Está en la página 1de 121

Universidad de La Habana

EL CONCEPTO DE LO POLÍTICO SEGÚN CARL


SCHMITT: LECTURA DESDE EL REALISMO
POLÍTICO DE FRANZ HINKELAMMERT
Hugo Amador Herrera Torres (Autor); José Antonio
Toledo García (Director)
PÁGINA LEGAL

Herrera Torres, Hugo Amador (Autor)


El concepto de lo político según Carl Schmitt: lectura desde el realismo político de
Franz Hinkelammert / Hugo Amador Herrera Torres (Autor); José Antonio Toledo
García (Director). – La Habana : Editorial Universitaria, 2015. -- ISBN 959-16-2737-7.
1. Herrera Torres, Hugo Amador (Autor)
2. Toledo García, José Antonio (Director)
3. Universidad de La Habana
4. Ciencias Políticas

Digitalización: Editorial Universitaria, torri@mes.edu.cu

(c) Todos los derechos reservados: Universidad de La Habana, 2015.

Editorial Universitaria
Calle 23 entre F y G, No. 564.
El Vedado, Ciudad de La Habana, CP 10400,
Cuba
Universidad de La Habana
Facultad de Filosofía e Historia

EL CONCEPTO DE LO POLÍTICO SEGÚN CARL SCHMITT.


LECTURA DESDE EL REALISMO POLÍTICO
DE FRANZ HINKELAMMERT

Tesis en opción al título de


Doctor en Ciencia Política

Hugo Amador Herrera Torres

Tutor: Dr. José Antonio Toledo García

Morelia, Michoacán, México


Febrero, 2014
Síntesis

SÍNTESIS

En la presente investigación se muestran las convergencias y divergencias que hay entre

el concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert. Realismo

político no es lo mismo que realpolitik. En el realismo político, el ser humano se

relaciona con las instituciones de tal manera que pueda realizar sus cursos de acción

dentro de la posibilidad empírica (atendiendo su finitud). Los cursos de acción se

desprenden de las instituciones. En la realpolitik, los cursos de acción se desarrollan en

la imposibilidad empírica (superando la finitud humana). Schmitt y Hinkelammert

convergen en que lo político tiene su centro en el análisis de las instituciones, pues éstas

son indispensables para el desarrollo de la vida. El ser humano, no obstante, por su

misma condición tiende a fetichizarlas. Estando fetichizadas, los cursos de acción se

dirigen hacia la imposibilidad. El cambio institucional -por tanto- debe ser permanente.

Schmitt y Hinkelammert divergen en la forma de llevar a cabo el proceso político para

el cambio institucional. Los combates bélicos que propone Schmitt en su concepto de lo

político son propios de la realpolitik. A través de la práctica discursiva es como deben

tratarse los conflictos institucionales para no superar la finitud humana. Lo político está

entonces en re-orientar constantemente las instituciones mediante el uso discursivo. Si

la re-orientación institucional implica hacer cambios radicales, deben hacerse.

Gran parte de la discusión actual sobre los problemas sociales en América Latina no

reconoce ni asume el análisis institucional, se enreda en planteamientos sobre buenas

conductas democráticas. Esta discusión, según Schmitt y Hinkelammert, es apolítica

¡No es política, lo que hoy se dice que es política!

2
Índice

ÍNDICE

RELACIÓN DE FIGURAS 5

INTRODUCCIÓN 6

CAPÍTULO 1. EL CONCEPTO DE LO POLÍTICO

SEGÚN CARL SCHMITT 17

Introducción capitular 18

1.1. Relación amigo-enemigo:

primera parte del concepto de lo político 21

1.2. El enfrentamiento en la relación amigo-enemigo:

segunda parte del concepto de lo político 34

1.3. La guerra como aproximación a la paz 39

CAPÍTULO 2. MARCO DE ACCIÓN POLÍTICA. DELIMITACIÓN

A PARTIR DEL REALISMO POLÍTICO DE FRANZ HINKELAMMERT 43

Introducción capitular 44

2.1. Utopía y realismo político: producción de lo posible 49

2.2. Marco de acción política 55

CAPÍTULO 3. EL CONCEPTO DE LO POLÍTICO DE SCHMITT Y

EL REALISMO POLÍTICO DE HINKELAMMERT.

CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS 74

Introducción capitular 75

3
Índice

3.1. La primera parte del concepto de lo político de Schmitt

en el realismo político 76

3.2. La segunda parte del concepto de lo político de Schmitt

en el realismo político 96

3.3. Lectura del concepto de humanidad de Schmitt

en el realismo político 104

CONCLUSIONES 107

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 111

4
Relación de figuras

RELACIÓN DE FIGURAS

Figura 1. Componentes del Estado 23

Figura 2. Esquema simplificado del concepto de lo político según Schmitt 33

Figura 3. Marco de acción política 62

Figura 4. Enfoque simplificado de la realpolitik y del realismo político 79

Figura 5. Marco de acción de la democracia formal 82

Figura 6. Análisis comparativo del concepto de poder político de Dussel

y del concepto de lo político de Schmitt 90

5
Introducción

INTRODUCCIÓN

El concepto de lo político de Carl Schmitt se compone de dos partes. La relación amigo-

enemigo corresponde a la primera. Schmitt señala que los amigos y enemigos se forman

con base en la aceptación o rechazo al tratamiento institucional dado a los hechos

sociales. El enemigo es la institución. La relación de enemistad se expresa de manera

concreta contra los defensores de la institución. Schmitt no habla de que toda oposición

sea política, habla que la oposición política sólo puede ser aquella que logre la

polarización amigo-enemigo (Hinkelammert, 1990: 115). Schmitt (2009b: 67) deja clara

la primera parte de su concepto:

“Todo antagonismo u oposición religiosa, moral, económica, étnica o de

cualquier clase se transforma en oposición política en cuanto gana la fuerza

suficiente como para agrupar de un modo efectivo a los hombres en amigos

y enemigos”.

La relación amigo-enemigo se atiende vía combate. Schmitt se refiere específicamente a

la “guerra como acción”. El combate constituye la segunda parte de su concepto.

Schmitt, en sí, plantea que lo político es la guerra misma. La identificación del enemigo

corresponde a la “guerra como postura” y el desarrollo de los combates a la “guerra

como acción”. Schmitt (2009b: 63) escribe:

“La guerra procede de la enemistad, ya que ésta es una negación óntica de un

ser distinto. La guerra no es sino la realización extrema de la enemistad. No

necesita (la guerra) ser cotidiana ni normal, ni hace falta sentirla como algo

6
Introducción

ideal o deseable, pero tiene desde luego que estar dada como posibilidad

efectiva si es que el concepto de enemigo ha de tener algún sentido”.

La relación amigo-enemigo, siguiendo a Schmitt, no puede estar sujeta a ningún cuadro

institucional. Las instituciones surgen después de que el amigo logra imponerse al

enemigo o viceversa. El vencedor fija las instituciones que deben seguir tanto el vencido

como él mismo.1 La formalidad institucional es resultado entonces de las dos partes

interrelacionadas de lo político. Ni la identificación del enemigo ni el combate tienen

que ser regidas por instituciones.

Schmitt asume la relación amigo-enemigo como un evento que no puede evadirse.

Intentar superar esta relación produce efectos destructivos. Sustituir la relación amigo-

enemigo por la relación amigo-amigo resulta -para Schmitt- una amenaza para la paz

posible ¡La paz eterna destruye la paz posible! La guerra que busque la paz eterna

provocaría que todo enemigo a esta guerra fuese visto como enemigo de la paz eterna,

como monstruo feroz, haciéndose obligatoria su eliminación. El enemigo de la paz

eterna se convierte en enemigo absoluto.2

Schmitt ve en la sociedad de la paz eterna la anulación de lo político, exige dejar esta

idea y pide aceptar la relación amigo-enemigo como núcleo del avance social. En esta

1
No se considere a las instituciones como sinónimo de organizaciones gubernamentales. Las instituciones
corresponden a las reglas formales (normatividad jurídica) que determinan la manera de gestionar los
hechos sociales. Las instituciones también comprenden reglas informales que condicionan el
comportamiento de los grupos sociales.
La institución, en sentido formal, como cuerpo normativo escrito, define y pone en movimiento los
mecanismos que permitan dirigir la expresión de la unidad política vencedora.
2
¿Schmitt tiene una posición anti-kantiana? En efecto, Kant argumentaba que la paz perpetua es posible,
siempre y cuando el ser humano se guie por su razón práctica, abandone la guerra y coloque a la paz
como finalidad. El ser humano tiene inclinación a vivir en comunidad y -al mismo tiempo- quiere
preservar su individualidad. Se trata de la insociable sociabilidad. Este comportamiento contrapuesto
justamente puede ser el incentivo, según Kant, para construir instituciones que contengan la guerra.

7
Introducción

relación el enemigo es real y no absoluto. El enemigo real, una vez vencido vía

combates, se encierra en sus límites, no se intenta eliminarlo. Schmitt necesita mantener

al enemigo para sostener su relación amigo-enemigo. El combate aparece como una

aproximación a la paz en tanto permita reconocer al enemigo como enemigo real. El

objetivo de la guerra, argumenta Schmitt, no es eliminar al enemigo, sino desarmarlo,

domesticarlo, rendirlo.3

En la democracia formal -instalada en la mayoría de los países de América Latina-

aparecen puntos antagónicos. Se trata de la relación gobierno-opositor, donde la

oposición de hoy puede convertirse en el gobierno de mañana y el gobierno de hoy

puede convertirse en la oposición de mañana. Los puntos son invertibles y los

mecanismos institucionales (reglas formales electorales) son los medios para la

inversión (Hinkelammert, 1990: 113). La relación amigo-enemigo no es igual a la

relación gobierno-opositor. La relación amigo-enemigo corresponde a la relación

institución-enemigo. El enemigo es aquel que se opone a la institución cuando ésta lo

niega. El opositor es aquel que se opone al gobierno y desarrolla su oposición

atendiendo las instituciones, sin alterarlas ni provocarles cambios sustanciales. Dentro

del cuadro institucional es posible la relación gobierno-opositor, que sería igual a una

relación amigo-amigo.

El nivel de desacuerdo sobre la institucionalidad imperante determina si la relación es

amigo-amigo (gobierno-opositor) o amigo-enemigo (institución-enemigo). Gran parte

de la discusión actual de los problemas sociales en Latinoamérica sigue la relación

amigo-amigo. Esta discusión -para Schmitt- sería apolítica, porque el análisis


3
En el presente trabajo, cuando aparezca la palabra enemigo sin adjetivo se tomará como enemigo real.
Cualquier otra noción de enemigo aparecerá con su respetivo adjetivo.

8
Introducción

institucional pasa a un segundo plano. Siendo invisible la relación amigo-enemigo, se

esconden los problemas del cuadro institucional. La democracia formal exige que el

opositor demuestre que no es enemigo, que haga notar que es defensor de la institución.

La discusión sobre los conflictos sociales, bajo la relación amigo-amigo, se hace con el

supuesto a priori de que la democracia formal es aprobada por unanimidad. La

democracia formal es una institución, fija normas de comportamiento a los amigos:

representatividad, tolerancia, discusión ilimitada, pluralismo político, apego estricto a

las demás instituciones (Estado de Derecho), sufragio efectivo. La relación amigo-

amigo aparece como legal. La relación amigo-enemigo aparece como ilegal. La

democracia formal es presentada como la institución por excelencia para gestionar los

conflictos sociales.

Reconocer y asumir los problemas institucionales rompe con la democracia formal

(relación amigo-amigo) y revive la relación amigo-enemigo. En el concepto de Schmitt,

la relación amigo-amigo no se elimina, pero sólo se le otorga una vigencia temporal.

Esta relación irremediablemente se disolverá con el proceso político. Schmitt habla de

agrupamientos amigo-enemigo de forma permanente. Lo instituyente (relación amigo-

enemigo) construye y transforma instituciones. Lo instituido (relación amigo-amigo)

opera instituciones.4 Lo político, para Schmitt, está en lo instituyente. A lo instituido, lo

califica como apolítico.

El concepto de lo político de Schmitt adquiere una connotación especial al leerse desde

el realismo político. La argumentación del realismo político viene de la crítica a la razón

utópica que hizo Franz Hinkelammert a inicios de los 80's y de los planteamientos que
4
Las instituciones responden a reivindicaciones negadas, su periodo de madurez señala grados aceptables
de funcionamiento, los momentos de crisis hacen referencia a grados no aceptables de funcionamiento.

9
Introducción

ha venido presentando en las tres últimas décadas. Enrique Dussel (2006, 2007a, 2007b,

2009) en su Política de la Liberación se suma a esta propuesta. El realismo político

dibuja a la política como arte de lo posible, supone considerar “sociedades lo mejor

concebibles” (sociedades utópicas), que son empíricamente imposibles (no pueden

materializarse o experimentarse), pero necesarias para proyectar “sociedades lo mejor

posible”.5 Las acciones humanas que intentan alcanzar empíricamente las “sociedades

lo mejor concebibles” terminan destruyendo cualquier tipo de sociedad posible. Son

acciones que caen en la ilusión trascendental: buscar superar la condición humana. Estas

acciones salen del realismo político para entrar a la realpolitik. La acción humana que

reduzca el futuro al presente, que postule a las sociedades actuales como las únicas

posibles, termina -de igual manera- destruyendo otras sociedades posibles. Estas

acciones niegan al realismo político y afirman a la realpolitik.6

El realismo político refuta a las utopías que proponen superar la imposibilidad empírica

siguiendo determinadas instituciones. Esta refutación la hace porque ninguna institución

es capaz de llevar experimental o materialmente a sociedades utópicas (“sociedades lo

mejor concebibles”). Las utopías que se proyectan como alcanzables -poniendo en

marcha diversas instituciones- se convierten en falsas utopías. No obstante, el realismo

político reconoce que las sociedades posibles no pueden construirse sin instituciones

(Dussel, 2006: 33). Habla de instituciones con funcionamiento imperfecto, que

requieren reformulación constante. Las instituciones son condiciones condicionadas

5
La imposibilidad empírica se refiere a espacios metafísicos.
6
Nicolás Maquiavelo, Otto von Bismarck, Henry Kissinger, Raymond Aron, Hans Morgenthau, entre
otros, manejan también la noción de realismo político, varias de estas versiones entran completamente
en la realpolitik, otras tienen algunos puntos mínimos de contacto con las aportaciones de Hinkelammert
y Dussel, acercándose más a los confines de la realpolitik.

10
Introducción

condicionantes (Dussel, 2006: 57), con la cláusula de vigencia temporal, que responden

a momentos históricos específicos.

El realismo político registra dos variantes de las falsas utopías, que representan las

formas de la realpolitik: la del utopismo anti-utópico y la del nihilismo anti-utópico

(Acosta, 2003: 45). La primera construye la creencia sobre una sociedad que, liberada

de las distorsiones que puedan afectar el funcionamiento de sus instituciones, alcanzará

la perfección, tendiendo a solucionar todos los problemas del presente y del futuro. De

acuerdo a esto, toda alternativa de sociedad es irracional y debe ser rechazada. La

segunda construye la creencia de una sociedad -con sus respectivas instituciones- que

inevitablemente mantendrá las mismas características en el futuro, muestra sólo una

sociedad posible. De acuerdo a esto, toda alternativa de sociedad es irracional y debe ser

rechazada.

El realismo político coloca el acento en la consecución de sociedades que permitan la

existencia del presente y del futuro. Las dos formas de la realpolitik destruyen el

presente y niegan el futuro. Las sociedades posibles son aquellas cuya institucionalidad

regenera la vida humana y reproduce la naturaleza. Tanto la preservación de la vida

humana como de la naturaleza constituyen los criterios desde los cuales se debe validar

lo político. Esta racionalidad es empírica, porque es condición de posibilidad para

cualquier otra racionalidad.

El concepto de lo político de Schmitt y el enfoque del realismo político de

Hinkelammert establecen -de manera directa- el papel central de las instituciones en la

construcción de sociedades. Ambas propuestas se concentran en lo instituyente. Otras

11
Introducción

connotaciones de lo político no depositan su principal atención en el análisis

institucional, aunque no lo ignoran. Nicolás Maquiavelo y Robert Dahl presentan a lo

político como fenómeno vinculado a formas de dominio sobre los demás, imponiendo

conductas. La explicación preponderante de lo político para ellos está en el control así

como en las actividades ex-post, y no en las bases institucionales e informales que

permiten dicho control. El planteamiento de Max Weber sobre lo político se encuentra

en las actividades insertadas en las instituciones estatales, autorizadas para ejercer

coacción sobre la comunidad. Weber pone el interés en lo instituido, no da una posición

nodal a lo instituyente. En esta interpretación también se halla Robert Michels, Joseph

Schumpeter y Wright Mills.

Las formulaciones de Aristóteles, Tomás de Aquino, John Locke, David Easton, John

Rawls y Ronald Dworkin derivan en que lo político está en las actividades encaminadas

al fomento del equilibrio social, mediante la re-distribución de las personas en la

división social del trabajo. Aquí, los ajustes se hacen sobre el andamiaje institucional.

Las concepciones de Herbert Spencer y Ludwig Gumplowics muestran a lo político

como una actividad vinculada a la defensa de una sociedad contra amenazas exteriores,

pero no corresponde a la idea que maneja Schmitt. La noción de nosotros-ellos de

Spencer y Gumplowics no es igual a la distinción amigo-enemigo de Schmitt.7 Las

concepciones anteriores pueden quedar atrapadas en la relación amigo-amigo.8

En la presente investigación se parte de dos tesis ancladas al realismo político de

Hinkelammert y Dussel:

7
Estas concepciones son tomadas de Vallés (2002: 29, 123-124).
8
No es objetivo directo de este trabajo invalidar las concepciones señaladas.

12
Introducción

1. La condición humana es finita, pero a la vez, es atravesada por un anhelo de

infinitud. La finitud debe ser protegida por las instituciones y el anhelo de

infinitud sólo puede ser satisfecho con la construcción de instituciones.

2. Las instituciones inevitablemente tienden a separarse del ser humano hasta

subordinarlo. El mismo ser humano provoca esta separación.

Estas dos tesis no pertenecen ni retratan a un momento determinado. Las instituciones

han estado presentes desde las sociedades tribales hasta las actuales, sólo que con

diferentes grados de formalidad y complejidad. El contexto histórico en que Schmitt

formula su concepto de lo político y en que Hinkelammert expone el realismo político

no limita la contrastación de ambas propuestas, pues sus centros de explicación son las

instituciones.

¿Cuáles son entonces las convergencias y divergencias que tiene el concepto de lo

político de Schmitt en el realismo político de Hinkelammert? Ésta sería la interrogante

general de investigación. Se plantea como hipótesis que el concepto de Schmitt es

admitido parcialmente en el realismo político: convergencias en la primera parte del

concepto (identificación del enemigo/guerra como postura) y divergencias en la segunda

parte (combate bélico/guerra como acción). Para comprobar o rechazar la hipótesis, se

requiere alcanzar tres objetivos específicos:

1. Detectar los puntos claves de las dos partes del concepto de lo político de

Schmitt.

2. Fijar el marco de acción política en el realismo político de Hinkelammert.

3. Determinar la relación teórica que hace Schmitt -en su concepto de lo político-

con las sociedades utópicas.

13
Introducción

Vicente Massot ofrece la justificación de por qué acercarse a la obra de Schmitt. Dice -

con acierto- que Schmitt se aproxima a la comprensión de uno de los conceptos más

controvertidos en la historia de la humanidad. El objeto de investigación del presente

trabajo es justamente su concepto de lo político. Massot (2002: 87) señala:

“No se quiere reconocer la influencia que tuvieron las teorías

constitucionales de Schmitt en la formación de la República Federal

Alemana, y al mismo tiempo, se ignora la resonancia de sus nociones acerca

del amigo-enemigo en la ultra izquierda italiana de los años 70. No se quiere

dar cuenta que el Schmitt maldito -condenado a sufrir un riguroso ostracismo

intelectual después de la caída del Tercer Reich- se muestra esquivo, aun

después de muerto, a cualquier etiquetamiento, y abierto a cualquier

abordaje. El acercamiento a Schmitt consiste no sólo en analizar su

pensamiento en el arco académico, sino también en su influencia directa o

indirecta, explícita o implícita, confesa o inconfesa, según los casos, sobre el

mundo de los hechos. No sólo el Schmitt del concepto de lo político, sino el

Schmitt de la política es un clásico”.9

Francois Houtart, por su parte, resalta el interés que ha depositado Hinkelammert en re-

significar la posición de la teoría en la práctica humana: dialéctica permanente entre

pensamiento y acción. La propuesta de Hinkelammert es incisiva en discutir la función

de las utopías y de sus instituciones (teoría) en la generación y regeneración de la vida

humana (práctica concreta/realismo político). Houtart (2012: 12) escribe:

“El pensamiento de Franz Hinkelammert está muy lejos del culturalismo, del

personalismo o del postmodernismo, y se inscribe en una perspectiva de

9
En el inicio del capítulo 1 se anotan referencias del trabajo teórico de Schmitt y de su actividad política
(introducción capitular).

14
Introducción

análisis completo de la situación de los seres humanos en sus contextos

sociales, económicos y culturales. Evidentemente, su crítica del modernismo

es también muy fuerte y muy clara, porque precisamente esta corriente

trasmitió estructuras y valores destructivos del ser humano. No se trata del

fin de los “grandes relatos”, sino de una reconstrucción permanente de ellos,

para servir de fondo teórico a las propuestas y políticas, tanto de los

movimientos sociales, como de los poderes políticos”. 10

Identificar las convergencias y divergencias entre las propuestas de Schmitt y

Hinkelammert resulta significativo teórica y prácticamente. La construcción de un

cuadro institucional exige la confrontación de diferentes posturas. Vincular los

planteamientos de Schmitt y Hinkelammert produce un esquema conceptual que

contribuye directamente al análisis e interpretación de -por lo menos- dos categorías

propias (campos temáticos) de la ciencia política:

1. Cambio institucional. Construcción, desarrollo y agotamiento de las

instituciones que dan forma a las sociedades.

2. Proceso político. Delimitación del área para la acción política de los seres

humanos.

Los innumerables cambios que está sufriendo la sociedad latinoamericana complejizan

el entorno social. Han aparecido, por un lado, innumerables víctimas por

discriminación, violaciones masivas de derechos humanos, destrucciones de

ecosistemas. La experiencia latinoamericana, por el otro lado, también ha mostrado

indicios de una “primavera política” con el nacimiento de nuevos movimientos sociales

10
En la introducción del capítulo 2 se enlistan las producciones de Hinkelammert.

15
Introducción

(Dussel, 2006: 7). Algunas causas que dan lugar a estos sucesos son de origen político,

asociadas con arquitecturas institucionales y procesos políticos.

La investigación es explicativa, el trabajo tiene un enfoque mixto, pues se hace

investigación bibliográfica, cuyas deducciones son ligadas a hechos sociales concretos.

El carácter de la investigación es deductivo.11 El ordenamiento de los resultados

obtenidos hace que el trabajo se estructure en tres capítulos. En el capítulo 1, se

muestran las dos partes del concepto de lo político de Schmitt. Una parte del análisis se

deposita en el manejo teórico de las nociones de enemigo real, enemigo absoluto, guerra

y paz. El capítulo dista de ser meramente descriptivo. Al inicio de éste se intenta

contextualizar el escenario en que Schmitt hizo su propuesta sobre lo político.

En el capítulo 2, se habla del realismo político y de la realpolitik. Para que la política

sea realista no debe ser realpolitik (Hinkelammert, 1995: 152). A partir de los hechos

fundantes que hacen posible la vida humana, se traza -en este apartado- el marco de

acción política, que representa -en sí- la concreción del realismo político.

En el capítulo 3, se vinculan directamente los dos capítulos anteriores. Se determina el

grado de recepción del concepto de lo político de Schmitt en el realismo político. El

resultado permite comprobar o rechazar la hipótesis general. En el capítulo, se intenta -

además- desarrollar la estructura y la dinámica de lo político en el realismo político

usando la noción de poder político de Dussel y rescatando nociones schmittianas

(proceso político). Al final del trabajo, se muestran las conclusiones derivadas de la

investigación y las fuentes de consulta bibliográfica utilizadas.

11
Las especificaciones de la investigación se basan en Hernández, Fernández y Baptista (2010).

16
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

CAPÍTULO 1

EL CONCEPTO DE LO POLÍTICO

SEGÚN CARL SCHMITT

17
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Introducción capitular

En este capítulo se busca identificar los puntos nodales del concepto de lo político

según Carl Schmitt (1888-1985). En 1932 presentó la idea sustancial de este concepto,

la complementó en 1963 con la Teoría del Partisano. Schmitt muestra las dos partes

interrelacionadas que contiene lo político. La primera parte dibuja el comportamiento

que deben tener las unidades políticas en la sociedad: distinguir permanentemente

quiénes son los amigos y quiénes son los enemigos de las instituciones que configuran

el orden social. Se trata de que las unidades políticas identifiquen si tienen cabida en la

institucionalidad existente. Los dos polos, amigos y enemigos, tienen un carácter

funcional en el concepto de lo político de Schmitt. La segunda parte está en definir la

manera en que la unidad política enfrentará al enemigo detectado.

Schmitt formó la sustancia de su concepto en medio de los acontecimientos sociales,

económicos y políticos que caracterizaron a la República de Weimar en Alemania.12

Durante este régimen político, Schmitt fue un teórico influyente del derecho y de la

política. Sus tesis sobre la crisis del liberalismo y del gobierno parlamentario así como

sus planteamientos sobre la dictadura constitucional asumieron particular significado

para justificar teóricamente el sistema presidencial que gobernó a Alemania entre 1930

y 1933: gobierno bajo decretos de emergencia (Bendersky, 1983: 23). Su apoyo activo

al presidencialismo le hizo merecer el calificativo de kronjuris del sistema presidencial.

12
La República de Weimar fue instalada después de la Primera Guerra Mundial y terminó en 1933. El
triunfo de Adolfo Hitler y la implementación de las reformas nacional-socialistas la invalidaron, nació el
Tercer Reich.

18
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Hans Kelsen -en 1922- presentó la hipótesis sobre la doctrina pura del derecho, donde

pretendía demostrar que la ciencia del derecho era institucionalista. Schmitt arremetió

contra él: señaló que olvidaba completamente lo político y que anulaba el estado de

excepción. Ninguna institución, para Schmitt, podía regular el cambio institucional

¿Quién decide cuando existe el estado de excepción? Schmitt es contundente en la

respuesta: las unidades políticas cuando rechazan (posición de enemigo) el cuadro

institucional que impera y proyectan -a la vez- la construcción de otro. El estado de

excepción precede entonces al cambio institucional. La decisión soberana de las

unidades políticas -sin condicionamientos de arbitrajes externos- de inhabilitar las

instituciones da entrada al estado de excepción.

Después del decreto de conferimiento de los plenos poderes en 1933, Hitler instauró una

dictadura totalitaria en Alemania. En un primer momento era poco probable que Schmitt

tuviese un rol en el régimen hitleriano, dada su colaboración con el grupo de Schlicher

(anterior presidente/canciller) y su oposición al nacional-socialismo. Schmitt era un

outsider. Inesperadamente lo llamaron a colaborar. Y, de manera sorpresiva, aceptó. El

kronjuris del sistema presidencial se afilió al partido nazi.13

Schmitt paulatinamente fue incorporando en sus obras referencias antisemitas para

ligarlas con la línea del partido e inició una compleja estructura teórica institucional

para el Tercer Reich. Trató de encontrar una ubicación a sus ideas conservadoras en el

13
Muchos alemanes se adhirieron al partido, ya sea por oportunismo, por temor o por entusiasmo. La
tendencia creciente de esta situación provocó que intelectuales como Martín Heidegger se sumaran,
quien escribió a Schmitt para invitarlo a colaborar de manera directa y formal (Bendersky, 1983: 242).
La colaboración de Schmitt con el nazismo ha sido atribuida, algunas veces, a la naturaleza de su teoría
política, otras veces, a su debilidad de carácter, a su oportunismo político, incluso, a su instinto de
supervivencia (Bohórquez, 2006: 527).
La relación de Schmitt con el nacional-socialismo no es objeto de estudio de este trabajo. No se toma
postura al respecto. Para profundizar sobre este tema véase Bendersky (1983), Fijalkowski (1996) y
Zarka (2007).

19
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

interior del nacional-socialismo. No obstante, para los seguidores del partido nazi eran

irritantes los intelectuales que tendían a diluir la ideología nacional-socialista entre ideas

conservadoras. Schmitt -como respuesta- hizo crecer el antisemitismo en sus escritos.

El kronjuris del sistema presidencial fue acusado de ser el kronjurist de cualquier

régimen. En 1936, los órganos del partido nazi hicieron una exhaustiva investigación

sobre él, concluyeron que no era un nacional-socialista sino un pensador conservador-

católico. Schmitt siguió defendiéndose y hasta declaró que era un fiel súbdito del Tercer

Reich. A pesar de estos intentos de defensa, transformaron al kronjurist en un proscrito.

Fue excluido de todos los sitios en que había sido colocado por el nazismo.

Los rusos ocuparon Berlín en 1945 y arrestaron a Schmitt. El jurista alemán les dijo

(Bendersky, 1983: 307):

“He bebido el bacilo nazista, pero no me he infectado”.

Fue dejado libre, pero volvió a ser arrestado por soldados de Estados Unidos, dadas las

dudas que resultaron del interrogatorio sobre su participación en el nazismo, estuvo por

más de un año en campos de concentración americanos. Fue liberado en 1947.

Recomenzó a publicar en 1950. Las reacciones de los otros autores fueron inmediatas y

hostiles. Fue acusado de ser el intelectual por excelencia del nacional-socialismo

(Vergara, 2005: 6).

Schmitt ha sido objeto de innumerables debates por su apoyo activo al sistema

presidencialista alemán (1930-1933), por su compromiso evidente con el régimen

20
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

hitleriano en su primera fase (1933-1936), y por su fama de kronjurist de cualquier

régimen. Muth escribe:14

“Schmitt es uno de los pocos teóricos del siglo XX de indiscutido valor, pero

sin dudas es también el más controvertido”.15

1.1. Relación amigo-enemigo: primera parte del concepto de lo político16

Es difícil encontrar un concepto claro de lo político (Schmitt, 2009b: 50), sus conceptos

se relacionan con lo estatal. El Estado se presenta como el estatus final de lo político,

como la consecuencia política última que puede alcanzar una sociedad. Lo estatal

presupone así la existencia de lo político. Lo político se muestra, por otra parte, como

algo estatal. Lo político antepone ahora la existencia del Estado. Son conceptos que han

sido anclados para formar un círculo teórico cerrado. El Estado aparece -en las

concepciones tradicionales de lo político- como la estructura resultante del trabajo

político y también aparece como la estructura donde se desarrolla el trabajo político.

Schmitt (2009b: 51) lo subraya:

14
Citado por Bendersky (1983: 24).
15
Entre las obras más importantes de Schmitt se encuentra La dictadura (2013, primera edición 1931),
Teología política. Cuatro capítulos sobre la doctrina de la soberanía (2009a, primera edición 1922),
Teoría de la Constitución (2001, primera edición 1928), El guardián de la Constitución (1983, primera
edición 1931), El concepto de lo político (2009b, primera edición 1932), Legalidad y legitimidad (2002,
primera edición 1932), El nomos de la Tierra (2005, primera edición 1950), Teoría del partisano.
Acotación al concepto de lo político (1966, primera edición 1963) y Teología política II. La leyenda de
la liquidación de toda teología política (2009c, primera edición 1969).
Siguiendo las fechas de las primeras ediciones de los libros de Schmitt se nota un vacío en su obra
durante el Tercer Reich.
La obra completa de Schmitt no responde a un sistema cerrado de pensamiento con una línea bien
definida, pero maneja conceptos claves que -a veces- forman lazos de continuidad entre sus libros.
16
Los términos “lo político” y “la política” son usados de manera indistinta en los planteamientos de
Schmitt. Por lo político -en términos generales- hace referencia al proceso político.

21
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

“El Estado se muestra como algo político, pero a su vez lo político se

muestra como algo estatal, y éste es un círculo vicioso”.

Weber no logra escapar del círculo vicioso al que se refiere Schmitt, conceptualiza a lo

político como conjunto de actividades desarrolladas a través del Estado. Para Weber, lo

político es todo aquello -en tanto actividad- esté dentro de la esfera estatal.17 Lo político

acercado a la búsqueda del equilibrio social (concepciones generales de Aristóteles,

Tomás de Aquino, Locke) mediante aceptación/seguimiento de pautas de orden y la

redistribución de posiciones en la división social del trabajo no abandona la versión de

Weber. El posible equilibrio social se alcanza atendiendo las instituciones estatales.

El Estado, en sí, se compone de dos elementos interdependientes: las instituciones y las

organizaciones gubernamentales (véase figura 1). Las instituciones corresponden a las

reglas formales (normatividad jurídica) que especifican la manera de tratar los hechos

sociales, condicionando -por ende- el comportamiento de los grupos sociales. La

Constitución Política es el ejemplo más significativo de formalidad institucional. Las

organizaciones gubernamentales operan y coordinan a las instituciones conforme a lo

estipulado en las mismas instituciones.18 El Estado representa la parte fija

(establecimiento) y dinámica (puesta en marcha) de las instituciones.19

17
Citado por Vallés (2002: 29).
18
Ayala (2000: 323-324) registra una fuente de clasificación de las instituciones: de acuerdo a su
formalización. Las instituciones son formales cuando son reglas escritas. Es necesario el acto coercitivo
de las organizaciones gubernamentales para asegurar su cumplimiento. Las instituciones informales son
reglas no escritas, que se van acumulando a lo largo del tiempo y quedan contenidas en los usos y
costumbres de la sociedad. No necesitan del acto coercitivo de las organizaciones gubernamentales para
cumplirse, las sanciones descansan en la responsabilidad de los mismos seres humanos.
Ambos tipos de instituciones (formales/informales) se presentan en el entorno social de manera
combinada, las dos tienen repercusiones en el comportamiento de los seres humanos. En este trabajo se
hace referencia exclusiva a las instituciones formales.
19
Hay suficiente claridad sobre la diferencia entre instituciones y organizaciones gubernamentales.
Schmitt enfatiza que no son lo mismo.

22
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Figura 1.
Componentes del Estado

Instituciones

Organizaciones
gubernamentales

Fuente: elaboración propia

El Estado, para Schmitt (2009b: 53), no es el portador exclusivo de lo político. Si el

Estado mantuviera el monopolio de lo político, los hechos sociales neutrales serían

apolíticos.20 Schmitt sostiene que algunos hechos sociales neutrales son también

políticos. La neutralidad no quita lo político, pero lo estatal sí quita la neutralidad.

Schmitt advierte que los hechos sociales neutrales dejan de ser neutrales al constituirse

el Estado como el único terreno para tratarlos. La neutralidad deja de ser neutral al estar

sujeta a las instituciones estatales. La democracia formal es la encargada de

introducirlos al Estado (Schmitt, 2009b: 53).21 En una sociedad democráticamente

formal todos los hechos sociales tienen que entrar a la esfera estatal para ser regulados.

La democracia formal elimina las oposiciones entre Estado y sociedad. La sociedad

depende del mismo Estado. Schmitt rechaza la noción de democracia formal.

20
Los hechos neutrales se refieren a los hechos que no son regulados por la institucionalidad estatal, por
ejemplo hechos morales o económicos.
21
Cuando Schmitt habla de democracia formal se refiere a democracia liberal.

23
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

La democracia formal es otra institución más del Estado, que obliga a los grupos

sociales a comportarse conforme a lo decretado en las instituciones. Schmitt plantea que

la democracia formal homogeniza a los grupos sociales (Mouffe, 2002: 7), los considera

como iguales. La institución democrática señala que todos los grupos sociales son

iguales y que deben ser tratados como iguales. Esta homogeneidad e igualdad -para

Schmitt (1990: 12)- son ficticias. Los grupos sociales son heterogéneos y diferentes.

Schmitt (2009b: 53) anota la idea de Estado como Estado total. En el Estado total todo

es político. La sociedad, en la dualidad Estado-lo político, no forma en su interior un

Estado, sino debe auto-integrase para constituirse en Estado. La existencia del Estado

total exige esta situación. Schmitt (2009b: 55-56) usando una frase de Trescher reafirma

la integración tripartita Estado/lo político/sociedad:

“La teoría de la división de poderes de Hegel -y Montesquieu- representa la

más viva penetración de todas las esferas sociales por el Estado, con el

objetivo general de ganar para la totalidad de éste todas las fuerzas vitales

del cuerpo de la sociedad”.

Lo político no tiene así ninguna caracterización específica y autónoma. En el derecho

administrativo francés se buscó instituir el concepto de mobile politique para diferenciar

los actos políticos del Estado de los actos administrativos del Estado. Se intentaba

sustraer los actos políticos de la actividad administrativa. El concepto de mobile

politique, según Schmitt (2009b: 51-52), representaba sólo un elemento para clasificar

los fenómenos que surgen al interior del Estado sin tener por objeto identificar la

esencia de lo político. El mobile politique seguía teniendo como plataforma a la esfera

estatal. La posible esencia de lo político continuaría estando dentro del Estado.

24
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

La conceptualización de lo político sólo puede hacerse mediante categorías específicas

y autónomas. Lo político, para Schmitt (2009b: 56), tiene sus propias categorías que lo

diferencian de otras áreas. En lo moral, la diferenciación está entre el bien y el mal; en

lo estético, entre la belleza y lo feo; en la economía, entre lo rentable y lo no-rentable.22

Las categorías específicas que refieren a lo político son las de amigo y enemigo ¿Quién

es el amigo de la institución? ¿Quién es el enemigo de la institución? Estas categorías

no son derivaciones ni dependen de otras categorías, son específicas y autónomas.

La diferencia entre amigo y enemigo expresa el máximo grado de unión o separación en

relación con la regulación de los hechos sociales (Schmitt, 2009b: 57). Se trata de la

diferencia más intensa entre dos polos. La diferencia no parte de los hechos sociales,

sino de la institución que los trata. El enemigo central es la institución, pero no puede

haber enfrentamiento directo contra la institución. La institución no es empírica;

empero, proporciona las bases para lo empíricamente experimentable en la sociedad. El

enfrentamiento es contra las organizaciones que instalaron, defienden y siguen

determinada institución. La institución para operarse y tener representación objetiva

necesita de organizaciones. La institución y las organizaciones -en conjunto-

constituyen una unidad política. El punto de discordia que produce la oposición sigue

estando en la institución. El enemigo objetivo está entonces en las organizaciones. El

enemigo corresponde a una unidad política.

La unidad política puede buscar mantener una institución. Se trata de la defensa del

poder instituido. La unidad política puede proyectar también la idea de una nueva

institución. Se trata de ejercer el poder instituyente. Para Schmitt existe una tensión
22
Schmitt no pretende hacer una aprehensión reduccionista -con estas relaciones dialécticas- de la moral,
la estética y la economía.

25
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

fundamental entre poder instituido y poder instituyente. Esta tensión de carácter

institucional produce la relación amigo-enemigo. El poder instituyente es efecto directo

de la decisión autónoma de los grupos sociales para conformar por completo una unidad

política.

Schmitt (2009b: 57) apunta que el enemigo es una unidad política, pero no es cualquier

unidad política, es una unidad política cuya posición institucional amenaza la existencia

de otra unidad política. La relación amigo-enemigo -por eso- siempre será conflictiva.

El concepto de lo político de Schmitt así tiene dos partes interrelacionadas, que explican

la sustancia de lo político:

1. Identificar quién es el enemigo.

2. Fijar de qué manera enfrentar al enemigo identificado.

El enemigo no es un opositor del gobierno ni tampoco un adversario privado.23 El

opositor del gobierno participa acatando la institucionalidad imperante, el adversario

privado participa siguiendo principios morales. Se trata de relaciones amigo-amigo, se

comportan siguiendo normas y reglas preestablecidas. El enemigo corresponde a una

unidad política que se enfrenta -en un terreno imparcial, sin regulación impuesta por

terceros- a otra unidad política que se le opone. La relación amigo-enemigo no puede

estar sujeta a ninguna institución, porque la disputa es por la vigencia de las

instituciones. El orden institucional nace de la relación amigo-enemigo. De una relación

sin instituciones nace la institución. Schmitt (2009b: 76) lo deja claro:

23
El gobierno hace referencia al conjunto de organizaciones y a las interrelaciones deliberadas o
emergentes que se forman entre éstas en la operación de las instituciones. Se toma esta concepción en la
investigación. Otras posturas lo explican como la capacidad para lograr y mantener la cohesión social en
un lugar determinado.

26
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

“Pues, siguiendo una expresión de Lorenz Van Stein, en el Estado

constitucional, la constitución es la expresión del orden social, la existencia

misma de la sociedad. En cuanto es atacada, la lucha ha de decidirse fuera de

la constitución y del derecho”.

Ninguna institución puede ser aplicable al cambio institucional. El cambio institucional

representa para Schmitt el periodo del estado de excepción. La decisión soberana de una

unidad política para mantener o anular una institución da entrada al estado de

excepción. Se trata de un momento histórico de modificación (total/parcial) de la

institucionalidad o, bien, de reafirmación de lo existente. El sentido esencial de esta

situación, lo enuncia Cristi (1997: 135) de manera concreta:

“Es el momento donde una institución es destruida y donde nace otra”.24

Schmitt acepta las relaciones amigo-amigo; no obstante, las llama relaciones no-

políticas. Lo político está en determinar e implantar la institucionalidad que regulará los

hechos sociales. Lo político no está en someter un hecho social a la institucionalidad

existente. Anular la relación amigo-enemigo convierte la concepción de lo político en

idea general. Sin relación amigo-enemigo no hay pluralidad de unidades políticas, no

hay contraposición real, tampoco hay terrenos imparciales. En la relación amigo-amigo,

los terrenos son condicionados por el cuadro institucional de una unidad política, donde

la contraposición se desarrolla sobre este marco, aceptado por los propios grupos. Para

Schmitt es una contraposición ficticia, sólo hay grados de amistad.

24
Este momento no necesariamente representa o equivale a una situación de caos social.

27
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

El enemigo es público, no individual. El enemigo es el hostis (enemigo público), no el

inmicus (adversario privado). El enemigo es el polemios (enemigo), no el echthros

(opositor). Al enemigo público no necesariamente se le odia en el ámbito privado (odio

personal), incluso, se le puede amar (Schmitt, 2009b: 59). Los enemigos privados no

existen en el concepto de lo político schmittiano, las contraposiciones en el campo

privado crea adversarios, no enemigos. El enemigo sólo es público.25

La contraposición política es la más extrema de todas las contraposiciones. Cualquier

otra contraposición se volverá política en tanto exista polarización entre amigos-

enemigos (Hinkelammert, 1990: 115). Las diferencias de posiciones con el enemigo

afirman al amigo. Un amigo conforma una unidad política, un enemigo conforma otra

unidad política. Schmitt habla también de agrupamientos permanentes, deja ver que la

polarización amigo-enemigo debe ser recurrente para el avance social.26

La contraposición basada en motivos morales (bueno-malo), económicos (rentable-no

rentable) o estéticos (bello-feo) no es contraposición política. Hasta que las

contraposiciones morales, económicas o estéticas logren alcanzar el agrupamiento

amigo-enemigo se logra la contraposición política. Llegando a este punto, la

contraposición ya no es más moral, económica o estética, sino política. Lo político no

acota un campo propio, sino determina el grado de intensidad de asociación o

disociación de las unidades (Schmitt, 2009b: 68).

25
Hegel proporciona una definición de enemigo que coincide con la de Schmitt. Para Hegel el enemigo es
una diferencia ética. La ética no vista en el sentido moral, sino pensada desde la vida absoluta en lo
eterno del pueblo. La diferencia que constituye lo ajeno que ha de ser negado en su totalidad viva. Tal
diferencia es el enemigo, y la diferencia, contemplada como relación, es al mismo tiempo oposición del
ser a los opuestos, es la nada del enemigo, y esta nada, atribuida por igual a ambos polos, es el peligro
del enfrentamiento. En lo ético, este enemigo sólo puede ser un enemigo del pueblo y, a su vez, no
puede ser sino un pueblo (Schmitt, 2009b: 91).
26
Siguiendo a Schmitt, la política social correspondería a una relación amigo-enemigo con el
enfrentamiento respectivo. El asunto a tratar giraría sobre temas sociales.

28
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Una unidad política es un agrupamiento decisivo y soberano de grupos sociales en

relación con el tratamiento institucional de los hechos sociales. La institución define el

grado de decisión de los grupos. Las regulaciones que atentan contra los intereses

sustanciales de los grupos originan la decisión de que sean amigos o enemigos

(Schmitt, 2009b: 69). Si los grupos sociales tienen la fuerza suficiente para tomar por sí

mismos la decisión de cambiar la institucionalidad de un fenómeno social determinante

para ellos, sin condiciones de terceros, hace que los agrupamientos que se formen sean

soberanos. De grupos sociales pasan a ser una unidad política enemiga de otra unidad

política. Si los grupos sociales no tienen la decisión ni la soberanía suficiente para

constituirse como unidad política, los grupos sociales quedan como amigos de la

unidad política imperante (Schmitt, 2009b: 81). Se crean relaciones amigo-amigo.

El Estado es una unidad política. Negar su unidad y ponerlo en calidad de asociación, en

un mismo plano de igualdad que otras asociaciones, se desvanecería el contenido

específico de lo político. El Estado se transformaría en una asociación que compite con

otras asociaciones. Existen unidades políticas, pero no asociaciones políticas, las

asociaciones son simplemente uniones de grupos sociales, las unidades políticas son

específicamente diferentes y constituyen algo decisivo y soberano. Sin unidades

políticas, lo político desaparece.

En el planteamiento de Schmitt sobre democracia, los grupos sociales sólo pueden ser

tratados como iguales mientras sean cubiertos por el cuadro institucional, pero no todos

los grupos son cubiertos ni tienen cabida, sólo unos. La igualdad es políticamente

interesante en tanto el entramado institución tenga la posibilidad real de atraer

29
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

desigualdad. La principal preocupación de Schmitt -en su concepto de lo político- no es

propiamente la democracia, sino la formación de unidades políticas.

En los diversos espacios de la sociedad, según Schmitt, se hallan los grupos que pueden

constituirse como unidades políticas. La concepción democrática está en la distinción

entre los que aceptan la institucionalidad vigente y los que no. La democracia no puede

existir sin el correlato de la desigualdad (Mouffe, 2002: 9, 11, 13), requiere de

momentos de diferencia entre unos y otros. Al postular que el concepto democrático de

igualdad conlleva a la posibilidad de diferenciar, Schmitt relaciona directamente la

democracia con su concepto de lo político. Lo que importa para Schmitt es la

posibilidad del trazado de una línea de demarcación con respecto a la institucionalidad.

Schmitt (1990: 11) puntualiza:

“En el terreno político no se enfrentan de forma abstracta los grupos sociales

como tales, sino como grupos sociales con intereses políticos y políticamente

determinados, es decir, como grupos ciudadanos, ya sea en calidad de aliados

o de adversarios políticos -se enfrentan, por lo tanto, en cualquier caso,

dividas en categorías políticas-. En la esfera de lo político no es posible

abstraer enteramente de lo que es político, dejando valer solamente la

igualdad universal entre grupos sociales”.

Schmitt, en la cita anterior, coloca a los adversarios políticos como grupos antagónicos

a una unidad política, no como simples opositores. A los aliados, Schmitt los dibuja

como grupos que fortalecen a una unidad política. Esta forma de concebir a la

democracia es congruente con su concepto de lo político, incluso, corresponde a la

primera parte del concepto. El ejercicio democrático presupone así lo político. La

30
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

democracia consiste en aceptar o rechazar -sin presiones externas- la institucionalidad

dominante. Schmitt la llama democracia sustantiva.

Han surgido otros conceptos de lo político que mantienen contraposición, pero escapan

de las dos partes interrelacionadas de lo político:

1. Comparar lo político con lo partidista. La contraposición de opositores al

gobierno queda relativizada por la institucionalidad estatal, que también regula

las demás contraposiciones. Se trata de relaciones amigo-amigo. La

contraposición de opositores más común es la contraposición de partidos

políticos: un partido político dirige al Estado a través de su gobierno y otro u

otros partidos ocupan la posición de opositores al gobierno. En ninguna de las

dos posiciones, los partidos políticos son opositores al Estado (unidad política).

2. Equiparar lo político con adversidad. Existencia de remantes antagónicos

propios de adversidades, explícitos en disputas y manipulaciones que describen

erróneamente a lo político como negociación. Escalante (2011: 56) interpreta

que Maquiavelo veía al enemigo en la adversidad y no en la hostilidad, que la

prudencia política estaba en el trato con los adversarios, quiénes dan la ocasión

de mostrar la generosidad cuando sea conveniente o la severidad cuando la

situación lo requiera. Escalante (2011: 56-57) continúa diciendo que los

enemigos (adversarios) más enconados no sólo pueden dejar de serlo, sino que

pueden convertirse en aliados, si se sabe negociar. Esto, para Schmitt, es reflejo

de simples relaciones amigo-amigo.

3. Usar la palabra política en oposición a otros conceptos, con la función de

antítesis: política y economía, política y moral, política y derecho (Schmitt,

2009b: 50).

31
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Cuando dentro del Estado las contraposiciones partidistas se vuelven contraposiciones

políticas, se arriba a la política interna. Hay agrupamiento del tipo amigo-enemigo. En

la política interna, la unidad política estatal como unidad política única se disuelve. Hay

agrupamientos de partidos políticos o de otros grupos sociales -bajo la forma de unidad

política- que enfrentan a la unidad política estatal. Esta última se convierte en el

enemigo de las unidades políticas nacientes. El enfrentamiento no se da dentro de las

instituciones estatales. Schmitt los bautiza como enfrentamientos civiles. Esto es la

política interna. El agrupamiento de Estados alrededor del tratamiento institucional dado

a un hecho social internacional -siguiendo la relación amigo-enemigo- produce

enfrentamientos externos. Esto es la política externa.

En la figura 2 se muestra el proceso que sigue el concepto de lo político de Schmitt. La

primera parte del concepto corresponde a la democracia sustantiva: la formación

permanente de unidades políticas. La democracia sustantiva da entrada a la relación

amigo-enemigo. En la figura se observan los dos momentos por los que pasa la unidad

política: cuando rechaza la institución y cuando adquiere postura para crear una nueva

institución. Entre los dos momentos se encuentra el poder instituyente. La segunda parte

del concepto da cuenta del enfrentamiento entre las unidades políticas en busca de que

el poder instituyente genere la institución. El poder instituyente no desaparece mientras

opere la institución (poder instituido). En la explicación de Schmitt, la tensión constante

entre poder instituyente y poder instituido es central. La figura dibuja el proceso de una

unidad política que intenta cambiar la institución (rechazo institucional), el proceso

sería similar para las unidades políticas que traten de mantener la institución.

32
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Figura 2.
Esquema simplificado del concepto de lo político según Schmitt

Decisión soberana de Rechazo institucional


grupos sociales sobre el
tratamiento institucional
de un hecho social
determinante Poder instituyente

Unidad política

Poder instituyente Primera parte


de lo político

Definición de contenidos y posturas


Democracia
sustantiva

Reafirmación de la unidad política

Relación amigo-enemigo

Estado de excepción

Enfrentamiento -fuera de cualquier arbitraje-


contra el enemigo Segunda parte
de lo político

Enfrentamientos interiores Enfrentamientos exteriores

Imponerse al enemigo

Establecimiento del nuevo Finalidad de lo


orden institucional político

Poder instituido

Fuente: elaboración propia.

33
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

1.2. El enfrentamiento en la relación amigo-enemigo: segunda parte del concepto

de lo político

La relación amigo-enemigo, en el concepto de lo político de Schmitt, es un

enfrentamiento real. El enfrentamiento es un combate y, el combate, forma parte de la

guerra. La guerra proviene de la enemistad. La enemistad es la negación del otro. La

guerra es la enemistad hecha efectiva. Schmitt habla de la guerra como postura y como

acción.

1. La postura de guerra implica la existencia de un enemigo, aunque haya cesado el

combate. Las unidades políticas se mantienen alertas, ya sea vigilando al

enemigo domesticado, ya sea distinguiendo a los posibles nuevos enemigos. La

existencia de enemigos obliga a que las unidades políticas tengan postura de

guerra de manera permanente.

2. La guerra como acción corresponde a los combates reales. El combate debe ser

entendido en su forma original, no significa competencia. La guerra como

acción es eventual.

Ganar la guerra consiste en domesticar al enemigo: desarmarlo, buscar su rendición,

dominarlo. Ganar la guerra no es eliminar al enemigo, aunque la eliminación puede ser

alternativa en situaciones especiales. Ganar la guerra tampoco consiste en neutralizar al

enemigo. Neutralizar al enemigo borra la relación amigo-enemigo, ya que se disipa la

posición de enemigo.

La neutralización de las unidades políticas anula la misma neutralidad. Las unidades

políticas neutrales no tienen opciones para adoptar posiciones, sólo tienen una opción.

34
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Ante la existencia de una sola posición, no hay neutralidad, se niega la posibilidad de

adoptar o no una posición específica. La relación amigo-enemigo mantiene la

oportunidad de decidir la postura (primera parte de lo político) y de enfrentar a quien

tenga una postura opuesta (segunda parte de lo político).27

La guerra, en el concepto de lo político de Schmitt, no tiene sentido normativo sino

existencial. La guerra es justa -en tanto- se combata para mantener la existencia. La

guerra no es justa en cuanto se combata por mandato institucional. Éste no justifica que

los hombres se maten entre sí. La guerra justa es contra enemigos reales, se realiza para

domesticarlos (Schmitt, 2009b: 78).

La guerra retrata el concepto de lo político de Schmitt. Lo político es la guerra en su

conjunto. La guerra como postura corresponde a la primera parte del concepto y la

guerra como acción a la segunda parte. La guerra externa es la guerra entre Estados, que

corresponde a la política externa. La guerra civil es la guerra en el interior de un Estado,

que señala la política interior. Schmitt insiste que la guerra describe efectivamente lo

político, esto no quiere decir que lo político debe ser la guerra, sino que lo político sólo

puede ser la guerra.

Schmitt (2009b: 63) sostiene que no todas las acciones políticas se refieren a combates

(guerra como acción/segunda parte del concepto). El combate tiene sus propias

estrategias y tácticas, pero presupone otra acción política: definir quién es el enemigo

27
Schmitt usa dos conceptos de neutralidad, uno negativo (neutralidad estática/permanente) y otro
positivo (neutralidad dinámica/eventual). El negativo lo relaciona con la no intervención, con el
desinterés, con la quietud. El positivo lo vincula con posiciones que favorecen las decisiones de los
grupos sociales. Un grupo puede permanecer al margen del hecho social durante un periodo estratégico
e intervenir posteriormente -en un momento específico- para encauzar la decisión y lograr una unidad
política. Lo político desaparece con la neutralidad estática.

35
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

(guerra como postura/primera parte del concepto). Identificar permanentemente al

enemigo constituye el comportamiento específico de lo político, precisa el accionar y el

pensar de las unidades políticas de un modo especial.28 Schmitt (2009b: 64) explica:

“En la guerra, los combatientes suelen enfrentarse abiertamente como tales,

incluso, es normal que aparezcan caracterizados por un determinado

uniforme, de modo que la distinción entre amigo y enemigo no sea ya

ningún problema político que tenga que resolver el soldado en acción. En

esto estriba la razón de la frase que dijo una vez un diplomático inglés: que

el político está mejor entrenado para la lucha que el soldado, porque se pasa

la vida luchando, mientras que el soldado sólo lo hace excepcionalmente”.

En la Teoría del Partisano, Schmitt llama la atención sobre las características

particulares de la enemistad que llevan a la guerra.29 En la figura del partisano,

encuentra la semilla para la formación de unidades políticas, lo presenta como un

combatiente irregular. El signo ostensible de la regularidad está en el uso del uniforme

de soldado, es un atuendo que señala el dominio del Estado. El soldado uniformado es

el verdadero blanco para el disparo del partisano. El partisano está fuera de esta

regularidad y su lógica es ocultarse, atacar de forma inadvertida y sigilosamente. Esto lo

pone fuera de la institucionalidad. La diferencia respecto a los criminales está

precisamente en su carácter político. Lo político no tiene relación con el reemplazo del

gobierno vigente (relación amigo-amigo) sino con el conflicto institucional (relación

amigo-enemigo).

28
Ésta es la principal diferencia con el concepto de lo político de Spencer y Gumplowics. La preparación
para la guerra y la organización militar -con sus exigencias de jerarquía, disciplina, recursos fiscales y
coacción- son el origen de la actividad política en el concepto que configuran.
29
31 años después de la publicación de su concepto, Schmitt lo vuelve a tomar en su Teoría del Partisano
(1963).

36
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Schmitt (1966: 125) usando el personaje ficticio inventado por Heinrich Von Kleist en

una de sus novelas ejemplifica el concepto de lo político:

“Michael Kohlhaas, convertido en bandido y asesino por su afán de justicia,

no fue partisano (guerrillero). No lo fue porque no se volvió políticamente

activo y luchó exclusivamente por su propio y privado interés, por su derecho

conculcado; no lo hizo contra un conquistador extranjero, ni por una causa

revolucionaria. En esos casos, la irregularidad es apolítica y se hace

puramente criminal porque pierde la relación positiva con la regularidad

existente en alguna parte. Es en esto que el partisano se diferencia del - noble

o innoble- capitán de bandoleros.”

Kohlhaas no es partisano, carece de motivos políticos. Luchó exclusivamente por sus

intereses violentados, no luchó por causas revolucionarias. La irregularidad de Kohlhaas

es meramente criminal, es apolítica. Para que Kohlhaas abandone la posición de

criminal y ocupe la de partisano, deberá argumentar que sufrió una injusticia

relacionada con el robo de sus caballos de trabajo y no encuentra en las instituciones la

atención necesaria para recuperarlos, deberá declarar que sus derechos fundamentales

no son defendidos ni protegidos. No contar con sus caballos de trabajo es un hecho

significativo para él, pues queda amenazada su existencia por no poder trabajar. En su

afán de justicia se levanta en armas con otros grupos que también sienten menoscabados

sus derechos fundamentales e inician relaciones de hostilidades contra los defensores y

protectores de la institucionalidad dominante.

Al determinar Kohlhaas -en conjunto con el grupo- quién es su enemigo, se sitúa frente

a lo político. Al comienzo, la cuestión era personal, ya organizados los grupos bajo

37
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

decisión autónoma para combatir la enemistad, se constituyen como enemigo de otra

unidad política. El enemigo sólo puede ser público. Schmitt dice que el partisano

necesariamente está comprometido con causas revolucionarias, las cuales expresan

cambios parciales o totales de las instituciones. Se adquiere el calificativo de criminal

cuando se está actuando exclusivamente por fuera de las instituciones. El criminal que

desconozca públicamente las instituciones, actúe fuera de ellas y contra ellas no será

más criminal sino partisano (Duque, 2008: 73-74).

Schmitt, en la Teoría del Partisano, re-afirma los puntos claves de su concepto de lo

político:

1. La guerra equivale a lo político. La guerra como postura corresponde a la

primera parte de lo político, la guerra como acción a la segunda parte.

2. Lo político no necesariamente tiene como referencia a lo estatal. El Estado no es

conductor exclusivo de lo político. La conversión de criminal a partisano de

Kohlhaas lo constata.

3. El enemigo es la institución, el combate se hace contra los defensores de esa

institución.

4. El centro de lo político es el conflicto institucional.

5. La institución no es el factor que rige el cambio institucional. El proceso político

se da fuera de cualquier arbitraje.

6. El poder instituyente resurge en tanto los grupos sociales logren constituirse

como unidades políticas.

7. El enemigo real es una unidad política sofocada dentro de sus propias fronteras,

sin aniquilarla.

38
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

En algunos países de América Latina -en las últimas dos décadas- se desarrollaron

contiendas electorales con manifestaciones partidistas violentas y/o con movimientos

sociales al margen de la formalidad del proceso electoral, sin que incursionaran

propiamente en la ilegalidad, esto no señala la existencia de relaciones amigo-

enemigo.30 Se cuestionaba el comportamiento de algunos actores, sin hacer críticas

sustanciales al cuadro institucional. Muchas veces la exigencia era que los procesos

electorales se apegaran estrictamente a las reglas formales de competencia entre

partidos. La propuesta de Schmitt se centra en el conflicto institucional. Pudiera ser que

estas manifestaciones y movimientos intentaran cambios institucionales; no obstante, tal

intento correría conforme a los mecanismos de operación descritos en la democracia

formal: resarcir o modificar una institución empleando otra institución. Ya sea como

gobierno, ya sea como oposición partidista, ya sea como movimiento social, se

mantuvieron al interior de las instituciones. Se trata, desde la perspectiva de Schmitt, de

relaciones amigo-amigo.

1.3. La guerra como aproximación a la paz

La amistad está subordinada a la relación amigo-enemigo, según Schmitt. Si sobre la

Tierra existiese sólo la amistad, sería el final de la enemistad y de la misma amistad,

pues para definir quiénes son amigos se necesita definir simultáneamente quiénes son

enemigos. Identificar al enemigo es violenta indispensable para la paz (guerra como

30
Por ejemplo, en las elecciones presidenciales de Venezuela en abril del 2013 entre Nicolás Maduro
Moros y Henrique Capriles Radonski hubo enfrentamientos con cierta dosis de violencia entre
seguidores de ambos candidatos; en las elecciones presidenciales de México en el 2012 surgió el
movimiento juvenil “Yo soy 123”, que buscaban, según sus manifiestos, que los votantes razonaran su
voto y que los medios masivos de comunicación no tomaran partido con algún candidato. El
movimiento incurrió en tomas bruscas de calles y edificios de empresas (Televisa, Televisión Azteca).
En las elecciones generales de Honduras del 2013, la contienda entre Juan Orlando Hernández y
Xiomara Castro, esposa de Manuel Zelaya, el presidente expulsado del país en un golpe de Estado en el
2009, fue tensa, inestable y atropellada.

39
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

postura). Combatir al enemigo es indispensable para la paz (guerra como acción). La

guerra -con sus dos partes (postura y acción)- es entonces el camino para la paz o, lo

que es lo mismo, lo político lleva a la paz.

Schmitt (2009b: 66) declara que desarrollar la guerra bajo la consigna de que será la

última guerra de la humanidad, en busca de la paz, implicaría una guerra -por

necesidad- violenta y cruel, porque transponiendo lo político, se rebajaría al enemigo en

lo moral y lo transformaría en un monstruo feroz que, no sólo debe ser encerrado en sus

límites (enemigo real), sino exterminado ¡Quien no quiera la paz, no es ser humano! El

enemigo real se convertiría en enemigo absoluto.

La tarea del Estado consiste en lograr la paz en su territorio. Las instituciones estatales

tienen este objetivo. Los comportamientos de los grupos sociales que siguen estas

instituciones son aceptados. Los comportamientos que las desafían son anormales y, por

tanto, deben eliminarse, atentan contra la paz. La necesidad de lograr la pacificación

conduce a que el Estado -como una unidad política- determine a sus enemigos. Estos

enemigos, siguiendo a Schmitt, son enemigos absolutos, representan una amenaza para

la permanencia del Estado como unidad política internamente pacificada.

Pero el Estado, continuando con la explicación del jurista alemán, no puede convertir a

los enemigos reales en enemigos absolutos porque cancelaría su existencia como unidad

política, se autodestruiría. Sin unidades políticas, se pierde la guerra y, con ello, lo

político. La guerra no es una excepción de la institución, sino constituye el proceso que

dará nacimiento a la institución. Schmitt (2009b: 81-83) enfáticamente señala que no se

puede declarar a la guerra como enemigo.

40
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Las unidades políticas que declaran no tener enemigos -para Schmitt- están mintiendo,

su posición de unidad política hace que ocupen un polo: amigo o enemigo. Identificar

amigos implica la existencia de enemigos. Una unidad política entonces presupone la

posibilidad del enemigo real. Mientras exista un Estado (unidad política), existirán otros

Estados. No puede existir un Estado mundial. Lo político anota un pluriverso y no un

universo. Una unidad política no puede ser universal en el sentido de abarcar todas las

orientaciones de los grupos sociales. En el supuesto de que las unidades políticas estén

unidas, que se vuelva imposible un combate (guerra como postura) entre ellas, que

desapareciera la diferenciación entre amigos y enemigos, se obtendría una univisión:

unidad política única y total. Esto advierte una despolitización (Schmitt, 2009b: 82-83).

La humanidad no puede desarrollar una guerra si no tiene enemigos. El concepto de

humanidad excluye al concepto de enemigo, porque el enemigo correspondería a grupos

sociales organizados en contra de la humanidad. Pero desarrollar guerras en nombre de

la humanidad, según Schmitt (2009b: 84), no contradice al concepto de lo político. Si

una unidad política combate a su enemigo en nombre de la humanidad, la guerra no se

convierte en guerra de la humanidad sino en guerra de una unidad política que usa el

concepto de humanidad para identificarse con él, negándole el uso de este concepto al

enemigo. La adopción del concepto de humanidad solamente puede manifestar la

pretensión de negarle al enemigo su cualidad humana, con lo que se pretende llevar la

guerra hasta los últimos extremos de la inhumanidad: tratar al enemigo como monstruo

feroz. Schmitt (2009b: 83-84) hace notar que la noción de humanidad no puede ser

concepto político, porque no representa a una unidad política.

41
Capítulo 1. El concepto de lo político según Carl Schmitt

Por la influencia del humanismo, la guerra dejó de ser algo normal y relativamente

controlado, se transformó en una guerra absoluta sin límites. El pacifismo -de igual

manera- hizo que las guerras se intensificaran. Schmitt encuentra el ejemplo más

ilustrativo para su tesis en la política del Presidente Wilson durante y después de la

Primera Guerra Mundial. Wilson la interpretó como “última guerra”, lo que

efectivamente agudizó la guerra e imposibilitó una paz razonable. Schmitt (2009b: 102)

extiende su crítica del pacifismo liberal también al planteamiento marxiano:

“La antítesis entre burgués y proletario formulada por Karl Marx, con su

intento de concentrar todas las luchas de la historia universal en una única

lucha final contra el último enemigo de la humanidad. En ella se reúnen

todas las diferentes burguesías de la tierra en una sola y a todos los

proletarios igualmente en uno solo, y se obtiene de este modo una grandiosa

agrupación amigo-enemigo.”

La humanización de la guerra en Schmitt pasa por la negación del humanismo como

elemento político. Con la negación política del humanismo desaparece la

transformación del enemigo real en enemigo absoluto. El reconocer que constantemente

hay enemigos, hace que la relación con éstos sea normal. El aceptar que no existen

“últimas guerras” por la paz eterna, provoca que la propia guerra se humanice. La

normalidad de la guerra está en consentir la calidad humana del enemigo. La

normalidad de la guerra aproxima a la paz posible.

42
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

CAPÍTULO 2

MARCO DE ACCIÓN POLÍTICA.

DELIMITACIÓN A PARTIR DEL REALISMO

POLÍTICO DE FRANZ HINKELAMMERT

43
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

Introducción capitular

El objetivo del capítulo es determinar los límites del marco de acción política con base

en la propuesta sobre realismo político que hace el economista alemán Franz

Hinkelammert (1931 - ). La delimitación de este marco permitirá analizar el grado de

recepción del concepto de lo político de Schmitt en dicha propuesta.

Hinkelammert recuperó la categoría marxiana del fetichismo, la interpretó como un

fenómeno inherente a la condición humana. La condición humana es finita (limitada) y

vulnerable, pero al mismo tiempo, es atravesada por un anhelo de infinitud. La finitud

debe ser protegida por las instituciones y el anhelo de infinitud sólo puede satisfacerse

con la creación de instituciones, ya que éstas permiten pensar más allá de la práctica

humana directa (Fernández, 2012: 15-16). Desde Las armas ideológicas de la muerte

(1977), Hinkelammert aborda el fetichismo, sin dejarlo más en sus análisis posteriores

(Fernández, 2005: 2).31 El ser humano al plasmar su anhelo de infinitud como

experimentable produce un proceso que esconde realmente lo que puede experimentar.

Las relaciones entre ser humano e instituciones -en este proceso- se invierten, donde las

últimas se cierren sobre sí mismas y se convierten en su propio fin, colapsando al ser

humano que las creó (Dussel, 1999: 10). Hay una inversión espectral de posiciones.

Hinkelammert plantea la tesis de que el fetichismo ha estado presente en todas las

sociedades humanas, donde inevitablemente las instituciones tendieron a independizarse

del ser humano y a someterlo. El propio ser humano fue el artífice de esta

31
Marx explica inicialmente esta inversión en el proceso económico: el trabajador (ser humano corporal y
cultural que produce) genera el capital (valorización acumulada de valor), tiene la posición de
fundamento (persona) y el capital de fundado (cosa). Con el proceso económico capitalista, el capital se
transforma en el fundamento (persona) y el trabajador en el instrumento del capital (cosa).

44
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

independencia. Las instituciones, en este punto, fijaron -y fijan- los criterios de

racionalidad. Frente a esto, Hinkelammert sostiene a la vida humana como criterio de

racionalidad. La presenta como el criterio que encierra la comprensión del ser humano

como totalidad socio-natural (Fernández, 2012: 16).

Su persistente mirada sobre el fenómeno del fetichismo hizo que Hinkelammert

replanteara el papel de las utopías. En 1984 realizó una crítica al pensamiento utópico

tradicional, mostró a la propuesta neo-conservadora, neoliberal, anarquista y socialista

real como falsas utopías, a la que clasificó en dos vertientes (Acosta, 2003: 45):

1. Utopismo anti-utópico. Sociedades que, siendo liberadas de los obstáculos que

puedan afectar el funcionamiento de sus instituciones, alcanzarán la perfección.

2. Nihilismo anti-utópico. La sociedad actual irremediablemente mantendrá las

mismas instituciones en el futuro, porque sólo puede existir una sociedad.

Hinkelammert advirtió -y sigue advirtiendo- que los creadores de los marcos

categoriales que soportan las diversas propuestas de sociedades cayeron -y siguen

cayendo- en la doble ilusión trascendental del utopismo anti-utópico: pensar como

perfectas sus propuestas y pensar como posibles sus propuestas perfectas. No obstante,

la perfección no puede ser modelada porque el ser humano tiene condición finita, pero

necesita de una “sociedad lo mejor concebible” (anhelo de infinitud) como referencia

para guiar su acción. Esta sociedad debe ser imposible empíricamente. Pensar como

posibles las “sociedades lo mejor concebibles” también hace caer en la ilusión

trascendental.

45
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

La imposibilidad empírica hace referencia a sociedades que están más allá de la

condición humana. Se trata de sociedades experimentalmente inalcanzables. La


32
imposibilidad tiene relación directa con lo trascendental. Lo trascendental habla de

mundos metafísicos. Las utopías constituyen el puente entre lo imposible y lo posible,

plantean sociedades que hagan posible -a través de acciones derivadas de instituciones-

lo imposible en la medida de lo posible.

El realismo político y la realpolitik son claves en la crítica a la razón utópica que hace

Hinkelammert. Al realismo político lo presenta como cursos de acción, sustentados en

instituciones, que intentan concretar objetivos que son posibles, si hay acuerdo de

hacerlos posibles. La posibilidad se determina partiendo de la imposibilidad (“sociedad

lo mejor concebible”). En el realismo político se considera el carácter trascendental de

las utopías. Los cursos de acción iniciales del ser humano forman instituciones, las

cuales guiarán los siguientes cursos de acción, hasta que se rompan las instituciones con

nuevos cursos de acción. A la realpolitik la muestra como cursos de acción, soportados

en una institucionalidad específica, que buscan lograr objetivos marcados en la

imposibilidad. La realpolitik trata de hacer posible lo imposible tabula rasa, dejando de

lado el carácter trascendental de las utopías. Esto origina una forma contradictoria de

relacionarse con lo imposible.

Las falsas utopías, en sus dos vertientes, corresponden a la realpolitik. La realpolitik,

como nihilismo anti-utópico, oscurece las posibilidades auténticamente efectivas y, a la

vez, sugiere cursos de acción imposibles acompañados de cláusulas que prohíban

criticarlos, levanta sólo una alternativa. La realpolitik, como utopismo anti-utópico,

32
Cuando aparezca la palabra imposibilidad sin adjetivo se tomará como imposibilidad empírica.

46
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

sostiene que ningún cambio de acción es necesario ni mucho menos los cambios

institucionales, dado que todo destino humano se halla incluido en la perpetuación de

una sociedad perfecta predeterminada (Hinkelammert, 1995: 154).

Como complemento de su crítica a la razón utópica, Hinkelammert publicó en 2007 la

crítica a la razón mítica. Postula la existencia de una continuidad histórica profunda

entre cristianismo y capitalismo. Sin el “acontecimiento Jesucristo”, eje de la matriz

cristiana, no hubiera sido posible el capitalismo. Hay líneas que comunican ambos

momentos históricos, que permiten entender la sobrevivencia de mitos cristianos que

impulsan secretamente las dinámicas del capitalismo. A lo largo de la historia, esos

mitos han funcionado ambiguamente: muchas veces han justificado el aplastamiento del

ser humano y legitimado la subordinación de éste a las instituciones (que guían los

cursos de acción) de las falsas utopías (mitos destructores) (realpolitik), pero también

han servido para la afirmación del ser humano frente a las instituciones de las falsas

utopías (mitos de liberación) (realismo político). Los mitos de liberación son

trascendentales; siendo así, son mitos utópicos (imposibles) y no mitos posibles,

presentan un horizonte no disponible empíricamente. Sin embargo, son necesarios.

Ambas críticas (utópica y mítica), en conjunto, han generado que Hinkelammert

sostenga que la humanidad aún es capaz de relacionarse con la totalidad, entendida la

totalidad como un sistema interdependiente, que alcanza a todos los seres humanos y a

la naturaleza; una totalidad que no es posible calcularla, pero revela determinados

hechos. Son hechos que no vienen del cálculo sino que son previos a éste, y en la

medida que se vienen presentando, hacen notar su absoluta necesidad. Son los hechos

que condicionan la posibilidad de la existencia humana.

47
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

Las proyecciones sobre falsas utopías, el estudio de los productos humanos fetichizados

y mantener la vida como criterio de racionalidad, hacen que Hinkelammert sea un

teórico profundo, controvertido y, en ocasiones, mal entendido. Fernández (2012: 23)

argumenta bien la opinión formada sobre él en el ámbito académico:

“Para buena parte de los intelectuales de la izquierda tradicional -

generalmente atea o, como mínimo, agnóstica-, Hinkelammert es un teólogo

en el sentido habitual o, aun peor, un representante de la Iglesia Católica,

sospechoso de mantener vínculos con los intereses “demasiado humanos” del

clero. Y, correlativamente, en la otra punta del abanico del “progresismo”

intelectual, conformado por interlocutores cercanos a la Teología de la

Liberación, Hinkelammert es considerado como un marxista encubierto o,

aun peor, como un infiltrado, que procura suplantar el amor al prójimo

predicado por Jesús por una “fe antropológica”, colocando al ser humano en

el lugar que le corresponde a Dios por derecho propio. Y, lo cierto, es que

Hinkelammert, no es ni lo uno ni lo otro. Es un filósofo de una densidad

teórica rara vez alcanzada, no es un marxista secretamente escondido en las

filas de los intelectuales de la Iglesia ni un espíritu religioso introducido

furtivamente en el campo del marxismo académico. Es un filósofo que ha

elaborado una interpretación de la modernidad, y particularmente de la

modernidad tardo-capitalista actual, en la que desnuda tanto sus deudas y sus

continuidades con modalidades de la existencia humana pre-modernas, como

su especifica y moralmente ambigua capacidad de cambio y novedad”. 33

33
Entre las obras más importantes de Hinkelammert se encuentra Ideologías del desarrollo y dialéctica
de la historia (1970), Dialéctica del desarrollo desigual (1974), Las armas ideológicas de la muerte
(1977), Crítica a la razón utópica (1984, 2000), La fe de Abraham y el Edipo occidental (1989)
Democracia y totalitarismo (1990), Cultura de la esperanza y sociedad sin exclusión (1995), El mapa
del emperador. Determinismo, caos, sujeto (1996), El grito del sujeto. Del teatro-mundo del evangelio
de Juan al perro-mundo de la globalización (1998), Coordinación social del trabajo, mercado y
reproducción de la vida humana (2001), .El asalto al poder mundial y la violencia sagrada del Imperio
(2003a), El sujeto y la ley: el retorno del sujeto reprimido (2003b), Hacia una economía para la vida
(2005), Hacia una crítica de la razón mítica. El laberinto de la modernidad. Materiales para la

48
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

En la misma línea de Hinkelammert y con el mismo rigor científico, Enrique Dussel

continúa con el desarrollo del realismo político en su Política de la Liberación (2009).34

Dussel (2006: 70-71) argumenta que lo político tiene una obligación ética: no matarás al

antagonista político. La concreción de esta obligación consiste en no matar al defensor

de la institución. No cumplir la ética de lo político no sólo refleja la injusticia política,

sino que debilita y carcome lo político. De lo que trata lo político, según Dussel (2006:

74), es de crear las condiciones para la posibilidad de la vida humana y para su

acrecentamiento. Esto es realismo político.

Sobre las sociedades perfectas de las falsas utopías, Dussel (2006: 85) complementa:

“Todo orden social, aún el mejor empíricamente hablando, no es perfecto.

Para la condición humana finita tal tipo de acabamiento es imposible. Esto

permite deducir que no siendo perfecto son inevitables, y más cuando se tiene

en cuenta la incertidumbre de toda decisión humana, los efectos negativos”.

Este argumento es concluyente. No hay evidencia -en la historia de la humanidad- sobre

el desarrollo empírico de una sociedad perfecta. Para lograrse, se necesitaría un

conocimiento humano infinito.

2.1. Utopía y realismo político: producción de lo posible

Las instituciones dibujan en sus contenidos determinados tipos de sociedades: 1)

sociedades posibles, 2) “sociedades lo mejor concebibles” y 3) sociedades perfectas.

discusión (2007), La maldición que pesa sobre la ley. Las raíces del pensamiento crítico en Pablo de
Tarso (2010).
34
La introducción de esta obra se halla en 20 tesis de política, Dussel la presentó en el 2006.

49
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

Los cursos de acción que establecen las instituciones para concretar sociedades

perfectas, incluso, “sociedades lo mejor concebibles” dan origen a la realpolitik. Los

cursos de acción que buscan alcanzar -en la medida de lo posible- “sociedades lo mejor

concebibles” dan entrada al realismo político.

Las sociedades son diseñadas desde el conocimiento imperfecto del ser humano, su

condición es finita; siendo imperfecto su conocimiento, el diseño de una sociedad no

llega a ser perfecto. Al hacerse imposible teórica y empíricamente la sociedad perfecta,

ésta no puede operar como punto de comparación para determinar el tipo de sociedad en

que se vive. El punto de comparación es la “sociedad lo mejor concebible”. Sin una

“sociedad lo mejor concebible”, como idea reguladora de las instituciones y de sus

cursos de acción, la humanidad se obligaría a vivir un futuro parecido al presente y a

dogmatizar lo que se vive en el presente como lo único y verdaderamente racional.

El diseño de “lo mejor concebible” tiene preponderancia epistemológica y práctica. El

ser humano debe modelar su “sociedad lo mejor concebible” a partir de criterios

derivados de leyes sociales. Esta consideración permite proyectar sociedades futuras

que reflejen un orden social adecuado. La aceptación de que el presente es lo único y lo

racional hace que la acción humana se transforme en un simple saber oportunista.

Buscar lo que no está en el presente es necesario para la evolución del ser humano,

tiene, incluso, la tendencia ontológica a intentar superar lo dado. La idea de una mejor

sociedad es inherente al pensamiento humano. Pensar que la sociedad posible es todo,

hace perder la orientación. Carecer de “lo mejor concebible” como idea reguladora

impide saber hasta dónde es posible llegar. Tomar lo posible como referencia lleva a

estados menores de lo mejor posible.

50
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

La concreción de la sociedad lo mejor posible tiene que partir de la “sociedad lo mejor

concebible”. La mejor sociedad posible aparece como una aproximación a la “sociedad

lo mejor concebible” y -por lo regular- está por encima de la sociedad posible. En

circunstancias específicas lo posible puede ser igual a lo mejor posible. La mejor

sociedad posible es inferior necesariamente a la “sociedad lo mejor concebible”

(Hinkelammert, 2000: 23). Empíricamente son imposibles las “sociedades lo mejor

concebibles”, teóricamente son posibles, representan acercamientos a sociedades

perfectas, sabiendo que las sociedades perfectas son indeterminables en teoría y

práctica.

La “sociedad lo mejor concebible” es inalcanzable porque en su construcción

imaginaria se consideran elementos que superan las posibilidades de la condición

humana. La ilusión trascendental es el punto de inicio en tanto su resultado se considere

como inalcanzable. La “sociedad lo mejor concebible” incluye imposibilidades,

anularlas eliminaría trazos de “lo mejor concebible”. En el diseño de “lo mejor

concebible” no se consideran límites, todo está permitido. Hinkelammert (2000: 267)

subraya:

“El verdadero punto de partida lo constituye el resultado de la imaginación

trascendental”.

Si la acción política consistiera en lograr la “sociedad lo mejor concebible” con la

aplicación tabula rasa de la institucionalidad existente, bajo un enfoque lineal y

mecanicista, quedaría excluido el realismo político. Lo político es realismo y en el

realismo político se trata de hacer posible lo imposible (“sociedad lo mejor concebible”)

51
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

en la medida de lo posible (sociedad lo mejor posible). La acción política se enfrenta

necesariamente a la relación imposible-posible. La realpolitik fija las imposibilidades,

las impone y las busca sin objeciones.

La utopía proyecta “sociedades lo mejor concebibles” que no pueden lograrse, que están

en la imaginación trascendental del ser humano. La afirmación de que se ha concretado

una “sociedad lo mejor concebible” sería una afirmación falsa. Dicha concreción haría

referencia a una sociedad posible o a una sociedad lo mejor posible; siendo posible o lo

mejor posible no puede ser “lo mejor concebible”. Hinkelammert (1995: 153) escribe:

“Parte de la sabiduría de lo político es discernir aquellos objetivos de

imposibilidad trascendental, porque ninguna teoría empírica los puede

deducir. Se trata de objetivos coherentes y hasta estables que, sin embargo,

escapan de la acción humana, de manera que el intento de realizarlos destruye

las posibilidades de alcanzarlos en la medida de lo posible”.35

La utopía, desde la crítica que desarrolla Hinkelammert, contiene tres características

interrelacionadas: 1) futuro, 2) “lo mejor concebible”/ideal36 e 3) imposibilidad.

Etimológicamente utopía significa no-lugar, viene de los términos griegos ou “no” y

topos “lugar”. El no-lugar señala un lugar inexistente. Si no existe, no corresponde al

presente material (concreto y real). Un lugar inexistente se concibe en el futuro -o en el

pasado-, aunque su construcción se haga en el presente. La utopía proyecta al no-lugar

como el “lugar lo mejor concebible”, compara un “lugar lo mejor concebible” con un

lugar real, marcando las limitaciones que tiene el lugar real y subrayando lo que falta

35
Las letras en cursivas son puestas por el autor del presente trabajo.
36
Ideal no es sinónimo de perfecto

52
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

para estar en el “lugar lo mejor concebible”: a partir de lo que debiera ser el presente, se

crítica lo que es el presente.37 La utopía es una construcción imaginaria que modela lo

que debiera ser y no es. Si el presente fuera lo que debiera ser, la utopía deja de ser

utopía o se convierte en falsa utopía, pues quedan anuladas sus características. No

existiendo la utopía, la acción política sale del realismo político y entra a la realpolitik.

La utopía como ideal, futura y “posible” (alcanzable) no es utopía. La utopía como

ideal, “presente” e imposible no es utopía. La utopía como “lo mejor posible”, futura e

imposible no es utopía. Fuera de la conjunción del futuro, “lo mejor concebible” y de la

imposibilidad se deshace la utopía.

En el realismo político hay seguridad de que la imposibilidad es imposible y que la

actividad política corresponde a cursos de acción que buscan objetivos que son posibles,

cuya determinación de posibilidad parte de la imposibilidad. En la realpolitik existe

seguridad de que la imposibilidad es posible y que la actividad política se refiere a

cursos de acción que logran concretar los objetivos que hacen llegar a la sociedad

perfecta o “sociedad lo mejor concebible” (utopismo anti-utópico y nihilismo anti-

utópico). Los cursos de acción que buscan lograr los diversos tipos de sociedad están

escritos en las instituciones. Las instituciones anteceden a los cursos de acción. Los

seres humanos emprenden cursos de acción iniciales para delinear instituciones que

guíen los cursos de acción que intentarán concretar una sociedad determinada, hasta que

se modifiquen parcial o totalmente estas instituciones con nuevos cursos de acción, las

instituciones resultantes conducirán los nuevos cursos de acción.

37
En términos políticos el lugar ideal corresponde a una “sociedad lo mejor concebible”.

53
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

El problema -en la realpolitik- no está en lo que se hace, sino en lo que se cree hacer. Al

creer que se está haciendo algo distinto de lo que en verdad se está haciendo, provoca

que se haga mal lo que se está haciendo. Lo que en verdad se está haciendo jamás será

imposible, pues se está haciendo en el presente, pero lo que creen que se está haciendo

si es imposible. Esta creencia deforma y paraliza la capacidad de hacer (Hinkelammert,

2000: 23). Goya sentenció: “el sueño de la razón produce monstruos”. Adaptado a la

realpolitik: “el ser humano, al sentirse capaz de diseñar y alcanzar sociedades perfectas

o “sociedades lo mejor concebible” (sueño de la razón), produce monstruos

(deformación de la capacidad de hacer)”.

Lo posible tiene un sentido específico, lo demuestran las producciones teóricas de Marx

y Weber. Marx plantea que la sociedad capitalista está estructurada de una forma tal que

dirige los efectos obtenidos con las relaciones mercantiles en contra de la naturaleza y

de la vida humana. Las relaciones mercantiles resultan imposibles para Marx porque

destruyen la naturaleza y la vida humana. Marx propone eliminarlas. Weber plantea que

las relaciones mercantiles de la sociedad capitalista son necesarias y, por consiguiente,

la afirmación directa de la naturaleza y de la vida humana sin relaciones mercantiles,

como lo manifiesta Marx, es imposible. La imposibilidad que plantea Marx es real en

tanto las relaciones mercantiles pongan en peligro la naturaleza y la vida humana. La

imposibilidad que maneja Weber es real en cuanto la eliminación de las relaciones

mercantiles atente contra la naturaleza y la vida humana. Lo real está en que los seres

humanos y la naturaleza son la condición a priori para desarrollar las relaciones

mercantiles y cualquier otro tipo de relación. Lo imposible se halla en aquello que

atenta contra el ser humano y la naturaleza.

54
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

El planteamiento de Marx se relativiza en cuanto invalida la posibilidad de transformar

las relaciones mercantiles. Él propone eliminarlas. Weber también restringe su

planteamiento al invalidar la posibilidad de transformar las relaciones mercantiles. Él

propone dejarlas con su funcionamiento inicial. Si la transformación de las relaciones

mercantiles permite mantener al ser humano y la naturaleza, tal transformación se hace

necesaria, pues las relaciones mercantiles caerían dentro de lo posible (Hinkelammert,

2000: 17-22).

El realismo político resulta cuando se sabe distinguir entre sociedades posibles,

“sociedades lo mejor concebibles” (imposibles) y sociedades perfectas (imposibles). En

este caso, la utopía adquiere su significado real. La crítica a la razón utópica que hace

Hinkelammert no rechaza lo utópico; más bien, discute la relación del ser humano con

su imaginación trascendental. La realpolitik identifica sólo la sociedad perfecta. Habla

de lo trascendental, pero cree tener la palanca que le permite estar siempre por encima

de ella (utopismo anti-utópico). Ningún realismo político podría jamás ser algo así.

2.2. Marco de acción política

El ser humano no puede explicar perfectamente ninguno de los hechos que se presentan

en su entorno natural y social, solo puede explicarlos parcialmente, ya que su

conocimiento es imperfecto. Con sus explicaciones parciales, construye conceptos que

intentan dar cuenta de todo el hecho y de todos los demás hechos, también de todas las

interrelaciones que pudieran darse entre ellos. No obstante, estos conceptos son

55
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

superados por el desarrollo complejo de los mismos hechos (Arellano, 2009: 118). Los

conceptos son inseguros o sólo parcialmente seguros.38

La seguridad de la imperfección del conocimiento humano permite deducir que todo es

inseguro. Siguiendo esta deducción, no sería seguro que el ser humano construya los

conceptos. Esto hace caer en un círculo vicioso. Si esto es inseguro, aquello también es

inseguro y todo lo demás es inseguro. Hinkelammert (2000: 234) rompe este círculo con

la incorporación de los hechos fundantes.

Los hechos fundantes son afirmaciones derivadas de la imposibilidad empírica, no

pueden considerarse como hipotéticos, como hechos observables en el tiempo y en el

espacio para comprobarse o rechazarse. Los hechos fundantes están dados y son

irrefutables desde el presente concreto, están fuera de la realidad trascendental. El

primer hecho fundante sería:

1.A. Imposibilidad empírica: es imposible la existencia de seres humanos

inmortales.

1.B. Hecho fundante: todos los seres humanos son mortales.

De no ser un hecho fundante lo anterior, sería posible la existencia física eterna de un

ser humano. Los hechos fundantes constituyen el punto de partida para determinar los

otros hechos. Marx, en el final de su análisis de la plusvalía relativa, identifica los dos

siguientes hechos fundantes:

38
Suponer la existencia de conceptos seguros llevaría a entender que el ser humano tiene conocimientos
perfectos sobre un hecho específico y que ha logrado identificar todas las interrelaciones de este hecho
con los hechos de su misma área y con los hechos de otras áreas.

56
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

“Por tanto, la producción capitalista solo sabe desarrollar la técnica y la

combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo

las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el trabajador”.39

La cita de Marx no es economicista, hace referencia a la tierra en tanto naturaleza y al

trabajador en cuanto ser humano (Hinkelammert, 2004: 12-13). La cita indica las

condiciones que hacen posible la vida humana. El segundo hecho fundante -por tanto-

sería:

2.A. Imposibilidad empírica: es imposible que la vida humana se dé fuera del

entorno natural

2.B. Hecho fundante: la vida humana presupone la existencia del entorno natural.

El ser humano es praxis, pero su praxis es limitada. La acción humana está

condicionada inicialmente por su entorno natural. Los límites que impone la naturaleza

son los primeros límites que especifican el marco inicial posible de acción humana. En

la perspectiva del realismo político, este marco corresponde al marco de acción política:

la acción humana dentro de lo posible, partiendo de la posibilidad teórica de la

“sociedad lo mejor concebible” y de su imposibilidad empírica. En la realpolitik, la

acción humana se sale de los límites impuestos por el entorno natural, mantiene la

posibilidad empírica de la sociedad perfecta o de la “sociedad lo mejor concebible”. En

la búsqueda de la sociedad perfecta, la realpolitik abstrae la redondez de la Tierra

(entorno natural). Su imagen de la Tierra es la de una planicie infinita en la cual se

puede usar una parte para pasar a otra y a otra, sin tener problemas de escasez.

39
Citado por Hinkelammert (2004: 12).

57
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

El ser humano forma parte de la naturaleza. Sin entorno natural, no hay ser humano. La

naturaleza le proporciona los recursos para satisfacer las necesidades de existencia

física. Todos los elementos de la naturaleza, seres humanos incluidos, forman parte de

redes complejas de interdependencia, habiendo diversos ciclos biológicos de

reproducción altamente interrelacionados. Sin estos ciclos -o realizándose con

alteraciones sustanciales- es imposible la existencia física humana.

El tercer hecho fundante sería:

3.A. Imposibilidad empírica: es imposible que el ser humano mantenga su vida sin

satisfacer, por lo menos, sus necesidades existenciales físicas (necesidades

corporales).

3.B. Hecho fundante: mantener la vida humana depende de la satisfacción -por lo

menos- de las necesidades existenciales físicas.

La satisfacción de necesidades no se reduce exclusivamente al ámbito de existencia

física, abarca también las culturales,40 pero para satisfacer estas últimas se presupone la

satisfacción de aquellas que permiten la vida corporal (existencia física). Un ser humano

muerto no puede satisfacer sus necesidades culturales, independientemente del contexto

en que haya vivido. Para ser musulmán, budista, cristiano, capitalista o comunista tiene

que estar primero vivo corporalmente, sólo viviendo puede serlo. Las condiciones de

40
La satisfacción de las necesidades de existencia física (necesidad de subsistencia) implica alimentación,
trabajo, descanso, abrigo, vivienda, aire puro, agua potable, comunidad. En las necesidades culturales
está el afecto, el entendimiento, la participación, el ocio, la creación, la identidad, la libertad (Max-Neef,
Elizalde y Hopenhayn, 1998: 58-59).

58
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

regeneración de su vida corporal forman un a priori de todas sus decisiones, excepto

que decida morirse (Hinkelammert, 1990: 8).41

Siendo parte el ser humano de una sociedad, es imposible que mantenga su vida si la

satisfacción de sus necesidades corporales implica que los demás seres humanos no

logren garantizar la satisfacción de las suyas. Esta sería la base del cuarto hecho

fundante. Cada ser humano debe tener acceso al producto social que le permita

satisfacer sus necesidades existenciales físicas.42 La cantidad de producto social está

delimitada por la exigencia de su propia regeneración física. La cantidad mínima que

permita regenerar la vida humana fija un límite inferior necesario de producción social.

Hay también un límite superior determinado por la magnitud del producto social. Esta

magnitud es limitada. La interrelación entre los seres humanos provoca que sus límites

entren en contacto: si un ser humano está en su límite inferior, el otro está en su límite

superior, acaparando más parte del producto social. La existencia física sobre el nivel

mínimo de uno es el límite máximo de otro, y viceversa (Hinkelammert y Mora, 2005:

378). En el marco de acción política, es posible concebir múltiples equilibrios en la

interrelación de los seres humanos. Fuera de este marco, no hay relaciones políticas.

Estas relaciones corresponden a relaciones sociales posibles. Las relaciones sociales

imposibles no son relaciones políticas desde el realismo político. El cuarto hecho

fundante sería entonces:

41
El anteponer las necesidades de existencia física sobre las culturales no menoscaba las segundas. Para
que el ser humano viva como ser humano requiere de la satisfacción de ambos tipos de necesidades.
42
Referirse al producto social implica adentrarse al ámbito económico. Sen (2000: 59) explica la relación
entre servicios económicos y necesidades corporales. Sen explica que los servicios económicos se
refieren a las oportunidades de los seres humanos para acceder y utilizar recursos económicos para
producir, consumir o realizar intercambios en tanto busquen satisfacer necesidades corporales y/o
culturales. Los seres humanos deben tener acceso a estos recursos. Sen, a este acceso, lo coloca como
derecho económico. El producto social es preponderante no sólo en la consideración productiva sino
también en la función distributiva.

59
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

4.A. Imposibilidad empírica: es imposible que el ser humano mantenga su vida si la

satisfacción de sus necesidades corporales implica que los demás seres

humanos no logren satisfacer las suyas.

4.B. Hecho fundante: El ser humano requiere de la existencia de seres humanos

para mantener su propia existencia.43

El ser humano sólo puede actuar a partir de los límites que le marca el entorno natural

(segundo hecho fundante), su misma condición humana (tercer hecho fundante) y el

entorno social (cuarto hecho fundante). Las acciones humanas, aun cuando son posibles

cuantitativamente se hacen imposibles si entran en contradicción con cualquiera de los

hechos fundantes, pues se salen del marco. El punto de partida del realismo político está

entonces en el reconocimiento del marco inicial posible de acción humana o, lo que es

lo mismo, del marco de acción política. Los diversos puntos de variación que se forman

dentro de este marco hacen posible la regeneración de la vida humana. Después aparece

la necesidad de la institucionalidad que guie las acciones de los seres humanos en el

interior de este marco. Las instituciones son resultados de la creación humana, no

presupuestos de la condición humana. Hinkelammert (2000: 238) argumenta:

“Únicamente un ser humano puede proyectar y realizar acciones, la elección

de éstas necesariamente está subordinada a la vida del ser humano. No todas

las acciones concebibles técnicamente y realizables materialmente según un

cálculo medio-fin, son también posibles; sólo lo son aquellas que integran

algún proyecto de vida. Es decir, acciones que no son compatibles con el

43
Este cuarto hecho expresa la noción de sujeto en las relaciones sociales. Entenderse como sujeto es
entenderse en relación con el otro. El sujeto busca al otro como condición de su propia existencia. Todos
somos sujetos y llegamos a ser lo que somos al no eliminarnos uno al otro (Hinkelammert, 1998: 257).
Lo que somos, y lo que llegamos a ser al auto-realizarnos, es ser sujetos. Este sujeto es el origen de la
humanidad.

60
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

mantenimiento de la vida del ser humano caen fuera de la posibilidad, son

imposibles. Cuando se realizan acaban con la vida de aquel que los realiza

con el resultado de que ya no se pueden realizar más acciones”.

Las acciones humanas tienen sentido cuando se hacen para vivir. Todo ser humano que

pretenda vivir busca de alguna manera regenerar su vida, tener proyecto de vida. A

menos que el ser humano decida morir estará en condiciones de elegir libremente

cualquier acción, de actuar en el espacio de la imposibilidad empírica. Renunciando al

suicidio, aparece un marco inicial posible de acciones, que está dado por los proyectos

de vida. La decisión de vivir se concreta con las acciones que el ser humano realiza,

acciones que deben estar sometidas a una racionalidad de vida.

Cuando la imposibilidad empírica señala los límites de toda acción humana se destruye

así misma como posibilidad. La acción humana tiene un componente empírico

delimitado por lo imposible. Para ejemplificar la argumentación anterior, se puede

realizar una figura simple (véase figura 3) basada en los hechos fundantes, los cuales

definen al marco inicial posible de acción humana (marco de acción política).44

44
Se utiliza el término “inicial” para referirse al primer espacio de posibilidad de acción humana (marco
inicial de posibilidad). En análisis más extensos pueden aparecer otros espacios dentro del primer
espacio que delimitan todavía más la actuación humana.

61
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

Figura 3.
Marco de acción política

Línea de producción social (2 de 4) Línea del entorno natural (2 de 4) Marco de acción


política

iv v

i ii Línea de existencia límite del ser humano “a” (línea azul)


A H

Línea de existencia sostenible del ser humano “a” (línea negra 1)


Línea del entorno natural y de producción social (1 de 4)

Línea del entorno natural (3 de 4)


F
I

F Línea de producción social (3 de 4)

B Línea de existencia sostenible del ser humano “b” (línea negra 2)

C
G
Línea de existencia límite del ser humano “b” (línea naranja)
J I

D F Q
Campo de imposibilidad empírica
C Campo crítico de subsistencia del ser humano “a”
E
O vi Campo crítico del entorno natural Campo de imposibilidad empírica
D
iii
C
Línea del entorno natural y de producción social (4 de 4) Campo crítico de subsistencia del ser humano “b” Campo de imposibilidad empírica

Fuente: elaboración propia con base en Hinkelammert y Mora (2005: 379).

62
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

En la figura 3, se especifican las cuatro líneas del entorno natural, unidas forman un

cuadrante. Se trata del cuadrante con los puntos O, iv, v, vi (cuadrante con líneas

verdes). Todo quehacer humano tiene que desarrollarse dentro de este cuadrante

(naturaleza), es finito (primer hecho fundante). Las líneas de la producción social

forman otro cuadrante (O, i, ii, iii,), que también es finito (cuadrante con dos líneas

verdes y dos líneas rojas). Mediante la producción social se obtiene la mayoría de los

medios para satisfacer las necesidades corporales del ser humano (tercer hecho

fundante).

El cuadrante de la producción social, en la figura 3, se traza atendiendo la sostenibilidad

natural. La producción que se hace dentro del cuadrante es sostenible. La imperfección

del conocimiento humano impide determinar con exactitud los límites del entorno

natural y de la producción social, sólo se pueden hacer aproximaciones. Moverse sobre

puntos del cuadrante de la naturaleza puede superarlos y llevar a puntos de no retorno,

pues hay recursos que son únicos (sin sustitutos) y no renovables. Para intentar asegurar

la sostenibilidad natural, se deja un espacio entre el cuadrante del entorno natural y el

cuadrante de la producción social, donde está el campo crítico del entorno natural

(espacio rosa) y dos áreas de imposibilidad empírica (espacios cafés). Ambas áreas

permiten la sostenibilidad natural pero impiden el desarrollo del ser humano, se vuelven

-por consiguiente- imposibles. En el campo crítico del entorno natural hay cierta

oportunidad de maniobrar para regresar a la producción sostenible, se pueden presentar

tres escenarios:

1. Escenario no comprometido para la naturaleza. Producción social en campo

crítico sin alterar a la naturaleza, el retorno al cuadrante de la producción social

sostenible es posible. Aquí, incluso, puede aumentarse el tamaño del cuadrante.

63
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

2. Escenario comprometido para la naturaleza. Producción social en campo crítico

usando partes del medio ambiente necesarias para el desarrollo adecuado de los

ciclos biológicos vitales, con posibilidad aún de regresar al cuadrante de

producción social sostenible.

3. Escenario fatal para la naturaleza. Desarrollar el proceso de producción social

interrumpiendo ciclos biológicos vitales por completo, sin oportunidad de

retorno. Esto se presenta cuando el tamaño del cuadrante de la producción social

es similar o igual al tamaño del cuadrante del entorno natural.

Hinkelammert (1998: 269), usando como ejemplo la tortura y la prueba de materiales,

explica el punto de no retorno:

“La tortura solamente es eficaz si lleva al torturado hasta el límite de lo

aguantable. Es como cuando hacemos la prueba de un material. Se lo lleva al

límite antes de que se quiebre.

El problema, no obstante, de este límite, es que no se lo puede conocer ex

ante. Cuando el material se quiebra se sabe que se ha pasado el límite, o sea

ex post. En el caso del material se sabe entonces hasta dónde se lo puede

cargar. El caso del torturador es diferente. Muchas veces pasa el límite. Pero

entonces el torturado está muerto”.

La muerte del torturado muestra que se pasó el límite. No resistir más hace saber que se

superó el límite de lo aguantable. Cuando el entorno natural es destruido

irreversiblemente se sabe que se pasó el límite. Pasado el límite no hay vuelta, se

conocería el ex post (punto de no retorno), pero este saber ya no sirve, es inútil, pues

64
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

nadie puede resucitar algo muerto físicamente. La llegada al punto de no retorno

solamente se conoce con la muerte.45

En la figura 3, se marca -además- la línea de existencia sostenible del ser humano “a”

(línea negra 1) y la línea de existencia sostenible del ser humano “b” (línea negra 2). La

existencia física está determinada por la satisfacción de las necesidades corporales. Sólo

en el espacio que está por debajo de la línea de existencia sostenible del ser humano “a”

(incluyendo la misma línea), se garantiza la satisfacción de sus necesidades corporales.

Arriba de esta línea, se encuentra el campo crítico de subsistencia del ser humano “a”

(espacio gris), que termina en la línea límite de existencia (línea azul). Este campo

puede ser comprometido para la vida humana, porque no se sabe con exactitud si las

necesidades corporales del ser humano “a” quedarán satisfechas. Aquí se manejan

grados de posibilidad (similar al campo crítico del entorno natural). Por arriba de la

línea de su existencia límite, el ser humano “a” no tiene posibilidad de existir: espacio

azul. Solo en el área que se encuentra por encima de la línea de existencia sostenible del

ser humano “b” (incluyendo la misma línea), el ser humano “a” asegura la satisfacción

de sus necesidades corporales. Debajo de esta línea, tampoco el ser humano “a” tiene

posibilidad de existir: espacio naranja. El espacio azul, naranja y los dos cafés

configuran la imposibilidad empírica.

Los límites que determinan la acción del ser humano “a” en tanto busque regenerarse

física y culturalmente son los mismos que condicionan la acción del ser humano “b”. La

45
Establecer límites al producto social provoca disminución en la tasa de crecimiento económico. La
generación del máximo producto social necesita llegar hasta las líneas del entorno natural. Hace más de
300 años esta imagen de la naturaleza se presentó: hay que torturar (explotar) al máximo la naturaleza
para que suelte sus secretos, se convirtió en un espacio de vivisección continua (Hinkelammert, 1998:
269).

65
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

existencia de “a” necesita de la existencia de “b” y la existencia de “b” necesita de la

existencia de “a” (cuarto hecho fundante). El marco inicial posible de acción humana o

marco de acción política se representa entonces mediante el triángulo formado por las

intersecciones O, F, G (espacio verde). La cantidad de excedente que llegará a tener “a”

del producto social para satisfacer sus necesidades corporales es la misma cantidad que

le pudiera faltar a “b” para satisfacer las suyas. Se trataría de un juego suma-cero: lo que

sobra a uno, es lo que falta a otro (producción social limitada). Sobre las otras

intersecciones de la figura se tiene que:

 La intersección A se encuentra dentro del cuadrante de la naturaleza y del

cuadrante de la producción social, marca la existencia de “b”, pero niega la

existencia de “a”. La no existencia de “a” impide la existencia de “b”. La

intersección resulta imposible, está fuera del marco de acción política. En el

espacio azul y café no se puede generar y regenerar la vida.

 La intersección B señala la existencia de “a” y puntea la existencia de “b”. Se

trata de una intersección posible, está en el marco inicial posible de acción

humana. El ser humano “a” se encuentra en su línea de subsistencia sostenible;

no obstante, puede caer en el campo crítico de su existencia física, estando

latente a ocupar una intersección donde no se garantice su existencia o también

una intersección donde pueda reaccionar en caso de peligro inmanente u otra

intersección donde simplemente logre satisfacer sus necesidades sin alteración

alguna.

 La intersección C es la óptima, se localiza dentro del marco inicial posible de

acción humana, sin riesgos perceptibles, es el caso especial de equilibrio que

garantiza la regeneración humana. El ser humano “a” y “b”, en este punto, tienen

la misma cantidad de producto social para satisfacer sus necesidades. La

66
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

intersección C representa la “sociedad lo mejor concebible” de la sostenibilidad,

la cual sólo puede alcanzarse controlando “todos” los movimientos de “todos”

los factores que se hallan dentro del entorno natural y social así como “todas”

las interrelaciones que puedan surgir entre estos.

Pensar que se puede alcanzar esta sociedad puede llevar a los mismos resultados

que se generaron con la planificación centralizada del socialismo soviético. En

este escenario se pierde el realismo político y se entra a la realpolitik.

 La intersección D presenta la misma situación que la intersección B, con la única

diferencia de que “b” está en su línea sostenible, no “a”.

 La intersección E marca la existencia de “a”, pero anula la existencia de “b”. La

inexistencia de “b” provoca la no existencia de “a”. La intersección se torna

fuera del realismo político (de lo posible). En el espacio naranja y café no se

puede generar y regenerar la vida.

 La intersección O señala que el entorno natural no es utilizado por el ser humano

para satisfacer sus necesidades corporales. La naturaleza se encuentra en estado

virgen. En este estado no hay existencia de “a” y “b”, muy cercana a esta

intersección ya puede darse la existencia humana (satisfacción de lo mínimo

indispensable). Puntos cercanos a la intersección O puede darse esporádicamente

como resultado de condiciones particulares y breves.46

 La intersección F forma parte del marco inicial posible de acción humana;

empero, se localiza sobre la línea de subsistencia sostenible del ser humano “a”

y de la producción social. La intersección F con cualquier movimiento no

controlado puede perderse, formándose una nueva interrelación en el campo

46
Véase los cuentos “El Adán, en el jardín del Edén” (Génesis, 2011: 2, 4b-25) y “La tentación y la
caída” (Génesis, 2011: 3, 1-13).

67
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

crítico del entorno natural o en el campo crítico de subsistencia. La nueva

intersección ya estaría fuera de los límites que imponen ambas líneas y ocuparía

un lugar en el espacio de la imposibilidad. Algo similar pasa con la intersección

G: se puede superar la línea de existencia del ser humano “a” y la línea de la

producción social, colocándose fuera de lo posible.

El ser humano debe intentar -por tanto- que sus acciones no superen las líneas

sostenibles de subsistencia, sino tatar de realizarlas lo más cercano posible al centro del

marco de acción política. Actuando lo más próximo a la intersección C se asegura que el

ser humano pueda seguir haciendo acciones. Es falsa la afirmación de que el ser

humano puede variar su quehacer entre cero (intersección O) y un máximo arbitrario

(Hinkelammert y Mora, 2005: 380).

El marco de acción política muestra lo que puede hacerse y lo que no puede hacerse.

Dentro de este marco hay muchos equilibrios que permiten la regeneración de los seres

humanos y de la naturaleza. No hay ningún equilibrio unívoco, sino equilibrios

regenerativos, siempre en movimiento, cambiando. Hay también equilibrios extremos

donde los seres humanos son desplazados a su nivel mínimo de existencia física o al

campo crítico de subsistencia, implicando que otros seres humanos estén colocados en

su máximo nivel posible. Este escenario es probable, frente al cual tendría que haber

acciones de resistencia.

“No se debe, lo que no se puede”. Este principio -ya manejado por la escolástica

medieval- es aplicado en la delimitación del marco de acción política. El deber sigue al

poder hacer, no le precede. El criterio de los límites entre lo posible y lo imposible es el

68
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

criterio de la regeneración de la vida humana (Hinkelammert, 2000: 19). La acción que

no puede asegurar tal regeneración no puede hacerse, es imposible. Sólo son posibles

aquellas acciones que se ajustan a los hechos fundantes.

El marco de acción política no es pasivo, hay acciones que se pueden complementar o

se pueden contradecir en distintos grados. Dussel (2006: 17) lo muestra como un campo

dinámico y complejo:

“El campo político es de cooperación, de coincidencias y de conflictos. No es

entonces una estructura pasiva (del estructuralismo), sino un ámbito de

interacciones, que no solo se distingue de la lógica mecánica cartesiana,

newtoniana o einsteiniana, sino que se aproxima más a la lógica de la

termodinámica de la teoría de la complejidad, con relaciones bifurcadas (o

plurifurcadas) de causa-efecto no lineales sociales”.

Las relaciones que desarrolla el ser humano con el entorno natural y con otros seres

humanos configuran su entorno social (graficado en la figura 3 con las intersecciones O,

H, I). Se trata del campo que comprende el marco de acción política, el campo crítico

del entorno natural y los campos críticos de subsistencia. En el entorno social confluyen

diversas instituciones. Las instituciones se presentan de forma distinta en todos los

entornos sociales.

Las instituciones -en sí- administran la relación entre la vida y la muerte, cuando

consideran los límites marcados por los hechos fundantes promueven la vida, cuando

eliminan los límites impuestos por los hechos fundantes generan muerte. Ignorar el

marco de acción política, hace desaparecer los límites. Sin límites, la acción humana no

69
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

está sometida al entorno natural y social, la acción humana los supera, realizándose ésta

en el espacio de la imposibilidad empírica.

Las instituciones deben configurarse bajo el precepto de que la condición humana se

encuentra amenazada permanentemente por la muerte. Para asegurar la vida es

necesario administrar la muerte en función de la misma vida (Hinkelammert y Mora,

2005: 404). La decisión vida o muerte enmarca las acciones del ser humano, a partir de

la cual debe relacionarse con su entorno natural y social. Esta decisión no puede

evadirla, forma parte de su naturaleza humana: es un ser mortal (primer hecho

fundante). Arellano (2009: 134) lo ejemplifica:

“Si un ser humano se encuentra en el tercer piso de un edificio y necesita

bajar a la planta baja, debe tomar la decisión de hacerlo por las escaleras, por

el elevador o arrojándose por la ventana. La decisión la tomará con base en el

enfoque vida-muerte. Si decide arrojarse por la ventana indudablemente

llegará más rápido a la planta baja, pero su vida estará en alto riesgo, pero si

decide bajar por las escaleras o por el elevador su vida tiene altas

probabilidades de mantenerse”.

En el realismo político es necesario superar lo posible mediante construcciones teóricas

para conocer lo imposible. Estas construcciones son condiciones para determinar lo

posible. Diseñar, por un lado, la “sociedad lo mejor concebible”, que es imposible y, por

el otro, determinar los límites que imponen los hechos fundantes (lo posible), delinean

el marco inicial de acción política. Negar la imposibilidad, anula la utopía. Si no existe

la utopía, se obstaculiza la posibilidad de superar el presente. Interpretar lo imposible,

70
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

en términos empíricos, como posible (realpolitik), borra los pasos posibles para mejorar

el presente y proyectar el futuro.

El marco de acción política no es un modelo reduccionista, el equilibrio regenerativo no

es un modelo en el sentido de la economía neoclásica, es lo que rige a la sociedad en su

interior para que funcione. La esencia del realismo político está en la afirmación de

vivir y en la negación de morir. La principal condición para posibilitar la acción humana

es la conservación del ser humano que realiza la acción. La vida no es precisamente un

valor en sí; más bien, es el fundamento de donde se desprenden todos los posibles

valores. Los hechos fundantes que delimitan el marco de acción política se desprenden

de la permanencia de la vida humana. Reducir la vida a un valor hace perder el sentido

de la crítica. Gutiérrez lo acentúa:

“Considerar la vida como un valor o como un derecho, de algún modo se está

negando o rebajando. La vida no tiene valor en el sentido de que no es

medible, calculable, comprable o negociable. Se encuentra más allá de esa

esfera de los valores morales. Es muy superior a todo valor, ni siquiera

comparable con ningún valor. Es la fuente de todo valor”. 47

El ser humano es un ser viviente y originalmente social. Siendo acosado por la muerte

permanentemente, quiere estar vivo. Este querer vivir de los seres humanos es voluntad

de vida. La voluntad de vida es una tendencia primaria de los seres humanos (Dussel,

2006: 23) en tanto quieran experimentar el presente. El realismo político busca

organizar y promover la generación y regeneración de la vida humana empleando una

institucionalidad determinada. La realpolitik tiene una idea de la vida humana que

47
Citado por Arellano (2009: 131).

71
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

empobrece la noción de voluntad de vida, la tematiza como componente de una

sociedad perfecta. No obstante, el ser humano viviente y social supera todas las

reducciones que hagan de él.

El realismo político clásico de Raymond Aron y Hans Morgenthau choca en algunos

puntos con el realismo político de Hinkelammert y Dussel. Siguiendo los principios del

realismo político que enuncia Morgenthau (1986) se encuentra lo siguiente:

1. Para el realismo político clásico, la sociedad en general está gobernada por leyes

objetivas arraigadas a la naturaleza humana. A fin de mejorar la sociedad, es

necesario conocer estas leyes. Para Hinkelammert, estas leyes son -

efectivamente- objetivas y se desprenden de la naturaleza y de la condición

humana, él las denomina hechos fundantes. Ambos autores coinciden en que

estas leyes/hechos representan lo racional. Resulta más correcto usar el término

hechos que leyes.

2. El rasgo principal del realismo político clásico está en el concepto de interés. El

interés se entiende como el acrecentamiento del poder, el aumento del control

del hombre sobre el hombre. En esto se contraponen los dos tipos de realismo.

En el realismo político de Hinkelammert el objetivo está en actuar dentro del

marco delineado por los hechos fundantes, dentro de este marco puede existir el

concepto de interés limitado.

El mismo Morgenthau argumenta que no se debe entrar en conflicto con las

leyes objetivas, pero su concepto de interés puede llevar a ese conflicto.

3. La racionalidad del realismo político clásico es instrumental (racionalidad

medio-fin tipo weberiana) y evalúa lo moral con base en el interés (acción

política eficaz), por su parte, la racionalidad del realismo político de

72
Capítulo 2. Marco de acción política. Delimitación a partir del realismo político de Franz Hinkelammert

Hinkelammert es de vida (regeneración natural y humana). Es posible que el

realismo político clásico entre en los confines de la realpolitik.

73
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

CAPÍTULO 3

EL CONCEPTO DE LO POLÍTICO DE SCHMITT Y

EL REALISMO POLÍTICO DE HINKELAMMERT.

CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS

74
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

Introducción capitular

El realismo político contiene una racionalidad de vida. La racionalidad de vida no sólo

es racionalidad sobre satisfacción de necesidades específicas humanas: corporales,

culturales y comunitarias (tercer y cuarto hecho fundante). En efecto, el ser humano

tiene estas necesidades, pero para satisfacerlas tiene que cumplir una condición

fundamental: integrarse a los procesos biológicos de la naturaleza para poder vivir

(primer y segundo hecho fundante). El ser humano no actúa precisamente para

satisfacer sus necesidades; más bien, a partir de un proceso histórico va determinando

en necesidades específicas la condición fundamental (Hinkelammert y Mora, 2013: 18-

19).

La racionalidad de vida no puede fundarse en necesidades específicas. Se necesita un

criterio anterior a éstas para el propio desarrollo de éstas que, según Hinkelammert y

Mora (2013: 19), no puede ser otro que la vida. Esto sólo puede darse dentro de la

naturaleza. En una racionalidad basada en la satisfacción de necesidades específicas, las

necesidades tendrían que tener un carácter a priori, anterior a la vida humana misma, lo

cual no tiene sentido.

La concreción de la racionalidad de vida en el realismo político se manifiesta en el

marco de acción política. La actividad del ser humano, determinada por las

instituciones, debe realizarse dentro de este marco para continuar viviendo. Fuera del

marco se halla la imposibilidad, donde la vida no puede desarrollarse. La realpolitik

representa instituciones -con sus respectivas acciones- que se extienden por el campo de

la imposibilidad. El realismo político refuta a estas instituciones. No obstante, reconoce

75
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

que las sociedades no pueden vivir en comunidad sin instituciones. El resultado de la

discusión política pretende re-orientarlas hacia la afirmación de la vida humana. Si la re-

orientación institucional sólo implica cambios parciales, deben hacerse. Si la re-

orientación institucional implica cambios radicales, deben hacerse.

Tanto el concepto de lo político de Schmitt como el realismo político de Hinkelammert

ponen en el centro el análisis institucional. El objetivo del capítulo es identificar las

convergencias y divergencias en las propuestas que hacen Schmitt (capítulo 1) y

Hinkelammert (capítulo 2). Éste corresponde al objetivo general de la investigación. El

resultado obtenido comprobará o rechazará la hipótesis planteada en la introducción.

Para alcanzar el objetivo general es necesario determinar la relación teórica que hace

Schmitt -en su concepto de lo político-con las sociedades utópicas (objetivo específico).

3.1. La primera parte del concepto de lo político de Schmitt en el realismo político

Democracia formal y relación amigo-amigo

En la democracia formal persiste la relación gobierno-oposición, que propiamente es

una relación amigo-amigo. Sólo al interior de las instituciones es posible la relación

gobierno-oposición. El enemigo es aquel que se opone a las instituciones cuando éstas

niegan su existencia. La relación amigo-enemigo es una relación amigo institución-

enemigo institución. El enemigo institucional, según Schmitt, busca re-orientar las

instituciones de tal manera que le permitan mantener su existencia, para lograrlo

requiere domesticar a la otra parte (Hinkelammert, 1990: 113).

76
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

La democracia formal acepta únicamente relaciones gobierno-oposición. Otros tipos de

relaciones son ilegales, están fuera del cuadro institucional. La oposición al gobierno

queda entonces relativizada por la institucionalidad. La concertación entre amigo-amigo

es -a la vez- un acuerdo sobre quiénes son opositores del gobierno y quiénes son

enemigos institucionales. La democracia formal no elimina la relación amigo-enemigo,

sino la proyecta de una manera específica: el enemigo institucional es enemigo

absoluto.48

La relación amigo-amigo está determinada entonces por la relación amigo-enemigo,

pues la primera exigencia para ser opositor es demostrar no ser enemigo institucional.49

Cuando el opositor acepta las instituciones de forma absoluta, la relación amigo-amigo

entra a la esfera de la realpolitik (utopismo anti-utópico y nihilismo anti-utópico).50 La

relación amigo-amigo forma parte del realismo político cuando es eventual, cuando

existe la seguridad de que el opositor se convertirá en enemigo institucional. La relación

amigo-amigo -en el realismo político- solamente es posible mientras el acuerdo sobre la

48
En el desarrollo del proceso electoral del 2006 en México para ocupar la Presidencia de la República, el
candidato de las “izquierdas”, Andrés Manuel López Obrador, dijo en uno de sus discursos “al diablo
con las instituciones”. Este comentario fue potenciado por Felipe Calderón Hinojosa (candidato del
partido de derecha), calificó a López Obrador de antidemocrático. Se hizo una campaña completa de
mercadotecnia en torno al comentario del candidato de las “izquierdas”. La campaña lo presentó como
“un peligro para México”. López Obrador perdió las elecciones aun cuando llevaba una ventaja
sumamente considerable sobre los demás candidatos. Ganó Calderón Hinojosa, de afiliación panista
(Partido Acción Nacional).
49
Siguiendo con el caso López Obrador. En las elecciones del 2012 volvió a ser el candidato de las
“izquierdas” para la Presidencia de la República, pero se presentó ahora como defensor de la
democracia, su discurso fue respetuoso de las instituciones vigentes. Las aceptaba y promovía. Perdió
nuevamente en el proceso electoral, venía arrastrando su posición de “un peligro para México”. Ganó el
candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, quien mostró un discurso
apegado -en exceso- al formalismo institucional existente.
50
López Obrador tomó con seriedad el asunto de no enjuiciar bajo ningún motivo a las instituciones, su
rebeldía la expresa como opositor, no como enemigo. Su crítica a los actos del gobierno es constante, sin
salirse de la formalidad. En enero del 2014 pidió al Instituto Federal Electoral (IFE) que su dinámica
amigo-amigo, denominada Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), sea registrada como
partido político. En el 2006 declaró que el IFE estaba totalmente corrompido, en el 2012 señaló -muy
nítidamente- que podía mejorar su funcionamiento, en el 2014 acepta sin cuestionamientos las reglas
electorales.

77
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

vigencia de las instituciones sea temporal. Todas las instituciones, desde las formadas

en las sociedades tribales hasta las actuales, llegan a fetichizarse en un momento

específico.51 El ser humano las proyecta como auto-suficientes y les atribuye categorías

insuperables (Dussel, 1980: 119). El fetichismo institucional es un fenómeno inherente

a la condición humana (Fernández, 2012: 15). Siguiendo a Dussel (1999: 10):

“El ser humano organiza instituciones para la sobrevivencia de la humanidad.

Sin embargo, dichas instituciones, cuando se cierran sobre sí

autorreferéntemente, pueden convertirse en fin de sí mismas y poner en

riesgo a la propia comunidad que las creo. Se trata entonces de una

totalización de la institución, de una fetichización, de una autorreferencia que

niega la vida humana a favor de la sociedad perfecta. La institución de la

sociedad perfecta como tal se convierte en la última instancia”.

La democracia formal -en tanto institución- está fetichizada. Evidencia la realpolitik. La

cita anterior de Dussel indica la doble fetichización que presenta:

1. Proyecta acciones, derivadas de sus contenidos, hacia la concreción de una

sociedad perfecta. Concibe como posible su sociedad perfecta. Sólo existe esa

sociedad, ninguna otra. Las acciones salen así del marco de acción política, se

escapan de lo real para aproximarse a la ilusión trascendental (véase figura 4 y

5). La democracia formal al pensar como perfecta y alcanzable su sociedad cae

en la falsa utopía. Se trata de un utopismo-anti-utópico rodeado de un nihilismo

anti-utópico.

2. La democracia formal se cierra sobre sí misma en la concreción de su sociedad

perfecta. Sólo existe un camino para llegar a su sociedad: ella misma. El punto

51
Todas las sociedades formadas a lo largo de la historia se han regido por instituciones, aunque unas han
tenido mayor grado de formalismo que otras.

78
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

de partida de la democracia formal es la democracia formal. La institución de la

sociedad perfecta se convierte en la última instancia. Se trata de la misma

escalera (institución) que soñó Jacob (Génesis, 2011: 28, 11-19). Era una gran

escalera, que apoyada en la Tierra, llegaba al cielo (sociedad perfecta). Los

ángeles de dios subían y bajaban por esa gran escalera. La escalera del cielo se

transformó en la última instancia, ya no era más el cielo.

Figura 4.
Enfoque simplificado de la realpolitik y del realismo político

Realpolitik

Imagen
Acción Acción Sociedad
de la Instituciones
humana humana perfecta
sociedad
“inicial”
perfecta
Única alternativa Única sociedad

Realismo político

Imagen de
Acción Sociedad “Sociedad
la “sociedad Acción
humana Instituciones lo mejor lo mejor
lo mejor humana
“inicial” posible concebible”
concebible”

Re-orientación institucional

Reformulación de la sociedad utópica

Fuente: elaboración propia.

En la discusión política se puede olvidar que detrás de la relación amigo-amigo existe la

relación amigo-enemigo. El resultado -de tal olvido- hace que la discusión no sea

política, sino una simple discusión romántica sobre los principios generales del buen

79
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

comportamiento democrático formal de los amigos, que refleja un acuerdo, sin

cuestionamientos sustanciales, de las instituciones (nihilismo anti-utópico). Se trata de

la existencia pura y limpia de la relación gobierno-oposición (Hinkelammert, 1990:

114).52 La democracia formal aparece como la institución que jala todos los conflictos

de la sociedad a las demás instituciones y, a la vez, establece las pautas procedimentales

a estas instituciones para gestionar los conflictos.

¿Cómo reaccionan los amigos de la democracia formal frente a las críticas que apuntan

a deslegitimarla? Prácticamente toda crítica hecha la transforman en afirmación de la

misma democracia formal. Aceptan los juicios de hecho subyacentes a su crítica y los

convierten en afirmación de sí misma por la simple tesis de que no hay alternativa

mejor. Como no hay alternativa, estos juicios de hecho los traducen en deber

(Hinkelammert, 1998: 236-237).

La posición dada a la democracia formal refleja el nihilismo anti-utópico. Las

afirmaciones que promete la democracia formal llevan a la negación de sus propias

afirmaciones. Los amigos de la democracia formal -al pensar que su sociedad perfecta

puede alcanzarse plenamente- están realizando acciones distintas de lo que creen que

están haciendo. Esto provoca que se obtengan resultados inversos: afirmar significa -en

realidad- negar.

52
La discusión romántica entre gobierno-oposición -por lo regular- aterriza en una misma acción, el
incrementalismo: incrementar el control sobre la actuación del gobierno por parte de la ciudadanía;
incrementar la capacidad de los ciudadanos para asociarse en organizaciones autónomas e
independientes; incrementar la libertad de expresión, de tal manera que permita la crítica y la oposición;
incrementar el acceso a las fuentes de información gubernamental; incrementar la competencia libre y
equitativa entre los que quieran gobernar.

80
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

La democracia formal queda lejos del marco de acción política. En la figura 5, que tiene

los mismos elementos de la figura 3 del capítulo 2, se señalan los marcos donde se

mueve (azul y naranja). Son marcos que omiten los hechos fundantes. Esta institución

se convirtió en la última instancia de su sociedad perfecta (segunda fetichización).

Hinkelammert (1990: 226) extiende la afirmación:

“Institución que proyecta pura paz, pura tolerancia, puro pluralismo, es un

ideal eterno, un valor absoluto más allá de cualquier problema concreto.

Aunque todo el mundo se muera de hambre, que lo haga democráticamente.

Parece ser un paraíso prometido de simple diálogo, donde las divergencias

son de opinión y no de intereses.

La democracia formal adquiere sentido, desde la perspectiva de la generación y

regeneración de la vida humana, cuando se desarrolla como institución dentro del marco

de acción política (espacio verde en la figura 5). Los marcos de acción crítica (amarillo,

rosa y gris) ya los superó, entró a puntos de no retorno. La democracia formal -y

cualquier otra institución- tiene racionalidad de vida en sus acciones en tanto considere

los límites que fijan los hechos fundantes.

En el realismo político, la re-orientación institucional es permanente (véase figura 4).

Identificar y enfrentar al enemigo, después de cierta vigencia de la relación amigo-

amigo, es realismo político. La relación ya no sería más amigo-amigo, sino amigo-

enemigo. Toda discusión política debe ser atravesada por el conflicto institucional

(Hinkelammert, 1990: 113), poniendo en el plano del análisis la relación vida humana-

instituciones.

81
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

Figura 5.
Marco de acción de la democracia formal

Marco de acción
política

Marco de acción de la
democracia formal

Marco de acción de la
democracia formal

Marco de acción de la
democracia formal

Marco de acción
crítica

Marco de acción
crítica

Marco de acción
crítica

Fuente: elaboración propia.

La re-orientación de la democracia formal está en politizarla (formar relación amigo-

enemigo) al momento de que salga del marco de acción política. La democracia, a la

que Schmitt llama democracia sustantiva, está en la distinción de quiénes sí aceptan las

instituciones existentes y quiénes no. Schmitt relaciona directamente la democracia

sustantiva con su concepto de lo político. Lo que importa para Schmitt es la posibilidad

del trazado de una línea de demarcación con respecto a la institucionalidad vigente. La

formación de unidades políticas comprende propiamente a la democracia sustantiva,

corresponde a la primera parte de su concepto de lo político.

La democracia formal, representativa de la relación amigo-amigo, no puede ser negada

en tanto sea funcional dentro del marco de acción política. Su funcionalidad es temporal

por la propensión del ser humano a fetichizarla. La democracia sustantiva,

82
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

representativa de la relación amigo-enemigo, es la encargada de atravesarla

permanentemente para buscar mantenerla en los confines del marco de acción política.

El poder instituyente en el planteamiento político de Schmitt

¿De dónde surgen las instituciones? Schmitt es explícito en la respuesta: del poder

instituyente. El poder instituyente es consecuencia/efecto directo de la decisión

autónoma (soberana) de los grupos sociales para formar unidades políticas que busquen

la re-orientación institucional.53 El poder instituyente envuelve a la unidad política:

primero le da origen y luego promueve la definición concreta de su postura y del

contenido de su proyecto institucional (véase figura 2 en el capítulo 1). Con el poder

instituyente no se busca incluir a las unidades políticas excluidas en lo instituido, sino

cambiar parcial o totalmente lo instituido.

El poder instituyente revela la configuración de un determinado orden social a través de

la inscripción institucional formal adoptada. El poder instituyente es previo a la

institución. La permanencia, modificación o desaparición de la institución no alteran

este poder. Schmitt saca conclusiones (Bohórquez, 2006: 535) que no chocan con el

realismo político en esta parte. El conflicto institucional sigue estando en el centro de la

discusión política:

1. El acto de instituir no agota ni suprime al poder instituyente. De suceder, la

política desaparece.

2. El Estado contemporáneo presupone al poder instituyente. El poder instituyente,

por ende, no puede estar sometido al Estado.

53
Estas unidades políticas son de tipo schmittiano.

83
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

El momento instituyente es la expresión más revolucionaria de Schmitt (Bohórquez,

2006: 535) porque en éste se decide lo político para buscar la re-orientación

institucional. El poder instituyente tiene su máxima expresión en la relación amigo-

enemigo, haciendo vigente la democracia sustantiva y dando entrada al estado de

excepción. El estado de excepción representa el periodo donde el cuadro institucional

imperante está siendo interpelado y hay contenidos concretos para instalar otro.54

Durante el periodo instituido se establece temporalmente la relación amigo-amigo. No

obstante, las instituciones responden a reivindicaciones de unidades políticas que no

logran ni pueden aglutinar a todos los grupos sociales. La legitimidad institucional

nunca será perfecta. Pronto, las instituciones dan prueba de un proceso entrópico. La

institución comienza a perder legitimidad, que es tomada por las unidades políticas

nacientes, resurgiendo la relación amigo-enemigo.

Para Schmitt existe una tensión fundamental entre las unidades políticas defensoras de

la institución dominante (forma de poder instituido) y las unidades políticas enemigas

de la institución dominante (forma de poder instituyente). Si el poder instituyente se

convierte en instituido, sin oportunidad de retorno o regreso, la sociedad pierde su

principio transformador: sale del realismo político para entrar a la realpolitik.

La argumentación de Schmitt hace interpretar que el cambio institucional sólo puede

concretarse/materializarse desde el Estado: que la unidad política vencedora en el

54
El caso del municipio de Cherán en Michoacán, México, evidencia la relación amigo-enemigo. En abril
del 2011, varias de sus comunidades se rebelaron contra la delincuencia organizada y contra el Estado.
Denunciaron complicidad entre delincuentes y gobernantes. Todo el territorio municipal fue tomado por
algunas comunidades, desconociendo cualquier institucionalidad. La gente instaló nuevas instituciones
para regular sus actividades colectivas.

84
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

enfrentamiento asuma el gobierno y -estando ahí- instale formalmente las nuevas

instituciones. No obstante, para el cambio institucional no es necesario estar en el

gobierno. Ante la fetichización de las instituciones, surgen movimientos sociales que

pueden asumir la responsabilidad de combatir la dominación mediante la resistencia y el

poder de presión.

Los movimientos sociales de resistencia pueden ser el contrapeso que logre

modificaciones institucionales (Gallardo 1992, Duarte 1994).55 Muchas de las prácticas

de resistencia, sin embargo, no llegan a constituirse como tales y operan como

manifestaciones opositoras de posturas, sin buscar transformarlas, sin desarrollar

propuestas que conduzcan por caminos formales diferentes. Muchas de las prácticas de

resistencia adquieren solamente la posición de opositoras. Éstas suelen ser bien

recibidas por la unidad política imperante, les hacen pensar que están complicando la

situación, pero al corto plazo, las convierten en fuerzas aliadas para su propia

reproducción. Hay formaciones de relación amigo-amigo. No es lo mismo resistencia

que oposición. La oposición busca apoderarse del gobierno, la resistencia cuestiona,

crítica, interviene e interpela a las instituciones cuando pierden su vigencia.56

Lo político según Schmitt y el poder político de Dussel. Análisis comparativo

El poder instituyente se desarrolla en la primera parte del concepto de lo político de

Schmitt. La segunda parte se encuentra en la manera de concretar este poder: enfrentar

55
La resistencia no es “aguantar”, es praxis, implica propuestas alternativas y acción.
56
En más de veinte municipios de Michoacán, México, se formaron relaciones amigo-enemigo con los
Consejos Ciudadanos de Autodefensas, cuyas funciones no se reducían a la seguridad del municipio,
entraban ampliamente en la regulación de gran parte de la actividad económica y social. Estos consejos
obligaron al gobierno a realizar cambios institucionales.

85
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

al enemigo institucional para instalar la nueva institución (modificada parcial o

totalmente). El concepto de lo político de Schmitt, excluyendo la guerra como forma de

enfrentar al enemigo (guerra como acción), corresponde al poder político de Dussel

(2006: 23-28), presentan la misma circularidad (véase figura 6). Maquiavelo trata al

poder político como un fenómeno vinculado con las formas de dominación sobre los

demás (realpolitik). Hobbes, Bakunin, Trotski y Lenin hacen interpretaciones

semejantes. Dussel invierte esta propensión negativa y proyecta una connotación

positiva, su propuesta de poder político contiene tres momentos: potentia, potestas e

hiperpotentia.

Dussel (2006: 23), a partir del primer hecho fundante, formula la potentia: los seres

humanos siempre están acosados por la muerte, ininterrumpidamente tienen la tendencia

de querer permanecer con vida, a menos que decidan morir. Este querer vivir del ser

humano hace que construya instituciones. Schmitt reconoce también que la re-

orientación institucional es necesaria cuando la existencia física de una unidad política

se halla amenazada por otra. Se entiende la existencia física como satisfacción de

necesidades corporales (segundo hecho fundante). El querer vivir representa la esencia

positiva del poder político de Dussel.

La potentia refleja el consenso de los grupos sociales en relación con la re-orientación

institucional. El consenso une diversos objetivos, que enlazados y articulados

orgánicamente, forman una potencia (potentia). La falta de consenso anula las

voluntades de los grupos sociales: la fuerza de voluntad de uno incapacita la del otro y

viceversa, dando como resultado la impotencia. Dussel (2006: 25) argumenta:

86
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

“El consenso debe ser un acuerdo de los participantes como sujetos libres,

autónomos, racionales, con igual capacidad de intervención retórica, para que

la solidez de la unión de las voluntades tenga consistencia para resistir los

ataques y crear las instituciones que le den permanencia a esta unión”.

La potentia -en Schmitt- corresponde a la decisión autónoma (soberana) de los grupos

sociales que permite la constitución de una unidad política. La potentia es el consenso

(en Dussel) o la decisión autónoma (en Schmitt) que hay dentro de las unidades

políticas (uniones sólidas para Dussel) para atender los conflictos institucionales. Dussel

(2006: 27) presenta a la potentia como:

“El ser in-determinado (sein) en-sí. El fundamento”.

La potestas -por su parte- corresponde a la materialización de la potentia: concretar el

consenso (Dussel) o la decisión autónoma (Schmitt) de las unidades políticas en

instituciones. La potestas es el consenso o la decisión autónoma expresada fuera de las

unidades políticas. Dussel (2006: 27) la plantea como:

“El ente determinado (da-sein). Lo fundado.

Usando una metáfora, Dussel (2006: 29) ejemplifica la potentia y la potestas:

“La potentia es como la semilla, que poseyendo en potencia el árbol futuro,

todavía no es un árbol, ni tiene raíces, ni tallo, ni ramas, ni frutos. Podrá tenerlos,

pero todavía no los tiene. La semilla es un árbol en-sí, no habiéndose

desplegado, realizado, crecido, aparecido a la luz del mundo. De la misma

manera el poder como potentia (en su doble sentido de fuerza y de ser una

87
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

posibilidad futura), aunque sea el fundamento de todo poder político, si no fuera

actualizada (por medio de la acción política con poder) o institucionalizada (por

medio de todas las mediaciones políticas para poder cumplir las funciones de lo

político), quedaría en potencia, como una mera posibilidad inexistente”. 57

La potestas se hace ineludiblemente soberana en un momento determinado, saliéndose

del marco de acción política. Se forma una potestas fetichizada, cuyos efectos se dirigen

al contrario práctico de la vida humana. La potestas se desconecta de la potentia. La

potestas fetichizada provoca una inversión del propio orden social que proyecta: busca

fundarse el algo fundado (ella misma) y no en un fundamento. Siguiendo con la

metáfora de Dussel: la institución como rama (fundada) busca desarrollarse a partir de

la rama y no de la semilla (fundamento).

En la hiperpotentia se intenta re-orientar la potestas fetichizada. La hiperpotentia es el

enemigo institucional, el anti-poder del poder instituido fetichizado. Schmitt propuso el

estado de excepción para mostrar que detrás de la institución hay siempre voluntades

soberanas críticas que pueden formar unidades políticas. Dussel planteó el estado de

rebelión. Las unidades políticas son necesarias e inevitables y dan cuenta de un doble

proceso en la hiperpotentia:

1. Concientización de los efectos negativos del cuadro institucional dado.

2. Apertura de nuevas posibilidades institucionales.

57
Hegel hubiera llamado explicatio del poder político al distanciamiento entre potentia y potestas. El
poder originario-consensual (potentia) es indeterminado (todavía no-algo) sin existencia real y empírica.
El simple paso a la mínima institucionalización (potestas) produce ya una “determinación” (el “ser-ahí”:
el da-sein) y comienza la distancia con la potentia (Dussel, 2006: 27).

88
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

La potestas, en el enfoque dusseliano, se desarrolla atendiendo al marco de acción

política. La potestas, en el realismo político, es posible si hay potentia suficiente de

hacerla posible empíricamente. La potestas posible debe tener como referencia una

potestas imposible (“potestas lo mejor concebible”). La potentia posible también debe

tener como horizonte una potentia imposible (“potentia lo mejor concebible”). La

confusión entre posibilidades teóricas e imposibilidades empíricas distorsiona la acción

política. Entrada esta confusión, el realismo político se transforma en realpolitik.

Las transformaciones a la primera potestas -mediante la hiperpotentia- representan a la

segunda potestas. La hiperpotentia no es tomar el gobierno (relación amigo-amigo). La

segunda potestas traerá irremediablemente efectos negativos para unos, lo cual generará

la formación de una segunda hiperpotentia que buscará una tercera potestas, ésta última

provocará otra vez efectos negativos y nacerá -por consiguiente- una tercera

hiperpotentia y así sucesivamente. La aparición de la hiperpotentia se presenta cuando

la acción social se sale del marco de acción política (véase figura 6). La vigencia de la

potestas será legítima mientras la acción social se acerque más al centro del marco. Esto

implica reconocer la condición humana finita, el anhelo de infinitud que tiene el ser

humano, al igual que la contradicción que revela la fetichización.

En la figura 6 se muestra que la potentia manejada por Dussel en su concepto de poder

político coincide con la decisión autónoma de los grupos sociales que permiten la

formación de unidades políticas en el concepto de lo político de Schmitt (flecha

punteada 1). La formación permanente de estas unidades, según Schmitt, da origen a la

democracia sustantiva. En el desarrollo de la potentia para convertirse en potestas se

encuentra el poder instituyente de Schmitt en su segunda fase (flecha punteada 2). La

89
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

primera fase del poder instituyente antecede a la unidad política, se desprende de la

decisión autónoma de los grupos sociales que cobran idea de la re-orientación

institucional. La unidad política siempre estará envuelta en los planteamientos de

Schmitt por el poder instituyente.

Figura 6.
Análisis comparativo del concepto de poder político de Dussel
y del concepto de lo político de Schmitt.

Potestas

Desarrollo del poder político en


Estado de rebelión

Dussel
Hiperpotentia 2

Potentia Potestas
Hiperpotentia 1 fetichizada
3
7 6
2 5

1 Institución 4
Desarrollo de lo político en Schmitt

Poder instituyente Estado de excepción


Institución fetichizada

Unidad política
sustantiva

Poder instituyente

Decisión autónoma de los grupos sociales

Fuente: elaboración propia.

90
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

La relación entre potestas e institución es directa así como la relación entre potestas

fetichizada e institución fetichizada (flechas punteadas 3 y 4, respectivamente). La

potestas aparece como sinónimo de institución en Dussel, lo plantea como poder

instituido. Llegado el proceso entrópico de las instituciones, salta para Dussel la

hiperpotentia 1 y para Schmitt resurge la decisión autónoma de los grupos sociales para

constituir unidades políticas (flecha punteada 5). El resultado de la hiperpotentia 1 es un

estado de rebelión (Dussel) y el resultado del surgimiento de nuevas unidades políticas

es un estado de excepción (Schmitt) (flecha punteada 6). El estado de excepción, para

Schmitt, está antes de la instauración institucional.

Dussel (2006: 98-99) argumenta que la hiperpotentia 1 y 2 (consenso sobre los efectos

negativos de las instituciones existentes y consenso sobre la necesidad de nuevas

instituciones) que rodean al estado de rebelión deja en suspenso al estado de excepción.

Este argumento es válido si el estado de excepción se presenta exclusivamente como

consenso sobre los efectos negativos del cuadro institucional vigente. Sin embargo, el

estado de excepción, siguiendo a Cristi (1997: 135), tiene los dos momentos:

desaparición institucional y -a la vez- creación institucional.

Siguiendo con la figura 6, después del estado de excepción o del estado de rebelión

viene la concreción del poder instituyente: poder instituido. Se trata de la nueva potestas

para Dussel o de la nueva institución para Schmitt. El ejercicio del poder instituyente de

Schmitt se presenta entre la hiperpotentia 2 y el estado de rebelión en la propuesta de

Dussel (flecha punteada 7). Las unidades políticas en el desarrollo de la hiperpotentia

no buscan incluirse en el antiguo cuadro institucional, sería como introducirse en lo

mismo o como echar vino nuevo en odres viejos; más bien, intentan la creación de un

91
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

nuevo cuadro institucional (segunda potestas). No buscan la inclusión sino la

transformación.

La etapa de resistencia (aun vigente) del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

(EZLN) en México evidencia la necesidad del cambio institucional, pone al descubierto

que la exclusión social se reproduce con la inclusión institucional. Se hace presente, en

esta etapa del EZLN, la decisión autónoma de los grupos sociales para constituir

unidades políticas y dar contenido a la nueva propuesta institucional (Schmitt) o, lo que

es lo mismo, la hiperpotentia 1 y 2 (Dussel) (véase figura 6). En la etapa inicial del

EZLN parecía que se buscaba el reconocimiento original de los diversos grupos

indígenas en las instituciones. La primera Declaración de la Selva Lacandona (EZLN,

2001: 9-10) parecía indicar una guerra (guerra como acción) exclusiva contra el

gobierno mexicano:58

“Para evitarlo y como nuestra última esperanza, después de haber intentado

todo por poner en práctica la legalidad basada en nuestra Carta Magna,

recurrimos a ella, nuestra Constitución, para aplicar el Artículo 39

Constitucional que a la letra dice:

“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo

el poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El

pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la

forma de su gobierno”.

Por tanto, en apego a nuestra Constitución, emitimos la declaración de

guerra”.

58
Las Declaraciones de la Selva Lacandona están conformadas por seis declaraciones.

92
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

Pero en la segunda Declaración de la Selva Lacandona (2001: 17), el EZLN manifiesta

que la guerra era -y es- contra todo el Estado mexicano (instituciones y gobierno):

“Segundo. Que la Carta Magna que nos rige no es ya más la voluntad popular

de los mexicanos.

“Tercero. Que la salida del gobierno usurpador no basta y es necesaria una

nueva ley para nuestra patria nueva, la que habrá de nacer de la lucha de

todos los mexicanos honestos”.

Los escritos del Subcomandante Marcos, vocero del EZLN, comprueban su lucha contra

el Estado mexicano y no sólo contra el gobierno. Su historia del ratoncito y el gatito

(1999: 78-80) lo deja claro:

“Había una vez un ratoncito que quería comer un quesito que estaba en la cocinita

de una casita. El ratoncito fue decidido a la cocinita para comérselo, pero se le

atravesó un gatito. El ratoncito se espantó y corrió.

El ratoncito, recuperado del susto, pensó entonces en poner lechita en un platito

para que el gatito se la fuera a tomar. Cuando el gatito se la estuviera tomando, iría

a la cocinita a comerse el quesito. El ratoncito fue por la lechita, pero resultó que la

lechita estaba en la cocinita. Al ir por ella, se le atravesó otra vez el gatito. El

ratoncito se espantó y corrió.

El ratoncito, recuperado del susto, pensó entonces en buscar un pescadito y

aventarlo muy lejos para que el gatito fuera a buscarlo. Cuando se lo estuviera

comiendo, el ratoncito iría a la cocinita por la lechita, la pondría en un platito para

que se la tomara luego el gatito. En ese momento, el ratoncito iría entonces a

comerse el quesito. El ratoncito fue por el pescadito, pero resultó que el pescadito

estaba también en la cocinita de la casita. Al ir por éste, se le atravesó nuevamente

el gatito, el ratoncito se espantó y corrió.

93
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

Todo estaba en la cocinita y el ratoncito no podía llegar porque el gatito se lo

impedía. El ratoncito dijo ¡Ya basta! Agarró una ametralladora y mató al gatito. Fue

a la cocinita y vio que el pescadito, la lechita y el quesito estaban echados a perder,

no se podían comer”.59

El ratoncito es una unidad política; el gatito es el gobierno; el pescadito, la lechita y el

quesito son las instituciones.

La primera parte del concepto de lo político de Schmitt es -por tanto- aceptada

parcialmente en el realismo político. Se rechaza entonces la fase inicial de la hipótesis

del presente trabajo. Se proyectaba que la primera parte del concepto cabía

completamente en el realismo político. Se detectan las siguientes convergencias y

divergencias:

1. Schmitt identifica con acierto que la institución es el enemigo y enfoca -de

forma apropiada- la imagen de enemigo absoluto. El jurista alemán sitúa la

relación amigo-enemigo en el centro de su reflexión, determina que lo político

depende de esta relación. Deposita -a la vez- análisis especial en la

transformación de su relación amigo-enemigo hacia su extremo de amigo-

enemigo absoluto y busca medios para convertirla en una relación amigo-

enemigo real, porque absolutizar al enemigo esconde lo político. Lo político está

en la discusión institucional. La relación amigo-enemigo (amigo-enemigo real),

para el realismo político, es un hecho que no puede evitarse ni evadirse por la

condición inherente del ser humano de fetichizar las instituciones.

2. La relación amigo-enemigo se presenta como imprescindible en lo político.

Schmitt nombra también a la primera parte de su concepto postura de guerra. La

59
Extractos de la historia.

94
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

guerra como postura implica identificar de forma constante a los enemigos,

aunque haya cesado la guerra como acción (combate) o cualquier otro medio de

enfrentamiento. El realismo político acepta la postura de guerra, pues la

existencia de enemigos obliga a tenerla. La manera de enfrentar al enemigo no

tiene sentido mientras éste no esté bien identificado.

3. El realismo político acepta la democracia formal mientras ésta esté dentro del

marco de acción política, la reconoce como institución promotora de relaciones

amigo-amigo limitadas temporalmente. La explicación de Schmitt no desecha

las relaciones amigo-amigo y les concede también periodicidad restringida, las

fija como relaciones apolíticas. Ambos autores la admiten durante el periodo

instituido. La democracia formal, para Hinkelammert, no es el medio para la

discusión política. Debatir la vigencia de la democracia formal usando la

democracia formal no tiene sentido. Schmitt coincide en esto. La democracia

sustantiva sí entra, según Schmitt, como categoría política: identificar al

enemigo. Hinkelammert coincide en esto. Los dos autores asientan la

democracia sustantiva durante el periodo instituyente.

4. El cambio institucional, para Schmitt, se materializa (se vuelve potestas en

términos de Dussel) cuando la unidad política vencedora se convierte o

permanece como Estado. En el realismo político, los movimientos sociales de

resistencia pueden operar como unidades políticas de presión que obliguen al

Estado (otra unidad política) a realizar transformaciones al cuadro institucional.

Se trata del poder político de exigir y presionar (Hinkelammert, 2001: 294) en

relación con la re-orientación institucional. Dussel coincide con esto. Los

movimientos sociales de resistencia no buscan convertirse en Estado. Schmitt

acusa que lo político y el Estado se han anclado de manera cerrada en los

95
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

conceptos tradicionales; pero a pesar de esta delación y de poner el énfasis en el

conflicto institucional en su planteamiento, le otorga un papel preponderante al

Estado: el Estado -la mayoría de las veces- es el enemigo y la concreción del

cambio institucional se da con la conformación del Estado.

3.2. La segunda parte del concepto de lo político de Schmitt en el realismo político

De la guerra como acción a la práctica discursiva

El concepto de lo político de Schmitt, desde el realismo político, debe reformularse

completamente en su segunda parte (combates bélicos como medio para enfrentar al

enemigo). La reformulación consiste en anular la guerra como acción. La guerra como

acción no es otra cosa que los combates bélicos. El problema está en que las unidades

políticas actúan en un marco de acción política cerrado. Los combates se desarrollan

dentro de este marco. Todas las unidades políticas están abiertas y mantienen relación

constante con las otras, son necesariamente interdependientes (cuarto hecho fundante).

El mismo Schmitt señala que la existencia de una unidad política presupone la presencia

de otra unidad política. Lo político anota un pluriverso y no un universo.

Considerar la interdependencia de las unidades políticas, hace que la guerra como

acción deje de ser un medio político y se transforme en una herramienta de

autodestrucción colectiva. Destruir al otro -vía combate o por cualquier otro medio- es

autodestruirse, porque el marco de acción política se abre, entrando al espacio de la

imposibilidad empírica. La guerra como acción está enmarcada en la realpolitik.

Hinkelammert y Mora (2005: 382) escriben:

96
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

“Incluso, una organización mafiosa o una banda de ladrones que intente

maximizar los ingresos provenientes de sus actividades de fraude o robo, no

pueden ignorar los marcos de variación que determinan la “capacidad de

robo”. Si se llega al extremo de robar y matar indiscriminadamente, tarde o

temprano no habrá nada más que robar, ni nadie más a quien extorsionar, sino

es, entre ellos mismos”.

Los amigos y los enemigos deben hacer solamente aquellas acciones que sean

compatibles con su propia existencia, a menos que decidan autodestruirse. Por más que

exista el enemigo como enemigo real es latente su eliminación en situaciones de

combate; siendo latente, es posible.60 Schmitt -además- crea una nueva imagen de

enemigo absoluto. Se trata de aquellos que no aceptan su relación amigo-enemigo real.

Sus enemigos absolutos son aquellos que antes creaban imágenes de enemigos

absolutos y, los enemigos absolutos, deben eliminarse (Hinkelammert, 1990: 120).

Schmitt no logró escapar de los peligros que denunciaba:

 Acusa a los enemigos absolutos de anular lo político, pero su propuesta sobre lo

político crea enemigos absolutos.

 Critica la existencia de una sola unidad política (universo) porque cancela lo

político, pero su medio político (la guerra como acción: combates) lleva a un

universo, incluso, conduce a la destrucción del universo.

Lo anterior no invalida totalmente al concepto de lo político de Schmitt, pero obliga a

modificarlo. El marco de acción política hace imposible la confrontación bélica entre

unidades políticas. El marco está cerrado por los hechos fundantes, no por inventos

60
El combate tampoco reconoce derechos humanos, todo puede pasar y no hay donde reclamar por lo que
pase. El combate ocurre fuera del ámbito institucional en el planteamiento de Schmitt.

97
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

especulativos. Lo político es entonces la relación amigo-enemigo de tal manera que

pueda evitarse la autodestrucción colectiva. Lo político está en reconocer y enfrentar al

conflicto institucional sin salirse empíricamente del marco de acción política.

Negar los combates como medio político implica sustituirla por medios que re-orienten

las instituciones a los diversos puntos que están dentro del marco. Son puntos que no

ponen en peligro la regeneración de la sociedad en su conjunto. Si la re-orientación

institucional para tal objetivo necesita transformación radical debe hacerse. Si la re-

orientación institucional requiere solamente cambios parciales deben emprenderse. Esto

último no tiene relación con el clásico reformismo de la social-democracia, que aparenta

cambiar las instituciones, pero en realidad las deja igual, únicamente fortalece la

permanencia de las relaciones amigo-amigo.

La posibilidad de conjuntar las decisiones autónomas de los grupos sociales depende de

la práctica discursiva, ya sea para formar la potentia o la hiperpotentia de Dussel, ya sea

para construir las unidades políticas de Schmitt. Los grupos sociales, como entes

comunicativos-lingüísticos, de modo recíproco, pueden reclamar su posición en el

presente concreto, criticar la validez de las pretensiones de los otros, poner en orden las

discrepancias y llegar a consensos. Lo mismo está implícito en la actuación de las

unidades políticas para el desarrollo institucional (potestas). La enemistad debe

disciplinarse a la práctica discursiva. La práctica discursiva como medio político en la

relación amigo-enemigo sustituye a los combates, también está presente en la relación

temporal amigo-amigo.

98
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

La práctica discursiva sólo puede tomarse como medio político en tanto permita el

movimiento de las unidades políticas dentro del marco de acción política. Las unidades

políticas, en el realismo político, se entienden desde la regeneración de la vida humana.

La vida es el criterio de verdad. De manera que entender un acto de habla de una unidad

política significa para la unidad política oyente saber qué argumentos hacen válido a ese

acto de habla. La superación de la institución fetichizada (potestas fetichizada en

Dussel) viene dada por una práctica-discursiva sostenida en el criterio de verdad.

La práctica discursiva está al servicio de la vida humana, atravesando barreras

culturales. En gran medida, esta práctica corresponde a la acción comunicativa que

propone Habermas. La práctica discursiva está contenida implícitamente en la estructura

del habla humana, que representa el conducto básico de relación social entre los

hablantes. Esto permite pensar que las unidades políticas pueden relacionar el criterio de

verdad con la acción de dar y recibir argumentos. Siendo así, la práctica discursiva sería

una actitud de racionalidad de vida que los grupos sociales adoptarían hacia otros y

hacia sí mismos.

Conversión del enemigo y enemigo testimonial

La expresión “un mundo donde quepan todos los mundos” se diferencia de la expresión

“un mundo donde quepan muchos mundos”. Esta última expresión caracteriza a los

comunicados del EZLN, incluso, se manifiesta en la cuarta Declaración de la Selva

Lacandona (EZLN, 2001: 34). El Subcomandante Marcos (1999: 78-80) refuerza la

expresión en su historia del ratoncito y el gatito:

99
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

“El ratoncito dijo ¡Ya basta! Agarró una ametralladora y mató al gatito”.

Caben muchos, pero no todos: el gatito no tiene cabida. También en uno de los poemas

con que se abre la Declaración de Principios del EZLN, Marcos (2006: s/p) escribe:

“Es necesaria cierta dosis de ternura

para comenzar a andar con tanto en contra,

para despertar con tanta noche encima.

Es necesaria cierta dosis de ternura

para adivinar en esta oscuridad,

un pedacito de luz,

para hacer del deber y la vergüenza una orden.

Es necesaria cierta dosis de ternura

para quitar de en medio a tanto hijo de puta

que anda por ahí.

Pero a veces no basta la cierta dosis de ternura

y es necesario agregar

una cierta dosis de plomo”.

El hijo de puta tampoco tiene cabida. Hinkelammert y Mora (2013: 7) se van

inicialmente por la expresión “un mundo donde quepan muchos mundos”:

“Indudablemente, otro mundo es posible, aunque cuando decimos “otro

mundo” nos referimos en realidad en muchos otros mundos en este mundo:

un mundo que contenga muchos mundos”.

En el realismo político sólo cabe la expresión “un mundo donde quepan todos los

mundos” o, en términos de este trabajo “una sociedad donde quepan todas las unidades

100
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

políticas”. Esta última expresión necesita de dos supuestos para igualarse a la primera

expresión: 1) que el conjunto de unidades políticas conglomere a todos los grupos

sociales, y 2) que los grupos sociales representen a todos los seres humanos. “Una

sociedad donde quepan todas las unidades políticas” sólo puede referirse a una sociedad

utópica (“sociedad lo mejor concebible”), es una idea regulativa para la alcanzar la

sociedad lo mejor posible. Hinkelammert y Mora (2013: 7) modifican su comentario

inicial:

“Otro mundo es posible, es el mundo en el cual quepan todos los mundos, por

tanto, la naturaleza también, porque el ser humano es también un ser natural,

corporal y comunitario”.

Optar exclusivamente por las unidades políticas que vencen a través de la práctica

discursiva (o por cualquier otra práctica) es una opción destructiva y además es una

opción auto-destructiva (cuarto hecho fundante). La posición de la unidad política

vencedora es significativa para el desarrollo político en tanto decida no negar ni

eliminar a las unidades políticas vencidas. Adquiere sentido preponderante -en el

realismo político- el enemigo real de Schmitt bajo la práctica discursiva.

“La sociedad donde quepan todas las unidades políticas” no significa que todas quepan,

pues precisamente para que quepan todas, hay varias que no tienen cabida. Se hablaría

entonces de buscar la conversión del gatito y del hijo de puta al que se refiere Marcos

para que tengan cabida. La conversión del gatito y del hijo de puta está en el cambio de

postura. Se trata de que adquieran una postura que permita los movimientos políticos

dentro del marco de acción política. Si el gatito y el hijo de puta siguen en la realpolitik

101
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

después de exhaustivas prácticas discursivas, la eliminación sería una alternativa, pero

se trataría de una eliminación testimonial. La eliminación jamás podrá tomarse como

acción sistemática y permanente pues atentaría contra los hechos fundantes. La

expresión “un mundo donde quepan muchos mundos” del EZLN considera la

eliminación testimonial.

Podría afirmarse que se está creando una nueva imagen de enemigo absoluto: eliminar a

todos aquellos que no aceptan moverse dentro del marco de acción política. La

afirmación es falsa. Se formaría, más bien, un enemigo testimonial. La operación de un

enemigo -fuera del marco- amenaza la existencia física de todas las demás unidades

políticas, incluyendo, la suya propia. El enemigo debe enfrentarse usando la práctica

discursiva -como medio político- en busca de convertir su posición. La conversión

invalida la imagen de enemigo absoluto, pues no se recurre a la eliminación de forma

sistemática.

Tres aspectos deshacen entonces la noción de enemigo absoluto y permiten la entrada

del enemigo testimonial en la relación amigo-enemigo en el enfoque del realismo

político:

1. La conversión de postura del enemigo mediante la práctica discursiva.

2. La anulación de la eliminación sistemática del enemigo.

3. La opción de eliminar al enemigo en situaciones terminales que pongan en

peligro la permanencia de las todas las unidades políticas, opción que sólo es

factible agotándose todas las opciones posibles para la conversión.

102
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

La conversión del enemigo hace que todas las unidades políticas mantengan su

existencia por un periodo. La liberación efectiva de la mujer necesita del cambio de

postura del hombre (se convierta), aunque en el cálculo de poder pierda el hombre.

Cuando el esclavo se libere, tiene que cambiar el amo, aun cuando éste pierda poder.

Cuando el obrero se libere, también el patrón debe cambiar, aunque disminuya su poder

en términos cuantitativos calculables (Hinkelammert, 2007b: 411). La conversión del

hombre, del amo y del patrón implica que mantengan -al menos- su vida.

“La sociedad en la cual quepan todas las unidades políticas” no representa la

convivencia plena y feliz de los seres humanos a partir de cierto orden social, sino busca

generar las relaciones sociales que garanticen la vida humana a partir de ciertas

instituciones. La aproximación a esta sociedad sólo puede hacerse a través del marco de

acción política. La vida humana es el centro rector de esta sociedad y el criterio de

validez universal para la pretendida validez de los principios universalistas de sociedad.

Estos principios serán válidos en la medida que sean compatibles con ese criterio.

“La sociedad en la cual quepan todas las unidades políticas” es una utopía. Como utopía

no expresa un tipo de sociedad que se pueda concretar, manifiesta -más bien- una idea

orientadora para alcanzar la sociedad lo mejor posible. La sociedad utópica (“sociedad

lo mejor concebible”) tiene que partir del presente para cambiar situaciones presentes,

proyecta instituciones, de las cuales se desprenden acciones, que siempre serán

limitadas y condicionadas por el marco de acción política. Partir de una sociedad

factible como idea orientadora lleva a sociedades posibles. Partir de una sociedad

utópica como eje regulador lleva a sociedades lo mejor posible.

103
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

La segunda parte del concepto de lo político de Schmitt sale del realismo político y

entra a la realpolitik: el combate bélico amenaza al cuarto hecho fundante, abriendo el

marco de acción política, corriendo el riesgo de que las unidades políticas se muevan en

la imposibilidad empírica. La guerra como acción, desde la recuperación de la política

como arte de lo posible (realismo político), no es el medio político que en términos de

regeneración de la vida pueda alentar sociedades posibles desde sociedades imposibles.

Se comprueba por tanto la segunda fase de la hipótesis del presente trabajo. El medio

político para disolver la enemistad institucional está en la práctica discursiva.

3.3. Lectura del concepto de humanidad de Schmitt en el realismo político

Otra reformulación del planteamiento de lo político de Schmitt está en su concepto de

humanidad. La humanidad, según el jurista alemán, representa un mundo bueno. Él

señala que un mundo bueno es un mundo donde sólo domina la paz, la seguridad y la

armonía de todos con todos. Resulta entonces que donde hay humanidad, también hay

paz permanente. La humanidad como hecho prescindiría de cualquier ejercicio político,

no se necesitaría más de la relación amigo-enemigo. Schmitt, ante esto, anula cualquier

posición política al concepto de humanidad.

La peor confusión de todas, según el jurista alemán, se da cuando conceptos como

humanidad o paz se utilizan con la finalidad de impedir el desarrollo político de la

sociedad. Schmitt proyecta una destrucción social en tanto se busque superar la relación

amigo-enemigo. Tratar de sustituir la relación amigo-enemigo por una permanente

relación amigo-amigo resulta la peor amenaza para la convivencia social. Schmitt

104
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

infiere que el origen de la destrucción precisamente se halla en la búsqueda de una

sociedad sin relaciones amigo-enemigo (Hinkelammert, 1990: 116-117).

La relación amigo-enemigo transformada en relación humanidad-inhumanidad no

deriva en conflicto político, porque el enemigo real desaparece. El enemigo sería una

institución inhumana defendida por un monstruo feroz (unidad política). La

inhumanidad sería un enemigo absoluto. Schmitt (2009b: 83) saca esta conclusión:

“La humanidad como tal no puede hacer una guerra, pues carece de enemigo,

al menos sobre este planeta. El concepto de humanidad excluye el de

enemigo, pues ni siquiera el enemigo no deja de ser hombre, de modo que no

hay aquí ninguna distinción específica”.

La humanidad -para Schmitt- no es un concepto político porque no representa un

enemigo real. Schmitt afirma la imposibilidad de concreción de la humanidad en la

realidad, incluso, sostiene que su formulación conceptual es inútil. Le quita cualquier

tipo de relevancia teórica y práctica. En el realismo político también la humanidad no es

un enemigo, sino una utopía. A partir de las utopías se desprenden las instituciones, las

cuales sí pueden ser amigos o enemigos. La humanidad no invalida entonces la primera

parte de lo político. El problema de Schmitt está en la posición que otorga a la

humanidad. Cae en el mismo problema al ubicar los conceptos de paz, progreso y

civilización. Schmitt se adentra a la idea de utopía sin conocerla.

La formulación del concepto de humanidad no es inútil aunque represente una

imposibilidad empírica. La utopía teóricamente modela lo que debiera ser la sociedad.

En los trazos de tal modelaje es necesario superar la posibilidad empírica. La

105
Capítulo 3. El concepto de lo político de Schmitt y el realismo político de Hinkelammert

humanidad como utopía señala “la sociedad lo mejor concebible”. Esta sociedad es

teóricamente posible, pero empíricamente imposible. Schmitt no reconoce la relevancia

teórica del concepto de humanidad. Ciertamente no es posible en la realidad; no

obstante, su concepto es útil e indispensable.

Schmitt, por un lado, manifiesta un materialismo burdo, pensando sólo en sociedades

posibles, pero por el otro lado y, sin darse cuenta, proyecta la utopía de la guerra eterna

(lo contrario a la utopía de la paz eterna). Plantea su utopía como posible. Al ser las

utopías imposibles, Schmitt transforma su utopía en falsa utopía y cae en la realpolitik.

Nunca el ser humano alcanzará la infinitud, sigue siendo mortal y, como tal, finito. Lo

que no es abre horizontes para lo que es y lo hace comprensible. Pero lo que no es no es

la nada, tampoco es la idea absoluta, es la utopía. Tiene muchos nombres que reflejan

“sociedades lo mejor concebibles”. Constantemente son bien interpretadas y no se

invierten (realismo político), pero también son mal interpretadas y se invierten

(realpolitik).

106
Conclusiones

CONCLUSIONES

La recepción del concepto de lo político de Schmitt en el realismo político de

Hinkelammert es diversa:

1. La primera parte del concepto es aceptada parcialmente, hay convergencias y

divergencias. Se rechaza entonces la fase inicial de la hipótesis del presente

trabajo. En la hipótesis se planteaba la existencia de sólo convergencias con las

líneas generales del realismo político:

 Schmitt identifica con acierto que la institución es el enemigo y enfoca -de

forma apropiada- la imagen de enemigo absoluto. Schmitt sitúa la relación

amigo-enemigo en el centro de su análisis, determina que lo político

depende de esta relación. Lo político está en la discusión institucional. La

relación amigo-enemigo, en el realismo político, es un hecho que no puede

evadirse porque el ser humano tiende a fetichizar las instituciones.

 La transformación institucional, para Schmitt, se concreta sólo cuando la

unidad política se hace Estado. En el realismo político, los movimientos

sociales de resistencia pueden operar como unidades políticas de presión

que obliguen al Estado a realizar modificaciones al cuadro institucional.

2. La segunda parte del concepto de lo político de Schmitt entra a la realpolitik.

Se comprueba -por tanto- la segunda fase de la hipótesis del trabajo. En la

hipótesis se manejaba la existencia de divergencias sustanciales con el realismo

político:

 El combate bélico rebasa los límites del marco de acción política. Al

considerar la interdependencia de las unidades políticas, los combates se

colocan como herramientas de autodestrucción colectiva. Destruir al otro

107
Conclusiones

es autodestruirse, porque el marco de acción política se rompe. El medio

político para disolver la enemistad institucional está en la práctica

discursiva.

Schmitt -además- no logró escapar de los peligros que denunciaba. Él planteó que la

formación de enemigos absolutos anulaba lo político, pero su propuesta completa sobre

lo político (guerra como postura y guerra como acción) crea enemigos absolutos. El

jurista alemán critica la existencia de una sola unidad política (universo), pues se

necesita de varias unidades (pluriverso) para mantener lo político, pero su medio

(combate) de enfrentar al enemigo (unidad política) conduce a la existencia de una sola

unidad política.

Schmitt también presenta errores en la ubicación teórica y práctica del concepto de

humanidad. Se esfuerza en justificar por qué la humanidad no puede ser considerada

como enemigo y le quita cualquier categoría política. Ciertamente, la humanidad no

puede ser enemigo porque refleja una sociedad utópica. Schmitt no logra identificarla

así. Las instituciones que se construyen para alcanzar la sociedad utópica sí son

enemigos. La humanidad tiene -por consiguiente- preponderancia en lo político.

Los puntos anteriores no invalidan totalmente al concepto de lo político de Schmitt,

pero obligan a modificarlo: reenfocar la relación amigo-enemigo, sin caer en el

pacifismo obsoleto de crear una relación amigo-amigo de carácter permanente. Esta

última relación no puede superar a la relación amigo-enemigo. Lo político es entonces

la relación amigo-enemigo de tal manera que pueda disolverse -en la medida de lo

108
Conclusiones

posible- con la práctica discursiva. Lo político está en reconocer y enfrentar el conflicto

institucional sin salirse empíricamente del marco de acción política.

La sociedad utópica del realismo político se localiza en el punto medio del marco de

acción política, representa el equilibrio garante de la regeneración humana. Pensar que

se puede alcanzar esta sociedad anula al realismo político y activa la realpolitik. La

sociedad lo mejor posible del realismo político no configura la convivencia plena y feliz

de los seres humanos a partir de cierto orden social, sino busca asentar las relaciones

sociales que afirmen la vida humana a partir de ciertas instituciones.

Gran parte de la discusión que se lleva a cabo en América Latina olvida que detrás de la

relación gobierno-oposición, que es una relación amigo-amigo, está la relación amigo-

enemigo ¡Esto no es una discusión política! Se trata de una discusión romántica sobre

los principios del buen comportamiento democrático de los amigos. La democracia

formal aparece como la institución que jala todos los conflictos de la sociedad a las

demás instituciones y, a la vez, establece las pautas procedimentales a estas

instituciones para gestionar los conflictos.

La democracia formal -en tanto institución- está doblemente fetichizada. Evidencia la

realpolitik. Primero, proyecta acciones, derivadas de sus contenidos, hacia la concreción

de una sociedad utópica, que la piensa como perfecta y alcanzable. Segundo, se cierra

sobre sí misma en materializar su sociedad utópica. Sólo existe su sociedad y sólo existe

un camino para llegar a su sociedad: ella misma. La institución de la sociedad utópica se

convierte en la última instancia.

109
Conclusiones

La re-orientación institucional -en el realismo político- es constante. La perpetuación de

la relación amigo-amigo es realpolitik. Toda discusión política debe ser atravesada por

el conflicto institucional. El realismo político proyecta la necesidad de diseñar

teóricamente sociedades utópicas, reconoce la necesidad de crear instituciones (a partir

de estas sociedades utópicas) que guíen la acción política, advierte también la necesidad

de interpelarlas e intervenirlas cuando salgan del marco de acción política. El realismo

político -al mismo tiempo- plantea la necesidad de reformular permanentemente su

sociedad utópica, la cual nunca será posible en términos empíricos.

110
Referencias bibliográficas

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bibliografía citada

Acosta, Yamandú (2003), “Utopía y política en América Latina: entre el capitalismo

utópico y el capitalismo nihilista”, en Utopía y praxis latinoamericana,

Maracaibo: Universidad de Zulia.

Arellano, José (2009), “El principio empírico de imposibilidad y la satisfacción de las

necesidades en Franz Hinkelammert”, en Latinoamérica: Revista de Estudios

Latinoamericanos, No. 48, México: Centro de Investigaciones sobre América

Latina y el Caribe, Universidad Nacional Autónoma de México

Ayala, José (2000), Mercado, elección pública e instituciones. Una Revisión de las

Teorías Modernas del Estado, México: Porrúa.

Bendersky, Joseph (1983), Carl Schmitt Theorist for the Reich, Princeton: Princeton

University Dress.

Bohórquez, Juan (2006), “El poder constituyente, fundamento de la democracia: Carl

Schmitt”, en Papel Político, Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana.

Cristi, Renato (1997), “Carl Schmitt on sovereignty and constituent power”, en

Canadian Journal of Law and Jurisprudence, Vol. 10, No. 1, Ontario: Faculty of

Law, University of Western Ontario.

Duarte, Claudio (1994), “La resistencia de los jóvenes en un país capitalista pobre y

dependiente”, en Pasos, No. 53, San José de Costa Rica: Departamento

Ecuménico de Investigaciones (DEI).

111
Referencias bibliográficas

Duque, Juan (2008), El concepto de lo político en Carl Schmitt en movimiento: amigo-

enemigo y guerra, Monografía de grado para Profesional en Filosofía, Bogotá:

Escuela de Ciencias Humanas, Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora

del Rosario.

Dussel, Enrique (2009), Política de la liberación II. La arquitectónica, Madrid: Trotta.

---------- (2007a), Política de la liberación I. Historia mundial y crítica, Madrid: Trotta.

---------- (2007b), Materiales para una política de la liberación, México: Plaza y

Valdéz.

---------- (2006), 20 Tesis de Política, México: Siglo XXI.

---------- (1999), “Sobre el sujeto y la intersubjetividad: el agente histórico como actor

en los movimientos sociales”, en Revista Pasos, No. 84: San José de Costa Rica:

DEI.

---------- (1980), “Religiao como superestructura e como infra-estructura”, en Para uma

ética de libertacao latino-americana, Sao Paulo: Loyola-UNIMEP.

Escalante, Fernando (2011), El principito, o sea oficio de políticos, Segunda edición,

México: Ediciones Cal y Arena.

EZLN (2001), Declaraciones de la esperanza, sexta reimpresión, México: Ediciones del

Frente Zapatista de Liberación Nacional.

Fernández, Estela (2012), “Introducción”, en Teología profana y pensamiento crítico:

conversaciones con Frank Hinkelammert, Estela Fernández y Gustavo Silnik,

Buenos Aires: CICCUS, CLACSO.

---------- (2005) “La persistente mirada de Hinkelammert sobre los fenómenos de la

conciencia social”, Polis [en línea], 10, URL: http://polis.revues.org/7450.

112
Referencias bibliográficas

Fijalkowski, Jurgen (1996). La trampa ideológica del totalitarismo: análisis crítico de

los componentes ideológicos en la filosofía política de Carl Schmitt. Madrid,

Tecnos.

Gallardo, Helio (1992), Observaciones básicas respecto de: actores sociales,

movimiento popular y sujeto histórico en la América Latina de la década de los

noventa, Inédito, San José de Costa Rica: DEI.

Génesis, (2011), La Biblia Latinoamericana, Madrid: San Pablo y Editorial Verbo

Divino.

Hernández, Roberto, Carlos Fernández y Pilar Baptista (2010), Metodología de la

investigación, Quinta edición, México: McGraw-Hill.

Hinkelammert, Franz y Henry Mora (2013), Economía, vida humana y bien común. 25

reflexiones sobre economía crítica, en

http://www.pensamientocritico.info/libros/libros-de-franz-

hinkelammert/doc_details/31-economia-vida-humana-y-bien-comun-25-

reflexiones-sobre-economia-critica.html

---------- (2010), La maldición que pesa sobre la ley. Las raíces del pensamiento crítico

en Pablo de Tarso, San José de Costa Rica: Editorial Arlekín.

---------- (2007), Hacia una crítica de la razón mítica. El laberinto de la modernidad.

Materiales para la discusión, San José de Costa Rica: Editorial Arlekín.

---------- (2007b), “Pensamiento crítico y crítica de la razón mítica”, en Theologica

Xaveriana, Vol. 57, No. 163, Bogotá: Pontificia Universidad Xaveriana.

---------- y Henry Mora (2005), Hacia una economía para la vida, San José de Costa

Rica: DEI.

113
Referencias bibliográficas

---------- (2004), “La vida es más que el capital. La democracia de ciudadanos y el

proyecto de la sociedad en la que quepan todos los seres humanos”, en Pasos,

No. 113, San José de Costa Rica: DEI.

---------- (2003a), El asalto al poder mundial y la violencia sagrada del Imperio, San

José de Costa Rica: DEI.

---------- (2003b), El sujeto y la ley: el retorno del sujeto reprimido, San José de Costa

Rica: DEI.

---------- y Henry Mora (2001), Coordinación social del trabajo, mercado y

reproducción de la vida humana, San José de Costa Rica: DEI.

---------- (2000), Crítica a la razón utópica, Tercera edición, San José de Costa Rica:

DEI.

---------- (1998), El grito del sujeto. Del teatro-mundo del evangelio de Juan al perro-

mundo de la globalización, San José de Costa Rica: DEI.

---------- (1996), El mapa del emperador. Determinismo, caos, sujeto, San José de Costa

Rica: DEI.

---------- (1995), Cultura de la esperanza y sociedad sin exclusión, San José de Costa

Rica: DEI.

---------- (1990), Democracia y totalitarismo, San José de Costa Rica: DEI.

---------- (1989), La fe de Abraham y el Edipo occidental, San José de Costa Rica: DEI.

---------- (1984), Crítica a la razón utópica, Primera edición, San José de Costa Rica:

DEI.

---------- (1977), Las armas ideológicas de la muerte, San José de Costa Rica: EDUCA-

DEI.

---------- (1974), Dialéctica del desarrollo desigual, Buenos Aires: Amorrortu.

114
Referencias bibliográficas

---------- (1970), Ideologías del desarrollo y dialéctica de la historia, Buenos Aires:

Paidós.

Houtart, Francois (2012), “Prefacio a la entrevista con Franz Hinkelammert”, en Lo

indispensable es inútil. Hacia una espiritualidad de la liberación, Franz

Hinkelammert (autor), San José de Costa Rica: Editorial Arlekín.

Massot, Vicente (2002), “Por qué Schmitt”, en Carl Schmitt. Su época y su

pensamiento, compiladores: Jorge Dotti - Julio Pinto, Buenos Aires: Editorial

Universitaria de Buenos Aires.

Max-Neef, Manfred, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn (1998), Desarrollo a escala

humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones, Segunda edición,

Barcelona: Editorial Nordan-Comunidad, Icaria Editorial, S.A.

Morgenthau, Hans (1986), Política entre las naciones: la lucha por el poder y la paz,

Buenos Aires: Grupo Editorial Latinoamericano.

Mouffe, Chantal (2002), “Carl Schmitt y la paradoja de la democracia liberal”, en

Tópicos, Santa Fe de Argentina: Asociación de Revistas de Filosofía de Santa

Fe, Universidad Católica de Santa Fe.

Schmitt, Carl (2013), La dictadura: desde los comienzos del pensamiento moderno de

la soberanía hasta la lucha de clases proletariada, Madrid: Alianza Editorial.

---------- (2009a), Teología política. Cuatro capítulos sobre la doctrina de la soberanía,

Madrid: Trotta Editorial.

---------- (2009b), El concepto de lo político, Madrid: Alianza Editorial.

---------- (2009c), Teología política II. La leyenda de la liquidación de toda teología

política, Madrid: Trotta Editorial.

---------- (2005), El nomos de la Tierra. En el derecho de gentes del “Jus publicum

europeaum”, Buenos Aires; Struhart & Cía.

115
Referencias bibliográficas

---------- (2002), Legalidad y legitimidad, Buenos Aires; Struhart & Cía.

---------- (2001), Teoría de la Constitución, Madrid: Alianza Editorial.

---------- (1990), Sobre el parlamentarismo, Madrid: Editorial Tecnos.

---------- (1983), El guardián de la Constitución, Madrid: Alianza Editorial.

---------- (1966), Teoría del partisano. Acotación al concepto de lo político, Madrid:

Instituto de Estudios Políticos.

Sen, Amartya (2000), Desarrollo y Libertad, Barcelona: Planeta

Subcomandante Marcos (2006), Declaración de principios, en

http://brigadista.blogsome.com/2006/11/26/declaracion-de-principios-del-ezln/

---------- (1999), Don Durito de la Lacandona, San Cristóbal de Las Casas: Centro de

Información y Análisis de Chiapas, A.C.

Vallès, Josep (2002), Ciencia política: una introducción, 2ª. Edición, Barcelona:

Editorial Ariel, S.A.

Vergara, Blanco (2005), “Reseña de “Carl Schmitt Theorist for de Reich” de

Bendersky, Joseph, W. y Reseña de “On the Three Types of Jurist Thought

(Contributions in Political Science)” de Schmitt, Carl”, en Revista Chilena de

Derecho, Vol. 32, No. 1, Santiago de Chile: Pontificia Universidad Católica de

Chile.

Zarka, Yves (2007), Un detalle Nazi en el pensamiento de Carl Schmitt, Barcelona:

Anthropos.

Bibliografía complementaria consultada

Bertín Hugo y Juan Corbetta (1997). La noción de legitimidad en el concepto de lo

político de Carl Schmitt, Buenos Aires: Editorial Struhart & CIA.

116
Referencias bibliográficas

Corbetta, Juan (2002), “La política y lo político. De Carl Schmitt a Julien Freund”, en

Carl Schmitt. Su época y su pensamiento, compiladores: Jorge Dotti - Julio

Pinto, Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires.

Delgado, María (2001), “El criterio amigo-enemigo en Carl Schmitt. El concepto de lo

político como una noción ubicua y desterriorializada”, en Cuadernos de

Materiales, No. 14, en http://www.filosofia.net/materiales/fnumeros.htm.

Derrida, Jacques (1998), Políticas de la amistad, Madrid: Trotta.

Fernández, José (2002), “Aproximaciones al enemigo”, en Carl Schmitt. Su época y su

pensamiento, compiladores: Jorge Dotti - Julio Pinto, Buenos Aires: Editorial

Universitaria de Buenos Aires.

Freund, Julien (2002), Vista de conjunto sobre la obra de Carl Schmitt, Buenos Aires:

Editorial Struhart & Cía.

García, Román (1998), “Historia de los conceptos y filosofía política en Carl Schmitt”,

en Res Pública, No. 1, Murcia: Universidad de Murcia.

Gómez, Enrique (1998), Consenso y conflicto. Schmitt, Arendt, México: Cepcom.

Herrera, Hugo y Antonio Toledo (2014), “Opción preferencial por los pobres e idolatría

del mercado. Lecturas desde la Teología de la Liberación”, en A-contra-

corriente, Journal on Social History and Literature in Latin America, Raleigh:

Department of Foreign Languages & Literatures at North Carolina State

University.

----------, Arcelia Gonzáles y Antonio Todelo (2013), “Mercado y fe. Discusión entre

Economía Ortodoxa y Teología de la Liberación. Lecturas de Franz

Hinkelammert”, en Polis. Revista latinoamericana, No.36, Santiago de Chile:

Universidad Bolivariana.

117
Referencias bibliográficas

---------- (2012), “Instintos, hábitos e instituciones en la economía evolucionista

vebleniana”, en Controversias sobre el individuo y el agente en la teoría

económica, Juan Jardón y Arturo Lara (coordinadores editoriales), Morelia:

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Universidad

Autónoma Metropolitana – Xochimilco.

---------- y Daniela Arias (2012), “Producción legislativa y neo-institucionalismo

económico. Análisis del marco regulatorio económico del Estado de

Michoacán”, en Investigación social y opinión pública, María Mascott y

Gustavo Meixuero, coordinadores, México: Cámara de Diputados del H.

Congreso de la Unión.

----------, Martín Reyes y Casimiro Leco (2011), “Garantías de transparencia: re-

significación de la política”, en INCEPTUM, Vol. VI, No. 11, Morelia: ININEE,

UMSNH.

----------, Daniela Arias y Casimiro Leco (2009), “Racionalidad reproductiva. Hacia la

preservación de la vida humana y natural”, en INCEPTUM, Vol. IV, No. 7,

Morelia: ININEE, UMSNH.

----------, Daniela Arias y Casimiro Leco (2008), “Sistema político mexicano: crisis,

perspectivas y retos”, en INCEPTUM, Vol. III, No. 5, Morelia: ININEE,

UMSNH.

Herrero, Montserrat (1997), El nomos y lo político: la filosofía política de Carl Schmitt,

Navarra: Ediciones Universidad de Navarra.

Hirst, Paul (1999), “Carl Schmitt’s Decisionism”, en The Challenge of Carl Schmitt,

editor: Chantal Mouffe, Londres: Verso.

Manin, Bernand (2003), “Carl Schmitt ¿El mejor enemigo del liberalismo?”, en Política

y Gobierno, Vol. X, No. 2, México: CIDE, A.C.

118
Referencias bibliográficas

Romero, Aníbal (1999), “Teoría política e historia: reflexiones sobre Carl Schmitt”, en

Revista Ciencia Política, No. 50, I-II trimestre, Bogotá: Instituto de Ciencia

Política “Hernán Echavarría Olózaga”.

Saint-Pierre, Héctor (2002), “La centralidad del concepto de “Enemigo” en la teoría de

la soberanía de Carl Schmitt”, en Carl Schmitt. Su época y su pensamiento,

compiladores: Jorge Dotti - Julio Pinto, Buenos Aires: Editorial Universitaria de

Buenos Aires.

Serrano, Enrique (1996), Consenso y conflicto Schmitt, Arendt y la definición de lo

político, México: Centro de estudios de política comparada.

119