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CONEXIONES INTERHEMISFERICAS

1. Especialización hemisférica
El cerebro está dividido en dos hemisferios unidos por medio de las fibras
comisurales. Dichos hemisferios difieren en algunas características anatómicas
importantes, lo que está relacionado con las diferentes propiedades funcionales
que presenta.
1.1. Hemisferio Derecho
Puede producir sólo el lenguaje más simple y los números, para contestar
preguntas, este hemisferio debe recurrir a
respuestas no verbales, como señalar los
objetos. Es especialmente bueno en
las destrezas perceptuales: reconocer
patrones, rostros y melodías;
armar rompecabezas, hacer un dibujo,
expresar las emociones y a identificar las
que otros sienten, es estructuralmente más
amorfo, responder mejor ante estímulos sensoriales, emocionales, de
orientación espacial y para respuestas intuitivas, en las que son esenciales
el reconocimiento y la asociación, con procesamiento simultáneo de la
información.
Resulta que la sociedad en la que vivimos nos marca para no utilizar muy
frecuentemente el hemisferio derecho, dando como resultado un rezago de
este, por supuesto que sigue ejerciendo sus funciones video espaciales,
pero no tanto las emocionales, creativas y holísticas.

1.2. Hemisferio Izquierdo


Se utiliza para el lenguaje (hablar, escribir, entender). Además, es superior
en matemáticas, en determinar el tiempo y el ritmo, en coordinar el orden
de movimientos complejos, como los necesarios para hablar, también
interviene en el análisis (dividir la información en partes), el procesar
secuencialmente (por orden, un elemento tras otro).
Suele decirse que el hemisferio izquierdo, estructurado en áreas con
funciones relativamente bien delimitadas,
es mejor en tareas intelectuales, racionales,
verbales, para el procesamiento analítico o
matemáticas.

Las habilidades que desarrollamos en la


escuela están encaminadas a crear un
sistema lógico y racional basado en las
ciencias, las matemáticas, etc. Esto genera
que nuestro cerebro se desarrolle mejor en un solo hemisferio: El
izquierdo.

1.3. Asimetría Cerebral


Tanto en el humano moderno como en los diferentes homínidos que
componen su línea evolutiva se han podido constatar la existencia de una
serie de diferencias anatómicas entre los dos lóbulos que lo conforman.
Igualmente, es conocido que las funciones cognitivas que van a regular
nuestra conducta presenten patrones de activación cerebral en diversos
lugares de la corteza cerebral, repartiéndose entre ambos hemisferios
cerebrales. La complejidad de nuestra evolución neurológica nos ha
llevado a la existencia de dos hemisferios cerebrales que funcionan en
algunos aspectos de una misma función cognitiva (p. e. lenguaje,
autoconciencia, simbolismo, etc.) con cierta autonomía uno de otro, si bien
ambas partes están muy interrelacionadas por infinidad de fibras
nerviosas que componen el llamado cuerpo calloso. Esta comunicación
neurológica es la que permite que nuestro cerebro actúe como una única
unidad funcional, pero que cuando por razones médicas se secciona se
producen reacciones conductuales paradójicas, como si actuasen a la vez
dos cerebros independientes.
En esta entrada vamos a ver los tipos de asimetrías que presenta nuestro
cerebro, así como se pudieron formar. Lo primero es indicar que existen
dos grupos de asimetrías diferentes, según sea el aspecto que queramos
resaltar. Me refiero a las asimetrías anatómicas y a las funcionales.
1.3.1. Asimetría anatómica.
Entre los dos hemisferios cerebrales se han encontrado diversas
diferencias en su forma y tamaño, que se ha asociado con el desarrollo
cognoscitivo humano (Holloway, 1995, 1996). Conocemos varias
diferencias entre los hemisferios (Portellano, 1992):
- El hemisferio derecho es ligeramente mayor que el izquierdo,
extendiéndose más hacia el polo frontal, mientras que el izquierdo se
extiende más hacia el polo occipital. Es lo que se denomina el patrón
petalial.
- El lóbulo frontal derecho es a menudo más grueso que el izquierdo.
- La asimetría más notable de la corteza corresponde a la superficie
superior del lóbulo temporal, en la que el área denominada
como planun temporal, es de mayor amplitud en el lado izquierdo en
un 65% de los cerebros estudiados, mientras que sólo un 11%
correspondían al caso en que esta área era mayor en el lóbulo derecho.
Es importante señalar que esta zona cortical es parte del área de
Wernicke, lo cual sugiere una cierta relación con el predominio
lingüístico del lado izquierdo.
- Existen otras diferencias como la distinta pendiente de la cisura de
Silvio, que define el borde superior del lóbulo temporal, más
pronunciada en el lado derecho (Geschwind, 1996).

La mejor manera de comprobar las diversas asimetrías cerebrales, se


basa en el uso de la Tomografía axial computarizada (TAC), viéndose
de esta manera como en las personas que se valen preferentemente de
la mano derecha, el lóbulo frontal derecho suele ser más amplio que el
izquierdo, pero los lóbulos parietales y occipital izquierdos son
mayores que los del lado derecho. (Geschwind, 1996). Sin embargo,
dada la importante variabilidad que existe entre las medidas
neurológicas de las poblaciones humanas (tamaño, volumen, grosor,
etc.), la anatomía poco puede decir sobre su actuación funcional, salvo
corroborar algunas de las diferencias funcionales como ya vimos en el
caso del planun temporal.
1.3.2. Asimetría funcional
En la visión funcional existe una asimetría especialmente importante,
se trata de la asimetría funcional. Corresponde con el proceso de
especificación de funciones cognitivas en un hemisferio cerebral
determinado. También se especifica como el predominio del control
funcional de un hemisferio sobre un lado del cuerpo o parte del mismo
(mano, pie ojo, oído, etc.). Se sabe que cada hemisferio tiene
localizadas funciones específicas o partes de las mismas (lenguaje,
escritura, valoraciones espaciales, etc.), que se localizan en áreas más
o menos concretas durante el desarrollo (Lenneberg, 1967). Pero hay
que tener en cuenta que no existe dominancia absoluta para ninguna
función, ya que siempre están implicados los dos hemisferios
cerebrales en la materialización de cualquier proceso mental. La
asimetría cerebral debe de ser considerada en términos de grados
(Benedet, 1986). Incluso la función del lenguaje, tan característica del
hemisferio izquierdo, requiere del uso del derecho para su correcta
vehiculación en las facetas de creatividad literaria, entonación y la
propia fluidez verbal (Portellano, 1992).
En el proceso de lateralización no está claro si en el nacimiento existe
alguna preferencia, aunque en este momento podemos apreciar en la
mayoría de los recién nacidos una disposición más marcada en el uso
de la mano derecha, confirmándose a los trece meses la preferencia del
uso de la mano derecha en las actividades en las que pueden utilizarse
ambas. Su desarrollo continúa hasta aproximadamente los catorce
años, coincidiendo con el final del desarrollo cerebral (Jacobson, 1975;
Lenneberg, 1967), aunque no todos los autores estén de acuerdo, pues
algunos opinan que se termina antes de esta edad (Bradshaw, 1989).
Un importante problema consiste en saber si esta localización de
propiedades cognitivas es equipotencial al nacer (Gazzaniga, 1970;
Lenneberg, 1967; Zangwill, 1960) o si en el nacimiento tenemos ya
diferencias neurológicas que faciliten su ubicación topográfica,
desarrollándose en función de los estímulos a lo que esté sometido
(Annet, 1973; Dennis y Whitaker, 1976). De todas maneras, parece
que debe existir cierto gradiente innato definido como la existencia de
un proceso de maduración diferenciado en ambos hemisferios que
actúe a favor de uno u otro, en función de la naturaleza de los procesos
cognitivos que se vean implicados (Bub y Whitaker, 1980; Geschwind
y Galaburda, 1984; Kandel et al. 1997).
Pero la evolución y su particular forma de realización a través de
millones de años nos pueden dar alguna clave sobre la producción de
estos procesos. Sabemos que algunas áreas del cerebro adquieren una
función determinada gracias a la convergencia sobre la misma de dos
o más proyecciones de modalidades sensoriales
diferentes (Geschwind, 1965), y que tal fenómeno se produce siempre
en función de la cualidad de los estímulos que recibe dicha área
cortical (Gazzaniga, 1998). La consecuencia funcional de estas
asimetrías anatómicas se corresponde con la lateralización. En este
contexto, entran en juego otras importantísimas características
neuronales que, como es lógico, actuarían en conjunto en la
producción del asentamiento definitivo de las funciones cognitivas.
Me refiero a la gran y duradera inmadurez neurológica humana,
la plasticidad de nuestro sistema nervioso y la constante influencia
del medio ambiente sobre el cerebro.
Durante la evolución cerebral, tanto filogenética (evolución de
especies) como ontogenética (desarrollo embrionario), las áreas
corticales se van a estructurar de forma predeterminada (evolución del
cerebro), con unas características histológicas, anatómicas y
funcionales que van a dar lugar a las funciones cognitivas humanas.
Las áreas del córtex cerebral parecen ser específicas de cada especie,
y un fiel reflejo del número de neuronas corticales, las cuales
inicialmente pueden ser identificadas por tener una equipotencialidad
funcional, aunque después se produzca una diferenciación del córtex,
formando los diferentes tipos de áreas citoarquitectónicas. Tal
reestructuración se debe a tres elementos básicos (Rakic, 1995):
- La presencia de células no comprometidas con el desarrollo de la
corteza cerebral (células griales).
- Las aferencias nerviosas o entradas procedentes de los núcleos
del Tálamo (núcleos de neuronas situados internamente) que, a su
vez, están conectadas a receptores sensoriales externos (los 5
sentidos). En estos núcleos se sitúan las neuronas intermedias, que
conectan los nervios periféricos con la corteza cerebral,
transmitiendo las sensaciones corporales exteriores e interiores al
cerebro.
- Las conexiones con áreas del mismo hemisferio o del
contralateral.
Estas aferencias, al actuar de forma sinérgica, van configurando
funcionalmente las áreas citoarquitectónicas, creando así
un protomapa cortical (representación topográfica inicial de los
diferentes tipos de enervación, sensitiva o motora, de las diferentes
estructuras corporales) con un carácter maleable, debido a su
situación embrionaria. Esta hipótesis es muy atractiva, pues en ella
las aferencias externas que llegan al córtex, juegan un papel muy
importante en la formación del volumen y carácter de las
primitivas áreas citoarquitectónicas (Del Abril et al. 1998;
Flórez, et al. 1999; Maxwell Cowan, 1979; Rakic, 1988 y 1995).
Al nacer este protomapa se iría modificando y estructurándose en
función de las aferencias externas que vaya recibiendo del medio
ambiente. Así, su definitiva configuración, en uno o los dos
hemisferios cerebrales, depende de las características sensoriales
(estímulos exteriores) que reciba. Su gran plasticidad e inmadurez
humana van a permitir estos procesos biológicos-culturales. En la
próxima entrada hablaré sobre la plasticidad humana, pues es un
componente neurológico de vital importancia.

2. Comunicación Interhemisférica
Una característica distintiva de la función cerebral humana es su lateralización y
su especialización, las cuales necesitan un sistema eficiente de comunicación
interhemisférica, pues ningún otro mamífero posee un grado de localización
observado en el humano, y que solo el cerebro humano tiene las capacidades
intelectuales y computacionales necesarias para estudiar como los sistemas
neuronales genera y responden a las demandas internas del ambiente.
A simple viste el cerebro anatómico parece sumamente simétrico, pero un análisis
más cuidadoso revela “torsión hemisférica típica levógira”, lo cual se refleja en
que la región parietooccipital izquierda es más ancha y se extiende más
posteriormente que la derecha, en tanto que el lado derecho del lóbulo frontal es
más largo que el izquierdo y se extiende más anteriormente. Esta diferencia se
llama “petalia”. Ambos lados se interconectan por haces de fibras, y se debe
asumir que estos juega un papel en especializaciones del comportamiento que se
reflejan en la lateralidad del comportamiento.
Respecto del flujo sanguíneo cerebral hay que destacar que es mayor en el lado
derecho que en el izquierdo de los infantes, asimismo, el dominio parietal
izquierdo aparece aproximadamente a la edad de 2.5 años y coincide con el
establecimiento del dominio de la mano derecha y habilidades motoras avanzadas,
dominio que cambia de derecha a izquierda durante el tercer año de vida.
Se ha reconocido que el habla se encuentra en el hemisferio izquierdo (dominante)
y que el hemisferio derecho está especializado en funciones emocionales y
visoespaciales que son importantes en la supervivencia de las especies.
En tanto, las vías norepinefrínicas y serotoninergicas se proyectan con más
intensidad al hemisferio derecho.

2.1. Cuerpo calloso


El cuerpo calloso es más grande en el humano que en cualquier otro
mamífero. Es una placa gruesa y ancha de fibras que interconectan
recíprocamente amplias regiones de los lóbulos correspondientes de la
corteza del lado izquierdo y derecho.
Las fibras del cuerpo calloso forman el piso de la fisura cerebral
longitudinal, constituyen la mayor parte del techo del ventrículo lateral y
se abren en abanico en una radiación calloso masiva mientras se
distribuyen a varias regiones corticales.
Esta estructura se encuentra en la línea media del cerebro, situándose en
la cisura interhemisférica y estando en su mayor parte oculta a la
observación externa al ser parcialmente tapada por la corteza. Tiene forma
de hoja o de coma, poseyendo diferentes partes que conectan entre sí partes
diferenciadas del cerebro.
Se desarrolla fundamentalmente durante el periodo prenatal siguiendo un
patrón antero-posterior.
Aproximadamente a las ocho semanas después de la concepción se forma
la curvatura anterior o rodilla, seguida por el cuerpo y luego la parte
posterior o esplenio.
Aunque al momento del nacimiento están presentes todas las fibras, la
milinización continúa durante la niñez, e incluso permanece en etapas de
desarrollo más avanzadas.

2.1.1. Partes del cuerpo calloso


Si bien se considera el cuerpo calloso una única estructura, se ha
dividido tradicionalmente en varias partes. Concretamente, el
cuerpo calloso se podría dividir en las siguientes cuatro secciones.

● PICO O ROSTRUM
Situada en la parte frontal inferior del cuerpo calloso, se trata
de la parte más anterior de esta estructura. Nace de la lámina
terminal y está conectado con el quiasma óptico.

● GENU O RODILLA
Se trata de la parte del cuerpo calloso que se curva hacia el
interior del cerebro, dirigiéndose antes hacia los lóbulos
frontales para formar en fórceps menor. Las fibras de esta parte
del cuerpo calloso conectan las cortezas prefrontales de los dos
hemisferios, permitiendo que se integren sus informaciones.

● CUERPO
Posteriormente al genu o rodilla, se encuentra el cuerpo, que
termina engrosándose en su parte posterior. Se conecta con el
septum y el trígono, siendo este a su vez una importante
estructura de conexión entre regiones del cerebro.como el
tálamo, el hipocampo y otras zonas del sistema límbico.

● ESPLENIO O RODETE
La parte más posterior y final del cuerpo calloso está formada
por las fibras de las que constan terminan asociándose a otras
fibras de proyección y asociativas. Se conecta con el lóbulo
occipital para formar el fórceps mayor, y también se vincula al
ventrículo lateral hasta el punto de formar una de sus paredes
inferiores. También conecta con la glándula pineal y la
comisura habenular (que conecta los núcleos habenulares de
ambos hemisferios).
2.1.2. DESARROLLO DEL CUERPO CALLOSO:
0 – 1 año:

1 – 4 años:
4 – 7 años:

2.1.3. FUNCIONES DE ESTA PARTE DEL CEREBRO


● La principal función del cuerpo calloso es la de transmitir la
información de un hemisferio a otro, permitiendo la comunicación
interhemisférica. De este modo el hecho de que la función de cada
uno de los hemisferios sea en parte diferente no impide que puedan
actuar como un todo integrado, permitiendo la ejecución precisa
de los diferentes procesos y actuaciones que lleva a cabo el ser
humano.
● En este sentido también tiene vinculación con el aprendizaje y el
procesamiento de la información, al unir y ejercer de enlace entre
los diferentes núcleos cerebrales. Por otro lado, si por ejemplo una
parte de un hemisferio cerebral queda lesionada, gracias al cuerpo
calloso el hemisferio opuesto puede ocuparse de esas funciones
que quedan desatendidas.
● Además, algunos estudios manifiestan que al margen de esta
función el cuerpo calloso también influye en la visión,
concretamente en el movimiento ocular, al ser transmitida a través
de él la información sobre los músculos del ojo. Es natural, ya que
en los movimientos oculares es crucial la coordinación entre los
dos hemicuerpos, en este caso de los ojos.
● Mantenimiento del equilibrio entre la atención y la excitación.
● Localización táctil: Esta estructura, transfiere la información táctil
entre los hemisferios cerebrales.

2.2. Comisura anterior


Es un haz de fibras nerviosas que conecta los dos lóbulos temporales de
los hemisferios cerebrales a través del línea media. Se encuentra frontal a
las columnas del fórnix.
Esta comisura consiste en dos divisiones indistinguibles, una pequeña
división anterior que interconecta estructuras olfatorias en cualquiera de
los lados y una larga división posterior que conecta las regiones e
infratemporal.
Las fibras de la comisura anterior conectan los dos hemisferios cerebrales
y pueden ser localizadas laterales y posteriores en ambos lados bajo
el cuerpo estriado en el lóbulo temporal
Su rol sigue sin resolverse (Zaidel, 1995), pero se sabe que el estrés
prenatal en ratas interrumpe la diferenciación y el comportamiento sexual,
debido a que en estos animales la división anterior de la comisura anterior
es sexualmente dimórfica y, por ende dicho estrés elimina la diferencia
macho-hembra. (Jones, 1997). El número de axones en la comisura
anterior es 17% mayor en ratones con ausencia hereditaria del cuerpo
calloso; sin embargo, las regiones del cerebro asistidas por los axones
siguen siendo iguales. Se ha especulado que la comisura anterior más larga
observada en varones proporciona mejor intercomunicación entre dos
núcleos amigdaloides y predispone a las hembras a ser más inteligentes
emocionalmente y positivamente. (Josep,1993). Así también algunos
investigadores postulan que está implicada en funciones que varían desde
la percepción del color hasta la atención. Un estudio apoya la teoría de la
percepción del color utilizando sujetos que nacieron sin cuerpo calloso
(agénesis callosa).

2.3. Comisura hipocampica


La comisura fornical o psalterium consiste en fibras que se originan en el
hipocampo y cruzan la línea media por debajo del esplenio del cuerpo
calloso. Es comisura interconecta al hipocampo de ambos lados y esta
pobremente desarrollada en el humano.

2.4. Comisura supraóptica


La pequeña comisura supraóptica es dorsal al quiasma óptico. Consiste en
vario hacer de fibras finas que cruza la línea media, incluyendo a la
comisura hipotalámica, la cual se abre en abanico en el área
preopticohipotalámica lateral. Un haz localizado ventralmente
(decusación supraóptica ventral) del puente en ascenso con asociación de
fibras fasciculadas longitudinales intermedias. Asimismo, un haz
localizado centralmente (decusación supraóptica dorsal) puede
interconectar partes de los ganglios basales. Papez (1937) creía que estas
decusaciones vinculaban el tálamo con el hipotálamo y sugirió que
jugaban un papel en las emociones y en la expresión emocional.

2.5. Comisura habernular


Se encuentra inmediatamente debajo de la pineal y es una pequeña
comisura cuyas fibras se originan desde la estría medular; algunas de estas
fibras enlazan la habénula con el colículo superior y otras dentro la
comisura habenular, interconectan la amígdala y el hipocampo de los
lados. Su función no es conocida.

2.6. Comisura posterior


La comisura posterior se encuentra en la unión del cerebro medio y
diencéfalo. Contiene fibras que unen los núcleos pretectales, así como las
fibras que interconectan núcleos de control oculomotor localizados en el
gris
periacueductual del mesencéfalo. Estas fibras son importantes en el reflejo
pupilar y en los movimientos de los párpados y en los oculares verticales.
3. Sindrome de desconexión interhemisferica
El cuerpo calloso es la gran comisura formada por las fibras mielinizadas que
conectan uno y otro hemisferio. Cuando el cuerpo calloso se lesiona o destruye
por un infarto, hemorragia o tumor, también tras procedimientos quirúrgicos, los
pacientes presentan curiosos defectos neurológicos. Los síndromes resultantes de
la lesión del cuerpo calloso se interpretan como debidos a la interrupción de la
comunicación entre uno y otro hemisferio, y reciben el nombre genérico de
síndromes de desconexión del cuerpo calloso. El defecto básico consiste en que
las áreas del lenguaje o motoras que deben comprender y ejecutar una orden no
reciben la adecuada información visual o sensitiva. En condiciones
experimentales se puede demostrar que cada hemisferio funciona con
independencia de la otra.
3.1. Síntomas generales
El conjunto de síntomas derivados de la interrupción de las comisuras cerebrales
que se caracteriza por presentar incapacidad para denominar estímulos, realizar
gestos y escribir con la mano izquierda. También puede haber incapacidad para
transferir movimientos de una mano a otra, realizar tareas construccionales con la
mano derecha y realizar cálculos o leer estímulos presentados en el campo visual
izquierdo.
3.2. Desconexiones entre hemisferios
3.2.1. Efectos conductuales de la desconexión

Hugo Liepmann puso en manifiesto de forma clara la importancia de las


conexiones interrumpias como factor subyacente a efectos del daño
cerebral. Puso de ejemplo a un paciente en concreto, lo cual se refirió a
una serie de desconexiones de la neocorteza que podría explicar la
conducta. Escribió un principio de la desconexión, particularmente en
torno a la idea de que ciertas apraxias podrían deberse a la desconexión.

Liepmann argumentó que, si un paciente recibía una orden verbal para que
utilizase la mano izquierda de una manera correcta, solo el hemisferio
izquierdo podría comprender dicha orden. Para mover la mano izquierda,
una señal tendría que dirigirse desde el hemisferio izquierdo a través del
cuerpo calloso hasta la región hemisférica derecha que controla los
movimientos de la mano izquierda como lo muestra en la imagen. La
interrupción de la parte del cuerpo calloso que conduce la orden del
hemisferio izquierdo al derecho debería desconectar la región motora del
hemisferio derecho de la orden. Por lo tanto, aunque el sujeto
comprendiera la orden, la mano izquierda no sería capaz de obedecerla.
Esta apraxia ocurriría en ausencia de una debilidad o incoordinación de la
mano izquierda como la que aparecería si hubiese una lesión en la corteza
motora del hemisferio derecho que controla el movimiento real de la mano
izquierda.

A. RESPUESTA NORMAL a una orden verbal de mover la mano


izquierda. La orden es procesada por la zona posterior del habla
(áreas 22,39 y 40) de la corteza del hemisferio izquierdo a través
del cuerpo calloso hacia la corteza motora (área 4) del hemisferio
derecho para mover la mano izquierda.

B. RESPUESTA APRAXICA. La línea dentada en el área callosa


indica la sección del cuerpo calloso. La orden verbal no tiene modo
de informar la corteza motora del hemisferio derecho de que
mueva la mano izquierda.
3.2.2. Signos debido a la desconexión del hemisferio derecho a las
funciones verbales del hemisferio izquierdo
● Pseudohemianopsia homónima izquierda
La hemianopsia homónima completa izquierda, es una alteración
caracterizada por una reducción de campo visual izquierdo, que
generan al paciente una gran dificultad en la apreciación del
espacio de los objetos que le rodean, creando un problema visual
de gran trascendencia para su vida cotidiana.
El ojo derecho pierde la mitad de la izquierda de su campo visual
y el ojo izquierdo también la mitad de la izquierdo o anomia en el
hemisferio visual izquierdo. El problema no está en los ojos sino
en el cerebro, concretamente en la zona de cerebro que nos permite
ver. Puede estar provocada por un ictus, un tumor o un
traumatismo en la zona occipital.

● Anomia táctil izquierda


El paciente no puede denominar verbalmente un objeto palpado
con la mano izquierda la explicación sería una desconexión entre
los sistemas perceptivos y semánticos del hemisferio derecho y los
sistemas léxicos del hemisferio izquierdo. Su denominación
errónea no impide que la mano izquierda pueda manipularlo
normalmente indicando claramente que el hemisferio derecho lo
reconoce. En este caso el sujeto no puede denominar los objetos
que palpa a ciegas paro puede reconocerlos e identificarlos
mediante el tacto de entre una serie de objetos. La lesión se localiza
por delante del esplenio del cuerpo calloso.

● Apraxia ideo motora unilateral izquierda


Caracterizada por una disociación existente entra la mala ejecución
del gesto a la orden verbal y su mejor realización por imitación, o
cuando se coloca en la mano izquierda del sujeto el objeto
adecuado. Se ve en lesiones por delante del esplenio.
Existe una disociación automático-voluntaria utilizando
normalmente los objetos y realizan sin errores los gestos de su
mano izquierda la falla mayor se evidencia a la imitación. Las
lesiones que entrañan una apraxia ideo motriz unilateral izquierda
afectan las fibras que viajan por la mitad anterior del cuerpo
calloso.
3.2.3. Signos debido a la desconexión del hemisferio izquierdo de
las funciones gnosopraxicas espaciales regidas por el
hemisferio derecho.
● Apraxia constructiva
Kleist (1913) Describió el caso de un paciente que mostraba
dificultades para copiar dibujos, a pesar de no presentar ningún
déficit visual ni motor.
Hans Strauss (1924) Fue el primero en describir propiamente la
apraxia constructiva.
Juntos consideraron que: Apraxia Constructiva era consecuencia
de una desconexión visuocinética que impediría una a adecuada
asociación entre la imagen visual de los objetos y la proyección
hacia los movimientos que deberían realizarse para la
construcción.
Apraxia constructiva se trata de la incapacidad de realizar
movimientos que estén relacionados o que busquen generar una
construcción de algún objeto, por ejemplo, un rompecabezas o
puzzles.
El paciente que sufre de este tipo de apraxia, inhabilita a la persona
de poder armar, construir o ensamblar cualquier objeto que se
proponga o tenga que armar, además, esta enfermedad, no solo
afecta la capacidad de construcción, si no también se encuentran
dificultades en la producción de dibujos o imágenes a lápiz o
colores, incluso copiarlos correctamente se les hace imposible.
● Síndrome de la mano alineada.
El hemisferio izquierdo, que tiene la capacidad del habla y el
lenguaje, puede manifestar esta consciencia en forma de palabras.
Por ejemplo sometido a sección cerebral es capaz de comunicar las
palabras o imágenes que aparecen en su campo visual derecho.
Aunque el hemisferio derecho no puede producir verbales de los
objetos apreciados en el campo visual izquierdo, el paciente es
capaz de escoger cl objeto correcto señalándolo con la mano
izquierda, aunque al mismo afirma no tener un conocimiento
consciente del mismo. En términos del hemisferio izquierdo (con
capacidad para el habla), el hemisferio derecho presenta un
conocimiento visual sin consciencia o de visión a ciegas
(blindsight). En ocasiones, la mano izquierda del paciente parece
funcionar siguiendo un orden distinto del de la mano derecha: así,
un paciente sometido a sección cerebral es capaz de seleccionar
con la mano derecha una prenda de vestir en el perchero, mientras
que con la mano izquierda la devuelve o bien escoge otra prenda o
más atrevida. Esta rivalidad de la mano izquierda con la mano
derecha se denomina síndrome de la mano ajena, y constituye un
sorprendente ejemplo de la separación de la consciencia de
divididos (Gazzaniga, 1998). Los síndromes del cuerpo calloso,
incluido el síndrome de la mano ajena, también se han descrito en
pacientes con accidentes vasculares cerebrales que afectan a esta
estructura (Chan y Ross, 1997).
Las manifestaciones clínicas del síndrome de la mano alienada
son:
● Sensación de extrañeza de la extremidad afectada
● La persona no la siente como propia.
● A menudo el paciente no es consciente de lo que su mano
realiza hasta que llama su atención.
● La mano tiene una actividad motora que se percibe
como involuntaria.
● Personificación de la mano afectada: el paciente puede
llegar a creer que su mano pertenece a una tercera persona
o que se encuentra “poseído” por algún espíritu y puede
pelear o castigarlo en su intento por controlarlo.
● Algunos de estos movimientos pueden ser totalmente
opuestos a los que está realizando la persona. Por ejemplo,
los pacientes pueden tardar horas en vestirse porque la
mano alienada los interrumpe constantemente. Una mano
abrocha la camisa, mientras la mano alienada la
desabrocha. Una mano quiere abrir la puerta, mientras la
mano alienada la cierra. A veces, puede llegar a causar
verdadera angustia al paciente: apretándole el cuello,
golpeando la cara, los hombros, etc.
La evolución del síndrome es variable. Puede durar desde días a
meses. Si es una consecuencia de la enfermedad degenerativa
de Creutzfeldt Jacob, el paciente puede tener SMA hasta su
fallecimiento. No existe actualmente un tratamiento conocido,
aunque los síntomas pueden ser reducidos ocupando la mano
extraña con alguna tarea. Se aconseja a los pacientes la
rehabilitación kinésica y la terapia ocupacional.
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