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LA SOCIEDAD EN EL 900 (III)

TRANSGRESIONES…

El novecientos, […] fue la época de los grandes “escándalos”, es decir, de las intimidades que se hacían publicas, por lo
general a raíz de la muerte, revelando el cambio que estaba sacudiendo a la antigua “aldea”. La mujer los protagonizó. En
parte porque todo lo insólito que ella hiciera resultaba escandaloso a los ojos de nuestra sociedad puritana.
Irma Avegno era una soltera de “edad madura”, hija del diputado Emilio Avegno. Pertenecía a la más encumbrada y rica
sociedad montevideana, viviendo con su familia en un chalet sobre la Rambla de Pocitos.
De carácter independiente, generosa con los humildes, se convirtió también en una mujer de negocios. Obtuvo dinero de
los bancos, de sus parientes ricos y de respetables profesionales, utilizando su brillante inteligencia, falsificando de vez en
cuando la firma de su rica e íntima amiga, Eulalia Rubio, y prometiendo altísimas tasas de interés para la época -40%
anual-. Con esas sumas fue mujer de empresa, compradora y vendedora de tierras, estanciero, dueña de un stud en
Maroñas. Envuelta en la vorágine del lujo y los vencimientos que pagaba adquiriendo nuevas deudas, la caída sobrevino.
El lunes 9 de junio de 1913 estalló el escándalo en la prensa. Titulares a toda pagina en los diarios capitalinos daban
cuenta de “Una señora de nuestra alta sociedad acusada de estafas y falsificaciones. Desaparecen más de un millón y
medio de pesos. Bancos y capitalistas victimas del engaño. La autora de esos delitos desaparece de Montevideo y se teme
haya atentado contra su vida. El Ministro de Relaciones Exteriores pierde medio millón de pesos. Las instituciones
bancarias $400.000. . Intervención del juez de Instrucción y del fiscal del crimen”.
En la noche del 6 de junio, Irma Avegno se embarco hacia Buenos Aires, luego de escribir varias cartas confesando sus
delitos. El día 12 de suicido de un balazo, su cuerpo fue hallado en una chacra cerca del Hospital de Lomas de Zamora.
De inmediato la prensa la transformo en heroína y victima. Había revelado coraje y ¿acaso no eran más culpables los
usureros que le dieron dinero esperando tasas de “agiotaje”?
Cuando se trajo su cuerpo a Montevideo, el entierro fue apoteótico, “Mas de 50.000 personas”-exageración del cronista
sin duda- la acompañaron hasta el Cementerio Central. Hubo oradores que la enaltecieron.
Haya sido lo que haya sido, Irma Avegno se convirtió en un símbolo de la liberación femenina. Los diarios argentinos y
uruguayos le atribuyeron una carta de despedida –sin duda falsa- que era todo un manifiesto:
“Muy superior debe ser la mujer con relación al hombre cuando lo maneja a su albedrío y lo constituye en mero
proveedor de oro para que ella satisfaga caprichos de su vanidad (…). La mujer con fortuna no debería esclavizarse. La
teoría del amor es más que suficiente –para la que no haya nacido viciosa- para optar siempre por la castidad. Quien toma
en serio al hombre, refleja enfermedad de espíritu. La vida es un pasaje de gloria para quien sabe disfrutarla penetrando
en el axioma: El prójimo soy yo”.

Al año siguiente, en 1914, la poetisa Delmira Agustini protagonizó el segundo escándalo femenino del novecientos.
El matrimonio Agustini-Murtfeld era rico, poseyendo casa en el Centro de Montevideo y quinta en Sayago. Conocía los
secretos “monstruosos” de la anticoncepción y solo tuvo dos hijos. Uno de ellos, Delmira, nacida en 1886, pasó su
infancia y adolescencia sin concurrir jamás a la escuela, educada y dominada por su madre. En su cuarto de niña,
adornado con muñecas, escribió poesías eróticas. A los 21 años editó su primer libro. A los 22 inició un noviazgo que
duró 5 años con Enrique Job Reyes, joven rematador de ganado del interior. Esperó casi hasta los 27 para contraer enlace.
El matrimonio fue un fracaso: duró un mes y 23 días. Ella inició el trámite de divorcio y mientras esperaba la sentencia,
siguió entrevistándose furtivamente con su esposo en una pieza que éste alquiló en una casa de la calle Andes y
Canelones. El 6 de julio de 1914, Enrique Job Reyes la mató en esa habitación y luego se suicidó.
[…] Delmira Agustini se sintió oprimida por el puritanismo del ambiente montevideano. Deseó hacer su destino: fue ella
la que quiso entregarse a su novio por dos veces, rechazándola éste; fue ella la que abandonó el domicilio conyugal e
inició la demanda de divorcio, es cierto que refugiándose de inmediato en la casa de sus padres; fue ella la primera mujer
que entró en el campo literario, exponiendo un erotismo velado por la belleza de la forma.
Una frase revela su feminismo. La futilidad misma del deseo expresado prueba lo largo del camino que se debía y quería
recorrer: “Si estuviera en Europa, tendría derecho de sentarme sola en la terraza de un café, sin que la mitad de la ciudad
gritara escandalizada”.
José Pedro Barrán y Benjamin Nahum.
Batlle, los estancieros y el Imperio Británico. Tomo I.
Ed. Banda Oriental, Montevideo. Pág. 88-96.

ACTIVIDADES.
∼ Busca información sobre Irma Avegno y Delmira Agustini.
∼ ¿Qué aspectos de sus historias rompen con el ideal femenino del 900?
∼ Estas mujeres fueron protagonistas del movimiento feminista uruguaya si bien no participaron del mismo. ¿Por
qué crees que se las identifica con este movimiento?
∼ ¿Por qué Delmira Agustini era considerada un símbolo de belleza femenina?
∼ Busca una imagen de Delmira Agustini. ¿En la actualidad con qué aspectos se identifica la belleza femenina?
∼ ¿Qué opinión te merecen ambas historias?