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Crisis y configuración de la Administración Pública

Clavar la mirada sobre el estado de cosas existente implica destacar los fenómenos más
relevantes y que influyen con mayor fuerza en las sociedades. El horizonte de la humanidad
se encuentra difuso, el faro que ilumina el camino por el cual transitar parece haberse
derrumbado y su luz no alcanza a destellar alguna proyección sobre el futuro. Las grandes
utopías que caracterizaron al paradigma de la modernidad han sucumbido, o así lo han
hecho creer algunos autores provenientes de las ciencias sociales. El capitalismo y su libre
mercado ha inundado de incertidumbre sobre la salud del planeta tierra, el socialismo y su
promesa de igualdad se truncó con una experiencia autoritaria y el fascismo con su
expresión en la Alemania nazi demostró la brutalidad a la cual puede llegar la humanidad
por seguir un ideal encarnado en un caudillo.

Sin embargo, lo que se ha logrado mantener para mal de la sociedad es el liberalismo


económico en su modalidad más salvaje, mientras que la idea de una sociedad distinta
cada vez parece más incierta, la posibilidad de otro mundo más racional y profundamente
humano se aleja mientras se impone la racionalidad del mercado, la irracionalidad política
se manifiesta radicalmente y se asiste a una crisis civilizatoria que desborda la crisis de la
democracia liberal. No es solo una contradicción en las relaciones económicas y políticas,
sino un todo complejo de contradicciones ambientales, sociales, culturales, que en conjunto
no logran perfilar un devenir promisorio para la sociedad vigente, sino al contrario parecen
indicar el final de la civilización misma y la culminación de la raza humana en el planeta
tierra. Ya sea por una catástrofe ambiental o por la posibilidad real de una guerra
termonuclear que acabe con la vida a escala planetaria (Harari, 2018).

En este orden de ideas es necesario caracterizar tres fenómenos que permiten analizar las
tendencias socio históricas que dan luces para entender el momento en el cual nos
encontramos y su incidencia en la administración pública. Así mismo plantear algunos
horizontes tácticos y estratégicos para salir de la crisis. Estos fenómenos son: la caída del
fascismo, el derrumbe de la urss y la crisis de la democracia liberal. El triunfo del
neoliberalismo, la imposición de un nuevo orden mundial, las reacciones a las
consecuencias del neoliberalismo, el surgimiento de nacionalismos y fundamentalismos,
así como las propuestas alternativas de transformación que se vienen dando en diversas
escalas y espacialidades.
Con el advenimiento de una nueva forma de organización de la sociedad, nacida de las
entrañas de la nobleza, el feudalismo y la edad media, se abre paso a un nuevo paradigma
con su respectiva racionalidad. Este paradigma de la modernidad será reconocido por el
sometimiento de la realidad a la razón, la libertad del individuo y el derecho a la propiedad
individual entre otros, un paradigma que se articula en un conjunto de creencias, valoras,
formas de vida y concepción de mundo ulterior a la razón divina o proveniente del cielo y
difundida por un delegado de dios en la tierra, que a su vez gozaba de un privilegio político,
social y económico.

En su dimensión económica y cultural se destaca el mal llamado “descubrimiento de


américa” que fue la expansión a escala planetaria del modo de producción capitalista, el
cual se potencia con la extracción y el saqueo de las riquezas existentes en el territorio
latinoamericano, extrayendo los recursos (metales, minerales, fuerza de trabajo) hacia
occidente para consolidar los procesos industriales y acelerar en mayor medida la
producción capitalista. Es importante mencionar que este proceso fue una colonización
mediante acumulación originaria de capital o mediante la llamada acumulación por
desposesión, en la cual inicialmente se trataba de la expropiación de territorios habitados
por los indígenas y nuestros ancestros, para apropiarse de los metales preciosos y llevarlos
a las arcas del imperio español o portugués, con el ánimo de dinamizar las transacciones
comerciales propias del nuevo modo de producción de compra y venta de mercancías, el
comercio y la acumulación de capital. Además de la imposición de unas relaciones
productivas de esclavitud y del capital en nuestro territorio, así mismo se impone una
concepción cultural del mundo, en la cual las creencias y tradiciones ancestrales son
reprimidas fundamentalmente o cambiadas por la imposición de otras creencias externas
religiosas. Una religión ajena a la realidad latinoamericana impuesta por la espada del
hombre blanco, sembrando la cruz en los campos colonizados. Nos obligaron a dejar de
creer en la fuerza creadora del rayo de sol fecundador de campos para el alimento nuestro,
para creer en una triada divina de padre, hijo y espíritu santo que tiene unos relatos y es
originada en otras latitudes. Es decir, que no solo se realiza una esclavitud del trabajo de
los indígenas, sino que también se reprime la creencia autóctona y se domina
espiritualmente por medio de la imposición de la cruz y del lenguaje.

Así mismo se destaca la revolución francesa, también conocido como un proceso de


revoluciones burguesas que se encargaron de llevar a cabo el triunfo de una nueva clase
social burguesa sobre la nobleza y las élites que dominaron en la sociedad feudal. Este
movimiento político que se simboliza con la cortada de cabeza del rey, abrió el paso a unas
nuevas estructuras jurídico políticas y por lo propio de una administración surgida del
Estado absolutista (Anderson, 1979), que permitieron por un lado restringir o limitar el poder
de la monarquía en algunos casos, en otros de acabarlo o extinguirlo, pero que a nivel
general sentó las bases políticas para la configuración de un nuevo poder político con unas
reglas de juego determinadas, las cuales permitieron la toma y ejercicio del poder político
por parte de la burguesía en sus variadas formas: ya sea industrial o comercial, o a través
de representantes de ambas facciones del capital. Esta revolución política trae consigo
elementos tales como el voto, la participación del pueblo en los asuntos políticos, consignas
de libertad y de igualdad, pero siempre bajo el régimen del capital. De tal forma que la
estructura social tendría un modo de producción capitalista junto con una práctica política
en un sentido democrático y de libertad, donde la discursividad dominante sería la del
respeto y garantía por las libertades individuales y políticas, sobre todo la libertad individual
anclada al derecho a la sacrosanta propiedad, junto con la promulgación de un variado
menú de derechos sociales, económicos y políticos.

Por otro lado, hay toda una irradiación de saberes que surgen en medio del oscurantismo
medieval, en el cual la ciencia y el conocimiento se encontraba resguardado y oculto en
monasterios y reservados para pocos miembros de la iglesia que no veía conveniente
conforme a sus privilegios y los de la nobleza sacar a flote al conjunto de la comunidad
todos los conocimientos que se venían desarrollando1, este acontecimiento es denominado
la reforma protestante consistente en la irrupción de contradicciones en el mundo religioso
dominante para ocurrir una serie de transformaciones en su seno de cara al nuevo orden
económico que surge (el capitalismo), la traducción de la biblia a la lengua popular
fundamentalmente, la ampliación y flexibilidad de la moral religiosa y su vocación por el
trabajo y el ahorro. Es importante mencionar el giro copernicano consistente en la
investigación científica que arroja la conclusión sobre el movimiento de la tierra alrededor
del sol, los avances de la química y de la física, los planteamientos racionalistas de
Descartes mediante su duda metódica, la liberación del sujeto como ser racional y como
una cosa que piensa “cogito ergo sum”, la explicación de la realidad y lo que existe por

1
En la adaptación cinematográfica del Nombre de la Rosa de la novela de Umberto Eco, se representa con
belleza este contexto sociocultural. Una situación en la cual un monje analiza metódicamente diversos sucesos
que se presentan en un monasterio y que lo llevan a una serie de descubrimientos para iluminar con una
verdad procedente de la duda, el método y la indagación. El monje concluye que los misterios que venían
presentando, eran realizados por la iglesia en su intención por contener el poder del cual gozaba.
métodos científicos fundamentados en planteamientos indubitables provenientes de la
razón erigida sobre las matemáticas y la geometría, así pues surge toda una nueva
racionalidad que sienta las bases para que el ser humano se sitúe en el mundo con
autonomía, con libertad y propiedad sobre sí mismo.

Este paradigma de la modernidad (más que un momento) abre unos horizontes sobre los
cuales diversas sociedades tomarán rumbos respectivos. Independientemente de la
caracterización de la modernidad, los tres acontecimientos mencionados configuran su
origen. Así pues, los ideales de organización racional de la sociedad se ubicarán en dos
proyectos societarios: el establecimiento del libre mercado y del modo de producción
capitalista; y por otro lado el engendro de su crítica y su propuesta antagónica: el socialismo
para organizar la sociedad de manera diferente, pero que en la práctica degeneró en un
Estado autoritario. En este movimiento y tensión es que se va a desembocar en los
fenómenos inicialmente mencionados.

Inicialmente la humanidad se verá inmersa en unas relaciones económicas basadas en la


producción de mercancías y la libertad de este proceso productivo como garante de la
libertad humana, de la propiedad y la racionalidad de organizar la sociedad alrededor del
mercado. Allí se crearán los bienes y productos que las personas necesitan para su
consumo, a su vez que serán comercializados y distribuidos de tal forma que la oferta y
demanda de los mismos permitirán el desarrollo social por medio de la libre competencia,
la acumulación de ganancias que permitirán la movilidad social, el ascenso, el trabajo y la
innovación propios de la sociedad capitalista. Un sistema en el cual el capitalista aporta los
medios de producción necesarios para la transformación de materias primas por parte del
trabajador, creando mercancías las cuales al ser intercambiadas, o mejor vendidas en el
mercado crean valores adicionales y posibilitan acumular capital para que el dueño de las
fábricas y las empresas pague el salario de los trabajadores, reponga los gastos de la
producción, reinvierta para mantener la producción y aumentarla, y además le quede un
plus que aumente su capital, siendo este el metabolismo que garantizará la movilidad social
y la libertad de trabajo, la libertad de propiedad e igualdad de oportunidades para que todas
las personas con iniciativa y espíritu emprendedor compitan en el mercado promoviendo el
desarrollo económico.

Mientras que el intento socialista triunfa con un partido político en 1917 (Lenin, 2012)
dirigido y constituido por trabajadores con conciencia revolucionaria los cuales instaurarían
el “cielo en la tierra”. El programa trataba de la colectivización de los medios de producción,
la creación colectiva de la riqueza y la apropiación colectiva de la misma bajo unas premisas
que conducirían a la felicidad de la humanidad: dar a cada cual según su necesidad, y dar
a cada cual según su capacidad. Este proceso terminó en una experiencia estatista,
sucumbiendo el ideal emancipatorio que había potenciado las masas revolucionarias, para
verse absorbido por los mecanismos y el gran monstruo burocrático que se edificó en la
Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas mediante el partido comunista al interior del
Estado soviético. Así pues, se derrumba el experimento alternativo al capitalismo y se
configura una estructura excesivamente burocrática e ideologizada de la administración
pública, que absorbió y extinguió todo el ideal y el potencial revolucionario del pueblo ruso.

Por otro lado, en Alemania surge un proyecto nacionalista que desata las pasiones del
pueblo alemán bajo la idea de una identidad racial suprema que debería posicionarse a
nivel mundial bajo el mando de una personalidad encarnada en Hitler. Esta modalidad
política que adopta el capitalismo, también sucumbe en la segunda guerra mundial ante los
soviéticos y aportando de la misma forma a la configuración de una estructura
administrativa autoritaria, de arriba hacia abajo, cerrada en sí misma y cooptada por un
partido político, es decir, una administración pública supremamente ideologizada.

Al derrumbarse la unión soviética, triunfa occidente con su fórmula de libertad de mercado


y democracia liberal, momento caracterizado por Francis Fukuyama como el fin de la
historia, en donde la finalidad y el futuro de la humanidad estaría enmarcada dentro de los
límites de la democracia liberal, sus instituciones, reglas y valores. Por lo tanto, una
alternativa al capitalismo sería imposible y discursivamente ilegítima, de esto se
encargarían los intelectuales del capital desprestigiando cualquier intento de acción política
que se considere diferente al sistema de producción de mercancías y de acumulación de
riqueza, las propuestas colectivas y humanamente solidarias serían ridiculizadas en ese
momento y hasta el día de hoy.

En este contexto, el dinamismo y la prosperidad económica que se destacó en la segunda


mitad del siglo XX y como táctica de contención del comunismo, se crea un Estado
interventor en los asuntos públicos, el cual se encontraba sustentado en el importante
crecimiento económico posterior a la segunda guerra mundial hasta la década de los 70.
Se pone de manifiesta la necesidad de un Estado benefactor que garantice asuntos
sociales, el trabajo, los derechos básicos de la población y por lo tanto un incremento en su
estructura burocrática y administrativa, es decir que para atender e intervenir con eficacia
en los asuntos sociales, se requirió de una institucionalidad estatal ampliada con capacidad
de acción directa. Así pues se garantiza el crecimiento económico capitalista con una
protagónica intervención del Estado, el cual tendría su declive con la crisis que enmarcaría
una nueva configuración de lo público estatal.

Al triunfar el capitalismo se sitúa un contexto en el cual la administración pública tendrá


unas configuraciones diferentes a las que había conseguido en su gestación y desarrollo.

La Administración Pública en contexto:

El sociólogo español Miguel Beltran realiza una investigación (Beltran, 1985) acerca de la
crisis de legitimidad del Estado de bienestar, acompañada del surgimiento de las críticas
neoconservadoras hacia la expansión burocrática del Estado moderno en occidente,
responsabilizando estas a la burocracia y a la intervención estatal sobre la situación
económica generada en la década de los 70 del siglo XX. Este discurso crítico de los
cuadros administrativos del Welfare State estructura la teoría económica de la burocracia,
expuesta sintéticamente por Beltran. Esta investigación es desarrollada en cuatro
apartados: la crisis del Estado de bienestar; el surgimiento de la teoría económica de la
burocracia; la relativa autonomía de la burocracia y por último la síntesis explicativa y la
crítica al discurso neoconservador.

- La crisis del estado de bienestar: en la segunda mitad del siglo XX se desarrolló la gran
crisis de los 70, la cual desestabilizó el buen porvenir que tenía el keynesianismo, cimentado
sobre la llamada época dorada del capitalismo. Las políticas de intervención estatal se
debilitaron por el impacto de la crisis, comenzaron a ser cuestionadas y responsabilizadas
por el desenlace de la economía siendo consideradas ineficientes para el bienestar social.
Esta situación condujo a la crisis de legitimidad del welfare state como garante del bienestar
y los servicios sociales para la población. Así es como se justifica el descrédito hacia la
política intervencionista como obstáculo para la recuperación económica. Por lo tanto, los
neoconservadores argumentan que el exceso de Estado y el crecimiento de la burocracia
(la cual actúa por intereses propios) entorpecen la economía y la posibilidad de garantizar
una eficiente prestación de los servicios públicos.

- La teoría económica de la burocracia: Esta teoría expresa una transposición de


principios y conceptos de la economía de mercado al plano político-administrativo
configurando una especie de mercado político. Según Beltran “Para Niskanen, el burócrata
—o director de una agencia pública— encuentra su propia utilidad en maximizar elementos
tales como su propio salario, las ventajas indirectas que recibe del cargo, la reputación
pública que el cargo ofrece, el poder y la capacidad de patronazgo que el cargo le permite”
(Beltran, 1985, pág. 10). La burocracia proyecta su incremento asegurando el aumento de
su peso político para obtener mayores presupuestos mediante una ineficiencia asignativa
que multiplica el cuadro administrativo.

Los argumentos principales de la teoría económica de la burocracia son: la existencia de


una desviación de recursos públicos en beneficios discrecionales para los burócratas en su
propio beneficio en detrimento de la oferta del servicio que está a cargo determinada oficina;
la transformación del funcionario profesional en un político designado estableciendo
acuerdos y consensos entre la burocracia y la política que nombra al funcionario; el amplio
espectro de la burocracia dinamiza una competencia entre agencias y dependencias por la
obtención de recursos, reduciendo la cantidad de presupuesto que ingresa en alguna
agencia al ser asignada en otras. La competencia por el aumento de outputs de las agencias
y la búsqueda del incremento de sus competencias con el objetivo lograr mayores
presupuestos amplía la burocracia y los costos en la prestación del servicio, desviando los
recursos de su objetivo principal produciendo ineficiencia. Se plantea una ruptura con el
paradigma burocrático al cuestionar radicalmente su capacidad real para prestar servicios
o si por el contrario son más eficaces las empresas privadas para realizar esta actividad.

- La relativa autonomía de la burocracia: Se parte de la aclaración inicial acerca de que


las asignaciones de los intereses públicos vienen dadas por parte de los políticos y no por
los burócratas. Este último tan solo es un funcionario encargado quien debe cumplir
eficientemente sus responsabilidades para no ser removido del cargo. Los intereses reales
de los burócratas no son los del beneficio personal inmediato, sino que se perfilan más
hacia el mantenimiento en la dirección de determinada agencia y la posibilidad de ascender
cada vez más en el cuadro administrativo, el interés público le viene dado al burócrata y su
actividad es específicamente profesional, su gestión se ajusta a los deseos de quien lo
nombró (político, congreso, gobierno). Los burócratas subordinados a los políticos gozan
de autonomía relativa en tanto que pueden influir en decisiones políticas mediante informes,
sugerencias y condicionamientos en la prestación de los servicios, a su vez conformando
redes informales que limitan el control externo al cuadro administrativo para obtener
información.

- Crítica del discurso neoconservador: reducir la sobre determinación que posee la


política sobre los asuntos burocráticos, al ser esta la que propone y garantiza los cuadros
administrativos; los burócratas persiguen sus beneficios bajo una racionalidad estratégica
que va más allá del interés personal inmediato (mantenimiento en la dirección de agencias
y búsqueda de asenso por eficiencia administrativa); la racionalidad del burócrata no se
reduce a las lógicas de acumulación de una empresa privada, su racionalidad hay que
buscarla en las lógicas del administración pública, es por eso que Beltran manifiesta que la
teoría económica de la burocracia no esclarece el fenómeno que pretende estudiar; la
evidencia empírica del crecimiento en países de occidente categorizados como parte del
welfare state no arroja porcentajes que permitan inferir que el incremento de la burocracia
y del Estado sea proporcional a las políticas de intervención.

La encrucijada del Estado de bienestar radica en su contradicción fundamental: garantizar


la economía de libre mercado y a su vez establecer mecanismos para su control, es por
eso que en esta contradicción se deben situar sus críticas. La crisis del Estado de bienestar
proyectó la discursividad y praxis de una nueva racionalidad administrativa en la cual se
extraerán mecanismos, métodos y reglas provenientes de la administración privada al ser
considerada más eficiente en la obtención de resultados, es decir el cambio de función del
Estado de interventor a garante del libre flujo de capitales y la reducción de la entidad
política para ser absorbida por empresas privadas bajo el orden neoliberal, y así la
reconfiguración de una administración pública para el desenvolvimiento del neoliberalismo.

En este proceso de configuración de la administración pública viene inmerso su movimiento


conceptual y teórico en el cual el profesor Carles Ramió (Ramió, 2016) destaca los aspectos
y paradigmas que se presentan históricamente en la teoría de la organización, orientados
al mejoramiento del análisis sobre el objeto de estudio de la administración pública.

Las administraciones públicas son organizaciones, así como las estructuras que se derivan
de ella, las cuales deben ser analizadas en sus respectivas dimensiones e instancias pero
que a su vez están sujetas a relaciones entre sí. Es así como en la década de los sesenta
se comienza a comprender a la organización como una configuración de dimensiones y
subsistemas (Ramió usa estos dos términos como sinónimos) conectadas pero que al ser
muy esquemáticas con una visión sociotécnica, es necesario que se amplíe el panorama
de su reflexión con el aporte de los estudios culturales e ideológicos desde y hacia la
organización misma, como parte de un ambiente y por último es necesario vincular
dinámicas de identificación de fortalezas y debilidades balanceando los resultados,
mejorando la eficacia y eficiencia mediante el control.
Seguido de esto se hace una clasificación de las teorías de la organización en tres
momentos:

1. Los enfoques clásicos: Son aquellos elaborados por Taylor y Fayol considerados los
fundadores de la administración científica, con fundamentos en la ingeniera, el pensamiento
mecanicista y relaciones causa-efecto. Junto con el aporte del estructuralismo Weberiano,
caracterizando el tipo de poder burocrático moderno bajo la forma de dominación legal
racional, los cuales ya hemos tratado.

2. Los enfoques neoclásicos compuestos por 3 teorías:

 Neo racionalista: Su núcleo duro es el estudio de los factores que influyen en la


toma de decisiones, la racionalidad instrumental, señalando la dificultad humana
para tomar determinaciones acertadas. La complejidad de las múltiples variables
en la toma de decisión en procesos causales.
 Neo estructuralismo: fundamentado en los aportes de la burocracia de Weber,
asumiendo las desventajas de este enfoque al destacar la rigidez a los cambios,
los excesivos procedimientos y la lentitud administrativa. Nuevo planteamiento de
la relación entre organización e individuo, es decir, entre el estructuralismo y
mecanicismo con la escuela de las relaciones humanas en las estructuras
organizativas. El destacamento de las relaciones de poder y el conflicto en la
configuración organizacional.
 Teoría de las contingencias: heredando conceptos de la teoría de las
organizaciones, relaciones entre subsistemas (ambiente, estrategia, psicología,
estructura y entorno). Esta concepción considera a las organizaciones como sujetas
al cambio, estableciendo redes interdependientes que inciden y beben del entorno
problemático en el que se encuentran, haciendo de las organizaciones sistemas
vivos.

3. Enfoques contemporáneos de la teoría de la organización: los cuales integran el


análisis longitudinal, inter organizativo, la economía organizativa, la cultura organizativa, la
toma de decisiones, las relaciones de poder y conflicto, y el cambio organizativo. La
evolución de la teoría de la organización se da entre el aporte y regeneración, y mediante
la dialéctica y superación cualitativa de conflictos tensiones teóricas. En el análisis de las
organizaciones mediante la teoría de la organización se asiste a una problemática
metodológica en tanto a la investigación de los fenómenos organizacionales. Por un lado,
hay prevalencias en el análisis desde enfoques descriptivos (en la modalidad del
positivismo) y por otro lado con un enfoque prescriptivo (que se fundamenta en las ciencias
sociales) acudiendo a la disertación analítica y conceptual. Es importante mencionar el
índice de instrumentalidad debido al carácter técnico que posee la administración pública.

El planteamiento acerca de la vinculación entre la teoría de la organización y la


administración pública goza de gran vigencia debido a los debates que se plantean y que
se pueden resumir en los siguientes cuestionamientos: ¿Son idénticas todas las
organizaciones o tienen identidades propias que las diferencian de las demás? ¿Si bien la
administración pública y las organizaciones privadas comparten la necesidad de conseguir
sus objetivos, puede la primera recurrir a métodos de las organizaciones privadas para
aplicarlos en sus procesos de gestión a pesar de sus especificidades? Ante esto considero
que es necesario fundamentar epistemológicamente a la administración pública desde la
filosofía política y la ciencia social, haciendo secundario mas no rechazando el papel de la
relación con los enfoques gerenciales y de la escuela clásica, debido a que la naturaleza
de nuestro objeto de estudio no es el de las empresas u organizaciones privadas que se
rigen por la obtención de ganancias, sino que la administración pública fiel a su finalidad de
servir socialmente, debe partir por la fundamentación de su disciplina desde categorías
propias como poder, dominación, sociedad, política, Estado. Por encima de criterios
gerencialistas, provenientes de la concepción capitalista como única legítima de
organización de la sociedad, desechando propuestas alternativas de organización social.

Concluyendo es importante subrayar que la administración pública depende de su contexto


histórico y espacial, en la medida en que hay cambios sociales, la administración pública
también sufrirá transformaciones y en la actual situación de dominio y determinación de
todas las esferas de la vida por el neoliberalismo, la administración no escapa a ella. Por
ello es necesario transitar hacia una nueva consideración de nuestra disciplina en clave a
la configuración de un nuevo ejercicio de la administración pública el cual se deslinde de
discursividades gerencialistas, empresariales y privatizadoras, los cuales en esencia solo
pretenden darle a las entidades públicas esquemas de la empresa privada, en este orden
de ideas hay que acudir a las experiencias populares de administración de bienes comunes,
en forma colectivas y que han resultado eficientes para la administración de lo común.
Bibliografía
Anderson, P. (1979). El Estado Absolutista. Madrid: Siglo XXI Editores.

Beltran, M. (1985). La Burocracia y la Crisis del "Welfare State". Revista de Estudios Políticos, 7.
Obtenido de La Burocracia y la Crisis del "Welfare State":
file:///D:/Mis%20documentos/Descargas/Dialnet-LaBurocraciaYLaCrisisDelWelfareState-
26866.pdf

Harari, Y. N. (2018). 21 Lecciones para el Siglo XXI. Barcelona: Debate.

Lenin, V. I. (2012). El Estado y la Revolución. Madrid: Alianza Editorial.

Ramió, C. (2016). Teoría de la Organización y Administración Pública. Obtenido de


https://repositorio.uesiglo21.edu.ar/bitstream/handle/ues21/12817/Teoria%20de%20la%
20organizaci%C3%B3n.pdf?sequence=1