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Dadaísmo

Introducción al movimiento artístico del Dadaísmo

El Dadaísmo surge con la intención de destruir todos los códigos y sistemas establecidos en el
mundo del arte. Es un movimiento antiartístico, antiliterario y antipoético, ya que cuestiona la
existencia del arte, la literatura y la poesía. Se presenta como una ideología total, como una
forma de vivir y como un rechazo absoluto de toda tradición o esquema anterior.

Está en contra de la belleza eterna, contra la eternidad de los principios, contra las leyes de la
lógica, contra la inmovilidad del pensamiento y contra lo universal. Los dadaístas promueven un
cambio, la libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmediato, lo aleatorio, la contradicción,
defienden el caos frente al orden y la imperfección frente a la perfección.

Proclaman el anti-arte de protesta, del shock, del escándalo, de la provocación, con la ayuda
de medios de expresión irónico-satíricos. Se basan en lo absurdo y en lo carente de valor e
introducen el caos en sus escenas, rompiendo las formas artísticas tradicionales. Se sirvieron
también del montaje de fragmentos y de objetos de desecho cotidiano.

El origen del término Dadaísmo es confuso. La versión más aceptada dice que al abrir un
diccionario al azar apareció la palabra dada, que significa caballito de juguete, y fue adoptada
por el grupo.

El movimiento dada nació en un café cantante de Zurich en 1916, donde se recitaban poemas.
Esta ciudad, se había convertido a partir del estallido de la Primera Guerra Mundial en un
centro de refugio para emigrantes procedentes de toda Europa que querían escapar de la
guerra. Allí se reunieron representantes de diversas escuelas como el expresionismo alemán,
el futurismo italiano y el cubismo francés. Esto da al dadaísmo la particularidad de no ser un
movimiento de rebeldía contra una escuela anterior, sino que cuestiona el concepto del arte
antes de la Primera Guerra Mundial.

Hugo Ball, director de teatro y su mujer, concibieron el proyecto de crear un café literario que
acogiera a todos estos artistas exiliados, el Cabaret Voltaire, que abrió sus puertas el 1 de
Febrero de 1916. Allí se congregaron Tristan Tzara (poeta, líder y fundador del movimiento),
Jean Arp, Marcel Janko, Hans Richter y Richard Huelsenbeck entre otros.

La difusión del dadaísmo se debió a la publicación de la revista Dada, que gracias a ella, sus
ideas se extendieron por Berlín, Colonia, París y Nueva York.

Jean Arp

Realizó relieves, collages y bordados donde combina las técnicas del automatismo y las
imágenes oníricas, desarrollando una iconografía muy personal de formas orgánicas que él
mismo llamó escultura biomórfica.

Un día, al mirar un dibujo que había roto en muchos pedacitos y tirado al suelo porque no le
gustaba, se dio cuenta de que la disposición que les había dado la caída reflejaba mucho mejor
la novedad plástica que trataba de obtener. Reunió los fragmentos y los pegó,
yuxtaponiéndolos en la forma que dictaba la casualidad.

Bloque: forma terrestre es una construcción realizada en madera cortada y pintada que
presenta formas elementales agrupadas siguiendo el impulso del azar.

Pez y bigote es una obra humorística creada sobre una base de madera recortada y pintada
que aúna cierto infantilismo en las formas y la espontaneidad del azar.

Raul Hausmann
Su aportación más importante es el fotomontaje, que consiste, en el montaje, sin plan definido,
de recortes de fotografía, periódicos y dibujos, con la intención de obtener una obra
plásticamente nueva que asumiera un mensaje político, moral o poético.

En El crítico de arte ofrece la visión de un experto de arte y lo representa desdentado y con un


zapato en la cabeza para denunciar la vaciedad y la inutilidad de sus pensamientos.

Kurt Schwitter

Creó ensamblajes de cartón, madera, alambre y objetos rotos, así como collages con diversos
objetos, billetes de autobús, envolturas de quesos, suelas desgastadas, colillas, etc.

En su casa elaboró una obra a la que llamó Merz-Säule. Se trataba de una escultura hecha de
bultos y concavidades con hallazgos cotidianos o con objetos tomados a sus visitantes como
mechones de cabello o uñas cortadas, y que tenía la propiedad de crecer como si fuera un
organismo vivo. Cada día le agregaba algo y llegó a crecer tanto que ocupó dos pisos.

Max Ernst

Max Ernst, junto con Baargeld, organizaron una exposición que obligaba al publico a pasar
entre unos urinarios, mientras una niña vestida para primera comunión recitaba poemas
obscenos.

En medio de la sala se levantaba un gran bloque de madera que sostenía una hacha
enganchada por una cadena y se invitaba al público a que destruyera aquel objeto a hachazos.
En las paredes colgaban collages de diversos artistas cuyo contenido provocaban malestar
entre los espectadores. La exposición fue prohibida.

La Primera Guerra Mundial también llevó a Nueva York a grupos de artistas refugiados como
Duchamp o Picabia, que junto con los americanos como Man Ray dan vida al dada
neoyorquino.

Marcel Duchamp

Su principal aportación es el ready-made, que consiste en sacar un objeto de su contexto para


situarlo en el ámbito de lo artístico. Solo con el hecho de titularlos y firmarlos confería a los
objetos la categoría de obra de arte.

En 1913 concibió una obra a partir de una rueda de bicicleta colocada sobre un taburete de
cocina. En 1915 presentó un urinario de loza puesto al revés y lo tituló Fontaine.

Man Ray

Realizó un conjunto de obras que llamó "objetos de mi afecto". Entre ellas está Cadeau, que
consiste en una plancha de cuya base salen algunos clavos, o la obra llamada La puericultura
II, que es una base cilíndrica de bronce en cuya parte superior sobresale una mano color verde.

El movimiento dada construye el ambiente propicio para que surjan otras grandes corrientes,
como el Surrealismo, y propone una nueva definición del arte al romper con los esquemas
tradicionales integrando objetos del entorno cotidiano dentro de los medios de expresión
plásticos.
En 1914, la incapacidad de los diplomáticos de las potencias del mundo para llegar
a un acuerdo que evitara un nuevo conflicto en el planeta culmina en el inicio de la
I Guerra Mundial. Lo que parecía un nuevo conflicto bélico exclusivo de los Balcanes
traspasó las fronteras de la región y se prolongó durante 4 años, arrojando entre
otros resultados la muerte de no menos de 10 millones de seres humanos, según
cálculos conservadores.

La "Gran Guerra" originó innumerables cuestionamientos a los valores que


sustentaban la sociedad del momento. Frustrados ante el caos mundial y testigos
de la discapacidad de los sistemas establecidos, un grupo de artistas decide acabar
con las pautas, códigos, y con todo el marco conceptual del arte para entonces.

En 1916, en la ciudad de Zurich, capital de Suiza; nación que se mantuvo neutral


durante el conflicto, los creadores declarados en rebeldía tomaron como centro de
operaciones un café bohemio al que bautizaron con el nombre de Cabaret Voltaire.
Encabezan el movimiento el filósofo alemán Hugo Ball, poeta y escritor inclinado al
Expresionismo; el poeta y ensayista rumano, luego nacionalizado francés, Tristan
Tzara, cuyo nombre verdadero era Samy Rosenstock; el pintor, también rumano,
Marcel Janco; y el pintor, escultor y poeta alsaciano Jean Arp.

Para nombrar la nueva corriente, sus protagonistas utilizaron la palabra Dadá, cuyo
origen no está formalmente definido. Se reseña que "Dadá", término francés que
significa caballito de juguete, resultó tras la búsqueda al azar en un diccionario.
Una versión distinta indica que fueron los meseros del Café Terrasse, lugar de
encuentro alterno al Cabaret Voltaire, quienes bautizaron el grupo como "da-da";
"sí-sí" en ruso y otras lenguas, lo único que entendían de las conversaciones entre
los creadores inmigrantes.

Los artistas iniciaron una serie de espectáculos en el Cabaret Voltaire, llenos de


agresividad, faltos de lógica y totalmente absurdos, con el objetivo claro de
provocar rechazo en los espectadores. Se presentan declamaciones acompañadas
de interpretaciones en piano. A partir de la iniciativa de Tzara, se patrocinan
actuaciones que enfrentaban al público de manera violenta y desagradable.
Mientras se leía poesía, se producían ruidos mediante absurdas y rebuscadas
percusiones. Ante esto, en numerosas oportunidades los espectadores respondieron
en una tónica tan o más cruel: lanzando objetos contundentes, pedazos de carne,
incluyendo vísceras. Los espectáculos del Cabaret Voltaire no tardaron en
convertirse en lo más popular de la neutral Suiza.

Tras la publicación de la revista Dadá, la difusión de las ideas dadaístas se


multiplicó rápidamente, extendiéndose principalmente a las ciudades de París y
Berlín.

Convulsionada por la guerra de la que es partícipe, Alemania ve en su seno una


revolución impulsada por el partido socialista Espartaquista, inspirada en la
revolución bolchevique. En ese marco social un grupo de artistas se incorpora a las
propuestas izquierdistas reinantes, y son ellos quienes abren paso a las ideas
dadaístas. Tras colaborar con el Cabaret Voltaire en Suiza, Richard Huelsenbeck
regresa a la nación germana llevando a Berlín el nuevo y escéptico espíritu
artístico, que apoyarían el poeta Raoul Asuman, el pintor Georg Grosz y los
hermanos Wieland Herzfelde, fundador de la editorial de obras dadaístas llamada
Malik, y Helmut Herzfelde, pionero del fotomontaje, cuya incorporación a las
técnicas artísticas de difusión masiva debe considerarse como el más importante
aporte al Dadaísmo.

Simultáneamente, en Nueva York otros subversivos creadores impulsaban una


revolución contra el arte convencional, con el mismo espíritu nihilista y destructor.
Destacaron en la metrópoli norteamericana, refugiados como el pintor galo Francis
Picabia y el también francés Marcel Duchamp, junto al fotógrafo local Man Ray,
quienes apoyaron la vanguardia que en Harlem, Greenwich Village y Chinatown se
concebía desde principios de siglo.

En 1917, encontrándose en Suiza, Picabia se reúne con Tzara. Meses después, ya


en 1918, publican el Manifiesto Dadá, el documento más importante del
movimiento. Una vez finalizada la I Guerra Mundial, artistas de la vanguardia
parisina consolidan la corriente. Comenzando la década de los '20, la vigencia del
Dadá inicia su descenso. Numerosos artistas dadá terminaron comprometiéndose
con una nueva corriente que irrumpe en el escenario de las artes: el Surrealismo. El
nuevo movimiento es formalizado en 1924 por el escritor francés André Breton que
publica este año el Manifiesto Surrealista.

El Dadaísmo amparó la actuación interdisciplinaria por parte del artista, como el


camino para alcanzar una verdadera renovación del lenguaje creativo, por ello, los
creadores constantemente experimentaron en campos ajenos a sus originales áreas
de trabajo, con el fin de generar un continuo intercambio y fusión de técnicas.

Los dadá recurrieron incesantemente a métodos ilógicos, absurdos e


incomprensibles en su búsqueda de "abofetear" al público para incitar una reflexión
y reconsideración de las reglas y normas establecidas.

El carácter escéptico e incrédulo de los dadaístas los llevó a invalidar toda autoridad
crítica o académica, calificando como obra artística toda expresión del ser humano.

En el caso de la pintura, los representantes del movimiento despreciaron formas y


técnicas tradicionales, rechazando principalmente, por inercia, el fauvismo, el
cubismo, el expresionismo y demás corrientes del momento. Predominaban
imágenes incomprensibles, aparatos de apariencia mecánica de función incierta;
máquinas de la nada. A su vez, las obras eran nombradas con títulos totalmente
divorciados de la temática. Junto a la pintura, fueron popularizados los collages,
compuestos por diversos materiales, en su mayoría desechos, y textos construidos
a partir de recortes de periódicos.

La revuelta del Dadaísmo en la escultura fue tal vez la de mayor impacto entre las
sucedidas en las disciplinas artísticas. Los dadá eliminaron en su totalidad los
valores estéticos conservados por las academias a lo largo de siglos, y se
concentraron expresamente en la experimentación, improvisación y el desorden.
Productos del quehacer diario fueron exaltados a la categoría de obra de arte,
siendo expuestos como tal, como es el caso de los ready-mades del francés Marchel
Duchamp. A su vez, son construidas con elementos grotescos ridículas maquinarias
que asemejan las representadas en la pintura.

Las obras de Duchamp resultaron entra las más emblemáticas del movimiento. Las
más conocidas: "Bicycle Wheel" (Rueda de bicicleta) que muestra una rueda de
bicicleta en su horquilla correspondiente, apostada en una banqueta de madera; y
Fontaine (Fuente), compuesta por un urinario de losa colocado al revés.

Como disciplinas alternas, fueron fundamentales para el movimiento dadá el cine


abstracto, encabezado el director alemán Hans Richter, y la fotografía experimental
del estadounidense Man Ray y otros artistas admiradores de sus métodos. El
norteamericano desarrollo la técnica denominada "Rayograma", que consistía en
imprimir la película fotográfica sin hacer uso de la cámara, colocando un objeto
cerca de un film de alta sensibilidad y enfrentando estos a una fuente de luz.

Además de su trabajo fotográfico, Man Ray ejerció como pintor del movimiento, y
también creó una serie de esculturas que llamó "Objetos de mi afecto", en la que
destaca Le Cadeau (El Regalo) que consistía en una plancha con clavos en su base,
y Puériculture II (Puericultura II), que mostraba una base cilíndrica de bronce de
donde salía una mano verde.

El Dadaísmo, sus ideas y obras, recrearon un ambiente de vanguardia que resultó


en otros importantes movimientos, como el Surrealismo y el Pop Art. Sin duda, los
dadá consiguieron hacerse escuchar, haciéndose un puesto en el arte
contemporáneo, y alcanzando en cierto modo su principal objetivo: la revolución de
los cánones y conceptos de la sociedad en la que se desenvolvían.

DADAÍSMO

El movimiento Dada surgió a la vez en Suiza y Estados Unidos en 1916. Desde Zurich
se expandió hacia Alemania y hacia Francia. En París es ya el movimiento de moda en
1923. El movimiento Dada tiene la particularidad de no ser un movimiento de rebeldía
contra otra escuela anterior, sino que se funda en un cuestionamiento de todo el marco
conceptual del arte y de la literatura de antes de la Primera Guerra.

El grupo de Zurich
Suiza, a partir del estallido de la guerra en 1914, se convierte en un centro de refugiados
pacifistas de toda Europa. Allí se encontraron todos los disidentes de otras escuelas
previas, tales como el expresionismo alemán, el futurismo italiano o el cubismo francés.
En 1916, en Zurich, un grupo de artistas instalaron en una cervecería un pequeño
cabaret, al que bautizaron como "Cabaret Voltaire". Allí se reunieron el filósofo Hugo
Ball, el poeta Tristan Tzara, el pintor marcel Janco, ambos refugiados rumanos, y el
pintor alsaciano Jeans (Hans) Arp. A partir de ese encuentro comenzaron una serie de
actividades en el cabaret así como editaron la revista que llevaría el nombre de "Dada"

Tristan Tzara pronto se convirtió en el promotor y principal exponente del movimiento


Dada. Entre él y Hugo Ball dieron sustancia a la teoría dadaísta.

El origen del término Dada es confuso y controvertido. De acuerdo con la versión de


Tzara y Ball, la palabra surge de la casualidad: abriendo las páginas de un diccionario
con la ayuda de un cuchillo, el primer término señalado fue ese: dada. De acuerdo con
otras versiones, fueron los camareros del Café Terrasse, lugar donde se solían encontrar
estos artistas centroeuropeos, quienes identificaron primeramente al grupo como dada:
para esos camareros, las lenguas habladas por aquellos emigrados eran incomprensibles,
salvo la sílaba "da-da" ("sí, sí", en ruso y otras lenguas)
En pocos meses los espectáculos del café Voltaire fueron famosos en la ciudad Suiza. El
espectáculo dadaísta había nacido, cargado de provocación, tendencia agresiva,
propuestas ilógicas y absurdas.

En 1917 Francis Picabia, un pintor francés, refugiado también en Suiza entra en


contacto con Tzara. Ambos darán sentido al Manifiesto Dada de 1918, posiblemente el
documento más importante del movimiento dadaísta de Zurich. Tras el fin de la guerra,
el dadaismo cautiva a los artistas vanguardistas de París, produciéndose un
resurgimiento del mismo. El Zurich dada, con la diáspora de sus refugiados, se había
acabado.

El grupo de Nueva York


También la declaración de guerra llevó a la ciudad americana a grupos de artistas
refugiados. Entre ellos hay que destacar a Duchamp y Picabia. Allí se integraron con las
corrientes vanguardistas que desde comienzos del siglo se estaban gestando en Harlem,
Greenwich Village y Chinatown. Aunque Nueva York no era Zurich, ni existía ese clima
de refugiados políticos de la ciudad suiza, el espíritu iconoclasta, recalcitrante y nihilista
fue idéntico. En marzo de 1915 nace la revista "291", nombre tomado del número de la
casa ocupada por una galería de arte en la Quinta Avenida. Duchamp, Picabia, Jean
Crotti, como europeos refugiados, junto con los americanos Man Ray, Morton
Schamberg y otros dan vida al dada neoyorquino.

El grupo de Berlin
Tras la guerra, Alemania entra en una crítica situación. Tras la revolución bolchevique,
el partido Espartaquista alemán -la izquierda socialista- ensaya también la revolución en
Alemania. En toda esa agitación social un grupo de artistas van a incorporarse a las tesis
izquierdistas: será el Movimiento dadaista.

Procedente del grupo de Zurich, Richard Huelsenbeck, trae a Berlin el espíritu dadaista,
pero mucho más radical contra las anteriores escuelas vanguardistas (futurismo,
cubismo). Junto con el poeta Raoul Hausman promueve declaraciones y manifiestos a
partir del "Dada Club". Junto a los anteriores destacarán el pintor Georg Grosz, agudo
crítico del militarismo y del capitalismo alemán de aquellos años, y los hermanos
Herfelde, uno famoso divulgador de la técnica artística del fotomontaje, otro
indispensable editor de las obras dadaistas de aquellos años.

El movimiento dada berlinés pasará a la historia por la incorporación de las nuevas


técnicas artísticas de difusión de ideas entre las masas, principalmente el fotomontaje.
La constitución de la República de Weimar en 1919 marca el fin de los proyectos
políticos dadaistas y la resituación de este grupo en los marcos

Carácter del Dadaísmo


El dadaismo se puede considerar el primer movimiento artístico que se
basa en el desarrollo de lo ilógico, de lo absurdo. Su vigencia fue corta,
pero ayudó a arraigar una serie de actitudes y reflexiones que luego se
plasmarán en el Surrealismo. El artista dada es productor de arte pero,
asimismo, actitud humana. Tzara decía que el dada era "una fórmula de
vida".

Sus principales notas pueden ser éstas:

 Dadá es el punto final de una evolución en el arte

 No se trata de seguir desarrollando nuevas propuestas a partir de lo


anterior, sino conciencia del fin del camino y actitud de "saltar la
tapia" hacia algo nuevo, de ahí su profundo rechazo incluso de las
vanguardias previas (Futurismo, Cubismo)

 Idea del primitivismo, de la creación espontánea de la obra


de arte.

El vitalismo dadaísta pasa por la reivindicación del


nihilismo, de la duda sistemática: "Todo es dadá -
Desconfiad de dadá". El artista dadá opta por la locura, la
burla, el humor, el exhibicionismo, incluso el terrorismo
cultural como juego.Oposición a las clásicas nociones de gusto y
producción artística.

 Integración del artista en el mundo circundante

Para ello expondrán frecuentemente sus ideas a través de


manifiestos y revistas, subrayando los aspectos de denuncia de la
guerra, del capitalismo, de las ideas burguesas, de todo lo que para
ellos es un mundo caduco.

 Importancia del lenguaje en la experiencia colectiva del


creador.
El lenguaje como fuerza natural del hombre, el lenguaje como arma
de provocación. Desde esa perspectiva la poesía no puede existir
para el placer sino para la provocación y la agresión. La técnica de
Tzara plasmada en su texto Para hacer un poema dadaísta es bien
ilustrativa de esa actitud.

 Textos del Dadaísmo


 Tristan Tzara: Manifiesto del señor Aa el
antifilósofo
 Tristan Tzara: Para hacer un poema dadaísta
 Tristan Tzara: Proclamación sin pretensión
 Tristan Tzara: Fragmentos de Manifiestos Dadá
Pedro Salinas: Poema dadá [1923]

DADAÍSMO

El dadá o dadaísmo fue un movimiento antiarte que surgió en Zúrich


(Suiza) en 1916, que se caracterizó por gestos y manifestaciones
provocadoras en las que los artistas pretendían destruir todas las
convenciones con respecto al arte, creando una especie de anti-arte o
rebelión contra el orden establecido.

Tabla de contenidos

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1 Introducción

← 1.1 Origen del nombre


2 Dadá en Zúrich (1915-1918)

3 Dadá en Nueva York (1915-


1920)

4 Dadá en Berlín

Introducción [editar]
Movimiento artístico surgido en Europa y en Norteamérica. Apareció en
Zúrich, Suiza entre 1916 y 1922 con Tristan Tzara como su fundador. Fue
una oposición al pasado violento de la guerra mundial. El poema dadaísta
suele ser una sucesión de palabras y sonidos, lo que hace difícil encontrarle
lógica. Se distingue por: la inclinación hacia lo dudoso, terrorismo, muerte y
nihilismo, lo fantasioso, busca renovar la expresión mediante el empleo de
materiales inusuales o manejando planos de pensamientos antes no
mezclables y tiene una tónica general de rebeldía o destrucción.

Caracterizado por gestos y manifestaciones provocadoras en las que los


artistas pretendían destruir todas las convenciones con respecto al arte,
creando un anti-arte. Sus orígenes se localizan cuando una serie de artistas
de distintas nacionalidades se encontraron como refugiados en Zúrich
durante la Primera Guerra Mundial.

Artistas reconocidos de este movimiento fueron: Tristan Tzara y Marcel Jank


de Rumanía, el francés Jean Arp y los alemanes Hugo Ball, Hans Richter y
Richard Huelsenbeck. Tras varios encuentros informales en distintos cafés,
empezó a tomar forma la idea de crear un cabaret internacional. La primera
celebración tuvo lugar el 5 de febrero de 1916 en el Cabaret Voltaire, y
consistió en un espectáculo de variedades con canciones francesas y
alemanas, música rusa, música negra y exposiciones de arte. El nombre
Dadá lo encontraron casualmente en un diccionario Ball y Huelsenbeck
mientras buscaban nombre artístico a una de las cantantes: pongámosle
Dadá "...El primer sonido que dice el niño expresa el primitivismo, el
empezar desde cero, lo que nuestro arte tiene de nuevo". En ese mismo
año se publicó un panfleto titulado Cabaret Voltaire conteniendo
aportaciones de Guillaume Apollinaire, Marinetti, Pablo Picasso, Amadeo
Modigliani y Wassily Kandinsky; en la cubierta aparecía un dibujo de Arp. En
1917 se inauguró la Galería Dadá y Tristán Tzara comenzó la publicación.

Dadá se presenta como una ideología total, como una forma de vivir y como
un rechazo absoluto de toda tradición o esquema anterior. En el fondo es un
antihumanismo entendiendo por humanismo la tradición anterior, tanto
filosófica como artística o literaria. No por casualidad en una de sus
primeras publicaciones había escrito como cabecera la siguiente frase de
Descartes: «No quiero ni siquiera saber si antes de mí hubo otro hombre.»
El movimiento dadaísta es un movimiento antiartístico, antiliterario y
antipoético porque cuestionan la existencia del arte, la literatura y la poesía.
Por definición, cuestionan el propio dadaísmo.

Dadá se manifiesta contra la belleza eterna, contra la eternidad de los


principios, contra las leyes de la lógica, contra la inmovilidad del
pensamiento, contra la pureza de los conceptos abstractos y contra lo
universal en general. Propugna, en cambio, la desenfrenada libertad del
individuo, la espontaneidad, lo inmediato, actual y aleatorio, la crónica
contra la intemporalidad, la contradicción, el no donde los demás dicen sí y
el sí donde los demás dicen no; defiende el caos contra el orden y la
imperfección contra la perfección. Por tanto en su rigor negativo también
está contra el modernismo, es decir, el expresionismo, el cubismo, el
futurismo y el abstraccionismo, acusándolos, en última instancia, de ser
sucedáneos de cuanto ha sido destruido o está a punto de serlo. La estética
dadá niega la razón, el sentido, la construcción del consciente. Sus formas
expresivas son el gesto, el escándalo, la provocación. Para dadá la poesía
está en la acción y las fronteras entre arte y vida deben ser abolidas.

La expansión del mensaje dadá fue intensa, amplia y tuvo repercusiones en


todos los campos artísticos, En Alemania encontró adeptos entre los
intelectuales y artistas que apoyaban el movimiento espartaquista
(movimiento revolucionario que intentó una revolución socialista). En
Francia ganó las simpatías de escritores como Breton, Louis Aragon y el
poeta italiano Ungaretti.

El aporte permanente del dadaísmo al arte moderno es el cuestionamiento


continuo de qué sea el arte o qué sea la poesía; la conciencia de que todo
es una convención que puede ser cuestionada que por tanto no hay reglas
fijas y eternas que legitimen de manera ahistórica lo artístico. Gran parte de
lo que el arte actual tiene de provocación viene de dadá, la mezcla de
géneros y materias propia del collage también deben mucho a dadá. La
diferencia fundamental estriba en que el arte actual se toma en serio a sí
mismo, mientras que el dadaísmo nunca olvidó el humor.

En poesía el dadaísmo abre el campo para la llegada del surrealismo y


ayuda a crear un lenguaje poético libre y sin límites. Para entender qué es la
estética dadá en el mundo de la poesía nada mejor que recoger los
consejos que Tzara propone para hacer un poema dadaísta:

Tomad un periódico.
Tomad unas tijeras.
Elegid en el periódico un artículo que tenga la longitud que queráis dar a vuestro
poema.
Recortad el artículo.
Recortad con todo cuidado cada palabra de las que forma tal artículo y ponedlas
todas en un saquito.
Agitad dulcemente.
Sacad las palabras una detrás de otra, colocándolas en el orden en que salgan.
Copiadlas concienzudamente.
El poema está hecho.

El movimiento dadaísta dejó las revistas y manifiesto que sin duda son la
mejor prueba de sus propuestas pero, por definición, no existe una obra
dadá. Lo propio del dadaísmo eran las veladas dadá realizadas en cabarets
o galerías de arte en la que se mezclaban fotomontajes con frases aisladas,
palabras, pancartas, recitales espontáneos y un ceremonial continuo de
provocación.

Origen del nombre [editar]


El origen del término dadá es confuso y controvertido.

← De acuerdo con la versión de Tzara y Ball el término "dadá" surge de


la casualidad. El nombre Dadá lo encontraron, casualmente, Ball y
Huelsenbeck en un diccionario, mientras buscaban nombre artístico a
una de las cantantes. Abriendo las páginas de un diccionario con la
ayuda de un cuchillo, la palabra señalada fue Dadá, que venía a
significar:

El primer sonido que dice el niño expresa el primitivismo, el empezar desde cero,
lo que nuestro arte tiene de nuevo.

← De acuerdo con otras versiones, fueron los camareros del Café


Terrasse, lugar donde se solían encontrar estos artistas centroeuropeos,
quienes identificaron primeramente al grupo como dadá: para esos
camareros, las lenguas habladas por aquellos emigrados eran
incomprensibles, salvo la sílaba "da-da" ("sí, sí", en ruso y otras
lenguas).

Dadá en Zúrich (1915-1918) [editar]


En la ciudad suiza es donde el Dadá tiene un aspecto más de movimiento
artístico:

...estábamos a la búsqueda de un arte elemental que salvaría a la humanidad de la


locura de aquella época...

Jean Arp

Al tiempo que se desarrollaban las escandalosas veladas del Cabaret


Voltaire, Arp, Richter y Janco estaban a la búsqueda de un arte abstracto
que Arp pretendía fuese anónimo y colectivo.
Por entonces, Arp empezó a hacer relieves, collages y bordados en los que
ya empiezan a aparecer las formas geométricas y orgánicas características
de su obra. Desarrolló algunos métodos de hacer arte que poco más tarde
tendrían un papel decisivo en el desarrollo del Surrealismo: desparramar
tinta sobre un papel (automatismo), romper un dibujo y dejar que los trozos
al caer creen una nueva composición (azar), etc.

Por su parte, el poeta Hugo Ball realizó algunas lecturas de sus poemas que
son un preludio de los happenings y las performances que se desarrollarían
como formas de arte a finales de los años sesenta y, que aún hoy (2007),
bajo otras tendencias artistas continúan considerándose como
manifestaciones artísticas.

La llegada a Zúrich en 1918 de Picabia pone fin a la primera época de Dadá


en esa ciudad. En septiembre de 1918, Picabia expone junto a otros
dadaístas en la Galería Wolfsberg pinturas en las que ha incorporado
palabras con la intención de sacar el tema del cuadro fuera de la propia
superficie de la tela. Además de las obras de Picabia, en la Galería
Wolfsberg se pudieron ver, por primera vez, en Zúrich, los trabajos con los
que habían contribuido Marcel Duchamp y Man Ray al movimiento.

Sin embargo, la mayor contribución de Picabia a Dadá en Zúrich es la


revista 391. Publicada primero en Barcelona y luego en Nueva York, era, en
palabras de Hans Richter:

...una completa agresión contra todo y contra todos...

Richter

También en 1918 se publica el Manifiesto Dadá de Tzara que atrajo el


interés de André Breton en París y como consecuencia la unión al dadaísmo
del grupo Literature.

Dadá en Nueva York (1915-1920) [editar]


Duchamp, Picabia, Jean Crotti, como europeos refugiados, junto con los
americanos Man Ray, Morton Schamberg y otros dan vida al dadá
neoyorquino.

La primera guerra mundial también llevó a Nueva York a grupos de artistas


refugiados. Entre ellos hay que destacar a Duchamp y Picabia.

Duchamp llegó de París a Nueva York con un regalo de los franceses para
los gringos ( particularmente para el coleccionista Walter Arensberg) que
consistía en una bola de cristal con aire de París. Era el comienzo de los
ready-mades (una rueda de bicicleta montada sobre un taburete, un
botellero, un orinal, etc.), objetos sacados de la realidad y puestos en la
esfera del arte por la simple acción y voluntad del artista. El deleite estético
estaba fuera de sus intenciones y la elección de los objetos:

...se basaba en una reacción de indiferencia visual, con la total ausencia de buen o
mal gusto... de hecho una completa anestesia...

Duchamp

Estos refugiados se integraron con las corrientes vanguardistas que desde


comienzos del siglo se estaban gestando en Harlem, Greenwich Village y
Chinatown. Aunque Nueva York no era Zúrich, ni existía ese clima de
refugiados políticos de la ciudad suiza, el espíritu iconoclasta. La mayoría
de artistas dadaístas tenían un pensamiento nihilista.

En 1913 tuvo lugar en Nueva York la Exposición Internacional de Arte


Moderno, más conocida como el Armory Show. Allí, el Desnudo
descendiendo una escalera de Marcel Duchamp causó una auténtica
conmoción y fue calificada de obra maestra por Breton. Duchamp se
convirtió en la bestia negra del arte moderno. Marcel Duchamp ha pasado a
la historia como uno de los artistas más enigmáticos e inteligentes.

La obra más importante de Duchamp es La casada desnudada por sus


solteros. Ya conocida en como el gran vidrio. En esta obra, entre otras
cosas, Duchamp utiliza técnicas en las que pone de manifiesto su
preocupación por la corrección matemática en el uso de las formas. La
pieza está precedida en su proceso de realización por multitud de dibujos en
los que calculó todos los detalles con precisión matemática, como si se
tratara de una máquina. También utiliza el azar al admitir como parte de la
pieza las roturas que ésta sufrió en 1923 al ser trasladada a una exposición
en Brooklyn. Duchamp dijo que aquello no alteraba la pieza, sino que era
entonces cuando la daba por acabada.

Duchamp, a partir de 1921, abandona el arte para dedicarse al ajedrez.

Man Ray desarrolló el dadaísmo en pintura, fotografía y en la fabricación de


objetos anti-arte. Hans Richter lo define como un inventor pesimista,
transformando objetos que le rodeaban en objetos inútiles, creando obras
con subtítulos como: "objeto para ser destruido", o "haciendo fotografías sin
cámara".

En marzo de 1915 nace la revista 391 por Picabia y Stieglitz. El nombre de


la revista lo habían tomado del número de la casa ocupada por una galería
de arte en la Quinta Avenida. La revista pone sobre la mesa las ideas del
anti-arte: una absoluta falta de respeto por todos los valores, liberación de
todos los convencionalismos sociales y morales y destrucción de todo
aquello que se conoce como arte. Para Duchamp y Picabia el arte está
muerto; Dadá quería la desintegración de la realidad y los ready-mades no
son arte sino anti-arte.
El movimiento dadá en New York tendrá un importante apoyo del fotógrafo
Alfred Stieglitz, su galería 291 y su revista Camera Work. Para Stieglitz y el
grupo de jóvenes fotógrafos que aglutinó bajo el movimiento conocido como
Photo Secession, la fotografía podía ser también vista y hecha como arte, y
no simplemente como un medio de reproducir la realidad. Así, Stieglitz se
convirtió en uno de los precursores de la fotografía moderna.

Dadá en Berlín [editar]


En Alemania es donde Dadá adquiere un cariz más marcadamente político.
Ideológicamente, las posturas de los artistas dadaístas eran comunistas y,
en algunos, casos anarquistas. Tras la guerra, Alemania entra en una crítica
situación. Tras la revolución bolchevique, el partido Espartaquista alemán -la
izquierda socialista- ensaya también la revolución en Alemania. En toda esa
agitación social un grupo de artistas van a incorporarse a las tesis
izquierdistas: será el Movimiento dadaísta.

Procedente del grupo de Zúrich, Richard Huelsenbeck, trae a Berlín el


espíritu dadaísta, pero mucho más radical contra las anteriores escuelas
vanguardistas (futurismo, cubismo). En 1918, en el Salón de la Nueva
secesión, Huelsenbeck da el primer discurso Dadá en Alemania,
solidarizándose en primer lugar con los dadaístas de Zúrich para después
atacar violentamente al cubismo, al expresionismo y al futurismo. Poco
después elaboró el primer manifiesto dadaísta en Alemania. Huelsenbeck
con el poeta Raoul Hausman promueve declaraciones y manifiestos a partir
del "dadá Club".

Al club Dadá que se unieron Kurt Schwitters, Georg Grosz,Hanna Höch y


los hermanos Herfelde. El pintor Georg Grosz tenía marcadas tendencias
políticas.

La constitución de la República de Weimar en 1919 marca el fin de los


proyectos políticos dadaístas y la resituación de este grupo en los marcos
artísticos.

El movimiento dadá berlinés pasará a la historia por la incorporación de las


nuevas técnicas artísticas de difusión de ideas entre las masas,
principalmente el fotomontaje. Los dadaístas utilizaron la técnica del
fotomontaje para plasmar la realidad que les circundaba, utilizando material
visual sacado de los medios de comunicación.