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“La fe y la razón (Fides et Ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu

humano se eleva a la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón


del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él, para
que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí
mismo”. [cf. Introducción].

Introducción: Conócete a ti mismo


El hombre busca la verdad, también distinguirse, así se califica como conocedor
de sí mismo. Conócete a ti mismo, esta es la frase esculpida en el dintel del
tiemplo de Delfos. Mientras más conozca la realidad y el mundo, tanto más el
hombre se conoce a sí mismo.

Las preguntas fundamentales siempre estuvieron presentes en el pensamiento del


hombre, miramos los escritos de Israel, los de Veda y los de Avesta, los de Lao-
Tzé y allí encontramos lo que caracteriza la existencia: quién soy, de dónde
vengo, para dónde voy… Las respuestas recogidas orientarán la vida del hombre.
[1].

La Iglesia debe ofrecer a la humanidad la diaconía de la verdad. Ella también


participa de esta búsqueda del hombre y anuncia a Él la verdad, que es Jesucristo.
[2].

Para progresa en esta búsqueda el hombre tiene muchos medios y aquí entra la
filosofía que acompaña el hombre desde mucho tiempo. El filósofo influye aún
hoy en las legislaciones nacionales e internacionales. [3].

La filosofía nace de la admiración, el hombre se encuentra en un mundo lleno de


misterios y asombros y busca descubrir estos misterios, de aquí nace su deseo de
entender (buscar). La filosofía viene utilizada por el hombre como el medio para
conocer a sí mismos, a Dios, la verdad y el bien. [4]

El pensamiento filosófico ha crecido, pero el hombre concentró este pensamiento


no en las verdades ultimas, sino en realidades particulares como la antropología,
la lógica, las ciencias naturales, y se llega a cuestionar sobre las verdades que el
2

hombre ya había adquirido, no se profundiza, el hombre de hoy se contenta con


verdades parciales. [5].

Los obispos tienen la misión de sr testigos de la verdad. La Iglesia es consciente


de la necesidad de reflexionar sobre la verdad. La humanidad, por los cambios tan
rápidos que encuentra en la actualidad se ve privada de un punto de referencia. La
formación del pensamiento es tarea de la filosofía y ésta debe recuperar su
vocación originaria. [6].

Capítulo I: La relación de la sabiduría de Dios

Jesús revela al Padre


La Iglesia es depositaria de un mensaje que tiene su origen en Dios. Es un
conocimiento que no viene de la razón o especulación, pero sí de la fe en la
palabra de Dios. [7].

Esta verdad no se puede alcanzar solamente con las capacidades de la razón, Dios
se revela, y este conocimiento es peculiar de la fe. [8].

Para la filosofía se necesita la experiencia y se mueve a la luz de la inteligencia,


para la fe es guiada e iluminada por el Espíritu Santo. Dios se revela al hombre
por su Hijo. [9].

Cristo es la plenitud de la revelación, la verdad palpable que llama al hombre de


amigo, que camina con él. [10].

La Iglesia camina por los siglos hasta que se cumpla plenamente las palabras de
Dios. [11].

La acción de Dios se constata en la historia, la respuestas que el hombre busca


está en Cristo, a la luz de su encarnación, pasión, muerte y resurrección. [12].

La Razón ante el Misterio


La fe: la revelación está llena de misterio. A ella el hombre se somete con la fe
que no es un atentado contra la libertad, pero la persona aquí decide vivir en la
certeza de la verdad. [13].
3

Cuanto más el hombre se acerca a la verdad (Dios) más desea saberla porque Dios
es infinito. [14]. In interiore homine habitat veritas (XXXIX, 72: CCL 32, 234.
De vera religione) decía San Agustín. El hombre puede encontrar la verdad pero
es necesario tener fe, porque hay un misterio por detrás de la revelación. Esta
verdad revelada es anticipación de la visión de Dios, que es objeto de estudio de la
filosofía y de la teología. [15].

Capítulo II: Credo ut Intellegam_ La Sabiduría todo lo sabe y


entiende (Sb 9, 11)
Todo hombre desea conocer. Cuando se separa la razón y la fe, el conocimiento
que podemos tener del mismo hombre, del mundo y de Dios se ve limitado. [16].

La fe y la razón no compiten, una está dentro de la otra, y cada una tiene su propio
espacio de realización. Dios y el hombre, cada uno en un mundo se encuentran en
una relación única: Dios como el origen y el hombre con la misión de investigar la
verdad. [17].

El conocimiento que el hombre busca es un camino que no tiene fin. Cuando el


hombre niega la existencia de Dios, niega la verdad y por esto se aparta de ella, de
su origen y de su destino. [18].

El hombre puede descubrir a Dios en la naturaleza. [19].

El hombre por la razón, iluminada por la fe, puede llegar a la verdad. [20].

Adquiere la Sabiduría, adquiere la inteligencia.


Para continuar el camino hacia la verdad el hombre recibe la fuerza de la certeza
de que fue creado por Dios como explorador, y no debe desanimarse por las
dudas, sino seguir su camino y apoyado en Dios se dirige hacia lo bello, lo bueno
y lo verdadero. [21].

Cuando entra el pecado en la historia la razón se oscurece, Cristo entra en el


tiempo para redimirla. [22].
4

Por si misma, la filosofía es capaz de reconocer el camino transcendente del


hombre hacia la verdad, pero guiada por la fe acoge también la locura de la cruz y
la crítica de los cuales dicen poseer la verdad. [23].

Capítulo III: Intellego ut Credam

Caminando en busca de la verdad


San Pablo al pasar por Atenas se admira de la fe que los atenienses tienen en las
divinidades, llega a decirles que de todos los pueblos ellos son los más
respetuosos a lo divino. El hombre sigue un camino de búsqueda de la verdad,
camino que expresa en la actividad humana, en la música, en la pintura, en la
arquitectura. [24].

«Todos los hombres desean saber y la verdad es el objeto de este deseo». La vida
del hombre se reduce en un buscar constantemente a la verdad, a ella él se adhiere
con agrado, e cuando descubre que estaba en algo falso, la deja. Esto puede
hacerse más palpable en las investigaciones que constantemente se hacen. [25].

El hombre se pregunta sobre su vida: ¿Qué sentido tiene mi vida, hacia dónde se
dirige? Quiere saber si después de esta vida habrá algo más, y esto lo lleva a
reflexionar el sentido de su existencia y el valor de la vida desde los primeros
filósofos. [26].

Para contestar estas preguntas ya los hombres primitivos recorrieron a las escuelas
filosóficas. Son preguntas que se hace para direccionar el sentido de su vida, de su
existencia y también por la sed de la verdad. Con esto él sigue buscando la
verdad, si hay una verdad universal y absoluta o no. [27].

Diversas facetas de la verdad en el hombre


El hombre puede ser definido como aquel que busca la verdad. En esta búsqueda,
ni siempre será fácil, ya que algunas veces esta verdad se torna oscura en su
corazón. También el hombre puede huir de la verdad, y haciendo esto, no funda su
vida en la duda, pues esto lo angustiaría, pero en la verdad misma. [28].

Esta verdad el hombre piensa que la puede alcanzar, caso contrario no


emprendería su búsqueda. Prescindir de esta búsqueda sería comprometer la
5

propia existencia humana, ya que todos tenemos constantes preguntas que


buscamos una respuesta en la vida. [29].

Hay diversas formas de verdad, las que son inmediatas, estas están presentes en la
vida cuotidiana y en la experiencia científica, y las verdades filosóficas que son
las que se plantea en la religión. Son importantes, pues la verdad hace que el
hombre busque una forma para orientar su vida. [30].

El hombre, ser que busca la verdad es pues también un ser que vive de creencias,
ya que la mayoría de las verdades que tiene el hombre, no son frutos de su
reflexión (filosofía) personal, sino de verdades que escuchó hablar, y que a ellas
se adhiere. [31].

El hombre cree en la verdad que aprendió de otros, un ejemplo son los mártires,
que testimonian con la muerte su adhesión a la verdad de Cristo. Así él (el
hombre) entabla una relación entre personas, ya que esto también le da felicidad.
[32].

En el camino de la verdad, la Iglesia ayuda el hombre en esta búsqueda


dirigiéndole a Jesucristo, que es la verdad. Esta búsqueda que hace el hombre es
interminable, solamente Jesucristo puede saciar su corazón. [33].

Cristo es la plena verdad, que revela el Padre. Ninguna verdad complementa la


suya, pero en Él todas las otras verdades encuentran sentido. El hombre
encontrándose con Cristo, que es la verdad, ya no siente necesidad de búsqueda,
porque posee en Él la verdad plena. [34].

Capítulo IV: Relación entre la Fe y la Razón

Etapas más significativas en el encuentro de la fe y la razón


El hombre pasó de creer en los mitos y supersticiones y profundizar con la razón
en la verdad de la divinidad; en este contexto entran los primeros cristianos, que
no deberían explicar la verdad de la fe solamente con mitos, pero con argumentos
filosóficos. Ya desde los primeros padres de la Iglesia, la explicación de la
revelación pasó a ser filosófica para dar una respuesta convincente al hombre.
[36].
6

La religión podría confundirse con alguna corriente filosófica mundana, y no


realmente con la revelación de Jesucristo, esto sería malo. En los días actuales el
esoterismo también tiene confundido muchos hombres. [37].

Era difícil para los primeros cristianos estudiar la filosofía, ya que para ellos lo
más importante era testimoniar y revelar a los hombres a Jesucristo, la verdad,
pero sabían que deberían dar razón de la fe, y por eso entraban con gusto en la
filosofía. Algunos autores dijeron que solamente hay una filosofía y esta es
Jesucristo, otros dijeron que el evangelio es la verdadera filosofía. [38].

La filosofía griega encontró en la cristiana el complemento, Orígenes de Platón


sacó una primera teología, así la idea de la inmortalidad del alma, la divinización
del hombre y el origen del mal encontraron en la filosofía cristiana un nuevo
sentido. [39].

San Agustín afirma que la verdadera filosofía encontró en la Iglesia. Él fue el


primero que sintetizó y unió la filosofía griega y latina, y gracias a él, los
cristianos han encontrado materia por muchos años para la más alta especulación
filosófica y teológica que el occidente conoció. [40].

Los padres de la Iglesia tradujeron la fe a la filosofía, la racionalizaran para


hacerla asequible a todos. Así, la filosofía de los primeros autores griegos
encontró su máxima forma, ya que Jesucristo es la verdad plena. [41].

La fe no es incompatible con la razón. La razón está llamada a emitir un juicio


sobre los contenidos de la fe. Hay entre ambas una armonía y la fe quiere que su
objeto sea comprendido por la razón (con su ayuda). [42].

Novedad perenne del pensamiento de Santo Tomás de Aquino


Santo Tomás dice que no hay contradicción entre fe y razón ya que ambas
proceden de la luz de Dios, comenta también que por la naturaleza, objeto propio
del estudio de la filosofía se puede llegar al Criador, objeto propio del estudio de
la fe. [43].

Tomás muestra desde las primeras páginas de la suma teológica que la sabiduría
es don del Espíritu Santo, y que ayuda a madurar la ciencia humana. Él es un
7

modelo de los que incansablemente buscaron la verdad en sus vidas. El magisterio


de la Iglesia admira su amor por la búsqueda de la verdad. [44].

El drama de la separación entre fe y razón


Al aparecer las universidades, la teología se confrontaba directamente con otras
realidades, San Alberto mago y Santo Tomás reconocieron que filosofía y teología
deberían tener su propia autonomía, lo que llevó poco a poco la separación de
ambas. Lo que había sido posible por el pensamiento patrístico occidental como la
unión entre las dos realidades, de la teología y de la filosofía, ahora comienza a
tener la idea de que el conocimiento racional debe ser separado de la fe. [45].

Hubo radicalizaciones. En el occidente son conocidas y visibles. El pensamiento


filosófico moderno se formó, separándose de la Revelación Cristiana. Llega a
contraposiciones explícitas. Idealismo: tienta transformar la fe y sus contenidos
(los misterios de la pasión y muerte de Nuestro Señor también) en estructuras que
se pueden entender por la sola luz de la razón. El nihilismo ha surgido aquí
también, afirman que no se puede alcanzar la verdad. Así, la vida no tiene sentido,
no es bueno asumir compromisos, todo es inestable, todo es fugaz, todo es
provisional. [46].

La filosofía en la modernidad pasó a ser solamente una forma a más de la razón


humana, así el hombre ya no se esfuerza por buscar una verdad que es absoluta,
sino se queda en el utilitarismo, aquello que es útil para mí ahora, piensa que ya
no puede conocer la verdad absoluta, algunas veces hasta niega de ella. [47].

En los últimos tiempos, la separación entre fe y filosofía creció de forma


considerable. Al mismo tiempo que hay muchas corrientes que las separan, surgen
buenos pensadores que las unen entre sí y que hablan de los sentidos profundos de
la vida, de la muerte. [48].

Capítulo V: Intervenciones del magisterio en cuestiones filosóficas

El discernimiento del Magisterio como diaconía de la verdad


La Iglesia no propone ninguna filosofía en específico, pero sí interviene cuando
alguna corriente filosófica intenta desviar la verdad revelada del rumo que debe
8

seguir. La razón humana por naturaleza busca la verdad. Es deber de la Iglesia


proteger la verdad revelada de las teorías que amenazan la comprensión, haciendo
así entrar la mala semilla de la duda en los fieles. [49].

Los obispos, como testigos de la verdad, deben intervenir para aclarar aquellas
corrientes o pensamientos filosóficos que no van de acuerdo con la fe de la
Iglesia. [50].

Estas intervenciones que la Iglesia puede hacer no es para disminuir el


pensamiento filosófico, sino para orientarlo a la búsqueda de la verdad y
promover el recto pensamiento. [51].

Esta intervención de la Iglesia en cuestiones filosóficas no es de ahora, desde


mucho tiempo se combate los pensamientos y doctrinas que no están de acuerdo
con la fe. Hay que distinguir aquí varias corrientes actuales, por una parte el
fideísmo, por otra el tradicionalismo radical, también el racionalismo y el
ontologismo que dicen que las verdades de fe pueden ser también cognoscibles a
la luz de la razón. [52].

El concilio Vaticano I habló sobre la relación de la fe y de la razón, haciendo un


acento entre la fe que está por encima de la razón, pero que no puede haber entre
ellas dificultades en conjunto, ya que Dios puso también en el hombre la razón, y
el hombre puede llegar a la verdad por ella, y no solamente la fe. [53].

El magisterio habló también sobre la importancia de los filósofos y teólogos


cristianos como custodios de la verdad. La Congregación para la Doctrina de la Fe
trabaja también en este sentido. [54].

Problemas encontrados en el pasado vuelven a aparecer en la actualidad, tal como


solamente la escritura es la palabra de Dios, olvidándose así del magisterio de la
Iglesia o de la Tradición Apostólica. También se llega a dar casos de fideísmo, se
ha olvidado en parte la tradición filosófica y la terminología tradicional. [55].

En la actualidad, los filósofos no deben solamente contentarse con verdades


parciales, pero deben buscar siempre las verdades últimas y absolutas, no pueden
perder el deseo de búsqueda por la verdad. [56].
9

El interés de la Iglesia por la filosofía


El magisterio acompaña la filosofía no solamente combatiendo sus errores, pero
también renovando su pensamiento y enseñando las vías concretas a seguir. León
XII sobre todo en su encíclica Aeterni Patris habla directamente de la filosofía.
[57].

Gracias a esta encíclica, siempre actual en su pedagogía e ideas, y al Doctor


Angélico, muchos filósofos y teólogos modernos estuvieron cerca del tomismo,
entrando así en la Escuela de Santo Tomás. [58].

Memorables son los autores que siguiendo la corriente tomista o neo tomista se
empeñaron por escribir síntesis y de hacer reflexiones filosóficas y teológicas de
alto nivel, no saliendo de la verdad. [59].

El Vaticano II subrayó la filosofía que deben estudiar los candidatos al


sacerdocio. Estos deben adquirir un gran conocimiento del hombre, del mundo y
de Dios para afrontar las exigencias del mundo contemporáneo y darles una
respuesta adecuada. [60].

Si el magisterio de la Iglesia tuvo que intervenir en el pensamiento filosófico al


largo de la Historia, fue porque la filosofía se desvió de la enseñanza del
magisterio. Muchos teólogos tienen cierto desinterés por el estudio de la filosofía.
[61].

La filosofía precede los estudios teológicos y es importante, ya que en la edad


media se construyó una armonía entre filosofía y teología. El sacerdote hoy debe
saber dialogar con el hombre y la cultura, y la filosofía lo ayudará a entenderlo.
[62].

La Iglesia se preocupa por mantener esta armonía entre la filosofía y la teología y


se interesa con ella para la formación del clero en el contexto de que deberán
llevar también los hombres a la verdad. El pensamiento filosófico no debe ser
discordante de la fe. [63].
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Capítulo VI: Interacción entre teología y filosofía

La ciencia de la fe y las exigencias de la razón filosófica


La Palabra de Dios es dirigida a todos los hombres, en todos los rincones de la
tierra. La teología debe ser precedida con una buena base filosófica para que,
entendiendo cada cultura, pueda transmitir con mayor facilidad la palabra
revelada. [64].

La teología se organiza como ciencia de la fe, y la filosofía la ayuda en la recta


comprensión de la escritura y del magisterio de la Iglesia. [65].

La teología dogmática y especulativa presupone una filosofía fundada en la


verdad objetiva sobre el hombre, el ser y el mundo. Ambas utilizan los mismos
conceptos. [66].

La razón necesita fortalecerse por la fe para descubrir horizontes que no sería


capaz de llegar por sí misma. La teología fundamental tiene la misión e dar razón
de la fe, por eso debe encargarse de una manera particular de justificar y explicitar
la relación entre fe y reflexión filosófica. [67].

La teología moral aún más necesita de la filosofía hoy en día, ya que muchos de
los valores e perdieron su “brillo”, haciendo que los hombres ya no sigan las
reglas de la moral. El evangelio regula la vida social y personal del hombre. La
consciencia moral debe ayudarle a descubrir estos principios para su vida. [68].

Solamente la verdad y no las opiniones humanas pueden servir de ayuda a la


filosofía. En la actualidad, los teólogos deberían acudir más a la filosofía que a
otras formas del saber. Se dice que la filosofía que la Iglesia recomienda es muy
eurocéntrica o anticuada, y que debería la filosofía ser de un contexto más de cada
cultura. Esto es negar el patrimonio filosófico asumido por la Iglesia. [69].

La revelación, que es una llega a todos los pueblos. Esto se da con el anuncio de
la palabra de Dios. Cada pueblo puede descubrir la mano de Dios en la humanidad
por la naturaleza, ya los antiguos lo descubrían allí. [70].
11

Los hombres pertenecen a las culturas, son sus padres y al mismo tiempo hijos de
la cultura al que están involucrados. Los cristianos enriquecen la cultura de los
hombres con el anuncio del Evangelio de Cristo, la revelación. Así enriquece la
misma cultura humana, y hace la verdad evangélica más conocida. [71].

La Iglesia no esté cerrada a las culturas de los distintos pueblos, reconoce que hay
riquezas en cada una de las culturas. Es cierto que la filosofía de la Iglesia
encontró su camino en las fuentes griegas desde su origen pero no está cerrado a
las aportaciones de otras culturas, desde que estas estén de acuerdo con la verdad
revelada y con el magisterio de la Iglesia. [72].

Cuando la filosofía y la teología andan juntas, el pensamiento filosófico se


enriquece, ya que la razón iluminada por la fe puede encontrar verdades que
solamente con la filosofía, o la teología podrían alcanzar, pero las dos juntas
trabajan mejor. La verdad revelada puesta en reflexión puede ser mejor entendida
y así transmitida. [73].

Son muchos los escritores que al largo del tiempo enriquecieron la teología y la
filosofía, tales con San Gregorio Nacianceno, San Agustín, y os medievales, Santo
Tomás de Aquino, San Anselmo, San Buenaventura. Los modernos también
contribuyeron mucho para eso, John Henry Newman, Jacques Maritain, Antonio
Rosmini. [74].

Diferentes estados de la filosofía


Cuando la filosofía se cierra a la verdad de la revelación se está cerrando a un
paso más profundo de la verdad, dañando así la misma filosofía. Algunos llaman
de filosofía separada. [75].

La filosofía es ayudada por la doctrina cristiana, pues aquí la razón es purificada


por la fe. Algunas verdades que propone la revelación no pueden ser entendidas
por la razón, pero si no hubiesen sido reveladas, no se las conocerían. [76].

La filosofía debe respetar las verdades de la fe. Se la llama la ancilla de la


teología no para menospreciarla, sino porque comprende un área mayor. Un
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filósofo no puede excluir la teología, como un teólogo no puede excluir la


filosofía. Ambos entran en materias propias de la otra. [77].

La Iglesia propone Santo Tomás como Maestro de la filosofía porque él supo


defender la radical novedad aportada por la revelación sin menospreciar nunca el
camino propio de la razón. [78]. La filosofía une las culturas con la doctrina
cristiana, argumentada la fe. No se puede creer sin penar y pensar sin creer. [79].

Capítulo VII: Exigencias y cometidos Actuales

Exigencias irrenunciables de la palabra de Dios


La Biblia presenta las realidades de Dios y presenta el hombre como imagen de
Dios. Plantea el problema del sentido de la existencia y ofrece la respuesta que el
hombre busca, orientándolo a Jesucristo. La vida humana tiene un sentido y está
orientada a su cumplimiento. Aquí se descarta la posibilidad de relativismo,
materialismo y panteísmo. [80].

Algunas corrientes filosóficas afirman que no hay ningún sentido la existencia


humana, cayendo así en el nihilismo. Esto porque el hombre se encierra en sí
mismo, y no siente más la pasión por la búsqueda de la verdad. Esta filosofía, que
no busca el sentido último de la vida, es errónea e inadecuada. [81].

La filosofía fenoménica o relativista no profundiza la riqueza de la escritura, esta


presupone que el hombre puede conocer la verdad límpida y pura. [82].

Sin metafísica no se puede profundizar en la revelación. Tanto la filosofía como la


teología la deben acoger para llegar a esta verdad. No basta sólo la experiencia, es
necesario el pensamiento profundo. [83].

La metafísica ayuda también en la recta interpretación de la palabra de Dios. Es


importante no hacer interpretaciones libres, esto sería desviar la verdad de la
revelación. El lenguaje es muy importante, pero se debe saber utilizarlo. [84].

La tradición es importante para entender las costumbres actuales. El pensamiento


filosófico debe recurrir a la tradición para hacer juicios mejores fundados.
También la teología. No estamos para sacar siempre cosas nuevas, sino para
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aprender de las antiguas y enriquecer así el pensamiento filosófico o teológico.


[85].

El eclecticismo es un gran peligro para el pensamiento actual. En la teología, se


abandona el vocabulario filosófico, después se alimenta de distintas corrientes
filosóficas, pero sin hacer un análisis crítico de su contexto. [86].

El historicismo sostiene que la verdad que en un período de la historia era en sí


puede no ser en otro período. Esto significa que las verdades cambian según la
mentalidad de la humanidad. Se recurre solamente al pasado, o a la actualidad, sin
relacionar los períodos. Este historicismo se presenta algunas veces como una
forma de modernismo, buscando renovar los sistemas. [87].

El cientificismo presenta como verdad solamente lo que se puede conocer por las
ciencias positivas. Ya en la antigüedad estaba presente como el positivismo y el
neopositivismo. Esto consideraban sin sentido las afirmaciones de carácter
metafísico. La crítica epistemológica superó este pensamiento. Pero al volver bajo
esta forma, los valores quedan relegados como meros productos de las ideas. [88].

El pragmatismo está presente sobre todo en las actividades de interés colectivo, si


recurre solamente al placer o bien estar de la persona y se olvida los principios
étnicos, lo que hace que las decisiones morales del hombre se subordine. [89].

El nihilismo niega que el hombres es capaz de alcanzar la verdad, dice que la vida
no hay ningún sentido. Esto lleva el hombre a un sentimiento de desesperación y
de soledad. [90].

No se puede negar que las doctrinas filosóficas de tantos períodos del pasado y de
la modernidad han contribuido de manera eficaz para el progreso del pensamiento.
Hay que estar atentos con las corrientes postmodernas que afirman que la verdad,
las certezas que el hombre podía alcanzar ya pasaran del tiempo. [91].

Cometidos actuales de la teología


La teología fue vista en el concilio Vaticano II. Es necesario revisar su método
para que sea más eficaz en la causa de la evangelización del hombre. La verdad no
cambia, Cristo es la verdad. La filosofía ayuda en esta renovación de la teología
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para que sea un instrumento más eficaz para la evangelización de los hombres.
[92].

El principal objetivo de la teología es presentar el contenido de la fe y la


inteligencia de la revelación, y para esto necesita de la filosofía también. Cristo es
la plenitud de la revelación, es necesario presentar la Trinidad, también lo
concerniente a la vida de Cristo, su encarnación, su pasión, su resurrección. [93].

Uno de los problemas es la relación del significado y de la verdad. El teólogo


descubre el significado del texto que interpreta y lo expone. Este significado se
presenta como la verdad sobre Dios, comunicada por Él en el texto sagrado. La
lectura de la Escritura no es solamente una lectura de significados, pero de
verdades contenidas en estas lecturas. [94].

La palabra de Dios está para todos los hombres, en todas las épocas y en todas las
culturas. La verdad no se limita en el tiempo y la cultura, pero se conoce en la
historia y la supera. [95].

Hay otro problema el hermenéutico. Las palabras pueden ser respondidas también
por la filosofía para no desviar lo que quiere decir realmente cada palabra, sin
inventar un significado. Es necesaria la correcta comprensión de lo que quiere
decir dicho texto. [96].

La teología tiene un gran cometido que es la de interpretar las fuentes. Es


importante la ayuda de la filosofía para la recta descubierta de la verdad y para la
formación del intellectus fidei. Algunos rechazan el pragmatismo dogmático. La
metafísica y la filosofía del ser deben andar juntas para llegar al que perfecciona
todo: Dios. [97].

En la actualidad es urgente recuperar la filosofía, que es necesaria para la


comprensión de la fe, también la conciencia ética del hombre que está
desorientada. Así también la teología podría afrontar los problemas que están en
su competencia. [98].

El papel de la teología es el anuncio de la palabra de vida, que es Cristo y para


esto las catequesis ocupan un papel especial. También hay que considerar que
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cuando la filosofía y la teología caminan juntas la fe puede ser comprendida


también por medio de la razón, de una manera más profunda. [99].

Conclusión
Fe y razón si ayudan mutuamente como un examen crítico y de purificación y así
seguir el proceso de búsqueda y profundización. La filosofía tiene gran valor en la
comprensión de la fe y es limitada cuando rechaza las verdades de la revelación.
[100].

La teología debe recuperar su relación con la filosofía, como la filosofía debe


recuperar su relación con la teología. En esto ha consistido la riqueza del
pensamiento del occidente. [101].

Por la reflexión filosófica el hombre entiende que es más hombre cuando se abre a
la verdad del evangelio y a Cristo. [102].

La cultura de los pueblos se refleja en la filosofía. También es de utilizad para la


teología para la evangelización de la cultura. [103].

Solamente una filosofía que haga brillar la verdad de Cristo será respuesta
efectiva a los problemas del hombre de hoy. [104].

El papa hace un apelo a los teólogos: es importante unir la sabiduría teológica y el


saber filosófico que constituye la tradición cristiana en la profundización de la
verdad revelada. [105].

El papa también se dirige a los profesores y filósofos para que enseñen la buena
filosofía y vuelvan a una pasión por el saber, por la verdad. Es necesario amar la
verdad. También a los científicos el papa hace este apelo, ya que la Iglesia apoya
sus investigaciones, pero estas deben ser acompañadas con valores filosóficos y
étnicos. [106].
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El hombre se realiza en la medida en que conoce a Dios, el pensamiento


filosófico, la investigación científica debe tener estas realidades en consideración
para su campo de búsqueda y promoción de la paz. El conocimiento de Dios es la
suprema realización de sí mismo. [107].

Y termina la encíclica comparando la Santísima Virgen y la filosofía, ambas


portan la verdad, es necesario saber transmitirla a los hombres. Fue vocación de
María llevar la verdad, es nuestra vocación la de enseñar a los hombres. [108].

Per il lavoro: [cf. Introducción]. «cf.»

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