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CASO SESIÓN 2 TALLER EXAMEN DE GRADO 04- 09- 2019

Johanna Ríos es enfermera de la Clínica Los Cóndores a medio tiempo, pues es madre de
dos niños, ambos 10 años, Juan y Pedro, quienes asisten al Colegio Sagrado Verbo en la
comuna de Providencia.

Johanna le cuenta que tiene pleno conocimiento que sus hijos son bastante inquietos pues,
en reiteradas ocasiones, el profesor jefe del curso la ha citado a reuniones privadas con el
objetivo de informarle acerca del comportamiento de sus hijos. En este contexto, le relata
que hace aproximadamente dos meses, su hijo Pedro tuvo un altercado con un profesor,
altercado del que salió herido.

Le cuenta que esto sucedió un miércoles en la tarde, le comenta que ella se encontraba
atendiendo un paciente delicado, pues se dedica a administrar quimioterapia a los enfermos
de cáncer, y recibió reiterados llamados telefónicos del colegio. Cuando pudo contestar el
teléfono le informaron que Pedro se encontraba en la enfermería del colegio pues, al
parecer, estaba adolorido debido a un golpe. Cuando Johanna llegó al colegio le preguntó
a Pedro que había sucedido y él le dijo que el profesor de Matemáticas le había pegado un
“combo en la guata”, que le dolía mucho y que no podía respirar bien.

Ante esto, Johanna se dirigió a la urgencia de la Clínica Las Flores, que se encontraba
cercana al colegio y en la que tenía contratado el seguro escolar, le comenta que le hicieron
varios exámenes y el diagnóstico fue fractura de costilla, cuestión por la que le dieron 15
días de licencia médica y a causa de esto ella tuvo que pedir permiso en su trabajo y hacer
extenuantes turnos para poder cuidar a Pedro. Indignada con lo que había sucedido,
Johanna se dirigió al colegio a solicitar información de lo que había pasado con el profesor.
Allí le informaron que todo lo sucedido estaba dentro de los parámetros de actuación del
profesor en momentos de crisis, es decir, el profesor actuó conforme al protocolo y que se
había tratado de un accidente.

Johanna le preguntó a Pedro que había sucedido, y éste le contó que quiso salir al baño y
como el profesor no lo había dejado intentó salir corriendo, en ese momento en el que
intentaba salir, el profesor le propinó un golpe que lo dejó “congelado” y lo mandó a
sentarse, y que pese a que Pedro le dijo al profesor en reiteradas ocasiones que se sentía
mal, el profesor le contestó que iba a tener que esperar al recreo para ir a la enfermería.

Una vez salió a recreo, Pedro corrió a la enfermería y le dijeron que se devolviera a clases
y que se tomara un ibuprofeno para niños. Le comenta que volvió a la sala y que mientras
estaba en otra clase se sintió peor y se desmayó, de ahí solo se acuerda que estaba en la
clínica.

Ante esto, Johanna no sabe qué puede hacer, pues su hijo no quería volver más al colegio
y tuvo que cambiarlo de urgencia a otro colegio a esta altura del año, lo que le costó
bastante, pues al cambiar a ambos niños del colegio la cuota de incorporación al nuevo
colegio le salió $2.000.000 y la colegiatura del año $5.000.000, esto sin contar que el colegio
Sagrado Verbo no le devolvió la colegiatura ya pagada, pues ella había incumplido el
contrato. Junto con esto, Johanna le cuenta que Pedro tiene miedo de ir al colegio, por lo
cual está a punto de repetir por asistencia, pese a que ha recibido tratamiento sicológico.
Por lo cual le pregunta si puede recuperar algo del dinero de la colegiatura, y además
si es posible solicitar una indemnización al colegio por todo lo sucedido, en
consideración a que subestimaron lo que le había sucedido a su hijo, no le brindaron la
adecuada atención y no lo llevaron a la clínica tampoco.

Además, le pregunta, qué tipo de juicio sería éste y si es posible embargar bienes o
algo, pues se enteró que los dueños del colegio estaban planeando “hacer algo” para no
pagar ante cualquier eventualidad.

Unos días después llega a su oficina Uberlinda, madre de Renato quien tiene discapacidad
auditiva progresiva. Uberlinda le expresa que está preocupada pues su hijo ha estado
bastante deprimido durante los últimos días, ya que no pudo rendir la prueba teórica de
conducción en la Municipalidad, pues había preguntas que tenían un audio y nadie le iba a
ayudar, puesto que nadie de la Municipalidad sabía lenguaje de señas y además, “nadie
quería perder el tiempo”. Ante esta situación le pregunta qué puede hacer para “obligar”
a la Municipalidad a que provea los medios necesarios para que su hijo pueda rendir
el examen teórico de conducción, pues uno de los sueños de Renato es poder llevarla a
la playa.