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El trabajo de los futbolistas.

Según el concepto de los Deportistas Profesionales que proporciona el Diccionario


Jurídico Mexicano es que son:

Personas que se dedican a alguna actividad, ejercicio físico o juego practicados


individualmente o en equipo, invariablemente remunerados, y con sujeción a una
relación de trabajo. La Ley Federal del Trabajo no determina el concepto de
deportista profesional. Esta tarea se dejó a la doctrina y a la interpretación judicial;
sin embargo, el artículo 292 posibilita la asimilación de otras actividades
deportivas a las realizadas por “deportistas profesionales, tales como jugadores de
futbol, baseball, frontón, box, luchadores”, etcétera

A estos deportistas se les da específicamente un capítulo en esta ley, siendo el


capítulo X “Deportistas profesionales” el que regula su actividad laboral.

Una diferencia o excepción que se llega a dar a comparación de un trabajo normal


regulado es en el que se especifica en el en el artículo 297 de la Ley que queda
establecido que para estos deportistas profesionales aplicará una excepción al
principio de igualdad de salarios entre trabajos iguales, debido a que por razón de
la categoría de los eventos o funciones, de la de los equipos o de la de los
jugadores.

Otra diferencia que podemos encontrar a la cual en mi opinión por el tipo de


jornadas que tiene los jugadores es entendible lo que establece el artículo 300
fracción II al no serles aplicable a estos el párrafo segundo del artículo de la ley el
cual establece una prima en caso de trabajar en domingo, en la cual también
deberá de otorgarse por lo menos un día de descanso para el jugador, lo cual
muchas veces no se respeta o no se otorga dado al calendario de partidos que se
llegan a juntar.
Carta de libertad

En el deporte profesional, la carta de libertad es el documento por el cual un


deportista queda deportivamente desvinculado de su club, en el momento en el
que este la expide. A partir de entonces, el jugador puede ser contratado por
cualquier otro club sin necesidad de indemnizar económicamente a su entidad de
origen por motivo de traspaso. El jugador queda liberado de la cláusula de
rescisión de su contrato, que debería pagar para consumar un traspaso no
autorizado por el club al que pertenece.

Esta figura es utilizada cuando un club quiere desvincularse de jugadores con bajo
rendimiento o cuyo salario resulta inasumible en un contexto económico
desfavorable. No es equivalente a un despido, pues el club sigue pagando el
salario al jugador liberado hasta que éste se incorpora a otra entidad.

Respecto a los controversias laborales que se presentan dentro


del futbol profesional en México la Federación Mexicana de Futbol
Asociación, A.C (FMF) crea diversas comisiones como:

La Comisión de Apelaciones de la Federación Mexicana de Fútbol Asociación,


A.C., esta es la instancia ante la cual los afiliados podrán hacer valer los
argumentos y pruebas que tengan en su defensa, respecto de las sanciones que
les otorga la Comisión Disciplinaria u otro órgano competente.

La Comisión de Conciliación y Resolución de Controversias, es un órgano


autónomo e independiente, y será el encargado de conocer, atender y resolver las
reclamaciones que se susciten entre Jugadores y Clubes, Clubes entre sí y, en
general, entre afiliados a la Federación Mexicana de Futbol Asociación.

Además de que este tipo de trabajadores pueden acudir a estas comisiones,


también pueden acudir a las Juntas de Conciliación y Arbitraje como cualquier otro
trabajador de la iniciativa privada.
Pacto de caballeros.

En la larga lista de peculiaridades que existe dentro del balompié mexicano se


encuentra el 'Pacto de Caballeros', también conocido en el país azteca como
'Pacto de Bandoleros'. Este pacto o 'ley', refrendado de forma verbal por los 16
dueños de los 18 equipos de la Primera División mexicana, se ejerce con total
naturalidad en ese país y hace oídos sordos a la normativa FIFA, contemplando
que los intereses de cualquier club mexicano deben de prevalecer a los intereses
de los jugadores.

Según este pacto, un jugador que ha sido formado en un club mexicano sigue
perteneciendo al mismo aunque haya terminado su contrato. Si otro equipo del
territorio nacional quiere hacerse con sus servicios deberá asumir unos costes
adicionales y, de no ser así, el jugador se quedará sin jugar.

De esta manera, en México existe una barrera insalvable para el futbolista. Una
especie de 'esclavitud' de la que, en el mejor de los casos, el jugador puede
escapar emigrando de su país natal, siempre y cuando reciba ofertas. Este fue el
caso de Gerardo Torrado, que puso mar de por medio y se fue a la Liga Española.
Eso sí, cinco años después, cuando quiso volver a jugar a México apareció Pumas
para reclamar los gastos de formación.

Aarón Galindo también sufrió el 'Pacto de Caballeros'. El jugador milita en el


equipo líder del Clausura 2011, el Santos Laguna, pero no tuvo siempre todas las
papeletas para volver a jugar en México. “Yo me había formado en Cruz Azul y por
una u otra razón pensé que no volvería a jugar en el fútbol mexicano. Finalmente,
se arregló. El dueño de Chivas (Jorge Vergara) accedió a pagar a Cruz Azul y mi
transfer llegó”, afirma Aarón Galindo a MARCA.

Antonio De Nigris no tuvo tanta suerte como Aarón Galindo. Después de jugar en
más de 11 equipos y en tres continentes distintos (América, Europa y Asia), De
Nigris, formado en la cantera del Monterrey, falleció cuando jugaba en un equipo
irrelevante de Grecia. De Nigris había intentado volver a jugar en México. Quería
terminar su carrera en el país que le vio nacer como futbolista, pero no podía jugar
en otro equipo distinto del Monterrey