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El Vínculo del Chiste con el Sueño y lo Inconciente

En el trabajo del sueño, los desplazamientos señalan la injerencia de la censura del pensar conciente;
al toparnos con el desplazamiento como recurso del chiste, hemos de suponer que tiene algún papel
inhibidor.
En el trabajo del sueño, se soluciona el problema de la objeción de la razón crítica haciendo uso de
representaciones que la censura dejará pasar. Esto hace que todo nexo sea bueno para servir como
sustituto.
Los procesos de desplazamiento participan también en el chiste, sin embargo, cuando aparecen,
respetan los límites trazados por la conciencia. Además de que pueden estar por completo ausentes.
Esto se debe a que el chiste tiene otra técnica para defenderse de la inhibición: no la evita, ni crea
compromisos sino que juega con ella. No es superfluo, entonces, que el chiste haga uso del
desplazamiento pues en ocasiones debe lidiar con dos clases de inhibiciones a la vez.
Entre las técnicas comunes del sueño y el chiste encontramos:
- Figuración por el contrario: el chistoso por hábito suele descubrir que la mejor manera de
replicar una afirmación con un chiste es atenerse a su contrario, como es el caso de la ironía.
En cuanto al sueño, su papel es más importante, apunta a in carácter del pensar inconsciente
en donde hay una ausencia del proceso del juicio.
- Contrasentido: disparate, lo absurdo, es acogido adrede por el sueño destinado a figurar una
crítica acerba y una contradicción despectiva, sustituyendo al juicio. El chiste se pone al
servicio de los mismos fines figurativos, además de que es una fachada apta para elevar el
gasto psíquico del oyente y recuperar, también, el antiguo placer del disparate.
Para convertir un pensamiento cualquiera en un chiste se requiere una selección entre las formas de
expresión posibles a fin de hallar la que conlleve la ganancia de placer en la palabra. Esto no se da a
nivel conciente, para que suceda la investidura del pensamiento preconciente deberá ser degradada
en inconciente.
El sueño es un producto anímico enteramente asocial; es nacido dentro de una persona como
compromiso entre las fuerzas anímicas que combaten en ella; debe precaverse de ser entendido, de lo
contrario se destruiría; es siempre un deseo; mantiene conexión con los grandes intereses vitales;
busca satisfacer las necesidades por rodeo regresivo de la alucinación y debe su admisión a la única
necesidad nocturna, dormir; sirve como ahorro de displacer.
El chiste es la más social de las operaciones anímicas; necesita de terceros y demanda la presencia de
otro para llevar a su término los procesos anímicos incitados; tiene que ser entendible y no puede usar
una desfiguración; es un juego desarrollado; procura extraer una ganancia de placer de la actividad
anímica; luego procura atraparla; sirve a la ganancia de placer.

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