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El aburrimiento profundo, como el título del capítulo lo indica, es un estado en el cual logramos el

desarrollo pleno de nuestro ser y por ende de nuestro entorno. El aburrimiento es la fuente epistémica de toda
creatividad, arte e ingenio, y solo acudiendo a este, se logrará develar la hipermodernidad y sus consecuencias.
Esto, nos lleva a una crítica a la sociedad de hoy en día y el cómo la idea de que entre más se hace o produce,
mejor persona seremos.

La voluntad, que al principio estaba animada por el loable deseo de aliviar a la humanidad de su sufrimiento
inmemorial, se ha transformado poco a poco en voluntad de poder, sin más finalidad que su propio imperio sobre
las personas y las cosas, y en última instancia ha producido este mundo nuestro, obsesionado por la técnica y el
éxito. (Lipovetsky, Charles, 2006, p.36)

Es así como el posmodernismo nos ha vuelto seres competitivos y egoístas, hemos dejado de lado la
capacidad de empatía y hemos valorado la rutina como un fin en nuestra existencia. Así como Han (2012)
menciona “Por falta de sosiego, nuestra civilización desemboca en una nueva barbarie.” Y es en nuestro entorno y
relaciones próximas en las que nos cobijamos sin ganas ni ímpetu de querer salir de nuestra zona de confort.
Asumimos y damos por hecho que el individualismo al cual le llamamos progreso, suscita en nosotros el apetito
por el hiperconsumo.

Este pensamiento nos conduce a una profunda reflexión en la cual podemos afirmar que el siglo XXI,
constituye en gran parte al ápice del exceso de positividad. Más aún, el llamado consiste en revalorizar lo que deja
de ser cotidiano. Junto con el aburrimiento, comienza nuestro propio proceso reflexivo, que a su vez purifica y
revitaliza nuestro andar y relacionar con los demás. “Tampoco admite aquel aburrimiento profundo que sería de
cierta importancia para un proceso creativo” (Han, 2012, p.35). La calma, la contemplación nos invitan a navegar y
divagar forjando nuevos e interesantes y senderos, que nos guían a parajes que nos sacan de nuestra zona de
confort.

Es difícil poder ser consciente de una situación en particular, sin siquiera ser consciente del propio Ser.
“Since perceived things themselves are obviously accessible only through perception, we end by understanding
neither. We are caught up in the world and we do not succeed in extricating ourselves from it in order to achieve
consciousness of the world.” (Merleau-Ponty, 1945, p.6). Únicamente alcanzaremos consciencia plena cuando
logremos revalorar el aburrimiento por sobre la hiperactividad. Recordemos que la hipermodernidad nos ha
planteado la rutina como nuestro camino a seguir, y por ende el ocio ha quedado de lado, sin espacios para la
contemplación de nuestro propio ser ni de nuestro entorno.