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GAMBOA ROAD GANG

En los primeros capítulos de la novela, conocemos a un reo que, por su condición


socioeconómica, no es el común de los detenidos en la antigua Zona del Canal por la policía
del Ejército de los Estados Unidos. El narrador, un hombre joven de clase media y de buena
educación, llega a un centro penal en Gamboa para servir su condena en la unidad de trabajo
forzoso. El protagonista es presentado al lector al momento de su llegada a Gamboa, pero
desconocemos el crimen que le ha llevado a este centro. Pronto le apodan Sparrow Man,
también conocido como el prisionero 33.

En su primer día de trabajo, la protagonista conversa con uno de los reos, el Mocho Ventura,
quien le cuenta sobre los otros prisioneros y los crímenes que los llevaron a Gamboa. El
protagonista experimenta rápidamente el cansancio y dolor del trabajo a plena sol y su
compañero cuadrilla le advierte de las injusticias de los gringos y su gran desprecio por los
panameños a los que consideran gente inferior. El tiempo pasa y el protagonista poco a poco
se acostumbra al trabajo pesado de la cuadrilla, pero teme ser reconocido por sus familiares
y amigos mientras cumple con su labor en las calientes carreteras de la Zona del Canal.
Hasta cierta forma, el protagonista, en su constante diálogo interno, asemeja las carreteras
(signos del progreso desalmado) con la vida misma y la larga espera de la liberación o la
muerte.

Sparrow Man va conociendo mejor a sus compañeros de cárcel y se entera de sus historias.
Atá, un negro pelirrojo y pecoso, hijo de un gringo y una panameña. Atá le enseña las cartas
de amor que le envía Anabelle Rodney, una gringa con la que tuvo relaciones y que
supuestamente lo puso en la cárcel por violación. Atá opina que las gringas son superiores
en belleza y decoro, en contraste con las panameñas. También conoce a Belisario Porras, un
indio Kuna que entra y sale de prisión por robo tan a menudo que es considerado “de la
casa” y siempre es asignado a la cocina y a Franklin Owen. Los reos creen que es cuento que
Anabelle la gringa sea novia de Atá, las diferencias, odio y desprecio entre ambos grupos
gringos y locales tan arraigadas que es imposible imaginarse que una mujer blanca quiera a
un “chombo blanco.”

Según transcurren los capítulos, el autor de Gamboa Road Gang nos va presentando las
historias de vida de los reos previo a sus ingresos al centro penal. Uno de ellos es Arthur
Ryams, un soldado americano que sostuvo relaciones con Nelly, una morena de La Loma
de San Miguel con cinco hijos y cuyo extracto es muy humilde. Nelly y Arthur tienen un
hijo Atá. El nacimiento de Atá pone en evidencia los mismos prejuicios raciales tanto de
gringos como de los mismos panameños. Cuando nace el niño, su madre llora desconsolada
porque, a pesar de ser blanco y de ojos dorados, tiene facciones negroides. Joaquín Beleño
demuestra claramente cómo los locales desprecian su propia condición e identidad. A pesar
de ser hijo de un norteamericano, Atá no encaja en ninguno de los dos grupos étnico
culturales no es blanco, tampoco negro. El destino de Atá pronto se define cuando su madre,
Nelly, entra al servicio de la familia Rodney, la familia de Anabelle y Bobby, dos niños
gringos y rubios. Anabelle pronto se convierte en el amor de infancia de Atá, que la mima y
cuida con especial devoción. Por ser niños, se hacen buenos amigos, lejos de los prejuicios
raciales de los adultos. Cuando la familia Rodney nota el amor inocente de Atá por Anabelle,
Nelly es despedida y los niños no vuelven a encontrarse en muchos años. Atá crece, pero
jamás la olvida. Eventualmente Atá deja el colegio empujado por las burlas de los
compañeros de clases. Pero en su tiempo de ocio rondará la casa de los Rodney con la
esperanza de volverla a ver.

El prisionero 33 pronto conoce el humillante sistema de intercambio de favores y privilegios de


centro penal. Los prisioneros, piden a sus “amigas” que den favores sexuales a los gringos
custodios a cambio de privilegios de visita y respeto de la correspondencia. Sparrow desprecia
a Atá, que no tiene reparos en compartir una de sus mujeres con el gringo a cambio de recibir
las cartas de su amada Anabelle. Por otro lado, las condenas en la Zona del Canal son injustas e
inusualmente largas en comparación con el delito cometido: el hábil sistema de esclavitud de los
norteamericanos que, con el trabajo forzado de los reos, se aseguran una fuente permanente y
gratuita de mano de obra para el Ferrocarril de Panamá. Mientras tanto, los reos se divierten
apostando quién cruzará la carretera sin ser atropellado. El Prisionero 33 cruza, pero cada
intento le hace pensar en su muerte, que, poco a poco, se vislumbra más como una forma de
liberación.

Casi a mitad de la novela, el autor nos revela los eventos que llevaron al encarcelamiento de Atá.
Até ve a Anabelle un sábado de Carnaval; él es músico del conjunto los Panas de Oro, y le dedica
calipsos a la rubia. Allí también está Perla, una de las amantes de Atá, que muere de celos porque
a pesar de saber que otra morena de nombre Bebí está encinta de Atá el corazón del mulato le
pertenece a la gringa. El martes de Canaval, Atá y Anabelle vuelven a encontrarse y suben al
cerro Ancón en mitad de la noche. Al día siguiente, Atá sigue bebiendo y pensando en Anabelle,
sintiendo que ha pecado y considera que debe casarse con ella y mudarse lejos de los prejuicios
de gringos y panameños. Ebrio y enamorado, Atá regresa al Cerro Ancón, donde encuentra a
Anabelle y trata de acercársele, pero ella huye histérica. Los gringos llegan a socorrerla y golpean
a Atá. Anabelle es llevada al Hospital y Atá a prisión: su sentencia es de cincuenta años por
violación de una norteamericana.

Cuando Bobby, el hermano de Anabelle, se entera de lo sucedido en el Cerro Ancón jura


vengarse de los negros. Bobby cree que la única forma de deshacerse de los negros es convertir
la Zona del Canal en parte de los Estados Unidos. Su odio hacia los negros crece y los insulta a
cada oportunidad. Mientras tanto Perla visita a Atá en prisión y él trata de convencerla de que
deje de hacer brujerías a la gringa y Perla promete hacerlo. Camino a casa luego de la visita,
Perla es avistada por Bobby y sus amigos, que han estado bebiendo y buscan diversión y
venganza. Los gringos se acercan a Perla y le ofrecen un aventón. Perla lo rechaza amablemente,
pero los gringos la levantan en vilo y parten con ella a la fuerza. Perla es violada y abandonada
en el monte, aún con vida. Es rescatada por una pareja de enamorados que la llevan a casa y a
poner una denuncia en la Policía de la Zona del Canal. Perla, que sabe bien que su violación
pasará inadvertida ante la justicia zoneíta, decide irse a casa y no denunciar el crimen. En la
cárcel, Atá presiente la desgracia de Perla y recibe una carta de Anabelle, que pronto retornará
a Panamá. Atá contesta la carta, pero será la última que reciba de su amada gringa.

Transcurre el tiempo. Perla ahora está encinta, resultado de la violación. Perla no le contó a Atá
de la violación ni el embarazo, pero secretamente se debatía entre la venganza y el aborto. Decide
quedarse con el hijo, pero evita visitar a Atá, que ahora desespera por no recibir carta de
Anabelle. Sus compañeros de cárcel lo notan y se burlan de él. La noticia del embarazo de Perla
llega a oídos de los presidiarios, pero ninguno se atreve a informarle a Atá. De lo que sí se entera
es del compromiso de Anabelle con un Capitán norteamericano. A partir de ese día, Anabelle
está muerta para Atá y cae en la más terrible depresión. Spar teme por su vida. Los compañeros
de cárcel también se preocupan por la suerte de Atá y Spar, que está a pocos meses de terminar
su condena, promete dar a conocer las cartas de Anabelle como prueba de la inocencia del
mulato. Justo una semana después de esta conversación, Atá descubre que las cartas de Anabelle
han desaparecido.

Desesperados, sus compañeros le ayudan a buscar en todos los rincones del centro penal. Spar
ya no duda que las cartas son reales y supone que Anabelle está mentalmente desequilibrada y
la han obligado a casarse. Walai, uno de los prisioneros, atormenta a Atá, lo desprecia por creerse
superior. Atá lo golpea con un tazón de avena en la cabeza y es puesto en una celda donde no
entra el sol. Cuando finalmente sale del encierro, se entera que Perla ha dado a luz a un hijo
blanco y rubio. La noticia le tiene sin cuidado, así de triste está por haber perdido a Anabelle y
sus cartas. Luego de un sueño extraño, Atá sufre un colapso nervioso, casi demencial.
Trabajando en la carretera, se aleja por el sendero que lo conduce a la libertad. Los policías le
advierten que pare. Atá sigue su camino. Los policías disparan. Atá muere y es finalmente libre.

Al poco tiempo, el reo 33, Sparrow, cumple su condena y es puesto en libertad. Se despide de
sus compañeros y les promete contar la historia de Atá, para que la injusticia de su cautiverio no
pase inadvertida. Al partir, le entregan una carta dirigida a Atá, que llegó el mismo día de su
muerte. El papel es el mismo de las cartas de Anabelle…Ya en libertad, Spar lee la carta…y es
de Perla. En su carta le pide disculpas por el daño de Anabelle y trata de justificar - si bien
crípticamente -sus acciones contra él y Anabelle; le informa que ha tenido un hijo y que no tiene
padre. Se despide reiterándole su amor y firma, Perla.

La novela es una crítica a los prejuicios socio-culturales y raciales de dos grupos (panameños y
norteamericanos) y cómo éstos esclavizan al hombre. El autor utiliza el cautiverio de Gamboa,
el trabajo forzado, los sueños frustrados de los presidarios como símiles del cautiverio del
prejuicio racial y cultural. Es importante notar cómo Joaquín Beleño no se limita al prejuicio
racial, si no al de género, que hace evidente en el trato que dan los hombres a sus mujeres, en su
entrega a los soldados como moneda de cambio por favores, en cómo los condenados tratan a
los reos homosexuales; la forma en que Atá desprecia a las mujeres locales a favor de lo exótico
lo foráneo. Ese mismo rechazo es también una crítica a la sociedad panameña que rechaza las
bondades de lo local a favor de lo extranjero, una clara alusión a las tensas relaciones entre
Panamá y los Estados Unidos en la Zona del Canal.

Las historias de los personajes nos demuestran como las repercusiones del odio y la intolerancia
se transmiten de una generación a otra y se perpetúan en la educación de los hijos. Con el
inesperado final de la novela (Perla se revela como la autora de las “cartas” de Anabelle y
responsable del tormento de Atá) pareciese que el autor quisiera decirnos que no es una mano
extranjera la raíz de nuestros males, si no la nuestra. Por otro lado, hay una posible explicación
paranormal al final de la novela.
UNIVERSIDAD DE PANAMÁ
FACULTAD DE ADMINISTRACIÓN DE EMPRESA Y CONTABILIDAD
LICENCIATURA EN CONTABILIDAD Y AUDITORIA

HISTORIA DE LAS RELACIONES DE PANAMÁ CON LOS E.E.U.U II

NOMBRE:
Stanziola, Génesis. 8-932-381

TEMA:
Ensayo sobre novela Gamboa Road Gang

PROFESORA:
Geidy González

FECHA DE ENTREGA:
Miércoles 27 de febrero 2018

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