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Segundo parcial de Filosofía

Cátedra: ROSSI

Profesor: BLENGINO, Luis Félix

Integrantes: Francisco Toso - Mariano Bausilio - Marcos


Agustín Gallardo

1) Kant hace referencia a que, así como Nicolás Copérnico expuso que no podían
explicarse los fenómenos celestes partiendo de la idea de que la Tierra se
encontraba fija en el centro del universo, tampoco se puede comprender el
conocimiento basándose en un sujeto que está determinado por los objetos.
Entonces, encuentra un punto en común con el astrónomo polaco, que es el de la
destrucción de un paradigma en reemplazo de otro nuevo elaborado por el propio
filósofo causando una revolución similar en el campo de la filosofía.
Ahora bien, adentrándonos ya en su contenido, Kant busca conocer los
fundamentos del conocimiento con la intención de saber sus alcances y límites. En
principio lo que hace es una crítica a dos formas de pensamiento predominantes por
aquel entonces como lo eran el racionalismo y el empirismo. El primero tenía como
fundamento a la razón, lo que quiere decir que si se utiliza un método correcto, la
mente humana es capaz de conocerlo todo. Por el contrario, el segundo mantiene la
convicción de que todo conocimiento humano comienza y termina en la percepción,
por lo cual solamente el hecho de pensar en la razón es imposible. Este pensador
establece una instancia superadora de ambas corrientes y elabora una síntesis
rescatando lo positivo de cada una. Para ello destaca un concepto fundamental de
David Hume, empirista inglés del siglo XVIII, que es el de que como requisito
fundamental para conocer es necesario que algo se presente a través de la
experiencia y también hace lo propio con Isaac Newton, representante del
racionalismo, resaltando la idea de que en la mente hay un contenido que tiene
carácter universal en todos los seres humanos. No obstante, Kant va más allá y aquí
es donde se produce la ruptura en la historia del pensamiento: en lugar de partir del
objeto, parte del sujeto. Esto quiere decir que, según este filósofo, una vez que se
presenta la materia, es el sujeto cognoscente el que le otorga la forma de objeto a
través de dos criterios fundamentales como lo son el tiempo y el espacio, siendo
estos los modos mediante los cuales el sujeto puede conocer a los objetos. A
diferencia del resto de los pensadores hasta ese entonces, Kant considera que
estos criterios no son intrínsecos al objeto en sí, sino que dependen de la
sensibilidad que rodea al sujeto que lo observa. En síntesis, lo que podemos afirmar
es que el sujeto construye al objeto y al hacer esto, entonces a su vez se puede
decir que también constituye la realidad a través de sí. Sin embargo, falta otro
elemento más para terminar de poder comprender de qué manera conoce el sujeto,
que es el entendimiento. Citando al mismo Kant, afirma que “los pensamientos sin
contenidos son vacíos y las intuiciones sin conceptos son ciegas” por lo cual se le
debe dar lugar a la facultad del entendimiento, que es la que permite enlazar estos
pensamientos e intuiciones a través de una serie de categorías a priori, es decir,
que son constitutivas del sujeto. Por ende, es mediante el entendimiento que se
puede establecer un orden ya que dentro del mismo rigen una serie de conceptos
que sintetizan lo que el sujeto observa y de esta forma permite que se pueda
comprender lo que se ve.
Por otro lado, si bien es el sujeto el que construye el mundo, hay que decir que solo
puede construir lo que puede conocer. Hace una distinción entre el mundo de la
experiencia posible y el de la imposible o noúmeno, que es el cómo son las cosas
en sí. Sin embargo, afirma que no lo se puede conocer debido a que se encuentra
por fuera del alcance del sujeto. A partir de esto, el autor se centra en cómo se
puede conocer dentro del mundo cognoscible, tomando la idea de que todo
conocimiento parte de la materialidad de la experiencia siendo el sujeto el que
imprime sobre ella el tiempo, espacio y las categorías del entendimiento, dándole
forma a la materia y transformándola en objeto. Dicho esto, el mundo tiene un orden
y una forma ya que el sujeto se lo otorga para poder conocerlo. Asimilando todo lo
anterior, tanto Kant como la filosofía idealista alemana parten del sujeto para
comprender la realidad y no viceversa, siendo esta la ‘Revolución copernicana’ de la
historia del pensamiento filosófico.

3) A) Hegel intenta explicar la historia de la humanidad a través de la representación


de la dialéctica del amo y el esclavo. La historia comienza con el choque de deseos
entre los hombres, siendo el principal deseo de ambos obtener el reconocimiento
del otro. Lo destacable en esto es la diferenciación con los animales, ya que estos
desean cosas materiales mientras que el hombre desea el sometimiento del otro. Al
margen de esto, el punto es que se da una lucha a muerte por ese reconocimiento
hasta que llega un momento en que uno de los dos siente un temor muy fuerte a
morir, por lo cual se somete al otro a modo de recompensar el hecho de que lo deje
vivir.
Con todo esto, si bien el triunfador se convierte en un amo que vive lleno de ocio y
goce, surge un problema. Ahora el reconocimiento está dado en una relación
asimétrica, por lo que el amo no está siendo reconocido por un igual, sino que el
reconocimiento proviene de un ser inferior como el esclavo, lo cual genera cierta
incomodidad y descontento. Este esclavo es el que trabaja y aquí se da el punto
clave de la cuestión. Es cierto que está sometido, pero por otra parte tiene una
relación de creatividad con la naturaleza que le otorga libertad. Es decir, él es el que
trabaja la materia transformando la naturaleza y, por ende, él es el creador de las
cosas del mundo: él crea la cultura a través de su trabajo. Finalmente, se da una
paradoja ya que el esclavo es el que realiza la actividad propia del ser humano,
siendo él el que se humaniza y el amo el que se vuelve objeto.
Ahora bien, para explicar cómo utiliza Marx esta dialéctica primero hay que explicar
los tres momentos que tiene. El primero, el de la afirmación, se da cuando dos
conciencias enfrentadas no poseen una forma y un contenido desplegado. Es un
momento abstracto. El segundo, el de la negación, se da en el momento en que una
conciencia se somete a la otra. Ya deja de ser abstracto y va cosechando
información hasta tomar una forma, es decir, se va concretizando. Por último, en la
negación de la negación, se da la unidad y conciliación de ambas instancias en una
síntesis que es superadora. Es un momento totalmente concreto y nítido.
Dicho esto, Marx toma esta representación y se para a analizar la historia desde el
lado del esclavo hegeliano, es decir, desde el lugar de los que trabajan la materia,
construyen la cultura y escriben la historia. La diferencia es que ahora piensa desde
la cabeza de un nuevo sujeto histórico emergente del propio seno del capitalismo,
que es el proletariado industrial. Marx también busca explicar la historia a partir de
esta dialéctica, afirmando que “la historia de la humanidad es la historia de la lucha
de clases”. De esta forma, destaca que siempre hay una clase de explotadores que
somete a los explotados y se encarga de ilustrar la manera en la que la burguesía
oprime al proletariado. A su vez, le agrega el carácter histórico de transitoriedad al
modo de producción capitalista, asumiendo que llegará un momento en el que la
clase obrera negará a la burguesa a través de la acción política y se llegará -según
Marx- a una etapa superadora del feudalismo y capitalismo, que sintetice
positivamente ambos momentos. En pocas palabras, el comunismo sería la
negación de la negación.

B) Marx utiliza esta frase en el ‘El trabajo enajenado’ para retratar la nueva forma de
trabajo dada en el modo de producción capitalista. En principio y siguiendo la línea
de Hegel, el trabajo es definido como la objetivación del sujeto y la subjetivación del
objeto en la interacción que se da entre el hombre y la naturaleza. En otras
palabras, el producto del trabajo es la extensión del hombre en un objeto ya que la
cosa se espiritualiza a la vez que el sujeto se vuelve eso mismo que elaboró.
Ciertamente, el trabajo es la actividad distintiva del hombre respecto a los animales
y, de algún modo, lo humaniza. Es a través de él que el sujeto se siente humano y,
por ende, también es lo que le otorga su realización en tanto hombre.
Ahora bien, el problema de la enajenación de la cual habla Marx se produce a partir
de la falta de reconocimiento del sujeto con el objeto que produce, al que ve como
un algo ajeno e independiente de él. Esto se ve directamente relacionado con el
contexto histórico en el que se produce el surgimiento del capitalismo ya que los
siervos son despojados de sus medios de producción y a su vez, se da una ruptura
en la praxis del trabajo, es decir, los obreros dejan de tener las herramientas
necesarias y el poder de decisión sobre lo que fabrican, por lo cual pierden noción
de qué es lo que están elaborando. A raíz de esto, se da un efecto contrario a la
satisfacción del sujeto: lo que Marx denomina “la desrealización del trabajador”. El
obrero no se siente pleno en el ambiente laboral, por el contrario, se ve obligado a
hacer trabajos que demandan mucho esfuerzo. Lejano a su voluntad, se ve
sometido a cumplir con estas tareas con el fin de satisfacer sus necesidades fuera
del trabajo. Y aquí está el punto clave de la frase, el hombre se somete en la
actividad que lo humaniza y enfoca la satisfacción en actividades propias de
cualquier animal, como lo es comer o engendrar. Ya que la actividad laboral es un
lugar de sacrificio, se busca canalizar el placer por fuera de ella.
Por otro lado, Arendt fragmenta la actividad humana en tres partes: labor, trabajo y
acción. La primera, que puede ser identificada con el trabajo en el capitalismo según
la versión marxista, se basa en una tarea prácticamente animal cuyo fin es la
reproducción de la especie humana. Esto quiere decir que se hacen esfuerzos
repetitivos en tareas específicas que sirven para poder continuar la vida biológica y,
por tanto, para dar lugar a las otras actividades propiamente humanas. Son
realizadas y consumidas en el mismo acto, es decir, tienen una durabilidad efímera.
Distinto es al trabajo, donde en este caso sí hay un carácter humano y creativo, ya
que el mismo consiste en la creación de cosas durables, es decir, de objetos que
constituyen un mundo utilitarista como pueden ser objetos de uso cotidiano. En esta
instancia, el hombre se distancia de la naturaleza para ejercer un control y dominio
sobre ella. Dicho esto, también hay que destacar que lo propio del homo faber es
llevar la idea a la práctica, lo que se conoce en términos griegos como póiesis. En
este punto, se utiliza la racionalización medio/fin, en donde para la realización del
trabajo se emplea cualquier medio necesario para lograr el llevarlo a cabo la idea
que se tiene en la cabeza. Partiendo de esto, incluso la violencia puede ser un
recurso válido para concretar esa idea. Y esta es la crítica que hace sobre Marx: él
piensa con la cabeza de un trabajador y, además, confunde los términos praxis
(vinculado a la labor) y póiesis (vinculado al trabajo). En pocas palabras, la idea del
filósofo es concretar la revolución del proletariado y al no importar los medios para
llevar adelante ese fin, no hay forma de que eso no termine en un genocidio, lo cual
según Arendt políticamente es una aberración.
Finalmente, la filósofa alemana considera a la acción como la actividad propiamente
humana, por lo cual también se podría decir que hay otro punto de disidencia con
Marx. El accionar es, según la autora, empezar algo nuevo o poner en movimiento
una cosa. La acción está dada en el sujeto actuante en una actividad cuya finalidad
es el expresar la personalidad de alguien. Pero, la particularidad que tiene es que
uno actúa y habla con otros y de aquí proviene la idea de pluralidad, que consiste en
interactuar en un mundo con otros sujetos que también son libres y por ende
influyen en la vida propia. Además, otra característica de la acción es su condición
de no-retorno. Es decir, se sabe por dónde se empieza, pero no dónde finaliza. La
máxima cristalización de esto está dada en el nacimiento. En otras palabras, es
irreversible y en tanto irreversible se deben tener -según la filósofa- dos
capacidades: la de prometer, para indicar hacia dónde va orientada la intención de
una acción; y la de perdonar, para ser contemplativo con el desenlace de esa misma
acción.

4) Kant ve en los principios de la Revolución francesa un ideal de Estado al cual se


debía aspirar. Nota en ese movimiento la posibilidad de expandir la ilustración por
toda Europa, es decir, era la oportunidad de materializar en un régimen político su
modelo perfecto de sociedad. Dicho por sus propias palabras, podía ser la salida del
hombre de la minoría de edad, que “es la capacidad de servirse del propio
entendimiento”.
Ahora bien, todo esto ya había sido plasmado por el autor en “Teoría y praxis”. Kant
expuso su ideal de estado que está basado en el derecho, al que considera como
“la limitación de la libertad de cada uno a la condición de su concordancia con la
libertad de todos”. Esto quiere decir que el Estado debe ser un lugar de hombres
libres que está regido por leyes coactivas porque la razón así lo dicta. Ahora bien, al
margen de esto, el estado kantiano propio tiene tres principios fundamentales: la
libertad de cada miembro de la sociedad, en cuanto a hombre; la igualdad de éste
con cualquier otro, en cuanto a súbdito; y la independencia de cada miembro de una
comunidad, en cuanto a ciudadano. La primera, hace referencia a que la libertad
individual propia puede convivir con las libertades individuales de los otros si se
hace bajo una ley universal que todos obedezcan. No debe ser un gobierno
benevolente, por el contrario, tiene que ser uno patriótico ya que es la única forma
en la que, según Kant, “cada uno dentro del Estado considera a la comunidad como
un seno materno”. En este caso el modo de pensar en el que cada uno se considera
autorizado para preservar sus derechos mediante leyes de la voluntad común. Por
otro lado, la segunda, hace referencia a que todos son iguales ante la ley. Es decir,
ninguno puede coaccionar al otro si no lo hace mediante la ley pública, ya que todos
se encuentran por debajo del Jefe de Estado jerárquicamente hablando. Por otra
parte, no puede haber privilegios para nadie y tampoco competencia desleal debido
a que todos se encuentran en igualdad de acción. Por último, la independencia en
cuanto a ciudadano refiere a la independencia en cuanto a colegislador, es decir,
solamente podrán legislar sobre los demás quienes estén capacitados para hacerlo.
En otras palabras, los que sean ilustrados que puedan hacer uso de su razón.
Además, cabe destacar que los que legislen deben expresar en una ley un acto de
voluntad pública que no cometa injusticias contra ningún componente del pueblo.
Por ello ninguna voluntad individual puede legislar sobre una comunidad, porque
nadie dictaría leyes que lo perjudicaran. A raíz de esto emerge la ley fundamental
llamada ‘contrato originario’, que no permite de ninguna manera lo que podría
representar un régimen monárquico. Por último, establece una serie de criterios que
identifican quién es ciudadano y quién no, afirmando que debe ser aceptado por
unanimidad debido a que es el fundamento supremo para el establecimiento de una
constitución civil.
En contrapartida, Marx no considera que los principios de la Revolución francesa
sean los que vayan a emancipar a la humanidad, ni tampoco que lo es el Estado
kantiano. Por el contrario, cree que es una ficción el hecho de que todos tenemos
los mismos derechos ya que en la cotidianidad lo que reinan son las relaciones de
dominación mayoritariamente económicas. Representa muy bien esto en el
judaísmo, siendo este un pueblo huésped que se encuentra alojado en una nación
externa sin ser parte de la comunidad, pero con un poder económico muy
importante y a sabiendas de que al fin y al cabo, eso es el verdadero poder en un
sistema capitalista.
Por otro lado, en la Revolución francesa se dictan los derechos del ciudadano y del
ser humano. Marx piensa a estos como el derecho individual burgués que protege
las “atrocidades” que se puedan cometer sobre el individuo, siendo entonces el
Estado un defensor del mismo. Lo que quiere reflejar el autor en este punto es que
se pone al individuo sobre el colectivo, protegiendo a las minorías y sometiendo a
las mayorías. En síntesis, el Estado se somete al individuo.
Finalmente, Marx invierte los valores de la Revolución y saca a relucir su lado
negativo. En el caso de la libertad, la considera como la relación negativa del
hombre con otro hombre, es una disociación que lleva a la competencia. Siguiendo
por la propiedad, asegura que es el derecho a hacer uso arbitrario y no comunitario
de la misma. Cree que contrapone al individuo con la comunidad con el Estado
garantizando la no-introducción. Continúa con la idea de igualdad, afirmando que la
misma nunca es material y que la política es ficticia. Y finaliza con la seguridad, que
es el aseguramiento del egoísmo individual. De esta manera, critica rotundamente a
todo lo que fue la Revolución ya que considera que hace una apología del individuo.
Para Marx, la ruptura del dualismo individuo/comunidad o Estado/sociedad civil es lo
que llevará a la emancipación humana.

Bibliografía:

Immanuel Kant, “Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y otros escritos
sobre Filosofía de la Historia”. Traducción de Concha Roldán Panadero y Roberto
Rodríguez Aramayo. Tercera edición. Editorial Tecnos, Madrid, 2006.

Immanuel Kant, “¿Qué es la ilustración?”, Buenos Aires, Prometeo 2010

Immanuel Kant, “Teoría y práctica”, Buenos Aires, Tecnos, traducción de Palacios. 2010

Hannah Arendt,La condición humana”. Buenos Aires, Paidós, 2003

Adolfo P. Carpio. “Principios de filosofía” Buenos aires, Paidós 2006

Maria Jose Rossi y Adrián Bertorello (compiladores) Relecturas, claves hermenéuticas


para la comprensión de textos filosóficos, Buenos Aires, EUDEBA 2013

Mario Caimi, Prólogo: “Crítica de la razón pura.” Buenos aires, Colihue 2007
Karl Marx. Manuscritos Económicos y filosóficos de 1844 “Manuscritos del trabajo
enajenado”

Hegel, “Fenomenología del espíritu” 1807

Horacio Tarcus. “Antología. Karl Marx, selección e instrucción”, Buenos Aires, Siglo XXI
2006

Karl Marx, “Sobre la cuestión judía” 1844

https://revistaedm.com/verNotaRevistaTeorica/351/sobre-marxismo-y-la-cuestion-judia

http://republicadelosiguales.blogspot.com/2015/07/kant-y-la-revolucion-francesa.html

https://tbpd.wordpress.com/2011/04/28/kant-y-la-revolucion-francesa/

https://www.boulesis.com/glosario/entendimiento-en-immanuel-kant

https://www.apuntes-selectividad.com/filosofia-y-etica/kant-ante-el-racionalismo-y-el-
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https://entenderelmundo.com/2018/05/11/la-sintesis-kantiana-entre-racionalismo-y-
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https://filosofia.laguia2000.com/el-idealismo/la-dialectica-del-amo-y-el-esclavo

http://www.in.uib.cat/pags/volumenes/vol2_num2/riera/politica.html