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Ted Chiang

La torre de Babilonia
Para subir de la base a la cima de la torre, se necesita 1 mes y medio, si
suben con las manos vacías; pero nadie sube con las manos vacías,
generalmente llevan ladrillos para que formen parte de la torre.

Hillalum, vivía en Elam, y sabía por la de Babilonia por que compraba cobre
elamita; llegaron a las puertas de la ciudad, y la torre parecía más enorme
que nada que Hillalum hubiera imaginado jamás.

Nanni, amigo de Hillalum, le dio un codazo, diciéndole: ¿Tenemos que subir


esa cosa? Subir para cavar. Parece…. Antinatural.

Beli, su capaz, se dirigió a gritos a los guardianes de la torre, diciéndole que


eran los mineros convocados para cavar atravesando la bóveda del cielo,
venidos desde Elam.

La ciudad estaba de fiesta, desde hace ocho días, y faltaban 2 más. Junto a
los fabricantes de ladrillos, estaban los tiradores de carreras, que tenían los
músculos de las piernas muy desarrolladas por subir constantemente a la
torre. Cada cuadrilla subía durante 4 días, transfería la carga a otra cuadrilla,
y volvían al quinto día.

Los mineros y tiradores, conversaban. Nanni preguntó si la historia de que


cuando los albañiles traban en lo alto de la torre, sollozan y se arrancan los
cabellos, cuando un ladrillo se cae, porque tardarán cuatro meses en
sustituirlo, pero a nadie le importa cuando un hombre cae y muere.

Lugatum, uno de los tiradores, respondió diciendo que eso era puro cuento.
Sin embargo, hay algo que valoran más que una vida humana, una paleta. Si
a un albañil se le cae una paleta, no puede trabajar por meses, no puede
ganarse la comida que consume, por tanto, se endeuda, la pérdida de una
paleta es causa de muchos llantos.

Hillalum, miró consternado y entró en pánico un instante, intentando contar


cuantos picos habían traído los mineros. Sin embargo, dijo, que eso no puede
ser cierto, ¿por qué no subirían paletas de sobra?, si su peso no aumenta en
demasía a los ladrillos que ya llevan. Y la pérdida de un hombre si es un
retraso considerable.

A lo que los tiradores rugieron de risa, -A éste no le podemos engañar dijo


Lugatum.