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Propiedad Intelectual 1

La Escuela: Un Lugar de Innovación y Creatividad

Cristian Hernández Salas

Docente
Ph.D. Juan Carlos Rincón Acuña

Universidad de Santander
Maestría en Gestión de la Tecnología Educativa
Aula Virtual
Santiago de Cali – Colombia
2018
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La Escuela: Un Lugar de Innovación y Creatividad

Son las instituciones educativas (I.E.) las impulsadoras de los grandes talentos ya que en ellas
existe toda una diversidad de inteligencias múltiples, que pueden florecer o por el contrario jamás
trascender. En este sentido, las escuelas deberán fomentar la capacidad de creatividad e ingenio, al
igual que la producción intelectual. De esta manera se responderán a las inquietudes sobre que
elementos de propiedad intelectual (P.I.) se relacionan con las actividades de la I.E., en que leyes
apoyarse para la formulación de lineamientos de la P.I. para la institución, que documentos precisar
para apoyar los procesos de P.I. en la institución y como salvaguardar dichos procesos de
innovación en el aula, basados en la legislación en propiedad intelectual.

En primer lugar, debemos decir que la propiedad intelectual puede referirse a la propiedad
industrial o a los derechos de autor; la primera, se refiere a la protección invención de un producto
o proceso, lo que se llama patente; puede referirse también al signo distintivo para comercializar,
es decir, la marca y/o el diseño industrial, tales como rasgos y dibujos estéticos de un objeto. La
segunda, se refiere a obras literarias, artísticas, musicales, emisiones de radiodifusión, programas
de ordenador, entre otros, Universidad de Santander (UDES, 2015).

Teniendo en cuenta lo anterior, los elementos de propiedad intelectual relacionados con


actividades educativas se dan en dos formas: a partir de su uso y de la producción intelectual;
primero, las excepciones y limitaciones del uso de derecho de autor se contemplan en el capítulo 3
de la ley 23 de 1982, donde se menciona que se pueden aprovechar en el ámbito educativo con
destino a la enseñanza, siempre y cuando se cite la fuente y no sean reproducidas con fines
lucrativos. Segundo, en el ejercicio de las actividades educativas que producen intelectualmente
los docentes, los derechos patrimoniales pertenecen al contratante o empleador, mientras que la
producción de conferencias, clases o talleres pertenecen al funcionario. En el caso de estudiantes
su producción intelectual debe ser respetada según las normas vigentes.
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Muchos de los docentes de la Institución Educativa Técnica Ciudadela Desepaz, son verdaderos
innovadores ya que para su quehacer diario crean canciones, articulan diferentes áreas para trabajar
mini proyectos, general diversos materiales para sus clases, inventan nuevos protocolos para el
manejo de los talleres y/o salas de sistemas, entre otros. De igual manera en el caso de los
estudiantes pues se les motiva diferentes tipos de inteligencias ya que hay casos de estudiantes con
talento musical que son participes de la banda marcial, también hay talentos en la parte visual pues
hay estudiantes que han realizado obras y diseños artísticos que reposan en la institución. Muchas
son las actividades que se desarrollan al interior de la institución que son objeto de propiedad
intelectual y muchas de esas producciones solo quedan mencionadas en los documentos
reglamentarios de la institución y en casos muy particulares es que se dan a conocer al público en
general; en consecuencia la escuela debe promover la creatividad, el ingenio y la originalidad de
los talentos de las inteligencias múltiples que surgen de las nuevas generaciones y promover el
respeto a la producción intelectual.

Seguidamente, la I.E. debe tener en cuenta una serie de leyes y documentos para la formulación
de lineamientos y apoyar los procesos de P.I. Lo primero a evocar es la Declaración Universal de
Derechos Humanos 1948, que describe la propiedad intelectual en el Artículo 27; luego, En 1970
se origina la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) cuyo objetivo es velar por
la protección de los derechos de los creadores y los titulares de propiedad intelectual a nivel
mundial; después, en 1883 se da reconocimiento en el Convenio de París para la Protección de la
Propiedad Industrial y en 1886 en el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias
y Artísticas, Universidad de Santander (UDES, 2015). En Colombia, además de las leyes
internacionales, contamos también con diferentes normativas a la hora de velar por los derechos de
autor y propiedad intelectual; como primera gran medida está la constitución política de 1991 y su
artículo 61, el cual esta derivado del OMPI. Adicionalmente, encontramos las leyes 23 de 1982, la
ley 44 de 1993 y la ley 599 de 2000.

Cuando se hace referencia a las leyes y convenios sobre la propiedad intelectual, pareciera que
están tan lejanos de un contexto escolar; sin embargo, es precisamente ese escenario primario del
conocimiento donde las normas legales, que son letras en papel, debe promover la creatividad e
inspiración de los futuros innovadores. Evocando las palabras de Eleonor Roosevelt en su discurso
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de 1948 mencionado en Juventud por los Derechos Humanos (2002-2018), sobre el comienzo los
derechos universales, el cual, establece que son en lugares muy pequeños, que ni aparecen en
mapas, lugares cercanos a casa pero que son la esencia de una persona; el barrio donde reside, La
Escuela o universidad, la oficina o lugar de trabajo, entre otros. Espacios donde todos buscan
justicia e igualdad y si en estos lugares no se da el sentido que estos derechos merecen, no tendrían
significado alguno en otros sitios.

Por consiguiente, es necesario que la escuela como representación del Estado, siendo uno de los
elementos cercanos de cada ciudadano, debe avalar el derecho de protección a la propiedad
intelectual, donde se desarrollen maneras para el reconocimiento de la creación de los diferentes
autores en la institución, el respeto por la producción ingeniosa y la desarrollo de las inteligencias
múltiples al interior de las I.E.

Ahora bien, aunque las instituciones de educación superior si cuentan con herramientas para la
protección de la propiedad intelectual, ya sean legales, civiles y penales; como es el caso de
Gabriela Salazar y Pilar Castaño que plagiaron imágenes de diseñadores estadounidenses para su
libro La Maravilla de Ser Mujer, lo que puede con llevar a una pena en prisión y una multa
monetaria, Peláez (2013). De igual manera, las escuelas deben proteger los procesos de innovación
que se realizan en ellas.

Empero, en las I.E. de básica y media aún falta mucho por concientizar, tanto a estudiantes como
a docentes, por el respeto hacia el ejercicio de la P.I., es de ahí que los manuales de convivencia
deben contener normas que garanticen dichos procesos de propiedad intelectual, tanto de otros
como los propios. Así mismo, adoptar o crear un estatuto desde la alcaldía municipal que incentive
y de reconocimiento a la creatividad de docentes y estudiantes. También, se debe divulgar las
normas y que a su vez sean interiorizadas por toda la comunidad estudiantil, al igual que el proceso
de registro de la propiedad intelectual para que de esta manera se motive a registrar los procesos
de innovación que se puedan dar en la institución. Y por último, proponer la capacitación en cursos
de formación que ofrece la DNDA sobre derecho de autor y derechos conexos, derechos de autor
en la música, en editorial, en audiovisuales, en software, entre otros, dirección Nacional de
Derechos de Autor (DNDA, 2018).
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Para concluir, la escuela como lugar de innovación y creatividad y que garantice una educación
con acceso al conocimiento, la ciencia, la técnica y demás bienes y valores de la cultura, el fomento
de la investigación y el estímulo a la creación artística en sus diferentes manifestaciones, Ministerio
de educación (MEN, 1994). Debe reconocer y respetar las producciones elaboradas por docentes y
estudiantes, y a su vez, exigir el reconocimiento de otros autores procedentes de la consulta de
referencias bibliográficas con el respectivo seguimiento de los derechos de autor; de esta forma
estaremos generando la cultura de propiedad intelectual desde las instituciones educativas.

REFERENCIAS

Congreso de la República. (1982). Ley 23 (capítulo 3). Recuperado de


http://derechodeautor.gov.co/documents/10181/182597/23.pdf/a97b8750-8451-4529-ab87-
bb82160dd226

Dirección Nacional de Derechos de Autor. (DNDA, 2018). Campus virtual: cursos ofrecidos.
Bogotá D.C., Colombia. DNDA Publishing. Recuperado de http://derechodeautor.gov.co/
campus-virtual

Juventud por los Derechos Humanos. (2002-2018). La declaración universal de los derechos
humanos, Naciones Unidas. Los Ángeles, EU. Recuperado de
http://es.youthforhumanrights.org/what-are-human-rights/universal-declaration-of-human-
rights/introduction.html

Ministerio de Educación Nacional. (MEN, 1994). Ley 115 (Artículo 1). Recuperado de
https://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-85906_archivo_pdf.pdf

Peláez, I. (1 de diciembre de 2013) Los casos más sonados de delitos contra derecho de autor en
Colombia. El País. Recuperado de http://www.elpais.com.co/colombia/los-casos-mas-
sonados-de-delitos-contra-los-derechos-de-autor-en.html

Universidad de Santander. (UDES, 2015). Gestión en ciencia y tecnología (capitulo 4).


Recuperado de http://aula2.cvudes.edu.co/publico/lems/L.000.012.MG/librov2.html