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LOS DIEZMOS EN EL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO.

Uno de los temas más controversiales en el seno de muchas iglesias, hoy día, es el de las "ofrendas y los
diezmos". Y no sorprende que así sea, pues, muy poco se enseña sobre el particular y, por lo general, los que sí pro-
curan enseñar aunque sea un poco sobre el tema lo tienden a hacer desde puntos de vista tradicional. Sin embargo,
si hablamos de ofrendas y diezmos, deberá ser según lo que la Biblia enseña.
El Diezmo es una ley espiritual tan efectiva como lo son las leyes naturales. Así como la Gravedad permite que los
objetos caigan al suelo si son dejados en el vacío, así el Diezmo permite al creyente recibir "medida buena,
apretada, sacudida y rebosante". Lucas 6:38.

1. EL DIEZMO es un plan Divino para promover la obra de Dios aquí sobre la tierra. Cuando Dios sacó al pueblo de
Israel de Egipto y lo llevó al pie del Monte Sinaí, allí lo organizó y lo instruyó. Para poder financiar esta nueva
empresa o establecimiento de una nación le dio órdenes concernientes al Diezmo para poder lograr todo lo
establecido. Con razón dijo Salomón: “…el dinero responde a todo.” (Ecle. 10:19)
La palabra Diezmo nace de la palabra hebrea "maaser" o "maasrah", que traduce Diezmo, o una décima parte. En el
Griego la palabra que designa esta "décima parte" es "apodekatoo" y tanto en el Hebreo como en el Griego, estos
términos significan el "pago o dádiva de una décima parte o porción." Es el diez por ciento de todo ingreso. Si el
ingreso es de cien mil pesos el diezmo es de diez mil.

2. EL PRINCIPIO DEL DIEZMO EN LA BIBLIA: Génesis 14:18-20:“Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del
Dios Altísimo, sacó pan y vino; y lo bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y
de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos”
Se ve por medio de esta escritura que para Abraham dar los diezmos era algo natural, algo que se estaba
practicando. Se han hallado tablas de arcilla que muestran que los asirios, egipcios, y aun los chinos antes del tiempo
de Abraham, daban los diezmos para sostener sus sacerdotes religiosos y para ayudar en el mantenimiento de sus
templos.
Muchos atribuyen el diezmo a la ley por lo tanto, creen que los miembros de la Iglesia no tienen la obligación de
diezmar. Abraham dio los diezmos a Melquisedec 700 años antes de promulgarse la ley por Moisés al pueblo
israelita.
Abraham entregó sus diezmos a Melquisedec quien era el sacerdote
que representaba a Dios, Abraham dio los diezmos porque reconocía
que Melquisedec representaba una autoridad mayor. Aunque él era
una persona de mucha responsabilidad, mucho poder y riquezas aun
reconocía que Melquisedec por virtud de su oficio Divino tenía mayor
responsabilidad que él en la administración de los asuntos
espirituales. Además, Abraham dio los diezmos en reconocimiento
que Dios le había ayudado en tiempo de necesidad, pues Dios le había
ayudado a ganar la batalla. Abraham dio los diezmos voluntariamente en cumplimiento a una obligación sagrada. La
Biblia declara que nosotros somos hijos de Abraham. Abraham también fue llamado “…amigo de Dios” (Isaías 41:8):
“Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham, mi amigo.”
El hecho de que Abraham diezmaba contribuyó para recibir este reconocimiento como Amigo de Dios. Si
deseamos ser amigos de Dios hay que dar nuestros diezmos.
Génesis 28:20-22: “Allí hizo voto Jacob, diciendo: Si va Dios conmigo y me guarda en este viaje en que estoy, si me
da pan para comer y vestido para vestir y si vuelvo en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra
que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, el diezmo apartaré para ti”
Jacob no hallaba otra cosa de mayor importancia para pedir la bendición de Dios en su vida sino por medio de dar los
diezmos. Alguien pudiera preguntar: ¿Por qué escogió el diezmo y no el 9%, 7%, 5%, 3%? Jacob vivió 500 años antes
de promulgarse la ley y 200 años después de Abraham. El diezmo era algo establecido, pues recordemos que
Melquisedec no rehusó el diezmo sino que lo acepto como algo normal y justo.

3.- ¿Cuán frecuentemente debe darse el Diezmo? Debido a que el Diezmo es la décima parte de todos sus ingresos,
usted debe separar una décima parte de todos sus ingresos y traerlo al templo. Si usted cobra semanalmente, separe
el Diezmo semanalmente y deposítelo la próxima vez que vaya al templo a adorar. Si usted cobra quincenalmente, o
mensualmente, lo mismo aplica.

4. LOS DIEZMOS BAJO LA LEY.


Entre las muchas leyes que recibió el pueblo de Israel tenemos los diezmos. Es interesante notar que los israelitas no
solamente daban los diezmos una vez sino tres veces.
Levítico 27:30-34:“El diezmo de la tierra, tanto de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, es de
Jehová: es cosa dedicada a Jehová. Si alguien quiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio
por ello. Todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová.
No mirará si es bueno o malo, ni lo cambiará; y si lo cambia, tanto él como el que se dio a cambio serán cosas
sagradas: no podrán ser rescatados. Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de
Israel en el monte Sinaí.”
-Números 18:2-7: “Haz que también tus hermanos se acerquen a ti y se reúnan contigo: la
tribu de Leví, la tribu de tu padre, y te servirán. Tú y tus hijos serviréis delante del
tabernáculo del Testimonio. Harán lo que tú ordenes y cuidarán de todo el Tabernáculo,
pero no se acercarán a los utensilios santos ni al altar, para que no mueran ellos y vosotros.
Colaborarán, pues, contigo, y desempeñarán el ministerio del Tabernáculo de reunión, todo
el servicio del Tabernáculo, y ningún extraño se ha de acercar a vosotros. Tendréis el
cuidado del santuario, y el cuidado del altar, para que no venga más la ira sobre los hijos de
Israel. Porque yo he tomado a vuestros hermanos, los levitas, de entre los hijos de Israel,
dados a vosotros como un don de Jehová, para que sirvan en el ministerio del Tabernáculo de reunión. Pero tú y
tus hijos contigo os ocuparéis de vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, del velo adentro, y
ministraréis. Yo os he dado como un don el servicio de vuestro sacerdocio; el extraño que se acerque, morirá”
-Números 18: 21-24: “Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel como heredad por su ministerio,
por cuanto ellos sirven en el ministerio del Tabernáculo de reunión. Los hijos de Israel no se acercarán al
Tabernáculo de reunión, para que no carguen con un pecado por el cual mueran. Pero los levitas harán el servicio
del Tabernáculo de reunión, y ellos cargarán con su iniquidad. Es estatuto perpetuo para vuestros descendientes:
no poseerán heredad entre los hijos de Israel. Porque a los levitas les he dado como heredad los diezmos de los
hijos de Israel, que presentarán como ofrenda a Jehová, por lo cual les he dicho: “Entre los hijos de Israel no
poseerán heredad”
-Números 18:26-28: “Hablarás a los levitas y les dirás: Cuando toméis los diezmos de los hijos de Israel que os he
dado como vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos, como ofrenda mecida a Jehová, el diezmo de los
diezmos. Se os contará vuestra ofrenda como grano de la era y como producto del lagar. Así presentaréis también
vuestra ofrenda a Jehová de todos los diezmos que recibáis de los hijos de Israel; se la daréis al sacerdote Aarón
como ofrenda reservada a Jehová.
El fruto de la tierra era reclamado por Dios y considerado Santo. El diezmo era para los levitas, pues eran ellos
quienes ministraban las cosas santas a favor del pueblo de Dios. Los Levitas, Aarón y sus hijos estaban encargados
del servicio del santuario y del altar. Los levitas también pagaban los diezmos al Sumo Sacerdote.
El segundo diezmo Deuteronomio 12:5-7 “Sino que el lugar que Jehová, vuestro Dios, escoja entre todas vuestras
tribus, para poner allí su nombre y habitar en él, ese buscaréis, y allá iréis. Allí llevaréis vuestros holocaustos,
vuestros sacrificios, vuestros diezmos y la ofrenda reservada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas
voluntarias y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas; allí comeréis delante de Jehová, vuestro Dios, y
os alegraréis, vosotros y vuestras familias, de toda obra de vuestras manos en que Jehová, tu Dios, te haya
bendecido.”
-Deuteronomio 14: 22-27: “Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rinda tu campo cada año.
Comerás delante de Jehová, tu Dios, en el lugar que él escoja para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de
tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová, tu
Dios, todos los días. Si el camino es tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová, tu
Dios, haya escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová, tu Dios, te haya bendecido, entonces lo venderás,
llevarás el dinero contigo e irás al lugar que Jehová, tu Dios, escoja. Allí entregarás el dinero por todo lo que
deseas: por vacas, por ovejas, por vino, por sidra o por cualquier cosa que tú desees. Comerás allí delante de
Jehová, tu Dios, y te alegrarás, tú y tu familia. No desampararás al levita que habite en tus poblaciones, porque no
tiene parte ni heredad contigo”
Era un diezmo de las ganancias anuales de la cosechas. Deberían de comérselo con la familia en el lugar que Dios
escogiera, este diezmo era para inculcar en ellos el temor de Dios y para que el pueblo se regocijara.
-El tercer diezmo. Deuteronomio. 14:28-29 “Al cabo de tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel
año, y lo guardarás en tus ciudades. Allí vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, el extranjero, el
huérfano y la viuda que haya en tus poblaciones, y comerán y se saciarán, para que Jehová, tu Dios, te bendiga en
toda obra que tus manos hagan.”
Se recogía cada tres años y debería usarse con el fin de repartirse con los levitas (Ministros), los forasteros,
huérfanos, y viudas. El propósito era para que Dios bendijera al dador del diezmo.
5. ADVERTENCIAS Y BENDICIONES DEL DIEZMO Malaquías 3:8-12: “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me
habéis robado. Y aún preguntáis: “¿En qué te hemos robado?”. En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con
maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en
mi Casa: Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y
derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os
destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Todas las
naciones os dirán bienaventurados, porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos”
Dios acusaba al pueblo de Israel de robadores por no haber dado el diezmo y les dice que los pruebe y traigan sus
diezmos a la casa de Dios. Aquí vemos la seriedad y la importancia de dar el diezmo, pues esta décima parte no es
nuestra, sino pertenece a Dios, y al gastarlo estamos gastando lo que no es nuestro. A parte de ser un deber, Dios
promete bendición al entregar los diezmos. A veces se puede ver solamente lo que se entrega y no se ve la bendición
que se recibe al cumplir con este sagrado deber. Cabe hacer notar aquí que no solo el diezmo es reclamado, sino
también las ofrendas.

DIEZMOS Y OFRENDAS EN EL NUEVO TESTAMTENTO


1. JESUCRISTO: LOS DIEZMOS Y LAS OFRENDAS
No fue necesario que Jesucristo hablara mucho de los diezmos y ofrendas, puesto que los judíos estaban instruidos
en dar sus diezmos y pagar sus ofrendas. Jesucristo dijo que él no vino a abrogar la ley sino a cumplirla. Los diezmos
y las ofrendas eran parte de la ley.
Mateo 5:17 “No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir”
Lucas 21:1-4: “Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio
también a una viuda muy pobre que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo que esta viuda pobre echó
más que todos, pues todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; pero esta, de su
pobreza echó todo el sustento que tenía”
Vemos que el diezmo no es quitado en el Nuevo Testamento. Los fariseos eran meticulosos en el cumplimiento de
la ley y siempre buscaban algo para acusar al Señor, sin embargo nunca lo acusaron de no llevar los diezmos. Mateo
23:23: “Pero ellos insistían a gritos, pidiendo que fuera crucificado; y las voces de ellos y de los principales
sacerdotes se impusieron.” Jesús no les dio lugar de dejar a un lado el diezmo. AQUELLO QUE NO DEBERIAN DEJAR
DE HACER ERA DAR LOS DIEZMOS. Olvidaron lo más importante de su relación para con Dios.
Lucas 20:20-26: “Y, acechándolo, enviaron espías que simularan ser justos, a fin de sorprenderlo en alguna
palabra, para entregarlo al poder y autoridad del gobernador. Le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que
dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad.
¿Nos es lícito dar tributo a César, o no? Pero él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?
Mostradme la moneda. ¿De quién es la imagen y la inscripción? Respondiendo dijeron: De César. Entonces les dijo:
Pues dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. Y no pudieron sorprenderlo en palabra alguna
delante del pueblo, sino que, maravillados de su respuesta, callaron.”
En esta ocasión estaban hablando sobre los tributos e impuestos que pertenecían al gobierno (Cesar), y la otra parte,
pertenecían a Dios

2. LOS APOSTOLES, LOS DIEZMOS Y OFRENDAS.


Otros dicen que en el libro de los Hechos no daban el diezmo, pero no se dan cuenta que ellos daban ¡¡muchísimo
más que un diezmo!! El diezmo era poco para la iglesia primitiva, ¡¡Ellos daban todo!! “vendían sus propiedades y
sus bienes, y los repartían a todos según la necesidad de cada uno” (Hechos 2:45) Luego de entender esto nunca
más dudaras en dar tus diezmos y ofrendas fielmente: Hechos 4:32-37:“Y la multitud de los que habían creído era
de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas
en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia
era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o
casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno
según su necesidad. Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es,
Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los
pies de los apóstoles”.
Al leer esta la gloriosa palabra de Dios nos dameros cuenta que con el poder del Espíritu Santo. La iglesia Apostólica
siempre dio más. Podemos ver que no hubo mucha necesidad de enseñar sobre el diezmo pues los creyentes
estaban dando el cien por ciento. ¡Esto es más que el diezmo!

El apóstol Pablo escribió la gran mayoría de las epístolas. Como un verdadero israelita, él tenía que cumplir con
toda la ley.
Filipenses 3:5-6: “Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en
cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que se basa en la Ley,
irreprochable”
- Siendo linaje de Israel, él tenía que cumplir con sus diezmos.
- Siendo de la tribu de Benjamín, él tenía que cumplir con sus diezmos.
- Siendo hebreos de hebreos, él tenía que cumplir con sus diezmos
- Siendo irreprensible y justo en cuanto a la ley, él tenía que cumplir con sus diezmos
1 Corintios 9:9-14 “En la ley de Moisés está escrito: «No pondrás bozal al buey que trilla». ¿Se preocupa Dios por
los bueyes o lo dice enteramente por nosotros? Sí, por nosotros se escribió esto, porque con esperanza debe arar el
que ara y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿será
mucho pedir que cosechemos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto
más nosotros? Sin embargo, no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo por no poner ningún
obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del Templo, y que
los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan
del evangelio”
Los versículos de 1 al 7 nos aclara que en la ley estaba escrito que la persona que trabajaba sembraba y cuidaba
ganado, debería comer del fruto de su trabajo. El versículo 10 nos dice que por nosotros fue escrito(es decir, los
ministros), y con esperanza de recibir el fruto de nuestro trabajo (ministrando la palabra de Dios). Si sembramos lo
espiritual, tendremos derecho a segar lo material. Quienes trabajan en el templo deberían comer de lo que se recibía
en el templo. Los diezmos y las ofrendas se llevaban al templo. Los Levitas y el Sumo Sacerdote deberían participar
del altar, o sea de lo que se traía a la casa de Dios para ofrecer en sacrificio. Era pues obligación del pueblo sostener
la obra de Dios y a los ministros trayendo al templo (casa de Dios) sus diezmos, ofrendas y sacrificios. De igual
manera ordeno el Señor (de la misma manera diezmos y ofrendas) a los que anuncian (predican) el evangelio, que
vivan (sean sostenidos) del evangelio.

3. ESCRITURAS ADICIONALES ACERCA DE DAR A LA OBRA DE DIOS.


a) El que es instruido debe dar al que lo instruye. Gálatas 6:6 “El que es enseñado en la palabra haga partícipe de
toda cosa buena al que lo instruye.”
b) Doble honor al que predica y enseña 1Timoteo 5:17 “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos
de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.”
c) Una ofrenda de amor Romanos 15:25-27 “Pero ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos porque
Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en
Jerusalén. Les pareció bueno hacerla, ya que son deudores a ellos, porque si los gentiles han sido hechos partícipes de
sus bienes espirituales, deben también ellos ayudarlos con bienes materiales”
d) Ofrenda para los santos, 1 corintios 16:1-3“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la
manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte
algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando
haya llegado, enviaré a quienes vosotros hayáis designado por carta para que lleven vuestro donativo a Jerusalén”

No puedo concluir este breve tema sin dirigir unas palabras hacia aquellos que, presentándose como verdaderos
siervos de Dios, no son sino ladrones dentro de la congregación de los santos. Y los hay de todo tipo y fachada;
¡usualmente se ven muy espirituales, con personalidades muy contagiosas! Pero, en sus corazones son ladrones,
son ciegos que pretender guiar a otros ciegos, cayendo todos en el mismo hoyo. Esos son los que en vez de
"vivir del evangelio", son "vividores del evangelio". Sé que gente así ha afectado a sinceros cristianos,
haciendo que se protejan tanto de tales predadores que se van al otro extremo, llegando a negar la legítima
provisión material a los genuinos pastores. El "vividor" ve las iglesias como un botín de fácil acceso; se llena de sus
bienes, y cuando más le convenga, se desaparece.
Cuidémonos de no privarle a un verdadero siervo de Dios aquellos bienes y provisiones que Dios ha establecido
como legítimos. Es propio, es bíblico que un maestro de la Palabra reciba su paga de la iglesia bajo su cuidado. Es un
deber ante Dios. Por otro lado, hay pastores que fielmente enseñan todo el consejo de Dios las ofrendas y diezmos
incluidos por lo que "por falta de instrucción" no padecen. Más, en su endurecimiento de corazón y mezquindad
para con Dios le hacen caso omiso a la enseñanza ofrecida, a veces llegando a "echar" a su pastor o, lo que a veces
les parece ser más fácil: se van a otra iglesia donde no oirán tales enseñanzas. Una cosa es segura, y es que ¡del
juicio de Dios no escaparán! Dios nos ayude a examinarnos con sinceridad. ¿Dónde estamos parados ante la
enseñanza bíblica sobre los diezmos y las ofrendas? No temamos diezmarle a JESUS de todo lo que nos da. ¡Sólo
hará que abunde aún más su bendición en nuestra vida!