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LA ABVP: DE LA PROCLAMACIOÓ N DE

LA PALABRA A LA EVANGELIZACIOÓ N
INCULTURADA.

Contenido

ANIMACIÓN BÍBLICA....................................................................................................1
LA EVANGELIZACIÓN, TAREA FUNDAMENTAL DE LA IGLESIA.........................3
DE LA EVANGELIZACIÓN DE LAS CULTURAS A LA INCULTURACIÓN DEL
EVANGELIO......................................................................................................................5
La Evangelización de las Culturas.................................................................................6
Hacia la Inculturación del Evangelio.............................................................................7
BIBLIA Y LA PALABRA DE DIOS EN EL PROCESO DE INCULTURACIÓN DEL
EVANGELIO....................................................................................................................10
Atendamos a la Verbum Domini....................................................................................10
Atendamos a la Biblia:..................................................................................................11
CONCLUSIONES............................................................................................................12
BIBLIOGRAFÍA..............................................................................................................13

ANIMACIÓN BÍBLICA

Hoy en la Iglesia se concibe la Pastoral Bíblica ya no como una pastoral dentro de un


conjunto de pastorales, sino como la Animación Bíblica de la Vida Pastoral (ABVP) de la
Iglesia.

En el documento de Aparecida dos veces expresamente se menciona la Animación Bíblica


de la Pastoral:

1) Al referirse a los catequistas: “Debido a la animación bíblica de la pastoral, aumenta


el conocimiento de la Palabra de Dios y el amor por ella. Gracias a la asimilación
del Magisterio de la Iglesia y a una mejor formación de generosos catequistas, la
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 2

renovación de la Catequesis ha producido fecundos resultados en todo el


Continente…”1.

2) Al hablar de los lugares de encuentro con Jesucristo, coloca en primer lugar a la


Sagrada Escritura leída en la Iglesia. “Se hace, pues, necesario proponer a los fieles
la Palabra de Dios como don del Padre para el encuentro con Jesucristo vivo […]
Esta propuesta será mediación de encuentro con el Señor si se presenta la Palabra
revelada, contenida en la Escritura, como fuente de evangelización. [...] Por esto, la
importancia de una “pastoral bíblica”, entendida como animación bíblica de la
pastoral, que sea escuela de interpretación o conocimiento de la Palabra, de
comunión con Jesús u oración con la Palabra, y de evangelización inculturada o de
proclamación de la Palabra.”2

Hemos estado reflexionando precisamente en estos tres aspectos de la Animación Bíblica


para encaminarnos del conocimiento de la palabra a la interpretación de la misma, de la
oración con la Palabra a la comunión con Jesús y con los hermanos, de la proclamación de
la Palabra a la evangelización inculturada.

Cuando Aparecida dice la animación bíblica de la pastoral entendida como “escuela”


seguramente no están pensando los obispos en escolarizar la animación bíblica, sino que la
están concibiendo como un itinerario de formación que se desarrollará en diversos aspectos:
interpretar, orar y evangelizar. Tareas que han de concretizarse por diversos caminos
pedagógicos y metodológicos.

También VD se pronuncia con respecto a la ABVP.

“[…] El Sínodo ha invitado a un particular esfuerzo pastoral para resaltar el puesto central
de la Palabra de Dios en la vida eclesial, recomendando «incrementar la “pastoral bíblica”,
no en yuxtaposición con otras formas de pastoral, sino como animación bíblica de toda la
pastoral ». No se trata de añadir algún encuentro en la parroquia o diócesis, sino de lograr
que las actividades habituales se interesen realmente por el encuentro personal con Cristo;
por lo que la animación bíblica de toda la pastoral ordinaria y extraordinaria llevará a un
mayor conocimiento de la persona de Cristo, revelador del Padre y plenitud de la revelación
divina”.3

No se contenta con recomendar la ABVP sino que indica que las actividades habituales de
la Iglesia han llevar al encuentro con Cristo Vivo. Esto en consonancia con lo dicho en
Aparecida4.

1
DA n. 99a.
2
DA n. 248.
3
VD n. 73.
4
cfr. capítulo VI: El itinerario formativo de los discípulos misioneros; y en especial el n. 278.
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 3

LA EVANGELIZACIÓN, TAREA FUNDAMENTAL DE LA IGLESIA

Nuestra pastoral adolece de continuidad, proceso, perseverancia; y nos contentamos, e


incluso nos sentimos exitosos, con realización de eventos, que por excelentes que sean, no
logran sostener a los creyentes en la fidelidad al seguimiento de Jesús.

Nos ocupamos tanto en el aspecto litúrgico de nuestro ministerio que terminamos cansados,
y ya no tenemos fuerzas para el ministerio profético; o, incluso, la dimensión profética de la
celebración litúrgica queda reducida a una palabra sin aliento.

Apenas si atendemos a los feligreses que llegan a nuestra comunidad parroquial pero nos
olvidamos de salir al encuentro de aquellos que no conocen a Jesucristo, o que habiéndolo
conocido se han distanciado de Él. No asumimos propiamente tal la misión evangelizadora
a la que está llamada a la Iglesia o la reducimos a alguno de sus aspectos

Cuando reflexionamos en la Evangelización es imprescindible volver la mirada a la


Evangelii Nuntiandi que es un documento fundamental a este respecto, y que nos recuerda
que la Iglesia ha de ser evangelizada y evangelizadora.5

Es necesario anunciar la Palabra, a tiempo y a destiempo, en la liturgia y fuera de ella,


porque la predicación del Evangelio es la tarea fundamental de la Iglesia.

San Pablo llega a decir “no fui enviado a bautizar sino a evangelizar” (1 Cor 1, 17). En el
entendido que primero es la Evangelización: “¡Ay de mí si no evangelizo!” (1 Cor 9,16).

Y el mandato misionero en los evangelios sinópticos insiste en anunciar el Evangelio:


“Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al
Hijo y al Espíritu Santo enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado y sepan
que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (Mt 28,19-20; Cfr. Mc
16, 15-18; Lc 24, 36-49). Y en el Evangelio de Juan, Jesús dice: “Como el Padre me ha
enviado, yo también los envío a ustedes.”(Jn 20, 21)

La comunidad eclesial no ha de cerrarse en sí misma a la experiencia de otras comunidades


eclesiales, ni cerrarse a la humanidad, sino que ha de continuar con la obra de
Evangelizadora de Jesús. La comunidad eclesial ha sido llamada, pero también enviada.

Simplificando un poco, la Iglesia es enviada anunciar el Evangelio, y esto comporta el


anuncio misionero, la homilía, y la catequesis. Anuncio, enseñanza y reflexión teológica.

Verbum Domini, documento eminentemente profético, se pronuncia sobre estos aspectos del
anuncio del Evangelio:

1) Anuncio Misionero: “La Iglesia no puede limitarse en modo alguno a una pastoral
de “mantenimiento” para los que ya conocen el Evangelio de Cristo. El impulso
misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial. Además los
5
Cfr. EN n. 15
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 4

Padres han manifestado su firme convicción de que la Palabra de Dios es la verdad


salvadora que todo hombre necesita en cualquier época. Por eso, el anuncio debe ser
explícito. La Iglesia ha de ir hacia todos con la fuerza del Espíritu (cf. 1 Co 2,5), y
seguir defendiendo proféticamente el derecho y la libertad de las personas de
escuchar la Palabra de Dios, buscando los medios más eficaces para proclamarla,
incluso con riesgo de sufrir persecución.”6

2) Homilía: insiste en la importancia de la homilía, como actualización del mensaje


bíblico; también afirma que “debe quedar claro a los fieles que lo que interesa al
predicador es mostrar a Cristo, que tiene que ser el centro de la homilía. Por eso se
requiere que los predicadores tengan familiaridad y trato asiduo con el texto
sagrado; que se preparen para la homilía con la meditación y la oración, para que
prediquen con convicción y pasión.”7. E incluso, ofrece algunas preguntas
orientadoras para la preparación de la homilía: “¿Qué dicen las lecturas
proclamadas? ¿Qué me dicen a mí personalmente? ¿Qué debo decir a la comunidad,
teniendo en cuanta su situación concreta?”. Y señala la oportunidad de un directorio
para la homilía.

3) Catequesis: “Un momento importante de la animación pastoral de la Iglesia en el


que se puede descubrir adecuadamente el puesto central de la Palabra de Dios es la
catequesis…”; remite al Directorio general para la catequesis, y subraya “que la
catequesis “ha de estar totalmente impregnada por el pensamiento, el espíritu y las
actitudes bíblicas y evangélicas, a través de un contacto asiduo con los mismos
textos; y recordar también que la catequesis será tanto más rica y eficaz cuanto más
lea los textos con la inteligencia y con el corazón de la Iglesia”[…]8.

4) Teología: “Por eso, el estudio de las Sagradas Escrituras ha de ser como el alma de
la teología”.9 Agradece a los teólogos y a los exégetas que han crecido en la relación
entre ambos. Y, de manera particular, a la PCB por sus aportaciones. Pero “El
Sínodo, además, ha sentido la necesidad de preguntarse por el estado actual de los
estudios bíblicos y su importancia para el ámbito teológico. En efecto, la eficacia
pastoral de la acción de la Iglesia y de la vida espiritual de los fieles depende en
gran parte de la fecunda relación entre exégesis y teología.”10

Ya el Concilio Vaticano II en AG 35 afirmaba: “La obra de evangelización es deber


fundamental del pueblo de Dios, puesto que toda la Iglesia es misionera”, y la EN dice que
“la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la
Iglesia”11. Y hace poco la encíclica Rendemptoris missio nos lo ha recordado de nuevo: “El
espíritu misionero pertenece, pues, a la naturaleza íntima de la vida cristiana”.12

6
VD n. 95.
7
VD n. 59.
8
VD n. 74.
9
DV n. 24.
10
VD n. 31.
11
EN n. 14.
12
RMs n. 1.
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 5

El término Evangelización como tal no es usado en la Biblia; pero tanto el Antiguo como el
Nuevo Testamento hablan de Evangelio y de Evangelizar. Así, Evangelizar es anunciar el
evangelio, que es lo mismo que anunciar y realizar el Reino de Dios. Si el contenido de la
Sagrada Escritura es fundamentalmente la Buena Nueva de Salvación, entonces ella juega
un papel fundamental en la Evangelización que realiza la Iglesia.

Notemos que Evangelización se equipara a misión; e incluso, a veces, se conjugan,


hablando de Misión Evangelizadora de la Iglesia. Los documentos eclesiales (Concilio
Vaticano II, EN, RMs) han incluido en la Evangelización: 1) misión ad gentes; 2) acción
pastoral con los cristianos, y 3) Nueva Evangelización con los bautizados no creyentes.

La Evangelización abarca toda la tarea de la Iglesia; es más, es la tarea fundamental de la


Iglesia.

DE LA EVANGELIZACIÓN DE LAS CULTURAS A LA INCULTURACIÓN DEL


EVANGELIO.

Si repasamos los documentos eclesiales de AL, constatamos que ha sido una preocupación
constante la Evangelización de las Culturas y/o la Inculturación del Evangelio [Puebla
“Evangelización de la cultura” (385-393); Santo Domingo: “Cultura Cristiana” (228-286;
en particular: “Inculturación del Evangelio” 230; “Evangelización inculturada” 248-250);
Aparecida: “Nuestros pueblos y la cultura” (476-546; en particular: “La cultura y su
evangelización”, 476-880)].

No se trata del cambio de nomenclatura por el mero prurito de cambiarla; sino que expresa
una reflexión continuada y procesual que va aclarando cada vez más el sentido de la
expresión “inculturación del evangelio”.

En todo caso, ha habido una transformación en el lenguaje que ayuda a que hoy podamos
comprender mejor la relación entre Evangelio y Culturas: se trata de encaminarnos de la
Evangelización de las culturas hacia una evangelización inculturada. Es lo que se explica
adelante.

La Evangelización de las Culturas

En EN, el Papa Pablo VI afirmó que:

“La ruptura entre Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo, como
lo fue también en otras épocas. De ahí que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 6

una generosa evangelización de la cultura, o más exactamente de las culturas. Estas deben
ser regeneradas por el encuentro con la Buena Nueva. Pero este encuentro no se llevará a
cabo si la Buena Nueva no es proclamada.”13
La cultura es una realidad compleja, a veces referida a todo el modo de vivir de un pueblo,
y a veces restringida a conocimiento académico. Por su misma complejidad se han dado
muy variadas definiciones o descripciones. Asumamos alguna de ellas.

“Se distingue a un pueblo de otro por la manera peculiar a través de la cual los miembros
cultivan sus relaciones frente a la naturaleza, entre sí y con Dios. De esta forma, se va
forjando el alma colectiva del pueblo, se va plasmando un estilo común de vista, su modo
de ver la realidad, su manera de resolver los problemas, su manera de vivir y convivir. A
este conjunto de relaciones estables entre los miembros de un pueblo, se llama cultura, y
ésta caracteriza cada pueblo en particular y, por consiguiente, lo distingue de los demás”14.

La descripción que ofrece Aparecida es muy semejante a la anterior:


“La cultura, en su comprensión más extensa, representa el modo particular con el cual los
hombres y los pueblos cultivan su relación con la naturaleza y con sus hermanos, con ellos
mismos y con Dios, a fin de lograr una existencia plenamente humana.”15

La cultura de un pueblo, que es como la personalidad a la persona, da identidad, al mismo


tiempo que distingue con respecto de otros pueblos. Y cada pueblo ha de abrirse a entrar en
relación y en diálogo con los otros pueblos mediante su cultura; es lo que se da en llamar,
interculturalidad.

Es propio de la persona humana el no llegar a un nivel verdadero y plenamente humano si


no es mediante la cultura, es decir, cultivando los bienes y los valores naturales. Siempre,
pues, que se trata de la vida humana, naturaleza y cultura se hallen unidas
estrechísimamente.

El punto de partida de la evangelización ha de ser la persona, en su relación con las demás


personas y en su relación con Dios.

La evangelización de las culturas sitúa a la iglesia evangelizadora o a la persona del


evangelizador con su cultura por encima de la cultura que se pretende evangelizar, cayendo
en el error del llamado etnocentrismo; es decir, se considera la propia cultura mejor y
superior a las demás.

El etnocentrismo comporta una actitud de prepotencia y de dominación, por lo que se


encamina a imponer, más que a proponer. Esas actitudes generan con seguridad, oposición
y rechazo.

13
EN n. 20
14
DO CARMO, 42-43.
15
DA 476, e invita a leer de nuevo GS 53
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 7

Así aconteció en general en AL, por lo que no se logró que el Evangelio entrara a lo íntimo
de las culturas, sino que fuera un sobreponerse a ellas.

Cuando hablamos de “nueva evangelización”, “segunda evangelización”, o


“reevangelización” aceptamos implícitamente que las primeras no han logrado su
propósito. Y la Iglesia ha de continuar con la esperanza su fundamental tarea de la
inculturación del Evangelio.

Se supera el paradigma de una "Evangelización de la cultura" que, partiendo de la Iglesia,


pretenda implantar o construir una especie de "cultura cristiana" y se postula el paradigma
de una "Evangelización inculturada", la cual, partiendo de la cultura, defienda que el sujeto
del proceso de Evangelización no es el evangelizador, que debe desempeñar el rol de
mediador entre Evangelio y cultura, sino el receptor, a quien cabe apropiarse del Mensaje
Revelado a su manera.16

Hacia la Inculturación del Evangelio

La globalización, con lo que ésta implica, ha afectado a todas las culturas: competencia,
individualismo, libre mercado, consumismo, etc.

Además, somos testigos y actores de una anti- cultura, o cultura de la muerte [No merece el
nombre de cultura]. Agresión a la naturaleza, violencia entre nosotros mismos, atentado
contra Dios.

En estas condiciones es donde la Iglesia realiza su tarea evangelizadora. Y si el Evangelio


es vida plena para todos: “Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en
plenitud.” (Jn 10,10). Entonces la Iglesia ha de favorecer todo lo que ayude a la vida, pero
ha de oponerse a todo lo que la destruya. La Iglesia está llamada a favorecer el verdadero
progreso de los pueblos para que sean libres, solidarios y autónomos (no encerrados en sí
mismos).

Evocando al libro del Génesis, y algunas expresiones neotestamentarias, podríamos decir


que la Iglesia ha de contribuir a una nueva creación. Estamos viviendo hoy un “caos y
desorden” (Gen 1,1), y Dios quiere que recuperemos la armonía de la vida. Nos
encaminamos con esperanza hacia una nueva creación.

No hay una sola cultura; sino pluralidad de culturas, por lo que es necesario el diálogo a
entre ellas; éste comporta que haya capacidad de escucha, de argumentación, e incluso de
estimulación entre ellas. Pero todas las culturas han de aspirar a la plenitud de la vida
humana.

Y el Evangelio, anunciado por la Iglesia, puede ayudar a este diálogo intercultural.

16
Cfr. BRIGHETI, A.
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 8

Pero para poder hacerlo, El evangelizador mismo también ha de inculturarse en cada


cultura. La inculturación es un proceso inacabado en este diálogo y encuentro del Evangelio
y las culturas.

No es imposición, no es mimetismo, no es maquillaje superficial, sino apropiación de los


valores del Reino de Dios asimilados a la propia cultura, de modo que un pueblo haga
suyos en su lengua, en sus símbolos, en sus tradiciones, dichos valores del Reino de Dios. Y
esto, en un largo proceso de inculturación.

Entonces, ¿quiénes son los agentes de la inculturación? Los mismos que reciben el
Evangelio. El Evangelizador y los evangelizandos son agentes del proceso de inculturación
del evangelio, porque tanto uno como otro confrontan su cultura ante el Evangelio.

Los cristianos podemos asumir ante la inculturación del evangelio alguna de estas actitudes:

1) Rechazo de la cultura: limitar la evangelización a la conversión de los individuos, porque


lo que importa es la relación del hombre con Dios, en un encuentro íntimo con Él; es decir,
la salvación de las almas;

2) Exclusión del Evangelio: identifican a Dios con el mundo, lo divino con lo humano; la
cultura por sí misma alcanzará la plenitud humana y la salvación;

3) Aceptación: el orden de la creación es donde acontece la obra de la redención, la


salvación es integral; se comienza en la historia, pero se consumará en la escatología. Toda
evangelización fue, es y será Evangelización inculturada.17

La inculturación del evangelio ha de ir de la presencia testimonial o empatía a la generación


de una nueva iglesia, con rostro propio. 18 El Evangelio interiorizado a la cultura; pero
también el Evangelio afectado por la cultura. Nos es difícil aceptar que el Evangelio
adquiera rostro nuevo en cada pueblo y en cada cultura, que adquiera nuevas formas de
expresión. Pero es un hecho que el Evangelio que encontramos en las Sagradas Escrituras,
y particularmente en el NT ha ido adquiriendo elementos o factores culturales que no le
eran propios. ¿Qué es lo fundamental para que el Evangelio no deje de serlo? “La vida
plena, y digna para todos, en Cristo”.

Al cambio o a la transformación cultural que lleve a esta vida plena y digna para todos, le
llamamos los cristianos “conversión”. Esta es necesaria para lograr la Evangelización de
una cultura. Y aunque se ha hablado de “conversión cultural”, difícilmente se convertirá
todo un pueblo; por eso, se ha de trabajar por la conversión de las personas, y a través de
éstas podrán lograrse cambios estructurales.

En este trabajo de inculturación, sin embargo, las comunidades cristianas deberán hacer un
discernimiento: se trata de “asumir” por una parte, aquellas riquezas culturales que sean
compatibles con la fe; pero se trata también, por otra parte, de ayudar a “sanar” y
17
DO CARMO, 19-20.
18
Cfr. BRIGHETI, A.
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 9

“transformar” aquellos criterios, líneas de pensamiento o estilos de vida que estén en


contraste con el Reino de Dios.19

El Evangelizador al encontrarse con una nueva cultura ha de discernir lo que en ella


coincide con el Evangelio para favorecerlo, pero también ha de descubrir lo que en ella no
va de acuerdo al Evangelio para sanarlo y transformarlo. Una acción pro - cultural, y otra
contra - cultural. Esta es una tarea bastante difícil para el evangelizador; un verdadero
ministerio profético: edificar, pero también destruir (cfr. Jer 1,10).

En términos más simples: lo que favorece el progreso auténtico del hombre, impulsarlo; lo
que no lo favorece, frenarlo. El evangelizador invitará a la transformación de la propia
cultura.

Evangelizar, aunque comporta fundar nuevas Iglesias, es compromiso con el hombre para
ayudarlo a crecer en su dignidad, en libertad y en justicia para todos. Encontramos aquí un
factor común al Evangelio y a las culturas: “la vida humana”.

Pero para cuidarnos de la inmanencia antropológica y/o cultural, Verbum Domini afirma
que “Toda auténtica cultura, si quiere ser realmente para el hombre, ha de estar abierta a la
transcendencia, en último término, a Dios.”20

Y Redeptoris Misio nos recuerda que no podríamos evangelizar a otros si primero no


estamos evangelizados los que ya pertenecemos a la Iglesia.21

Resumiendo:

Evangelización de las culturas: parte de la iglesia que en su trabajo misionero anuncia la


buena nueva a los pueblos o culturas; la relación entre Evangelio y Culturas se establece a
partir de la cultura del evangelizador o de su versión de cristianismo. Es un modelo de
evangelización que busca implantar o construir una especie de “cultura cristiana”, y que da
pie a legitimar actitudes intervencionistas o dominadoras. Por eso, hemos de encaminarnos
a una inculturación del evangelio o Evangelización inculturada, que parte de los pueblos y
de sus culturas, y del trabajo interno que Dios y su Espíritu están realizando a lo largo de la
historia. La Iglesia evangelizadora ha de conocer, respetar e incluso asumir la cultura de su
interlocutor; y después ha de sanarla y elevarla. Cristo, el Señor, se encargará de salvarla.

BIBLIA Y LA PALABRA DE DIOS EN EL PROCESO DE INCULTURACIÓN DEL


EVANGELIO

19
DGC n. 109
20
VD n. 109
21
RMs n. 49
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 10

Atendamos a la Verbum Domini


La VD ofrece un capítulo sobre la Palabra de Dios y Culturas. Allí afirma el valor de la
cultura para la vida del hombre. La Biblia no destruye una verdadera cultura, sino que la
estimula para buscar “expresiones humanas cada vez más apropiadas y significativas.”
(109). La Biblia es presentada como “un gran códice para las culturas”, porque “la Sagrada
Escritura contiene valores antropológicos y filosóficos que han influido positivamente en
toda la humanidad”.22
VD retoma lo dicho por la PCB en la IBI (IV,B) a propósito de la Inculturación del
Evangelio. Esta convicción emana de la Biblia misma, y aduce los testimonios a favor de la
universalidad de su mensaje; y afirma que “el auténtico paradigma de la inculturación es la
encarnación misma del Verbo: “La “culturización” o “inculturación” que promovéis con
razón será verdaderamente un reflejo de la encarnación del Verbo, cuando una cultura,
transformada y regenerada por el Evangelio, genere de su propia tradición viva expresiones
originales de vida, celebración y pensamiento cristiano”23.
El Evangelio puede favorecer el encuentro y el diálogo entre las diversas culturas; así lo
afirma en este mismo lugar la VD:
“La Palabra de Dios, como también la fe cristiana, manifiesta así un carácter intensamente
intercultural, capaz de encontrar y de que se encuentren culturas diferentes.” 24. El
Evangelizador ha recibido la Palabra de Dios según su propia cultura, y ha de tener presente
que esta Palabra de Dios ha de despojarse de los elementos culturales propios para adquirir
rostro nuevo de acuerdo a la cultura receptora.
La PCB había dicho que el proceso de inculturación impulsado por la Biblia va de la
traducción a la interpretación, y de ésta a un nuevo modo de vivir afectado por el mensaje
bíblico. No basta traducir la Biblia a la lengua de una cultura, sino que es necesario que los
oyentes aprendan a interpretarla de acuerdo a sus propias circunstancias, hasta que la hagan
vida en sí mismos.25
El magisterio de la Iglesia ha afirmado en varios momentos que “La palabra de Dios supera
los límites de las culturas”, como lo afirma ahora en la VD: “Salimos de la limitación de
nuestras experiencias y entramos en la realidad que es verdaderamente universal. Al entrar
en la comunión con la Palabra de Dios, entramos en la comunión de la Iglesia que vive la
Palabra de Dios… Es salid de los límites de cada cultura para entrar en la universalidad que
nos relaciona con todos, que une a todos, que nos hace a todos hermanos.” 26.

22
VD n. 110
23
VD n. 114, citando a Juan Pablo II en su Discurso a los Obispos de Kenya (7 mayo 1980), 6: AAS (1980),
497.
24
VD n. 114
25
IBI, IV, B.
26
VD n. 116
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 11

Atendamos a la Biblia:
En la Biblia misma encontramos el hecho de la inculturación del mensaje, aunque no se use
el término.
Ya en el AT se tradujo oralmente el texto hebreo de la Biblia al arameo (Neh 8.8.12), y más
tarde por escrito en griego. El fenómeno de la traducción da cuenta del hecho de la
inculturación del mensaje. Así, fue necesario traducir el AT del hebreo al griego, y así
surgió la versión de los LXX; luego también se tradujo al latín, surgiendo la Vulgata Latina.
La Biblia está conformada por un conjunto de escritos surgidos de vivencias concretas muy
variadas, de tiempos y momentos culturales distintos. Son un testimonio de adaptación
cultural: adaptaron el templo cananeo, el culto, la mitología cananea y luego persa (ej.
Demonios), proverbios egipcios, conceptos helénicos; más tarde, la sinagoga como escuela
filosófica. Pero también hubo resistencia al cambio; por eso, las divisiones entre fariseos,
esenios, hassidim, prosélitos, temerosos de Dios.27
“No debemos olvidar que el cristianismo contiene ya en el Nuevo Testamento el germen de
toda una historia de cultura, de una historia caracterizada por la aceptación y el rechazo, el
encuentro y el cambio. La historia religiosa de Israel, que forma parte de él, encontró su
forma luchando con la cultura egipcia, hitita, sumeria, babilónica, persa y griega. Todas
estas culturas también eran al mismo tiempo religiones, formas de vida de gran extensión
histórica.”.28
La Biblia está constituida por palabras; por tanto, debe hablar según la cultura, y en el
lenguaje de dicha cultura.
La encarnación del Verbo es el modelo exquisito de la inculturación de la fe. 29 La Buena
Nueva que es Jesús, se encarnó, se inculturó (en Israel). Jesús predicó predominantemente
sobre el Reino de Dios, quizá en algunos momentos hablo en términos equivalentes a
evangelio (obviamente en arameo). Anunciar la Buena Nueva es un mensaje vivencial, de
la vida y para la vida.
Jesús, que en un principio estaba convencido como judío de que la salvación era sólo para
sus connacionales, fue comprendiendo que la salvación era para todos los hombres (cfr. Mc
7,24-30). Recordemos que el evangelista Marcos escribe para cristianos procedentes en su
mayoría del paganismo. Y le interesa subrayar esta apertura del Evangelio. Pero no sólo
San Marcos, sino todos los evangelistas inculturaron el Evangelio según sus destinatarios,
elaborando una teología comprensible para ellos.
Pablo también es modelo de inculturación: “judío con los judíos, griego con los griegos”.
San Pablo predica el Evangelio tanto a los judíos como a los griegos (Ro 1,16; 10,12). Él
sabe que la evangelización se da en gran medida por el lenguaje: “Ahora bien, ¿cómo van a
invocar a aquél en quien no creen? ¿Y cómo van a creer en él, si no les ha sido anunciado?
¿Y cómo va a ser anunciado, si nadie es enviado? Por eso dice la Escritura: ¡Qué hermosos
27
Notas compartidas personalmente por ARENS Eduardo.
28
RATZINGER, J., 379-380. El esquema de su artículo: 1. Cultura – inculturación – encuentro entre las
culturas; 2. Fe y Cultura; 3. Fe, religión y cultura en el mundo técnico.
29
Para profundizar en esta analogía: AMATO, A.
LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 12

son los pies de los que anuncian buenas noticias!” (Ro 10,14.15). Y el lenguaje ha de ser el
propio de cada cultura para que pueda comprenderse. Pablo está al servicio de todos (cfr. 1
Cor 9,19-23).
La unidad está fundada en Cristo: “Ya no hay distinción entre judío o no judío, entre
esclavo o libre, entre varón o mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.” (Gál
3,18; cfr. Col 3,11).

CONCLUSIONES
1. Lo aquí reflexionado es apenas una aproximación al asunto. Para comprender la
relación entre Evangelio y Culturas, hemos de seguir reflexionando sobre ambas
realidades: Cultura por un lado, y Evangelio por otro; pero luego, desde la vivencia
misma, seguir buscando de manera creativa la tan anhelada relación estrecha entre
ambas, aportando cada una de las partes lo que les es propio.
2. Lo dicho por los últimos documentos eclesiales está sustentado en toda una historia
de reflexión sobre la “inculturación del evangelio”; aquí hemos aludido a algunos de
ellos, que son un testimonio de la relevancia teológica y pastoral del asunto.
3. Lo más importante: nos hemos de encaminar a un proceso inacabado de
inculturación del evangelio, pero también la Iglesia misma ha de entrar dentro de
esta dinámica: hacia una iglesia inculturada, que pueda originar múltiples y variadas
iglesias, sin menoscabo de la unidad dada por Jesucristo.
4. Preguntémonos: ¿Cuál es el aporte de la ABVP al proceso de inculturación del
evangelio? La inculturación del evangelio, ¿puede ser el eje que dé unidad de
objetivo a todas las comisiones y a todas las dimensiones pastorales?

BIBLIOGRAFÍA

A. CONCILIO VATICANO II

Constitución dogmática Dei Verbum, sobre la divina revelación, 1965.

Constitución pastoral Gaudium et Spes, sobre la Iglesia en el mundo actual,


1965.

Decreto Ad Gentes Divinitus, sobre la actividad misionera de la Iglesia, 1965.

B. DOCUMENTOS DEL MAGISTERIO


LA ABVP: de la Proclamación de la Palabra a la Evangelización Inculturada * 13

PABLO VI, Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, sobre la evangelización


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Antonino Cepeda Salazar

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