Está en la página 1de 21

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DEL PERÚ

FACULTAD DE HUMANIDADES
CARRERA PROFESIONAL DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

CURSO:

FILOSOFÍA DEL DERECHO

TEMA:

LA DIGNIDAD HUMANA Y LA ECONOMÍA

DOCTOR:

BRUCELI BENITO ALA GORDILLO

ESTUDIANTES:

TORRES PINTO CIELO ISELA

PEREA BARREDA GABRIEL ALEJANDRO

AREQUIPA

2018

1
INDICE

INTRODUCCIÓN

SINTESIS DE METAFISICA DE LAS COSTUMBRES KANT

SINTENSIS DE LA DIGNIDAD HUMANA KANT

COMENTARIO A LA SENTENCIA 00034-2004-PIITC

APRECIACIÓN GRUPAL

CONCLUSIONES

2
INTRODUCCIÓN

“Ser digno es no tener miedo de hacer lo correcto”

El artículo 1 del Capítulo 1 Derechos fundamentales de la persona, del Título 1 De la persona


y de la sociedad de la Constitución del Perú de 1993, señala que "la defensa de la persona
humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado". Este
artículo constituye la piedra angular de los derechos fundamentales de las personas y, por
ello es el soporte estructural de todo el edificio constitucional, tanto del modelo político,
como del modelo económico y social. En tal sentido, fundamenta los parámetros axiológicos
y jurídicos de las disposiciones y actuaciones constitucionales de los poderes políticos y de
los agentes económicos y sociales, así como también, establece los principios y a su vez los
límites de los alcances de los derechos y garantías constitucionales de los ciudadanos y de
las autoridades.

Por su estructura, el artículo primero puede ser analizado desde diferentes teorías de los
derechos fundamentales y de los métodos de interpretación constitucional (1). Así, desde una
concepción liberal clásica de los derechos del hombre, la defensa de la persona humana está
inserta en un status negativo de la persona humana -Abwehrrecht-, frente a las posibles
violaciones del Estado y de los agentes de la sociedad. Por ello, estos deben abstenerse de
intervenir en el libre desarrollo de la persona humana. Esta posición estática de los poderes
públicos, es propia de la primera hora del constitucionalismo abstencionista del Estado. En
virtud de ella, se asume desde entonces que la persona humana autónomamente y en el seno
de la sociedad civil, cuenta con las capacidades y potencialidades por sí misma para el
ejercicio de sus derechos fundamentales (2).

Bajo esta concepción aparecen los derechos de primera generación, que son aquellos
derechos de defensa de los clásicos derechos a la vida y a las libertades personales frente a
las autoridades del Estado, a quienes se les exige que se autolimiten y no intervengan en la
esfera de los derechos individuales. Por ello, en esta fase se consagra el principio de la
autonomía de la voluntad de la persona, según el cual: "nadie está obligado a hacer lo que la
ley no manda, ni está impedido de hacer lo que ella no prohíbe"(3), según reza el artículo 2
inciso 24 literal a) de la Constitución.

3
Actualmente, sin embargo, esta clásica concepción de la persona humana, sólo se puede
entender a cabalidad en el marco de la segunda parte del mencionado artículo primero es
decir, integrándola a la dignidad de la persona humana, desde una perspectiva de Jos derechos
fundamentales y de la interpretación constitucional propia de la teoría institucional (4)

En ese entendido, el respeto a la dignidad humana se incardina, más bien, en la perspectiva


contemporánea de los derechos fundamentales del constitucionalismo social que, partiendo
de un status positivo de la libertad, reconoce que todas las personas tienen tanto las mismas
capacidades y posibilidades sociales de realizarse humanamente, como que también para
ello, cuentan con la promoción y auxilio de los poderes públicos y privados (5)

En esta perspectiva humanista, la dignidad tiene como sujeto a la persona humana, tanto en
su dimensión corporal como en su dimensión racional, que aseguran su sociabilidad,
responsabilidad y trascendencia (6). Desde la dimensión racional, la dignidad adquiere una
perspectiva individual y social, vinculada indisolublemente a la libertad de la persona con Jo
cual, la dignidad se funda e inserta en la esfera de lo jurídico-político. En este sentido, la
dignidad se convierte en "un principio constitucional portador de los valores sociales y de
Jos derechos de defensa de Jos hombres, que prohibe consiguientemente, que la persona sea
un mero objeto del poder del Estado o se le de un tratamiento peligroso a la cuestión principal
de su cualidad subjetiva, que afirma las relaciones y las obligaciones sociales de los hombres,
así como también su autonomía (7) .

Pero la dignidad no sólo es un valor y principio constitucional, sino también es un dínamo


de Jos derechos fundamentales. Por ello, sirve tanto de parámetro fundamental de la actividad
del Estado y de la sociedad, como también de fuente de los derechos fundamentales de Jos
ciudadanos. De esta forma, la dignidad de la persona humana se proyecta no sólo defensiva
o negativamente ante las autoridades y Jos particulares, sino también como un principio de
actuaciones positivas para el libre desarrollo del hombre, razón por la que sólo puede ser
entendida a cabalidad en el marco de la teoría institucional.

Ahora bien, haciendo hincapié sobre la dignidad humana y la teoría institucional no


abstencionista sino promotora de la persona humana, lo que se busca ya no es limitar y
controlar al Estado y a la sociedad, sino, por el contrario, que promuevan o creen las
condiciones jurídicas, políticas, sociales, económicas y culturales, que permitan el desarrollo

4
de la persona humana. Por ello, "no existe ni puede existir dignidad humana sin libertad,
justicia, igualdad y pluralismo político; además estos valores serían indignos si no
redundasen a favor de la dignidad del ser humano "(8). Así, la dignidad humana encuentra
en la clásica teoría institucional un entronque ineludible, en tanto constituye una
manifestación del valor de la persona humana y de su libre desarrollo social(9)

La dignidad de la persona humana se asienta en un sistema de valores democráticos propios


de la posición humanista que adoptó la cultura universal luego del holocausto de la Segunda
Guerra Mundial. Inicialmente se habló de un renacer del iusnaturalismo frente a una
concepción positivista del hombre y del Estado de Derecho, sin embargo, fue la renovada
teoría institucional la que logró darle el perfil de un principio constitucional y de un derecho
fundamental. (10)

Después de la guerra, la dignidad de la persona y sus derechos humanos se convirtieron en


el pilar vertebral de la nueva forma de organización democrática del Estado y de la
comunidad internacional. Así quedó expresado en la Carta de Naciones Unidas de 1945, que
consagró en su preámbulo la voluntad de las naciones de "reafirmar la fe en los derechos
fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana ( ... )" y, sobretodo,
en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, que dispuso en su artículo 1,
que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como
están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” (11).

Estos preceptos universales, también serían incorporados por los demás tratados
internacionales de las organizaciones regionales de Europa, América y África. En particular,
cabe señalar la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre de 1948, que
estableció que "todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados
como están de razón y de conciencia, deben conducirse fraternalmente los unos con los
otros"; así como a la Convención Americana de Derechos Humanos de 1969, que estableció
en su artículo 11.1 que "toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento
de su dignidad".

De otro lado, en el presente trabajo estaremos hablando de uno de los pensadores más
influyentes en el Derecho de los últimos tiempos, Hans Kelsen, quien terminó sus últimos
días diciendo “ingrata patria ossa quidem mea habes” (patria ingrata, ni siquiera mis huesos

5
tendrás), dado que en su país natal(Austria) no fue querido ni valorado como lo hicieron otras
naciones.

Este ilustre pensador creció profesionalmente siendo catedrático de derecho desde los 30
años en la Universidad de Viena, Colonia, Ginebra y Praga. Actualmente se encuentran
monumentos a este gran pensador en las universidades de Harvard y Barkeley en Estados
Unidos de América. Es a los 30 años donde escribió su libro: “Fundamentos de la teoría pura
del derecho”, este libro no fue aceptado en Alemania, caso contrario le sucedió en París,
donde sí fue aceptado y es ahí donde comenzó a ser famoso.

6
SINTESIS DE LA METAFISICA DE LAS COSTUMBRES DE KANT

7
SINTESIS DE LA DIGNIDAD HUMANA

Hoy en día, la noción de “dignidad humana” es considerada un concepto clave en el


desarrollo del discurso de los derechos humanos. Esto es algo que recientemente ha sido
reconocido por el filósofo Jürgen Habermas, para quien “la dignidad humana (…) constituye
la ‘fuente’ moral de la que todos los derechos fundamentales derivan su sustento”. En esta
tendencia, las referencias a la filosofía práctica de Kant constituyen también un lugar común,
como el mismo Habermas lo recuerda. De forma similar, para el profesor alemán Dietmar
Von Der Pfordten “Kant se refiere a la dignidad humana en una buena cantidad de sus obras.
Esto ha motivado a que un número considerable de intérpretes le asignen a la dignidad una
posición central en la filosofía moral y legal de Kant”. En el mismo sentido, de acuerdo con
Christopher McCrudden, “a través del tiempo, esta conexión entre la dignidad y Kant se ha
vuelto probablemente la concepción no-religiosa más citada de la dignidad. Algunos, incluso,
consideran a Kant como el padre del concepto moderno de la dignidad”.

Entre estos autores que vinculan fuertemente a Kant con nuestra concepción moderna de la
dignidad, podemos mencionar al profesor de Columbia G.P. Fletcher, para quien “Las
últimas décadas han sido testigos de un renacimiento del pensamiento jurídico kantiano.

En los trabajos de nuestros más importantes teóricos del derecho y la justicia es común
encontrar referencias a las ideas kantiana “Immanuel Kant es seguramente el filósofo que
colocó el concepto de la dignidad humana en el mapa del discurso moral moderno. Pocos
pensadores, ya sea de derecha o de izquierda, ya sean religiosos o seculares, se abstienen de
rendirle tributo por este motivo. Las perspectivas contemporáneas prevalecientes sobre la
autonomía del paciente y el consentimiento informado reflejan, sin lugar a dudas, un claro
origen kantiano. En términos generales, este es el problema que quiero explorar en mi
artículo, a saber, la relación entre nuestra noción contemporánea de la dignidad humana, tal
y como ha venido siendo desarrollada en el discurso de los derechos humanos, y el concepto
kantiano de dignidad, tal y como es efectivamente presentado en sus textos.

Siguiendo a Von Der Pfordten, podríamos decir que el uso que Kant hace del término
“dignidad” se caracteriza por tres tendencias. Primero, es necesario notar que Kant no usa
consistentemente el término “Menschenwürde” (dignidad del ser humano), pues además de
este término, Kant también usa otras formas compuestas tales como “Würde des Gebots”

8
(dignidad de la ley), “Würde der Pflicht” (dignidad del deber), y “Würde der Sittlichkeit”
(dignidad de la moral), particularmente “Würde eines vernünftigen Wesens”(dignidad de un
ser racional) y “Würde der Menschheit” (dignidad de la humanidad)

En segundo lugar, el término “dignidad”, especialmente como “Würde eines vernünftigen


Wesens” (dignidad de un ser racional) solamente parece jugar un rol importante en el
argumento de la Fundamentación a la metafísica de las costumbres. En efecto, en el enfoque
kantiano tardío de la moralidad (Crítica de la razón práctica y la Metafísica de las
costumbres), el término no parece tener ningún papel protagónico. Tercero, la noción
kantiana de dignidad humana, en contraste con nuestra noción moderna, se encuentra en su
mayoría ausente de todas las obras importantes de Kant sobre filosofía política y legal. Como
lo señala Der Pfordten, “(…) Esto no se da sin cierta ironía histórica, puesto que el moderno
significado de ‘Würde des Menschen’ fue influenciado por disposiciones importantes
políticas y legales del siglo XX, incluido el Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas en
1945, el Preámbulo y el artículo 1 de la Declaración General de los Derechos Humanos de
1948 y el artículo 1 parágrafo 1 de la Constitución de la República Federal de Alemania de
1949”. Pues bien, en mi artículo, quisiera ofrecer una interpretación integrada de aquellas
tres tendencias. En este sentido, mi tesis es que la noción de Kant de dignidad es, en efecto,
una noción política y legal. Una noción que efectivamente proviene de su filosofía política y
legal, pero no se basa en sus propios conceptos fundamentales, sino que se basa en el
significado común y general que ostentaba en ese momento el término “dignidad”. Este
significado común se refiere a la idea del desempeño de un oficio, posición y, especialmente,
a la ostentación de un título legal de nobleza u honor. De acuerdo con Jeremy Waldron,
“dignidad en el trabajo de Kant es la traducción inglesa del término y no la del propio Kant.
Kant usa el término alemán ‘Würde’. Existe ya una práctica establecida de traducir Würde
como dignidad. Pero las dos palabras tienen connotaciones levemente diferentes. Würde es
una expresión que se encuentra mucho más cercana a la idea de ‘valor’ que lo que lo está
nuestro término ‘dignidad’”. Para Waldron, Kant usa el término dignidad, Así, el sentido
primario de dignidad es, para Kant, un sentido legal y político. Este sentido es expandido
como analogía operativa al dominio de la ética con el fin de resaltar el valor especial y único
que puede ser predicado de los seres humanos en cuanto son seres racionales capaces de
establecer y seguir leyes morales. Como preparación para el desarrollo de mi argumento,

9
quisiera resaltar dos pasajes en donde el término “dignidad” es aplicado incluso a entidades
no humanas, a saber, las leyes mismas del deber y los principios prácticos supremos. El
primer caso se encuentra en la Sección I de la Fundamentación en donde Kant afirma que la
propensión a racionalizar (dar razones como excusa) en contra de las leyes estrictas del deber
y a generar dudas sobre su validez para poder hacerlas más aptas a nuestros deseos sensibles
e inclinaciones es lo mismo que corromperlas en sus bases y destruirlas en toda su dignidad
(4:405, resaltado por fuera del texto). El segundo caso se encuentra en la Crítica de la razón
práctica. Allí, en el Libro Primero, capítulo II, Kant afirma que el empirismo degrada a la
humanidad al elevar las inclinaciones humanas a la dignidad de un supremo principio
práctico (5:71, resaltado por fuera del texto). En estos dos casos parece claro que la palabra
dignidad podría ser fácilmente reemplazada con la palabra “valor único”. Algo que también
podría ser hecho en el párrafo final de Una respuesta a la pregunta qué es la ilustración en
donde Kant, esta vez sí refiriéndose a los seres humanos.

DERECHOS HUMANOS Y DIGNIDAD HUMANA

En virtud del rol central que la noción de dignidad humana desempeña tanto en la Carta de
Naciones Unidas como en la Declaración Universal de Derechos Humanos, tal concepto se
ha convertido en referencia permanente en el discurso de los derechos humanos. Como lo
señala McCrudden, La dignidad se está convirtiendo en un lugar común en los textos legales
que sustentan las distintas protecciones de los derechos humanos en muchas jurisdicciones.
Es un concepto usado frecuentemente en decisiones judiciales, por ejemplo para justificar la
eliminación de restricciones en la práctica del aborto en los Estados Unidos, o en la misma
imposición de restricciones para el espectáculo de dwarf throwing en Francia, o para abolir
las leyes que prohibían la sodomía en Sudáfrica así como también en las consideraciones
sobre el suicidio asistido en toda Europa11. En el Preámbulo de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos, la dignidad es mencionada dos veces. La primera para afirmar que
“la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad
intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia
humana”. Por otra parte, de acuerdo con la segunda referencia: “los pueblos de las Naciones
Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la
dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres

10
(…)”. Después del Preámbulo, el término dignidad humana aparece explícitamente en tres
artículos. De acuerdo con el artículo primero “Todos los seres humanos nacen libres e iguales
en dignidad y derechos (…)”. Igualmente, de acuerdo con el artículo 22 “Toda persona, como
miembro de la sociedad, tiene derecho a (…) la satisfacción de los derechos económicos,
sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”.
Finalmente, el artículo 23(3) establece que “Toda persona que trabaja tiene derecho a una
remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia
conforme a la dignidad humana (…)”. Sobre la inclusión de la dignidad humana en la
Declaración, McCrudden señala que aunque era algo previsible dada su previa inclusión en
el Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas, el asunto no dejó de ser controversial.
Según McCrudden “El mismo Humphrey, por ejemplo, claramente consideraba que la
referencia a la dignidad no le agregaba nada nuevo a su borrador y que su incorporación al
artículo 1 de la Declaración era simple retórica. Para otros, sin embargo, era un esfuerzo vital
por articular su comprensión de la base sobre la cual la misma existencia de los derechos
humanos podía ser afirmada”. En este mismo sentido, Mary Ann Glendon nos recuerda que
“cuando el representante surafricano cuestionó el uso del término, Eleanor Roosevelt
argumentó que era incluido con el fin de enfatizar que cada ser humano es merecedor de
respeto con el término se quería explicar por qué razón, para empezar, los seres humanos
tienen derechos”.

Finalmente, en cuanto a la relación entre la dignidad y la creación de las condiciones


requeridas para que cada individuo tenga sus necesidades individuales satisfechas, podemos
citar a nuestra propia Corte regional de Derechos Humanos. En efecto, de acuerdo con la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, el derecho a la vida “incluye no solamente el
derecho de cada ser humano a no ser privado de su vida arbitrariamente, sino también el
derecho a no ser impedido de tener acceso a las condiciones que garanticen una existencia
digna”. Como lo señalé anteriormente, Kant, implícita o explícitamente, suele ser
mencionado como una fuerte influencia en todo este desarrollo jurídico de la noción de
dignidad humana. Un caso memorable en este sentido es el del Tribunal Constitucional
Federal Alemán que, en 2006, declaró que el Acta de Seguridad Aérea (Aviation Security
Act) era inconstitucional. Con ella, el Parlamento pretendía otorgarles a las fuerzas armadas
la posibilidad de derribar un avión de pasajeros que hubiera sido transformado en un misil

11
viviente, tal y como ocurrió en el ataque terrorista del 9/11. El Tribunal, sin embargo,
consideró que el Estado no podía asesinar a los pasajeros en tales circunstancias. Para el
Tribunal, el deber del Estado (de acuerdo con el Artículo 2.2. de la Constitución alemana) de
proteger las vidas de las víctimas potenciales de un ataque terrorista no tiene el mismo peso
que el deber de respetar la dignidad humana de los pasajeros. En este sentido, de acuerdo con
el Tribunal, “(…) con sus vidas disponiéndose unilateralmente por el Estado, a las personas
a bordo de la aeronave (…) le es negado el valor debido a todo ser humano por sí mismo”.
Como Habermas lo indica, “(…) el eco del imperativo categórico kantiano se escucha en las
palabras de la Corte. El respeto a la dignidad de todo ser humano prohíbe que el Estado trate
a una persona simplemente como un medio para alcanzar un fin, incluso si ese otro fin fuera
el de salvar las vidas de muchas otras personas”. Ahora bien, como fue mencionado
anteriormente, en muchos ámbitos académicos y jurídicos se suele relacionar este “eco”
kantiano al que se refiere Habermas con la noción de dignidad que es usada en el actual
discurso de los derechos humanos. En este sentido, tal discurso busca adquirir una
legitimidad moral que desbordaría los límites jurídico-políticos sin abandonar, sin embargo,
los terrenos de la razón práctica. Este es, se considera, el gran aporte de Kant al discurso de
los derechos humanos, a saber, el desarrollo de un concepto de dignidad de naturaleza moral
desde el cual fundamental principios jurídico-políticos. Sin embargo, un trabajo de exégesis
de los propios textos de Kant, en donde el filósofo hace uso del concepto de dignidad, lleva
a la conclusión de que tal relación entre Kant y los derechos humanos es susceptible de
problematización. En la siguiente sección del artículo se presentará una exégesis de los textos
kantianos en el sentido indicado con el fin de evidenciar las dificultades interpretativas que
deben enfrentar quienes al entender a los derechos humanos como principios morales
pretenden usar la noción kantiana de dignidad como su fundamento.

LA NOCIÓN KANTIANA DE LA DIGNIDAD HUMANA Esta sección será dividida en


dos partes. Primero, presentaré las referencias explícitas de Kant al término “dignidad” que
se encuentran en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres y en la Crítica de la
razón práctica. Posteriormente, realizaré el mismo procedimiento con la Metafísica de las
costumbres. A. La dignidad en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres y en la
Crítica de la razón práctica Es en la Sección II de la Fundamentación a la Metafísica de las
Costumbres en donde el término “dignidad” es usado de forma recurrente por Kant y con

12
cierta relevancia para su argumento sobre el imperativo categórico. Ahora bien, es necesario
notar que, aunque en los usos futuros Kant relacionará el término “dignidad” con la idea de
un ser que es un fin en sí mismo, en la Fundamentación el uso sistemático de este término es
realizado en el contexto de la discusión de la fórmula del imperativo categórico referida al
“Reino de los Fines”. La idea del “Reino de los Fines” es una idea que Kant no usará
posteriormente en sus textos. Sin embargo, en la Fundamentación sí es considerada como un
concepto de gran utilidad derivado del principio según el cual todo ser racional debe valorarse
a sí mismo y a sus acciones desde la perspectiva de un ser capaz de dar y darse leyes
universales a través de las máximas de su voluntad. Así, para Kant, el término “reino”
funciona como analogía para expresar su idea de una unión sistemática de los seres racionales
realizada a través de leyes comunes. Este reino incluiría tanto a los seres racionales
considerados fines en sí mismos, como a los fines particulares que cada ser racional establece
para sí mismo. De esta forma, es claro que si, como un miembro del reino de los fines, un ser
racional es capaz de dar leyes universales (leyes que, por lo mismo, también lo cobijan), este
ser, y todos los demás que sean como él, tiene una dignidad especial que es la que le otorga
el título para actuar así. Es por esto que la primera vez que Kant menciona el término dignidad
lo hace para indicar el rango especial de un ser, es decir, de un ser racional que no obedece
leyes distintas a aquellas que él mismo da. Esta facultad legisladora, entendida como un título
especial que posee todo ser racional, lo coloca en una situación en donde se encuentra por
encima de cualquier precio, ya sea un precio de mercado referido a las inclinaciones y
necesidades humanas, o un precio de lujo referido al disfrute del simple juego sin propósito
de nuestras facultades mentales. Ahora bien, en la Fundamentación Kant aclara que este
especial título que un ser racional ostenta no se origina únicamente de su condición como ser
racional capaz de establecer fines y precios a las cosas que lo rodean. Su dignidad se deriva,
en forma más precisa, de su capacidad para establecer y seguir la ley moral.

Es por esto que para Kant, como lo señala Der Pfordten, “La dignidad no es la razón última
para la obligación ética. Esta última se encuentra, en cambio, en la capacidad del ser humano
para la auto legislación, en el ‘hecho de la razón’ o en la ley moral dentro de mí”. Por ende,
es posible concluir que el término “dignidad” es usado principalmente para indicar una
condición especial referida a un valor único e incomparable. Kant afirma que es la capacidad
de legislar misma la que determina todo valor. Pero, por esta misma razón, esta capacidad

13
expresa su dignidad “that is, an unconditional, incomparable worth, and the word respect
alone provides a becoming expression for the estimate of it that a rational being must give”
(4: 436). Una vez más, no es de los individuos como tales, o de los seres racionales como
tales, de los que la dignidad es predicada, sino de los seres racionales que participan de la ley
moral. Es por esto que para Kant, “Autonomy is therefore the ground of the dignity of human
nature and of every rational nature” (4:436). En otras palabras, no es el haber nacido con
dignidad lo que justifica la autonomía y libertad de los seres humanos (como seres
racionales). Por el contrario, es la autonomía, es decir la capacidad para establecer y seguir
la ley moral, lo que nos permite decir que los seres humanos (como seres racionales) ostentan
una dignidad. Esta idea según la cual todos los seres humanos, como seres racionales, tienen
un valor único en la medida en que son capaces de formular y seguir el imperativo categórico
se mantiene en el pensamiento de Kant al momento de escribir la Crítica de la razón práctica.
Sin embargo no usa ya el término “dignidad” para indicar tal valor. En efecto, en la Crítica
de la razón práctica, Libro I, Capítulo III Sobre los incentivos de la razón pura práctica, se
encuentran pasajes que a pesar de no contener explícitamente el término “dignidad” sí se
refieren a las mismas ideas que Kant ha expresado en la fundamentación.

14
COMENTARIO A LA SENTENCIA

Resolución del 15de febrero de 2005

En ese año hubo una promulgación de una sentencia por el caso, de que 5000 personas
estaban contra los siguientes artículos 1°, 2°, 3°, 4°, 5°, ellos exijan una igualdad para toda
la ciudadanía que las tarifas y los pasajes libres(gratis) no solo sea para los miembros de la
policía nacional del Perú ni a la compañía de bomberos. Daremos a conocer que tanto de
beneficio tienen y por qué la gente está en contra de los cinco artículos de la ley N°26217.

En el artículo 1°: dice que el derecho de pasaje libre y pases de los trasportes urbanos e
interurbano solo aplicaran si se trata de miembros de la policía nacional del Perú, cuerpo de
compañía de bomberos que es un voluntariado, alumnos universitarios y de institutos
superiores y también a los escolares.

En el artículo 2°: nos dice que los pases libres solo tienen que aplicar los de la policía y dentro
de ello no se encuentra el personal de sanidad ni especialistas de la policía nacional.

En el artículo 3°: Nos dice que el pasaje universitario ya sea urbano o interurbano no podrá
exceder del 50% del pasaje que pagan los adultos.

En el artículo 4°: nos da entender que los pasajes universitarios solo serán entre las 5:00 y
las 24:00 horas, en los días laborales mas no en los días como un sábado o domingo, también
el pasaje escolar solo será válido mediante un carnet que te registre como estudiante que este
tenga un reconocimiento del ministro de educación.

En el 5° articulo: nos da a conocer que el cobro del pasaje universitario solo será aceptable y
será realizada mediante presentación del carnet universitario o carnet de institutos superiores.

Mediante informe de los artículos que se dio de cada uno lo que requieren los ciudadanos es
que se respete el derecho de la igualdad que está en el artículo 2 (inciso 2), como también a
los deberes primordiales del estado esto tiene de referencia (artículo 44° de la constitución),
el rol económico que esta (artículo 59° de la constitución), al pluralismo económico (artículo
60° de la constitución) daremos a conocer sobre los artículos mencionados.

15
*Sobre la igualdad que está en el artículo 2° (inciso2): nos dice que debe de ver una igualdad
ante la ley: que nadie debe de ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma,
religión, opinión, condiciones económicas o de cualquier otra cosa.

*En el artículo 44° de la constitución política del Perú nos dicen que los deberes primordiales
del estado es defender la soberanía nacional y garantizar la plena vigencia de los derechos
humanos.

*En el artículo 59° nos indica que hay una libertad de empresa que se define como la facultad
de poder elegir la organización y efectuar el desarrollo de una unidad de producción de
bienes o prestaciones de servicios para satisfacer la demanda de los consumidores o usuarios
dicha libertad debe ser ejercida con sujeción a la ley- siendo sus limitaciones básicas aquellas
que derivan de la seguridad.

El artículo 60° nos habla sobre el pluralismo económico.

Esos fueron los artículos la cual la ciudadanía quiere que se respete la ciudadanía peruana.

Según la sentencia por el caso de la demanda de la inconstitucional que fue interpuesta por
don Luis Nicanor Maravi Aries que represento a cinco mil ciudadanos, contra los artículos
1°, 2°…5° de la ley N°26271 lo cual en esos artículos se ve que hay un libre pase para lo que
es la policía nacional del Perú, compañía de voluntarios de bomberos donde dicen que por
hacer un servicio se les acsde a lo que es el pase libre y en cuanto al pasaje en universitarios,
estudiantes del instituto y los escolares dice que tiene que pagar un monto que es el 50% del
pasaje de los adultos la cual no debe de tener exceso de dicho porcentaje.

Pero cinco mil ciudadanos no están de acuerdo con ellos por eso es que hacen la demanda
para que se cumpla la ley de la igualdad entre otras leyes, exigen una igualdad para todos los
ciudadanos y asi mismo a lo que es lo económico no muchos ciudadanos requieren de un
dinero o de un trabajo establecido, en caso de los policías no por servir a un servicio se le
tiene que dar tanto beneficio debe de ser un precio igualitario para todos así ya no hay
discriminación o problemas que se puedan generar.

En caso de los trasportistas también tienen una ley que los respalda y dice que son libres de
dar un tarifario sobre ello, pero sin un exceso de demanda ya que esto afectaría a la
ciudadanía.
16
CONCLUSIONES

 Como lo vimos, en la Fundamentación Kant usa el término “dignidad” para referirse


al valor especial y único de los seres racionales capaces de seguir el imperativo
categórico en virtud de su autonomía. De ahí que la noción de dignidad, así entendida,
no tenga por qué ser incluida en la filosofía política y legal de Kant pues, en el caso
de las normas legales, el incentivo del deber no necesita estar incluido en la ley
misma. Es decir, en la medida en que la norma legal puede cumplirse simplemente
por miedo, por ejemplo, es posible admitir en ella un incentivo diferente a la idea del
deber mismo y la realización de la autonomía. A pesar de esto, el término “dignidad”,
aplicado a la filosofía práctica de Kant sí debe entenderse a partir del sentido
primariamente socio-político y legal referido a la idea de rango o, como Hobbes lo
presentó, a la idea del valor público de un ser humano tal y como es establecido por
el Commonwealth. Este significado, como lo vimos, fue efectivamente aceptado y
expuesto por Kant en su Doctrina del derecho.
 Así, en su sentido ético, como valor único e interno adscrito a los seres morales
racionales, el término “dignidad” ya está tomando gran parte del sentido socio-
político y legal de rango. Este fue, de hecho, el significado general adscrito a la
palabra “dignidad” en la primera declaración de derechos. Todos los ciudadanos
tienen derecho a contribuir a su elaboración, personalmente o por medio de sus
representantes. Debe ser la misma para todos, ya sea que proteja o que sancione.
 Como todos los ciudadanos son iguales ante ella, todos son igualmente admisibles en
toda dignidad, cargo o empleo públicos, según sus capacidades y sin otra distinción
que la de sus virtudes y sus talentos”. Las declaraciones contemporáneas de derechos
humanos y las interpretaciones judiciales parecen tener un sentido diferente de
dignidad, que se predica primordialmente de la individualidad de los seres humanos
y funciona de forma común como fundamento Vniversitas.
 En última instancia, como lo sugiere Jeremy Waldron, la noción moderna de dignidad
humana y el contemporáneo discurso de los derechos humanos implican una
igualación hacia arriba del rango, de acuerdo con lo cual cada ser humano, sin
distinción de ninguna clase, como su raza, color, sexo, lenguaje, religión, opinión
política u otra, origen nacional o social, propiedad, nacimiento u otro estratos, es

17
titular de la misma dignidad, rango y derechos que anteriormente le eran concedidos
solo a la nobleza. Sin embargo, es necesario reiterar que desde el punto de vista de la
filosofía moral de Kant, el término “dignidad” no posee la importancia pretendida por
quienes intentan usarlo como un elemento moral legitimador en el discurso actual de
los derechos humanos.
 En efecto, la comprensión que tiene Kant del concepto de “dignidad” es una
comprensión socio-política que es extendida, mediante una analogía, al ámbito moral.
“Dignidad”, entonces, es un término que, en Kant, tiene raíces más socio-políticas
que morales. Como lo señala Habermas, “(…) el concepto de ‘dignidad humana’ no
adquirió importancia sistemática en Kant, puesto que la carga completa de la
justificación descansa en la explicación filosófico moral de la autonomía”28. Ahora
bien, esto no quiere decir que no les asiste razón a quienes interpretan el discurso de
los derechos humanos usando el sentido moral de dignidad de Kant. No obstante, lo
que sí se pretende afirmar es que, además de Kant, existen otras influencias, tal vez
mucho más importantes, que han contribuido a desarrollar nuestro moderno concepto
de dignidad. Entre estas, según Habermas, es necesario destacar los aportes
producidos por las traducciones a lenguaje secular realizadas por la filosofía de los
principios religiosos de la tradición judeocristiana. Por otra parte, la afirmación del
valor absoluto de todo ser humano, es decir, la postulación del valor único de cada
persona. En todo caso, y así sus fuentes teóricas sean complejas y diversas, la relación
entre dignidad y derechos humanos es innegable. Como lo señala el mismo
Habermas, ya sea de forma implícita o explícita, desde siempre ha existido un vínculo
conceptual interno entre la dignidad humana y los derechos humanos. Así, “(…) la
dignidad humana configura el portal a través del cual el sustrato igualitario y
universalista de la moral se traslada al ámbito del derecho.
 La idea de la dignidad humana es el eje conceptual que conecta la moral del respeto
igualitario de toda persona con el derecho positivo y el proceso de legislación
democrático, de tal forma que su interacción puede dar origen a un orden político
fundado en los derechos humanos”.

18
BIBLIOGRAFÍA

 (1)BOCKENFORDE, Emst-Wo1fgang. Escritos sobre derechosfimdamentales.


Badcn-Baden: Nomos Verlagsgesellschaft, 1993. pp.13- 66; PEREZ LUÑO, Antonio
E .. Derechos humanos, estado de dererho y constitución Madrid: Tecnos, 1991.
pp.132-184 y 295-310; y desde una perspectiva histórica, FIORAVANTI, Maurizio.
Los dererlzosfundamentales. Madrid: Trotta, Universidad Carlos 111 de Madrid,
1996. pp.25-53.
 (2) BURDEAU, Georges. Les libertés publiques. Paris: LGDJ, 1972, pp.129 y ss ..
Asimismo, RIVERO, Jean. Les libertés publiques. Tomo l. Paris: Presses
Universitaires de France, 1981. pp.l45-152; FREIXES SANJUÁN, Teresa.
Constitución y derechos fundamentales. Barcelona: PPU, 1992. pp.64-76.
 (3) DEL VECCHIO, Giorgio. La déclarartion des droits de 1'/wmme et du citoyen
dans la revolution .fran('aise. Roma: Fondation Européenne Dragan, 1968. p.39.
 (4) LANDA, César. Tribunal Constitucional y Estado Democrático. Lima: Pontificia
Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial, 1999. pp. 320-354.
 (5) MÜLLER, Ji:irg Paul. Soziale Grundrechte in der Ve~f"assung? Frankfurt:
Verlag Helbing & Lichtenhahn, Base!, 1981. pp.l52 y ss., MÜLLER, Friedrich.
Essais zur Theorie von Reclll und Ve~fiwmg Bcrlin: Duncker & Humblot, 1990.
pp.l72 y ss. y 197 ss.; BADURA, Peter. Das Prinzip der sozialen Grundrechten und
seine Verwirklichung im Recllf der Bundesrepublik Deutschland. En: Der Staat,
Tomo 14, 1975. pp.l7 y ss. Asimismo, CASCAJO, José Luis. La tutela constitucional
de los derechos socia/e.\". En: Cuademo.1· y Debates No.5, CEC, Madrid, 1988.
pp.67 y ss.
 (6) ALEGRE MARTINEZ, Miguel Ángel. La dignidad de la persona mmo.fimdamento
del ordenamielllo constitucional e.1paliol. Universidad de León, 1996, p.l7. Sin
embargo, en la perspectiva de un mundo que no reduce la fu ente de los derechos a
las relaciones que configura al hombre entre la sociedad y el Estado sino también
que incorpora a la naturaleza, se puede señalar que la dignidad y en particular el
trato digno no es un atributo exclusivo de la persona humana, sino que puede
alcanzar a los otros seres vivientes, como así lo dispone implícitamente la
normatividad internacional de protección a los animales. Ver: COUNCIL OF

19
EUROPE. Explanatory report on the european Crmvention ji1r the Protection r!f Pet
Anima/.1·, Convention opened.filr signature on 13 November 1987. Strasbourg,
1988. pp 31.
 HABERLE, Peter. Die Menschemvürde als Grundlage der staatlichen Gemeinsclwft.
En: lsennee/Kirchof (editores), Handbuch des Staats Rechts, Tomo 1: Grundlagen
vmz Staat wzd Ve~fil.l"sung C.F. Müller, 1987. p.822.
 (8) FERNÁNDEZ SEGADO. Francisco. El sistema constitucional e.1pm!ol.
Dykinson, Madrid, 1992. p.l63. Asimismo, revisar del autor el artículo Dignidad de
la persona, orden valorativo y derechosfimdamentales en el ordenamiento
constitucional espm!ol. En: Revista E.1paliola de Derecho Militar, Ministerio de
Defensa, Madrid, No.65, enero-junio, 1995. pp.505-539
 (9) HAURIOU, Maurice. Science sociale traditionnelle. París: Larose, 1896. pp.43 y
ss., donde postula una teoría del progreso social a partir de reconocer la materia y
el tejido social que expresa la vieja tensión entre autoridad y libertad; pero donde
queda configurado su pensamiento jurídico es en Teoría de la Institución y de la
fundación, (1925), pp.l 02. Asimismo, revisar Die Theorie der lnstitutimz, und ~wei
ande re Az!{l·dt~e vmz Maurice Hauriou (Roman Schnur, editor). Berlin: Duncker &
Humblot, 1965. pp.27 y ss. y 67 ss.; SCHMITT, Carl. Über die drei Arten des
recht.lwissensclzafilichen Denkens. Hamburg: Hansetischer Verlagsanstalt, 1934.
pp.l7 y ss .. Asimismo, HABERLE, l'eter. Demokratische Verf"assungstheorie im
Lic/11 des Miigliclzkeitsdenkens. En: Die Ve~fassung des Plura/ismus. Ki:inigstein:
Athenaum, 1980, pp.l-43.
 (10) HABERLE, Petcr. Die Menschenwürde als Grundlage ... Op.cit.; pp.815-861;
BENDA, Emst. G~fi'ihrdungen der Men.lchenll'ürde, Yortragc G 18. Rheinisch-
Wcstfalische Akademie der Wissenschaften, Westedeutscher Yerlag, 1975, pp.45.
Asimismo, MESSNER, Johannes. Die Idee der Menschenwürde im Rechtsstaat der
pluralistischen Gesellscha.fi. En: Menschemvürde und .fi"eiheitliche
Recht.1ordnung. Festschrifi.für Willi Geiger zwn 65. Gebursrag. G. Leibholz, H.
Fallcr, P. Mikat. H. Reis (editores), Tübingen, 1974. pp.221- 241.

20
 (11) BENCHIKH, Madjid. La dignité de la personne hu maine en droit intemational.
En: La dignit<; de la per.\"0/l/le lwmaine, Marie-Luvc Pavía y Thierry Revet
(editores). París, 1999. pp.37-52
 Libros Clapham, A., Human Rights Obligations of Non-State Actors (Oxford
University Press, USA, 2006). Glendon, Mary Ann, A World Made New: Eleanor
Roosevelt and the Universal Declaration of Human Rights (Random House, USA,
2001). Hobbes, Thomas, The Leviathan (Cambridge University Press, Cambridge,
2003). Kant, Immanuel, Practical Philosophy (Cambridge Press, USA, 1996).
 Contribuciones en obras colectivas Der Pfordten, Dietmar, On the Dignity of Man in
Kant, en The Royal Institute of Philosophy. Disponible en:
http://journals.cambridge.org (8 de noviembre de 2009). Shell, Susan M., Kant’s
Concept of Human Dignity as a Resource for Bioethics, en Human Dignity and
Bioethics: Essays Commissioned by the President’s Council on Bioethics (The
President’s Council on Bioethics, Washington, D.C. 2008).
 Revistas Fletcher, G.P., Human Dignity as a Constitutional Value, 22 U.W. Ontario
L. Rev. (1984). Habermas, Jürgen, El concepto de dignidad humana y la utopia
realista de los derechos humanos, 55 Dianoia, 64, 3-25 (mayo de 2010). Mccrudden,
C., Human Dignity and Judicial Interpretation of Human Rights. 19 The European
Journal of International Law, 655-724 (2008). Waldron, Jeremy, Dignity, Rank, and
Rights: The 2009 Tanner Lectures at UC Berkeley (september 1, 2009), 09-50 Public
Law Research Paper, NYU School of Law. Disponible en: SSRN:
http://ssrn.com/abstract=1461220
 Mariva, L.(2015)sentencia del pleno constitucional demanda. Lima Perú

21