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San Juan de Pasto, 20 de septiembre de 2019

Señor
JUEZ – REPARTO
Ciudad

REF: ACCIÓN DE TUTELA

ACCIONANTE: ALVARO PIO HIDALGO identificado(a) con Cedula de Ciudadania 5.203.166 de Pasto (N).

ACCIONADOS: MEDIMAS EPS

ALVARO PIO HIDALGO identificado(a) con cedula de ciudadanía 5.203.166 de Pasto (N), respetuosamente, para impetrar la presente
ACCION DE TUTELA, en ejercicio del derecho fundamental consagrado en el artículo 86 de la Constitución Política de Colombia,
reglamentado en las disposiciones normativas previstas en los Decretos 2591 de 1991 y 306 de 1992, dirigida en contra de MEDIMAS
EPS, en procura de la protección de los derechos constitucionales fundamentales como son a la VIDA, SALUD, INTEGRIDAD
PERSONAL -FÍSICA, DIGNIDAD HUMANA y SEGURIDAD SOCIAL, AFILIACION A SALUD, teniendo en cuenta los hechos que
expongo y las pruebas necesarias que se adjuntan en el acápite probatorio:

HECHOS

PRIMERO: pertenezco al régimen contributivo de salud por ser pensionado y me presta el servicio la empresa MEDIMAS EPS.

SEGUNDO: La entidad con la que recibimos los servicios de salud nos remitió a la clínica HISPANOAMERICA donde se me realizo la
atención en primera instancia en el año 2018, donde se me remitió al aclínica HISPANOAMERCANA casi un año después, como
tratamiento a mi diagnóstico de Artrosis de Rodilla.

TERCERO: siendo a la fecha 28/06/2019 me fue prestado el servicio médico y se me envió un tratamiento pero la clínica
HISPANOAMERICANA me dicen que deben remitirme al hospital departamental para que se continúe mi tratamiento porque ellos no
tenían convenio con la empresa MEDIMAS.

CUARTO: una vez llego al hospital departamental se me realiza la atención pero me dicen que debo esperar hasta diciembre para que
se entreguen los turnos para el próximo año y realizarme el tratamiento enviado por el médico tratante.

QUINTO: se me diligencia la autorización de servicios con los siguientes tratamientos y solicitudes médicas; Artroscopia Diagnostica De
Rodilla, Sinovectomia De Rodilla Por Artroscopia, Condroplastia De Rodilla Por Artroscopia, Remodelación De Menisco Medial Y Lateral
Por Artroscopia

SEXTO: por lo tanto honorable juez acudo a usted para la protección de mi derecho a la salud, a una vida digna.

FUNDAMENTOS DE DERECHO Y JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL RELACIONADA

“DERECHO A LA SALUD Y PREVALENCIA DE LA ORDEN DEL MEDICO TRATANTE-Persona idónea para decidir si un paciente
requiere algún servicio médico/MEDICO TRATANTE-Concepto del médico tratante no adscrito a la EPS resulta vinculante

La Corte ha insistido que el médico tratante el profesional idóneo para tratar problemas de salud, a través de medicamentos, tratamientos
que mejoran la calidad de vida del paciente (…)”1
El artículo 86 de la Constitución Política, faculta a toda persona para reclamar del Estado la protección de los derechos constitucionales
fundamentales cuando estos sean vulnerados o amenazados por las autoridades o particulares.

El derecho a la salud se constitucionalizó de forma expresa en los artículos 44, 48, 49 Superiores, como un derecho inherente a la
persona y aun cuando en un principio fue considerado un derecho meramente prestacional, por las múltiples consideraciones
jurisprudenciales y mediante Ley estatutaria 1751 de febrero 16 de 2015, se categoriza como un derecho fundamental per se, siendo
ejemplo claro de la materialización del estado social y democrático de derecho.
Por el Articulo 48 de la Constitución Política, el derecho a la salud y a la seguridad social se constituye en un servicio público esencial
de carácter obligatorio prestado bajo la dirección, coordinación y control del Estado, sujeto a los principios de eficiencia, universalidad
y solidaridad en los términos que establezca la ley y al mismo tiempo le da la categoría de derecho irrenunciable a la seguridad social

1
Corte Constitucional, Sentencia T-499/14, MG.P. ALBERTO ROJAS RÍOS
y mediante la expedición de la Ley 100 de 1993, el Sistema General de Seguridad Social en Salud, tiene como principios universalidad
e integralidad.

Por los múltiples pronunciamientos de la Corte constitucional sobre este derecho se han establecido reglas, algunas de las cuales se
citan a continuación:

La Sentencia T-016 de 2007, amplía la tesis y dice que los derechos fundamentales están revestidos con valores y principios propios
de la forma de Estado Social de Derecho que nos identifica, más no por su positivización o la designación expresa del legislador de
manera tal que:

“la fundamentalidad de los derechos no depende – ni puede depender – de la manera como estos derechos se hacen efectivos en la
práctica. Los derechos todos son fundamentales pues se conectan de manera directa con los valores que las y los Constituyentes
quisieron elevar democráticamente a la categoría de bienes especialmente protegidos por la Constitución”.

La Corte Constitucional en Sentencia T-039 de 2013, se pronuncia en los siguientes términos: “El principio de integralidad, comprende
dos elementos: “(i) garantizar la continuidad en la prestación del servicio y (ii) evitar a los accionantes la interposición de nuevas acciones
de tutela por cada nuevo servicio que sea prescrito por los médicos adscritos a la entidad, con ocasión de la misma patología”. La
materialización del principio de integralidad conlleva a que toda prestación del servicio se realice de manera oportuna, eficiente y con
calidad; de lo contrario se vulneran los derechos fundamentales de los usuarios del sistema de salud.”

En Sentencia T-743 de 2014, la Corte Constitucional se refiere al principio de integralidad en materia de salud, y lo plantea bajo dos
perspectivas: “la primera, relativa al concepto mismo de salud y sus dimensiones y, la segunda, a la totalidad de las prestaciones
pretendidas o requeridas para el tratamiento y mejoría de las condiciones de salud y de la calidad de vida de las personas afectadas
por diversas dolencias o enfermedades”

En sentencia T-531 de 2009 se establece que: “De acuerdo con las reglas jurisprudenciales, corresponde el juez de tutela evaluar si el
requerimiento del servicio de transporte es pertinente, necesario y urgente con referencia a la situación de salud específica del usuario.
Así mismo, debe indagar si el hecho de
no autorizarse un servicio de traslado se convierte en un obstáculo para acceder al servicio de salud de manera adecuada y con
dignidad, cuando se verifique que la situación económica del accionante y su familia es insuficiente para asumirlo por sus propios
medios.”

En SENTENCIA T-148 DE 2016, La Sala Cuarta de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por los Magistrados Gabriel Eduardo
Mendoza Martelo, Gloria Stella Ortiz Delgado y Jorge Iván Palacio Palacio, mediante auto del 12 de noviembre de 2015, escogió para
revisión los expedientes T-5.224.577 y T-5.232.030, los cuales fueron acumulados entre sí, por presentar unidad en la materia. Es más,
el expediente T-5.224.577 presenta iguales fundamentos fácticos que el caso que presento ante Usted, señor Juez, y para el mismo la
Alta Corte reitera que:

“esta Corte ha sostenido que, en virtud del derecho fundamental a la salud, el Estado está en la obligación de adoptar aquellas medidas
necesarias para brindar a las personas este servicio de manera efectiva e integral, derecho que, de encontrarse de alguna manera
amenazado, puede ser protegido por vía de acción de tutela.

Lo anterior cobra mayor importancia cuando se trata de sujetos que se encuentran en situación de debilidad manifiesta, como es el caso
de los niños, las personas de la tercera edad, y quienes sufren de enfermedades catastróficas, entre otras, y también sujetos que
padecen algún tipo de discapacidad, puesto que, sumado a la prestación de un servicio de calidad y un tratamiento eficiente e integral
para la enfermedad que se padezca, estos merecen una especial protección por parte del Estado. ”…..

Así lo ha señalado la jurisprudencia constitucional haciendo referencia al principio de integralidad en materia de salud, el cual ha sido
estudiado desde el concepto mismo de salud y sus dimensiones; y bajo otra perspectiva relacionada con todas aquellas prestaciones
que requiere la persona para mejorar su estado de salud y sus condiciones de vida.

Este segundo aspecto del principio de integralidad, resulta prevalente para este Tribunal, en la medida en que establece la obligación
por parte del Estado de brindar un servicio de salud eficiente que incluya tanto aspectos médicos como educativos, comprendiendo
todos aquellos medicamentos, exámenes, procedimientos, intervenciones y terapias, entre otros, con miras a la recuperación e
integración social del paciente, sin que medie obstáculo alguno independientemente de que se encuentren en el POS o no. Al respecto
la Corte ha indicado:

Es precisamente esta segunda perspectiva del principio de integralidad, la que ha sido considerada de gran importancia para esta
Corporación, toda vez que constituye una obligación para el Estado y para las entidades encargadas de brindar el servicio de salud
pues, el mismo debe ser prestado eficientemente y con la autorización total de los tratamientos, medicamentos, intervenciones,
procedimientos, exámenes, controles, seguimientos y demás que el paciente requiera con ocasión del cuidado de su enfermedad y que
sean considerados como necesarios por el médico tratante.

El principio de integralidad, resulta prevalente para este Tribunal, en la medida en que establece la obligación por parte del Estado de
brindar un servicio de salud eficiente que incluya tanto aspectos médicos como educativos, comprendiendo todos aquellos
medicamentos, exámenes, procedimientos, INSUMOS, intervenciones y terapias MEDICAMENTOS, entre otros, con miras a la
recuperación e integración social del paciente, sin que medie obstáculo alguno independientemente de que se encuentren en el POS o
no. Al respecto la Corte ha indicado:
Es precisamente esta segunda perspectiva del principio de integralidad, la que ha sido considerada de gran importancia para esta
Corporación, toda vez que constituye una obligación para el Estado y para las entidades encargadas de brindar el servicio de salud
pues, el mismo debe ser prestado eficientemente y con la autorización total de los tratamientos, medicamentos, intervenciones,
procedimientos, exámenes, controles, seguimientos y demás que el paciente requiera con ocasión del cuidado de su enfermedad y
que sean considerados como necesarios por el médico tratante.”

Además “El ser humano, necesita mantener ciertos niveles de salud para sobrevivir y desempeñarse, de modo que, cuando la presencia
de ciertas anomalías en la salud, aun cuando no tenga el carácter de enfermedad, afectan esos niveles, poniendo en peligro la dignidad
personal, resulta válido pensar que el paciente tiene derecho, a abrigar esperanzas de recuperación, a procurar alivio a sus dolencias,
a buscar, por los medios posibles, la posibilidad de una vida, que no obstante las dolencias, pueda llevarse con dignidad. ” (T-1344 de
2001, M.P. Dr. Álvaro Tafur Galvis).

La corte Constitucional, en sentencia T 188 de 2013, M.P. MAURICIO GONZALES CUERVO, señaló que:

“La jurisprudencia de esta Corte al analizar las diferentes vulneraciones al derecho a la salud, ha evidenciado que los usuarios se tienen
que enfrentar a múltiples trabas administrativas y burocráticas para poder acceder a la prestación del servicio de salud. Estas barreras
atrasan la prestación del servicio, aumentan el sufrimiento de las personas y muchas veces tiene consecuencias graves en la salud de
los usuarios, como las siguientes: a) Prolongación del sufrimiento, que consiste en la angustia emocional que les produce a las personas
tener que esperar demasiado tiempo para ser atendidas y recibir tratamiento; b) Complicaciones médicas del estado de Salud, esto se
debe a que la persona ha tenido que esperar mucho tiempo para recibir la atención efectiva, lo cual se refleja en el estado de salud
debido a que la condición médica empeora; c)Daño permanente, cuando ha pasado demasiado tiempo entre el momento en que la
persona acude al servicio de salud y hasta el momento en que recibe la atención efectiva, empeorando el estado de salud y por lo tanto
generándole una consecuencia permanente o de largo plazo; d) Discapacidad permanente, se da cuando el tiempo transcurrido es tal
entre el momento que el paciente solicita la atención y hasta cuando la recibe, que la persona se vuelve discapacitada; e) Muerte, esta
es la peor de las consecuencias, y se puede dar cuando la falta de atención pronta y efectiva se tarda tanto que reduce las posibilidades
de sobrevivir o cuando el paciente necesita de manera urgente ser atendido y por alguna circunstancia el servicio es negado. Sin duda
alguna la imposición de barreras administrativas y burocráticas, que impiden la prestación, pronta, adecuada y efectiva del servicio de
salud tiene consecuencias perjudiciales en la salud de las personas, y en la medida en que las condiciones del paciente empeoren,
necesitará una mejor atención o la prestación de servicios de mayor complejidad, lo que implicará una erogación económica mayor a la
inicialmente requerida de haberse prestado el servicio de manera oportuna y con calidad.”

Así mismo dentro de la legislación colombiana prevé EL PRINCIPIO DE INTEGRALIDAD, el cual resulta prevalente para la constitución
colombiana, en la medida en que establece la obligación por parte del Estado de brindar un servicio de salud eficiente que incluya tanto
aspectos médicos como educativos, comprendiendo todos aquellos medicamentos, exámenes, procedimientos, INSUMOS
intervenciones, terapias y MEDICAMENTOS, entre otros, con miras a la recuperación e integración social del paciente, sin que medie
obstáculo alguno independientemente de que se encuentren en el POS o no2. Al respecto la Corte ha indicado:

Es precisamente esta segunda perspectiva del principio de integralidad, la que ha sido considerada de gran importancia para esta
Corporación, toda vez que constituye una obligación para el Estado y para las entidades encargadas de brindar el servicio de salud
pues, el mismo debe ser prestado eficientemente y con la autorización total de los tratamientos, medicamentos, intervenciones,
procedimientos, exámenes, controles, seguimientos y demás que el paciente requiera con ocasión del cuidado de su enfermedad y que
sean considerados como necesarios por el médico tratante.3

Acorde con ello, es claro para esta Corporación que, cuando se trata de menores de edad, su protección no solo debe ser preferente a
la de las demás personas, sino que, a su vez, debe recibir un tratamiento integral, el cual incluye todo aquello que sea necesario para
la recuperación, rehabilitación e integración social del infante, así como aquellos servicios que le permitan desarrollar su vida en
condiciones dignas, más aún cuando se encuentran en condiciones de discapacidad.”

De igual manera, el tratamiento integral en salud está regulado en el Artículo 8° de la Ley 1751 de 2015, indicando que se debe garantizar
el acceso material a los servicios de salud, los cuales incluyen el suministro de “todos aquellos medicamentos, exámenes,
procedimientos, intervenciones y terapias, entre otros, con miras a la recuperación e integración social del paciente, sin que medie
obstáculo alguno INDEPENDIENTEMENTE DE QUE SE ENCUENTREN EN EL POS O NO”

Principio de integralidad en la prestación de los servicios de salud, Reiteración de jurisprudencia

Esta Corporación, en diversas oportunidades, se ha referido al principio de integralidad en materia de salud. Una de las perspectivas a
través de las cuales se ha abordado el tema, es aquella relativa a la adopción de todas las medidas necesarias encaminadas a brindar
un tratamiento que efectivamente mejore las condiciones de salud y calidad de vida de las personas.[30] Es decir, es obligación del
Estado y de las entidades encargadas de la prestación del servicio, propender hacia “la autorización total de los tratamientos,
medicamentos, intervenciones, procedimientos, exámenes, controles, seguimientos y demás que el paciente requiera con ocasión del
cuidado de su patología y que sean considerados como necesarios por el médico tratante”[31], como lo determinó también el artículo 8
de la Ley 1751 de 2015.

2 SentenciaT-872 de 2012.
3 Sentencia T-322 de 2012.
En ese orden, no se puede imponer obstáculo alguno para que el paciente acceda a todas aquellas prestaciones que el médico tratante
considere que son las indicadas para combatir sus afecciones, de manera oportuna y completa.
Así, por regla general, los servicios que deben ser otorgados de manera integral, son aquellos que el profesional de la salud estime
pertinentes para atender el padecimiento que se presente. Al respecto, la Corte ha señalado que:

“(…) el principio de integralidad no puede entenderse de manera abstracta, lo cual supone que las órdenes de tutela que reconocen
atención integral en salud se encuentran sujetas a los conceptos que emita el personal médico, y no, por ejemplo, a lo que estime el
paciente. En tal sentido, se trata de garantizar el derecho constitucional a la salud de las personas, siempre teniendo en cuenta las
indicaciones y requerimientos del médico tratante.”[32]

Bajo esa perspectiva, dado que con el tratamiento integral se logra garantizar la atención eficiente, adecuada y oportuna de las
patologías que puedan presentar los pacientes diagnosticados por el respectivo médico tratante, el amparo por vía de tutela se torna
procedente.

Ahora bien, la Corte ha identificado que existen ciertos eventos en los que no se logra evidenciar con claridad que el tratamiento solicitado
por el paciente relacionado con la atención integral, provenga de una orden médica o siquiera se acredite concepto o criterio del galeno,
por tanto, sostiene que, en estos casos, el juez constitucional al conceder el amparo, debe ajustarse a precisos presupuestos, que le
permitan determinar con claridad la orden que se pretende[33] dictar, a saber:

“(i) la descripción clara de una determinada patología o condición de salud diagnosticada por el médico tratante, (ii) por el reconocimiento
de un conjunto de prestaciones necesarias dirigidas a lograr el diagnóstico en cuestión; o (iii) por cualquier otro criterio razonable”[34]

De igual manera, se considera pertinente resaltar que, tal como lo ha sostenido la jurisprudencia de este Tribunal, cuando están en
juego las garantías fundamentales de sujetos que merecen una especial protección constitucional, como es el caso de menores de
edad, adultos mayores, indígenas, desplazados, personas con discapacidad física o que padezcan enfermedades catastróficas como
sida o cáncer entre otras patologías, la atención integral en materia de salud debe ser brindada independientemente de que las
prestaciones requeridas se encuentren o no incluidas en el Plan Obligatorio de Salud.[35]

A la luz de lo anterior, la Corte ha reiterado, a su vez, que debido a que el derecho fundamental a la salud comprende no solo el bienestar
físico, biológico y funcional de la persona, sino, también, los aspectos psicológicos y emocionales y que la atención integral debe
aplicarse a todas estas facetas, se configura la obligación de las EPS de brindar un tratamiento completo para todas las enfermedades
que afectan todos aquellos ámbitos que hacen parte del mencionado derecho, para, de esta manera, propiciar una adecuada calidad
de vida y dignidad humana en todas las esferas de la salud de una persona.[36]

Bajo la anterior perspectiva, la Corte ha reconocido que el servicio de salud debe ir orientado no solo a superar las afecciones que
perturben las condiciones físicas o mentales de la persona, sino, también, a sobrellevar la enfermedad manteniendo la integridad
personal. En ese mismo sentido, es que se debe encaminar la protección constitucional del derecho fundamental a la salud, es decir
que, a pesar del padecimiento y además de brindar el tratamiento integral adecuado, se debe propender a que su entorno sea tolerable
y digno.

En efecto, el derecho en cuestión puede resultar vulnerado cuando la entidad prestadora del servicio se niega a acceder a aquellas
prestaciones asistenciales que, si bien no tienen la capacidad de mejorar la condición de salud de la persona, logran hacer que la misma
sea más manejable y digna, buscando disminuir las consecuencias de su enfermedad. Sobre el particular la Corte ha sostenido que:

“(…)el derecho a la vida implica también la salvaguardia de unas condiciones tolerables, que permitan subsistir con dignidad y, por
tanto, para su protección no se requiere estar enfrentado a una situación inminente de muerte, sino que al hacerse indigna la existencia
ha de emerger la protección constitucional.”[37]

De lo anterior se desprende, que para esta Corte es factible la ocurrencia de eventos en los cuales resulta contario al principio de
integralidad en materia de salud, que se exijan trámites netamente administrativos para acceder a ciertos servicios, cuando de la
condición de la persona resulta evidente que los requiere para sobrellevar la afectación que la aqueja y, frente a los cuales, someterla
a solicitar una prescripción médica puede resultar desproporcionado. Tal enfoque ha sido reiterado en numerosas oportunidades por la
Corporación.

Bajo ese orden de ideas, es claro que en casos en los que la enfermedad de la persona hace notorias sus condiciones indignas de
existencia, resulta desproporcionado y contrario al principio de integralidad en materia de salud, que se exijan requisitos de carácter
administrativo, como lo es la prescripción por parte del galeno tratante, para que el paciente pueda recibir la asistencia médica requerida.
Así las cosas, cabe concluir que el tratamiento integral en materia de salud, comporta una gran importancia en cuanto a la garantía
efectiva de este derecho fundamental, en la medida en que no se reduce a la prestación de medicamentos o de procedimientos de
manera aislada, sino que abarca todas aquellas prestaciones que se consideran necesarias para conjurar las afecciones que puede
sufrir una persona, ya sean de carácter físico, funcional, psicológico emocional e inclusive social, derivando en la imposibilidad de
imponer obstáculos para obtener un adecuado acceso al servicio, reforzándose aún más dicho entendimiento cuando se trata de sujetos
que merecen un especial amparo constitucional.

La carta constitucional consagra en el artículo 86 un mecanismo procesal de carácter complementario, específico y directo con el cual
toda persona por si misma o por quien actué a su nombre, pueda reclamar ante los jueces, la protección inmediata de sus derechos
fundamentales, cuando estos resulten vulnerados o amenazados por la acción o la omisión de cualquier autoridad pública, o en ciertos
eventos definidos por la ley por sujetos particulares. Así se encuentra desarrollada en los Decretos 2591 de 1991 y 306 de 1992.

Ahora bien, el derecho a la salud puede ser protegido mediante la acción de tutela cuando se encuentre en conexión directa con el
derecho fundamental a la vida, entendido este no solo como la simple posibilidad de existir, sino como la garantía constitucional ha
considerado que el derecho a la salud es una condición esencial de la existencia del ser humano que le permite reclamar una vida en
condiciones dignas y exigir así mismo una vida con salud plena. En este punto vale la pena señalar que se ha entendido por derecho a
la salud, ¨ la facultad que tiene todo ser humano de mantener la normalidad orgánica funcional, tanto física como de plano de la
operatividad mental, y de restablecerse cuando se presente una perturbación en la estabilidad orgánica y funcional de su ser. Implica,
por tanto, UNA ACCION DE CONSERVACION Y OTRA DE RESTABLECIMIENTO… ¨ De la misma manera el tener derecho a una
vida digna y sana le permite reclamar la prestación oportuna y eficiente de los servicios médicos que se requieren para garantizar su
buena salud y una vida sana.

En cuanto a la protección del derecho a la vida en condiciones dignas y justas la Corporación Constitucional ha considerado
lo siguiente:
El ser humano necesita mantener ciertos niveles de salud para sobrevivir y desempeñarse, de modo que, cuando la presencia de ciertas
anomalías en la salud, aun cuando no tengan carácter de enfermedad afectan esos niveles, poniendo en peligro la dignidad personal,
resulta valido pensar que el paciente tiene derecho, a abrigar esperanzas de recuperación, a procurar alivio a sus dolencias, pueda
llevarse con dignidad. (T- 1344 DE2001, M.P Dr. Álvaro Tafur Galvis)

De otra parte es el Consejo Nacional de Seguridad en Salud (CNSSS) el que ha establecido en el POS los servicios en salud que deben
ser prestados a las personas que se encuentren afiliadas al Sistema General de Seguridad Social en Salud tanto en Régimen
Contributivo como en Régimen Subsidiado, a través de las respectivas Empresas Promotoras de Salud (E.P.S.) y Administradoras del
Régimen Subsidiado (A.R.S.)

Se tiene entonces que el sistema comprende servicios en salud que están incluidos dentro de la atención médica que las E.P.S. Y A.R.S.
deben prestar, pero igualmente existen servicios, procedimientos y atención medica que no lo estarán, los cuales se
encuentran dentro de las denominadas exclusiones y limitaciones, las cuales por lo general corresponden a ¨las actividades,
procedimientos, intervenciones, medicamentos y guías de atención integral que expresamente defina el Consejo Nacional de Seguridad
Social en Salud, que no tenga por objeto contribuir al diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de la enfermedad; aquellos que sean
considerados como cosméticos, estéticos o suntuarios, o sean el resultado de complicaciones de estos tratamientos o procedimientos.

No obstante en el entendido de normas constitucionales priman sobre las demás fuentes formales del derecho, de manera excepcional
se ha procedido a la implicación de la reglamentación que se excluye el tratamiento o medicamento requerido por el particular,
ordenándose por el contrario, el suministro de medicamentos requerido o la realización de los procedimientos médicos reclamados por
el usuario, pues con esta medida lo que se pretende anteponer es el goce efectivo de derechos y garantías constitucionales frente a
reglamentaciones de orden legal o administrativo que implica el libre ejercicio de derechos fundamentales como la vida y la integridad
personal.

Con todo, antes de proceder a la aplicación de las normas que impiden el libre goce de tales derechos fundamentales, es preciso
comprobar que el no suministro del medicamento o la no prestación de los servicios médicos excluidos, amenacen de manera directa
los derechos constitucionales fundamentales a la vida o integridad del particular. Esta comprobación es necesaria, realizarla de manera
previa con el único fin de no obligar a las Entidades Promotoras de Salud y a las Administradoras del Régimen Subsidiado, asumir los
altos costos que les podría imponer al tener que suministrar medicamentos o tratamientos médicos excluidos del P.O.S, CUANDO SIN
ELLOS NO PELIGREN LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DEL PACIENTE.

Así la jurisprudencia Constitucional ha considerado que se violan los derechos fundamentales a la vida e integridad de las personas y
que para que proceda la protección constitucional, debe tenerse en cuenta el cumplimiento de ciertos presupuestos, como son:

Que realmente no puedo sufragar el costo de los viajes y todo lo relacionado al tratamiento requerido por mi prima DERLY y que no
puedo acceder a él por ningún otro modo o sistema.

PRETENSIONES:

PRIMERO: Solicito de forma respetuosa, se ampare mi derecho a la salud, a la igualdad, a la vida en condiciones dignas, a la
seguridad social integral y a la integridad física.

SEGUNDO: mediante esta acción de tutela solicito que se ordene autorizar en adelante se suministre todo el TRATAMIENTO DE
SALUD INTEGRAL PARA ARTROSIS DE RODILLA DERECHA otorgando todos los tratamientos pertinentes con el fin de mejorar mi
estado de salud, COMO MEDICAMENTOS POS Y NO POS, CIRUGÍAS, CITAS CON ESPECIALISTAS, TERAPIAS, Y EN GENERAL
TODOS LOS PROCEDIMIENTOS Y ELEMENTOS MÉDICOS NECESARIOS PARA LA PROTECCIÓN, VIDA DIGNA Y BUENAS
CONDICIONES DE SALUD.

TERCERO. Como consecuencia de lo anterior, ordénese a MEDIMAS EPS. Que proceda a realizar el suministro de los recursos
necesarios para mi tratamiento Artroscopia Diagnostica De Rodilla, Sinovectomia De Rodilla Por Artroscopia, Condroplastia De Rodilla
Por Artroscopia, Remodelación De Menisco Medial Y Lateral Por Artroscopia y se realice una prelación del turno para mi tratamiento.

CUARTO: Que se prevenga a los representantes legales de la entidad pretendida que el Incumplimiento de la tutela, acarreará en su
contra las sanciones establecidas en el decreto 2951 de 1991. Advertir a las entidades accionadas que en lo sucesivo se abstenga de
incurrir en conductas similares que atenten contra derechos fundamentales del accionante. No siendo otro el objetivo del presente
recurso agradezco de antemano se resuelvan mis pretensiones de manera favorable.

QUINTO: estaré dispuesto a ser llamado a declarar sobre este caso para dar mejor conocimiento de lo que ocurre en mi vida y salud.

MEDIOS DE PRUEBA

Ruego al Señor Juez, se sirva decretar, practicar y tener como tales las siguientes:
Documentos Aportados en Fotocopia:

1. Cedula de Ciudadanía Del accionante


2. copia de la historia clínica.
3. Copias de la remisión y formulas enviadas por los médicos tratantes

COMPETENCIA

Es usted Señor Juez competente para conocer de la presente acción de conformidad con el artículo 86 de la Carta Política, el decreto
2591 de 1991 y el decreto 1382 de 2000, artículo primero, inciso2.

ANEXOS

Original y copia para el archivo del juzgado, traslado para las accionadas y los documentos de acápite de pruebas.

MANIFESTACIÓN DE JURAMENTO

Bajo la gravedad de juramento manifiesto que no he formulado Acción de Tutela por los hechos antes mencionados.

NOTIFICACIONES

Accionante: Las recibiré en carrera 34 # 5 35 Barrio San Vicente, San Juan de Pasto (N). ABONADO TELEFONICO: 7239546 -
3175454295

Accionados: MEDIMAS ESS

Atentamente,

ALVARO PIO HIDALGO


C.c: 5.203.166 de Pasto (N)