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Lo sublime de la locura

Introducción
El siguiente texto trata sobre uno de los problemas que ha prevalecido en la historia del
hombre, la salud mental. Inicialmente se hará un breve recorrido histórico sobre lo que ha
significado para el hombre la salud mental haciendo una síntesis de lo que es la salud mental
hoy día y como ha sido importante en la adaptación al mundo social. Posteriormente se tratará
sobre la tesis central del libro “la razón de la locura y la locura de la razón”, escrito realizado
por Abel Martínez y Alfonso Herrera, siendo una experiencia dada por el trabajo en el
psiquiátrico de la capital boyacense. A manera de postura subjetiva se dará una crítica
vinculada frente a la experiencia romántica de haber visto un producto audiovisual que trata
el tema de los asilos y tratamientos psiquiátricos propios de la época de la ilustración,
mezclando obras de la literatura inglesa mundialmente reconocidas. A manera de conclusión
se dará una pregunta que buscará dejar al lector la semilla propia de la reflexión basada en la
introspección y la experiencia ontogénica.

Ser mentalmente adaptado.


Gracias a la experiencia propia de la vida en sociedad, el humano ha creado reglas para que
la convivencia este regida por la paz y la libertad, siendo que el hombre es capaz de salir de
las leyes naturales de la conducta meramente biológica. Se ha castigado duramente a quienes
arremeten a estas reglas y fruto del debate del derecho penal, la responsabilidad de los actos
de quienes infringen la ley han de ser de los hombres sin ninguna perturbación en el juicio.
Pero ¿Quiénes tiene el juicio? ¿quiénes lo ha perdido? Se hará un breve resumen de cómo el
tener una adaptación en la sociedad por una salud mental normalizada ha sido relevante para
el hombre.
En tiempo tiempos antiguos, se asociaba a dicha falta de juicio a castigos mandados por
quienes daban orden a la sociedad: los dioses. La atribución mágico-religiosa a la falta de
juicio (definiendo ésta a la inadaptación social, propia por lo que se ha denominado locura)
prevaleció hasta que por medio de métodos inductivos de la filosofía griega como lo es la
ecléctica, la mayéutica y la heurística, se propusieron miradas centradas en lo que el
ambiente, los hábitos basados en virtudes y la alimentación, influían en lo que se llamaría
consciencia y bienestar. Hipócrates y conocidos médicos categorizaron a todos aquellos que
por diversos estados emocionales no podían adaptarse y se afectaban a sí mismo y a su
entorno. Fueron así los primeros acercamientos a lo que serían los cuidados a las personas
que por condiciones mentales no se alienaban a la sociedad.
Posteriormente, con el periodo del imperio de Constantino y la propagación del cristianismo,
se devuelve a la mirada mágico-religiosa y en sí la perspectiva denomogénica (origen
demoniaco) de la enfermedad mental, tratándose de posesiones demoniacas a quienes tenían
inadaptación al contexto propio de ese tiempo. Se dieron persecuciones a pensamientos
divergentes a lo que la iglesia dictaba y se publicaron maneras de identificar a quienes
podrían tener dichas posesiones diabólicas, tales como el malleus maleficarum o martillo de
las brujas.
Gracias al renacimiento y a la ilustración, la mirada filosófica de ese tiempo se tornó
antropocéntrica y desde el hombre y su naturaleza se buscaba explicar lo que, hasta hora, por
órdenes de la iglesia, se explicaba por la obra de Dios en el mundo. Se dieron avances en
conocimientos anatómicos del hombre, mayor riqueza explicativa en los fenómenos como la
razón, la biología, el cosmos, entre muchas otras disciplinas. El concepto de la salud mental
tiene dos grandes miradas, una con un tinte fisio-biológico y la otra que, gracias a la
teorización de Freud, es mucho más psíquica. Los inadaptados ahora eran encerrados y
tratados con diversas técnicas en búsqueda de que tuvieran esa alienación esperada por la
sociedad.
Actualmente aún se da esa internación a quienes no han logrado la adaptación al medio
económico-social que ha creado el hombre, aunque también se han desarrollado estratégicas
farmacológicas que han permitido dicha alienación a quienes tienen diversas problemáticas
psicogenéticas. Hoy día se tiene más en cuenta la importancia de estar sano mentalmente,
siendo que la definición de salud de la OMS abarca esta área del ser. Muchos de los males
de los que se tiene queja y no son de origen físico, son de las interpretaciones del mundo y
sus consecuencias, fruto de lo que la mente hace. La mente, ese noúmeno que se expresa por
diferentes fenómenos, ha sido objeto de estudio de la psicología y de su rama de aplicación,
la psicología clínica, siendo que esta última se centra en lo anormal, lo inadaptado, lo
enfermizo y que hoy se ha posicionado como una de las ciencias que busca dar respuestas a
interrogantes. Ser inadaptado mentalmente y no lograr esta alienación es consecuencia del
porqué de instituciones de aislamiento.

Morbus animam
Como se trató anteriormente, quienes no tenían una salud mental que les permitiera estar
adaptados al contexto social del hombre, se les daba tratamiento y aislamiento en muchos de
los casos. Esta costumbre data de mucho antes de la época de la ilustración, pero que, desde
ese tiempo, se dio la rigurosidad a los tratamientos a esos aislados, en búsqueda de ver que
era lo que permitía que una mente enferma se recuperara.
En Boyacá, gracias a la apropiación de la epistemología y ciencias occidentales, como
resultado a nivel de psiquiatría, se fundó el hospital psiquiátrico. Con el aporte del libro “la
razón de la locura y la locura de la razón” se ve como adaptación de lo que no es nuestro en
cuanto al conocimiento puede llegar a patologizar. Como muchas cosas tras la colonización
han enfermado a la sociedad latinoamericana y la falta de identidad y producción propia de
saberes aplicados al contexto nuestro han complicado problemáticas diversas y entre éstas
está la salud mental. Se ve como en el hospital psiquiátrico de Boyacá había dado reclusión
a los enfermos mentales, mayormente a mujeres que por diversas dinámicas sociales llegaban
a esa inadaptación necesaria para requerir tal trato, sin tener en cuenta problemas sociales
que dañan la psique de los y las latinoamericanas. El doctor Abel Martínez hace una gran
critica a esta perspectiva de la psiquiatría y el psicologismo extranjero para tratar a los
inadaptados latinoamericanos, sin tener en cuentas las diferencias culturales y la
idiosincrasia, como la educación descontextual es el baluarte de la ignorancia y de la falta de
reconocimiento de quienes somos. Como el mal del alma, el morbus animam de este lado del
planeta es ignorado y traslapado a los males de otra tierra y de otro tiempo. El doctor propone
una metodología que puede hacer frente a esta ignorancia y es lo que él denomino la
cotidianogenación, el desarrollo del saber por medio de la interacción diaria entre los
latinoamericanos para acordar el camino en búsqueda de entendimiento y la armonía en las
relaciones. Lo que hay que resaltar de esta propuesta es como los locos puede llegar a aportar
en su entendimiento, sin ejercer poder y opresión de las jerarquías creadas por el saber,
porque desde la experiencia subjetiva de cada ser se puede dar una construcción teórica por
su contenido clínico-histórico.

La oscuridad en lo blanco del psiquiátrico


Pero es una mera propuesta aún lejos de ser una realidad en la psicología y psiquiatría
latinoamericana y se han seguido con las prácticas de internación y tratamientos que
arremeten muchas veces con la humanidad de quienes consideramos faltos de juicio, locos,
inadaptados, anormales, diferentes. Un ejemplo de esto se ve en el personaje principal de la
serie inglesa Penny Dreadful, Vanessa Ives quien, en su historia, es internada en un asilo por
narrar su realidad fuera de lo empírico, lo científicamente explicable y lo meramente tangible.
Fue tomada por paciente altamente afectada y sometida a tratamientos que van desde la
hidroterapia hasta la lobotomía, sin que se dé un verdadero cambio, ya que a pesar de ser
algo que sale del marco lógico de este mundo, su relación con lo sobrenatural era real. La
crueldad en el trato recibido hace que Vanessa se desdibuje como persona, es cumplemente
algo que tiene que ser aislado y perdido en el tiempo, porque no entra en lo que es esperable
de una mujer en la victoriana. Como en las cuatro paredes blancas acolchadas, con una
paupérrima cama sin cobijas (por prevención de que sean usadas para colgarse) y una
iluminación perpetua de lámparas de gas inalcanzables el tratamiento acaba con la
humanidad de quien sufre el malestar de sentirse incomprendida y sola.

De lo siniestro de la locura a la belleza del dolor


Desde una perspectiva estética, el dolor que puede llegar a sentir alguien ante tales vivencias
la enaltece. Los verdaderos sentimientos bellos y las verdaderas obras de arte son fruto del
dolor y la tristeza y en Vanessa se puede ver como lo siniestro del dolor y la desfigura de un
rostro de quien sufre en su mente y que, en búsqueda de comprensión, recibe mayores males,
al final se embellece ese rostro afeado. Pero no se pueden hacer románticas cada una de las
penas de quienes son tratados así en los hospitales psiquiátricos en los que buscan el “sanar”
de los locos. Al final la normalidad es mera convención implícita de la mayoría, quienes
rechazan miradas diferenciadas ¿Un asilo que aísla para deformar la psique de quien es en su
ontogenia, es diferente, para que logre dar lo que es esperable de su rol, tiene una función
realmente sanadora y humanista? ¿es tan terrible la diferencia que tiene que ser
homogenizada en estos centros de sanación? ¿no la podemos contemplar y asimilar cual pieza
única de arte? ¿no podemos analizarla desde sí misma y no desde lo que la cruel mayoría
dicta? ¿se necesario que la diferencia se adopte a la sociedad o es inversa la meta de la
psicología y la psiquiatría desde la mirada social?
Podemos ir mas allá y mirar lo sublime de la locura, de lo defectuoso, de lo atípico, para que,
tras la admiración, se construya, para que la locura de cada contexto aporte en las miradas
críticas de la sociedad que pueden patologizar cada uno de los miembros que no son
adaptados, sin deformar el alma de quienes por causa de la sociedad normalizadora enferman.
Miremos más al loco y no lo hagamos uno más de nosotros, ciegos guiando a otros ciegos,
amantes de lo estático, cuando la mente es tan diversa y fluctuante. Miremos que nos enferma
y no seamos punitivos con que ya están enfermos. Ya ellos han sufrido peores males.

Referencias
Ackerknecht, E. H. (1993). Breve historia de la psiquiatría (Vol. 2). Universitat de València.
Martínez, A & Herrera, A. (1981). La razón de la locura y la locura de la razón. Colombia,
Bogotá DC. La Oveja Negra Ltda.
Mendes, S., Logan, J & Harris, P. (productores) (2014). Penny dreadful. [serie de televisión].
Reino Unido. Neal Street Productions
Szlezák, T. A., & Rúa, J. L. G. (1997). Leer a Platón. Alianza.
Trias, E. (2014). Lo bello y lo siniestro. España. Editorial Ariel. Octava edición.

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