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TEMA 3.- LA DIVERSIDAD DEL MEDIO GEOGRÁFICO EN EL PLANETA. LA INTERACCIÓN DE FACTORES ECOGEOGRÁFICOS.

1. INTRODUCCIÓN.

2. BIOGEOGRAFÍA Y ECOGEOGRAFÍA.

3. LOS ECOSISTEMAS Y EL MEDIO NATURAL.

3.1. CONCEPTO DE ECOSISTEMA.

3.1.1. BIOTOPO Y BIOCENOSIS.

3.1.2. LA DINÁMICA DE LOS ECOSISTEMAS.

3.2. LOS ELEMENTOS CONFORMADORES DEL MEDIO NATURAL.

4. GRANDES UNIDADES BIOGEOGRÁFICAS.

5. PAISAJE Y MEDIOS GEOGRÁFICOS DE LA TIERRA.

5.1. CONCEPTO DE PAISAJE.

5.2. CLASIFICACIÓN DE LOS PAISAJES POR LOS ELEMENTOS DOMINANTES.

5.2.1. PAISAJES CON ELEMENTOS ABIÓTICOS PREDOMINANTES.

5.2.2. PAISAJES CON PREDOMINIO BIÓTICO.

5.2.3. PAISAJES CON PREDOMINIO ANTRÓPICO.

5.3. CLASIFICACIÓN FUNCIONAL DE LOS PAISAJES.

5.3.1. PAISAJES NATURALES.

5.3.2. PAISAJES RURALES.

5.3.3. PAISAJES URBANOS.

6. COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO.

1. INTRODUCCIÓN.

A la hora de ocuparnos del medio geográfico de nuestro planeta y de su posible clasificación, es imprescindible el establecimiento de criterios significativos que, por otra parte, pueden ser múltiples, según la variable más destacada (v.gr., nivel de desarrollo de cada sociedad, sistema político-económico predominante, características del medio físico, etc.);

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cada criterio nos ofrecerá una clasificación diferente del medio geográfico, o, lo que es lo mismo, una regionalización espacial diversa según los rasgos concretos a los que se vincule. Como es lógico, los geógrafos han formulado una serie de conceptos a través de los que pretenden llegar a un mejor conocimiento del espacio geográfico; entre éstos, es muy significativo el de paisaje o región, diferenciación que sectorializa la consideración global de la superficie planetaria. Las tipologías de estos paisajes, como concreciones propias del medio geográfico, constituirán el eje argumental de nuestra exposición que, sin embargo, exige una escala previa en una serie de términos desde los que parte la Biogeografía, comenzando por la idea de ecosistema y las nociones elementales relacionadas con ella.

2. BIOGEOGRAFÍA Y ECOGEOGRAFÍA.

La Biogeografía, en definición de Lacoste y Salanon (Biogeografía, Oikos- tau, Barcelona, 1973), es “la parte de la Geografía que tiene por objeto la explicación causal de la distribución de los seres vivos en la superficie terrestre”. Nació tras la IIGM, en el contexto global de renovación metodológica y conceptual de la ciencia geográfica, con los estudios de Braun-Blanquet y sus discípulos más directos de la Escuela Fitogeográfica de Montpellier; fundamentalmente se ocupa de:

el estudio de las relaciones entre medio físico y organismos vivos, de donde se derivará la Ecología; el estudio de la adaptación al medio geográfico de los seres vivos; el estudio de la distribución de asociaciones y formaciones vegetales (fitogeografía) a escala planetaria. Por otra parte, Tricart y Killian (La Ecogeografía y la ordenación del territorio, Barcelona, Anagrama, 1982) definen la Ecogeografía como el

Barcelona, Anagrama, 1982) definen la Ecogeografía como el TEMA 3.- La diversidad del medio geográfico en
Barcelona, Anagrama, 1982) definen la Ecogeografía como el TEMA 3.- La diversidad del medio geográfico en
Barcelona, Anagrama, 1982) definen la Ecogeografía como el TEMA 3.- La diversidad del medio geográfico en

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“ámbito científico que adopta un punto de vista ecológico y, a la vez, espacial; geográfico, en definitiva”. Denominada por otros “Geografía Física Global”, interacciona un soporte físico –la propia Geografía- con otro vital la Ecología-, siendo, pues, una parte de la Biogeografía, de la que difiere por la finalidad práctica de sus planteamientos.

3. LOS ECOSISTEMAS Y EL MEDIO NATURAL.

3.1. CONCEPTO DE ECOSISTEMA.

Este concepto es una de las principales aportaciones de la Biogeografía, aludiendo a la realidad funcional patente en la Naturaleza, en la que todos los elementos están plenamente relacionados, desde el átomo más minúsculo a la biocenosis de mayor complejidad. El vocablo surgió como aplicación de la Teoría General de Sistemas de Forrester-Meadows, que define al sistema como la entidad constituida por una serie de elementos, perceptibles sin dificultad por poseer características propias que predominan en un determinado espacio.

3.1.1. BIOTOPO Y BIOCENOSIS.

En cualquier medio natural aparecen dos partes bien diferenciadas:

una parte mineral, el biotopo , que actúa como soporte y fuente energética de la biocenosis; biotopo, que actúa como soporte y fuente energética de la biocenosis;

una parte orgánica y viva, la propia biocenosis . El biotopo está integrado por tres elementos diferenciados: biocenosis. El biotopo está integrado por tres elementos diferenciados:

a) un relieve preciso, de naturaleza geológica y topográfica, posible de cartografiar y que pertenece a la litosfera; b) un conjunto de aguas, saladas o dulces, que pueden estar en movimiento o estancadas y que son una parte de la hidrosfera; c) la porción de la atmósfera que entra en contacto con las partes anteriores y que pertenece a la troposfera.

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La biocenosis, por su parte, se incluye en la biosfera, y la forman moléculas orgánicas subdivididas en tres conjuntos:

a) Zoocenosis (mundo animal);

b) Edafocenosis (suelo);

c) Fitocenosis (vegetación).

3.1.2. LA DINÁMICA DE LOS ECOSISTEMAS.

Los sistemas biotopo y biocenosis no se encuentran simplemente superpuestos; antes al contrario, establecen entre ellos una relación dialéctica, a través de un complejo entramado de interrelaciones que constituyen un nuevo sistema de nivel superior, el Ecosistema. En él, las interrelaciones entre los seres vivos se fijan mediante intercambios de energía. Los ecosistemas, sometidos a continuos cambios, son esquemas conceptuales, elaborados a partir de la observación de la realidad, cada uno de ellos con su propia especificidad y muy diversas dimensiones, desde los grandes ecosistemas (v.gr., los espacios marinos de aguas frías) a los espacios más minúsculos, los ecotopos, pasando por sistemas intermedios, como, v.gr., el Mediterráneo. Bertrand define como geosistema a la expresión espacial de un sistema y constituye la base del estudio de un paisaje. Por tamaño, ocupa la posición intermedia en la clasificación dimensional de los ecosistemas:

NIVEL

DIMENSIONES

EJEMPLO

 

10.000/2.000

REGIONES TEMPLADAS

ZONA

KM.

OCEÁNICAS.

 

2.000/1.000

MESETAS HERCINIANAS

DOMINIO

KM.

EUROPEAS.

REGIÓN (LANDSCAPE)

1.000/100 KM.

MACIZO DE LAS ARDENAS.

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GEOSISTEMA

(LANDFORM)

MESETA DE LAS HAUTES-

FAGNES.

100/1 KM.

GEOFACIES (UNIT

LANFORM)

1.000/100 M.

UN BOSQUE DE HAYAS.

GEOTOPO

100/10 M.

UN CLARO EN EL BOSQUE.

ECOTOPO

MENOS DE 10 M.

UN TERRÓN DE TIERRA.

3.2. LOS ELEMENTOS CONFORMADORES DEL MEDIO NATURAL.

De lo hasta aquí expuesto podría deducirse la similitud entre lo que el ecólogo define como ecosistema y el geógrafo como medio natural. Sin embargo, éste es más complejo que el primero pues, mientras que la ecología concede primacía a la biocenosis, ésta y el biotopo tienen igual importancia para la Geografía. También difieren en el papel concedido al hombre, un factor más del ecosistema para la Ecología, aunque, sin duda, el más dañino, mientras que para el geógrafo es determinante en la conformación del medio, resultado final de la acción de las sociedades humanas a lo largo de miles de años. En orden a sus elementos constitutivos, el francés Demangeot apuntó en 1989 (Los medios naturales del Globo), una enumeración de los factores conformadores de los distintos medios:

la

estructura continental y de la suboceánica y fruto de un largo proceso que va desde la descomposición de la Pangea a la deriva tectónica. b) La influencia de la circulación general atmosférica sobre el clima.

a) Relieves continentales y submarinos. Sustrato

de

base

de

Objeto de amplio estudio en otro lugar del temario, las realidades

la

bioclimáticas de la Tierra son,

sobre todo,

el resultado de

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estructura de la atmósfera y de los rasgos básicos de la citada circulación.

c) La acción de los seres vivos. Ya sabemos que los seres vivos, organizados en ecosistemas, inciden en el paisaje, manifestándose en la biocenosis; además, los diferentes paisajes dependen de la conjunción de elementos bióticos, antrópicos y abióticos, como más adelante expondremos.

d) La acción de los agentes erosivos. También configuran los medios naturales los diversos fenómenos de erosión lineal, areolar y meteorización; la actuación de agentes como el viento o las aguas son fundamentales para la forja de las formas del relieve.

e) Las formas de relieve. Son el resultado final de los elementos hasta aquí recogidos, pudiendo revestir para el autor que seguimos cuatro tipologías diferenciadas: relieves primitivos, derivados, arrasados y regenerados.

4. GRANDES UNIDADES BIOGEOGRÁFICAS

Ya sabemos que el medio se constituye mediante la acción combinada de elementos atmosféricos, litológicos e hidrosféricos, que dan como resultado la biocenosis; dentro de ésta, un aspecto fundamental del estudio geográfico es la fitocenosis, que origina una de las partes de nuestra disciplina, la Fitogeografía o Geografía de la Vegetación. La importancia de ésta en el análisis de los medios geográficos se debe a diversas razones:

la flora no sólo tiene un significado ecológico, como resultado de condicionamientos naturales, sino también histórico, como fruto de la acción humana;

sino también histórico, como fruto de la acción humana; TEMA 3.- La diversidad del medio geográfico

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las características fitogeográficas de cualquier medio son un método excelente para conocer los condicionantes edafológicos, geomorfológicos o climáticos presentes en él; es, además, un parámetro clasificatorio fundamental, dado que la diversidad geográfica mundial se plasma en una gran variedad de paisajes; es, por último, el mejor elemento para el estudio del impacto ambiental que provoca sobre el medio la acción humana; la intensidad de ésta hace que sean pocos los espacios geográficos conservados en estado natural o mínimamente alterados. Las jerarquías establecidas para determinar las grandes divisiones biogeográficas se formulan en los estudios de Braun-Blanquet, continuados por otros geógrafos, como Schumitshuen, y se definen por una serie de factores diferentes:

a) factores físicos (climáticos, litológicos y edafológicos); b) historia geológica y biológica; c) distribución y diferenciación de las especies vegetales. En esta división biogeográfica se distinguen cuatro jerarquías, en las que las mayores engloban a las menores: reino o imperio, región, provincia y sector. El reino: es la jerarquía fitogeográfica de orden superior, distinguiéndose sobre el planeta los siguientes:

a) Holártico, que ocupa la mayor parte del Hemisferio Norte, abarcando todas las tierras por encima del Trópico de Cáncer; por tanto, integra la práctica totalidad de las regiones biogeográficas hispanas, con excepción de las Canarias. b) Paleotropical y Neotropical, localizados en las regiones de clima tropical de Asia y África el primero, y de América el segundo. La

de Asia y África el primero, y de América el segundo. La TEMA 3.- La diversidad
de Asia y África el primero, y de América el segundo. La TEMA 3.- La diversidad
de Asia y África el primero, y de América el segundo. La TEMA 3.- La diversidad

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frontera entre estos Reinos con todos los demás es el ámbito de los denominados Reinos de transición. c) Además, contamos con otros Reinos que, en realidad, son simples singularidades biogeográficas, como el Antártico, el Australiano y el Capense, éste en el extremo más meridional de Sudáfrica. La región: todos los Reinos se subdividen en un buen número de regiones. Su amplia cifra impide la consideración de todas ellas en el reducido marco del que disponemos. Por ello, nos limitamos a reflejar la realidad biogeográfica de España, en la que, dentro toda la Península del Reino Holártico, se distinguen tres tipos de regiones biogeográficas:

región eurosiberiana, que ocupa todo el Norte, con excepción de los Pirineos Orientales. Se caracteriza por los frondosos hayedos (suelos calizos) y robledales, abundando también los castaños (suelos silíceos), asociados a abetos y restos de encinar. El matorral, rico en brezos y landas, se desarrolla sobre suelos pobres y muy lixiviados. La región se subdivide en dos provincias, la galaico-sanabriense y la cántabro-pirenaica, cada una de ellas dividida en múltiples sectores. región mediterránea, que se extiende al resto peninsular y en la que, salvo en la alta montaña, predomina el bosque caducifolio (coníferas y encinas), que alterna, según las condiciones pluviométricas, con el alcornocal; es el típico bosque esclerófilo, que sobre suelos silíceos muestra como matorral el maquis (jara) y sobre calizos la garriga (coscoja, tomillo). Tiene tal variedad de vegetación que se divide en diez provincias, cada una de ellas con sus sectores correspondientes. región macaronésica; este curioso nombre fue acuñado por el británico Webb, derivado de la etimología de la voz griega ‘makaros’, que significa afortunado o feliz, con el que define un territorio insular compuesto,

o feliz, con el que define un territorio insular compuesto, TEMA 3.- La diversidad del medio
o feliz, con el que define un territorio insular compuesto, TEMA 3.- La diversidad del medio
o feliz, con el que define un territorio insular compuesto, TEMA 3.- La diversidad del medio

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además, por las lusitanas Azores, Madeira y Cabo Verde, en el que la litología y la singularidad de la flora originan un espacio biogeográfico muy diferenciado, dominado por el bosque mixto, la laurisilva, y por un matorral xerofítico que incluye especies propias del continente americano. Ya hemos indicado que provincias y sectores son jerarquías menores, tan copiosas que nos impiden aquí llegar más allá de su simple enunciación.

5. PAISAJE Y MEDIOS GEOGRÁFICOS DE LA TIERRA.

5.1. CONCEPTO DE PAISAJE.

Este concepto es uno de los más controvertidos de la Geografía, aunque podemos aceptar la definición académica que lo considera como “aquella porción de la superficie terrestre en la que se combinan elementos distintos (físicos, biológicos,…), sometidos a un proceso de interrelación que los mantiene en continua evolución”. Verdadero objeto de estudio de la Geografía para unos, sólo parte de ese objeto para otros, el primer uso de la acepción en Occidente se refería a un distrito territorial ocupado por un grupo humano, generalmente propiedad de un señor. En la Edad Moderna, los holandeses comienzan a emplear el vocablo para designar tan sólo los ámbitos rurales, de donde evolucionó para distinguir la porción de espacio abarcable con la mirada. Más tarde, ya en el Ochocientos, se convierte en objeto de estudio de fisiógrafos y geógrafos, aunque limitado a una explicación superficial y descriptiva, previa a una dimensión mucho más científica que, empero, y como prueba de lo controvertido del término, da lugar a cuatro corrientes diferenciadas:

La Geografía alemana define al “landschaft” como conjunto de elementos paisajísticos (relieve, suelo, clima, vegetación) interrelacionados espacial y causalmente. Entre sus miembros están Passarge, para quien el

Entre sus miembros están Passarge , para quien el TEMA 3.- La diversidad del medio geográfico

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paisaje es un “complejo formado por clima, agua, tierra, plantas y fenómenos culturales, de cuyo agrupamiento resultan unidades jerarquizadas de diferente orden", Weibel, introductor de la idea de paisaje económico, Credner, Schmieder, formulador de la noción de paisaje cultural, y Focher-Hute, para quien la elaboración de una tipología de los paisajes era uno de los grandes objetivos de la Geografía.

La Geografía francesa tradicional, para la que el paisaje era el ámbito de estudio fundamental de la Geografía, hasta el punto de que algunos autores identificaban los conceptos de paisaje y superficie terrestre. A partir de Vidal de la Blache , podemos significar las figuras de Lucien Febvre o Max Sorre Vidal de la Blache, podemos significar las figuras de Lucien Febvre o Max Sorre, autor de una definición que hacía del paisaje “un complejo de imágenes que el geógrafo disocia para hacer inteligibles”, pero que, como fue común hasta época reciente, no llegó a la separación conceptual de los términos paisaje/región.

Las concepciones asumidas a lo largo del siglo XX por distintos geógrafos, entre los que destacan Juillard, María de Bolós y Dollfus, todos los cuales insisten en la relación causal de elementos como el factor básico en el origen de cada paisaje, en el dinamismo al que éste está sometido y en la uniformidad que debe caracterizarlo, a diferencia de lo que es propio de la región. Juillard define el paisaje como “resultado de una combinación de rasgos físicos y humanos que Juillard define el paisaje como “resultado de una combinación de rasgos físicos y humanos que dan al territorio una fisonomía propia, que hace de él un conjunto, si no uniforme, al menos caracterizado por la repetición habitual de ciertos rasgos”. Para la profesora De Bolós, es una serie de “estructuras formadas por elementos solidarios entre sí, cuyas partes son función unas de otras”, diferenciándolo de la región por la menor complejidad del ámbito espacial que abarca. Por último, Dollfus distinguió grados en el paisaje: natural, modificado y ordenado; el primero

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se identifica con caracteres físicos claramente predominantes sobre los humanos, mientras que los otros dos son paisajes humanizados, aunque mucho más transformado el ordenado, como “reflejo de una acción medida, concertada y continua sobre el medio natural”. Las aportaciones sobre un paisaje natural y otro humanizado se sincretizaron paulatinamente, hasta llegar a la visión integral hoy dominante, conectada con los problemas de degradación y contaminación de la Naturaleza derivados del desarrollo humano y del proceso tecnológico, hasta el punto de que, en palabras de De Bolós, “no se podría comprender el desarrollo de las ciencias del paisaje fuera de los problemas del ambientalismo, puesta en valor de los recursos naturales y protección de la Naturaleza, que plantean en términos nuevos y graves las relaciones entre los individuos, las sociedades y los medios ecológicos”. Las últimas corrientes sobre la cuestión han incorporado la noción de “paisaje visual” o “percepción óptica del territorio”; conciben el paisaje como percibido por el ser humano, como algo cargado de subjetividad. Ello no empece que, al margen de lo subjetivo, en todo paisaje se encuentre una realidad objetiva, derivada de elementos constitutivos básicos, como la vegetación o el relieve. A pesar de su pretendida modernidad, la historia del Arte nos enseña de qué manera cada momento histórico ha tenido una percepción diferente del paisaje, desde la racionalidad matemática del Renacimiento al papel protagonista que le confieren los paisajistas británicos u holandeses, desde la percepción romántica del Romanticismo decimonónico al escenario de experimentaciones técnicas en el que lo convierten los impresionistas o, incluso, el reflejo de una concepción filosófica original, como se aprecia en pinturas como la nipona o la china.

como se aprecia en pinturas como la nipona o la china. 5.2. C LASIFICACIÓN DE LOS

5.2. CLASIFICACIÓN DE LOS PAISAJES POR LOS ELEMENTOS DOMINANTES.

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Existen tantas clasificaciones posibles del paisaje como enfoques para su análisis. Nosotros nos centraremos en dos de estos múltiples puntos de vista, el que adopta como criterio la dominancia de elementos y el que prefiere la funcionalidad. La clasificación por dominancia de elementos se fundamenta en el análisis de los elementos estructurales del paisaje y la dinámica que generan en el geosistema. Entiende por elementos estructurales todos los que, interrelacionados entre sí, forman un sistema que evoluciona al unísono, de modo que la alteración de cualquiera de ellos afecta a los restantes y, por consiguiente, al propio sistema o, lo que es lo mismo, al paisaje. En el geosistema existen tres tipos de estos elementos: abióticos (elemento mineral o geológico), bióticos (flora y fauna) y antrópicos (elementos surgidos a partir de la destrucción de los anteriores). Así, cualquier paisaje responde a las combinaciones posibles estos tres tipos de elementos, o, en algunos casos, al predominio casi exclusivo de alguno de ellos.

5.2.1. PAISAJES CON ELEMENTOS ABIÓTICOS PREDOMINANTES.

Según la naturaleza de los elementos (aire, roca, agua) y de sus interrelaciones (relieve, clima), las diversas características se traducen en un gran número de paisajes, muy diferentes físicamente: a) predominio casi exclusivo de elementos abióticos (aunque tal vez no quede ningún paisaje que no haya recibido alguna influencia biótica, sobre todo humana, se encuadran aquí aquéllos en los que la magnitud de elementos abióticos se suma a la escasa significancia de los de otros tipos, como desiertos, altas cumbres, playas despobladas, glaciares,…); b) predominio de elementos abióticos sobre bióticos (son paisajes naturales, de reducido influjo humano, en los que los elementos abióticos dominan sobre las comunidades bióticas, tales como tundras o las islas y costas de escaso

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poblamiento animal); c) predominio de elementos abióticos sobre antrópicos (lugares de predominio abiótico, pero con cierta presencia o influencia del hombre, pero prácticamente carentes de comunidades bióticas, como, v.gr., paisajes con minas o canteras abandonadas, zonas lacustres con palafitos); d) predominio de elementos abióticos sobre bióticos, con rastros también de antrópicos como, por ejemplo, las zonas de pastoreo estacional; e) predominio de elementos abióticos sobre antrópicos, como pueden ser los mismos paisajes de canteras abandonadas, pero ya cubiertos progresivamente por una capa de vegetación.

5.2.2. PAISAJES CON PREDOMINIO BIÓTICO.

Presentan siempre, como soporte que los posibilita, elementos abióticos, que no se consideran si no son visibles en el paisaje. Ofrecen también distintas circunstancias: a) predominio casi exclusivo de elementos bióticos que, generalmente, obedece a la acción de comunidades vegetales (selvas, bosques muy frondosos, taigas); b) predominio de elementos bióticos sobre abióticos, o sea, aquellos paisajes en los que el elemento biótico no oculta la presencia patente del abiótico, como, v.gr., los bosques en zonas rocosas o muy pendientes; c) predominio de elementos bióticos sobre antrópicos, es decir, áreas con presencia leve o estacional antrópica, como el hábitat disperso en los bosques o los palmerales naturales explotados; d) predominio de elementos bióticos sobre abióticos con rastros antrópicos, como, por ejemplo, determinados sectores de parques naturales; o e) predominio de elementos bióticos sobre antrópicos con rastros abióticos, como pueden ser los paisajes de los poblados de la jungla.

5.2.3. PAISAJES CON PREDOMINIO ANTRÓPICO.

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Sus variaciones dependen de factores como el tipo de infraestructuras, la densidad poblacional, las características socioculturales o los tipos de explotación. Se dan los mismos tipos de variantes que en los anteriores:

a) predominio casi exclusivo de elementos antrópicos, en los que se ha eliminado el componente natural (ciudades, carreteras, aeropuertos); b) predominio de elementos antrópicos sobre abióticos, propios de las zonas en las que la acción antrópica se desarrolla sobre espacios escasos en elementos abióticos; c) predominio sobre los elementos bióticos (zonas ajardinadas, agrícolas, urbanización de bosques); d) predominio sobre elementos abióticos con presencia leve de los bióticos (senderos, terrazas para evitar aludes); y e) predominio sobre elementos bióticos con presencia leve de abióticos (explotaciones frutales, zoológicos, campos de golf).

5.3. CLASIFICACIÓN FUNCIONAL DE LOS PAISAJES.

Atendiendo a una división funcional, hallamos tres tipologías de paisajes, cada una de ellas con distintas subdivisiones. Son el paisaje rural, el urbano y el natural. La división responde a una visión más tradicional de la Geografía que la de la anterior y parte de la necesidad de que cada paisaje presente una serie de condiciones apropiadas para alcanzar sus objetivos funcionales (v.gr., una pared rocosa difícilmente cumplirá una funcionalidad rural). Por otra parte, a lo largo de la historia un mismo paisaje ha podido estar sometido a distintas funciones, dependiendo de las necesidades socioeconómicas propias de cada momento histórico.

5.3.1. PAISAJES NATURALES.

En estos paisajes el elemento antrópico, aunque esté presente, nunca es muy significativo, predominando el abiótico, el biótico o, en muchas ocasiones, la mezcla de ambos. La energía natural es la que mantiene el

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funcionamiento de un sistema que, en la actualidad, se limita sobre todo a áreas de difíciles condiciones de vida para el hombre:

a) Zonas montañosas.

Estas zonas, a partir de la altitud determinada por el límite del bosque, mantienen características geomorfológicas y climáticas poco adecuadas para la vida sedentaria de los seres humanos, dominando los elementos abióticos como las rocas, el hielo o las nieves. La energía natural provoca, en el caso de la gravitatoria, aludes y otros fenómenos importantes, mientras que la solar es la causante de amplias oscilaciones térmicas, causantes de la erosión del sustrato rocoso, acción a la que también se suma la actuación del viento. El elemento biótico se reduce a pequeñas plantas, como líquenes, musgos y gramíneas; en ocasiones, las áreas de prado se aprovechan durante el verano, aunque, en general, apenas se utilizan por el hombre, si bien en la actualidad parte de estas áreas son escenario de actividades recreativas (alpinismo, excursionismo, esquí de riesgo).

b) Desiertos cálidos.

La condición más extrema para la vida de los seres vivos en estos espacios es la carencia de agua, dado que la evaporación potencial es, en general, más elevada que la precipitación anual. En todos los desiertos dominan los elementos abióticos, de manera que los rasgos esenciales del paisaje no los determina la vegetación, sino las rocas. La escasa flora debe superar la falta de agua, la salinidad del suelo y las extremas condiciones climáticas, en un medio que sólo funciona mediante energías naturales y en el que elementos como el viento son importantes modeladores del

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paisaje (erosión, dunas). Las formaciones rocosas predominantes dan origen a tres tipologías:

- la hamada o desierto rocoso, en el que las rocas que sobresalen deben soportar una intensa erosión eólica;

- el reg o desierto de cantos rodados;

- el erg o desierto de arena, caracterizado por la presencia de dunas móviles según la dirección del viento.

Por último, señalemos que en los posibles wadis, lagos salados u oasis es posible la vida de especies hidrófilas.

c) Desiertos fríos.

También dominan en ellos los elementos abióticos, aunque sus condiciones ambientales son diferentes, comenzando por la temperatura, que es ahora la principal limitación para el desarrollo de los elementos bióticos. Así en Groenlandia, las zonas antárticas o las polares, es el hielo o la nieve el componente básico; el suelo profundo está siempre helado, mientras que el superficial, susceptible de un leve deshielo en verano, permite el crecimiento de gramíneas. En las tundras árticas (Alaska, Siberia) apenas hay comunidades leñosas, viviendo una fauna que suele desplazarse, con excepción de los lemmings, a los que se suman los renos

si permanecen extensiones sin nieve. En la Antártida, a pesar de la cobertura de hielo permanente, se pueden hallar musgos, gramíneas,

líquenes y algas, aunque sus aguas permiten la presencia de una fauna significativa (ballenas).

d) Selvas tropicales y ecuatoriales.

Las domina el elemento biótico, aunque también está presente el abiótico. La energía natural básica es la solar, posibilitadora del proceso fotosintético que mantiene de forma continua el manto vegetal. Las

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diversas selvas se caracterizan por su diferente vegetación, aunque no faltan caracteres comunes; las hojas son mayores a más humedad y calor. Siendo siempre más pequeñas en cada árbol las expuestas a la luz. Domina el estrato arbóreo 70%-, siendo frecuentes las lianas y los epífitos. En las áreas tropicales, además de árboles de hoja caduca dependientes de la estación lluviosa, se encuentran las sabanas, extensiones de gramíneas dotadas de plantas leñosas con mayor o menor regularidad, en las que la fauna es tan abundante como variada. e) Costas. Hay costas, como la sudchilena o parte de la australiana, poco aptas para la continua presencia humana. Diferentes según las zonas del mundo en las que se ubican, en todas predomina el elemento abiótico, aunque en algunas, como los manglares, el biótico es también importante. Muchas de estas áreas son hoy objeto de protección, de manera que la energía antrópica aportada se destina sólo a su conservación. e) Otras áreas naturales. Hay otros espacios, más reducidos, que también corresponden a paisajes naturales. Por ejemplo, bosques de la zona templada con predominio biótico o zonas volcánicas, de dominancia abiótica, algunas de ellas convertidas en parques naturales, como, v.gr., los canarios.

5.3.2. PAISAJES RURALES.

Fuertemente humanizados, su funcionamiento se debe tanto a la energía natural, sobre todo solar, como a la antrópica; se entiende por rural lo relativo al campo, en oposición a lo urbano, aunque a diferencia de éste en el paisaje rural dominan los elementos bióticos y abióticos. Su función fundamental es la producción de recursos agrícolas, ganaderos o forestales, y dan lugar a una gran variedad de paisajes, muy distintos

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según las características físicas del terreno, la climatología, el régimen de propiedad de la tierra, las técnicas de cultivo o la orientación económica, según la cual la agricultura puede ser biológica (no emplea pesticidas, ni abonos químicos ni prácticas muy tecnificadas), de subsistencia (orientada al menos a la cobertura en un 50% de las necesidades familiares de forma directa), intensiva (que usa el suelo de manera continua alternando el tipo de cultivos) y extensiva (que, empleando el barbecho, se basa más en lo bajo de sus costes que en la alta productividad). La clasificación de los paisajes rurales puede ser muy amplia y detallada. Así, podemos distinguir los paisajes rurales tradicionales de los evolucionados, o en función de su localización geográfica (v.gr., mediterráneos, monzónicos, atlánticos,…).

5.3.3. PAISAJES URBANOS.

Caracterizados por el predominio de elementos antrópicos, se han intensificado a lo largo del siglo XX, como consecuencia de la explosión demográfica. Sustentados básicamente por energía antrópica, se articulan en la ciudad, término objeto de múltiples definiciones según criterios diversos (históricos, administrativos, numéricos). Actualmente la consideración de ciudad se le da a toda aglomeración en la que se desempeñan una o varias funciones urbanas: comercial, industrial, militar, intelectual, religiosa, administrativa, etc.; cuando cumple la mayoría de éstas, se define como metrópoli. La heterogeneidad u homogeneidad funcional de los espacios urbanos o su mayor o menor complejidad originan distintas tipologías; a ellas, deberíamos sumar otros fenómenos inherentes al paisaje urbano, muchos en forma de ghettos o favelas, y que son fuente de problemas sociales de difícil resolución.

6. COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO.

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Incluimos una bibliografía que, como nota común, presenta su adaptación a los nuevos enfoques y métodos que han propiciado en las últimas décadas la visión del tema que nos ha ocupado. Destacamos como obras básicas para el tratamiento de la cuestión, la de DEMANGEON, J., Los medios naturales del Globo, cuya primera edición francesa data de 1989 y que, fiel a la metodología gala, desarrolla conceptos básicos, al tiempo que analiza los medios geográficos naturales, y los trabajos de DE BOLOS, M., quien ya en 1975 publicó en el volumen I de Estudios Geográficos su “Paisaje y Ciencia Geográfica”, pero de la que priorizamos

su

Barcelona, 1992, obra en la que se plasma el posicionamiento sobre la cuestión de los geógrafos de la Universidad barcelonesa, auténtico núcleo de vanguardia en el panorama científico de nuestro país sobre el tema estudiado. Monografía divulgativa es la coordinada por la profesora GARCÍA BALLESTEROS, A., Teoría y práctica de la Geografía, Madrid, Alhambra, 1986, en la que sintetiza la pluralidad de enfoques sobre la materia. Acercamiento interesante, que recoge los trabajos más importantes de

Manual de Ciencias

del Paisaje. Teoría, métodos

y aplicaciones,

Tricart y Killian, aparece

Geomorfología General, Madrid, Síntesis, 1996. Publicaciones ya clásicas

el capítulo 14 de

MUÑOZ JIMÉNEZ, J.,

sobre

la cuestión son

las

de

DOLLFUS, O.,

El espacio geográfico,

Barcelona,

Oikos-tau,

1979

y

CAPEL,

H.,

Filosofía y Ciencia

en

la

Geografía Contemporánea, Barcelona, Barcanova, 1981.

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RESUMEN TEMA 3.- LA DIVERSIDAD DEL MEDIO GEOGRÁFICO EN EL PLANETA. LA INTERACCIÓN DE FACTORES ECOGEOGRÁFICOS. A la hora de ocuparnos del medio geográfico de nuestro planeta y de su posible clasificación, es imprescindible el establecimiento de criterios significativos, cada uno de los cuales nos ofrecerá una regionalización espacial diversa según los rasgos concretos a los que se vincule. Los geógrafos han formulado una conceptos a través de los que pretenden llegar a un mejor conocimiento del espacio geográfico, entre los que destaca el de paisaje o región, diferenciación que sectorializa la consideración global de la superficie planetaria. Las tipologías de estos paisajes constituirán el eje argumental de nuestra exposición, una vez que definamos una serie de términos biogeográficos, comenzando por la idea de ecosistema y las nociones elementales relacionadas con ella. Biogeografía y Ecogeografía La Biogeografía es “la parte de la Geografía que tiene por objeto la explicación causal de la distribución de los seres vivos en la superficie terrestre” (Lacoste). Nació tras la IIGM con los estudios de Braun-Blanquet y sus discípulos de la Escuela Fitogeográfica de Montpellier; fundamentalmente se ocupa del estudio de las relaciones entre medio físico y organismos vivos (Ecología), de la adaptación al medio geográfico de los seres vivos y de la distribución de asociaciones y formaciones vegetales (Fitogeografía). Tricart y Killian definen la Ecogeografía como el “ámbito científico que adopta un punto de vista ecológico y, a la vez, espacial; geográfico, en definitiva”; interacciona un soporte físico la propia Geografía- con otro vital la Ecología-, difiriendo de la Biogeografía por la finalidad práctica de sus planteamientos. Los ecosistemas y el medio natural Ecosistema es la realidad funcional patente en la naturaleza en la que todos sus elementos están plenamente relacionados. En cualquier medio natural aparece una parte mineral, el biotopo, que actúa como soporte y fuente energética de otra orgánica y viva, la biocenosis. dos elementos diferenciados: la biocenosis. Integran el biotopo un relieve preciso, posible de cartografiar y que pertenece a la litosfera, un conjunto de aguas, en movimiento o estancadas, que son una parte de la hidrosfera, y la porción de la atmósfera que entra en contacto con las partes anteriores y que pertenece a la troposfera. La biocenosis se incluye en la biosfera, y la forman moléculas orgánicas subdivididas en tres conjuntos: zoocenosis (animales), edafocenosis (suelo) y fitocenosis (vegetación). Dinámica de los ecosistemas: Biotopo y biocenosis se interrelacionan constituyendo un sistema de nivel superior, el ecosistema; sometidos a continuos cambios, son

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esquemas conceptuales, cada uno de ellos con su propia especificidad y muy diversas dimensiones, desde los grandes ecosistemas a los espacios más minúsculos, los ecotopos, pasando por sistemas intermedios. Bertrand define como geosistema la expresión espacial de un sistema y constituye la base del estudio de un paisaje. Elementos conformadores del medio natural: el ecólogo, al estudiar el ecosistema, se ocupa sobre todo de la biocenosis, mientras que el geógrafo analiza el medio natural concediendo igual importancia a aquélla y al biotopo; también difieren en su concepción de la acción del hombre. Demangeot fijó como elementos conformadores del medio natural en 1989 los relieves continentales y submarinos, la influencia de la circulación general atmosférica sobre el clima, la acción de los seres vivos, la de los agentes erosivos y las formas del relieve, que distribuyó en tipologías bien definidas. Grandes unidades biogeográficas Dentro de la biocenosis, un aspecto fundamental del estudio geográfico es la fitocenosis, que origina una de las partes de nuestra disciplina, la Fitogeografía; su importancia deriva de su utilidad para conocer el efecto de los condicionamientos históricos, edafológicos, geomorfológicos o climáticos, constituyendo un parámetro clasificatorio fundamental y un instrumento de primera mano para el análisis del impacto ambiental provocado por el hombre. Las jerarquías establecidas para determinar las grandes divisiones biogeográficas se formulan en los estudios de Braun- Blanquet y Schumitshuen, definiéndose por los actores físicos (climáticos, litológicos y edafológicos), la historia geológica y biológica y la distribución y diferenciación de las especies vegetales. En esta división biogeográfica se distinguen cuatro jerarquías, en las que las mayores engloban a las menores: reino o imperio, región, provincia y sector. El reino: es la jerarquía fitogeográfica de orden superior, distinguiéndose sobre el planeta los siguientes: Holártico, que ocupa la mayor parte del Hemisferio Norte, Paleotropical -regiones tropicales asiáticas y africanas- y Neotropical, localizado en el trópico americano. La frontera entre estos Reinos con todos los demás es el ámbito de los denominados Reinos de transición, contando además con otros que, en realidad, son simples singularidades biogeográficas, como el Antártico, el Australiano y el

Capense.

La región: todos los Reinos se subdividen en un buen número de regiones. Por su amplitud nos limitamos a reflejar el caso de España, donde dentro del reino Holártico distinguimos tres regiones biogeográficas: a) región eurosiberiana, que ocupa todo el Norte, con excepción de los Pirineos Orientales. Se caracteriza por los frondosos hayedos (suelos calizos) y robledales, abundando también los castaños (suelos silíceos),

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asociados a abetos y restos de encinar; se subdivide en dos provincias, la galaico-

sanabriense y la cántabro-pirenaica; b) región mediterránea, que se extiende al resto

peninsular y en la que, salvo en la alta montaña, predomina el bosque caducifolio (coníferas y encinas), que alterna, según las condiciones pluviométricas, con el alcornocal; tiene tal variedad de vegetación que se divide en diez provincias, cada una de ellas con sus sectores correspondientes; c) región macaronésica, en las Canarias, con dominio del matorral xerofítico y la laurisilva. Ya hemos indicado que provincias y sectores son jerarquías menores, tan copiosas que nos impiden aquí llegar más allá de su simple enunciación. Paisajes y medios geográficos del Planeta Concepto de paisaje: aquella porción de la superficie terrestre en la que se combinan elementos distintos (físicos, biológicos,…), sometidos a un proceso de interrelación que los mantiene en continua evolución”. Verdadero objeto de estudio de la Geografía para unos, sólo parte de ese objeto para otros, será en el XIX cuando preocupe especialmente a fisiógrafos y geógrafos, aunque limitados a una explicación superficial y descriptiva, previa a una dimensión mucho más científica que, empero, y como prueba de lo controvertido del término, da lugar a cuatro corrientes diferenciadas: a) la Geografía alemana lo define como conjunto de elementos (relieve, suelo, clima, vegetación) interrelacionados espacial y causalmente; entre los miembros de la Escuela destacan Passarge, Weibel, introductor de la idea de paisaje económico, Schmieder, formulador de la noción de paisaje cultural, y Focher-Hute; b) la Geografía francesa tradicional, para la que el paisaje era el ámbito de estudio fundamental de la Geografía, hasta el punto de que algunos autores identificaban los conceptos de paisaje y superficie terrestre; figuras significativas son Vidal de la Blache, Febvre y Max Sorre; c) las concepciones asumidas a lo largo del siglo XX por distintos geógrafos, entre los que destacan Juillard, María de Bolós y Dollfus, todos los cuales insisten en la relación causal de elementos como el factor básico en el origen de cada paisaje, en el dinamismo al que éste está sometido y en la uniformidad que debe caracterizarlo, a diferencia de lo que es propio de la región; d) las últimas corrientes sobre la cuestión han incorporado la noción de “paisaje visual” o “percepción óptica del territorio”; conciben el paisaje como percibido por el ser humano, como algo cargado de subjetividad. Clasificación de los paisajes por elementos dominantes: existen tantas clasificaciones posibles del paisaje como enfoques para su análisis. Nosotros nos centraremos en dos de estos múltiples puntos de vista, el que adopta como criterio la dominancia de

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elementos y el que prefiere la funcionalidad. La clasificación por dominancia de elementos se fundamenta en el análisis de los elementos estructurales del paisaje y la dinámica que generan en el geosistema. Entiende por elementos estructurales todos los que, interrelacionados entre sí, forman un sistema que evoluciona al unísono, de modo que la alteración de cualquiera de ellos afecta a los restantes y, por consiguiente, al propio sistema o, lo que es lo mismo, al paisaje. En el geosistema existen tres tipos de estos elementos: abióticos (elemento mineral o geológico), bióticos (flora y fauna) y antrópicos (elementos surgidos a partir de la destrucción de los anteriores). Así, cualquier paisaje responde a las combinaciones posibles estos tres tipos de elementos, o, en algunos casos, al predominio casi exclusivo de alguno de ellos. Paisajes con elementos abióticos predominantes: según la naturaleza de los elementos (aire, roca, agua) y de sus interrelaciones (relieve, clima), las diversas características se traducen en un gran número de paisajes, muy diferentes físicamente: a) predominio casi exclusivo de elementos abióticos (limitados, si acaso, a desiertos, altas cumbres, playas despobladas, glaciares,…); b) predominio de elementos abióticos sobre bióticos (son paisajes naturales, de reducido influjo humano, en los que los elementos abióticos dominan sobre las comunidades bióticas); c) predominio de elementos abióticos sobre antrópicos (lugares de predominio abiótico, pero con cierta presencia o influencia del hombre); d) predominio de elementos abióticos sobre bióticos, con rastros también de antrópicos como, por ejemplo, las zonas de pastoreo estacional; e) predominio de elementos abióticos sobre antrópicos, como pueden ser los paisajes de canteras abandonadas, pero ya cubiertos progresivamente por una capa de vegetación. Paisajes con predominio biótico: presentan como soporte posibilitador elementos abióticos visibles en el paisaje. Ofrecen también distintas circunstancias: a) predominio casi exclusivo de elementos bióticos que, generalmente, obedece a la acción de comunidades vegetales (selvas, bosques muy frondosos, taigas); b) predominio de elementos bióticos sobre abióticos, o sea, aquellos paisajes en los que el elemento biótico no oculta la presencia patente del abiótico, como, v.gr., los bosques en zonas rocosas o muy pendientes; c) predominio de elementos bióticos sobre antrópicos, es decir, áreas con presencia leve o estacional antrópica, como el hábitat disperso en los bosques; d) predominio de elementos bióticos sobre abióticos con rastros antrópicos, como, por ejemplo, determinados sectores de parques naturales; o e) predominio de elementos bióticos sobre antrópicos con rastros abióticos, como pueden ser los paisajes de los poblados de la jungla. Paisajes con predominio antrópico: dependen de factores como el tipo de infraestructuras, la densidad poblacional, las características socioculturales o los

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tipos de explotación. Se dan los mismos tipos de variantes que en los anteriores: a) predominio casi exclusivo de elementos antrópicos, en los que se ha eliminado el componente natural (ciudades, carreteras, aeropuertos); b) predominio de elementos antrópicos sobre abióticos; c) predominio sobre los elementos bióticos (zonas ajardinadas, agrícolas, urbanización de bosques); d) predominio sobre elementos abióticos con presencia leve de los bióticos (senderos, terrazas para evitar aludes); y e) predominio sobre elementos bióticos con presencia leve de abióticos (explotaciones frutales, zoológicos, campos de golf). Clasificación funcional de los paisajes: atendiendo a una división funcional, hallamos tres tipologías de paisajes, cada una de ellas con distintas subdivisiones. Son el paisaje rural, el urbano y el natural. La división responde a una visión más tradicional de la Geografía que la de la anterior y parte de la necesidad de que cada paisaje presente una serie de condiciones apropiadas para alcanzar sus objetivos funcionales. Por otra parte, a lo largo de la historia un mismo paisaje ha podido estar sometido a distintas funciones, dependiendo de las necesidades socioeconómicas propias de cada momento histórico. Paisajes naturales: Elemento antrópico poco significativo, predominando el abiótico, el biótico o la mezcla de ambos; mantenido por la energía natural, el sistema se reduce a áreas de difíciles condiciones de vida para el hombre: a) zonas montañosas¸ con predominio de rocas, hielo y nieves, con consecuencias derivadas de distintas energías, como los aludes o las oscilaciones térmicas muy acusadas; elemento biótico muy reducido, con aprovechamiento humano de algunos prados o desarrollo de actividades de ocio; b) desiertos cálidos, marcados por la carencia de agua y una evaporación más elevada que la precipitación anual; dominio de elementos abióticos, caracterizando el paisaje las rocas y no una escasa flora xerofítica. El principal elemento modelador del paisaje es el viento, dando las formaciones rocosas predominantes tres tipologías: hamada (desierto rocoso), reg (desierto de cantos rodados) y erg (desierto de arena); en los escasos espacios con agua es posible la vida de especies hidrófilas; c) desiertos fríos, con predominio abiótico y las bajas temperaturas como principal escollo para el desarrollo del elemento biótico, limitado, y sólo en ocasiones, a determinadas gramíneas o a especies leñosas adaptadas a la tundra; d) selvas tropicales y ecuatoriales, con predominio biótico y energía solar como fuente natural básica; las diversas selvas se caracterizan por su diferente vegetación, aunque no faltan caracteres comunes, dominando el estrato arbóreo y siendo frecuentes las lianas y los epífitos. En las áreas tropicales, además de árboles de hoja caduca dependientes de la estación lluviosa, se encuentran las sabanas, extensiones de

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gramíneas dotadas de plantas leñosas con mayor o menor regularidad, en las que la fauna es tan abundante como variada; e) costas, pues las hay como la sudchilena o parte de la australiana poco aptas para la continua presencia humana; diferentes según las zonas del mundo en las que se ubican, en todas predomina el elemento abiótico, aunque en algunas, como los manglares, el biótico es también importante; f) otras áreas naturales, pues hay otros espacios, más reducidos, que también corresponden a paisajes naturales. Por ejemplo, bosques de la zona templada con predominio biótico o zonas volcánicas, de dominancia abiótica, algunas de ellas convertidas en parques naturales, como, v.gr., los canarios. Paisajes rurales: fuertemente humanizados, su funcionamiento se debe tanto a la energía natural, sobre todo solar, como a la antrópica; se entiende por rural lo relativo al campo, en oposición a lo urbano, aunque a diferencia de éste en el paisaje rural dominan los elementos bióticos y abióticos. Su función fundamental es la producción de recursos agrícolas, ganaderos o forestales, y dan lugar a una gran variedad de paisajes, muy distintos según las características físicas del terreno, la climatología, el régimen de propiedad de la tierra, las técnicas de cultivo o la orientación económica, según la cual la agricultura puede ser biológica (no emplea pesticidas, ni abonos químicos ni prácticas muy tecnificadas), de subsistencia (orientada al menos a la cobertura en un 50% de las necesidades familiares de forma directa), intensiva (que usa el suelo de manera continua alternando el tipo de cultivos) y extensiva (que, empleando el barbecho, se basa más en lo bajo de sus costes que en la alta productividad). La clasificación de los paisajes rurales puede ser muy amplia y detallada. Así, podemos distinguir los paisajes rurales tradicionales de los evolucionados, o en función de su localización geográfica (v.gr., mediterráneos, monzónicos, atlánticos,…). Paisajes urbanos: caracterizados por el predominio de elementos antrópicos, se han intensificado a lo largo del siglo XX, como consecuencia de la explosión demográfica. Sustentados básicamente por energía antrópica, se articulan en la ciudad, término objeto de múltiples definiciones según criterios diversos (históricos, administrativos, numéricos). Actualmente la consideración de ciudad se le da a toda aglomeración en la que se desempeñan una o varias funciones urbanas:

comercial, industrial, militar, intelectual, religiosa, administrativa, etc.; cuando cumple la mayoría de éstas, se define como metrópoli. La heterogeneidad u homogeneidad funcional de los espacios urbanos o su mayor o menor complejidad originan distintas tipologías; a ellas, deberíamos sumar otros fenómenos inherentes al paisaje urbano, muchos en forma de ghettos o favelas, y que son fuente de problemas sociales de difícil resolución.

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BIBLIOGRAFÍA

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El espacio geográfico, Barcelona, Oikos-tau, 1979; y CAPEL, H., Filosofía y

Ciencia en la Geografía Contemporánea, Barcelona, Barcanova, 1981.

DOLLFUS, O.,