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El orden del discurso de M. Foucault: una mirada sobre los estudios de género
Elegir hablar del trabajo sexual es incómodo incluso pensando en el movimiento
feminista, dado que es una temática sensible que provoca mucha tensión dentro y
fuera.
Pero ¿por qué el trabajo sexual es tan resistido sobre todo dentro de un espacio que
legitima las voces de “las minorías” como son los feminismos? Muchxs trabajadorxs
sexuales visibilizan una nueva concepción de lxs cuerpxs que no es la que
hegemónicamente conocemos: “Sacan del clóset sus cuerpos: menos barbies y más
tatuajes, Lara Croft XL con pelos violetas, chongas, travas, chongos, trolas, trans.” (El
hada de las putas, Anfibia). Leemos a Georgina Orellano (Secretaría General de
Ammar, Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina) diciendo: “Mientras todxs
explotamos nuestro cuerpo o una parte del mismo en este sistema capitalista, las putas
somos las únicas trabajadoras que causamos conmoción a la burguesía.” y también “Si
seguimos pensando que la concha es sagrada difícilmente vamos a combatir el
patriarcado”. Entonces, entendemos que el conflicto está no sólo en la incorporación de
una nueva concepción de lxs cuerpxs en el discurso, sino que también en dimensiones
que abarcan la moral y la lucha de clases.
En los discursos, según Foucault, hay procedimientos que construyen verdades, y a su
vez, realidades. Los poderes se sirven de mecanismos para la exclusión de discursos
disruptivos con el status quo.
Estos mecanismos se conforman por procedimientos externos e internos de exclusión.
Los externos van a ser:
● Lo prohibido: va a estar conformado por la sexualidad y la política. El trabajo
sexual va a poner en jaque a los dos tópicos al visibilizar primero la sexualidad como
fuerza de trabajo. Y además por reivindicar la lucha por sus derechos a ser
consideradxs trabajadorxs. Esto se ve afectado doblemente al pronunciarse como
“putas feministas” donde van a avanzar sobre la creación de un espacio político que les
de entidad política, sexual y socialmente.
● La razón/locura: es el discurso que no tiene valor porque no forma parte de la
verdad, es decir, es anulado. Encontramos acá las voces de lxs trabajadorxs sexuales.
Existe un constante tutelaje sobre lxs cuerpxs de quienes deciden ejercer el trabajo
sexual, posicionándolxs en un lugar de víctimas que hay que rescatar y no de personas
conscientes que están vendiendo su fuerza de trabajo.
● La voluntad de verdad: se sostiene por un sistema histórico, social y económico
hegemónico del discurso, en combinación con los medios de comunicación. Las
verdades indiscutidas frente al trabajo sexual son las aseveraciones que afirman que el
sexo no es trabajo o que no se puede o debe cobrar por mantener relaciones sexuales
con alguien, negando así esa fuerza de trabajo. Se le puede sumar el mandato
heteronormado de la monogamia impuesta y cómo se asume que los varones insertos
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en relaciones heterosexuales monogámicas acceden al trabajo sexual, como si la sola


presencia del trabajo sexual les obligara a romper el pacto monogámico.
Los procedimientos internos de exclusión son:
● El comentario: está presente en las conversaciones que se actualizan
constantemente por la repetición de lo mismo. El discurso abolicionista se conforma por
este tipo de afirmaciones estigmatizando a lxs trabajadorxs sexuales. “La prostitución
es trata”, “el sexo pago es violación”, “transmiten enfermedades”, “¿Quisieras que tus
hijxs sean prostitutas?”, “¿Pensás que tus hijxs van a sentirse orgullosxs de tener una
mamá puta?”, “¿Quién va a querer estar con una puta por cuyo cuerpo han pasado
treinta pijas por día?”, “No elegiste, no decidiste, no fue voluntario. Creés que estás
decidiendo, pero es solo para maquillar tu dolor”, “Lo primero que te preguntan es si
fuiste abusada de chica”, etc.
● Lxs autorxs: no se refiere a lxs individuxs que hablan y que han
pronunciado o escrito un texto, sino a lxs autorxs como principio de agrupación del
discurso, como unidad y origen de las significaciones. Acá encontramos a la sociedad
en general y en particular al colectivo de personas que se proclaman abolicionistas,
que luchan para que el trabajo sexual sea criminalizado, esperando a que desaparezca
de esa forma.
● Las disciplinas: se define por un ámbito de objetos, un conjunto de
métodos, un corpus de proposiciones consideradas como verdaderas, un juego de
reglas y de definiciones, de técnicas y de instrumentos. Algunas de las disciplinas que
estigmatiza al trabajo sexual son: la biología, la teología, la medicina, la psicología. Así,
encontramos muchos casos en los que lxs psicólogxs obligan a lxs trabajadorxs
sexuales a reconocerse como víctimas de explotación. Por otra parte, Georgina
Orellano expresa en una entrevista que uno de los puntos que más se debaten es que
lxs psicólogxs y ginecólogxs dejen de tratarlxs de enfermxs o traumatizadxs.

Fuente: ​http://revistaanfibia.com/cronica/hada-las-putas/

Integrantes del grupo: Paloma Fernández y Antonella Carranza