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Colombia se está posicionando como una plataforma atractiva para el

desarrollo de empresas y ya algunos analistas lo ubican en el tercer


puesto como hub de emprendimiento en Latinoamérica.

Sin embargo, las compañías que están naciendo siguen enfrentando


dificultades a la hora de consolidar su proyecto de negocio; por ejemplo,
con bajos niveles de rentabilidad, poco acceso a financiación y
dificultades con el manejo de su flujo de caja. También tienen problemas
de acceso a mercados y realidades regulatorias que todavía no dan
respuestas a muchas de sus iniciativas.

Desde hace cerca de un año y medio, distintas entidades, lideradas por


la Andi del Futuro, han ido construyendo un proyecto de ley para
presentarlo en el Congreso, que le permita identificar esos ‘dolores’ y
buscar caminos de solución.

Además de la Andi del Futuro están la Universidad de los Andes, el


Cesa, Eafit, La Salle, la Universidad de Antioquia, la Militar, Colombia
Fintech, Mesfix, Parque E, Reúne, Finaktiva, Colcapital, Mountain Nazca,
Invictum, Proantioquia, Parquesoft, Geek Girls, MET, Créame,
Confecámaras y Endeavor, entre otros.

Las iniciativas

Para Juan Camilo Quintero, gerente nacional de innovación y


emprendimiento de la Andi, “se trata de generar herramientas prácticas
que guíen las políticas públicas para incentivar un ecosistema
emprendedor, ahora que hablamos de Economía Naranja y digitalización,
y permita desarrollar herramientas para el crecimiento, la
internacionalización y acceso a mercados; la financiación del
desarrollo emprendedor y la formación del emprendimiento y la
innovación”.

Una de las primeras tareas del proyecto es clasificar los


emprendimientos, pues no es lo mismo estar en etapa de aceleración y
consolidación que cuando va a empezar a facturar o a crecer.
También busca armonizar los conceptos alrededor de la innovación, qué
es un vehículo de capital emprendedor, qué son mecanismos de
financiación basados en tecnología y qué es vigilancia e inteligencia
competitiva.

Una de sus principales propuestas es la creación de un registro nacional


de emprendimiento. Busca que todas las entidades públicas y privadas
que estén en Colombia se registren en una plataforma de una manera
muy sencilla y allí reporten la actividad emprendedora. Esto no solo les
permitirá participar en todas las convocatorias del Estado, sino construir
información más profunda sobre el ecosistema emprendedor en
Colombia. La propuesta, además, incluye contar con un portal de
desarrollo emprendedor, que permita tener toda la información útil para
quien está montando su negocio: programas, beneficios, convocatorias,
mentorías, toda la red nacional. “La idea es que no estén segmentados
los ecosistemas de emprendimiento sino que empecemos a hablar de un
ecosistema nacional”, dice Quintero.

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Este proyecto de ley crea el Registro de Inversión Nacional en


Emprendimiento (RINE), como mecanismo para identificar y centralizar la
información de los emprendedores, lo que permite una optimización de
los recursos que el Estado ha dispuesto y puede convertirse en un
mecanismo para generar impacto focalizado y no desordenado como
ocurre hoy en día. Es importante revisar los criterios de inclusión en este
Registro, para no excluir a grupos que tengan emprendimientos no
asociados a tecnología, por ejemplo”, advierte Mauricio Toro,
representante a la Cámara.

Por su parte, Felipe Tascón, fundador de la fintech Mesfix, considera


que el proyecto también busca consolidar un entorno para que el
sector financiero tradicional, así como la industria fintech, encuentren
su espacio en el ámbito de los mecanismos de acceso a capital de
trabajo de los emprendimientos. “Esto se logrará con la creación de un
registro de inversión en emprendimiento, el cual le permitirá a las
entidades involucradas en el apoyo al crecimiento empresarial contar con
los beneficios y/o prerrogativas que establezca el Gobierno a futuro”,
dice.
Otra iniciativa tiene que ver con un observatorio de tendencias que
permita la apropiación y adopción de tecnología y cruzarlo con
instrumentos de financiación –a tasas preferenciales y exenciones
arancelarias temporales– y realizar una primera feria de cuarta revolución
industrial.

Pero, sin duda, una de las principales realidades e inquietudes en los


mercados es que los proyectos innovadores y los negocios van más
rápido que las regulaciones.

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto consiste en traer a


Colombia el concepto de sandbox, que se ha usado con éxito en países
como Inglaterra. Básicamente son marcos regulatorios de
experimentación, donde se suspenden bajo ciertas condiciones las
regulaciones que impiden el funcionamiento de innovaciones
tecnológicas y se fija un plazo para estudiar y supervisar su impacto,
resultado y consecuencias.

“Una vez terminado el plazo, las autoridades revisan la información, y


esto les sirve como base para adoptar cambios normativos permanentes.
Este método ha sido clave para el desarrollo de la industria fintech en el
mundo. Así se va a permitir que los emprendedores y los empresarios
puedan desarrollar ideas disruptivas y nuevos productos para que la
industria colombiana mejore su posición frente a los mercados
internacionales, ante los que estamos en una posición de desventaja”,
agrega Toro.

Para Tascón, de Mesfix, dicha herramienta se convierte en un laboratorio


de pruebas donde podrán ser evaluados los aspectos positivos y
negativos de un emprendimiento, su viabilidad, escalabilidad e impacto
en beneficio de la ciudadanía, de la competencia en nuestro mercado
y su alcance en relación con la competitividad del país frente a la
región.

El proyecto también propone esquemas de progresividad parafiscal: el


primer año 25%, después 40% hasta llegar a 100% en el sexto año; al
igual que en la matrícula mercantil y su renovación. Facilitar visas para
expertos internacionales y comunidades de jubilados que quieran venir a
trabajar por 6 meses o un año en el desarrollo de estas iniciativas. La
idea es que la expedición de estos documentos sea muy expedita y no
un karma tratar de sacarlas.

En el campo de la internacionalización plantea encadenamientos


productivos en forma circular, hablando de misiones y no de líneas de
investigación; al igual que la creación de un centro de exportación
colombiano; es decir, una plataforma virtual que incluya grandes
inventarios y que, además, sirva para enviar prototipos al exterior.

Pero el gran reto para el proyecto será su tránsito por el Congreso, pues
cientos de iniciativas ya cursan por las diferentes comisiones y este
proyecto entrará a hacer parte de ese gran listado. Será un desafío
priorizar uno de los aspectos más importantes para construir la base del
nuevo futuro empresarial e industrial del país.