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Justiniano I

Justiniano el grande; fue un emperador romano que pasó a la historia por sus
grandes logros así como por sus fracasos durante su reinado, es de considerar que fue
un hombre de origen humilde él cual llegó al trono después de la muerte de su tío
Justino, ya que no tuvo descendencia, esto fue en el (527). Su vida y sus obras fueron
reseñadas por historiadores encontrando muchas contradicciones entre ellos, sin
embargo, la mayoría lo consideraron un emperador que enfocó sus energías en darle
más aire al imperio de oriente; como para considerar un ejemplo.

Es importante destacar que para el momento de su gobierno había diferentes


creencias religiosas, entre ellas una corriente fuerte como el Monofisismo; el cual había
sido condenado por el Concilio, sin tomar en cuenta la gran cantidad de seguidores,
generando gran tensión con otras corrientes para la gobernabilidad del imperio. En su
mayor culpa era por los obispos de Roma. Por lo tanto esto obligó a Justiniano I tomar
medidas importantes para lograr la una integración religiosa a sus pueblos, a través de
obligaciones doctrinales que necesariamente eran imprescindibles para buscar un
concilio, que se puede decir fue por medio de la fe, dando un sentido el cual tuvo que
ser la constitución de una fe ortodoxa.

Para Justiniano I este era el camino con valides que debería ser preponderante
para todos, él creía que esta corriente podría crear treguas entre las diferentes religiones;
sin embargo encontró obstáculos ya que no estaban satisfechos los seguidores de las
mismas. Obligando esto a buscar medidas más drásticas, para mantener un imperio en
orden. En su premura por lograr sus propósitos e imponer su política imperial
Justiniano I, le tocó reforzar los medios de intervención del Estado, así como también le
pareció importante modificar la terminología aplicada a la persona imperial como
estrategia de dominio y control hacia sus súbditos. Por consiguiente; fue el primero en
hacerse llamar nomos empsychos, que significa (ley viviente). Del mismo modo el
primero en ser denominado FiloCristo, (el amigo de Cristo). También tuvo otros
nombramientos como: Restitutor (Restaurador) de igual manera obligó a su imperio, en
ser llamado el Señor (Dominus/Kyrios) y de esta manera, llevar su título a lo más
sublime para estar por encima de todo género humano, expresando la gloria inigualable
de la representación del emperador.

Justiniano I, durante su imperio promovió importantes reformas, todas ellas con


la finalidad primordial de: encontrar una recaudación de dinero necesario, para cubrir
los gastos concernientes al mantenimiento y crecimiento de la política imperial.

La política eclesiástica de Justiniano fue fuerte, en regular totalmente lo


concerniente con la religión imperial, ya que para Justiniano I era fundamental proteger
la pureza de la Iglesia, haciendo que se eliminara la herejía, sin dejar a un lado toda
oportunidad en asegurar que se cumplieran los derechos fundamentales de su iglesia y
del clero. De esta manera podía mantener un orden dentro de su imperio, buscando ser
venerado por ellos. Esto se puede demostrar debido a que mientras él fue emperador, se
terminó la construcción de la iglesia de San Vital de Rávena en Rávena. Esta fue la obra
más majestuosa, al unísono reconstruyó la basílica de Santa Sofía. Esta no fue la única
también Justiniano I, reconstruyó otra destacada iglesia de la capital, la iglesia de los
Santos Apóstoles, que se encontraba en un pésimo estado, a finales del siglo V.
Justiniano I se esforzó por embellecer la ciudad, pero era notorio que se enfocaba más y
sin límites a atender los espacios arquitectónico relacionados con la religión.

Es peculiar señalar, intentando no salir del tema; que a Justiniano I, también le


interesaron las excavaciones, y fue peculiar las que realizó, en donde se encontraba el
Gran Palacio de Constantinopla.

En lo correspondiente a las construcciones de carácter militar, Justiniano I,


fortaleció las fronteras africanas del imperio con nuevas murallas. Para la ciudad
aseguró el suministro de agua a la capital por medio de la construcción magnifica de
cisternas subterráneas.

Sus obras también fueron de carácter preventivo, en la que se puede señalar la


que hizo para impedir inundaciones en la estratégica región de Dara. Construyó una
avanzada presa de arco, para garantizar el suministro de agua. También se construyó
durante su imperio el gran puente de Sangario en Bitinia, que serviría como principal
paso de suministros militares hacia oriente. Justiniano I logró restaurar las ciudades
dañadas por sismos, guerras.
Es relevante señalar Justiniano I, construyó una nueva ciudad junto a su lugar de
nacimiento, la cual nombraría Justiniana Prima, esto con el propósito que pudiese
sustituir a Tesalónica, como centro político y religioso de la Prefectura de Iliria.

En cuanto a la economía del imperio, se debe indicar que estaba fundamentada,


primordialmente por la agricultura, la cual comercializaban e intercambiaban, estaño
por trigo en romano. Justiniano I, hizo este tráfico comercial más eficiente al construir
un gran granero en la isla de Ténedos, punto estratégico para almacenamiento y
posterior transporte a Constantinopla. Justiniano I el grande; también intentó encontrar
nuevas rutas para el comercio con oriente, ya que estaba muy perjudicada por las
guerras contra los persas, impidiendo que llegaran a tiempo los intercambios
comerciales. Se puede decir entonces con los términos actuales, que Justiniano I, fue un
gran emprendedor visionario.

Es importante tomar en consideración que la seda era otro de los importantes


intercambios comerciales ella era importada y luego procesada en el imperio, por tal
motivo con el fin de proteger la fabricación de productos de seda, Justiniano I creó un
ventaja estatal, evitando la ruta a través de Persia, por esta razón Justiniano I estableció
relaciones de alianza con el reino de Aksum, los cuales fungían como mediadores de
comercio para la seda, que se trasladaba desde la India hacia el imperio romano.

JUSTINIANO I Y LA REFORMA DEL DERECHO

Al acceder al trono Justiniano I, inició la ardua tarea de transformar el derecho,


esta constituiría la labor más emblemática que duraría en su imperio; para ese momento
existía un gran cúmulo de textos legislativos, complejos para la comprensión, lo que los
hacía confusos y muchas veces contradictorios al momento de implementar la ley
ciudadana. Justiniano I para mejorar las leyes, nombró una comisión de diez miembros
la cual estaba dirigida por el jurista Triboniano, asistidos por un profesor de derecho de
la universidad de Constantinopla, Teófilo, dos abogados y dos funcionarios, que tenían
como cometido, recopilar toda la legislación imperial emitidas desde el reinado de
Adriano, reunidas en los códigos gregoriano, hermogeniano y teodosiano, para eliminar
todas las contradicciones y el material inútil o derogado. Todo este trabajo fue
presentado y publicado en el año 529, teniendo el nombre del código Justiniano.
INCIDENCIA JUSTINIANA EN EL DERECHO ACTUAL

El código Justiniano en la actualidad, tiene aun la mayor de las consideraciones


para los Estados occidentales que se precian de ser repúblicas democráticas, así
indiquen que es un sistema de derecho desarrollado, en el cual se tienen en cuenta las
necesidades tanto del Estado como de los ciudadanos que en él habitan.

A pesar que este código legal parece uno de los mayores logros de la
modernidad, en realidad está inspirada por el código Justiniano, en la Revolución
francesa, sin olvidar su origen que se remonta desde la antigua Grecia y de los imperios
Romanos.

El Derecho moderno está vinculado de manera inseparable del Derecho romano,


debido a que se fundamenta en el ordenamiento jurídico, que regía a los ciudadanos de
la antigua Roma por medio de sus imperios. Este sistema jurídico llegó al occidente,
gracias a la recopilación mandada a hacer por emperador Justiniano I, se considera el
texto jurídico más importante de la época clásica, el cual lleva el nombre de (Corpus
Iuris Civilis).

El Corpus Iuris Civilis fue una de las obras Justinianas en que formalizó el
ordenamiento jurídico del Imperio y llevó a cabo la mayor recopilación del Derecho
romano de la época, esta acción fue el resultado de un proceso que venía
desarrollándose desde el gobierno de Constantino. La cual sigue vigente en muchas de
sus características jurídicas en el derecho occidental.

Esta obra magnífica al publicarse, el emperador decretó que sería un crimen no


basarse en ella para dirimir cuestiones judiciales, bajo el cargo de falsedad del uso
judicial, afirmando lo siguiente: “Sepan absolutamente todos los jueces que están bajo
nuestra jurisdicción, que es ley no solo para la causa que fue proferida, sino
además para todas las análogas” (…) o, ¿quién parecerá que es idóneo para resolver
los enigmas de las leyes, y para aclararlos a todos, sino aquel a quién únicamente está
permitido ser legislador?. Era difícil encontrar palabra que pudiesen ser parafraseadas
por lo dicho por Justiniano I, al momento de hacer luz, este apoteósico, instrumento
para mantener un orden social a través del poder judicial.
Después de publicado el Código la comisión de juristas de Justiniano tuvo como
encargo hacer una recopilación de la jurisprudencia dada por grandes jurisconsultos
romanos, dándoles carácter de ius generale, es decir, que tenían el mismo peso que las
disposiciones del emperador “como si sus opiniones proviniesen de las constituciones
imperiales y hubiesen sido pronunciadas por nuestra sagrada boca”. Es decir, lo que se
conoce ahora como el poder judicial.

Fue necesario para ese momento elaborar un manual de estudio sobre la


jurisprudencia; motivo por el cual Justiniano encargó a Triboniano, Teófilo y Doroteo
“elaborar un texto para uso escolar de primer año, que a semejanza del gayano fue
llamado Instituciones (Institutas), dividido en 4 libros” al cual el emperador le otorgó el
carácter de fuente del Derecho.

Hasta ese momento, Justiniano había logrado oficializar y unificar todo el


Derecho romano de la época tardía. Sin embargo, disposiciones imperiales más antiguas
aún seguían siendo interpretadas libremente por los abogados romanos; esto motivó a
Justiniano I, como emperador para el 534 d. C. promulgar una nueva edición del
Còdigo, que pasaría a conocerse como el Codex Iustinianeus y que contenía todas las
constituciones imperiales, desde Adriano hasta Justiniano, en doce libros.

Este código “iniciaba regulando la actividad religiosa; continuaba con el


procedimiento; los contratos; la familia; la situación jurídica de los esclavos y las
herencias; bienes, procedimientos y pruebas; los interdictos, garantías y aspectos
vinculados al ejercicio de la potestad paterna; Derecho criminal y aspectos tributarios,
administrativos y, en general, aspectos del Derecho público. Si se observa
detenidamente el contenido de este código, se puede observar que no difiere mucho de
los códigos modernos por los que nos regimos.

El último elemento que dispone este Corpus Iuris Civilis son las Novelas, las
cuales consisten en las nuevas disposiciones hechas por Justiniano I en materia jurídica
y que versan de temas tan variados como disposiciones eclesiásticas y administrativas,
temas hereditarios, patrimoniales y penales, quedando así completo el compendio del
Derecho romano. El cual se puede connotar que aún se mantiene como parte
fundamental de las mayorías de leyes de los países occidentales. Gracias a estas
disposiciones, se puede decir que se mantienen un orden social dentro de los países
denominados republicas democráticas.

Por lo tanto las recopilaciones hechas por Justiniano I y sus posteriores


reproducciones medievales en el Derecho romano han llegado y perdurado en nuestra
actual civilización.

Para este trabajo se tomará en cuenta el primer elemento o legado dejado por
Justiniano I el cual es el concepto de “ciudadanía”. Ciudadanía es una palabra que
viene del vocablo “ciudad”, cuya raíz es el latín civitas, que hacía referencia a la ciudad
de Roma. En este sentido, la ciudadanía hace referencia a la pertenencia a una ciudad, el
vínculo político con ella y los derechos que este acarrea. Así como la palabra tiene su
raíz en la antigua Roma, la figura jurídica también. Por ello lo relevante del derecho
romano, para todo estudiante de la abogacía en la actualidad.

Para nombrar alguna diferencia de los códigos y leyes actuales con el derecho
romano se encuentra, que para esa epoca no todos los individuos habitantes eran
ciudadanos, es decir, no contaban con el status civitatis. Este status civitatis traía
consigo una serie de derechos que solo los ciudadanos romanos podían ejercer: el ius
suffragii o derecho al voto, el ius comercii o derecho a hacer negocios y el ius connubii
o derecho a matrimonio. En la actualidad todo ciudadano tienen los mismos derechos
tomando en cuenta como similar al romano, que para tener la capacidad de ejercer el
voto es fundamental tener la ciudadanía.

En la actualidad las leyes de numerosos Estados occidentales tienen rasgos de


esta tradición romana. Por ejemplo, la Constitución colombiana en su artículo 100 dice:
“Los derechos políticos se reservan a los nacionales (ciudadanos), pero la ley podrá
conceder a los extranjeros residentes en Colombia el derecho al voto en las elecciones y
consultas populares de carácter municipal o distrital”, es decir, que solo los ciudadanos
pueden votar o acceder a cargos públicos, al igual que en la antigua Roma. Ratificando
lo expresado en el párrafo anterior.

Los derechos políticos y la ciudadanía no son el único ejemplo de este punto.


Otro caso equivalente se puede comparar con los temas de bienes, como en la
usucapión. La usucapión, que se aplica en el Derecho actual de la misma forma que se
empleaba en el Derecho romano, implica que un sujeto tiene derecho sobre una cosa si
ha ejercido el derecho de uso sobre ella por un tiempo determinado, “entendido el usus
como posesión o señorío sobre una cosa sin violencia, clandestinidad ni en modo
precario.

Del mismo modo los jurisconsultos romanos otorgaban propiedad (potestas) sobre un
bien a un ciudadano que cumpliese los requisitos antes mencionados, asimismo lo hace
la ley colombiana 791 de 2002, refiriéndose a la usucapión o prescripción adquisitiva:
"Artículo 2532. El lapso de tiempo necesario para adquirir por esta especie de
prescripción, es de diez (10) años contra toda persona y no se suspende a favor de las
enumerados en el artículo 2530", es decir, que si una persona ejerce derecho de uso
sobre una propiedad por más de 10 años, esta pasa a ser de su propiedad, tal como en la
época romana.

A modo de conclusión se puede decir: que el emperador Justiniano I, gracias a su obra


de lograr una compilación de las leyes y estructurarlas de manera que fueran entendibles
para lograr un poder judicial, que pudiera regir en igualdad de condiciones para los
ciudadanos de su época. Aun se mantengan vigentes en gran parte dentro del sistema
político y jurídico de las naciones occidentales Ayudando a que se mantengan un orden
constitucional y legal. Por consiguiente es de vital importancia que todo estudiante de
Derecho, tenga un vital conocimiento del origen de las leyes, para tener mayor sentido
de pertenencia y pertinencia, al manejar las actuales.

Referencias

https://derechoromano.blogia.com/2004/092401-corpus-iuris-civilis-o-codigo-de-
justiniano.php. revisado el 15- 09 – 2019

https://repositori.udl.cat › bitstream › handle › alaras. Revisado el 15 – 09 -2019

Gonzále R (1990) LA OBRA LEGISLATIVA DE JUSTINIANO Y LA


CRISTIANIZACIÓN DEL COSMOS file:///C:/Users/eneira/Downloads/61901-Texto
%20del%20art%C3%ADculo-259701-1-10-20090424.pdf Universidad de Murcia VII.
Revisado el 16 – 09 - 2019