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CRÍTICA DE LIBROS

ISEGORÍA. Revista de Filosofía Moral y Política


N.º 49, julio-diciembre, 2013, 683-732, ISSN: 1130-2097

CRÍTICA DE LIBROS

LA DISPUTA POR EL TERRITORIO FILOSÓFICO


EN LA ESPAÑA FRANQUISTA

JOSÉ LUIS MORENO PESTAÑA: La norma de versidad de Cádiz, pero ha desarrollado su


la filosofía. La configuración del patrón fi- trayectoria profesional en un constante diá-
losófico español tras la Guerra Civil, Ma- logo interdisciplinar entre la Filosofía y la So-
drid, Biblioteca Nueva, 2013, 223 pp. ciología, y también en un fecundo inter-
cambio cultural entre España y Francia. Re-
José Luis Moreno Pestaña (Linares, alizó su tesis de doctorado sobre la génesis
1970) es profesor de Filosofía en la Uni- del pensamiento filosófico de Michel Fou-

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cault, pero luego pasó a interesarse por la so- sofía de la Universidad de Cádiz, y con otros
ciología de la cultura de Pierre Bourdieu, en- investigadores españoles e hispanoameri-
tró en relación con el Centre de Sociologie canos. Este equipo internacional ha elabo-
Européenne, perteneciente a la École des rado una sociología de la filosofía españo-
Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) la en el período que va del final de la Gue-
de París, en 2009 obtuvo la Habilitación de rra Civil a las primeras décadas de la de-
la EHESS para dirigir investigaciones en So- mocracia, incluyendo en el estudio a los fi-
ciología y ha publicado en Francia varios li- lósofos españoles en el exilio. Fruto de ese
bros y artículos. proyecto fue también el libro de Francisco
A lo largo de esta trayectoria doblemente Vázquez La Filosofía española: herederos
transfronteriza, Moreno Pestaña se ha es- y pretendientes. Una lectura sociológica
pecializado en tres campos diferentes: la epis- (1963-1990) (Abada, Madrid, 2009, 440 p.),
temología de las ciencias sociales (véase su que tuvo una amplia repercusión y del que
edición crítica de la obra de Jean-Claude Pas- me ocupé en una nota crítica (“La transición
seron, El razonamiento sociológico. El es- filosófica en España”, Daímon. Revista In-
pacio comparativo de las pruebas históricas, ternacional de Filosofía, 53, 2011, pp. 147-
Siglo XXI, Madrid, 2011), la sociología de 156).
la enfermedad mental (es de destacar su es- El estudio de Francisco Vázquez se
tudio Moral corporal, trastornos alimenta- centraba en la “transición filosófica” (de 1963
rios y clase social, CIS, Madrid, 2010) y la a 1990, es decir, desde el Concilio Vaticano
sociología de la filosofía francesa y española, II hasta la aparición de la revista Isegoría, di-
a la que ha dedicado varios artículos y tres rigida por Javier Muguerza y editada desde
libros: Convirtiéndose en Foucault. Socio- el renovado Instituto de Filosofía del CSIC),
génesis de un filósofo, Montesinos, Barce- mientras que Moreno Pestaña se ha ocupa-
lona, 2006; Filosofía y sociología en Jesús do de los años 40 y 50, es decir, las dos pri-
Ibáñez. Genealogía de un pensador crítico, meras décadas de la posguerra española, aun-
Siglo XXI, Madrid, 2008; y Foucault y la po- que hace alguna incursión en los años sesenta
lítica, Tierradenadie, Madrid, 2011. El libro y setenta. Su libro La norma de la filosofía
que acaba de publicar, La norma de la filo- es el resultado de un segundo proyecto de in-
sofía, es una nueva y valiosa contribución a vestigación -”Vigilancia de fronteras, cola-
la sociología de la filosofía española. La in- boración crítica y reconversión: un estudio
troducción, dos de los cuatro capítulos y el comparado de la relación de la filosofía con
epílogo habían sido publicados anteriormente las ciencias sociales en España y Francia
en forma de artículos. (1940-1990)”-, que es continuación del an-
Filosofía y sociología en Jesús Ibáñez fue terior, pero que en esta ocasión está dirigi-
resultado del proyecto de investigación “In- do por el propio Moreno Pestaña.
telectuales y calidad democrática en la Es- El autor debe mucho al trabajo de los his-
paña contemporánea. Un estudio sobre el toriadores de la filosofía española, pero al
campo filosófico”, en el que Moreno Pestaña mismo tiempo ha realizado una investigación
colaboró con su colega Francisco Vázquez, original (basada en entrevistas personales,
director del proyecto y catedrático de Filo- consulta de archivos y lectura de los textos

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de los filósofos, incluida su corresponden- es compatible con él e incluso puede con-


cia privada y otros materiales biográficos y tribuir a fortalecerlo, pues lo incita a refle-
autobiográficos), y sobre todo ha tratado de xionar críticamente sobre sus propias con-
adoptar un enfoque metodológico que no es diciones de existencia. En general, el autor
el de la tradicional “historia de las ideas” sino no concibe su trabajo sociológico –trátese de
más bien el de la novedosa “sociología de la sociología de la filosofía, sociología de la en-
filosofía”. fermedad mental o epistemología de las cien-
Aunque la “sociología de la filosofía” es cias sociales- como una actividad separada
relativamente reciente, cuenta ya con tres im- de su trabajo filosófico, sino más bien como
portantes líneas de trabajo: la sociología de dos actividades diferenciadas que sin em-
los campos culturales elaborada por el fran- bargo se entrecruzan y fecundan mutuamente.
cés Pierre Bourdieu y desarrollada por sus De hecho, Moreno Pestaña establece des-
discípulos en el Centre de Sociologie Euro- de el principio una contraposición entre dos
péene de París; la monumental Sociología de tipos de filosofía. Por un lado, la concepción
las filosofías: una teoría global del cambio “canónica”, la que “se inculca en la mayo-
intelectual (Barcelona, Hacer, 2005, origi- ría de las Facultades de Filosofía españolas”,
nal inglés 1998) del estadounidense Randall entiende el trabajo filosófico como un mero
Collins, inspirada en los trabajos de Max We- comentario de texto, en el marco de un ca-
ber y Erving Goffman; y, por último, los es- non acotado de obras y temáticas filosóficas
tudios “sociofilosóficos” del británico Mar- consagradas (poco importa la corriente fi-
tin Kusch, que se apoyan en la filosofía ana- losófica a la que se adscriban esas obras y
lítica, la sociología de la ciencia y la antro- temáticas, sea “neotomista”, “analítica” o
pología de Mary Douglas. “continental”), de modo que toda referencia
Pero Moreno Pestaña no se ha limitado a obras y temáticas “externas”, situadas más
a “importar” estos tres enfoques metodoló- allá de la frontera instituida, es tachada como
gicos, sino que los ha combinado entre sí, los historicismo, sociologismo, psicologismo,
ha sometido a un examen crítico y los ha etc. El libro de Moreno Pestaña, centrado en
adaptado al contexto filosófico español. la filosofía española de la posguerra, pretende
Basta consultar el debate que mantuvo con ser un “estudio de caso” de esta concepción
Randall Collins (recogido en Revista Espa- canónica de la filosofía -que se impone en
ñola de Sociología, 8, 2007, pp. 115-137; las Facultades de Filosofía de Madrid y Bar-
idem, 9, 2008, pp. 125-126), en el que le cri- celona tras la Guerra Civil y la instauración
tica por analizar el campo intelectual cen- del régimen franquista-, pero al mismo
trándose solamente en los grupos dominan- tiempo pretende mostrar que esta concepción
tes y en las trayectorias exitosas. canónica no es exclusiva del neotomismo
El libro comienza con una introducción franquista, sino que se reproduce y pervive
“sobre la sociología de la filosofía en gene- tras el franquismo, en las más diversas co-
ral y la española en particular”, en la que el rrientes filosóficas contemporáneas.
autor defiende la sociología de la filosofía Por otro lado, la concepción minoritaria
como un enfoque que no es “reduccionista” de la filosofía, defendida por el propio au-
con respecto al discurso filosófico, sino que tor, en la que no hay una frontera clara y de-

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finitiva que separe a la filosofía de su exte- el poder institucional tras la victoria fran-
rior, sino que la práctica filosófica es “fer- quista; 2) el debate sobre las “generaciones”
tilizada” continuamente por su interacción entre Julián Marías, que se reclama como el
con otras prácticas discursivas, entre ellas las principal heredero y defensor de Ortega, y
ciencias sociales, que a su vez se ven cues- Pedro Laín Entralgo, que proviene de la Fa-
tionadas, renovadas y enriquecidas por la re- lange y tras la guerra se aproxima a Xavier
flexividad filosófica. Zubiri para obtener reconocimiento acadé-
Esta contraposición entre dos maneras de mico e intelectual; 3) ya a finales de los se-
entender la filosofía -y su relación con los senta y comienzos de los setenta, en el nue-
otros saberes- no sólo permite al autor pre- vo contexto de la transición democrática, pero
cisar los presupuestos de su enfoque meto- como una secuela del conflicto entre la con-
dológico, sino que también le proporciona cepción orteguiana y la concepción “esco-
el hilo conductor para reconstruir la historia lástica” o “canónica” de la filosofía, el de-
de la filosofía española en las dos décadas bate entre los marxistas Manuel Sacristán y
posteriores a la Guerra Civil. En efecto, el Gustavo Bueno, sobre el lugar de la filoso-
conflicto entre la concepción canónica y la fía en el conjunto de los saberes.
heterodoxa no es sólo el marco teórico en el A través de estos tres debates, el autor re-
que define su propia posición el sujeto de esta corre las sucesivas reorganizaciones del
investigación sociológica, sino que es tam- campo filosófico español. Por un lado, ana-
bién el objeto empírico, el campo temático, liza tres propiedades del campo filosófico:
el argumento histórico-intelectual del que di- la posición institucional de los agentes (he-
cha investigación se ocupa. De modo que, gemónica o marginal), el tipo de público al
en cierto modo, esta investigación histórico- que se dirigen (académico o extraacadémi-
sociológica sobre la filosofía de las prime- co) y el modelo de filosofía que practican (ce-
ras décadas del franquismo es también una rrado o abierto). La combinación de estas tres
autoafirmación filosófica, una reconstrucción propiedades da lugar a un cuadro de ocho
genealógica de la tradición filosófica en la combinaciones posibles (p. 40), que permi-
que el autor ha decidido inscribirse, en re- te situar a los distintos agentes en las distintas
sumen, una toma de posición en el campo de fases del período estudiado.
la filosofía española contemporánea. Así, la escuela orteguiana antes de la
Tras la introducción, el libro consta de Guerra Civil se caracterizaba por tener una
cuatro capítulos en los que se analizan tres posición institucional hegemónica, un público
grandes debates: 1) el debate sobre el carácter amplio y un modelo abierto de filosofía. Des-
más o menos “filosófico” de la obra y figu- pués de la guerra, son los nacionalcatólicos
ra de Ortega y Gasset, en el que la escuela los que se adueñan del poder institucional y
de Ortega, formada en los años precedentes pretenden llegar a públicos amplios, pero con
a la Guerra Civil y dominante en la Facul- una concepción filosófica cerrada. La tercera
tad de Filosofía de Madrid, es descalificada combinación (poder institucional, público es-
por sus críticos nacionalcatólicos y neoto- caso y concepción abierta) no llegó a darse,
mistas, que también provenían de los años porque fueron excluidos los orteguianos que
anteriores a la guerra, pero que se hacen con podrían haberla representado en el contex-

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to franquista. La cuarta posibilidad (un po- gara a desarrollar una carrera institucional),
der institucional restringido a un público aca- debido sobre todo a su medio social e inte-
démico y dedicado a la exégesis del canon) lectual de procedencia: María Zambrano.
es la que acabará siendo dominante entre los El grupo zubiriniano estaba formado por
profesores universitarios, independiente- personas que vieron acelerada su carrera tras
mente de la corriente que cultiven. La quin- la Guerra Civil, sea porque cambiaron de po-
ta combinación (marginalidad institucional sición política (Enrique Gómez Arboleya y
con un público amplio y una apertura filo- Francisco Javier Conde) o porque la preci-
sófica) es la que caracterizó a Manuel Sa- saron (Pedro Laín Entralgo y José Luis Ló-
cristán y a Julián Marías, uno marxista y otro pez Aranguren). Procedían de clases medias
liberal cristiano, al practicar ambos una fi- menos acomodadas que los orteguianos, pero
losofía heredera de la orteguiana, pero en el sus vínculos con el franquismo les permi-
adverso contexto del franquismo. La sexta tieron acceder a puestos en la administración
combinación apenas se dio, pues no puede pública y en el mundo cultural. En cambio,
tener mucho público una concepción aca- permanecieron al margen de las Facultades
démica de la filosofía sin poder institucio- de Filosofía (excepto Aranguren, que logró
nal. La séptima (marginalidad institucional una rápida consagración académica, aunque
y social con una filosofía abierta) es la que en una cátedra de Ética y Sociología, próxima
caracterizó a “los ensayistas fallidos de la bo- a las ciencias sociales). Su modelo intelec-
hemia intelectual”. Finalmente, la octava tual será un filósofo formado en la univer-
(concepción cerrada de la filosofía sin poder sidad republicana y apartado del mundo aca-
institucional y sin público) es lógicamente démico: Xavier Zubiri.
posible pero empíricamente inviable. Un tercer grupo ve acelerada su carrera
Por otro lado, Moreno Pestaña distingue institucional e intelectual tras la Guerra Ci-
tres grandes “unidades generacionales” (or- vil. El régimen franquista, en consonancia
teguianos, zubirinianos y filósofos nacio- con la campaña antimodernista de los papas
nalcatólicos) y analiza sus diversas trayec- León XIII y Pío X, quiso instaurar una fi-
torias durante los años 40 y 50, desde el fra- losofía oficial nacionalcatólica y neotomis-
caso intelectual a la reconversión o reo- ta, no sólo en la universidad sino también en
rientación más o menos exitosa. Así, el gru- la educación secundaria (el plan de 1938 de-
po orteguiano era el que tenía más proyec- dicó a la filosofía nueve horas semanales en
ción académica y social antes de la Guerra el Bachillerato), y encomienda esta tarea a
Civil, pero fue también el que más perdió des- personas procedentes de la Falange, los se-
pués de la guerra. Procedía del medio social minarios católicos y las órdenes religiosas (el
burgués, tenía múltiples conexiones con el autor rechaza el tópico de una supuesta con-
mundo extraacadémico y una concepción fi- frontación entre falangistas y católicos).
losófica abierta al diálogo con la historia y En general, este grupo era de origen rural o
la sociología. En este grupo, se tenía una ac- de clases urbanas medias y bajas. En los tres
titud ambivalente hacia las mujeres, a un grupos (nacionalcatólicos, zubirinianos y or-
tiempo aduladas y minusvaloradas. Sólo una teguianos), las mujeres no pudieron llegar a
de ellas pudo llegar a destacar (aunque no lle- desarrollar una carrera institucional exitosa.

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En la segunda generación del poder uni- tórico de la filosofía española de la posgue-


versitario franquista, representada por Sergio rra, Moreno Pestaña se ha basado en la re-
Rábade, se inicia una historia de la filosofía construcción sistemática de 41 trayectorias de
antihistoricista, centrada en el comentario de filósofos, y ha distinguido en esas trayecto-
texto, pero que rompe con el canon neoto- rias tres aspectos no necesariamente coinci-
mista y se abre a la filosofía moderna y con- dentes entre sí: el mayor o menor éxito aca-
temporánea. La “norma de la filosofía” co- démico o institucional, el mayor o menor re-
mienza a pluralizarse y a importar las gran- conocimiento por parte de los propios cole-
des corrientes filosóficas internacionales. gas, y la mayor o menor creatividad intelec-
Mientras tanto, los orteguianos se refugian en tual. Por ejemplo, mientras que en Ángel Gon-
algunas ramas de la filosofía aplicada, las cien- zález Álvarez se da el acceso al máximo po-
cias sociales y el ensayismo; y los zubirinianos der institucional sin reconocimiento de los co-
permanecen al margen de la filosofía aca- legas y sin creatividad intelectual, en el caso
démica; pero, a partir de los años 60, co- opuesto de Manuel Sacristán se da la máxi-
mienzan a reunificarse, en el cruce entre la ma creatividad intelectual sin poder institu-
filosofía, las ciencias sociales y la medicina. cional y sin reconocimiento de los colegas.
Además, en los años 60, coincidiendo Quienes hemos seguido la trayectoria in-
con el desarrollismo económico, el apertu- telectual de Moreno Pestaña, conocíamos la
rismo eclesiástico y el crecimiento de la re- influencia de dos de sus padres intelectua-
sistencia antifranquista, se produce un giro les, ambos franceses: Michel Foucault y Pie-
de muchos intelectuales hacia la izquierda. rre Bourdieu. Tras leer La norma de la filo-
Es el caso de Manuel Sacristán y Gustavo sofía, descubrimos que ha adoptado a dos
Bueno, dos filósofos que pasarán del falan- nuevos padres intelectuales, esta vez hispa-
gismo al marxismo (más militante el primero, nos: José Ortega y Gasset y Manuel Sacris-
más académico el segundo) y que en el um- tán. De hecho, el gran mérito de este libro
bral de los 70 mantendrán un importante de- consiste en rescatar la doble herencia orte-
bate sobre el lugar de la filosofía en el con- guiano-sacristaniana, es decir, una concep-
junto de los saberes. Sacristán defenderá una ción de la filosofía abierta y comprometida,
posición más orteguiana y menos academi- conectada intelectualmente con las ciencias
cista, apostando por una filosofía no sus- sociales e implicada éticamente en las luchas
tantiva sino metadisciplinar, mientras que políticas de nuestro tiempo.
Bueno tratará de conciliar la filosofía aca-
démica con la apertura a los otros saberes. Antonio Campillo Meseguer
Para llevar a cabo este análisis socio-his- Universidad de Murcia

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