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Historia

1. El cuento de la lechera
“Érase una vez una joven lechera que llevaba un cubo de leche en la cabeza,
camino al mercado para venderla. Durante el camino, la soñadora joven iba
imaginando lo que podría lograr conseguir con la leche. Pensó que en primer lugar
y con el dinero de la venta compraría un canasto de huevos, los cuales una vez
eclosionaran le permitiría montar una pequeña granja de pollos. Una vez estos
crecieran podría venderlos, lo que le daría dinero para comprarse un lechón.

Una vez este creciera la venta del animal bastaría para comprarse una ternera,
con la leche de la cual seguiría obteniendo beneficios y a su vez podría tener
terneros. Sin embargo, mientras iba pensando todas estas cosas la joven tropezó,
lo que provocó que el cántaro cayera el suelo y se rompiera. Y con él, sus
expectativas hacia lo que podría haber hecho con ella.”

Este cuento, que cuenta con versiones de Esopo y La Fontaine (siendo este último
el que hemos reflejado), nos enseña la necesidad de vivir en el presente y que a
pesar de que soñar es necesario también debemos tener en cuenta que ello no
basta para lograr nuestros propósitos. Inicialmente, es una pequeña historia que
nos avisa de tener cuidado con que la ambición no nos haga perder el sentido.

Asimismo, en algunas adaptaciones se incluye también un diálogo posterior entre


la lechera y su madre, quien le cuenta que gracias a tener fantasías parecidas
pudo lograr montar una granja: en este caso es una reflexión de que necesitamos
soñar y ambicionar, pero cuidando lo que hacemos para llegar a cumplir los
objetivos, además de no rendirnos ante el primer tropiezo u obstáculo.
2. La sospecha

“Érase una vez un leñador el cual un día se dio cuenta que no tenía su hacha.
Sorprendido y con lágrimas en los ojos, se encontró cerca de su casa al vecino,
quien como siempre lo hacía le saludó sonriente y amablemente.

Mientras éste entraba en su casa, el leñador de repente empezó a sospechar y


pensar que tal vez hubiese sido el vecino quien le había robado el hacha. De
hecho, ahora que lo pensaba bien su sonrisa parecía nerviosa, tenía una mirada
extraña e incluso hubiese dicho que le temblaban las manos. Bien pensado, el
vecino tenía la misma expresión que un ladrón, caminaba como un ladrón y
hablaba como un ladrón.

Todo ello iba pensando el leñador, cada vez más convencido de haber encontrado
al culpable del hurto, cuando de repente se dió cuenta de que sus pasos le habían
llevado de nuevo al bosque donde había estado la noche anterior.

De pronto, tropezó con algo duro y cayó. Cuando miró al suelo...encontró su


hacha! El leñador volvió de nuevo a su hogar con el hacha, arrepentido de sus
sospechas, y cuando vio de nuevo a su vecino vio que su expresión, andar y
manera de hablar eran (y habían sido en todo momento) las de siempre.”

Esta historia corta, la cual forma parte de muchas tradiciones pero al parecer tiene
su origen en China, nos sirve para aprender que a veces nuestros pensamientos y
sospechas nos hacen tener percepciones distorsionadas de la realidad, pudiendo
llegar a malinterpretar situaciones y personas con gran facilidad. También nos
enseña a no acusar a alguien gratuitamente hasta tener pruebas reales de aquello
de lo que le acusamos.
La muerte de la rosa Llueve. La tarde es una
hoja de niebla. Llueve.
Murió de mal aroma. La tarde está mojada
Rosa idéntica, exacta. de tu misma tristeza.
Subsistió a su belleza, A veces viene el aire
Sucumbió a su fragancia. con su canción. A veces
No tuvo nombre: acaso Siento el alma apretada
contra tu voz ausente.
la llamarían Rosaura,
O Rosa-fina, o Rosa
Llueve. Y estoy pensando
del amor, o Rosalba; en ti. Y estoy soñando.
o simplemente Rosa, Nadie vendrá esta tarde
como la nombra el agua. a mi dolor cerrado.
Más le hubiera valido Nadie. Solo tu ausencia
que me duele en las horas.
ser siempreviva, Dalia,
Mañana tu presencia regresará en la rosa.
pensamiento con luna
como un ramo de acacia. Yo pienso cae la lluvia
nunca como las frutas.
Pero ella será eterna: Niña como las frutas,
fue rosa; y eso basta; grata como una fiesta
hoy esta atardeciendo
tu nombre en mi poema.
Dios la guarde en su reino
a la diestra del alba. A veces viene el agua
a mirar la ventana
. Y tú no estás
A veces te presiento cercana.

Humildemente vuelve
tu despedida triste.
Humildemente y todo
humilde: los jazmines
los rosales del huerto

y mi llanto en declive.
Oh, corazón ausente:
qué grande es ser humilde

Llueve en este poema


Eduardo Carranza.
Adivinanzas
1. Choco entre dos paredes

late mi corazón.

Quien no sepa mi nombre

es un cabezón.

Respuesta: el chocolate.

2. Blanca por dentro,

verde por fuera.

Si no sabes,

espera.

Respuesta: la pera.

3. Un señor gordito,

muy coloradito,

no toma café,

siempre toma té

Respuesta: el tomate.

4. Oro parece, plata no es.

Abran las cortinas,

y verán lo que es.

Respuesta: el plátano.

5. Lo come Pancracio,
está en el champán;

si piensas despacio

sabrás que es el... Respuesta: el pan.

1.

— ¿Por qué las focas del circo miran siempre hacia arriba?

— Porque es donde están los focos.

2.

— ¡Estás obsesionado con la comida!

— No sé a que te refieres croquetamente.

3.

— ¿Por qué estás hablando con esas zapatillas?

— Porque pone "converse"

4.

— ¿Sabes cómo se queda un mago después de comer?

— Magordito

5.

— ¡Camarero! Este filete tiene muchos nervios.

— Normal, es la primera vez que se lo comen.

Canciones
Ya Me Enteré
Ya me enteré Algún idiota al que quieres convencer
Que hay alguien nuevo acariciando tu Que tú y yo somos pasado
piel
Ya me enteré Estás con él por pura comodidad
Que soy el malo y todo el mundo te Aburrida entre sus brazos
cree
¿A quién piensas que vas a engañar?
Que estás mejor desde que ya no me
ves Sabes bien que eres mi otra mitad

Más feliz con otro al lado


Olvídate De ese perdedor

¿A quién piensas que vas a engañar? Y repítele Que yo soy mejor

Sabes bien que eres mi otra mitad Que no le eres fiel, con el corazón
Que eres mía y sólo mía amor

Olvídate de ese perdedor


Y repítele Despídete

Que yo soy mejor De ese perdedor

Que no le eres fiel Que imagina que

Con el corazón Ya no existo yo

Que eres mía y sólo mía amor Deja claro que


Aunque intente no

Despídete de ese perdedor No vas a querer

Que imagina que ya no existo yo


Deja claro que aunque intente no La verdad es que me extrañas tanto

Nos vas a querer Lo sé


Ya me enteré

La verdad es que me extrañas tanto


Lo sé La verdad es que me extrañas tanto

Ya me enteré Lo sé

Regresarás
Estoy seguro de que regresarás Ya me enteré
Ya me enteré
Creo En Ti

Reik

Ya no importa cada noche que Mis fantasmas hoy por fin están en
esperé paz

Cada calle o laberinto que crucé

Porque el cielo ha conspirado a mi El pasado es un mal sueño que


favor acabó

Y a un segundo de rendirme te Un incendio que en tus brazos se


encontré apagó

Cuando estaba a medio paso de caer

Piel con piel Mis silencios se encontraron con tu


voz
El corazón se me desarma
Te seguí y reescribiste mi futuro
Me haces bien
Es aquí mi único lugar seguro
Enciendes luces en mi alma

Creo en ti
Creo en ti
Y en este amor
Y en este amor
Que me ha vuelto indestructible
Que me vuelve indestructible
Que detuvo mi caída libre
Que detuvo mi caída libre
Creo en ti
Creo en ti
Y mi dolor
Y mi dolor
Se quedo kilómetros atrás
Se quedo kilómetros atrás
Mis fantasmas hoy por fin están en Nuestros padres lucharon un día
paz
encendidos en patrio ardimiento,
y lograron sin choque sangriento
colocarte en un trono de amor.

Coro
Y lograron sin choque sangriento
colocarte en un trono de amor,
que de patria en enérgico acento
dieron vida al ideal redentor.

Es tu enseña pedazo de cielo


en que prende una nube su albura,

y ¡ay! de aquel que con ciega locura


sus colores pretenda manchar.

Himno Nacional

¡Guatemala feliz…! que tus aras


no profane jamás el verdugo;
ni haya esclavos que laman el yugo
ni tiranos que escupan tu faz.
Si mañana tu suelo sagrado
lo amenaza invasión extranjera,
Pues tus hijos valientes y altivos,
libre al viento tu hermosa bandera
que veneran la paz cual presea,
a vencer o a morir llamará.
nunca esquivan la ruda pelea
Coro
si defienden su tierra y su hogar.
Libre al viento tu hermosa bandera
a vencer o a morir llamará;
Coro
que tu pueblo con ánima fiera
antes muerto que esclavo será. Nunca esquivan la ruda pelea
si defienden su tierra y su hogar,
que es tan solo el honor su alma idea
De tus viejas y duras cadenas
y el altar de la patria su altar.
tú forjaste con mano iracunda,
el arado que el suelo fecunda
y la espada que salva el honor.
Recostada en el Ande soberbio,
de dos mares al ruido sonoro,
bajo el ala de grana y de oro
te adormeces del bello quetzal.

Ave indiana que vive en tu escudo,


paladión que protege tu suelo;
¡ojalá que remonte su vuelo,
más que el cóndor y el águila real!

Coro

¡Ojalá que remonte su vuelo,


más que el cóndor y el águila real!
y en sus alas levante hasta el cielo,
Guatemala tu nombre inmortal.