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BUSCÁNDOME

Quien lee esto se encuentra, seguramente, a las puertas


de un descubrimiento que se reflejará en un cambio.

Te sugiero que pruebes a repetir lo siguiente: “No voy a


hacer lo que hace todo el mundo; voy a emprender el
solitario camino de averiguar quién soy yo, y después
decidiré. Voy a la búsqueda de la unión con lo mejor de lo
humano y algo de lo divino. La búsqueda de eso que
supongo, que intuyo, que espero, o que sé, que realmente
soy.”

Hay varios momentos en la vida de cada persona en que


ya no puede seguir como ha sido hasta entonces, porque
una intranquilidad de nacimiento desconocido le recuerda
su verdadera naturaleza, su único destino, lo que tiene de
Dios o de distinto, su origen, su esencia… algo le grita
constantemente “así no eres tú”… algo le recuerda “tiene
que haber algo más, pero… ¿qué es?
Algo le desconforma y le hace un agujero por donde
entran nuevas preguntas a sumarse a la cola de las no
contestadas, y cada pregunta pare otras en un proceso
reproductivo imparable…
De pronto, hay un momento en que uno se queda parado,
mirando sin mirar, pensando sin pensar, viviendo sin vivir,
y la posibilidad de otra realidad se plantea y busca un
hueco.
En el proceso de la Búsqueda Personal hay que tener
algunos conceptos muy claros. Uno de ellos es que no se
debe tener una relación de rivalidad con la experiencia
Francisco de Sales
BUSCÁNDOME

que se comienza a vivir. Uno no debe ponerse zancadillas,


tirar por tierra lo avanzado, auto-castigarse… se deben
evitar palabras e ideas como lucha, violencia, meta,
guerra, rivalidad, odio…
Para hacer este proceso se necesita AMOR, PACIENCIA
Y TIEMPO. Este TIEMPO con letras mayúsculas y con
!!!!TIEMPO¡¡¡¡

La estructura que nos contiene, y el espacio por donde se


mueve, nos premian y nos castigan con igual desacierto.
El primer día que nos damos cuenta de que llevamos
tiempo castigándonos sin querer y sin saberlo, nos entra
la prisa por solucionar el resto de nuestra vida. Nos
prometemos, ingenuos, que todo nuestro esfuerzo será
invertido en mejor-vivir, en más-amarnos, en pagarnos-
cuanto-nos-debemos, y en encontrar, por fin, donde
quiera que se halle, ese motivo que nos lleve hacia
adelante, al premio que somos nosotros mismos.
Removemos sentimientos, hurgamos en los pasados, nos
atiborramos de información, gurús, y mundos falsos.
Buscamos algo (no sabemos qué), en algún sitio (no
sabemos donde) y, si encontramos, no sabemos que éso
aún no es encontrar.
La búsqueda es personal e intransferible, como los
partos. Y eso es lo que tienes que pretender: plantar la
semilla, regarla, darle un tiempo para el desarrollo, y
permitir que salga de dentro de ti el Ser real que eres.
Los orientales hablan claramente del ser esencial (el que
somos en esencia) y el ser existencial (el que está
existiendo). Por supuesto que casi nunca coinciden, pero
Francisco de Sales
BUSCÁNDOME

el trabajo personal consiste en ser y mostrar el esencial,


porque es el que realmente somos.
Es importante tener muy claro qué es lo que haces: ¡Te
estas buscando!
Es importante hacer cursos, pero tras preguntarte ¿Qué
hago?, ¿Busco conocimientos o me estoy buscando?
Es importante leer libros, pero tras preguntar ¿Qué
hago?, ¿Busco frases bonitas?, ¿Busco biografías
inimitables?, o, ¿Me estoy buscando?
Es el momento de la búsqueda. Es el momento de
empezar a relacionarse con otra gente distinta que tiene
otras inquietudes similares.
Hay un proceso natural selectivo; de pronto, ya no
necesitas a algunas personas tan desesperadamente
como suponías; de pronto, averiguas que lo que te une a
algunas personas es un enorme vacío; de pronto,
comprendes que hay algo de renuncia y no pesa renunciar.
Buscas conversaciones, acudes a charlas, te presentan a
alguien que lo sabe casi todo, lees libros… (yo un día me
pregunté: ¿Qué buscas en los libros que no sepas ya que
no lo tienes en el corazón? pero habrás de leer muchos
libros hasta poder decirlo…).
Comienza una interesante experiencia que hay que
observar. Antes de hacer nada con ella hay que observar:
una parte de ti dimite y busca nuevos horizontes pero sin
poder despegarse de ti y tu atadura; otra parte ansía
buscar su origen y sale a su encuentro aun consciente de
que le llevará casi toda la vida; otra parte cree que es lo
que en este momento está siendo, y se aterra ante
nuevas posibilidades que, evidentemente, le obligarían a
Francisco de Sales
BUSCÁNDOME

su muerte y a un cambio; otra parte de ti se confunde y


no sabe con qué parte aliarse; otra, es vieja y está
cansada; otra, se alegra de la experiencia de la búsqueda
y se siente emocionada ante la posibilidad de vivir su
autentica existencia… y todas siguen siendo tú, que te
desdoblas y te conviertes en nuevas personalidades que,
sumadas a las ya existentes, amplían aún más la confusión
en la que te encuentras.
No es alentador el paisaje, aunque sí evitable.
En el momento en que uno comienza su búsqueda, y esto
puedo garantizártelo, se convierte en imposible dejarlo.
Desde el momento en que se manifiesta la sospecha de
ser algo distinto, aunque aún no sepamos como llamarlo,
ya no hay tranquilidad pura, sólo momentos de aparente
descanso, porque la inquietud bulle y, ahora, cualquier
palabra, cualquier sueño, cualquier gesto, recuerda el
proceso iniciado.
Es importante buscarse como a un desconocido;
observarse como a un extraño; enamorarme de sí mismo,
querer saberlo todo y todo preguntárselo; es importante
saber que nada tiene importancia y que todo tiene un
valor ilimitado; es importante saber que muchas
respuestas las escriben en el aire, se dejan grabadas en
el silencio, o te las dan sin palabras; es importante saber
que uno está en todo reflejado, que uno es el niño en su
pataleta, el sabio en su enunciado, el místico en su
mística, el preso en su cárcel, el cantante desafinado.
El mundo es un gran espejo en el que podemos mirarnos.
Las respuestas están por todos los sitios gritando.

Francisco de Sales
BUSCÁNDOME

Lo que se nos ha perdido, no se ha perdido fuera; se ha


perdido dentro.

Pero la búsqueda tiene que tener bien definido su motivo,


porque, si no estás seguro de qué es lo que estás
buscando, puede darse el caso de que te conformes con
cualquier cosa, con cualquier mínimo descubrimiento que
satisfaga a tu conformismo y a tu pereza de seguir
buscando.
¿Qué buscas?, ¿La verdad?, ¿Tener razón? Si buscas la
verdad tienes que estar abierto, muy abierto, para poder
admitir dentro de ti, o por lo menos considerar, una
nueva forma de ver las cosas que será en muchos casos
distinta de la que crees que es tu verdad, o distinta de la
que has venido utilizando durante los últimos tiempos. La
verdad te puede romper las uniones con los conceptos e
ideas que te han mantenido vivo, aparentemente vivo
empiezas a creer ahora, porque si tú no eres tú, si
empiezas a descubrir que tus bases no son del todo
acertadas, si encima alimentas esta destrucción de tus
costumbres y asesinas tus rutinas, te quedas sin algo a lo
que agarrarte.
Tony de Mello, de quien supongo habrás oído hablar
(sacerdote, profeta, y sanador de almas), contestaba
perfectamente cuando alguien le objetaba esto último.

“Cuando la gente me oye hablar de esta manera me dicen:


Tony, al oírte hablar así, uno se queda sin nada donde
agarrarse… y entonces, yo completo la frase añadiendo

Francisco de Sales
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en el mismo tono… así dijo el pájaro justo cuando empezó


a volar”.

Francisco de Sales

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