia global para luchar contra el aborto inseguro
que se compone de cuatro actividades interrelacionadas:13

 recopilar, sintetizar y generar evidencias científicas sólidas sobre la prevalencia del aborto en malas condiciones y prácticas;
 desarrollar tecnologías mejoradas para las intervenciones médicas y quirúrgicas para hacer más seguro el aborto;
 trasladar las evidencias y desarrollo en normas, instrumentos y directrices ejecutivas;
 apoyar el desarrollo de programas y políticas que reduzcan el aborto inseguro y mejoren el acceso al aborto seguro y la
atención sanitaria de calidad post-aborto.
La lucha contra el aborto inseguro y la posibilidad de legalizar el aborto seguro dentro de los sistemas de salud públicos para mejorar
la salud materna (evitando la mortalidad materna) no debe entenderse como una promoción de aborto como un método
de planificación familiar.
CONDUCTAS SEXUALES RESPONSABLES

En los últimos años aumentó la incidencia de nuevos casos de HIV en personas mayores de 50 años. La comercialización de drogas
contra la impotencia prolongó la vida sexual, pero aún los mayores se resisten al uso del preservativo.
POR NATALIA MUÑIZ
Diario Popular
16-12-2012

Dado el aumento de la expectativa de vida, los avances en la medicina que permiten un envejecimiento activo y saludable y la
comercialización de drogas contra la impotencia, los adultos mayores prolongaron su vida sexual. Sin embargo, el uso del
preservativo aún sigue siendo resistido por este grupo, se mantienen prejuicios y falta conciencia sobre la importancia de una
sexualidad responsable.
«Es un gran desafío. Desde hace 10 años estamos viendo una incidencia en nuevos casos de personas que tienen diagnóstico de HIV
después de los 50 años. Del 7 por ciento en 2004 subió al 12 por ciento en 2008, un 5 por ciento más entre los nuevos casos. Si bien
es poco, es una tendencia que está aumentando. Y en Estados Unidos trepa al 20 por ciento», señaló la médica infectóloga Patricia
Patterson, de la Fundación Huésped, quien trabaja con adultos mayores.
En declaraciones a este diario señaló que en parte se debe a que «en el ’98 se autorizó el sildenafil como medicación que mejora la
potencia sexual, por lo cual las personas mayores prolongaron la vida sexual pero no tienen la conducta del uso del preservativo y
tampoco se consideran en riesgo».
Al respecto la profesional destacó que «las personas mayores no tienen esa conducta porque en su juventud estaba mal visto usar
condón, estaba asociado con las trabajadoras sexuales, incluso era de macho volver a casa con una sífilis».
Además muchos mayores «todavía piensan que el riesgo está en las personas homosexuales, en las trabajadoras sexuales, en
usuarios de drogas o en relaciones promiscuas y no es así, no importa con cuántas personas tengas relaciones, sino que se use el
preservativo».
En este marco, Patterson advirtió que «las mujeres de 50 años y más están en riesgo, por la misma biología, porque la escasa
cantidad de hormonas reseca las mucosas, la fricción las irrita más, se generan pequeñas heridas y son más propensas» a
contagiarse.
Sin embargo, señaló que «hay otro punto, hay mujeres mayores, con matrimonios de 30 años o más, que se enteran que tienen HIV
cuando van a donar sangre, y se contagiaron porque sus maridos abrieron la pareja, pero como el hombre no se consideraba, no usó
preservativo, y luego contagió a su esposa».
«Esto genera un gran resentimiento. Muchas veces son mujeres que no salieron de sus casas, tuvieron una vida sana, nunca
fumaron, no tomaron alcohol, se cuidan en las comidas, hacen actividad física, nunca tuvieron otra pareja, su marido fue su primer
novio y se terminan enterando que tienen HIV cuando van a donar sangre. Cuestionan por qué no me cuidó, por qué no usó
preservativo -al abrir la pareja-. Hay que tomar conciencia que se pone en riesgo la vida de una tercera persona», manifestó.
Por otra parte, comentó que hay otros casos de mujeres que «se divorciaron y comienzan a tener relaciones sexuales con hombres
con quienes van y vienen y tienen la certeza que no le es fiel, porque cada vez que se separan hace alarde que anduvo con otras
mujeres, y sabiendo que están jugando con fuego no usan preservativo y cuando se infectaron lloran a mares porque sabían que les
podía pasar».
Recuadro: «Invisible ante la sociedad»
La médica infectólogoa Patricia Patterson sostuvo que “otro problema es que el HIV en adultos mayores está invisible ante la
sociedad y los profesionales de la salud”.
“Es muy freucente que una persona mayor de 50 años o más que tiene HIV se enferme de neumonía, haya pasado por varios
diagnósticos, vaya de médico en médico, y a nadie se le ocurrió pensar que puede estar teniendo enfermedades marcadoras de
SIDA”, destacó.
Al respecto indicó que “la mayoría de los diagnósticos de HIV en personas mayores son tardíos, se hacen cuando enferman o
internan, y es grave porque el médico no habló de sexualidad con su paciente, quién no se consideraba en riesgo, pudo haber
contagiado a la pareja y a otras personas”.
“El profesional en cuanto el paciente viene y le dice que quiere usar viagra, tiene que hablar de sexualidad, preguntar qué hace para
protegerse, si usa preservativo. Y también en las familias hay que empezar a hablar de sexualidad, no solo con los jóvenes, sino con
los mayores también, porque los mayores jamás hablaron de sexualidad ni en su casa, ni en la escuela”, señaló la profesional de la
Fundación Huésped.
En tanto, advirtió que “muchas veces abren la pareja, pero no se consideran en riesgo porque ellos están casados, como si el hecho
de estar casados quitara el riesgo, y son pautas culturales, hay que insistir con el uso del preservativo”.
Tasa de HIV por 100 mil habitantes por sexo y grupo de edad a partir de los 50 años, Argentina. Años 2001-200 y 2009-2010
Años 2001-2002

En el último boletín sobre HIV-Sida en Argentina, la Dirección Nacional de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual señaló que la
epidemia en el país «se estabilizó» desde hace al menos cinco años:
Se siguen diagnosticando anualmente alrededor de 5.500 personas con VIH.
Se infectan alrededor de 100 niños/as por transmisión vertical.
Fallecen aproximadamente 1.400 personas por Sida al año.
Pese al «amesetamiento» de los indicadores, el análisis de las notificación epidemiológicas advierte algunos cambios en la
distribución de los nuevos casos de VIH: ascenso de la razón hombre/mujer, incremento de la proporción de diagnósticos de varones
que se infectaron por relaciones sexuales con otros varones y aumento de los diagnósticos tardíos.
Se estima que en el país viven alrededor de 110.000 personas con VIH, 4 de cada 1.000 jóvenes y adultos están infectados con el
virus y el 40% desconoce su condición.
De las 5.000 personas en promedio diagnosticadas con VIH cada año, el 90% de las mujeres y el 88% de los varones se infectaron
durante una relación sexual sin protección. Entre los hombres, el 48% se infectó durante una práctica con una mujer y el 40%, con
otro varón.
El 27% de los varones y el 25% de las mujeres acceden al diagnóstico en estadios avanzados de la infección.
Al comparar los períodos de 2001-2001 y 2010-2011, se observa un aumento en la proporción de los diagnósticos en las personas de
más de 40 años para ambos sexos.
En los últimos dos años, la mediana edad de diagnóstico fue de 34 años para los varones y de 31 para las mujeres.
La razón hombre/mujer va en aumento a medida que crece la edad de las personas que reciben el diagnóstico de VIH.
Los grupos de 15-24 años y de 25-34 años se mantienen por debajo de 2 varones por cada mujer con diagnóstico de VIH, a diferencia
de los grupos de 35-44 años y de 45-54, que se encuentran por encima.
En Argentina, se distribuye en forma gratuita el Tratamiento Antirretroviral (TARV) para aproximadamente 50 mil personas. De
éstas, el 69% recibe los medicamentos de parte del sistema público de salud.
Violencia Sexual y en el noviazgo
La violencia en el noviazgo se define como todo tipo de ataque intencional de distintos tipos, como: sexual, físico o psicológico, de
un miembro de la pareja contra el otro en una relación de noviazgo1 con el objetivo de controlar, dominar a la persona o sentirse
superior en la pareja.2 Una relación con estas características suele denominarse noviazgo violento.
Es común que en este tipo de relaciones se tienda a caer en círculos viciosos de los cuales es difícil salir, puesto que el agresor tiende
a estar arrepentido del acto cometido. Este es el motivo por el cual suele pedir disculpas, se comporta de manera cariñosa tratando
de enmendar el error, alega que no volverá a pasar o que el otro lo provocó y el agresor no quería; aunque tiempo después vuelva a
cometer el mismo acto violento.
En la mayoría de los casos de violencia física en el noviazgo tiende a presentarse síntomas menores como el maltrato emocional o el
psicológico, pidiendo cambios ya sean físicos o conductuales que al agresor le disgusten, como puede ser el caso de la vestimenta,
amistades entre otras. Después de haber obtenido resultados con el maltrato psicológico o emocional suelen pasar al maltrato físico
leve, que podría ser, dependiendo el caso, tirones, jalones de cabello o de brazos, arañazos, etc. Prosiguen con el maltrato físico
moderado, golpes, bofetadas, patadas, etc. Es común que este tipo de conductas sean arrastradas hasta el matrimonio, donde dejan
de ser una agresión moderada para pasar a ser un maltrato físico crónico, corriendo el riesgo de ser golpeados con brutalidad, al
extremo de tener que necesitar atención médica, incluso provocando la muerte.
Esta temática se inscribe dentro de la violencia en las relaciones de pareja, pero se limita típicamente a parejas no convivientes, sin
hijo(s) en común, no unidas por lazos económicos o institucionales, en general adolescentes o adultos jóvenes. En el caso de parejas
heterosexuales, se inscribe dentro de la violencia de género.
El concepto se ha forjado como temática de estudio específica por ser un precursor de la violencia doméstica|violencia en el
contexto de un matrimonio.34 Esto es, estudiando los orígenes de la violencia en parejas casadas, en general mucho más grave y
evidente, se llega a la conclusión de que ésta proviene de una violencia más sutil e invisibilizada en la época de noviazgo. Los
esfuerzos de los especialistas orientados hacia la prevención de la violencia doméstica se orientan, en parte, hacia la detección de las
primeras señales de violencia que se manifiestan en esta primera época de vida de la pareja unida por primera vez.

Estudio[editar]
En 1957 Alexis C. Kanin estudió sobre las relaciones sexuales forzadas en el contexto de relaciones de noviazgo. 5 Recién 1981 James
M. Makepeace llamó la atención de la comunidad científica sobre la temática6 y advirtió que la violencia en el noviazgo es un grave
problema que afecta de forma considerable la salud física y mental de los y las adolescentes.7

Prevalencia[editar]
La prevalencia de la violencia en relaciones de noviazgo ha sido estudiada por muchos autores y se han publicado índices de
prevalencia desde 9 a 57 %. Es decir, entre el 9 y el 57 % de las personas ha sufrido violencia en una relación de noviazgo. 8 Los
motivos para tal dispersión se deben a diferencias en la definición de violencia, el método para evaluarla, el tipo de población y el
periodo de tiempo evaluado. De todos modos, en la mayoría de los estudios se observa que las diferencias por género no son tan
visibles como en parejas casadas o convivientes.9
Según la Organización Mundial de la Salud, 3 de cada 10 adolescentes denuncian que sufren violencia en el noviazgo. Por otro lado
muchas de las mujeres maltratadas durante el matrimonio vivieron violencia en el noviazgo. 10
El Instituto Mexicano de la Juventud dependiente de la Secretaria de Educación Pública de México realizó en 2007 una Encuesta
sobre violencia en las relaciones de noviazgo entre personas de ambos sexos entre 15 y 24 años que en ese momento vivían una
relación de noviazgo. Se obtuvo que el 15 % de los/las encuestados/as había experimentado al menos un incidente de violencia física
con la pareja que tenían en el momento de la encuesta, de los cuales el 61 % eran mujeres. El 76 % fueron víctimas de violencia
psicológica y el 16,5 % de las mujeres señaló haber sufrido un evento de violencia sexual por parte de su pareja.11

Formas de maltrato[editar]
Las formas de maltrato se pueden clasificar en cinco categorías; de la más a la menos frecuente son: Psicológica, Emocional, Física,
Económica y Sexual. [2]
Maltrato psicológico[editar]
Son acciones orientadas a controlar, restringir los movimientos o vigilar a la otra persona; aislarla socialmente; desvalorizarla,
denigrarla, humillarla o hacerla sentir mal consigo misma; hacer que otros se pongan en su contra, acusarla falsamente o culparla
por circunstancias negativas; obligarla a ir en contra de la ley o de sus creencias morales y/o religiosas; destruir su confianza en sí
misma o en la pareja. Las conductas más frecuentes son:
 «Decir que eres acreedor(a) de un golpe (aunque no lo lleve a cabo)»,
 «celos excesivos»,
 «llamar varias veces al día para averiguar que está haciendo el otro»,
 «controlar su tiempo o sus actividades cotidianas»,
 «imponer el punto de vista»,
 «acusar injustamente de ser infiel»
 « tratar de cambiar el modo de vestir del otro»
Maltrato emocional[editar]
Son actos de naturaleza verbal o no verbal que generan intencionalmente en la víctima ansiedad, temor o miedo, tal como las
intimidaciones y las amenazas. Incluye las amenazas o los actos de violencia dirigidos a un familiar o a un conocido de la víctima, a
sus bienes o hacia el agresor mismo, realizados con el mismo fin. Las conductas más frecuentes son:

 «Llegar borracho(a) a la casa a hacer escándalo»,


 «maltrato físico, después llorar y alegar que él(ella) es el amor de tu vida y que no habrá dos como él (ella)»,
 «Romper o destruir algún bien personal del otro intencionalmente»,
 «Amenazar con tener una relación con otra persona» y
 «Amenazar con hacerse daño a sí mismo(a), si el otro no hacía algo que él (ella) dijo».
Véase también: Maltrato emocional
otros comportamientos de que son signo que tu pareja está haciendo violenta son:

 Controla todo lo que haces y exige explicaciones. Quiere saber con lujo de detalles a dónde vas, dónde estuviste, con quiénes te
encontraste o a quiénes vas a ver, los horarios y el tiempo que permaneciste en cada lugar, cuánto tiempo estarás fuera, el
horario de regreso, etc. Y para comprobar que dices la verdad te llama constantemente.
 Revisa tus pertenencias, tu diario, celular o correo electrónico para conocer "la verdad".
 Vigila, critica o pretende que cambies tu manera de vestir, de peinarte, de maquillarse (para la mujer), de hablar o de
comportarte.
 Presiona para que hagas dietas o ejercicio.
 Te hace sentir menos al compararte con otras personas.
 Te prohíbe, amenaza o manipula con respecto a los estudios, el trabajo, las costumbres, las actividades o las relaciones que
desarrollas.
 Tu pareja decide cuando verse, a qué hora, dónde, tipos de salidas, etc.; todo de acuerdo a su conveniencia
 Si le preguntas o le pides alguna explicación, se exalta, culpa a los demás por estar en contra de su relación, pero jamás
responde a su conducta
 Se niega a conversar o a discutir con franqueza acerca de los conflictos o los desacuerdos de la pareja
 Coquetea con otras personas delante de ti o en secreto
 Es una persona agradable, simpática y respetuosa con los demás pero totalmente diferente contigo
 Tiende a hacer escándalos en público o en privado por cualquier causa
 Se enoja y te hace la ley del hielo (no te habla) por mucho tiempo
 Te provoca miedo por sus reacciones. Te ha presionado para tener relaciones sexuales. Limita y trata de acabar la relación que
tienes con los parientes, los amigos, los vecinos, los compañeros de estudio o trabajo; ya que no confía en que puedan ser una
buena influencia para ti
 Caricias agresivas
o Depresión que te puede llevar e pensar en el suicidio
o Aislamiento
o Fracaso escolar o deficiente en el rendimiento laboral
o Trastornos en la alimentación
o Trastorno en el sueño
o Adicción
o Embarazos no deseados
o Infecciones de transmisión sexual
o Agresiones físicas que pueden atentar contra tú salud física y emocional.
Maltrato físico[editar]
Son actos sobre el cuerpo de la persona, que producen daño o dolor sobre la misma (golpes, jalones, tirones, patadas, cachetadas,
mordidas, pellizcos, intento de estrangulamiento, etc.). Las conductas más frecuentes son:

 «Apretar fuerte con intención de retener»


 «Golpear con una parte del cuerpo (con el puño, un pie, etc)»
 Exigir tener relaciones sexuales.
 Empujones o pellizcos.
 Incluso matar a la víctima
Véase también: Acoso físico
Maltrato económico y patrimonial[editar]
Cuando se fuerza a la otra persona a depender económicamente del agresor, no dejándola trabajar o por otros medios; ejercer
control sobre los recursos financieros de la víctima o explotarla económicamente. Las conductas más frecuentes son:

 «No permitirle trabajar o estudiar u obligar a abandonar un trabajo o unos estudios que venía realizando».
 Negarle dinero para abastecer la despensa del hogar o medicinas.
 Negar la tarifa alimenticia.
Maltrato sexual[editar]
Son actos obligados, no consentidos por la víctima, orientados a satisfacer necesidades o deseos sexuales del o la victimario/a. Las
conductas más frecuentes son:

 «Forzar a tener relaciones sexuales» y


 «Obligar a tener comportamientos sexuales que no le agradaban o con los que no se sentía a gusto».
Véase también Abuso sexual y Acoso sexual