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AUTOESTIMA

DINAMICAS PARA TRABAJAR EN CLASE


EL CÍRCULO
OBJETIVOS:

-Aprender a observar y valorar las cualidades positivas de otras personas.


-Aprender a dar y a recibir elogios.

Duración recomendada: Aproximadamente, 40 minutos


Materiales: Folios y lápices.

DESARROLLO:

1. El profesor explica a los alumnos, que van a centrarse únicamente en las


características positivas que poseen sus compañeros: cualidades (por ejemplo,
simpatía, alegría, optimismo, sentido del humor, sentido común, solidaridad,
etc.), rasgos físicos que les agraden (por ejemplo, un cabello bonito, mirada
agradable, una sonrisa dulce, etc.), capacidades, (capacidad para la lectura,
para las matemáticas, para organizar fiestas, etc.), ...

2. A continuación, los alumnos se colocan en círculo, y cada uno escribe su


nombre en la parte superior de un folio y se lo da al compañero de su derecha,
así, el folio va dando vueltas hasta que lo recibe el propietario con todos los
elogios que han escrito de él sus compañeros.

REFLEXION
Que valoren sus cualidades positivas, así como las del resto de sus compañeros.
La importancia de que se expresen las cualidades positivas y logros de las personas
para la autovaloración positiva de su autoconcepto.
Que entiendan que todas las personas tienen cualidades positivas, nos caigan
mejor o peor.
IMAGÍNATE A TI MISMO
OBJETIVOS:

Hacer conscientes a los alumnos de que la realización de sus proyectos futuros,


depende, en gran medida, de ellos mismos.

Duración recomendada: Aproximadamente, 60 minutos.


Materiales: Folios y lápices.

DESARROLLO:
1. Esta actividad se basa en la utilización de técnicas de imaginería mental, las cuales son de
gran utilidad para conseguir que las personas seamos conscientes de aspectos en los que
nos es costoso concentrarnos por la carga emocional implícita que a veces poseen.
2. El profesor comenta a sus alumnos que en esta actividad van a pensar en el futuro y en
cómo se imaginan a sí mismos dentro de algunos años.
3. En primer lugar, deben cerrar los ojos e imaginarse a sí mismos dentro de 10 años.
4. Cuando todos los alumnos han cerrado los ojos, el profesor lee en voz alta las siguientes
preguntas, cuidando siempre de dejar un tiempo entre pregunta y pregunta para que
cada alumno, individualmente, pueda pensar e imaginar las respuestas.
5. Las preguntas que debe realizar son las siguientes: «¿Cómo te imaginas físicamente
dentro de 10 años?, «¿A qué crees que te dedicas?», «¿Qué aficiones tienes?», «¿Con
quién vives?», «¿Qué amigos tienes?», «¿Cómo es la relación con tus padres?», «¿Tienes
pareja?», «¿Tienes hijos?», «¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?», «¿Eres feliz?»,
«¿De qué te sientes más orgulloso?».
6. La fase de imaginación concluye y los alumnos ya pueden abrir los ojos.
7. Después, pregunta a todos los alumnos en general si creen que ese futuro imaginado
será necesariamente así o si puede ser de otra manera y, sobre todo, si creen que
conseguir el futuro que desean es algo que depende en gran parte, aunque no
totalmente, de ellos o si creen que no pueden hacer nada para acercarse a su futuro
deseado.
8. El profesor debe reconducir este debate hacia la capacidad que todos tenemos para
aumentar las probabilidades de alcanzar nuestros objetivos. No obstante, lo primero que
necesitamos para alcanzar nuestras metas es saber a dónde queremos llegar, qué
queremos ser, cuáles son nuestros objetivos. Tener esto claro es haber recorrido ya la
mitad del camino.
9. El profesor debe motivar a los alumnos para que valoren el poder y capacidad personales
que tienen y la y necesidad de fijarse unos objetivos claros.
10. Finalmente, la actividad concluye con una fase final individual en la que los alumnos
escriben tres metas futuras a largo plazo (por ejemplo, crear una familia, tener un
trabajo en el que se sientan satisfechos, etc.) y también tres y metas futuras a corto
plazo (por ejemplo, aprobar el siguiente examen) que desearían conseguir.
REFLEXION
 Que entiendan la importancia de saber que metas nos gustaría alcanzar y cómo podemos
conseguirlas.
 La ilusión que conlleva el tener un proyecto de vida propio y el esfuerzo para alcanzarlo.
 Que aprendan a aceptar que hay metas que no están al alcance de nuestra mano y a que
esto no conlleve sentimientos de tristeza e inutilidad.
YO SOY
OBJETIVOS:
Que los alumnos sean conscientes de que todos poseemos cualidades positivas.
Tomar conciencia de que nuestra autovaloración será positiva o negativa en función
de con quién nos comparemos

Duración recomendada: 50 minutos aproximadamente.


Materiales: Folios y lápices.

DESARROLLO:
1. En primer lugar, el profesor hace una breve introducción acerca de lo que significa la
palabra “autoestima” (evaluación que el sujeto hace de si mismo, si te gusta o no como
eres), siempre incitando a los alumnos a que den su opinión, para entrar en materia.
2. A continuación, se reparte a cada alumno un folio, en el que pondrán en la parte superior
la frase YO SOY..., y a la parte izquierda del folio la misma frase, escrita unas 20 veces.
Quedará de la siguiente forma: “Yo soy ......”
3. Se les indica las siguientes instrucciones:
4. “Vais a escribir características vuestras que consideréis que sean positivas (cualidades,
logros, destrezas, conocimientos, capacidades...). A continuación, por parejas, os vais a
vender a vosotros mismos. Uno hará el papel de vendedor y otro de comprador, y
después cambiaréis los papeles. El vendedor expondrá las razones por las que al
comprador le conviene adquiriros”.
5. Finalmente, el profesor pregunta a los alumnos las dificultades que han tenido a la hora
de completar las frases de yo soy, y a la hora de venderse y las va anotando en la pizarra.
Explica a los alumnos que a la mayoría de personas nos es difícil reconocer cualidades
positivas que poseemos en algunos momentos, y que esto ocurre porque las personas
elegimos un modelo con el que compararnos, y depende de con quién nos comparemos,
nos evaluamos más positiva o más negativamente.
6. De lo que se trata es de hacer una comparación lo más realista posible, para que el
resultado sea ajustado a la realidad, y así nuestra autovaloración no se verá afectada.
INTRODUCCIÓN
LA AUTOESTIMA:
La autoestima hace referencia al concepto que tenemos de nosotros mismos, según unas
cualidades subjetivas, puesto que se basa en la percepción que tenemos de nosotros mismos y
la que creemos que tiene los demás de nosotros, y según unas cualidades de tipo valorativo,
puesto que en función de nuestras experiencias y de los valores que imperen en nuestra
cultura, atribuimos a estas cualidades un valor positivo o negativo.
El origen de nuestra autoestima se encuentra en nuestro entorno social, mas concretamente
en nuestras relaciones interpersonales más significativas para nosotros, así pues, padres,
hermanos, profesores y amigos son los que más contribuyen a favorecer o dificultar las
experiencias sociales en las que podemos comprobar nuestras cualidades, en función del modo
en que nos tratan, de cómo interpretan nuestras conductas y de la información concreta que
nos transmiten sobre nosotros mismos.
REFLEXION
 Que sean capaces de auto valorarse, reconociendo las características positivas que poseen,
así como que reconozcan también en los demás estas cualidades y sean capaces de
expresarlas de forma adecuada.
 Que sean conscientes de la dificultad que conlleva en ocasiones el reconocer las cualidades
positivas que poseemos cada persona.
 Lograr que los alumnos potencien su autoestima mutuamente.
UN PASEO POR EL BOSQUE
OBJETIVOS:
-Favorecer el conocimiento propio y de los demás.
-Estimular la acción de auto valorarse en los demás compañeros.
-Mejorar la confianza y la comunicación del grupo
Duración: 55 minutos aproximadamente.
Materiales: Papel, rotuladores, música clásica de fondo mientras los alumnos
trabajan(opcional)
DESARROLLO:
1. El profesor indica a los alumnos que dibujen un árbol en un folio, con sus raíces,
ramas, hojas y frutos. En las raíces escribirán las cualidades positivas que cada uno
cree tener, en las ramas, las cosas positivas que hacen y en los frutos, los éxitos o
triunfos.
2. Se pone música clásica de fondo para ayudarles a concentrarse y relajarse.
3. Una vez terminen, deben escribir su nombre y sus apellidos en la parte superior del
dibujo.
4. A continuación, los alumnos formarán grupos de 4 personas, y cada uno pondrá en el
centro del grupo su dibujo, y hablará del árbol en primera persona, como si fuese el
árbol.
5. Seguidamente, los alumnos se colocarán el árbol en el pecho, de forma que el resto
de sus compañeros puedan verlo, y darán un paseo “por el bosque”, de modo que
cada vez que encuentren un árbol lean en voz alta lo que hay escrito en el dibujo,
diciendo “Tu eres...”
Por ejemplo: “Alfonso, eres...tienes...”
6. Tendrán 5 minutos para dar un paseo “por el bosque” A continuación se hace la
puesta en común, en el transcurso de la cual, cada participante puede añadir “raíces”
y “frutos” que los demás le reconocen e indican.
7. El profesor puede lanzar las siguientes preguntas para comentar la actividad:
- ¿Os ha gustado el juego de interacción?
- ¿Cómo os habéis sentido durante el paseo por el bosque?
- ¿Cómo habéis reaccionado cuando vuestros compañeros han dicho vuestras
cualidades en voz alta?
- ¿Qué árbol, además del vuestro, os ha gustado?
- ¿Qué compañero ha dibujado un árbol parecido al vuestro?
- ¿Cómo os sentís después de esta actividad?

REFLEXION

Que descubran sus cualidades positivas y sean capaces de reconocerlas.


Que sean capaces de compartir sus sentimientos con los demás, así como de” recoger “los
sentimientos de sus compañeros, y comprobar la satisfacción que todo esto procura.
AUTOESTIMA
TRABAJO INDIVIDUAL
INTRODUCCIÓN

Es importante aclarar que una autoestima débil no es como un tumor que “se extrae” y se soluciona el
problema.

Más bien, una pobre autoestima hace metástasis en la persona, se expande afectando a varias o todas
las áreas de su vida, haciendo más o menos mella en función de la gravedad del problema.

Por eso, es importante entender la baja autoestima como un problema global, imposible de separar
del funcionamiento general de la persona (sus emociones, sus pensamientos, su conducta, sus
opiniones, sus relaciones, sus hábitos, sus motivaciones y proyectos…).

Así, la intervención con la baja autoestima debe ser integral, atendiendo todos los aspectos que se
están viendo afectados. Trabajándolos en consulta también estamos trabajando con la autoestima,
aunque de forma indirecta.

CONDUCTAS RELEVANTES

 Tiene la costumbre de compararse con los demás, a menudo ensalzando las cualidades o
habilidades de otras personas (bien con cierto matiz de envidia o bien con pesar por sentirse
inferior, menos válido) y menosprecia las propias.

 Para tu paciente, un éxito sólo es válido cuando otra/s persona/s se lo reconocen o halagan. Si
nadie se entera, o si los demás no lo consideran un logro, es como si no hubiera existido.

 De manera repetida elige relaciones (amistades, parejas…) que son claramente dañinas para sí
mismo/a. Una frase que me gusta mucho, dice “recibimos el amor que creemos merecer”.

 Le resulta excesivamente difícil tomar decisiones. La sensación es que “nunca da el paso”, busca
excusas, lo alarga, lo evita, se pone impedimentos o limitaciones para evitar decidir.

 Es muy influenciable por la opinión de los demás y se mueve constantemente en búsqueda de la


aprobación externa, tanto de los seres más queridos como de la sociedad en general.

 “Autoboicotea” sus propios planes. A veces da la sensación de que necesita “autocastigarse”, no


suele permitirse el disfrute, ni el placer por el placer.

 Siempre prioriza otras cosas antes que a sí mismo: el trabajo, los hijos, la pareja, la familia, las
labores del hogar, las amistades… En ese caos de prioridades, por unas cosas o por otras, las
necesidades de la persona siempre quedan en último lugar y, por consecuencia, insatisfechas.

 No cuida su salud (ni parece importarle). Por ejemplo: tiene una conducta alimentaria perjudicial,
hábitos destructivos (dormir poco, fumar, beber, drogarse), no sigue recomendaciones médicas o
ni siquiera acude al médico, etc. Sin embargo, la salud no es un tema que parezca preocuparle,
“de algo habrá que morirse” decía un paciente mío. Esta forma de dañar su propio cuerpo está
relacionada con el autocastigo que comentábamos antes, propio de la baja autoestima, sentir que
no merece la pena dedicarse esos cuidados.

 No cuida su imagen o se preocupa excesivamente por ella. Éste es un punto controvertido porque
una imagen descuidada no es necesariamente signo de baja autoestima (puede ser por otras
causas diferentes). Aun así, la estética es al fin y al cabo, nuestra cara externa ante los demás.

PASOS PARA TRABAJAR LA AUTOESTIMA

I. Delimita el Problema de tu Paciente

Las 5 áreas fundamentales de la autoestima son estas:


Física – Social – Familiar – Emocional - Académica/Laboral

Lo primero que debes hacer es averiguar dónde está el problema y delimitarlo.

II. Encuentra el origen de la baja Autoestima

El siguiente paso para trabajar con la autoestima de tu paciente es que comprendas por qué esa
persona tiene baja autoestima.

Siempre hay un porqué, o más bien, un conjunto de factores que le han llevado a este punto.

Para encontrar el origen de la baja autoestima, es necesario que explores a fondo su infancia y su
adolescencia.

Es en estas etapas cuando vamos construyendo nuestra propia identidad, en función de lo que nos
dicen nuestros padres que somos y de lo que nosotros mismos vamos descubriendo.

Frecuentemente, un problema de autoestima tiene origen en unos padres que, por unos motivos
u otros (excesivo trabajo, enfermedad, pocas habilidades parentales, estrés…), no han estado lo
suficientemente disponibles para sus hijos, especialmente como una figura de cariño y protección.

Así, si no aparece otra persona que le aporte esa seguridad y ese amor (otro familiar, un maestro,
un hermano…), el niño aprende a convivir con esa limitación de afecto que él mismo no es capaz
de aportarse, porque con esa edad la necesita de otras personas externas que le cuiden.

El niño crece y se hace adulto, pero el patrón sigue funcionando de la misma manera: quien
necesito que me quiera no siento que me quiera lo suficiente, ni yo tampoco lo hago (no me han
enseñado a hacerlo), por lo tanto, busco ansiosamente en los demás que me aprueben de la
forma que sea, para cubrir así mi propia carencia.

PREGUNTAS PARA EXPLORAR EL ORIGEN DE UNA BAJA AUTOESTIMA

¿Hay algún hecho significativo que marcara tu infancia o adolescencia?


Situaciones como bullying, separación paterna, emigración, violencia doméstica, abusos…

¿Qué relación tenías de niño y adolescente con tu madre? ¿Y con tu padre?


Explorar si era una relación de apoyo, donde las figuras paternas están disponibles y se forma un
apego seguro, o, por el contrario, son figuras que provocaron inseguridad e inestabilidad.

¿Qué críticas hacían tus padres sobre ti?


Algunas de esas críticas el niño las introyecta, es decir, las “traga sin masticar”, definiéndose a sí
mismo en base a esas críticas que recibió en la infancia.

¿Cómo te transmitían tu madre y tu padre el cariño que sentían por ti?

Invita al paciente a que exprese de forma concreta esos gestos de amor, ya sean palabras, hechos,
detalles, etc. A menudo encontrarás en el paciente falto de autoestima que estas muestras de
amor fueron muy limitadas, o no fueron suficientes.

¿Cómo te describirías a ti mismo cuando eras niño? ¿Y cuándo eras adolescente?

Profundizar tanto en las características de personalidad como en su desempeño en las diferentes


áreas de la vida de un niño: escolar, familiar, social, artística, deportiva…

3. Abrir la Caja de Pandora de los Pensamientos y Emociones

Para poder hacer espacio a los pensamientos y emociones nuevas, primero hay que sacar las
viejas, que están ocupando demasiado espacio.
Ocurre que las personas con baja autoestima suelen tener un diálogo mental constante,
generalmente no exteriorizado, a veces incluso inconsciente, en el que se reprochan a sí mismos,
se critican, se insultan, se recuerdan su falta de valía, se burlan, etc.

Este “auto machaque” no es visible para los demás, pero es un hilo musical permanente en la
cabeza de tu paciente.

Son los llamados pensamientos automáticos negativos. Son automáticos precisamente porque
resultan incontrolables para el paciente.

Él no decide ponerlos en marcha, sino que simplemente “están ahí desde siempre” y no se sabe
muy bien por qué.

El objetivo de este tercer paso es que tu paciente se haga consciente de estos pensamientos
automáticos negativos que tiene constantemente sobre sí mismo.

Para eso, pídele que se observe. Sin intentar cambiar nada, ni intentar frenarlos. Simplemente,
que esté atento a cuándo su mente pone en marcha este “hilo musical”: qué cosas se dice a sí
mismo, cómo se las dice (con qué tono, qué palabras usa), ante qué situaciones…

Esta primera toma de conciencia es un paso fundamental e imprescindible.

Para solucionar un problema es necesario conocerlo a fondo, introduciéndonos en el “núcleo


duro” del malestar.

EJERCICIOS PARA TRABAJAR

Ejercicio para Casa: Registro de Pensamientos Automáticos Negativos

Proponerle al paciente que compre una libreta y que cada vez que se detecte teniendo un
discurso automático negativo hacia sí mismo, lo apunte. El registro debe contener los siguientes
datos:

Fecha

Situación (¿Qué ha pasado? Por ejemplo, se me quema la comida)

Pensamiento (¿Qué he pensado? Por ejemplo, pienso “soy un inútil, con 32 años y no sé ni freír un
huevo”)

Emoción (¿Qué he sentido? Por ejemplo, siento enojo hacia mí mismo por no haber estado más
atento. Ojo: no confundir sensaciones o sentimientos con pensamientos. Cuando el “siento” va
seguido de un “que”, no estamos hablando de una emoción sino de un pensamiento. Por ejemplo,
“siento que no valgo para nada” no es una emoción, es un pensamiento. Una emoción sería: “me
siento impotente”)

Conducta (¿Qué hago? Por ejemplo: tiro la comida quemada y me quedo sin comer, ya da igual, se
me ha quitado el hambre).

Ejercicio en Terapia: Darle rienda suelta al demonio

Es importante que realices este ejercicio sólo con personas que observas que ya tienen
previamente un diálogo destructivo hacia sí mismas, aunque no lo exterioricen.
No es recomendable realizarlo con personas que no tienen previamente ese “automachaque”,
porque entonces, las estarías invitando erróneamente a focalizarse en su parte más negativa.

Comienza diciéndole a tu paciente que todos tenemos una especie de “demonio” en un lado del
brazo que dice cosas negativos sobre nosotros mismos, sobre nuestros aspectos más negativos y
que comenta nuestra vida cotidiana haciéndonos sentir mal. Incluso aunque a veces pensemos
que no es del todo cierto lo que este demonio está diciendo, ese pensamiento está ahí presente.

Este ejercicio consiste en “darle rienda suelta al demonio”. Debes ser tú quien lance inicios de
frases para que tu paciente los complete libremente, como si fuera este “demonio interno” quien
contestara.

Cuantos más finales aporte a cada frase, mejor. Pídele al paciente que intente contestar
ajustándose a la realidad de los pensamientos que normalmente tiene en su vida cotidiana, sin
exagerar ni tampoco minimizar.

Algunos de los inicios de frases que puedes lanzarle para que complete son éstos, más los que se
te ocurran a ti:

“Soy (un/una)…”

“Me molesta de mí…”

“Me doy rabia cuando…”

“Siempre me he comportado como…”

Este ejercicio funciona porque es una forma, para ti como terapeuta, de explorar qué es lo peor
que corre por la mente de tu cliente. Le dará pie a hablar y a profundizar en temas como la culpa,
el miedo, o el rencor.

Para el paciente también será útil exteriorizar todo aquello que normalmente funciona como un
“machaque sordo”. Poner en palabras estos pensamientos y decirlos en voz alta es, en sí mismo,
un primer paso que impacta.

III. Reestructuración Cognitiva

Como terapeuta, es importante que juegues con la reestructuración cognitiva para ayudar al
paciente a darse cuenta de la irrealidad de esos pensamientos, la falta de sentido o de justificación
concreta para pensar de esa manera.

Éstas van a ser sesiones complejas para el paciente y también para ti como profesional, porque
como terapeuta tendrás que gestionar de forma adecuada los ataques que el paciente va a
desplegar hacia sí mismo, procurando que no se vayan de las manos y se conviertan en algo
contraproducente.

IV. Trabajar con las Fortalezas

El paciente con baja autoestima se desenvuelve fácilmente por el terreno de lo negativo sobre su
persona: sus defectos, carencias, errores, críticas.

Sin embargo, les suele resultar complicado cambiar el foco hacia lo positivo: cualidades, éxitos,
habilidades, gustos.

Usando la terapia ya está un poquito más avanzada, ésta va a ser la clave: trabaja poquito a poco,
para que la persona aprenda a verse con unos ojos diferentes.
El principal objetivo de esta fase de la terapia es que la persona aprenda a tratarse desde el
respeto y desde el amor a sí mismo,cambiando su diálogo mental, hasta hacerlo más suave y
cariñoso.

Para eso, lo primero que debes hacer es lograr que el paciente realmente recupere ese amor por
sí mismo que, o bien ha perdido, o bien nunca ha tenido.

Para que una persona se quiera a sí misma, de forma auténtica y realista, tiene que conectar con
aquellas partes que le gustan de sí misma, con las cosas que se le dan bien, con los logros que
admira de sí misma, con los momentos de bienestar en soledad. De esa forma, el cariño surgirá de
forma natural y no impuesta.

Piensa en aquellas personas a las que más quieres. ¿Por qué las quieres?

Les tienes cariño porque te gusta cómo son, admiras lo que hacen, porque te aporta bienestar
compartir tiempo con ellas.

Quererse a uno/a mismo no debe ser una imposición: “tienes que quererte porque eres el único
que va a estar ahí toda tu vida”. Eso está muy bien, pero, ¿cómo querer a alguien a quien rechazo?
¿Cómo quererme a mí mismo, si no me gusto?

Ejercicio para Casa: Test de Fortalezas

Una forma de explorar las fortalezas personales es rellenar de forma online un cuestionario muy
completo, el Cuestionario VIA de fortalezas personales.

Los resultados de este cuestionario dan pie al trabajo posterior en terapia y son realmente útiles
para que tu paciente introspeccione y comience a conocerse a sí mismo en su lado más positivo.

Ejercicio en Terapia: Mi lado bueno

Este ejercicio lo puedes realizar en terapia y consta de los siguientes pasos:

Cualidades + Habilidades

Tu paciente debe realizar una lista, lo más amplia posible, de:

1) Sus cualidades (características positivas de su personalidad y de su aspecto físico)


2) Sus habilidades, es decir, lo que se le da bien hacer. Pueden ser cosas muy sencillas y
cotidianas, no hacen falta grandes virtudes superheroicas ni grandes dotes.
3) En función de las resistencias que tengan, para algunos pacientes va a ser más complicado que
para otros realizar estos listados.
4) Nunca caigas en la manipulación del paciente cuando éste dice “no se me ocurre nada”, “no
tengo cosas buenas”, “nada se me da bien”. No des el ejercicio por acabado, ni pases a lo
siguiente, hay que sostener esos primeros momentos de blanco mental.
5) Si le resulta muy difícil, sugiérele que recurra a otras personas cercanas para que le ayuden a
elaborar los listados. Incluso tú mismo, como terapeuta, puedes aportar alguna cualidad
positiva que ves en tu paciente y quieres recalcar.
6) También puedes recurrir a momentos pasados de su vida en los que tu paciente se sentía
mejor.
7) A menudo los pacientes dicen cosas como “yo cuando era joven era muy echada para
adelante, pero ahora todo lo contrario”, “antes de perder el trabajo yo era muy divertido,
siempre estaba haciendo bromas, pero ahora ya no soy así”. Yo siempre les digo que, si en
algún momento de su vida fueron algo, esa virtud está ahí, en alguna parte de ellos, ¿o acaso
fueron poseídos por otra persona? Sólo hay que rescatar y desenterrar esas virtudes que nos
hemos ido dejando por el camino.

Ejemplificar y concretar

1) Pídele a tu paciente que elabore uno o dos ejemplos concretos para cada una de las
cualidades que enumeró antes y en los que se vea reflejada esa virtud.
2) Concretar siempre es importante para bajar a la tierra y no quedarte en el terreno mental,
que es tan ambiguo.
Por ejemplo, una cualidad que la gente dice muy a menudo “soy muy amiga de mis amigos”.
¿Qué es ser muy amiga de mis amigos? Nadie lo sabe.
3) Concretar esa cualidad en ejemplos claros y cotidianos, te ayudará a clarificar la ambigüedad.
Por ejemplo, “cuando mi amiga Marta me dice que necesita hablar, yo dejo lo que estoy
haciendo y la llamo”, “soy buena guardando los secretos de mis amigos”, “se me da bien
pararme y escuchar a mis amigos, sin juzgarles”.

V. Elaborar un perfil
Tu paciente ha de elegir o tiene que elegir las tres cualidades principales y las tres habilidades
principales que le definen, aquellas con las que se siente más identificado, las que más le gustan,
las que más se cree, las que más utiliza en su día a día, aquellas a las que le puede sacar mayor
partido.
Esas tres cualidades y tres habilidades esenciales son seis herramientas que va a llevar debajo de
su brazo en cada decisión y en cada paso cotidiano.

Ejercicio en Terapia: Recuperar el Amor propio

Ésta es la parte contraria y que complementa el ejercicio de “dar rienda suelta al demonio”. Consiste
en que el paciente complete estas frases:

“Me gusta ser…”

“Valoro de mí…”

“Me quiero porque…”

“Me siento bien cuando yo (hago, digo, pienso)”…

VI. Pasar a la Acción

Recuerda finalizar siempre la terapia con un paso a la acción. En esta fase terapéutica final, el objetivo
es que tu paciente empiece a tratarse con más cariño.

Esto significa aprender a reconocer sus propias necesidades, necesidades que dependan de sí mismo y
no de los demás o del entorno y aportárselo de forma autónoma.

Para ello, es importante que tu paciente se plantee estas dos preguntas:

¿Qué necesito?

¿Cómo me lo puedo dar?

Ejercicio en Terapia: Planning de Momentos Agradables

Este ejercicio consiste en invitar al paciente a (re)descubrir y recopilar todo aquello que le gusta hacer,
todo aquello con lo que disfruta, desde cosas troncales en su vida hasta pequeños placeres.
Por ejemplo: “me gusta tocar la guitarra”, “disfruto cocinando mis platos favoritos”, “un pequeño
placer es llegar a casa, descalzarme y ponerme música un rato”.

Es perfectamente válido que el paciente tenga momentos agradables o pequeños placeres


compartidos con otras personas (“tomarme un café con mi amiga”, “jugar con mi hijo”, etc.), y son
muy importantes en la lista, aunque también es necesario que algunos de esos momentos agradables
sean en soledad, sin depender de nadie ni nada externo, más que de sí mismo.

Logra que el paciente elija aquellos puntos de la lista que vea más viables o que le apetezcan más y
que los introduzca en su vida cotidiana, a través de un planning de actividades agradables.

Estas actividades o pequeños placeres tienen que tener la misma importancia que las obligaciones,
decidiendo cuánto tiempo al día o a la semana quiere dedicarse a aportarse bienestar.

Cuando la persona comienza a dedicarse el tiempo, el cariño, el respeto y el placer que realmente se
merece, la autoestima se ve fortalecida, y con ella el bienestar, el optimismo y la salud mental.

Ejercicio en Terapia: Las 3 Metas

Una forma de lograr que tu paciente coja las riendas de su propia vida es ayudarlo a elegir tres metas
realistas y que las ponga en marcha en su vida a corto plazo.

Es interesante que estas metas sean de diferentes áreas de la vida (social, personal, hábitos, salud,
laboral, académica…). Estas metas tienen que tener las siguientes características:

 Realistas (objetivos accesibles y viables, no simplemente sueños o idealizaciones)


 Muy bien definidas (qué es exactamente lo que me propongo conseguir)
 Concretas (qué cosas concretas voy a hacer para conseguirlo, qué pasos voy a seguir)

En este punto, enfoca la terapia hacia esos objetivos propuestos orientando y ayudando a tu paciente
para los alcances, ya que le aportarán bienestar a su vida y fortalecerán su autoestima.

VII. Finalizar la Terapia

¿Cómo sabrás cuándo finalizar la terapia? Cuando veas en tu paciente los rasgos de una autoestima
sana.

Una persona con la autoestima sana…

1) Demuestra en su comunicación no verbal (rostro, gestos, tono de voz, forma de expresarse, etc.)
que se siente satisfecha con su vida.
2) Habla con tranquilidad tanto de sus logros y cualidades, como de sus defectos y puntos a mejorar.
3) Es capaz de dar y de recibir halagos y otros gestos positivos
4) Está abierto a las críticas constructivas y es capaz de reconocer sus propios errores, dejando a un
lado comportamientos perfeccionistas.
5) Transmite serenidad, naturalidad y espontaneidad.
6) Siente apertura y motivación ante nuevas experiencias.
7) Sabe cómo aportarse momentos de placer y lo hace con frecuencia.
8) Tiene capacidad de disfrutar de la alegría y el bienestar y también se permite las emociones
negativas.
9) Su diálogo mental no es destructivo sino positivo, se envía mensajes de ánimo y aprecio.
10) Se comunica de una manera asertiva con los demás.
11) Prioriza sus necesidades antes que la aprobación de los otros.