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RESUMEN

“LA LEGISLACIÓN AGRARIA DEL PRIMER GOBIERNO LIBERAL” (1871-1885)

La ley de Reforma Agraria, que permitía expropiar tierras bajo ciertas condiciones,
fue realizada con el propósito de desarrollar métodos capitalistas en la producción
agrícola. Según dicha ley, podían expropiarse fincas de propiedad privada
mayores de seis caballerías, siempre que no estuvieran cultivadas. Se disponía,
también, que el precio de las tierras expropiadas se determinaría según el valor
declarado por el propietario en la Oficina de Registro de la Matrícula Fisca. Esta
ley establecía que no podían expropiarse tierras de las empresas agrícolas
dedicadas a cultivos técnicos o económicos, las destinadas a pastos, las
instalaciones o establecimientos industriales o comerciales de las unidades
agrícolas de propiedad privada, las del Estado o de los municipios, las tierras de
comunidades agrarias indígenas o de campesinos y las reservas forestales.
Tampoco podían expropiarse fincas menores de dos caballerías, cultivadas o no, y
las de seis caballerías, cultivadas en sus dos terceras partes. De enero de 1953 a
junio de 1954 se emitieron 1,002 acuerdos de expropiación y se benefició a un
total de 138,000 familias, es decir, entre un 30% y un 40% de los trabajadores sin
tierra. Las expropiaciones produjeron muchas protestas, sobre todo porque no
siempre se aplicó la ley correctamente, pues hubo invasiones injustificadas de
tierras.

El problema agrario inicia en la organización económica de la colonia.


Latifundismo dañino para el país. La legislación de la colonia era casuística:
Respondía con capricho a casos particulares del momento y para determinados
lugares. La Corona, normó que todos los excesos sobre lo adjudicado podían ser
denunciados y con un pago bajo era posible formalizar la posesión. La usurpación
y la apropiación ilegal de la tierra, eran las bases para legalizar la formación y las
expansiones de los latifundios. Los criollos pobres se vieron obligados a buscar
trabajo en los latifundios Los latifundios se hacían más grandes por interés de sus
propietarios, para poder atender adecuadamente la mano de obra barata que
ofrecían los mestizos. La Política Agraria de la Colonia definió también los pueblos
de indios que les proporcionaban tierras para el cultivo, pastoreo y ejidos. El
régimen colonial fue un régimen de terror para el indio.

La década de 1870 marca el regreso de una nueva generación de liberales, Su


misión será instaurar una época duradera de "orden y progreso" en los países
centroamericanos, los que tras medio siglo de Independencia y de retóricas
unionistas parecen optar por la vía de la balcanización. Debe advertirse que las
Reformas Liberales están integradas por dos tipos de componentes que aquí
vamos a distinguir. En efecto, en Centroamérica cuando se habla de liberalismo se
piensa inmediatamente en anticlericalismo, pero también viene a la mente la
reforma de la propiedad de la tierra de fines del siglo pasado. En otras palabras,
las Reformas Liberales en Centroamérica representan dos programas estatales
distintos aunque entrelazados. La Iglesia y el Estado e impusieron la supremacía
del segundo sobre la primera y que establecieron una cierta autonomía relativa del
poder político sobre el bloque de grupos y sectores dominantes y que, por lo tanto,
crearon las condiciones, que no siempre fructificaron, para una distinción funcional
entre sociedad política y sociedad civil.

Constituyó una forma de trabajo forzoso para los indígenas por parte de los
españoles durante la conquista de Guatemala y colonización. Fue el principal
medio por el que los hacendados seculares y eclesiásticos, así como las
autoridades, se proveían de mano de obra indígena. Las leyes nuevas prohibieron
el empleo de los indios para obtener mano de obra, sin embargo, en 1565,
la corona de España autorizó el repartimiento de los indígenas que habitaban los
pueblos asentados en la periferia de la ciudad de Santiago de Guatemala, para
que trabajaran en la cosecha y molienda del trigo. La legalización definitiva de esta
institución se produjo en el reino de Guatemala, en 1574, cuando el consejo de las
indias la autorizó para que los españoles pudieran atender las labores en el cultivo
del trigo y sus necesidades domésticas. De esta fecha en adelante, todos los
indios varones comprendidos entre los 16 y los 60 años, de la mayoría de los 77
pueblos del corregimiento, ya sea que pertenecieran a un pueblo realengo o a uno
de encomienda, tenían que cumplir con el requerimiento, es decir, trabajar una
semana de cada mes en beneficio de los españoles.
El Reglamento de Jornaleros fue emitido por el gobierno liberal del general Justo
Rufino Barrios para garantizar el suministro de mozos colonos para las grandes
fincas cafetaleras que se iniciaron con ese gobierno. Esta legislación laboral que
colocó a la población indígena guatemalteca prácticamente a la disposición de los
intereses de los nuevos latifundistas cafetaleros, y los tradicionales conservadores
con la notable excepción del clero regular de catolicismo de Guatemala, el cual fue
expulsado del país. El decreto establecía que los indígenas quedaban obligados a
trabajar en las fincas cuando los dueños de éstas los necesitaran y sin importar en
donde se encontraran, y también quedaban bajo la tutela de las autoridades
locales, quienes se encargaban de velar porque los contingentes de indígenas
fueran enviados a las fincas.
El trabajo forzado, como ya es sabido, el trabajo forzado fue una práctica
implantada por los conquistadores a los indígenas y negros, desde el siglo XVI y
que se conservó en Guatemala hasta 1944. Uno de los hechos más cuestionarios
durante los regímenes liberales guatemaltecos fue la legalización del trabajo
forzado de los indígenas. Por medio del decreto 177 del 3 de abril de 1877, el
gobierno de Justo Rufino Barrios emitió el reglamento de jornaleros que permitió a
los particulares solicitar a los jefes políticos de los departamentos "mandamientos
de jornaleros" para trabajar en sus propiedades. La práctica se modificó durante el
gobierno de Jorge Ubico, el último dictador liberal cafetalero, con la emisión de la
ley contra la vagancia (Decreto 1996 de 10 de mayo de 1934). Esta ley declaraba
que los jornaleros que no pudieran demostrar que tenían un compromiso de
trabajo en una finca serian tenidos por vagos y castigados como tales.

Impulsó la construcción de carreteras en todo el país, y emitió la ley de vialidad


que obligaba a todos los varones a pagar un impuesto semestral -boleto de
vialidad- y quienes no adquirieran el boleto debían trabajar dos semanas, sin
salario, en la construcción de caminos. Ubico realizó viajes presidenciales, cada
año, a todos los departamentos del país, a fin de enterarse personalmente de los
problemas de cada localidad. Daba audiencias a los vecinos para escuchar las
quejas o peticiones de éstos. Durante su gobierno se establecieron las primeras
estaciones oficiales de radio, la Voz de Guatemala, y Quetzaltenango.
Tras la muerte de Carrera en 1865 y luego de la caída de los conservadores en
1871, la reforma liberal de Miguel Gracia Granados y Justo Rufino Barrios impulsó
numerosos cambios en la política y economía del país. Los liberales modificaron la
estructura de la tenencia de la tierra en el país y crearon un reglamento de
jornaleros que obligó a la población indígena a trabajar para las grandes fincas de
café, nuevo producto principal del país y que requería de grandes cantidades de
mano de obra para su producción. Asimismo, abrieron la puerta a inversionistas
extranjeros, principalmente alemanes, quienes se establecieron en la región de
Alta Verapaz y formaron prósperas comunidades dedicadas al cultivo del café.
En el proceso de transición y fortalecimiento democrático, el reconocimiento de los
derechos de los pueblos indígenas se ha convertido en un elemento fundamental
para la construcción de la nación guatemalteca, que desde su carácter unitario
refleje la fisonomía plural del país. Consecuencia de ello fue la ratificación, en el
año 1996, del Convenio 169 de la OIT y, previamente, el 31 de marzo de 1995, la
suscripción del Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas,
uno de cuyos compromisos era dicha ratificación. Este fue el segundo acuerdo
sustantivo en firmarse, y su importancia quedó reflejada en el primero de sus
considerandos, al establecer que “constituye un punto fundamental y de
trascendencia histórica para el presente y futuro de Guatemala”.

A principios del siglo XX la recién creada United Fruit Company (UFCO) desarrollo
un interés particular por establecerse en la región centroamericana. Esto fue
favorecido por el interés de los gobiernos liberales por explotar las zonas costeras
y desarrollar la red de ferrocarriles y puertos de la región. En Guatemala, en
presidente Manuel Estrada Cabrera otorgó, en 1904, una concesión a Minor Keith
para terminar 60 kilómetros de un tramo ferrocarrilero para conectar El Rancho
con la ciudad capital. Además de la concesión de la linea se le otorgo terrenos a lo
largo de la vía que fueron utilizados para cultivar bananos.
Se le denomina economía de enclave porque el territorio de la UFCO funcionaba
con total independencia del terrirotio naciones guatemalteco. Si bien pagaba
pequeños impuestos, su funcionamiento no dependía de la economía nacional, ni
aportaba mayor cosa a ella.

COMENTARIO

Los avances logrados en materia de derechos indígenas son valiosos por su


contenido, pero sobre todo porque expresan que en Guatemala se están
produciendo cambios profundos desde la base de la sociedad. De una sociedad
históricamente basada en el racismo, la exclusión y la discriminación, a una
sociedad cada vez más inclusiva, a pesar de las fuertes resistencias que siguen
existiendo. Pero la tendencia histórica, sin ninguna duda, apunta en el sentido
indicado. Sin embargo, la escasa aplicación práctica de los derechos indígenas les
resta contenido jurídico o, más bien dicho, eficacia. Las causas de que esto sea
así quizá no sean tan simples como pueden parecer. Sin duda influye la
discriminación, pero también la irrealidad de determinadas normativas.
UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
-USAC-
HISTORIA DEL USO DE LOS RECURSOS NATURALES RENOVABLES DE
GUATEMALA

ALFREDO ITZEP MANUEL

II SEMESTRE

“RESUMEN CRÌTICO”

LUIS ALFREDO ROS DOMINGO

CARNÈ: 201603622

GUATEMALA, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2,016.