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DE CERO A SIEMPRE

El programa de cero a siempre como esquema de política pública subsana las

necesidades básicas de la población gestante, lactante menor y preescolares en cuanto a

educación, salud, riesgo biopsicosocial, inmunizaciones y alimentación; se plantea como

estrategia consolidada desde el Gobierno Nacional, bajo la dirección del ICBF, en busca de

mejorar la salud emocional y física de los niños y niñas en edades de los cero a los cinco

años. Esta estrategia busca fortalecer todas las habilidades y capacidades del ser humano en

los primero cinco años de vida desde su concepción, ya que en esta etapa es cuando existe

un mayor desarrollo neuronal, físico y afectivo de las personas lo cual es la base de los

patrones de desarrollo tanto corporal como psicológico que determina la conducta de los

futuros adultos y sus diversas patologías. Además el programa busca rescatar esa primera

infancia para garantizar condiciones humanas, sociales y materiales que favorecen el

desarrollo a cada niña y niño desde su gestación a hasta los cinco años con sus

particularidades. La atención integral contempla acciones relacionadas con la formación y

el acompañamiento de las familias en su labor de cuidado y la crianza, con la salud,

alimentación y nutrición, la educación inicial, la recreación y participación de la

ciudadanía. A través de este programa se espera que cada niño y niña pueda afirmar en su

momento que cuenta con un padre y/o madre que ve y cuida de él, vive y disfruta del nivel

de salud como base de su derecho, mantiene un estado nutricional adecuado, crece en

ambientes que favorecen su desarrollo, se desenvuelve en un ambiente que le permite

construir su identidad en la diversidad, expresa sus ideas y sentimientos que son tenidos en

cuenta, crecen en entornos que promocionan sus derechos y se les enseñan sus deberes
dentro del estado, actuando ante algún un caso de vulnerabilidad que se presente; todo esto

en conjunto intersectorial que permite que todas la instituciones trabajen en correlación en

los sectores donde transcurre la vida de los niños, niñas, madres gestantes y familias. Esta

política pública busca que exista un trabajo articulado a nivel municipal, departamental y

nacional, a través de un equipo multidisciplinario que gestione la política desde las

capacidades de los diferentes territorios, avanzando desde un cambio pertinente y de

calidad, utilizando las capacidades y recursos de las comunidades.

A nivel local la implementación de esta estrategia buscaba brindar una atención

integral a los niños y niñas en los sectores de mayor vulnerabilidad en los barrios brisas del

Guatiquia, Delicias, Lambada, Industrial, Santa Fe, Santander y 13 de Mayo, con el fin de

asegurar el acceso y permanencia a los niños y niñas menores de cinco años a servicios que

garanticen como mínimo el cumplimiento de los derechos fundamentales a la educación

inicial, cuidado, atención, nutrición y salud.

Respondiendo al primer interrogante de Santiago Arroyave Alzate, en su artículo

“las políticas públicas en Colombia. Insuficiencias y desafíos” ¿Han sido las políticas

públicas un instrumento efectivo para la resolución de anomalías y problemáticas de las

comunidades, gremios y otros grupos de interés? Se puede discernir que Si, ya que es una

PP efectiva que toma como agente principal a aquella población infantil y materna donde

las intervenciones tempranas en un contexto primario de promoción y prevención o

secundario en caso de presentarse alguna noxa generan resultados potencialmente

satisfactorios, permitiendo bases educacionales, comportamentales, sociales y un estado

de salud adecuado enfocado en comunidades susceptibles, permitiendo intersectoraliedad


para activar las diversas rutas de atención que garanticen los diversos procesos de

resolución de problemas.

Ahora bien se crea un interrogante propuesto por Santiago Arrogante Alzate, que

por el contrario indica, ¿si han sido un elemento de legitimación electoral de la

administración, con un bajo impacto en el sistema político? donde se logra determinar que

ningún programa de política pública es 100% garante por diversas circunstancias que

enmarcan un contexto desde el desconocimiento de la normatividad y escaso compromiso

institucional, el cual se da desde el sistema ejecutivo donde se generan dos grandes

problemáticas la más reconocida un fuerte triángulo de hierro correspondiente a la

corrupción, desvió de recursos económicos, subcontrataciones irregulares y sobrecostos a

los programas a ejecutar; y no menos reconocida la falta de planeación para la ejecución de

dicho programa, legitimando lo que se propone desde el mandato Nacional.

En consecuencia se afirma que la familia es el primer garante de los derechos de

infancia de los niños y niñas, los cuales tienen condiciones económicas que se es dificulta

suplir las necesidades básicas de la misma, de manera que les lleva a ingresar a

programas que de una u otra manera les movilice un apoyo para mitigar sus necesidades,

lo que permitirá entre muchos otros “beneficios” reducir o eliminar el ciclo de pobreza.

En este mima línea es posible que se dé solución al siguiente paréntesis, ¿Qué ha pasado

con las falencias políticas, económicas, sociales, ambientales y culturales presentes en el

sistema político colombiano?, ante este interrogante podemos decir que una de las grandes

falencia que durante la ejecución del programa se ha sufrido es el sector económico del

cual los entes gubernamentales a nivel nacional han generado una reducción del 50 % del

presupuesto para la alimentación escolar y el cierre de hogares comunitarios; por otra


parte tenemos que no es un programa que le garantice una efectiva movilización a la

comunidad dirigida ya que no cuenta con un seguimiento continuo de evaluación y

monitoreo por parte de los entes encargados. Entre más capital se acumule en la infancia

de parte social y humano mucho más rápido se va a mover la sociedad hacia el progreso,

hacia la sana convivencia, hacia la prosperidad y la productividad.