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Las chicas buenas no


muerden a sus vecinos
(Jane Jameson #4)
Molly Harper
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El presente documento tiene como finalidad impulsar la lectura hacia aquellas regiones
de habla hispana en las cuales son escasas o nulas las publicaciones, cabe destacar que
dicho documento fue elaborado sin fines de lucro, así que se le agradece a todas las
colaboradoras que aportaron su esfuerzo, dedicación y admiración para con el libro
original para sacar adelante este proyecto.
Página3
Staf
Moderadora de Traducción:
Blanca20011893

Grupo de Traducción:
Blanca20011983 Saiyu^mbopizita^ Noebearomero

Vecina Lizels

Moderadora de Corrección:
Leluli

Grupo de Corrección:
vickyra Liraz

francatemartu lsgab38

Revisión Final:
Blanca20011893

Diseño:
Francatemartu
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índice
Sinopsis Capítulo 11

Capítulo 01 Capítulo 12

Capítulo 02 Capítulo 13

Capítulo 03 Capítulo 14

Capítulo 04 Capítulo 15

Capítulo 05 Capítulo 16

Capítulo 06 Capítulo 17

Capítulo 07 Capítulo 18

Capítulo 09 Capítulo 19

Capítulo 08 Capítulo 20

Capítulo 10 Sobre la Autora

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Sinopsis

C
uando la “no-vida” parece estabilizarse para Jane Jameson, el
destino vuelve a hundir sus colmillos y causar estragos.

A pesar de la fobia de Jane por el compromiso, la


planificación de la boda va sin problemas. Pero todo cambia cuando Jane se
encuentra a su antiguo compañero, Jamie Lanier, herido y moribundo fuera de la
librería. Cuando Jamie le pide que lo convierta, ella lo hace de mala gana y lleva a
Jamie a River Oaks ante la insistencia del Consejo. La vida de Jane se complica aún
más cuando el fantasma de su recientemente fallecida abuela Ruthie, declara la
guerra a todos los residentes con colmillos de River Oaks. Fuera de la casa, se esconde
una presencia aún más siniestra que parece apuntar al centro del corazón de Gabriel.

La mayoría de las novias sólo tienen que preocuparse de elegir el vestido


adecuado, pero Jane teme que, a este ritmo nunca llegue al altar.

Traducido por Blanca20011983


Corregido por Leluli

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Capítulo 1
Traducido por Blanca20011983 y Princesa de la Luna
Corregido por Anaizher

“Quién dijo que dar a luz a un niño es lo más duro que una madre puede manejar,
nunca tuvo que lidiar con un gruñón vampiro adolescente.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

T res meses después de habernos trasladado a la casa de mis


antepasados, finalmente se desembalo la última caja de Gabriel
Nightengale. La cosa fue que nunca pensé que nunca iba a terminar
porque me había quedado sin amigos que estuvieran dispuestos a ayudarme.

―Tengo una buena noticia ―dijo él caminando a la biblioteca donde yo


estaba tirada en la tumbona de terciopelo que habíamos trasladado de la sala hacía
unos días. Estaba leyendo Persuasión1 de nuevo, pero esta vez, estaba leyendo una
edición muy antigua y delicada, original de Gabriel. Era casi una experiencia
religiosa.

Esta era una biblioteca muy diferente de la de hacía un año, la que estaba
ocupada con mis versiones de bolsillo destartaladas de Jane Austen y Roald Dahl...
y una terriblemente extensa colección de figuritas de unicornio. Esta era una
biblioteca de adultos. Yo había hecho un muy buen espacio para los libros y los
muebles de Gabriel. Fue una decisión difícil, considerando que la mayoría de sus
libros eran valiosas antigüedades, mientras que la mayor parte de los míos fueron
comprados en la tienda.

También había guardado una gran parte de mi colección de unicornios en el


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ático, amenazando a Gabriel con una quemadura de sol permanente si le decía a

1
Persuasión es la última novela escrita por Jane Austen. La empezó a escribir poco tiempo después de
haber terminado Emma, la terminó de escribir en agosto de 1816. Austen murió a la edad de 41 años
en 1817, no obstante Persuasión fue publicada como trabajo póstumo en 1818.
Dick una palabra al respecto.

Mientras Gabriel se movía hacia mí, mi cachorro Fitz, lamentablemente


horroroso pero adorable, levantó la cabeza de mi rodilla. Empujándome suavemente
a un lado, Gabriel presionó besos a lo largo de la línea de mi cuello.

―Mis cintas de VHS ahora tienen un hogar permanente en el centro de


entretenimiento, por orden alfabético y divididas por género.

Después del anuncio, Fitz salió trotando de la habitación en busca de algunos


pares de zapatos de Gabriel que no hubiera masticado todavía. Miré por encima de
mi libro, haciendo una mueca.

―Así que ahora sería un muy mal momento para decirte que no tengo
reproductor de vídeo. Esta es una casa estrictamente digital.

Gabriel gruñó y se sentó a mi lado.

―Voy a tener que comprar Casablanca de nuevo.

―¿No te diste cuenta de que falta un reproductor de vídeo en el estante de la


televisión? ―le pregunté.

Él negó.

―Sabes que no entiendo la mitad de la parafernalia que tienes aquí.

Eso era cierto. La semana anterior, lo cacé tratando de reiniciar mi red


inalámbrica para poner el router2 al otro lado de la habitación. Esa fue una larga
conversación.

Negué despacio.

―¿Cómo terminé en una relación donde yo soy el experto en tecnología?


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Router: Enrutador. Un aparato que capta la señal de Wi-Fi y la expande. Se utiliza para ampliar la
señal a los lugares donde ésta es débil o no se capta.
Se inclinó y me besó.

―Cuando me enseñaste a juguetear con mi buzón de voz, supe que nunca


podría dejarte.

Me reí mientras Gabriel cruzaba la habitación y seleccionaba un volumen


viejo de las estanterías atestadas. Lo vi moverse con descarada pasión. Mis relaciones
humanas fueron pocas y distantes entre sí, pero habían sido educadas, civilizadas...
aburridas... Ansiaba a Gabriel con un profundo deseo, solo igualado por el de las
trufas de Godiva. Estaba obsesionada, no sólo en sentido físico… Aunque esto era
una ventaja obvia y, de vez en cuando, una distracción... Pero era la forma en que
pensaba, cómo veía al mundo, como me veía. Era adictivo verme reflejada en sus
líquidos ojos plateados: tan fuerte, hermosa, inteligente e interesante, aunque a veces
un poco desesperante. Cada uno proveía un servicio vital al otro. Me veía más fuerte,
pero yo evitaba que se lo tomara muy en serio.

Gabriel se instaló a mi lado, absorto en un viejo ejemplar de Jane Eyre. Nos


sentamos así durante un rato, en silencio, disfrutando de no tener nada que hacer ni
estar en ninguna otra parte. Momentos como este, sin convulsiones, se habían vuelto
poco comunes en nuestra relación.

―¿Jane Eyre? ―le pregunté―. No es tu elección de siempre.

―Has mencionado ―dijo asintiendo― más o menos una docena de veces,


que Edward Rochester sólo es superado por el Sr. Darcy en tu “Lista de personajes
de ficción con pase libre”. Quiero saber a lo que me estoy enfrentando.

Le sonreí, acurrucándome a su lado.

―Tienes una buena oportunidad. Siempre y cuando no tengas una esposa


loca escondida en algún lugar… ―Lo miré por un momento.

―No la tengo ―dijo sacudiendo la cabeza y abriendo su libro.


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Esto puede parecer una acusación injusta, pero Gabriel y yo habíamos sufrido
varios problemas derivados de las relaciones debido a su descuidada actuación en el
pasado. Por ejemplo, el fuego en mi ático fue causado por la psicótica creación de
Gabriel, Jeanine, quien me había seguido, casi me mata con el aerosol de plata y,
finalmente, conspiró para que nuestra amiga Andrea fuera convertida por la fuerza
en un vampiro. Traté de resistirme a señalar que todo esto podría haberse evitado si
Gabriel me hubiese hablado de Jeanine, en vez de jugar al torturado: No puedo
decirte porque me vas a odiar, así que te protejo y te mantengo en la oscuridad.

Confía en mí, nunca funciona. Terminé con más amigos muertos-vivos y un


proyecto de limpieza seria ante los daños causados por el humo. Y entonces, la
vampira que técnicamente la derroto en la batalla “arma de choque versus lunática
bañada en aceite” estaba con la incomodidad de recibir los fondos y propiedades de
Jeanine a través del Consejo y luego donarlos para varias organizaciones benéficas.
Yo no quería ni un centavo de su culo loco oscureciendo la entrada de mi casa.

―Sólo preguntaba ―dije sonriendo con dulzura y recibiendo un bufido de


indignación divertida de Gabriel. Volví mi atención a la pobre y perseverante Anne
Eliot. Una vez más, me pregunté cómo se las arregló para pasar por tantos capítulos
sin dar una bofetón a cada persona que encontró en el camino. De hecho, escribí un
artículo sobre eso en la universidad. Mi profesor me quitó puntos por usar las
palabras abofetear a una perra en el título.

Valió totalmente la pena.

Estaba en el pasaje de los pasillos del baño austenianos cuando Gabriel


interrumpió.

―Esto es extraño ―murmuró Gabriel.

Miré hacia arriba para ver que tiraba de un cable largo azul-gris que atravesaba
las páginas casi translúcidas. Se me cayó la mandíbula y estaba arrodillada en la
tumbona en un instante.

―¿El doblez se está soltando? No ¡no lo jales! Yo puedo llevarlo a mi médico


de libros mañana por la noche.
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―Para de hiperventilar querida. Creo que es un marcador de páginas ―dijo


retirando el hilo y poniéndolo en mi mano―. Toma.

Enrolle el hilo alrededor de mi dedo.

―¿Qué página marcaba?

Señaló la página y levantó una ceja.

―Es una escena entre Edward y Jane. Sé lo mucho que te gustan. Edward está
diciendo: …a veces tengo una sensación extraña contigo, especialmente cuando estás
cerca de mí, como ahora: es como si tuviera un cable en algún lugar bajo mi costilla
izquierda firme e inexplicablemente atado a un cable similar ubicado en el lugar
correspondiente de tu pequeña estatura.

Estaba tan distraída mirando sus labios cuando formaba las palabras que
apenas me di cuenta de la repentina tensión alrededor de mi dedo. Me di cuenta
ahora que Gabriel había deslizado un anillo en el hilo que me había dado. Yo asentí
mientras el diamante brillaba en la luz de la lámpara de aceite.

―No soy Edward ―dijo Gabriel dijo― no tengo miedo de que el hilo se
rompa y me dejes sangrando. Nuestros alambres han sido probados. Y están firmes.
Te pido que hagas este enlace permanente. Por favor, cásate conmigo.

Sonreí mientras me ponía el anillo en la mano. No puedo decir que fue una
sorpresa. Después de la aprobación de la Ley Federal del Matrimonio Muerto-Vivo
hace unos meses, Gabriel me había pedido oficialmente que me casara con él con esa
piedra de buen gusto. Y yo había dicho que no. Habíamos acordado vivir juntos
porque yo le había dicho que todavía no estaba lista para ser una novia. Todavía
estaba acostumbrándome a ser un vampiro. Todavía me estaba recuperando del
matrimonio infernal de Zeb y Jolene. Y, ah sí, la creación de Gabriel tratando de
asesinarme en mi propia casa. Necesitaba un descanso.

Gabriel me lo había pedido de nuevo hace unas semanas, y yo no estaba


preparada. Y luego otra vez en mi cumpleaños, y yo no estaba lista. Entonces él me
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prometió no volver a preguntar hasta que estuviera lista. Y cuando lo dijo, de repente
me sentí preparada. Y como un idiota porque había dejado de preguntarme.
Esta petición no fue exagerada, no había un anillo escondido en el soufflé. Era
la manera correcta para Gabriel de preguntarme si quería casarme con él. Y este era
el momento adecuado.

Asentí. La tensión de Gabriel desapareció. Sonrió, metió las manos en mi pelo


y me atrajo hacia sí.

―Tuve dificultades con cierto pasaje ¿sabes? ―dijo deslizando el anillo en el


dedo y besando la piel entre ellos―. Lo intenté con todas las obras de Austen, pero
todas expresaban los pedidos muy formales. Pensé que te gustaba la pasión de
Edward. Y eso implicaba a una Jane, después de todo. El anillo es una copia del
anillo de mi madre. Tomé la piedra de su anillo de compromiso y lo llevé a una tienda
de joyas para hacer el aro de titanio.

―¿Titanio? ―le pregunté.

―Dick conocía a un tipo ―dijo.

―Por supuesto que lo conoce.

―Eres un poco dura con respecto a la joyería y, sabía que eso sería capaz de
soportar el...

―¿El invierno nuclear?

―Nunca se sabe contigo. ―Ceja levantada.

Me reí, lanzando mis brazos a su alrededor y tirándolo hacia atrás en el


asiento para ponerme a caballo entre sus caderas. Olí su cuello, besando y
mordisqueando mientras mis colmillos se alargaban. Le rocé la yugular haciéndolo
estremecer y puso sus manos alrededor de mi cintura, acercándome más. Me
acurruqué pasando mis dedos por el pelo negro como el carbón y echando la cabeza
hacia atrás. Sus colmillos se alargaron cuando me sonrió. Sostuvo mi cara entre sus
manos y me dio mi primer beso de prometida.
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―Tengo que decir que si hubiera sabido lo que me esperaba al ser una mujer
casada, probablemente habría estado de acuerdo con el compromiso mucho antes.
Se rio entre dientes, apretando el pulgar derecho en la punta de mi canino. Lo
dejé que perforara la piel. Mordisqueé mientras se movía debajo de mí. Una dulce
gota de sangre de mi creador era como una sensación agradable y húmeda en otros
lugares. Tirando de mi camisa arrastró sus labios sobre el borde de mi sujetador y
arrancó la tira izquierda con sus afilados colmillos.

El presupuesto para la ropa interior se triplica cuando estás saliendo con un


no muerto.

―Por cierto, no dijiste que sí ―murmuró tirando del otro tirante con los
dientes.

Di un grito ahogado y su dedo pulgar se asomó por mi boca.

―¡Lo siento! ¡Sí, sí, sí!

―Es preocupante... ¿tengo que darte una joya para poder oírte gritar “sí, sí,
sí” como lo has hecho hoy por primera vez? ―preguntó, oliendo mi cuello.

―Así es. Es genial. ―Me reí.

―Entonces ¿a quién deseas llamar primero? ―me preguntó― ¿tu madre?


¿Jenny? ¿Zeb y Jolene? Ah, o puedo llamar a Dick, actuando como si estuviera
llorando porque dijiste que no. Hacerlo pensar que tiene que llevarme a una noche
de beber y nada de hablar sobre nuestros sentimientos.

―¿Esa es tu idea de una broma? ―le pregunté arqueando una ceja.

Se rio pasando la camiseta por encima de mi cabeza. Mi sostén cayó en


pedazos al suelo.

―Creo que Dick pondrá cara de regocijo y de máxima vulnerabilidad


emocional.

―Por eso Dick gana todas las guerras de bromas ―le dije mientras me
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acomodaba de nuevo en la silla, mi peso sobre su pecho.


―¿Quieres llamar primero a tu madre o a Zeb?

Negué subiendo mi cara hasta su cuello.

―No.

―¿No?

―A ninguno de ellos. En primer lugar, porque me gustaría esperar hasta que


pueda decirle a tía Jettie. ―Suspiré, pensando con cariño en mi tía abuela fantasma
y su novio, también muerto, Gilbert Wainwright―. Y no sé cuándo regresará del
lugar astral al que fueron ella y el señor Wainwright. Y segundo, porque quiero estar
aquí contigo y disfrutar de la participación sin oír gritos histéricos o ser abrazada
hasta la muerte o hablar conmigo para que no nos casemos en primavera, porque es
imposible conseguir la combinación adecuada de tulipanes de temporada. Sólo
quiero...

Suspiré y froté el pecho desnudo contra su camisa de una forma nada virginal.

―... aprovechar.

―Tú nunca haces lo que espero ―dijo, besando el anillo en mi dedo.

―Admítelo, eso es parte de la atracción.

―Sí que lo es. ―Suspiró―. Pero le dirás a tu madre, ¿verdad? Yo pediré la


bendición de tu padre. Pero creo que debes darle tú la noticia a tu madre.

Solté un bufido. La reacción de mi madre a nuestra convivencia


prematrimonial incluyó gritos y gritos y amenazas de castigo. Mientras que lo peor
que su madre le había hecho fue preguntarle por las sales aromáticas, Gabriel quedó
marcado de forma permanente. Tuvo pesadillas toda la semana.

―Así que estoy pensando... ¿las Vegas la próxima semana? Podríamos jugar
un poco, nos casamos, tiramos a Dick de la cadena y regresamos el lunes ―sugerí.
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―No nos vamos a casar en una capilla sospechosa con un imitador de Elvis.
―Podríamos arreglarnos con un imitador de Barbra Streisand si te deja más
cómodo.

―Jane. ―Se rio con exasperación―. ¿Realmente es así de la manera que te


quieres casar? ¿Huyendo como si nos avergonzáramos de nosotros mismos? ¿Eso es
lo que la pequeña Jane soñaba y esperaba?

―La pequeña Jane pensó que tenía que casarse con Mark-Paul Grosselaar de
Salvados por la campana en un castillo inglés. La pequeña Jane era un idiota.

―Si quieres un castillo Inglés lo tendrás... menos a ese Mark -Paul ―dijo―.
Y si quieres un viaje a Las Vegas, lo tendrás. Yo quiero que tengas el tipo de boda
que te haga feliz.

Lo miré.

―¿Qué pasa con el tipo de boda que a ti te hace feliz?

―Quiero ponerme un traje y que me digan dónde esperar. Eso me haría muy
feliz.

Gemí.

―¿Qué te asusta de planear la boda?

―Todo está bien. Elegir las flores. El vestido. Los vestidos de las damas de
honor... Sí, espera, estoy deseando que llegue. La venganza será toda mía. Pero tomar
tantas decisiones... y luego ser sutilmente criticada por todas las mujeres de mi
familia. Y el hecho de que cada una de esas decisiones probablemente arruinará el
matrimonio de alguien.

―¿Arruinar la boda?

―Cuando mi hermana quería casarse en el club de campo, la abuela Ruthie


dijo que el matrimonio, para ella, quedaría arruinado si Jenny se casaba en cualquier
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lugar que no fuera la Iglesia Bautista. Los primos amenazaron con boicotearla si no
permitía que hubiera niños. Nuestro tío-abuelo dijo que no vendría a la recepción si
no servían Pabst Blue Ribbo3. La gente parece perder la cabeza cuando se trata de
matrimonios. No se puede hacer feliz a todos.

―Así que no lo intentaremos ―dijo Gabriel―. Nosotros haremos lo que nos


hace felices. Es nuestro matrimonio después de todo.

Me reí, presionando mis labios contra su cuello y la curva de su mandíbula


mientras me hacía una rosca sobre él y deslizaba los dedos hasta la hebilla del
cinturón para abrirlo.

―Oh, eres tan ingenuo. Muy lindo, en realidad.

Estábamos muy contentos en nuestra burbuja (transparente) de compromiso-


secreto, hasta que tuve que abrir la tienda en la noche. Las cosas progresaban bien
con Libros y Especialidades desde que reabriera a principios de año. Aunque para
arrancar, nos apoyamos en refuerzos especiales como el Club del Libro “Discutiendo
por la Noche” y las reuniones de la sede local de Amigos y Familia de los Muertos-
Vivos para mantener las ventas online saludables. Entre eso y el tráfico dentro de la
tienda, las facturas de la apertura, la luz y los proveedores fueron mucho menos
dolorosas cada mes.

Hubo momentos que me sentía como un fracaso por no haber dejado Hollow.
Es decir, sólo he vivido a pocos kilómetros de la casa donde crecí. Pero cuando era
humana tenía buenas razones para quedarme. Mi familia, tía Jettie, la Biblioteca
Pública Half-Moon, donde dediqué la mayor parte de mis años adultos a ayudar a
los niños a encontrar libros que amaban. Y si me hubiera ido, no hubiera conocido a
Gabriel. Probablemente todavía sería humana. Y claro, esa era la vida que debería
haber tenido.

La vida en las grandes ciudades, los bebés y envejecer no eran mi estilo.

Aun así, Half-Moon Hollow es un lugar extraño para que un vampiro pase
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sus días. El estereotipo de la ciudad pequeña donde todos se conocen, o al menos se


relacionan a través del matrimonio, es verdadero en muchos lugares, como en

3
Pabst Blue Ribbo: Un tipo de cerveza.
Hollow. Los periódicos y teléfonos se han mantenido aquí por conveniencia, pero la
corriente real de la información se transmite a través de las cocinas, salones de belleza
y pasillos de mercado. Una visita al centro un sábado por la mañana significa la
diferencia entre la ignorancia comunitaria y saber quién está en la cárcel, quién está
embarazada y cuál matrimonio está al borde del desastre.

Como uno de los pocos vampiros “reconocidos” viviendo aquí en Hollow,


todavía estaba sujeta a chismes. Mis vecinos parecían divididos entre tenerme miedo
o recordarme como la empollona de la banda que fue niñera de sus hijos. Lo podías
ver en sus ojos algunas veces, el impulso inicial de la familiaridad y el afecto, justo
antes de caer en cuenta que ya no era esa chica. Ya no era humana. La luz de sus
ojos rápidamente se extinguía y sus brazos extendidos, que pretendían abrazarme,
acababan sólo en un apretón tímido de manos... Si tenía suerte.

Pero hice bastantes amigos en la comunidad sobrenatural para compensarlo.


Amigos como Andrea y Dick, que ya habían llegado a la tienda en el momento en
que abrí la puerta. Pero teniendo en cuenta los ruidos que oía, decidí darles unos
minutos.

En serio, una vez entré en la oficina sin llamar... y quedé marcada de por vida.
Voy a vivir con eso para siempre.

Organicé la correspondencia de ese día, archivé algunos papeles recién


llegados y reabastecí las cápsulas de café. Encendí la máquina de capuchino y
descubrí que estábamos sin leche descremada, lo que significaba que mi mochaccino
tendría que ser con leche entera. Improvisé con un poco de O negativo y recé para
que Andrea no me oyera jugar con su “bebé”.

―¡Jane!

No hubo suerte. Andrea entró corriendo en la habitación arreglándose el


cabello rojo desordenado. La última vez que me encontró junto a la máquina de
capuchino me lanzó a la cabeza un cráneo de cuarzo Maya que, si lo piensas, fue de
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muy mal gusto.

―Recuerda, soy tu jefe ―dije levantando las manos en posición defensiva.


―¿Qué demonios es eso? ―preguntó Andrea señalando mis manos. Incluso
en su estado furioso, Andrea era una de las mujeres más elegantes y estilizadas que
he conocido. Yo solía decir que era como Grace Kelly, si Grace tuviera el pelo rojizo
y una inclinación por relacionarse con pueblerinos bastardos. Y le buscaría el vestido
de dama de honor más horrible que pudiera encontrar.

―Mira, lo entiendo. Yo no soy tan buena encendiendo la máquina como tú.


No hay razón para estar tan molesta por eso. ¿Quieres un aumento de sueldo o algo
así?

―No es el café, ridícula, es ese pedrusco en tu mano izquierda. ¿Por fin


Gabriel te golpeó y te torturó hasta que lo dijiste?

―¿Me acabas de llamar ridícula? ¿Cuántos años tienes?

Ella bufó al mechón de pelo rojo que flotaba sobre su cara.

―No pases por alto la pregunta.

―Sí ¿ok? Le dije que sí. Nos vamos a casar.

Me preparé para el griterío y el momento de unión entre niñas. En cambio


volvió la cara sobre un hombro.

―¡Dick! ―gritó― te debo cinco dólares.

Oí un fuerte “oh” venir de la habitación mientras Andrea me abrazaba.

―Sabes, deberías tomar más en cuenta mis apuestas cuando tomas decisiones
sobre la vida.

―¿Has apostado si estoy de acuerdo o no en casarme con Gabriel? ―exclamé


golpeándole el hombro― ¿y sólo apostaste cinco dólares?

Dick entró en la habitación y sonrió diabólicamente con una foto de nosotros


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dos abrazados y hablando prácticamente con las narices pegadas.

―Querida Penthouse, nunca pensé que algo así podría ocurrirme, pero
cuando mi mujer super sexy me preguntó qué quería más que nada en mi
cumpleaños…

Andrea suspiró y dejó caer su cabeza en mi hombro en señal de derrota.

―Ey, te casaste con él.

―No tengo a nadie a quien culpar sino a mí misma ―murmuró mientras Dick
se iba a arreglar un depósito.

Con una increíble mezcla de lealtad feroz y flexibilidad moral, Dick solía ser
el chico que buscaba el equilibrio entre bastidores. Si necesitabas un iPad que sólo
funcionara en los adaptadores europeos, era el hombre. Vivió así más de un siglo
antes de caer en el amor verdadero por Andrea, la primera mujer que pudo
transmutarlo, como el agua en vino. Andrea no aceptaba ninguna de las rarezas
remotamente encantadoras de Dick y, al parecer, fue lo que estuvo buscando todo
este tiempo. Consiguió dar el salto de amor y vivir juntos. Y poco a poco fue
cambiando sus camisetas y recuerdos obscenos de la serie “Los Duques de Hazzard”
por el apartamento pretencioso de Andrea en el centro. Era, de lejos, la cosa más
astuta que había visto, y eso era algo.

―Dile la otra parte de la apuesta. ―Dick se echó a reír reapareciendo con


una botella de champán y tres vasos.

―¿Cómo es que siempre pareces tener champán en las manos para las
ocasiones especiales? ―le pregunté.

―Lo escondo en tu refrigerador del cuarto de descanso ―dijo haciendo


estallar el corcho y colocando sorbos generosos en cada una de nuestras copas,
mezclándola con sangre sintética para hacer una mimosa inquietante.

―Ninguno de los empleados bebe, así que es un lugar seguro. Ahora, mi


querida esposa, dile a Jane la otra parte de la apuesta. Incluso te ayudaré a empezar.
Si Jane le decía que sí a Gabriel antes de marzo, me dabas cinco dólares y…
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Andrea suspiró.
―… podrías decorar la habitación con tus recuerdos de Los Duques de
Hazzard.

Me estremecí con las burbujas de champagne que se metían por mi nariz. Dick
y Andrea estaban ocupados con la renovación de la casa de la familia de Dick desde
que Gabriel le había devuelto las escrituras meses atrás. Gabriel no la había dejado
pudrir mientras estuvo bajo su cuidado desde el siglo pasado, pero no la había
mantenido exactamente para vivir. Usando todos sus contactos ilegales, Dick estaba
reuniendo la mano de obra y los materiales para modernizarla completamente
incluyendo fontanería y cableado eléctrico, dejando la habitación a prueba de luz y
adicionando una ducha lo suficientemente grande para la suite principal.

Decidí no pensar en la razón de una ducha tan grande.

Después de haber terminado la renovación de su propia casa, mi mejor amigo


humano, Zeb, estaba ayudando a Dick con una parte del trabajo. Andrea sólo lo
acompañaba y rezaba para que su versión de instalar cables eléctricos no quemara
la casa mientras dormían durante el día. Fuera de una ocasional sugerencia de color
en la pared o el suelo, Andrea había dejado la reforma a Dick... hasta que le enseñó
sus planes para decorar la habitación.

―Y significa que ya no es una habitación ―dijo Dick dándole un codazo―.


Ahora es…

―Una caverna de hombre ―dijo ella arrugando el rostro como si decir esas
palabras le doliera.

Cubrí la risa con otro sorbo de champán. Dick puso su brazo alrededor de mis
hombros.

―Y ahora, mírate a ti flaca. Si Gabriel no te hace delirantemente feliz, voy a


patearle el culo.

―Asegúrate de incluir eso en el brindis de la boda. ―Me reí.


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―¡Oh, Dios mío! ¡La boda! ―gritó Andrea―. ¿Cuándo? ¿Dónde es? ¿Qué
pasa con tu vestido?

Gemí. Andrea se consideraba una autoridad en bodas de muertos-vivos. Ella


y Dick fueron la primera pareja vampiro en casarse legalmente en el Condado de
McClure. Hubo una ceremonia al aire libre en la noche, la primera reunión que
Gabriel hizo en casa en más de cien años y la última antes de entregarle oficialmente
las llaves a mi hermana Jenny. Esto le serviría para dos propósitos: calmar los
sentimientos crónicamente sensibles de Jenny después de que se le negara su hogar
ancestral en River Oaks y haberme dado una buena razón para invitar a Gabriel a
vivir conmigo.

Andrea usó un vestido de época que encontró en internet. Yo apenas convencí


a Dick para que no usara su camiseta de paleto y fui recompensada con no tener que
utilizar otro maldito vestido de madrina. Y ahora, gracias a su recién adquirida
especialidad, Andrea haría sudar a mamá en materia de irritarme.

―Bueno, Gabriel desechó mi plan de ir a Las Vegas, así que no tengo ni idea
―le dije.

―¿Me estás diciendo que recibió la oferta de una mujer que quería dejar toda
la basura de la boda y casarse con él en Las Vegas y la rechazó? Tengo que poner un
poco de sentido en ese chico ―dijo Dick sacudiendo la cabeza.

Cuando Andrea le frunció el ceño rápidamente añadió:

―No es que no ame todo en nuestra boda, amor. El día más feliz de mi vida.
En serio.

Andrea resopló y se volvió hacia la sección de ritual con velas. Me reí y acabé
de joderlo.

―Tienes problemas.

―Cierra la boca tú ―murmuró antes de levantar la voz y decir con un gruñido


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de disculpa―: Andrea, amor, no quise decir eso.

Dándome cuenta de que había dejado el móvil en la Big Bertha, mi


camioneta, vieja pero de fiar, salí de la tienda con ese pretexto, dando saltos y
silbando. Dick había logrado desviar a Andrea de su discurso “Nuestra boda fue
especial”, con buenas noticias. Después de revisar las ventas del último trimestre, se
encontró con que Libros y Especialidades estaba mostrando un lucro por primera vez
desde que mi antiguo jefe, el señor Wainwright, abriera hace sesenta años. Incluso
con las cosas destruidas por su sobrino Emery, que invadía a cada rato la tienda,
estábamos por encima de nuestras proyecciones para el trimestre. Gran parte del
aumento se basaba en las ventas online, resultado del rediseño de la página web que
hizo Zeb.

Y sí, le estaba dejando la contabilidad a Dick. Resulta que los tratos lucrativos
calculados sin piedad en un oscuro callejón clandestino lo hicieron realmente bueno
en matemáticas. Y ahora que sabía que dormía sobre una base permanente, confié
en que no iba a robarme.

Caminé hasta mi vieja Ford de diez años y vi a Jamie Lanier nuestro


repartidor de leche. Tenía estacionada su camioneta de leche Half-Moon en la
esquina. Sonreí e incliné la cabeza a modo de saludo al mismo tiempo que abría la
puerta del copiloto.

―¡Hola señorita Jane! ―Saludó por encima de los auriculares que estaban
estallando mientras descargaba el camión.

Me encogí con la palabra señorita. Indicaba claramente que Jamie todavía


pensaba en mí como la anciana que solía cuidarlo a él y a otros niños cada verano.
Vuelvo a decir, este es el lado negativo de vivir en tu ciudad natal. Los Gatitos de
aquí tenían que empezar por algo y, por lo general, parecían niños de entre cinco y
siete años con una sonrisa como si acabaran de comer sus panqueques.

Y Dios, bueno, Jamie era un Gatito. Tenía la apariencia del niño de la


propaganda americana y probablemente lo habían usado como modelo para hacer
muñecos. Y el color no era nada malo, una piel oliva bronceada y unos ojos que
brillaban para mí bajo el marco de un pelo rizado, rubio oscuro. Era diez centímetros
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más alto que yo y luchaba contra la tartamudez, ruborizándose como una niña cada
vez que estaba cerca de mí.
¿Dije que estaba a punto de graduarse en la escuela secundaria? Lo que me
convierte en la vieja más traviesa del mundo.

A Andrea le hacía gracia mi malestar. Cada semana, Jamie entregaba los


productos lácteos para el desayuno, que, lo digo de nuevo, hacía que revalorara el
hecho de tener amigos.

Me incliné dentro de la camioneta mirando el cargador conectado a mi móvil.


Sinceramente era la única manera de encontrarlo la mayoría de los días.

Me volví al oír el sonido estridente de unos neumáticos. Al enderezarme, vi


un viejo sedán negro oxidado con vidrios polarizados que circulaba por la calle, iba
directamente al camión de Jamie. Avanzando desde la puerta trasera con la carretilla
cargada de cajas, Jamie no tenía idea de que estaba poniéndose directamente en el
camino del coche que se aproximaba.

―¡Jamie! ―le grité.

Jamie se quedó inmóvil y se volvió justo al mismo tiempo que el auto lo


alcanzaba. La defensa cromada lo golpeó en las rodillas con tanta fuerza que lo arrojó
sobre el pavimento. Jamie apenas iba a soltar un grito cuando la cabeza pegó con un
ruido repugnante contra el suelo. Grité de nuevo cuando escuché el sonido de los
neumáticos pasando por encima de su torso y rompiéndole las costillas.

El coche giró en mi dirección. Me sentí paralizada, incapaz de ayudar a Jamie


que sangraba en la calle. Miré las ventanas oscuras, tratando de ver la cara que había
detrás del vidrio. Pero el rápido acercamiento del coche me puso en alerta. Agarré la
parte superior de la puerta de Big Bertha y salté al capó justo en el momento en que
el coche negro chocaba contra el lado del conductor. La puerta abierta se rompió y
voló hacia la ventana de la tienda. Caí de pie sobre el capó mientras el vidrio se
rompía detrás de mí. Mis tacones chirriaron en el techo de metal mientras me
enderezaba para ver el coche retroceder a un palmo de distancia.
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Derrapó cuando dio la vuelta en la esquina de Hesler Street y, a pesar de la


grasa y la suciedad de la placa, pude leer una Y, un 7 al final, de una forma demasiado
obvia para ser una coincidencia.
Dick y Andrea corrieron, con Dick protegiendo a Andrea detrás de él.

―¡Flaca! ―gritó Dick.

―Llama al 911 ―grité saltando del techo y cayendo cerca del cuerpo
arrugado de Jamie. Sus ojos estaban salvajes y desenfocados. Un hilo rojo fluía por
su boca cuando tosía, débil y jadeante. Sus piernas estaban cruzadas de una manera
extraña. Una gruesa piscina de sangre se extendía debajo de él empapando mis jeans
cuando me arrodillé en el pavimento.

―¿Jane? Duele ―gimió.

―Jamie ―susurré― aguanta ¿sí? Estamos llamando a una ambulancia. Vas


a estar bien.

Dick, arrodillado a la izquierda de Jamie negó con fuerza.

―Perdió mucha sangre. Siente la muñeca. Escucha su respiración. Oyes ese


ruido de aspiración húmeda. Hay mucho daño interno. Aunque la ambulancia ya
estuviera aquí... no lo conseguiría.

Dick me dio una mirada significativa y sus pestañas descendieron haciendo


una pequeña mueca. Gruñí y murmuré para que sólo él pudiera oír.

―No nos vamos a alimentar de él.

―Vamos a transformarlo flaca ―dijo Dick exasperado.

―Pero…

―Transfórmame ―murmuró Jamie con una voz grave y húmeda por las
burbujas rojas que se formaban en sus labios―. Por favor. No quiero morir.

¿Transformarlo? Nunca lo había visto excepto en los recuerdos borrosos de


mi propia transformación. Miré al vampiro mayor.
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―¿Dick?
―No, tú ―dijo Jamie. Su voz se desvanecía con cada palabra―. Confío en ti.
Te conozco.

―¿Debo llamar? ―preguntó Andrea sosteniendo el teléfono inalámbrico de


la tienda.

Dick presionó el pulso de Jamie con los dedos y movió la cabeza. Se volvió
hacia mí.

―Jane, tenemos que hacer algo rápido.

―Nunca he transformado a nadie. No sé qué hacer.

Dick me agarró la muñeca y hundió sus colmillos en mi piel. Grité viendo


como la sangre manaba de la herida. Luego miré cómo apretaba la herida y abría la
boca sin fuerza de Jamie. Una cascada de color rojo cruzó su barbilla y cayó
silenciosa al pavimento. Mis ojos se abrieron cuando Jamie tomo mi muñeca y
absorbió mi sangre con fuerza. Tomé la frente húmeda y el enmarañado cabello y
deslicé mis piernas debajo de su espalda para dejarlo descansar sobre mí.

Estaba agradecida de que Jamie tuviera menos conflicto que yo cuando me


habían transformado. No estaba indeciso, estaba bebiendo mi sangre como si hubiera
nacido vampiro. Con cada tirón de mi sangre Jamie se relajaba un poco más, la
tensión disminuía en sus miembros. Estaba llegando a la última fase, la muerte de su
cuerpo humano.

Silbidos roncos llenaron la calle cuando Jamie luchó por respirar por la nariz.
Se ahogaba. Ahogamiento en tierra firme, los pulmones dejaron de funcionar. Soltó
mi muñeca, sin aliento, tratando desesperadamente de llenarlos. Me acordé de esa
sensación. No se puede pensar. Estás mal, consciente del dolor. Todo en lo que
puedes concentrarte es en el vacío aterrador en tu pecho.

―Shhh ―le dije en voz baja poniendo mi mano libre en su rostro.


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Sus pálidos ojos verdes buscaron los míos, una garantía de respuesta. Le sonreí
temblorosa.
―Esta parte no es fácil, pero va a terminar pronto. Cuando despiertes, serás
como nosotros.

Puse mi muñeca que ya estaba sanando contra su boca, dejando que tomara
otro sorbo antes de que sus ojos se cerraran. Sus brazos se aflojaron y cayeron a un
lado. La cabeza cayó hacia atrás contra mi brazo.

Dick tocó mi hombro suavemente, estábamos de rodillas en el frío pavimento


escuchando el corazón de Jamie. Hasta que dejó de latir.

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Capitulo 2
Traducido por Blanca20011983 y Princesa de la Luna
Corregido por Vickyra

“Bienvenido al mundo de la paternidad de los vampiros. Si estás asustado,


confundido y desorientado... Eso suena bien.”

—Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

M
e extendí en el sofá de la sala de descanso, con la cabeza de Jamie
en mi regazo, sin saber qué hacer. Estaba exhausta, emocional y
hematológicamente. La pérdida de sangre que se exige en la
creación de un vampiro requiere mucha del creador vampiro. Se dice que es la cosa
más cercana a los muertos-vivos de dar a luz, cosa que suena muy mal.

En más de 150 años, Gabriel había creado sólo tres vampiros. Dos de ellos se
enfermaron y acabaron matando a todo el mundo... Tal vez es por eso que los
vampiros solo convierten a un puñado de vampiros a lo largo de su vida.

Mierda.

Me froté la mano por la cara y apoyé mi cabeza contra la pared. Afuera, podía
escuchar a Dick usando una manguera para limpiar la sangre de Jamie en la calle.
No habíamos hecho nada malo. Dick me aseguró que habíamos seguido los
protocolos del Consejo en esta situación, pero aun así no era una buena idea tener
un enorme charco de sangre en la parte delantera de la tienda. Era impropio.

Cogí el teléfono varias veces para llamar a la policía, pero Dick lo puso fuera
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de mi alcance y le dije que deberíamos esperar al Consejo. Enviamos a Andrea poco


después de subir a Jamie a la tienda. Le dijimos que llevara el camión de entrega de
nuevo a la industria láctea, y luego corriera a casa. No es que estuviéramos
preocupados por el control de Andrea. Después de ser un donante de sangre durante
años, alimento vivo -particularmente en menores heridos de muerte- no vinculados a
su atención. Pero ver a Jamie ir a través del proceso trajo malos recuerdos a Andrea,
cuya transformación por el descendiente psicótico de Dick había sido nada
consensual y doloroso. Ella no hablaba de ello. Estaba tan feliz de despertar viva con
Dick que no le importo mucho cuando fue transformada. Pero, Dick me dijo que
tenía pesadillas sobre Emery transformándola. Soñaba con el dolor y la sangre y las
oscuras sombras tirando de ella. Quería desenterrar las cenizas de Emery para yo
poder matar a esa mierda de nuevo.

El rostro de Jamie estaba pacifico en la muerte. Se veía tan joven, sereno. Pero
cuando se despertase, su vida se convertiría en irreconocible. Estaría enojado,
confundido. Yo no era tan estúpida como para pensar que era mi culpa. Yo no había
hecho que el conductor viniera zigzagueando por la calle y golpease a Jamie. Y él me
había pedido que lo transformase. Pero yo había sido llevada a un punto muerto en
mi vida cuando me transformé. Yo estaba sola, sin compromiso, adicta al trabajo,
insatisfecha (recientemente despedida).

Jamie todavía tenía potencial. Su vida era digna de ser vivida. Él podría haber
crecido, haber ido a la universidad, poner en orden un trabajo normal, haber hecho
a una chica ridículamente feliz cuando le pidiese que se casaran. Podría haber tenido
bebés y haberse emborrachado con otros jugadores de softbol de campeonato de la
iglesia. Y ahora él estaría congelado para siempre a los diecisiete años. Perdería su
identidad para siempre en su inusualmente larga vida.

Pensé en los padres de Jamie, en casa, sin darse cuenta de que la existencia de
su hijo había sido alterada de forma permanente. Mis padres celebraban el Año
Nuevo con los Laniers desde que tengo memoria. Ellos jugaban a las cartas y comían
Chex Mix hasta el punto de entrar en una sobredosis de ajo mientras sus padres
bebían leche con chocolate bautizado. Normalmente recibía el año nuevo de Dick
Clark en la habitación con Jamie y su hermana.
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Ellos me odiarían cuando se enterasen de lo que había hecho.

Oí el timbre de la puerta principal. Ophelia Lambert, la jefa de miedo y para


siempre adolescente de la división local del Consejo Empresarial Mundial para la
Igualdad de Trato de los muertos vivientes, invadió la tienda, seguido por su grupo
de antiguos lacayos. Ophelia, que tenía una inclinación por la ropa temática y los
llaveros personalizados, llevaba una falda con una chaqueta de punto de lavanda
combinando atado ceremoniosamente alrededor de sus hombros.

Ophelia había supervisado mi proceso por varios asesinatos al azar y los


incendios provocados en el primer año que se me había transformado, y ella asustaba
mucho, a pesar del hecho de que me había considerado inocente y optó por no
condenarme a muerte. Pero Ophelia parecía encontrar mis locuras divertidas y tomó
un interés particular cada vez que estaba en conflicto con las políticas del Consejo.

No podía concentrarme lo suficiente para grabar el resto del grupo que se


alinearon en un semicírculo alrededor de mí intimidante. Había una rubia llamada
Sophie, que tenía la cara sin arrugas y brillante tanto perturbador como hermoso, el
hombre improbablemente llamado Waco Marchand, a quien alguien podría
reconocer como la estatua conmemorativa de la Confederación en el centro de Half
-Moon Hollow, y, finalmente, el fino y malhumorado Peter Crown, que nunca me
había gustado... O cualquier persona por lo que yo pude ver.

Me quedé en silencio, con las manos en el regazo. Dick se había puesto a mi


derecha, su mano en mi hombro.

—¿No hay protestas de inocencia? —Ophelia preguntó, haciendo una mueca


para el adolescente herido y con sangre en mi regazo. Negué con la cabeza—. Muy
bien. Explícate.

Respiré.

—Se trata de Jamie Lanier. Él es un chico de la zona. Él estaba haciendo su


entrega de leche, y... dio la vuelta a la camioneta, y él no vio... ni el coche disminuyo
la velocidad...
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Al ver que yo no sería capaz de ofrecer mucho más, Dick intervino, explicando
sobre el conductor imprudente y el alcance de las lesiones de Jamie.
La mirada cristalina de Ophelia no dudó en buscar en mi cara.

—¿Y qué te llevó a transformarlo? ¿Será que nos quedamos hambrientas al


ver a la pobre víctima del accidente?

—Me pidió que lo transformara. —Le dije, mi voz un poco más firme de lo
que debería haber sido, dadas las circunstancias—. Él no quería morir.

Ophelia miró a Dick, solicitando confirmación. Él asintió con la cabeza.

—Dick me ayudó. Me mostró cómo. —Le dije—. Le di tanta sangre como


pude antes, antes que se durmiera.

Los miembros del Consejo se miraron y comenzaron su conversación


silenciosa con las contracciones de diversos gestos de labios y ojos. Peter Crown me
miró con desprecio, pero fue en realidad más amable que su expresión habitual.

Me aclaré la garganta.

—Entonces, ¿cuál es la magnitud del problema en el que estoy?

Ophelia se encogió de hombros, indiferente.

—No, al menos una vez, parece que se ha comportado correctamente.

La miré fijamente, aturdida.

—Lo siento, ¿qué?

Sophie, de la que traté de permanecer lejos después de que ella había buscado
en mi cerebro usando sus talentos psíquicos especiales de detector de mentiras, sonrió
cálidamente hacia mí. Claro, ella sonrió de esa manera antes de utilizar sus talentos
especiales, así que me inclinó un poco hacia atrás en el sofá.

—En serio, Jane, debes relajarte. Actuaste admirablemente. Me imagino que


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incluso la comunidad humana apreciaría tus esfuerzos. Nosotros, por supuesto,


entraremos en contacto con las autoridades humanas y les informaremos de la
muerte del joven señor Lanier.
Asentí con la cabeza.

Mientras Waco, que siempre tenía una actitud caballerosa de abuelo conmigo
me dio una palmadita cariñosa en mi cabeza, Peter me miró feo. Me senté como una
piedra, sin saber qué responder. ¿Dónde estaban las no tan sutiles amenazas? ¿El
menú de las posibles graves consecuencias? ¿Los insultos afilados de Ophelia sobre
mí está distraído y / o mi armario?

—Esta es la parte donde agradeces. —Ophelia dijo, levantando una ceja.

—Gracias. —Le respondí a ella.

—Vamos a trabajar en tu entusiasmo y sinceridad en otro momento. —Dijo


con una sonrisa irónica.

—Dale un respiro, Ophelia. —Waco murmuró.

—Dadas las circunstancias, lo está haciendo muy bien. He oído que tu


primera transformación como creador no fue tan limpia y organizada.

La gran cosa sobre las personas bien compuestas como Ophelia es que cuando
finalmente llegas a ellos, el breve destello de ira en sus facciones llega a cegar con
irritación. Ophelia se puso de pie y se alisó la falda con sus manos.

—Bueno, estoy segura de que te gustaría volver a casa y empezar a “arreglar


el nido”, por así decirlo. Sólo tienes tres días para prepararte para su nueva llegada.

Casi se me cae Jamie de mi regazo.

—Lo siento, ¿qué?

El labio Ophelia se convirtió en una gran sonrisa.

—Tu nueva creación, vivirá contigo. Es tu responsabilidad ayudarle a hacer la


transición al mundo de los vampiros. ¿Gabriel no explicó la dinámica creador -
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creado cuando te levantaste?

—Sí, pero básicamente le dije dónde guardarlo y viví como quería.


—Y mira donde llegaste. —Peter respondió.

—En otras palabras, felicitaciones. —Sophie chirrió—. ¡Es un niño!

—¿Estás siendo sarcástica o sincera en este momento? —Exigí—. Porque,


sinceramente, no lo sé.

Sophie me dio una rápida inclinación de cabeza.

—Un poco de ambos.

—Increíble. —Me quejé, para el deleite de Peter.

Sophie me entregó una bolsa de regalo negra llena de muestras de botellas con
sangre sintética, toallitas quitamanchas, radio reloj con GPS que seguía los
movimientos del sol, protector solar FP- 500, los suplementos de hierro con lo que
parecía ser una bebé vampiro en la etiqueta, y una copia de: Progenitor para el
estúpido: una Guía para criar vampiros recién nacidos. Bueno, eso fue todo. Ni una
empresa de éxito en mi vida, la muerte u otra, había comenzado con una canasta de
regalo.

—En serio, ¿quién publica estas cosas para nosotros? —Exigí, sosteniendo una
copia de Progenitor para el estúpido. Miré a Dick, que parecía tan perplejo como yo
estaba con los acontecimientos que se desarrollaban en la habitación—. ¿Esto es
normal?

Dick hizo una mueca, mirando Ophelia con cautela.

—No es anormal. Pero normalmente, si el Consejo no se siente cómodo con


la restricción del vampiro recién transformado, asumen la tarea de cuidar de ellos.

—Bueno, este es un caso inusual. —Ophelia admitió—. Jamie tiene diecisiete


años. Él es un menor de edad. No puede vivir solo, a menos que se emancipe, que el
Estado no permitirá bajo la existente ley de derechos de los vampiros. Y ciertamente
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no podemos dejar que se vaya a casa con sus padres. Jamie necesita a alguien que
está acostumbrado a trabajar con gente joven. Jane tiene esta experiencia de su
antigua profesión.
—Jamie no está en mi programa de la biblioteca desde que dejó de leer esos
libros Capitán Calzoncillos. —Le dije. Ophelia me dio una de sus miradas patentadas
de ¿por qué sigues hablando? Suspiré—. ¿Por cuánto tiempo?

—Hasta que él esté listo para vivir solo. —Ella dijo, dando a Jamie una mirada
especulativa—. No te preocupes, voy a pasar por aquí a menudo para comprobar su
progreso. Como ya sabes, tus modos siempre me mantienen entretenida, Jane.

—Lo sé. —Dije. Peter en realidad se rió entre dientes, era la primera vez que
le oí expresar cualquier tipo de humor.

Bastardo.

—¿Qué pasa con los padres de Jamie? —le pregunté.

—La junta directiva envío un representante a la casa de los Laniers para


explicar lo que pasó. Sería mejor si ellos no saben dónde está en estos momentos. No
habrá contacto con ellos hasta que el Consejo organice una visita supervisada con su
hijo.

—No enviará a Peter, ¿verdad? —le pregunté—. Porque la noticia será mejor
recibida si se la da alguien con, mmm, ¿sentimientos?

—¿Estás diciendo que soy insensible? —Peter habló sin emoción.

—Me gustaría utilizar las palabras desprovisto de la leche de la bondad


humana, pero sirve insensible.

Waco resopló, pero lo cubrió con una tos.

—Voy a visitar a los Laniers, señorita Jane. No te preocupes, voy a suavizar el


golpe.

Asentí con la cabeza. Tal vez era más fácil conseguir tan malas noticias de un
tipo que se parecía a coronel Sander.
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Probablemente no.
—¿Qué pasa con el coche? —le pregunté.

Ophelia se encogió de hombros.

—¿Qué coche?

—El coche que golpeó a Jamie. ¿No quieres saber quién lo causó?

Ophelia hizo un gesto desinteresado de la mano.

—Probablemente fue un ser humano borracho, como tú dices, golpeó y salió


corriendo. Sería una cuestión de la policía humana, si deseas informar. Pero si
recuerdo bien, tú y la policía local no juega bien juntos.

Tuve que dar el brazo a torcer. La última vez que tuve contacto con la SD
Half-Moon Hollow, yo había preguntado a uno de los policías si sería cómodo tener
su cabeza metida muy profundamente en uno de sus propios agujeros. Registrar un
reporte de persona desaparecida para Andrea fue más difícil después de eso.

—¿Jane? —Gabriel corrió a la tienda y entró en la sala de descanso.

—Ah, la entrada dramática del amante. —Ophelia balbuceó.

—¿Qué pasó? —Exclamó Gabriel, obviamente confundido al ver a un


adolescente en mis piernas—. ¿Estás bien? ¿Estás herida?

Empecé a pensar en la idea de tener que explicar la situación de nuevo, y


Ophelia giro los ojos. Murmuró instrucciones a Dick, y el resto del Consejo salió de
la habitación.

—Lo mejor es llevarlos a casa, Gabe. —Dick le dijo mientras levantaba a


Jamie de mi regazo—. Te lo explicaré más tarde. Jane se mantiene hasta ahora, pero
está cerca de explotar como nunca antes he visto.

Sentí a Gabriel estremecerse a mi lado, y, sin embargo, deje mis labios crujir
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cuando sentí un codazo en el costado. Deslizó sus brazos debajo de los míos y me
sacó fuera de la tienda. Dick colocó cuidadosamente a Jamie en la parte posterior del
Big Bertha y corrió hacia el lado del conductor. Lo vi instintivamente alcanzar el
pomo de la puerta del lado del conductor, que se encontraba en un hormigón
arrugado. Me eché a reír ante lo absurdo del gesto. Una oleada de náuseas y fatiga
pasó a través de mí, y la risa se fundió en una risa histérica de poner -tus-manos-en
las rodillas.

Sintiendo eso, Gabriel me llevó a su propio coche. Él me puso en el asiento


del acompañante, y me recostó en el asiento, limpiándome los ojos.

—No quería que esto ocurriera. —Murmuré mientras arrancaba—. Nunca


quise que nada de esto sucediera, pero siempre hay algo que me parece coger por
sorpresa y me muerde en el culo, ¿no es así?

Me atrajo hacia sí y me besó en la sien.

—Esta vez, vamos a asumir lo mejor de cada uno e ir con la corriente. —


Murmuró—. Nos ahorraríamos tiempo suficiente... Y las pistolas paralizantes.

Con eso, mi novio me llevó a casa con mi cabeza situada en su rodilla.

Eso es lo que pasaba cuando estabas saliendo con un chico que te salvó de un
tiro en una zanja. Había una cierta cantidad de drama que se esperaba de su relación.

Gabriel y yo tuvimos lo contrario de la primera cita. Tuvimos un encuentro


casual. La versión corta es que yo fui (injustamente y sin ceremonias) despedida de
la biblioteca, en lugar de recibir mis beneficios de desempleo, acabe recibiendo un
cheque regalo para emborracharse en Shenanigans. Conocí a Gabriel, sobrio, y
comencé el coqueteo. Mi coche murió en el centro de reinserción social. Me vieron
caminando a casa borracha a través del pueblo, Bud McElray, me confundió con un
ciervo y me disparó. Me dejaron en la cuneta muriendo, sólo para ser encontrada y
convertida por Gabriel.

Pero cuando cuento esta historia en público, Gabriel tuvo que transformarme
debido a las lesiones que sufrí mientras rescataba a los huérfanos de una camioneta
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rota y en llamas.
Gabriel finalmente rastreó a Bud McElray y se tomó la revancha irónica en
mi nombre, obligando a Bud a ir a un sitio de caza y luego empujar un árbol sobre
él para que su muerte pareciera un accidente. La muerte de Bud y el posterior debate
sin tapujos sobre ello es uno de los episodios más oscuros de nuestra relación. No
muchas parejas pueden decir que consumaron su amor después de romper una mesa
de café.

Pusimos a Jamie en el cuarto de huéspedes, la misma habitación en la que


Andrea espero para despertar. Tenía la esperanza de que esto no se convierta en un
hábito. Yo no quiero empezar un albergue para vampiros en crisis.

Después de haber sido golpeada, sangrar, haber tenido una conmoción


cerebral, electrocutada, estuve inconsciente gran parte de la transición de Andrea.
Nunca me di cuenta de lo aburrido que fue. Sin contacto con mi familia y almacenar
sangre embotellada y ropa cómoda para mi nueva vida, no había mucho que hacer
fuera de pintar las uñas de los pies. Y Dick. Eso le enseñará a no dormir en el sofá.

Zeb trajo una selección de cómics y videojuegos de su colección personal para


mantener entretenido a Jamie post- ascensión. Andrea y Dick gestionarían la tienda
porque me parecía mal estar lejos de casa en ese momento. Gabriel y yo caminamos
mucho de un lado al otro.

La segunda noche, estábamos un poco locos. Para ayudar a pasar el tiempo,


Jolene trajo a los gemelos, Joe y Janelyn. Se convirtieron en accesorios constantes en
River Oaks desde que Gabriel y yo fuimos nombrados como las únicas niñeras
confiables que Jolene y Zeb conocían. (Andrea y Dick sirven como suplentes.) La
Mama Ginger fue dejada de lado después de que llevo a Janelyn a perforar las orejas
sin discutir esto con sus padres. Y luego estaba el desafortunado episodio de la familia
de Jolene, que Zeb muy a su pesar se refería únicamente como el Incidente del cerdo
grasiento.

Nuestra voluntad evidente para supervisar a sus hijos, junto con el hecho de
que vivían en el área de River Oaks, significaba que eran visitantes frecuentes. Fue
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tan bonito tener los niños corriendo alrededor de la vieja casa, dado que la
oportunidad para el desorden y lloros serían escasos por los próximos siglos. Había
muchas rutas para desviar las reglas de “los vampiros no pueden tener hijos”.
Además, siempre era divertido ver a Gabriel con mis ahijados. Él siempre estaba
rígido y formal con ellos hasta que nos fuimos a la habitación y oímos ruidos
sospechosos de una conversación de bebés. Por supuesto, cuando volvimos nos
encontramos con él leyendo el informe sobre el mercado de valores, como si se tratara
de los hermanos Grimm.

Fue fascinante ver a los nuevos padres trabajar. Jolene y Zeb maniobraban una
máquina bien engrasada. Si Joe necesitaba una botella, Zeb tenía una lista antes de
que Jolene pudiera alcanzarla. Si Janelyn necesitaba eructar, Jolene había puesto el
pañal en el hombro de Zeb antes de que pudiera poner al bebé en la posición correcta.
Los cambios sincronizados de pañales eran elegantes mismo siendo malolientes, con
un ballet de calidad en ellos.

Algunas noches parecía que estaban en algún tipo de maniobra militar, ellos
contra los bebés. No vamos a dejar que nos vuelvan locos. No nos van a derrotar.
Vamos a tener sexo de nuevo algún día.

Jolene se había relajado bastante. Las pequeñas cosas que solían terminar en
brazos no le molestaban más. Creo que una vez que una mujer empujó fuera de su
cuerpo dos objetos del tamaño de un melón, sin medicación, la perspectiva de que la
familia de su marido no le gustase no importaba mucho.

Estábamos acomodados, como tantas otras personas cuando llegan a la


treintena. Sólo había tardado un poco más para Dick y Gabriel llegar allí. Pasamos
semanas en mi casa, viendo películas, los bebés dormían arriba en el antiguo vivero.
Se podría pensar que para un montón de criaturas sobrenaturales le resultaría
aburrido como el infierno, pero después de dos años completos de sangre, dolor,
secuestro y muerte, una tranquila noche de cine se ve bastante escandalosa.

A veces quedaba maravillada en como habíamos llegado a adultos, y entonces


Dick recitaba un poema épico de dieciséis estrofas sobre penes, y yo pensaba mas en
eso.
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Mientras los niños estaban jugando en el suelo de la sala, Jolene comparó este
tiempo interminable de espera a esperar un bebé que va a nacer. Todo el mundo
estaba emocionado y ansioso, pero los detalles son inciertos y están fuera de nuestras
manos.

—¿Tú y Gabriel han hablado de lo que va a pasar cuando Jamie ascienda? —


Jolene preguntó, jugando con su pelo.

Una vez más, me pregunté por qué me rodeé de las mujeres que eran mucho
más hermosas que yo. Ciertamente, tenía algún tipo de auto-derrota psicológica de
trabajo en el presente pliego. Jolene era hermosa en una forma exótica que casi me
intimidó cuando la vi por primera vez cuando comenzó a salir con Zeb. Tenía un
rostro ovalado perfecto, con pómulos altos y rizos salvajes, de una docena de
diferentes tonos de marrón. Mi único consuelo era que cuando abrió los carnosos
labios de color rosa, sonaba como Lulú de Hee Haw.

Para ser honesta, la mayoría de los chicos no se preocupan por esto.

—Gran parte del tiempo, nos quedamos mirándonos el uno al otro,


preguntándonos dónde demonios nos metimos esta vez —admito.

—Bueno, básicamente se están convirtiendo en padres. Déjame decirte, eso


cambia la relación.

—Pero tú has tenido dos niños a la vez. Tu perspectiva es un poco torcida.


Quiero decir, ¿cuántos problemas puede causar un adolescente? —Jolene me miró
por un momento antes de quejarme—. Estoy tan jodida. Maldita sea, Jolene

—Creí que querías mi opinión.

—Bueno, no si traes la realidad junto con ella —la miré mal cuando llegué al
teléfono que estaba sonando, sabiendo que era mi madre antes de cogerlo.

—¡Oh, Dios mío!, ¿has oído lo que pasó con el pobre Jamie Lanier? —Mamá
preguntó sin decir hola primero. Ella regresó a su método de llamar. Sin saludos
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desde que Andrea me delató por haber rechazado la primera petición de Gabriel—.
Él estaba trabajando, entregando la leche y fue atacado por un vampiro. Carol Ann
Reilly dijo que le sacaron del camión hasta que le drenaron hasta secarlo y lo
transformaron.

Resoplé un suspiro.

—¡Eso no es lo que pasó!

—¿Qué?

Me aclaré la garganta.

—Quiero decir, no es así como sucede, madre. Los vampiros no atacan a


extraños al azar y los transforman.

—¡Oh, Dios mío!, lo sé, le dije a Carol Ann que con la sangre embotellada y
los donantes voluntarios, no tienen que atacar a la gente y arrastrarlos a sus vehículos
como en las películas. En realidad, yo quería que esa mujer viniera conmigo a un par
de reuniones, ella tiene una mente tan cerrada.

Me mordí el labio. Pero con la audición de lobo de Jolene, ella se echó a reír
libremente.

—El Consejo Vampiro envió a alguien para decirle a los pobres Rosie y Jeff
lo que pasó. Y lo peor es que el Consejo no les dijo dónde está. Su propio hijo muerto
y ellos no pueden verlo.

Sentí un nudo en la garganta cada vez mayor. Por favor, por favor, por favor,
no dejes que mi madre note que dejé de hablar, recé. Eso siempre demuestra que hay
algo que no estoy contando.

—Ellos están tan divididos al respecto. —Mamá continuó—: Fui a visitarlos,


por supuesto, para llevarles una cacerola y decirles acerca de los amigos y familia de
muertos vivientes. Y no vas a creer la multitud de gente que había allí. Es como un
funeral sin cuerpo. De cualquier manera, yo estaba pensando que tal vez podrías ir a
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visitarlos, Jane y mostrarles que esto no es el fin del mundo. Ellos siempre pensaron
muy bien de ti, querida. Creo que sería una gran ayuda.
Sentí la misma punzada caliente y aceitosa que siempre sentía cuando estaba
a punto de mentir u omitir detalles muy importantes a mi madre. ¿Cómo podría
mirarla a la cara y contarle lo que hice? Después de su impacto inicial a causa de mi
transformación, siempre había ignorado los aspectos más sangrientos del
vampirismo como algo que tenía que hacer. ¿Seguirá pensando eso? Ella volvería a
su antigua forma y pensaría, ¿acaba de perder el control de su sed de sangre y se hizo
un almuerzo de Jamie? Me aclaré la garganta, deseando que el gran bulto hubiera
desaparecido.

—No sé si esto es una muy buena idea ahora mamá. Técnicamente, ellos están
de luto. Y probablemente no van a querer ver vampiros hasta que vean a su hijo.

—Creo que no le estás dando demasiado crédito, Jane…

—Mamá, confía en mí en eso.

—De acuerdo. —Con un suspiro y sin saber de algo sobre la familia y la


aceptación, mamá fue a temas más ligeros. Mi hermana Jenny quería saber si quería
unirme a su libro de recuerdos de la materia que estaba administrando en su nueva
tienda. Y esta vez lo decía en serio, de una manera amable, no se burlaba. Mi abuela
Ruthie Wilbur y su novio vampiro se preparaban para un fin de semana en Hot
Springs, que era un escenario que no quisiera imaginar, nunca. Mi padre había
terminado un borrador de un libro sobre vampiros históricamente notables de Half-
Moon Hollow, lo había escrito con la ayuda de Gabriel y Dick.

Después de varios intentos para retirarme de la conversación finalmente


convencí a mi madre que Fitz se estaba ahogando con un juguete y tenía que
rescatarlo con una maniobra de Heimlich canina. Colgué el teléfono y enterré mi
cara entre las manos.

—Si sigues haciendo esto te quedarás con arrugas. —Dijo Jolene.

Le sonreí.
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—Ah, se me olvidaba, tú nunca conseguirás tener arrugas. Perra. Pero puedes


tener rasguños graves a causa de esa mierda. ¡Wow! Esta es la primera vez que puedo
verla derecha. —Cogió mi mano más cerca para inspeccionar—. Muy buen trabajo,
Srta. Jameson. Entonces, ¿por qué tu madre no está aquí ahora, hablando sobre los
detalles de la boda?

—Hmm… —Me di cuenta que era la primera vez que hablaba con mi madre
desde que me comprometí y no había pensado en decírselo. No había pensado en
nada más que mi futuro inmediato. De repente, las noticias sobre mi compromiso no
parecían tan abrumadoras. Más que nada, quería que Gabriel hubiera aceptado mi
propuesta de matrimonio oculto porque estaríamos casados ahora. Tuve la sensación
de que no me gustaría pensar en planes de boda para mucho tiempo. Por supuesto, si
hubiéramos hecho ese viaje improvisado a Las Vegas, aquel conductor loco habría
golpeado a Jamie sin vampiros alrededor para ayudarle. No nos gustaría volver de
nuestra luna de miel, para ir a su funeral.

Mientras meditaba en esto, Dick y Gabriel regresaron a la cocina, con Zeb y


Andrea en sus talones, todos con una expresión uniforme y extraña de “necesitamos
hablar urgentemente” en sus rostros. Arqueé una ceja, pero esto se debió
principalmente a la forma en que Dick sostenía a Joe colgado de los tobillos, mientras
que el bebé reía histéricamente. Jolene suspiró, recuperando su descendencia al revés
y abofeteando en la nuca a Dick.

—Es por eso que ustedes son los sustitutos. —Ella dijo.

Gabriel se aclaró la garganta.

—Jane, te conozco, estás todavía en estado de shock a causa de la


transformación de Jamie pero esperábamos que estuvieras lista para hablar de
algunas cosas.

El tono formal me trajo una sonrisa a mis labios.

—¿Por ejemplo?

Gabriel y Dick intercambiaron una mirada incómoda, haciéndome gritar.


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—¡Dejen de hacer eso! Te lo juro, me gustaba más cuando ustedes dos estaban
tramando uno contra otro, no contra mí. ¡Hasta pronto!

—Jane, fuiste casi atropellada por un coche. Tal vez fue un accidente, pero
creo que podemos estar de acuerdo que hay noventa por ciento de posibilidades de
que sea intencional. —Dijo Gabriel.

—¿El noventa por ciento?

—Hice los cálculos. —Andrea me confirmó—. El número de ocasiones en las


que fuiste herida como resultado de accidente o bromas mal calculadas, lesión en la
espalda intencional…

—El punto es, no vamos a esperar a que el problema te encuentre otra vez. —
Dijo Gabriel—. Esta vez, me dejarás utilizar todos los recursos a mi disposición para
encontrar a esa persona y detenerla.

—Estoy de acuerdo —dije, asintiendo.

Él arqueó una ceja.

—¿No vas a protestar?

—No, creo que estás lidiando bien con el problema. No voy a hacer todo lo
que nos separe o arrastre este problema. Si tienes que quedarte conmigo en la tienda
mientras yo estoy trabajando, vamos a establecer una oficina allí. Caray, yo te
arreglaré tu propia línea para el fax. Si piensas que tenemos que cerrar la tienda
durante un tiempo, podemos hacer esto. Déjame saber lo que puedo hacer para que
esta situación sea más fácil para ti.

Frunció el ceño y suspiró.

—Ahora no es el momento para el sarcasmo, Jane.

—¡No estoy siendo sarcástica!


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—Así que no tengo ni idea de cómo responder.

—Tú me besas y me dices que todo estará bien.


Él me besó.

—Todo va a estar bien.

—Bueno.

—Creo que vomité un poco en mi boca. —Zeb se quejó.

—Skinny, ¿tienes alguna idea de quién podría estar detrás del volante de ese
coche? —preguntó Dick—. Tú has dicho que se volvió en tu dirección después de
ver a Jamie. ¿Crees que es posible que fueras el objetivo y Jamie sólo el daño
colateral?

—Sí —le dije—. En realidad eso esta zumbando en mi cerebro desde que
Jamie exhaló su último suspiro. —Y después de un par de años, realmente tenía un
sistema para tamizar a través de la lista de sospechosos cuando algo sucede. Pero,
sinceramente, no creo tener enemigos, incluso en ese momento. Quiero decir, yo no
hice nada a nadie últimamente. Y yo no creo que tenga nada para complacer a
alguien. Esto es por lo general lo que me pone en problemas. En primer lugar, estuvo
Missy, la agente de bienes raíces que quería mi casa para convertirla en un
condominio de vampiros hortera. Y además, Esther Barnes, la psíquica que intentó
echar a perder el cerebro de Zeb y evitar su matrimonio con Jolene. Y por supuesto,
Jeanine. Pero en todos esos casos yo había hecho algo para molestar a alguien.

—¿Qué pasa con las damas de la Cámara de Comercio? —preguntó Zeb.

—Bueno, sí, ellas conspiran contra mí, pero Courtney Legal dice que los
planes son hechos para hacer de Jane, una marginada social que sufrirá una muerte
solitaria, sin dinero, y deplorable. Creo que se trata de la sustitución de todos mis
anuncios a las bibliotecas.

—¿Los enemigos locales del vampiro?

—No, no puedo ver a ninguno de ellos que tenga problemas conmigo


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específicamente. Si hay alguien que va después de... —Yo apreté los labios y miré
especulativamente por Dick.
—¿Qué? —Exigió.

—Ah, nada.

—¿Los ex-empleados?

—La Sra. Stubblefield se está secando en un centro de Rehabilitación en


Bowling Green.

—¿Otra errante de Gabriel?

—Él me prometió que no hay otros —murmuré, entrecerrando los ojos hacia
él.

Gabriel le dio un codazo en el estómago a Dick.

—Idiota.

Dick se echó a reír y desvió un segundo golpe de su amigo de la infancia.

—¿Has notado cómo a muchas personas no les gustas? —preguntó Jolene—.


Tu abuela Ruthie, mis tías, la señora Stubblefield, psíquicas viejas.

—¡Ohh! —Dijo Zeb—. ¿Y qué pasa con esas chicas que insultaste en el bar e
hiciste llorar de la escuela secundaria? acabo de verlas en comunión. Esto
probablemente debe haber suscitado algunos sentimientos.

—No creo que estés ayudando aquí, Zeb. —Dick dijo, palmeándole el
hombro.

—Y yo no hice llorar a esas chicas. De forma general, respondí a sus maldades


de la misma manera. ¡Me provocaron!

—¿Cada vez? —preguntó Andrea.

—No hubo tantas veces. —Insistí.


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Andrea miró a Zeb, quien asentía.


—Sí, hubo —dijo.

—¿Y qué pasa con los asesinos pagados por tu abuela Ruthie? —Jolene
sugirió.

—Eso es... sorprendentemente plausible —gruñí. —Mira, a lo largo de los


años, mi humor natural y la huella de la honestidad perversa puede haber llevado a
herir algunos sentimientos y guardar algunos rencores de larga data. Pero en general,
soy una persona muy agradable.

Todos ellos parecían morder sus labios al mismo tiempo para no reírse.

—¡Los odio a todos! —exclamé.

—Me alegro de que estén tomando todo lo que dicen en serio. —Jolene dijo
con su mejor tono maternal.

Nadie tuvo la decencia de parecer avergonzado.

—Ok, por lo que la lista de sospechosos es larga y un poco vaga. —Dijo


Andrea—. La pregunta es, ¿cómo podemos evitar que Jane... Y por extensión, a todos
sus seres queridos y colegas... reciban un tiro, sean apuñalados, envenenados,
golpeados, tener un shock, ser quemados, u otra forma de agresión de fuerzas
anónimas, pero increíblemente determinadas?

—No dejarla trabajar sola en la tienda. —Gabriel sugirió.

—La ponemos en un hábitat para vampiros herméticamente sellado. —Dijo


Dick.

—Contratamos a dos de mis primos más buenos para venir aquí durante el
día y mantener un ojo en el lugar. —Añadió Jolene.

—Evitamos pistolas, revólveres, cuchillos, veneno, pistolas paralizantes,


porras para que ella no se lastime —dijo Zeb.
Página 45

—Todas estas son buenas sugerencias —le dije—. Excepto la de meterme en


una jaula de hámster para vampiros. Pero Gabriel tiene razón. Estoy cansada de
esperar a que los problemas me encuentren. Estoy cansada de tener miedo de que
suene el teléfono y que pueda significar que uno de ustedes ha recibido daño. Estoy
cansada de mantener mi cabeza en la arena. Entonces voy a utilizar un enfoque más
proactivo.

—Nosotros —dijeron a coro.

—En lugar de sentarme a la espera del próximo incidente, me…

—Nosotros —ellos me corrigieron otra vez en coro, lo que daba un poco de


miedo.

—Vamos a tratar de encontrar a la persona que conducía el coche. La placa


estaba sucia, pero me las arreglé para obtener un número parcial. Jolene, ¿tienes
primos que trabajan en DMV4?

—Me siento insultada de que me lo preguntes. —Ella aspiró, sacudiendo al


bebé en su regazo—. Tengo tres.

Anoté una descripción del coche, modelo y la placa parcial y se lo entregué a


Jolene.

—¿Podemos organizar una pizarra, igual que en La Ley y el orden5? —


preguntó Andrea.

Dick asintió.

—Estaba pensando en camisetas oficiales que digan: “Prevención contra el


asesinato de Jane”.

El equipo parecía dispuesto a romper y tomar sus tareas individuales, mientras


que Gabriel levantó las manos. Yo apreté los dientes y esperé al discurso inevitable
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que podía resumirse como creo que deberíamos mantener a Jane encerrada e

4
Departamento de vehículos motorizados.
5
Serie de televisión americana.
ignorante de su propia protección. En lugar de eso, Gabriel dijo:

—Me gustaría presentar una objeción formal al plan de “ir después de la


confusión”. Creo está mal asesorado y muy probablemente al menos uno de nosotros
nos haremos daño. Pero también soy lo suficiente inteligente como para reconocer
que es un gesto vacío y ya que harán lo que quieran de todos modos, yo podría muy
bien embarcarme en esto también.

Balbuceé.

—Ahh, me conoces tan bien. —Le di un beso en sus labios fruncidos y tensos.

—Sabes, tú podrías hacer que me acostumbrara a alguien tratando de


matarme, pero eso hiere mis sentimientos cada vez.

Página 47
Capítulo 3
Traducido por Blanca20011983
Corregido por Noebearomero

“Los vampiros recién nacidos son impredecibles. Cosas útiles para tener a mano:
sangre embotellada, cadenas de plata y un oso de peluche.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

E
n el tercer día, insistí para que Jolene, Zeb y los niños, se
mantuvieran alejados. En realidad, yo les pedí que dejaran su casa
en la vereda de mi propiedad y visitaran la casa de Jolene por una
noche. No todos los vampiros ascendían sanos, y yo no quería que
la familia de Zeb se convirtiese en un daño colateral por el recién nacido Jamie.

Dick, Gabriel y yo nos sentamos en la cocina, mirando el techo, como si


pudiéramos ver la habitación donde Jamie estaba descansando. Alrededor de la
medianoche, hubo un zumbido a lo largo de mi espina dorsal. Era como si yo pudiera
oír al cuerpo de Jamie recuperando su ritmo, una ola de energía que lo reanimaría,
ya que los impulsos de la sangre y los impulsos eléctricos habían desaparecido hacía
tres días.

—¿Tú también lo sientes? —le pregunté a Gabriel, que estaba mirando el


techo con temor.

Él negó con la cabeza. Fruncí el ceño.

—¿Esto es una cosa del creador? —le pregunté—. ¿Tú me sentiste cuando
ascendí?
Página 48

—Es un privilegio único. —Me dijo Gabriel—. Garantiza que estés presente
cuando tu creación asciende. En algunos casos de creaciones particularmente
difíciles, ese instrumento rastreador será útil a largo plazo.

—Voy a fingir que no estás hablando de mí. —Le contesté.

Dick puso una mano en mi hombro.

—Flaquita, despacio, ¿ok? Ten cuidado, los recién nacidos son complicados.
Y él es un recién nacido adolescente. Está con el doble de las hormonas. Imagínate
cómo debe haber sido Ophelia cuando ascendió. —Gabriel se aclaró la garganta de
esa manera “Cierra tu maldita boca” que había perfeccionado hace muchos años. La
expresión de mi cara hizo carraspear a Dick para que me calmara—. Estoy seguro de
que todo irá bien. Nada de qué preocuparse. Sube.

Rodando los ojos, subí en silencio, de dos escalones a la vez con los chicos
detrás. El cuerpo de Jamie estaba quieto y frío en la cama, pero se podía sentir el
murmullo de corriente a lo largo de su piel. Me senté en la cama y con cuidado
comencé a desabotonarme la camisa para que pudiera tirar del cuello hacia un lado.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Gabriel, mientras Dick parecía estar


debatiéndose entre la risa y la búsqueda desesperada de algo en la moldura.

—Querrá comer. —Le dije—. No quiero un buffet de gente del pueblo.

—¿Y por eso te quitas la camisa?

—No voy a quitarme la camisa. Estoy haciendo que el acceso a mi cuello sea
más fácil. —Le dije. Gabriel hizo una mueca—. ¿Qué? Así fue la primera comida
que tuve fue contigo. Pensé que así era cómo funcionaba.

—Pero puede tomar sangre embotellada —protestó Gabriel.

—Creí que habías dicho que la primera alimentación es un sacramento.

—Eso fue antes de saber que saldría de ti.


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—¿En serio? —Exclamé—. ¿Esto es un debate versión vampiro sobre


amamantar?
—¿Y si él se alimenta de tu brazo? —Dijo Gabriel—. Es un poco menos...
personal.

—Gabriel, estoy tratando de entender muy bien tu punto de vista aquí, pero
estás a un par de sílabas de molestarme.

Gabriel levantó las manos en un gesto de derrota.

—Muy bien, sólo voy a quedarme aquí atrás. Mirando. Atentamente.

Hice una señal de silencio y sentí a Jamie moverse a mi lado. Sus párpados se
abrieron y saltó como si acabara de despertarse de una pesadilla. Él parpadeó un par
de veces, adaptándose sus ojos a la increíble visión vampiro, clara y nítida.
Lentamente se sentó, estirando sus músculos recientemente formados.

Los no-muertos eran, en general, más atractivos que antes de transformarlos.


Incluso los vampiros que no eran convencionalmente atractivos en la vida, tenían un
poco de brillo sexy después de la muerte. Mientras mantuvieran la higiene básica,
continuarían de esa manera. Jamie, que ya había sido bendecido en el departamento
de las apariencias, ahora tenía una distintiva injusta ventaja. Los ojos eran más
oliváceos, de color verde jade, y ahora se destacaban claramente en su piel suave. Sus
labios carnosos entreabiertos con dientes anormalmente blancos. El niño glamour
seguía allí, pero cubierto por algo más peligroso, más atractivo.

De repente, sentí los ojos de Gabriel sobre mí, y si yo hubiera podido haberme
puesto colorada, mis mejillas habrían sido del color de la remolacha. Me aclaré la
garganta y mantuve mi voz baja y suave.

—Jamie, ¿cómo te sientes?

—Como si hubiera sido atropellado por un coche. —Murmuró. Miró de


nuevo, dándose cuenta de que la voz femenina a su lado no era en realidad su madre.

Jamie agarró la sabana y la atrajo hacia su pecho.


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—¿Señorita Jane?
—Jamie.

Observó la habitación rápidamente, vio a Gabriel, y se fue al otro lado de la


cama. Estuvo a punto de caer, pero sus reflejos le ayudaron a detenerse justo antes
de que su peso lo empujara por el borde. Hizo una especie de giro que lo dejó de pie.
Sus ojos adquirieron una especie de mirada vidriosa de pánico, y empezó a jadear.
Pude ver la comprensión cruzando su rostro.

Él no necesitaba respirar.

—Jamie, voy a necesitar que mantengas la calma.

—¿Calma? ¿Qué me está pasando?

—¿Qué es lo último que recuerdas?

Él se mordió el labio inferior.

—Uh, yo estaba trabajando. Conduje la camioneta a su tienda. Usted me


saludó y me sonrió. Recuerdo haber pensado lo que me gustaba esa blusa en usted
porque era, uh... —Gabriel se aclaró la garganta, Dick miró con advertencia a Jamie,
y él reconoció inmediatamente su posición más baja en el tótem de la habitación...—
Sus ojos se destacaban. Usted me llamó, y yo me volví, vi el coche rumbo a mi
dirección... Eso fue todo.

—El coche te atropelló. Te atropelló y se fue. Estabas sangrando, y había


mucho daño interno. Estabas muriendo, y me pediste que te transformara.

Jamie se frotó su nuez de Adán y tragó, una señal de que la sed se estaba
formando en su garganta.

—No me acuerdo. Recuerdo la sensación de no querer morir, pero eso fue


todo. ¿Así que soy un vampiro ahora?

—Sí
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—Genial.
Mi frente se arrugó.

—En serio, ¿eso es todo? ¿Esa es la suma total de tu respuesta?

—Sí. —Se encogió de hombros.

—Estamos hablando de un cambio total de tu estilo de vida, nuevos horarios,


dieta nueva, nuevas reglas, nuevo estilo de vida. ¿Y tu respuesta es genial?

—Voy a ganar un abrigo largo y negro como ese tipo, ¿Ángel? Ohh, o de Spike.
A mi hermana le encanta ese programa.

—Tanta MTV y Twitter realmente entorpecen tus respuestas emocionales,


¿sabes?

Una nota de verdadero temor, de preocupación se deslizó en su voz.

—Espere, ¿mis padres saben que soy un vampiro?

Asentí.

—Alguien del Consejo, el órgano de gobierno de los vampiros, fue a tu casa


la noche que moriste.

—¿Qué quiere decir con la noche que he muerto? ¿Cuánto tiempo he estado
fuera?

—Se necesitan tres días para ascender como un vampiro.

—¿Me perdí tres días de escuela? —gritó—. ¿Sin ser liberado? Voy a estar
expulsado del equipo de baloncesto. ¡Oh hombre, mi padre me va a matar!

—Estoy segura de que morir cuenta como una ausencia justificada.

—¿Estaban enfadados? —preguntó—. ¿Estoy castigado?


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—No. Ellos estaban enojados porque te lesionaste. Pero no estaban


enfadados... contigo.
—¿Puedo verlos?

—No por algunos días. Tenemos que asegurarnos que tú, uh, eres seguro para
estar cerca de los seres humanos. Es un poco peligroso para ti estar alrededor de la
gente en este momento. Y sé que odias hacer daño a alguien. Tendrás que
acostumbrarte a comer y todo el asunto de la sed de sangre, antes de que podamos
dejar que te acerques a transeúntes inocentes.

—Oh, hombre, ¿por qué tenías que hablar de comida? Tengo hambre. —Él
gimió, frotándose el abdomen—. Bueno, no tengo hambre, en realidad, pero sed,
mucha sed. Como si hubiera estado en el desierto durante días. ¿Esto es normal? —
preguntó con la voz distorsionada mientras sus colmillos se extendían y golpeaban
contra el labio—. ¿Qué es esto? —Puso su mano sobre su boca—. ¿Qué mierda es
esto?

—Esos son tus colmillos. —Le dije—. Es una respuesta perfectamente normal
a tu hambre.

—Oh, Dios mío. ¡Esto es tan vergonzoso! Me siento como si tuviera que
caminar con un cuaderno grande cubriéndome la cara.

Me reí, pero Gabriel preguntó:

—¿Por qué es tan divertido?

—¿Cómo puedo hacer que desaparezcan, señorita Jane?

—Bueno, en este momento los necesitas. Pero vamos a trabajar en el tema de


retraerlos. Quedémonos tranquilos y calmados, te voy a acompañar en tu primera
comida, ¿ok?

—¿Va a ser repugnante?

—Toma un tiempo acostumbrarse. —Le dije—. Pero no es un gran problema.


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¿Estabas avergonzado cuando te servía aquellas crepes con caras sonrientes?

—Estoy avergonzado de que tenga que hablar de eso ahora —dijo Jamie,
lanzando una mirada a Dick y Gabriel.

—Bueno, esto es similar. Es sólo el desayuno. Ahora, voy a poner mi muñeca


en tus labios, y haz lo que creas que debes hacer, ¿ok?

—¿Le haré daño? —me preguntó, mirando mi brazo con miedo.

—No, si no quieres hacerme daño. —Le aseguré—. Ahora, sólo hay que poner
tus colmillos en la piel y muerde.

—Me parece que no puedo... No quiero.

—Tal vez deberíamos probar con sangre embotellada —ofreció Gabriel.

Le lancé una mirada.

—¿Lo vas a mimar, o quieres un vampiro completamente funcional que no


vaya a vivir en nuestro sótano durante treinta años?

—¿Qué?

—Aquí, Jamie, te voy a ayudar con esto de nuevo, pero la próxima vez, lo
tienes que hacer por ti mismo. —Me mordí la piel delgada de mis venas, haciendo
una mueca por el ruido, y le ofrecí a Jamie. Lamió tímidamente sobre la herida y la
sangre que se acumulaba en mi piel. Podía oír el gruñido detrás de mí de Gabriel.
Jamie tomó el bocado y sacó sangre de la herida con facilidad. Sus manos
envolvieron mi brazo, y se inclinó sobre mí, apoyando su espalda en mí. Se relajó,
acariciando la piel de mi brazo de una manera que claramente no era platónica.

Mordiéndome el labio, miré a Gabriel y Dick. Mi novio parecía estar


debatiéndose sobre si dejaba que me encargase de la situación o lanzaba a Jamie por
la ventana, mientras que Dick estaba luchando contra la risa histérica a mi costa.

—Jamie, ya es suficiente. —Dije, usando lo que esperaba que fuera una buena
imitación de la voz de mi madre de “se razonable Jane”.
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Jamie gruñó y tiró de mi brazo posesivamente. Movió sus caderas hacia mí, y
mis ojos se abrieron. Jamie tenía un problema. Bueno, no era un problema. Era un
problema perfectamente normal.

Abrió los ojos y siguió mi línea de visión a la tienda de campaña en sus


pantalones. De inmediato se apartó y agarró una almohada para cubrirse.

No estaba preparada para vivir con un adolescente.

—Lo siento —dijo él, haciendo una mueca.

—Hm, sucede —reconoció Gabriel, y sutilmente se movió más cerca de la


cama para ayudarme a levantarme de ella—. No dejes que suceda cerca de Jane. No
es apropiado.

—¿Quién eres tú? —exigió Jamie a Gabriel.

—¿Quieres experimentar un poco de sangre embotellada ahora? —le


pregunté, eliminado la vergüenza por pura fuerza de voluntad—. Es necesario
acostumbrarse a alimentar ambos sentidos. Si deseas alimentarte de seres humanos,
ésta es tu elección. Pero mientras que estés viviendo conmigo, voy a pedirte que te
quedes con la dieta no-violenta.

Jamie aceptó el Tipo 0 ofrecido de un trago, y palideció.

—Estoy bien... Espera, ¿voy a vivir contigo?

—Sí, te he convertido, así que yo soy responsable de ti. Como un padre


adoptivo. Si haces la locura de comerte un autobús lleno de monjas, voy a estar en
serios problemas. Así que, si soy seria contigo o parece que estoy siendo irracional,
es sólo porque tú no has entendido las reglas todavía. Y estoy tratando de
mantenernos a la vez lejos del Juicio Final... La versión vampírica irónica/dolorosa
de la pena de muerte.

Los ojos de Jamie observaron la habitación, comprobando sus nuevos


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aposentos. Considerando que era mi habitación cuando yo estaba con Jettie de


pequeña, todavía tenía un papel con rayas de color de la menta y una cama con
dosel, no pensé que quedaría terriblemente impresionado.
—¿Cuánto tiempo voy a estar aquí?

—Hasta que estés listo para vivir solo.

—Pero ¿qué pasa con la escuela? —exigió, con la voz rota—. ¿Trabajo?
¿Béisbol? ¿Universidad?

—Sinceramente, no lo sé. Tal vez cuando estés listo, podemos pedir a Ophelia
organizar algunas clases particulares por lo que aún puedes graduarte con tu clase...
Suponiendo que estás dispuesto a tener una ceremonia nocturna. ¿Y la universidad?
tal vez dentro de unos años puedes intentarlo. Desde la Revelación, la mayoría de las
escuelas han añadido clases nocturnas a sus horarios. Sé que probablemente estás
confiando en becas de béisbol, pero yo te puedo ayudar con la matrícula. Me siento
un poco responsable de la misma. Lo siento, Jamie. Sé que esto es mucho para
asimilar. Confía en mí, que he estado allí. Tienes que centrarte en que estás vivo,
técnicamente hablando. Y una vez que dejes de pensar en todo a lo que renunciaste,
ser un vampiro será bastante increíble.

—¿Como qué? —exigió.

—Bueno, eres súper fuerte, por ejemplo, como los atletas que usan sustancias
ilegales mil veces. ¿y eso que hiciste para no caer de cara? No se puede comparar a lo
que puedes hacer en relación con el equilibrio y la agilidad. Puedes correr más rápido
de lo que nunca imaginaste. Y algunos vampiros ganan talentos de bonificación
extra.

—¿Como cantar?

Dick se echó a reír y murmuró algo acerca de “karaoke”, que era una clara
referencia a la última vez que estuvieron en la bodega como un grupo y me cantó
una versión particularmente triste de “El amor es un campo de batalla”. Gabriel trató
de aclarar su garganta cubriéndose la risa, pero fracasó. Les hice una mueca.

—No, como Gabriel, que puede alterar la memoria humana. Es útil cuando
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necesitas alimentarte de tus vecinos y que se acuerden de haberse pinchado en el


cuello con un tenedor durante una barbacoa.
—Wow. —Hablaba con admiración—. ¿Qué puedes hacer?

—Puedo leer la mente.

Jamie me miró sorprendido, lo que me hizo pensar acerca de lo que había


pensado en el último minuto.

—Sólo las mentes humanas. —Le dije—. Pero yo trato de no husmear en los
cerebros de las personas. Es muy grosero. Todavía no puedo leer a los vampiros, a
menos que me esté alimentando de ellos. Y eso sucede generalmente cuando Gabriel
y yo estamos... Olvídalo.

—Quiero ver. —Dijo Jamie.

Fruncí el ceño.

—Gabriel y yo no vamos a hacer eso delante de ti.

—No, quiero ver qué tan rápido y fuerte soy. ¿Puedes llevarme por ahí? Yo
sólo quiero correr o algo así. ¿Por favor? Parece que he estado durmiendo durante
días.

Miré hacia arriba y vi a Gabriel mover la cabeza.

—No estoy seguro de que sea una buena idea, Flaca —añadió Dick, lanzando
miradas nerviosas en mi joven protegido.

Jamie me mostró sus grandes ojos verdes de cachorro, y sentí una extraña
sensación de fusión en el pecho. Gemí. Esto no era un precedente saludable para
definirlo, él me convenció por ser adorablemente patético.

—Por favor —me rogó—. Tengo algunas preguntas para ti, y son algo
particulares.

—¿Qué tipo de preguntas? —preguntó Gabriel.


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—De tipo particular —respondió Jamie.


Con incertidumbre, hice mi clásico levantamiento de ceja a Gabriel, lo que
significaba, por el amor de Dios, por favor dime qué hacer.

Gabriel se encogió de hombros.

—Es contigo. Eres una Creadora ahora.

—Esto es decididamente inútil —Le dije.

—Idiota —Jamie tosió en falso en su mano.

Me volví hacia mi nueva transformación y le di una mirada fulminante

—Realmente, ¿diste una tos falsa y dijiste idiota a mi novio? ¿Qué viene ahora?
¿Un estornudo de perra?

Dick se rió por lo bajo. Me volví hacia Dick.

—Debí dejar que lo transformaras tú. —Me volví a Jamie y le puse un dedo
en el pecho—. Ok, pero al primer signo de tornillos sueltos en el autobús de las
monjas, te voy a romper los tobillos como Kathy Bates en Misery. —Él me dio una
mirada en blanco. Suspiré y traté de pensar en una tortura de referencia más reciente
en el cine—. Voy a aserrarte el culo. —Se rió—. Lo digo muy en serio. Harás lo que
yo diga, cuando yo diga, o no serás capaz de caminar durante una semana.

Miró sorprendido por un momento, luego asintió.

—Lo creas o no, mi madre solía decir lo mismo antes de ir a Walmart con
Daisy.

—Genial. — Me reí mientras tocaba su camiseta ensalzando las virtudes del


Festival Sur de Libros—. Cálmate, esta es su primera vez.

Trotamos por las escaleras con Dick y Gabriel pisándonos los talones. Me
detuve en el porche, olfateando el aire, tratando de sentir a los seres humanos que
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podrían cruzarse en nuestro camino. Jamie estaba mirando el cielo, protegiendo sus
ojos sensibles de la luz de la luna. Él flexionó sus manos, se maravilló de cómo el
tendón y el hueso se movían bajo la piel. Sonrió y me miró como un niño dando sus
primeros pasos.

—¿Estás listo? —pregunté.

Jamie estaba estirando sus brazos por detrás de sus hombros de forma
provocativa, diciendo con claridad que él no me consideraba un rival deportivo.

—¿Qué pasó la primera vez que saliste?

—Traté de comerme a mi mejor amiga

Se congeló con sus brazos sobre su cabeza, y frunció el ceño.

—Bueno, voy a tratar de no hacerlo entonces.

Me reí y di unos pasos rápidos hacia el pasto. Jamie me alcanzó rápidamente.


Mi niño pequeño corría, era algo digno de contemplar. Cómo alguien podía ser tan
voluminoso, ágil y ligero de pies, era un misterio. Corrimos a lo ancho de mi tierra,
saltando colinas cubiertas de hierba por ninguna otra razón que gusto. Jamie gritó
cuando aterrizó un poco inestable en sus pies y, a continuación, bordeamos un viejo
cobertizo que mi bisabuelo solía usar para encerrar ciervos.

—¡Esto es genial! —gritó arrojándose de espaldas en un salto mortal y


caminando sobre sus manos en el césped.

Me senté en un tronco caído y observé. Con una sonrisa preocupada en las


comisuras de mi boca.

—Puedo ver todo, cada cráter de la luna, cada rama de cada árbol. Puedo oler
todo, desde hierba aplastada bajo mis pies, hasta el olor de tu piel. ¿Alguien te ha
dicho que hueles como el melocotón y canela?

—Calma ahí —le dije con firmeza.


Página 59

—No, eso es sólo ese olor clavado en mi mente, probablemente porque fue lo
último que olí mientras moría. Ese olor significa seguridad, significa casa, que es
probablemente un extraño instinto vampiro, ¿eh? —Él continuó como si no le hubiera
advertido por su comportamiento inapropiado—: ¿Cómo nunca oímos hablar de
estas cosas cuando hablaban de vampiros en las noticias? Todo era “Sea respetuoso
y prudente al aproximarse a un excéntrico muerto no vivo”. Nadie dice “los vampiros
son como superhéroes”. ¡Pídale a uno de ellos que salte desde un edificio alto en un
solo salto!

—Porque los vampiros estarían extremadamente molestos si los humanos


hicieran eso. —Medité.

—Lo que sea. Si vuelvo a ir a la escuela, voy a convencer al director para que
me deje continuar jugando al béisbol. Podríamos ganar con mis nuevas habilidades.
—Dijo saltando de nuevo y ejecutando varios mortales hacia atrás—. Sin embargo,
vamos a tener que jugar por la noche.

—Bueno, de todos modos, puede ser que te dejen en el equipo de porristas. —


Me reí mientras corría por el campo.

—¡Hey!

—Sólo estoy bromeando. Si te dejan ir a la escuela, iré a cada juego y voy a


usar uno de esos grandes pins embarazosos con tu foto en él. —Su rostro se dividió
en una gran sonrisa llena de dientes—. ¿En serio?

—Verdad. Alguien tiene que mantenerte fuera de los aperitivos de la cancha.


Los Half Moon Howlers pueden no soportar la pérdida si fueras estacado por los
espectadores enojados.

—Graciosa. —Frunció el ceño, finalmente parándose para sentarse a mi


lado—. Entonces, ¿vas a decir algo acerca de las reglas? Probablemente deberíamos
hablar de ellas ahora. Nada de lo que es increíble viene sin un inconveniente. Como
los esteroides, o salir con una chica con un padre loco.

—¿Cuánto sabes de nosotros? —le pregunté—. Desde nuestro origen en la


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historia, la razón de por qué salimos del ataúd, ese tipo de cosas.
—Bueno, yo estaba en la escuela primaria durante la Gran Revelación, y mis
padres no me dejaban ver las noticias porque tenían miedo de que me diera pesadillas.

—Gracias por recordarme de nuevo lo joven que eres. —Suspiré—. Ok, nadie
sabe de dónde vinieron los vampiros. Casi todas las culturas tienen algún tipo de
vampiro en su folclore. Yo podría aburrirte hasta las lágrimas, describiendo las
tradiciones eslavas procedentes de las creencias más populares, probablemente
propagadas por los gitanos cuando viajaron a la India y Egipto. Pero es tu primera
noche, así que te sobra. Hay un montón de libros en la biblioteca que debes tener en
cuenta, de todos modos.

Jamie palideció ante la mención de la lectura, pero mantuvo un silencio


respetuoso.

Continué.

—Los vampiros lo tuvieron muy bien durante casi dos mil años,
escondiéndose en las sombras, bebiendo hasta saciarse, pareciendo todos hermosos
y sin edad. Y entonces este impostor idiota, el consultor Arnie Frink, fue
transformado y exigió a su jefe horas de trabajo nocturno, amparándose en las leyes
estadounidenses de discapacidad. Después que el tribunal determinó que Arnie no
estaba loco o respirando para lo que importaba, Arnie tuvo sus horas de la noche, un
establecimiento precioso, y una entrevista con Barbara Walters. Los vampiros
estaban mostrándose, queriendo o no. Probablemente recuerdes a todo el mundo
corriendo con pánico, comprando Kits de Defensa para el hogar contra vampiros en
WalMart, haciendo cruces con estacas en el patio de las barracas. Los vampiros
estaban entrando en pánico también, formando el Consejo Mundial Para La
Igualdad Del Trato De Los Muertos Vivientes, haciendo intentos de formar un frente
ante los gobiernos de todo el mundo, tratando de mantener a raya a las multitudes.
Pero me di cuenta de que te resulta igual de molesto a ti viniendo de mí, así que sólo
voy a referirme a la Guía Para Un Recién Muerto-Vivo. Se trata básicamente de una
guía de supervivencia para los vampiros recién convertidos. Es necesario
memorizarlo, partes de ella pueden llevarse en el bolsillo.
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Jamie gimió al pensar ante la idea de llamar a su casa, así que pasé a temas
más interesantes.

—Las reglas son muy simples. La cosa más importante que tienes que
recordar es: el sol es malo. Eso te va a matar. No hay argumentos, no hay
negociación. Vas a ser un pequeño montón de polvo. Yo intenté usar protector solar
SPF 500 una vez, pero terminé con graves quemaduras en mis manos porque me
olvidé de proteger los pliegues entre los dedos. El dolor no se puede describir. Lo
evitaría totalmente en la medida de tu capacidad.

—Ok, pero ¿qué pasa con las estacas, cruces, balas de plata y todo eso? Porque
creo que una pistola con balas de plata sería muy impresionante para la autodefensa.
Me gustaría ir con un abrigo negro.

Suspiré, y me prometí a mí misma mantener a Jamie y Dick separados tanto


tiempo como fuera posible.

—Somos alérgicos a la plata. Imagínate meter la mano en un avispero y


obligarte a escuchar a Wiggles6 mientras que los pequeños bastardos te pican
repetidamente—. Hizo una mueca—. Sí, duele. Y si eres dosificado con mucho de
eso, tus capacidades curativas se sobrecargan, y puedes tener una versión vampírica
de shock anafiláctico.

—¿Eh?

Suspiré, recordándome a mí misma que estaba tratando con una persona


joven.

—¿Alguien en tu escuela es alérgico a los cacahuetes?

Él asintió con la cabeza.

—La cara de Tiffany Scott se hincha y se pone morada si se acerca a la


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mantequilla de maní. Ella tiene que sentarse en una mesa especial en la cafetería.

6
The Wiggles es una banda de Sídney, Australia, que está especializada en música destinada a niños
en edad preescolar.
—Pues lo mismo.

—Esto es genial.

Me aclaro la garganta.

—Déjame ver, estaca de madera en el corazón, la decapitación, el fuego todo


es fatal. Conseguimos ver nuestros reflejos. Las cruces no son gran cosas, a menos
que tú y Dios tengan algunos problemas no resueltos. Entramos en casas sin ser
invitados, pero podemos ser acusados penalmente si lo hacemos, entonces no vamos
a probarlo.

—¿Podemos convertirnos en murciélagos?

—Lamentablemente, no.

—¿Ajo?

—Vetado, pero no es dañino.

—¿Y el sexo?

Traté de mantener la expresión más neutra posible.

—¿Qué tiene?

—¿Puedo tener?

—Esa es tu opción.

Jamie se acercó a mí y puso su mano en mi muslo. Corrí y me alejé a una


distancia que no me pondría en algún tipo de lista de observación.

—No, no, no. Así no es como funciona.

—Pero dijiste que Gabriel es tu creador, y tú estás... con él.


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—Estoy con él porque él es mi novio y mi prometido ahora.


—¿En serio?

Reflexioné sobre si estaba más sorprendido porque iba a casarme, o por


casarme con Gabriel. Asentí.

—Él sólo pasó a ser mi novio después de transformarme. No tiene nada que
ver con esta cosa del creador.

—Pero, ¿qué pasa si quiero enamorarme?

Me encogí de hombros.

—Una vez que te hayas establecido, puedes salir con quien quieras, siempre y
cuando haya un adulto consintiéndolo y no hagas nada anatómicamente
comprometedor en mi casa.

Esto le dio un brillo en sus ojos, de repente estaba muy agradecida de que
Jamie no pudiera embarazar a nadie. No habría látex suficiente para contener aquel
brillo.

—Tienes que tener cuidado con los humanos, Jamie. —Dije, con tono
amable—. Los papis no serían felices de encontrarte rodando en el asiento trasero
con sus hijas, no vas a estar más feliz ahora que tienes colmillos. Y aunque que un
disparo de escopeta no te va a matar, va a doler como el infierno. Y no quieres
hacerles daño a las niñas también. Eres un chico guapo. Podrías romper un montón
de corazones.

Él me sonrió y puso su mano en mi rodilla.

Gemí.

—Lo entendí mal, ¿eh?

—Sí, y tu mano continúa todavía sobre mi rodilla. —Suspiré—. Esto lo


resuelve. Vamos a tener que mantenerte lejos de Dick Cheney.
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—¿El vicepresidente?
—Oh, tenemos que hablar.

Página 65
Capítulo 4
Traducido por Blanca20011983
Corregido por Noebearomero

“Habrá eventos externos que pueden distraerte de tus tareas como creador.
Solamente deja a tu creación con vampiros de confianza. Bajo ninguna circunstancia dejes
solo a tu pequeño con un ser humano, a menos que desees resolver casos de homicidio
por negligencia, con grandes cantidades de dinero.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

J
amie demostró ser tan enérgico e inquieto como cualquier bebé recién
nacido en su primer día en casa después del hospital. Ninguno de
nosotros descansó hasta que el último borrón de cielo nocturno fue
quemado por el sol y él se desplomó en la habitación de invitados.

Después de unas horas preciosas de sueño irregular, estaba teniendo un sueño


muy extraño. En primer lugar, un hombre corpulento con un pelo rizado
desordenado estaba de pie delante de River Oaks, gritando y agitando los puños.
Entré en su mente, pero todo lo que conseguí eran olas de odio, pesar, rabia y
arrepentimiento, tonos de rojo y naranja alternados. Me aparté de la masa furiosa de
pensamientos. Mi mente, en el extraño sueño, estaba dentro de una casa, mi abuela
estaba en la esquina, y se enojó, diciendo cosas horribles de mí. Yo era una decepción
para mi familia. Yo era una ladrona. Yo era una usurpadora. Su voz era una niebla
fría que se arrastraba por el suelo, en mi cama, envolviendo mi cabeza mientras los
insultos estaban más cerca de casa. Era anormal e incorrecto. Fui yo quien debería
haber muerto. Yo era una perra, manchando la casa de mi familia con mi perverso
amante muerto.
Página 66

Por desgracia, era prácticamente el mismo discurso de Navidad.


En el momento exacto que el sol se deslizó detrás del horizonte, el teléfono
sonó. Gabriel gimió y rodó lejos. Todavía aturdida, alcancé el teléfono y manipulé el
mando a distancia para elevar las cortinas a prueba de sol. Un crepúsculo púrpura
encantador se filtró a través de las ventanas, mientras mis ojos se acostumbraban.
Parpadeando, cogí el teléfono y oí un bufido desigual en la línea.

—Querida Jane, tengo malas noticias.

Un poco más despierta, puse el teléfono más fuerte en mi oído.

—¿Madre? ¿Qué pasó?

—Jane, tu abuela Ruthie murió.

Me senté, tirando de la colcha conmigo y tirando a Gabriel de la cama.

—¿Qué?

—Oh. —Gabriel murmuró en el suelo.

—Tu abuela murió esta tarde. Lo siento, cariño.

—No, no, lo siento mamá. ¿Estás bien? ¿Qué pasó?

Mi mente se fue directa al novio de mi abuela, Wilbur, que nunca me inspiró


confianza. Los cuatro maridos de la abuela Ruthie y su ex novio, murieron en
circunstancias sospechosas, como un camión de reparto a gran velocidad, un recluso
mordiendo el interior de la garganta, una alergia previamente desconocida de la
famosa tarta de fresas y ruibarbo de la abuela Ruthie, un choque por rayos en el
campo de golf, y una dosis de Viagra mal calculada. Así que cuando se emparejo con
un ghoul (una versión triste del vampirismo, tan débiles que apenas están calificados
como inmortales) con una historia marital semejante, dije (lo suficientemente fuerte
para que toda la familia me oyera) que era sólo una cuestión de tiempo antes de que
uno de ellos apareciera muerto. Aunque Wilbur básicamente era un Splenda de los
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vampiros (una imitación débil e ineficaz de lo real) mi apuesta estaba en la abuela


Ruthie. Hice una apuesta con Dick relacionada con la posibilidad de que ella fuera
medicada por botulismo.
Wilbur y la abuela Ruthie parecían muy felices juntos, aunque creo que
cuando no sabes cuando tu compañero puede facilitar su salida de esta vida, se añade
una cierta cantidad de especias a la mezcla de adrenalina.

Extraño.

—Tu abuela tuvo un ataque repentino en la reunión del Club de Jardinería.


Ella estaba gritándole a Bitty Tate por tener el descaro de poner sin permiso en la
puerta del Ayuntamiento clavos de difuntos en las macetas patrocinadas. Y
simplemente cayó de rodillas.

Eso no sonaba natural para mí, pero no creo que ayudara hablar de eso.
Parecía que por primera vez, mi madre tenía una razón legítima para estar agotada,
hacer exigencias y tener ataques de histeria. Pero ella parecía muy tranquila. Su voz
no había fallado ni una sola vez durante nuestra conversación. Ella no me había
pedido hacer una ensalada de jamón, queso crema, gelatina e ir a su casa para recibir
a los amigos. No estaba preguntando qué iba a usar durante el velorio. Yo estaba más
que un poco preocupada.

—¿Cómo estás? —le pregunté.

—Estoy bien, cariño. Me he estado preparando para esto durante un tiempo.

—Eso es extraño.

—Ya me conoces, Jane. Tengo que cuidar de todos los detalles ahora,
centrarme en eso. Voy a caer en pedazos después. No te preocupes.

Asentí. Cuando mamá finalmente se calmase, papá estaría allí para cuidar de
ella, para juntar sus piezas. Él era mejor en eso de lo que la gente creía. Pero de todos
modos, estaría de pie con sedantes en cantidades industriales.

—Ahora, tu abuela tenía preparado todo el servicio...


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—Por supuesto que lo tenía —le dije, girando los ojos e imaginando los elogios
que la abuela había mecanografiado, realzado, y entregado al reverendo Neel.
—Pero no hay ninguna regla que diga que debemos tener funerales durante el
día. Podríamos comenzar después de la puesta del sol —ofreció mamá. Sonreí.

—Ruthie rodaría en el ataúd si supieras que estás haciendo eso.

—¡Jane!

—De acuerdo, lo siento. Es demasiado pronto. Voy a estar bien, mamá, la


verdad. Yo como que me despedí cuando ella, ya sabes, me dijo que era un monstruo
sin corazón y no era su nieta. Y en realidad, la mayor parte de la ciudad sabe de mi
condición actual, no van a preguntar por qué no estoy allí. Y en realidad, no creo que
la abuela Ruthie me querría allí con sus amigos.

—Por lo menos ven al funeral.

Yo estaba avergonzada por la duración de la pausa.

—Janie, te necesito ahí, por favor —su voz se elevó unas octavas, y mi
voluntad se desmoronó.

—Muy bien, madre, estaré allí.

Hablamos de la logística y de los alimentos. Resulta que me esperaban para


hacer una ensalada de pasta, un plato de queso, delicia de maíz, a pesar de que no
podía comer nada de eso, y ambas sabíamos que las señoras de la iglesia vendrían
con suficientes guisos para hundir una armada. Pero era el gesto lo que contaba. Si
me presentaba con las manos vacías, sería visto como si estuviera faltando el respeto
a mi abuela por última vez. E incluso si yo estaba dispuesta a hacerlo de manera
diferente, no sometería a mi madre a las señoras de la iglesia susurrando acerca de
cómo yo era una hija sin corazón.

Una vez en mi vida, pasaría por una situación con un poco de dignidad. Muy
bien, no lo haría, pero no fingiría como si mi vida dependiera de ello. Colgué el
teléfono, y por primera vez en mi vida, o la vida humana, mi primera reacción fue
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tomar el teléfono y llamar a mi hermana.

Extraño.
Gabriel se subió de nuevo a la cama, hundiendo la cara en la almohada. En
estado de shock, me apoyé en la cabecera.

—Mi abuela murió.

Gabriel levantó la cabeza, con una ceja levantada.

—Pero creí que habías dicho que la mezquindad era un conservante.

—Es evidente que estaba equivocada —suspiré mientras entrelazaba sus


dedos con los míos—. Estoy bien. En serio. Un poco triste porque murió con esas
cosas amargas entre nosotras, pero también soy lo suficientemente inteligente como
para reconocer que nada volvería a cambiar a menos que por arte de magia me
transformase en la persona que ella quería que yo fuera. No le debía eso sólo porque
pasó a ser mi pariente. Pero se lo debo a mi madre y mi hermana, para ayudarles a
superar cualquier proceso de duelo que estén pasando.

Gabriel puso su brazo alrededor de mi hombro y tiró de mi cabeza contra su


barbilla.

—¿Para qué me necesitas?

—Necesito que estés descansado, así cuando todo se desmorone en mi cabeza,


tendré una red de seguridad —dije, acunándome en su cuello.

—Excelente. Lo haré —dijo, cerrando los ojos y pareciendo dormitar sentado.

Escuché por ruidos de movimiento en la casa, pero no oí nada. Al parecer, el


teléfono no había despertado a Jamie. Cuidadosamente me desenredé del abrazo de
Gabriel, bajé las escaleras y me di cuenta que mi creación no se había levantado
durante la noche, lo cual no fue una sorpresa. Pero el rastro de sangre sintética
embotellada desparramadas desde la cocina hasta la escalera me dijo que en algún
momento del día salió de la cama, y bebió el resto de nuestro abastecimiento de
Factor tipo 0. Nunca supe de un recién nacido haciendo algo así. Yo estuve
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prácticamente en estado de coma durante mis primeros días como un vampiro. Pero
creo que todas las apuestas están de sobra cuando se trata de cualquier fuente de
alimento y un adolescente.

—Sería un error matar a mi creación —murmuré, moviendo los restos para


tratar de encontrar alguna ilusión de comida. Me calmé con la mitad de una botella
de sangre sobrante de una fiesta hace unas semanas, escondida en la parte trasera de
la nevera—. Sería un error matar a mi creación.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por un golpe en la puerta. Todavía


tenía la botella en los labios y en el medio del trago cuando Jenny entró por la puerta
y gruñó:

—¡Jane!

Casi me atraganté con la sangre, recordándome una vez más que darle una
llave extra de la casa a Jenny era un gesto de buena fe. Recuperarla ahora sería un
salto en la dirección equivocada.

—¿Jen?

Yo nunca había visto a mi formal y amable hermana tan despeinada, y eso


incluía una vez que luchamos en el barro del Festival de Otoño de Comercio del año
pasado. Su cabello rubio oscuro estaba atado en una pequeña cola de caballo. Tenía
los ojos rojos e hinchados. Y llevaba una capa de color frambuesa. No sabía que
Jenny tuviera un abrigo.

Jenny se sorbió la nariz y echó los brazos alrededor de mí. Gabriel bajó las
escaleras y vio a Jenny sollozando tranquilamente en mi hombro. Levantó las cejas
con asombro. Me encogí de hombros. Cuando volvió a subir las escaleras de nuevo,
me dije ¡Cobarde! en silencio para él.

—Jenny, cálmate —le dije, acariciando su espalda extrañada—. Te voy a hacer


un poco de café.

—Ok —gimió ella mientras caía en una de las sillas de la cocina—. Es que no
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podía ir a casa de mamá con sus preocupaciones, así que mi primer pensamiento fue
que debía venir a ti.
—¿En serio?

—Lo sé, yo estaba también sorprendida —admitió mientras yo ajustaba la


cafetera—. Quiero decir, sé que no es perfecto. Sé que las dos no se llevan bien, pero
aún así es difícil, ¿sabes? No me gusta el hecho de que estuvimos unidas la mayor
parte de mi vida, y que al final... no nos habláramos.

Una punzada de culpabilidad golpeó mi pecho. La abuela Ruthie había sido


una fuerza divisoria para las dos. Yo era claramente la favorita de papá. Mientras ella
me preguntaba por qué no podía ser más como Jenny, ella discutía constantemente
con Jenny sobre lo preocupada que estaba por mí. Jenny sólo quería ser la favorita de
alguien. La abuela estaba más que dispuesta a dar la clase de atención que necesitaba,
si Jenny estuviese a punto de saltar.

Mientras que Jenny y yo empezamos a arreglar nuestras diferencias de los


últimos meses, ella y la abuela Ruthie pasaban cada vez menos tiempo juntas. La
abuela no podía entender por qué Jenny estaba perdiendo el tiempo conmigo. Y
Jenny perdió la paciencia con las críticas y reclamaciones sobre mí. Era terrible ser
la cuña que separara a las dos, pero tenía que admitir que Jenny estaba más relajada,
más humana, sin la influencia de la abuela.

Me alegré que Zeb y Jolene pasaran mucho tiempo en casa y que de vez en
cuando necesitaran alimentación. De lo contrario, sólo tenía el recipiente para la
crema y el azúcar que quedaba de mis días humanos para ofrecer a Jenny. Me serví
una taza de café y me senté en la mesa.

—Mamá dijo que en el funeral, debemos ir con nuestro recuerdo favorito de


la abuela. En su nota para el pastor, la abuela dijo que ella quería que nosotros
demostráramos la mujer amable y cariñosa que había sido. Yo pensé en hablar de las
veces que me llevó en viajes especiales para pequeñas compras o cuando ella me llevó
a los Teeny Teas para mostrarme los vestidos que había hecho. ¿Y tú?

Hmm, una historia bonita y dulce de la abuela Ruthie. El recuerdo más feliz
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que tengo de ella fue cuando ella y mi fantasmagórica tía Jettie tuvieron un ataque
de gritos a través de la pizarra. Los recuerdos de ella arrastrándome pataleando y
gritando de Teeny Teas difícilmente serían clasificados como material de memoria.
La decepción de ella con mi baja ubicación en un concurso de Pequeña Miss Half-
Moon Hollow, al que ella me obligó a participar, tampoco. O la vez que ella no me
habló todo un verano porque yo no saldría con un cretino que respiraba por la boca,
nieto de uno de sus amigos del club de bridge. (El mejor verano de mi vida).

—¿Jane?

—Estoy pensando —murmuré.

Las rabietas, el regaño, las falsas emergencias médicas, los muchos, muchos
recordatorios de que yo no era la nieta que ella esperaba que fuese. No puedo decir
que eso sirviera como un recordatorio cálido y vago de la abuela.

—Tiene que haber algo, Jane. Quiero decir, no siempre vivieron enfrentadas
la una a la otra.

—Ya sabes, en algunas culturas, los dolientes contratan a personas para que
parezca que el difunto ha sido amado y se lo echa de menos. ¿Tal vez podría contratar
a alguien para hacer un recuerdo especial? —Sugerí. Jenny me frunció el ceño—.
Mira, Jen, nunca estuve a la altura para la abuela Ruthie. Ella no hizo ningún
esfuerzo por ocultarlo. ¿Por qué fingir ahora? Si me paro frente a un montón de gente
y digo la poética de mis momentos conmovedores con mi abuela, todo el mundo
sabrá que estoy mintiendo. Así que ¿por qué hacerlo?

—Pero por lo menos ¿harás algún gesto?

—Jenny.

—Los funerales son para los vivos, Jane, no para los muertos —dijo, antes de
darse cuenta que esta declaración no era apropiada y empezara a reír. Se dio la vuelta
y se sentó riendo, rebuznando como un burro, con lágrimas corriendo por sus mejillas
hasta que le di una toalla de papel para secarse la cara.
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—¿Ya está? —le pregunté, perpleja.

Ella se sorbió la nariz y asintió.


—Valió la pena. No sé por qué estoy diciendo estas cosas. Mi terapeuta dice
que es un mecanismo de defensa. Creo que puedo controlar o corregir la situación,
haciendo comentarios como ese.

—Espera, ve hacia atrás, ¿has dicho terapeuta?

—Sí, Kent y yo empezamos hace unos años, después que amenazó con
mudarse. Dijo que mi necesidad de organización estaba acabando con la voluntad de
vivir de él.

—Hubo bastantes cosas que te pasaron que nunca sabré, ¿verdad?

—Si —murmuró, tomando un sorbo de café.

—¿Mamá está haciendo terapia? Porque eso sería...

—No.

Suspiré.

—Demasiado bueno para ser verdad.

Jenny negó con la cabeza.

Jamie entró en el interior de la cocina sin camisa. Él estaba bostezando y


estirando los brazos por encima de la cabeza, los músculos de su abdomen se
doblaban por todo lo que valían. La boca de mi hermana escupió el café de nuevo en
la copa.

—Oye, Jane, estamos sin sangre.

Molesta con la abuela Ruthie, me había olvidado completamente del


adolescente no-muerto durmiendo arriba. Mis ojos se movieron de mi asombrada
hermana a mi joven creación. Me decidí a actuar como si no pasara nada. Quizá
Jenny pensase que tenía algún tipo de shock nervioso y estaba alucinando.
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Fruncí el ceño.
—Sí, una fuerza misteriosa entró en la cocina ayer y se llevó todo lo que tenía
disponible.

—Sí, yo tenía un poco de hambre. —Jamie dio su sonrisa más encantadora


que hizo añicos mis instintos maternales del día anterior—. Oh, hola señora Jenny.

Me reí internamente con el hecho de que él llamó Sra. a Jenny. Ella tenía mi
edad y era tan femenina como yo. Eso fue divertido, justo en el punto donde el cálido
y rico olor de la sangre bombeando de Jenny, lo hizo estallar. Sus fosas nasales se
dilataron, y yo podía ver los músculos de la mandíbula trabajando, como si se le
hiciera agua la boca. Sus ojos se clavaron en mí, presa del pánico. Sus colmillos se
vinieron abajo en un clic, pero él puso su fuerte mano sobre su boca para cubrirlos.

—¡Gabriel! —Crucé la cocina, poniéndome entre Jamie y mi hermana.


Empujé la botella de sangre en su mano y, con la mejor voz persuasiva que podía
hacer, le dije—: Jamie, te vas a ir arriba a beber. Tú no quieres beber de un ser
humano, sobre todo un amigo de tu familia. Permanecerás en la sala hasta oír el
coche de Jenny encenderse, ¿me oyes?

Jamie parecía estar calculando la distancia entre nosotros y la mesa. Casi


podía verlo los saltos acrobáticos que tendría que hacer para saltarme y hundir sus
colmillos en la yugular tentadora de Jenny. Puse mis dedos en sus bíceps y empujé
con todas mis fuerzas.

—Jamie —gemí—. No.

La tensión era inmensa en sus brazos mientras luchaba contra mí y contra sí


mismo. Vi un poco de saliva unirse en la esquina de su boca. Lo sacudí y salió de su
mirada depredadora.

—¡Pero huele tan bien! —gritó.

—¡Jamie, no!
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—¡Por favor! —me rogó.

—Jamie, mientras estés viviendo en mi casa, seguirás mis órdenes. Y eso


significa no comerte a los miembros de mi familia —le dije.

—¡Te odio! —gritó, pisando fuerte en las escaleras. Gabriel apareció en la


puerta de la cocina y agarró el brazo de Jamie, que lo llevó de la sala lo más
suavemente posible. Gabriel murmuraba palabras dulces y ligeramente amenazantes
para mí creación mientras se marchaban por las escaleras.

—Me volví como mi madre —suspiré—. Pon una estaca en mí ahora.

Me volví y encontré a mi hermana que me miraba con una expresión de horror


en su rostro.

—¡Oh, Jane, no lo hiciste!

—¿Qué?

—¿Tú y Jamie? ¿Y Gabriel?

—Acabas de verlo. Y es genial. Francamente, lo necesito para controlar a


Jamie.

—¡Qué asco! ¿Quieres decir que estaba contigo cuando sucedió?

—No, Dick estaba conmigo cuando sucedió —le dije, mis cejas se arquearon
con confusión. La mandíbula de Jenny se dejó caer, y ella dejó escapar un grito—.
¿Qué? ¡Oh! ¡Qué asco!

—¡No! No dormí con Jamie, solo lo transformé.

—¿Lo cambiaste?

—Tuve que hacerlo.

—No sé lo que haré. ¡Pero creo que deberías decírselo a mamá!

—¿Me vas a delatar? ¿En serio? ¿Tienes cinco años? No tuve otra opción, Jen.
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—No, no me refiero a que voy a decirle que hiciste algo mal, pero ya sabes lo
que pasa cuando estoy cerca de ella. Se da cuenta de todo con esa extraña percepción
extra-sensorial, me arrincona, y lo siguiente que sé es que estoy hablando de todo.
¿Cómo crees que ella se enteró de aquella vez que tú y Zeb robaron el gnomo del
jardín de la señorita Turnbow?

—¿Fuiste tú?

Jenny ignoró mi indignación.

—Sabes que voy a pasar mucho tiempo con ella con todo este asunto del
funeral, y ella querrá apegarse a algo no relacionado con el funeral, para
concentrarse. Maldita sea, Jane. ¿Cómo me pones en esta posición?

—Tienes razón. ¿Cómo pude ser tan cruel? —Bromeé.

—Bueno, bueno, eso fue exagerado de mi parte. Pero aún así.

—¿Volvemos al triste estado de luto por la abuela?

—De ninguna manera, hermana. Pasé años sin una razón legítima para
interrogarte...

—Pero lo hiciste de todos modos —me reí.

—Muy bien, así que ahora es mi oportunidad de poner estas habilidades a


funcionar.

—Argh.

—¿Así que convertiste a Jamie? ¿Cómo funcionó eso? ¿Tuviste que beber toda
su sangre? ¿Por qué está contigo? ¿Cómo se siente Gabriel acerca de todo esto?

—Bueno, primero que no lo hicimos. No bebí toda su sangre debido a que fue
golpeado por un coche y fue básicamente desangrando antes de que pudiera llegar a
él. Pero sí él bebió la mía.
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Ella suspiró.
—Qué lástima.

—Sí, estaba bastante mal.

—No, me refería a ti, —dijo, poniéndome una cara triste—. Eso debe haber
sido bastante aterrador.

Levanté una ceja y esperé el chiste, en el que yo era un monstruo horrible e


inmoral. Pero Jenny sólo vino a mí y me dio la mano.

—Gracias, Jen. Lo fue. Y ahora, ya que fui yo quien transformó a Jamie, él


debe estar conmigo mientras es entrenado para ser un vampiro adulto.

—¿Es una especie de relación entre madre e hijo, entonces?

—¡No! Es mi joven alumno. Como Batman y Robin.

—La relación de Batman con su alumno no era...

—No empieces —gemí—. Nunca ha habido una prueba concluyente.

—¿Y el joven Jamie siempre vagará por la casa sin camisa? —preguntó ella,
tratando de parecer indiferente e infeliz.

—Jennifer.

—¿Qué? —preguntó ella, con la imagen de la inocencia—. Sólo tengo


curiosidad.

—¿Podemos volver al estado de “casi no hablamos”?

Jenny soltó un bufido.

—Pues, no. Si hubiera sabido que tu vida era tan emocionante, los hubiera
peleado hasta que se sometieran hace años.
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Capitulo 5
Traducido por Blanca20011983
Corregido por flor25

“Los horarios de alimentación son importantes. Aunque el recién nacido no debe


despertar durante el día, se despertará mucho menos irritable si le das de comer justo antes
del amanecer.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

E
n la noche del funeral de mi abuela, dos cosas extrañas sucedieron.
Primero alguien colgó la cabeza de un ciervo recién cortada en mi
porche. En segundo lugar, bueno, voy a hablar de eso un poco más
tarde.

Afortunadamente para mí, Zeb llegó a la casa durante el día para recuperar
una manta dejada por los gemelos, y encontró la cabeza de venado tirada en mi
puerta como un regalo del día de San Valentín taxidermista7. La lanzó fuera y lavo el
porche antes de que Fitz empezase a rodar sobre él. También me llamó para tratar
de explicar la situación y su teoría de que el suministro de venado era trabajo del
conductor que había golpeado a Jamie, pero como los vampiros durante el día son
menos, como bien se sabe, me dijo: Lleva tus galletas a Boston y cállate, Terrance, Y
luego le colgó.

Con la puesta de sol, acurrucada en Gabriel traté de aferrarme a los últimos


vestigios de sueño. Cualquier cosa para mantener el principio de la noche sobre mí.
Se supone que debía estar en la casa de mi madre hace una hora ayudándola con los
últimos simpatizantes. Había una pequeña parte de mí que se sentía culpable por
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no estar ahí para mi madre mientras enterraba a su propia madre. Pero mamá me

7
Profesional dedicado a la cría y conservación de los animales muertos para la exhibición o estudio.
había asegurado que estaría bien, siempre y cuando la visitara.

Ella pudo haberlo dicho de otra manera.

Gabriel había sido mi roca en los últimos días, él y Jamie me estaban


ayudando a simpatizar con esas amas de casa locas que pierden el control y
envenenan congregaciones enteras. Con tres mujeres en la familia, había sido como
una zona de guerra en la casa de mis padres durante una semana al mes. Y nosotros
no éramos tan llorones como esos dos niños.

Gabriel se quejó de que Jamie dejaba a Fitz enojado cuando jugaban. Una de
sus aventuras más memorables resultó ser que Fitz arrastro a Jamie través de la
puerta para perros desgarrando un trozo del marco de la puerta. Jamie se quejó de
que Gabriel miraba mucho History Channel. Jamie bebía todas las botellas de tipo O
negativo en la casa y deja las vacías en una formación de pirámide en el porche. No
voy a describir la reacción de Gabriel cuando vino y vio a Jamie viendo Jersey Shore8.
No podría decir si fue a causa de la diferencia de edad o de la diferencia de las
generaciones o el hecho de que Jamie encontró que coquetear conmigo hacia que los
colmillos de Gabriel crujieran.

De cualquier manera, era molesto como el infierno. Tanto es así que prometí
que si escuchaba otra pelea sobre de quién era el turno para sacar la basura me bebería
una docena de mezclas de café expreso de Andrea, lo que permitiría quedarme
después de la salida del sol, y arrancarles sus colmillos mientras dormían. Había
logrado mantenerlos tranquilos durante unas veinticuatro horas.

En base a la experiencia con sus parientes hombre lobo, Jolene me dijo que
este era un comportamiento muy normal, sobre todo en un grupo donde los hombres
tienen recursos limitados. En este grupo, el recurso fue mi tiempo y atención. Esto
ayudó a tratar de ver los dos puntos de vista. Gabriel por fin había conseguido que
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esté de acuerdo con el matrimonio en un compromiso a largo plazo y que nuestras


vidas se calmaran un poco, sólo para tener la alfombra bajo sus pies con un nuevo

8
Jersey Shore fue un reality show que se estrenó en MTV el 3 de diciembre de 2009 en Estados Unidos.
El programa sigue la vida de ocho participantes que convivirán en la costa de Jersey en el Estado de
Estados Unidos de Nueva Jersey.
miembro en la familia desordenado nuestro hogar. Y el pobre Jamie, había logrado
recientemente, partes normales del cuerpo, y de repente él está muerto, bebiendo
sangre, separado de su familia, y entregando su bienestar a su niñera. Además, como
la directora del instituto le considero muerto, estaba siendo educado en casa hasta el
final de su último año. No más béisbol. No baile de fin de curso. Y el consejo no se
movía para conseguir una ceremonia de graduación nocturna.

En general, tuvimos la suerte de que él exploto y solo gritó: “Ustedes no son


mis padres” ¡Una vez cada cierto número de horas más o menos! Le pedí consejo a
Jolene sobre cómo reducir la tensión en casa, pero la mayoría de sus sugerencias
estaba involucrada en la forma de recoger los periódicos. Recoger periódicos no era
una solución aplicable.

La información del primo Jolene en el DMV fueron igualmente inútiles. No


había placas para aquel auto, la única era de un viejo sedán modelo negro oxidado.
Había una placa muy similar registrada en un camión que había sido enviado a un
depósito de chatarra en Monkey Eyebrow9 hace tres años.

Así que mi preocupación para encontrar al conductor que golpeó a Jamie


estaba en un callejón sin salida. Por lo menos hasta que consiguiera mi propio
laboratorio de criminalística y analizara muestras de pintura raspada del lateral de
Big Bertha. ¿Por qué ahora? ¿Por qué iba alguien a querer hacerme daño ahora?
Habían pasado meses desde que había tenido problemas con alguien. Y la cabeza de
ciervo en el porche era un hecho preocupante, especialmente cuando se combinaba
con el sueño sobre el tipo enojado en mi césped. Yo no podía dejar de sentir que
faltaba algo. Algo importante. Si pudiera conectar todas las piezas podría ayudar. Página 81

Accidente de coche... cabeza de ciervo... Gabriel... campesino10 enojado. Y


ese fue el momento en que mi cerebro se abrió paso entre la capa final de conciencia

9
Monkey‘s Eyebrow: es una comunidad rural en el condado de Ballard, Kentucky, Estados Unidos.
10
En el original: Redneck. Se trata de una persona que por lo regular vive en la parte sureña de Estados
Unidos, se les considera "Rednecks" o "Cuellos rojos" porque antiguamente en los trabajos de pizca
de algodón o siembra al tener que trabajar de sol a sol la parte baja de la nuca se asoleaba tanto que
quedaba enrojecida; este estilo de vida tiene mucho que ver con el lado campirano o "Country",
generalmente los "Rednecks" son hombres que les encanta la cerveza, son un tanto malhablados y se
comportan un tanto rudos por su naturaleza de campo; el término es aplicable par vaqueros modernos,
campesinos o traileros, el término contrario lo encontrarías en "Blue collar boys" que serían todo lo
contrario y viven generalmente en las zonas urbanas.
dormida y se puso totalmente en alerta. Mierda.

Frotándome los ojos, miré a la mesa de noche y agarré mi teléfono. Jenny me


había enviado mensajes de actualizaciones durante todo el día. La mayor parte del
material era algo así como: “la tía Maisie se lazó sobre el ataúd. Otra vez”, ó “Mamá
vio lo que la prima J llevaba puesto y dijo la palabra con p. Me habría gustado
grabarlo”.

Leyendo sus textos, sonreí, aunque estaba muy decepcionada por haberme
perdido a mamá soltando la bomba p. Jenny había, sin embargo, contado con la
presencia de ánimo para utilizar su teléfono móvil para hacer una foto del conjunto
de la prima Junie, lo que parecía un top negro escotado y una falda con estampado
de leopardo más adecuada para la piscina que para un funeral. Me eché a reír, lo que
hizo a Gabriel moverse a mi lado.

Asistiendo con la cabeza, mandé un mensaje de vuelta de que estaba triste


porque lo que me lo había perdido y que la vería pronto. Hasta el momento, el
proceso de duelo parecía habernos acercado. Heck, Jenny y yo habíamos compartido
un par de sonrisas confusas en la visita cuando Junie apareció con su especialidad
“Hot Dog Bake” e insistió en que mamá comiera algo para mantener su fuerza. Y
mamá estaba tan profundamente conmovida que Jenny la distrajo lo suficiente para
que yo pudiera disfrutar de la mezcla ilegal de perros calientes, galletas Ritz triturada
y crema de sopa con champiñones. Dejando a un lado la comida decente, la visita
fue sorprendentemente agradable.

En Half-Moon Hollow, las visitas se hacían la noche anterior al funeral, dando


a la comunidad la oportunidad de ofrecer sus condolencias a los enlutados y
ayudarles a consumir el buffet rebosante de comida. Se cree que el alma del difunto
no será capaz de pasar a la otra vida a menos que todos los seres humanos que están
en el cuarto estén con la garganta llena de porciones de la cazuela, huevos duros y
patatas funerarias. Estos alimentos deben estar presentes en todas las etapas del
proceso de duelo, para consolar a la familia después de la muerte hasta el almuerzo
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después del entierro. Si en algún momento hubiera platos vacíos o platos


identificados como pobres, o tratamiento indiferente del difunto, seria la comidilla
de la ciudad durante meses.
Así que cuando el sol se puso ayer por la noche, tuve que aparecer con las
ofertas de buffet necesarias, aunque el olor a queso casero hiciese a Gabriel bajar las
ventanillas del auto sólo para que el paseo fuera soportable. Yo había tomado mi
lugar al lado de mi madre en la línea de recepción, que según dictaba la Ley del
Funeral del Sur, incluía a cualquiera que conociera a la abuela Ruthie o alguien que
estaba relacionado por sangre o matrimonio. Y hubo gente que realmente me había
dado la mano, a pesar de que obviamente los hizo sentir incómodos.

Como ser humano, había hecho todo lo posible para evitar este tipo de
situaciones. Y dando uso de mis escudos mentales, había sido absolutamente
tolerable. Tal vez era mejor simplemente porque Gabriel había estado allí. Por
primera vez en mi vida, no tenía que asistir a una de estas cosas sola. Fue casi
desorientador lo dulce que era sentir su mano en mi espalda mientras caminaba por
la habitación. Ya no tenían esa mirada de lástima de “pobre bibliotecaria solterona”.
No hubo preguntas de los amigos de mi madre sobre cuando sentaría cabeza. Bessie
Paxton ni siquiera hizo un comentario sarcástico sobre el "estrés" que puse en mi
pobre abuela, algo que ella hacía regularmente cuando la abuela Ruthie aún vivía.

Por otra parte, creo que ese tipo de cosas tiende a disminuir cuando tu novio
vampiro espeluznante está de pie justo detrás de ti. Tan enfermizo como pensar en
una visita a un funeral como una reunión, había sido bueno estar lejos de casa y sin
críos por una noche. Andrea y Dick se habían quedado en casa con Jamie, quien se
resentiría amargamente. Dijo que no necesitaba una niñera. Pero entonces Dick se
ofreció para mostrarle como hacia la conexión directa en mi auto, que amargamente
me molestaba. El truco consistía en recibir las visitas con mi cara de póker cuando
un doliente mencionó "ese pobre muchacho Lanier” y cómo sus padres fueron
devastados al saber que fue transformado. Jenny “sorpresa, sorpresa” se las arregló
para mantener mi participación en la situación por sí misma. Creo que ella estaba
usando una combinación de meditación y cantando interiormente el lema secreto de
su hermandad para no delatarme.

Por mi parte, cada vez que Jamie era mencionado, me volvía hacia el ataúd
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abierto y miraba a la abuela Ruthie. Ella estaría muy contenta con mi madre por
haber encontrado en su armario una bolsa de ropa marcados como “traje de funeral”.
En algún momento, uno de los Whitlows debe haber transformado el vestido en
negro que se había marcado como “traje de funeral”. Todavía tenía los zapatos y
accesorios a juego.

Era extraño que la abuela hiciera su última aparición en Whitlows Funeral


Home, donde había estado de duelo por sus esposos desde 1957. Tenía la sospecha
de que iban a nombrar una habitación en su memoria. Ella dejó instrucciones muy
específicas sobre cómo decorar la habitación, el flujo de tráfico a través de la línea de
recepción y en el buffet, y la espuma de rosas blancas y gardenias en el ataúd le daban
un entierro digno.

Y fiel a su estilo, había escrito realmente su propio elogio al reverendo Neel.


Mamá había dado su bendición al buen reverendo de no hablar, una vez que vio que
eran de treinta y siete páginas escritas a máquina. Hasta el momento, el único punto
de dolor real en la planificación era Wilbur, que había lanzado una explosión impía
e hizo una salida dramática de la funeraria cuando descubrió, de hecho, que no se le
había incluido en la herencia de la abuela. Su furia indignada era que no se le había
dejado ni un “miserable centavo”, confirmando mis sospechas desde hace mucho
tiempo de que la abuela Ruthie había sido un plan para una nueva entrega de la
jubilación Wilbur a través de la herencia. Pero al menos la abuela Ruthie había
muerto de causas naturales, a diferencia de las sospechosas ideas sobre los amantes
anteriores a Wilbur.

Temblando ante la idea de Wilbur siendo el amante de alguien, miré el reloj y


me di cuenta que tenía unos veinte minutos en llegar a la casa de mi madre, o ella
podría empezar a pensar que no iba a aparecer. Golpeé el hombro de Gabriel para
despertarlo, me levanté de la cama y fui al cuarto de baño para mí extensa higiene
dental diaria Encendí la ducha, dejando que la habitación se llenase de vapor
lentamente y desesperadamente tratando de recordar la charla sobre la cabeza de
venado con Zeb. Me miré en el espejo y vi que mi pelo estaba realmente algo semi
normal, por lo menos no tendría que luchar contra él para domarlo para mi aparición
en el funeral. Sí, los vampiros podían verse en los espejos. Y descubrirlo post-
transformación fue una experiencia mucho más que agradable.
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Básicamente, tenía el paquete de transformación de ensueños. Mi piel era más


clara. Mi cabello había cambiado al color tan deseable que se encuentra en las
morenas. Mis ojos, antes de un avellana fangosa que no merecían la pena, ahora eran
avellana clara y convincente. Mis dientes eran más blancos, pero tuve que seguir con
el cepillado y el hilo dental de rutina.

No me esperaba al limpiar el vapor del cristal ver la figura, oscuro azulado de


mi abuela Ruthie de pie detrás de mí, mirando mi reflejo.

—¡Qué demonios! —grité, dando vuelta y huyendo de la aparición fantasmal


de mi abuela con un traje de pantalón color amarillo que había utilizado en su última
reunión en el club de jardinería. Mis pies subieron y cerré la puerta del baño, con un
ruido sordo.

—Qué lenguaje, Jane —la abuela suspiró, mirándome con esa ola familiar y
el labio de desaprobación.

—¡Jane! —Gabriel llamó desde el otro lado de la puerta—. ¿Estás bien?

Me apoyé con fuerza contra la madera maciza de roble, con ganas de poner
más espacio entre el espectro burlador de mi abuela y yo. Por primera vez en mi vida,
yo estaba sinceramente asustada de la abuela Ruthie. Viva tenía una presencia crítica
y de intimidación en mi vida. Ahora, era sólo miedo. Su boca era como una línea de
enojo en su rostro. Sus ojos estaban ensombrecidos, opacos y oscuros. Pude ver cada
mal pensamiento que había tenido sobre mí.

—Abuela Ruthie, ¿qué demonios? —grité cuando Gabriel golpeó el otro lado
de la puerta, moviendo la perilla—. ¿Qué estás haciendo aquí? —Ella me sonrió y se
volvió hacia el espejo para ajustar sus mechones de cabello de humo.

—Sinceramente, no lo sé. Yo estaba gritando al afectado idiota Bitty Tate, y


lo siguiente que supe fue que estaba en el vestíbulo aquí en River Oaks. Estabas
durmiendo, un poco perezosa, es lo que eres. Así que me instale yo mismo en la casa,
y no creas que no veo cómo has estado corriendo con las cosas aquí en los últimos
días, señorita. Deberías estar avergonzada de ti misma, transformando tu casa
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ancestral en un antro de perdición.

—¿No viste un túnel de luz? —le pregunté. Reconsiderándolo luego añadí—:


¿O tal vez un gran pozo caliente justo debajo de ti?

—No estoy muerta, Jane. —Bufe cuando los golpes al otro lado de la puerta
pararon.

—Lo que es una lástima, ya que fuiste enterrada esta tarde.

—No, yo no estoy muerta. Obviamente, el buen Dios tiene un propósito para


mí, Jane. Y está claro por qué estoy aquí —ella suspiró feliz—. ¡Ya es mi tiempo para
ser un amante de River Oaks!

—Um, en primer lugar, esa es una manera aterradora de pensar. Y en segundo


lugar, soy yo la dueña de River Oaks.

—No directamente. —la abuela olfateó—. La casa debería haber sido para mí.
No eres más que una usurpadora, una impostora. Jettie debería estar loca para
dejártelo a ti.

—Bueno, es demasiado tarde, ya estás muerta.

—Al igual que tú.

—Sí, pero tengo una forma física, tu no.

—Tienes una opción. Puedes aceptar que estoy aquí para quedarme y
permanecer fuera de mi camino. O puedes salir y dejar la casa para mí, como deberías
haber hecho en primer lugar.

La miré.

—¿Eso crees? ¿Eh? Prefieres sentarte en el frío y vacío de esta casa, una
concha, para que puedas pasear por toda la eternidad, que dejar que me quede aquí
y llenarlo de vida mucho más.

—Bueno, tú no lo estás llenando exactamente con vida, ¿verdad? —me


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preguntó con malicia sarcástica y mirando mi ombligo al útero que nunca produciría
futuros herederos—. Mejor que sea mantenida por alguien que aprecia la historia de
la familia, que cuide de ella, que la ame. Tu solo la convertirás en una tumba.

—Estás loca. Yo solía bromear sobre cómo estabas loca, pero la muerte
honestamente te empujó hasta el fondo, ¿no?

Su forma nebulosa se curvó hacia mí como una especie de criatura marina


psicótica. Su rostro, amargado y retorcido cuando casi me escupió:

—Lo tuviste todo demasiado fácil, Jane. Durante toda tu vida, nunca he
entendido sobre que pensabas que era tan especial en ti. Esperas que todo caiga en tu
regazo como siempre lo hiciste. Bueno, ya no. Voy a hacer la vida aquí en River Oaks
muy desagradable para ti a partir de ahora. Estarás durmiendo tu sueño muerto una
mañana para despertar con el sol brillando sobre ti, ¿por qué se abrieron todas las
cortinas?

—No puedes. —Me reí—. No eres lo suficientemente fuerte como para mover
objetos todavía. Tía Jettie tomó meses para averiguarlo. Y hasta que lo hagas, ¡habré
descubierto una especie de ritual de exorcismo para terminar tu plan, echándote fuera
de mi casa! —con la última sílaba, la puerta detrás de mí, de repente cedió. Y la
forma espectral de la abuela Ruthie se disipó como el vapor que se levanta de la
ducha. Me caí hacia atrás contra la puerta abierta, mi cabeza golpeó la madera con
un ruido sordo.

—¡Ay!

Gabriel y Jamie estaban de pie encima de mí con barras de hierro en las manos
y expresiones confusas en sus rostros.

—¡Oh, hombre! —Jamie gritó, lanzando su barra de hierro con disgusto.

—Explícate —dije, arqueando la ceja.

—Gabe dijo que podíamos patear la puerta si no podíamos sacarla de sus


goznes —murmuró—. Yo estaba muy entusiasmado con eso.
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—Bueno, ¿Por qué no te vas al sótano y le das una patada a la puerta del
armario? —le dije—. Tiene que haber un gran sobrante de la vieja remodelación de
la cocina.

—¿En serio? —él me sonrió antes de bajar las escaleras—. ¡Gracias!

—¿Realmente crees que alentar la destrucción desenfrenada es la mejor


manera de convertirlo en una persona madura, responsable y vamp – umhpf ? —dijo
Gabriel cuando me lancé hacia él, lanzando mis brazos alrededor de él.

—Jane, ¿cuál es el problema?

—La abuela Ruthie está aquí con nosotros —susurré, sabiendo que, con toda
probabilidad, mi abuela estaba invisible flotando en algún lugar de la habitación, al
ver el daño que estaba causando.

—¡Oh, querida, por supuesto, todavía está aquí con nosotros! Sé que ustedes
dos no formaban parte de las mejores amigas, pero siempre llevaras el recuerdo de tu
abuela contigo. Los buenos recuerdos serán más brillantes que lo malo.

—No, yo no estoy en la fase de depresión, Gabriel. Estoy diciendo que la


abuela Ruthie está aquí con nosotros, rondando la casa. Ella estaba en el baño
conmigo ahora, básicamente, me declaró una guerra abierta contra nosotros si no
nos vamos. Envié a Jamie fuera, porque no quería asustarle.

—¿El mismo chico que quería ver Saw11 la otra noche?

—Disfrutar de una exorbitante película violenta no es lo mismo que saber que


hay un alma septuagenaria rabiando aquí en casa.

—¿Qué vas a hacer? —preguntó Gabriel.

—Bueno, no la quiero aquí en la casa, eso es seguro. ¿Crees que Dick conoce
a un tipo que podría hacer un exorcismo?
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—Claro que sí —dijo Gabriel—. ¿Esto implicará pagar con una caja de

11
Saw (titulada El juego del miedo en Latinoamérica a partir de la tercera entrega, ya que la primera
y la segunda se las conoce como Juego macabro, no siendo así en España, país en el que se mantiene
su título original) es una película de terror/horror estrenada en 2004.
baterías de automóviles robados?, esta es la verdadera pregunta. Lo voy a llamar. ¿Por
qué no te vistes y te vas a casa de tu madre? Yo me quedaré aquí con Jamie y trataré
de resolverlo.

—Me gustaría que estuvieras allí conmigo. Haces que todo este proceso sea
mucho más fácil —dije, besándolo profundamente. Él me dio una sonrisa burlona.

—Oye, te estás olvidando cuántos abuelos he enterrado. Incluso con las


cuestiones comparativamente inquietantes, esto ha sido un juego de niños.

—Quisiera ir contigo, también.

Me mordí el labio y ahogó una risita.

—Creo que lo dices solo para ser agradable, pero te dejo aquí con un
adolescente muerto vivo y un ciudadano de edad avanzada muerto.

—Estoy esperando en tu auto.

Me puse una falda negra de tubo y una chaqueta que había elegido para el
funeral “después la fiesta”. Yo todavía estaba firme con mis zapatos de tacón negro
cuando salí al balcón para encontrar a Jamie dando golpees estilo tijera sobre una
serie de puertas de armario que había colocado junto al muro de la casa. Asentí con
la cabeza hacia él, sintiendo una oleada de genuina perplejidad materna.

—Si te pillo comprando estrellas ninja a Dick, tendremos un problema.

Jamie me sonrió y, sin mirar, pateó la puerta del piso y la golpeó en el aire. Su
entusiasmo para la destrucción era contagioso. Apenas contuve una risita cuando lo
acusé de ser un exhibicionista. Oí un ruido de motor débil en la distancia, Jamie y yo
nos giramos para ver un camión negro en la carretera, escupiendo polvo y grava a su
espalda. Instintivamente, me moví más cerca de mi creación, posicionándome entre
él y el desconocido conductor. Jamie parecía hipnotizado por el camión a medida
que avanzaba hacia nosotros. Abrí mis sentidos, y pude sentir la caída caótica de la
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ira, imágenes de ira. El estaba en el auto me quería despedazar.

—¿Sabes quién es? —le pregunté en voz baja mientras me volvía. Sabiendo
por experiencia que tratar de luchar contra las bombas no lleva a ninguna parte. La
boca de Jamie se abrió igual a la de un guppy12. La puerta del pasajero se abrió y vi a
la madre de Jamie saltar. Entonces vi por qué Jamie estaba tan paralizado por el
enfoque de la camioneta. Infierno, al ver la expresión en el rostro de Rosie Lanier,
estaba un poco asustada. Al parecer, Ophelia había informado a los padres de Jamie,
quien fue el creador del mismo. Recordaba a Rosie Lanier como una de esas madres
impecablemente vestidas que podían cruzar un campo de fútbol embarrado sin
ensuciarse los zapatos. Su cabello rubio cuidadosamente mantenido, estaba opaco y
pegajoso, se aferraba a su rostro con manchas rojas. Era como si ella no se hubiera
quitado la máscara durante días. Ella invadió el césped y se me echó encima, me di
cuenta de que no sólo los zapatos estaban embarrados, pero no estaban a la altura.

—¿Cómo pudiste? —exigió, dándome una bofetada en la cara—. ¿Cómo


pudiste hacerle esto a él?

Mi cara se estremecía por el impacto, pero lo acepte. Me inclinaba a pensar


que merecía ser golpeada, si salvé a su hijo o no. No podía levantar una mano para
detenerla, incluso cuando ella me sacudió con tanta fuerza que mis pendientes
cayeron en la grava. Este simplemente no era mi día. Noche. Sea lo que sea.

—¡Mataste a mi hijo! —gritó, preparándose para otro golpe. El Sr. Lanier salió
del camión. Estaba mirando a Jamie, mirando a su hijo con una mezcla de horror e
incertidumbre. Estaba dentro de su cabeza antes de que pudiera detenerse. Sus
pensamientos eran una ola vertiginosa de una cadena de amor, terror, alivio, tristeza
y miedo abrumador. Él nunca pensó que iba a ver a su hijo vivo de nuevo, y, bueno,
en realidad no lo estaba, pero él se movía, hablaba y los miraba directamente. Y
mientras que quería correr hacia él y lanzar sus brazos alrededor de Jamie, estaba
siendo golpeado por el miedo. ¿Pensaba que Jamie podría hacerles daño? ¿Tratar de
morderles? Él sabía que yo era un vampiro y que no hacía daño a nadie. ¿Pero quiere
decir que su hijo estaba a salvo? ¿Debería acercarse a proteger a Rosie de nosotros?
En este punto, yo quería que alguien nos protegiera de Rosie.
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Gabriel salió corriendo de la casa cuando Rosie vino hacia mí.

12
Tipo de pez de acuario.
—¡Mamá para! —Jamie gritó, agarrando las muñecas de Rosie.

—Rosie, por favor. —Lanier dijo en voz baja, acercándose. La Sra. Lanier se
sacudió del agarre Jamie. Él dejó que lo alejara mientras hervía de ira—. ¡Mataste a
mi muchacho, monstruo!

—Sra. Lanier, lo siento. No tenía otra opción.

—No me hables de elección, ¡perra asesina! —cuando ella se acercó a mí,


Gabriel se interpuso entre nosotros y la cogió del brazo que llevaba en mi dirección.

—Tiene que calmarse, mi señora.

—¡Hey! —Jeff gritó—. ¡Quita tus manos de mi esposa!

—Gabriel entra —dije en un tono bajo. Él vaciló, pero le di una mirada de


“no discutas”—. Puedo manejarlo sola.

—Voy a estar dentro —dijo. Mirando a la señora Lanier añadió—: Mirando.

—¡Mamá! ¡Mamá!, ¡estoy aquí! —Jamie gritó—. ¿Al menos, puedes


mirarme?

—Sra. Lanier, me conoce desde que era una niña. ¿De verdad cree que habría
herido a Jamie? Yo no le habría mordido si no fuera absolutamente necesario.

—¡No sé quién eres desde que te convertiste en esta cosa! —ella me gritó.

—Esta cosa es como su hijo. Jamie es el mismo chico dulce que siempre fue,
solo un poco diferente ahora. Usted tiene una oportunidad increíble. Casi perdió su
hijo, pero todavía puede hablar con él. Todavía puede manejar la situación. Y dice
que lo ama. ¿Puede realmente decir que no puede hacerlo?

—¡No lo sé! —gritó su madre.

—¿No lo sabes? —Jamie y yo dijimos al unísono.


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—¿Qué quieres decir con “No lo sé”? —Jamie exigió—. ¡Yo soy tu hijo!
—Eres un vampiro —ella replicó—. Tú bebes sangre. Eres es peligroso. Ni
siquiera se nos permitió saber dónde estabas hasta hoy, para nuestra propia
protección. ¿Cree que íbamos a venir para llevarte casa con nosotros? ¿Crees que te
dejaría estar cerca de tu hermana?

Por la mirada en el rostro de Jamie, me di cuenta de que sí, Jamie estaba


esperando volver a casa. Incluso si hubiéramos explicado que se estaba quedando
con nosotros por un tiempo, esperaba regresar a casa con sus padres. Y él no podía
entender lo que estaba pasando, no esa noche. Y eso nunca ocurriría.

De repente, me di cuenta de que mi madre no era tan mala.

—Mamá —dijo Jamie, su voz peligrosamente cerca a un sollozo cuando él se


adelantó y le cogió la mano—. ¡Por favor!

—¡Aléjate de nosotros! —ella gritó, retrocediendo hacia el camión.

—¡No puede simplemente dejarlo así! —exclamé.

Ella empujo la puerta del camión.

—Puedo hacer cualquier cosa que necesite hacer para proteger a mi familia.

—¡Él es tu hijo! —grité.

Rosie cerró de golpe la puerta de la camioneta, pero Jeff dio a Jamie una
última mirada triste. En silencio, me dijo:

—Nuestro hijo está muerto. —El motor sonó, y el camión rugió fuera del
garaje. Vi las luces traseras en la distancia, hipnotizada hasta que ya no eran visibles.
Jamie se sentó en los escalones del porche con un ruido sordo. A pesar de que era,
naturalmente, muy pálido, su rostro parecía gris.

—Bueno, ya no tengo que preocuparme por la escuela —dijo—. O el béisbol


o la universidad.
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—Lo siento.
Suspiró, pasándose una mano por el pelo. Fue un varonil, aunque cansado,
gesto, y él podría haberlo logrado si no fuera por las débiles manchas de lágrimas de
vampiro alrededor de los ojos.

—Está bien estar molesto, Jamie. No hay nada de malo en estar herido cuando
tu familia te rechaza. Y podría haber sido peor. La familia de Gabriel lo ató a un
árbol y lo dejaron al sol.

—Sí, creo.

—Mi madre sigue tratando de obligarme a comer pastel —añadí.

—¿Qué hay de malo en eso?

—¿No te dije que la comida solida nos hace vomitar? —le pregunté,
crispándome—. Hay una cosa con nuestras enzimas, así, la falta de enzimas. El punto
es que todos los alimentos humanos saben a suciedad y a calcetines de gimnasio
mojados para ti.

—Yo estaba demasiado sediento para pensar en ello —él dijo, frunciendo el
ceño—. Pero ahora tiene mucho más sentido por qué no tienes comida en la casa...
Bien, este día cada es cada vez mejor y mejor. —Le sonreí con simpatía.

—De acuerdo. Sabes, te estás adaptando a esta nueva vida bastante bien,
considerando todas las cosas. Tú no has tenido un escalofriante momento chiflado.
Tuve varios cuando me desperté por primera vez. No trataste de escapar. No trataste
de atacar un autobús lleno de monjas. Como tu creador, estoy muy orgullosa de ti.

Él gimió.

—¿Cuál es el problema con el autobús lleno de monjas?

—Es una interesante visual —dije, encogiéndome de hombros y poniéndome


de pie—. Vamos, vamos dentro, y caliento una botella de sangre.
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—¿Y tu madre? ¿No deberías ir allí esta noche?


—La llamaré y le diré que no puedo. Ella estará bien.

Desafortunadamente, Rosie Lanier logro llamar a mi madre antes que yo.


Mamá tomó tiempo de su apretada agenda de luto para llamarme y gritarme como
yo no había oído desde que me vio el piercing en el ombligo que usé durante tres
semanas en la Universidad.

—Oh, Jane, ¿cómo pudiste? —mamá gritó tan fuerte que tuve que tirar el
teléfono lejos de mi oído—. Lo estabas haciendo tan bien, no comiéndote a la gente.

—No me lo he comido, mamá, le estaba salvando su vida. Era eso, o ya estaría


muerto. Fue el mismo tipo de situación en la que yo estaba cuando estuve, herida y
susceptible a no recibir atención médica a tiempo. Jamie me pidió que lo convirtiera,
como le pedí a Gabriel transformarme. ¿Crees que Gabriel me hubiera dejado sola
muriendo porque tenía miedo de disgustarte?

—No, cariño, ya lo sabes. Es sólo. Oh, ¿cómo voy a hacer frente a Rosie? —
ella se inquietó—. Esto es mucho peor que el tiempo que Jamie tiró su pistola de
agua en tu cabeza y te dejo con un pequeño rasguño en la frente.

El rasguño mencionado iba desde la ceja hasta la línea del cabello. Me había
olvidado completamente de eso. La madre de Jamie le había hecho pagar mi ida a la
sala de emergencia con el dinero de su cerdito y el capital de su cumpleaños. Pero
nunca tuvo otra rabieta mientras yo estaba cuidando de él. Estaba tan absorta en el
pasado. La insistente voz de mi madre me sacó de mis pensamientos.

—¿No te preocupa lo que la gente va a pensar?

—¿Cuando me ha preocupado alguna vez lo que la gente va a pensar? —le


pregunté.

—Eso fue antes de que fueras dueña de un negocio que depende de la buena
voluntad de sus vecinos.
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Maldita sea, ella tenía un buen punto. Mis clientes vampiros y hombres lobo
no se preocupaban mucho por mi estado creativo de emergencia, pero un súbito
éxodo de clientes humanos recién llegados haría un mal negocio. Tendría que hablar
con Andrea sobre el aumento de nuestras ventas online, por si acaso.

—Voy a estar bien, te lo prometo.

—Bueno, ¿qué piensa Gabriel de todo esto? —preguntó.

—Él está bien con eso —dije, mi voz elevándose una octava que sólo Fitz
podía oír. Al otro lado de la cocina, Gabriel me dio una mueca un tanto sarcástica.

—Cariño, tienes que tener cuidado. Estás en una fase muy delicada en tu
relación ahora. Están viviendo juntos. Gabriel está descubriendo todos tus pequeños
y molestos hábitos. —Un pequeño bufido de indignación se escapó de mi boca.

—¿Qué pequeños y molestos hábitos?

—Tú estás descubriendo cosas sobre ti misma todos los días, no todos son
buenos. La mayoría de ellos no lo son. —Mamá continuó sin cesar—: Y no están
casados, entonces Gabriel tiene una vía de escape en la puerta trasera. Y luego agrega
un atractivo joven en tu casa, es prácticamente un bebé ave adorable con un ala rota.
Esto añadirá tensión a tu relación ya frágil.

—¿Frágil?

—Es como si intentaras cazar a Gabriel a distancia. —Mamá suspiró—. No


estás quedándote más joven, ya sabes querida.

—No me estoy haciendo mayor, tampoco. —Solté un bufido.

—¡Sabes lo que quiero decir! —exclamó—. Es como si estuvieras tratando de


sabotear tu relación. ¿No te quieres casar? ¿No quieres tener un compromiso con
Gabriel?

Y de repente, estábamos de vuelta a la clase de conversación que la Jane


humana habría tenido con su madre. Obviamente, la muerte de la abuela Ruthie
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había enviado a mamá en un picado regresivo.


—En realidad, no estoy preocupada por estar comprometida con Gabriel,
porque ya estamos comprometidos. Hace un par de semanas. ¡Adiós!

Colgué el teléfono, a pesar de los gritos de júbilo de mi madre y me golpeé la


cabeza contra el escritorio.

—Voy a matar a Ophelia por eso. No me importa cuán intimidante es ella


cuando hace bromas sobre mí. Su culo adolescente es mío.

Página 96
Capítulo 6
Traducido por Blanca20011983
Corregido por Lsgab38

“Una palabra sobre las relaciones románticas entre los creadores y sus hijos. Esta
palabra es ‘complicada’.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

P
ara el registro, los exorcismos no son tan fáciles como puedas pensar.

Por un lado, cuando bloqueas a un espíritu en tu casa, tienes


que ser muy cuidadoso para citar un espíritu específico, o puedes
prohibir a otros fantasmas, es decir, como el señor Wainwright y la tía Jettie, de volver
a acercarse a la propiedad de nuevo. Y en segundo lugar, si haces el rito con suficiente
convicción, puedes enviar a los espíritus para el próximo avión si están listos para
seguir adelante o no. Así que en otras palabras, si meto la pata con fuerzas que no
entiendo, podría enviar accidentalmente a mi pariente más querido a ese gran juego
de baloncesto de la Universidad de Kentucky en el cielo.

Encontrar las diversas formas de desalojar a mi inoportuna huésped muerta


me dio algo en que pensar, además de la enorme pila de libros sobre la planificación
de la boda que mamá había dejado en el porche por la tarde.

La opción de las Vegas se veía cada vez mejor.

Ya sabía un poco acerca de fantasmas, gracias a mis experiencias con el señor


Wainwright y la tía Jettie. Por ejemplo, los espíritus no se limitan a lugares
específicos. Pueden caminar donde su energía pueda llevarles. Tía Jettie siempre tenía
la energía de un niño hiperactivo al acostarse, por lo que no era de extrañar que
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tardase seis días después de la muerte de su hermana, para finalmente regresar a River
Oaks. Dado que la presencia espectral de la abuela Ruthie estaba apareciendo por
toda la casa y era un dolor en el culo, no dudé en contarle la noticia.
Tía Jettie respondió exaltada.

—¡Oh, Dios mío, lo sé! —dijo—. Ahí es donde he estado los últimos días.
Todos los ex de Ruthie se reunieron pronto cuando oyeron la noticia, y están
haciendo una fiesta como no creerías en el cementerio.

—Genial —murmuré, el Sr. Wainwright me dio una mirada de solidaridad y


asentí a mi tía muerta que estaba haciendo el chachachá alrededor de la sala de estar.
Gabriel y Jamie aparecieron por la puerta. Gabriel se rió de las travesuras de Jettie,
pero Jamie, no entendía muy bien porque había gente transparente en la sala de estar,
giro los ojos y se fue a la cocina por un poco de sangre embotellada.

Tía Jettie se detuvo el tiempo suficiente para sonreírme maliciosamente.

—Hay varios hombres en esta ciudad que han estado esperando este día
durante mucho tiempo, Jane.

—Así que tú sabías que la abuela Ruthie estaba aquí, ¿por qué estuviste
ausente durante tanto tiempo? —Exigí.

La forma nebulosa de tía Jettie se detuvo. Diría que su rostro palideció,


aunque los fantasmas prácticamente monopolizan el mercado de la palidez. Creo que
los fantasmas son una especie de gris azulado cuando son sorprendidos vomitando
ectoplasma.

—Eso no es gracioso, Jane.

—Oh, no me estoy riendo. La abuela Ruthie decidió que me perseguirá hasta


que me vaya de la casa.

—Oh, infiernos, no. ¡Ruthie! —Jettie gritó—. ¡Trae tu culo flaco aquí abajo!

Esperé, pero Ruthie no respondió.

—¡Ruth Ann Early, te estoy llamando! ¡No finjas que no me oyes!


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—¿Puede simplemente ignorarla? —le pregunté al Sr. Wainwright, quien


asintió con la cabeza sabiamente.

—Por supuesto. No tenemos que respondernos unos a otros —dijo el Sr.


Wainwright—. A pesar de que ciertas capacidades humanas con la nigromancia o
medios pueden llamar a los muertos y hacerles responder, los espíritus no tienen
ninguna otra autoridad unos sobres otros.

—¡A pesar de que esto sea grosero para alguien que dice ser un modelo de
buenas maneras! —gritó Jettie, mirando al techo.

Las ventanas y las puertas del armario de la porcelana comenzaron a


balancearse hacia adelante y hacia atrás. La huella de la palma de la arcilla que había
hecho para Jettie en tercer grado se cayó de un estante y se rompió. Gabriel cruzó la
habitación, listo para protegerme de objetos voladores. Jamie entró corriendo.

—La puerta del refrigerador se abrió y volvió a pegarme en la cara —dijo


indignado. El moratón en la frente ya se estaba desvaneciendo, pero pude ver que
Jamie tenía más miedo que dolor.

—¿No parece extraño que este avanzando tan rápidamente? —preguntó


Gabriel—. En este momento, la mayoría de los espíritus aún no han aceptado
totalmente su muerte. ¿No debe tomar semanas para construir este tipo de energía
cinética?

—Bueno, siempre tuvo éxito en ser un dolor en el culo mientras estaba viva.
¿Por qué no ahora? —gritó Jettie.

Hubo un aumento en la actividad. Las cortinas de lino golpearon como llamas


que saltaban por las ventanas. La puerta del armario se estrelló contra la pared con
tanta fuerza que el cristal se rompió. Las figuritas bailaban en los estantes temblando.
Y entonces, de repente, nada. Silencio absoluto. Jamie pareció relajarse al instante a
mi lado, imitando mis movimientos como un perro nervioso.

—Tocó una fibra sensible —dijo Jettie desagradablemente.


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—¿Qué pasó? —le pregunté—. ¿Por qué paró tan de repente?


—Diría que se quedó sin gasolina en el tanque, por así decirlo —dijo el señor
Wainwright—. ¿Dijiste que apareció antes, Jane? ¿Fue capaz de hablar contigo unos
minutos? ¿Se las arregló para bloquear una puerta? ¿Te hace sentir incómoda,
cambiando la atmósfera de la habitación? —Cuando asentí, me dijo—: Para un
nuevo espíritu, se necesitaría una gran cantidad de energía. Me imagino que estará
de nuevo en silencio durante unos días después de esta exposición.

—Esto explica por qué no hemos oído nada de ella hasta ahora —murmuré—
. ¿Así que sólo está al acecho en el éter, observándonos y manteniendo su energía?

—En esencia. —Mr. Wainwright respondió cuando Jamie dijo que era
“aterrador”—. Tengo un par de libros sobre el tema en la tienda.

Tuve el deseo de besar el Sr. Wainwright en la calva insustancial.

—Claro. ¿Hay alguna posibilidad de que pudiera decapitar a un ciervo y dejar


la cabeza en mi porche? —le pregunté. Ellos me dieron las mismas expresiones de
confusión y preocupación—. Probablemente no. Hey, ¿no se puede simplemente
echarla de la casa?

Jettie me sonrió.

—¿Te refieres a una pelea fantasma?

—Es la oportunidad que has estado esperando toda tu vida.

—No funciona de esa manera, querida —dijo, su mano blanca translúcida


acarició mi rostro como una brisa fresca.

—Pero tú tocas objetos alrededor de la casa todo el tiempo. —Insistí—. Y tú


y el señor Wainwright se tocan de formas en las que no quiero ni pensar. —A mi
lado, Jamie hizo una mueca.

—Sí, pero escojo tocar estos objetos. Elijo permitir que mi energía pueda
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interactuar con Gilbert.

—Espera un segundo —dije, levantando mi mano—. Excluyendo esta imagen


mental de mi memoria... Y hecho. Por favor, continúa.

Jettie suspiró por mi inmadurez emocional y dijo:

—Si le diera un puñetazo a Ruthie, sólo volaría a través de él como si fuera


agua. Y lo mismo ocurriría si tratase de golpearme. Estaríamos luchando la una con
el otro hasta el final de los tiempos. Y por más divertido que sea, no quiero dedicar
mi vida después de la muerte en una pelea con tu abuela.

—Genial —murmuré sin voluntad.

Ella cruzó sus delgados brazos sobre su pecho y me dio su mejor mirada
severa.

—Ahora que la emoción acabó, ¿te importaría decirme quién es este hombre
guapo y qué diablos haces llevando un anillo de compromiso?

—Me pregunto eso también —murmuró Jamie. Le golpeé la parte trasera de


su cabeza, mientras que Gabriel le miraba.

—Tía Jettie, ¿te acuerdas de Jamie Lanier? Jamie tuvo un pequeño accidente
hace poco tiempo y tuve que convertirle. Se quedará con nosotros hasta que aprenda
las normas vampíricas —dije condensando la historia considerablemente. Jamie me
dio una mirada de agradecimiento, como si estuviera contento de no tener que vivir
todo el trágico pasado de nuevo. Le dio una sonrisa encantadora con colmillos a tía
Jettie. Ella parpadeó hacia él.

—¿Y el anillo? — preguntó el Sr. Wainwright.

—Oh, estamos comprometidos —dijo Gabriel, sin una nota de broma en su


voz.

Tía Jettie gritó lo suficientemente fuerte como para que aquellos de nosotros
que teníamos una super audición tuviéramos que taparnos los oídos. Se lanzó hacia
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mí, tratando de darme un abrazo sin concentrarse, y pasó por delante de mí. Me
estremecí con esa sensación de frío.
—¡Estoy tan feliz! Oh, Gabriel, cariño, ¡te dije que diría que sí con el tiempo!

—Solo tenía que cansarla —admitió Gabriel.

—Bueno, estoy tan feliz como puedo estar. —Jettie cantaba sentada en el sofá,
mientras que la forma fantasmal del señor Wainwright floto cerca de mí y me dio
una fría caricia en la mejilla. Jettie exigió todos los detalles de cómo Gabriel me había
convencido. Ella tartamudeó y estuvo de acuerdo con Gabriel en la elección de la
propuesta, mientras que Jamie giraba los ojos haciendo ruidos de burla en voz baja.

—¿Te das cuenta de que estoy sentado aquí? ¿No? ¿Qué de hecho puedo
escucharte? —preguntó Gabriel.

Jamie asintió.

—Sí, claro.

Gabriel gruñó.

—Mira, tú...

—Chicos, ahora no, ¿de acuerdo? —Suspiré—. Sólo puedo tratar con la
disfunción familiar hasta cierto punto en una noche. Abuelos fantasmas ganan a la
actitud irritable vampiro macho, así que déjenlo ya.

—Creo que Jane necesita un poco de aire. Lidiar con Ruthie siempre le alteró
un poco. ¿Por qué no van los dos a dar un pequeño paseo, mientras nos quedamos
conociendo a Jamie? Apareceremos si hay un problema.

Jamie parecía visiblemente molesto por tener que quedarse a solas con dos
desconocidos muertos.

—Mmm...

—Cariño, odio tener que decirte esto, pero tú eres lo más parecido que voy a
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llegar a tener a un biznieto —dijo la tía Jettie cuando Jamie se sentó torpemente a su
lado—. Será mejor que te acostumbres a mí. Además, puedo contarte trapos sucios
sobre tu creadora. Humillaciones en abundancia.

Jamie se frotó las manos con gozosa expectativa.

—Oh, sí, bueno, cuando volvamos, podemos hablar de mi frente arrugada —


explique cuando Gabriel me llevó fuera de la habitación. Jamie palideció—. Es
verdad, mamá me recordó el incidente de la pistola de agua. ¡La venganza será mía,
Lanier!

Gabriel me arrastró por la puerta principal, en dirección a un camino por el


bosque hasta el lago de la vaca. Las palabras “lago de vaca” no podrían evocar
imágenes de los lugares más románticos del mundo. Pero con los pájaros de la noche
cantando y las estrellas parpadeando suavemente arriba, era un lugar muy agradable.
Gabriel exigió todos los detalles del incidente de la pistola de agua. Estaba a la vez
entretenido e indignado en mi nombre.

—Jamie debe tener más respeto por ti Jane, y más aún si dañó tu cabeza en la
vida humana —reprendió.

—Creo que podemos estar de acuerdo que mi cabeza estaba destinada a sufrir
daños, con o sin la ayuda de Jamie. —Le contesté.

—Sabes lo que quiero decir. Tu culpa te impide ser estricta con Jamie. Estas
tratando demasiado en ser su amiga y no su guía a través de su primer año como un
vampiro peligroso.

—¿Has estado leyendo las revistas de Jolene sobre cómo ser padre de nuevo?

—Sí, y eso no significa que lo que digo no es cierto. Necesitas mantener una
mano firme con Jamie.

—Oh, ¿cómo hiciste conmigo? —Solté un bufido.

—Eso fue diferente. —Insistió.


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—¿Cómo?
—Bueno, mi interés era romántico. No quería alejarte, aunque al final creo
que lo hice de todos modos. En todo caso, debes aprender de mis errores como
Creador, y no repetirlos.

—Mira, sé que ha sido diferente porque Jamie se mudó aquí. Sé que es un


ajuste. Tenemos que hacer lo mejor. Claro, Jamie puede ser molesto, hormonal,
egocéntrico, testarudo, perezoso, sarcástico...

—¿A dónde quieres llegar con esto?

Fruncí el ceño.

—No estoy del todo segura. Sé que en el fondo es una buena persona, pero
hace las cosas más ridículas e irreflexivas. Él usa esa cosa de “Oh, no puedes estar
enojada conmigo porque soy atractivo y encantador”. A veces honestamente, creo
que voy a matarle. Esto es tan condenadamente disfuncional. Quiere que cuide de él,
pero se enfada cuando lo trato como a un niño. Tiene miedo de crecer, pero es
evidente que no quiere que cuide de él. Estoy teniendo problemas para encontrar el
camino a seguir aquí. Y lo último que necesito es a ti reclamándome, diciéndome
que el pequeño progreso que he hecho no es saludable. ¿Podemos no hablar de eso
ahora? ¿Podemos aprovechar el hecho de que estamos juntos, fuera de casa? Echo de
menos estar a solas contigo, contigo sólo para mí.

Gabriel parecía un poco avergonzado y me dio un beso en la comisura de la


boca.

—¿Echas de menos el poder tener sexo en la sala de estar?

—Momento en el cual estoy a solas contigo —le dije.

Se rió entre dientes.

—Piensa en ello como un período de reflexión antes del matrimonio. Hemos


vivido juntos durante un tiempo. Tener a Jamie alrededor impide que nos tengamos
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seguros el uno al otro.

Me detuve. ¿Período de reflexión? ¿En qué estábamos? Sonaba como algo que
puedes aconsejar a los clientes locos de una tienda de armas a parejas atascadas en
la mediación de divorcio. No sonaba como la base para la felicidad conyugal durante
toda la vida. Tiré del borde de mi camisa y me quite los zapatos.

—Oh, maldita sea, ahora tenemos que tener relaciones sexuales.

—¿Como, aquí? —me preguntó, señalando el césped cubierto de hojas, el


cual, tuve que admitir no parecía el lugar ideal para un punto de encuentro.

Empujé su camisa sobre su cabeza y le quite el cinturón.

—¡Sí! Estoy harta de los adolescentes e inestables familiares muertos. Nos


merecemos un poco de tiempo para nosotros mismos. Desnudos.

Gabriel se aclaró la garganta cuando empecé a quitarme los pantalones.

—Pero no es un poco... ¿Expuesto?

—Sí, eso significa que es probable que tengamos un máximo de diez minutos
antes de que alguien se dé cuenta de que en realidad estamos tratando de divertirnos,
y que por lo tanto ellos deben poner fin de inmediato a eso... Así que quítate los
pantalones. —Ordené. Sus cejas se levantaron—. Lo siento, sé que esto no es muy
romántico.

Se mordió el labio inferior, curvando el labio superior en una sonrisa.

—De hecho, está funcionando para mí.

Apenas tuve tiempo de dejar salir una risita antes de tener ambos lados de mi
camisa en sus manos. Hubo una presión sobre mis hombros y el sonido de una tela
rasgada. Miré hacia abajo para verle sosteniendo los trozos de mi camisa en sus
manos. Él sonrió y se encogió de hombros.

—Si puedes ser mandona y exigente, puedo ser mandón y exigente, también.
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Envolví mi pie alrededor de su tobillo y tiré de él hacia atrás, sentándome a


horcajadas sobre su cuerpo. Subió la mano por mi lado, jugando con el pezón antes
de acariciar mi clavícula. Se quedó sin aliento cuando me arqueé hacia abajo en
pequeños círculos. Gimió y rodó debajo de mí, dejándome tumbada boca abajo en el
suelo. Se deslizó sobre mí, presionando besos a lo largo de mi columna vertebral
mientras me ponía de rodillas. Se arrodilló detrás de mí, tirando de mis bragas.

Su mano se deslizó alrededor de mis caderas, tirando de mí en contra de él.


Me agarró del culo, poniendo sus dedos alrededor de mi calor palpitante.

Me mordisqueó el cuello. Vagamente registre el sonido de una abertura de


cremallera. Guió la cabeza entre mis pliegues y creció aún más cuando sus colmillos
se hundieron en mi cuello. Grité ante la repentina sensación de plenitud, de ser
estirada y moldeada cuando se deslizó dentro de mí. Giré hacia atrás,
estabilizándome a mí misma contra sus muslos mientras sus manos recorrían mi
estómago, mis pechos, quedándose en mi garganta mientras absorbía la sangre. Puse
su muñeca sobre mi boca, acariciándola contra mi mejilla antes de hundir mis dientes
en su piel.

Amor. Completo. Amor. Amor. Amor. Compañera. Feliz.

Este era el típico flujo de pensamientos de Gabriel durante las relaciones


sexuales. La ironía era que ésta era la única vez que estuve al tanto de tales
pensamientos, así que mi única ventana a mi alma gemela era cuando estaba
reducido a una tensión feliz y monosilábica.

Empujó mis hombros hacia adelante hasta que las palmas de las manos se
apoyaron en el suelo. Envolvió mi pelo alrededor de su puño, inclinando la cabeza
hacia un lado para que pudiera seguir alimentándose. La otra mano se deslizó entre
mis muslos para provocarme.

Todo mi ser se tensó cuando usó su mano, sus colmillos y sus embestidas en
sintonía. Cuando una sensación llegaba, la siguiente venía inmediatamente después.
Estaba insoportablemente llena, la ola de placer me tensó hasta que grité.
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Retiró sus colmillos, lamiendo las heridas poco antes de hundirse de nuevo.
Me arqueé hacia arriba, gritando. Se estremeció contra mí, metiendo sus dedos en
mi pelo para arrastrarme más cerca mientras se liberaba. Me hundí en el suelo con
un suspiro, su peso descansaba muy bien encima de mí. Tomando una respiración
profunda, presioné mi rostro en el frío suelo, disfrutando de la sensación de
cosquilleo de la hierba contra mi piel. Cerré los ojos, envolviendo los brazos de
Gabriel alrededor de mí mientras escuchaba el canto de las cigarras y el zumbido de
los mosquitos. Podría fácilmente, y felizmente haberme quedado dormida allí
mismo.

Pero había un adolescente desatendido en mi casa... Y trozos de hojas


picando, donde no debían estar. Sonreí, acaricié la mejilla de Gabriel, y estiré mis
brazos sobre mi cabeza en un gesto lánguido para celebrar los últimos momentos de
paz que tendría en quién sabe cuánto tiempo.

—Sabes, tengo que decir, para nuestra primera “aventura al aire libre”, creo
que fue realizada de forma admirable. —Suspiré.

—Esta no es nuestra primera aventura al aire libre —dijo, arrastrando sus


dedos a través de mi clavícula.

—Creo que me acordaría de las hojas picándome si lo hubiéramos hecho antes


—le contesté.

—Tuvimos sexo en el exterior antes, detrás de tu tienda. —Me recordó—. Era


una zona semi-cerrada, pero creo que debe contar.

—Hmm, sí cuenta. Tienes razón.

—Por lo general la tengo cuando se trata de recordar los encuentros sexuales


contigo —dijo, sonriendo—. Porque yo recuerdo cada uno de ellos. —Puntuó cada
palabra con un beso en el cuello.

—¿En serio? —dije arrastrando las palabras.

—Vívidamente. Es difícil olvidar a una mujer que consigue seducirte mientras


habla de curiosidades literarias extrañas y amenazas anatómicamente específicas.
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—¿Sigues pensando que el tener a Jamie cerca nos obligará a tener un período
de reflexión? —le pregunté con aire de suficiencia, mientras trataba de ponerme el
sujetador.

Aprovechándose ajusto la correa por encima de mi hombro y lo cerró.

—Sí. O puede crear una brecha insalvable entre nosotros, de modo que
terminaremos lanzándonos un bric-a-brac13 uno al otro... uff. —Se rió cuando le di
un codazo en el pecho.

—¡Eso fue una vez! —Me reí cuando envolvió sus brazos a mí alrededor y me
besó en el pelo. Me liberé sonriendo felizmente mientras quitaba los trozos de hierba
y hojas de su cabello—. Y no fue bric-a-brac. Era un libro... Espera, ¿nos referimos a
nuestra primera pelea o la última pelea?

—Es triste que tengas que preguntarlo —dijo, limpiando el barro de mi


mejilla.

—Tiras un pequeño libro sobre un chico y se queda todo sensible.

Él respondió:

—¡Era el Señor de los Anillos! ¡En tapa dura!

A lo lejos, oí un ping.

—¿Qué diab...? —Me volví hacia el ruido, sólo para tener a Gabriel
envolviendo sus brazos alrededor de mí y tirándome al suelo. Oí su respiración
saliendo de sus pulmones como si hubiera recibido un puñetazo en la espalda. Sentí
un objeto extraño afilado pincharme en el pecho. Miré hacia abajo, incapaz de
comprender el color rojo en el pecho de Gabriel.

Había una punta de flecha traspasando el pecho de Gabriel.


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13
Bric-a-brac: Objeto de decoración.
Capítulo 7
Traducido por Bellen1930
Corregido por Liraz

“No permita que su descendencia viva sólo con la sangre embotellada. Los
Vampiros recién nacidos necesitan el apoyo nutricional de la sangre de los vivos, o por lo
menos un donante de sangre si son aprensivos ante la violencia. Una dieta de sangre
embotellada sería como permitir que un niño humano viva con caramelos y refrescos.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

—A
y —dijo Gabriel, como si se hubiese golpeado la
punta del pie. Él cayó sobre mí y se desmayó.

Al ver aquella vena roja teñida con la barra de


madera que salía de su piel, sentí una ola de pánico. ¿Una flecha cuenta como estaca?
Me di cuenta de que la flecha estaba en el lado equivocado del pecho. Se había
incrustado a unos diez centímetros a la izquierda, de donde le haría un daño
permanente. Pero aún así, le había hecho mucho daño, porque Gabriel estaba
completamente inconsciente, y la piel alrededor de sus labios estaba blanca y tensa.

Luchando contra el pánico, cerré los ojos, concentrando mis sentidos, y los
abrí para buscar cualquier señal de seres humanos o vampiros que estuviesen cerca.
No había olor. Ningún movimiento. Conseguí oír unos latidos de corazón,
moviéndose rápidamente. Logré oír las ramas de los árboles rompiéndose cuando el
arquero humano corría alejándose del caos que había causado. Su mente era una
maraña, tan destrozada y acelerada, que no conseguía aferrarme a un único flujo de
pensamiento.

¿Debo perseguirlo o ayudar a Gabriel? Teniendo en cuenta lo mucho que


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estaba sangrando Gabriel y las posibilidades de poder atrapar al humano, decidí


quedarme. Coloqué mi mano sobre la herida, había sangre espesa y roja brotando
por mis dedos y por la flecha cuando apliqué presión sobre ella.

Me acordé de todas las malas películas de Kevin Costner que había visto: la
de Bailando con lobos y Robin Hood, sin el acento apropiado. Cuando alcanzaron a
su infeliz pareja, Kevin arrancaba la punta de la flecha con plumas y tiraba de ella.
Acerqué suavemente a Gabriel y vi que no era la tradicional flecha con plumas. Era
una vieja flecha deportiva, como la que usarían la mayoría de los cazadores de
ciervos. Abrí la camisa de Gabriel y vi que la carne que sobresalía alrededor de la
punta de la flecha estaba seca y agrietada. ¿Una reacción a la madera?

Agarré su hombro y rompí la punta de la flecha lo más cerca posible a su


espalda. Despertando, Gabriel gimió, inclinándose sobre mí.

—Ay —dijo de nuevo, sonando más enojado. Consideré eso una buena señal.

Puse mis dedos alrededor de la punta de flecha.

—No te voy a mentir, va a doler.

—¿Qué?

Sin ningún otro comentario, tiré fuerte. Gabriel gritó cuando la flecha resbaló
y cayó en el suelo. La sacudida de dolor pareció ayudarlo a concentrarse. Sus ojos se
estrecharon, disparando en mi cara.

—¡Alguien me acertó con una flecha! —exclamó.

Una risa nerviosa burbujeó en mi pecho.

—Sí, amor, es por eso que tienes una flecha de madera saliendo de tu la
espalda.

—Bueno, ahora que el pánico inicial acabó, creo que estoy de verdad, ¡muy
molesto con esto! —Gruñó. Me reí, pasándome una mano por la cara.
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—Voy a llevarte a casa antes de que lo intente de nuevo, ¿OK?

—Lo sé. Esto es por tu culpa, señora del sexo espontáneo al aire libre —
murmuró mientras lo levantaba.

—En realidad, tienes razón. Debería saberlo. —Admití, poniendo su brazo


alrededor de mis hombros y levantando su peso mientras caminábamos—. Nada
bueno puede suceder cuando tenemos sexo al aire libre. Y ahora me acuerdo que
debería golpearte después del incidente en la tienda, y de la aterrada Jeanine
enviándome las fotos de nuestras actividades.

—Sólo tenemos que hacer un control más exhaustivo del perímetro a partir de
ahora —murmuró.

—¿Por qué estás cojeando? —pregunté—. La flecha no te alcanzó en la pierna.

Él se detuvo, y el cambio de peso me detuvo a mí también.

—No lo sé. Simplemente parece que es lo que hay que hacer después de haber
recibido una flecha.

Suspiré, mientras él se enderezaba y caminaba normalmente.

—Eres mi hombre.

La herida estaba cerrada cuando llegamos a la puerta principal. Gabriel


continuaba repitiendo:

—¿Quién diablos dispararía flechas? ¿Nadie tiene respeto por los recientes
avances en las armas de fuego?

—¿Qué pasó? —preguntó Jamie cuando atravesábamos la puerta. Jettie había


dejado en el sofá una botella de imitación Tipo O, jugando con los videojuegos
mientras ella le mostraba mis anuarios. ¿Dónde está la lealtad? Honestamente.

—Sólo un pequeño malentendido con una flecha perdida —dije con los
dientes apretados mientras conducía a Gabriel por el pasillo hasta el cuarto de baño
de invitados, donde guardábamos los suministros médicos.
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Jamie soltó los mandos y nos siguió. El potencial de ver una carnicería real
era más extravagante que matar zombies digitales, o lo que sea que estuviera
haciendo.

—¿Crees que puede haber sido un cazador? —pregunté a Gabriel—. Ellos ya


han estado en mi casa antes. Intento no ser demasiado gruñona con ellos, pero,
bueno, están armados.

—Podemos mirar en el bosque. —Se ofreció Jettie, apareciendo en mi codo—


. Ver si hay algún sospechoso por ahí. —Negué con la cabeza, y mis amigos
fantasmales desaparecieron a través de la pared de enfrente.

—En algún lugar cerca, es temporada de caza con arco —dijo Jamie.

—Entonces, ¿Conoces la caza con arco y flecha, ¿verdad? —preguntó Gabriel


con un tono de sospecha.

Golpeé su brazo bueno.

—Si vas a acusar a alguien, tienes que asegurarte primero. Jamie, ¿disparaste
a Gabriel en la espalda con un arco y una flecha?

—¿Voy a tener un castigo si hubiese acertado?

—Eso no es exactamente una respuesta. —Señaló Gabriel.

–—No, está bien, yo no te disparé. Le estaba enseñando a Jettie cómo jugar


al Madden NFL 11 en la Wii.

—¿Desde cuándo tenemos una Wii? —pregunté.

—¿Eso es lo que te molesta de esta situación? ¿Equipamientos de juego no


relacionados hasta ahora? —preguntó Gabriel. Yo me encogí de hombros.

—¿Cómo voy a quitarle privilegios si no sé qué privilegios tiene?


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—¡Maldita sea, sabía que no tendría que haber dicho eso! —exclamó Jamie.

—¿Podemos centrar la conversación en mí, que casi soy asesinado por una
estaca voladora?

—Jamie, ¿puedes traer a Gabriel unos cuantos paquetes de sangre donada de


la nevera? Dick trajo algunos hace poco —pedí, agarrando mi teléfono—. Voy a
llamar a Dick.

—Jane. Espera.

—Gabriel, sé que debes estar un poco avergonzado porque no sé qué hacer.


De todos a los que conocemos, diría que es más probable que Dick haya sobrevivido
a algo así.

—No me siento muy bien —dijo Gabriel, con voz tensa mientras una
humedad aparecía en la esquina de sus ojos.

Jamie se burló.

—Pensé que nunca estabas enfermo. Ay, vamos, Gabe ¿lágrimas? Encontraré
tu tarjeta de hombre y la romperé...

De repente, la sangre corría por las mejillas de Gabriel. Nuestras lágrimas


tenían rastros de sangre en ellos, dejando marcas de color rosa en nuestras caras si
llorábamos. Gabriel parecía estar protagonizando un anuncio público sobre el virus
Ebola.

—Jamie, ¡cállate! —Pedí con un tono de voz con la que Jamie no podía
discutir—. Gabriel, ¿cuál es el problema? ¿Qué te duele?

Gabriel abrió la boca para responder, y una enorme ola de oscuro carmesí
salió de su boca y cayó en mis manos. Jamie gritó de espanto y se tambaleó hacia
atrás. Dejé que Gabriel se hundiera en el suelo del pasillo y acuné su cabeza en mi
regazo. Tosió, rociando de manchas rojas una antigua alfombra de la familia.

La pequeña voz incorpórea de la abuela Ruthie flotaba a mi oído, chillando.


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¡No dejes que sangre en mi alfombra!


La ignoré, concentrándome en la sangre que parecía venir de todos los poros
de Gabriel. Olí la herida de la flecha. La piel estaba empezando a regenerarse a su
alrededor de nuevo, a pesar de que la sangre comenzó a fluir en ondas desde el
agujero, atravesando la camiseta y cayendo sobre mis piernas. Casi me había
olvidado de que Gabriel todavía tenía la flecha incrustada. Cogí su mano con
cuidado. Tenía un olor raro, amargo y metálico, con un toque de dulzura enfermiza.
La madera parecía esponjosa y frágil, como si hubiera sido sumergida en agua
durante un tiempo.

—Eso es lo que pasa cuando te acuestas con un monstruo —dijo la abuela


Ruthie en mi oído, chasqueando la lengua—. Nada más que sangre, muerte y una
alfombra arruinada.

—¡Cierra la boca, vieja! ¡Te acostaste con más hombres que yo! —grité
mientras Gabriel me vomitaba, escupiendo sangre en mis pantalones vaqueros—.
Gabriel, por favor dime lo que quieres que haga.

Jamie estaba de rodillas a mi lado, sosteniendo las piernas de Gabriel mientras


él se retorcía y temblaba.

—¿Llamamos a una ambulancia?

Sacudí la cabeza, me mordí la muñeca y presioné en la boca de Gabriel.

—Tenemos que llenar su cuerpo con sangre nueva. Le ayudará a sanar. Lo


mismo ocurrió con el spray de plata el año pasado. Toma el móvil de mi bolso.
Llama a Dick, dile que necesitamos sangre, de cualquier tipo que tenga. ¡Ahora!

Como la herida de Gabriel no mejoraba, abrí su boca e hice que la sangre


gotease en sus labios. Podía oír a Jamie hablando por teléfono con Dick, su voz joven
estaba llena de pánico. Los ojos de Gabriel se cerraron, pero vi su garganta
esforzándose en tragar. Era una sensación horrible. No poder hacer nada. Verlo sufrir.
Eso fue lo que sintió Dick cuando llevé el spray el año pasado. Eso fue lo que Gabriel
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sintió al lado de la carretera cuando fui golpeada por detrás y él vino a mi casa
encontrándome sangrando.
Mi sangre parecía ayudar. Las piernas de Gabriel dejaron de temblar. Sus
dedos agarraron mi brazo, manteniéndolo en su boca. Le acaricié la frente y le pedí
a Jamie un trapo mojado para limpiar el rastro de lágrimas de sus mejillas. Los
minutos pasaron silenciosamente, sin comentarios de Jamie o de la abuela Ruthie.
Mis miembros estaban empezando a dormirse y a quedarse fríos. Podía sentir como
mis funciones corporales se desaceleraban a medida que la sangre salía de mis venas.
Traté de recordar la última vez que me había alimentado, pero no pude. Claramente,
mi horario de comidas era un poco más variable de lo que pensaba.

—Va a necesitar más sangre de lo que le puedo dar.

Jamie se encogió de hombros como si no pudiera imaginar lo que le estaba


diciendo.

—OK. —Golpeé su brazo y miré directamente a su muñeca—. Bien, no me


lo creo —murmuró, mordiéndose el brazo—. ¡Ay! Eso duele!

—Sé honrado. Te di mi sangre cuando la necesitaste. —Le ayudé a poner la


boca de Gabriel en la herida abierta. Esa alimentación era más neutra, más clínica.
Jamie se apartaba de Gabriel como si tuviera miedo de que alguien irrumpiese en la
habitación y lo acusase de tener una aventura con su creador-abuelo.

Por un momento me puse a un lado, con menos sangre circulando por mi


cuerpo, y el pánico moviéndose por el borde de mi conciencia. ¿Qué otra cosa podía
hacer? ¿Debía llamar al Consejo? ¿Qué podían hacer por él? Los vampiros se curaban
solos. Había pocos tratamientos médicos para nosotros, además de la sangre.

De repente, Gabriel soltó el brazo de Jamie, escupiendo toda la sangre que


había ingerido encima del hombro de Jamie y en el suelo. Jamie resopló y se limpió
sin control sus ropas. La piel de Gabriel estaba fría y cenicienta cuando lo puse sobre
mis piernas. Deslicé mis manos sobre sus mejillas, tratando de limpiar un poco de la
sangre pegajosa de su piel. Sus ojos giraban salvajemente, mirando el techo detrás de
mí. Parecía que no podía concentrarse en mi cara. Me incliné para apoyar mí frente
Página 115

a la suya. Su pecho gorgoteó mientras jadeaba en mi cara.

Sus dedos agarraron mi manga, acercándome más. Mis ojos ardían por las
lágrimas contenidas.

–—Sólo mantente firme, ¿vale? —supliqué—. Nos vamos a casar. Quiero


pasar el resto de mi vida-no viva, irritándote de verdad. No puedo hacer esto sin ti.

Dick y Andrea irrumpieron por la puerta, quedándose blancos cuando vieron


a Gabriel acurrucado en mi regazo. Dick murmuró:

—Esto parece una película de Tarantino.

Reconociendo a un vampiro hambriento en cuanto lo vio, Andrea se levantó


la manga y tomó mi lugar con Gabriel. Ella acunó la cabeza de él con aire práctico y
sacó la muñeca izquierda antes de que pudiera parpadear. De mala gana me alejé de
él, y sentí que la histeria que estaba conteniendo, pugnaba por salir de mi pecho hacia
mi garganta. Mis rodillas se doblaron, y Dick me agarró por los codos para evitar que
me cayera al suelo como un muñeco de trapo y sin huesos.

—Calma, Flaca.

—No sé lo que pasó —dije, secándome las mejillas con manos temblorosas,
mientras Dick me llevaba al sofá—. Estábamos caminando fuera. Estábamos
hablando, riendo, y oímos un ruido, un ping. Y Gabriel estaba con una flecha en su
pecho...

Salté del sofá y agarré la flecha en el suelo.

—Dick, ¿conoces a alguien que trabaje en un laboratorio? Un hospital, con un


banco de sangre. Maldita sea, puede ser un profesor de química de la escuela
secundaria si sabe lo que está haciendo.

—¿Por qué? ¿No crees que deberíamos concentrarnos en Gabriel ahora?

Con cuidado, cogí las piezas de la flecha. Él se aproximó para oler la flecha e
hizo una mueca amarga.
Página 116

—Quiero comprobar si esto tiene veneno, contaminantes, o drogas. Quiero


saber por qué Gabriel reaccionó de esa manera a esta flecha.
—¿Podemos ser envenenados? —exclamó Andrea—. ¿Por qué no lo sabía?
Creo que debería estar en algún lugar de la Guía.

—Hablo en serio, Dick. Quiero saber cuál es el problema con esta flecha —
dije. Dick se rió.

—Bueno, claro, voy a correr a mi laboratorio criminalista y a ponerme la


mascarilla de gas.

Lo miré con odio. Hizo una mueca.

—Con humor negro es como resisto a esto, Jane.

—No me digas que no conoces a nadie.

Él se encogió de hombros.

—Conozco a un tipo.

—Claro que lo conoces. ¿Crees que me puedes dar los resultados


rápidamente?

—Por un precio.

—Tengo dinero para emergencias en la biblioteca, en el interior de un ejemplar


de El gran Gatsby. Toma todo lo que necesites. —Dick levantó una ceja. Apreté el
brazo—. Confío en ti, Dick.

—¿No debería esperar mi turno para alimentarlo? —preguntó Dick, con la


frente arrugada por la preocupación por su viejo amigo.

—Voy a hacer una ronda más antes de ir con él —dije, sacudiendo la cabeza—
. Sería mejor saber a lo que nos estamos enfrentado ahora. Vete.

Dick envolvió cuidadosamente los trozos de la flecha en una bolsa de plástico


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de la cocina y me dijo que me lavara las manos, por si el veneno de la flecha pudiese
ser absorbido por la piel.
Besó a Andrea en la parte superior de la cabeza mientras ella alimentaba a
Gabriel, y se fue por la puerta de enfrente.

—¿Sabes?, es en estos momentos en los que estoy muy contenta de ser amiga
de Dick Cheney —dije, mientras Andrea apretaba mis dedos con su mano libre.

—Es útil tenerlo cerca cuando necesitamos favores de naturaleza secreta o


dudosa. —Reconoció ella.

—Cariño, no quiero saber qué tipo de favores te hace.

—Mira, hiciste una broma tonta —dijo, empujándome—. Todo va a estar bien
ahora.

Cuando Andrea comenzó a sentirse mareada, alimentamos a Gabriel con la


sangre de donación que había traído Dick. Era mi turno para darle de comer, con la
esperanza de que de alguna manera todavía sobrase suficiente sangre suya en mis
venas, para que fuese como recibir una transfusión de un donante compatible.
Finalmente dejó de escupir, y me lo tomé como una señal de que estaba mejorando.
Andrea me ayudó a levantar a Gabriel y a llevarlo arriba. Le quité sus ropas
ensangrentadas y lo acosté. Andrea bajó a limpiar la alfombra manchada de sangre
con un poco de agua con gas. Cuando sugerí queroseno y fósforo, ella se horrorizó.

Peiné el cabello de él hacia atrás para alejarlo de su rostro cubierto de sangre,


y le di un beso en la sien.

Jamie apareció por de la habitación con un cuenco de agua limpia y un paño.


Él estaba avergonzado.

—Discúlpame por haber enloquecido ahí abajo. Yo nunca había visto nada
igual. Quiero decir, he visto las películas de terror, pero esto era...

—La vida real, Jamie. No es necesario que te avergüences de tener miedo. Yo


estaba aterrorizada. Pero lo oculto mejor.
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Jamie levantó una ceja mientras limpiaba la cara de Gabriel.


—Lo amas de verdad, ¿no? No es sólo amor del tipo «Oh , nos conocimos en
el instituto y no pude encontrar a nadie mejor», más bien es un amor épico,
desesperado, del tipo que mueve montañas y cruza océanos.

Me eché a reír.

—Creo que eso sería una descripción adecuada. Cuando te das cuenta de que
alguien haría cualquier cosa por ti, incluso si eso significase separarse para siempre,
arriesgándose a no volver a amar nunca más, sólo para tener la certeza de que estarás
bien segura… Ya no hay vuelta atrás. Harás todo lo posible para estar con él. Tal vez
te gustaría golpearle un par de veces cuando estás a su lado, pero cuando lo
encuentras, no lo dejarás escapar.

Jamie se estremeció.

—¿Muy emocional? —pregunté.

—Sobreviviré.

Gabriel gruñó dormido y se volvió hacia mí. Me mordí la muñeca y dejé que
la sangre gotease en su boca.

—Hey, tienes que dejar de hacer eso. Lo has alimentado dos veces. Dick dijo
que podrías drenarte.

—De repente eres la voz de la razón —murmuré.

—Si yo fuera la voz de la razón, no te dejaría darle el dinero a Dick.

Me eché a reír, con una risa sincera, y él me sonrió.

—Quiero decirte, que realmente, entiendo por qué estás con Gabriel, aunque
me duela decirlo. Él tiene un aura de hombre mayor y sofisticado. Pero, ¿y Dick? Él
es legal y un buen amigo. Pero la antigua Jane, la Jane que vi crecer, no habría mirado
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a ese hombre dos veces.

Le sonreí cálidamente, porque sabía que él era dolorosamente honesto, y miré


hacia el grandullón que estaba en la cama. Él se sentó y cruzó las piernas por debajo
de su cuerpo, como un niño esperando por un cuento.

—¿Ya te hablé sobre mi primera noche como vampira?

Él negó con la cabeza, y yo sentí que había fracasado en mis deberes como
creador. Mi historia era un cuento que debería servir de advertencia, debería ser
impresa y distribuida como un panfleto de lo que no deberían hacer los jóvenes
vampiros cuando se introducen en la vida social de los no-vivos. Él dijo:

—Mencionaste algo sobre enloquecer y tratar de morder a Zeb.

—Bueno, eso pasó. Pero yo estoy hablando de mi primera noche como


vampira en la ciudad. Cuando Andrea era humana. Ella me llevó a este bar informal
de vampiros, el Cellar. Era un lugar completamente respetable y no era peligroso. Por
lo tanto, deberíamos haber estado bien, de verdad. Andrea bebió un poco de más. La
llevé a mi coche, corrí de vuelta a buscar mi bolso, y descubrí que el camarero estaba
siendo agredido.

—¿Por Dick?

—Por algún idiota que pensaba que ser vampiro era una buena excusa para
quitarle el dinero a los trabajadores en lugar de conseguir un empleo.

—Entonces, fue Dick —me dijo, como si no lo hubiera escuchado. Yo lo miré.

—¿Me dejas que te cuente la historia? —dije—. El idiota, que por cierto, se
llamaba Walter, cambió sus indignas intenciones hacia mí. Terminamos peleando en
el aparcamiento. Yo estaba defendiéndome cuando Walter trató de romper mi cráneo
como una nuez, con sus propias manos. Le di una patada en el culo. Y Dick apareció
para regañarme por mi conducta poco deportiva. Así fue como nos conocimos.

—Entonces, la moraleja de la historia es... ¿No salgas a beber con Andrea?


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—No. Bueno, en realidad, sí. Esa es una importante lección de la vida. Pero
el punto es que, después de la pelea, acabé siendo acusada del asesinato de Walter.
Después de verlo sólo una vez, Dick, quiso hablar a mi favor al Consejo, para ayudar
a limpiar mi nombre, a pesar de que sus intereses estaban muy alejados a cualquier
tipo de aplicación de la ley. Ese es el tipo de persona que es Dick. Una vez que eres
su amigo, no hay nada que no haría por ti. Y sí, yo confío en él. Porque yo sé
exactamente lo bromista que puede ser, pero él nunca me mintió, ni siquiera cuando
habría sido mejor para él si hubiera mentido. Eso cuenta.

—Eres más feliz ahora, ¿no? —preguntó, bizqueando para mí, como si me
estuviera viendo por primera vez en mucho tiempo—. Nunca fuiste tan... firme antes,
nunca estuviste tan contenta, creo que esa sería la palabra. Siempre estabas medio
triste y estresada cuando tu madre te arrastraba a la iglesia o a asuntos familiares.
Siempre imaginé que era porque, bueno, porque estabas con tu madre.

Solté un bufido.

—No estabas equivocado.

—Pero estabas triste, como humana.

—Yo no sé nada sobre la tristeza. Pero estaba sola. Sentía que faltaba algo en
mi vida, pero no sabía que era. Mi vida es mejor ahora. Tengo más. Y sí, tuve que
renunciar a algunas cosas, pero a largo plazo eso no es tan malo.

Él tomó un trago de la botella de sangre.

—Siento como si yo tuviera que ser diferente, de alguna manera. Nunca me


gustó de verdad el béisbol. Quiero decir, yo era bueno en eso, y mi padre me quería
en el equipo, pero no era como si me despertase por la mañana entusiasmado porque
tenía que jugar. Y ahora no es realmente una opción, y yo simplemente no sé qué
hacer con mi vida. Pero tengo miedo de intentar algo nuevo, y ser mediocre.

—Yo también tenía miedo de eso. Pero no es así como funciona —aseguré.

—¿Eres el mismo tipo de persona que eras cuando eras humana?


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—Esa es una buena pregunta. No creo que haya cambiado en lo esencial.


Todavía creo en el Cielo y en el Infierno. Sigo creyendo que una persona debe hacer
lo que pueda para evitar herir a alguien. Y repito, yo he matado a alguien, casi me
matan a mí, tengo las manos manchadas… de sangre. Y eso te cambia. Pero tú eres
muy joven, y es probable que cambies, seas humano o vampiro.

Él se quedó paralizado.

—Entonces, ¿está bien si ya no quiero ser nunca más el Señor Atleta


Americano?

Puse una mano en su hombro.

—Por supuesto, pero debo advertirte, que si empiezas a usar delineador de


ojos y a jugar al Príncipe de los muertos vivientes para mí, te montaré escenas en
público como mi madre. Te llamaré cariño delante de tus colegas. Discutiré sobre tus
hábitos en el baño y hablaré de manchas de dudosa procedencia en público. Dedicaré
cuerpo y alma en humillarte.

—¿Por qué harías eso?

—Para divertirme. En serio, ¿me prestas atención cuando te hablo?

Él puso los ojos en blanco y me ignoró.

—¿Crees que seré feliz?

Me encogí de hombros.

—¿Qué quieres que te diga? ¿Sé un buen chico, come tus verduras, y todo
estará bien?

—Obviamente, verduras no, pero no me importaría un poco de animación. —


Bromeó él.

Pasé la mano por la frente de Gabriel y suspiré.

—Reza tus oraciones. Bebe tu sangre. Sé amable con tu creadora. Y todo


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estará bien. ¿Es suficiente animación?

—Sí, gracias.
—¿Para qué sirven los creadores?

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Capítulo 8
Traducido por Bellen1930
Corregido por Liraz

“Tómese tiempo para conocer a su descendencia. ¿Cuáles eran sus intereses antes
de morir? ¿Cuáles eran sus hobbies? Saber cómo retribuir a su cría será un largo camino
para convertirlo en un ser responsable, y no un asesino de la sociedad.”

—Crianza para estúpidos.


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

C
onsideré una señal de cuánto amo y confío en Dick, cuando después
de casi veinticuatro horas, no había asumido automáticamente que
él se había escapado con mi dinero. Gabriel estaba descansando
confortablemente, sólo despertando cada pocas horas para alimentarse, me sonreía
levemente y luego se volvía a dormir. Dick regresó la noche siguiente. Casualmente
pasó a través de la puerta con un refrigerador lleno de sangre e hizo parecer como si
él no hubiese subido por las escaleras para comprobar cómo estaba su viejo amigo.

Yo estaba sentada en el asiento de la ventana, vigilando el sueño de Gabriel y


leyendo a Jane Eyre, mientras miraba la herida cenicienta de mi dedo. Andrea fue
corriendo a la tienda. Jamie fue abajo y estaba jugando a un juego tranquilo de
Madden en nuestra Wii con Zeb. Jamie estaba con una botella de sangre como si
estuviera a punto de beber, pero hasta el momento, él estaba lidiando con su primera
interacción prolongada de hombre-vampiro muy bien.

Mis fantasmas, abuelos sustitutos estaban deambulando alrededor de la


propiedad, completamente disgustados con ellos mismos por no ser capaces de
encontrar alguna señal del hombre armado que cazaba en el bosque. Era extraño. No
había ninguna huella, ninguna rama rota para poder encontrarlo.
Página 124

—Mi camarada en EKU te da las gracias por los cinco —dijo, agitando un
sobre marrón, cuando entró por la puerta.
Resoplé. La Universidad del Este de Kentucky era el único lugar en que la
policía científica estudiaba en el Estado. La idea de Dick esperando alrededor de un
laboratorio, mientras que un estudiante pos-graduado de la universidad con una
camisa divertida estaba haciendo nuestro trabajo sucio me hizo reír.

—¿Tu amigo lo hizo por cinco dólares?

Él sonrió con indulgencia, besando mi cabeza cuando me entregó el sobre.

—Cinco mil.

Cerré los ojos y recordé que Dick acababa de hacerme un gran favor. Y eso
que tendría que reponer mi “el final está cerca, corre como el demonio” alijo de
efectivo en la biblioteca.

—¿Ha cambiado algo? —pregunté.

Dick me sonrió.

—No tiene importancia.

Zeb entró en la habitación con una herida de jugador en el pulgar.

—Oh, bueno, tenía miedo de que ya le hubieses explicado a ella.

Le lancé a Zeb una mirada confusa cuando se sentó con cautela a los pies de
nuestra cama.

—¿Qué? Si pierdo las cosas, me cuesta encontrarlas.

—Te voy a salvar de pasar otra noche encorvada sobre este hombre, el informe
no es fácil de entender. Mi amigo Denny dijo que la punta de flecha estaba empapada
de cantidades concentradas de cafeína líquida, aspirina y warfarina, ninguno de los
cuales se enumeran en la etiqueta.
Página 125

Dick y Zeb me miraron expectantes.

—¿Qué?
Zeb me hizo un gesto con la mano desembucha pareciéndose
aterradoramente a un mimo.

—Esta es la parte donde normalmente, nos dices lo que eso significa. Nos
evita tener que buscar las cosas.

—Odiamos esperar —añadió Dick.

—Yo no lo sé todo. Y no soy omnisciente.

—Bueno, ella sabe lo que significa omnisciente, lo que la coloca por delante
de nosotros. —Dick resopló.

—Afortunadamente, Denny adjuntó una nota al informe: La warfarina es un


anticoagulante, que se utiliza comúnmente como veneno para ratas. Dosis altas
pueden causar daño a los capilares, incrementando su permeabilidad, causando una
hemorragia interna difusa. En combinación con la aspirina, aumentaría los efectos
de los anticoagulantes, y además la cafeína dilata los vasos sanguíneos y acelerar el
proceso. Si se sumerge una flecha de madera porosa en ese material por unas pocas
horas, el fuego se convierte en un miembro inocente de la Comunidad de los no-
muertos, y tienes una receta para un vampiro con signos aterradores. El cuerpo de
Gabe no podía metabolizar la sangre, porque estaba demasiado delgado14. Su propia
sangre, sus vasos sanguíneos estaban prácticamente disueltos, no tenían dónde ir, sólo
hacia fuera. Los ojos, la nariz y la boca eran la salida más conveniente.

—¿Hay algo que podamos hacer por él? —pregunté.

Dick sacudió la cabeza.

—Sustituir la sangre es un buen primer paso. El siguiente paso es el plasma


fresco congelado, y da la casualidad de que lo tengo escondido en mi coche, y dosis
masivas de vitamina K es otra solución. He traído suficiente para que todos nosotros
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lo tomemos y para que él lo pueda absorber cuando lo alimentemos. El hecho de que


ya no esté rechazando la sangre es una buena señal. Dale un día o dos, y debería

14
El termino sangre delgada o adelgazada se utiliza cuando la misma por algún motivo esta diluida.
sanar. ¿Llamaste a Ophelia? —preguntó.

—Todavía no. Quería saber exactamente a lo que nos estábamos enfrentando


antes de llamarla —dije—. No tengo ninguna duda de que ella va a venir con su
marca registrada, su sarcasmo, y todos nosotros vamos a sentir de todo, menos alivio.

—Sabes que ella te preguntará quién crees que lo hizo. ¿Alguna pista?

—Ni siquiera sé si el feliz Arquero me estaba apuntando a mí o a Gabriel. Él


me cubrió en el último minuto, por lo que la flecha fácilmente podría haberme
acertado a mí. —Negué con la cabeza—. Y la búsqueda en DMV fue un fracaso.
¿Has oído algo acerca de un sedán negro oxidado en reparaciones en cualquiera de
las tiendas locales?

—Puse un oído en todos los depósitos de chatarra y tiendas que se


especializan en coches viejos. Ninguno de ellos vio ningún coche con el tipo de daño
que le hizo Big Bertha.

—Sé que dije que iba a estar atenta en la búsqueda de quien te golpeo, Jamie,
pero es que no he tenido tiempo. Claramente, dejarlo sólo, aunque fuera por unos
días era un error.

—Bueno, no es que no tuvieras otras cosas de las que preocuparte.

—Ya no hay excusas —dije—. No voy a dejar que esto crezca como he hecho
con todas las grandes locuras que he encontrado en el pasado. Esta mierda termina
ahora.

Cogí el teléfono y marqué el número de Ophelia. Ella no respondió, y la


llamada se desvió a un mensaje de voz pretencioso que hablaba no tartamudear, ni
dejar mensajes incoherentes. Colgué el teléfono y puse los ojos en blanco.

—¿Sabes dónde vive Ophelia?


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Él gimió.

—Jane.
—Dick. —Repliqué con el mismo tono de exasperación.

Dick me apretó el hombro.

—Ya sabes, me di cuenta de que no te importa cuando alguien va detrás de ti.


Pero si alguien amenaza a tu novio o a tu perro, enloqueces. Das miedo como el
infierno.

—Soy muy protectora con mi gente... Y con los cachorros que amo —dije—.
Sabes que el círculo te incluye.

—Lo sé, Flaca.

Le eché una mirada mordaz y él respondió con una cara bizca. Suspiró.

—Te llevaré allí, pero si ella me pregunta, me estás manteniendo como rehén.
—Cuando me reí de él, exclamó—: ¡Ella es más aterradora que tú!

No había ninguna burla cuando Dick me llevó a una pequeña casa de campo
de dos plantas en County Line Road. Siempre imaginé a Ophelia viviendo en algún
condominio súper moderno lleno de cuero negro y cromo. Martha Stewart podría
haber vivido en esa casa. Había geranios en las macetas de la ventana en el porche
delantero.

Yo sabía que Ophelia se vería perturbada por mi intromisión, pero no había


nada que ganar por la espera. Necesitaba convencer a Ophelia ahora, y pedirle ayuda
antes de que nadie más saliese herido. Salí del coche y caminé por las escaleras
cuidadosamente barridas. Levanté la mano para llamar a la puerta cuando ésta se
abrió y se alejó de mi mano extendida.

Ante mí había una hermosa niña. Tenía la cara tan blanca y suave como el
marfil. Llevaba un abrigo rojo sobre una falda plisada de seda. Ella era, literalmente,
la niña de los rizos de oro, un adorable rizo le colgaba en el centro de la frente. Sus
ojos eran hielo y niebla combinados, grises, fríos y calculadores.
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Me eché hacia atrás para comprobar el número de la casa y verificar que


estaba en la dirección correcta. Me volví para preguntarle a Dick si esto era su idea
de una broma, pero él estaba sentado en el coche, evitando el contacto visual
conmigo.

Cobarde.

—¿Es la casa de tu madre? —pregunté, levantando una ceja.

—¡Georgie! —Oí una llamada de voz en la parte de atrás de la casa—.


¿Cuántas veces tengo que decirte que no abras la puerta sin mí?

Esa era la voz de Ophelia, ella podía sonar como una adolescente real, por
una vez, en lugar de la cansada oficial del Consejo, irritada. Me quedé mirando
estúpidamente a la niña y luego a Ophelia, quien apareció en la puerta con unos
pantalones vaqueros y una camisa blanca sencilla. Era la primera vez que la veía en
ropa que no era de trabajo. Ella no hizo contacto visual conmigo, centrándose en la
niña, que, y ahora me daba cuenta, no tenía pulso ni respiración. Esta no era una
colegiala normal de un jardín de infantes. Era una pequeña vampira.

—Esto es un insulto —dijo la niña lentamente, pareciendo un poco molesta—


. Yo estaría perfectamente segura, no importaría quién estuviera en la puerta.

—Estoy más preocupada por la persona que golpearías —dijo Ophelia, en


tono seco—. Jane. —Parecía desarreglada—. ¡Qué sorpresa! Por favor, quédate ahí
sin pisar dentro de mi casa.

—Ophelia, ¿qué...?

—Ophelia, estás siendo terriblemente grosera. ¿Dónde están tus modales?

—Oh, estoy acostumbrada a eso. —Le aseguré a la niña—. Ella no me quiere


mucho.

—A ella no le gusta mucho nadie. —Replicó.


Página 129

—Jane, ella es mi hermana, Georgie —dijo Ophelia, inclinando su mano


protectora sobre el hombro de la niña.
—¿Y cuántos años tienes, Georgie? —pregunté, usando instintivamente, la
voz que utilizo con los alumnos del jardín de infantes que visitaban la biblioteca.

—La edad suficiente como para sentirme insultada por ese tono de voz. —La
chica bromeó—. Ophelia dijo que yo era su hermana. Haz cálculos, mujer. ¿Tienes
alguna habilidad en el razonamiento deductivo? Honestamente, Ophelia, ¿esto es lo
que pasa por un vampiro en estos días? ¿Por qué los novatos siempre insisten en
tratarme como a uno de sus preciosos niños en edad preescolar? Si me ofrecen un
vaso más de jugo, me veré obligada a tomar medidas drásticas. Será como en Oslo.

—Oh, Georgie, cálmate. —Ophelia suspiró—. Apenas escapaste de Oslo la


primera vez. Y ¿dónde encontrarías una caja de ratas hoy en día y a tu edad?

–—¿Estás desafiando mi ingenio? —exigió Georgie.

—¿Alguien necesita una siesta? —pregunté, acariciando su cabeza.

—¿Alguien quiere ser «defenestrada»? —respondió ella, girando hacia mí.

Tengo que admitir que el tener esos pequeños ojos de muñeca japonesa tan
cerca de mí, envió un escalofrío por mi columna vertebral. Así que hice lo que
cualquier persona sensata haría cuando se enfrenta a una máquina de matar en
miniatura... me acerqué y la provoqué. Sonreí con esa dulce forma que a Jenny le
volvía loca.

—No sé con qué clase de vampiros de clase baja estás acostumbrada a tratar,
pero sé exactamente lo que significa «defenestrada». Y si piensas que eres lo
suficientemente fuerte como para empujarme por una ventana, puedes venir,
Vampira de bolsillo.

Los labios de Georgie se cerraron como si estuvieran moliendo todos sus


pequeños dientes infantiles. De repente, la tensión en su rostro desapareció, y ella se
volvió hacia Ophelia.
Página 130

—Me gusta —dijo Georgie cuando Ophelia le entregó un juego portátil. Salió
fuera de la habitación y se sentó en la parte superior de la mesa de la cocina para
jugar. Ophelia esperó por Georgie para limpiar el pasillo y se volvió hacia mí.

—Tal vez no he dejado claros los límites de nuestra relación. Nosotras no


somos amigas. No vamos a aparecer una en la casa de la otra para tomar una taza de
azúcar y chismes. Si no te das la vuelta, caminas hacia la puerta de salida y te olvidas
de que viste a Georgie, voy a hacerte la vida tan miserable que hará que la triste vida
de solterona bibliotecaria sea un recuerdo feliz.

Hice una mueca, frunciendo mis labios, negando con la cabeza.

—No. No creo que lo hagas.

Ella parpadeó con incredulidad, como si pensara que había oído mal.

Le sonreí.

—Porque le gusto a Georgie —añadí—. Y creo que ella no ha conocido a un


montón de gente nueva en el último par de... Siglos. Imagina su sorpresa y decepción
si desmiembras el primer amigo que hace desde que se mudaron aquí.

Su rostro cambió de la estatua de piedra inanimada con un pequeño


movimiento de músculos. Por una fracción de segundo, en realidad parecía humana
e indefensa.

—Sabes, he oído hablar mucho de ti Ophelia, la jefa malvada del Consejo


Local. Ophelia, la brillante proyectista. Nunca había oído nada acerca de Ophelia, la
niñera de los muertos vivientes.

—¿Por qué habría posiblemente de compartir información personal contigo,


el equivalente del vampiro Jerry Lewis? ¿Ella, que accidentalmente, destruye todo lo
que toca?

—Creo que estás pensando en Steve Urkel —dije. Cuando ella no respondió,
murmuré—: Muy bien. Si satisfaces mi curiosidad, voy a darte un informe completo
Página 131

sobre la última locura que nos afectó a Gabriel y mí. Esto te ayudará a salir adelante
de cualquier catástrofe estúpida que se cruza en mi camino. Considéralo como
cortesía profesional.
Ophelia frunció los labios.

—A Georgie o a mí, no nos interesaba que, la población local supiese sobre


ella. Nos hacía muy vulnerables. Ella es muy conocida en el Consejo Internacional.
Pero Dick es el único civil en Half Moon Hollow que lo sabe, y eso sólo es debido a
nuestra...

—Por el amor de Dios, simplemente di «historia» —dije, haciendo una mueca.

—De acuerdo, debido a nuestra historia, Dick es uno de los pocos


privilegiados que ha encontrado a Georgie —dijo.

—No lo entiendo. ¿No hay reglas en contra de transformar en vampiros a los


niños?

Ella suspiró y me hizo señas para que me sentara en el pequeño sofá de


terciopelo azul de la sala de estar. Se parecía a cualquier habitación familiar de
cualquier casa de Hollow. Las paredes estaban pintadas de un suave tono de color
caramelo caliente. Había una alfombra que mezclaba tonos azules con un turquesa
en contraste. Fotos de Georgie y Ophelia a través de los siglos cubrían las paredes,
desde la pintura al aceite hasta las actuales fotografías impresas.

Tenía un soporte de Wii sobre la TV y una pila bien organizada de juegos.


Había varios mandos rotos, tirados en una papelera próxima, al lado de una media
docena de mandos en paquetes sin abrir. Al parecer, Georgie se frustraba cuando
perdía, y la fuerza de un vampiro y el impulso infantil, debió asaltar la Visa de
Ophelia.

—Sólo lo digo porque creo que va a ser valioso para ti. Si usas esta
información para llamarme...

—¿Sí?

—Estoy tratando de decidir lo que voy a hacer contigo y que no le cause


Página 132

pesadillas a Georgie —dijo ella, frunciendo el ceño—. Y ella vio una buena parte de
los juicios de las brujas de Salem... Y la segunda temporada de Desperate
Housewives.

Me estremecí cuando Ophelia se aclaró la garganta.

—Nuestros padres nos trajeron en una de las travesías justo después de lo del
Mayflower. Siempre fueron muy rápidos para escapar e ir a donde iba todo el mundo.
No te puedes imaginar las condiciones a bordo de la nave. Caliente, apretado y
oloroso. Me hace estremecer incluso ahora. Una noche, yo intentaba obtener un poco
de aire fresco mientras todos dormían. Entonces, ese hombre blanco emergió de las
sombras, y yo estaba segura de que estaba viendo una especie de fantasma. En vez
de eso, me encontré con mi primer vampiro. Su nombre era Joseph. Él tenía casi 500
años, y quería ver el nuevo mundo. Había estado escondido en el sótano, detrás de
las cajas y barriles, alimentándose de ratas para evitar que lo encontraran. Ahora me
doy cuenta de que debía de haber estado solo y hambriento, pero no trató de
morderme. Quería hablar conmigo. Nadie conversaba mucho conmigo. La gente no
hablaba mucho con las niñas en ese entonces, así que, ya sabes. Apenas me veían y
no me escuchaban. «Tú tienes un propósito en este planeta, y mientras no estés
sirviendo a ese propósito, no existes». Pero Joseph, era probablemente el hombre más
educado y brillante que jamás había conocido. Y todas las noches hablábamos. Sobre
el mundo, acerca de la gente en el barco, de mi familia. Nunca les hablé a mis padres
de él. Yo sabía que ellos me apartarían de él o determinarían que estaba loca. Así que
mantuve a Joseph en secreto.

»Hubo problemas casi tan pronto como llegamos a lo que sería el actual
Massachusetts. La tierra prometida y de abundancia no era lo que habían dicho. A
mi familia le fue tan bien como al resto, y eso no era muy bueno. Todo el mundo
estaba muy enfermo. La comida era escasa. Tuvimos que trabajar muy duramente
para tener sólo lo básico para subsistir. Mi amigo vampiro estaba cerca, observando
para ver si era lo suficientemente fuerte como para sobrevivir a la fiebre y la viruela.
No lo era. Dos semanas antes de mi decimosexto cumpleaños, él me transformó antes
de que pudiera morir de lo que probablemente era gripe.
Página 133

Ophelia se frotó distraídamente la curva de su cuello, como si todavía pudiera


sentir la presión de los colmillos de su creador en la garganta.
—Me levanté justo a tiempo para saber que Georgie había enfermado después
que yo. No podía soportar la idea de dejar que la enterraran en una tumba sin
nombre. Mi amigo, mi creador, trató de impedirme transformarla. En realidad, me
ordenó que no lo hiciera, pero ella era mi hermana. Yo no estaba muy unida ni a mi
madre o mi padre. No tenían instintos paternales, no había una relación cálida y
amorosa entre padres e hijos. En lo que a mí respecta, Georgie era toda mi familia.
Mi creador estaba furioso conmigo por lo que había hecho. Me atrapó antes que el
grupo de vampiros que nos gobernaban en ese momento, los precursores de lo que
hoy es el Consejo. Decidieron que iban a dejar que Georgie viviera, pero sería
responsable de ella el resto de mis días. Mi creador me dejó al cuidado de la Junta
durante mis primeros tres siglos para ayudar a promover un mayor respeto por el
mundo de los vampiros. Y yo no sería capaz de transformar otra alma hasta que
tuviera mil años.

—Pero ¿por qué es tan terrible un vampiro niño? —pregunté—. Aparte de ser
increíblemente aterradora. Y que evidentemente trata muy mal a su consola de
juegos.

Ophelia me frunció el ceño, pero sonrió un poco cuando Georgie gruñó y


arrojó el mando del juego contra la pared. Los fragmentos cubrieron el suelo, y
Georgie cruzó los brazos sobre el pecho y se mordió el labio inferior.

Ophelia suspiró.

—No fue tan malo al principio. Ella siempre fue una chica dulce e inteligente.
Podía entender lo que se esperaba de ella, y que había líneas que no podía cruzar.
Pero imagínate ser una adolescente en el cuerpo de una niña. O un adulto de cuarenta
años. Tienes todos los pensamientos y sentimientos de un adulto, pero un cuerpo
infantil. Georgie nunca crecerá. Ella nunca conocerá el amor sin infligir varias leyes.
Los otros vampiros nunca la verán como algo más que una preocupante obligación.
Yo la he condenado a esto.
Página 134

—Pero es mejor que estar muerto, ¿no? —pregunté mientras Georgie se


divertía equilibrándose con sus manos en el borde de la encimera de la cocina—.
¿Cuánto peor habría sido verla morir?
Ophelia sonrió con cariño.

—Exactamente. Siempre habrá inconvenientes, pequeños dramas y


problemas. Pero tenerla conmigo y ser su guía en esta vida vale la pena. Trato de no
cuestionar mi decisión, porque sé que hice lo correcto. No me voy a sentir culpable
por ello.

—Entiendo... entiendo —dije, riendo al notar las similitudes entre nuestras


situaciones—. Increíble, mensaje claramente recibido. Y, sin embargo, te las
arreglaste para formar parte de las filas del Consejo, a pesar de que estaban molestos
contigo.

Ella resopló.

—Me dieron una prohibición de un millar de años para crear a otro vampiro.
La teoría del Consejo era que probablemente no viviría mucho tiempo, entonces,
evitarían que causara más daños. No importa qué tan alto esté en la jerarquía de
vampiros, siempre voy a tener mi cabeza colgando de un hilo.

—Bueno, eso explica el comentario de Waco sobre que la primera vez como
creador no suele ser muy buena.

—Sí, Waco se hace apreciar por sus chistes —bromeó—. Ahora, ¿a qué
mierda te referías antes?

—Veo que el tiempo para compartir historias personales ha terminado.

—En efecto.

Tomé una respiración profunda y le expliqué sobre la flecha, el veneno, y el


actual estado en coma de Gabriel. Estaba muy orgullosa de no romperme o tener la
voz temblorosa cuando comencé a hablar, incluso cuando describí los torrentes de
sangre que Gabriel había liberado al tratar de obligarlo a alimentarse.
Página 135

—¿Y sospechas de juego sucio? ¿No crees que sea posible que un cazador
pudiera pasar por tu propiedad y disparar accidentalmente a Gabriel? —preguntó
ella.
—Como que: Vaya, ¿yo dejo accidentalmente una flecha de madera en una
solución peligrosa que puede envenenar a un vampiro y luego paseo por la propiedad
de unos de cuantos vampiros de la ciudad, y acabo perdiendo el control de dicha
flecha y disparo a siete centímetros a la izquierda del corazón de un vampiro?

—Sí, es una secuencia improbable de coincidencias —admitió.

Detrás de ella, Georgie se movió para pararse sobre las puntas de los dedos,
mientras que mantenía el equilibrio sobre la parte de atrás de una silla de cocina. Me
debatía entre decírselo a Ophelia o admirar el equilibrio de Georgie.

—Además, Jamie dice que no es de un arco antiguo.

Ophelia me sonrió con cariño.

—¿Entiendo que te estás acostumbrando bien a la vida como creadora?

—Yo no diría «bien», pero me estoy acostumbrando.

—¿Y la dinámica entre Gabriel y su nuevo encargo? ¿Qué hacía Jamie


mientras Gabriel estaba sangrando y vomitando? —preguntó ella.

—Ser un adolescente —respondí controlando el impulso de poner los ojos en


blanco—. Estaba muy disgustado y molesto con las manchas en sus pantalones
vaqueros.

—¿Mucho «asco» al estar cubierto de veneno? —preguntó ella, enarcando las


cejas en una expresión de confusión enojada.

—Gabriel se preguntaba lo mismo. Pero no creo que Jamie sea así. Por otra
parte, él quedaba entretenido con videojuegos en casa, cuando salimos.

—¿Tienes algún otro sospechoso? —preguntó ella.

—Sinceramente, no lo sé. Los padres de Jamie estaban muy enojados conmigo


Página 136

por convertir a Jamie en un vampiro. Su padre es un cazador. ¿Crees que es posible


que él estuviera lo suficientemente enojado como para matarnos?
Ella asintió con la cabeza.

—Vamos a mantener un ojo sobre él. Y tendremos vampiros de confianza


haciendo ocasionales vigilancias de seguridad en River Oaks.

—¿Cómo que ocasionales? —pregunté.

—¿Estás cuestionando la generosidad de tu Consejo? —preguntó ella, con una


ceja levantada. Negué con la cabeza, con ojos inocentes y astutos—. Fue bueno que
nos los dijeras, Jane, en lugar de esperar hasta que la situación se saliese de control.
Esto muestra una inusual cantidad de sentido común de tu parte.

—Gracias supongo.

—No era necesariamente un cumplido.

—Soy consciente de eso.

Página 137
Capítulo 9
Traducido por lizels
Corregido por Keyla Hernández

“Aunque los vampiros serán vistos como criaturas solitarias e inquietantes, cada
uno de nosotros, sea joven o viejo, necesita socialización. Vampiros que pasan mucho
tiempo solos pierden su humanidad, y con eso su capacidad de atraer y alimentarse de
forma segura a su presa humana.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

M
i primer día de regreso a la tienda no fue como esperaba. Entré
en el espacio delante de la tienda para encontrar a Andrea
frotando furiosamente la ventana.

—Uh, cariño, creo que ya conversamos sobre el hecho de que nuestros clientes
no se preocupan por la limpieza de la ventana delantera. Ellos medio les gusta la idea
de que nadie pueda verlos desde el lado de afuera —dije cuando salí de Big Bertha.

Andrea me ignoró, continuo limpiando el vidrio con jabón. Sus mangas


estaban enrolladas, ampollas rojizas deslizándose hacia debajo de los brazos. Había
palabras extraídas a través del vidrio, medio borrosas por los esfuerzos de Andrea.

Conseguí ver la mitad superior de una P, una A… R… R… A… A… S… E…


S… I… N… A.

—Ah, diablos —suspiré. Andrea mantuvo los ojos hacia abajo y fijos en su
tarea. Analizando la ventana, vi pequeños restos de pintura más antiguos en áreas
diferentes del vidrio—. Esta no es la primera vez, ¿verdad Andrea?
Página 138

Ella suspiró profundamente por la nariz.


—No. Todas las noches, desde que los Laniers fueron informados, el mismo
mensaje. Perra Asesina.

—Bueno, eso es simplemente ofensivo. E inexacto.

—A veces es en colores diferentes —ofreció ella—. Tengo la sensación de que


los Laniers han contado su historia a quien quiere oír. Porque la escritura tiene una
apariencia diferente algunas noches. No quería decirte, porque no quería
preocuparte. Pero las cosas han estado muy extrañas por aquí recientemente. Más
extrañas de lo normal. El Club de Libros Nocturnos del martes suspendió sus
reuniones indefinidamente, porque los humanos no confían en los vampiros lo
suficiente para venir, por ahora. La Cámara de Comercio llamó para reiterar que ellos
no quieren que seas un miembro. Varios de tus antiguos amigos de la biblioteca
llamaron para cancelar los pedidos de libros que tenían. Entre mensajes de odio y
llamadas de personas para decirnos que nunca van hacer compras aquí nuevamente
después de lo que le hiciste “al pobre chico Lanier”, y las personas entrando, y
pidiéndonos transformarlos también, el único tráfico que tuvimos en la tienda
últimamente fue de la variedad loca. No hemos tenido una venta en la tienda en días.

—¿Y en línea?

Ella encogió los hombros.

—Lo mismo, con excepción de un montón de pedidos de Alaska para Guía


de relaciones licántropas, lo que es extraño. No somos tan infames al punto de que
los antiguos clientes del Sr. Warnwright en la Cornwall no quieran sus guías de
campos sobre Pixies y polvo de hadas. Eso nos va a sustentar, pero si no conseguimos
traer de vuelta los residentes, vamos a sentirlo en pocos meses.

—¿Cómo?

—Como el hecho de que yo ni siquiera pedí ese aumento que estaba esperando
—dijo ella, frunciendo el ceño, puse la mano sobre mi rostro—. Todo se va a resolver.
Página 139

—Me garantizó Andrea—. Cuando Jamie pueda volver a la sociedad y la verdad


salga. El escándalo va a terminar. Alguien va a pasear en Piggly Wiggly borracho y
en topless, y todo el mundo se olvidará de ti y tu persona de mujer escarlata.
—¿Mujer escarlata?

—Seductora de hombres jóvenes, destructora de vidas, peligro para la moral


de la juventud americana

—Lo capté, gracias.

Andrea terminó su limpieza, y yo arrastré el balde de jabón hacia la tienda.


Ella siguió, bajando las mangas mientras yo analizaba la perturbadoramente alta
montaña de cartas rosas.

—Mientras estabas afuera, yo los separé en pilas: “Por favor transfórmame a


mí, a mis padres enfermos crónicos, a mi gato que está muriendo, en un vampiro, y…
eres una puta mala, púdrete en el infierno” —dijo Andrea amablemente.

—Las personas de la pila “púdrete en el infierno” ¿realmente dejaron sus


números?

—Bueno, se los pedí educadamente. Creo que eso los cogió de sorpresa —dijo
ella, limpiando el mostrador de la cafetería—. ¿Cómo esta Gabriel? Dijo Dick que
iba a pasar esta noche en su casa para mantener un ojo en él y en Jamie.

—Todavía durmiendo. Pero su color esta cada vez mejor. Volvió a tener un
tono de piel que puede ser encontrado en el espectro de tonos humanos. Dick piensa
que él puede despertar al día siguiente más o menos.

—Parece prometedor.

—Sip. Está bien, basta de esta mierda deprimente —me quejé, lanzando la
pila “púdrete en el infierno” en la basura—. Vas a hacer una de tus pociones de café
de muchas octavas para mí. Vamos a llamar a Ophelia y decirle sobre el correo de
odio y el grafiti en la ventana. Montaremos una cámara de video en la puerta
delantera para obtener pruebas de que los Laniers y sus amigos están dañando la
tienda y, luego, entregáremos las cintas a las autoridades humanas y vampíricas.
Página 140

Andrea se estremeció.
—¿Qué?

—¿Vamos a planear una operación policial15 para atrapar los padres afligidos?
—preguntó ella.

—¿Los afligidos padres que están dañando mi tienda y tal vez lanzando cosas
tóxicas contra mi novio? Si.

Ella se estremeció nuevamente.

—¿Qué? —exigí.

—Es exactamente eso, travesuras del tiro al arco de al lado, si ellos solo están
pintando la ventana, medio entiendo porque lo están haciendo. Están con rabia y
confusos, y el único objetivo que ven es a ti.

Cuando Andrea vio la mirada furiosa en mi rostro. Ella cambió de tema de


conversación abruptamente.

—Que es, obviamente, un modo inadecuado de canalizar tu tristeza, y cuanto


más temprano nos orientemos hacia una ayuda profesional, mejor.

Ella se agachó cuando lancé una copia de la Guía para los Recientes no
muertos a ella.

—¡Y necesitas encontrar más formas adecuadas para canalizar tu rabia!, ¿No
deberías está planeando una boda ahora?

—¿En serio? —La miré boquiabierta—. Mi novio fue envenenado y quedó en


coma, ¿y tú crees que escoger servilletas con monogramas y Almendras Jordan16 con
colores coordinados me a van a hacer sentir mejor?
Página 141

Ella se burló.

—Bueno, no, las almendras de Jordan son tan de los ´80… puedo decir por tu

15
Operación policial: Del original “Sting Operation” que es una operación engañosa proyectada para
capturar una persona por cometer un delito.
16
Almendras Jordan: http://www.ohnuts.com/blog/almondss1.jpg
expresión que no vas a tener mucho sentido del humor sobe el asunto de la boda,
¿verdad?

Gemí.

—No sé ni por donde comenzar. Debería admitir la derrota y dejar todo en


las manos de mamá.

—Entonces, está bien con las cintas de las llamadas combinadas con la
alfombra del pasillo, los vestidos de las damas de honor, los manteles de las mesas de
recepción y tu liga, todo escogido por tu madre, porque ella cree que el verde espuma
de mar complementaría con los ojos de Gabriel.

Me estremecí y descansé mi cabeza en el mostrador.

—Debí haber sido más convincente sobre toda las cosa de la huida en
secreto17.

—Lo que necesitas es a Iris Scanlon —dijo ella, rodando su bolso en busca de
la cartera.

—¿Iris Scanlon es una ministra que consiguió diploma por Internet y no hace
preguntas? —pregunté, huyendo cuando Andrea lanzó la Guía a mi cabeza.

Al final, para mi decepción, Iris Scanlon administraba Beeline, un nuevo


servicio de recepcionista diaria para los vampiros. Ella era una combinación entre
organizadora de eventos, notaria publica y contratista. Ahora muchos cambios
habrían sido hechos hacia la sociedad para que en general se pueda acomodar a los
vampiros, todavía había algunas cosas que tenían que ser tratadas durante el día. Y
era raro encontrar a los contratistas y personas de servicio dispuestas a venir hacia la
casa de un vampiro en la noche. Como el matrimonio vampiro aun era un fenómeno
Página 142

nuevo, la industria de la boda estaba todavía muy orientada hacia el día. Una de las
especialidades de Iris era ayudar a planear las bodas de vampiros. Era lo que decía la

17
Huida en secreto: Del original “elopement” que es frecuentemente usado para referirse a una boda
de forma súbita y secreto, generalmente realizando una huida precipitada lejos de su tienda de
residencia junto con su amada con la intención de casarse.
tarjeta de negocios que Andrea sacó de su bolso. Iris era exactamente lo que yo
necesitaba, una tercera persona indiferente y externa, pero comprometida, para lidiar
con los pequeños detalles que me dejarían loca, pero que yo no podía confiar a Jolene,
Andrea, o mamá sin sus gustos personales influenciando en sus decisiones.

—Ella hace un gran trabajo. —Me garantizó Andrea—. Comenzó hace poco,
por eso no fui capaz de usarla para nuestra boda. Pero ella ayudó en la boda de
Hadley Wexler el mes pasado y está planeando la ceremonia de compromiso de
Sophie con su novia de toda la vida.

—¿Sophie del Consejo? —dije, levantando mis cejas—. Quién diría.

—La llamé, marqué una reunión, volví su vida más fácil —dijo Andrea,
deslizando la tarjeta hacia mí.

—Sí, “porque eso funciona siempre” —bufé— aun me siento extraña,


planeando una boda, mientras Gabriel esta tan enfermo.

—Considera eso como un gesto de esperanza —dijo Andrea, frotando mi


espalda—. Piensa en cuan feliz estará cuando despierte y vea cuanto progreso has
hecho para casarte con él.

—¿En serio?

—Pregúntale a Dick cuan emocionado estaba cuando yo me olvidé de


preguntar las opiniones de él sobre arreglos florales. Él ordenó una camiseta en mi
homenaje: “Mi novia golpea el trasero de su novia II” —Cuando la miré, confundida,
ella dijo—: Para Dick, ese es el mayor elogio que puedes darle a una mujer.

—Yo nunca entenderé tu relación.

Andrea me sonrió.

—Lo mismo para ti, cariño.


Página 143

Hice la entrevista con Iris. Y cuando Gabriel despertó dos días después, con
dolor de garganta y mal humorado y no completamente seguro de lo que había
pasado, Iris ya me había enviado las muestras de telas para los manteles, la alfombra
en el pasillo, y servilletas. Y no había una mancha de verde espuma de mar a la vista.
Por sus correos electrónicos, Iris parecía competente, directa, y completamente poco
sentimental sobre esas cosas de boda.

Iris estaba rápidamente volviéndose mi persona favorita. Para siempre.

Gabriel no estaba totalmente satisfecho conmigo por ir a hablar con Ophelia,


pero creo que fue más una cuestión de orgullo masculino que cualquier otra cosa.
Regresé a casa para encontrarlo apoyado en una pila de almohadas, bebiendo sangre
a través de un pajita loca, porque eso divertía a Zeb, y vistiendo un pijama de Star
Wars, porque eso divertía a Dick. Él estaba pálido y cansado y todavía tenía
hematomas morados sobre los ojos, pero estaba despierto. Y me estaba sonriendo.

—Te amo, te amo, te amo —murmuré, besándolo repetidamente hasta que


Zeb dijo que lo estaban enojando. Gabriel sonrió alegremente hacia mí mientras yo
me cernía sobre él y después me retiré, cuando tomé una almohada y lo golpeé en la
cabeza con ella —. Y nunca vuelvas hacer alguna cosa así de nuevo. Soy yo quien
siempre acaba en estúpidas situaciones que ponen en riesgo mi vida. Tú eres el
equilibrado y responsable en esta relación. ¿Lo entiendes? Así es como todo funciona.
Tenemos que mantener nuestros papeles designados, o será un caos.

Dick rió.

—En realidad. Si Zeb de repente comienza a ser todo arrogante y sexy, ¿qué
voy hacer?

Zeb se ofendió con eso.

—Hey, ¡puedo ser arrogante y sexy! Jolene dice que soy como el Wolfman18
humano.
Página 144

—Jolene miente —le dijo Gabriel, con la voz ligeramente en desuso.

18
El hombre lobo, en inglés The Wolfman, es una película británico-estadounidense, estrenada en
Francia el 10 de febrero de 2010 y dirigida por Joe Johnston. Protagonizada por Benicio del Toro.
Dick asintió.

—Mucho.

—Voy a jugar Madden con Jamie. Él me respeta por lo menos —gruñó Zeb.

—¡No, no te respeto! —gritó Jamie desde abajo.

—Entonces, Dick dijo que me perdí de muchas cosas mientras estaba


durmiendo. Dijo que le hiciste una visita a Ophelia —dijo él, enlazando los dedos
con los míos. Me arrodillé y miré hacia nuestro amigo hablador.

—Se llama pasar un problema hacia otra persona —dije.

—¿Eso es un eufemismo para castrar a tu novio, mientras él estaba


inconsciente e incapaz de defenderse? —preguntó Gabriel secamente.

—No, es un eufemismo acceder a los recursos que no tenemos para alertar al


Consejo de nuestro problema, en vez de jugar a los detectives junior. Ellos ya
instalaron una cámara en la puerta de mi tienda que es tan temible y de apariencia
tan oficial que los residentes pararon de pintar mi ventana delantera. Además de eso,
esta elección particular de acción no implica a Ophelia sospechando que yo herí a los
otros para su beneficio personal.

—Al menos que ella descubra que tu eres la beneficiaria de Gabriel en su


seguro de vida —dijo Dick, riendo.

—¿Lo soy?

Gabriel parecía ofendido porque yo no creí que él se haría cargo de mi en caso


de su muerte.

—¡Claro que lo eres!

—¿Cómo es que tenemos seguro de vida? —pregunté—. Estamos muertos.


Página 145
—Bueno, no de acuerdo con el papeleo que firme con la State Farm19 —dijo
Gabriel.

—Pero de alguna forma, mi informe hacia Ophelia elude una línea a otra.

—Está bien, entonces fue una cosa inteligente a hacer —admitió Gabriel—.
¿Cuándo llegaste a esta conclusión de “recursos”?

—Cuando me di cuenta que le había dado a Dick cinco mil dólares y le pedí
que condujera hasta el otro lado del Estado hacia un laboratorio criminalístico de la
Facultad para hacer pruebas que podían o no haber detectado el veneno en tu sistema
de una forma que podía o no habernos ayudado para tratarte —dije, feliz por no
poder sonrojarme.

—Claramente, tu juicio sale por la ventana cuando estoy inconsciente —dijo


él, consiguiendo esconder su sonrisa al colocar un mechón de cabello suelto detrás
de mi oreja izquierda.

—¿Y cómo está Jamie?

—Muy bien él parece estar pasando mucho tiempo en la ducha —dije en voz
baja, tan baja que incluso la súper audición de Jamie no me podría oír.

Dick rió, seguido por Zeb y Gabriel.

—¿Qué?

—¿Recuerdas el verano en que tuve 13 años y mi madre se quejó porque no


conseguía sacarme del baño? —preguntó Zeb.

—Sí, pero eso es, porque estabas… —Puse mi mano sobre mi boca—. ¡Oh!

—Bienvenida al mundo de la paternidad —dijo Zeb—. Es un milagro grande


Página 146

y hermoso.

19
State Farm: Compañía de seguros.
—¡Augh! —gemí.

Intenté calmar mi embarazo al hablar sobre Iris y el progreso que ella estaba
haciendo con la boda. Ahora estaba reacia a admitirlo. Andrea estaba en lo cierto.
Gabriel estaba emocionado por haber hecho el esfuerzo de llamar a una planeadora
de bodas. Estaba tan emocionado con mi aparente interés en la planificación de
bodas que inmediatamente se emocionó, llamando a Iris, y marcando una reunión la
noche siguiente seguido por una reunión en una tienda de vestidos de novia en
Murphy.

Mi estomago se hundió con las palabras “vestido” y tienda” y busqué en mis


bancos de memoria a mi lista de razones posibles de porque yo no podía ir de
compras. No tenia que usarlas contra mamá hace tanto tiempo que había caído la
punta de mi lengua.

—Espera ahí, ¿cómo consiguió organizar eso tan rápidamente?

—Ella dijo que tiene sus maneras —dijo Gabriel—. Además de eso, fue
avisada sobre lo que Andrea llamó tu “aversión enfermiza a probar ropa” entonces
va a acompañarte a la tienda a donde para servirte refrescos y para apoyo moral.

—Creo que la amo tanto —admití.

—Diablos, si ella puede llevar bebidas a una tienda de novias, la amo también
un poco —dijo Dick.

—Sabes parece un poco inútil planear una boda cuando aun no decidimos
cuando va a ser la boda —dijo Gabriel, jugando con el anillo de compromiso en mi
dedo.

—En realidad, tenía una idea sobre la fecha, pero no quería hacer nada hasta
que despertaras —dije—. ¿Qué piensas del 8 de Julio?

—Dentro de las fechas normales, creo que es una fecha perfectamente


Página 147

respetable.

—Es el cumpleaños de la tía Jetthie. Creo que sería bueno casarse en su


cumpleaños.

—Ah, que dulce —dijo Dick—. Ella va adorar eso.

—Y va a estar cerca del fin de semana de 4 de Julio20 donde la mayoría de los


parientes del lado de mamá aun van a estar con resaca, tal vez por eso no sean capaces
de venir.

—Eso es menos dulce —admitió Gabriel—. Pero creo que es una buena y
fuerte fecha de matrimonio.

—Y ahora que la fecha de matrimonio está resuelta, sabes lo que eso significa
—dijo Dick, alegremente frotando las manos de una manera que me puso claramente
nerviosa.

La voz de Gabriel estaba tan nerviosa como yo.

—¿Podemos ordenar esas cajas de fósforos con relieves que me gustan tanto?

—Puedo comenzar la despedida de soltero —dijo Dick dando su mejor


imitación de risa malvada de súper villano. O tal vez no fuera una imitación.

—Eso no va a terminar bien para mi, ¿no? —me preguntó Gabriel.

Suspiré.

—Recuérdame cambiar algún dinero por pesos21 al final de junio. Creo que no
van a aceptar dinero americano cuando tenga que salvarlos de la prisión en Tijuana.

Gabriel rió.

—Aun así, ocho de julio. Estoy muy emocionado. Solo nos da algunos meses
para planear, sabes.
Página 148

—Si no estuviera hecho para el ocho de julio, es porque no tiene que hacerse

20
Feriado de Estados Unidos.
21
Moneda mexicana.
—le aseguré.

—Asegúrate de explicar eso a tu madre —bufó Dick.

Reí y alisé el cabello hacia atrás de la frente de Gabriel, cuando él cayó hacia
las almohadas, exhausto. Mi mano se congelo en su sien cuando la temperatura un
poco encima de mí hombro descendió cerca de diez grados. Podía sentir la
respiración helada en mi rostro cuando la voz de mi abuela Ruthie se deslizó en mi
oído.

—Continúa haciendo planes, chica. Esta boda nunca va a suceder —susurró


ella.

Inmediatamente miré a Dick y Gabriel, que no mostraron cualquier señal de


haber oído la voz. Puse mi voz. Parece que mi fallecida abuela estaba eligiendo, sin
revelarse a ellos, haciéndome el objetivo para sus “amorosos” mensajes. La presencia
espectral de la abuela Ruthie alrededor de la casa parecía haber disminuido desde su
explosión con la tía Jettie.

Había pequeñas apariciones aquí y allá. Mis llaves del auto desaparecieron.
Las ventanas temblaban. Basura aleatoria aparecía en el mostrador, pero creo que
eso era de Jamie. Jettie dijo que Ruthie probablemente estaba reconstruyendo su
fuerza para otra aparición de gran estilo.

Pero de vez en cuando, mientras estaba acostada en la cama, oía su voz


susurrando en mi oído. Ella sabía exactamente que decir para impedirme caer en el
sueño: que Gabriel iba a dejarme plantada en el altar, explicando a mi familia porque
yo pasaría el resto de mi vida artificial patética y solitaria. O sus variaciones.

—¿Por qué alguien querría casarte contigo? —Ella tenía una sonrisa burlona
en su voz—. Nunca entendí lo que pensabas que era tan especial en ti. No eres tan
bonita. Tienes una figura de LineBacker22. No tienes ningún verdadero talento. La
Página 149

única cosa en que eres buena es para leer. Una niña puede hacer eso.

22
Posición de futbol americano y canadiense.
—Cállate la boca, vieja —gruñí negándome a dejar a mi labio incluso temblar.

Gabriel se inclinó a Dick y tranquilamente pregunto:

—¿Será que este es un mote cariñoso que se volvió popular, mientras yo estaba
inconsciente?

Página 150
Capítulo 10
Traducido por Bellen1930
Corregido por Vickyra

“Si usted todavía está en contacto con su Creador, mientras cuida sus propias crías,
establezca límites claros con su creador con respecto al tratamiento de su cría, o va a ser
constantemente, cortado de regalos y va a embotellar sangre de la misma persona que lo
llamó ‘mimado’.”

―Crianza para estúpidos:

Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

I ris Scanlon era todo lo que esperaba. Ella era un cruce entre gitanos y
duendes, con un cuerpo pequeño y compacto cubierto con un ondulado
y salvaje pelo negro. Llevaba una falda negra a la altura de la rodilla y
una bonita blusa azul hielo, y calzada con unos —no es broma— Zapatos Negros
Ejecutivos. Ella estaba tomando constantemente notas en un pequeño bloc doblado
en su funda de cuero en relieve con el logo Beeline y con una caricatura de una
pequeña abeja. Gabriel no llevaba pijama, por primera vez en casi una semana y
estaba sentado en el sofá, preguntándole. No tenía ni idea de que a él le importasen
tanto los colores de los smokings y las listas de reproducción de DJ. Personalmente,
quería evaluar cuántas rarezas podría aguantar, así que le pregunté a Iris sobre la
petición más extraña que jamás había recibido de un cliente. Tomó un sorbo de té
helado y reprimió una sonrisa.

—Tengo que decir que fue cuando me llamaron de madrugada para organizar
una limpieza de animal pendenciero versus cliente para restaurar la sala de estar de
un vampiro. El vampiro dijo que no sabía que los tigres eran terribles animales
Página 151

domésticos hasta que el tigre destruyó su sofá y trató de comerse una pared. Cuando
él era humano, amaba a los gatos. Y él se imaginó que como era más grande, más
fuerte y más terrorífico ahora, necesitaba una mascota más grande, más fuerte y más
terrorífica... Al parecer, nunca había visto un solo episodio de “Cuando los Animales
atacan23”. Pero la buena noticia es que ahora sé cómo funciona una pistola
tranquilizante.

—Bueno, entonces estás preparada para lidiar con mi madre.

—No lo entiendo. Parecía muy agradable al teléfono. —Dijo Iris con el ceño
fruncido.

—¿Al teléfono?

—Sí, me llamó esta mañana para hablar sobre sus preferencias por las flores.
Ella había planeado que nos encontráramos en una tienda de novias más tarde. Su
hermana también tiene intención de estar allí.

Gemí, cubriéndome la cara con las manos.

—¿No existe algo así como la privacidad de planificación con el cliente ?

—Bueno, no, a no ser que me avise sobre parientes entrometidos de antemano.


Además, ella me llamó, así que supuse que ya había hablado con ella acerca de mi
relación con los planes de boda.

—Bueno, no lo hice. No sé cómo se entera de estas cosas. Simplemente lo


hace. Es su poder maligno.

Iris pareció sentir mi pánico y como parecía un buen comienzo de nuestra


relación. Enderezó los hombros e hizo otra pequeña nota en su bloc.

—He lidiado con familiares difíciles antes, Jane. No va a ser un problema. A


partir de ahora, vamos a tener una contraseña. Cualquier alteración en los planes de
boda o en los horarios de las reuniones requerirá la contraseña antes de dar cualquier
Página 152

información. Por otra parte, voy a dejar que los vendedores sepan que los cambios
requerirán la confirmación de la contraseña.

23
When Animals Attack: es una serie de especiales de televisión que salió al aire por FOX en los
Estados Unidos durante los mediados y finales de la década de 1990.
Yo traté de que mi sonrisa condescendiente fuese un poco más agradable.

—Hablemos de ello de camino a la tienda de novias. Una vez que tenga la


información básica, creo que estará de acuerdo en que una contraseña no será muy
eficaz.

Puede parecer extraño conducir durante más de una hora para Murphy, con
Jolene y Andrea detrás, pero tenía muy buenas razones para no ir a la tienda de
Novias en Hollow, Sueños Nupciales. Esas razones eran:

(A) Se quedó irremediablemente perdida en la década de los ochenta, con


horribles hombreras y creaciones de gasa con capas de color neón, y;

(B) Dirigida por la tía de Jolene, Vonnie, que me odiaba desde mi


participación en el matrimonio Jolene y Zeb, no creo que fuera prudente acercarme
a ella, mientras tuviese en las manos unas tijeras o alfileres... O una pistola de
lentejuelas.

En el camino, le di a Iris una especie de lista de los aspectos más destacados


de las travesuras más memorables de Mamá. No es que mi madre no me quiera.
Claro, a ella le había tomado un tiempo acostumbrarse al asunto de la hija-vampiro.
Y por un tiempo, cuando se dio cuenta de que nunca le daría nietos, ella se metió en
la cama. Pero pronto salió de ella y se unió a la AFDNM24 e intentaron alimentarme
a la fuerza con empanadas para mi propio bien. El problema era que ella había
imaginado mi casamiento en su cabeza durante muchos años y sabía que cualquier
desviación de esa visión no sería aceptada. Ella creía sinceramente que mis opiniones
eran sólo débiles protestas, peticiones de ayuda para que mi madre viniese y lo
arreglase todo. Entonces otra vez, mamá pensó que me casaría con Zeb, mi mejor
amigo desde los pañales, lo que demostró lo que ella sabía.

—¿Entonces, lavó toda la ropa sucia de su maleta, y luego decidió que la ropa
en su armario no estaba lo suficientemente limpia y también la lavó? —Iris estaba
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asombrada cuando Jolene describió la respuesta de mamá a mi regreso de vacaciones

24
Original: FFOTU —Amigos y familiares de No Muertos.
con Gabriel el año pasado.

—Y entonces almidonó todos sus vaqueros. —Señaló Andrea.

—Con almidón. —Añadí, volviéndome hacia Big Bertha pasando por la calle
Yancy hacia la Boutique Sueños Nupciales. El nombre de la tienda era suficiente para
que me diese la vuelta. Yo no era una de esas mujeres que soñaban con siluetas suaves
de diseñador y adornos exóticos. Yo era realista. Mi piel pálida no se veía bien contra
el blanco. Las faldas de sirena me hacían parecer un muñeco de nieve. Y los lazos en
el trasero me hicieron pensar en colmenas. Eran casi dos horas después del cierre de
la tienda, pero Iris lo había arreglado para tener la tienda para nosotras y poder
disfrutar de una visualización privada.

A través de la ventana de enfrente, pude ver que mamá y Jenny habían llegado
antes que nosotras y que alguien le había dado una de esas perchas con ruedas, en la
que había colgados una media docena de vestidos de princesa de pesadilla.

—Andrea —gemí, bajando la cabeza hacia el volante.

—¿Sí, Jane?

—Hay una estaca debajo de tu asiento. Quiero que la tomes y me la claves en


el pecho. Dile a Gabriel que he muerto valientemente en defensa de la democracia y
de los gatitos lindos.

Andrea resopló.

—Eso parece un poco dramático. Eres una persona de perros.

—¿Por qué tienes una estaca debajo de tu asiento? —Exigió Jolene—.


Estábamos de acuerdo en que nos avisarías cuando tuvieras armas escondidas.

Sentí un empujón en el hombro. Iris estaba sosteniendo una botella delante de


mi cara. Una botella con incrustaciones de cristal de color rosa con excepción de la
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pequeña abeja de cristal amarillo de delante. Abrió la tapa, y pude sentir el olor a
vodka por encima del labio.
—Este no es mi primer rodeo. —Dijo ella, sacudiendo la cabeza.

—Creo que acabamos de ser sustituidas como mejores amigas. —Susurró


Jolene a Andrea. Si el coraje del líquido no aseguró su lugar como mi nuevo
compañero más cercano, el manejo magistral de Iris en mi madre cerró el trato. La
primera cosa que hizo Iris cuando entró por la puerta de la tienda fue exclamar sobre
el maravilloso gusto de mi madre en vestidos. En seguida, ella consiguió reducir
gradualmente la selección preguntándole si prefería una falda con motivos florales o
un vestido de fiesta con una faja de cinta. ¿Le gustaba falda de tul o plisada? Antes
de que mamá se diera cuenta, había eliminado la mitad de sus elecciones, y estaba
sentada en una silla incómoda, bebiendo té en el probador, y eclipsada con la
organizadora de esta reunión.

Jenny se quedó sentada y maravillada.

—¿Dónde estaba cuando yo estaba planeando mi boda? —Iris deambulaba


por la tienda seleccionando vestidos que eran un poco más a mi gusto. Yo no sabía si
estaba cómoda mezclada con mis amigas sobrenaturales y mi familia. Quiero decir,
con certeza, mis padres habían organizado un hermoso baby shower para Jolene.
Pero en ese momento, ellos no sabían que era un hombre lobo. Y en aquel entonces,
Andrea era humana. Ahora que mi familia era consciente de mis amigos de
“naturaleza única”, esperaba sentirme diferente. Yo no había contado con sentirme
exasperada. Reconozco mi torpeza, mi terquedad, mi capacidad de perjudicar a mí
o a otros, cuando entraba en una habitación. Era todo lo que se necesitaba para una
hermandad instantánea.

—Nunca pensé que vería el día en que Jane fuera de compras


voluntariamente. —Dijo Mamá, mientras bebía té proporcionado por una
atormentada asistente de la tienda llamada Claire—. Pensé que la pobre Andrea
tendría que utilizar su fuerza de vampiro, amarrar a Jane con una corbata y llevarla
en el maletero.

—No he leído muchos libros sobre etiqueta de boda de un vampiro, pero creo
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que atar a la novia es grosero en cualquier cultura. —Le dije.


Andrea me ignoró y dijo:

—Yo prácticamente tengo que forzarla a punta de pistola a ir conmigo a


comprar unos jeans. Ella siempre encuentra cosas bellas con mi ayuda, pero actúa
como si estuviera torturándola.

—Bueno, para ser justos, ella tiene flashbacks. —Dijo mi hermana,


guiñándome un ojo mientras me daba un vestido esponjoso lleno de tul.

—Jenny. —Le dije en voz baja, en un tono de advertencia.

Mamá me miró desconcertada y luego se echó a reír.

—¡Oh! Casi me había olvidado de eso.

Andrea y Jolene intercambiaron las miradas, en silencio, debatiendo si la


hilaridad potencial podría hacer que valga la pena sufrir mi ira. Se sonrieron
simultáneamente.

Mierda.

—Las odio —murmuré mientras me dirigía a los vestuarios y tomé el primer


vestido de mi madre del gancho. Mientras peleaba caminando con lo que parecía
kilómetros de tul, Jenny estaba contando la historia de la compra de mi vestido de
regreso a casa en mi segundo año de universidad. Jenny fue nominada por el
Tribunal, y por lo tanto, mamá insistió en que fuera al baile para apoyarla. Jenny,
por supuesto, ya había elegido su vestido, incluso antes de que fuese nominada. Pero
faltaban tres días para el gran evento, y yo todavía estaba tratando de interferir para
usar pantalones vaqueros y botas de combate. Mamá y Jenny me habían arrastrado
a la CEA, las tiendas de niños y adolescentes para encontrar algo que “no te haga
parecer una vagabunda sin madre”, como “tan amablemente” me dijo mi madre.
Después de prescindir de una docena de pesadillas de capas de tul, decidí que tenía
suficiente. Me saqué el vestido por la cabeza, olvidándome de la cremallera. La
cremallera se atascó en mi cabello. Me sentía como si estuviera siendo atacada por
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los fantasmas del mal de las reinas del baile. Y como los vestuarios estaban
enmarcados con cortinas en lugar de puertas...
—Viene tambaleándose de los vestuarios a la tienda con sus bragas a la vista
y el vestido por la cabeza —dijo Jenny, abucheando. Andrea y Jolene se cayeron la
una sobre la otra riendo. Las miré.

—Creo recordar por qué odio ir de compras. —Dije con las manos en las
caderas.

—¡Oh, querida! —Susurró Mamá, con los ojos brillantes—. ¡Es tan hermoso!

Me volví hacia el espejo y me encogí.

—Yo lo veo como una mala alucinación merengue —dije. La falda parecía
estallar por debajo del corpiño, haciendo que mis caderas parecieran un kilómetro de
anchas. El dobladillo estaba bailando alrededor de dos centímetros del suelo y
mostraba mis calcetines blancos de gimnasia. Las mangas eran de estilo acolchado
“Belle”, pero hace tiempo que se habían desinflado y colgaban en mis bíceps como
globos caídos. Iris se había detenido en seco y dejó caer la tiara que sujetaba.

—Te ves como Cenicienta. —Susurró Mamá. Detrás de ella, a Iris, Jolene, y
Andrea le temblaban sus cabezas en sincronía.

—Si estuviera haciendo la caminata de la vergüenza por la casa de la


Calabaza. —Murmuró Andrea. Jolene y Jenny se rieron. Me mordí el labio para no
reírme.

¿Qué? Incluso yo puedo apreciar una buena broma a mi costa.

—¿No podrías haber usado unas medias mejores? —preguntó mamá—.


Bueno, nena, yo diría que tienes un ganador en la primera salida.

Me encogí de hombros.

—Mamá, este no es el vestido.

—Pero te ves tan...


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—Mamá, quiero que cierres los ojos. Y por un momento, olvida lo


emocionada que estás porque finalmente vas a ver a tu hija casarse y por verme con
un vestido de boda real. Cierra los ojos y piensa realmente en mi cuerpo y lo que se
ve bien en mí. —Mamá lo hizo.

—Ahora abre los ojos. —Le dije.

Sus párpados se abrieron, y me inspeccionó de la cabeza a los pies. Ella


palideció y puso su cara de “huelo algo". Ella balanceó la cabeza, como si con ello
pudiese hacer que la imagen desapareciese.

—Oh, Dios mío, no.

Asentí con la cabeza, con los labios ocultos en una sonrisa sin humor.

—Eso es.

—Este no es el vestido.

Negué con la cabeza lentamente.

—Me gustaría quitarme esto ahora.

Claire me ayudó a sacar la falda de vuelta a los vestuarios.

—No se sienta mal, señorita Jameson, el vestido ha estado aquí desde 1992.
Muchas madres trataron de influenciar en sus hijas con él. Y todavía está aquí. Eso
debería decir algo. —Pensé en todas las mujeres que se habían probado ese vestido
antes que yo y me estremecí.

—Tenemos que limpiarlo un par de veces al año. —Ella me aseguró.

El resto de la noche fue un borrón, con mis amigas y familiares discutiendo


sobre que silueta me quedaba mejor. Jenny y mamá estaban buscando en el cuarto
de atrás, donde el dueño guardaba los vestidos para novias con “áreas
problemáticas”. Iris había empezado a tomar notas para llamar a ciertos fabricantes
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para muestras especiales.

—¿Qué es eso? —Le pregunté, señalando el vestido gris-azulado que colgaba


en un estante cerca del mostrador. Claire se echó a reír—. ¡Oh, es un vestido para la
tienda de disfraces en la calle. Nuestras costureras hacen reparaciones y alteraciones
con ellos todo el tiempo. DeeDee Wilkins Reed se vistió como Elizabeth Bennet para
un acto de caridad hace unas semanas y abrió una costura. Esto sólo demuestra que
la ropa y los embutidos de salchicha no deben mezclarse.

Andrea, Jolene, y yo nos estremecimos colectivamente. Me acerqué al vestido.


Levanté la funda de plástico que protegía el material y sonreí. Este era el tipo de
vestido que el personaje de Austen usaría... En un entorno altamente higienizado de
la adaptación de la película, muy bien iluminado. Y a diferencia de todos los demás
vestidos de esta tienda, yo podía verme con él y casándome con Gabriel. Miré la
etiqueta y vi que el vestido era de mi talla. Obviamente, los dioses de los vestidos de
novia estaban sonriéndome.

—¿Puedo probármelo? —le pregunté a Claire.

—No veo por qué no. Sólo evita los embutidos de salchicha.

—No hay problema.

—Fue lavado en seco, ¿verdad? —Le oí preguntar a Andrea cuando regresé al


vestuario. Me puse el vestido, y parecía que me acariciaba como cuando el agua
desciende sobre mi piel. Era ligero y cómodo. Tenía unos bordados a lo largo de la
cintura imperio enfatizando así la elegante falda. El dobladillo estaba adornado con
encajes y abalorios. Las mangas eran cortas, rectas y realmente hacían que mis brazos
se viesen largos y elegantes. Quería casarme con este vestido. ¿Era ese el sentimiento
especial del que todas las novias hablaban? Encuentra “aquel”. Era este. Aparté la
cortina y salí. Andrea y Jolene gritaron. ¡Confirmado!

—Oh, Dios mío, es tan bonito. —Andrea gritó cuando Jenny se llevó las
manos a la boca. Del rostro de Jolene salió una brillante sonrisa—. Pero espera, es
un vestido de alquiler. La gente lo ha utilizado antes. Es usado.
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—Es vintage. —La corregí.

—Es repugnante —gimió ella.


—Yo usé Vintage en mi boda, y tú no dijiste que fuera asqueroso. —Dijo
Andrea con una ceja levantada.

—Lo dije, pero, simplemente no me escuchaste. —Respondió Jolene,


haciendo una mueca cuando Andrea le dio un puñetazo en el brazo.

—¡Ay! Esto es lo que me pasa por salir con vampiros. Mis tías trataron de
advertirme.

—Tus tías son perras crueles. —Replicó Andrea. Jolene se encogió de


hombros.

—No es del todo falso.

—Hola, ¿podemos centrarnos en mí aburrida boda? —Exigí, señalando las


líneas largas y delgadas del vestido que, de cualquier manera estilizaban mi cuerpo.

—Jane, creo que necesitamos un vestido de fiesta y una chaqueta de manga


larga. —Iba diciendo Mamá cuando salía de la trastienda. Ella se detuvo en seco
cuando me vio y asintió con la cabeza, con una expresión confusa—. Oh, bueno, ese
está bien.

—¿Bien? Mamá es maravilloso. —Dijo Jenny, acercándose para que pudiera


examinar el cordón—. Muy, muy lindo, Jane, y tan... completamente como tú.

—Es tan bueno oírte decir eso y saber que no lo quieres decir como un insulto
—dije. Ella asintió con la cabeza mientras se inclinaba para examinar el cordón.

—Pero es gris. —Dijo mamá—. Y no es un vestido de novia.

—Pero es un vestido de la época de Austen. —Objeté.

—Sin duda, podríamos construir un tema alrededor del vestido. —Ofreció


Iris.
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—Pero es tan simple. —Gimió Mamá—. Y yo no siento la sensación de novia


en él.
—Pero yo me siento como una novia con él.

—¿Pero por qué gris? ¿Por qué no blanco? —preguntó mamá.

Sonreí.

—Mamá, si realmente quieres tener esta discusión, yo te daré una explicación


detallada. Por primera vez, tengo detalles que dar.

—Yo no quiero escuchar esto. —Dijo Andrea, sacudiendo la cabeza.

—Creo que yo sí —dijo Jenny. Cuando Andrea y Jolene se volvieron hacia


ella con sorpresa, ella levantó las manos en un gesto defensivo—. No creo que la
curiosidad esté de más.

—Pero Jane, todo el mundo va a pensar...

—Nadie va a pensar nada. No es como si pudiese estar embarazada. Soy un


vampiro. Todas las reglas tradicionales de planificación se fueron por la ventana.
Además, los vestidos de novia no eran tradicionalmente blancos hasta que Victoria
lo hizo popular. No es un sello de autenticidad ni nada parecido. Así que dime,
olvidando que esto se supone que es blanco virginal. ¿Me veo bien?

Mamá me tomó la cara entre las manos.

—Absolutamente maravillosa.

Hice una rápida llamada telefónica muy convincente para el dueño de la


tienda de disfraces. Le ofrecí lo que era fácilmente tres veces el coste del vestido y me
aseguré de darle a Claire una comisión saludable. No era culpa suya que me vendiese
algo que no formaba parte del stock. Como ella no pagaba el vestido, mi madre
insistió en arreglarlo para que estuviese completamente seco y limpio, y luego me
compró un hermoso par de zapatillas de ballet de color gris y un pequeño peine para
mi cabello encaracolado. Desde que había empezado con el tema de la boda, Iris dijo
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que realmente le habíamos hecho su trabajo un poco más fácil. Ella parloteaba acerca
de las opciones de las flores y de los alimentos estacionales, sobre los pequeños
detalles que podríamos añadir a la ceremonia para que fuera más Austeniana.
Andrea me hizo prometer que intentaría hacer que Dick y Gabriel usaran
capas y sombreros. Parecía que para ayudar a nuestro corto periodo de tiempo, mis
opciones eran pequeñas. Mis combinaciones de colores se limitaban a lo que iría con
el vestido gris... Excepto para los vestidos de las damas de honor. Yo ya había
decidido que serían de amarillo limón como el marcador de texto de la tía Jolene, y
que Vonnie lo hiciera especialmente. El tipo de amarillo que destacaba y que se
encontraba en los Post-its urgentes. En verdad, si la iluminación exterior fallaba,
podríamos utilizar el color de los vestidos para iluminar la ceremonia. Y sí, tuve que
usar un vendedor que me odiaba, porque Vonnie tenía el único modelo que queda en
el territorio continental de los Estados Unidos para “Volantes y Sueños”, el mismo
vestido que había llevado a la boda de Jolene. La venganza sería mía durante unos
meses hasta revelar los vestidos de dama de honor grises que realmente planeaba que
se pusieran.

Cuando estábamos cargando nuestras compras en la Big Bertha, mamá me


llevó a un lado y me susurró:

—¿Qué es eso que oí acerca de no tener a Jenny en tu fiesta de boda?

Estaba atrapada como un ciervo encandilado por los faros. Mis ojos se
abrieron y mi boca se cerró. Me aclaré la garganta.

—Oh, bueno, yo sé que Jenny y yo nos llevamos mejor últimamente, pero


todavía no estoy cómoda.

Mama resopló.

—Oh, no seas boba, Jane. ¿Cómo crees que se sentirá Jenny si por lo menos,
no es una dama de honor?

Pensé que Jenny estaría bien con eso. De hecho, cuando había hablado con
ella sobre ese asunto, su respuesta fue: “Yo estoy bien con eso”. Pero, por supuesto,
en lugar de decir eso, le dije:
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—Yo no fui dama de honor en la boda de Jenny.


—Bueno, Jenny tenía tantos amigos que era difícil elegir entre ellos. Dijiste
que lo entendías.

—Sí, porque yo no quería usar el mullido vestido rosa que eligió. Creo que, a
cambio, le estoy haciendo un favor. —Dije.

—¿Qué pensará la gente si dejas a tu hermana fuera de tu boda?

—Van a pensar: “Bueno, ¿no es bueno que Jenny venga a apoyar a su hermana
en la boda, en vez de amenazarla con un acto sangriento?”

Mamá eliminó todas mis preocupaciones con un movimiento de muñeca.

—Eso es mentira. Jenny, querida, necesita hablar contigo acerca de encontrar


unos zapatos que combinen con tu vestido de dama de honor.

Andrea y Jolene y se volvieron hacia mí, con expresiones individuales de


confusión y asombro en sus rostros. Después de esperar una maniobra como esta de
mamá, traté de calcular el impacto de contestar a la confusión de la dama de honor
contra futuras maquinaciones. Decidí dejar que mamá ganara esta batalla si eso
significaba que se alejaría de mí en otras guerras más importantes. Así que me mordí
el labio y no dije nada. Jenny corrió alrededor del coche, seguida de Jolene y Andrea.

—¡Pensé que no iba a ser dama de honor en tu boda! —exclamó Jenny.

—Eso es lo que yo pensaba también, pero mamá insistió.

—¿Insistió para que usase ese trapo de bruja que elegiste? Vaya, gracias,
mamá.

—¿Trapo de bruja? —repitió Andrea. Jolene suspiró.

—Estaba segura de que esto iba a pasar, teniendo en cuenta el vestido color
melocotón que te pusiste en mi boda.
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Hice todo lo posible para parecer contrita.

—Lo siento.
—No, no lo sientes. —Murmuró Jenny.

Andrea vacilante levantó la mano.

—¿Podemos volver al “trapo de bruja”?

—Sólo recuerda, que yo seré la responsable de la planificación de tu despedida


de soltera. —Me dijo Jenny. Solté un bufido.

—Cualquier cosa que hagas no va a ser tan terrorífico como lo que hicieron
los primos de Jolene.

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Capítulo 11
Traducido por Blanca20011983
Corregido por Vickyra

“Del mismo modo, tu descendencia puede desafiarte a una pelea. Trata de no


golpearle demasiado. Imagina a tu madre intentando golpearte mientras estas dormido.
Eso sería emocionalmente aterrador en varios niveles.”

—Crianza para estúpidos.


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

Y
o sabía que Gabriel se sentía mejor cuando lanzó a Jamie a través
de la pared. La tensión en la casa había aumentado desde que
regresé a trabajar. Creo que la abuela Ruthie estaba haciendo que su
presencia fuese notada al mover teléfonos móviles y chequeras y cualquier cosa que
necesitáramos. Ella se cernía sobre nosotros en nuestro sueño, susurrando. Aparecía
detrás de nosotros en los espejos y en las esquinas de las habitaciones. Tía Jettie
pasaba la mayor parte de su tiempo patrullando los jardines con el Sr. Wainwright,
pero cada vez que sentía a la abuela Ruthie materializándose, aparecía dentro de la
casa. La cantidad de energía que ella gastaba la dejaba agotada.

Gabriel y Jamie se agitaban cada vez más entre sí. El descubrimiento de


Gabriel sobre el envenenamiento era lento. Descubrimos que las pequeñas
donaciones de sangre realizadas durante la noche, curaban mucho más rápido que
la sangre sintética, pero él todavía estaba pálido y débil. Fue capaz de levantarse de
la cama, pero cojeaba como un hombre que se acercaba a su cumpleaños número
200. Sentirse débil y dependiente, sacó la peor parte de él. Todavía era amable y
agradecido conmigo, pero Jamie le hacía sacar sus colmillos a la superficie.
Página 165

Las pequeñas disputas sobre la ropa sucia en el suelo y la selección de reciclaje,


se convirtieron en peleas ruidosas. Gabriel monopolizaba y se quejaba sobre mi
creación imprudente. Jamie estaría con mala cara en su habitación hasta que fuese a
investigar su ausencia, e hiciese confesiones forzadas de lo mucho más fácil que sería
la vida sería sin Gabriel viviendo con nosotros.

Las cosas iban mucho mejor en la tienda. Una vez que se corrió la voz de que
estaba de vuelta al trabajo, cada persona que entraba por la puerta me pedía que lo
convirtiera. Escuche cada triste historia posible, desde una enfermedad terminal, a
necesitar un par de décadas más para pagar los préstamos estudiantiles. Por extraño
que parezca, mi clientela vampiro aumentó. Era como si hubiera pasado algún tipo
de prueba. Yo era una vampira de verdad ahora.

El vandalismo se había reducido por completo con la instalación de cámaras


de seguridad. Lo único que habíamos capturado de los autores fue una bota de caza
de alguien que cuando vio la cámara salió corriendo.

Yo vivía en el borde, asustada de lo que cada noche traería. Tenía miedo de


caminar hasta la puerta cada noche. Tenía miedo de dejar que Gabriel se acercara
demasiado a las ventanas. Traté de dedicar mi atención a los detalles de la boda, con
algo de esperanza, pero con Iris en el caso, no tenía mucho que hacer. Después de
decidir el tema de Austen, ella había adelantado bastante el espectáculo, enviándome
informes diarios de progreso y enviando imágenes de las invitaciones por correo
electrónico, ropa de mesa, y otros artículos que ella había organizado. Y entonces
Jamie miró el traje anticuado que Gabriel estaría utilizando y casi se echó a reír, lo
que inició otra discusión, que me llevó a volver del trabajo más temprano esa noche.

Así que cuando llegué a casa y escuché el alboroto desde la calle, yo apreté los
dientes y pise las escaleras del porche delantero. En ese momento, yo estaba
esperando que el arquero feliz, hubiese invadido nuestra casa con una explosión,
porque no creo que pudiera manejar más drama “etapa-materna”. ¿Cómo Jerry
Springer no había puesto eso en su programa todavía?

Abrí la puerta para encontrar a Gabriel gruñendo y lanzando a Jamie a la


pared por la garganta. Pánico rasgó mi espina dorsal. Sabía que había una tensión
nerviosa entre los dos, pero nunca pensé que Gabriel podría perder el control de esa
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manera. Parecía uno de esos padrastros enojados que se ve en el Servicio Público de


la Violencia Doméstica.
—¿Qué está pasando aquí? —grité.

Los ojos de Gabriel se dispararon hacia mí, y Jamie se aprovecho eso para dar
puñetazos a Gabriel en la mandíbula. Siguió con el movimiento golpeando la barbilla
de Gabriel con el codo.

Las manos de Gabriel agarraron la garganta de Jamie y la apretó. Jamie arañó


sus manos, finalmente rompiendo el control por darle un puñetazo en el pecho.
Gabriel cayó al suelo, deslizando sus pies contra las piernas de Jamie, tirándolo hacia
adelante. Encajó sus manos debajo de los brazos de Jamie lanzándolo mientras
rodaba sobre su espalda. Jamie gritó mientras volaba por los aires y cayó inerte contra
la pared, que cedió por el impacto. Las piernas de Jamie cayeron pesadamente en el
yeso de la pared. Desde mi posición, podía ver sus pies descansando en la sala de
estar y su torso extendido en el pasillo

—¡Gabriel! ¡Jamie! ¡Paren en este instante!

—¡Hola, Jane! —Jamie dijo alegremente. Gabriel aprovechó su lapso de


atención y golpeo a Jamie en la boca.

Tía Jettie se materializó en mi ángulo. Parecía divertida, pero tímida.

—Tratamos de detenerlos, querida, pero fue muy interesante.

El Sr. Wainwright apareció junto a ella y dijo:

—¿Sabes que Jamie solía luchar con sus amigos en su patio trasero y subió
secuencias realizadas a YouTube?

—¿Y-YouTube? —Balbuceé—. ¿Qué?

—El movimiento de la firma de Jamie siendo golpeado en la espalda por una


silla plegable —Jettie dijo, con una expresión de satisfacción en sus ojos—. Traté de
encontrar un garaje, pero creo que tu abuela Ruthie volvió el año pasado y cogió
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“prestada” la mesa de cartas y sillas para su juego del club de cartas.

—Espera, espera. Gabriel, Jamie, ¿que en el nombre de Bob Esponja están


haciendo?

—Gabriel me estaba mostrando algunos movimientos. —Dijo Jamie, dando


un codazo a Gabriel en el estómago. Gabriel gruñó y le dio un puñetazo a Jamie en
el riñón—. Estábamos viendo Underworld25 y Gabriel dijo que los movimientos de
Selene eran absurdos y tácticamente mal aconsejados. —El énfasis correcto, aunque
algo exagerado, la imitación de Jamie de Gabriel envió un escalofrío a mi columna
vertebral.

—Con respecto al traje de cuero que llevaba puesto, tengo que estar de
acuerdo. —Yo musite.

Jamie me sonrió.

—Trató de mostrarme cómo sería una escena de pelea en el mundo real.

—¿Y cómo terminó en una destrucción parcial de una casa que sobrevivió a
la Guerra Civil? —le pregunté.

—Todo está un poco confuso después de la primera hammerlock 26 —Gabriel


confesó, sacudiendo la cabeza como si tuviera algo suelto adentro.

Jamie rió y ayudó a Gabriel a levantarse del suelo. Gabriel le dio una palmada
en la espalda y se echó a reír. Parecían haberles unido el golpearse mutuamente sin
sentido. Gemí y me pase una mano por la cara. Por primera vez, me sentí
verdaderamente superada en número en mi propia casa. Pensé que tal vez era mejor
cuando se estaban ignorando claramente entre sí. Por otro lado, parece un paso en la
dirección correcta para Gabriel. Llevaba sin tener esa cantidad de ejercicio durante
toda la semana. Su rostro ya no era ni de lejos, el color de la harina de avena, y él se
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movía como si tuviera cartílago en las articulaciones.

25
Underworld es una película de acción y terror, estrenada en 2003. La trama creada por Danny
McBride, Kevin Grevioux y Len Wiseman está centrada en la guerra secreta entre los vampiros,
descritos como los aristócratas sedientos de sangre, y los licántropos, hombres lobo caracterizados por
ser brutales y marginales que habitan ocultos planeando su venganza. Es la primera película de la
tetralogía de Underworld.
26
Hammerlock. Golpe de lucha libre en el que un luchador inmoviliza al oponente sujetándole el brazo
torcido en la espalda.
—Llamé al contratista para arreglarlo. Traté de mantenerme alejado de los
muros de carga, ¿ok? —Jamie luchó en el suelo y tiró a Gabriel a la cocina por sus
orejas—. Pensándolo bien, ¿por qué no lo hacen afuera?

Me volví hacia tía Jettie y el Sr. Wainwright, los cuales estaban saliendo a
través de la puerta para comprobar los bosques alrededor de la casa en busca de
intrusos.

—Voy a buscar un bocado. Saldré fuera. —Jamie gritó, corriendo a la cocina.


Gabriel se reunió con él en la puerta, mirando sobre su hombro mientras se iba, luego
volvió su atención hacia mí.

—Me preocupas —le dije a Gabriel mientras sus brazos se deslizaron


alrededor de mi cintura—. Me preocupas mucho. —Gabriel deslizó su mano por
debajo de mi camisa, trazando mis costillas con los dedos—. ¿Lo tomo como una
mejora? —le pregunté.

Él me dio una sonrisa irónica mientras besaba mi mandíbula.

—No podemos. —Susurré mientras mordía el lóbulo de mi oreja y hacia esa


cosa con la lengua que hacía que mis párpados oscilaran como persianas.

—¿No podemos qué?

—No podemos... —hice un gesto significativo con el ojo que en el lenguaje de


mujeres significa sexo o quizás allí mismo—. Jamie está justo en la entrada... y tiene
muy buena audición.

—Él es un muchacho grande, Jane. Estoy bastante seguro de que sabe que
tenemos relaciones íntimas.

—Oh, ¿por qué lo dices de esa manera? —Me quejé—. Es como mi abuela lo
llamaba.
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Gabriel se estremeció, bajando sus manos de mis pechos y huyo de mí.

—Bueno, hablar de tu abuela previene todas las erecciones futuras, así que
gracias.

—Estoy incómoda con la idea de que ella este en la casa cuando estamos... —
No digas relaciones íntimas. No digas relaciones íntimas.

—¿Tiempo de diversión desnudos? —Gabriel sugirió.

—Exactamente. —Asentí con la cabeza.

—Entonces, ¿cuál es tu sugerencia? —preguntó—. ¿Vamos a recurrir al sexo


al aire libre durante su estancia?

—No con arqueros enojados esperando justo delante de nuestra puerta.

—¿Eso debería ser divertido? —preguntó.

—¡Me pareció muy divertido! —Jamie gritó desde la cocina—. Y sí, puedo
oírte. Cada palabra. Y no quiero estar ni cerca de su “Tiempo de diversión desnudos”

La mandíbula de Gabriel se dejó caer con asombro, y me eché a reír.

—¡Pecadores! —Jamie gritó.

Me volví hacia la puerta, dando a Gabriel una sonrisa positivamente perversa.


Cerré mi mano alrededor del pomo justo en el momento en que alguien golpeo la
puerta. Gabriel estaba a mi lado en un instante. Miró por la mirilla y abrió la puerta.
Ophelia estaba de pie al otro lado. En lugar de sus ropas habituales, llevaba
pantalones capri de color caqui y una linda blusa de verano roja a cuadros con
mangas. Su espeso cabello castaño estaba recogido con una pequeña cinta roja, por
el amor de Dios. Parecía que iba a un picnic de la iglesia.

Me pregunté quién, si es que tenia a alguien, se quedó con Georgie mientras


Ophelia estaba fuera. Ella a menudo llevaba los asuntos del Consejo. ¿Le ponía un
DVD y esperaba lo mejor? ¿Una criatura de 400 años se ofendería si tienes una niñera
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para ella? Dada su relación con la plaga de ratas, me imagino que sí. Pero yo sabía
que mencionar la niñera de Ophelia delante de Gabriel no mejoraría mi relación
tenue con mi oficina local del Consejo. Así que primero, mantuve mi boca cerrada
frente a Ophelia.

—Pareces estar sanando con suficiente rapidez. —Ophelia dijo con tono seco
mientras miraba el brazo de Gabriel colgando alrededor de mis hombros.

Gabriel se aclaró la garganta y de inmediato se convirtió en el amistoso,


conveniente y público Gabriel que siempre era cuando Ophelia estaba cerca.

—Sí, lo estoy.

—Ya sabes, es una costumbre invitar a la gente a entrar cuando están de pie
en la puerta. —Dijo ella, sonriendo dulcemente.

—Por favor, Ophelia entra. —Dije, haciendo un gesto exagerado con mi


brazo, como un presentador de televisión de primera clase.

Poniendo los ojos en blanco y pareciéndose mucho a su edad física, ella pasó
por delante de mí. Vio a la pared de dentro destrozada y se giró.

—¿Renovación?

—Lazo masculino —le contesté, mientras que Gabriel me daba un codazo en


las costillas.

Ophelia se echó a reír.

—Sí, es por eso que vine. Quería ver cómo tú y tu nueva custodia lo estaban
llevando solos. Estaba un poco preocupada después de nuestra conversación. Entre
tus funciones como creador y tus pecadillos personales típicos, me odiaría que
estuvieras sobrecargada.

—¿Pecadillos? —repetí mecánicamente—. Esto es un poco injusto.


¿Problemas? Lógico. ¿Drama? Ciertamente. Pero pecadillos me hace ver como algo
Página 171

salido de una serie de Wilkie Collins27.

27
William Wilkie Collins fue un novelista, dramaturgo y contrista inglés, autor del libro: La mujer de
blanco.
—Jane está haciendo un gran trabajo con Jamie. —Gabriel le dijo—. Teniendo
en cuenta...

—¿Teniendo en cuenta? —Me volví hacia Gabriel para darle una mirada
fulminante.

—Es una forma de hablar. —Me aseguró.

—Una cosa insultante —me quejé—. Estoy muy bien. Nuestra discusión el
otro día me ayudó a poner las cosas en perspectiva para mí.

Ella me dio una sonrisa y se volvió hacia esa mirada sincera y desconcertante
de Gabriel.

—Tengo entendido que las felicitaciones están al orden del día. Me sentí un
poco insultada porque no me lo dijeron antes. Saben que el Consejo se entera de
todos los matrimonios vampiro.

—Bueno, hemos estado un poco ocupados con la atención materna y el


envenenamiento y todo eso —le dije.

La sonrisa de Ophelia se hizo más grande.

—Sí, recibí los resultados de la prueba de Dick, que fue bastante


impresionante, por cierto. El orden de las toxinas utilizadas no deja ninguna duda
acerca de lo que quería el arquero. Waco y Peter están un poco preocupados de que
el suyo fuera un caso de prueba, un recorrido en seco, por así decirlo, para
experimentar en otros vampiros. Así que, antes de cualquier otra cosa, podemos
utilizar las conexiones con las empresas locales para observar a los humanos que
compren grandes cantidades de veneno para ratas y aspirina. Más vale prevenir que
curar y todo eso. Sólo espero que permitas al Consejo lidiar con cualquier test de
laboratorio en el futuro. Sabemos que eres bastante ingeniosa cuando lo necesitas,
pero si hubiese una investigación más profunda sobre el asunto, queríamos ser
capaces de demostrar que las muestras no fueron manipuladas.
Página 172

—Sin duda alguna aprovecharía eso en el futuro. No creo que yo pueda tener
acceso frecuente a las conexiones Dick.

—Yo sé lo que quieres decir. —Ella dijo—. ¿Tienes alguna idea de lo caro que
los zapatos de un crío de los años 30 pueden ser, incluso con el descuento “Dick
Cheney”?

—Honestamente puedo decir, no.

—¿Por qué necesitarías…? —Gabriel empezó a preguntar.

—No importa —Ophelia y yo dijimos.

—¿Sabías que Bud McElray tenía un hermano? —preguntó Ophelia,


observándome atentamente.

Cambié sutilmente la mirada a Gabriel, que puso su mano en mi hombro en


un apretón reconfortante.

—Está bien, Jane.

—¿Cómo sabe ella de Bud? —le pregunté. No es exactamente un secreto entre


nuestros amigos, pero yo pensaba que éramos capaces de mantener la caída del árbol
de Gabriel lejos del radar del Consejo.

—Tenía que decírselo. —Gabriel me aseguró—. Cuando estaba


investigándote por el asesinato, exigió la completa historia de tu transformación.
Nombré a Bud como el cazador responsable de tu tiro. Cuando él apareció muerto,
ella conectó los puntos.

—¿Y tuviste problemas por eso?

—Recibió una multa muy alta. —Ophelia admitió—. Lo único que lo salvó
del juicio fue que el Sr. McElray no sería reclamado por miembros de la familia, y
Gabriel manipuló su pequeña venganza sin revolver mucho interés por parte del
público.
Página 173

—¿Es por eso que preguntaste por el hermano de Bud?


—¿Lo conocías?

—Su nombre era Ray McElray. —Dije, encogiéndome de hombros—. Su


abuela fue a la iglesia con mis padres, así que la única información que tengo es de
las “oraciones preocupadas" acerca de él y de su hermano.

Una expresión confusa de Ophelia me llevó a imitar la voz de mi madre.

—Por favor, oren por la pobre Velma porque ella tuvo que vender 10 acres por
la rehabilitación de Bud. Y, por favor, oren por Ray, ya que comenzó su servicio a la
comunidad por agredir a un lector de medidores.

Gabriel se estremeció.

—Hemos hablado de esa voz, Jane.

Ophelia se echó a reír. Girando los ojos, añadí:

—Era un gran jugador de fútbol en su tiempo, llevo a los Howlers más cerca
del Estado de lo que habían ido antes o después. De hecho, él fue a la universidad
durante dos semestres antes de romperse la rodilla y dejar su beca.

—¿Sabes dónde está ahora?

—Sí, está en la cárcel —le dije, tratando de recordar el último toque de


chismes que mamá había compartido conmigo sobre Ray—. Esta desde hace dos
años antes de convertirme. ¿Sabes de esos enormes carretes de boletos de rasca y gana
que tienen delante de las tiendas de conveniencia? —Gabriel asintió—. Bueno, Ray
golpeaba el frente del Quickie Stop y robó cada uno de ellos.

—Eso es... sorprendentemente inteligente —dijo Gabriel.

—Eso estaría cubierto, excepto que cuando rascas más de seiscientos dólares,
tiene que presentar una identificación válida. Él fue lo suficientemente inteligente
como para cobrar sus billetes ganados dentro de un radio de treinta kilómetros del
Página 174

lugar donde se había declarado robados los billetes. Sin embargo, es mucho más
respetable que las travesuras de Bud, que incluye orinar en una fuente pública durante
un servicio de Memorial Day28.

Los labios de Ophelia se torcieron en una mueca de desprecio.

—¿Y si te dijera que Ray ha ganado recientemente la libertad condicional? Y


se ha comunicado con su oficial de libertad condicional hace dos semanas.

—Entonces, espera, creo que la flecha tiene algo que ver con Gabriel
empujando el árbol sobre Bud McElray. —Me volví hacia Gabriel—. ¿Quiere decir
que realmente están detrás de ti, no de mí?

—Es posible —concedió.

—Oh, está bien entonces.

Gabriel frunció el ceño.

—Y bien, estoy seguro de que quieres decir, “Oh, mi amor, ¿qué voy a hacer
si te hacen daño?” —dijo secamente.

—No, es sólo que estoy tan acostumbrada a que la gente venga detrás de mí,
que es una especie de refrescante cambio de ritmo.

Gabriel se tapó la nariz como si tratara de protegerse de un dolor de cabeza.

—Es mi don encontrar el cernido de plata en cualquier situación que me lleva


a ti —le recordé. Me volví a Ophelia—. ¿No creo que hayas tomado a Ray en custodia
para ser interrogado y que todo esté solucionado en los próximos días?

Ophelia me dio una sonrisa condescendiente.

—Por supuesto que no. No fuimos capaces de rastrearlo, tampoco. No tiene


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familia en la zona, no hay propiedad. Es como si hubiera salido de la instalación en


Eddyville y desaparecido. Y teniendo en cuenta que ha sido seguido por criaturas que

28
Memorial Day, es un día festivo nacional americano celebrado cada año el último lunes de Mayo.
Antes conocido como Día de la Condecoración, la fiesta honra a los militares de USA muertos en
combate.
tienen instintos de caza sobrenaturales, este es un gran logro.

—Tiene sentido. Mamá dijo que Ray... Fue sobreviviendo un poco después de
abandonar la universidad. Vivía en una de estas cabañas de caza que él construyó en
el bosque detrás de la casa de sus abuelos, hasta que la casa fuera recuperada entonces
se mudó a un tipo de remolque permanente en el parque estatal. Cuando fue a la
cárcel, su tráiler fue remolcado a un depósito de chatarra, y Bud consiguió su camión.

—¿Cómo es posible conseguir tantos detalles de los chismes que tu madre


mencionó después de tantos años? —preguntó Ophelia.

—Los ladrones de lotería supervivientes de Wacko tienden a permanecer en


mi memoria. La enredada mente humana funciona exactamente como el circuito de
los vampiros de chismes. —Le dije—. Sólo un poco más orientado en torno al café y
al pastel.

Se aclaró la garganta.

—Sí, hemos estado buscando a Ray McElray para interrogarlo. Supongo que
no hace falta decir que deben estar en guardia.

—Y sin embargo, lo estás diciendo. —Gabriel murmuró. Solté un bufido,


sorprendida de que Gabriel estuviera realmente irrespetando a la única persona que
parecía intimidarlo.

Está claro que yo era una mala influencia para él. O tal vez Jamie era una
mala influencia para él.

Ophelia claramente ignoró su insolencia.

—No te quedes vagando alrededor de la propiedad, te guste o no. Ten cuidado


mientras estás en la tienda. Seguimos contando con representantes del Consejo que
pasan en silencio cada poco. Y por favor, por favor, no trates de localizar al Sr.
McElray. Has demostrado lo bien que te ocupas de estos enfrentamientos sola. No
Página 176

queremos una repetición de la situación Missy o un desastre Jeanine.

—He tratado con ellas muy bien. —Murmuré.


—¿Qué fue eso? —preguntó ella.

Negué con la cabeza, sonriendo feliz.

—Sabes, tuve vampiros corrientes mirando los bosques que rodean tu


propiedad de vez en cuando por días, y no han vuelto con más de un olor sospechoso.
Francamente, están quedándose un poco aburridos. No eres muy interesante de ver,
ya sabes. Ellos oyeron todas estas historias maravillosamente escandalosas acerca de
ti, y estás casi viviendo una campaña publicitaria.

—Supongo que tengo que darte las gracias por contar estas historias
escandalosas. —Murmuré. Ophelia tuvo el buen sentido de ocultar su risa con una
tos.

—¿Tienes algún otro sospechoso que podría haber disparado? —preguntó


ella.

Solté un bufido.

—No, no es que le he dedicado todo mi tiempo a eso desde la noche en que


ocurrió. Quiero decir, ¿qué es un envenenamiento debilitante entre amigos?

Gabriel abrió la boca, pero mi terca creación eligió ese momento para volver
corriendo a la cocina, con la camisa desgarrada en su hombro.

—¿Estás listo para tomar un poco más de tiempo, viejo? —le preguntó. La piel
de Jamie todavía tenía un leve rubor de su bronceado antes de la muerte, y los
músculos que había adquirido durante los años de béisbol ondularon mientras se
movía. Lanzó a Gabriel una de sus sonrisas de un millón de vatios, el blanco de sus
dientes hacia de alguna manera que el verde de sus ojos brillara aún más. Percibió a
la linda adolescente que estaba de pie a mi izquierda y aumentó el poder de su
sonrisa.

Por su parte, Ophelia estaba mirando mi creación abiertamente, apenas


Página 177

conteniendo la baba que amenazaba en gotear por su barbilla. Mis instintos


maternales sentían eso como algo ofensivo, teniendo en cuenta que estaba de pie a
un metro de distancia, pero me mordí la lengua y aparte eso para un futuro material
de chantaje.

—¿Él siempre anda sin camisa así? —preguntó ella, arrastrando la última
sílaba. Detrás de ella, Gabriel se atragantó con una carcajada.

—No —dije con severidad—. Jamie se comporta mejor. De hecho, después de


presentarse educadamente, va a subir las escaleras y reemplazarla con algo que cubra
su depilación.

—Soy Jamie. —Dijo, tratando de estrechar la mano de Ophelia—. Es un


placer conocerte. Y yo no me afeito. Pero Gabriel sí.

Gabriel golpeó el hombro de Jamie y este le dio una palmada a cambio. Le


dio a Ophelia un guiño bien intencionado, y se encogió un poco. Jamie no tenía idea
de qué edad tenia Ophelia o de su posición de autoridad. En la mente de Jamie,
Ophelia tenía quince años, dos años más joven que él, no exactamente una historia
de amor. Él le estaba dando un poco de encanto amable que probablemente le dio a
una amiga de su hermana de forma amistosa pero nada esperanzador. Ophelia
parecía haber sido atrapada en una especie de campo de fuerza. Ella no podía
moverse. No podía hablar. No podía apartar la mirada de la bronceada cara de tonto
de Jamie.

Me aclaré la garganta.

—Jamie. ¿Camisa?

Jamie se echó a reír.

—Claro, lo siento.

Subió dos peldaños, con los ojos de Ophelia pegados en su espalda. Negué
con la mano delante de su cara, y parecía estar sumida en estupor. Sus ojos se
clavaron en mi rostro sonriente, y ella volvió a la modalidad de negocio.
Página 178

—Nosotros tomaremos eso en cuenta, Jane. —Ella dijo, acariciándome con


esos ojos experimentados—. Eso es lo que hacemos, proteger y asegurar los intereses
de nuestros vampiros constituyentes. Fuiste prudente al llamar nuestra atención en
este sentido. Ahora sigue en esa línea de pensamiento racional, y déjanos manejar
esto. Eso evitara un gran papeleo.

Suspiré.

—Te lo prometo.

—Me prometes, ¿qué? —preguntó ella—. Necesito más detalles.

—Te prometo no ponerme en una situación en la que necesite ser rescatada.


—Gruñí mientras Jamie trotaba por las escaleras con una camisa que mostraba sus
brazos. Era el equivalente masculino de una blusa escotada y pantalones muy cortos.
Mi creación era una persona inteligente.

—Buena chica —ella dijo, acariciando mi cabeza—. Gabriel, fue agradable


como siempre. Jane, mantente fuera de problemas. Jamie ha sido un placer. —Ella
sonrió tímidamente y le dio una pequeña inclinación de cabeza mientras salía de la
sala.

—Se ve bien. —Jamie dijo, mirando por la ventana para ver a Ophelia en el
coche—. ¿Qué edad tiene?

Noté mi dedo acusador cernirse a dos centímetros delante de la nariz de


Jamie.

—Jamie, no.

—¿Qué? —Jamie exigió—. Parece una buena chica. Tú dijiste que si me


enamoraba, tenía que ser de otro vampiro.

—No ese vampiro. —Insistí—. Y ella no es una buena chica. Las chicas
buenas no amenazan con desmembrar bibliotecarios inocentes regularmente.

El rostro de Jamie se quedó perplejo, pero él seguía mirando a la puerta, como


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si estuviera considerando la posibilidad de perseguir a Ophelia por la carretera para


pedirle su número de móvil. Honestamente, ¿dónde estaba su lealtad? Claramente,
menospreciar y amenazar constantemente al creador de alguien no era nada
comparado con la abrumadora influencia de las hormonas masculinas.

—¡Ella tiene 400 años! —dije.

Jamie dio un pequeño respingo.

—¿En serio?

—Sí, eso no hace de ella un puma29, hace que sea un tigre de dientes de sable.

Jamie sonrió.

—Eso es un poco sexy.

—Tú la llamarás para salir sólo para fastidiarme, ¿verdad?

—Puede ser.

—¿Por qué no puedes ser una chica? —me quejé.

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29
Puma: Nombre con el que se llama a las mujeres mayores de edad que seducen jóvenes.
Capítulo 12
Traducido por vecina
Corregido por flor25

“Habrá noches, antes del amanecer, en que te vas a preguntar : ¿Qué sucedió con
mi vida? ¿Qué sucedió con estar fuera toda la noche bebiendo sangre de inocentes? La
respuesta es simple. Te volviste un creador.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

C
laro, inmediatamente comencé a investigar el paradero de Ray
McElray. No planeé confrontarlo. Solo quería encontrarlo, para que
pudiera indicar al Consejo la dirección correcta.

No quería ofender al Consejo y sus recursos, pero tenía mucha más fe en mis
propias habilidades de búsqueda. No te metas con una bibliotecaria con una historia
de acoso cibernético a su vampiro creador y a varios de sus abuelos.

Infelizmente, esas habilidades me defraudaron. La casa donde Bud y Ray


crecieron, había sido quemada completamente después que me marché a la facultad.
Ninguno de los vecinos recordaba nada sobre la familia después que su abuela Velma
murió. La Biblioteca de Half-Moon Hollow contrató una nueva bibliotecaria joven
que notó que las contraseñas de la biblioteca para los bancos de datos estatales no
habían sido cambiadas desde que yo renunciara, de modo que eso cortó mi acceso a
los registros de nacimientos y muertes. Tuve que usar Google como todo el mundo.
Fue desmoralizante.

Cuando estaba por completar mi información de la tarjeta de crédito en


PeopleFinder.com, aprecié mucho la distracción de Zeb y Jolene arrastrando a los
gemelos por mi puerta del frente. Bien, técnicamente, Jolene sostenía un bebé en cada
Página 181

brazo. Zeb estaba cargando una cantidad absurda de objetos necesarios para
sustentar dos hijos.
Jolene suspiró cuando dejó caer el peso combinado de tres personas en mi
sofá.

—Mí primo del Departamento de Vehículos Motorizados, dijo que Ray no


fue allí para renovar su licencia de conducir, que expiró mientras él estaba en prisión.
Además de eso, le debes un jamón, de los caros, de Italia.

Tomé a Janelyn de ella y froté su cabeza rubia.

—Siento que debería estar haciendo mis propios negocios a base de carne. El
jamón bueno no es barato.

—Bien, para ser justos, él está arriesgando su empleo para ayudarte a


encontrar al tipo que puede estar intentando matar a tu novio —dijo Zeb mientras yo
hamacaba a Janelyn en mi rodilla.

—Oh, bueno, pondré eso en perspectiva, ¿por qué no? —suspiré.

—¿Y en cuanto a los registros fiscales, registro de votantes, suscripciones de


revistas? — preguntó Jolene.

—Él no puede pagar impuestos sobre los salarios que no gana. No creo que
esté legalmente autorizado a votar. Y me parece que no quiero saber qué tipo de
revistas le gustan —respondí.

—Creo que estás lidiando con eso de la manera equivocada —dijo Zeb—.
Estás buscando en todos los lugares correctos, todos los lugares que el Consejo va a
verificar de cualquier manera. Necesitas esforzarte más. Necesitas verificar todos los
lugares que el Consejo no va a verificar. Tú sabes cosas sobre las personas que viven
aquí, el otro lado de Hollow, que algún anciano aburrido ni siquiera consideraría
como posibilidad. Necesitas abrazar el factor Dick.

Jolene abrió la boca para comentar. Levanté mi mano y coloqué un dedo sobre
los labios.
Página 182

—Entonces, ¿qué significa eso? —pregunté—. ¿Bares? ¿Bingo? ¿Parkings de


pistas de patinaje oscuros?
—Bien, aún no escuché ninguna idea —dijo Zeb—. Pero creo que tú necesitas
pensar fuera del ataúd, por así decirlo. ¿De dónde está recibiendo él su dinero?
¿Dónde pasa su tiempo? Acaba de salir de prisión, ¿cuál es su comida favorita, el
primer lugar que iría para celebrar?

—No lo sé. No es como si tuviera información suficiente sobre él para crear


un perfil. Tengo chismes de segunda mano de mi madre.

—¿Crees que ella sabe alguna cosa más? —preguntó Jolene—. ¿Tal vez
deberías llamarla?

—Estoy teniendo un gran éxito en mi intento de mantener a mamá fuera de


mi espalda con todas las cosas de la boda, gracias a las maniobras brillantes de Iris.
No creo que debería tentar a la suerte…

—¡Hola, querida! —Giré para descubrir que mi madre estaba entrando por mi
puerta del frente, cargando un expediente enorme cubierto de encajes rosa Chantilly.

—¿Qué has hecho? —siseé a Jolene.

—¿Quizás un millón de dólares deba caer del cielo? —dijo Jolene, mirando
hacia la puerta.

—Oh, seguro, para eso tus poderes malignos no funcionan —murmuró Zeb.

Mamá me besó en la mejilla y dejó el maletín sobre la mesa con un golpe.


Gabriel y Jamie surgieron de la cocina para saludar a Zeb y Jolene, pero viendo a mi
madre, simultáneamente giraron sobre sus talones y usaron la velocidad vampiro
para desaparecer. Definitivamente me gustaba más cuando ellos no se llevaban bien.

—Mamá, ¿qué estás haciendo aquí? ¿Con encajes? —esperé que ella mirara
hacia abajo, a su carpeta, y dijo—: Yo pensé que Iris tenía todo este material en su
casa para protegerlo… Er, mantenerlo en un solo lugar.
Página 183

—Oh, encontré su dirección y fui allí más temprano para buscar alguna
información que necesitaba. —Iris no tenía su número en la lista telefónica, vivía en
medio de la nada, y regularmente tomaba cuatro rutas diferentes para ir a su casa
para evitar que sus clientes encontraran su casa. Claramente, había subestimado el
ingenio de mamá. Una vez más.

Quizás debería haberle pedido que encontrara a Ray McElray. Ella lo tendría
amarrado atrás en su auto a tiempo para mirar su capítulo de “La ley y el Orden”.

—¿No has invadido su casa, no?

Mamá ignoró la pregunta, en vez de eso, se sentó entre Jolene y yo en el sofá


y arrojó un fajo de páginas de revistas en mi mesa de café.

—Cariño, tengo una pregunta muy importante para ti —dijo, su tono


solemne. Por un breve momento horrible, tuve la seguridad de que ella había
percibido todo el problema de la aparición de la abuela Ruthie e iba a pedirme ser
simpática con ella por toda la eternidad, por el bien de la armonía familiar.

Mamá respiró hondo.

—¿Qué estás pensando sobre los suvenires de la boda?

—Tengo que decir que no pensé en nada todavía.

—Bueno, creo que esos pequeños paquetes de almendras de Jordania están


quedando aburridos. Y nadie más da la pequeña botella de espumante. Estaba
pensando en pequeños ataúdes blancos de plástico llenos de dulces.

—No —dije, moviendo la cabeza muy lentamente—. Ni pensar.

Jolene agregó:

—Uno de nuestros primos más extravagante le gustaba realmente el Frisbee


golf30, entonces él y su esposa dieron Frisbees con monogramas como recuerdo de la
boda.
Página 184

—¿Tú quieres colocar a Dick al lado de un bar abierto y, luego, entregarle algo

30
El Frisbee golf es un juego que es jugado de forma muy similar al golf, pero en vez de usar una bola
se usan discos.
que pueda arrojarnos? —pregunté.

—Bueno, podemos posponer esta discusión hasta que tengamos ideas mejores
—dijo mamá—. Oh, y quería ver el menú para la recepción contigo. Sé que tú no
comes, pero sabes cómo tu tío Dave puede ser con el azúcar baja en su sangre.
Entonces creo que necesitamos duplicar la variedad de aperitivos distribuidos
durante las fotos.

Suspiré, recordándome que las fotos eran la única parte de la boda tradicional
en que mamá era absolutamente insistente. Ella creía que éste era el único casamiento
que iba a tener viniendo de mí, entonces quería que fuese bien documentado. Y servir
aperitivos, mientras las personas esperaban por nosotros era solo algo educado a
realizar.

—Cuando tú hablas de su azúcar baja en sangre, ¿te refieres a cuando él bebe


demasiada cerveza y comienza a reclamar sobre el vicio de la Tía Vi por QVC31? —
pregunté.

—Exactamente —dijo ella, pasando una página rota de una revista de novias
de su maletín y entregándomela—. ¿Qué te parecen estos?

—¿Mini hamburguesas con queso? —pregunté, pasando la imagen de la


hamburguesa a Jolene—. ¿Dejaremos a White Castle32 hacer el catering? Es una idea
que puedo apoyar.

—No seas boba —rió, pasando otra página sobre mini quiches—. Pero tu
padre estaría encantado. Solo quiere estar seguro que tendremos albóndigas suecas.

—¿Por qué toda la comida es en miniatura? — susurró Jolene, claramente


horrorizada. El metabolismo de los hombre-lobos era ridículamente alto para ayudar
a alimentar sus cambios. Ellos tenían que ingerir calorías durante todo el día solo
Página 185

para dormir toda la noche, como una especie de hibernación. Acción de Gracias en
un clan de hombres-lobos era como una masacre de ganado en una hacienda. Y las
grandes celebraciones como bodas eran el tipo de cuento horripilante que los

31
QVC: empresa multinacional especializada en compras por televisión.
32
White Castle: restaurante de hamburguesas.
animales de corral podían susurrar para sus hijos para mantenerlos alejados.

Zeb murmuró.

—Habrá una cena completa. Calma.

—Mira, creo que no precisas preocuparte con todo esto —le dije—. Elige lo
que estas pensando para que tú y papá sean felices. —Jolene limpió su garganta, de
modo que agregué—: Y Jolene.

—Pero querida, tú sabes cómo puede ser una pesadilla hacer felices a tus tías
con la recepción. Tía Lyla está a dieta nuevamente. Tía Gladys se rehúsa a comer
cualquier cosa que no sea atún en lata…

—Realmente no imagino a nadie de la familia viniendo a la boda, mamá. No


pasé mucho tiempo con ellos desde que me fui. No creo que ellos estén cómodos a
mí alrededor.

—Oh, Jane, ahora estás siendo realmente una boba —dijo ella—. Pasaste
Navidad con la familia este año.

—Pasé Navidad contigo y papá este año, después que los otros familiares
partieron a cenar en casa de tía Tootsie.

—Bueno, ¡eso es porque tú no podías unirte a nosotros para el almuerzo! —


ella chilló—. Ahora, vamos a hablar en serio, Jane. Sobre estas mini quiches…

En vez de enfrentar un debate de queso vs. espinaca, le dije:

—Ey, mamá, ¿recuerdas a Ray McElray?

Mamá hizo un ruido a cacareo en su garganta y tomó a Joe de brazos de


Jolene. Suspiró y frotó su cabeza sobre la cosa más próxima que ella tendría de un
nieto.
Página 186

—Pobre Velma, nunca consiguió que sus nietos se enderezaran. Eso partió su
corazón, hasta el final. Estoy feliz por ella haber partido antes que Bud tuviera su
accidente de caza.

Jolene levantó sus cejas para mí, cuestionando. Le hice un leve movimiento
de cabeza y ella apretó los labios cerrados.

—¿Y después Ray fue enviado a prisión por algo tan bobo como billetes de
lotería? Digo yo, si vas a parar a prisión por robo, sé un hombre serio y roba un banco.
Hazlo en grande o no hagas nada.

—Algunas veces, tu madre es malditamente brillante —dijo Zeb maravillado.

Mamá se agrandó.

—Gracias, Zeb.

—¿Pero nadie escuchó hablar de él desde que salió de prisión? —pregunté.

—No. Quiero decir, sé que pasó por la florería de Margie Nash para garantizar
que las flores en la tumba de Bud y Velma fuera cambiadas cada dos meses. Margie
mencionó eso la otra noche. Dijo que él parecía realmente abatido por la muerte de
Bud mientras estaba en prisión.

—¿Supongo que no dejó una dirección de cobro? —pregunté.

Mamá negó con la cabeza, una expresión perpleja arrugando su frente.

—Sabes, es gracioso, Margie dijo que se negó a darle una.

—¿Información sobre tarjetas de crédito?

—Jane, ¿qué diablos está sucediendo contigo? ¿Por qué estás haciendo todas
estas preguntas respecto de alguien que casi no conoces? Oh, mi Señor, ¿esto es una
cosa más de esas de vampiros? ¿Cuándo es que Ray fue transformado?

—No, mamá, Ray no es un vampiro. ¿Margie dijo que lo vio durante el día?
Página 187

—pregunté. Cuando ella asintió con la cabeza, dije—: Ok, entonces él todavía está
vivo. Solo necesito hablar con él. Y estoy teniendo dificultades en rastrearlo. Eso es
todo.
—¿Hablar con él sobre qué? — exigió mamá.

Mierda. Estaba sin ideas. ¿Por qué mi incontinencia verbal tenía que escoger
este momento para abandonarme?

—Ella le debe dinero —Jolene saltó. Le miré con una mirada incrédula.
Jolene, orgullosa de su raciocinio rápido, agregó—: Bueno, en verdad, ella le debía
dinero a Bud. Hizo algún trabajo de jardinería aquí antes de morir, y nunca tuvo
oportunidad de pagarle. Ella se siente mal por eso y quiere pagarle a Ray.

Ok, tuve que admitir que era bastante impresionante. Zeb le sonrió.

—¿Tú le diste trabajo a Bud McElray, Jane? —Mamá preguntó, con la cabeza
inclinada hacia mí, con esa expresión extraña en su rostro, orgullo—. Eso fue muy
gentil de tu parte. Espero que él no se haya aprovechado.

—Oh, no —dijo Zeb, sonriendo—. El trabajo de Bud realmente maravilló a


Jane.

Lo miré y murmuré:

—Demasiado.

—Entonces, ¿si lo ves, podrías llamarme, mamá? —le pregunté—.


¿Inmediatamente? Y no te acerques a él, ni nada. Me gustaría hablar con Ray sobre
esto sola, aún más estando él tan abatido sobre su hermano y todo.

—Claro, querida —dijo ella, alisando mi cabello para atrás de mi hombro y


acariciando mi cabeza con cariño—. ¡Oh! Casi me olvidaba. Necesito ver tu vestido.

Mamá se apresuró para salir de la sala, dejándome seguirla hasta las escaleras
hacia el cuarto principal. Abusé de mi velocidad de vampiro para llegar antes que
ella y limpiar todos los elementos incriminatorios que podrían estar en nuestra
habitación.
Página 188

—Solo quiero combinar las cintas con el gris de tu vestido, querida. Creo que
lo llamarías Colonial, pero Iris cree que es más un plateado.
—¿De qué diablos estás hablando? —mamá levantó un rueda de color del
fabricante de cintas y gemí—. Debes detenerte.

—Basta con sacar el vestido del armario, listilla.

—Mamá —me sofoqué, absolutamente orgullosa por haberme llamado con


un nombre ligeramente insultante. Tiré la bolsa del vestido fuera del armario. Sabía
que algo estaba mal así que lo saqué. El peso de la bolsa estaba distribuido de forma
extraña y más pesada y la cremallera estaba abierta. Andaba paranoica sobre que
Gabriel anduviera mirando mi vestido. No había ninguna manera que yo dejara la
bolsa así abierta—. Esto es extraño —murmuré, cuidadosamente, sacando la percha
de la bolsa.

Mamá se quedó sin aliento. Yo estaba sosteniendo lo que parecía una mortaja
funeraria. El corpiño de mi vestido era apenas un punto central para los flecos
volando de seda gris, el resto dejado de las mangas y falda. No había sido cortado,
había sido rasgado, violentamente, una y otra vez, hasta que todo lo que quedó fueron
pedazos.

En el piso del armario, en medio de la pila de restos grises, vi un par de tijeras


largas de costura plateadas. Pertenecían a una de mis tías fallecidas, que había sido
entusiasta en quilting33. Yo las había escondido de mi abuela Ruthie cuando tenía
diez años, después que ella me dejara más de un vestido horroroso. Las escondí en el
sótano y las coloqué detrás de un panel suelto en la pared. Claramente, la abuela
Ruthie las había encontrado.

Enseguida, detrás de mi oreja derecha, la escuché. La risa sibilante y fría. La


risa de mi abuela. Risas incorpóreas eran, probablemente, todo lo que ella era capaz
de hacer, considerando el esfuerzo que había hecho al adaptar mi vestido.
Página 189

Mi cabeza giraba mientras las tiras de tela sedosa fluctuaban por entre mis
dedos. Mi vestido. Mi vestido fue destruido. La única cosa que realmente me gustaba

33
Un quilt es la unión de dos lienzos de tela con un relleno en medio. La capa superior, o top, por ser
la más visible es decorativa. La capa inferior, o backing, sirve para cerrarlo. El relleno, o batting,
provee de calor o grosor. El término “quilting” se refiere a las costuras que por lo general son
decorativas y que unen las tres capas. También impiden que el relleno se mueva.
sobre todo este asunto de la boda, además de pasar toda la eternidad con el hombre
que amo y todo eso, era el vestido, y ahora podría usarse como un traje de una zombie
particularmente ofrecida.

—¿Jane? —mamá habló aprensiva. La escuché ir al corredor y llamar a


Gabriel.

—¡Esto se acabó! —grité. Gabriel nunca me dijo exactamente lo que grité


después de eso, porque era una especie de borrón de audio de alta frecuencia que hizo
a Fitz venir corriendo a mi habitación. Pero, en la estimación de Jamie, de dos pisos
de distancia, era algo parecido a—: ¡Maldita sea! ¡Esto es el límite! ¡No es suficiente
con que tenga a un adolescente corriendo alrededor de mi casa, bebiendo toda mi
sangre y recordándome cuantos años tengo. Tengo una persona loca intentando
transformar a mi novio en un alfiletero. Tengo que pagar comida que no puedo comer
para alimentar a personas que no me gustan y fingir que soy una especie de virgen
sacrificial solo para que pueda dormir con alguien que ya está viviendo conmigo. Y
ahora no voy bien vestida, mientras hago eso, porque algún espíritu decidió jugar a
“Edward, Manos de Tijera” ¡con el único vestido de novia en el estado de Kentucky
que no me hacía parecer una prostituta desesperada!

Mis piernas estaban como gelatina, saliendo de debajo de mí mientras caía al


suelo. Escuché a mamá llamándome por mi nombre, su voz apagada, como si mi
cabeza estuviera debajo del agua. Gabriel entró a la habitación, y algún extraño
instinto me hizo querer esconder el vestido. Como si fuera mala suerte que lo vea. Y
entonces el hecho que yo estaba intentando esconder cintas de tela irreconocible a
mis espaldas me hizo reír, y entonces la única cosa que hacía era reír histéricamente
con mi visión borrosa y mis ojos rodando hacia arriba.

No sabía que los vampiros podían desmayarse, pero allí estaba yo, recostada
en el suelo en mi sala de estar con Andrea y Jolene de pie a mi lado, emanando
simpatía. Andrea me ayudó a sentar, mientras Jolene me entregó un vaso caliente de
0 negativo. Tía Jettie y el Sr. Wainwright estaban en una esquina, Jettie torciendo las
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manos y limpiando su rostro mientras el Sr. Wainwright miraba inquieto. Entrecerré


mis ojos, vagamente, ajustándome a las luces, y vi la pila de trapos que acostumbraba
ser mí vestido de novia.
Y comencé a llorar, como una gran noviazilla34 histérica. Mamá limpió las
manchas de sangre de mi rostro con un lienzo.

—Realmente no me importaban ninguna de esas cosas de la boda. Ese vestido


era la única cosa de esta boda tonta sobre la cual estaba realmente animada. ¿Por qué
ella tenía que quitarme eso? ¿Qué diablos le hice?

—¿De qué estás hablando? —mamá preguntó—. ¿Está teniendo


alucinaciones? Creo que se golpeó la cabeza cuando se desmayó.

—¿Dónde está Gabriel? —pregunté, sollozando.

—Fuera andando de un lado a otro —dijo mamá—. Llamé a Andrea y


convencimos a Gabriel que esto era una cuestión de mujeres. No creo que tú quisieras
que te viera así. Además, Jamie te escuchó gritando y corrió al sótano. ¿Qué estabas
diciendo, al final? Hablabas tan rápido que no conseguí entenderlo.

Huh. Mi madre había hecho lo que era mejor para mí. Basada en lo que yo
necesitaba. Creo que es una de las siete señales de que se aproxima el fin del mundo.
Pero en vez de ser una idiota sobre eso, dije:

—Gracias, mamá.

—Jane, lo siento mucho. —Jettie lloró, mientras el Sr. Wainwright tocaba su


hombro—. Ella la hizo bien escondiéndose de nosotros, operando debajo del radar.
No tenía idea de lo que estaba haciendo. Si hubiera tenido alguna idea…

—No puedo creer que ella hizo esto —dijo Andrea—. Imagina la energía
necesaria para rasgar así tu vestido.

Jolene gruñó.
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—Es esto. Vamos a acabar con esa perra muerta. No me importa quién es ella,
Jane, no se juega con el vestido de boda de una chica.

Mezcla de Novia y Godzilla. Las Noviazillas tienen su fama por su carácter indomable igual que el
34

Godzilla de la película.
—¿De qué están hablando ustedes dos? —mamá preguntó—. ¿Por qué están
llamando a Jamie “perra muerta”? Yo sé que puede ser un poco desagradable,
algunas veces, pero todos los adolescentes lo son.

—¿Qué tiene que ver Jamie con esto? —Andrea preguntó.

—Bueno, corrió para el sótano, entonces pensé que él destruyó el vestido de


novia de Jane durante algún tipo de locura adolescente. Jane hizo eso a uno de los
uniformes de Jenny cuando estaban en la escuela.

—Era el antiguo uniforme. Y ella derrumbó mi collage de pared tamaño real


de Keanu Reeves. Tenía que pagar.

—Concuerdo —dijo Andrea.

—Pero, si Jamie no fue, ¿quién fue? —mamá cuestionó—. Tú dijiste “ella”.


¿Qué quieres decir?

Intenté imaginarme diciéndole a mamá que su propia madre estaba: Paseando


por el plano terrestre y pasando este tiempo amenazándome e irritándome.

Imaginé que eso no era correcto. Entonces, es claro, estaba preparando una
historia completamente plausible sobre otra represalia de la Cámara de Comercio,
cuando Jolene dijo:

—Ella se está refiriendo al fantasma de…

—¡El fantasma de RiverOaks! —exclamé, moviendo la cabeza para Jolene.

—Querida, eso son tonterías. La casa no está embrujada. RiverOaks ha estado


en nuestra familia por generaciones, y nunca escuché nada sobre un fantasma, mucho
menos un fantasma que anda por ahí cortando vestidos. Además, no existe tal cosa
como fantasmas.
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—¿Mamá, tu hija es un vampiro, y no puedes creer que existe tal cosa como
fantasmas?
Ella frunció la frente.

—Buen punto. Ok, si es un fantasma, ¿quién es?

Jolene, siempre malditamente útil, dijo:

—Oh, es…

—Un poltergeist —dije, mirándola—. Un poltergeist con absolutamente


ninguna historia o personalidad. Lo más probable es que haya sido atraído por el
caos de la energía adolescente de Jamie. Solo decimos que es una “ella” porque hace
cosas de adolescente mezquina, sucia, cruel, maldita…

Andrea carraspeó.

—Ok, Jane, entendimos.

—Sí, y voy a hacer alguna cosa también. ¿Un exorcista me estas escuchando,
vieja? Y no me importa con quien te marches al próximo plano. Estás saliendo de
aquí.

—Bueno, no entendí nada de eso —dijo mamá—. Y ahora, creo que


necesitamos concentrarnos en su vestido. ¿Hay alguna parte que se pueda salvar?

Sostuve las dos mayores partes sobrantes.

—Como vendas, quizás.

—Guarda eso para la luna de miel —Andrea rió.

—¿En serio? ¿Tienes bromas? —murmuré.

—Vamos a llamar a la tienda de disfraces y ver si ellos tienen algo así —dijo
mamá—.Y si no tienen, podremos volver a la tienda de novia para hacer compras.
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Gemí.

—Lo siento mucho, Jane, querida.


—No, no lo sientes —respondí.

Ella asintió con la cabeza.

—Estás en lo cierto.

Me reí con mezcla de llanto y limpié mis mejillas.

—Bueno, por lo menos eres honesta.

Mamá se colocó su bolso en su hombro.

—Voy a llamar a Iris, querida. No te preocupes. Mamá va a cuidar de todo.

Con eso, me besó en la frente y entró en el corredor.

Ella gritó sobre su hombro.

—Y puedes hacerle saber a Gabriel que estás bien, porque está haciendo un
pozo en la alfombra de tanto andar.

Gabriel vino corriendo para la sala y me rodeó con sus brazos.

—Nunca te escuché hacer un ruido como ese antes. Fue aterrorizante. Por
favor, no vuelvas a hacerlo. Todos los gritos en esta habitación deben ser agradables.

—Eco —Andrea murmuró.

—Vamos a exorcizar a la abuela Ruthie —gruñí—. Esta noche. Ella fue muy
lejos. Regañarme, todo bien. Mover cosas por ahí, ok. Pero hasta aquí llega mi límite,
¿me estás oyendo, Ruthie?

Escuché un silbido indignado detrás de mí, pero Ruthie no fue capaz de hacer
mucho más que mover algunos hilos de mi cabello. Ella estaba exhausta por el
esfuerzo. Ahora era el mejor momento para atacar.
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—Fui a buscar tu fichero sobre “Exorcizar a la abuela Ruthie” mientras


estabas, er, imposibilitada —dijo él, entregándome la pila de papeles que había
juntado sobre ritos de exorcismo—. Marcaste el ritual que pensaste que funcionaría
mejor. Envié a Dick para encontrar una cabra virgen.

—Eres tan “El hombre para mí” —suspiré y me puse de puntillas de pie para
besarlo completamente—. ¡Tía Jettie!

—Sí, querida, estoy justo detrás de ti —dijo suavemente.

Me giré para encontrarla y al Sr. Wainwright mirándome como si fuera uno


de aquellos osos de espectáculo que se vuelve contra sus propietarios.

—Necesito que tú y el Sr. Wainwright se marchen lo más lejos posible de aquí.


Realmente no sé lo que estoy haciendo, y no quiero accidentalmente mandarlos hacia
la luz blanca.

—Si nosotros tenemos que ir, iremos —dijo Jettie—. No quiero que la
mantengas aquí en casa por miedo a lastimarme.

—¿Qué es la existencia sin el riesgo a lo desconocido? —dijo el Sr.


Wainwright, acariciando su mano fría a lo largo de mi mejilla.

—No nos iremos hasta que sea el momento cierto —los brazos fríos de Jettie
me envolvieron, provocando escalofríos en mi espalda—. Volveremos mañana en la
noche, a no ser, claro, que tú nos envíes para el gran futuro.

—Eso es muy útil, gracias —dije.

Cuando ellos desaparecieron, me volví para mi hombre-lobo favorito.

—Jolene, querida, te amo, pero tú y Zeb necesitan llevar a los niños a casa.
No quiero que algún tipo de posesión accidental y asustadora suceda con los gemelos.

Jolene abrió la boca para protestar, pero rápidamente la cerró.

—Tienes razón. Sé que tienes razón. Y odio eso. Voy a encontrar la manera
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de ayudar. Ten cuidado.

Zeb y Jolene recogieron a sus niños y salieron. Dick llegó con la cabra. No
hice preguntas sobre donde la consiguió o por qué eligió cargarla en el asiento de
atrás del auto de Andrea, en vez de su “El Camino”. Mientras Jamie y Gabriel lo
ayudaron a sacarla del semi devorado asiento de atrás, Andrea preguntó:

—¿Estás segura que no estás yendo demasiado deprisa?

Moví mi cabeza negando.

—No.

—¿Tienes idea de lo que estás haciendo?

—No.

—¿Tienes idea si va a funcionar?

—No.

Ella pasó un brazo por mi hombro y me dio una palmada en mi espalda.

—Excelente. Será como administrar una tienda, entonces.

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Capítulo 13
Traducido por Blanca20011983 y vecina
Corregido por flor25

“Habrá momentos en los que tendrá que disciplinar a su creación. Recuerde, un


Creador justo es un Creador que no se despierta por ahí preso con cadenas en el amanecer
cubierto de aceite bronceador.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

C
uatro horas.

Cuatro horas perdidas en cantar y bailar en torno a esa cabra


estúpida, rodeada de un círculo protector de sal marina. Y ninguna
presencia de la abuela Ruthie. Nada. Cero. Por lo que sabía, Ruthie estaba escondida
en el ático, afilando una estaca. La única buena noticia era que yo no había enviado
accidentalmente a la tía Jettie y al Sr. Wainwright a otro plano espiritual. El Sr.
Wainwright estaba trabajando duro para encontrar el inventario, tratando de
encontrar maneras de determinar si el exorcismo había funcionado y, si no, cómo
realizar uno mucho más eficaz.

Admito que me aventuré en un ritual poco preparada. Estaban todas esas


advertencias acerca de la meditación y auto concentración antes del ritual que había
ignorado por completo, porque estaba enojada. Teniendo en cuenta mi forma de
hacer las cosas mal preparada y mi estado emocional inestable, tuve la suerte de que
nadie resultó herido durante el exorcismo. Aunque Dick nunca me perdonaría, si la
escena grabada en secreto con el teléfono móvil de Jamie aparecía en “YouTube”.

Incluso con algunos días esclarecedores de retrospectiva pasadas, todavía


tenía ataques ocasionales de llanto cuando sentía cuanta animosidad la abuela Ruthie
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tenía que sentir hacia mí para hacer algo así. La mujer que me había perseguido toda
mi vida sobre ser más femenina y tradicional había cogido mi vestido de novia y lo
había convertido en confeti. Iris ya me había enviado fotos de los diseños de los
vestidos que eran similares al que había encontrado. Había intentado verlos unas
cuantas veces, pero comenzaría a pensar en comprar otro vestido a tan sólo un par
de semanas de la boda. Iba llorar ante la idea. Gabriel se sentiría incómodo con mi
sorprendente, y sin precedentes hasta ahora, show de chica histérica y llame Jolene.
Jolene traería más sangre para el postre y un DVD de Jane Austen. Gabriel y Jamie
se escondían en algún lugar de la casa.

El joven bajo mi custodia había estado tranquilo últimamente de manera


sospechosa. Yo no estaba segura de si era porque me había oído teniendo un ataque
de nervios o las payasadas grotescas del fantasma de la vieja dama en nuestra casa le
daban miedo. Conociendo mi suerte, estaba teniendo algún tipo de romance en
Internet, y volvería a casa para encontrarme alguna chica gótica de 16 años de edad
de Kansas City durmiendo en mi sofá.

No sabía cómo comenzar a acercarme a él. ¿Y si se trataba de un problema


por el que pudiera enfadarme? ¿Y si se trataba de un problema de vampiros
adolescentes para los que yo no estaba preparada? Le pedí a Gabriel intervenir y
hablar con él, y aunque la conversación fue cordial, Gabriel dijo que Jamie no le
había dado ninguna información sobre lo que le estaba molestando y se mantuvo
tratando de distraerlo con debates sobre la historia de la Guerra Civil claramente una
medida desesperada de parte de Jamie.

Incapaz de ayudarlo me encontré con que distraerme con el trabajo me


ayudaba. Me hizo sentir como una madre culpable adicta al trabajo, dejándolo con
Gabriel durante toda la noche, pero era mejor que estar en casa, mirando a Jamie...
Algo que parecía molestarle.

En la tienda, yo podría buscar consejos de exorcismo. Podría buscar


información sobre Ray McElray sin Gabriel respirando en mi cuello, tratando de
asegurarse de que yo no daría una vigilancia solitaria amenazante a algún ciudadano.
Al parecer, él quería estar conmigo cuando vigilase.
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Andrea estaba sentada en el extremo de la barra de café, mirando los libros


para el trimestre. Las ventas estaban siendo altas esta semana, mientras se difundía
el rumor sobre la boda debido a los cotilleos de mamá sobre que “su chica más joven
finalmente se casaba”. Parecía que las malas lenguas de los vampiros y humanos
locales trabajaron como una celebridad política. Claro, mis vecinos y conocidos me
acusaron de todo menos amarrar a Jamie a la parte posterior del Big Bertha y
convertirlo en contra de su voluntad, pero todo esto podría ser perdonado y olvidado,
si había una boda grande y lujosa en el horizonte. Incluso si el matrimonio no era ni
grande ni lujoso. Las personas con las que no hablaba desde hacía años habían
preguntado en la tienda acerca del matrimonio. Los compañeros de clase, incluso los
que escribieron “mierda” seguido de mi nombre en los carteles de Key Club, se
detuvieron para asegurarse de que tenían una invitación. Los amigos de mamá
aparecieron con los regalos de compromiso, en su mayoría libros de cocina y ollas de
barro, que era un poco irónico, si se piensa en ello.

Mi respuesta fue la de buscar el costo de los billetes de avión a las Cataratas


del Niágara. En el lado positivo, entre los obsesionados con el matrimonio y los locos
que querían que los convirtiera, el aumento de personas en la tienda dio como
resultado más ventas, que estaba empezando a inclinar las facturas un poco más de
nuestro lado. Este equilibrio alivió un poco el trabajo de Andrea, que prefería noticias
vagamente positivas a las noticias tipo “estamos yendo al a la bancarrota”.

Andrea pulso el botón Total de la calculadora y se aclaró la garganta.

—Bueno, somos una mierda como los cazadores de fantasmas, pero somos
vendedores de libros muy buenos. Si continuamos así durante las próximas seis
semanas, podemos dar la vuelta a todo el daño infligido por tu escapada Jamie.

—Creo que “escapada” es una descripción un poco injusta, pero esto es una
buena noticia —dije, cerrando el cajón con un balance final—. Ya sabes, ha sido un
placer tener una noche aburrida en el trabajo. Incluso Mary Beth Cartwright, cuyo
nombre no recordaba en nuestra décima reunión, se acercó y me dijo que no le
importaba cuando o donde era mi boda, iría porque era muy importante para ella.

—¡Oh, querida, las bodas sacan a la superficie la parte más extraña de las
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personas! —dijo Andrea, agitando su mano hacia mí—. ¿Recuerdas cómo se


enfadaron mis padres porque no los invite a mi boda? Quiero decir, ellos me
renegaron por haberme aliado a los vampiros, y ¿luego tuvieron el coraje de sentirse
profundamente heridos por mis acciones egoístas cuando no deje a papá
acompañarme al altar?

— Tú les enviaste una invitación de boda.

Ella resopló.

—Lo hice para cerrar el tema. Y mostrarles un último dedo medio proverbial.
No esperaba correos electrónicos concisos y pasivo-agresivos acerca de lo dura e
ingrata de corazón que soy por haberles excluido de mi vida.

—Sabes, a veces me preocupo si hemos sido una mala influencia para ti —le
dije—. Tú fuiste una buena chica cuando eras humana.

Y de nuevo, ella resopló.

—Por favor, soy diez veces más feliz como un vampiro. Lo único que lamento
es que no puedo rastrear un novio o dos y usar mis poderes malignos de vampiro para
hipnotizarlos, obligándolos a desnudarse y bailar Highland Fling cada vez que oyeran
la palabra “Hola”.

—Pero oirían esa palabra varias veces al día —dije.

—¿Cuál es tu punto?

Asentí con la cabeza, preguntándome dónde estaba mi elegante y recatada


amiga.

—Eso está mal... Y sin embargo, incluso con esta inquietante imagen grabada
a fuego en mi corteza cerebral, esto es aún más divertido que estar en casa.
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—¿Jamie sigue en angustia adolescente?

—Como un episodio de Dawson Creek35 —suspiré.

35
Dawson's Creek es una serie estadounidense que fue emitida por la cadena Warner entre los años
1998 y 2003. La serie trata sobre la vida de cuatro chicos adolescentes que viven en un pequeño pueblo
Gabriel y Dick entraron por la puerta del frente, discutiendo sobre los
hábitos de estacionamiento ilegales de Dick. Dick había traído a Gabriel a la ciudad,
para que pudiéramos llevar a Big Bertha a casa. Desde la lesión de Gabriel, todo el
mundo se mostró inflexible acerca de no dirigirnos a casa y cerrar la tienda solos. Y,
francamente, yo no podía decir que los culpaba. Cosas igualmente malas habían
sucedido cuando habíamos estado solos.

—Y los hombres de la familia llegan para escoltarnos, a las mujeres


desamparadas, la seguridad de nuestro sustento —Andrea suspiró.

—Tienes que dejar de darle tus libros de Jane Austen — me dijo Dick.

—¿Tuviste una buena noche? — preguntó Gabriel, empujándome el pelo a un


lado para que pudiera besar mi cuello.

—Tuvimos una noche sin incidentes, por lo cual estoy agradecida —le dije—
. Y yo estoy lista para ir a casa, ¿quién está con Jamie?

—En realidad, pensé que estaría bien dejarlo solo durante una hora. Él se está
comportando muy bien últimamente, parecía una especie de insulto seguir tratándolo
como a un bebé.

—Mírate, siendo todo razonable —me reí, agarrando mi bolso debajo del
mostrador. Me detuve y le di una mirada especulativa—. ¿Habrás bloqueado todas
las bebidas en casa antes de salir , ¿no?

Él se encogió de hombros.

—Me gustaría haber establecido controles parentales en los canales de cable,


pero nunca me mostraste cómo.
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Me reí, esperando a Andrea para cerrar la puerta principal antes de separarnos


a nuestros respectivos autos. Olí el aire, arrugando la nariz ante el olor repugnante

ficticio llamado Capeside, situado en la costa del estado de Massachusetts, de la evolución de sus
vidas, desde sus tres últimos años de instituto o preparatoria hasta dos años de su vida universitaria,
tratando todo tipo de dramas y problemas de la adolescencia y sociedad.
de plástico quemado.

—¿Notas ese olor?

Vi la expresión horrorizada de Gabriel y yo volví a donde había aparcado Big


Bertha, a unos 100 metros de distancia. Una pequeña llama se escondía bajo el capó.
El fuego parecía cobrar vida, aspirando el aire mientras se extendía sobre capó y el
parabrisas con la fuerza de su calor.

—¡No! —exclamé corriendo hacia él, pero Gabriel y Andrea me arrastraron


lejos. Dick pasó corriendo junto a nosotros con el extintor de incendios de la tienda.
Cuando pulverizó el compartimiento del motor con espuma, un resplandor de oro se
extendió en el interior del coche. La tapicería estaba iluminado como una mecha,
chupando las llamas en la cabina del auto. Incluso desde la distancia, pude ver las
ventanas abultadas bajo la presión del aire caliente en expansión.

—¡Dick, vuelve! —grité, cuando las ventanas explotaron, lanzando


fragmentos de vidrio volando hacia nuestra dirección. Dick gritó, cubriéndose la cara
con las manos, mientras se derrumbaba en el suelo. Gabriel me tiró contra el
hormigón, luego cogió a Andrea para evitar que fuese hacia Dick. El extintor de
fuego cayó al suelo y rodó por debajo de los restos en llamas de mi auto.

—¡Ve adentro ahora! — gritó Gabriel mientras alejaba a Dick del fuego.

Ayude a Andrea a abrir la puerta de la tienda y meter la clave de seguridad.


Oí la sirena de un camión de bomberos sonando en la calle hacia nosotros. Cuando
Gabriel transporto a Dick sobre su hombro hacia la tienda, yo estaba en estado de
crisis total.

—Mató a Big Bertha. —herví—. Mató a mi auto.

—Y yo estoy bien, gracias —murmuró Dick mientras sus mejillas expulsaron


las decenas de cristales rotos. Los pequeños cortes sanaron, dejando a Dick hermoso,
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pálido y entero.

—Lo siento, Dick, ¿estás bien? —le pregunté, sintiéndome egoísta y culpable
mientras que Andrea presionaba un paño caliente contra las mejillas de Dick
manchadas de sangre.

—De acuerdo —dijo, agitando su camisa de “cerveza” rota manchada de


sangre—. Arruinó mi camisa favorita, pero estoy bien.

Detrás de él, Andrea dijo:

—¡Gracias, Dios!

—No puedo creer que Ray hizo eso —gruñí—. Pensé que estaba enojado con
Gabriel. Con la excepción de tratar de atropellarme, no hizo nada para ponerme en
peligro. ¿Por qué habría de destruir un coche que claramente no es algo que conduzca
Gabriel?

Vi una mirada culpable pasando entre Dick y Gabriel.

—¿Qué? —exigí.

—Había una nota en el capó — dijo Gabriel, sacando un papel del bolsillo
trasero de Dick—. Estaba pegado a la parrilla con una estaca de madera.

—Deja de esconderte detrás de ella o ella saldrá herida —leí en voz alta—.
Bueno, no tiene ninguna lógica. Tus no estás exactamente en la clandestinidad. Te
estás recuperando de tus heridas de flecha. Y él no ha sido muy proactivo, de todos
modos. Quiero decir, estamos sentados como patos muertos todos los días, e incluso
no hizo un intento de entrar en la casa.

Otra mirada culpable entre Gabriel y Dick.

Suspiré.

—Ustedes dos nunca deben jugar al póker. Vamos, cuenten.

Gabriel se aclaró la garganta.


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—Um, la razón por la que no trató de entrar en la casa durante el día es que
yo contraté a una empresa que Dick me recomendó para que instalaran un sistema
integral de seguridad para la casa. Los contratistas trabajaban durante el día, mientras
estábamos durmiendo y se irían antes de levantarnos para que no te dieras cuenta de
los cambios. Todo lo que instalaron complementaron las reformas que ya habías
hecho. Los cristales de las ventanas fueron reemplazados por un cristal a prueba de
balas. Las cortinas contra el sol han sido ahora atornilladas en el interior con un
cierre magnético que sólo se liberaran cuando es activado por sensores UV externos.
Las puertas fueron construidas con acero reforzado. Y los picaportes emiten una
descarga eléctrica a cualquiera que trate de usarlas sin una llave.

—¿Pero por qué no me dijiste nada?

—Porque no quiero que cunda el pánico ante la idea de que McElray nos
había asustado. Y tú tiendes a ser un poco loca cuando alguien sugiere cambios a la
casa —dijo. Dick le dio un codazo, y añadió—: Y pondrías objeciones al precio.

Mis ojos se estrecharon.

—¿Cuánto habría objetado?

—¿Recuerda los impuestos el año pasado? ¿Qué hizo hiperventilaras en una


bolsa de papel? —preguntó.

—¿Todo eso?

Gabriel se estremeció.

—El triple.

—¡El triple!

—Entre el secreto y la urgencia de los trabajos y las medidas que había que
tomar para mantenerlo discreto, el precio aumenta —dijo tímidamente—. Creo que
es demasiado tarde para decir que era un regalo de matrimonios por adelantado. —
Trató de fingir una sonrisa cautivadora.
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Me quedé mirándolo.
—¿Qué pasó con no ocultarme cosas? —exigí—. ¿Qué pasó con no dejarme
fuera de los acontecimientos? ¿Y cómo mierda mi madre ha sido capaz de entrar en
la casa durante el día para dejar cosas de la boda, si están electrificados los picaportes?

Gabriel se aclaró la garganta y dijo en voz baja:

—Están electrificadas si intenta abrir la puerta sin la llave.

—¿Le diste una llave a mi madre?

Dick empujo a su mujer a la puerta. Él susurró:

—Corre.

Afortunadamente para Gabriel, una señora con uniforme de bombero llamó


a la puerta de la tienda en ese momento, y yo fui incapaz de llevar a cabo mi plan que
implicaba una gran referencia a “Tolkien”. Anna Mastrofilippo, el único jefe mujer
en el Departamento de Bomberos Voluntarios Half-Moon Hollow, entró por la puerta
con una mirada confundida y frustrada en su redonda cara de querubín. Anna fue
uno de las primeras licenciadas de mi programa después de la escuela para lectores
avanzados.

—Señorita Jane — dijo ella—. Le gustaría explicar cómo se encontró un


depósito de medio litro de gas al lado de su motor con una mecha de tela colgando.

—Anna...

—Mira, yo sé que las bodas son caras, pero si quieres quemar tu propio auto
para cobrar el seguro tendrás que hacerlo de una manera menos obvia. ¡Tengo que
informar de esto a la policía como incendio! Mi madre va a tener un ataque cuando
se entere. Tú sabes que ella te ama. Todo lo que ella habla es sobre el Club del Libro
de los martes por la noche. No puede esperar para empezar de nuevo, incluso si eso
significa que Rosie Lanier nunca vuelva a hablarle de nuevo. Y ahora tengo que
decirte que tengo que detenerte y tu club de lectura cerrado.
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—Anna, yo no queme a Big Bertha por el dinero del seguro. Por un lado, no
recibiría mucho dinero. Y por otro, sabes que no haría eso con nada que perteneciera
a Tía Jettie. Hay una persona que estuvo dejándonos mensajes amenazadores. El auto
es solo su última nota. Hasta ahora, dejamos que las autoridades de vampiros lidiaran
con eso. Hay informes, si quieres buscarlos.

Le entregué la nota de Ray.

—¿Allí en la oficina del Consejo, cierto? —preguntó ella, escribiendo en su


portapapeles—. Voy a pedir a Ophelia el papeleo.

—¿Conoces a Ophelia?

—Ah, claro, nosotros, hum, lidiamos con algunos incendios relacionados con
vampiros cada año —dijo, pareciendo un poco incómoda. Ella aclaró su garganta—
. Entonces, mamá quiere saber por qué no llamaste a la panadería para encargar tu
pastel de boda.

Sorprendida por el repentino cambio de tema, tartamudeé.

—B-bueno, eso es una de las cosas que la planificadora de la boda no reservó


aún.

Para ser honesta, realmente no había pensado mucho sobre el pastel, ya que
yo no iría a comer nada de eso. Y realmente no había pensado en eso los últimos
minutos, con el escenario del auto en llamas sucediendo. Pero la Sra. Mastrofilippo
trabajaba en una de las mejores panaderías de la ciudad, por lo tanto tenía sentido
encargarle a ella… A pesar que pensé que la idea de un pastel con tres capas de crema
italiana que no podría disfrutar, era deprimente. Y como Anna tenía su dedo en el
botón “acusar a Jane de incendio vehicular”, decidí que era prudente jugar bien.

—Bueno, dile que la llame —dijo Anna—. Creo que los sentimientos de
mamá están un poco dañados por no haberte pasado por allí todavía. ¿Cuándo es el
gran día, al final?

—Ocho de julio.
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—¿Este es el hombre? —preguntó, señalando con la cabeza hacia Gabriel. Él


sonrió y apretó su mano, cuando murmuré las presentaciones—. Bien, esperaré mi
invitación —dijo ella, ofreciéndome el portapapeles—. Necesito que firmes aquí.
Vamos a remolcar tu auto a la chatarrería. Tendrás 30 días para reclamarlo antes que
lo coloquen en una de esas máquinas cúbicas.

Aturdida, firmé el formulario de liberación. Anna saludó a mis amigos y dejó


la tienda, gritando a sus colegas que podían “transportarla”.

Me volví hacia Andrea y Dick.

—¿Qué sucedió?

Cuando Gabriel y yo llegamos a casa, estaba frustrada, enferma y cansada.


Sabía que Big Bertha era solo un auto. Sabía que era apenas un pedazo de metal y
pintura mal reparado. Pero también era el auto de la tía Jettie. Big Bertha era el auto
que ella había usado para enseñarme a conducir, el primer y único vehículo que yo
podría poseer. Y ahora estaba en una pila de chatarra. No quería nada más que un
largo baño caliente y un gran trago de Sangre de Hershey Jarabe Aditivo. Pero en el
momento que entré por la puerta del frente de River Oaks, sentí que algo no iba bien.
La casa estaba muy quieta. No había zapatillas tiradas por la puerta, ni ruidos de
video juegos viniendo de la sala. No había vida en la casa.

—¿Dónde está él? —murmuré, antes de llamar—. ¡Jamie!

—¿Qué hay de malo? —Gabriel preguntó mientras yo subía las escaleras


corriendo.

—Él se ha ido —grité después de haber buscado en la habitación de Jamie—.


No hay señal de él. ¿Y si está herido, Gabriel? ¿Y si Ray McElray vino aquí antes de
incendiar mi auto? ¿Y si…?

Gabriel agarró mis brazos mientras yo intentaba correr en dirección a la


puerta del frente.

—No podemos pensar así. Vamos a calmarnos e intentar pensar con claridad
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antes de salir corriendo hacia alguna trampa extraña. Además, tu tía Jettie está detrás
de ti, intentando encontrar la manera de entrar en la conversación sin que te
sorprendas.

Me giré para encontrar a Jettie, apretando las manos.

—Querida, no podría impedirlo. Nada de lo que dije hizo alguna diferencia.


Él quería tanto verlos. Creo que está esperando por una oportunidad como esta hace
semanas, y dejando a Gabriel era solo la excusa que necesitaba.

—¿A quién quería ver, exactamente?

—A su familia —dijo la Tía Jettie, encogiéndose.

Suspiré.

—¿Hace cuánto tiempo que se marchó, Tía Jettie?

—Cerca de treinta minutos —dijo Jettie—. Conseguí retenerlo casi una hora
antes que se marchara. Tuve que jugar la carta de la abuela suplicarle al máximo para
mantenerlo durante ese tiempo —frunció su frente, agregando—: Ruhtie habría sido
capaz de hacer que no se marche.

—Tengo que ir tras él —me giré hacia Gabriel—. No podemos dejarlo llegar
cerca de su familia. Puede perder el control. Podría herir a uno de ellos. Nunca se
perdonaría si lo hiciera.

—Voy contigo —dijo él.

Asentí, salté del balcón y partí corriendo hacia la casa de Lanier en Melody
Lane. Mientras corría, yendo más rápido que haber ido conduciendo, pensé en los
horrores que podrían estar esperándonos en casa de Jamie. ¿Qué haría yo si él hubiera
herido a algún miembro de su familia? ¿Podría culparlo, después de las cosas que su
madre le había dicho? ¿Sería capaz de entregarlo a Ophelia?

—Te das cuenta que podríamos haber tomado mi auto —dijo Gabriel
Página 208

mientras derrapábamos hasta llegar al final del camino de Jamie.

—Cerca de mitad de uno punto sesenta y un kilómetros atrás, sí —dije,


resistiendo la necesidad de jadear. Miré para el jardín del frente de la casa de Lanier.
Jamie estaba lejos de ser vista, pero podía sentir tres mentes muy activas dentro de la
casa. Los pensamientos no eran felices, exactamente, pero contentos y relajados, no
el pensamiento de una familia que está siendo aterrorizada por su anteriormente hijo.
Rastreé alrededor de la casa y encontré a Jamie allí, a la sombra de un olmo, líneas
de lágrimas de sangre corriendo por su rostro mientras miraba por la ventana
iluminada. Él estaba en el borde de esa luz dorada, poco visible hasta para mi aguda
vista. Me aproximé a él lentamente. Sus oídos captaron el sonido, y sus ojos se
volvieron a mí, pero no se movió. Con cuidado cerré los dedos alrededor de su brazo.

Con la voz más suave que pude, dije:

—Jamie, ya hablamos sobre esto. No puedes salir de casa solo. Y no debes


tener contacto con tu familia cuando ellos ya te han dicho que te alejes.

Jamie miró por la ventana y vio a su familia sentada alrededor de la mesa de


la cocina, comiendo pizza. Estaban hablando sobre su día y riendo. Era una risa
vacilante y suave, pero parecían divertirse. La mandíbula de Jamie se tensó cuando
apretó los dientes.

—Jamie…

—Estoy cansado de esto —susurró—. Estoy cansado de estar atrapado, como


si hubiera hecho algo mal. ¡Míralos! Están solo continuando con la Noche de Pizza,
como si yo ni me hubiese marchado. ¡Cómo si nunca hubiera estado allí! ¿Por qué
me sucede esto? ¿Qué fue lo que hice? ¡No es justo! No pedí por esto.

Miré por encima del hombro, donde Gabriel estaba esperando. Pensé en mi
propia crisis post-existencial, cuando me había agarrado al techo, como un gato de
los dibujos animados y acusado a Gabriel de colocar droga en mi bebida para que él
pudiera tener su diversión conmigo y después transformarme. Hasta ahora, la
explosión de Jamie era menos acusatoria, pero más sincera. Él era mucho más
equilibrado de lo que yo había sido como adolescente, payasadas de “YouTube” de
Página 209

lado. Recordé todas las discusiones que tuve con mi madre mientras crecía y como
odiaba cuando ella me decía que estaba exagerando cuando me atrevía a expresar
mis sentimientos. Entonces, asentí y dije:

—Tienes razón.

Jamie quedó sorprendido y tartamudeó:

—¿Q… qué?

—No, tienes razón, esto es una mierda. Lamento que esto te haya sucedido.
Discúlpame, yo fui la persona que te hizo esto. Si pudiera volver a aquella noche en
frente de mi tienda y moverme un poco más rápido, hacer más para avisarte sobre el
auto, haría cualquier cosa para impedir que te lastimen, Jamie. Merecías una vida
humana normal. Ir al baile. Terminar la escuela. Accidentalmente embarazar a tu
chica en segundo año de la universidad. Conseguir un trabajo de nueve a cinco, para
poder hacerte cargo después de tu rápido casamiento…

—Sabes, no estás haciendo sonar la vida humana muy buena.

—Huh. —reí—. Creo que no.

—Probablemente estoy mejor como vampiro —admitió él, cayendo al suelo y


apoyándose en el árbol.

—Probablemente —me senté a su lado.

—No es justo —dijo, su voz calmada y clara—. No es justo que ellos puedan
simplemente patearme fuera de la familia. No es posible que los padres puedan
simplemente decidir no amar más a un hijo.

—Tienes razón —le dije—. Estás en todo tu derecho de estar enojado ahora.
Pero el problema sobre la familia es que no puedes controlar lo que ellos hacen.
Confía en mí cuando te digo esto. Si yo pudiera controlar a mi madre, el mundo sería
un lugar bueno y decente. Solo puedes controlar la forma de cómo responder a ella.
Y si nunca más vuelven, si te evitaran por el resto de sus vidas, la pérdida es de ellos.
Página 210

Jamie asintió, con la cabeza inclinada para abajo de tal forma que su barbilla
estaba prácticamente tocando su pecho. Lentamente, centímetro por centímetro,
inclinó la cabeza hacia mí, hasta que tocó mi hombro. Parpadeando furiosamente,
coloqué mi brazo alrededor de su hombro.

—Tu vida nunca va a ser la misma, pero puede ser mucho más interesante —
le dije—. Odiaría que perdieras eso, porque estás asustado o demasiado apegado a tu
pasado para mirar hacia el futuro.

Gimió.

—¿Tony Robbins escribió eso?

Y así terminó el momento emotivo.

—Eres un dolor de trasero, algunas veces —le dije mientras lo ayudaba a


levantarse—. Mira, estoy completamente a favor de dejar estos avances emocionales
sucedan, pero tenemos que salir de aquí antes que tu familia mire por la ventana y
vean nuestros culos pálidos espiando, como un par de voyeurs no-muertos.

A la distancia, podía ver todo el cuerpo de Gabriel relajarse mientras nos


alejábamos de la casa.

—¿Qué te hizo huir así? Sé que estabas tranquilo y un poco retraído


últimamente, pero pensé que estábamos llevándonos mejor.

Jamie me miró avergonzado.

—Durante las últimas semanas, escuché esa voz en mi cabeza, susurrando.


Mientras intentaba dormir. Mientras jugaba con los videos juegos. Mientras jugaba
con Fitz. Continuaba diciéndome como yo no pertenecía a River Oaks, que mi
familia sentía mi falta, que mi madre probablemente me quería ver. Como estaba
lastimándolos por estar contigo. Y simplemente no pude aguantar más. Gabriel salió,
y pensé que no dolería nada, si solo los viera un momento. Y entonces llegué aquí y
vi que ellos no estaban sufriendo por mí.
Página 211

—Esa voz que te susurraba, ¿era hombre o mujer? —pregunté.

—No lo sé —dijo—. Sonaba toda ronca y susurrante, como aquel hombre


Voldemort en las películas de Harry Potter.

—Sí. Definitivamente a abuela, entonces —refunfuñé.

—Pero pensé que habías hecho esa cosa del exorcismo —dijo.

—Cuanto más tiempo pasamos juntos, más te darás cuenta que fallo
miserablemente en casi la mitad de las cosas que intento.

—¿Sí?

—Realmente —dijo Gabriel, tomando mi mano mientras seguíamos en


dirección a casa, colocando un brazo fraterno en los hombros de Jamie—. De hecho,
sus fracasos son mucho más divertidos que sus realizaciones. ¿Te he contado sobre
su incursión en la Cámara de Comercio local?

—La verdad, mi madre me habló de eso —dijo Jamie, que no estaba


rechazando el brazo de Gabriel—. ¿Tú y tu hermana no acabaron luchando en el
barro, en el Festival de Otoño?

—Sí, acabamos, y es por eso que no lo considero un fracaso, porque Jenny y


yo nos llevamos mucho mejor ahora que hemos luchado entre nosotras —le dije,
mirando a Gabriel—. Aprendo algunas cosas con mis fracasos, pero eso no es algo
para reírse, de verdad.

—¿Y sobre cuando tú intentaste mudarte para mi casa en plena noche, para
que tu madre no supiera de nuestra convivencia pre-matrimonial, solo para que ella
apareciera en nuestro jardín, gritándote locamente? ¿Cuál fue la lección allí?

Mientras Jamie reía, dije entre dientes:

—¿Qué cuando yo te diga de desviarnos veinte kilómetros alrededor de casa


de mis padres mientras transporto las cosas, lo hagas, aunque eso suene ridículo?
Página 212

Gabriel rió.

—Y sobre cuando…
—Oh, mi Señor, ¿cuándo te quedarás sin historias?

—Nunca, espero —Jamie rió.

Gabriel fingió ofenderse.

—Entonces, ¿estás diciendo que soy como tu tía alcohólica y senil?

—Bastante — concordó Jamie—. Entonces, cuéntame más historias de Jane.


¿Es verdad que después que ella se transformó, terminó bailando desnuda en la fuente
de fuera de la biblioteca?

Gruñí.

—Definitivamente me gustaba más cuando ustedes dos no estaban en


términos amigables.

Página 213
Capítulo 14
Traducido por Blanca20011983y lizels
Corregido por flor25

“Hay ventajas en ser un Creador: el compañerismo, transmitir sus conocimientos y


mantenerse al día con la generación moderna. Y el beneficio añadido es tener a alguien
que va a decirte sinceramente: No salgas de casa con esa ropa.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

C
on la crisis de la adolescencia evitada en casa, la búsqueda de Ray
McElray y el exorcismo paralizado, estaba tratando de resolver el
“problema sobre el vestido de novia” de una manera que no
implicara más compras.

Por un lado, me resistí a comprar siempre que fuera posible. Y en segundo


lugar, yo no tenía un coche. Los informes fueron debidamente presentados a la
compañía de seguros de Ophelia, que, misteriosamente, llegó a casa para recogerlos.
Si ella siguiera viniendo, tendría que comprar esa cosa estúpida de Axe para Jamie.

Jamie, por su parte, intentaba compensar su cobardía siendo más útil en el


hogar. Incluso siendo su habitación más pequeña que un agujero. Y cuando oía el
débil susurro de la voz de mi abuela, o le decía que se fuera o venía a decirme lo que
ella había dicho. La abuela Ruthie se estaba volviendo un fantasma completamente
resbaladizo. Ni Jettie ni el señor Wainwright conseguían alcanzarla cuando ella hacía
sus apariciones en la casa. Ella siempre estaba en una habitación distante, un poco
demasiado rápido. Ella era la maldita Hamburglar36 del mundo de los fantasmas.
Página 214

Big Bertha era una pérdida total. Incluso los numerosos contactos de Dick no
tenían el poder de resucitar a un auto muerto. Su cadáver fue llevado a Half Moon-

36
Villano del mundo de Ronald McDonald.
Hollow Scrap ‘n’ Salvage, y estaba esperando a ser cortado en cubitos. Gabriel me
ofreció su coche. Diablos, incluso trató de llevarme por la noche a un concesionario
en Murphy para elegir uno nuevo como regalo de bodas por adelantado. Pero yo no
estaba lista para otro auto. Y estaba un poco malhumorada.

Así que, la noche del viernes me encontré frente al espejo, tratando de entrar
en cada vestido que tenía, en busca de algún tipo de vestido de novia que me
mantuviera fuera de las tiendas de novia. Mis opciones hasta el momento incluían,
un vestido de iglesia azul marino con cuello de marinero que mi madre había
comprado en la escuela secundaria, y un vestido vintage rojo de tía Jettie que usé en
una fiesta de Navidad aquí en River Oaks. También tenía uno negro sin tirantes que
llevé en la fiesta de compromiso de Jolene, sólo para ser encontrada por la madre de
Zeb, arrugado en un lugar de estacionamiento con Gabriel.

Usando el vestido negro, estaba en frente del espejo considerando la idea de


usar el rojo. Era perfecto, fabuloso. Apretado en la cintura con una banda de color
escarlata, el material delicioso cayendo de forma perfecta alrededor de mis rodillas.
Incluso tenía un par de zapatos de tacón teñidos de granate para combinar, gracias a
mis tantos turnos como dama de honor. Era dulce tener algo de Jettie para usar como
mi vestido de novia. Y la idea de un vampiro con un vestido rojo sangre por el pasillo
me hizo reír. Pero no sería gris.

Suspiré. Con un par de llamadas rápidas, Iris podría terminar con el tema
Austen. Demonios, ella probablemente podría trabajar con este vestido y transformar
la boda en un alguna obra maestra del estilo 1960. Tendría que aguantar y sacar el
máximo partido de la situación.

Jolene entró en mi habitación, sosteniendo una bolsa blanca.

—¡Hey!

Ella tarareó, colocando la bolsa en mi cama y besándome en la mejilla.


Página 215

—Si es tu vestido de dama de honor y estás aquí para patearme el culo, voy a
recordarte que le dije a tu tía que no se meta esta vez. Considéralo un gesto de buena
voluntad.
—No, lo creas o no, yo no estoy aquí para vengarme del amarillo radioactivo
que elegiste —bromeó—. Soy una buena amiga, y tú eres estúpida. Y tengo dos
sorpresas para ti esta noche.

—¿Eso no es lo que le dijo Marley a Scrooge37?

—Jane —ella resopló—. Y, por cierto, eran tres fantasmas. Sí, he leído ese
libro, así que respira. La primera sorpresa es la siguiente. Yo no quería echarlo a
perder antes de que fuera terminado.

Jolene abrió la cremallera y lo saco de la bolsa. Ella sostuvo mi vestido de


novia, reformado. Las piedras preciosas, el color y la forma del vestido eran todos
geniales.

—¿Cómo? —le pregunté vacilante manoseando el material blando como el


agua, como si se fuese a evaporar en humo.

Ella sonrió traviesamente.

—La mujer del paquete lo recreó a partir de una foto del vestido original. Yo
tenía algunas fotos de la tienda de novias en mi teléfono, y la tía Vonnie todavía tenía
tus medidas del vestido de dama de honor. Resulta que mis tías pueden hacer ropa
muy codiciadas.

—Pero tus tías me odian.

Ella se estremeció.

—Bueno, no eres su persona favorita. Pero mi mamá no te odia. Y ella es la


hembra alfa, por lo que les dijo que pusieran la cabeza fuera de las colas e hicieran
algo bueno para una chica que ha sido tan buena conmigo.

Me ardían los ojos, y sentí un cosquilleo en la nariz, una señal bien clara que
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estaba a punto de derrumbarme en lágrimas. En cambio, tiré mis brazos alrededor de


ella y la sorprendí con un abrazo. Perdió el equilibrio y caímos en mi cama, poniendo

37
Forma parte de los personajes de Cuento de Navidad, de Charles Dickens.
mi vestido de forma segura a un lado mientras yo sollozaba.

Andrea vino caminando hasta la puerta jadeando.

—Por favor, por el amor de Dios, no dejes que Dick te vea haciendo eso. Ha
escrito muchas cartas imaginarias a Penthouse sin la ayuda de medios visuales.

Me reí, ayudando a Jolene a levantarse. Levanté la percha para su inspección.

—¡Es mi vestido!

—Lo sé —dijo Andrea sonriendo—. Yo ayudé con algunas cosas.

—¿Lo sabías?

—No queríamos tener altas expectativas, por si no te gustaba.

—¿Puedo probármelo ahora?

—En realidad, mi madre va a hacerte una prueba el lunes. De hecho, Zeb está
guardando el vestido en un lugar seguro no revelado al otro lado de la ciudad, para
que ciertos fantasmas felices con sus tijeras no pongan sus pequeñas manos perras en
el. —Jolene gritó “perras”, en caso de que la abuela Ruthie estuviera escuchando—.
Nosotros ya hemos llamado a Iris y le dijimos que dejara la búsqueda de un vestido.

—¿Todo el mundo sabe el número de móvil de mi organizadora de bodas? —


me pregunte.

—Creo que ella lo ve como un caso especial —dijo Jolene—. Necesita toda la
ayuda que pueda conseguir.

—¿Cuál es la segunda sorpresa? —le pregunté—. ¿Vas a conseguir que los


N’Sync se junten de nuevo en mi recepción?

—No, creo que podemos estar de acuerdo que es por el bien común que se
Página 217

mantengan separados. —Andrea respondió, acariciando mi cabeza—. La sorpresa es


que vamos a salir esta noche. Es tu despedida de soltera. Nosotros vamos a distraerte
del caos que es tu vida cotidiana, llevándote a varios bares, te quedarás ciega,
borracha apestosa y harás un espectáculo público de tu personalidad. También
pueden estar involucrados gestos obscenos con piruletas.

—Me van a llevar al Meat Market, ¿no es así? —gemí, pensando que era el
único lugar de hombres casi desnudos, exclusivamente en el área de tres estados,
donde habíamos sometido a Jolene a la humillación similar antes de su boda. De
nuevo, esto confirma mi teoría de que las despedidas eran menos sobre la celebración
del final de los días de una chica soltera y más sobre amigas vengándose de lo que la
novia les hizo pasar durante la planificación.

Jolene echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada.

—Y Jenny está esperando abajo. ¡Sorpresa!

Fui al espejo para pasarme un cepillo por el pelo rápidamente y a ponerme un


poco de brillo.

—¿Y mi madre está abajo también? Porque eso sería realmente exagerar el
factor de la ECA.

Andrea negó con la cabeza.

—No. Lo pensé, pero quiero ser capaz de mirarla de nuevo a los ojos.

Esa fue mi culpa, la verdad. Yo insistí en tener una fiesta de despedida mucho
antes de la boda. Porque había ido a noches de chicas con Jolene y Andrea antes, y
no quería empezar mi vida de recién casada como los zapatos raspados de Lindsay
Lohan. Gabriel no estaba contento con la idea de salir sola. Realmente, él hizo todo
lo posible para convencer a Andrea y Jolene de cualquier aventura de despedida de
soltero. Pero ellos lo convencieron de que era un error dejar de vivir nuestras vidas
sólo porque algún loco transformó mi coche en barbacoa. Querían darme la
experiencia completa de la novia, dijeron, lo que me hizo pensar que todavía estaban
resentidas por su propia despedida. Hacer a Andrea usar la tiara pene en toda la
ciudad fue probablemente demasiado lejos, pero ella me hizo atar arcos
Página 218

perfectamente cuadrados en más de 50 sillas del jardín para la ceremonia al aire libre.
Se justificaba en ese momento.
Suspiré y me puse mis tacones negros.

—Que mi divertida fiesta de despedida de soltera comience.

—¿No te vas a cambiar? —preguntó Andrea.

Miré el pequeño vestido negro que llevaba puesto.

—¿Qué hay de malo en esto?

—Jane, no vas a usar ese vestido —me dijo Andrea—. No tomas buenas
decisiones con ese vestido. ¿Recuerdas la primera noche de chicas después de que
Jolene tuviera sus bebés? Trataste de hacerte un tatuaje, pero tu piel se estaba
sanando.

—Aquel tatuaje habría sido muy hermoso —insistí.

—¡Era un trozo enorme hecho de calaveras en llamas!

—Es por eso que no bebo más tequila.

Gracias a Dios ella no sabía que el vestido también estuvo implicado en el


incidente del aparcamiento.

—¿Un poco de ayuda aquí? —Andrea rogó a Jolene.

—No me mires —dijo Jolene—. Me encanta ese vestido. Las malas decisiones
de Jane son las culpables.

—Apestas —rebatió Andrea.

—Bueno, tú eres el vampiro, lo que significa que tu eres la que estas chupando.

—Me voy ahora —les dije, agarrando mi bolso.

Andrea y Jolene discutían mientras bajábamos las escaleras para encontrar a


Página 219

Zeb y Dick ayudando a Jamie a organizar una especie de torneo de Call of Duty.

Fiel a la palabra de Jolene, Jenny estaba esperando abajo, en la sala de estar.


Vestía jeans ajustados negros y un top de lentejuelas ceñido rojo, un poco diferente
de sus conjuntos habituales. Al doblar la esquina de la habitación, podía verla
retorciéndose las manos en su regazo, una clara señal de su malestar. Jamie estaba en
el borde del sofá, jugando con algún tipo de control en forma de rueda. Jenny se sentó
tan lejos de él como pudo, mirándolo con recelo. Gabriel estaba sentado alrededor,
fingiendo leer el periódico, pero manteniendo una estrecha vigilancia sobre los signos
de la sed de sangre.

—¿Lista para ir Jen?

—¡Sí! —ella gritó con la voz quebrada mientras se ponía de pie y


prácticamente corría a través de la habitación. Puse los ojos en blanco mientras
tocaba mi pelo—. Estás genial. ¿No está bonita, Gabriel? —Jenny se rió en voz alta
en un tono de pánico.

Gabriel puso su periódico a un lado.

—Sí, me encanta ese vestido. Tengo muy buenos recuerdos asociados a él.

Jolene susurró:

—Te lo dije. —Y la realización apareció en la cara de Gabriel.

—Yo no creo que quieras usarlo si yo no estoy contigo —dijo.

—Todo irá bien —le dije.

—¿Necesitas una chaqueta? —preguntó—. Suele estar frío por estos lares. ¿Tal
vez una chaqueta o un abrigo para la nieve?

—Oh, vamos Gabe, ella parece caliente —Jamie protestó.

Crucé la habitación para besar a Gabriel.

—Gracias, Jamie.
Página 220

—Hermosas damas, en línea. —Dick dijo con una sonrisa, dándonos un


vistazo—. Bueno, no exactamente señoras.
—Cuidado —dijimos a coro.

—Zeb, ¿no crees Jolene estaría mucho más cómoda con un abrigo? —Gabriel
preguntó, señalando a la falda vaquera que exponía una buena parte de las piernas
de Jolene.

Zeb se encogió de hombros.

—¿De qué tengo que preocuparme? Los lobos se aparean de por vida.

Jenny levantó las cejas.

—¿Qué quiere decir eso?

Ooops. Ese era el peligro de mezclar no sobrenatural en el grupo. Ese era el


primer viaje que mi hermana hacia conmigo y mis amigos sobrenaturales. Yo estaba
interesada en cómo iba a terminar. No pensé que Jenny estaba completamente
cómoda con Andrea todavía. Y puesto que los lobos estaban todavía en secreto para
el mundo de los humanos, no tenía idea de qué pensar sobre Jolene, una chica semi
- salvaje de miradas deslumbrantes que acababa de tener gemelos, comía como un
caballo y nunca ganaba peso.

—Es sólo una expresión —le dije mientras Jolene le dio un codazo en las
costillas y le dijo que la unión de por vida sólo cuenta si el macho no fue sofocado en
su sueño.

—¿Tienes tu spray de pimienta? —preguntó Gabriel. Negué con la cabeza—.


¿Y el spray de plata?

Jamie se burlaba.

—No lo entiendo. Si estas preocupado por ella, ¿por qué no le das un arma?

Todos en la sala se detuvieron y miraron con horror a Jamie, incluso Jenny.


Página 221

—¿Realmente crees que dejar a Jane armada en público es una buena idea? —
preguntó Zeb.
Jamie frunció el ceño, reflexionando en ello.

—Buen punto.

—Y con esta observación, con mi propia descendencia vuelta contra mí, nos
vamos —murmuré.

—No hagas nada que yo no haría —dijo Jamie mientras caminábamos hacia
la puerta principal. Por encima de mi hombro, le oí decir—: No te preocupes, Gabe.
Mi prima Marnie tuvo un gran momento en su despedida de soltera, y volvió a casa
perfectamente segura. Claro, estaba embarazada de un stripper que se llamaba
“Marcus, El Matador”, pero estaba perfectamente segura.

—Jamie. —Gabriel gimió.

—La boda se canceló. —Jamie añadió.

Dick lo reprendió:

—No ayudas, Junior.

Nos amontonamos en la camioneta de Jolene. Nuestra chica lobo estaba


sirviendo como conductora designada, ya que ella todavía estaba amamantando. Me
volví a Jenny, que estaba tratando de amasar varios ovillos de felpa en los asientos de
los gemelos para que pudieran abrocharse el cinturón de seguridad.

—Sabes que realmente no tienes por qué estar nerviosa por Jamie, ¿verdad?
Él nunca se alimentó de un ser humano. El sólo está con sangre embotellada de los
donantes desde que fue transformado. Él no te va a hacer daño... probablemente.

—No fue por eso que estaba nerviosa —Jenny insistió—. Es solo que ¿ te has
fijado en él? Quiero decir, él era tan lindo cuando era pequeño, pero ahora es sólo...
quiero decir, ¡no es justo! Tiene ese encanto de sexy vampiro y es tan hermoso... Y
ahora me siento un criminal sexual por decirlo en voz alta.
Página 222

Me encogí de hombros.
—Oh, Jen, no es una gran cosa. Yo tenía esos mismos pensamientos después
de convertirlo, y eso no me convierte en la mayor loca en el mundo.

Ella suspiró.

—Oh, gracias.

—Tú eres la mayor pervertida en el mundo, porque eres tres años mayor que
yo, así que te hace un poco más enferma que yo —dije sonriendo.

Ella gimió, cubriéndose la cara con la palma de la mano.

—Gracias Jane.

Jolene rió mientras giraba la isleta conduciendo hacia la ciudad.

—Oh, infiernos, Jenny, no te preocupes.

—Sí, esos sentimientos de vergüenza y culpa por lo general terminan después


del segundo cóctel. —Andrea agrego—. Observa a tu hermana toda la noche, predigo
que te sentirás muy bien en alrededor de una hora.

Con un gesto, cogió un ramo hecho de Tootsie Roll Pops38 blasonada con una
larga cinta rosa en la que había escrito obscenamente en letras negras “¡Última
oportunidad para una mamada!”

Negué con la cabeza.

—Yo sabía que la tiara del pene fue ir demasiado lejos.

Ella me entregó el ramo.


Página 223

—Dije que regresaría a ti.

Discutimos las diversas bromas y humillaciones de nuestra despedida de

38
Marca americana de chupachús (chupeta, chupete, chupetín, colombino, o paleta es el nombre con
el que se conoce en castellano al caramelo duro y colorido de unos 2 a 3 cm de diámetro, de forma
esférica u oval, con un palito cilíndrico (generalmente blanco) insertado en el centro de la esfera que
sirve para sostenerlo).
soltera como podrían influenciar en el nivel de daños aquella noche. Discutimos,
reímos y acusamos, mientras Jenny escuchaba. Y me sentí un poco mal porque Jenny
probablemente se sentía excluida de la conversación.

—Sabes que este es el último adiós que nuestro grupo va a tener —dijo
Jolene—. No estoy segura de que nuestra amistad vaya a sobrevivir mucho más de
esto.

—¡Ahhh, estas tomando nuestra última boda, Jane! —dijo Andrea con los
ojos llenos de lágrimas.

—Si comienzas a llorar, te voy a dar una bofetada —avisé—. No vamos a


pasar por esa cosa de llorar mientras estamos sobrias.

—A nadie le gusta una chica con manchas de sangre por el rostro —dijo
Jenny, golpeando suavemente en el brazo de Andrea—. Piensa en cosas felices, como
lo divertido que será ver a Jane elegir una pareja de bailarines que utilizan esas
hamacas de bananas39 en sus pollas.

—B-Banana… donde fue que aprendiste esa expresión, hamacas de bananas


—exigí.

Jolene rió mientras entrábamos al estacionamiento de Meat Market.

—Jane, tengo la sensación de que vas a aprender muchas cosas sobre tu


hermana una vez que pongamos un par de copas en ella.

Gemí.

—Jolene, tenemos que llevarla a casa más a menudo. Desde que los gemelos
nacieron y su vida se volvió sin sexo, has estado toda agresiva con las chicas sanas.
Página 224

—Zeb y yo tenemos sexo todo el tiempo —protestó ella—. Tuvimos un buen


sexo antes de salir de casa esta noche.

39
En el original Banana hammocks: tipo de tanga que utilizan los stripper y que sostienen su pene
como si fuera una hamaca.
Le arqueé una ceja.

—Entonces, tengo un adolescente en mi casa, y tengo la suerte de tener un


apretón de manos. ¿Pero tú tienes gemelos bebes, y tu casa es una cueva de deseo?

Ella asintió con la cabeza.

—Las mujeres de mi, hum familia, tienden a recuperarse hacia nuestra vida
sexual muy rápido. Infierno, cuatro semanas después del nacimiento de los gemelos,
Zeb fue a abrazarme, besando mi cuello y diciéndome cuan orgulloso estaba de mí y
como yo estaba tratando con los niños. Y lo siguiente lo sabes…

Jenny hizo la música.

—Bow-chicka-wow-wow

Jolene rió.

—Nunca fui inhibida o nada, pero una vez que Zeb me vio dar a luz y vivir
con eso, no había mucho de mi cuerpo que lo pudiera enojar. No me preocupé mucho
y solo disfruté. Básicamente, los gemelos fueron el inicio de nuestra propia revolución
sexual.

—Eso realmente no me ayuda, porque nunca... nunca voy a dar a luz. Pero
Gabriel ha visto a mi cuerpo hacer otras cosas extrañas. Quemaduras de tercer grado.
Heridas de bala. Ese tipo de cosas.

—Es comparable —me prometió Jolene.

—Ugh, eso sería tan reconfortante ahora si no estuviese pensando en ti


teniendo sexo con mi mejor amigo.

Oh, la orgia de traseros del Meat Market. Como extrañaba eso. Los ojos de
Página 225

Jenny se agrandaron cuando tres hombres en uniformes de marineros extrañamente


mal ajustados se sacudieron al ritmo de “In the Navy”40. Andrea tenía un rollo de

40
In the Navy (en español: En la armada) es una canción grabada por el grupo discoteca Village People
lanzó en 1979.
dólares del tamaño de una pelota de béisbol y los mantuvo agitando alrededor de
modo que los bailarines constantemente circulaban por nuestra mesa. Jolene, después
de haber sufrido por su propia saga de despedida de soltera fálico-temático, fue lo
suficientemente buena para no hacer la noche entera sobre humillarme. Ella se limitó
a pedirme exclusivamente bebidas con nombres extremadamente sexuales. Ni
siquiera quiero saber lo que tiene un “Gritando sexo con un camarero”. Solo sé que
el camarero estaba realmente feliz incluso antes de oírla decir las palabras en voz alta.

Y entonces me di cuenta que había tenido sexo con un camarero en servicio.


Salí con Joe Tilden en aquel verano lamentable después de mi segundo año en la
facultad cuando descubrí la baja autoestima y el tequila. Joe había enganchado mi
cabello en la correa de su reloj en el medio de los impulsos y confundió mis aullidos
con gritos de placer y continúo en dirección a un fin normal. De mi puñado de socios,
fue memorable, pero no por una buena razón. Giré sobre mis talones, dirigiendo mi
cuerpo totalmente a lo largo del bar, y recé para que las luces estrambóticas hubieran
dañado la visión de Joe a lo largo de los años.

—¿Oh, mi Dios, es Joe Tilden? —susurró Jenny, el rostro sonrojado. Preparé


una elaborada justificación para ella se quedara sentada en su lugar y no me
avergonzara en pos del amor y devoción de hermanas. Pero Jenny se escondió atrás
de mi silla y escondió el rostro en mi hombro.

—¿Estás bien, Jenny?

—¡No dejes que me vea! —ella gimió—. ¡Oh, mi Dios, estoy tan avergonzada!

—¿Jennifer, que está pasando? —exigí.

El rubor de Jenny en las mejillas se volvió más brillante. Ella se relajó cuando
Joe le dio la espalda y comenzó a trabajar en el lado opuesto de la habitación.

—¿Bueno, te recuerdas que antes de que Kent y yo nos quedamos en serio, él


fue a un viaje de vacaciones de primavera con algunos de sus amigos del instituto
Página 226

de quiropraxia, y yo estaba molesta?, ¿Tuvimos aquella gran discusión sobre sus


objetivos y donde yo encajaba en su plan de cinco años?
Negué con la cabeza.

—Fue la única vez que mamá no me reto, porque estaba preocupada a donde
se estaba yendo tu vida.

—Bueno, tomamos un pequeño tiempo para ver hacia donde estaba yendo
nuestra relación. Y yo podría haber partido como una mujer llorona solitaria a través
de la mayoría de los bares en Hollow —afirmó Jenny, cubriendo el rostro con las
manos—. Joe y yo regresamos hacia el apartamento de él después de la última
conversación. Ni siquiera me divertí porque continúo enganchando mi cabello en su
estúpida…

—¡Correa de reloj! —jadeé.

Jenny abrió los ojos.

—¿Tu también?

Lancé mi mano sobre mi boca cuando una carcajada histérica brotó de mi


garganta. Jenny palideció y parecía raramente enferma.

—¡Te dije que descubrirías todo tipo de cosas nuevas sobre tu hermana! —
cantó Jolene. Hice una mueca hacia ella.

—Oh, eso simplemente fue un error —gimió Jenny.

—¿Me pregunto si él estaba detrás la prima Junie como una especie de tres
goles en la familia? —dije.

Andrea me sonrió.

—Sabes, ellos dicen que si tienes relaciones sexuales con cualquier persona, o
su pareja tuvo sexo con él. Entonces…

—Andrea, aprecio tu creciente sentido del humor travieso, pero eso es solo
Página 227

como aquella vez que querías usar la camiseta “Team Jacob: Porque vampiros no
deberían brillar” en aquel lugar —dije, sacudiendo la cabeza.
—Es curioso, peor no es la hora ni el momento.

—Jolene, ya que pareces ser una de las pocas personas aquí que no durmió
con Joe Tilden, ¿podrías ir al bar, por favor? —pidió Jenny—. Vamos a necesitar
bebida, muchas de ellas.

Cerca del quinto coctel, noté que había olvidado los regalos de damas de
honor de las chicas en el SUV. Les iba a pequeños bolsos y zapatos para combinar
con sus vestidos que era en realidad un chiste. Sus regalos reales eran fotos
enmarcadas de nosotras en la mecedora del Porche de River Oaks. Mi hermana iba
a recibir una foto de nosotras dos con vestidos a juego en la Pascua cuando teníamos
tres y siete años. Ella adoraba ese tipo de cosas.

Sé que grité mi plan de buscarlos en el auto lo suficientemente alto para que


las chicas me oyeran, pero ellas estaban distraídas por Marcus “El Matador”
haciendo su giro en el escenario. Me tambaleé hacia el auto, deseando poder cambiar
mis tacones pica hielo por un par de zapatillas de conejo y reflexionando por qué
había pensado que el alcohol y tacones de aguja serían una buena combinación.

Estaba a pocos pasos de mi auto cuando oí un ruido de la hierba detrás de mí.


Olí y cogí el olor de aceite de motor y tabaco. Me giré y vi una figura oscura recostada
contra las luces del bar. Él estaba vistiendo un traje y una máscara de esquí, lo cual
era inusual en junio. Y, en general, las personas con máscaras de esquí no eran nada
buenas.

—Oh, elegiste la chica equivocada —dije, girando los ojos—. Ok, Skippy,
podríamos hacer esto de la manera fácil, tú vas a la casa con ambos testículos
intactos. O hay otro camino. Y como que ya dije el final.

Él sacó un frasco de su bolsillo, y pude ver que era un aerosol de plata. Y eso
es cuando fue confirme que estaba tratando con Ray McElray. ¿Cuántos asaltantes
de alrededor llevaban aerosol de vampiros en autodefensa solo en caso de ser
agredidos por muertos vivientes? Después de haber sido pulverizada directamente en
Página 228

el rostro por esa cosa el año pasado, sabía que no quería aquello cerca de mí. Lo
saqué de su mano y lancé.
Sentí que mis colmillos se extendían, y estaba muy cerca de agarrarlo directo
en su yugular. Lo empujé.

—Óyeme, idiota. Nunca maté a un humano antes. Nunca mordí un humano


con rabia. Y tú no vas a dañar mi recuerdo —gruñí, empujándolo contra el camión
en el siguiente espacio.

Él aulló con el hueso chasqueando y siendo estirado. Con la otra mano, me


dio un puñetazo en mi mejilla una y otra vez hasta liberar su muñeca.

Ow.

Sacudí el dolor que irradiaba a través de todo el lado izquierdo de mi cabeza


infelizmente, apreté un poco enfáticamente y acabé golpeando la cabeza en la de él…

Eso me dolió más. El dolor me dio una especie de distante lucha mental.
Extendí la mano a su cerebro, y la primera capa de emoción fue sorpresa. Él no
esperaba ese tipo de lucha en mí. Se sintió estúpido por pensar que yo sería dócil. Los
depredadores del sexo femenino eran siempre los que tenías que ver. Su cerebro era
una maraña roja de rabia… ¿Y la reticencia? Él no estaba enojado conmigo. Solo
estaba usándome para algo. Mensaje. Esa era la palabra que él no paraba de pensar.
Mensaje. Yo era su mensaje. Herir al vampiro no era suficiente. Gabriel Nightengale
tenía que aprender una lección.

Vi a dos chicos, corriendo en un campo. Vi un collar de perro. Vi una casa,


una casa destruida por el fuego cubierta de malezas dañinas y hace mucho tiempo
abandonada. Vi un árbol, destrozado y caído, vi un tráiler estacionado en medio del
bosque. En la distancia, pude ver la silueta de media luna de la Torre de agua Hollow
contra la luna llena.

Él me empujó hacia atrás, golpeando la cabeza contra la SUV de Jolene, tan


fuerte que rompí el vidrio lateral. Así como mis rodillas tocaron el suelo, las luces de
todos los autos en la siguiente fila se encendieron, iluminando a mi amigo
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enmascarado que tuve que asumir era Ray McElray. Dos vampiros en uniformes
negros de SWAT saltaron de sus vehículos como si sus pantalones de poliéster
estuviesen en llamas. Gabriel y Dick vinieron corriendo por la parte final de la fila,
corriendo en mi dirección.

Ray se metió las manos en los bolsillos y sacó lo que parecían dos explosivos.
Él los sostuvo y presionó hacia abajo los gatillos, lanzando una cortina de aerosol de
plata. Jamie y los vampiros uniformados cayeron hacia atrás, instintivamente
alejándose del líquido nocivo. Gabriel y Dick se agacharon a través de ella, sus pieles
crepitantes y humeantes. Miré hacia arriba para ver a Ray deslizándose detrás del
volante del camión al que yo lo había empujado. Encendió el motor y comenzó a
tirar hacia el frente antes de que Dick consiguiera lanzarse sobre el capó.

—Dick —grité cuando el camión de Ray giró hacia afuera del


estacionamiento. Los tíos de SWAT vampiros saltaron en su SUV y lo siguieron—.
¿Qué creen ustedes que están haciendo?

Gabriel miró dividido entre seguirlos o ayudarme. Finalmente él y Jamie me


pusieron de pie.

—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté cuando Gabriel me empujó a un


fuerte abrazo.

Jamie dio una palmadita en mi hombro torpemente. Él se alejó y se puso de


lado de Ophelia que estaba vistiendo ropa de picnic de iglesia, un vestido de verano
blanco y amarillo atado con un gran lazo en la parte de atrás del cuello.

Ophelia afirmó.

—Pensamos que el Sr. McElray podría estar vigilando la casa. Él iba a ver qué
salías sin los hombres. La vería como vulnerable y podría seguirla. Queríamos ver
hasta donde sería necesario el sentimiento hasta… que dejase de “esconderse detrás
de ella”.

—¿Y el equipo de los dos hombres de SWAT? —pregunté, sintiéndome un


poco tonta, ahora que la lesión en la cabeza estaba acercándose a mí.
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La sonrisa sórdida de Ophelia era un golpe de blanco contra el rojo obsceno


de las luces de Neón.
—Pensé que podría ser una buena oportunidad de encontrarnos con el Sr
McElray e informarlo de la etiqueta apropiada para lidiar con nuestros ciudadanos
muertos-vivos. No esperaba que él estuviera tan bien preparado.

—¿Entonces transformaste mi fiesta de despedida en una operación


obstinada?

Ophelia se encogió de hombros.

—Era eso o la ceremonia de boda. Pensé que te gustaría recibir una acción
preventiva.

—Lo lamento Jane. Esto no es un esfuerzo para dejarte fuera o mantenerte en


la oscuridad —dijo Gabriel, mirando a Ophelia—. Es que Ophelia, estando más alta
en la jerarquía me amenazó con ciertos castigos anatómicamente específicos si te
daba información sobre su plan, algo que yo nunca habría permitido.

—Bueno, eso explica porque no intentaste prohibir la fiesta. ¿Cómo es que


Ophelia sabía incluso sobre eso? —pregunté.

Ophelia sonrió.

—Jolene me invitó.

Gemí.

—Tengo que hablar con esa chica acerca de límites.

Los vampiros de SWAT regresaron con las manos vacías, pero por poco, y
Dick con el ceño fruncido. Ray McElray conocía los caminos de Hollow mejor de lo
que suponían, ellos explicaron, y después que lanzó a Dick fuera de su capó en una
maniobra de conducción que habría hecho a sus amados Dukes Of Hazzard
orgullosos, apagó las luces, aceleró a través del bosque, y tomo algunos sinuosos
caminos, lanzando grava fuera del bosque por County Line Road.
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—¿Qué está sucediendo con los súper soldados? —exigí—. ¿Cómo puede un
ser humano medio loco engañarlos por tanto tiempo? ¿Qué paso con los vampiros,
rastreadores especialistas? ¿No puedes simplemente tomar el olor de él y seguir su
rastro?

—Jane, entiendo que estas molesta, pero necesitas ajustar tu tono antes de que
mi paciencia se canse —dijo Ophelia, su propio tono frío—. No sabemos como el Sr.
McElray fue capaz de permanecer fuera de nuestro radar por tanto tiempo. Mi
conjetura es que él conoce el interior de esta región mucho mejor de lo que jamás
podríamos, y eso le está dando una clara ventaja.

Ophelia les gritó a los tíos de SWAT, en varios idiomas, y ellos se movieron
furtivamente al bar para arrastrar a mis damas de honor ebrias del suelo y
empujándolas fuera. Andrea estaba confusa por la apariencia de Dick en el
estacionamiento, pero no estaba en condiciones de hacer demasiadas preguntas.
Jenny estaba cantando una versión alterada de “Hot Stuff ” que alteraba los tímpanos,
con toda la fuerza de sus pulmones. Y Jolene estaba confusa sobre el porqué Ophelia
llegaba tan tarde a la fiesta.

Mi fiesta de boda, señoras y señores.

Los tíos de SWAT nos escoltaron a casa y fueron instruidos a vigilar la casa
hasta el amanecer. Zeb se había aparentemente perdido el torneo de Wii y, por lo
tanto, tenía que limpiar el desorden de la fiesta, mientras los otros siguieron su
escolta. Él estaba más que feliz en ir con su cansada y sobria esposa a casa, mientras
Dick tenía que cargar a Andrea ebria, pero alegre a su auto. Jenny se desmayo en el
sofá, y no tuvimos el coraje para hacer nada, pero colocamos un cesto de basura y
algunos Advil cerca de su cabeza.

—Tengo que decir, hasta ahora la fiesta de despedida, y la llegada del personal
de SWAT fue más divertida aun que la fiesta de Jenny —murmuré cuando Gabriel
me llevó hasta la escalera. Jamie estaba en nuestros talones, recapitulando todas sus
partes favoritas de la noche. La mayoría de ellas se referían a mí recibiendo una
patada en el trasero por un pueblerino enmascarado.
Página 232

—¿Bueno, viviste los últimos momentos de tu vida de soltera al máximo? —


preguntó Gabriel, sonriéndome irónicamente, cuando Jamie se alejó a su
habitación—. ¿Sembraste tu última avena salvaje41?

—Hey, no te pongas todo superior conmigo. Sucede que sé que Dick planeaba
secuestrarte en una noche de póker que salió mal este fin de semana. Eres el único
que no tiene posibilidades de despedirse de la vida de soltero.

—Cariño, dije adiós a la soltería en el momento en que te conocí —dijo él,


antes de besarme apasionadamente.

—Ah, si no hubiese un mini-vamp con súper audición durmiendo a treinta


metros de distancia, tendrías tanta suerte en cruzar la línea —dije, sacudiendo mi
cabeza con tristeza simulada.

—¡Gracias! —gruñó Jamie—. Y no me llames mini-vamp.

Página 233

41
Frase hecha que significa tirarse la ultima cana al aire antes de sentar cabeza.
Capítulo 15
Traducido por vecina
Corregido por flor25

“Establecer una posición dominante al comienzo de la relación es la clave. Los


vampiros recién creados son como niños humanos en la medida en que pueden sentir
debilidades. Ellos van a esperar que tú estés muy ocupado o distraído para creer que les
has dado permiso para alimentarse del repartidor de pizza.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

L
a planificación de la boda y la seguridad personal parecieron ocupar
la mayor parte de mi tiempo en los próximos días. El sorprendente
vestido de novia de Jolene le permitió a Iris dedicar su atención en
finalizar los detalles. La instalación fue bien, porque la madre de Jolene le había
prohibido a la tía Vonnie hablar directamente conmigo. Y eso pudo haber sido una
ilusión basada en pánico, pero pensé que la copia de los hombres-lobo era aún más
bonita que el traje original. Eso era una cosa buena, porque, sorpresa de todas las
sorpresas, los cincuenta huéspedes invitados habían confirmado su presencia, incluso
mi prima Junie, que me odia.

Yo sospechaba que los amigos de mi madre y familiares simplemente no se


querían perder el espectáculo. Los matones mal entrenados de Ophelia -Cosa 1 y
Cosa 2- todavía se escondían entre los árboles fuera de mi casa, esperando que Ray
apareciera. Jamie se divertía intentando rastrearlos, mientras ellos intentaban
localizar a Ray. Porque mi recién creado era al parecer, malditamente demasiado
soñador para nuestra irritada Ophelia, ella declaró que ésta era una buena práctica
para un vampiro bebé y que los matones no lo lastimarían o permitirían ser rastreados
fácilmente.
Página 234

En la tentativa de ser solidaria, me senté en la galería con Fitz y miraba como


él los seguía. Miraba el rostro de Cosa 1, cuando Jamie saltó de un árbol y lo abordó.
No parecía divertido.

Conseguimos convencer a Ophelia sobre una escolta de seguridad completa,


cuando Gabriel finalmente me convenció que Big Bertha nunca volvería y que sería
necesario volver a la concesionaria de autos durante la noche.

Quejándome acepté comprar un Honda Ridgeline42 porque era confortable


para dirigir, pero el cubículo de la camioneta era lo suficientemente grande para que
los contactos de Dick instalaran un escondite completo. El vendedor, Marty, me
irritaba, dirigiendo todas las preguntas a Gabriel, a pesar de haber sido mi cheque el
que abonó el precio de la compra. Pero ya que aún quería estar conduciendo un Big
Bertha, probablemente estaría irritada con la situación de cualquier manera.

Decidí que beber de Marty hasta secarlo y dejar el cuerpo tirado sobre la mesa
probablemente sería mal educado.

Debido a que necesitábamos que la concesionaria colocase en los cristales el


teñido súper potente a prueba de sol, dejamos mi nueva camioneta a cuidado de
Marty. Gabriel nos llevó a casa en su auto. Usé mi visión nocturna para leer el manual
de instrucciones y folletos de mi nuevo auto.

—¿Está mal estar considerando realmente desviarnos para que podamos tener
sexo sin preocuparnos de ser oídos? —preguntó cuando entramos en la County Line
Road.43

—No es tan malo como el hecho de que lo esté considerando —le dije. Miré
por la ventana buscando un lugar adecuado y no encontré ninguno. Todo lo que
podía ver era la torre de agua del condado, su silueta contra la luna llena.

—¡Detén el auto! —grité.


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—Jane, solo estaba bromeando. Sé que el sexo en un auto en medio de la nada

42 La Honda Ridgeline: es un medio a tamaño completo camión utilitario deportivo producido por el
fabricante japonés Honda.
43 County Line Road: conocida localmente como County Line Road y la calle del norte 215 , se
encuentra a 2,534 millas (4,078 kilómetros) de largo de este a oeste de cuatro carriles carretera dividida
a caballo entre el límite entre Broward y Miami-Dade condados en la Florida
viola tus reglas de “Como evitar ser muerto como un tonto” en una película de terror.

—¡Detén el auto! —salté fuera antes que Gabriel detuviera el auto por
completo. La distancia entre la torre de agua parecía correcta, y la luna parecía
también estar en la posición correcta, pero yo lo estaba viendo desde el ángulo errado.
En sus pensamientos desordenados, Ray McElray había visto la inscripción en la
torre “HALF-MOON HOLLOW”. Todo lo que yo podía ver era “HAY”.

—Jane ¿qué está mal?

—Creo que sé dónde encontrarlo — le dije, agradecida que haber sido sensata
al usar mis zapatillas para ir a comprar el auto—. Vamos.

—¡Jane! —Gabriel me llamó cuando salí corriendo en un amplio arco


alrededor de la torre—. ¿No crees que deberíamos llamar a Ophelia y su equipo, antes
de ir persiguiendo a Ray? —gritó a través de los árboles.

—¿El mismo equipo que tenía tanto miedo de un poco de plata que no lo
alcanzó la otra noche? ¿El mismo equipo que Jamie pudo seguir sin ningún problema
y encontrarlo varias veces? —le respondí.

—Buen punto —me dijo—. Entonces, cuando llegamos hasta el Sr. McElray,
¿qué debemos hacer?

—Ninguna pista.

—Excelente. Estamos poniéndonos en peligro inminente sin un plan. Lo de


siempre.

—Hey, tengo bastante con mi sarcasmo, no necesito del tuyo.

—Jane, para.

—Estoy cansada de esperar. Estoy cansada de autos incendiados. Estoy


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cansada de matones vigilando fuera de mi casa. No aguanto. Tú continúas actuando


como si estuvieras intentando protegerme, como si fuera la única con problemas
nuevamente. Pero único del que él está detrás eres tú. Tú eres el único con problemas.
Tú eres el único en peligro. Y me rehúso a aceptar eso. Vi el tráiler donde McElray
está quedándose. Lo vi en su cabeza, y voy a encontrarlo. Estoy yendo a encontrarlo
y tomar el mensaje. Y entonces voy a enviarlo fuera de aquí. Ahora, o tú estás
conmigo o puedes irte a casa.

—Ok, entonces —hizo una mueca—. Ahora que ya me lo has explicado de


una manera racional, vámonos.

—¿Qué?

Me besó suavemente.

—Estoy contigo, Jane. Siempre contigo.

Cuando llegamos más cerca, vi que el tráiler no era un remolque en sí. Era un
viejo ómnibus44 escolar que había sido pintado con spray de camuflaje. Las paredes
estaban cubiertas de gubias y manchas de óxido. No había luces, ni siquiera una vela
parpadeando u hoguera. Un cráneo de ciervo estaba montado en la pared frontal,
goma y cartones cubrían las dos ventanas, que parecían haber sido golpeadas por
dentro. Había musgo español45 real colgando en los árboles y rozando el techo de
metal prensado. No sabía que podíamos tener musgo español tan al norte. Quizás
Ray lo compró y lo hizo manualmente y lo dejó colgado en el ambiente.

—Santa María, madre de CheezWhiz46 —quedé boquiabierta.

Este es el tipo de cosa que no queremos que las personas de Kentucky sepan.
Hay trabajadores, personas de clase media, personas bien educadas que viven en
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nuestro Estado. Las personas que tienen todos sus dientes, no se casan con sus
primos, y nunca ni siquiera vieron un episodio de “Lizard Lick Towing47”. Pero de

44 Ómnibus: Vehículo de gran capacidad para el transporte público.


45 Musgo español (Tillandsia usneoides), esta es una de las variedades de Tillandsias más curiosas,
ya que desarrolla largos cordones rizados de color grisáceo que forman una especie de "barba"
colgante de 1-2 m de longitud. Es una planta parásita, y no solo crece sobre los pirules, invade
cualquier especie, en algunas regiones se le conoce como secapalo, porque en efecto después de un
tiempo el hospedero muere. También se le conoce como cuscuta.
46 Cheez Whiz es un queso procesado estadounidense que tiene una consistencia líquida similar a la
de una salsa o un queso para untar que fue introducido en el mercado por primera vez por la
compañía de alimentación Kraft Foods en el año 1953.
47 Serie Americana.
alguna manera, cada vez que hay un desastre natural, los reporteros consiguen
rastrear una de esas personas violentas al aire libre, la entrevista sobre como el
tornado vino por debajo gritando y destruyó la granja de serpientes de su familia que
había sido mantenida por generaciones. Francamente, estaba sorprendida de que los
reporteros y sus cámaras no hubieran encontrado este lugar.

Incliné la cabeza estudiando el exterior.

—¿Sabes, aquellos momentos en las películas de terror donde los dos


adolescentes estúpidos están a punto de tropezar ciegamente en la cara del asesino
serial, y tú gritas a la pantalla: “¡No, no vayan por allí. Esa colección de cabezas de
muñecas asustadoras no es solo la decoración!” , porque, honestamente, no puedes
creer que dos personas pudiesen ser tan estúpidas? Créeme, este es uno de esos
momentos.

—Voy a escoger este momento para recordar que esto fue idea tuya. Aún
podemos llamar a Ophelia.

—No hay ninguna razón por ahora. No siento ningún pensamiento —le
dije—. Sin pensamientos, sin latidos de corazón. Quiero decir, su olor es fuerte aquí,
pero él no está.

—Su auto está aquí. Puedo ver el brillo de la rejilla cerca de allí —dijo él—.
Y si no me equivoco, esta parte del bosque está a solo 1.600 metros de River Oaks.
Eso explica como él fue capaz de permanecer tan cerca.

—¿Tú crees que es extraño que no haya trampas? Quiero decir, ese hombre te
lanzó una flecha llena de anticoagulantes. Por lo menos podrías esperar un tigre
grande o una cueva llena de grandes estacas de madera o algo así.

—Es un poco extraño.

—Este es el lugar donde los matones contratados serían útiles. Podríamos


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enviarlos como localizadores de trampas.

—Podríamos ir a casa y regresar con Jamie.


—Vamos —dije suavemente mientras pasábamos por sillas de jardín viejas y
latas de cerveza vacías esparcidas por el suelo.

El cartel de stop que había a un lado, todavía estaba intacto, y lo usé para abrir
la puerta del ómnibus. Cuando eso no hizo explotar el ómnibus, lo tomé como una
buena señal. Antes de subir y dar el primer paso, me giré y pregunté:

—¿No necesitamos la vacuna contra el tétanos, cierto? —él balanceó la


cabeza—. Genial. ¿Cómo es que alguien puede vivir en un ómnibus escolar? —me
preguntaba cuando subimos. Con nuestra visión nocturna, no precisamos de
linternas para mirar alrededor, lo que era bueno, porque no teníamos una—. Es decir,
no hay agua, no hay baño. Debe tener un generador o algo así, porque si no como
vive. ¡Oh, querido!

El papel de pared del interior del ómnibus eran fotos de nosotros, tomadas de
lejos de Gabriel y yo sentados en la hamaca de la galería, de nuestros amigos
ayudándonos a mover las cosas de Gabriel a la casa, fotos tomadas por la venta del
frente de mi tienda. Especificaciones del modelo de mi auto. Diseños de líneas de mi
casa. Noticias y recortes sobre Half-Moon, Harold anunciando la muerte de Bud y
nuestro compromiso.

—Esto es aterradoramente detallista —murmuré.

Miré hacia el tablero de corcho meticulosamente organizado, que incluía un


largo alcance de fotos mías a través de la ventana de la tienda. Una copia de mi
agenda semanal fue colgada en el tablero.

—Creo que es bastante seguro afirmar que este es nuestro hombre. Si él está
enojado contigo, ¿por qué toda su investigación es sobre mí?

—Él quiere atacar donde más me duele, herirte a ti.

Me estremecí.
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—Ah, sí hasta es dulce de una forma psicótica y enferma. Aún así, no soy la
que arrojó un árbol sobre su hermano. Siento que estoy sobrando aquí.
—Gracias por tu preocupación.

Ray había instalado cubos de basura donde antes estaban los asientos del
ómnibus. Estaban llenos de latas medio vacías de salchichas y frijoles y salchichas de
Viena. Las moscas zumbaban sobre el contenido congelado. Botellas vacías de
whisky barato, estaban abandonadas por el suelo. Un perfume excesivamente dulce,
decadente rondaba por el aire, con una corriente de vómito. Francamente, el lugar
me recordó al baño de mi dormitorio en la fraternidad en una mañana de sábado.

—Sé que es una pregunta tonta, pero ¿qué olor es ese?

Miré hacia arriba y vi que la atención de Gabriel estaba dirigida hacia una
litera atornillada en la parte trasera del ómnibus. Había una forma oscura
amontonada en el centro del colchón, cubierta por un cobertor viejo del ejército.

—¿Eso es lo que yo creo?

—A juzgar por el olor, diría que hay una posibilidad real de que sea el propio
Ray McElray —dijo, empujándome detrás de él cuando se acercó más—. Es humano.
Está definitivamente muerto. El cuerpo estuvo aquí algunos días y huele a alcohol.
Pudo haber bebido hasta morir después de su intento fallido contigo.

Gemí.

—No estoy llamando a Ophelia, ¿entendido? Estoy cansada de sus


presuntuosas bromas a costa mía.

—Sí, porque, claramente, proteger sus sentimientos debe ser nuestra principal
preocupación, cuando encontramos un cuerpo muerto.

—Quédate quieto —suspiré cuando se detuvo cerca.

—¿Reconocerías a Ray si lo vieras?


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Asentí con la cabeza.

—Probablemente. No te olvidas de un tipo con un mullet (corte de cabello)


rizado.

Gabriel tiró del cobertor apenas unos centímetros. Vi una cabeza de cabello
rizado que asomaba por el cobertor. Di un paso al frente para obtener una mejor
vista, y escuchamos un chasquido siniestro.

Miré hacia abajo y vi que algún tipo de panel había sido cortado en el suelo a
pocos metros de la cama. Y casi pisé sobre él. Miré más de cerca el suelo hacia atrás
y vi varios pequeños paneles cortados. Tuvimos suerte de llegar hasta ahí sin pisar
ninguno.

De algún lugar debajo de la mesa, escuché un ruido de un pequeño zumbido.


Gabriel tomó mi mano.

—Creo que debemos alejarnos de la cama y descender del ómnibus.

—Lo haría, pero estoy en una especia de parálisis de miedo ahora —dije.

El zumbido vino de un estridente despertador. En un flash, Gabriel estaba en


la ventana de salida de emergencia y arrojándonos hacia abajo. Prácticamente me
arrojó hacia afuera por la abertura. En cuanto mis pies pasaron por la parte de metal
de la ventana, hubo un rugido ensordecedor, y sentí el peso de Gabriel golpeando
contra mí, cuando fuimos expulsados a partir de la explosión de llamas. El calor se
sintió por mi espalda cuando él se giró, rodeándome con sus brazos y amortiguando
mi caída. Caí en un pozo húmedo, Gabriel sobre mí, y nos deslizamos por el lodo
con pedazos del ómnibus escolar de Ray cayendo sobre nosotros.

Ah, y la camisa de Gabriel estaba en llamas.

Gabriel no estaba muy preocupado con eso porque parecía estar aturdido, en
coma. Tosí, comencé a golpear su espalda para apagar las llamas.

—¿Por qué me estás golpeando? —preguntó cuando lo separé de mí y lo giré


de espaldas sobre el suelo.
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—¡Para, cállate y gira! —grité mientras yo lo sacudía hacia adelante y hacia


atrás en el lodo.
—¿Qué?

— ¡Tu cuerpo está en llamas! ¡Gira!

—Me parecía sentir un olor a algo quemándose —murmuró, fijando su rostro


hacia atrás y hacia abajo en el lodo.

Miré hacia atrás a los destrozos en llamas del ómnibus.

—Te has golpeado la cabeza muy fuerte, ¿es así?

—Sip. Y debo estar bien en pocos minutos.

—Voy a esperar —dije, cuidadosamente moviendo su cabeza en mi regazo.


Acariciaba sus cabellos—. Entonces, ¿soy yo o hacer esas bromas hace que Missy y
Jeanine parezcan atrevidas y cautivantes en comparación?

—Hmph —dijo apoyando su mejilla en mi muslo—. ¿Podemos suponer que


el cuerpo en el ómnibus era el de Ray?

—Parece demasiado bueno que toda esa cosa fue resuelta por el consumo
excesivo de alcohol y explosivos caseros —me encogí de hombros—. ¿Pero cuáles
son las posibilidades de que él tuviera un compañero de cuarto?

Ophelia fue muy cortés sobre toda esta cosa de habernos ido solos, una vez
que le explicamos lo sucedió al yo reconocer la torre de agua. Creo que ayudó que
Jamie vio la explosión y vino corriendo, entonces él estaba detrás de mí mientras
explicaba la situación. Ella probablemente no quería parecer una mujer irritable y
mala frente a él. Los restos de Ray fueron recogidos por las autoridades humanas.
No había mucho para recoger, ya que los explosivos habían sido escondidos debajo
de la cama.

Para mí, eso no tenía sentido. ¿Por qué alguien iría a dormir encima de una
bomba de gran potencia? Pero Ophelia sugirió que tal vez quería matar a quien
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intentara entrar, mientras dormía. No le importaba si sobrevivía.

El Sargento Russell Lande del DP de Half-Moon Hollow, que parecía ser el


policía de turno siempre que teníamos problemas, prometió que identificarían los
restos con los registros dentales lo más rápido posible. Tenía la sensación que no
existían registros dentales de Ray, lo que sería difícil identificarlo.

—Jane, ¿crees que serás capaz de mantenerte alejada de los problemas durante
los próximos tres días antes de tu boda, o necesitaré duplicar tu seguridad? —Ophelia
preguntó.

—Creo que voy a estar bien —dije contritamente.

Ophelia sonrió suavemente.

—Bien, aún los voy a mantener fuera de casa, por si acaso. Estoy segura que
hay más de un interesado en matarte de una forma ostentosamente pública.

—Me encantaría ofenderme con eso, pero es probable que estés en lo cierto.

Las heridas de Gabriel se curaron rápido, a pesar de que Jamie me ayudó a


colocarlo en su auto para que pudiéramos ir a casa. La contusión de Gabriel también
lo llevó a cantar varias canciones de Motown, que Jamie grabó en su móvil para su
propia diversión.

Con muy poco tiempo antes de la boda, trabajé tantas horas en la tienda como
me fue posible, preparándola para Andrea para la semana que Gabriel y yo
estaríamos en algún lugar secreto, pasando nuestra luna de miel. Confié en Andrea y
Dick para cuidar el negocio. Y confié que Jamie no huiría con el circo. Pero no confío
en mí misma para no revisar mi correo de voz cada cinco minutos para estar segura
que nada haya explotado o pulverizado con ácido en mi ausencia.

Honestamente, tuve la suerte de tener una tienda para distraerme. Tenía muy
poco que hacer por la boda, gracias a Iris. Ella me envió un itinerario para el día
anterior y el día de la boda. Solo tenía que aparecer en el momento indicado y
vestirme. Si no estuviera casándome con uno de los hombres más lindos del planeta,
Página 243

estaría tentada a darle un gran beso mojado.

Andrea vino tambaleando desde la sala de suministros, luchando para


moverse graciosamente con una voluminosa demostración de cartón.

—¿Qué estás haciendo? —pregunté cuando ella giró guías blancas de cartón
en el lugar y abrió la parte superior de la tela para revelar un par de campanitas de
plata impresas donde se leía “Felicidades Eternas” en una fuente curvada.

—Abriéndonos para el nuevo mercado literario —exclamó, antes de correr de


nuevo a la despensa. Regresó con una caja de libros, de la misma forma sellada “Suya
eternamente”. Andrea abusó de la velocidad de vampiro, desembaló y acomodó los
libros con un ademán y se retiró.

—¡Allí tienes! —ella gritó.

—¿Tú estás completamente loca, no?

Ella frunció la frente.

—No, idiota, como en “Bienvenido a la sección de planificación de boda de


nuestra tienda. ¿Cómo podemos separar a usted de su dinero hoy en día?” No creerías
cuantas personas se han interesado en bodas de vampiros durante las dos últimas
semanas, ya sea por causa de las historias que circulan en la comunidad humana
sobre tu boda o porque solo se volvió interesante, no lo sé. Pero hemos tenido varios
clientes buscando libros, solicitud y planificadores de bodas de vampiros, y quedaron
realmente decepcionados porque no teníamos nada. Entonces busqué algunos
distribuidores on-line y encontré estos. “Una Guía del Principiante para planificar
una boda vampira encantadora”, “Escape a la Eternidad”, “Bodas y muertos-vivos
disfuncionales: Guía del vampiro para establecer una nueva familia sin matar al
Viejo.” Ellos son geniales. Informativos, minuciosos y, ocasionalmente, muy, muy
graciosos.

—Y tú no has pensado en hablarme sobre estos libros mientras estaba


planificando mi propia boda, ¿por qué?
Página 244

Ella rió.

—¡Porque la línea acaba de ser lanzada!


—Y porque verme dirigir como loca a ti te divierte.

—Jane, ¿si hubieras sido capaz de leer esos libros, te sentirías más preparada,
o trabajarías con demasiada información alimentando un frenesí, convencida que
puedes organizar una boda tú sola, y acabarías matando uno de tus seres queridos en
un accidente relacionado con una pistola de pegamento? —preguntó, torciendo los
labios.

—Probablemente lo segundo —admití.

Ella colocó sus manos en sus caderas.

—Ok, entonces, creo que las palabras que tú estás buscando son “Gracias, oh
gerente asistente recién promovida, por encontrar otra fuente de ingresos para libros
especializados. Sin ti, mis estanterías estarían vacías. Tendría pocos clientes. Y mi
café le quemaría la garganta a todos mis clientes.”

—Creo que está implícito.

Ella negó con la cabeza.

—No, no. Necesito escucharte decirlo.

—Gracias, oh —me callé cuando escuché el sonido del cencerro sonar en la


puerta, indicando que un cliente estaba entrando—. Oh, gracias a Dios, porque no
había manera alguna de poder decir eso.

Me giré para encontrarme con una familiar rubia asomando la cabeza por la
puerta del frente.

—¿Sra. Lanier?

Llegue sobre el mostrador para ver si el spray pimienta continuaba allí.


Andrea se movió para colocarse a mi derecha. Su rostro era neutro, pero no amigable.
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Claramente, Andrea creía que ella era la única autorizada a abusar de mí. La Sra.
Lainer tendría que permanecer detrás de ella.
Rosie Lanier intentó sonreír, pero sus músculos no consiguieron formar la
expresión. Ella aclaró su garganta.

—Jane.

—¿Hay algo que pueda hacer por ti? —pregunté delicadamente, aunque mi
mano aún estuviera firme sobre el spray pimienta.

Ella se aclaró la garganta nuevamente. Fui al mini refrigerador y tomé una


botella de agua para ella. Ella retrocedió, como si no estuviera preparada para aceptar
cualquier tipo de gentileza de mí.

—No puedo fingir que estoy feliz de estar aquí, Jane. Nunca pensé… —cruzó
hacia una de las mesitas y se sentó en una de las confortables sillas púrpuras.

Llevé una banqueta que estaba cerca del bar del café.

—Cuando escuché lo que sucedió contigo, pensé. “Oh, pobre Sherry”. Nunca
siquiera consideré que algo así podría suceder con mi propio hijo. Pensé que
estábamos seguros. Éramos una buena familia, buenas personas —dijo.

—Entonces era mi familia… con excepción de la abuela Ruthie.

La Sra. Lanier me ignoró como si ella ya hubiera planeado su discurso en su


cabeza y cualquier interrupción serviría para ponerla fuera de su lugar.

—Sentí tanta rabia de ti cuando descubrí lo que sucedió. Quiero decir, era
horrible que Jamie había sido transformado, ¿pero que fue por alguien que conocía?
Pensé que debería haberte conocido mejor, como tú deberías haber sido más leal.
“Después de todo el tiempo que pasamos juntos con la familia”, pensé. “Al final de
cuentas, con todos los picnics del Día del Trabajo, fines de semana de campamento
y fiestas de año nuevo, ¿cómo ella pudo hacernos esto?”. Te odié mucho. Cuanto más
pensaba sobre eso, más parecías transformarte en este monstruo horrible en mi
cabeza, esa peligrosa vagabunda viciosa que había robado la vida de mi hijo,
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distanciándolo.

—No sé cómo responder a eso —murmuré.


Ella rió, y por primera vez en meses, vi su sonrisa.

—Eso cambió una noche cuando estaba mirando algunos álbumes antiguos,
buscando fotos de Jamie. Encontré esta. —Deslizó una foto vieja de cuatro por seis,
desgastada por arriba de la mesa. Gemí cuando Andrea se adelantó, tomó la foto y
lanzó una carcajada. La miré.

—Cierto —dijo ella, poniendo la foto en mi mano—. Disculpa.

La foto mostraba a Jenny, Jamie y yo durante un fin de semana de


campamento en el Lago Barkley. Jamie debía tener seis o siete años, su cabello color
paja que sobresalía de la parte posterior de su cabeza como la cola de un pavo real.
De alguna forma, a la par con la abertura notoria entre sus dientes frontales, las pecas
en toda la nariz solo lo dejaba más adorable. Con 21, Jenny aún era rubia, pulida y
perfecta y claramente riéndose de nosotros, pues nos obligó a cantar alguna canción
antigua de Oak Ridge Boys48, solo porque a Jamie le gustaba cantar a coro. Y fue
extraño, yo dientuda, con el triste flequillo y rodillas nudosas. Sonreí patéticamente
a la cámara, con una especie de confianza confusa de que esta situación volvería y
me asombraría. Aún así, comprendí muy bien la futura humillación.

—Yo vi esta foto. Y recordé este viaje con tu familia. Recordé, lo buena que
eras con Jamie, como lo habías mantenido fuera de los problemas toda la semana,
contándole historias sobre Huck Finn y Daniel Boone. Recuerdo decirle a tu madre
que buena madre serías algún día y como ella sonrió con mi pensamiento. Y me di
cuenta que aquella niña nunca haría nada para poner a Jamie en peligro. Aquella
niña, que dedicó la mayor parte de sus años adultos a enseñarles a otros niños el amor
por los libros, no podría cambiar tan drásticamente. Aquella niña daría su último
suspiro para mantener a alguien como un seguro para los niños —concluyó—.
Coloqué eso sobre nosotros. La culpa es mía. Cuando tú cambiaste, me sentí tan triste
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por tu madre, por lo que le sucedió. Pero durante todo este tiempo, estaba
sintiéndome orgullosa y superior, porque eso nunca me sucedería. No en mi familia.
Estoy siendo castigada, ¿no lo ves? Fui tan orgullosa, tan arrogante. No le di al Señor

48 Oak Ridge Boys: El grupo fue fundado en la década de 1940 como el Oak Ridge Quartet. Se hizo
popular en el evangelio sur durante la década de 1950. Su nombre fue cambiado oficialmente a los
Muchachos de Oak Ridge, en la década de 1960, y se mantuvo un grupo de gospel orientada hasta
mediados de la década de 1970, cuando cambiaron su imagen y se concentró en la música country.
una elección, pero fue una bofetada.

—Realmente no es así como funciona —le dije—. Yo no estaba conectada


como parte de un gran plan de pago kármico. Simplemente sucedió. Lo mismo con
Jamie. Solo sucedió. Intentar encontrar un villano aquí es como intentar colocar la
culpa en alguien cuando un meteoro cayó sobre ellos —decidí con criterio no contarle
sobre el conductor que cortó a su hijo y como él pudo o no haber intentado hacer
más daño a los miembros de la familia cuando ella me alcanzó con la necesidad de
saber…

Ella se mordió el labio, los ojos con lágrimas cuando preguntó:

—¿Él está feliz?

Me moví hacia el otro lado de la mesa para apretar su mano, pero ella la retiró.
Intenté no dejarla herir mis sentimientos.

—Él la extraña mucho. Está confundido, asustado, pero no más que cualquier
chico que está creciendo. Es un buen chico, Señora Rosie. Usted hizo un trabajo
maravilloso criándolo. Y es el mejor tipo de vampiro. Es exactamente como él era
como ser humano, solo que tiene dientes afilados. No hirió a las personas. No abusa
de sus poderes. Aún es un niño y adoraría verla.

—No estoy segura si podemos hacer eso aún —dijo—. Tengo miedo de lo que
veré cuando lo mire. Va a romper mi corazón si aún se parece a mi niño. Y va a
romper mi corazón si no se parece. No sé cuando estaré lista. Sé que tu madre está
bien con los amigos y familiares muertos-vivos, pero yo no estoy lista para marchar
en cualquier desfile de orgullo nocturno. Me va a llevar algún tiempo.

—Por favor, por lo menos considérelo.

Ella sonrió con los labios juntos, pero sincera.

—Lo haré.
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—Entonces, ¿no está enojada conmigo?


—No. No voy a enviar un lote de macarrones tan temprano, pero creo que
vamos a estar bien.

—Ufff, prefería que no me hubiese recordado cuanto amaba sus macarrones.


Pero gracias por perdonarme. ¿No le importaría contar por ahí sobre nuestro tratado
de paz recién firmado para que no tenga más “Perra asesina” pintadas en mi ventana?

Ella se estremeció.

—Siento mucho todo eso. Voy a admitir, que la primera vez fui yo. Pero voy
a llamar al árbol de teléfono y cancelarlo con todo el mundo49.

—Eso es un claro abuso de sus habilidades de la organización PTA50.

—Trabajamos con lo que tenemos —dijo ella, ruborizándose con timidez.

—La tendré en mente la próxima vez que organice un viaje vampírico.

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49 Ella hace referencia al esquema donde una persona llama a otra, que a su vez llama a otras dos,
que llaman a tres más, y así sucesivamente.
50 Una asociación de padres y maestros ( PTA ) o la asociación de padres, maestros y alumnos ( PTSA
) es una organización formal compuesto de padres, maestros y personal que se pretende facilitar la
participación de los padres en la escuela. Ocurren en el Estados Unidos, el Reino Unido y Japón , y
pueden ocurrir en otros países.
Capítulo 16
Traducido por Vecina
Corregido por Lsgab38

“Es importante tener tiempo para uno mismo. Ser un Creador es un asunto difícil,
desgastante. Reserva pequeños mimos para ti mismo: un baño caliente, un buen libro, una
batalla hasta la muerte. Un Creador cansado es un Creador ineficaz.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

E
ra, aparentemente, la noche para resolver sentimientos
problemáticos con figuras maternas, porque llegué a casa del trabajo
para descubrir que Gabriel y Jamie habían ayudado al Sr.
Wainwright a crear un espacio ritual de exorcismo en medio de la sala. Había un
enorme símbolo dibujado con tiza blanca en la madera, rodeado por sal marina. Eso
parecía un cruce entre un espermatozoide y un manatí varado. Las velas blancas
apagadas estaban colocadas en cada punto cardinal. Jamie estaba conversando
animadamente sobre seguir las instrucciones cuidadosas del Sr. Wainwright de un
libro llamado Rituales espirituales y ritos.

—El Sr. Wainwright encontró la ceremonia correcta. Esta vez está seguro. Y
ahora, Gabe y yo tenemos que salir para tomar un baño, porque no podemos llevar
la energía para los objetos alrededor de nuestro ritual. ¿No es genial? —Contó
mientras Gabriel me besaba.

Me reí por el entusiasmo de Jamie y me pregunté si me había vuelto Creadora


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de una aberración de D&D51 reprimida. Despeiné su cabello, y por primera vez, no


se quejó del gesto, en vez de eso me arrastró hacia la sala para examinar todos los
cristales y hierbas diferentes involucrados en la preparación de la invocación

D&D: Dungeosn & Dragons es un RPG de fantasía medieval desarrollado originalmente por Gary
51

Gygax y Dave Arneson, y publicado por primera vez en 1974 en los EUA por TSR, empresa de Gary
Gygax. Hoy el juego es publicado por Wizards of the Coast.
espiritual de mi abuela.

En ese momento, decidí no comentarle a Jamie la visita de su madre a la


tienda. Si ella llegara a un acuerdo con su condición y fuera capaz de intentar una
relación con él, no necesitaba saber que ella había precisado primero de una charla
de incentivo. Y si decidía no verle nuevamente, no quería darle falsas esperanzas.
Por ahora, él era mío. Y parecía estar prosperando.

—Sí, tomar un baño en el patio, usando la manguera —bromeó Gabriel


cuando cogí Rituales espirituales y ritos y lo abrí en la página que el Sr. Wainwright
había marcado—. No puedo creer en la suerte, especialmente cuando tú consideras
que hay mercenarios contratados vigilando la casa que sin duda apreciarán el
espectáculo.

—Hombre, el Sr. Wainwright te ha dicho que sucedería si entraras en el


espacio ritual.

—¡Después que ya había entrado, los avisos, en todo caso, fueron escasos! —
Gabriel exclamó cuando Jamie le codeó las costillas en dirección a la puerta de salida
de atrás para su frío baño nocturno.

El Sr. Wainwright y Jettie se materializaron a mi lado. Comparé la página con


el símbolo marcado en el suelo.

—Sr. Wainwright, creo que se equivocó. Este no es un ritual de exorcismo. Es


un ritual de invocación.

El Sr. Wainwright me sonrió.

—Muy bien.

—Pero nosotros no queremos que la abuela Ruthie ande por ahí. Queremos
que se marche, posiblemente para otra dimensión. ¿Existen dimensiones sin medias
largas? Porque eso sería algo gracioso.
Página 251

—Jane, ¿has escuchado la expresión “Si no puedes vencerlos, únete a ellos”?


—me preguntó.
—No de usted —le dije.

—Busqué en todos los libros pertinentes y no conseguí encontrar un único


ritual más poderoso que aquel que no lo logró, bueno, trasladar a tu abuela. Y tú
notarás que, a pesar de haber hecho varias apariciones aquí, ella no ha sido capaz de
moverse a diferentes lugares, aunque podría causar serios problemas si decidiera
atacar el depósito en la tienda o atravesar el terreno para asustar a los hijos de Zeb y
Jolene. Parece que su obsesión con la casa de la familia ligó su espíritu con mucha
fuerza a este edificio en particular, y, como tal, será imposible forzarla a seguir
adelante involuntariamente.

—Bueno, esa es una noticia increíblemente deprimente… Lo que,


nuevamente, me hace cuestionar toda esta cosa del ritual.

Jettie me golpeó con su cadera insustancial.

—Si giraras el problema y la mirada desde otro ángulo tendría más sentido. Si
no podemos forzar a Ruthie a salir, ¿qué es lo que podemos hacer para que se marche,
no solo de la casa, también del plano terrestre?

—Si la respuesta fuera quemar la casa, tengo que decir que es un poco
exagerado.

Jettie puso los ojos en blanco.

—No, querida. ¿Qué es lo que más odia Ruthie?

—Feministas, hijos rebeldes, los perros de pelo largo, algunos grupos étnicos
sin nombre, bodas en la playa, personas que envían emails de agradecimiento, y a mí.

Jettie me dirigió una mirada de piedad, pero comprensiva.

—Estar casada, Jane. Tu abuela adora casarse con hombres, y adora


enterrarlos, pero nunca fue muy buena con lo que sucede en el medio. Adora el
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romance y la emoción de los grandes eventos, pero las cosas de rutina le enfadan
hasta las lágrimas. Francamente, quedé sorprendida por el tiempo que ella estuvo al
lado de tu abuelo John para tener a tu madre.
—No necesitábamos la imagen mental, pero tienes un excelente punto —le
dije.

El interés de mi abuela tiende a disminuir después que lanza el ramo de novia.


Expulsaba a sus maridos por sus hobbies, mientras se ocupaba con la Liga Junior o
el Club de Jardín. Pero en cuanto uno de ellos sufría un accidente bizarro, era la viuda
de luto consumada, una Julieta postmenopausia elegantemente entristecida por la
pérdida de su alma gemela.

—Estábamos pensando invitar algunas personas aquí para discutir la


ocupación de Ruthie en River Oaks, podría llevarle a dudar —dijo Jettie.

Tragué en seco.

—¿Vamos a convocar a todos los maridos muertos de la abuela?

Los labios de Jettie se curvaron.

—No, los varios ex de Ruthie estarán aquí a medianoche. Gilbert y yo


pasamos semanas convenciéndoles de venir.

—Entonces, era allí donde estaban.

Jettie continuó:

—La convocación es para Ruthie. Queremos forzarla a aparecer y mantenerla


aquí el tiempo suficiente para hablar con ella.

—Hum, medianoche es dentro de veinte minutos —dije, verificando el reloj


sobre la chimenea.

—Lo que significa que precisas ir fuera para el baño —dijo el Sr. Wainwright,
empujándome gentilmente hacia la puerta.

—¿No puedo simplemente ir arriba y tomar un baño? —gemí.


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Vestidos con pijamas blancos, Gabriel y Jamie extendieron un anillo de


sábanas alrededor de una bañera de metal en el jardín. La luz de la luna llena daba
un brillo plateado de otro mundo a la temporada de baño sin ninguna ceremonia.
Entré en la pequeña bañera y me estremecí con el agua fría alrededor de mis pies.

—Debes asearte fuera de la casa, para que ninguna energía asustadora de tu


abuela pueda afectarte —dijo Jamie, los ojos brillantes y evitándome mientras me
desvestía—. ¿Puedes creer en todo esto?

—Sí. Pasé dos años rodeada por todo esto en la tienda —le dije,
obedientemente lavando mis brazos y piernas con el jabón de hissopo52 que Gabriel
había dejado para mí—. El Sr. Wainwright estaba hablando sobre el Lago Ness y
poltergeists2 antes del final de mi entrevista. Probablemente ya he leído todos los
títulos sobre lo oculto disponibles en versión impresa.

—¿Eso es lo que tú vendes en la tienda? —exclamó Jamie, siendo respetuoso


de no girarse y mirarme.

—Sí. ¿Qué creías que vendíamos en la tienda?

Jamie se encogió de hombros.

—Romances. Libros de chicas.

Gabriel suspiró.

—Fue un placer conocerte, Jamie.

—Romances —me burlé—. ¿Por qué abriría una tienda específica para
vampiros para vender romances? ¿Nunca has leído ninguno mientras estuviste en la
tienda?

—Uh, estaba un poco ocupado intentando mirarte a ti y a Andrea sin que


Dick lo notara —se burló él ahora. Jamie se mordió el labio al darse cuenta de su
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admisión y del hecho que yo estaba prácticamente desnuda del otro lado de una
sábana muy fina—. No es que hiciera eso ahora, porque tú eres como una hermana

52 Hissopo: arbusto que crece en las rocas áridas de regiones mediterráneas y asiáticas, de cuyas
flores se hace una infusión estimulante.
mayor/madre para mí, y eso sería extraño.

—Gracias —gruñí, volviendo a coger la manguera y gritando cuando el agua


fría golpeó mi piel.

—¿Puedo ir a la tienda algún día? —preguntó él—. Si esto es el tipo de cosas


que tienes allí, realmente me gustaría dar una hojeada a los libros.

—¡Ah! ¡Adoraría eso! —Me reí—. Me gustaría abrazarte ahora, pero estoy
desnuda, y mi gran novio vampiro está de pie justo detrás de mí.

—Aprecio eso —dijo Jamie.

—Gracias por pensar en mí —dijo Gabriel con un gruñido. Sacó un conjunto


totalmente nuevo de pijama de algodón blanco de una bolsa de compras a sus pies y
me lo pasó por encima de la cortina. Lo miré con curiosidad—. El Sr. Wainwright
dijo que debíamos usar ropa que no hayan estado en la casa aun. Sé muy bien escoger
ropa para ti, pero pensé que un pijama sería seguro.

Le sonreí.

—Eres el hombre que necesito.

Debidamente limpios y vestidos, los tres entramos en la casa, exactamente


cuando el reloj marcaba diez para la medianoche. Tomé el libro y comencé a leer la
parte que el Sr. Wainwright había marcado:

—Yo convoco al espíritu de mi antepasado. Ruth Ann Early Lange Bodeen


Floss Whitaker, sal de la niebla. Aparta el velo y habla.

Silencio. El único ruido en la sala era el tic tac del reloj sobre la chimenea.

—¡Ruthie Early! —La llamé—. ¡Yo soy tu sangre! ¡Te ordeno que vengas y
hables!
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Nada.

—¡Abuela Ruthie, si no traes tu culo translúcido para aquí, voy a destruir la


cocina y construir un gimnasio en casa! ¡Sabes que no como, así que no es una
amenaza vacía!

Un remolino con rabia de energía roja emanó del centro del símbolo, subiendo
a la altura de los ojos. La abuela Ruthie apareció, los ojos plateados destellando
oscuridad cuando intentó levitar sobre mi cabeza, para intimidarme. Sentí a Gabriel
y Jamie a mis espaldas, listos para apartarme del camino en caso que Ruthie
encontrara sus tijeras. El símbolo la mantenía dentro del círculo, incapaz de pararse
sobre el suelo.

Ella me miró con rabia y cruzó los brazos sobre el pecho.

—¿Quién te crees que eres Jane Jameson, para decirme lo que tengo que hacer
en mi propia casa?

—Abuela Ruthie, estoy dándote una última oportunidad —le dije—. Deja mi
casa ahora. Encuentra otro lugar para pasar el tiempo. Mejor aún, avanza a la
próxima fase. No quiero más cosas feas entre nosotras. Y creo que podemos estar de
acuerdo que intentar existir en la misma casa sólo nos llevará a más cosas feas.

—No tengo ninguna razón para salir de mi casa, Jane —gruñó—. Si alguien
debe marcharse, eres tú.

—¿Estás diciendo que si te doy alguna razón para marcharte, podrías seguir
adelante?

—No puedo pensar en ninguna posible motivación que pudieras tener para
cambiar mi mente —exclamó.

—Oh, no sé sobre esto —Jettie cantó cuando varias formas translúcidas se


desplazaron de las paredes del salón y giraron alrededor del círculo. Observé mientras
ellos se transformaban en formas humanas. Y comencé a reconocer los rostros.

El abuelo John que solo conocía por fotos que mi madre tenía en casa. Su
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rostro era joven, bonito. Estaba en el auge de la vida, cuando el camión le alcanzó.
Tenía dificultades en imaginar a este hombre, que ahora estaba pestañeando para mí
y sonriendo como un idiota, casándose con mi abuela. A propósito.

Luego estaba el abuelo Tom, vestido con un elegante traje de picnic. Él y


Ruthie estaban yendo a la celebración del Día del Trabajo cuando él probó su famosa
tarta de fresas-ruibarbo y descubrió una alergia grave al ruibarbo. Sus vías
respiratorias se inflamaron hasta cerrarse antes que la ambulancia llegara. El abuelo
Jimmy parecía arisco y nervioso, era lo que exactamente uno esperaría de alguien
que murió por una picadura de araña marrón3 en el interior de la garganta. Y el pobre
abuelo Fred, que murió en el décimo segundo hoyo del Campo de Golf Público de
Half-Moon Hollow, aún usaba sus feos pantalones a cuadros y un sombrero con una
bola suave encima. No podía imaginar pasar el resto de la eternidad vestida de ese
modo.

Estaba contenta por tener a la tía Jettie fuera de casa, con el abuelo Fred allí.
Ellos tenían una historia… complicada. Tía Jettie y el abuelo Fred comenzaron a
salir o lo que podría ser considerado una relación cuando una persona era una
sombra del Más Allá, poco después de la muerte de ella. (En su defensa, no había
muchos hombres en Hollow que no habían estado casados con la abuela Ruthie. Eso
limitaba sus opciones de amoríos. A través de mi empleo en la tienda, tía Jettie
conoció al Sr. Wainwright, que en esa época aún vivía. Ellos comenzaron a pasar
tiempo juntos. El Sr. Wainwright murió. Y la próxima cosa que supo el pobre abuelo
Fred con su sombrero con bolita, era que estaba solo.

El único ex que no estaba presente era el ex novio de la abuela, Bob, que murió
como resultado de un exceso de Viagra el año anterior. Deduje que él consideraba su
relación con Ruthie terminada.

—¿Cuál es el significado de eso? —gritó la abuela Ruthie, alejándose del


círculo fantasmagórico formándose a su alrededor—. ¿Qué tipo de broma cruel y
deshumana estás intentando hacer, Jane?

—No tuve nada que ver con esto, abuela Ruthie. Pero creo que tus ex maridos
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tienen algunas cosas que les gustaría decirte.

Y con eso, una pared de diálogos pareció abrirse por la sala como un
maremoto. Sufrimientos, decepciones, discusiones pasadas, los resentimientos que
cada hombre había llevado para la vida después de la muerte de su tiempo pasado
con Ruthie. ¿Sabes, esas discusiones del Parlamento Británico, que se muestran en
televisión, donde todos están hablando al mismo tiempo, gritando y abucheando, y
tienes que permanecer sentado? Estudios Sociales en la universidad habría sido
mucho más interesante si tuviéramos que estudiar esto. Fue muy parecido.

El abuelo John le dijo a Ruthie que la única razón por la cual fue atropellado
por el camión fue porque estaba saliendo de madrugada para hacer horas extras en
el aserradero para pagar las cuentas que ella había quedado debiendo por toda la
ciudad fingiendo ser una dama del sur. Y quedó ofendido porque ella siguió con su
vida tan rápido y se casó con el mejor amigo de él menos de dos años después de su
muerte. El abuelo Tom la acusó de casarse con él porque a ella le gustaba su casa,
pero no él. El abuelo Jimmy quería saber por qué la abuela Ruthie prohibió a la
familia de él ir a su funeral y dijo que no tenía derecho de quedarse con la
conmemoración de la Guerra Civil que él había pensado dársela a sus nietos. Y el
abuelo Fred dijo que la muerte era un “dulce alivio”, aunque eso significase ser
alcanzado por un millón de voltios solo para estar lejos de ella.

La cantidad de relaciones disfuncionales continuó por media hora antes que


pudiera calmar a cualquiera de mis ex abuelos. Jettie se había acomodado en el sofá
y estaba asistiendo al espectáculo alegremente como si fuera un partido de tenis, de
modo que no ayudaba en nada. La forma fantasmagórica de Ruthie parecía
encogerse con cada insulto lanzado por sus ex amantes. Finalmente, fue necesario
que Jamie coloque los dedos en su boca para silbar fuerte y poder frenar la charla.

—¡Bueno, bueno, bueno! —La abuela Ruthie chilló—. Tal vez no habré sido
la mejor mujer para ninguno. ¡Pero ustedes fueron unos maridos miserables! Quizás
si hubieran intentado un poco más, la vida habría sido un poco más fácil para
nosotros. Pero todo está acabado ahora. ¡Estamos todos muertos! ¡Espero que todos
hayan tenido su cierre, para poder simplemente callar la boca y seguir adelante!
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—Pero abuela Ruthie, ellos no van a seguir adelante —le dije, sonriendo
dulcemente.
—¿No? —preguntó con su voz cada vez más desconfiada.

—Dios, no, pero vendrán todos viniendo a vivir con nosotros.

—¿Qué? —Gabriel y Jamie dijeron al mismo tiempo.

—Sí, eso es parte del rito de invocación —dije—. Vamos a anclar los espíritus
de estos hombres a River Oaks, tal como Ruthie consiguió hacerlo sola. Solo tengo
que repetir este canto tres veces, y estará hecho. Va a ser un gran momento para
recordar, abuela. Tú, yo y mis cuatro abuelos. Vamos a ser una gran familia feliz.
Imaginen, tendrán todo el día y toda la noche por el resto de la eternidad para
dedicarse el uno al otro. Y van a tener tiempo para largas charlas, largas charlas sobre
como falló su relación. Ya puedo ver eso. El clan entero reuniéndose alrededor del
fuego. El aroma persistente de Bengay53 en el aire. Jugando pinochle54 y cantando
canciones de fogones. Nada excepto tiempo de familia y mucha y mucha unión.

De alguna forma, la parte translúcida de Ruthie se volvió aún más pálida.

—¡No, Jane, no puedes hacer eso! ¡No lo voy a permitir! ¡Esta es mi casa, mía!
¡Tú no tienes derecho!

Levanté el libro, di vuelta a la página y leí en voz alta:

—¡Espíritus de casa y hogar, escúchenme ahora! ¡Reúnanse los espíritus


presentes y sean vinculados a este lugar! —canté mientras la abuela Ruthie me pedía
que me detuviera—. ¡Por Hestia, por Hécate, pido que nos concedan un hogar eterno,
una familia eterna! ¡Como yo quiero, así sea!

—¡Jane, para con esto! —la abuela Ruthie chilló—. ¡Por favor, haré cualquier
cosa!

—¡Espíritus de casa y hogar, escúchenme ahora! ¡Reúnanse los espíritus


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presentes y sean vinculados a este lugar! —canté otra vez—. ¡Por Hestia, por Hécate,
pido que nos concedan un hogar eterno, una familia eterna! ¡Como yo quiero, así

53 Bengay: marca de una crema para aliviar el dolor.


54 Pinochle: juego de cartas
sea!

—¡Jane! —Ruthie lloró copiosamente cuando comencé por tercera vez.


Podía ver su forma desapareciendo, sus bordes volviéndose cada vez más sombríos—
. ¡Jane! ¡No!

Cuando llegué al tercero “Por Hestia, por Hécate”, la abuela Ruthie se había
encogido a un pequeño punto del tamaño de una perla en la atmósfera sobre el
símbolo. Ella desapareció con un pop suave, y la atmósfera en la sala se calentó por
algunos grados.

—¿Funcionó? —pregunté al Sr. Wainwright—. ¿Ella realmente se fue esta


vez?

—Bien, la energía saliendo del símbolo desapareció, entonces diré que sí. Tu
abuela cortó voluntariamente su conexión con la casa a fin de escapar hacia el
próximo plano —dijo él—. Lo has hecho muy bien, Jane.

—Gracias —sonreí cuando Gabriel apretó mis hombros. Jettie estaba


doblada, riendo tanto que no podía felicitarme. Tomé eso como una buena señal.

—Entonces, creo que las cosas estarán más ocupadas por aquí, ¿no es así? —
dijo Jamie mientras los abuelos se dispersaban alrededor de la sala, conversando entre
sí. El abuelo Fred estaba dando a tía Jettie y al Sr. Wainwright un amplio espacio,
pero estaba feliz que él era lo suficientemente maduro para colocar sus sentimientos
a un lado y ayudarme—. ¿Ellos no entrarán a mi habitación, no? Porque no quiero
que termine con vibraciones de un hogar de la tercera edad.

—¿De qué estás hablando? —pregunté.

—Los abuelos, todos ellos vienen a vivir aquí, ¿cierto?

—Oh, ¿la cosa de enlace? —pregunté riendo—. Estaba mintiendo.


Página 260

Gabriel soltó una carcajada.

La mandíbula de Jamie cayó.


—¿Pero toda esa cosa del encantamiento y del canto?

—Lo inventé en el momento —le dije, encogiendo los hombros—. Te dije,


pasé dos años en una tienda de ocultismo. Tenía que aprender alguna cosa. Y tú dices
que soy una mala actriz —di un codazo a Gabriel en el pecho.

—Nunca dije que eres una mala actriz. Dije que no tienes cara de póker. Pero
orgullosamente admito que estaba equivocado. Eso fue magistral —dijo Gabriel.

—¿Pero qué hubieras hecho si ella se daba cuenta de tu engaño? —Jamie


exigió.

—Encontrar otra cosa —le dije—. Habría continuado mintiendo hasta que
Ruthie admitiera que la única cosa que la horrorizaba más que yo posea la casa era
la idea de compartirla con los hombres que ella condujo a la sepultura.

—Creo que la palabra “conducir” hiere mis sentimientos —dijo una voz
amable detrás de mí. Me giré para encontrar al abuelo John sonriéndome
cariñosamente—. Te transformaste en una persona muy frontal, ¿sabías?

Asentí tímidamente. Por encima del hombro de John, podía ver a los otros
abuelos saludándome y pasando a través de las paredes exteriores, volviendo a sus
lugares individuales. También los saludé, sin saber que decir más que—: Gracias.

—Lamento nunca haber aparecido, Jane. Pero no estaba seguro de como


reaccionarías —dijo el abuelo John—. Estuve por ahí para ver a tu madre crecer,
sabes. Y cuando ella las tuvo a ti y a Jenny, no conseguía partir. Me divertí mucho
asistiendo como todas mis chicas vivían sus vidas. Ahora que me conoces, podría
pasar aquí de vez en cuando, si no te importa.

—Claro.

El abuelo John miró a Gabriel y Jamie mientras ellos discutían sobre la mejor
manera de limpiar el borde de tiza en el suelo.
Página 261

—Has hecho de este lugar un hogar y mucho más, ¿no?


—A pesar de todas las adversidades.

—Creo que es porque tu abuela nunca percibió realmente este lugar. Ella veía
algo como para mostrar, para alardear con otras personas, incluso cuando estaba
cayéndose a pedazos. Nunca lo vio como un lugar donde una familia vivió. Tú
percibes a eso.

Sonreí y bajé mi cabeza, solo para sentir la presión fría de su mano en mi


hombro.

—Estoy muy orgulloso de la persona en la que te has convertido. Creo que


nos habríamos llevado muy bien, si estuviera vivo. No importa lo que tu abuela pude
haberte dicho, siempre gusté de una chica con coraje.

El abuelo John me miró y pellizcó mi mejilla mientras desaparecía de la vista.

—Gracias, abuelo.

Página 262
Capítulo 17
Traducido por Vecina
Corregido por Lsgab38

“Es vital promover la lealtad en tu Cría. Puedes necesitar de él, algún día, sea de
aquí a un año o de aquí a un siglo. La Cría leal atenderá al llamado del Creador, no importa
donde él se encuentre. Una Cría resentida va a tomar mucho tiempo para hacer que se
encuentre confortable mientras él o ella disfruta de su infortunio. “

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

E
l tiempo es una cosa graciosa. Las semanas anteriores al casamiento
parecían estar moviéndose a ritmo acelerado, con la explosión del
bus escolar, la remoción de una abuela muerta, y la construcción de
una relación con abuelos muertos. Pero de alguna forma, caminar por el corredor
improvisado que habíamos construido en la parte trasera del jardín de River Oaks
parecía durar una eternidad. En el ensayo, papá sostenía mi codo, un poco liderando,
un poco arrastrándome. Estoy segura que en su cabeza, él estaba apoyándome lo
necesario, quitando el césped de mi vestido. Gabriel me estaba esperando, y yo
simplemente no conseguía llegar hasta él lo suficientemente rápido.

Iris estaba cerca del árbol que sería envuelto en flores y cintas mientras
estuviéramos durmiendo al día siguiente. Ella estaba cuidadosamente revisando las
notas de la ceremonia con el tío de Jolene, Creed, que realizó todos los ritos de
casamiento como el más viejo del clan y un juez de paz. El Reverendo Neel era un
buen hombre, pero sus libertades llegaban solo hasta ahí. Y encontré deprimente la
idea de casarme por medio de una especie de funcionario público. Era un honor
especial para un hombre-lobo extender tal gesto de amistad para un vampiro, y sin la
intervención de Jolene, no habría sucedido. Los padres de Jolene estaban allí, junto
Página 263

con los tíos que serían más personas en mi presencia. Tenía que encontrar alguna
forma de agradecerles por arreglar mi vestido. Y para un hombre-lobo, significa
alimentarlos. Todos los no vampiros disfrutarían de un gran lote de lasaña casera de
mamá, mientras Gabriel sería llevado para su castigo de despedida de soltero. Creo
que debería ir a mi habitación y fingir ser virgen una noche más.

Mamá no podría haber estado más satisfecha con el trabajo de Iris, incluyendo
el arreglo de una fiesta de boda un poco más tradicional que la que tuvieron Jolene y
Zeb. Andrea era mi dama de honor, y Zeb era mi padrino. Dick era el padrino de
Gabriel, con Jolene y Jenny en los papeles secundarios. Intenté que Jamie fuera el
portador del anillo, pero se negó a llevar una pequeña almohada. En vez de eso, él
fue el groomsman55 llevando a Fitz del lado de la familia de la novia y tenía la tarea
de mantenerlo lejos de perseguir ardillas durante la ceremonia. Luego de sentarme
durante innumerables casamientos prolongados que dejaron mi trasero dormido y
mis nervios desgastados, quería una ceremonia en sí corta y dulce, y Gabriel estuvo
de acuerdo. Anduve por el corredor, dijimos los votos, caminamos juntos hasta el
altar. Nos miramos fijamente uno al otro mientras los solistas cantaban que lo que el
mundo ahora necesita es amor, dulce amor. Ninguna lectura especial de Corintios o
Shakespeare. Y ningún candelabro. Las llamas y los velos tienden a poner a novias
vampiras muy nerviosas.

La buena noticia era que este simple ensayo era considerable. Y ya que todo
el mundo en la fiesta había participado del mismo proceso antes, sabían donde estar,
donde mirar, y como mantener sus flores. Y ellos sabían el ritmo especial -paso,
juntos, paso, juntos- necesario para el momento de caminar por el pasillo de forma
adecuada y con precisión. Si solo pudiera hacer que el tío Creed me llamara Jane en
vez de Jean, sería perfecto. Iris consideró suficientemente ensayado y nos entregó
nuestras rutinas del día de la boda. Y dijo:

—Muéstrate al atardecer, vístete y relájate.

—Creo que te amo —le dije a ella.

Ella se encogió de hombros.


Página 264

—Ya escuché eso muchas veces. Si me perdonas, tengo que ir a espiar a tu


madre allí fuera con el tío Creed antes que ella le entregue a él una llama de altar o

55
Groomsman: persona que espera o atiende las necesidades de los novios en una boda.
alguna cosa parecida.

Ella corrió, con el portapapeles en la mano, y Gabriel me besó en la boca.

—Esta es tu última noche de soltera. ¿Qué planeas hacer?

—Dormir. Leer. Preocuparme por ti y mi cría y como va a ser emocionalmente


feo el alto nivel del club de strip al que Dick te llevará.

—Para tu información, no estamos yendo a un club de strip —Dick gruñó—


. Estamos yendo a un casino.

—¿Cómo vas a llevar a Jamie a un casino? ¡Es menor de edad!

Dick movió la cabeza.

—No querrás saber.

—Tienes razón, no quiero saber. Solamente no dejes que algo le suceda, ¿ok?
Dick, creo que no es necesario decir que si alguna cosa le sucede a Gabriel evitándole
de ir al altar mañana a la noche, te haré responsable. Y luego, los hombres crecidos
van a llorar cuando vean lo que hice contigo.

Dick bufó y besó mi frente.

—Y aún así sientes la necesidad de decir eso de cualquier manera.

—Es una formalidad.

La mayoría de los invitados ya habían partido hacia la cena de mamá.


Mientras los chicos salieron en el auto de Zeb, di las buenas noches a Andrea y Jolene
y besé a los gemelos. Jenny me abrazó fuerte y prometió darle a mamá un Xanax56
antes que vaya a dormir. Susurré a Fitz y fuimos al piso superior para quitar mi
Página 265

maquillaje y tomar un baño. La casa estaba felizmente tranquila, especialmente con


la Tía Jettie y el Sr. Wainwright fuera para completar alguna tarea secreta relacionada

56
Xanax: medicación con prescripción para tratamiento de pacientes con desorden de pánico u otro
trastorno.
a la boda. Me acosté en mi cama y cerré los ojos, preguntándome si sería capaz de
dormir un segundo ese día. En el piso de abajo, escuché un golpe suave en la puerta.
Recordando los restos mortales aun no identificados de Ray McElray, cogí un bate
de béisbol de Jamie en la habitación y me arrastré silenciosamente por las escaleras.

—¿Quién es?

—Querida, es papá. Abre.

Abrí la puerta para encontrarlo sonriéndome.

—Busca tu bolso, querida.

—Pero estoy usando un chándal. ¿Para dónde estamos yendo?

—Es una sorpresa y estás bien vestida así —me dijo, sus ojos brillando
mientras me llevaba al coche—. Tu madre me dejó solo para poder pasar un
momento especial con mi niña antes que se convierta en una mujer casada.

—Cuidado —le avisé cuando salimos del garaje hacia la ciudad.

Mantuve una fluida conversación sobre las clases de mi padre, sus alumnos,
la limpieza compulsiva de mamá en casa y como ella trabajó sus ansiedades sobre la
boda. Papá condujo en dirección al centro, en la calle principal, y, finalmente,
aparcando en el Punto de café.

Tragué en seco. El Punto de café había sido nuestro lugar especial desde que
era pequeña. Papá y yo salíamos temprano los sábados a la mañana con el pretexto
de hacer compras, y, entonces, nos sentábamos en una mesa de la esquina la mayor
parte del día, conversando y comiendo patatas fritas con queso. Mamá nunca
descubrió como ir a hacer compras o al supermercado hiciera que papá siempre
terminase con Velveeta57 en su camisa. Evidentemente, esas manchas de queso
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disminuyeron, y más cuando fui a la escuela, y aún más cuando mamá vio los
resultados de colesterol de papá. Y desaparecieron completamente cuando comencé

57
Velveeta: marca de un producto de queso procesado con un sabor que es identificado como un
tipo de queso americano con una textura que es más suave.
con mi dieta líquida. Giré para mirar a mi padre, que tomó mi mano y la apretó.

—Vamos a tener un último encuentro de patata frita con queso.

—Pero yo no puedo comer.

Él sonrió.

—No, pero puedes verme comer. Y puedes tener una botella de sangre. Fui a
la barra y le pregunté a Marjorie si podía guardarla para ti. Ella te extraña, lo sabes.

Suspiré.

—Te amo, papi.

—Obviamente —dijo, sus ojos brillando cuando salió del auto.

—Siento mucho no haber pasado mucho tiempo juntos últimamente —dije


cuando entramos al café. Marjorie, que estaba sirviendo mesas en el local de café
desde que abrió en 1956, gritó y sujetó mi rostro entre sus manos gastadas, huesudas.

—¡Mírate! —ella gritó, apretando mi cara fuerte. Su cabello gris estaba


cayendo de su rodete cuando prácticamente giró con entusiasmo—. ¡Oh, siempre fue
así por mucho tiempo, desde que te vi, Janie! ¡Y te casas mañana! ¡Mira el anillo!
Estoy tan feliz por ti.

—Gracias, señora Marjorie.

—No puedo creer que pasaron casi dos años desde la última vez que te vi —
dijo, mientras nos sentábamos en nuestra mesa de siempre, con los gastados asientos
verdes. Marjorie no se molestó en entregarnos los menúes con manchas de grasa. Al
final papá nunca cambió de patata frita con queso y una Coca-Cola.

—Lo siento mucho. Uno tiende a pasar menos tiempo en restaurantes cuando
no comes sólidos.
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—Está todo bien, querida. Tu padre me dijo que te gusta el falso Tipo O. Voy
a buscarte una y calentarla —dijo—. John, voy a buscarte tus patatas fritas con
queso. En seguida regreso.

Papá rió de mi expresión de sorpresa.

—Marjorie siempre fue una mujer energética.

—¿Qué estaba diciendo?

—Estabas pidiendo disculpas por abandonar a tu padre mientras continuas


con las tontas cosas como administrar tu propio negocio y mantener una relación.
Ah, y entrenar a mi nieto-cría para ser un buen vampiro.

—Lo siento mucho, papá.

—Ah, diablos, Jane. Estoy feliz que estés tan ocupada. Me preocupaba por ti
antes, cuando estabas trabajando en la biblioteca. Parecías siempre estar esperando
que tu vida comenzara. Solo quiero estar seguro que esta es la vida que querías. Y no
quiero que te comprometas con alguien que no te haga feliz.

—Papá, ¿me estás dando un discurso del Sr. Bennet antes del casamiento de
Orgullo y Prejuicio?

—Bueno, estás haciendo una especie de tema de la boda.

—Genial. ¿No crees que es un poco tarde para tener esta conversación? ¿Son
los padres de la novia los que deberían tener los pies fríos?

—Cualquier hombre que esté a punto de entregar a su hija tiene los pies fríos58.
Cuando Jenny se casó con Kent, tuve que parar, meterla en la parte trasera del coche
y hacer una pausa en Hershey, Pensilvania. No es nada personal contra Gabriel. Es
un buen hombre. Solo estoy diciendo, soy consciente que tu madre te presionó mucho
para calmarte. Quiero estar seguro que no dices que sí, porque estás con miedo de
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quedarte sola para el resto de la eternidad.

—No me caso con él porque tengo miedo de estar sola. Me caso con él porque

58
La expresión to get cold feet muy usado cuando una persona se pone nerviosa o ansiosa y
reconsidera una decisión sobre un evento próximo. Ej: El novio tiene los pies fríos antes de la boda.
no quiero vivir sin él específicamente. Porque cuando pienso sobre estar sin él, siento
una especie de locura y me enfermo, como si hubiera sido cortada la cuerda que me
mantiene sobre el suelo. Eso es tan florido y romántico como pude.

Él sonrió, sus ojos lagrimeando un poco.

—No, eso estuvo bien. Lo creas o no, eso es exactamente lo que siento cuando
pienso en perder a tu madre.

—Eso es difícil de creer —me quejé cuando Marjorie puso las patatas bien
calientes, con gotas de queso naranja pegajoso, al frente de mi padre.

—No sé lo que haré ahora que has crecido.

—Papá, tengo 31 años.

—Sí, pero siempre podría venir aquí y depende de ti escuchar las estúpidas y
divertidas historias de tu viejo.

—Bueno, aún puedes hacer eso, tendrás un par extra de atentos oídos. Gabriel
realmente te aprecia, lo sabes.

—Creo que también me gusta, tanto cuanto podría gustar de un hombre que
me está haciendo entregar a mi niña —dijo con calma—. No podría entregarte a un
hombre que no creyese que te merezca, Janie.

—Gracias, papi —hice una pausa, bebiendo un poco de mi botella de sangre


calentada que Marjorie había dejado en la mesa—. ¿Por qué Hershey, Pensilvania?

Se encogió de hombros.

—Jenny quería ir allí desde que era una niña, desde que ella escuchó que los
puestos son en forma de Kisses de la Hershey.

—Eso es dulce. ¿Cuál era mi potencial destino de secuestro?


Página 269

Él extendió la mano sobre la mesa y apretó la mía.


—Aquí mismo.

Yo bufé.

—¿El Exótico centro hueco de Half Moon?

—Bueno, tú eres mucho más fuerte que yo. Sabía que no podría dominarte
por mucho tiempo.

*****

Mi noche de bodas era definitivamente clara y caliente, con una luna


deslizándose baja en el horizonte. Jolene vino delimitadora a mi habitación al
atardecer, saltando arriba y abajo en la cama, arrojándome al suelo.

Me senté y la miré.

—Andrea te dio café, ¿no es así?

—No —ella cantó—. Pero ella me mostró cómo funciona la máquina.

—¡Augh! —gemí, cubriendo mi rostro con una almohada.

—¡Vamos, Jane, es la noche de tu boda! —ella gritó—. ¡Levántate! ¡Anímate!


Tu madre ya estuvo fuera la mayor parte del día, ella está ayudando a Iris a arreglar
todo. Está simplemente lindo allí fuera. Como algo de una de tus películas.

—¿Sí? —me animé, cuidadosamente corriendo la cortina para que pudiera


mirar fuera. Tragué en seco. Cuando me fui a la cama, se parecía a mi patio como
cualquier otra noche, solo con sillas de jardín en él. Ahora parecía realmente elegante,
con un largo corredor de marfil que se extendía entre las hileras de sillas y pérgolas,
que estaba cubierto de suave musgo verde y rosas en tonos marfil, lavanda y amarillo.
Flores silvestres pequeñas para compensar la imagen formal de las rosas, pareciendo
como si algún alma útil acabara de entrar por los jardines en River Oaks y tomase un
Página 270

poco de las flores. Las sillas eran como arcos de marfil. Había pequeños globos de
vidrio con velas encendidas colgadas en los árboles y faroles de papel de marfil. Al
otro lado del patio, podía ver mesas que estaban siendo preparadas para la recepción.
El personal del servicio de alquiler recorría el patio como un ejército de hormigas
productivas, ubicando sillas, colocando manteles en las mesas. Mamá estaba en
medio de todo eso, conduciendo el caos, con habilidad.

—¿Dónde está Gabriel? —pregunté verificando la hora. Teníamos solo una


hora antes de la boda. Con el atardecer tan tarde en el verano, no podíamos esperar
mucho tiempo después de anochecer, o estaríamos entreteniendo a nuestros invitados
muy pasada su hora de dormir. Y la nuestra, tocando el asunto.

—Vas a estar orgullosa de ellos —Jolene me dijo cuando recuperé mi


extravagante ropa íntima nupcial del armario y fui al baño. Ella gritó por la puerta
del baño, cuando colocaba mi sostén sin tiras—. Los chicos llegaron en casa a una
hora razonable la noche pasada, la mayoría sobrios. Gabriel y Jamie cayeron sobre
Dick y Andrea les dio algún espacio. Ah, y Jamie ganó 24 dólares jugando Black
Jack. No intentó alimentarse de un único ser humano, ni una sola vez.

—Eso es una buena noticia —salí del baño con mi bata, porque tan cerca
como estábamos, no iba a salir con Jolene y Andrea en ropa íntima durante la
próxima hora. La puerta se abrió, y mi hermana entró en la sala, vistiendo su vestido
de dama de honor—. ¿Quién está lista para casarse?

Exploté en una carcajada al ver a mi hermana en su “ropa de riesgo


biológico”, vestido de dama de honor. El escote era con los hombros al aire, con una
gama de plisado amarillo yema de huevo, que se unía al final con un tela rosa, lo que
acentuaba la caída de la blusa que solo puede ser descripta como una solapa de la
cintura. El efecto total hacia a mi hermana estar clásicamente linda con mirada pálida
y deforme. Me reí tanto que intenté sentarme en la cama para apoyar las temblorosas
piernas, pero fallé y terminé riendo en el suelo.

—Ah, bueno. Veo que el encanto de la marca será lo que nos sustentará toda
la noche.

—Lo siento mucho, Jenny, es toda mi culpa —Jolene aseguró—. Hice a Jane
Página 271

usar este vestido en mi boda, y tú eres una víctima de las consecuencias.

—Ella es víctima de precipitación, todo bien. —Reí. Jenny me miró. Me


enjuagué los ojos—. Lo siento.

—¿Realmente? —Jenny preguntó.

—No, pero mira, pinté mis uñas para combinar con sus vestidos. —Moví los
dedos de los pies para mostrarle el color amarillo neón—. Fue solidaridad.

—No cuenta —Jenny insistió—. Tus zapatos las cubrirán. Ahora, ven a
vestirte. Kent y los chicos no pueden esperar a ver qué tipo de ropa usa una novia
vampira.

Sollocé, limpiando mis ojos cuando me levanté. Conseguí recomponerme,


solo para ver a Andrea entrando con mi vestido, y comencé a reírme de todas otra
vez. Jolene salió para vestirse, mientras Jenny y Andrea me colocaron frente al espejo
para maquillarme.

—Recuerda, tonos neutros —dijo Jenny, sosteniendo un bolso lleno de


cosméticos de belleza.

—Queremos una sombre esfumada y un suave coral en los labios. Y vamos a


intentar hacer algo sobre esos círculos oscuros.

—Ey, eso no es justo. Los vampiros tienen ojeras. Andrea tiene ojeras.

—¿Tú las viste la noche de su boda? —Andrea preguntó.

—No —susurré.

Ella limpió.

—Porque yo sé cómo aplicar el correctivo.

Mamá vino corriendo a la habitación con una bolsa de ropa sobre el hombro
y una jarra de sangre en su mano. Porque no había suficientes personas en la
habitación.
Página 272

—¡Hola, querida! ¿Estás animada?


—Tan animada que puedo vomitar sobre cualquier persona —le aseguré.

—Oh, eres tan boba. —Ella rió, entregándome la jarra caliente de donante A
positivo—. Gabriel dice que sería mejor si tuvieras algo sustancial en tu sistema,
entonces estás recibiendo esa cosa sustancial ahora. Usa una pajilla para no arruinar
la pintura de labios. ¡Y no hagas eso cerca de ningún vestido!

—La última cosa que necesitamos es que anden por el corredor pareciendo
extras de La Masacre de la Sierra Eléctrica.

Ella se dirigió al baño para ponerse su vestido de madrina. Miré detrás de ella,
mi boca abierta.

—¿Será que mamá me entregó un vaso de sangre humana y luego hizo una
broma sobre una película de terror? —le pregunté a Jenny, que asintió con la cabeza,
toda espantada.

—¿No está en la lista de la Biblia, como uno de las siete señales del
Apocalipsis?

—Bueno, no en la versión King James —dijo Jenny.

—¡Ah! —dije, volviendo a la sangre en la jarra—. No seas graciosa mientras


estoy bebiendo. ¡Escupir sangre es grosero!

Andrea continuo maquillándome, mientras Jenny sujetaba mi cabello sobre


mi cabeza. Un par de ganchos, un poco de spray, y tenía un perfecto rodete para
sujetar el velo. Mamá salió del baño en un bonito traje gris.

—Bien, eso es apenas maravilloso, chicas. Hicieron un excelente trabajo.


Ahora, ¿por qué no bajan y comienzan ese regalo para Jane? Me gustaría ayudarla a
colocarse el vestido.

Mis amigos estaban dejándome… Sola… Con mi madre… Antes de una


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ocasión especial. No veía un buen final para mí. Tal vez ahora fuese el momento para
distraer a todas al revelar los verdaderos vestidos de damas de honor. La verdad, ya
sufrieron lo suficiente. Pero, entonces, todas salieron de la habitación como
obedientes traidoras, dejándome para la conversación más difícil del mundo, la de las
aves y las abejas.

No, ellas merecían esos vergonzosos vestidos amarillos.

Mamá cogió mi vestido de novia del armario y abrió el cierre de la bolsa de


vestuario. —Ahora, Janie, ¿tienes algunas preguntas que hacerme sobre esta noche?

—No, estoy muy clara sobre toda la ceremonia, mamá —dije, saliendo de mi
bata y yendo hacia el vestido que ella sostenía cuidadosamente abierto para mí.

—Sé que he sido un poco molesta con respecto a eso, pero realmente aprecio
todo el esfuerzo que pusiste en la planificación.

—Oh, lo sé. Nena. Pero quería preguntarte sobre la noche de hoy.

Me detuve un momento. Entonces, mi barbilla cayó.

Mamá continuó.

—Es que después de algunos años, ustedes dos se acostumbrarán uno con el
otro. Y una mujer casada, a veces, tiene que descubrir esfuerzos especiales, hum, para
mantener el interés de su irritado marido. Desde que los dos van a estar juntos para
siempre, tendrás que trabajar mucho más duro. Entonces, si necesitas algún consejo,
estoy aquí para ti.

La miré fijamente, incapaz de respirar lo suficiente como para responder.

—Tú sabes, si necesitas de algún consejo.

—¿El q-qué por qué diablos iría a ti para consejos sobre sexo? —balbuceé.

Ella se encogió de hombros cuando cerró la parte trasera de mi vestido.

—Bien, me casé con tu padre hace más de 30 años, y él está tan feliz como
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un…

—Para, mamá.
—Algunas veces a él le gusta cuando…

—Oh, Dios mío, ¿esta no es una situación en la que te pones histérica?

Jenny entró a la habitación, cargando una bolsa de terciopelo. Cuando ella


vio la expresión en mi rostro, comenzó a reír.

—¿Mamá intentó darte la charla sobre que las esposas necesitan aprender
trucos especiales, no es así? —ella preguntó, tratando desesperadamente reprimir la
risa (y fallando miserablemente).

—Solo estoy tratando de compartir un poco de sabiduría conyugal con ustedes


—dijo mamá, con las manos en las caderas—. Cabezas duras.

—Has sido marcada de listilla. Bienvenida a mi mundo —dijo Jenny. Hizo


una mueca y fue para el espejo a colocarse gloss.

—Ahora que ya has puesto a ridículo a tu madre —mamá dijo, mirándome


con firmeza—: —Te voy a dar tu regalo de bodas. —Ella abrió el joyero y sacó un
pequeño colgante de zafiro que perteneció a nuestra abuela paterna, abuela Pat. Con
cuidado lo colocó en mi cuello y lo cerró—. Tu abuela me dio esto para usar el día
de mi boda. Jenny lo usó en la suya. Y ahora tú la usarás en la tuya. Y ya que eres la
niña menor de la familia y Jenny no planea tener más hijos, quisiéramos que te
quedes con él.

—¿Pero qué sucede con los niños? Cuando ellos se casen, sus esposas podrían
quererlo. —Miré el rostro de Jenny con cuidado. La distribución de la herencia de la
familia había sido un gran problema de disputa entre nosotros a lo largo de los años.
Como ella realmente me inculcó más de una Biblia familiar. Pero parecía
perfectamente bien con la idea que este pequeño pedazo de historia familiar, yo lo
conservase.

—Vamos a esperar y ver si me gustan las chicas con las que ellos se casarán
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—dijo—. Entonces, eso significa que tu vestido es nuevo y tu collar es viejo y azul.
¿Qué puedes conseguir prestado?
—¿La máquina del tiempo para que pudiera volver antes de la charla de mamá
sobre sexo y nunca haber tenido que escuchar eso?

—¡Oh, tranquilas! —dijo mamá, palmeando mi hombro—. Te prestaré mi


pulsera —ella se quitó la pulsera de oro fino de su muñeca y la colocó en la mía—
.Ingratas, las dos.

—Ella hizo lo mismo conmigo el día de mi boda, solo que estábamos en el


vestuario de la iglesia, lo que fue mucho peor —dijo Jenny, estremeciéndose.

—¿No podrías haberme avisado?

—¿Dónde estaría la diversión si lo hubiera hecho?

—Creo que me gustaba más cuando ustedes dos no se llevaban bien —


murmuró mamá.

Jenny y mamá corrieron a verificar al novio y la tienda que hizo sus smokings.
Jolene y Andrea las acompañaron, por causa de los niños. Me volteé para mirarme
al espejo y suspiré. La verdad, parecía una novia. Mi cabello delicadamente
encuadrado con mi rostro, el color castaño desencadenando al gris pálido de mi velo.
Mis amplios ojos, de color miel avellana fueron sutilmente delineados y centelleaban
fuera de mi rostro como estrellas. Mi boca parecía suave y limpia. Andrea y Jenny se
superaron. Miré al espejo, incapaz de creer que la elegante novia, bonita reflejada en
él, era realmente yo.

—Pareces simplemente hermosa —Tía Jettie se materializó a mi lado,


mirando por encima del hombro al espejo—. Estoy muy feliz por ti.

—Gracias, tía Jettie. Estoy tan feliz que estés aquí conmigo hoy —le dije—.
Aunque no puedas estar en las fotos.

—Te amo mucho, Jane —dijo, sus labios temblando—. Quiero que lo
recuerdes, por siempre.
Página 276

—Yo también te amo, tía Jettie. ¿Estás bien?


—Estoy bien —me dijo—. Solo que siempre lloro en las bodas. Voy a bajar y
ver a Gibert antes que te bañe en ectoplasma. —Salió de repente de mi vista.
Frunciendo la frente, me giré para el espejo y me acomodé mi velo. Me gustaría saber
cuán lejos entraría hoy a la noche, antes de tropezar en algo o inadvertidamente
prenderme fuego. Escuché abrirse la puerta detrás de mí. Y dije—: Mamá, si vas a
intentar regalarme una copia del Kama Sutra, voy a saltar por la ventana.

Olfateé e inmediatamente sentí el aroma de grama, tabaco y aceite de motor.


Estaba sobrecargada con montones de pensamientos de pánico. Él tenía que sacar a
las mujeres de la casa. Él tenía que llevarme sin que nadie se diera cuenta. Fue pura
suerte estúpida haber conseguido uno de los uniformes de la empresa de buffet,
ahora solo tenía que golpearme y meterme en la bolsa, saliendo antes que Gabriel
note que su novia había sido raptada. Me volteé para encontrar a un hombre
corpulento en un mono azul oscuro que estaba en mi habitación. Sostenía lo que
parecía una bolsa de lona verde.

Esto no iba a terminar bien para mi vestido de novia.

Suspiré.

—Hola, Ray.

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Capítulo 18
Traducido por Vecina
Corregido por francatemartu

“Su cría estará tentada a acercarse a las personas conocidas en su anterior vida,
quizás para vengarse por alguna cosa. Ponga lo mejor de usted para mantener a su cría
alejada de eso. Caza, golosinas especiales, juegos de mesa, para impedírselo, lo que fuera
necesario.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

R
ay McElray tuvo algunos días difíciles desde que salió de prisión.
Tenía el mismo cabello oscuro y rizado, los mismos ojos castaños,
pero ahora había círculos oscuros bajo ellos y profundas líneas
arrugadas alrededor de su boca. Su rostro era un poco más pesado, hinchado por los
alimentos ricos en almidón del presidio.

—No sé de lo que usted está hablando, señora —dijo, su voz educada y


uniforme—. Pero le agradecería si se volteara despacio.

Suspirando nuevamente, abrí mi cuello y tiré de mi velo.

—Puedes salir ahora, ileso, o puedes quedarte y no te marcharás feliz.

Él dirigió su mano a la bolsa plástico y sacó lo que parecía ser un arma de


patata cargada con decenas de lápices.

—Creo que tengo una chance mejor que la esperada con esto.

Decenas de lápices recién afilados que estaban destinados directamente a mi


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pecho. Lo que cambió un poco las cosas.

—Déjame preguntarte una cosa. ¿Cuándo comenzaste a hacer esta cosa o qué
exactamente pasó por tu cabeza?

Se encogió de hombros.

—Principalmente pechos, cerveza, esto va a estar bueno, pechos, cerveza.

Me mordí el labio porque reír no parecía adecuado en este momento.

—Bien, eres honesto.

—No quiero arruinar el bonito vestido, mi señora, pero necesito de usted para
una cosa importante que planeé para su hombre. Entonces me gustaría que
permanezca quieta.

—Soy nuevamente el cebo. ¿Por qué siempre el cebo? —gemí. Por lo menos,
él era el secuestrador más educado que tuve hasta el momento.

—Naturaleza poética, ¿es así? —Ray preguntó, sonriendo casi con orgullo—
. La novia va a faltar el día de su boda. El novio está en marcha para rescatarla,
apenas para ser cortado él mismo. Es el tipo de cosas por las cuales escribían
canciones populares al respecto. Antes del country era todo… Brillante.

—No tengo idea que decían sobre los vampiros, pero yo no voy solo…

Él se acercó más, moviéndose despacio y con cuidado.

—Ahora, ahora, eso no tiene nada que ver con el hecho que eres una muerta-
viva. Diablos, te respeto como un predador. Pero también sé que una buena
predadora no puede ser separada de su compañero.

—Yo soy un vampiro y no un lobo gris.

Él sacó una aguja hipodérmica tapada del bolso.

—Bien, el hombre mató a mi hermano y tengo una venganza con él sobre


Página 279

esto. Si yo te tengo, tu Gabriel vendrá, sin todos sus amigos o aquellos vampiros
ninjas malditos que tienes colgado fuera de tu casa.
Él dio un paso adelante acercándose más, apretando el lápiz arma directo
sobre mi corazón.

—Por favor, no hagas esto —le imploré.

—Inclina la cabeza, si quieres mi señora —dijo Ray, deslizando la aguja en


dirección a mi yugular—. Estoy listo a pasarte un montón de tranquilizante para
caballos. Y no quiero esparcir ninguna materia arterial en tu hermoso vestido.

—¿Realmente no puedo hablar contigo sin eso? —le pregunté,


estremeciéndome mientras la aguja perforaba mi piel.

Él agitó su cabeza y reprobó tristemente.

—No temas.

Mi piel se calentaba mientras las drogas se movían por mi sistema a una


velocidad alarmante. Mi visión comenzó a nublarse. Y mis ojos se cerraban tanto que
mis rodillas se doblaron. Sentí las manos de Ray sostenerme antes de caer al suelo, y
una bolsa de tela cubriendo mi cabeza.

Odiaba ser la doncella en peligro.

Pensándolo bien, era realmente mala en eso. Siempre estaba contrariando a


mis captores. Yo decía algo inteligente como la mierda y acababan volviendo e
intentando matarme antes de lo previsto. Inevitablemente, terminaba con una herida
en la cabeza, y existen algunas contusiones que puedes sufrir sin que eso te afecte a
largo plazo.

Con eso en la cabeza, me desperté lentamente, estirando cada uno de mis


dedos, luego mis brazos y piernas. Eso fue extraño por sí solo, porque normalmente
me despertaba con los brazos atados a mi espalda. Pero parecía que Ray era un
perfecto secuestrador-anfitrión. Abrí mis ojos para descubrir que estaba encogida, en
una habitación sucia, en una cama de campaña. Mis muñecas y tobillos estaban
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atados con cuerdas elásticas. En principio, pensé que los cables estaban cubiertos para
que no irritaran mis brazos, pero luego vi que las piezas fueron envueltas en cadenas
económicas que parecían de plata. Si me giraba o moviera, las cadenas se tensarían,
deslizándose alrededor de mi atadura, y quemaría como el infierno cada vez más
dolorosamente mis brazos.

Limpié la garganta seca. Miraba y miraba alrededor de la sala vacía. Pensé


que podríamos estar en una cabaña de caza antigua. Los cazadores de ciervos
construían esas pequeñas cabañas en medio del bosque para que pudieran dormir al
aire libre un poco confortables, así caminaban para cazar sin tener que conducir. Era
principalmente, una disculpa para estar lejos de sus familias para poder ir al desierto
a beber y eructar competitivamente.

Este pedazo particular de paraíso parecía no haber sido usado por largo
tiempo. Las paredes eran de madera con metal corrugado que protegían del exterior.
Había una única ventana oscurecida en la pared opuesta. El piso estaba cubierto de
retazos de alfombra que las tiendas usaban de exhibición. Y había un calendario en
la pared con “Las camareras más calientes de Hooters desde 1998”.

Encantador.

La puerta se abrió, y Ray la atravesó. Se cambió el mono y estaba usando un


par de pantalones camuflados cortados y una remera con publicidad de los beneficios
de vacacionar en primavera en Daytona Beach. Tenía un par de guantes de box
brillantes en sus manos, lo que parecía… Improbable.

—Joder, pensé que todavía dormías —dijo, frunciendo la frente—. Todos


ustedes deben metabolizar el tranquilizante para caballos mucho más rápido que
nosotros.

—Discúlpame por decepcionarte. ¿Por qué mi rostro está dolorido? —


pregunté, estirando mi barbilla y haciendo una mueca de dolor.

—Bueno, te tenía cubierta con una bolsa y estaba apurado por salir de la casa
antes que tu familia lo notara. Y mi hombro se deslizó mientras estaba cargándote y
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descendiendo las escaleras, y…

—¿Me dejaste caer por las escaleras? —lloré.


—Bueno, ¡eres más pesada de lo que pareces! —exclamó.

—¿Cómo es que supuestamente eso me haría sentir mejor? —me quejé—.


¿Cómo es que las personas no notaron eso?

—Les dije que era ropa sucia —dijo él. Yo dudé, y él rápidamente agregó—:
Mira, realmente siento mucho esto. —Ajustó mis cuerdas elásticas, teniendo cuidado
de estar fuera de mi alcance.

—¿Cómo has seguido a Gabriel tan a fondo? —le pregunté—. ¿Cómo sabes
que él mató a Bud?

Él colocó una silla de campaña cerca de la cama.

—En cuanto salí de prisión, fui al establo a ayudar con los ciervos de Bud. Leí
el artículo en el periódico sobre su muerte, vi el informe forense. No me importa lo
que el médico forense diga, no hay ninguna chance que ese tipo de daño ocurra solo
por una caída de un árbol. Bud y yo elegimos ese árbol nosotros mismos cuando
construimos el establo de venados. No había putrefacción, ni debilidad. No había
manera de que caiga. Hubo, obviamente, algún tipo de fuerza sobrenatural en ese
trabajo. Entonces, me preguntaba ¿que podría ser lo suficiente fuerte para empujar
más de un árbol? Al principio, pensé que podría ser un Pie Grande. Pero muchas
personas habían intentado cazar ese bastardo y llevan un montón de equipamiento
de rastreo que no estaba a mi alcance. Era más inteligente trabajar con monstruos
que podía localizar y eliminar como sospechosos.

—Creo que eso me ofende de formas diferentes.

Me ignoró.

—Entonces fui hasta Cellar. Sabía que era un lugar donde los vampiros iban,
entonces pasé algunas noches allí, mantuve mis oídos bien abiertos. Y antes que tú
lo supieras, escuché esa historia sobre algunos vampiros tontos que empujaron un
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árbol encima de un cazador borracho. —Él sonrió, con amarga expresión de


alegría—. Creo que para ustedes, eso revitaliza con flores y chocolates, ¿no es así?
—Tú no entiendes…

—¡Yo no tengo que entender! —gritó, poniéndose de pie tan rápido que la silla
cayó hacia atrás—. Tu novio mató a mi hermano por ti, entonces tú lo verás morir.
Mientras él se desintegra en polvo, va a mirar tus ojos y saber que su mentira de vida
eterna y la de todos los vampiros termina evaporada en nada. Que vas a vivir para
siempre sin él y, probablemente, comenzar a follar con algún otro vampiro dentro de
pocos meses… —Miró hacia abajo cuando vio que estaba horrorizada—. Siento
mucho mis palabras, mi señora.

—Bien, yo siento mucho haber explotado el ómnibus —dije—. Aunque estoy


segura que armaste eso tú solo.

—No se preocupe por eso. Abandoné ese lugar apenas sus hombres me
siguieron del bar de strip. Comencé a vivir aquí en la cabaña de caza de Bud.

—Tú esperabas que pudiéramos ver el cuerpo, accidentalmente explotar todo,


y asumir que tú estabas muerto —le pregunté.

—Sí, señora. Tomé el cuerpo de la morgue del hospital. Se sorprendería con


lo que las personas te dejan hacer cuando usas un uniforme.

—Y ahora estoy agradecida por no tener necesidad de usar nunca más el


sistema de salud —suspiré—. Sabes, me estás manteniendo de rehén, así que creo
que puedes llamarme Jane. Todos los otros villanos lo hacen.

—Jane, entonces.

—Y para que conste, no voy a estar follando con algún otro vampiro tan
rápido —le dijo a él—. Tengo la sensación que si tú me fuerzas a presenciar la muerte
de Gabriel, probablemente usaría los próximos meses para cazarte y exhibiría tu
muerte en el granero de ciervos.

—No te voy a obligar a eso —prometió.


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—No entiendo. No entiendo cómo puedes vivir con tanto rencor en tu vida.
Pareces ser una persona razonablemente inteligente. ¿Qué te hace pensar que no hay
problema en hacer eso?

—Porque si yo no lo hago, seré como todo el mundo. No tienes idea de cómo


es crecer de la manera que yo lo hice. Un McElray, un caso de caridad, un perdedor.
Mi madre y mi padre fueron a prisión antes que comenzara la escuela. Nadie
esperaba nada bueno de mí. Diablos, todo el tiempo, me trataban como algo especial
solo cuando jugaba al fútbol. Pero Bud siempre estaba allí. Cuando las personas
susurraban cuando pasábamos por el supermercado, mantenía su mano sobre mi
hombro. Cada juego que jugué, estaba en las gradas. Y sí, soy consciente que él no
era perfecto. Era un alcohólico y un jugador, y no tenía un trabajo fijo vaya uno a
saber desde cuanto tiempo. Pero si dejo a tu novio impune, entonces eso significa
que caí en él, como todo el mundo hace.

—Mira, yo sé que piensas que estás haciendo todo esto por Bud, pero tienes
que entender…

—No más conversaciones —gruñó de repente. Tiró otra jeringa de su bolso y


la clavó en mi cuello. Grité cuando forzó los medicamentos en mi vena, enviándome
una sensación de quemazón debajo de mi piel.

—Gilipollas —murmuré mientras caía en la inconsciencia.

Mis ojos se abrieron. Gabriel estaba de pie sobre mí, desatando mis manos, su
expresión sombría.

—Hola, querido. Estoy feliz de verte —me arrastré—. No, espera, no deberías
verme con mí vestido… da mala suerte.

—Te desafío a intentar encontrar peor suerte que la nuestra Jane.

—Buen punto —murmuré. Miré alrededor de la sala oscura—. ¿Dónde está


Ray?

—Esperándome fuera. Dijo que me dañaría más si yo tuviera la oportunidad


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de hablar… ¿Te ha hecho daño?

Moví mi cabeza negando y me arrepentí. Mi cabeza dolía mucho.


—No intencionalmente. Es muy educado para ser un secuestrador. Odia tu
culo, sin embargo. Encuentra mi vestido bonito.

—Es deslumbrante querida —me aseguró, apartando mi cabello despeinado


de mi rostro hacia mi espalda.

—Llévame a casa.

—Ahora —prometió.

—¿Cómo me has encontrado?

Frunció la frente.

—Ray me dejó una nota muy útil en su vanidad. Dijo que estarías muerta a
menos que yo encontrara esas coordenadas del GPS en una hora.

—¿Fuiste directo a una trampa? ¿Ese no es mi trabajo?

—No fue exactamente una trampa —dijo él cuando me senté. Era como nadar
por la superficie de una piscina de oscuridad, mi cerebro limpiando los últimos
resquicios de nebulosa y, finalmente, entrando en foco—. Y él dejó un mechón
considerable de su cabello atrás como un incentivo.

—¿Cómo considerable? —pregunté, sintiendo la parte de atrás de mi cabeza


y encontrando un chichón del tamaño de una bola de golf en mi cuero cabelludo—.
¡Maldición, Ray! —Gabriel me paró sobre mis pies y me sostuvo de mis codos
cuando me tambaleé. Sentí un tirón, bajo y pesado en mi falda y escuché una rotura
de tela. Yo gemía. Mi dobladillo se enganchó con un clave del piso.

—¡Oh, vamos! —lloré.

Me di la vuelta, tratando de soltar mi falda y lancé un grito ahogado cuando


la tela se rasgó aun más, dejando un hueco que casi llegaba a mi cuello. Miré hacia
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arriba, horrorizada con lo que había hecho con el vestido sustituto. Dudaba que
pudiera convencer a las tías de Jolene a hacer un segundo.
—Nosotros podemos…

Tomé su rostro entre mis manos y lo besé profundo.

—No. Sin aplazamientos. Sin retrasos. Los dos sabemos que nuestro
casamiento sería así, de una forma u otra. Realmente me quiero casar contigo.

Él rió y me besó.

—Te amo. Y cuando salgas, quiero que busques a Dick tan rápido como
puedas. Zeb desaceleró un poco, pero debe estar aquí en cualquier momento. Él te
llevará a casa. Te encontraré allí en cuanto pueda.

Lo miré especulativamente.

—¿Realmente crees que voy a comprar eso y arrastrarme fuera de casa para
esperar por ti como una aspirante a Scarlett O’Hara?

—Bueno, el vestido es el apropiado.

—No intentes distraerme con tus imprecisiones históricas intencionadas —


insistí—. Ahora, me dices lo que está sucediendo.

—Ray quiere matarme.

—Ok, ¿entonces cuál es el plan?

—No tengo uno —confesó—. Es una persona que me quiere muerto. Él quiere
que tú veas mientras me mata. Y no va a parar hasta conseguirlo. Va continuar
viniendo tras de ti. No puedo dejar que eso suceda.

—Entonces, ¿tu plan es dejar que Ray te mate?

—Si no consigo matarlo en el combate mano a mano, sí. Y dada su


impresionante variedad de armas improvisadas, creo que tiene una gran chance de
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lograrlo.

Me burlé.
—Es el plan más estúpido que escuché. Zeb podría sugerir un plan mejor que
este.

—Jane, solo estoy intentando prepararte…

—¡No! No acepto eso. ¡No! —grité. Lo empujé cuando pasé a su lado, mi


vestido arruinado arrastrando detrás de mí cuando golpeé la puerta de la cabaña para
abrirla. Ray estaba esperando fuera, su arma lápiz amarrada a la pierna. Cuando él
vio Gabriel y a mí salir, apuntó su escopeta que sostenía hacia mi garganta cuando
me acerqué a él.

—Ray, ¿qué diablos estás haciendo? —exigí.

—Jane, sé que estás enojada, pero si te acercas más, voy a explotar tu cabeza.

—Vas a necesitar más que esa escopeta, Ray —gruñí.

—Está cargada con balas de plata —Gabriel murmuró.

—Bien, creo que eso significa que no podemos ser más amigos —le dije—.
Mira, sé que estás mal por Bud…

—¿Mal? ¡Nightengale mató a mi hermano! —Ray gritó, volviéndose hacia


Gabriel—. Ni intentes negar eso.

—Estás en lo cierto —Gabriel dijo, gentilmente empujándome fuera del


camino—. No voy intentar negarlo. Yo lo maté. ¿Pero tú sabes lo que tu hermano
hizo?

—¡No importa! Es una cuestión de honor.

Gabriel limpió la garganta, empujándome más lejos con un movimiento de


sus caderas.

—Voy a intentar colocar esto en términos que entiendas. Él mató a mi mujer.


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Ray me miró, como para confirmar. Yo asentí.


—Mentiroso. Eres un maldito mentiroso —gritó, el caño de su arma
moviéndose peligrosamente cerca de la cara de Gabriel—. Bud fue un montón de
cosas, pero él no lastimaría a una mujer. No era de ese tipo.

—No, pero era del tipo alcohólico y entonces hacía algo estúpido, ¿no es así?
—Gabriel rebatió—. Él le disparo. Estaba bebido. Pensó que era un ciervo. Y le
disparó a ella. Y entonces simplemente se fue y la dejó morir. Solo la dejó, como un
animal, para morir sola en la oscuridad.

—¡Estás mintiendo! —él rugió—. Él no haría eso… Bien, él podría. Ah, ¡a


quién le importa! El punto es, tú mataste a mi hermano. ¡Y ahora voy a matarte!

—¡Oh, vamos, Ray! —lloré.

Ray avanzo sobre Gabriel. Me interpuse en su camino, colocando una mano


en su pecho, deteniéndolo. La otra mano la tenía ocupada empujando a Gabriel.

—Jane, sal del camino.

—Gabriel, para con eso. ¡Él es demasiado burro para matar! —grité.

—¡Hey! —Ray dijo, su tono enojado mientras se movía contra mi empuje.

—Ray, estoy intentando ayudarte aquí —siseé, empujando a los dos unos
pasos hacia atrás—. Mira, no estoy defendiendo lo que Gabriel le hizo a Bud. En
verdad, cuando me enteré de esto, le di un buen golpe.

Ray arqueó una ceja y se inclinó hacia un lado para poder sonreírle a Gabriel
con sorna.

—¿Dejas que tu mujer te golpee?

Gabriel puso los ojos en blanco.

—¿Conoces a mi novia?
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Aclaré mi garganta incisivamente, y reorienté su atención hacia mí.


—Me llevó mucho tiempo superar mi parte sobre la muerte de Bud. Me sentí
responsable. Por favor, no me hagas responsable de tu muerte, también. Porque él te
matará. No importa lo que le lances. No importa lo que hagas. Si tú me pones en
peligro, te matará. Tengo la sensación que tú harías lo mismo. No coloques más
sangre en mis manos. Por favor. Tú no tienes estómago para esto.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque el tipo de hombre que quiere proteger el vestido de novia de una


chica no mata a alguien a sangre fría. Podrías haberme matado en la casa, pero
dejaste una pequeña cantidad de cenizas para que Gabriel me encontrase. Diablos,
mismo cuando le disparaste una flecha, erraste el tiro. Después tuviste chance de
matarnos, Ray. Tu corazón no es así. Siento mucho que perdiste a alguien a quien
amabas. Gabriel hizo lo que hizo porque Bud me lastimó, porque él creía que estaba
protegiendo personas que Bud podría lastimar. Y sinceramente, tú intentaste
ejecutarme en el suelo, golpeaste a un chico, y tuve que transformarlo en un vampiro.
Somos prácticamente iguales.

—¿De qué estás hablando?

—El sedan viejo que alcanzó a Jamie Lanier al frente de mi tienda. Tú estabas
al volante.

Ray miró ofendido.

—Eso nunca sucedió.

—Tengo problemas en aceptar eso.

—A mi no me importa lo más mínimo lo que tú creas —él respondió—.


Nightengale mató a la única familia que me quedaba. Es una deuda de sangre, y tiene
que ser saldada.

Suspiré.
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—Bien, si eso es verdad, entonces tú podrías matarme también. Porque yo voy


a tener que ir detrás de ti. Y así sucesivamente hasta que todos los que amamos sean
apenas daños colaterales de este resentimiento. Vamos a terminar, por favor.

—¿Por qué?

—Porque no puedo lidiar con otra lucha mortal. Parece que las tenemos una
vez por año, últimamente, y no es una tradición que quiero continuar.

—No puedo soltarte ahora. Intenté matarte… un montón de veces.

—Al contrario de lo que las películas intentan hacerte creer, es realmente


mucho más difícil hacerlo —le dije un poco simpática.

—Sí, bien, no puedo volver atrás. No puedo simplemente olvidar. ¿Qué tipo
de hermano sería? No sería capaz de vivir conmigo mismo si lo dejo. Y no es como
si los vampiros fueran conocidos por su manera de perdonar todo. Mierda,
Nightengale, yo secuestré a tu mujer. El día de la boda. Diablos, aunque me dejaras
vivir, ella probablemente me mataría solo por eso.

Mientras Gabriel discutía con él sobre mi falta de deseo en los habituales


caminos de la venganza femenina, Zeb y Dick irrumpieron en el claro.

—Jane, ¿te gustaría saber que vas a recibir en Navidad este año? —Dick
preguntó cuando Zeb sopló y bufó al lado de él—. Nosotros vamos a colocarte uno
de esos chips LoJack bajo tu piel, como hacen con los perros. Eso reducirá nuestro
tiempo de búsqueda.

—Lo tomaría como un insulto, pero claramente, lo merezco —respondí—.


¿Dónde están Andrea y Jolene?

—En tu casa, sujetando a tu madre —dijo Zeb—. Las convencimos que era el
uso más lógico de su fuerza y no una cosa totalmente sexista.

—¿Este es Ray McElray? —Dick preguntó incrédulo.


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—¿Lo conoces? —le pregunté.

—Oh, seguro, lo veo en la Adega todo el tiempo. Se llama Scooter —dijo él—
. Un buen jugador de billar, pero una mierda en los dardos.

—Entonces, ¿pasaste mucho tiempo con este hombre recientemente?

Se encogió de hombros.

—Claro. Me mantuve en línea la mayoría de las veces, desde Andrea, pero


todavía me gusta salir a beber una cerveza y visitar Norm de vez en cuando.

—Déjame hacerte una pregunta, Dick. Durante esas actividades de unión tan
varoniles, ¿has bebido un poco?

—Por supuesto —dijo Dick.

—¿Siempre beben lo suficiente para contar cosas sobre sus amigos? —le
pregunté, su rostro reflejando que me entendía—. ¿Tal vez hablar sobre esa pareja
asquerosamente feliz que sabes que no va a parar de hablar sobre el hecho de que la
primera vez que tuvieron relaciones sexuales resultó de una discusión que tuvieron
sobre ese hombre empujando un árbol sobre un patán borracho?

La cara de Dick se volvió verde y pálida, casi exageradamente.

—Nunca más voy a beber —prometió—. Janie, lo juro, no lo sabía. No haría


nada para arruinar mi amistad con ustedes dos. Tú, Andrea y Spazzy McGee son mi
familia. No tuve esto durante mucho tiempo.

—Lo sé —apreté su mano—. Ahora solo tenemos que convencer a Gabriel.

Dick carraspeó y se colocó entre Gabriel y Ray mientras ellos discutían sobre
la mejor forma de resolver su deuda.

—¿Qué tal un duelo de pistolas? —él sugirió.

Lo miré.
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—¿Qué?

—Estás en lo cierto, Jane —admitió Zeb—. No es justo que Gabe sea capaz a
sobrevivir a tiros y todo. ¿Lucha de cuchillos? No, aun no es deportivo.

—¿Cómo es que eso de ayuda? —le exigí—. ¡Eres el peor buen hombre de
todos!

—Neutralizando la situación —murmuró Dick, antes de decir alto—: Tienes


razón, Jane. Un duelo a muerte no sería justo, no importa que arma utilizaran.
Gabriel tendría clara ventaja. Es más rápido, más fuerte. Incluso con su arma lápiz
Ray, la que es increíble, a propósito, no tendrías la menor chance. Entonces, dejamos
que ustedes se golpeen durante un rato. Gabriel siente que ya sufrió por lo que hizo.
Ray defiende el honor de su familia. Todo el mundo desaparece en el momento que
Gabriel y Jane se unen. Diablos, los chicos probablemente estarán ligados de por vida
al momento en que terminen de pelear. Golpearse es una manera de hacer eso.

—¿Por qué somos amigos? —le pregunté, solo para que él me de aquella
sonrisa enloquecedora.

—Estoy dentro —dijo Ray—. Tu amigo tiene razón, es la forma más honrosa
de caer sobre él.

Gabriel levantó una ceja.

—¿En verdad?

—¿En verdad? —repetí—. ¿Saldaremos la deuda con los puños llenos de


sangre?

Ray asintió.

—Sé que probablemente no tengo chance de mandarte al infierno


golpeándote. Y no puedo garantizar que no intente estacarte. Pero creo que golpear
ese lindo rostro más y más, me hará sentir mejor.

Gabriel levantó los hombros.


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—Todo bien, entonces.


—Los chicos son tan estúpidos —suspiré.

Gabriel movió sus pies. Tomé sus manos con las mías. Su boca fue
presionando una fina línea.

—¿Realmente no puedo hablar contigo sobre esto? —le pregunté—. Quiero


decir, deberíamos estar casados, oh, hace una hora.

—Creo que esta es la única cosa que va a resolver esta situación.

—Bien, estaré aquí —murmuré, apoyándome cautelosamente en un cercano


árbol—. Intentando resolver el enigma del ego masculino y como puede ser curado.

—Sin morder —dijo Dick, de pie entre los dos como Mills Lane en Celebrity
Deadthmatch—. Sin utilizar garras. No hagan trampas. Sin objetos de madera
escondidos. Luchan hasta que alguno diga basta.

Amigo, me apoyé mejor.

Ray y Gabriel giraron entre sí, estirando sus cuellos en un extraño modo de
pollo, masculino, que es hecho tanto para estirar las vértebras como para intimidar
al adversario haciéndolo pensar que tú vas a lanzar un beso para él sin previo aviso.
Intentaron ser impresionantes, para mostrarse uno al otro con acrobacias y
combinaciones extravagantes. Ray tenía obviamente pasado tiempo en el gimnasio
de la prisión y creó alguna fuerza impresionante en la parte superior del cuerpo. Pero
aún no era adversario para la velocidad y agilidad de Gabriel.

En un momento, Gabriel lo derrumbó sobre la tierra, donde Ray golpeó la


cabeza en una piedra. Gabriel fue a ayudarlo, y Ray utilizó la desconcentración para
apuñalar el pecho de Gabriel con una rama de árbol partido. Grité en advertencia.

Para que sepan, cuando alguien está luchando, gritar su nombre y distraerlo
no es una buena idea.
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La rama perdió el objetivo, hundiéndose algunos centímetros debajo de la


clavícula de Gabriel. Él gritó, la sacó y golpeó a Ray en el rostro. Y entonces Gabriel
pateó a Ray de encima de él. Finalmente, rodaron apenas golpeando sus caras uno a
otro. Yo me aburrí y comencé a intentar arreglar los daños en mi vestido.

Gabriel lanzó a Ray contra un tronco de árbol cercano.

—¡Hey! —exclamé—. Mantente deportivo, él es solo un humano.

Gabriel protestó:

—Él me dio una patada en…

—¡Eso fue un accidente! —Ray chilló, curvándose jadeante para recuperar el


aliento—. Tú me empujaste, y mi pie se resbaló.

—En serio gente, ¿podemos terminar con esto? Me gustaría casarme esta
noche —exigí—. Ray, ¿sientes que tu honor familiar fue vengado?

—Espera un minuto —dijo Ray, dando un último y duro suspiro. Él se giró y


pateó a Gabriel, acertando en la ingle. Gabriel gruñó y cayó de rodillas.

—Eso va a interferir en los planes de la luna de miel —dijo Zeb, moviendo la


cabeza. Lo miré. Levantó sus manos en defensa—. Bien ¡es eso!

—Eso fue a propósito —le dijo Ray a Gabriel mientras lo ayudaba a


levantarse—. Me siento mejor ahora.

—Estoy tan feliz —Gabriel gimió, apoyando las manos sobre las rodillas para
permanecer de pie.

—Y yo decidí que nosotros somos iguales —dijo Ray. La expresión de


esperanza de Gabriel fue destruida cuando Ray agregó—: Si tú me transformas.

—¿Perdón?

—Quiero ser un vampiro —dijo Ray—. Pensé sobre esto antes. Pero luego de
ver lo que ustedes son capaces de hacer, como se mueven, cuan rápidos son, yo
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quiero. Y no me queda ninguna familia, ninguna razón para permanecer humano. Y


quiero ser lo que tú eres. Y creo que me debes eso.
—Uau, eso suena como una buena razón para que el Consejo realmente se
enfade con nosotros —dije.

Dick habló:

—De hecho, mientras Ray esté entrando voluntariamente y se comporte


después de transformarse, el Consejo no debería tener ningún problema con eso.

—Mira esto de este modo, es una vida por una vida —Ray imploró—. Tú le
quitaste la vida a mi hermano. Me estás dando otra a cambio.

—Tu hermano le quitó la vida a Jane —Gabriel rebatió.

—Que tú devolviste cuando la transformaste —dijo Ray—. Haz lo mismo


conmigo. Equilibra todo.

—Ya tengo un adolescente corriendo alrededor de mi casa. No creo que pueda


lidiar con un renegado patán, también —le dije.

—Yo haré eso —habló Dick. Lo miramos a él, sorprendidos—. Ray,


encontrarte fue mi culpa. No pude mantener mi boca cerrada. Gabe, sabes que nunca
haría nada para poner a Jane y a ti en peligro. —Gabriel levantó una ceja incrédulo
hacia él—. Ok, bien, sabes que nunca haría nada para poner a Jane en peligro. Pero
déjame hacer esto. Déjame compensar mi error. No puedo lidiar contigo enojado
durante cien años más. Tienes las manos ocupadas con Jamie, y yo creo que sería
una buena elección que fuera el Creador de Ray, de cualquier manera.

—Él tiene un punto —le dije—. Si alguien puede ser más tortuoso que Ray,
ese es Dick.

—¿Esta es realmente la única alternativa que nos das? —Gabriel preguntó.

Ray lo consideró por un momento.


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—Sí. Es medio poético. Me gusta. Y Bud probablemente pensaría que es muy


gracioso.
—Dick, ¿estás seguro de eso? —le pregunté—. Este es un compromiso a largo
plazo. No quiero que te sientas obligado por mi causa.

—Es lo menos que puedo hacer —dijo Dick—. Y voy a mantener mi promesa.
Voy a parar de beber… tanto. No más bares. No más negociaciones dudosas con
personas sombrías.

—Dick, no queremos que tú hagas esto. Negociaciones dudosas con personas


oscuras hacen de ti quien eres. Nosotros no queremos cambiar eso. Solo que quizás
evites hablar sobre nuestra vida sexual con borrachos en el Cellar. Eso sería un paso
en la dirección correcta. Y tal vez conducir tus otros negocios en un café o en otro
lugar donde haya personas sobrias. El Consejo gusta de utilizar el Cracker Barrel.

—Entonces, ¿cuándo harás eso? —Zeb preguntó.

—Ahora —dijo Ray—. No quiero esperar. Podría perder el coraje.

—Me parece que tenemos que llegar a un lugar —dije, sacudiendo la cabeza
en dirección a River Oaks.

Dick dio un golpe en mi brazo, intentando tranquilizarme, pero fallando


miserablemente.

—En verdad, yo puedo transformarlo ahora, dejarlo en casa para esperar el


cambio y luego estar en River Oaks mientras tú te limpias y vuelves tu rostro a la
normalidad.

Sobre mi hombro, vi a Zeb y Gabriel agitando los brazos frenéticamente y


moviendo la cabeza. Me giré hacia ellos.

—¿Qué quieres decir?


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Capítulo 19
Traducido por Vecina
Corregido por francatemartu

“Nunca subestimes el desarrollo de tus niños. Ellos pueden tener un conjunto de


habilidades que pueden sorprenderte.“

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

—N
o está tan mal —Gabriel me dijo, colocando el brazo
alrededor de mi cintura y llevándome para el fondo
de la casa. Habíamos conducido con cuidado
alrededor de una docena de autos estacionados al frente para evitar que nuestros
invitados me vieran:

a) en presencia de mi novio y,

b) con apariencia de haber pasado por una picadora de madera. Gabriel no


me dejó mirarme en los espejos retrovisores del coche, y cada vez que parecía que iba
a conseguir mirarme en el reflejo de una ventanilla, Zeb tapaba mis ojos con las
manos desde el asiento trasero. No tomé eso como una buena señal.

Mis peores temores se confirmaron cuando Gabriel me llevó hasta la cocina


para encontrar a mi familia sentada a la mesa.

—¿Qué has hecho? —Mamá y Jenny hablaron al mismo tiempo.

—Estoy bien, lo juro —respondí.

—Oh, Dios mío, Jane, ¿has estado luchando con osos? —mamá gritó,
corriendo hacia mí.
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—Sí, mamá, utilicé un poco mi tiempo del casamiento para prepararme para
luchar contra algunos osos. Creí que una sesión de manicuría-pedicuría no sería
necesario —le dije mientras ella inspeccionaba lo que yo sospechaba seria un labio
cortado y un ojo negro formado cuando me caí sobre mi rostro. Aparentemente, los
tranquilizantes para caballo debilitaban nuestro flujo sanguíneo y por lo tanto,
nuestra capacidad de curar.

—¿En verdad? —Jamie preguntó, sonriendo con malicia.

Jenny se tomó un momento para considerar mi comentario.

—Sí, ella está bien.

—Tenemos casi tres horas de retraso. Jolene y Andrea ya inventaron todas las
historias posibles e inimaginables para ganar tiempo, e Iris mantuvo el bar abierto
con bebida libre. ¿Qué le debemos decir a la gente ahora? —papá preguntó.

—Podríamos decirles que ella estaba ajustando su velo y se cayó de una


ventana del segundo piso, pero que va a estar lista en pocos minutos —sugirió Zeb.

—¡Hey! —le hice una mueca.

—Las personas que te conocen lo creerían —dijo mamá.

—¡Hey!

—Podemos convencerlos que Gabriel intentó abandonarte en el altar, pero


que tú conseguiste alcanzarlo —Jolene dijo brillantemente mientras entraba a la
cocina. Ella hizo un sonido de desaprobación por mi vestido dañado y besó mi rostro.

—Fueron ese tipo de declaraciones que te colocaron dentro de ese vestido.

—Estoy feliz que estés bien —Jolene dijo, poniendo los ojos en blanco.

—La venganza fue lo que nos colocó en estos vestidos —Andrea bufó—.
¿Dónde está Dick?
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—Estará aquí en seguida —le dije—. Zeb y Gabriel pueden informarte.

Zeb me dio un golpe antes de ser empujada para las escaleras por mamá y
Jenny.

—Vamos a darles una explicación que no termine avergonzándote.

—Gracias —dije, mirando por encima de mi hombro a Gabriel—. ¡Te amo!

—¡Te amo! —él gritó, cuando llegué al segundo piso.

En mi habitación, Jenny sacó el vestido con cuidado sobre mi cabeza y se lo


entregó a Jolene, que ya estaba con la aguja preparada con hilo gris en su mano.
Mamá sacó una colección impresionante de paños húmedos de su bolso, desde
sacamanchas hasta desmaquillantes.

—Nosotras podemos arreglar esto.

Me giré hacia el espejo y grité. Mi ojo morado y el labio cortado estaban


lentamente volviendo a la normalidad, pero había una mancha de sangre seca al
costado de mi boca y una enorme mancha de rímel en mi mejilla. Mi cabello parecía
como si hubiera sido atacado por un tejón.

Mamá ya había comenzado a quitar los ganchos de mi cabello. Jenny estaba


limpiando la sangre y el rímel con una toallita desmaquillante. En unos minutos, ella
había puesto una nueva camada de maquillaje y pintado mis labios y había reaplicado
mi maquillaje en los ojos.

—Jem, ¿recuerdas todas las veces que le pregunté a Dios por qué había sido
castigada con una princesa maldita y vanidosa como hermana?

—Claramente —respondió secamente.

—Retiro todo lo que dije.

Con tres horas de retraso, un poco despeinada y con un rasgón discretamente


remendado en el frente de mi vestido de novia, fui llevada para el jardín por mi padre
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y a las manos de mi futuro esposo. Andrea, Jolene y Jenny habían sido libradas de
sus horribles vestimentas color limón y ahora estaban vestidas con buen gusto con
vestidos grises con cinturas imperiales y fajas. Estaban tan aliviadas que ni tuvieron
tiempo de enojarse conmigo por mi ardid.

Milagrosamente, Dick estaba esperando en el altar con el resto de la fiesta de


casamiento, habiendo conseguido vestirse con su camisa del smoking vintage a
tiempo. Explicó más tarde que había quedado con un poco de sangre de Ray en su
ropa de ceremonia, pero sabía que le gustaba hacerme divertir. Jamie estaba allí,
sosteniendo la correa de Fitz. Zeb estaba codo con codo con Gabriel, con su sonrisa
brillante. Parpadeé para él mientras caminaba lentamente por el pasillo.

Por voluntad de mamá, invité a todas las tías, tíos y primos. Y para mi sorpresa
infinita, todos vinieron, con una excepción esperada. Jenny me dijo que la prima
Junie había boicoteado la ceremonia, por principios. Creo que el principio era que yo
estaba muerta, y a pesar de eso me iba a casar antes que ella. Pero el resto de mis
parientes saludaba alegremente a los costados del pasillo, lo que significaba que
Gabriel podía anticipar el discurso de recepción de casamiento tradicional del Tío
Dave y del Tío Junio, titulado “Si tú dañas a nuestra chica vamos a patear tu trasero”
Solo que esta vez, ellos agregarían: vampiro o no.

Papá colocó mi mano en la de Gabriel, y él sonrió para mí. Parecía tan bonito
en su saco antiguo, ningún indicio de su herida en la mejilla. Me gustaría decir que
recuerdo cada detalle de la ceremonia, pero todo lo que recuerdo es mirar los ojos de
Gabriel y sonreír como una idiota. Me alegre de haber escogido votos simples, porque
dudo que pudiera repetir otra cosa que no sea ¡Sí!

El tío de Jolene nos declaró marido y mujer, y prácticamente corrió por el


pasillo cuando nuestros amigos y familiares nos arrojaron pétalos de flores blancas.
Cerca del árbol, tía Jettie y el Sr. Wainwright aplaudían y gritaban más alto que los
vivos.

Luego de la ceremonia, estuvimos despiertos toda la noche al verdadero estilo


vampiro. Felizmente, los invitados humanos habían estado ocupados con la cena
planeada mientras yo estaba —indispuesta—, por eso fuimos capaces de pasar
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directamente a la parte divertida. Los faroles colgados sobre el jardín, su suave luz
brillando sobre nosotros mientras reíamos y bebíamos. Gabriel y yo no comimos
torta, pero la cortamos para los invitados humanos. Finalmente, cuando los dedos
rosados de la aurora se arrastraban por el horizonte, estábamos listos para ir a
descansar.

No habíamos planeado partir hasta la noche siguiente. Quería que mi primera


noche como mujer casada fuera en River Oaks. Saludamos desde el balcón del frente
de la casa cuando los invitados humanos partieron. Desacostumbrado a estar
despierto hasta tan tarde, Jamie subió las escaleras semiconsciente, segura que se iba
a desmayar antes de encontrar un lugar oscuro. Mamá prácticamente tuvo que ser
llevada hacia el auto, mientras Jenny estaba bien y, alegre, e intentó persuadir a Jolene
y Zeb de encontrar un club nocturno. O tal vez un Denny.

—Y así, mi adorable esposa, has tenido un casamiento diferente a la mayoría.


—Gabriel rió, llevándome al último giro sobre el porche.

—Sí, tan pocos casamientos comienzan con un duelo y un acuerdo de sangre


entre vampiros —dije—. ¿Será que Ray sobrevivió al proceso?

—Dick dice que él está descansando confortablemente en su casa.

—Espero que Andrea no esté enojada con él —le dije—. Ella básicamente va
a tener que aguantar a dos Dicks.

—Tengo la sensación que ella va a entender.

Giramos para encontrar a Tía Jettie y el Sr. Wainwright esperándonos en la


puerta del frente. Parecían nerviosos y tristes, nada parecido con alguien que acababa
de asistir a un casamiento tan esperado. Subí con cuidado los escalones, levantando
mi vestido para evitar pisarlo y caer de cara contra el piso.

—¿Todo está bien? —pregunté—. Parecen un poco extraños esta noche.

—Jane, es hora de irse —tía Jettie dijo suavemente.

—Bien, no partimos hasta mañana en la noche, pero estaremos de vuelta en


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una semana.

La palma fría y traslúcida del Sr. Wainwright cayó sobre mis manos
entrelazadas.

—No, querida, es hora de partir.

Gabriel pasó el brazo por mi cintura, balanceé mi cabeza.

—¿Ir para dónde?

—Bebé, es hora de seguir adelante.

—Pero… ¡pero no! —exclamé.

Elocuente, lo sé.

Tía Jettie sonrió gentilmente.

—Sabíamos hace algún tiempo que queríamos ver lo que está del otro lado.
Pero no me habría perdido por nada este gran día, por eso nos quedamos. Ahora he
visto todo lo que siempre quise ver. Tú eres feliz. Eres exactamente lo que necesitas
ser y estás exactamente donde precisas. Y yo ya no pertenezco aquí. No tengo miedo
de lo que viene. Estoy ansiosa para ver lo que me está esperando. Y Gilbert dice que
vamos a poder estar juntos si nos concentramos lo suficiente uno en el otro.

—¿Es por eso que estuvieron tan distantes? ¿Por qué estuvieron tanto tiempo
lejos de casa? ¿Querían que nos acostumbráramos a no tenerlos cerca?

Ellos asintieron.

—Pero voy a sentir su falta —susurré mientras ella pasaba la mano por mi
cara.

—Querida, eres una mujer adulta ahora. No necesitas de una boba mujer vieja
por aquí.

—No, pero yo quiero esta boba mujer vieja por aquí —protesté—. ¿No es
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mejor?

Ella entrecerró los ojos hacia mí y agitó su cabeza.


—Oh, eres buena.

—¿Y si llegas allí y la única cosa esperando por ti es el espíritu vengativo de


la abuela Ruthie, preparado para molestarte por toda la eternidad?

Jettie se estremeció.

—Entonces, haremos todo lo que podamos para encontrar un camino de


regreso.

—¿Realmente no los convenceré de cambiar de idea? —pregunté.

Agitaron la cabeza con tristeza.

—¿Sabes lo que esto significa para mí, no? —pregunté al Sr. Wainwright.

—No tanto como lo que tú significas para mí. Te amo mucho, Jane. No sería
capaz de dejar este plano sin saber que estás aquí para cuidar de las personas y de las
cosas que yo amo.

—¿Eso me incluye? —escuché la voz de Dick detrás de mi hombro cuando él


se juntó a nosotros.

Las manos del Sr. Wainwright fueron hacia las mejillas de Dick.

—Claro. Me arrepentí de pocas cosas, pero una de ellas es no haber sido capaz
de pasar más tiempo contigo. Espero que no estés decepcionado con tu nieto por
querer descansar un poco.

—Nunca —dijo Dick—. No tuve muchos logros en mi vida, cosas que sé que
hice bien. Verte crecer, ayudarte a lo largo del camino, es algo para lo que estar
orgulloso.

—Los amo a los dos —dijo Andrea—. Voy a estar pendiente de Dick por ti,
Gilbert.
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—Gracias, querida —dijo él—. Jettie, amor, ¿estás lista?


—Como siempre estoy —dijo ella—. Adiós, querida.

Los vi atravesar la hierba, la luz azul rosácea del amanecer cada vez más
fuerte. Instintivamente, nos movimos en dirección a la puerta, alejándonos de la luz
del sol que era cada vez mayor. Tía Jettie estaba alejándose más, desapareciendo.

—¡Tía Jettie, espera! —lloré, corriendo tras ella. Me arrojé sobre su nebulosa
forma. Sentí sus brazos en mi espalda mientras sollozaba en la nada—. Habría
enloquecido sin ti. Me ayudaste a descubrir quién soy y lo que soy. Me mostraste que
todo estaba bien cuando toda la familia parecía determinada a transformarme en algo
que no era. No importa lo que hiciera o lo que fuera, me amabas. Solo quiero que
sepas que también te amo.

—Oh, pequeña —ella murmuró—. Adiós.

—Adiós —le dije, parpadeando rápidamente para limpiar las lágrimas de mis
ojos.

Fueron alejándose, desapareciendo mientras caminaban, hasta que se


convirtieron en susurros de vapor contra el telón de fondo de la mañana. Subí
rápidamente los escalones, a través de la cubierta protectora de la puerta del frente.

Dentro, en el hall de entrada, Dick limpió sus mejillas mojadas.

—Polvo en mis ojos.

Asentí, abrazándolo.

—Yo también.

Andrea y Dick corrieron para la casa contra el sol naciente. Gabriel me llevó
arriba a nuestra habitación y bajó para proteger las puertas.

Abatida, me quedé mirando hacia el espacio vacío durante un silencioso


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momento. Ella se había marchado. Tía Jettie realmente se marchó. Sin aviso, sin
darme tiempo a prepararme. Estaba agradecida por haberme dejado despedirla. No
podía creer que ella me había abandonado, pero entendí porque lo hizo. Si me
hubiera avisado, probablemente habría intentado convencerla de no hacerlo.

Tía Jettie merecía ser feliz. Había estado para cuidarme, para mantenerme
feliz. Yo estaba casada ahora. Tenía una familia. Era hora de afirmarme sobre mis
pies y ser una verdadera adulta.

Limpié mis ojos e intenté concentrarme en el presente. Solo sería una novia
una sola vez, si Dios quiere. No quería ser una sentimentaloide.

Retiré cuidadosamente mi vestido y me acosté en la cama, esperando a


Gabriel. Vino a la habitación, después de haber cerrado la puerta de Jamie y trabado
todas las otras puertas.

Aclaró su garganta.

—Que novio decepcionante que soy. Siento que la mayor parte de mi trabajo
ya fue hecho.

Me apoyé en mis codos.

—Bien, no todo tu trabajo. No llegué tan lejos.

Se quitó el chaleco y la corbata.

—Estoy feliz de escuchar eso. Necesitamos descansar un poco. Tenemos un


vuelo muy temprano esta noche.

—¿Vas a decirme dónde estamos yendo o voy a descubrirlo cuando


aterricemos? —pregunté cuando él subió a la cama, su ropa dejada abandonada y
olvidada.

Se curvó para besar el delicado hueso de mi tobillo.

—Tengo tres palabras para ti. Hampshire. Bath. Southampton —dijo cada
lugar con un beso en mi pierna, mi rodilla, mis muslos. Se ubicó entre ellos y se estiró
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para seguir por la línea de mi clavícula con la nariz antes de morder levemente mi
garganta.
—¡Tres palabras que tienen que ver con Jane Austen! —exclamé.

Rodé sobre nosotros, me senté a horcajadas sobre él y salté alegremente en la


cama. Considerando mi posición y su desnudez, esta era una manera increíblemente
eficaz de iniciar la luna de miel. Gabriel se estremeció debajo de mí, y rió.

—Lo siento.

—No, no lo sientes —respondió bajito. Corrió mi sujetador a un lado y tomó


mi pezón arrugado entre los dientes. Jadeante, me bajé y tiré suavemente su cabello,
sacando un gemido de él. Sus dedos me apretaron, manteniéndome cerca de él
cuando sus dientes descendieron y jugaron con la piel sobre mi corazón.

—Tienes razón.

Susurré besos en su frente, jadeando cuando arrancó mis bragas y me


acomodó de nuevo sobre la cama. Me miró con deseo, apartando mi cabello de mi
rostro.

—Sé que tenemos… problemas de viaje. Pero quería hacer algo que romántico
para ti. Solo vamos a tener una luna de miel, un casamiento, Jane. Es eso. Vamos a
hacer esto bien.

Y con eso, se deslizó en casa, juntando nuestros cuerpos por primera vez como
marido y mujer. Suspiré feliz y apoyó su frente en la mía.

Susurré:

—Te amo Sr. Nightengale.

—También te amo, Sra. Nightengale.


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Capítulo 20
Traducido por lizels
Corregido por Lsgab38

“Eventualmente, será el momento de que sus hijos dejen el nido. Puedes sentirte
solo, sentir las ganas de cuidar a alguien. Por favor, resista la tentación de transformar otro
vampiro inmediatamente. Necesitas un poco de tiempo para descansar.”

―Crianza para estúpidos:


Guía de principiantes para Criar Vampiros Recién Nacidos

T
eniendo en cuenta nuestra historia de viaje, lidiamos con la luna de
miel. Solo había un problema, y se centró en quien configuró el
servicio de despertar por la mañana en vez de la tarde. Viajamos a
través de los pueblos de Inglaterra. Caminando por las calles por la noche, visitando
las casas cuidadosamente conservadas, casi se podía imaginar que el tiempo había
parado. Podías ver caballos y carruajes andando por las calles e imaginé las señoras
en gorros y caballeros con sombreros de piel de castor.

Sentí una conexión con mis libros favoritos que no había imaginado posible,
solo por ver los lugares donde las historias ocurrieron.

Ah, ¿y mencioné el sexo constante?

De alguna forma el sexo después de la boda parecía completamente nuevo.


Sin mencionar el hecho de que no había adolescentes curiosos en un radio de
kilómetros. Podíamos hacerlo tanto como queríamos. Fuimos expulsados de tres
hoteles a causa de las quejas de los otros huéspedes.

Nos fuimos a casa una semana después, exhaustos, satisfechos y abrumados


con una cantidad absurda de recuerdos y regalos. En el camino a casa desde el
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aeropuerto en auto, Andrea y Dick llamaron para decir que Jamie estaba
esperándonos en casa. Él había sido un ángel perfecto toda la semana, juró Andrea.
Se había encargado de Fitz, había ido a River Oaks varias veces para comprobar la
casa, e incluso había estado trabajando con Ray, cuando despertó, explicando las
diversas ventajas y peligros de ser un nuevo vampiro. Hasta el momento, Ray había
cumplido su promesa y había sido bien educado. Descubrió que no le gustaba la
sangre embotellada o donada, pero en realidad prefería cazar venados y beber de
ellos.

Cuando pensaba en ello, tenía sentido.

Ophelia ya le había visitado varias veces para monitorear el progreso de Ray.


Y a pesar de haberle dado varias advertencias severas sobre lo que pasaba cuando
nuevos vampiros revivían con antiguos rencores de sangre, ella estaba contenta por
haber conseguido resolver la situación sin tener que limpiar un derramamiento de
sangre.

Giramos hacia la calle que conducía a River Oaks. Gabriel me sonrió y


entrelazó los dedos en los míos.

—Podíamos dar la vuelta, sabes. Aprovechar algunos días más. Ser


expulsados de algunos hoteles en Nasville.

—Estás ridículamente orgulloso de eso, Señor Nightengale —dije.

—Hasta Dick está ridículamente orgulloso de eso, Señora Nightengale. —Me


recuerda. Sonreí. Nos habíamos tratado por nuestros nombres de casados toda la
semana, porque eso divertía a Gabriel y porque parecía un poco apropiado,
considerando nuestro ambiente Austeniano.

—Bueno, tan triste como estoy por acabar con la luna de miel, estoy feliz por
estar de regreso en casa. Lo creas o no, extrañé a Jamie —dije—. Está bien, regresar
a casa con regalos de Navidad para nuestro chico.

—Bueno, esperemos que no haya seguido la ruta tradicional adolescente de


dar una fiesta enorme y destruir la casa mientras estábamos fuera de la ciudad.
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Mordí mi labio, pensativa.

—Tal vez deberíamos parar aquí y caminar el resto del camino… para que no
nos oiga llegar.

—Eso sería…

—¿Una sorpresa divertida? —sugerí.

Gabriel lo consideró.

—De acuerdo.

Estacionamos cerca del extremo del estacionamiento y apagamos el motor.


Cada uno de nosotros tomó una maleta y rápidamente nos dirigimos hacia la casa,
moviéndonos silenciosamente sobre la hierba. En la distancia, pude ver a Jamie
sentado en la mecedora del porche… y no estaba solo.

Ophelia estaba sentada a horcajadas en el regazo de Jamie, besándole


apasionadamente mientras sus manos se arrastraban por su espalda desnuda. Ella
gimió, moviendo sus caderas hacia abajo contra su cuerpo mientras él mordisqueaba
a lo largo de su mandíbula y hasta la clavícula.

—¿En el nombre de Barnes y Noble59 que creen que están haciendo? —Dejé
mi maleta.

Gabriel parecía congelado entre la confusión, el horror y la necesidad urgente


de reír histéricamente.

Jamie se levantó y tiró de los pantalones vaqueros hacia arriba. Ophelia puso
los ojos en blanco y volvió a su vestido.

—¡Jane! ¡Lo siento! —gritó Jamie.

—¡Estas… castigado! —grité— y eres responsable de la limpieza de ese


asiento.
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Gabriel apretó sus dedos en los ojos, como si pudiera alejar las imágenes en

59
Barnes y Noble, Inc: Es la mayor tienda de libros al por menor en los Estados Unidos.
su cerebro.

—Jamie, ¿qué está pasando aquí?

Jamie parecía avergonzado, de pie delante de Ophelia mientras ella terminaba


de vestirse.

—Bueno, eh, Ophelia vino a explicarme algunas cosas. Y, uh, hemos estado
viéndonos mientras estaban fuera de la ciudad. Y, ¿me preguntaba si no les importaría
que yo viviera en otro lugar?

Mis ojos se estrecharon en Ophelia. Tuvo el buen sentido de parecer un poco


incomoda.

—¿Y dónde estabas pensando ir Jamie?

Ophelia se aclaró la garganta.

—Jamie, cariño, tal vez este no sea el mejor momento —dijo ella.

—Ophelia —dijo Jamie, su voz severa. Levanté mis cejas—. Ya conversamos


sobre esto. Te vas a sentir mejor después de decirlo. Y le debes eso a Jane.

—Soy responsable de convertirte, Jamie —murmuró Ophelia—.


Indirectamente.

—¿Qué quieres decir? —exigí.

Ella miró hacia las manos y murmuro:

—Sé quien le golpeó con el auto.

Toda la sangre parecía correr a través de mis oídos, creando un huracán de


sonido. Por un momento realmente vi rojo. Los bordes de mi visión estaban teñidos
de un rojo violento, creando un túnel que se concentraba en el rostro de Ophelia.
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—Explícate —gruñí.
Ophelia se mordió el labio inferior.

—Lo quería conmigo. Intenté tener amantes humanos antes, pero desde que
las costumbres sociales relativas a la diferencia de edad cambiaron eso simplemente
no funcionó. Ellos envejecieron. Yo continué joven. Y ellos acaban siendo
interrogados por la policía. Es incomodo para todos. Vi a Jamie en el festival de quilt
de esta primavera, y me enamoré de él. Le observé durante semanas. Vi como se
comportó alrededor de otros chicos, como trataba a las chicas. Sabía que era el
compañero correcto para mí. Es dulce y gentil, pero fuerte y resistente. Tiene la
capacidad de liderazgo que madurará a medida que envejezca. Y es lo
suficientemente inteligente para dejarme hacer las cosas a mi manera de vez en
cuando, pero eventualmente acabará por ser capaz de enfrentarme.

Jamie hizo una mueca.

—¿Eventualmente?

—No podía transformarle yo misma —admitió Ophelia—. A causa de


Georgie. Estoy prohibida durante siglos. Pero eso no me impidió de seguirle y hablar
sobre él constantemente en casa, sus equipos deportivos, su restaurante favorito, o su
ruta de trabajo. Eso fue un error, porque Geogie quería conocer a este chico que me
parecía tan fascinante. Ella no abandonó el tema. Preguntaba una y otra vez, y no
podía creer que estaba realmente diciéndole que no. Casi nunca le digo que no y creo
que fue por eso que tomó el asunto tan personal como para esperar hasta que yo
estuviera en el escritorio del Consejo, robar las llaves del auto que estaba usando para
seguir a Jamie, salir a hurtadillas de la casa y buscarle.

—Estas diciendo…

—Mi hermana menor atropelló a Jamie con el auto, porque subestimó su


capacidad de ver sobre el volante —dijo Ophelia mordiéndose el labio.

Me quede boquiabierta. Era muy difícil descubrir con quien me enojaría. Se


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sentía mal de estar enfadada con Georgie, pues ella básicamente era una niña, pero
tenía cerca de 300 años más que yo, y debería haberlo pensado mejor. Después, estaba
Ophelia, que debería haber por lo menos contratado algún tipo de niñera
sobrenatural para cuidar de su peligrosa hermana.

—Pero todo salió bien, ya ves. Porque conocí a Jamie, y estamos enamorados,
y vamos a estar juntos para siempre —dijo, sonriéndole dulcemente a él— y el error
de Georgie, que es parte de la razón por la cual insistí en que fuese criado por ti. Me
sentí responsable por lo que le pasó, y sabía que le tratarías bien, necesitaba alguien
que fuera una buena persona, que le enseñara a ser un vampiro bueno, responsable,
pero que fuera demasiado vieja para que no la encontrara atractiva.

—¡Hey! —ladré— ¿y si Jamie no quería ser transformado?, ¿pensaste en eso?

—Bueno, como fuiste tú quien le transformó, él estaría enfadado contigo, no


conmigo. Entonces eso estuvo bien, también. Es perfecto, ¿no crees? —Se volvió a
mí, riendo presuntuosamente—. ¿Sabes?, estas tomando esto mucho mejor de lo que
esperaba.

Golpeé mi puño en la punta de la nariz de Ophelia. Mi mano realmente ardía


por el golpe. Ella salió volando sobre la barandilla del balcón y cayó sobre su trasero
en los arbustos.

—Presentía que esto pasaría —admitió Ophelia—. Esta era tu única


oportunidad.

—Oh, infierno, no, Missy, debes estar perdiendo la cabeza si crees que fue el
ultimo. Habrá varias. Te voy a dar un saludo con arma. Si vas a salir con mi chico,
va haber reglas y cenas familiares los domingos. Todas las fiestas se celebraran en mi
casa. Puedes comenzar tus propias tradiciones cuando yo esté muerta. Y habrá
muchas y muchas conversaciones sobre que no eres lo suficiente buena para él.

—Creo que un escalofrío acaba de desplazar una vértebra en mi columna —


murmuró Gabriel temblando.

—¿Te hace repensar todo este asunto de la eternidad juntos, eh? —dijo Jamie,
levantando a Ophelia del suelo.
Página 312

—No sabes lo que acabas de iniciar, Cookie —apunté mi dedo en el rostro de


ella y, luego, giré hacia Jamie—. ¿Y cómo te sientes sobre todo esto?

—Bueno, al principio, estaba enfadado —dijo, mirándole sin calidez real. Ella
se sintió arrepentida durante un segundo, pero pasó rápidamente—. Pero la parte mal
acabó bien. Lo que está hecho está hecho. Y Georgie se disculpó. Se siente terrible al
respecto. Además de eso, fue agradable oír a Ophelia decir que me persiguió. Nunca
ninguna chica se esforzó tanto para llamar mi atención.

—Sí, ella es una maravillosa acosadora.

—¿Los apodos se detendrán pronto? —preguntó Ophelia.

—No, apodos condescendientes que implican que no consigo recordar tu


nombre verdadero, es parte del paquete —le dije—. Y no. Jamie, por ahora, no creo
que debas salir. Estaría más cómoda si te quedaras conmigo. No está bien que vayan
a vivir juntos tan rápido.

Jamie gritó.

—¿Qué? ¡Viviste con Gabriel antes de casarte!

—Eso no tiene nada que ver con el estado civil —dije calmadamente—. Esto
tiene que ver con tu madurez emocional. Y el hecho de que ella fue indirectamente
responsable de que fueras atropellado por un auto, lo que implica un cierto desprecio
por tu seguridad personal. Voy a tener que insistir para que te quedes conmigo por lo
menos durante un año o hasta que puedas darme un plan bien pensado sobre tus
condiciones de vida, incluyendo el modo en cómo pretendes integrar a Georgie en
su vida juntos.

—¿Puede hacer eso? —exigió Jamie.

Ophelia asintió, vacilante.

—Esta dentro de sus derechos como tu Creadora —dijo, su tono de voz


Página 313

rápidamente volviéndose ácido—. Ahora debería darse cuenta que Georgie no es de


su incumbencia, y sería sabio que dejara a mi hermana fuera de las futuras decisiones
sobre nuestra relación, incidentes de conducción aparte, nunca olvidé a mi hermana
y no voy a comenzar ahora.

—Bueno, puedes traerla para la cena de Navidad. Vamos a tomar una gran
foto familiar con feos abrigos navideños.

—¡Augh! —gimió Jamie—. ¡Eso es tan ridículo!

—Bueno, esa soy yo… Jane, la reina malvada. Y solo estoy haciéndote pasar
por esta vergüenza y sufrimiento, porque te amo.

Hubo placer genuino en su sonrisa cuando oyó eso. Me abrazo, y sentí la


profundidad de su gratitud y afecto como un zumbido melódico en su cerebro. Su
rostro cambió a una expresión de indiferencia astuta.

—¿Me amas lo suficiente para prestarme tu auto para llevar a Ophelia hacia
el driver-in60?

Hice un tsk61, bese su mejilla y le di un abrazo aplastante.

—No en tu vida.

—Nuevamente malvada. —Su rostro cayó—. Vamos Ophelia, vamos allí


arriba.

—¡Mantengan la puerta abierta! —grité a medida que subían los escalones.


Gabriel se estremeció cuando Jamie cerró la puerta de la habitación con fuerza.

—Tal vez deberíamos habernos quedado en Inglaterra.

Le lance una mirada divertida, envolviendo mis dedos alrededor de su cuello


y empujándole para un beso.

—Nah, es bueno estar en casa.


Página 314

Fin
60
Drive-in: Es un servicio local para conseguir que el cliente no necesite salir del auto.
61
Sonido de desaprobación.
Sobre la Autora

Criada en Mississippi y Kentucky, Molly Harper se


graduó en la Universidad Western Kentucky con una
licenciatura en periodismo. Trabajó durante seis años
como reportera y columnista de humor; sus
obligaciones constan de presentaciones de informes
que incluyen coberturas de la corte, reuniones de
juntas escolares,muestreos de edredones, y una vez, el
arresto de un hombre de Florida que fingió su suicidio
por ataque de tiburón, y que se pasó los próximos
meses arrojando pasteles en una pizzería local. Molly vive en el oeste de Kentucky,
con su marido y su hija.

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Traducido, corregido y diseñado en...

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