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SOBRE TODA CARNE, En (Jl.

2:28-32):

“(28) Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán


vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes
verán visiones.
(29) Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en
aquellos días.
(30) Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
(31) El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande
y espantoso del SEÑOR.
(32) Y todo aquel que invocare el nombre del SEÑOR será salvo; porque en el monte
de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho el SEÑOR, y entre el remanente
al cual él habrá llamado.”

SOBRE TODA CARNE, ¿QUÉ?

«SOBRE TODA CARNE» derramaré mi Espíritu, dice el Señor Dios Todopoderoso.

Gracias a Dios que nos ha dado la oportunidad y la bendición de llegar a este lugar
para vivir la fiesta del Espíritu Santo. Estos días que vamos a estar aquí han de
convertirse para nosotros en un verdadero Pentecostés. Vamos a aprovechar esta
oportunidad al máximo y vamos a dejar que el Espíritu Santo de Cristo se mueva en
nosotros como Él quiera. Vamos a dejar que el Espíritu Santo de Cristo haga Su Obra
en nosotros.

Si usted vino debilitado, sin fuerzas, crea que de aquí se va a ir con nuevas fuerzas. Si
usted vino sin visión, crea que de aquí se va ir con una nueva visión para vivir para
Dios y para servirle a Dios. Si usted vino enfermo, crea que de aquí se va a ir sano. Si
usted vino desanimado, crea que de aquí se va a ir energizado por el Espíritu Santo
para trabajar en la obra del Señor. Si vino en pecado, entonces arrepiéntase y crea que
el Señor le perdona y que de aquí se va ir perdonado, de aquí se va ir restaurado.

La Escritura es muy explícita en cuanto al derramamiento del Espíritu Santo “SOBRE


TODA CARNE”. Esto nos enseña que Dios no hace acepción de personas. Si Él ya
dijo, si ya Él prometió que derramaría Su Espíritu Santo sobre toda carne, todo lo que
nosotros tenemos que hacer es creerlo, esperarlo y recibirlo.

¿CUÁNTOS ESTÁN CREYENDO QUE CRISTO VA A DERRAMAR DE SU ESPÍRITU


SANTO EN ESTE CAMPAMENTO? ¿CUÁNTOS LO ESTÁN ESPERANDO? ¿Y
CUÁNTOS LO VAN A RECIBIR?

Dios no hace un criterio de mérito a ver si usted lo va a merecer o no. Nosotros ya


sabemos que no lo merecemos; pero es que el Espíritu Santo uno no lo recibe porque
lo merezca, sino por la sola gracia de nuestro Dios Jesús Cristo.

En nuestro corazón no debe haber lugar para las dudas. El Espíritu Santo de Cristo se
recibe es por la fe en Cristo y ya sabemos lo que es la fe:

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“(1) Por cierto, la fe es la certeza de lo que se espera, es esperar lo que no se ve.”
“(6) Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca
a Dios crea que existe, y que es galardonador de los que lo buscan.” (He.11:1, 6).

No ignoramos que hay oposición del enemigo para que los creyentes no reciban al
Espíritu Santo de Cristo; pero en el Nombre de Jesús el Cristo hay poder y toda
fortaleza del enemigo ahora mismo tiene que caer ante la presencia y manifestación
del Espíritu Santo.

Así como hemos recibido el perdón de pecados, por la sola gracia de Dios, en Su
Nombre glorioso Jesús; así como hemos recibido la salvación, por la sola gracia de
Dios, en Su Nombre Santo Jesús; así mismo, por la sola gracia de Dios, se recibe el
Espíritu Santo.

Nuestro Dios Cristo Jesús ha prometido bautizarnos, sumergirnos, bañarnos, ungirnos,


llenarnos, de Su Espíritu Santo hablando en otras lenguas.

La Escritura es muy determinante en este libro del profeta Joel, hablando del
derramamiento del Espíritu sobre toda carne. Notemos bien que dos veces se repite la
declaración:

“derramaré mi Espíritu”

Con esta declaración el Señor nos está diciendo que es firme lo que Él hace, que es
completo lo que Él hace, que es seguro lo que Él hace.

EL NÚMERO DOS en la Biblia indica seguridad, firmeza, confirmación.

Y si aquí dos veces el Señor nos está diciendo: “derramaré mi Espíritu”. Es porque
el Señor con toda seguridad lo va a hacer, porque Él es Fiel y Verdadero; y todas sus
promesas son fieles y verdaderas y porque todas sus promesas en Él son “Sí” y son
“AMÉN”.

Yo no he venido aquí pensando en que:

_ “de pronto el Señor derrama Su Espíritu”.

¡No! Yo he venido aquí creyendo en la promesa del Señor, yo he venido aquí creyendo
en la declaración del señor que dice:

“derramaré mi Espíritu sobre toda carne”.

Yo he visto niños de 8 y 10 años recibiendo el Espíritu Santo, hablando en otras


lenguas, siendo llenos del Espíritu, llorando de gozo y danzando en el altar de Dios.
También he visto adolescentes y jóvenes recibiendo el Espíritu Santo, siendo
investidos del poder de lo alto. Y también he visto ancianos de 70 y 80 años recibiendo
el Espíritu Santo, siendo llenos de la presencia y la gloria del Señor.

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Porque el Señor dijo: “derramaré mi Espíritu sobre toda carne”. Y aunque el
enemigo se oponga con sus pensamientos, con sus ataques, con sus artimañas y
falsas doctrinas y aunque se quiera emparejar con la autoridad del Señor, el enemigo
tiene que huir, el enemigo tiene que caer ante el poder del Espíritu Santo de Cristo.

La promesa gloriosa del Señor es esta:

“(28) …derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y


vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.”

¿USTED SE IMAGINA A LOS ANCIANOS DE LA IGLESIA LLENOS DEL ESPÍRITU


SANTO TENIENDO SUEÑOS DADOS POR DIOS? ¿USTED SE IMAGINA A LA
JUVENTUD DE LA IGLESIA CON VISIÓN? ¿JÓVENES VIVIENDO Y PREDICANDO
LA PALABRA DE DIOS?

Algunos piensan que, normalmente es el anciano, la persona madura la que tiene visión
espiritual, porque ha conocido la vida, porque ha tenido más experiencias y tiene visión.
Normalmente son los jóvenes los que se la pasan soñando y dicen:

_ “Un día voy a hacer esto, voy a hacer aquello y lo otro también”.

Pero el poder del Espíritu Santo, el derramamiento del Espíritu Santo de Cristo les da
a los ancianos de la iglesia una vida nueva para decir:

_ “Estoy soñando que un día de estos vamos a cumplir una nueva visión, un nuevo
trabajo en la obra del Señor. Estoy soñando que el Señor está levantando nuevos
obreros, nuevos predicadores y que nuevas almas están llegando a la iglesia para
entregarse a Cristo. Estoy soñando que la iglesia de Cristo se va de este mundo. Estoy
soñando que los redimidos son arrebatados por el poder del Espíritu Santo de Cristo.”

Necesitamos entender que, aún para el anciano, hay todavía más en el derramamiento
del Espíritu Santo. En el derramamiento del Espíritu Santo todavía hay poder para los
ancianos, hay fortaleza, hay nuevas fuerzas. En el derramamiento del Espíritu Santo
todavía hay revelación de la palabra de Dios para los ancianos. En el derramamiento
del Espíritu Santo todavía hay visión por las cosas celestiales, como está escrito:

“(12) El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.


(13) Plantados en la casa del Señor, en los atrios de nuestro Dios florecerán.
(14) Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, (15) para anunciar que el
Señor mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.” (Sal.92:12-14).

Algunos ancianos en la iglesia comienzan a arrinconarse y a pensar:

_ “Yo ya no puedo.”

Pero sí pueden porque el Espíritu de Cristo está con ellos. La visión es poder, la visión
es poder, la visión es poder en el Espíritu.

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El derramamiento del Espíritu Santo de Cristo hay visión del cielo para los jóvenes de
la iglesia.

¿CÓMO PODRÁN LOS JÓVENES DE LA IGLESIA VER LAS COSAS


PREPARADAS POR DIOS MISMO SI NO ES POR EL ESPÍRITU SANTO?

Como dice la Escritura, en (1Co.2:9-16):

“(9) Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio ni oído oyó, ni han subido
en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
(10) Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu; porque el Espíritu todo lo
escudriña, aun las profundidades de Dios.
(11) Pues ¿quién de los hombres conoce las cosas íntimas del hombre, sino el espíritu
del hombre que está en él? Así también, nadie ha conocido las cosas profundas de
Dios, sino el Espíritu de Dios.
(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede
de Dios, para que sepamos lo que nos fue concedido gratuitamente por Dios.
(13) Las cuales también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana,
sino con las enseñadas por el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
(14) Pero el hombre natural no recibe las cosas del Espíritu de Dios, porque para él
son locura; y no puede entenderlas, porque se han de discernir espiritualmente.
(15) En cambio, el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie.
(16) Porque, ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién lo instruirá? mas nosotros
tenemos la mente de Cristo.”

En el derramamiento del Espíritu Santo de Cristo se derriban barreras de limitaciones.


En el derramamiento del Espíritu Santo de Cristo se destruyen fortalezas del enemigo.

Nosotros hemos entendido que nosotros como carne y sangre, somos limitados; pero
en el derramamiento del Espíritu Santo obtenemos el poder del Dios Todopoderoso,
como Él mismo lo dijo:

“(8) …pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…”
(Hch.1:8).

EN EL DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO HAY UNGIMIENTO CON PODER.


Nuestros jóvenes en Cristo sí pueden vencer al enemigo de nuestras almas. Nuestros
jóvenes con visión son triunfantes en Cristo. Nuestros jóvenes con visión tienen poder
y sí pueden vivir para Dios, sí pueden servir a Dios.

Y otra Escritura dice:

“(3) Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las
armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción
de fortalezas.
(5) Destruimos los argumentos y toda barrera que se levanta contra el conocimiento
de Dios; llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, (6) y estamos

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dispuestos a juzgar toda desobediencia, hasta que vuestra obediencia sea completa.”
(2Co.10:3-6).

En el derramamiento del Espíritu Santo de Cristo hay poder, hay libertad, hay triunfo
para la iglesia de Cristo.

El Espíritu Santo es un don, y los dones no se merecen. Si yo le regalo algo a usted,


usted sencillamente lo toma, es todo. El Espíritu Santo es un regalo que Cristo Jesús
el Padre celestial da.

El apóstol Pedro dijo:

“(38) …Arrepentíos y sumergíos cada uno de vosotros en el Nombre de Jesús Cristo,


para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el REGALO, el Santo Espíritu.
(39) Porque para vosotros es la promesa, para vuestros hijos y para todos los que están
lejos, para todos cuantos el Señor nuestro Dios llame.” (Hch.2:38-39).

Todo lo que usted tiene que hacer es recibir, porque ya está dado. Cristo Jesús es el
Autor del don, Él lo da, Él lo reparte, Él lo manifiesta. No porque nosotros lo
merezcamos, sino por la sola gracia del Señor.

El Espíritu Santo es un regalo que Cristo Jesús el Padre celestial ha prometido para
sus hijos.

EL ESPÍRITU SANTO NO SE RECIBE PARA SER HIJO DE DIOS, SINO QUE SE


RECIBE PORQUE YA SE ES HIJO DE DIOS.

¿HAY AQUÍ ALGÚN HIJO DE DIOS? ¿USTED YA ES HIJO DE DIOS?

La Escritura dice:

“(11) A lo suyo vino, pero los suyos no le recibieron.


(12) Pero a todos los que lo recibieron, a los que CREEN EN SU NOMBRE, les dio
derecho de ser hechos hijos de Dios, (13) los cuales no nacieron de sangre, ni de la
voluntad de la carne, ni de la voluntad de varón, sino de Dios.” (Jn.1:11-13).

¿CUÁNTOS HAN RECIBIDO A CRISTO EN SUS CORAZONES? ¿CUÁNTOS HAN


CREÍDO EN SU NOMBRE?

Entonces para usted es el Espíritu Santo de Cristo. Usted tiene el derecho de ser hijo
de Dios, Cristo le ha dado ese derecho, usted tiene el derecho de recibir el Espíritu
Santo de Cristo.

Cuando hay derramamiento del Espíritu Santo de Cristo hay una confirmación de que
en verdad somos hijos de Dios, como dice la Escritura, en (Ro.8:14-17):

“(14) Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

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(15) Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino
que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
(16) El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de
Dios.
(17) Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es
que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”

El derramamiento del Espíritu Santo es un testimonio que Dios está dando acerca de
que nosotros somos sus hijos.

Así ocurrió con Cristo en el río Jordán cuando Él fue bautizado, según (Mt.3:13-17):

“(13) Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.
(14) Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a
mí?
(15) Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda
justicia. Entonces le dejó.
(16) Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le
fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía
sobre él.
(17) Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien
tengo complacencia.”

Es tremendo el testimonio que el Espíritu Santo mismo está dando acerca de Cristo:

“(17) …Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”

No era para menos, si es que Cristo había sido engendrado por Su Espíritu Santo en
el vientre de María.

EN EL DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO HAY UNA COMPLACENCIA DE


PARTE DEL SEÑOR SOBRE SUS HIJOS. Complacencia es deleite, contentamiento,
gozo, alegría. Podemos decir que cuando hay derramamiento del Espíritu Santo, Cristo
está contento con sus hijos, Cristo está gozándose con sus hijos que no son
engendrados de carne y sangre, sino por Su Espíritu Santo, por Su Verbo de poder,
por Su Palabra gloriosa.

¿USTED FUE ENGENDRADO POR LA PALABRA DE DIOS?

Entonces usted fue engendrado por el Espíritu Santo de Cristo, porque Él es el Verbo,
Él es la palabra que nos ha hecho nacer de nuevo.

EL ESPÍRITU SANTO DE CRISTO NO SE RECIBE PARA SER SALVO, SINO QUE


SE RECIBE PORQUE YA SE ES SALVO, ya ha recibido la salvación, así lo dijo Cristo:

“(15) …Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.


(16) El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será
condenado.

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(17) Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios;
hablarán nuevas lenguas; (18) tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa
mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”
(Mr.16:15-18).

EN EL DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO HAY NUEVAS LENGUAS, es


decir, se hablan otros idiomas, lenguas extrañas o extranjeras que nosotros nunca
hemos estudiado, lenguas que no están en nuestro cerebro, sino que son dadas por el
Espíritu Santo de Cristo para hablar misterios, no a los hombres, sino a Dios, como
está escrito:

“(2) Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie
le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.” (1Co.14:2).

Y estas lenguas se pueden seguir hablando, como un don de Dios, en nuestra relación
con Dios. Este don de lenguas tiene que ser ejercitado por cada uno de nosotros,
todavía hay nuevas lenguas que hablar por el Espíritu.

Usted puede decirle al Señor:

_ “Señor yo necesito una nueva lengua, un nuevo mensaje en mi espíritu, necesito un


nuevo nivel, para conversar contigo en mi espíritu.”

Y el Señor puede concedérselo, porque a Él le gusta la relación con sus hijos, a Él le


gusta la comunión íntima con sus hijos. Y podemos sentir un refrigerio en nuestro
espíritu.

Si usted ha recibido el don de hablar en lenguas úselo para que se relacione con el
Padre celestial en la oración, en la adoración y para edificación, porque “(4) El que
habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica…” (1Co.14:4).

En Dios todavía hay más. ¡Qué glorioso es estar saturado de la presencia de Dios!
Todavía no hemos visto la plenitud de su poder, todavía falta más.

“(9) ¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los


destetados? ¿a los arrancados de los pechos?
(10) Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras
renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; (11) porque en lengua de
tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, (12) a los cuales él dijo: Este
es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio…” (Is.28:9-12).

Es así como se va edificando el templo del Señor, nuestra vida, nuestro ser.

Cuando hay derramamiento del Espíritu Santo de Cristo hay descanso, hay reposo,
hay paz, hay refrigerio espiritual. Este refrigerio espiritual tiene que seguir dándose en
medio de la iglesia. Que el Espíritu Santo de Cristo se siga moviendo libre mente como
Él quiera.

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Cuando hay derramamiento del Espíritu Santo de Cristo hay quebrantamiento. Cuando
hay derramamiento del Espíritu Santo de Cristo hay arrepentimiento, hay conversión.

El Señor dijo que en lengua extraña hablaría a este pueblo, para que comience a hablar
secretos con Dios, secretos que, ni siquiera el diablo puede interpretar. Él enemigo se
mete en la doctrina; pero no se puede meter en la lengua de tartamudos, porque no
puede discernir ni interpretar las lenguas dadas por el Espíritu Santo de Cristo.

Y cuando ve a un hijo de Dios lleno del Espíritu Santo, se rasca la cabeza y dice:

_ “Ahh, ya empezó este a tartamudear, a hablar cosas que yo no le entiendo…”

Y tiene que irse, tiene que retroceder. En tanto que el Padre celestial se goza con sus
hijos y los hijos de Dios nos gozamos con nuestro Padre celestial.

Estamos en la fiesta del Espíritu Santo de Cristo. El Señor quiso trastornar la sabiduría
de este mundo.

Ese es el testimonio que quedó registrado en (Hch.2:1-4):

“(1) Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos; (2) y de repente
vino del cielo un estruendo, como si soplara un viento recio, y llenó toda la casa donde
estaban sentados.
(3) Y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, y se asentaron sobre cada
uno de ellos.
(4) Y Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas
lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.”

Los ciento veinte que estaban en el aposento alto estaban juntos, estaban esperando
el derramamiento del Espíritu Santo, creyendo que Dios es Fiel para cumplir Su
promesa.

Los ciento veinte estaban unánimes, orando y ayunando y adorando a Dios.

La clave para vivir la fiesta del Espíritu Santo es agradecerle y adorarle con todo el
corazón, como está escrito:

“(17) Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
(18) No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del
Espíritu, (19) hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales,
cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; (20) dando siempre gracias por
todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo.” (Ef.5:17-20).

¿QUIÉN QUIERE SER LLENO DEL ESPÍRITU SANTO? ¿ QUIÉN QUERE RECIBIR
EL ESPÍRITU SANTO DE CRISTO?

Vamos a adorarle, vamos a agradecerle, vamos a alabarle. Vamos a agradecer al


Señor por la promesa del Espíritu Santo.

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¡Todos agradeciendo a Dios! ¡Todos adorando a Dios! ¡Todos alabando a Dios! Vamos
a vivir la fiesta del Espíritu Santo de Cristo.

El derramamiento del Espíritu Santo viene sin mérito, es sólo por la gracia de Dios. No
es por nuestros esfuerzos, sino por la sola gracia de Dios.

Es un don. “y recibiréis el REGALO, el don del Espíritu Santo.” “Y recibiréis poder


cuando haya venido el Espíritu Santo.”

Cuando haga la declaración bíblica, vamos a quedar llenos del Espíritu Santo en el
Nombre de Jesús de Nazaret, y vamos a hablar en otras lenguas; la declaración bíblica
está en (Jl.2:28-29):

“(28) Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán


vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes
verán visiones.
(29) Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en
aquellos días.”

Esta es la fiesta del Espíritu Santo. Este es el derramamiento del Espíritu de Cristo.
Entra en esta fiesta maravillosa.

“derramaré mi Espíritu sobre toda carne…”

¡Celebremos la fiesta del Espíritu! ¡Quita la duda y pon la fe!