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PUEBLOS ORIGINARIOS > DIAGUITA

Ambiente y Localización
Los actuales diaguita se localizan en el Norte Chico, en los valles del río Huasco y del río
Choapa, donde han constituido sus comunidades indígenas teniendo como antecedente a
los antiguos “pueblos de indios” del periodo colonial. La mayor parte de la población
reconocida diaguita habita en la cuenca alta del río Huasco, particularmente en la zona del
río Tránsito o Huasco Alto, de la Comuna de Alto del Carmen. Otras comunidades diaguita
se localizan en Vallenar y Freirina o Huasco Bajo y más al sur, en Chalinga, en el valle del
Choapa.
La zona del Huasco Alto se caracteriza por un ambiente semiárido y geografía
precordillerana, con valles encajonados entre quebradas y grandes montañas. El valle esta
regado por el río Tránsito que se forma de los afluentes Valeriano, Cazadero, Conay y
Chollay. Estos ríos nacen en los cordones más altos de la cordillera de los Andes. En el valle
existen grandes terrazas utilizadas para la agricultura y para el asentamiento de la población
indígena. De la confluencia del río Tránsito con el río Carmen, nace el río Huasco que corre
hasta el mar. El territorio del Huasco Alto varía en altura entre 1500 y más de 6000 msnm,
con climas de desierto frío y desierto de tundra de montaña. En términos vegetacionales,
presenta un piso preandino (1500 a 2700 msnm) cubierto por hierbas y cactáceas que
incluye a los fondos de valles y quebradas bajas. Le sigue el piso subandino (2700 a 3500
msnm) con gramíneas y cobertura arbustiva, el piso andino inferior (3500 a 4250 msnm)
formado por variedad de pastos, pequeños arbustos y plantas acojinadas y, finalmente, el
piso subnival o desierto andino (4250 a 4.500 msnm) con escasos pastos de gramíneas.
Respecto de la comunidad diaguita de Chalinga, esta se localiza en el valle homónimo en el
curso medio del río Choapa, vecino a la ciudad de Salamanca. El río Choapa nace en la
cordillera de los Andes por la confluencia de los tributarios Totoral, Leiva y del Valle. Aguas
abajo y dentro del ambiente de precordillera, recibe las aguas del río Cuncumén y Chalinga.
En esta zona predomina el clima desértico marginal bajo, caracterizado por la influencia
oceánica, las precipitaciones invernales, cielos despejados, baja humedad y temperaturas
con una elevada amplitud térmica diaria.
Economía
Los diaguita del Huasco Alto, en el valle del río Tránsito, poseen un extenso territorio
heredado del antiguo pueblo de indios colonial que abarca 370.000 hectáreas inscritas
como parte de la “Estancia Diaguita de los Huascoaltinos”. En este vasto territorio practican
la agricultura, la ganadería, la minería y la recolección de vegetales. En los fondos de valle,
junto a las viviendas está la pequeña propiedad o posesiones de las familias, las que se
dedican a la agricultura de cultivos tradicionales y con huertos de árboles frutales. Las
quebradas, los cerros y la cordillera son espacios para la ganadería trashumante de
caprinos, como Pinte, Colpe, La Plata y La Totora o Chanchoquín; en la cordillera se
encuentran las veranadas de Laguna Grande, Laguna Chica y Cazadero. El valle del río
Tránsito es muy fértil y sus habitantes logran desarrollar pequeñas economías con una parte
de la producción orientada al mercado. Aunque también es posible observar la penetración
y expansión del cultivo de parronales de uva de exportación realizada por grandes empresas
que han adquirido tierras en la zona de territorio diaguita.
La comunidad diaguita Taucán de Chalinga, por su parte, dedica sus pequeñas parcelas en
el valle a la actividad agrícola y algunos mantienen actividad ganadera caprina de la que
obtienen cuero, carne y leche para la fabricación de queso. Igualmente, desarrollan el etno-
turismo en zonas de valor patrimonial, entre los cuales destacan los sitios arqueológicos de
arte rupestre que son abundantes en la localidad. También elaboran artesanía en greda de
carácter funcional y ornamental.
Arte
La alfarería fue una práctica artesanal tradicional de relativa importancia en el Huasco Alto.
Las loceras que subsisten en los villorios de Chollay y Pachuy siguen fabricando piezas con
técnicas ancestrales, como grandes cántaros para el almacenaje y vajilla de uso cotidiano.
La producción textil, por su parte, la desarrollan las mujeres principalmente de las
comunidades huascoaltinas de Junta de Valeriano, Chollay, Pinte y Chihuinto; ellas hilan y
tiñen con tinturas naturales o artificiales su propia lana de cordero y con técnicas
tradicionales tejen en los antiguos “telares de patio”, mantas, ponchos, frazadas y bolsas
de diversos tamaños, además de manufacturar variados tipos de cordelería y trenzados
para el apero de mulas y caballares. A lo largo del valle, estos tejidos comparten las mismas
formas, técnicas y estilos, aunque con pequeñas diferencias en su colorido. En otro aspecto,
los diaguitas huascolatinos practican el arte de sanar a través del conocimiento de la
herbolaria, usando las plantas en infusiones y ungüentos para la cura de distintas afecciones
y enfermedades. Entre los diaguita de Chalinga, por su parte, algunos han ejercido o ejercen
como médicos tradicionales, destacándose entre los curanderos más renombrados del valle
del Choapa. Hoy en día, en la comunidad de Chalinga, entre otras actividades artesanales,
se recuperan técnicas y diseños de la alfarería de la cultura Diaguita prehispánica para
aplicar en proyectos de emprendimiento económico, a fin de reforzar su identidad y manera
de ser indígena.

Organización Social
Por lo general, la organización social tradicional se basa en la familia y en los lazos de
parentesco extendidos. Sin embargo, la comunidad indígena diaguita como tal es de
reciente creación y ha estado asociada al proceso de etnogénesis respaldado por Ley
Indígena Nº 19.253. Muchos de sus miembros participaban con anterioridad en
agrupaciones de Juntas de Vecinos, directivas campesinas de Estancias Agrícolas o
comunidades de riego. Con la constitución de la comunidad indígena, hoy la organización
se basa principalmente en los estatutos generales que la Ley dispone para el efecto. La
primera organización diaguita fue la Estancia Agrícola Diaguita de los Huascoaltinos,
formada en 2006. Posteriormente, por influencia de las Municipalidades respectivas y por
decisión propia comenzaron a constituirse comunidades indígenas diaguita en las Comunas
de Alto del Carmen, Vallenar y Freirina, en el valle del Huasco y, solo recientemente, en
2013, se conformó la Comunidad Diaguita Taucán de Chalinga, en el valle del Choapa.

Culto y Funebria
Entre los diaguita existe una arraigada tradición de fiestas religiosas de origen católico,
especialmente porque esta región del Norte Chico estuvo sometida a la evangelización
desde inicios del período colonial. Así también es posible encontrar la sobrevivencia de
algunas creencias tradicionales vinculadas con los elementos de la naturaleza. En el Huasco
Alto, la población celebra las fiestas tradicionales de la Cruz de Mayo en Malaguín, la de la
Virgen de Andacollo en Chollay, la fiesta de la Virgen de la Merced de Pinte y la fiesta de la
Virgen del Tránsito en el poblado homónimo, cuya devoción local se expresa, entre otros
aspectos, en la existencia de los “bailes de Chinos”, de origen indígena. También subsisten
en algunas zonas del Huasco Alto ciertas formas de administración tradicional del uso del
agua de riego, donde aún existen el “celador” o antiguo Juez de Aguas, a quien se le
denomina “Camayo” o Camayoc, nombre quechua que se conserva desde tiempos inkaicos.
Igualmente, los diaguita huascoaltinos mantenían hasta décadas atrás algunas fiestas de
raigambre indígena como las vinculadas a los “carnavales”, por ejemplo, la fiesta de la
Challa. Las festividades cristiano-indígenas han coexistido con ciertas creencias
tradicionales como la del Yastay, una antigua divinidad de origen kakán de los valles
Calchaquíes argentinos que corresponde a un espíritu protector de los animales,
representado en el gran guanaco que habita la cordillera.
En el caso de la comunidad diaguita de Chalinga del Choapa, existen tradiciones y memorias
que mezclan componentes hispánicos e indígenas. Tal es el caso de la creencia en la
existencia de antiguos brujos que habitaban en el vecino cerro “Raja de Manquehua”, es
decir, “hechiceros” representantes de las prácticas ancestrales indígenas perseguidas por
la ortodoxia religiosa colonial. Recientemente, en las comunidades diaguita se han
adoptado fiestas religiosas promovidas por el Estado chileno, como el Día de los Pueblos
Indígenas, que coincide con el solsticio de invierno cuando se celebra el Nuevo Año indígena
en el mundo andino con ofrendas a la Madre Tierra o Pachamama.
Respecto a los ritos funerarios, éstos no se diferencias especialmente de otras
manifestaciones occidentales y católicas, las que pueden tener un importante componente
hispano tradicional.
Historia
El nombre diaguita podría derivar del quechua o aymara, en cuanto les fue asignado desde
fuera de la cultura propia; su traducción correspondería en estas lenguas a “serrano”.
También podría ser un concepto de auto identificación étnica procedente de la extinta
lengua kakán que habría hablado el pueblo prehispánico diaguita-calchaquí del noroeste
argentino. Sin embargo, no es posible comprobar esto último, pues el único diccionario
kakán de los valles Calchaquíes escrito a fines del siglo XVI por Padres Alonso de Barzana y
Pedro Añasco permanece extraviado. Este diccionario es una referencia importante, puesto
que la cultura diaguita arqueológica se desarrolló por al menos 400 años antes de la
conquista hispana, en todo el Norte Chico y en contacto en algún grado con los pueblos
contemporáneos de los valles Calchaquíes y más al sur, del otro lado de los Andes. En los
documentos históricos del periodo colonial hay varias referencias al nombre diaguita y
todas se encuentran en el valle del Elqui de Chile. La mención más antigua es la de los
primeros españoles que identifican con el nombre de diaguitas a la población indígena que
habita en el Elqui, a diferencia de los ocupantes originarios del resto de los valles del Norte
Chico a los que se les denominó genéricamente como “indios”. En 1549, se les menciona
cuando participan del asalto a la ciudad de La Serena, y en 1605 cuando se nombra como
“Valle de los Diaguitas” al sector alto del río Elqui. En 1612, se funda el pueblo de Diaguitas,
y en 1764 se nombran a los caciques e indios de este mismo pueblo.
El etnólogo Ricardo Latcham en las primeras décadas del siglo XX, propone llamar “Diaguitas
chilenos” a los habitantes indígenas de los valles de Copiapó, Huasco y Elqui, que tengan
apellidos terminados en “ay” -como Campillay, Huenchicay o Liquitay- y que estuvieran
presentes en los archivos parroquiales desde el periodo colonial. Estos apellidos de origen
kakán, aparecen en los registros de algunos “pueblos de indios” fundados por los españoles
en el Norte Chico. En la región del Huasco Alto, especialmente, existe una larga genealogía
de apellidos considerados diaguita en los registros coloniales, los que se remontan a inicios
del siglo XVII. La desaparición forzada de estos pueblos de indios ocurre a principios del
periodo republicano, ya que los primeros gobiernos dictan leyes en 1823 y en 1830
tendientes a liquidarlos. A la mayoría de los pueblos de indios de los valles de Copiapó,
Huasco, Elqui , Limarí y Choapa se le quitan parte de sus tierras que pasan a poder del Estado
y se elimina su estatus jurídico colonial. Solamente el antiguo pueblo de indios del Huasco
Alto logró mantener intacta la posesión de sus tierras hasta la actualidad, demostrando sus
propietarios y habitantes tener un poblamiento ancestral en estos territorios de cordillera.
En el caso de la Comunidad Indígena Diaguita Taucán de Chalinga, ella identifica sus
antecedentes originarios en los registros parroquiales de Choapa Alto que se remontan al
año 1691. El linaje del apellido Taucán aparece a fines del periodo colonial formando parte
de los apellidos indígenas de las personas que integran el pueblo de indios de Chalinga,
antecedente fundamental que les sirvió para identificarse como indígenas diaguita y formar
su comunidad en 2013, en acuerdo a la Ley Indígena Nº 19.253 del Estado chileno.
Patrón de Asentamiento
Los diaguita huascolatinos poseen un patrón de asentamiento parcelario y agrupados por
sectores geográficos en torno a un valle, que en algunos casos conforman pequeños
poblados. Los villorrios en el fondo de valle del río Tránsito se distribuyen a lo largo de casi
cien kilómetros. De poniente a oriente son los denominados Juntas, Ramadillas, La
Marquesa, El Olivo, Chihuinto, Las Pircas, Alto Naranjo, Los Perales, Las Pircas, Chanchoquín
Grande y Chico, La Fragua, La Arena, La Junta de Pinte, Pinte, La Pampa, La Plata, Los
Tambos, Colpe, Conay, Chollay, Malaguín, Los Corrales y Juntas de Valeriano, ya en las
nacientes del río Tránsito. Las viviendas de estos poblados son permanentes y están
construidas ya sea en adobe o con materiales modernos, como cemento y ladrillo. En los
sectores de parcelas, las casas están junto a los campos de cultivos y huertos aledaños. Solo
algunas familias diaguita siguen desarrollando la ganadería trashumante, viajando entre los
pastizales de invernadas y de veranadas; en éstas últimas, mantienen sus “majadas” o
puestos temporales que construyen con materiales locales, muros con pirca de piedra,
techo de troncos y ramas, cubierto con plástico. En el caso de la comunidad diaguita de
Chalinga, el patrón de asentamiento es eminentemente parcelario, en donde tienen
instalada su vivienda permanente junto a sus campos agrícolas.
Lengua
Se ha planteado que la lengua diaguita originaria sería el kakán, hablada por las poblaciones,
de al menos, los valles Calchaquíes argentinos. Muy poco se conoce de ella por su temprana
extinción, según relatan los historiadores. Actualmente, las comunidades indígenas diaguita
de Chile solo hablan castellano. Según el estudioso Ricardo Latcham es propio de la lengua
kakán la terminación “ay” en los apellidos y, en la toponimia local, las palabras que terminan
en “…gasta o su apócope ga, il, til, quí, quil, ama o cama, ao, ahoho, mar, alá…”, entre otros.
Tales como los apellidos que se encuentran entre los diaguita del Huasco Alto como
Campillay, Huenchicay o Eliquitay, y en los nombres de algunos lugares de los valles del
Norte Chico, entre ellos Elquí, Sotaquí, Talinay, Salala, Combarbalá, entre muchos otros.