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Valor residual de los activos

El valor residual es aquel que se espera tenga el activo al finalizar el


tiempo de vida útil que anteriormente se conocía como cuota de
salvamento.

Tabla de contenido

 Cálculo del valor residual.


 Valor residual en la depreciación de activos.
 Revisión periódica del valor residual.
 Valor residual contable y fiscal.
Cálculo del valor residual.
No existe una regla que indique cómo calcular el valor residual (Ni en las
NIIF ni en las NIC), ni un estándar que deba aplicarse exegéticamente a
uno u otro activo.
Cada ente según el activo, el uso haga de el y según su política contable,
fijará el valor residual para sus activos, o incluso podrá no fijar ninguno.
Es así porque cada activo es distinto, y no es lo mismo el valor que
puede tener un computador luego de 5 o 10 años de uso, que un edificio
después de 50 años. El computador seguramente no tendrá ningún valor
de uso mientras que el edificio sigue siendo de utilidad y puede tener un
valor comercial incluso superior al que tenía al inicio.

Valor residual en la depreciación de activos.


El valor residual es la parte que no se deprecia de un activo, porque es el
valor que la empresa espera que tenga al finalizar su vida útil.
¿Qué es la depreciación?
Por Gerencie.com 29 agosto, 2019

La depreciación es el mecanismo mediante el cual se reconoce contable


y financieramente el desgaste y pérdida de valor que sufre un bien o un
activo por el uso que se haga de el con el paso del tiempo.
La depreciación es el mecanismo mediante el cual se reconoce contable
y financieramente el desgaste y pérdida de valor que sufre un bien o un
activo por el uso que se haga de el con el paso del tiempo.
Valor del activo 150.000.000

Valor residual 30.000.000

Base para calcular la depreciación 120.000.000


Para calcular la depreciación se toman los 120.000.000, que será la base
para cualquier método de depreciación que se utilice.

El valor residual no se ve afectad por el método de depreciación que la


empresa elija.
Revisión periódica del valor residual.
La empresa debe estimar el valor residual de sus activos al inicio de su
vida útil, pero esa estimación no necesariamente debe ser fija, sino que
puede estar sujeta a revisión o modificación.
Al respecto señaló el Consejo técnico de la contaduría pública en
concepto 608 de 2019:
«En todo caso, se tendrá en cuenta que tratándose de una entidad
clasificada en el Grupo 1, dichas estimaciones deberán ser revisadas
anualmente, y tratándose de una entidad clasificada en el Grupo 2, la
revisión deberá realizarse cuando existan cambios significativos.
Por último, es importante manifestarle al consultante que la modificación
de las estimaciones del valor residual del activo, no debe tratarse como
un cambio en una política contable de la entidad, sino como un cambio
en una estimación contable, la cual puede modificarse cuando sea
necesario de acuerdo con información objetiva que esté disponible para
la entidad en la fecha de cierre y que generen cambios en las
estimaciones iniciales del valor residual; por ello, establecer un
porcentaje o un mismo importe de valor residual, para todos los
elementos de las propiedades, planta y equipo, estaría en contravía de
los requerimientos técnicos, puesto que este valor podría modificarse en
el futuro, o diferir, entre diferentes clases de activos.»
Queda claro que el valor residual es una estimación contable que puede
estar sujeta a revisiones o ajustes, y al modificarse la estimación
naturalmente que se afecta el cálculo de la depreciación a partir del
momento en que se hace el ajuste a la estimación del valor residual.
Valor residual contable y fiscal.
El artículo 131 del estatuto tributario señala la base fiscal para depreciar
los activos, y dice en su inciso 2:
«Para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios, un contribuyente depreciará
el costo fiscal de los bienes depreciables, menos su valor residual a lo largo de su vida
útil.»

Es decir que fiscalmente la norma está reconociendo la existencia del


valor residual, el cual de existir se resta para efectos de calcular la
depreciación.
¿Pero cómo se debe determinar el valor residual para efectos fiscales?
¿Existe un valor residual fiscal?
Para responder a estas preguntas nos remitimos a lo que dispone el
inciso 2 del artículo 131 del estatuto tributario:
«Para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios, el valor residual y la vida
útil se determinará de acuerdo con la técnica contable.»

Si bien a pesar de que la norma señala que la vida útil del activo para
efectos de la depreciación se determina de acuerdo la técnica contable,
el artículo 137 del estatuto tributario limita esa vida útil en la medida en
que prohíbe una tasa de depreciación anual superior a la que dispone la
norma fiscal, pero el valor residual no adolece de esa limitación de
ese tipo.
Debe quedar claro que no existe norma fiscal que regule el valor residual,
y que está por el contrario expresamente manifiesta que se determinará
de acuerdo a la técnica contable.

Deducción por depreciación de activos


Por Gerencie.com 29 agosto, 2019

Los contribuyentes pueden deducir del impuesto a la renta la


depreciación de los activos en la medida en que se cumplan los
requisitos que señala el estatuto tributario.
Tabla de contenido

 Deducción por depreciación en el estatuto tributario.


 Activos que se pueden depreciar fiscalmente.
 Base para calcular la depreciación fiscal.
 Métodos de depreciación aceptados fiscalmente.
 Limitación de la vida útil de los activos.
 Depreciación fiscal acelerada.
 Depreciación de activos usados.
 Activos que se pueden depreciar en un solo año.
Deducción por depreciación en el estatuto tributario.
La depreciación de activos es deducible del impuesto a la renta según lo
señala el artículo 128 del estatuto tributario que de forma general señala:
«Para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios, los
obligados a llevar contabilidad podrán deducir cantidades razonables por
la depreciación causada por desgaste de bienes usados en negocios o
actividades productoras de renta, equivalentes a la alícuota o suma
necesaria para amortizar la diferencia entre el costo fiscal y el valor
residual durante la vida útil de dichos bienes, siempre que éstos hayan
prestado servicio en el año o período gravable.»
De lo anterior se concluye que la deducción por depreciación procede si
se cumplen los siguientes requisitos:
1. El contribuyente está obligado a llevar contabilidad.
2. Es deducible la depreciación de activos que hayan contribuido a
generar renta.
3. El activo debe generar renta en el periodo gravable en que se
solicita la deducción.
4. La depreciación se debe calcular según las normas tributarias.
Es importante señalar que según la norma la depreciación no es
deducible para los contribuyentes que no llevan contabilidad, haciendo
imposible que una persona natural no comerciante pueda deducir los
gastos por depreciación; no obstante la sección cuarta del Consejo de
estado ha emitido sentencias en sentido contrario como la 12316 del 8 de
marzo de 2002, con ponencia del magistrado Juan Ángel Palacio:
«Comparte la Sala el argumento expresado por el apoderado judicial de
la parte actora en el sentido de que no puede rechazarse esta partida
bajo el anterior argumento, toda vez que la contribuyente no está
obligada a llevar contabilidad y de exigirse su registro contable so pena
de ser rechazado, sería discriminatorio e inequitativo, respecto a quienes
pueden solicitar la deducción por depreciación dependiendo si están
obligados o no a llevar contabilidad y se le estaría dando un alcance a la
norma que no corresponde a su sentido.»
Más adelante señala la misma sentencia:
«Y es que la depreciación no la causa un registro contable, la
depreciación la causa el desgaste o deterioro normal por el uso de un
bien y atiende a la necesidad de reconocer racionalmente y en forma
sistemática el costo del activo utilizado en la actividad productora de
renta; por lo tanto los activos destinados al negocio o actividad rentable
que poseen todas las personas, son objeto de la depreciación durante la
vida útil de esos bienes, independientemente de su calidad de
comerciante o no, o de que deban llevar libros de contabilidad o no. Otra
cosa es que para la procedencia se deban establecer el cumplimiento de
ciertos requisitos que la misma ley tributaria consagra.»
El supuesto sigue siendo el mismo por lo que tal criterio jurisprudencial
no ha perdido vigencia, pero esta posibilidad no aplica para todas las
personas naturales sino para las que puedan imputar costos y
deducciones según la cédula a la que pertenezcan.
Activos que se pueden depreciar fiscalmente.
El artículo 135 del estatuto tributario señala de forma taxativa cuáles son
los activos que se pueden depreciar fiscalmente:
«Para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios serán
tratados como bienes tangibles depreciables los siguientes: propiedad,
planta y equipo, propiedades de inversión y los activos tangibles que se
generen en la exploración y evaluación de recursos naturales no
renovables, con excepción de los terrenos, que no sean amortizables.
Por consiguiente, no son depreciables los activos movibles, tales como
materias primas, bienes en vía de producción e inventarios, y valores
mobiliarios.
Se entiende por valores mobiliarios los títulos representativos de
participaciones de haberes en sociedades, de cantidades prestadas, de
mercancías, de fondos pecuniarios o de servicios que son materia de
operaciones mercantiles o civiles.»
Si contablemente se deprecia un activo que la ley fiscal no considera,
esa depreciación no será deducible del impuesto a la renta.
Base para calcular la depreciación fiscal.
El artículo 131 del estatuto tributario señala la base que se debe utilizar
para calcular la depreciación para que sea deducible:
«Para las personas obligadas a llevar contabilidad el costo fiscal de un
bien depreciable no involucrará el impuesto a las ventas cancelado en su
adquisición o nacionalización, cuando haya debido ser tratado como
descuento o deducción en el impuesto sobre la renta, en el Impuesto
sobre las ventas u otro descuento tributario que se le otorgue.
Para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios, un
contribuyente depreciará el costo fiscal de los bienes depreciables,
menos su valor residual a lo largo de su vida útil.
Para efectos del impuesto sobre la renta y complementarios, el valor
residual y la vida útil se determinará de acuerdo con la técnica contable.»
La norma se limita a señalar qué conceptos no se puede incluir en la
base para liquidar la depreciación.
Por regla general la base para calcular la depreciación es el costo fiscal
del activo, el cual está compuesto por el precio de adquisición o
construcción, más las adiciones o mejoras que se realicen, como se
señala en el siguiente artículo:
El artículo 131 del estatuto tributario precisa que el Iva no se incluye en la
base para calcular la depreciación cuando ese Iva se haya tratado como
descuento o como deducción, es decir cuando no se haya llevado como
mayor valor del costo fiscal pues implicaría un doble beneficio.
Precisa también la norma que se debe excluir el valor residual del activo
que se entiende corresponde al que se fije según las normas contables
vigentes, hoy las NIIF.
Métodos de depreciación aceptados fiscalmente.
El artículo 134 del estatuto tributario dispone que los métodos de
depreciación aceptados fiscalmente son los que determine la técnica
contable, por lo que tenemos que remitirnos a los que contempla las
NIIF.
En este aspecto las NIIF no son precisas pues se limitan a señalar una
serie de métodos posibles, por lo que sólo cita algunos siguientes
ejemplos como:
1. Método lineal o de línea recta.
2. Método de depreciación decreciente.
3. Métodos basados en producción.

Pero la empresa podrá utilizar otros que puedan reflejar de mejor manera
la realidad de la empresa, o como señala el estándar para Pymes, el que
mejor refleje el patrón de consumo de beneficios económicos del activo
en un futuro.
o importante es que cada empresa dentro de su manual de políticas
contables especifique el método o métodos que utilizará.
Limitación de la vida útil de los activos.
El artículo 137 del estatuto tributario señala que la tasa de depreciación
de los activos será la que indique la técnica contable, siempre que la tasa
por depreciación no supere las que el gobierno fije mediante reglamento,
lo que limita la vida útil que se pueda utilizar en la técnica contable.
No obstante, el reglamento aún no ha sido expedido, pero la ley 1819 de
2016 al modificar el artículo 137 del estatuto tributario señaló que
mientras se expide la reglamentación de la nueva versión del artículo
137, se aplicará la siguiente tasa de depreciación:
CONCEPTOS DE BIENES A TASA DE DEPRECIACIÓN
DEPRECIAR FISCAL ANUAL %

CONSTRUCCIONES Y
2,22%
EDIFICACIONES

ACUEDUCTO, PLANTA Y REDES 2,50%

VÍAS DE COMUNICACIÓN 2,50%

FLOTA Y EQUIPO AÉREO 3,33%

FLOTA Y EQUIPO FÉRREO 5,00%

FLOTA Y EQUIPO FLUVIAL 6,67%

ARMAMENTO Y EQUIPO DE
10,00%
VIGILANCIA

EQUIPO ELÉCTRICO 10,00%


FLOTA Y EQUIPO DE TRANSPORTE
10,00%
TERRESTRE

MAQUINARIA, EQUIPOS 10,00%

MUEBLES Y ENSERES 10,00%

EQUIPO MÉDICO CIENTÍFICO 12,50%

ENVASES, EMPAQUES Y
20,00%
HERRAMIENTAS

EQUIPO DE COMPUTACIÓN 20,00%

REDES DE PROCESAMIENTO DE
20,00%
DATOS

EQUIPO DE COMUNICACIÓN 20,00%

Anteriormente la vida útil fue fijada por el decreto 3019 de 1989


compilado en el decreto único tributario 1625 de 2016 en el numeral
1.2.1.18.4, norma que se entiende derogada por la exigencia del artículo
137 de limitar la cuota de depreciación a las tasas allí fijadas.
Depreciación fiscal acelerada.
El artículo 140 del estatuto tributario permite incrementar la tasa de
depreciación fiscal, lo que equivale a incrementar la tasa máxima anual
que permite el artículo 137. Señala la norma:
«El contribuyente puede aumentar la alícuota de depreciación
determinada en el artículo 137 de este estatuto en un veinticinco por
ciento (25%), si el bien depreciable se utiliza diariamente por 16 horas y
proporcionalmente en fracciones superiores, siempre y cuando esto se
demuestre.
El tratamiento aquí previsto no será aplicable respecto de los bienes
inmuebles.»
Es natural que un activo que funciona 24 horas al día sufra mayor
desgaste que uno que funciona 12 horas diarias, por lo que la ley permite
reconocer esa realidad.
Esto mismo puede definirse en el manual de políticas contables en el
caso que haya activos que deban ser usados intensivamente, pues de lo
que se trata es de reconocer el consumo del activo por nivel de uso y
aporte económico, pero en todo caso lo que se defina contablemente
está limitado fiscalmente a lo que dispone el artículo 140.
Depreciación de activos usados.
El contribuyente puede comprar bienes o activos usados que por
supuesto ya han sufrido un desgaste, ya han consumido una parte de su
vida útil, circunstancia que se debe reconocer, y el artículo 139 del
estatuto tributario fija la reglas que se deben seguir en tal evento:
«Cuando se adquiera un bien que haya estado en uso, el adquirente
puede calcular razonablemente el resto de vida útil probable para
amortizar su costo de adquisición.
La vida útil así calculada, sumada a la transcurrida durante el uso de
anteriores propietarios, no puede ser inferior a la contemplada para
bienes nuevos en el reglamento.»
La suma de la vida útil pasada y la que le falte luego de adquirido no
puede superar la establecida por el reglamento, incluyendo los casos en
que se utilice la depreciación acelerada.
Activos que se pueden depreciar en un solo año.
El artículo 1.2.1.18.5 del decreto 1625 de 2016 permite que los activos
menores a 50 Uvt se deprecien en un solo año, es decir, se aplica una
tasa de depreciación del 100%.
Señala la norma:
«A partir del año gravable de 1990, los activos fijos depreciables
adquiridos a partir de dicho año, cuyo valor de adquisición sea igual o
inferior a cincuenta (50) UVT, podrán depreciarse en el mismo año en
que se adquieran, sin consideración a la vida útil de los mismos.
El valor señalado anteriormente corresponde al valor total del bien,
incluyendo la totalidad de las partes o elementos que lo conforman y no
se refiere al valor individual fraccionado de sus partes o elementos.»
La Dian recién entró en vigencia la ley 1819 de 2016 consideró derogada
esta norma, pero luego revisó su doctrina en el sentido de reconocer que
aún está vigente (Conceptos 1416 y 21942 de 2017), por lo que de
momento estos activos se pueden depreciar totalmente en el año en que
se adquieren.