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Gestión del Conocimiento Tradicional.

Experiencias desde la Red GESTCON


© Red Gestcon
© De los artículos: los respectivos autores

Primera edición
500 ejemplares

Bogota. Colombia
Diciembre de 2008

ISBN: 978-958-8096-84-1

Diagramación e Impresión
Gente Nueva Editorial

Directora de la Red:
Clara Elisa Miranda Vera
Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos, Cuba (CEAC Universidad de Cienfuegos (UCF)

Coordinador de la Red en Brasil:


Jose Ferreira Irmaño
Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE).

Coordinador de la Red en Colombia:


Fabio Silva Vallejo
Universidad de Magdalena (UM) – Oraloteca del Caribe

Coordinador de la Red en Ecuador:


Marco Álvarez
Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL).

Coordinador de la Red en Argentina:


Griselda Silvina Sessa
Fundación patagonia natural, argentina (fpn).:

Coordinador de la Red en Chile:


Cecilia Godoy
Instituto de Ciencia y Tecnología – Universidad Arturo Prat
Índice

1. Redes sociales de conocimiento: esencia, historia y


trayectorias. 5
Clara Elisa Miranda Vera, Marianela Morales Calatayud, María Elena
Castellanos González, Ángel Raúl León Pérez

2. Actores sociales y roles en las redes de conocimiento.


Algunas consideraciones a partir de las experiencias
de la Red Iberoamericana de Gestión del Conocimiento
Tradicional en Cuencas Hidrográficas y Áreas Costeras Red
GESTCON. 17
Juana María Brito Delgado, Clara Elisa Miranda Vera

3. Los saberes tradicionales/populares. Un acercamiento


desde el Interaccionismo Simbólico. 25
Yenisei Machado Trelles

4. Rescate de la memoria histórica del Parque Nacional


Natural Tayrona. Santa Marta-Colombia 37
Fabio Silva Vallejo y Deybis Carrasquilla

5. Los retos de la gestión universitaria del conocimiento


tradicional para la Universidad de Cienfuegos: apuntes
para un estudio. 73
Lisbel Fumero Roldán

6. Educar, educador, educando: herramientas sistémicas para


el abordaje de problemas ambientales 89
Griselda Sessa, Alexandra Sapoznikow, María Cecilia Reeves,
Rossana Galvagni, Juan Martín de la Reta
7. Desarrollo local, desafíos al conocimiento y la innovación. 103
Marianela Morales Calatayud, Francisco Becerra Lois, Yuderkis
Padilla Reyes

8. Dinámica local innovativa: interpretación teórica de la


relación entre conocimiento científico y tradicional. 135
Nereyda Moya Padilla, Yudy Águila Cudeiro, Ileanis Mena Fernández

9. La mediación de la tradición tecnoproductiva en el entorno


regional. Un tema para el debate. 135
Marianela Morales Calatayud, Yoandra Olivert Fernández, Lisbel
Fumero Roldán, Nereyda E. Moya Padilla

10. A energia como fator de transformação do conhecimetno


tradicional em comunidades rurais do nordeste do Brasil 147
José Ferreira Irmão, Jacques Ribemboim, Pedro Bezerra de
Carvalho Neto

11. Manejo Costero Integrado en la zona costera de la


Patagonia Argentina 171
Griselda Sessa, Guillermo Caille, Jose María Musmeci

12. Conhecimento patrimonial e sua expressão sensível na


pesca artesanal 177
Cristiano Wellington Noberto Ramalho
13. La educación ambiental en los municipios costeros del
Golfo de Guayaquil en Ecuador. 211
Marco Alvarez Gálvez

14. Conocimiento tradicional, salud y desarrollo turístico. 219


Gelda Lhamas-Coelho

15. Las mujeres y el borde marino costero en la región de Los


Lagos, Chile 245
Cecilia Godoy, Elisa Pacheco y Jacqueline Salas

Autores
253

4
Redes sociales de conocimiento:
esencia, historia y trayectorias
Clara Elisa Miranda Vera, Marianela Morales Calatayud,
María Elena Castellanos González, Ángel Raúl León Pérez

Introducción

En la época contemporánea han cobrado una importancia extraordinaria los


estudios sobre la sociedad, las múltiples relaciones que se establecen en su
interior, y aquellas que se dan entre esta y la naturaleza. En sus resultados
y modos de investigación se evidencia la complejidad de dichos fenómenos
y la necesidad de que aquellos ayuden a comprender y orientar mejor esas
relaciones con el objetivo de desarrollar una sociedad ambientalmente mejor
informada, más sustentable y humana.
En particular, el estudio sobre el funcionamiento y establecimiento de redes
sociales, término con el cual se han venido entendiendo hoy las tradicionales
relaciones entre los hombres, aquellas que identifican su naturaleza y esen-
cia social; viene a ocupar un lugar importantísimo en el marco de las ciencias
sociales. Son estudios que se orientan a descubrir la dinámica interna de las
sociedades, su comportamiento y sus fortalezas, sobre la base del conoci-
miento del tipo de relaciones que las identifican, para enfrentar determinadas
situaciones del contexto y de su existencia ante la adversidad (Miranda, Cas-
tellanos, & León, 2008).
La preocupación por la realización de estos estudios surge asociada al po-
deroso avance de las comunicaciones modernas, por las que el hombre co-
mienza a tener la posibilidad real de ampliar y modificar su red de relaciones
sociales, trascendiendo las barreras físicas espaciales, en períodos muy
cortos de tiempo en el proceso de la comunicación interpersonal. Múltiples
cuestiones filosóficas y sociológicas se presentan a partir de este compor-

5
tamiento objetivo de modificación de las representaciones espacio – tempo-
rales de la realidad en la sociedad moderna.
Sin embargo, es conocido que el hombre siempre vivió en red, pues el acto
de comunicarse, transmitir experiencias, vivencias y conocimientos es parte
de su naturaleza social y del carácter consciente de sus relaciones. “Las
redes son…, una nueva versión del atávico acto colectivo de comunicarse y
transmitir vivencias, conocimientos, certezas e ignorancias, que en definitiva
fertilizan nuevas experiencias que desbrozarán el camino hacia nuevas for-
mas de interacción;…” (Banús, 2006:11).
La comprensión histórica de los procesos de socialización humana, cen-
tradas en la necesidad de trasmisión de la experiencia individual y colecti-
va garantizan la continuidad en la transformación consciente de la realidad
ajustada a fines específicos, determinando los flujos de información, de
transmisión de experiencia colectiva y contextualizando los mecanismos de
comunicación.
Es por ello que la organización consciente de estos entramados sociales
identifica el significado y el patrón de orientación del flujo de información que
se produce en el contexto contemporáneo. El estudio de ellos se convierte
en una necesidad y una herramienta para el avance del conocimiento y su
socialización.
De ahí el propósito de este trabajo, orientado a sistematizar desde el punto de
vista teórico, en lecciones aprendidas; experiencias concretas de formación
de redes sociales del conocimiento con fines específicos. La sistematización
de experiencias aportará sin lugar a dudas, información necesaria tanto para
la comprensión del fenómeno en si, como para orientarlo de forma conscien-
te y adecuada.

1. Las redes sociales del conocimiento, bases conceptuales para


su comprensión

Los elementos que facilitan hacer una mirada a la complejidad de las rela-
ciones sociales en el contexto actual son, entre otros importantes factores
del entendimiento de la modernidad, el avance del desarrollo tecnológico en
las comunicaciones, donde se expresa el carácter artefactual y cultural de

6
la tecnología que media esas relaciones posibilitando el enfoque social de la
ciencia y la tecnología. Este enfoque hace énfasis tanto en los factores deter-
minantes de ese avance científico tecnológico como en las consecuencias
sociales del mismo, haciendo correcciones sobre los aspectos contextuales
de su manifestación.

El enfoque social de la ciencia y la tecnología es importante si tenemos en


cuenta que existe una visión tecnocrática, bastante generalizada, que privi-
legia la ponderación de lo tecnológico por encima de lo social, cuando en
realidad lo tecnológico es también un proceso social donde interactúan lo
técnico con los aspectos organizacionales y socioculturales (Pacey, 1990).
La interpretación de la tecnología como actividad práctica presupone tomar
en cuenta aspectos valorativos y de la naturaleza operativa de la tecnología
que no es visible en la referencia al plano estrictamente técnico.

Refiriéndose a las tendencias actuales del desarrollo de tecnologías de la


información y las comunicaciones en el establecimiento de redes sociales,
Peña (2003) señala que trabajar en red supone mucho más que el uso in-
tensivo de las herramientas que nos proporciona Internet, mucho más que
compartir información y abrir nuevos canales de comunicación. Desde este
punto de vista, las redes sociales actuales se comportan como procesos
tecnológicos, en particular una tecnología social, que integra lo técnico, lo
cultural y lo organizacional (Pacey, 1990) y como resultado de lo cual, se
genera el denominado capital social, beneficios mutuos que experimentan
las personas al actuar colectivamente, en los que el conocimiento constituye
el elemento central.

De las redes sociales, emanan por tanto, las redes del conocimiento, redes
en las que individuos, grupos u organizaciones, o también actores sociales
en su conjunto; se interrelacionan en un intercambio dinámico para seleccio-
nar, captar, apropiarse, transferir, difundir y crear conocimiento. Este elemen-
to se constituye en un dinamizador importante de la gestión del conocimiento
en las condiciones de desarrollo actual, o lo que es lo mismo, las redes
sociales en el mundo hoy se orientan básicamente a la gestión selectiva de
conocimientos, constituyéndose con una gran heterogeneidad de actores,
donde cada uno juega un rol fundamental en el proceso.

7
En la red se combinan armoniosamente un team de proyecto, es decir, un
grupo de personas que se identifican por ser una comunidad de práctica,
estar involucrados en un trabajo similar y con una destreza similar, y bajo
una comunidad de intereses (Vassiliadis et al., 1999; Miranda, Castellanos y
Pérez, 2008). Ver Fig. 1.

Fig. 1. Representación gráfica de una red social del conocimiento

Los actores funcionan como nodos sociales del conocimiento, por ser por-
tadores del mismo. La organización de estas redes potencia un proceso en la
que se identifican necesidades, problemáticas y se descubren potencialida-
des para el avance colectivo. Constituyen ámbitos marcados por la heteroge-
neidad, la horizontalidad de las relaciones, la autonomía de sus miembros, la
descentralización, la participación y la acción, el compromiso, la comunica-
ción, la organización, la evaluación y el aprendizaje (García B., 2004).
Existen diversos enfoques de interpretación de las redes sociales del cono-
cimiento que se determinan a partir de los marcos conceptuales y principios
con los que se constituyen y analizan las mismas. En algunos de esos enfo-
ques se centra la atención en el proceso de génesis y desarrollo de la Red,
bajo consideraciones históricas, otros lo hacen desde la naturaleza de los
flujos del conocimiento y/o su modelo organizacional siguiendo un criterio

8
funcional, en otros se realiza un análisis formal concentrado en sus nodos
y actores bajo un enfoque estructural. Otros acercamientos conciben la red
como modos de coordinación social e institucional, también de carácter es-
tructural.
Es importante aclarar que los enfoques constituyen miradas puntuales, pers-
pectivas de análisis que no agotan toda la complejidad que encierra un fenó-
meno, e incluso los diferentes autores que abordan el tema, pueden sostener
diversos enfoques de interpretación del mismo. Es por ello que los enfoques
deben complementarse en aras de una mirada integradora acerca del objeto
de conocimiento.
El presupuesto que sustenta este trabajo está basado en una interpretación
de la red que visualiza no sólo el papel de los actores sociales, sino los pro-
cesos de integración que tienen lugar entre ellos, de modo que la dialéctica
del conocimiento sea vista por el carácter de proceso de ese conocimiento,
por su historicidad y su papel social en la red de actores (Miranda, Castella-
nos, & León, 2008).
Estos elementos se conectan también con determinaciones socioculturales
que intentan explicar los niveles de cohesión de la red, de modo que la obser-
vación de intereses, normas y patrones de comportamiento se acompañan
de la lógica revisión de la forma en que se comparte un “modelo de opinión
conceptual” sobre el objeto de conocimiento. Este elemento es significativa-
mente relevante para ciertas redes de conocimiento asentadas en paradig-
mas de la ciencia y/o la tecnología.
En este concierto se cruzan instituciones, países, y hasta modelos de opi-
nión conceptual, que permiten atenuar los bordes de ciertas fronteras disci-
plinarias y la conformación de núcleos sólidos de comunidades científicas
colocadas en relaciones contextuales diferentes.

2. Experiencias en el proceso de conformación de redes sociales


del conocimiento: historia y trayectorias desde la Red MIZC
hasta la Red GESTCON

La Red de Gestión de Conocimiento Tradicional en Cuencas Hidrográficas y


Áreas Costeras (Red GESTCON) tiene su origen en la Red de Manejo Inte-

9
grado de Zonas Costeras (MIZC) que se gesta en Cuba a finales de los 90´s
y bajo la necesidad de socializar el enfoque de MIZC. Este aparece en los
países desarrollados, fundamentalmente Estados Unidos y Canadá; como un
enfoque emergente hacia el desarrollo de las áreas costeras en función de
mitigar los conflictos usuarios – usuarios y usuarios – naturaleza costera que
se originan como consecuencia del desarrollo e impulsados por el avance
científico tecnológico.
La visión paradigmática del desarrollo, con imágenes triunfalistas de la cien-
cia y la tecnología, que promovió procesos de transferencias tecnológicas
no contextualizados, dio lugar a que los mismos problemas, que motivaron
el surgimiento del MIZC en los países desarrollados, tuvieran su expresión en
los países en vías de desarrollo, pero con magnitudes y significados diferen-
tes, de ahí que, en la Cumbre de Río en 1992, los jefes de estados participan-
tes aprobaran en Agenda 21, en el capítulo 17 los principios rectores de este
proceso para implementarlos en todos los países firmantes.
La Red MIZC tuvo una esencia eminentemente académica con la participación
de tres Universidades Cubanas (la Universidad de la Habana, Universidad de
Cienfuegos y Universidad de Oriente) y dos Universidades Canadienses (Dal-
housie University y Saint Mary University) como resultado de la cual se gestó
e implementó el Programa de Maestría en MIZC en Cuba, desde cada una de
estas Universidades cubanas y bajo la asesoría y experiencia de las universi-
dades canadienses involucradas en el proyecto. El programa fue financiado
por la Agencia Canadiense para el Desarrollo (CIDA) e institucionalizado por
el Ministerio de Educación Superior (MES) en Cuba. Sin embargo, el propio
proceso de formación que generó dicha Red propició su extensión a otros
sectores de la sociedad, hacia actores sociales también importantes dentro
del proceso de manejo integrado costero y que representan la realidad local
en la que tiene lugar la implementación real del proceso y sin la cual este no
sería posible: la comunidad.
Los proyectos comunitarios que emanaron de la “Red Madre” – Red MIZC,
fueron generando otras redes de conocimiento que ancladas en Programas
Regionales, tales como el Programa de Manejo de Recursos Costeros Basa-
do en Comunidades (MRCBC) ampliaron el carácter intersectorial, interins-
titucional y de relaciones personales del propio proceso de MIZC, base de
GESTCON. La Red de Manejo de Recursos Basado en Comunidades (MRBC)

10
y la Red de Comunidades Costeras Saludables (CCS) posteriormente, fueron
redes que condicionaron procesos formativos pero a nivel comunitario, con
el objetivo de extender el enfoque de MIZC a amplios sectores de la población
y contextualizar en lo local la implementación real del mismo.
Por tanto, un elemento importante en la conformación de estas redes lo ha
sido la determinación de lo local como núcleo, desde el cual se despliega
en distintos contextos el trabajo de las mismas. Lo local aparece asociado
a la identificación de un territorio con coordenadas acotadas dentro de un
territorio más amplio (Coragio, 2002:10) y parte de la comprensión del nodo
como parte de un todo.
a) La Red así mismo se orienta en sus objetivos al desarrollo local sobre la
base de la integración de factores tales como:
b) La idea de que en el nivel local es determinante la capacidad de partici-
pación de la comunidad, y los saberes populares en sus relaciones.
c) La compresión de las tendencias de la práctica con un sentido movili-
zativo consciente.
La emergencia de las perspectivas de la creación, en términos de resisten-
cia y replanteamiento de necesidad de experiencias nuevas.
Para los fines de la comprensión del funcionamiento de la Red es válida la
interpretación de Espina (2006) que propone un conjunto de elementos que
no pueden ser obviados al considerar el nuevo abordaje conceptual y anota
en primer lugar, la noción universal de desarrollo y su carácter de proceso
con potencialidad para el despliegue del autocrecimiento individual y colecti-
vo, basado en aprendizajes. A ese crecimiento natural de la Red que la lleva
a conformar Red de Redes, habría que asociar otros factores condicionantes
de desarrollo de la misma tales como, el papel de los expertos, los líderes
científicos, gestores de proyecto, las relaciones interpersonales, los contac-
tos, la experticia, entre otros, que no se pueden obviar.
Tienen aquí gran importancia los mecanismos del tipo movilizativo o forma-
tivo que generan esos factores, como pueden ser los procesos de capacita-
ción, que permiten elevar la identidad territorial, la unidad nacional, la cultura
general y del desarrollo y la cultura de gestión de los diferentes actores y la
población. Para ello, resulta necesaria la existencia de sistemas de capa-

11
citación, superación y aprendizaje, así como sistemas de divulgación que
contribuyan a crear esta cultura de desarrollo.
La Red de Redes constituye una estructura compleja donde se dan inte-
rrelaciones entre redes, entre temas e instituciones, en la que se revela un
entramado de conexiones institucionales e interpersonales diverso. En la es-
tructura de la Red de Redes que se da en la trayectoria concreta de MIZC
– GESTCON (Figura 2), resulta interesante como se revela a través de ese en-
tramado la multiplicidad de conexiones que presentan instituciones como el
Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos y Universidad de Cienfuegos
con las 4 Redes Temáticas que han ido apareciendo en la trayectoria (MIZC,
CCS, MRBC y GESTCON), convirtiendo a estas instituciones en nodos so-
ciales del conocimiento importantes por su grado de polarización para atraer
instituciones, sin menospreciar las potencialidades de las restantes.
Lo significativo de esta situación es que al historiar y trazar las trayectorias
de las redes en su proceso de gestación se puede comprobar la construc-
ción de capacidades de las instituciones para coordinar o participar en este
entramado desarrollando capacidad de gestión de conocimiento en comuni-
dades ubicadas en relaciones locales determinadas.

Figura 2. Estructura de la Red de Redes en la trayectoria MIZC - GESTCON

La integración de las redes en el campo de la gestión del conocimiento es de


gran beneficio para reforzar la capacidad de la comunidad en el manejo de

12
sus recursos y en la construcción de espacios de socialización de su expe-
riencia colectiva. Mientras ocurre un enriquecimiento de las redes con este
proceso, se da lugar también a una fertilización del medio donde se crean
esos nuevos conocimientos, lo cual favorece la aceleración de la innovación
en los espacios de su implementación.
Miranda, González y León (2008:8) señalan que en la “…dialéctica interna
de la red de redes se da el caso que, mientras surgen objetivamente nuevas
redes, también van muriendo otras o desaparecen radicalmente en su funcio-
namiento …”, los nodos se mantienen en la “…trayectoria descrita con una
luz tenue, no llegan a apagarse, porque como las redes de conocimientos son
el resultado de redes sociales, y por tanto de relaciones sociales donde se
consolidan la cooperación y solidaridad, estos nodos quedan como una se-
ñal intermitente expresando sus potencialidades para nuevas conexiones”.
La integración en una red de redes es el gran reto que debe enfrentar el pro-
ceso, desarrollando cooperación entre los nodos que emergen y los restos
del anterior. Peña (2003) ha descrito los factores a tener en cuenta en este
proceso y distingue:
• La flexibilidad de la estructura de la red de organizaciones capaz de
movilizar gran cantidad de recursos a nivel planetario.
• La disponibilidad de gran cantidad de información de calidad y directa
del origen.
• Ampliación del impacto de las acciones con menos recursos
• Mayor acceso a financiación –pública o privada– dados los crecientes
requisitos de consorciación para acceder a aquellas o la demanda de
impactos mediáticos para ésta.

3. Lecciones aprendidas en el proceso de conformación de redes


sociales.

Un aspecto importante de la comprensión del papel de las redes descritas


y de la interpretación de sus elementos teóricos, lo constituye la integración
de las universidades entre sí y hacia el entorno local, proceso que se ve
favorecido por la universalización de la Educación Superior, que promueve
la desmitificación de la ciencia, el reconocimiento a los saberes populares

13
y la movilización conciente de la comunidad hacia el desarrollo perspectivo
de la creación.
Al historiar y analizar las trayectorias de las redes en su proceso de ges-
tación, se descubre que la construcción de capacidades de las institucio-
nes para coordinar y participar en este entramado es fundamental, pues ello
determina el establecimiento de relaciones interinstitucionales, que muchas
veces, se desarrollan sobre la base de nexos formalizados por intereses de
participación personal.
Desde estas experiencias debe significarse que un campo del conocimiento
emergente puede constituirse en motor impulsor de procesos de formación
de redes sociales de conocimiento, por ser estas vías concretas de con-
solidación de esos saberes y que un enfoque integrador del conocimiento
cataliza la formación de redes sobre todo de carácter interdisciplinar.
Otro aspecto que puede ser significado está relacionado con el hecho de
que el proceso indetenible de la universalización de la ciencia propicia la
formación de redes, lo que favorece al mundo subdesarrollado y la transfe-
rencia y el intercambio de conocimientos en contextos donde estos pueden
ser localmente significativos y relevantes para la solución de los problemas
locales, propiciando el fortalecimiento del capital social del contexto local y
el desarrollo endógeno.
La Red de redes es una formación de conglomerados de redes que estable-
cen compromisos, constituyéndose en vías de desarrollo humano coinciden-
tes con los objetivos del proceso universalizador del conocimiento.

Bibliografía consultada

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14
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15
16
Actores sociales y roles en las
redes de conocimiento. Algunas
consideraciones a partir de
las experiencias de la Red
Iberoamericana de Gestión del
Conocimiento Tradicional en
Cuencas Hidrográficas y Áreas
Costeras – Red GESTCON
Juana María Brito Delgado y Clara Elisa Miranda Vera

Introducción

El conocimiento tradicional expresado en prácticas socioculturales concre-


tas, está siendo revitalizado entre otras cosas, por los intentos de superar los
determinismos imperantes hasta la década del setenta del siglo pasado, que
limitaba el papel de hombres y mujeres como agentes de cambio.
La tendencia a ignorar, subestimar, o a veces desautorizar otros sistemas
de conocimientos propios de los países en desarrollo que a menudo se eti-
quetan como no científicos o no universales, se viene debilitando a partir del
estudio de los sistemas de conocimiento tradicionales desde hace algunas
décadas. Actualmente esos sistemas se comprenden mejor y son objeto de
interés y apreciación crecientes. Ello obviamente fue el resultado de la ma-
duración en el ámbito internacional de una nueva posición teórica y práctica
respecto de la importancia y valor de la diversidad cultural para el desarrollo
de la humanidad.
La definición de conceptos tales como: diversidad biológica, recursos
biológicos y recursos genéticos mueve a primeros planos, la apreciación
sobre el conocimiento tradicional ya que el aprovechamiento eficaz de la
biodiversidad supone poder contar con los conocimientos de quienes lo
conocen.

17
“El conocimiento tradicional representa una herencia de los an-
tepasados en experiencias con el ambiente natural a lo largo de
milenios lo que mejora lógicamente la probabilidad de examen y
diagnóstico de la bioactividad en los organismos que habitan el
sistema de referencia” (Sagan, 1995).
Teniendo en cuenta este presupuesto, en lo relativo a la diversidad biológica
marina y costera, el suministro de información relacionada con los enfoques
para la gestión de los recursos vivos marinos y costeros emanado del cono-
cimiento de las comunidades indígenas y locales, es fundamental. La gestión
integrada del conocimiento tradicional y el científico con independencia de la
diferenciación que pueda existir entre ellos como sistemas de conocimiento,
a causa de sus respectivos contextos y valores, principios organizativos,
hábitos mentales, habilidades y procedimientos, utilización y difusión; es una
auténtica necesidad. El reto radica en conseguir el mutuo reconocimiento y
respeto, lo que permitiría trabajar conjuntamente para lograr el bienestar de
la humanidad y el desarrollo sostenible, incluyendo el acceso a la sociedad
del conocimiento.
En la búsqueda de herramientas metodológicas orientadas a ese fin es que
surge el Proyecto de la Red Iberoamericana de Gestión del Conocimiento Tra-
dicional en Cuencas Hidrográficas y Áreas Costeras – Red GESTCON (2008),
una red que sustentada en la cooperación, busca fomentar vías de socializa-
ción y transferencia de conocimientos entre sus miembros en función de la
temática en cuestión. Toda vez que una red de conocimiento es expresión de
la complejidad que se manifiesta hoy en los flujos de información y saber, se
hace necesario identificar y conocer quienes son sus actores sociales y sus
roles, base de la estructura funcional que requiere para que tenga sentido su
existencia y éxito en los objetivos que se propone.

Desarrollo

En el entramado de relaciones que se establecen en una red social del cono-


cimiento, existe una estructura bien definida, que tiene además, una lógica
funcional que denota al interior de la organización, la presencia de un orden.
Personas, grupos y/o instituciones, constituyen actores sociales en el seno
de la Red, los que cumplen una función y/o estatus social dentro de la mis-

18
ma, en correspondencia con la concepción de su organización interna. De tal
modo, el rol social de los actores se define como el conjunto de funciones,
normas, comportamientos y derechos definidos social y culturalmente, un
status concreto que se asume en función de las necesidades y propósitos de
la Red, y que debe ser asumido y aceptado por sus miembros.
De esta manera en las redes existe una relación articulada que desarrolla la
práctica de la intersectorialidad e integralidad y pertenecer a ella significa
trabajar con otros, formando parte de un proceso donde se intercambia in-
formación, se generan nuevos conocimientos, se potencian las experiencias,
se intercambian recursos, se hacen prácticas integradas y se construyen
modelos replicables para otros proyectos.
La utilización de recursos metodológicos resultado de las mejores prácticas
en este sentido, nos hace sugerir el mapeo de actores ampliamente difundido
en la teoría de las redes sociales, tales como el gestor principal, especialistas
y académicos, gobernantes y pobladores en general que participan de una
u otra forma.
El protagonismo del gestor principal del conocimiento en la red, está dado
por su responsabilidad en la creación de un ambiente que propicie la mode-
ración y facilitación de los procesos de intercambio entre todos los compo-
nentes de la misma. Un ambiente que permita establecer interacción colabo-
rativa y creativa entre las personas.
El gestor en la guía del proceso, en el entorno de su accionar, debe contribuir a
la intramediación que supone velar por la calidad de la transferencia del conoci-
miento, entiéndase reducción a la mínima expresión de los factores que pueden
causar las confusiones y ruidos en la comunicación entre los integrantes de la
red y debe además, contribuir con la metamediación que implica incrementar
el poder de los procesos de gestión del conocimiento, velando por la calidad de
los instrumentos y los canales de transferencia del mismo.
De esta manera no sólo es importante que se conozca cual es el rol de los
gestores del conocimiento sino que es importante conocer acerca de las
competencias que debe exhibir para aportar eficiencia a su gestión.
Los autores Gairín, Armengol y García San Pedro, hacen referencia al es-
tudio realizado por Berge (1995), sobre las competencias de los gestores

19
del conocimiento en un modelo que por la flexibilidad de su interpretación,
constituye un aporte metodológico en la comprensión de lo relacionado con
el asunto.
El modelo contempla:
• Competencias de tipo pedagógico: en tanto el gestor se transforma en
un facilitador, mediador, entre los distintos procesos de interacción con
el conocimiento.
• Competencias de tipo social: supone que el gestor contribuya a crear
un ambiente que promueva el aprendizaje, las relaciones humanas que
conforman la esencia de la comunidad, la consecución de objetivos
grupales, etc.
• Competencias de liderazgo: implica tener claros los objetivos y la agen-
da de la red, los procesos y sus elementos facilitadores, las reglas de
actuación y las normas para la toma de decisiones, etc.
• Competencias técnicas y tecnológicas: representan la capacidad de
hacer transparente la tecnología, proveer los elementos para que los
participantes se sientan cómodos en el uso de las tecnologías y sus
programas.
• Competencias en otras áreas: En este caso la teoría es enriquecida por
la práctica misma del proceso de gestión en la medida en que se am-
plían los procesos participativos, lo que presupone entre otras consi-
deraciones la revisión del marco conceptual para no apartarse de los
presupuestos declarados.
En el rol activo que desempeñan especialistas y académicos miembros de
la red, que son a su vez gestores de conocimiento y nodos sociales de co-
nocimiento, es necesaria una visión definida y programática de los fines,
métodos y acciones de su intervención en los contextos donde se desa-
rrollan su actividad. El especialista aparte del conocimiento de su campo
específico de intervención, debe conocer y saber poner en práctica: el trabajo
en equipo. En este caso, el tema sobre la interdisciplinariedad cobra una
importancia extraordinaria. Se parte del cómo llegar a tener una visión clara
y coherente sobre los fenómenos que nos interesan, de modo que los miem-
bros de los equipos de investigación puedan comunicarse entre ellos; que

20
logren desarrollar una visión única del objeto de estudio, apoyándose en esa
comunicación; que la visión única del objeto sea informada por las diferentes
disciplinas, pero que no sea una suma aritmética de la visiones disciplinarias
para que la aproximación a la realidad sea lo más fiel posible a la complejidad
de esa realidad. De modo que la transdisciplina se impone.
En la Red GESTCON los especialistas y académicos están convocados a
reconocer y revalorizar el conocimiento tradicional en defensa del patrimonio
natural, de las culturas autóctonas y de las mejores prácticas de los saberes
populares ante el avance sostenido de la ciencia y la tecnología. Ello consti-
tuye un reto a la actuación y a las líneas de pensamiento, en ocasiones para
ellos mismos y a las políticas de las instituciones donde pertenecen.
El rol de los gobernantes resulta ser aparte de relevante, muy comprome-
tido, al estar dotados del poder y la autoridad para la toma de decisiones en
la sociedad.
Lo local aparece como la manifestación adecuada de la gobernabilidad que
lleva a involucrar tanto aspectos socio-económicos como culturales, un
territorio con determinados límites es entonces sociedad local cuando es
portador de una identidad colectiva expresada en valores y normas interio-
rizados por sus miembros. Este giro hacia lo local requiere la construcción
de escenarios que creen las condiciones necesarias para un nuevo tipo de
participación social. Es evidente que esta interpretación puede asumir la
consolidación del conocimiento al colocar en las agendas de trabajo de los
gobernantes lo relacionado con el conocimiento tradicional.
Pero el conocimiento del sistema cultural no es sólo un problema de dispo-
ner de datos estadísticas culturales, diagnóstico de infraestructura, estudios
económicos, y otros, sino de hacerse de un marco conceptual, estratégico,
y ético desde el cual hacer comprensible ese dato y ponerlo en relación con
una visión de la política, de la cultura y de la ciudadanía.
La política a aplicar por los gobernantes debe sustentarse en intervenciones
concientes, intencionadas, formales, racionales y estratégicas establecidas
sobre la base de un marco institucional y legal adecuados, mecanismos y
procedimientos e interrelaciones requeridas para lograr un uso sostenible,
donde se corrijan las fallas, se compensen las carencias y se refuercen las
potencialidades. Ejemplos oportunos constituyen la adopción de las dispo-

21
siciones jurídicas en materia de protección del conocimiento tradicional y la
conservación de las áreas costeras y sus recursos naturales como garantía
de futuro para la subsistencia de todas las actividades económicas, sociales,
culturales y científicas que se desarrollan en este privilegiado espacio, los
actores sociales implicados podrán establecer líneas de trabajo encamina-
das a la conservación de nuestras costas que garanticen su futuro, para ello
el rol de los pobladores, es medular como interlocutor natural, poseedor de
un conocimiento de la realidad de cada lugar que todos deseamos transfor-
mar para elevar las condiciones de vida, proteger los ecosistemas frágiles,
preservar todo lo amenazado por agotamiento o extinción, prohibir las activi-
dades susceptibles a causar deterioro, algo que podrá lograrse compartien-
do normas e integrando el conocimiento científico al conocimiento que ellos
poseen del entramado social.
La integración del conocimiento dentro de las comunidades, teniendo en
cuenta su herencia, tradición y convivencia en el entorno específico, así
como por su experiencia vivencial y el respeto que les debemos, permitirá
explicar y comprender el entorno dónde viven, matizado de sentimientos de
pertenencia e identidad.

Conclusiones

Compartir conocimiento tradicional y científico para una gestión del desarro-


llo más adecuada, es en la actualidad un reto. Por mucho tiempo la percep-
ción interna y externa de considerar el conocimiento científico lo único válido
para ordenar el mundo de la experiencia generó un paradigma que se tradujo
en una visión tradicional que permanece. Superar este paradigma solo es po-
sible bajo la integración de actores que interesados en el diálogo de saberes,
estén conscientes de su actuación y el rol que deben desempeñar.
La apropiación de marcos de interpretación y herramientas metodológicas en
la búsqueda del acercamiento entre el conocimiento tradicional y el científico
que supere el tratamiento unidisciplinar y sustente lo participativo y transdis-
ciplinar en las redes sociales devenida estructura del desempeño del rol de
diferentes actores, es un intento implícito en la misión de la Red GESTCON.

22
Bibliografía

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UNESCO.

23
24
Los saberes tradicionales/
populares. Un acercamiento desde
el Interaccionismo Simbólico.
Yenisei Machado Trelles

Introducción

Los estudios del conocimiento tradicional, han irrumpido la esfera de la cons-


trucción teórica actual, por la importancia que revisten para los individuos y
sociedades las cuales establecen sus estructuras y prácticas cotidianas a
partir de la dinámica cultural, la historia y la información aprehendida, here-
dada y sistematizada.
El saber tradicional había estado subvalorado como algo propio de individuos
comunitarios, lo cual no tenía relevancia alguna para el conocimiento cien-
tífico. Empero su estudio ha permitido generalizar pautas que posibilitan un
adecuado desarrollo y mejora social en los entornos comunitarios. No como
única alternativa sino como componente del proceso de interacción que tiene
el individuo en la sociedad.
Los conocimientos tradicionales ponen en tela de juicio muchas nociones
fundamentales de los individuos. Pues en efecto, poseen un rico acervo de
conocimientos específicos sobre el entorno natural y social así como una
visión propia de la forma en que se deben efectuar las transformaciones y
acciones sociales.
El interaccionismo simbólico tiene puntos en común con la concepción del
conocimiento tradicional desde la forma en que se manifiesta, las herra-
mientas que utiliza para el estudio, la posición del individuo como agente
promotor de la actividad, la significación y valor que le proporciona a las
cosas el hombre, la observación o estudio del individuo-sociedad desde la
concepción de parte y todo, la socialización, los significados, los símbolos

25
etc. Aunque sus principales desventajas radian en representar o exacerbar
el individualismo (elementos microsociales) y en ignorar la cuestión relati-
va a la organización social de la producción, muestra un conocimiento de la
comunicación e interacción individual como contraste con el funcionalismo
estructural. En ese sentido, en el presente trabajo se pretende identificar las
principales ideas del interaccionismo simbólico en función del conocimien-
to tradicional.

Desarrollo

Los saberes tradicionales son la base del conocimiento de los individuos, es-
tos parten de los entornos familiares y los contextos locales, la socialización
del individuo en círculos cercanos experimenta una dinámica de aprendizaje,
acción e interacción muy particular que se objetiviza en la práctica cotidiana.

Por conocimientos tradicionales se entiende el conjunto acumulado y diná-


mico del saber teórico, la experiencia práctica y las representaciones que po-
seen los pueblos con una larga historia de interacción con su medio natural.
La posesión de esos conocimientos, que están estrechamente vinculados
al lenguaje, las relaciones sociales, la espiritualidad y la visión del mundo
suele ser colectiva (UNESCO, 2006). El conocimiento tradicional no presenta
una clara definición, sus conceptualizaciones están sujetas a la actividad
experencial, la capacidad y la habilidad del individuo de incorporar nuevos
conocimientos sobre la práctica transformándolo según los recursos y prác-
ticas culturales que posea. Sin embargo, las características identificadas por
la UNESCO (2006), muestran elementos relevantes que reflejan al individuo
como promotor de sus relaciones en su espacio, formas de socialización, las
normas y pautas consensuadas, la aprehensión de lo cotidiano, la educación
y la cultura.

La concepción de Álvarez Licea (2005) corrobora y amplía dicha noción “…


conocimiento adquirido a través de la práctica, de la experiencia, no solo
del individuo, sino de la comunidad en su conjunto. Esos conocimientos se
transmiten de generación en generación para integrarse en la identidad cultu-
ral, pero no permanecen estáticos, se modifican, enriquecen o transforman
por la práctica individual y social generadora de movimientos, de cambios”
(Álvarez, 2005: 28).

26
Los saberes tradicionales son una herramienta vital para el desarrollo social
de los individuos. El conectarlo con las teorías sociológicas permite funda-
mentar y contrastar la validez que tienen para el hombre.
El interaccionismo simbólico es una teoría sociológica que se ajusta a la
concepción y práctica del conocimiento tradicional. Según Ritzer, este centra
tres aspectos fundamentales: 1. El análisis de la interacción entre el actor y
el mundo; 2. Una concepción del actor y del mundo como proceso dinámico
y no como estructuras estáticas y 3. La enorme importancia asignada a la
capacidad del actor de interpretar el mundo social (Ritzer, 2003: 215). Para
entender los procesos o manifestación de lo tradicional necesariamente hay
que remitirse a estos aspectos, el hombre será sujeto determinante en las re-
laciones con su entorno, siendo primordial su transformación y sus maneras
de aprehender y ejecutar ante la sociedad. La interpretación y los códigos
socializados desde la cultura e historia definirán al sujeto social. Es por ello
que la comprensión del hombre se vuelve complicada y contradictoria pues
cada contexto esta marcado por la acción y práctica cotidiana común.
El conocimiento es una construcción social, al menos porque lo que lo cons-
tituye como conocimiento es el proceso de aceptación y consenso al que
se le somete (Núñez, 2006: 10). El argumento anterior da lugar a una visión
del conocimiento que no sólo se basa en destacar sus bases empíricas de
la racionalidad sino que construye todo un sistema de ideas sistematizadas
a través de la práctica social, e intervenida por el entendimiento colectivo.
La producción de conocimiento tradicional es histórica, parte de la comu-
nicación y la relación que se establece entre los individuos, de tal forma
la cultura del conocimiento es heredada. El conocimiento científico es el
proceso donde transcurren varias fases para el logro de generalizaciones,
leyes o principios, racionalizados desde la información colectiva, la actividad
práctica y cotidianidad de los individuos. En ambos procesos cognitivos se
refleja la interacción social y la práctica como unidades donde se canaliza y
regula el contexto social.
El conocimiento tradicional presenta diversos elementos que se conectan
con las teorías que influyeron en la concepción del interaccionismo simbóli-
co: el pragmatismo, el conductismo radical, entre otras.
Para los pragmáticos la verdadera realidad no existe “fuera” del mundo real;
se crea activamente a medida que actuamos dentro y hacia el mundo, en

27
segundo lugar las personas recuerdan y basan su conocimiento del mundo
sobre lo que se ha demostrado útil para ellas, suelen alterar lo que ya no
funciona, y en tercer lugar, las personas definen los objetos físicos y sociales
con los que tiene relación en el mundo de acuerdo con su utilidad para ellas
(Ritzer, 2003: 215). El conocimiento asume dichas formas de interacción
social, este se crea de la dinámica contextual de una organización o grupo
social, su conformación deviene en una constante selección de información
útil y relevante para los sujetos y sus definiciones estarán supeditadas a los
resultados y productos que puedan obtener estos.
La perspectiva nominalista del pragmatismo concibe a los individuos
como actores existencialmente libres que aceptan, rechazan, modifican o
en cualquier caso “definen” las normas, los roles, las creencias etc., de la
comunidad de acuerdo con sus intereses personales y planes del momento
(Ritzer, 2003: 215). El saber tradicional tiene en esta concepción una manera
de conocer y transmitir particular en consonancia con los deseos y proyec-
ciones del individuo, pues la asimilación y desarrollo de este necesariamente
es regulado por lo experencial, el beneficio y los recursos. La perspectiva
realista plantea por su parte, que los actores no son libres, sus cogniciones
y conductas están controladas por el conjunto de la comunidad (Ritzer, 2003:
215). Desde esta concepción, para el conocimiento la comunidad es fuente
de consenso y sistematización, por ello no se asume como una contradic-
ción insuperable sino como complemento.
En el conocimiento tradicional el individuo es el principal agente de promo-
ción, transmisión, y aprehensión de la realidad. Es por ello la conexión exis-
tente con la perspectiva nominalista del interaccionismo simbólico.
Por su parte, el interaccionismo psíquico sostiene que los significados de
los símbolos no son universales y objetivos; sino individuales y subjetivos
en el sentido de que es el receptor el que los “asigna” a los símbolos de
acuerdo con el modo en que los interpreta (Ritzer, 2003: 216). Sin embargo
esta concepción adolece del aspecto consensuado por la que es atravesada
cualquier proyección humana. Para un individuo los instrumentos de trabajo
utilizados históricamente pueden tener valores incorporados (significados)
desde lo cultural o costumbrista, pero necesariamente para mantenerse o
ser tradicional requiere de aceptación, diálogo, transmisión desde el grupo,

28
siempre en relación con la necesidad y recursos materiales disponibles, pues
sino pierde el valor utilitario y cultural.
Del conductismo radical, es importante señalar el estudio del “acto”, el que
comprende tantos aspectos encubiertos como aspectos descubiertos de la
acción humana. Dentro del acto, la totalidad de las diferentes categorías de
las psicológicas ortodoxas tradicionales encuentran lugar. La atención, la
percepción, la imaginación, el razonamiento, la emoción etc., son conside-
radas como parte del acto “… el acto, pues engloba todos los procesos
implicados en la actividad humana” (Ritzer, 2003: 216). Este será una vía útil
para identificar los procesos cognitivos tradicionales del hombre, que esen-
cialmente individual delimita aspectos que matizan y atraviesan los saberes
del hombre.
Los símbolos significantes también hacen posible la interacción simbólica.
Es decir las personas interactúan con otras no sólo con los gestos, sino
también con los símbolos significantes (lenguaje). Esto, por supuesto, marca
una diferencia y hace posible el desarrollo de pautas y formas de interacción
mucho más compleja de organización social que las que le permitirían los
gestos (Ritzer, 2003: 226). La significación que adquiere un hecho o símbolo
está en comprender la vigencia del pasado en el presente, no como simple
transmutación, sino como conservación de los aspectos más significativos
que se manifiestan, convertido de hecho en sistema de valores que expresan
la conciencia colectiva que permea la esencia de una práctica. Por tanto, las
prácticas socioculturales se diferencian unas de otras no solo por el contexto
y las condiciones en que se desarrollan, sino por los valores asociados que
la tipifican (Quiñones, 2006).
Los principios básicos del interaccionismo simbólico se resumen en:
1. A diferencia de los animales inferiores, los seres humanos están dota-
dos de capacidad de pensamiento.
2. La capacidad de pensamiento esta modelada por la interacción social.
3. En la interacción social las personas aprenden los significados y los
símbolos que usan en la acción y la interacción sobre la base de su
interpretación de la situación.
4. Los significados y los símbolos permiten a las personas interactuar de
una manera distintivamente humana.

29
5. Las personas son capaces de modificar o alterar los significados y los
símbolos que usan en la acción y la interacción sobre la base de su
interpretación de la situación.
6. Las personas son capaces de introducir esas modificaciones y al-
teraciones debidas, en parte, a su capacidad de interactuar consigo
mismas, lo que les permite examinar los posibles cursos de acción, y
valorar sus ventajas y desventajas relativas para luego elegir una.
7. Las pautas entretejidas de acción e interacción constituyen los grupos
y las sociedades (Ritzer, 2003: 237).
El saber tradicional recurre a dichos principios ajustándolos a la dinámica
e interés del individuo. La descomposición de sus indicadores hacen refe-
rencia a diversas aristas e información experencial con las cuales el sujeto
interactúa y personaliza (cultura, significados, valores, costumbres, lenguaje,
organización, relaciones, experiencia, prácticas socioculturales, representa-
ciones), desde ellas el individuo expresa determinada forma o modos de
comportamiento que los sistematiza en el contexto social y prácticas cotidia-
nas. Estos elementos se convierten en herramientas utilitarias para interac-
tuar con el presente.
La capacidad de pensamiento sostiene que los individuos en la sociedad
humana no son considerados como unidades motivadas por fuerzas exter-
nas o internas que escapan a su control o situados dentro de los confines
de una estructura más o menos establecida. Antes bien, son vistos como
unidades reflexivas o interactivas que componen la entidad nacional (Ritzer,
2003: 238).
Esta manera de ver al individuo permite darle mayor importancia al sujeto,
a sus concepciones y por consiguiente a sus prácticas socioculturales. La
capacidad de pensamiento prioriza en el individuo otras formas de expresión,
lo convierte en diseñador de sus actos. Es evidente que sin la interacción de
los actores sociales dicha capacidad no se sistematizara y reprodujera, pues
es en la relación donde el hombre comparte, establece códigos, y se nutre
de conocimientos populares y científicos.
Los interaccionistas simbólicos se centran en una forma específica de in-
teracción: la socialización que para los saberes humanos dicho fenómeno

30
constituye la base de lo aprehendido y consensuado. La capacidad humana
de pensar se desarrolla en el proceso de socialización de la primera infancia
y se va refinando durante la socialización adulta (Ritzer, 2003: 238). Refina-
do indica el proceso de asimilación y desasimilación en que el individuo se
encuentra cuando interactúa con los demás miembros de la sociedad. Para
el interaccionismo simbólico, la socialización es un proceso dinámico que
permite a las personas desarrollar la capacidad de pensar de una manera
distintivamente humana, no constituye un proceso unidireccional en que el
actor recibe información, se trata de un proceso dinámico en el que el actor
da forma y adapta la información a sus propias necesidades (Ritzer, 2003:
239).
El interaccionismo simbólico se ha mantenido en esta dirección “…la pre-
ocupación central no reside en el modo en que las personas crean mental-
mente los significados y los símbolos, sino en el modo en el que los apren-
den durante la interacción en general y la socialización en particular” (Ritzer,
2003: 240).
Los símbolos permiten a las personas relacionarse con el mundo social y
material permitiéndoles nombrar, clasificar y recordar los objetos que en-
cuentran en él. En este sentido, las personas pueden ordenar un mundo que,
de otro modo, sería confuso. El lenguaje permite a las personas nombrar, ca-
tegorizar y fundamentalmente, recordar con mayor eficacia de lo que harían
mediante otros tipos de símbolos, dichos elementos para el saber popular 1
son básicos puestos que permiten un reconocimiento de los códigos, la for-
ma de socializarlo y trasmitirlo a través del lenguaje del grupo. Así por ejem-
plo, el campesinado tiene sus propias formas y códigos de trabajar la tierra
ya sea por los escasos recursos naturales o económicos, factores culturales

1
Álvarez Licea define detalladamente el “saber” que para la investigación
constituye una herramienta conceptual de valor y sistematización…Mezcla
de tradición y evolución de conocimientos adquiridos en la practica individual
y social y en la relación con el entorno, saberes que la escolaridad no elimina
o desvaloriza, más bien complementa y enriquece porque no hay oposición
entre la modernidad y la sabiduría acumulada. El saber no es estático, es
activo se construye y reconstruye en un continuo proceso de aprendizaje,
de recepción y emisión que se manifiesta en el plano de las practicas indivi­
duales socializadas, mediante la comunicación el intercambio y la interrelaci­
ón colectiva (2005).

31
e históricamente heredados o alternativas innovativas, cualquiera de ellos ha
formulado una manera de hacer intervenido por las prácticas individuales y
colectivas.
Los símbolos también incrementan la capacidad de las personas para percibir
su entorno, el actor puede percibir ciertas partes del entorno mejor que otras,
aumentan la capacidad de pensamiento (lenguaje), ensanchan la capacidad
para resolver diversos problemas, valorar diversas acciones alternativas an-
tes de elegir una de ellas, reduciendo la capacidad para cometer errores.
Permite a los actores transcender en el tiempo, el espacio y evita que estos
sean esclavos de su entorno, en lugar de ser personas pasivas se convierten
en agentes activos, capaces de dirigir sus acciones. Todo ello muestra un
proceso del cual se nutre el sistema de conocimiento de los individuos que
a través de las interacciones sociales no queda establecido de una vez por
todas, sino que será abierto y sometido al continuo reconocimiento por parte
de los miembros de la comunidad.
La acción e interacción se convierten en el interés fundamental de los inte-
raccionistas simbólicos, dicha noción se sitúa en la influencia de los signifi-
cados y los símbolos sobre la acción y la interacción humana. En el proceso
de la interacción social las personas comunican simbólicamente a otra u
otras implicadas en dicho proceso. Los demás interpretan esos símbolos
y orientan su respuesta en función de su interpretación de la situación. En
otras palabras, en la interacción social los actores emprenden un proceso
de influencia humana (Ritzer, 2003: 241). Es este proceso, una de las herra-
mientas que utilizan los saberes tradicionales para enseñar y afianzar sus no-
ciones. La conducta encubierta, que se expresa en símbolos y significados,
y la conducta abierta real del actor, reflejan concepciones marcadamente
psicológicas sin embargo en el discurso de lo individual son utensilios para
el reconocimiento de actitudes, valores u opiniones, pues en la mayoría de
las acciones humanas intervienen ambos tipos de conducta.
La elección, otro elemento a considerar; forma parte también del discurso
del interaccionismo simbólico. Para los saberes populares, la elección es un
objetivo fundamental, pues simboliza la capacidad de asimilar y determinar
valores productivos o agregados que posibiliten mayores alternativas y so-
luciones de acuerdo a las condiciones naturales y relaciones grupales. La
gente no necesita aceptar obligatoriamente los significados y los símbolos

32
que les vienen impuestos desde fuera. A partir de su interpretación de la si-
tuación según Manis y Meltzer los humanos son capaces de formar nuevos
significados y nuevas líneas de significados (Ritzer, 2003: 242). El interac-
cionista atribuye cierta autonomía a los actores. Estos no están constreñidos
o determinados, sino que son capaces de hacer elecciones independientes y
particulares. Además son capaces de desarrollar una vida singular y un estilo
propio. Optar, modificar, e intervenir constituyen variables de suma importan-
cia para el desarrollo del individuo, potencia la participación, la administra-
ción y las decisiones.
Herbert Blumer, presenta como premisas del interaccionismo simbólico va-
rios aspectos que se han venido abordando en el discurso del trabajo, y que
reunifican y concentran los factores relevantes que intervienen en la concep-
tualización del mismo, permitiendo una mayor objetividad y selección de las
problemáticas que estudia.
1. Las personas actúan sobre los objetos de su mundo e interactúan con
otras personas a partir de los significados que los objetos y las per-
sonas tienen para ellas, es decir, a partir de los símbolos. El símbolo
permite, además, trascender el ámbito del estímulo sensorial y de lo
inmediato, ampliar la percepción del entorno, incrementar la capacidad
de resolución de problemas y facilitar la imaginación y la fantasía.
2. Los significados son producto de la interacción social, principalmente la
comunicación, que se convierte en esencial, tanto en la constitución del
individuo como en (y debido a) la producción social de sentido. El signo
es el objeto material que desencadena el significado, y el significado, el
indicador social que interviene en la construcción de la conducta.
3. Las personas seleccionan, organizan, reproducen y transforman los
significados en los procesos interpretativos en función de sus expecta-
tivas y propósitos (Blumer, 2008).
La preocupación central del interaccionismo simbólico son las interrelacio-
nes entre el pensamiento y la acción del individuo, interés que le confirió una
perspectiva distinta sobre las grandes estructuras de la sociedad. Asumir
dicha premisa sitúa al investigador ante determinada lógica de pensamiento
que lejos de entorpecer el camino de la investigación la complementa, con
diversas nociones de lo social. La problemática de los saberes tradicionales

33
no se debe orientar hacia una sola arista, ni asumir una sola perspectiva, la
integración de varias teorías mezclará de forma adecuada el conocimiento,
produciéndose niveles mayores de análisis e interpretación del fenómeno en
el contexto social, interacciones y redes grupales.

Consideraciones Finales

• Los conocimientos populares/tradicionales forman parte del acervo cul-


tural de los actores comunitarios e intervienen en los procesos del indi-
viduo y la colectividad social como agente dinamizadores del desarrollo
social, económico y cultural.
• Desde la concepción del interaccionismo simbólico se evidencia la im-
portancia que poseen los saberes populares, como núcleo primario de
interacción y socialización del conocimiento.
• Las interacciones, los símbolos, la socialización, lo social como princi-
pio, la práctica, la capacidad de pensamiento, la concepción del hombre
como elemento dinámico y no como estructuras estáticas valorizan los
supuestos del interaccionismo simbólico, convirtiéndose en una herra-
mienta complementaria desde lo teórico y metodológico en la identifica-
ción y resolución de problemáticas sociales.
• Aunque el interaccionismo simbólico presenta elementos confusos e
imprecisos desde sus categorías, (individualismo, maximización de los
proceso de la conducta, ignora la organización social de la producción,
enfatiza en el momento activo de la persona (el yo) evadiendo así la
cuestión relativa a la existencia de un sistema normativo de interac-
ción social, etc.) su interrelación con demás formas de conocimiento
pueden ser un complemento válido para entender comportamientos y
valoraciones de los individuos.
• El interaccionismo simbólico tiene como principales debilidades, la es-
casa atención a las emociones humanas y la despreocupación por las
estructuras sociales elementos que demuestran que no es suficiente-
mente psicológica, ni suficientemente sociológica, sin embargo su es-
tudio se ha concentrado en los significados, los símbolos, la acción y la
interacción elementos funcionales para el saber tradicional.

34
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35
36
Rescate de la memoria histórica del
Parque Nacional Natural Tayrona
(Santa Marta. Colombia)1

Fabio Silva Vallejo y Deybis Carrasquilla

Introducción

La idea de preservar áreas de gran riqueza biológica y grandes escenarios


naturales, combinado con el acelerado deterioro del planeta, producto de
la contaminación, principalmente de los países desarrollados, despertó el
interés entre estos mismos por crear zonas dedicadas a la preservación del
medio ambiente, buscando la recuperación del planeta o de por lo menos
disminuir la acelerada contaminación. Años después, la articulación de Co-
lombia a políticas globales de conservación del medio ambiente, generó que
en el país se iniciaran acciones con las llamadas “zonas forestales protecto-
ras” (Ley 2 de 1959) y posteriormente Parques Nacionales Naturales. Pero
¿qué ha sucedido en los escenarios locales específicos que han sido decla-
rados como tal?
Una de las primeras áreas a ser declaradas fue la que actualmente constituye
el Parque Nacional Natural Tayrona. Es una superficie de 15.000 has, de las
cuales 3.000 son marinas, posee una gran variedad de especies endémicas
y ecosistemas marinos y lacustres únicos en el mundo, debido a la posición
única de este territorio en el planeta tierra: su ubicación entre el Mar Caribe
y la montaña litoral más alta del mundo, la Sierra Nevada de Santa Marta, es
por eso que ensenadas como Cinto, Chengue y Cañaveral son contenedoras

1
Ensayo presentado por los antropólogos Deybis Carrasquilla y Fabio Silva Vallejo como
resumen del proyecto de investigación: RESCATE DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE PER-
SONAL QUE HA TRABAJADO EN LA TERRITORIAL CARIBE. Financiado por La Unidad de
Parques Naturales de Colombia y la Universidad del Magdalena.

37
de una riqueza invaluable, aquellas formas de vida que habitan donde las
aguas caribes se encuentran con los últimas huellas rocosas de la Sierra.
El Parque Nacional Natural Tayrona queda ubicado al norte de Colombia,
dentro de las inmediaciones de la ciudad de Santa Marta, donde la Sierra
Nevada –en su cara norte- se encuentra con el mar Caribe. Limita en la parte
occidental en la desembocadura del río Piedras y en la oriental con La Aguja,
cerca al corregimiento de Taganga.
Con la creación el Parque Nacional Natural Tayrona y otros más, se instauró
en esta parte del continente la idea de la preservación de los ecosistemas.
Con ello se hace necesaria la creación de entidades encargadas del ma-
nejo de estas zonas con fines de preservación. En este sentido, el Estado
colombiano crea la Corporación Valle del Magdalena y el Sinú (C. V. M), el
INDERENA y la UAESPNN, instituciones que en su tiempo de existencia han
encargado del manejo de los Parques Tayrona y Sierra Nevada para el caso
de Santa Marta. A partir de aquí las zonas protegidas del país han venido
enfrentando diversas problemáticas relacionadas con el saneamiento de las
tierras, su privatización, actores institucionales, la explotación de los recur-
sos naturales y la lucha por el territorio.
En base a estas problemáticas, en la primera conferencia mundial de parques
nacionales, se acordaron normas y leyes para la administración de las zonas
de preservación, en la cuales el tema central era el problema de la ocupación
y explotación de las zonas protegidas (Amend, 1998). Sin embargo, la no
explotación de los recursos naturales en estas zonas como lo explicaban las
declaratorias, se negaba en la práctica, pues dentro de las áreas protegidas,
se encontraban asentamientos humanos. A partir de esto surge la idea de
introducir “el principio de zonificación”, para poder incluir en la lista de áreas
protegidas a grandes extensiones de ecosistemas, que abarcaban zonas po-
bladas, en las cuales se hacía uso de sus recursos naturales. Así fue como
en la XI asamblea general de UICN se acordó la zonificación en las áreas de
los parques nacionales para establecer cuales eran las actividades permiti-
das o prohibidas en cada una de estas zonas de los parques, aceptando con
esto la intervención de grupos humanos en ciertos escenarios de las áreas
protegidas y donde se explotaran de manera controlada los recursos natura-
les que en ella existían (Amend, 1998).

38
Bajo este contexto, en cada uno de los parques de Colombia, se opta por
desarrollar sus propios planes de manejo y de preservación de las zonas,
teniendo como referentes inmediatos las líneas de acción, leyes o principios
con los que se había venido trabajando a nivel internacional, pero atendiendo
a las características particulares de cada parque. En el caso del Tayrona,
durante el proceso de diseño de estos planes, sus problemáticas, debates
y reflexiones, pero sobre todo por la necesidad de conocer los procesos
desarrollados en él, surge la necesidad por parte de la UAESPNN de iniciar
un proceso de rescate de la memoria histórica del Parque Natural Nacional
Tayrona, con el fin de colmar los vacíos de información existentes, en cuanto
a los manejos y administración de las áreas protegidas, es decir, para el
conocimiento amplio de lo que ha venido sucediendo, desde el momento de
su creación.
Este proceso, se realizó inicialmente con la recopilación del conocimiento
que tienen los funcionarios que trabajan o han trabajado en el Parque, acerca
de él y de los diferentes manejos que se han llevado a cabo en estas áreas, es
decir, de sus experiencias laborales. Además se complementó con el estudio
de los proyectos realizados y del conocimiento que de la zona han construido
durante su trabajo los funcionarios y que ahora reposan en algunos textos en
los archivos de la oficina. No obstante, durante el proceso de la investigación
fue inevitable darse cuenta de la importancia de rescatar también, casi de la
misma manera y bajo el mismo interés, la visión de las personas que han
habitado el Parque (pescadores, campesinos) y que de una u otra manera
han sido protagonistas o espectadores de los procesos históricos desarro-
llados en esta área. De esta manera se consideró importante el contraste
de dos visiones, para que además de que confrontaran diferentes versiones
y contribuyeran en la construcción de la historia, se constituyeran también
en gran parte, como instrumentos de medida (a través de sus conceptos o
visiones) para la evaluación de las actividades desarrolladas en el Parque,
cuyo fin ha sido el de preservar sus escenarios naturales, evitar la pérdida
del patrimonio cultural, y dar a conocer a los colombianos y extranjeros las
bellezas y diversos ecosistemas, formas de vida marina y terrestre.
Analizando los procesos históricos del Parque Nacional Natural Tayrona, es
fácil notar que a lo largo de la historia se ha venido desarrollando procesos

39
de ocupación y apropiación de terrenos. Inicialmente, durante la época pre-
hispánica, alrededor del siglo XIV, con el desplazamiento de algunos grupos
indígenas de la región, debido a la sequía de sus tierras, estableciéndose en
zonas que le permitían mejor estabilidad alimentaría, construyendo a su vez
caminos y sistemas de drenaje para adaptarse al medio. Con la llegada de los
españoles, la conquista y dominación de estos territorios y sus pobladores
1501 - 1539 (Restrepo, 1975) los indígenas son desplazados de estas áreas,
para dar paso a la importante economía española.
Luego de la apropiación de estos escenarios por parte de los conquistado-
res, vuelve haber una apropiación de estos terrenos, esta vez relativamente
reciente, a mediados del siglo XX. Tanto gobernadores como presidentes se
apoderaron de diversas áreas. A mediados de los 50 hay una reapropiación
mucho más informal, por parte de migrantes provenientes del interior del
país que huían de la violencia de los cincuentas generada tras la muerte
de Gaitán. En la década posterior, esta región fue vista como la base del
desarrollo de aquellos lugares lejanos. Con esta expectativa se construye
la Troncal del Caribe y junto a su construcción, aumenta la llegada de cam-
pesinos de diferentes partes del país desplazados por problemas de orden
social, también se desplazaron gentes pertenecientes a Santa Marta, Bonda
y Taganga. Estos emigrantes se asentaron en zonas que actualmente confor-
man el ya mencionado Parque Tayrona, donde construyeron casas y tenían
pequeños cultivos de pan coger.
A mediados de los 60 y 70 con la creación del Parque Nacional Natural Ta-
yrona en el año de 1964 y redefinido en 1969 se comienza a trazar una
expropiación por parte de la C.V.M y el INCORA inicialmente, y el INDERENA
posteriormente, a todas esas personas que en un tiempo se establecieron en
este lugar, dando paso a conflictos entre aquellos grupos humanos quienes
habían establecido ya sus formas de vida de acuerdo a las nuevas circuns-
tancias. No obstante lo anterior, el desalojo no fue completo, incluso, tiempo
después de ser desalojados muchas personas regresaron a las tierras para
seguir cultivando en ellas conociendo el acuerdo realizado con el Estado.
Estas instituciones del Estado, al lado de la UAESPNN, son de gran impor-
tancia en el momento de describir los procesos históricos del Parque, ya
que ellas (incluyendo los funcionarios), al lado de los habitantes de estos
territorios, son los principales protagonistas del desarrollo histórico del Par-

40
que, en el sentido que históricamente han sido los actores estables que han
interactuado constantemente con las formas más complejas de la naturaleza
y por lo tanto han causado un impacto sobre un área natural importante,
declarada como reserva nacional.

Historia del territorio

Antecedentes Prehispánicos

La denominación de esta área protegida como Parque Tayrona, plantea una


conexión de esta zona en algún momento de la historia, con grupos indíge-
nas que la poblaron en tiempos prehispánicos.
El exterminio y desplazamiento de las tribus que en tiempos prehispánicos
habitaban los territorios que actualmente comprenden el Parque Tayrona,
contribuyó a que estas tierras permanecieran sin ser habitadas hasta aproxi-
madamente los años 50s, en un período de más de tres siglos. Muchas
extensiones de tierra fueron históricamente heredadas entre las familias que
conservaron sus títulos declarados por cédula real, habiendo sido recibidos
por favores, compra o actividades realizadas a favor de la corona española,
otras por el contrario fueron tierras vírgenes o baldías hasta el nuevo pobla-
miento de mediados de siglo.
Los procesos de poblamiento de los territorios que actualmente constitu-
yen el Parque Tayrona se desarrollaron de manera similar a toda la vertiente
norte de la Sierra Nevada de Santa Marta. En algunas ocasiones con algu-
nas diferencias, pero definitivamente articuladas como lo muestran Arenas
(2003) y Molano (1988) a los procesos históricos generados en esta zona,
a la región Caribe y a Colombia. En este sentido, la historia del Parque
muestra como las actividades previas a su creación, se encontraban arti-
culados a las dinámicas económicas y políticas del país. Por un lado en pro
del desarrollo, pero también del contexto violento que se daba en Colombia
por ese entonces, hecho que incentivó a que muchas personas del interior
del país se asentaran en los terrenos del Parque. A partir de la declaración
como área protegida, los procesos de habitación del Parque se vieron altera-
dos, generando transformaciones en las dinámicas que hasta ese entonces
se habían tejido.

41
A finales de los 50s y principios 60s se inicia el proceso de ocupación y
poblamiento de los terrenos que actualmente corresponden al Parque Na-
cional Natural Tayrona y de sus alrededores. Este proceso se dio a partir
de complejos procesos de ocupación del territorio. Personas del interior del
país, principalmente de los departamentos de Cundinamarca, Tolima, Antio-
quia, Santander, que huían de los conflictos de orden social y político que se
desarrollaban en ese entonces en el país, llegan a Santa Marta atraídos por
rumores de que en los alrededores de la ciudad existen tierras vírgenes y
baldías donde se podía trabajar.
“Yo recuerdo que se regó la bola. Yo soy del Tolima y por allá
llegaba la ola de que en Santa Marta había muchas tierras vír-
genes, donde nadie interfería para trabajar. Entonces comenza-
ron a llegar gentes, entre esas, la camada de mis padres, mis
abuelos y mis tíos. Entonces empezamos a trabajar las tierras,
pero en aquel entonces nadie se apropiaba de que esto era mío.
Nosotros entrábamos de una finca a otra y libremente cogíamos
guayabas, aguacates, plátanos. Lo mismo el vecino era venir y
nadie le decía nada. Y había mucha comida, había mucha pesca”
(Entrevista, Rodríguez, 2006).
“La mayoría de las personas llegaban al mercado público de Santa
Marta donde esperaban encontrarse con algún familiar, conocido
o amigo que los pudiera guiar en la búsqueda de aquellas tierras
baldías. Al llegar, iniciaban delimitando los terrenos, labraban la
tierra, aunque sin ningún titulo de propiedad ni escritura que los
respaldara. Poco a poco se fue poblando esta zona y así la primera
vereda llamada “La Revuelta” (Entrevista, Rodríguez, 2006).
Esta vereda se fundó en manos de varios representantes de los campesinos,
como la señora Ana Fuentes, y formaron la primera junta de acción comunal.
Las veredas que existen en la actualidad son el resultado de esos procesos
de poblamiento de los territorios del Parque y sus alrededores. Entre ellas
se destacan Las veredas Palangana, Cacahualito, México, Las Tinajas, La
Estrella, Aguas Frías, Calabazo.
Las personas que llegaron, se articularon a actividades que ya conocían,
como la tala de árboles, el cultivo y la pesca. Aprovechando el rico cause
de los ríos, quebradas, y la riqueza del mar, se abastecían de pescados de

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gran tamaño como lisa, coroncoro, guabino y la mojarra. En el mar se podían
pescar jurel, y pargo. Se podían cazar pavas, mico, ñeque, guartinaja. Tam-
bién se cultivaba yuca, plátano, y cilantro, luego de esto también se criaron
gallinas y con el tiempo el ganado.
Con el proyecto de la construcción de la gran obra de infraestructura la “Tron-
cal del Caribe” se dio una nueva ola de migración de personas del interior del
país hacia esta zona. Eran en su gran mayoría campesinos que huían de los
problemas de orden social que para esa época azotaba sus regiones, ma-
sacres, amenazas y una serie de circunstancias que llevaron a esas personas
a abandonar sus hogares, para terminar habitando los terrenos del parque.
Entre los ocupantes propietarios de terrenos, estaban grandes políticos y re-
presentantes del gobierno, como lo fue en la década de los 50 Virgilio Barco
Vargas quien construyó casa de descanso en esta zona.
[...] “En la década del 50 se destaca Virgilio Barco Vargas quien
toma posesión de los bosques y tierras del litoral y piedemonte
serrano al este del río Don Diego, los mismos hermanos Laser-
na el sector al oeste del río, Emilio Urrea (ex alcalde de Bogotá)
al este del río Guachaca, el estadounidense William Flay la zona
litoral al oeste del mismo río, los hermanos Crofts el área lito-
ral al este del río Buritaca y finalmente el mismo Rojas Pinilla
se asienta por estas tierras. El Presidente del golpe de opinión,
toma posesión de 16.200 has entre el río Cañas y el Jeréz en el
sector de Dibulla y hasta el sector de Camarones y Tigrera, ya en
inmediaciones de Riohacha; y desde el mar también, pasando
la carretera en tierra hacia arriba hasta donde llegue el ojo en la
Nevada” (Arenas, 2003)
Pero sin la construcción de la troncal el tránsito se hacía difícil por esta
zona. Por lo que había que realizar una larga travesía entre montes y trochas.
Virgilio Barco decide entonces construir una pista de aterrizaje dentro de
sus predios, que permitiera solucionar el problema de la comunicación entre
esta zona y las diferentes partes del país. Con la construcción de la pista de
aterrizaje se da paso a la tala de árboles que fueron llevados y vendidos en
otras regiones. Aunque este comercio no superaba los altos porcentajes de
madera que se comercializaron en la época de la conquista.

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El desmonte de los bosques, también está asociado por la gran ola de emi-
grantes del interior del país que para construir sus viviendas y llevar a cabo
sus cultivos, desmontaron grandes zonas de selva, en la que se encontraron
terrazas y piezas de oro y de cerámica de gran valor arqueológico. Con esto
se dio paso a la guaquearía, que vendría a formar parte de la economía del
sector o a una de las principales actividades para la consecución de los
recursos.
Aunque no fue el único producto de la región, en esta época la producción
del banano se incrementó, dejando resultados económicos gratificantes. Es
así como a finales de los años 50, campesinos del interior del país que huían
a los problemas de orden político y social, como personas de Santa Marta,
Taganga, Mamatoco, Bonda y La Guajira en su gran mayoría poblaron en
gran medida esta región, atraídos por la existencia de grandes extensiones de
tierras baldías y vírgenes, que además escondían una serie de riquezas que
empezaban a llamar la atención de muchos.
A mediados de los 60, el poblamiento de estos territorios toma dos rumbos
que marcarían la configuración sociocultural de dos sectores del Parque.
Los campesinos provenientes del interior del país, se ubicaron en lo que ac-
tualmente corresponde al sector de Cañaveral - Arrecifes, caracterizado por
las actividades de cultivos de pan coger, entre los que se resaltan el plátano,
coco, maíz, yuca y otros. Por el otro, el amplio sector de Neguanje y Bahía
Concha, que fueron zonas pobladas por personas provenientes de áreas cer-
canas a Santa Marta, como Bonda y Taganga, donde se realizaba con mayor
proporción la pesca y la ganadería.
En pleno proceso de poblamiento, en 1959, durante el gobierno de Lleras
Camargo, se crean las áreas de Reservas Forestales Protectoras mediante
la ley 2ª y bajo el marco de esa misma Ley se declara como tal a la Sierra
Nevada de Santa Marta, reglamentada por el Decreto 111 de 1959, con
una extensión de 8.450 Km2. En ella quedan incluidos las áreas nevadas
de la Sierra y sus zonas circundantes, e incluso todo el litoral norte entre
Dibulla por el este y el sector de Palmarito por el oeste al interior del actual
PNN Tayrona.
Un poco más tarde, a mediados de los 60, el gobierno de Lleras Camargo
acoge el programa Currie (Arenas, 2003), en el que se señalaba poco de-

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sarrollo de la región, y que para lograr un desarrollo de la misma se planeó
un programa de explotación de pesca, bosques, petróleo, y demás recursos
minerales, al igual que infraestructura vial y ferroviaria. Bajo este mismo pro-
grama se crea La C.V.M (Corporación Autónoma Regional de los Valles del
Magdalena y del Sinú). Mediante el decreto 1710 de 1960 quien iba a ser
responsable del desarrollo económico de la región, la conservación y mante-
nimiento de los recursos naturales.
Con la aparición de la C.V.M se presentó un hostigamiento a los campesi-
nos que ya tenían tiempo de estar asentados, por parte de los guardias de
la corporación, por tal motivo se creó una junta campesina para exigirle al
Ministerio de Agricultura y a la C.V.M. el pago de sus mejoras, logrando llegar
a un acuerdo con algunos funcionarios del gobierno quienes se comprome-
tieron a solucionarles el problema, aunque lo único que se vio fue el cobro de
impuestos por parte de los guardia de la C.V.M a aquellos que sacaran pieles
y madera de la reserva.
Paralelo a esto, en todo el territorio se incrementa la llegada de inmigrantes
que se asientan en el cinturón cafetero donde desmontan grandes extensio-
nes de selvas para construir sus viviendas sobre las terrazas Tayronas, y con
esto la guaquería comienza nuevamente a surgir y dominar el piedemonte
del litoral. Para el año de 1965 se intensifica aun más el poblamiento de esta
región, hay extensiones de cultivo de marihuana, (Arenas, 2003) el contra-
bando de vacunos con Venezuela, y nuevamente surge la explotación de los
bosques:
[...] “Entre 1962 y 1965 es particularmente intensa la penetra-
ción de colonos en la vertiente norte de la Nevada al oriente del
río Guachaca. Por estos años la carretera en tierra y sin puentes
llegaba hasta el río Buritaca, pero dejando prácticamente abierto
el frente norte de la Nevada para la colonización. Es ahora de
nuevo común la tala y explotación de bosques secos y húmedos
en las serranías de La Aguacatera, Lomas de Buritaca, del Frayle,
Don Diego y Maroma, como también al oriente del río Palomino
hasta Riohacha. Colonos extranjeros como los alemanes Claus
y Uve se ubican en las bocanas de los ríos Guachaca, Buritaca
y Don Diego. Tanto estos como William Flay, remueven bosques

45
de manglar y galería, y abren más fincas con siembras de coco y
frutales. Tanto la caza de chigüiros y caimanes, como el pesca-
do es abundante, la guaquería sobre los asientos prehispánicos
que se descubren por doquier hace de ella una gran empresa.
Intermediarios y comerciantes norteamericanos y europeos vie-
nen a comprar piezas arqueológicas en el mismo litoral.” (Arenas,
2003).
En 1960 y 1963 se incrementa el turismo venezolano hacia Santa Marta y es
cuando Rojas Pinilla acompañado de otros propietarios de la zona piden a la
C.V.M y al Ministerio de Obras Públicas, bajo la administración de Guillermo
León Valencia que se construya la Troncal del Caribe, pero la construcción
de esta solo se llevó a cabo con el gobierno de Lleras Restrepo, en 1967.
Al rededor de 1968, sin haberse terminado la construcción de la carretera
Troncal del Caribe, en Guachaca se establecieron numerosas familias que
no contaban con tierras, puesto que para ese momento solo se podía tener
acceso a ellas mediante la compra. Por tal motivo estas familias invadieron
haciendas cercanas, en especial la hacienda de Emilio Urrea (Molano,). En
varias oportunidades las familias fueron agredidas por policías pero con el
tiempo volvían a invadir.
Para esta época se inicia la construcción de un gran complejo hotelero “Ca-
ribe Inn” en sociedad con una compañía norteamericana y algunos propieta-
rios de la zona. El gran centro turístico estaría ubicado entre las bocas del río
Buritaca y la quebrada La Maria y contaba con un área de 1.500 has y diver-
sos servicios turísticos. Pero la obra fue parada por dificultades financieras,
después de un tiempo este complejo turístico era muy codiciado, sus cons-
trucciones sirvieron para el tráfico de marimba proveniente de la Sierra.
Al rededor del 69, el “Caribe Inn” estaba completamente abandonado y con
grandes maquinarias destruidas. En ese mismo año alrededor de 150 fami-
lias invadieron estos predios organizados por un “comité de pro-invasión”:
“Primero entraron por el río Buritaca hasta el río Viejo, las familias
invasoras venían de diferentes sitios de la carretera, desde palo-
mino hasta Guachaca. En pocos días ya tenían ranchos, habían
rozado la enmontada finca, que según ellos era “pura caleta de
marimba”. Sembraron plátano, coco y yuca” (Molano, ????).

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Luego de un tiempo llegaron los dueños de los predios y con el ejercito que-
maron ranchos, hasta desalojar la finca, pero al cabo de un tiempo, alrededor
de 200 familias volvieron a invadir, pero esta vez invadieron todo el predio, y
cada familia le correspondió 3 hectáreas de tierras, aunque la fuerza publica
llegó hasta el lugar para desalojarlos, las familias se le enfrentaron haciendo
imposible su salida de estas tierras. Aunque este no fue el único intento
de desalojo que enfrentaron estas familias, en el último intento las familias
amenazaron con hacer una caminata hasta Santa Marta y quemar los carros
de los funcionarios.
Para la década de los 70s la bonanza marimbera se constituyó como el fe-
nómeno económico generador de importantes ingresos y como la mayor
violencia conocida en esta región. Su producción masiva en esta área inició
alrededor del año 74, generando una nueva llegada de personas provenien-
tes de los departamentos de Caldas, Santander, Antioquia y Bolívar. Estos
colonos desmontaban para sembrar y cuando la cosecha estaba recogida
muchas veces los asaltaban y mataban.
Cuando la bonanza marimbera crecía sustancialmente, del mismo modo cre-
cía cada vez más la lista de quienes querían participar en el negocio y obtener
un buen capital. Con el auge de la marihuana se invadieron las haciendas de
las zonas costeras, sus propietarios acudieron al gobierno, quien trató de
mediar entre ambos grupos. Las invasiones se extendieron más allá del terri-
torio Caribe, ocasionando procesos muy complejos, pues los propietarios se
escudaban en sus títulos de propiedad con todo el apoyo de la fuerza pública,
mientras tanto los invasores llevaron su organización de campesinos a hori-
zontes profesionales, contaban con técnicos en invasiones, y se elaboró una
teoría de la invasión para asegurar su éxito.
Desde 1966 se tenía evidencias que había pequeñas parcelas de colonos que
en su gran mayoría poblaban esta zona donde se cultivaba el alucinógeno al
norte de la Sierra Nevada donde la cantidades eran exorbitantes y se pagaban
por adelantado. Aunque el verdadero movimiento y progreso del negocio solo
comienza en el 73 y 74, esta vez los derroches eran más notorios y las voces
de esta economía no se demoró en llegar a los oídos de campesinos del
interior del país que no dudaron en ver esta zona como una opción, no sólo
para refugiarse de la gran ola de violencia que se vivían en sus territorios sino

47
como la gran oportunidad de ganar dinero, contribuyendo entonces al pobla-
miento de estas zonas, pero esta vez atraídos por la hierba o mejor llamada
marihuana. Es así como con la llegada de estos campesinos la producción (y
población) aumentó y llegaron a producirse hasta 800.000 libras mensuales
del alucinógeno, ahora con una mejora en su producción, la llamada Santa
Marta Goleen, que era muy apetecida en el mercado internacional de la ma-
rihuana (Molano, 19??).
La mano de obra entonces para el cultivo de la marihuana eran principal-
mente del interior del país, algunos de ellos después de tener sus parcelas
con cultivos lícitos los transformaron para cultivar la marihuana, o tumbaban
árboles y bosques enteros para el cultivo de la hierba, dejando de lado sus
cultivos de plátano, bastimento, maíz y yuca, viéndose obligados a com-
prar en Santa Marta para poder abastecerse. Los antiguos campesinos y
pequeños agricultores se olvidaron de los cultivos de pan coger para venir a
sembrar ahora marihuana, visto por ellos como la que le iba a dar para sem-
brar la papita que no podían sembrar y hasta para más, incluso los cultivos
de café sufrieron enormemente con el cultivo de la marihuana, puesto que
fueron abandonados y en varias oportunidades tumbados para el cultivo de
la hierba dando como resultado que la participación de este ante el resto del
país fuera baja.
Con el tiempo, la marihuana se fue apoderando de predios y más predios,
liquidando la agricultura local y posicionando la marihuana como cultivo ofi-
cial ilegal de la zona, involucrando dentro de su crecimiento y auge desmedi-
do a los colonos provenientes del interior del país que huían de una violencia
para participar en otra, como si se tratara de un juego del destino. Este gran
auge de dinero y gran producción de la marihuana desató una fuerte violencia
que llevó a la muerte a muchos de los campesinos.
Con el gran impulso que llevaba el negocio no se dio a esperar aquellos
empresarios, incluso las mismas autoridades para participar en el negocio,
así que se pacta un acuerdo en el que los políticos se enriquecían con el ne-
gocio y por el otro los cultivadores respaldados por los políticos. Así se hizo
y marchó sobre ruedas. Pero con el tiempo este pacto se esfumó y ahora
el que prevalecía era el más fuerte, y con esto la gran violencia se desató,
ahora miles de muertos eran enterrados incluso en los mismos cultivos de
la marihuana, tal vez para que cuidaran de lo que se había convertido en

48
su obsesión, en ocasiones los narcotraficantes eran robados cuando iban a
pagar y aquellos colonos, y campesinos era asesinados luego de entregar la
marihuana, con el fin de no pagar o por temor a denuncias con la policía.
Seguido a esto también se hicieron esfuerzos por evitar la guaquería pero
estos no funcionan puesto que con el desmonte de las selvas para el cultivo
de la marihuana va acompañada por guaqueros expertos que se unen a los
colonos y a los empresarios para saquear las tumbas y llevarse todo lo que
ellas se encontrara. A partir de esto en Santa Marta se toman medidas y se
establecen leyes que sancionen aquellos que practiquen la guaquería y que
ayuden a la preservación del patrimonio cultural, pero al reglamentar esta
ley los guaqueros en pro de su protección y la de su trabajo, establecen un
sindicato de guaqueros que cuenta con más de mil miembros con carné que
los adjudica como guaqueros y amparados con una personería jurídica.
Esta organización encontró su oposición con el trabajo del antropólogo Rei-
chel Dolmatoff, alcanzando él con su labor, que se le negara la personería
jurídica y otras concesiones a la organización. Sin embargo, las piezas ar-
queológicas que representaban a la cultura Tayrona continuaban comerciali-
zándose y siendo guaqueadas de los sitios de gran riqueza arqueológica que
existen en el Parque.
Tiempo después, una comisión del ICANH descubre Ciudad Perdida (Burita-
ca 200) y en 1977 el gobierno impulsa el Acuerdo Nº 25 del INDERENA para
redefinir los límites del Parque Sierra Nevada y garantizar así la protección
de Ciudad Perdida. Este se amplió entonces hasta cubrir 382.000 hectáreas.
Se define el trazo de la Línea Negra y se solicita por parte de los indígenas el
retiro de la Misión Capuchina por atentar contra la autonomía social, cultural
y religiosa de sus comunidades.
De acuerdo a lo arriba expuesto, los procesos de poblamiento del Parque
Tayrona, se desarrollaron a partir de complejos procesos, en los cuales han
sido determinantes factores de carácter nacional como la violencia en el
campo del interior del país y la falta de empleo. Así mismo una serie de cir-
cunstancias que hacen parte de los hitos históricos de la ciudad y la región,
fueron cruciales en la configuración ambiental, social y cultural de los terri-
torios que actualmente comprenden el Parque Tayrona y sus zonas aledañas.
Entendiendo estos procesos de ocupación de esta área, podemos sentar

49
como precedente una serie de aspectos claves para la comprensión de la
situación del Parque.
A manera de síntesis podemos decir que luego de la extinción conducida
de los grupos indígenas que habitaron esta zona durante el siglo XVI, los
territorios del Parque al parecer permanecieron sin ser explotados durante un
período de más de tres siglos, hasta aproximadamente los años 50s. Tiempo
suficiente para que se diera el proceso de renovación del bosque primario.
Durante esos siglos, posiblemente el único movimiento humano por esos
territorios fue el de los koguis que pasaban a recoger caracoles y sal a las
playas de Chenge, Cinto y Neguanje. A partir de estas fechas y debido a
hechos en los que ya hemos insistido, llegó a Santa Marta la primera ola de
inmigrantes provenientes del interior del país y se establecieron en territorios
baldíos. Allí se ocuparon de diversas actividades para su subsistencia oca-
sionando un fuerte impacto sobre la fauna y flora.
Con la primera declaratoria de Áreas Forestales Protegidas que incluía un
amplio sector del Tayrona y la Sierra Nevada de Santa Marta, la C. V. M.
Inicia los primeros procesos de desalojo y negociación de predios. Esto ge-
neró descontento entre la población, por la desigualdad en la forma en que
se realizaba el proceso y por el valor tan bajo ofrecido por sus tierras. Las
pocas personas que negociaron con esta entidad o con el INCORA, en su
gran mayoría se ubicaron en sectores aledaños, contribuyendo a la forma-
ción de nuevos veredas o caseríos como Los Achiotes, Calabazo o para el
crecimiento de corregimientos como Guachaca.
Calmados los ánimos de muchos propietarios y coincidiendo con la nueva
delimitación y creación del Parque Tayrona, se realizó una nueva ocupación
de los territorios, esta vez como la primera, articuladas a los movimientos
migratorios del país, de la región y de la ciudad. Para los dos últimos hay que
tener en cuenta los procesos de la Sierra Nevada (Molano, ¿?; Arenas, 2003)
y el declive de la ciudad con los problemas del banano, tras la liquidación de
la Compañía Bananera la Magdalena Fruit Co.
Pocos años después, en la década de los 70s los procesos generados en
torno a la marihuana desarrollaron ampliamente la ocupación de los territo-
rios de la cara norte de la Sierra Nevada. La llegada de personas fue amplia,
pero con el tiempo se llegaron a establecer dos grupos. Por un lado los gua-

50
jiros que dominaban ampliamente el negocio incursionando a la ciudad con
camionetas cuatro puertas (machito) y armando parrandas con vallenato y
wiskey de contrabando. El segundo grupo lo constituía la gente del interior
del país que durante las últimas décadas se habían ubicado en las inmedia-
ciones del Parque. Entre estos básicamente se desarrolló una lucha por el
territorio. Unos con el fin de garantizar el éxito de su negocio, los otros por
aferrarse a un territorio que ya sentían como suyo.
Habiendo superado la etapa de terror y muerte que vino con la temporada de
la marihuana. En el Parque, con el trabajo del INDERENA se reiniciaron los
trabajos de extinción de terrenos, pero esta vez los problemas no vinieron
con invasiones, sino con la venta y ensanche de predios.

Los pobladores y sus actividades

Los grupos sociales que durante los últimos 50 años han venido ocupando
los territorios del Parque y zonas cercanas, desarrollaron una serie de acti-
vidades para su subsistencia teniendo en cuenta el trabajo que realizaban en
sus lugares de procedencia y las circunstancias que se generaron durante
su permanencia en estos territorios. A continuación se describe el desarro-
llo de estas actividades y por ende la transformación en las formas de vida
y de producción de estas personas, que pasaron de depender de la tierra en
diferentes formas de cultivo, a trabajarla como principales preservadores y
promotores de un gran potencial de especies y escenarios propicios para
el ecoturismo.
La primera ola de inmigrantes que llegaron a la región, se articularon inme-
diatamente a las actividades de la tierra. Principalmente a cultivos de pan
coger, para su autosostenimiento. Con el tiempo estos cultivos de plátano,
yuca, maíz y algunas legumbres, fueron suficientes para ser comercializa-
dos en el mercado de Santa Marta, no obstante la dificultad del camino.
Para la subsistencia se abastecieron de la fauna del sector, cazando diversas
especies, entre las que se destacaba el ñeque, la guartinaja, zaino e igua-
nas, además de la pesca del mar y río. Sin embargo, una de las principales
fuentes de trabajo fue la tala de árboles para madera, hecho que contribuyó
notablemente al deterioro de los ecosistemas.

51
En el sector de Bahía Concha y Neguanje, las actividades se dieron de formas
diferentes. En su gran mayoría, se concentraron en la pesca y el trabajo en
las fincas. La mayoría de personas que habitan o laboran en estos sectores,
son de la región Caribe, en su gran mayoría de La Guajira y Santa Marta,
de esta última de Mamatoco, Bonda y de pescadores tagangueros, quienes
poco a poco fueron extendiéndose a las playas del Parque. A diferencia del
sector de Arrecifes, la mayoría de las personas mantiene una relación con la
ciudad de Santa Marta, teniendo allá a sus familias o lugares de vivienda.
En tiempos anteriores a la llegada de emigrantes a este sitio, habían grandes
extensiones de tierras baldías y con mucha vegetación, con el tiempo los
colonos empezaron a talar los árboles, formando lo que ellos denominaron
aserríos, los cuales, consistían –cuando se trataban de grandes árboles– en
formar un andamio alrededor del él, para que cómodamente dos hombres se
dedicaran a cortarlo haciendo uso de sierras manuales, hachas y machetes.
Después de varios años estos pobladores se decidieron por la cría de ganado
(unas cuantas vacas) y gallinas.
Todos estos campesinos que se localizaron en este caso en la zona de caña-
veral, hicieron sus parcelas y en muchos casos invadieron haciendas, hasta
conformar lo que hoy en día podemos observar. Mientras tanto en la zona
de Neguanje su proceso de poblamiento fue un poco distinto, puesto que la
mayoría de personas que habitan hoy día esta área, fueron llegando de Bon-
da, Taganga y en varias ocasiones de Gaira, estas personas a diferencia del
primer grupo de pobladores se instalaron en esta parte y tomaron como su
principal actividad la pesca. La mayoría de personas que poblaron esta zona
llegaron alrededor de los 70s donde la pesca era con mayor abundancia, y se
pescaba en muchas ocasiones con dinamita, aunque en la actualidad todo a
cambiado, con los nuevos proceso de conservación que se viene gestando
en el Parque Tayrona ya no se pesca con dinamita, pero ahora la pesca no
deja nada de ganancias, pues a veces no pescan nada. Anteriormente en
esta zona había muchas clases de especies como lo era el róbalo, macabí,
zabalete, pargo y langosta.
Seguido a estos procesos de poblamiento que se daban en las zonas de
Neguanje y Cañaveral, el programa de desarrollo económico Currie es aco-
gido por el gobierno de Lleras en 1960, dentro de este programa el Caribe
colombiano se definió como la política agraria, explotación pesquera, minera,

52
bosques, política petrolera y de gas natural, y como principal producto del plan
Currie se crea mediante el decreto 1710 de 1960 la corporación Autónoma
Regional de los Valles del Magdalena y el Sinú C.V.M, esta corporación pasó a
ser la encargada de la conservación y administración de los recursos naturales
que vendría a tener su jurisdicción en toda la región del Caribe colombiano.
Con la creación de la C.V.M que en pro de hacer cumplir sus normas y llevar
a cabo sus objetivos de proteger los recursos naturales, planteó a los campe-
sinos que habían hecho sus parcelas lo que era zona de reserva natural por lo
que sus parcelas habían sido levantas dentro de zona de reserva natural que
debían desalojar, con esto se funda un enfrentamiento entre los campesinos
y los funcionario de la C.V.M quiénes por su parte debían cumplir a cabalidad
con los propósitos de su creación y los campesinos defendían sus parcelas
y se negaban a salir, pero con el tiempo algunos fueron cediendo y por temor
a quedarse sin nada decidieron venderle sus tierras a la C.V.M. por un precio
muy bajo según los mismos habitantes de la zona.
Con la liquidación de la C.V.M entra al juego en 1969 el instituto Nacional de
Recursos Naturales Renovables INDERENA, que posteriormente por Acuerdo
No. 4 de 1969, el INDERENA crea el Parque Nacional Natural Tayrona, y lo
diferencia del Parque Sierra Nevada. Se generan enfrentamientos entre los
propietarios principalmente samarios de algunas áreas de las bahías y ense-
nadas del Tayrona, con los hacendados provenientes del interior del país es-
tablecidos al oriente del río Piedras, sobre la jurisdicción del área protegida.
Los primeros reclaman y cuestionan por que el nuevo parque se estableció
en sus propiedades y no en la de estos últimos. El INDERENA que fue el que
más presionó a los campesinos, ya que si estos no querían vender le expro-
piaban la tierra, aunque en medio de todo estos enfrentamientos algunos
campesinos se negaron a salir y aun sobreviven dentro de lo que hoy en día
ya se conoce como Parque Tayrona, además la parte privada, es decir, todos
aquellos hacendados con mucho poder y prestigio en la región nunca fueron
tocados durante los conflictos aun cuando estos se tornaban más fuertes,
dentro de estos están los Dávila y Méndez.
Con la expropiación que gestó el INDERENA a los campesinos, estos se
vieron obligados en gran parte a vender la tierra, dentro de unas tarifas im-
puestas por el gobierno, mientras que el resurgimiento de la marimba se
convirtió en la puerta de salida a todos los problemas económicos que su-

53
frían aquellos campesinos; aunque ya había habido cultivos de marihuana en
1966 (Molano, 19??), fue a mediados de los 70s que este comercio se fue
ampliando rápidamente, pero en el 73 y 74 es que llega la verdadera bonanza
marimbera, y alrededor de los 80 en casi toda la Sierra Nevada se cultivaba
marihuana, donde se llegaron a talar cientos de hectáreas de bosques vír-
genes, para el cultivo de la marihuana, con esto el impacto ecológico en la
sierra fue devastador, los causes de los ríos disminuyeron, pero al llegar el
invierno, grandes avalanchas, arrasaban con todo a su paso.
Pero la economía de la marimba no sólo se manejaba en la Sierra, el Parque
Tayrona fue el escenario más importante en esta economía, puesto que el Ta-
yrona se había convertido en el punto de comercialización y exportación de
la hierba, los barcos mercantes entraban por estas zonas y cargaban dos y
tres barcos en la noche, y a veces tardaban hasta tres y cuatro días en cargar
un barco. En muchas ocasiones traían hasta cien personas provenientes de
Santa Marta, e incluso ocupaban a los campesinos y pescadores del sector,
que se atrevían a cargar estos barcos por el pago de unos dólares. Repetidas
veces eran tomadas a la fuerza personas para que ayudaran a cargar los
grandes barcos y eran amarrados hasta terminar el trabajo. Mucha de la
marihuana que se vendía y exportaba en medio de los predios del Parque
Tayrona no sólo provenían de la Sierra Nevada, también era traída en lancha
de la Guajira, Cienaga y Fundación.
Cuando empieza el desplome de la marihuana el gobierno de Turbay y luego
el de Betancourt realizan fumigaciones que aun persisten, ya no por el cultivo
de la marihuana, si no por el de coca. Con estas fumigaciones se ha venido
afectando grandemente la productividad de las tierras y el resurgimiento de la
agricultura, las avionetas y helicópteros que esparcían los químicos fumiga-
ban mucho más allá de los cultivos de marihuana, la agricultura es altamente
afectada, e incluso a la población habitante del Parque y la Sierra Nevada.
Con las fumigaciones se descubren nuevos asentamientos tayronas y en
1984 se descubre Ciudad Perdida.
Alrededor de 1985 la cara norte de la Sierra Nevada quedó abandonada y
se comienzan a formar en la vertiente norte grandes haciendas ganaderas,
que se ampliaron a raíz de la compra de las mejoras de campesinos que aun
permanecían después de la crisis de la bonanza marimbera.

54
Con el desplome del comercio de la marihuana muchas personas quedaron
sin trabajo, muchos de los pobladores regresaron a sus lugares de origen,
pero otros se quedaron como trabajadores en aquellas grandes haciendas
que comenzaban a formarse, otros se comenzaron a establecer en aquellos
sitios aun vírgenes, y otro grupo se dedicó a asaltar camiones y buses en las
vías que comunican a Santa Marta, con Riohacha.
A mediados de los años ochenta nace nuevamente una bonanza, pero esta
vez de madera. La extracción de madera se fue constituyendo como la nueva
fuente de ingresos para los campesinos. En el sector del Mamey, los ríos
Guachaca, Buritaca y Don Diego la extracción de caracolí amarillo y rosado,
además del cedro y el roble solventaron los aserraderos.
La multinacional Morrinson, quien era la encargada de la construcción del
proyecto carbonífero El Cerrejón, en La Guajira, fue la principal empresa
compradora. Con esto se asentó la nueva economía esta vez maderera que
generó el establecimiento de aserríos, con tal auge que en los retenes de
policía y aduana se establecieron tarifas para los camiones que transporta-
ban la madera. Esta bonaza maderera afectó grandemente esta área, hasta
el punto que, como algunos afirman, el clima cambió, incluso se afirma que
esta bonanza fue un intermedio entre la marihuana y la coca.
Con el derrumbe de la marihuana, dos procesos surgen a partir de este
hecho, el primero el resurgimiento de la lucha del movimiento campesino,
empobrecidos encuentran nuevamente un negocio que iba a solventar las
necesidades económicas de campesinos, colonos, líderes profesionales,
entre otros, que con el derrumbe de la marihuana se empobrecieron. Como
segundo, aquellos que supieron enriquecerse en la época de la marihuana,
abren nuevas tierras y comienzan el cultivo de una nueva droga.
Así que este nuevo negocio se convirtió en la tabla de salvación de aquellos
que habían quedado empobrecidos con la bonanza de la marihuana, y para
otros la oportunidad perfecta para enriquecerse. A partir de esto las antiguas
pistas de aterrizaje y los puertos vuelven a funcionar, la coca entonces se
convierte en la droga por excelencia y en pro de ella los carteles, como el
cartel de Medellín, pero esta vez los derroches de dinero son menos, todo
debe mantenerse en total discreción para asegurar la rentabilidad y perdura-
ción del negocio. En esta nueva bonanza participaron gobernantes y políticos

55
que no querían quedar fuera del negocio, para poder ganarse algunos dólares,
pues la nueva droga era un negocio mucho más fructífero que la marihuana.
Con esta nueva y aun más prometedora bonanza, se hace inevitable el choque
de intereses, por un lado el movimiento campesino que por su descontento,
amenaza con volver a invadir haciendas, debilitando el poder de aquellos
grandes hacendados. En medio de estos conflictos aumenta la presión de la
guerrilla en estos territorios, y seguido a esto se conforman en la región los
frentes guerrilleros de la FARC y el ELN. Aunque en un comienzo su presencia
entre campesinos y colonos es débil, muchos campesinos vendieron sus
parcelas por presencia de narcotraficantes, y para la construcción de centros
vacacionales.
Los nuevos frentes guerrilleros que se habían consolidado en la región pro-
metían por un lado apoyo político a los campesinos, y ellos a cambio le
brindarían solidaridad y la lucha. Por otro lado a los empresarios se pedía
la colaboración económica a cambio de su seguridad y orden local. Al prin-
cipio, este se convirtió en un acuerdo que fue supuestamente aceptado por
todos, pero con el tiempo este acuerdo se rompió y con ello se desata una
ola de violencia, esta vez más dura y feroz que la de la marihuana.
Para la guerrilla el acceso al mar era el camino estratégico y seguro para
abastecerse de armas y muchos otros elementos para llevar a cabo sus
ideales, pero este mismo factor era igualmente importante y fundamental
para los narcotraficantes, puesto que es por el mar por donde entraba gran
parte del contrabando con la que se lavaba dinero proveniente de la coca.
De esta manera comienza la guerra entre la guerrilla y los narcotraficantes, la
lucha del acceso al mar, por el territorio.
Debido a esta situación los narcotraficantes levantaron las antiguas cuadri-
llas que se habían conformado con la caída de la marimba, estas resucitadas
cuadrillas estaban ahora organizadas como los más fuertes cuerpos priva-
dos que habían logrado darle seguridad al negocio de la coca, y por su pues-
to asegurar su éxito, además de ser estas cuadrillas el camino para tomar
nuevos predios para el sembrado de coca, tomando una fuerza incontrolable
hasta tal punto de poder enfrentársele a la guerrilla. Desde ese entonces a
mediados de 1987 fuertes combates se presentaron entre narcotraficantes y
guerrilleros por el control de los valles del río guachaca y el río Buritaca.

56
Los combates y la intensa lucha no cesan ahí, cayeron líderes populares,
socios del narcotráfico, lideres de organizaciones comunales y un gran des-
plazamiento de campesinos, pudiendo con esto obtener mayores predios en
la vertiente norte para el cultivo de la hoja de coca y lógicamente ampliar el
negocio.
A finales de los 80s la fuerza pública se mantenía neutral y tolerante ante
lo hechos de masacre y terror que se manejaban en la región. Durante esta
década entre los ríos Guachaca y Jeréz se desarrolló un ambiente de terror,
generado bajo el poder de los socios de la coca. En ese momento las cuadri-
llas privadas dedicadas de la seguridad del negocio, se encontraban cada vez
más afianzadas, para asegurar el éxito de los laboratorios construidos para el
procesamiento de la droga. Definitivamente este grupo privado había tomado
cuerpo y se había consolidado dentro de los campesinos, como en la misma
fuerza pública, estos grupos ahora se convertirían en las autodefensas que
luchaban en contra de la guerrilla, del secuestro y el maltrato. Durante estos
enfrentamientos, como siguiendo la historia, los indígenas y campesinos ter-
minaron siendo las victimas.
Aun con los problemas de orden público ocasionados en mayor medida por
los cultivos ilícitos de la coca que se manejaban en la región, para la década
de los 80s se comenzó a fomentar e impulsar el turismo hacia esta zona del
país, especialmente en la costera. Este interés por el turismo viene acompa-
ñado de una serie de factores, uno de esos la imparable e irrecuperable crisis
de la economía bananera, y por el otro lado la necesidad del lavar dólares
provenientes del narcotráfico.
Con el fenómeno del turismo se hicieron muchas construcciones como ho-
teles y edificios de propiedad horizontal, tanto en Riohacha como en Santa
Marta, y aunque estas grandes inversiones se hicieron con dineros legales,
la mayoría de estos proyectos turísticos fueron realizados con dinero prove-
niente del narcotráfico. Con estas construcciones se llevó a cabo la adecua-
ción de escenarios costeros para la construcción de clubes vacacionales y
hoteles.
Con el desarrollo económico que trajo consigo el turismo, se afectó gran-
demente a los grupos étnicos. En Riohacha por ejemplo, este fenómeno del
desarrollo generó un proceso de expropiación de las tierras de los indígenas,

57
donde estos se vieron obligados a abandonar sus viviendas y actividades
como el pastoreo, para incursionar en el esquema del gran desarrollo, y bajo
este escenario comienzan a llegar personas del interior del país atraídos por
las voces de nuevas oportunidades económicas relacionadas con la explota-
ción de gas y carbón (Arenas, 2003).
Así es como a mediados de la década de los 90s el litoral se centra como la
zona más estratégica y adecuada para la exportación del carbón y se dieron
desarrollos importantes en cuanto al cultivo del banano en litoral de la Sierra
Nevada. Para esta misma época en el Parque Tayrona se encrudeció el con-
flicto entre las élites economistas como la de las autoridades locales por abrir
las puertas a un turismo internacional.
A finales de esta misma época los cultivos ilícitos comienzan a crecer gra-
dualmente debido a que los otros productos agrícolas presentaban baja ren-
tabilidad, permitiendo con esto que el cultivo de narcóticos en la Sierra conti-
nuara, alrededor de 2.000 hectáreas de hoja de coca están siendo cultivadas
en ríos Mendiguaca, Buritaca, Don Diego y Palomino (Arenas, 2003). A pesar
de que ahora la coca sea la actual empresa que promete, la marihuana no ha
dejado de cultivarse, aunque esta vez su producción es muy baja comparada
con la gran producción que tuvo esta en los años 70. Ahora ha surgido un
nuevo cultivo, el de la amapola que aunque no supera las siembras de la hoja
de coca se cree que su cultivo no es poco.
Dentro de este marco de cultivos ilícitos se han ido conformando grupos al
margen de la ley que han entablado lazos de alianza con los narcotraficantes,
incluso desde comienzos del auge de la marihuana, muchos permanecen en
la actualidad, y su escenario por excelencia es la Sierra Nevada, e incluso,
durante mucho tiempo, el Parque Nacional Natural Tayrona, quien también
estuvo como escenario de tantas masacres y hechos de la violencia, de la
que también fueron victimas funcionarios y trabajadores del Parque.
Estos enfrentamiento en el afán de lograr el dominio total del terreno ha oca-
sionado que en los últimos años el parque tayrona y la sierra nevada han ve-
nido siendo los escenarios para el enfrentamiento entre los diferentes grupos
armados que operan en estas zonas, y han provocado asesinatos a funcio-
narios y trabajadores del parque tayrona. Dichos enfrentamientos entre los
diferentes grupos al margen de la ley que operan en el sector de Guachaca

58
llevó a que en repetidas ocasiones se de la orden de cerrar indefinidamente
el parque nacional natural tayrona, esta medida se tomó debido que se quería
evitar que los visitantes turistas que constantemente visitan el parque pudie-
ran ser objetivo de los grupos armados. Además en diferentes ocasiones los
funcionarios de el parque han sido a asesinado o amenazados. Para reabrir el
parque tayrona solo se logro cuando la policía garantizara el orden.
Durante los procesos de poblamiento que se daban en estas zonas se crea-
ron juntas de acción comunal que garantizara una representatividad de estas
nuevas comunidades ante el gobierno local. De esta manera se crea la junta
de acción comunal de Guachaca, declarada como centro, al ser este corre-
gimiento el que en su gran mayoría realizó gestiones a favor de los despla-
zados y campesinos, liderando foros regionales, nacionales. A pesar de que
todo parecía mejorar con la creación de las juntas de acción comunal, los
líderes de esas juntas comenzaron a ser asesinados en el marco del contexto
de violencia desarrollado en esta área del país.
En la actualidad con 48 veredas entre la parte baja y alta del corregimiento
de guachaca, donde diferentes lideres lucharon por crear un puesto de salud,
inspección de policía, iglesia, colegio de primaria y uno de bachillerato, este
ultimo creado en 1985 funcionaba en una de las instalaciones que el INDE-
RENA había hecho para la realización de unos viveros, así que los lideres
comunales se dirigieron al INDERENA para que les donara las instalaciones.
La primera entidad que se vinculo a la educación y preparación de las per-
sonas que conformaban estas veredas fue el SENA en 1970. El SENA logró
entrar con muchas dificultades al igual que el ICA, con sus programas de
mejoras de vivienda, el SENA por su parte empezaba a dictar cursos en
industrias menores, primeros auxilios, relaciones humanas, ganadería, va-
cunación, agricultura, horticultura, apicultura. Y a través de la Caja Agraria
las personas que querían hacer un crédito lo hacían, debido a la capacitación
que le había brindado el SENA.
Luego de la creación del parque tayrona, se crean programas para trabajar
con las personas habitantes de las zonas amortiguadoras del parque, dentro
de este programa se trabajo los acueductos, programas educativos y co-
mités de ecología que le permitirían hacer un buen manejo de los recursos
naturales del tayrona, y a la vez crear una conciencia protectora del medio

59
ambiente puesto que anteriormente los pobladores de estas zonas que hoy
conforman el Parque Tayrona talaban, tiraban dinamita al río donde luego se
recogía el pescado, y una familia podía sacar 6 o 7 bultos con pescado. Aun-
que muchos de las personas que hacían parte e este programa se sintieron
inconformes pues esperaron un programa que les brindara más beneficios,
aunque otros asegurar que las capacitaciones han permitido que la explota-
ción excesiva y desmedida sobre los recursos del parque disminuya, y por el
contrario a lo que otros creen se les brindó trabajo dentro de las mismas zo-
nas protegidas en atención al turismo, ahora los habitantes que en un tiempo
poblaron estas zonas actualmente se encuentran vinculados a los programas
de conservación del medio ambiente, además de poder solventarse un sala-
rio en ventas al turismo.
Las actividades de los pobladores que se vinieron asentando en los territorios
del Parque y en los cercanos a él, se concentraron, hasta aproximadamente
mediados de los 90s, en actividades relacionadas con la explotación de la
tierra. Inicialmente para la obtención del sustento diario con cultivos variados
a pequeña escala y luego en una proporción un poco más amplia, pero que
sin embargo, representaban formas comunes de producción campesina. Con
la creación del Parque, los conflictos por la tenencia de tierras y el deterioro
de flora y fauna no se hicieron esperar, no obstante no alcanzaron a generar
una gran ola de violencia como en los años siguientes.
La bonanza de la marihuana transformó ampliamente las dinámicas sociales,
económicas y culturales que hasta ese momento se habían generado en
estos sectores entre los campesinos colonos. La llegada de una nueva ola
de migrantes, la lucha por el poder y la conformación de grupos armados,
fueron determinantes para la llegada de la ola de violencia, en esta primera
etapa del narcotráfico. Sin embargo, pocos fueron los desplazados en com-
paración a los que llegaron, importándoles más el dinero que el contexto
violento en el que tocaba vivir. En este proceso nuevamente se atenta contra
la naturaleza tras la tala de bosques, para ampliar los cultivos, deteriorando
otra vez los ecosistemas localizados entre las faldas de la Sierra Nevada y
las playas del mar Caribe.
Las diferentes bonazas que influenciaron notablemente los procesos socia-
les y culturales de estos territorios, muestran que la tierra era el elemento
principal para la explotación, muy paradójico bajo el marco de las políticas de

60
preservación con las que se crea todo parque o área protegida. En este sentido
se plantea una tensión entre la explotación de la tierra y la preservación de los
ecosistemas, la misma que se extendía en términos de lo económico –ambien-
tal, desarrollo– preservación y trabajo ambiente. Sin embargo, es a partir de
1995, con la creación de la UAESPNN y el programa de Parques con la gente,
que se genera una nueva orientación en las personas habitantes del Parque y
su área de amortiguación con relación al uso de los recursos naturales.

Creación del Parque N. N. Tayrona

En el marco del diseño de planes de ordenamiento territorial, y bajo la idea


de preservar grandes extensiones de tierra que presenten características es-
peciales de flora y fauna, se da inicio a la creación de parques nacionales.
La primera denominación como tal, se realizó en Estados Unidos, con la
creación del Parque Yellowstone en el año de 1872.
“En una expedición, el científico Wishborn y sus acompañantes
llegaron al valle del río Yellowstone. Contemplando la belleza ex-
cepcional del paisaje, desarrollaron la idea de conservar el área
para la humanidad, es decir, para el público en general sin distin-
gos de clase o descendencia, y de esta manera, protegerlo para
el disfrute de las futuras generaciones. Este concepto, en el siglo
actual, se hizo famoso bajo el nombre de manifiesto de Yellows-
tone y tuvo influencia fundamental para el movimiento en defensa
de áreas naturales protegidas” (Amend,:457).
El manifiesto de Yellowstone señala, que el área protegida situada cerca del
curso superior del río Yellowstone “queda reservada y separada de la coloni-
zación, ocupación o venta bajo las leyes de los Estados Unidos y dedicada y
apartada para parque público o terrenos de recreo para el beneficio y disfrute
del pueblo” (US Departament of de Interior, 1933; trad. Amend; Citado en:
Amend,: 458). En este sentido, se establecen las principales designaciones
conceptuales y políticas relacionadas con la idea de las áreas de preserva-
ción, como en el caso del concepto de parque nacional:
“La elección del término parque nacional se debe al hecho de que
se entiende como ‘parque’ un área puesta bajo protección para el
disfrute de la población; la palabra ‘nacional’ se utilizó para darle

61
una connotación más precisa, puesto que un ‘parque nacional’
debía describir un área que es propiedad de la nación y es admi-
nistrada por el gobierno nacional” (Amend,19 : 458).
Las políticas de preservación y conservación del medio ambiente llevaron a
la creación de otros parques nacionales. A finales del siglo, este concepto ya
lo habían aplicado Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Más tarde la colonia
inglesa en África y la India crean extensas reservas para la protección de la
fauna y flora silvestre, en 1909 la idea de conservación del medio ambiente
llega hasta Europa.
A pesar de que las políticas de conservación de los ecosistemas se habían
expandido casi por todo el mundo, no existía una noción clara del concepto
o sobre el manejo de estos parques nacionales. En este sentido, en 1940
se redacta la Convención para la Protección de la Flora, de la Fauna y de las
Bellezas Escénicas de los Países de América, también conocida como la
convención de Washington. La idea de esta convención, intentaba difundir a
partir de la firma del acuerdo, la creación de áreas protegidas o la creación
de nuevas áreas para el caso de los países que la tenían.
“En la convención se acordó usar la denominación de parque
nacional solamente para un área que se establece con el fin de
conservar elementos de flora y fauna de importancia nacional o
bellezas escénicas sobresalientes, al cual el público en general
tiene acceso para el disfrute, y que es puesto bajo vigilancia ofi-
cial” (Amend, 1998: 458).
En 1958 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de
los Recursos Naturales (UICN) estableció la comisión Internacional de Par-
ques Nacionales donde se acordaron leyes más específicas para establecer
los parques nacionales en América del norte. La principal norma consistió
en que para que un área pueda ser nombrada como parque nacional, debía
estar bajo amplia protección legal, que la guardara de la explotación de sus
recursos naturales. Sin embargo, dentro de este principio se establecieron
ciertas excepciones, debido a que en determinadas áreas de la mayoría de
parques nacionales estaban habitadas y por consiguiente se platicaban di-
ferentes actividades, como la agricultura, la ganadería y caza, por lo cual
se decidió entonces que estas actividades deberían ser realizadas solo en
pequeñas áreas de los parques.

62
Teniendo en cuenta las características de los parques, en cuanto a fauna,
flora, valor histórico o arqueológico o presencia humana, se decide zonificar
las áreas, y establecer qué actividades son permitidas o prohibidas en cada
una de ellas, debido a esto se definieron zonas, de acuerdo a: naturales pro-
tegidas, de protección integral, recursos bajo manejo, primitiva o silvestre,
antropológicas protegidas, ambiente natural con culturas humanas autócto-
nas, con antiguas formas de cultivo, interés especial, protegidas de interés
arqueológico o histórico.
La idea de la creación de áreas protegidas llegó también e América del sur,
iniciando en 1926, cuando Chile declara su primer Parque Nacional y auto-
máticamente se convierte en la primera área protegida en América del sur.
Más adelante, en 1929 le sigue Guayana con la creación del Parque Nacional
lkaieteur; Argentina en 1932 con el Parque Nacional Nahuel huapi y Ecuador
con el Parque de Galápagos. En 1937 Brasil y Venezuela se unen a la gran
ola de creación de parques nacionales y crean por su parte, Brasil, el parque
nacional Itaitaia y Venezuela, el parque Henry Pittier o Rancho Grande. Ya
para 1948 Colombia se une a las políticas mundiales de conservación del
medio ambiente y declara su primera área protegida, la reserva biológica de
la Macarena.
En Colombia la primera designación de un área como parque nacional natural
se presenta en el año de 1960, con el nombre de Cueva de Los Guácharos
en el departamento de Huila, Sin embargo, los antecedentes de protección
de áreas para la reserva, se remontan a 1959, a comienzos del frente nacio-
nal durante el mandato del presidente Lleras Camargo. Esta designación se
realiza mediante la ley 2ª de 1959, en la cual se establecen las zonas fores-
tales protectoras y Bosques de interés general, entre ellos el zona de reserva
forestal del pacífico, central, la del río Magdalena, la zona de reserva forestal
de la Sierra Nevada de Santa Marta, la de la Serranía de los Motilones, del
Cocuy y de la Amazonia.
El área de Reserva Forestal Protectora de la Sierra de Santa Marta es re-
glamentada por el Decreto 111 de 1959, con una extensión de 8.450 Km2.
En ella quedan incluidas las áreas nevadas de la Sierra y sus zonas circun-
dantes. En el año de 1964 se crea el Parque Nacional Natural Tayrona con
12.000 has. Mediante resolución número 191 del 31 de agosto de 1964, ex-
pedida por el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria INCORA y ratificada

63
por el gobierno nacional conforme a la resolución ejecutiva número 255 de
1964 (INCORA, 1964).
Desde su creación, el Parque Tayrona ha atravesado por diferentes procesos,
la mayoría de ellos articulados a las dinámicas de la región y del país, y vin-
culados con hechos políticos y económicos de gran trascendencia regional
y nacional. En este marco, es importante resaltar los directamente relacio-
nados con la designación de este territorio como área protegida, y en este
sentido, las actividades, políticas y líneas de acción o planes desarrollados
por cada una de las instituciones que han tenido como tarea el manejo de
los recursos naturales, no sólo en términos de preservación, sino de impulso
económico y conocimiento de los parques.
En este sentido, inicialmente la entidad encargada del Parque Tayrona fue la
Corporación Autónoma de los Valles del Magdalena y el Sinú C.V.M. Sobre la
cual recayó la labor de la adquisición de tierras, con el respaldo del INCORA.
Años después es reemplazada por el INDERENA, instituto que durante 24
años se encargó de los parques y áreas de reserva, además de otra serie de
aspectos relacionados con la conservación de los recursos naturales. Con
la creación del Ministerio del medio ambiente en 1993 y obedeciendo a una
tendencia mundial en los temas de la preservación, en Colombia se crea la
Unidad Administrativa del Sistema especial de parques Nacionales Naturales
UAESPNN, como una institución nacional encargada de la administración de
los parques, divididas en territoriales y parques. Con esta última se inicia un
proceso de trabajo con la comunidad habitante de los parques a partir de
la educación ambiental, en miras a un cambio en la conciencia que estas
personas tienen de su en torno.

La C. V. M.

De manera inmediata a la creación del Parque Tayrona en 1964, se autoriza a


la Corporación Autónoma del Valle del Magdalena y el Sinú C.V.M., para que
sea la encargada de administrar los recursos del Parque y dirigir las acciones
encaminadas a su establecimiento. Derivado del interés del gobierno nacio-
nal por el desarrollo del territorio norte del país, la C.V.M. es creada mediante
el decreto 1710 de 1960:

64
“siguiendo el modelo de la T. V. A. (Autoridad del Valle de Tennes-
see) creada por la administración Roosevelt en 1934, es la res-
ponsable del desarrollo económico en la región y la conservación,
defensa, administración y fomento de los recursos naturales. Su
jurisdicción es toda la región Caribe colombiana, pero su domi-
cilio se establece en la ciudad de Bucaramanga. Inmediatamente
Lleras Camargo abre los créditos extraordinarios con el BIRF para
cumplimiento al decreto citado” (Arenas, 2003).
No obstante la cobertura regional de la C.V.M., su actividad por la vertiente
norte de la Sierra Nevada y territorios del Parque Tayrona, se dieron a partir
de la designación de las áreas protegidas. Su plan de manejo estaba amplia-
mente orientado hacia el desarrollo económico, a partir de la explotación de
los recursos naturales, tal como aparece en su texto directriz “Programa de
desarrollo económico del valle del Magdalena y norte de Colombia” (1960).
Su actividad, durante su corta existencia, estuvo orientada hacia el monitoreo
y vigilancia de las prácticas relacionadas con la explotación de los recursos
naturales, con cierto énfasis en la pesca, tala de bosques y manejo de los
recursos hídricos. No obstante, una de sus tareas de mayor trascendencia
fue el proceso adelantado para la adquisición de tierras que se encontraban
entre los límites del Parque y que en esos momentos estaban ocupadas por
alrededor de 211 familias (Correa et al, 1978:), la mayoría de las cuales
poseían títulos de propiedad.
Inicialmente la C.V.M., con la entrada en funcionamiento de la ley 2ª de 1959,
adelantó estudios sobre las áreas que cumplieran con los requisitos de di-
cha ley. Con los conceptos técnicos de consultores canadienses contratados
para este efecto y con la asesoría de la Academia Colombiana de Ciencias
Exactas, Físicas y Naturales, solicitó al gobierno nacional, la reservación y
delimitación como Parques Nacionales Naturales, tres áreas ubicadas en el
departamento del Magdalena (Acuerdo Nº 4 de 1969). Luego de la creación
del decreto 191, la C.V.M. adelantó los estudios de tenencia de predios, para
que el INCORA adelantara los procesos respectivos2.
Durante el mandato de Lleras Restrepo es liquidada la C.V.M. y creado el
INDERENA, sin embargo, su funcionamiento se extiende hasta 1968. Entre

2
Para ver un estudio de los desalojos del Parque N. N. Tayrona ver: (Correa, et al, 1978).

65
este tiempo y luego de la creación del Parque, la C.V.M. estableció una espe-
cie de política de manejo del Parque Nacional Tayrona, señalada por la junta
directiva, durante la sesión del dia 15 de Julio de 1967, siendo presidente
de la junta directiva Francisco Dávila Riascos. En esta reunión, después de
amplias exposiciones de diferentes propuestas y teniendo en cuenta la alter-
nativa más conveniente a los intereses nacionales y al desarrollo del Parque,
la junta directiva decidió lo siguiente:
“Adquirir la totalidad de las tierras que forman el Parque Nacional
Tayrona.
Autorizar el director ejecutivo para que proceda a solicitud pro-
puestas de firmas especialistas, con el fin de que se proceda a
la elaboración del estudio de factibilidad y del plan de desarrollo
de la zona.
Autorizar al director ejecutivo para que proceda a gestiones a los
recursos de créditos necesarios para el adelantamiento de tales
estudios.
Autorizar al director ejecutivo para que, por medio del INCORA y
por fondos administrados por este, se proceda a la mayor bre-
vedad posible de las adquisiciones de las tierras citadas, por los
procedimientos y dentro de las normas señaladas por las leyes
vigentes. Se entiende que la C.V.M entregara al INCORA el estudio
de tenencias de tierras en el área para que este adelante las ad-
quisiciones del caso.
Ordenar al director ejecutivo que en los casos en que sea posible
las tierras adquiridas se dejen de preferencia en poder de los agri-
cultores actuales mediante arrendamiento o contrato semejante.
Sugerir una vez terminados los estudios de la promoción turística
y la búsqueda de la financiación para el desarrollo del parque se
hagan mediante un comité privado, que oportunamente seria de-
signado por la junta.
Autorizar la publicación de esta decisión y encarecer la coordi-
nación de la C.V.M con el INCORA, con la corporación nacional
de turismo y con las demás entidades que sean del caso con el
proyecto que se emprende”. (INDERENA, Citado en: Correa et al,
1978: 21-22).

66
La C.V.M., una institución del Estado con cobertura regional, aparece en la
historia del Parque Tayrona como la primera entidad encargada de su ad-
ministración. Aunque su tiempo de existencia fue corto, es protagonista de
uno de los momentos más importantes: su creación. La información más
detallada en cuanto a su actividad es poca, debido quizás a que su tiempo
de funcionamiento sólo se extendió de 1964, con la creación del Parque, a
1968, año en que entra a cumplir sus funciones el INDERENA.

El Inderena

En 1964 lleras Restrepo liquida la Corporación de los Valles del Magdalena y


el sinú C.V.M y es creado el Instituto de Desarrollo de las Reservas Naturales
Renovables INDERENA, facultado para delimitar, reservar y administrar las
áreas que presentan condiciones especiales de fauna y flora mediante ley
65 de 1967. La C.V.M. sólo deja de intervenir en 1968, cuando el INDERENA
inicia su intervención en la Sierra Nevada, mediante resolución 128 de 1968
cuando se hace la sustracción de la reserva forestal de la Sierra Nevada
creada en 1959.
El INDERENA entró entonces a dirigir las acciones de protección de los re-
cursos naturales del Parque Tayrona. Años después de su entrada en funcio-
namiento, a finales de los 70s, su administración se guió de acuerdo a las
directrices mundiales. En ese momento señalaban que uno de los puntos cla-
ve en los planes de preservación estaba ligado a la diferenciación de zonas
dentro de los parques, definidas a partir de las características y usos.
La diferenciación de zonas dentro de los parques, había surgido debido a
una fuerte crítica. Amplios sectores juzgaban por qué el concepto de parque
nacional era únicamente aplicado a paisajes naturales sin zonas interveni-
das, existiendo un gran número de estos escenarios con notables vestigios
de ocupación humana, que en muchos casos no le restaban importancia o
belleza a los escenarios naturales (Amend, 1998: 460). Debido a esto
“Ya en la XI Asamblea General de la UICN (1972 en Banff, Canadá)
se anexó a la definición de Nueva Delhi notas explicativas que
suavizaron algunos puntos de este documento. De acuerdo con
estas, se aceptó el principio de organizar un sistema escalonado
de zonas de protección dentro de los parques nacionales. Fueron

67
acordadas las siguientes zonas de aplicación mundial (Cf. UICN
1977, Preámbulo 5, trad. Amend):
1) Zonas naturales protegidas:
a) Zona de protección integral.
b) Zona de recursos bajo manejo.
c) Zona primitiva o silvestre (wilderness zone).
2) Zonas antropológicas protegidas.
a) Zona de ambiente natural con culturas humanas
autóctonas.
b) Zona con antiguas formas de cultivo.
c) Zona de interés especial.
3) Zonas protegidas de interés arqueológico o histórico.
a) Zona de interés arqueológico.
b) Zona de interés histórico” (Amend, 1998).
Los cambios no sólo se reflejaron en la zonificación, sino que también hicie-
ron más flexible el tema de la ocupación de los parques, en este caso asu-
miendo a los pobladores como parte del ecosistema (a partir de las zonas
antropológicas, orientadas hacia grupos étnicos). En Colombia, esta nueva
orientación fue implementada a partir del Decreto 622 de 1977, en el cual se
implementan los principios de zonificación y se definen cada una de estas
categorías:
“Zonificación. Subdivisión con fines de manejo de las diferentes
áreas que integran el Sistema de Parques Nacionales Naturales,
que se planifica y determina de acuerdo con los fines y caracte-
rísticas naturales de la respectiva área, para su adecuada admi-
nistración y para el cumplimiento de los objetivos señalados. La
zonificación no implica que las partes del área reciban diferentes
grados de protección sino que a cada una de ellas debe darse
manejo especial a fin de garantizar su perpetuación.
Zona primitiva. Zona que no ha sido alterada o que ha sufrido
mínima intervención humana en sus estructuras naturales.
Zona intangible. Zona en la cual el ambiente ha de mantenerse
ajeno a la más mínima alteración humana, a fin de que las condi-
ciones naturales se conserven a perpetuidad.

68
Zona de recuperación natural. Zona que ha sufrido alteraciones
en su ambiente natural y que está destinada al logro de la re-
cuperación de la naturaleza que allí existió o a obtener median-
te mecanismos de restauración un estado deseado del ciclo de
evolución ecológica lograda la recuperación o el estado deseado
esta zona será denominada de acuerdo con la categoría que le
corresponda.
Zona histórico-cultural. Zona en la cual se encuentran vestigios
arqueológicos, huellas o señales de culturas pasadas, supervi-
vencia de culturas indígenas, rasgos históricos o escenarios en
los cuales tuvieron ocurrencia hechos trascendentales de la vida
nacional.
Zona de recreación general exterior. Zona que por sus condiciones
naturales ofrece la posibilidad de dar ciertas facilidades al visitan-
te para su recreación al aire libre, sin que esta pueda ser causa de
modificaciones significativas del ambiente.
Zona de alta densidad de uso. Zona en la cual por sus condicio-
nes naturales, características y ubicación, pueden realizarse acti-
vidades recreativas y otorgar educación ambiental de tal manera
que armonice con la naturaleza del lugar, produciendo la menor
alteración posible.
Zona amortiguadora. Zona en la cual se atenúan las perturbacio-
nes causadas por la actividad humana en las zonas circunvecinas
a las distintas áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales,
con el fin de impedir que llegue a causar disturbios o alteraciones
en la ecología o en la vida silvestre de estas áreas.
Plan maestro. Guía técnica para el desarrollo, interpretación, con-
servación, protección, uso y para el manejo en general, de cada
una de las áreas que integran el Sistema de Parques Nacionales
Naturales; incluye las zonificaciones respectivas.
Comunidad biótica. Conjunto de organismos vegetales y anima-
les que ocupan un área o lugar dado. Dentro de ella usualmente
cumplen su ciclo biológico al menos alguna o algunas de sus
especies y configuran una unidad organizada.

69
Región fisiográfica. Unidad geográfica definida por características
tales como drenaje, relieve, geomorfología, hidrología; por lo ge-
neral sus límites son arcifinios.
Unidad biogeográfica. Area caracterizada por la presencia de gé-
neros, especies y subespecies de plantas o animales silvestres
que le son endémicos o exclusivos.
Recursos genéticos. Conjunto de partículas transmisoras de ca-
racteres hereditarios dentro de las poblaciones naturales de flo-
ra y fauna silvestre, que ocupan un área dada” (Decreto 622 de
1977).
Bajo este marco conceptual y de políticas de preservación, se diseña para
el Parque Nacional Natural Tayrona el plan de manejo en 1986. En él se im-
plementan por primera vez las políticas de zonificación en el Parque Tayrona,
siguiendo los criterios anteriores, pero adecuadas a las características espe-
cíficas del Parque.
El Inderena en ese entonces operó una política de manejo que consistía en
estrategias de conservación, con la cual se buscaba proteger los ecosiste-
mas terrestres y marinos del parque, a partir de la concientización de los ciu-
dadanos acerca de lo que significa el patrimonio común, además del control
y vigilancia sobre aquellos acciones que atenten a el bienestar del parque y
una adecuada organización de los recursos financieros. Políticas de interac-
ción, que busco un bien común que sea accesible a científicos, visitantes.
Políticas de operación, con esta política busco suministrar la infraestructura
suficiente para el buen desempeño y manejo del parque tayrona.
El plan de zonificaron que estableció el INDERENA para el Parque Nacio-
nal Natural Tayrona tomo en cuenta como punto esencial los factores de
destrucción ambiental que venían gestándose en el parque por lo que se
hacia necesario controlar o en el peor de los casos eliminar las actividades
que estaban afectando o destruyendo los recursos ambientales del tayrona,
dentro de esos factores de perturbación se encontraban asentamientos per-
manentes de colonos, parcelas, pastoreo de animales, y visitantes. Además
se encontraban caminos y vías que habían sido creadas por los pobladores
de esta zona para u transito por este lugar. Se practicaba de forma muchas
veces desmedida la tala de bosques, caza, pesca, extracción de minerales,

70
deportes acuáticos y terrestres y saqueo de recintos arqueológicos. A partir
de esto el plan de zonificación creo unos objetivos que permitieran corregir
estos factores, el delimitar en los territorios terrestres y marítimas, las zonas
propias de un parque nacional natural.
Dentro de este plan de zonificación se muestran cuáles son las áreas que han
quedado zonificadas entre ellas esta la zona de recuperación natural, donde
existen cultivos dispersos. Dentro de la zona histórico-cultural esta todas las
áreas comprendidas entre cañaveral y arrecifes, pueblito, el cielo y el cedro,
no se ve, Neguange, Gairaca y Chengue; y se declaran zonas de recreación
y esparcimiento playas de Concha, Gairaca, Neguange y arrecifes. Dentro
de la zona primitiva se encuentra formada por siete áreas terrestres y cuatro
marinas. (plan de manejo 1986)
Con todo esto queda establecida la zonificación en el Parque Nacional Na-
tural Tayrona, por parte del inderena y con ello especificada las actividades
que deberían cumplir sus funcionarios, entre hacer respetar cada una de las
normas que deberían seguirse según el área y la norma impuesta según su
zonificación, además de tener la capacidad de encarcelar a todo aquel que
pudiera atentar contra los ecosistemas no solo del parque tayrona, se tienen
datos en que muchas ocasiones funcionarios del INDERENA encarcelaban a
personas por encontrarlas cazando o derribando algún árbol.

Bibliografía

Arenas, Pedro. 2003. Perspectiva Histórica del Desarrollo en el Espacio Litoral de la Vertiente
Norte de la Sierra Nevada de Santa Marta.
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cos. Tesis de Grado. Universidad Tecnológica del Magdalena. Santa Marta.
Amend, Stephan y Thora. 19?? Habitantes en los Parques Nacionales ¿una contradicción in-
soluble?
Restrepo, Ernesto. 1975. Historia de la Provincia de Santa Marta. Colcultura. Bogotá.
Apéndice X. Programa de desarrollo económico del valle del Magdalena y norte de Colombia.
Informe de una Misión. 1960. 375-377 pp.

71
72
Los retos de la gestión
universitaria del conocimiento
tradicional para la Universidad de
Cienfuegos:
apuntes para un estudio
Lisbel Fumero Roldán

Introducción

Desde que en el 2002, José de Souza Silva planteó que “…todas las or-
ganizaciones (requieren) una revisión y eventual ajuste, reconfiguración o
reemplazo de nuestros modos de interpretación e intervención, porque la
humanidad está experimentando un cambio de época, no una época de
cambios”(De Souza, 2002), la idea de un cambio comenzó a incluirse en la
interpretación de la cuestión institucional de la educación superior a escala
global; y la crisis del modelo clásico de generación del conocimiento se con-
virtió en un asunto frecuentemente discutido e incorporado,- por no pocos
teóricos-, al discurso científico contemporáneo tanto en países “centrales o
desarrollados” como “periféricos / semiperiféricos o subdesarrollados”.
Desde entonces, la universidad ha sido colocada ante nuevas exigencias; y el
conocimiento universitario, - o sea, el reconocido por Souza Santos como “el
conocimiento científico producido en las universidades o en otras institucio-
nes del ethos universitario” (Souza Santos, 2006: 37) enfrenta la transición,
de un modelo caduco, fundamentalmente disciplinario y descontextulizado, a
uno contextualizado, comprometido y complejo en relación con las urgen-
cias de la cotidianeidad de nuestras sociedades.
Por tanto, la utilidad de la comprensión del conocimiento tradicional en la
gestión universitaria del conocimiento y la innovación para el desarrollo lo-
cal, es una alternativa nada despreciable para la debida contextualización
y coherente orientación de la investigación, comunicación o aplicación de
conocimientos en los espacios locales cubanos.

73
Desde esta visión es posible profundizar en el conocimiento necesario e im-
prescindible para interpretar las realidades socioculturales vinculadas con las
prácticas cotidianas de los escenarios locales, pues ellas implican procesos
profundos vinculados a las formas de expresión del ser social como actores
imprescindibles de la localidad.

Apoyados en las características de la tradición tecnoproductiva, en la evo-


lución de los centros universitarios e investigativos y en la intencionalidad
política en pos del desarrollo local, el estudio del conocimiento tradicional,
específicamente el conocimiento que cotidianamente los grupos culturales
utilizan para dar soluciones a los problemas tecnoproductivos de un gru-
po, una localidad o una región, puede contribuir a reconceptulizar y a des-
construir muchos presupuestos epistemológicos, metodológicos, estéticos
y políticos que han sido construido por el clásico y “caduco científicamente”
modo de generación de conocimiento.

Comprender el proceso de aprendizaje de creencias populares representado


en prácticas tecnoproductivas, permite la inclusión y recuperación de todo
un legado cultural que forma parte de las prácticas culturales e históricas
de los pueblos, solo disponible en las personas y organizaciones. Se esta-
ría recogiendo un conocimiento cotidiano, de incalculable valor, apoyado en
tradiciones culturales que con frecuencia no son reconocidos en el campo
científico, y que no tienen por que ser considerados anticientíficos. Esta in-
vestigación centra miras en la recuperación de esos saberes como parte de
la cultura.

Los fundamentos teóricos de la Gestión Universitaria del Conocimiento


y la Innovación para el desarrollo local: los derroteros de la Universidad
cubana del siglo XXI.

Es obvio que la actual “organización y el ethos universitario” fueron for-


madas por un modelo “tradicional” de conocimiento, en que la producción
de conocimiento universitario y la distinción entre conocimiento científico y
otros conocimientos es absoluta, tal como ha estado marcada la relación
entre Ciencia, Cultura y Sociedad; la universidad produce conocimiento y la

74
sociedad lo aplica o no, alternativa que por más importante que sea social-
mente, resulta indiferente o irrelevante para las exigencias del conocimiento
producido en el siglo XXI.

La universidad, al “especializarse” en el conocimiento científico y al conside-


rarlo la única forma de conocimiento válido, contribuyó de manera activa a la
descalificación e incluso, a la destrucción de mucho conocimiento no cien-
tífico (sobre todo en países como los de América Latina y África), y con ello
a la exclusión de grupos sociales que solo tiene a su disposición y legitiman
esas formas de conocimiento.

Con todo y las radicales transformaciones interpretativas que con profun-


do sentido antropológico, fueron configurando la relación de la Ciencia y la
Educación durante la segunda mitad del siglo XX, el cambio, teóricamente
hablando, más revolucionario se produjo en el último cuarto de siglo, cuando
se criticó en el nivel macro, los pilares de la civilización occidental y desafió
los valores de la sociedad industrial de consumo; cuestionamiento que inclu-
yó también las formas de generación, distribución y apropiación de conoci-
miento (comprensión), del poder (fuerza) y la riqueza (capital).

El análisis crítico de las características del modo clásico de generación de


conocimiento reveló sus límites y distorsiones y se empezó a percibir la de-
clinación de varios paradigmas científicos y de desarrollo, y el surgimiento
de varias iniciativas para construir nuevos modos de interpretación e inter-
vención (tradicionalmente vistos de forma aislada e inconexa), incluso para
la generación de conocimiento.

A contrapelo del conocimiento científico descrito tradicionalmente, la nueva


comprensión del conocimiento lo coloca de forma contextual de manera en
que el principio organizador de su producción y reproducción transita por la
aplicación que se le pueda dar. La iniciativa por resolver problemas científi-
cos debe partir del proceso de intercambio o diálogo, entre saberes, entre in-
vestigadores y usuarios. “Se trata de un conocimiento transdisciplinario que,
por su propia contextualización, obliga a un diálogo, más que confrontación,
con otros tipos de conocimiento, lo que lo hace internamente heterogéneo y
más adecuado, al ser producido en sistemas abiertos menos perennes y de
organización menos rígida y jerárquica” (Souza Santos, 2006: 38).

75
La diversidad, pluralidad y complejidad de contextos obliga al conocimiento
científico a “enfrentarse” a otros conocimientos y exige un nivel de respon-
sabilidad social mayor a las instituciones que lo producen y, por tanto, las
universidades deben repensar sus objetivos, políticas, estrategias y prácticas
científicas y comenzar un acercamiento inmediato, no agresivo y abierto a
sustantivos cambios.1
El conocimiento basado en el modo contexto-céntrico (Modo 2) sustituye
la unilateralidad por la interactividad, el diálogo y la convivencia activa de
saberes bajo el presupuesto de que todos, incluido el científico, pueden en-
riquecerse con el diálogo.
En 1994, Gibbons plantea que esta transición de un Modo 1 (Ofertista o Inte-
ractivo2) a un conocimiento de Modo 2 (centrado en el contexto), abre espa-
cio a una heterogeneidad que no solo desestabiliza la naturaleza institucional
específica actual de la universidad, sino que rechaza cualquier hegemonía y
la legitimidad de esta, en la medida en que la obliga a replantearse prácticas
tradicionales sistemas de relación, a partir de criterios discrepantes entre sí.
Boaventura De Souza Santos, en 2006, reconoce la impostergable partici-
pación de tres agentes fundamentales para lograr el cambio institucional;
por un lado, la propia universidad; por otro, los Estados Nacionales y sus re-
presentaciones gubernamentales; y finalmente, los individuos, los colectivos
organizados, los grupos sociales, las organizaciones no gubernamentales y
sus redes. Donde los gobiernos locales “progresistas”, se interesen por fo-
mentar articulaciones cooperativas entre universidad y los intereses sociales
que representan.
La necesaria transición de la indiferencia a la sensibilidad filosófica, teórica y
metodológica que el modo contexto-céntrico de generación de conocimiento

1
Al menos en la experiencia cubana este no ha sido un camino hondamente
recorrido, aunque ya se evidencian casos con notables resultados asociado
al Programa Ramal GUCID
2
El llamado “modelo ofertista” basado en el “modelo lineal de innovación”, se­
gún el cual las instituciones productoras de conocimiento, las universidades
entre ellas, generan conocimiento a través de la investigación, el cual en su
momento generará tecnologías e innovaciones, propio del siglo XX (Nuñez,
2006:13)

76
propone, es apropiada para ayudar a las universidades a aproximarse más
a la sociedad en general y a los actores del desarrollo en particular. Si el
desarrollo incluye gente, la investigación del desarrollo debe presentar un
alto grado de sensibilidad filosófica, teórica y metodológica. El desarrollo,
como proceso permanente de transformación, ocurre en un espacio para el
encuentro entre sociedad, cultura y naturaleza.
Basado en el criterio de Souza da Silva, en el modo “contexto-céntrico” el
conocimiento generado (en términos prácticos) asume varios atributos: “co-
nocimiento contextual, complejo, transdisciplinario, ético y democrático” (De
Souza Silva, 2002).
Contextual, en la medida en que se asume el contexto como fuente de com-
prensión irremplazable (El contexto es clave).
Complejo, porque los problemas y desafíos del contexto cambiante son
siempre problemas y desafíos complejos, que demandan un conocimiento
necesariamente complejo para su interpretación y manejo. La complejidad
de la realidad es la razón para el surgimiento de éste modo constructivista.
Transdisciplinario, porque es una comprensión amplia, profunda y sistémi-
ca, imposible de ser generada con esfuerzos disciplinarios (típicos de la vieja
tradición clásica), incorporar el conocimiento tácito de los actores locales
es medular para la interpenetración de los “saberes” de los especialistas
y de los actores locales porque permite una interpretación negociada de la
complejidad de la realidad; social, el contexto es socialmente construido y
reconstruido por muchos actores y sus organizaciones, mientras el modo
clásico excluye su participación, el modo contexto-céntrico los incluye, au-
mentando el grado de correspondencia entre las iniciativas planificadas y el
contexto de su aplicación e implicaciones.
Etico, el modo contexto-céntrico es reflexivo, se auto-analiza de forma per-
manente, además de exigir de los participantes la habilidad de “ponerse en
los zapatos de los otros”, para entender mejor sus razones y aspiraciones.
El conocimiento contextualmente generado es un conocimiento socialmente
comprometido con el contexto de su aplicación (dimensión práctica) e impli-
caciones (dimensión ética).
El reto para la universidad interesada en la incorporación de las característi-
cas del modo contexto-céntrico radica en crear un espacio para la reflexión,

77
debate y negociación de las implicaciones de dicha decisión con los agentes
socioculturales que intervienen en el proceso. Y eso demanda un contenido
programático o estratégico, la creación de un nuevo comportamiento tiene
innumerables implicaciones internas y externas y los cambios correspon-
dientes son difíciles de implementar en una dirección no participativa.
Al tratarse de una transición en el paradigma institucional y político- educa-
cional de gestión del conocimiento para el desarrollo global, que afecta la
“estabilidad” universitaria de países tanto centrales como periféricos, vale
aclarar que las consecuencias son muy diversas, pues contribuye enorme-
mente al agravamiento de desigualdades ya evidente entre países del Norte
y del Sur. El caso de Brasil es representativo en la tentativa de aplicar esta
lógica en la semiperiféria3*.
La experiencia cubana en el proceso de construcción de una “Nueva Univer-
sidad” en el siglo XXI, toma como puntos de anclaje los principios del modelo
contexto-céntrico que hemos venido tratando hasta ahora. Y aunque el ver-
dadero desarrollo de la universidad cubana tiene lugar a partir del año 1959,
como parte de todo el profundo proceso de transformaciones sociales que
acompañó el triunfo revolucionario, el desarrollo de la Educación Superior (la
pertinencia social en su expresión regional) ha crecido en los últimos años,
en la medida en que las universidades logran una cobertura territorial más
completa, alcanzando una dimensión local apreciable en municipios don-
de radican grandes empresas, sistemas productivos complejos y entidades
nunca antes vistas como eje o parte fundamental de gestión e innovación
territorial de un entorno.

Las Sedes Universitarias Municipales: la nueva visión para el cambio

Con esto como punto de partida, y visto desde un horizonte cubano, a con-
tinuación se enfatiza en el papel que las Sedes Universitarias Municipales
(SUM) han desarrollado en la transformación de la Educación Superior en

3
En la defensa de la reforma de la universidad pública en Brasil se destacan los estudios
de Marilena Chauí. Véase Chauí, Marilena. A universidade pública sob nova perspectiva.
Conferencia inaugural de la XXVI Reunión de la ANPED, Poco de Caldas, 5 de Octubre del
2003.

78
Cuba, específicamente en Cienfuegos, y se propone la discusión sobre la
existencia mutua de diferentes tipos de conocimientos que aún la institución
educacional cienfueguera no ha estudiado adecuadamente ni descubierto a
plenitud sus potencialidades. Sobre todo para la pertinencia de los proce-
sos investigativos en entornos locales, generalmente agrícolas y con serios
problemas en la conducción de un crecimiento económico sustentable, la
producción suficiente de alimentos, el perfeccionamiento de los procesos
productivos, la protección de la salud, la participación popular en la solución
de problemas comunes, el cuidado del medio ambiente, la protección y ade-
cuada gestión del patrimonio entre otras.
La “nueva universidad” alude a la más reciente etapa de la universalización4
de la Educación Superior cubana, expresada, entre otras cosas, en el amplio
acceso a la educación superior y la creación de Sedes Universitarias Muni-
cipales (SUM) como espacios de formación superior para producir, difundir
y aplicar conocimientos en los más diversos escenarios provinciales y mu-
nicipales.
Desde el año 2001, la universalización de la Educación Superior cubana está
conduciendo a notables transformaciones en la composición, estructura,
funcionamiento y proyección social de las universidades, las que se resumen
en las siguientes ideas:
• Oportunidades nuevas al desarrollo social basado en el conocimiento;
desarrollo fuertemente apoyado en el aprendizaje social y promotor de
un amplio proceso de apropiación social del conocimiento.
• Transición paulatina del “modelo interactivo” tradicional de la universi-
dad cubana a un “modelo contexto-céntrico”.
• Interacciones entre actores para impulsar la gestión del conocimiento
(considerada en toda su complejidad) y la innovación. También desta-
camos el papel de la política y los valores.

4
Desde 1961, con el empeño y logro de erradicar definitivamente el analfabetismo en todo
el territorio nacional, se comenzaron a crear las condiciones propicias para el desarrollo
de todo el sistema educativo cubano y como parte integrante también la universidad;
este conjunto de transformaciones constituyó la idea básica de la universalización de la
Educación Superior en Cuba que fue transitando hacia una “Nueva Universidad”.

79
Aún dentro de los límites que hoy le atribuimos a la “Nueva Universidad”,
quedan muchos aspectos por comprender y proyectar suficientemente, en-
tre ellos el tema que aquí interesa: la gestión del conocimiento, donde se
reconoce al conocimiento tradicional como un fuerte candidato. Este tipo de
comprensión (con más o menos fricciones inidentificables por los diferentes
actores) no es extraña sino más bien una inevitable realización de la tentativa
de hacer una ciencia diferente, o como mínimo, tiene que ver con la concep-
tualización, comprensión e investigación de diferentes tipos de conocimien-
tos y competencias legítimas para el contexto local.
La noción de “Nueva Universidad” está fuertemente asociada a la posibilidad
de generar sólidos nexos e interrelaciones entre los agentes socioculturales
de entorno local: las instituciones de educación superior (vía SUM), los cen-
tros de investigación, la administración local, las empresas, las organizacio-
nes profesionales y sociales, los representantes locales de los ministerios, y
finalmente, los individuos, los colectivos organizados, los grupos sociales,
las organizaciones no gubernamentales y sus redes.
Es obvio que esta concepción, llamémosle amplia, de las funciones de las
SUM, plantea numerosos problemas conceptuales y prácticos.
La manera en que los centros de Educación Superior actúen y cómo ellas de-
ben ser pensadas para que contribuyan al desarrollo local, es un asunto que
requiere de políticas que descansan en reflexiones argumentadas. Hacerlo
demanda la existencia o construcción de una intención estratégica, que se
caracteriza por la existencia o construcción previa de: una visión de futuro
(un sueño compartido) para la universidad; una fuerte convicción para que
se transforme en realidad; una voluntad política suficiente para permitir salir
del discurso a la acción, con la cual se cuenta; ciertas decisiones políticas
que apoyen la gerencia alta e intermedia al proceso de innovación; y la de-
terminación para asumir las dificultades como desafíos a ser interpretados
y manejados. En fin, “conocimiento necesario para el desarrollo sostenible”
(Nuñez, 2006:13).
La expresión desarrollo local “basado en el conocimiento”, enfatiza que el
alcance de las metas propuestas por tendencias más actuales en las teorías
del desarrollo, deben apoyarse fuertemente en el conocimiento; cuyo impac-
to deben favorecer no solo en la creación de nuevas condiciones de vida sino
en la propia calidad de vida de los pobladores.

80
La complejidad epistemológica asociada al modo de producción “contexto-
céntrico” ilumina bastante bien el tipo de conocimiento que deberán gestionar
las SUM para atender los problemas del territorio. Todos los conocimientos
pueden ser útiles para el desarrollo. Importan los conocimientos científicos
y tecnológicos, las ciencias sociales, las humanidades, los saberes legos,
populares, tradicionales, urbanos, campesinos, costeros, es decir, el conoci-
miento que circula en la sociedad, el saber humano íntegro. Lo importante es
que tanto la población como los centros universitarios (vía SUM) interactúen e
incorporen elementos de esos saberes y pueda emplearlos fructíferamente.
Este conocimiento, denominado por algunos autores “conocimiento rele-
vante” (Lage, 2005), se caracteriza por ser: a) Colectivo (incorporado a las
organizaciones); b) Combinatorio (fuentes y disciplinas diversas); c) Con-
creto (vinculado a las aplicaciones); d) Local; e) Tácito (frecuentemente no
estructurado).
Por su parte Núñez Jover plantea que no solo es importante generar conoci-
mientos científicos, técnicos para resolver con la propia capacidad un pro-
blema dado, es preciso saber “qué se sabe”, “quién sabe”, “cómo hacer-
lo” y acudir a esa fuente (Nuñez, 2006). Esa capacidad es esencial para el
desarrollo y conduce por el camino de la relación que se establece entre co-
nocimiento codificado o formal y el tácito. El primero, sea teórico o no, debe
ser sistemático para poder ser escrito o guardado. Se encuentra expresado
en publicaciones, patentes, artefactos. De algún modo es el conocimiento
tácito que llega a codificarse de esas maneras. “El conocimiento tácito no
está disponible en los textos; reside en las personas o en las organizaciones
y la transmisión exige un proceso de aprendizaje continuo por personas y
organizaciones” (Luna, M., 2003 en Nuñez, 2006) Este aprendizaje tiene un
fuerte componente cultural.
En el caso particular que se pretende traer a debate,- el conocimiento tradi-
cional sobre procesos productivos como el cultivo del café, del arroz, etc., -,
y descansa en “… el conjunto acumulado y dinámico del saber, de experien-
cia práctica y representaciones que poseen los grupos con una larga historia
de interacción con su medio natural. La posesión de esos conocimientos,
que están estrechamente vinculados al lenguaje, las relaciones sociales, la
espiritualidad y la visión del mundo, suele ser colectiva”(UNESCO) y se ex-
presan en habilidades, instrumentos, materiales, procedimientos, formas de

81
organización, estructuras, formas organizativas y prácticas productivas que
forman parte de las prácticas históricas y culturales de los grupos humanos
en un contexto histórico - espacial concreto.
La transición a la que estamos llamados, impone la búsqueda de vasos co-
municantes entre la ciencia y la cultura como una tarea de primer orden en
pos de un desarrollo sostenible de nuestras múltiples realidades, lo que en
definitiva, constituye un fuerte punto de anclaje para la comprensión de la
tecnología como práctica sociocultural que configura escenarios signados
por lo cotidiano, lo popular y tradicional que debe, puede y tiene un necesario
espacio para cualquier emprendimiento para el desarrollo.
La utilidad de la comprensión del conocimiento tradicional en la gestión uni-
versitaria del conocimiento y la innovación para el desarrollo local es una
alternativa nada despreciable para la debida contextualización y coherente
orientación de la investigación, comunicación o gestión del conocimiento en
los espacios locales cubanos. Apoyados en las características de nuestra
tradición tecnoproductiva, en la evolución de nuestros centros universitarios
e investigativos y en la intencionalidad política en pos del desarrollo local, el
estudio del conocimiento tradicional, específicamente el conocimiento que
cotidianamente los grupos culturales utilizan para dar soluciones a los pro-
blemas tecnoproductivos de una cultura, puede contribuir a reconceptulizar
y a desconstruir muchos presupuestos epistemológicos, metodológicos,
estéticos y políticos que han sido construido por el clásico y “caduco cientí-
ficamente” modo de generación de conocimiento.

La Universidad de Cienfuegos y su papel en la gestión universitaria del


conocimiento tradicional en Cienfuegos.

Se trae a discusión cuestiones epistemológicas, metodológicas, históricas


y prácticas que marcan el desarrollo y el tipo de interacción que en la ac-
tualidad establece la Universidad de Cienfuegos (UCF) con el conocimiento
tradicional, haciendo énfasis en el expresado en prácticas tecnoproductivas
como el café, el arroz, etc., de comunidades que viven una realidad rica
en tradiciones poco estudiada y escasamente comprendida como punto de
partida, que permite evaluar el papel de la universidad en la comprensión
de proyectos de desarrollo local y que expresan estadios de evolución de la
universidad cienfueguera dentro de un contexto global, nacional y local.

82
La UCF es un Centro de Educación Superior que tiene sus orígenes en 1972,
cuando se crea la Filial Universitaria, que posteriormente, por acuerdo del
Consejo de Estado y de Ministros de Cuba, en 1979 se convierte en Instituto
Superior Técnico de Cienfuegos en respuesta a las necesidades de una so-
ciedad socialista cubana en construcción y despegue, y a la intención estra-
tégica de convertir a Cienfuegos en un fuerte polo industrial que impulsaría
el desarrollo del país. Consecuentemente sus primeras Facultades fueron:
Mecánica y Economía, y por tanto, su trayectoria como institución desde sus
orígenes estuvo fuertemente ligada al desarrollo de estas dos disciplinas.
Tanto por las condicionantes de su surgimiento, como por la visión “estra-
tégica” propia de un modelo basado en la interacción Universidad-Sociedad
con un fuerte punto de anclaje en el desarrollo industrial, la participación de
la universidad en el proyecto de desarrollo de la región siempre estuvo enfo-
cada sobre la innovación tecnológica y gestión empresarial de las grandes
entidades del circuito industrial del puerto cienfueguero, siguiendo la conno-
tación que se ha dado tradicionalmente a la innovación.
Hace poco menos de una década la Universidad de Cienfuegos ha empren-
dido interesantes experiencias en el estudio de los grupos humanos y las
soluciones que cotidianamente dan a sus problemas tecnoproductivos como
una contribución al desarrollo de estos grupos y por consiguiente a la re-
afirmación de un proyecto socialista aun en construcción; el interés de la
institución y demás centros del ethos universitario (entiéndase SUM), en la
comprensión de su aporte al desarrollo local ha venido tomando distancia
de los enfoques exclusivamente empresariales o técnicos, en nuestro centro
educacional.
En el año 2001, con la apertura de la maestría en “Manejo Integrado de Zonas
Costeras” como marco para el proyecto de investigación territorial “Gente
de Costa”5, gestado desde la apenas creada Facultad de Ciencias Sociales y
Humanísticas6, los escenarios costeros y el modo de vida de sus habitantes
se convierten en objeto de estudio y realidad observable por la UCF.

5
Ambos coordinados por la Dra. Clara Elisa Miranda Vera.
6
En el año 1999 con la apertura de la Licenciatura en Estudios Socioculturales se abren
nuevos horizontes para el estudio de agrupaciones humanas a los más diversos niveles
de resolución sobre todo el comunitário.

83
Como resultado de tres años de trabajo de un equipo de profesores y estu-
diantes de la SUM de Cienfuegos y de la sede central, en el proyecto “Gen-
te de Costa”, se logra el diseño del plan de acción comunitaria que se ha
convertido en instrumentos de la gestión comunitaria en manos del consejo
popular y la inserción en un Programa de Educación Ambiental en la Escuela
de la Comunidad a la que se le aportaron materiales educativos sobre la flora
y la fauna del lugar, evidentes transformaciones sociales y ambientales en la
comunidad en cuanto a la limpieza de la playa, la recogida de desechos só-
lidos, los servicios de agua, transporte, entre otros y finalmente, la defensa
y discusión de los resultados de la investigación en cinco tesis de diploma y
una maestría traducidas en estrategias y puntos de encuentro entre prácticas
cotidianas de los pobladores de zonas costeras y estrategias
Como una derivación de este proyecto aparece el Proyecto “Luna” como
parte de los procesos investigativos que toman fuerza en el centro y que
centra miras en los temas costeros y la actividad vital de esas comunidades,
la pesca, una de las prácticas más complejas, por su dinámica socioeco-
nómica, innovativa, grupal, comunitaria y cultural que redunda en la calidad
de vida de los miembros de la comunidad; se estudia la identidad cultural y
prácticas cotidiana de grupos de pescadores del entorno costero cienfuegue-
ro, es el primer paso para el diálogo entre saberes. Este proyecto impulsado
por la universidad se nutrió fundamentalmente de estudiantes y profesores
de la SUM Cienfuegos, que como grupo gestor, establecieron interacciones
y conexiones entre entidades del territorio como el la Delegación Territorial
del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente - CITMA, la Oficina
Provincial de Patrimonio, la Red de Museos, específicamente la Fortaleza de
Nuestra Señora de Jagua, el Gobierno y los pobladores de las comunidades
costeras que viven fundamentalmente de la pesca.
Otro ejemplo, está vez impulsado por el Centro de Estudios de Tecnología
Agraria Sostenible - CETAS, en el mismo año, es la implementación del pro-
yecto: Gestión Participativa de los recursos fitogenéticos en el cultivo de los
granos en la provincia Cienfuegos, que comprendía la gestión nacional y
local de semillas de diferentes especies de cultivo de un alto valor genético,
como parte de la estrategia de conservación y reproducción con fines de la
mejora de la calidad genética de la semilla en la provincia, con la por primera
vez consensuada y necesaria participación de los productores locales, que

84
hasta el momento constituía uno de los problemas focales unido a la pérdida
de diversidad y genofondo para establecer estrategias por cultivo económi-
co. El proyecto aportó la implementación de un sistema de manejo de los
recursos fitogenéticos con participación comunitaria en el cultivo del frijol.
En todos los casos expuestos la participación de la SUM en la concreción
de estos proyectos, desde su gestación, identificación de problemáticas, or-
ganización del trabajo, proyección de posibles soluciones etc., ha estado
fuertemente basada en la conformación de grupos de trabajo científico -
estudiantiles encargados de la recogida, procesamiento y presentación de
resultados a actores que intervienen en el proceso o fenómeno, algunos bajo
la orientación de investigadores de la sede central que responden a líneas
investigativas trazadas, en ocasiones por las facultades, lo que no satisface
concretamente las demandas del territorio.
Claro que en el total de ocho sedes disponibles en el territorio de Cienfue-
gos, existen disparidades aún no resueltas en la aplicación consecuente de
estas experiencias. Primeramente, porque las condiciones y características
del medio natural han sido un factor determinante en su participación, (con
un peso de la lógica de interacción en sentido Sede Central - SUM, y no a
la inversa), segundo, la participación de las instituciones científicas, políti-
cas y de gobierno en el desarrollo local es fundamental para la gestión del
conocimiento, presenta particularidades muy propias en cada uno de los
municipios; y por último, a pesar de que la ciencia y la investigación no
deben gestionarse de forma “autárquica”, penden de la visión, el grado de
experiencia en la actividad, etc., del personal destinado para su gestión en
las mismas sedes.

Conclusiones

Todavía es prematuro hablar de consolidadas redes de actores de conoci-


miento en Cienfuegos, más allá de alguna muy consolidada como la de Ma-
nejo Integrado de Zonas Costeras, de interacción y desarrollo de procesos
de aprendizaje recíproco de espacios locales de conocimiento pues aún no
se generan favorablemente para el desarrollo de procesos de innovación.
Aunque se avanza en la identificación de agentes, la calidad e intensidad de
sus interacciones para la resolución de problemas todavía es un enfoque que

85
paulatinamente incorporamos a nuestras prácticas cotidianas como miem-
bros de una comunidad universitaria.
Aunque existen disparidades en la capacidad de participación de las institu-
ciones políticas y de gobierno desde el nexo universidad-desarrollo local, la
dimensión política es fundamental para la gestión del conocimiento con un
fuerte impacto en el desarrollo local, tanto para el espacio intrauniversitario
como en su interacción con el territorio. Ha ocurrido, sobre todo en aquellos
casos donde puede dominar una racionalidad economicista y de corto plazo,
que la política científica, entendida como proyectos y estrategias científicas y
tecnológicas de largo aliento, articuladas a estrategias sociales más amplias,
ha sido desplazada por la gestión, vista como una actividad a más corto pla-
zo y con un enfoque más “micro”, que involucra empresas, universidades,
etc. y se orienta a obtener un cierto resultado.
La experiencia cienfueguera desde el año 2003, en su orientación a la gestión
de conocimiento tradicional ha avanzado paulatinamente hacia el cambio de
enfoque, pero aún continúa primando, por cuestiones que pasan incluso por el
carácter de la capacitación y la superación parcializada, una visión donde apa-
rece todavía con fuerza la interacción sede Central- SUM, y no a la inversa Con-
texto- SUM- Sede Central, como demanda la “Nueva Universidad Cubana”.

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87
88
Educar, educador, educando:
herramientas sistémicas para el
abordaje de problemas ambientales
Griselda Sessa, Alexandra Sapoznikow, María Cecilia Reeves,
Rossana Galvagni, Juan Martín de la Reta

Diagnóstico

De acuerdo a una encuesta telefónica realizada en el año 2005 por la Funda-


ción Vida Silvestre Argentina a 175 personas de las ciudades de Comodoro
Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn y Esquel se obtuvo un diagnóstico acerca
de la situación ambiental en la provincia de Chubut.

Para el 35% de la población de Chubut la contaminación constituye el princi-


pal problema ambiental, los siguen en orden de importancia la pesca abusiva
con el 16,9% la degradación del suelo con el 8,2%, los incendios con el 7,8%
y la tala de bosques con el 5,8%

En cuanto a las creencias sobre la situación ambiental actual en la provincia,


el 37,7% de la población de Chubut encuestada piensa que la situación es
positiva: el 4,1% piensa que es muy buena y el 33,6% piensa que es buena.
Por otro lado, el 47,8% piensa que es regular y por ultimo el 11,9% piensa
que es negativa (mala o muy mala).

En relación a quienes son los responsables de resolver la situación ambien-


tal, el 36% piensa que el responsable es el gobierno provincial, el 28,7% cree
que es el gobierno nacional mientras que el 18,8% cree que le compete a las
empresas. Finalmente solo el 3,5% piensa que las ONG son las responsables
de resolver el problema.

En cuanto a las acciones que se deben llevar a cabo para mejorar la situación
medioambiental el 38,2% opina que hay que implementar mayores controles
y mejorar las leyes y el 34,2% que hay que mejorar la educación.

89
Por otra parte, de acuerdo al trabajo realizado en el Área de Educación de
Fundación Patagonia Natural hemos detectado que en general hay cierto
desconocimiento del medio ambiente local por parte de los niños y de los
docentes. Además, los docentes expresan la necesidad de adquirir nuevas
herramientas y metodologías para desarrollar los temas ambientales en el
aula como así también la carencia de material de divulgación con informa-
ción clara y sencilla acerca de la problemática ambiental local.

Fundamentación

La zona costera patagónica presenta una problemática de conservación


compleja relacionada con el mal uso de sus recursos. Por un lado, en la zona
terrestre, el principal problema es la desertificación. Este es un fenómeno
complejo que involucra un conjunto de procesos asociados al deterioro de
ambientes áridos, semiáridos y subhúmedos. Tal deterioro involucra la extin-
ción local de especies, la erosión del suelo, la modificación de la estructura
de la vegetación y la disminución de la productividad biológica del ecosis-
tema. Todos estos procesos pueden ocurrir espontáneamente debido a la
acción de agentes naturales y/o a la dinámica interna del ecosistema.
Las principales actividades económicas en la Patagonia continental son la
ganadería ovina y la explotación petrolera. Ambas actividades promueven
cambios en la vegetación y los suelos. Las tres cuartas partes de la su-
perficie del país padecen signos de desertificación. En particular el Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) aseguró que el 85% de la super-
ficie total de la Patagonia sufre algún grado de desertificación, mientras que
el 12% presenta condiciones irreversibles (INTA).
Por otro lado, el mar patagónico presenta las siguientes problemáticas: el
exceso de capacidad de pesca que lleva al colapso de las principales pes-
querías (merluza, calamar, langostino), la captura incidental de aves y ma-
míferos marinos y el descarte, el decaimiento pesquero por el desarrollo de
pesquerías sobre niveles tróficos inferiores, la contaminación por actividades
de explotación y el transporte de hidrocarburos, la contaminación por asen-
tamientos costeros.
Dada esta situación, que coincide en cierto grado con la percepción de los
habitantes de Chubut acerca de los principales problemas ambientales loca-

90
les, y ante la necesidad declarada por los encuestados de mayor educación
para solucionar estos problemas, la Fundación Patagonia Natural genera la
propuesta educativa analizada en este trabajo.

Marco Teórico

La resolución de problemas ambientales forma parte de una perspectiva


didáctica más amplia, conocida como metodología por investigación en di-
dáctica de las ciencias (p. ej. Gil, 1993), o por investigación del medio en
general (Cañal y otros, 1981). Dicha perspectiva ha estado evolucionando
durante los últimos años, mostrándose coherente con la naturaleza compleja
de los problemas ambientales, y con una visión constructivista del aprendi-
zaje (García, 2004). Estos problemas difieren de los que se suelen resolver
en la enseñanza de las ciencias durante la educación secundaria o en la vida
universitaria. De hecho, la Conferencia Internacional de Educación Ambien-
tal, celebrada en Tbilisi en el año 1977, ya afirmaba que: “Una Educación
Ambiental no puede ser impartida bajo la forma de lecciones, en la que la
sucesión y la continuidad están rigurosamente programadas por adelantado
e impuestas por los profesores. La iniciación al medio ambiente se hace a
través de problemas planteados por las actividades funcionales de los alum-
nos y por la exploración de sistemas de la biosfera”.
Algunas de las características de los problemas ambientales (García, 2002;
Álvarez y Rivarosa, 2000) son: 1) su resolución puede constituir un fin en
sí mismo, es decir, convertirse en un objeto de aprendizaje, o en un medio
para la consecución de otros conocimientos, 2) no poseen una solución
única que sea del todo satisfactoria. 3) son problemas complejos, abiertos,
cambiantes, que precisan de reflexión y de investigación, poniendo en juego
la inventiva y la creatividad, actitudes imprescindibles para hacer frente a una
realidad llena de incertidumbres. 4) para resolverlos se hace necesario contar
con el conocimiento cotidiano, pero también con el conocimiento científico.
5) los problemas hacen referencia a ámbitos muy diversos de la actividad hu-
mana (salud, consumo, ambiente, desigualdades sociales, etc.), por lo que
requieren un planteamiento curricular no disciplinar que los considere como
ejes organizadores de la currícula. 6) son problemas significativos y funcio-
nales para la vida presente y futura de las personas, lo que implica que deben

91
conectar con los intereses y con las preocupaciones de los alumnos y do-
centes, de modo que cobren sentido para ellos, que sean aplicables a la vida
cotidiana, y que movilicen contenidos culturales socialmente relevantes.
Como puede suponerse, este planteamiento para la enseñanza de la Edu-
cación Ambiental no está exento de dificultades: Los contenidos escolares
generalmente no se formulan como si fueran problemáticas ambientales, se
dan hechos. Los contenidos procedimentales no suelen considerarse como
parte del significado de conocer, o simplemente se toman en cuenta como
tales algunos métodos simples como son la recopilación de información o
el trabajo de laboratorio rutinario. A los contenidos actitudinales, aunque es
frecuente que se enuncien, no se les suele conceder el importante papel
que desempeñan en las problemáticas ambientales. No es corriente que se
contextualicen las temáticas escogidas con la realidad cotidiana, vivencial,
experiencial y de interés para alumnos y para adultos. Por lo general, faltan
referencias a contextos sociohistóricos, anecdóticos, narrativos, etc., que
favorezcan la configuración de la situación problemática, y que permitan
comprender cómo se establecieron las variables, las hipótesis orientadoras,
los criterios metodológicos, las anticipaciones de resultados, y, sobre todo,
los errores y los obstáculos en la resolución. Subyace muchas veces en las
problemáticas ambientales una hipótesis oculta, que sostiene que la solución
de estos problemas está en “los otros”; entendiendo por “otros” a los que
gobiernan, a los actúan, a los que toman decisiones políticas y económicas,
a los que planifican estrategias, etc.
La formación ambiental (cursos, trayectos y carreras) en los últimos veinte
años se ha apoyado, en líneas generales, en un “saber sobre el mundo” de
tipo descriptivo, sin sujetos y sin acciones humanas deliberadas. Ha predo-
minado un enfoque disciplinar (con acento en las Ciencias Naturales) que
no ha impulsado criterios de interdisciplinariedad que sean coherentes con
las prácticas de investigación en este campo. Además, al centrarse básica-
mente en perspectivas naturalistas, no ha contemplado los múltiples perfiles
que surgen en la relación sociedad-naturaleza: evolución cultural, historias y
geografías, tecnología y economía, comunicación e ideología.
Consciente de la dificultad de los docentes de trabajar los temas ambientales
en el aula, y por ende, del poco acercamiento que tienen los niños en edad
escolar a su ambiente local, la Fundación Patagonia Natural, desde el año

92
1990, comenzó a desarrollar actividades educativas de forma tal de abordar
este problema.

Objeto de la investigación

Nuestro objeto de investigación son los docentes y niños participantes de las


propuestas educativas desde el año 2005; entre los que se encuentran docen-
tes de nivel inicial (y estudiantes de la carrera), primario y secundario de ciuda-
des costeras patagónicas, profesionales que trabajan en educación no formal y
alumnos de 6to grado de las escuelas de la Ciudad de Puerto Madryn.
Objetivo: Presentar las propuestas educativas implementadas desde el Área de
Educación de la Fundación Patagonia Natural y analizar el impacto de las diferentes
propuestas metodológicas sobre los docentes y alumnos participantes.

Metodología de trabajo

El Área de Educación actualmente tiene en marcha 2 tipos de programas:


Capacitación Docente, Interpretación ambiental; los cuales se complementan
con la producción y entrega de material didáctico. Todos ellos se organizan
en el marco del Proyecto GEF ARG/02/G31”Consolidación e Implementación
del Plan de Manejo de la Zona Costera Patagónica para la Conservación de la
Biodiversidad”, y se ofrecen en forma gratuita.
Capacitación docente: La opción por la capacitación docente fue una de-
cisión estratégica del Programa desde sus inicios, y una de las líneas de
acción más desarrolladas. Si los docentes se apropian de los lineamientos,
contenidos y aspectos metodológicos que caracterizan a la educación am-
biental y los incorporan a su práctica en las aulas, es esperable un efecto
sobre los alumnos y las comunidades que multiplicaría el mensaje de con-
servación a un importante número de destinatarios. En este sentido, existen
dos propuestas: “La enseñanza de la ecología en el patio de la escuela” y “La
biodiversidad costera patagónica: conservando los recursos naturales desde
el nivel inicial.

La Enseñanza de la Ecología en el Patio de la Escuela

La Enseñanza de la Ecología en el Patio de la Escuela (EEPE) es una pro-


puesta pedagógico-didáctica, enfocada principalmente hacia la educación en

93
ciencias naturales, en particular en ecología, pero cuyo alcance puede incluir
las ciencias sociales y otras áreas temáticas del currículo escolar; promovida
en Latinoamérica por el Dr. Meter Feinsinger. Busca promover entre docentes
de educación básica primaria y secundaria, investigadores y científicos, la
construcción de una propuesta novedosa para enfrentar los retos de dar a los
estudiantes una formación integral de conocimientos y habilidades.
En términos amplios, la EEPE busca proveer a los niños y niñas a través de
sus educadores, de una herramienta de aprendizaje novedosa, sencilla y a
la vez poderosa y pedagógicamente sofisticada, que podrán seguir usando
cuando sean mayores. Dicha herramienta, el Ciclo de Indagación de primera
mano, les permite estudiar, comprender, analizar y reflexionar sobre temáti-
cas particulares. A su vez, involucra no solamente el ámbito de la escuela
y su patio donde se lleva a cabo la indagación (investigación) propiamente
dicha sino también un entorno más amplio sobre el cual los niños y niñas
con sus docentes van a reflexionar. A largo plazo, el uso de esta herramienta
podrá ayudar a los estudiantes a ser miembros activos de su comunidad,
fortaleciendo su capacidad para pensar y decidir crítica y concienzudamente
sobre la conservación de la biodiversidad, el medio ambiente en general y las
costumbres y culturas locales.
La propuesta pedagógica de la EEPE es aprender haciendo y reflexionando,
mediante un proceso que vincula de forma inseparable la acción y la reflexión.
Es una propuesta que se apoya en la pedagogía constructivista, donde los
docentes y sus estudiantes construyen preguntas sobre su entorno (natural,
social y cultural) y las responden a través de la acción propia.
Sus objetivos específicos son:
a) Estimular a los maestros, maestras y otros miembros de la comuni-
dad para que incorporen la enseñanza de ecología en sus actividades
y currículos escolares a partir de su entorno inmediato, el patio de la
escuela.
b) Impulsar el uso de la metodología denominada Ciclo de Indagación de
primera mano en el desarrollo de iniciativas y procesos curriculares
de las comunidades escolares, integrando contenidos de ecología con
otros espacios curriculares,

94
c) Promover el trabajo conjunto de docentes e investigadores (y alumnos
universitarios) para que, basándose en la complementariedad de sus
conocimientos y habilidades, establezcan iniciativas de indagación de
primera mano para las escuelas de su localidad.
Desarrollo de los cursos:
Los cursos de la EEPE están destinados a docentes de todos los niveles de la
educación que trabajen en ciudades costeras de las provincias de Río Negro,
Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Se dictan utilizando la modalidad taller a lo largo de tres días de 8 horas cada
uno. A estos talleres asisten docentes de todos los niveles y en lo posible se
invita a participar a profesionales de las ciencias naturales como por ejemplo
biólogos, ingenieros agrónomos, licenciados en gestión ambiental y guías
de turismo, con la intención de que compartan sus conocimientos con los
docentes locales y además se pueda formar a fututo, una red de personas
que trabajan en distintas áreas de la ciencias naturales.

La biodiversidad costera patagónica: conservando los recursos naturales


desde el nivel inicial

Este curso de capacitación docente, propone a los maestros de nivel inicial


y estudiantes de la carrera acercarse al ambiente natural local e incorporar
conocimientos de geología, biología y ecología de las distintas especies que
conforman el ambiente costero patagónico. El eje de trabajo de esta capaci-
tación esta constituido por el conocimiento del ambiente, el respeto por cada
ser vivo con el que interactuamos, y por la creatividad para diseñar experien-
cias que permitan a los niños su realización como personas y miembros ac-
tivos de la sociedad, valorando su entorno y formándose como ciudadanos
críticos, respetuosos y responsables de su cuidado.
La interacción con el medio pone al niño desde pequeño en contacto con
entidades y procesos que ocurren en la naturaleza, que son el punto de par-
tida para comenzar a plantearse interrogantes. Indagar el ambiente permite
el conocimiento y la comprensión de todo aquello que conforma la realidad
significativa para el niño, que esta al alcance de su percepción y experiencia
y que tiene sentido para el. Las experiencias cotidianas serán un punto de

95
partida para profundizar y modificar lo que el niño ya sabe permitiéndole
acceder a nuevos conocimientos e iniciándose en la formación de competen-
cias y capacidades de pensamiento, acción y valoración del entorno natural
y de las interacciones que en él ocurren.
Esta propuesta pedagógica, pretende capacitar a los docentes para que ellos
promuevan en sus alumnos de nivel inicial, la construcción progresiva de
esquemas de conocimiento, sentimientos y valoración de los recursos na-
turales, para que puedan comprender la realidad local y regional desde una
visión que les permita colaborar activamente en el mejoramiento y conser-
vación del ambiente. Por otra parte se busca que los docentes brinden a los
niños la oportunidad de construir conocimientos partiendo de la exploración
de los objetos y fenómenos que lo rodean, permitiéndoles interactuar con el
ambiente, describir, comparar, observar, ponerse en contacto con distintas
fuentes de información, seguir procedimientos mas sistemáticos, experi-
mentar, y compartir los resultados obtenidos.
Los objetivos de esta propuesta son:
Generales
a) Proveer a las maestras y maestros de nivel inicial, de conocimientos
geológicos, biológicos y ecológicos de su entorno local y de las herra-
mientas para que puedan trasmitirlos a sus alumnos
Específicos
a) Capacitar a los docentes en contenidos de ciencias naturales en ge-
neral, con énfasis en ejemplos locales, para que puedan reconocer las
características específicas de su zona
b) Brindar herramientas para la apropiación de conocimientos significati-
vos, previamente seleccionados, a través de procesos críticos y reflexi-
vos en una amplia gama de situaciones y circunstancias, factibles de
ser aplicados en proyectos medioambientales de nivel inicial.
Desarrollo del curso:
En cada encuentro un especialista (biólogo, geólogo) diserta sobre un tema
particular correspondiente a cada uno de los cuatro ejes del curso: Geomor-
fología de costas, Fauna y flora de la estepa, Intermareal y Vertebrados ma-

96
rinos. Estos especialistas acompañan sus disertaciones con presentaciones
audiovisuales, fotografías y material biológico y geológico. Además se realiza
una salida de campo acompañados por los especialistas, que sirve para en-
riquecer y contextualizar dando significatividad a los aprendizajes. Por otro
lado, al finalizar cada eje temático, se plantean estrategias didácticas que el
docente podrá utilizar para trabajar en el aula.
Interpretación Ambiental: La Interpretación Ambiental es una de las herra-
mientas características de la Educación Ambiental en la educación no formal.
Al ser compatible con el desarrollo de actividades al aire libre, se alternan
distintas técnicas de enseñanza. El contacto directo con la Naturaleza y el
juego permiten que el participante descubra las relaciones que conforman
el medio ambiente y es posible que se reconozca como parte de un sistema
sensible al cual es necesario proteger. En este marco, actualmente, se de-
sarrolla el programa “Los chicos de las escuelas van al Doradillo, una visita
para descubrir la naturaleza en Punta Flecha”
“Los chicos de las escuelas van al Doradillo, una visita para descubrir la
naturaleza en Punta Flecha”
El objetivo general de este programa es promover en las niñas y niños de la
ciudad de Puerto Madryn y, a través de ellos, en sus familias, una concien-
cia ambiental que los lleve a ser partícipes activos en la conservación del
ambiente a través del conocimiento del mismo y de las distintas especies
que coexisten en él. Este programa se está desarrollando desde el año 2005,
durante la temporada de reproducción de Ballenas Francas Australes (mayo
a septiembre)
Sus objetivos específicos son:
a) Promover la comprensión de las relaciones entre los distintos compo-
nentes del sistema costero patagónico y la importancia de su conserva-
ción.
b) Ayudar al reconocimiento de las especies más representativas de la
estepa y de la costa, despertando un nuevo interés en niñas y niños por
descubrir otros integrantes del ambiente que los rodea.
c) Promover en las y los participantes una visión global e integrada del
ambiente marino y terrestre.

97
d) Contribuir a la toma de conciencia del impacto de las actividades huma-
nas en el ambiente y de la responsabilidad que cada individuo tiene en
su conservación.
Desarrollo del programa.
El programa se ofrece a través de una invitación formal a todas las escuelas
de Puerto Madryn. Luego, las escuelas interesadas se comunican con la
Fundación Patagonia Natural y se acuerdan las fechas de realización. El pro-
grama educativo comprende actividades dentro del establecimiento escolar
y en el Área Natural Protegida Municipal “El Doradillo” y Observatorio de
Ballenas Punta Flecha.
El primer encuentro consiste en una charla participativa dentro del aula con
una duración aproximada de una hora e incluye una presentación audiovisual
donde se realiza una breve descripción de las características del ambiente a
visitar y sus problemáticas ambientales.
Al finalizar el encuentro se le entregan al docente actividades didácticas so-
bre los temas tratados en la charla para su posterior realización en el aula,
entre dichas actividades pueden mencionarse la construcción de un catalejo,
entretenimientos (crucigramas, sopas de letras, etc.), actividades para rea-
lizar con una lámina que trata el proceso de desertificación, como soporte
didáctico.
Por último se invita al grupo de alumnas/os a pensar con sus docentes en un
mensaje relacionado a la conservación del ambiente que será instalado en un
panel, durante la posterior visita al observatorio.
Luego de una o dos semanas se realiza la visita al Observatorio; durante la
misma se refuerzan los conceptos introducidos en el primer encuentro y se
simula ser investigadores junto a niñas y niños, estudiando a través de la
experimentación:
• Flora: adaptaciones, diversidad, características generales y usos do-
mésticos.
• Proceso de desertificación: a través de una pregunta disparadora que,
mediante experimentación directa ellos mismos responderán en el mo-
mento “¿Cómo varía la dureza del suelo entre un camino y la zona veci-
na no pisoteada?”

98
Estos contenidos se desarrollan mediante una actividad basada en la meto-
dología de “La Enseñanza de la Ecología en el Patio de la Escuela (EEPE)”
Y a través de la observación:
• Ballenas, aves marinas, fauna terrestre: su comportamiento, adaptacio-
nes y sus interacciones con el ambiente
Luego se realiza una caminata por el sendero hasta playa Las Canteras, se
hace una merienda en la playa y, como actividad de cierre durante la cuál se
afianza el mensaje de conservación generado en toda la actividad y se genera
un espacio para la libre expresión de las/os alumnas/os y docentes, dando
por finalizada la salida.

Resultados

EEPE
Los curso de la EEPE se han dictado desde finales de 2006 en las ciudades
de Puerto Madryn, Trelew y Comodoro Rivadavia en la provincia de Chubut;
en las ciudades de Sierra Grande, General Conesa y Viedma en la provincia
de Río Negro y en la ciudad de Caleta Olivia en la Provincia de Santa Cruz, en
total han participado 250 docentes de distintos niveles.

La biodiversidad costera patagónica: conservando los recursos naturales


desde el nivel inicial

La capacitación de nivel inicial se ha dictado en el año 2007 en la ciudad


de Puerto Madryn y en el año 2008 en la ciudad de Comodoro Rivadavia,
habiendo participado un total de 57 docentes.
Como resultado de estos cursos, y a modo de evaluación, los docentes pre-
sentan propuestas didácticas donde utilizan la metodología y los contenidos
aprendidos en el curso. Así, realizan proyectos áulicos donde trabajan los
siguientes temas, entre otros: diversidad de insectos, adaptaciones de los
animales a los cambios de luminosidad, adaptaciones de la vegetación au-
tóctona e introducida, diversidad de aves en las costas, impacto de la erosión
del suelo sobre la flora patagónica, impacto de la basura en el ambiente,
características del paisaje costero, relaciones entre las características de las

99
playas y la diversidad de aves, los peces como recurso económico y pro-
blemas asociados a la sobrepesca y efectos de las pesquerías sobre aves y
mamíferos marinos.
Las opiniones de los docentes participantes de estas capacitaciones han
sido en todos los casos positivas. En sus apreciaciones al finalizar el curso
declaran que las propuestas han sido dinámicas e interesantes. Destacan la
manera progresiva en que se trabajan los aspectos metodológicos, llevándo-
los a la reflexión, y a cuestionarse sobre sus propias prácticas. Coinciden en
que los recursos utilizados para desarrollar los encuentros fueron atractivos
y el material interesante. En cuanto a la propuesta metodológica, sienten que
es útil para su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Los chicos de las escuelas van al Doradillo, una visita para descubrir la
naturaleza en Punta Flecha

Actualmente existe un total de 30 escuelas de nivel primario en la ciudad de


Puerto Madryn. Durante la temporada 2008 se ha invitado a participar en el
programa a 25 de ellas; 14 de las cuales han confirmado su participación
(por el momento, dado que el programa está en curso). Las mismas repre-
sentan un total de 1013 alumnos.
Desde el inicio del programa el porcentaje de escuelas participantes ha ido
en aumento. Del total de escuelas invitadas en el 2005 el 32% participó; en
el 2006 el 41%; en el 2007 el 64%. Actualmente las escuelas que han con-
firmado su participación representan el 56% del total. Si bien los alumnos
participantes del programa de Punta Flecha son habitantes de la ciudad de
Puerto Madryn, para muchos de ellos esta visita al Doradillo es su primer
acercamiento a las ballenas en un contexto de interpretación de la naturaleza.
Entre sus comentarios durante la visita se destaca la preocupación por dis-
frutar de este ambiente, cuidándolo, y protegiéndolo para que cada especie
continúe viviendo en el lugar.

Conclusiones

Todas las propuestas resultaron de gran interés, lo que se vió reflejado en


la alta participación y en la creciente demanda de nuevas capacitaciones y
material informativo y didáctico.

100
A través de las propuestas de capacitación los docentes acceden a un
mayor conocimiento del ambiente local e incorporan nuevas herramientas
metodológicas para el tratamiento de temas ambientales. Dado que ambas
propuestas de capacitación hacen hincapié en el desarrollo de estrategias
metodológicas, acompañadas de contenidos conceptuales, los docentes
logran aplicar lo aprendido en su tarea áulica. De éste modo, incorporan la
temática ambiental en sus actividades y currículas escolares; involucrando a
sus alumnos y generando un compromiso con el ambiente.
Por otro lado, mediante las actividades de interpretación ambiental, los ni-
ños logran comprender las relaciones entre los distintos componentes del
ecosistema, obtener una visión global e integrada del ambiente marino y te-
rrestre, y tomar conciencia de los problemas ambientales y de las pequeñas
acciones que ellos pueden realizar por la conservación de su entorno.

Discusión

La Educación Ambiental se centra más en las causas que producen los pro-
blemas ambientales que en el estudio de los síntomas. Esta postura sostiene
que la Educación Ambiental es el proceso de reconocer valores y aclarar
conceptos que estimulen aptitudes necesarias para comprender las interrela-
ciones entre el hombre, su cultura y el medio físico. Entre los valores univer-
salmente reconocidos se puede mencionar: la ética de la responsabilidad en
relación con el uso de los recursos naturales, el reconocimiento del carácter
finito de los recursos naturales y de la necesidad de racionalizar su uso, la
actitud crítica ante el reparto desigual de los recursos entre los pueblos del
planeta, la cooperación para resolver los problemas ambientales, el respeto
por todas las formas de diversidad existente. De este modo la Educación
Ambiental no puede cirncunscribirse a la enseñanza de una sola materia,
como la Ecología, ya que su objetivo básico no es conocer determinados
conceptos, sino transmitir valores y promover comportamientos, lo cual es
difícil de conseguir a partir del marco teórico de una sola materia, por rica
que esta sea. El análisis de la problemática ambiental y de sus posibles vías
de solución requiere obligatoriamente el aporte de los conocimientos y mé-
todos de disciplinas muy variadas.
En el proceso educativo se considera que los individuos logran una verdadera
comprensión cuando logran reproducir los mecanismos que originariamente

101
han sido puestos en juego para la elaboración de determinados conceptos
o mas específicamente de una teoría. De esta manera se fomenta en los
alumnos el espíritu crítico, se pone en juego su creatividad y el derecho a
pensar libremente.
Nuestras tres propuestas educativas apuntan a la educación en valores y a
la apropiación de saberes de una manera activa, donde tanto docentes como
alumnos a través de la acción participan en la construcción del conocimiento.
Somos concientes de las dificultades que se plantean al intentar generar
cambios actitudinales en cuanto a la valoración y respeto por el ambiente,
y en la implementación de nuevas metodologías educativas. Sin embargo
creemos que este es un camino que puede aportar soluciones. La educación
es un proceso a largo plazo y, aunque aún desconocemos el real impacto de
nuestras acciones en niños y docentes; estamos trabajando en el diseño de
mecanismos de seguimiento de nuestras propuestas para obtener indicado-
res de éxito de las mismas.

Bibliografía

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de problemas, Madrid, Ed. Síntesis.
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UNESCO (1977) Seminario Internacional de Educación Ambiental (Belgrado 1975), Informe Fi-
nal, Paris, UNESCO/PNUMA.

102
Desarrollo local, desafíos al
conocimiento y la innovación
Marianela Morales Calatayud. Francisco Becerra Lois.
Yuderkis Padilla Reyes.

Introducción

La emergencia de la institucionalización de los procesos tradicionales uni-


versitarios en los espacios locales, de nivel municipal en Cuba, ofrece opor-
tunidades excepcionales para el desarrollo de las capacidades de gestión
del conocimiento orientada al mejoramiento de las condiciones tecnológicas,
sociales y culturales de esos espacios.
Los núcleos conceptuales básicos por donde transitan los proyectos que
deben ser avanzados en coordinación con los gobiernos de esas instancias,
las sedes universitarias y las universidades centrales a las que aquella se
adscriben, pasan por la comprensión del desarrollo entendido ahora en una
nueva escala, el conocimiento y la innovación.
Sobre estos aspectos en sentido general vale destacarse que los procesos
históricos y culturales a los que la sociedad contemporánea ha asistido en
los últimos 20 años, por tomar como referencia al menos las últimas déca-
das del siglo XX y los primeros años del siglo XXI, han planteado un cuestio-
namiento importante de los asuntos ligados a la comprensión del desarrollo
y las posibilidades que el conocimiento y las transformaciones tecnológicas,
mediante los procesos innovativos pueden ofrecer a este.
Las complejidades del desarrollo en la escala macro de los sistemas políti-
cos y económicos estandarizados en la modernidad, han venido reclamando
desde los años 70 y 80 del siglo anterior una comprensión nueva, por lo
que en este período emergen conceptualizaciones que intentan atrapar esas
complejidades desde la interpretación económica, política, social y de la cul-

103
tura en general, intentando corregir la correspondencia entre el objeto y su
teoría.
Entre estos intentos aparecen como muy comunes en la literatura nuevas
orientaciones en relación a los estudios de la ciencia, la teoría de la educa-
ción, la teoría del desarrollo y la politología. Emergentes son de los años 70
los Estudios sociales de la ciencia y la tecnología, comúnmente llamados es-
tudios Ciencia, tecnología, sociedad (CTS), los estudios sobre manejos am-
bientales (con la disímil expresión que esto va luego alcanzando: ambiente
natural, ambiente cultural, ambiente humano) Teoría de la innovación, Teoría
de la dirección, de la información, de los sistemas de ciencia y tecnología,
luego de innovación, Estudios sobre gestión, en el más amplio sentido del
término, etc.
En este entorno aparece como clave la Teoría del desarrollo y los nuevos
procesos que contribuyen, tal parece definitivamente a este: el conocimiento
y la innovación. Entre los objetivos que persigue este trabajo se encuentran
las sistematizaciones de algunas nociones que permiten entender el lugar de
las conceptualizaciones básicas de interpretación con las que pueden ser
conectadas la gestión del conocimiento y la innovación en un contexto parti-
cular de local cuya tendencia debe expresarse hacia el desarrollo.
Las preguntas fundamentales para nosotros, que intentamos visualizar desde
este abigarrado plano teórico el papel que institucionalmente se nos ha dado
hoy al compartir actividades de gestión de conocimientos y gobernabilidad,
desde un proceso de reforma educativa coincidente con la universalización
del conocimiento, son sin lugar a dudas: Qué es el desarrollo local? y qué
desafíos plantea al conocimiento y la innovación?
Estas preguntas tienen sólo significación si se entiende que cualquier acción
desde la universidad para gestionar o contribuir a gestionar conocimientos,
lo debe ser sólo en el sentido de que estos tengan significados para el desa-
rrollo local y sean respuestas a los problemas planteados desde el mismo.
A fin de lograr coincidencia de compartir marcos comunes de interpretación
sobre ese aspecto colocaremos algunas ideas que nos parecen definitorias
al respecto, orientaremos la base referencial donde parecen estar reunidas
las claves de comprensión del asunto y formularemos un conjunto de interro-

104
gantes que pueden permitirse ser contestadas desde el lugar que ocupamos
hoy en la gestión universitaria.
Qué entender por desarrollo local?

1. El desarrollo local, y su lugar en la Teoría general del


desarrollo

Existe una gran cantidad de acercamientos conceptuales que nos permiten


distinguir las claves de este asunto. Para ello debe ser entendido ante todo
un tema que es sustancial. ¿Es esta una teoría homogénea? ¿qué relaciones
guarda la comprensión del desarrollo local con la Teoría general del desa-
rrollo?
El desarrollo ha sido un tema de interés permanente en el pensamiento uni-
versal, aunque expresándolo a través de distintos términos, entre los que vale
mencionar (Becerra, 2008; Bell, 2007):
• Riqueza.
• Progreso.
• Evolución.
• Desarrollo.
En la literatura contemporánea, el término más frecuentemente en los estu-
dios sobre el desarrollo, este tiene el sentido de expresar la meta que aspiran
alcanzar los países subdesarrollados, o lo que es lo mismo, un determinado
tipo de movimiento y transformación. Como se observa, se trata de un sen-
tido restringido del término, que parece sugerir que los países desarrollados
tienen resueltos los problemas del Desarrollo, afirmación que carece de rigor
científico. (Becerra, 2008)
Aunque el término desarrollo tiene una historia en las ciencias sociales, su
uso con el sentido que se le da actualmente ganó carta de ciudadanía des-
pués de la II Guerra Mundial. La expresión desarrollo fue utilizada inicialmente
por la escuela económica austríaca (Ander-Egg, 1986:137), pero fue el pre-
sidente estadounidense Truman quien le dio un sentido emblemático en su
discurso de toma de posesión en 1949. El discurso anunciaba que se abría
para el mundo la era del desarrollo.

105
En el comienzo se identificaba crecimiento económico y desarrollo, en tanto
los indicadores que lo referían eran el Producto y el Producto Interno Bruto
(PIB) per cápita, por consiguiente, desarrollarse consistía en lograr el aumen-
to de ingreso por persona en las áreas subdesarrolladas. Aún los informes
del Banco Mundial clasifican a los países en agrupaciones que van de desa-
rrollados a menos desarrollados de acuerdo al PIB per cápita.
Las experiencias, las frustraciones y los análisis llevaron a percibir que no
sólo el desenvolvimiento de la actividad económica bastaba para resolver los
problemas del desarrollo, comenzó a plantearse que los aspectos sociales
no podían ir separados de los aspectos económicos y que existía una inter
vinculación entre ambos. Fueron los problemas prácticos y sobre todo la
búsqueda de explicaciones por las cuales no daban resultados las políticas
económicas encaminadas a promover el desarrollo las que fueron dando un
nuevo contenido al concepto.
En los últimos años han tomado fuerza determinadas concepciones del desa-
rrollo que privilegian aspectos relacionados con el bienestar de las personas.
Entre ellas el concepto desarrollo humano, en el marco del Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se define el desarrollo humano
como: “un proceso en el cual se amplían las oportunidades del ser humano.
En principio estas oportunidades pueden ser infinitas y cambiar con el tiem-
po. Sin embargo, a todos los niveles del desarrollo, las tres más esenciales
son: disfrutar de una vida prolongada y saludable, adquirir conocimientos y
tener acceso a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida decente”.
(PNUD 1990: 34)
En la actualidad tiene gran uso también el concepto desarrollo sustentable
o sostenible, que alude al que satisface las necesidades de las generacio-
nes actuales sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para
satisfacer sus propias necesidades. La expresión desarrollo sustentable es
ambigua, pero se ha impuesto en el discurso internacional.
Si bien con esta formulación se persigue captar la idea de la protección y
conservación de los recursos naturales, progresivamente se precisa y con-
textualiza su definición. Una de sus dimensiones más importantes se refiere
a que las necesidades son la de los pobres y a promoción de valores que
estimulen patrones de consumo dentro de los límites ecológicamente posi-

106
bles. El problema mayor radica en la contradicción entre el agotamiento de
los recursos naturales, la contaminación y otros efectos negativos sobre el
medio ambiente y la acumulación capitalista. (Díaz, 1997: 33-34)
Sin embargo esa definición se hace difusa, pues todos sus voceros funda-
mentales, desde el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, pa-
sando por las distintas Agencias de la ONU, hasta la academia y las fuerzas
de izquierda hablan de los problemas sociales y del desarrollo sustentable
con un lenguaje muchas veces similar, que tiene en realidad un distinto sig-
nificado.
Siguiendo a Bell (2004: 3), a partir del conjunto de consideraciones anterio-
res que nos planteamos, se aprecia en la comprensión del desarrollo que:
- no es un proceso sólo económico, aunque la economía esté en primer
plano, es un proceso social real, político en primer lugar, en que a partir
de la relación de poder se persigue un reordenamiento de la sociedad en
interés y beneficio de las clases sociales mayoritarias, el pueblo.
- es un concepto con el que pretendemos captar un proceso mediante
el cual se producen cambios cuantitativos y cualitativos en todas las
estructuras de una sociedad en interés de las clases populares.

2. Nuevos acercamientos al entendimiento del desarrollo

Los nuevos conceptos del Desarrollo surgidos al calor del proceso de Glo-
balización, principalmente en la década de los años 90, han sido promovidos
por los organismos internacionales y regionales, pero otros provienen de
fuentes heterogéneas. La formulación de nuevos conceptos expresa un re-
surgir del tema en la agenda mundial, por lo que resulta importante valorar
críticamente en qué medida esos conceptos sirven de base para la adopción
de acciones prácticas en las condiciones imperantes en la actualidad.

2.1 Desarrollo sostenible

Durante mucho tiempo se examinaron el concepto Medio Ambiente y De-


sarrollo como resultados de análisis de fenómenos independientes. Por el
camino, incluso se llegó a considerar que era una relación conflictiva. En la

107
actualidad muchos comprenden que esta inter-relación puede ser positiva,
siempre y cuando los hombres se propongan un desarrollo que armonice
con la naturaleza, de modo que al referirnos a desarrollo sostenible es im-
portante el análisis de cuál ha sido la evolución del pensamiento universal en
cuanto a la relación que media entre ambos procesos.
Por eso, el concepto Desarrollo Sostenible constituye un avance en el pensa-
miento universal acerca del desarrollo que nos permite identificar cuáles son
los elementos que lo forman y valorar qué hay de nuevo en él con respecto a
otras formulaciones. Entre los aspectos que deben valorarse se debe:
- Integrar la dimensión ambiental a la concepción del desarrollo.
- Incorporar la noción de Equidad Intergeneracional.
- Advertir el carácter global del desarrollo.
- Proponer un nuevo patrón de desarrollo que no pretende reducir la pro-
ducción, pero que modifica su calidad.
Para interpretar adecuadamente la trascendencia del concepto Desarrollo
Sostenible para los países subdesarrollados, resulta necesario comprender
el círculo vicioso que se establece entre el subdesarrollo y el deterioro am-
biental. Cualquier estrategia de desarrollo que se elabore en estos países,
deberá contemplar la dimensión ambiental, es decir, tendrá en considera-
ción el impacto ambiental de la estrategia que se propone aplicar, no para
simplemente conocerlo, sino para realizar una valoración de largo plazo que
permita concluir si la orientación del cambio social, económico o ambiental
es viable o no.
Teniendo en cuenta que muchos problemas ambientales tienen un carácter
global, es decir, que sus efectos se extienden más allá de las fronteras nacio-
nales, resulta importante entender por qué el Desarrollo Sostenible constitu-
ye un tema de conflicto entre el Norte y el Sur. Muchas de las reglas del juego
del actual orden internacional, levantan barreras al desarrollo sostenible de
los países del Sur. Por ello, las exhortaciones a un Desarrollo Sostenible que
realizan los organismos internacionales en la actualidad, no se corresponden
con los procesos prácticos que dimanan del orden internacional.
Por lo visto, estamos en presencia de un nuevo concepto sobre desarrollo
que constituye, indiscutiblemente un paso de avance en la noción o interpre-

108
tación del desarrollo, pero está formulado en un contexto de globalización neo-
liberal mundial que resulta poco favorable para su implementación práctica.

2.2 Desarrollo humano

Este es otro de los nuevos conceptos sobre desarrollo. Su origen se debe


al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y aparece por
primera vez en el Informe sobre Desarrollo Humano, publicado en 1990.
En particular, resalta el hecho que, de acuerdo con el Desarrollo Humano,
el crecimiento constituye un medio, pero nunca es la finalidad perseguida.
De lo que se trata, es de poner al ser humano en el centro de la atención y
crear y ampliar sus oportunidades, entre las cuales, las más esenciales son:
disfrutar de una vida prolongada y saludable; adquirir conocimientos y tener
acceso a los recursos necesarios para lograr una vida decente.
Resulta importante entender las razones que aconsejan promover el desarro-
llo humano en países subdesarrollados, en lugar de suponer que basta con
alcanzar tasas de crecimiento económico superiores. Al propio tiempo, cabe
subrayar que el concepto Desarrollo Humano, al hacer énfasis en toda una
serie de dimensiones no económicas del desarrollo, está reconociendo, de
hecho, la importancia de la implementación de políticas de desarrollo social.
Con ello, se aparta de aquellas consideraciones que asumieron que el desa-
rrollo social sería una consecuencia del crecimiento económico.

2.3 Desarrollo social

Este concepto fue centro de un debate mundial ocurrido en la Cumbre so-


bre Desarrollo Social efectuada en Copenhague, 1994, organizada por la
UNESCO. La expansión inusitada de la pobreza en la década anterior, el sen-
timiento de injusticia que todo ello creó en el ámbito mundial, unido al temor
de frente al peligro de inestabilidad política nacional e internacional que trae-
ría, fueron las claves que situaron el tema del desarrollo social en la agenda
mundial. La miopía social del neoliberalismo había conducido al deterioro de
servicios sociales básicos, la elevación del desempleo y la distribución de
los ingresos se había hecho aún más desigual.
La UNESCO (la organización de Naciones Unidas para la educación, la cien-
cia y la cultura), al igual que antes lo hiciera el PNUD, desde mediados de

109
los años 90, elaboró y difundió una concepción acerca del Desarrollo So-
cial, cuyo contenido fue objeto de análisis en la Cumbre Mundial para el
Desarrollo Social, efectuada en Dinamarca en el año 1994, en un escenario
internacional muy similar al de nuestros días: Más de 1,200 millones de per-
sonas viviendo en la pobreza extrema y degradante; más de 1,000 millones
de desempleados y la incertidumbre, inseguridad y el riesgo de desintegra-
ción social que todo ello acarrea.
Desde varias décadas antes, la UNESCO venía insistiendo en la idea de que
el desarrollo constituye un fenómeno muy amplio, que trasciende el creci-
miento económico. Entendiendo a éste como motor, pero nunca como fin en
sí mismo, el desarrollo es, ante todo y por encima de todo, un desarrollo
social, indisolublemente ligado con la paz, los derechos humanos, la demo-
cracia, el medio ambiente, la cultura y estilos de vida de la gente. Modificar
la visión prevaleciente, requeriría elaborar visiones mucho más abarcadoras
de los problemas sociales de la humanidad.
El concepto del Desarrollo Social propuesto por la UNESCO en la Cumbre
del Desarrollo Social y sus antecedentes parte de la idea de la necesidad de
formular objetivos principales que deberían proponerse todos los países, así
el mismo guarda relación con los conceptos anteriormente analizados: el
desarrollo sostenible y el desarrollo humano.

2.4 Desarrollo local o endógeno

Pese a que las disparidades territoriales constituyen una de las manifesta-


ciones más importantes del subdesarrollo, sólo algunas corrientes del pen-
samiento (el marxismo y los estructuralistas) han incorporado esta proble-
mática en sus estudios sobre el desarrollo, aunque no puede afirmarse que
arribasen a una interpretación satisfactoria sobre el modo de enfrentarlas.
Es importante que se observen los elementos básicos de las iniciativas de
desarrollo local e interpretar el concepto Desarrollo Endógeno o Local. Es
importante que se observe además la ambigüedad de este concepto; de
una parte, se aviene perfectamente al paradigma neoliberal, toda vez que es
coincidente con la política de descentralización (más de problemas que de
recursos) y la idea de que las causas de las disparidades territoriales se tie-
nen que resolver “desde dentro” de cada territorio, con sus recursos propios

110
y sin pretender ayuda del exterior, ya que los externos no son responsables
de lo que allí ha acontecido.
De otra parte, no cabe dudas de que en el contexto de la globalización neo-
liberal, las iniciativas de desarrollo local se convierten en una estrategia de
supervivencia nada desestimable. Las potencialidades que tienen las comu-
nidades, para dar respuesta a múltiples necesidades con los recursos loca-
les, son indudables. Suponer que bastaría el despliegue de las iniciativas de
desarrollo local para acabar con el subdesarrollo, carece de rigor y resulta
engañoso sin embargo el mismo es viable, siempre que se movilicen los
recursos de la comunidad y se constituyan redes locales.

3. Complejidades del entendimiento de lo local.


Una aproximación

El entendimiento de lo local sin embargo coloca aquella noción en un punto


crítico de análisis, sus vínculos con la comprensión de lo territorial y las
tendencias en su entendimiento son múltiples y pueden provocar múltiples
confusiones.
La bibliografía sobre el tema destaca varias tendencias de interpretación,
vinculadas fundamentalmente con la comprensión de qué es lo local. Entre
ellas se pueden distinguir por un lado la reducción de lo local al análisis co-
munitario, como la posibilidad de desarrollo de una comunidad, como noción
de espacio de vida, mientras que por otro lado lo local aparece entendido
como lo territorial, definido esencialmente por los bordes de la distribución
política.
En ambas tendencias esta comprensión se da la mano con su carácter
opuesto a lo nacional, contrario a la globalización en términos de tendencia
y como un tránsito de comprensión de las potencialidades de su despliegue,
pasando de factores exógeno a lo endógeno (Bitar, s/f). Así mismo ambas
tendencias lo subrayan como sentido alternativo al entender procesos histó-
ricos de límites muy complejos, correlacionado a la localización de algo, a la
noción de nodo, con coordenadas en un territorio ( Coragio, 1996).
“Lo local está así asociado a localización de alguna cosa o pro-
ceso en un lugar fijo, con coordenadas bien acotadas dentro de

111
un territorio más amplio. Aparece como opuesto a global, a pla-
netario y, por tanto, asociado a pequeño, limitado, alienado, débil.
También, más recientemente este término apela a la noción de
nodo (parte) con referencia a una red de flujos (todo)”.(Coragio,
2002:10)
Espina (2006: 54) señala que en las nuevas concepciones sobre el desarro-
llo se apela frecuentemente a la noción de territorio, para desatacar aquellos
procesos ligados a estrategias que toman en cuenta un escenario particular
de trabajo, un nivel específico para abordar las características, contexto en
el que el “territorio adquiere condición de concepto que desborda la idea
de espacio determinado y se extiende en su definición hacia el conjunto de
relaciones y redes económicas sociales, culturales, políticas, ambientales
e históricas que convierten a dicho espacio en una unidad o subsistema,
conectado con un conjunto de mayor y menor generalidad, pero con una
estructuración y conectividad interna propias”.
Estas peculiaridades le confieren al entendimiento de lo local relativa auto-
nomía y especificidad en su funcionamiento debido, entre otras razones, a
las peculiaridades ambientales y de recursos naturales propias del contexto,
el tamaño y capacitación de sus recursos, sus tradiciones, costumbres, el
grado de desarrollo de su estructura económica y la articulación de sus ac-
tores.
Esta referencia conecta un entendimiento de lo local y lo territorial donde se
reconoce la importancia de enfoques localistas y endógenos por la significa-
ción que ello tiene objetivamente como un espacio de cambio con una línea
crítica que emerge de la consideración de la diversidad y la participación
como elementos básicos. Al respecto puede revisarse el trabajo de Ïñiguez y
Ravenet (2006), dode se aborda el asunto desde la consideración del desa-
rrollo local y la heterogenidad territorial .
Al referirse a lo local, Guzón (2006: 64-65) señala que es imposible afirmar
que la identificación de lo local sea común a todos los que utilizan el término,
sin embargo distingue como destacado la recurrencia en todos los que utili-
zan el término a dos elementos fundamentales: identidad y territorio. En este
sentido sigue las formulaciones que con respecto al tema distingue Arocena
(1995) en “Desarrollo local, un desafío contemporáneo”.

112
No obstante parece adecuado sumar a esa interpretación de lo local la consi-
deración de un entorno natural que lo constituye y unas acciones de sujetos
que viven en él. Este elemento nutre el sentido del valor de lo local como
una escala singular de organización y nexos entre necesidades y recursos
disponibles y por tanto de participación, donde lo novedoso es, en palabras
de Pena (2006:30), “… el realce de la discrecionalidad del proceso de cre-
cimiento”.
En lo local se ponen de manifiesto varias dimensiones, donde el reconoci-
miento de la dinámica con lo global expresa las posibilidades de desarrollo
de una comunidad, en un contexto histórico y unas relaciones sociales y
económicas determinadas. Sobre este particular Bitar (s/f) propone como
sus dimensiones:
a) Una identidad dinámica o lo que es igual un contexto donde la identidad,
los valores culturales se generan y afirman haciendo distintivos modos de
actuar, de solución de problemas, prácticas culturales determinadas.
b) El nivel de la sociabilidad entendida como un conjunto de relaciones
políticas, sociales y económicas propias.
c) El conjunto de las interacciones institucionales y un específico ámbito
de articulación mediante redes.
Los elementos anteriores nos permiten comprender el desarrollo desde lo
local y lo endógeno, en una escala nueva de referencia al crecimiento y la
acumulación de la riqueza, entendida en un ámbito muy flexible desde el pa-
trón de crecimiento económico hasta el crecimiento social, cultural, ambien-
tal sostenible y humano. La pregunta básica, para los fines del entendimiento
del papel de las “sedes universitarias locales” es esclarecer, en medio de la
complejidad conceptual, qué es el desarrollo local?
Pena (2006: 28) señala, siguiendo a Moncayo (2001), que en los años 80 del
siglo pasado en Estados Unidos y Europa aparecieron una serie de trabajos
apoyando la idea de que el proceso de crecimiento en las regiones depen-
día en lo esencial de las dinámicas propias de ellas y de la habilidad de las
poblaciones e instituciones para hacer usos provechosos del arsenal tecno-
lógico disponible. Este elemento se conecta con la emergencia de un nuevo
paradigma tecnoproductivo: la especialización flexible, lo que hace que el eje

113
de competencia se traslada de los precios para productos homogéneos a la
innovación.
Es por ello que en el nivel micro se destacan como tendencias en la com-
prensión del desarrollo local:
a) el papel de los factores sociales y las instituciones en la promoción del
crecimiento, lo que sería más adecuado decir de las transformaciones.
b) el énfasis en la acción colectiva y la conformación de redes de colabo-
ración y estrategias de trabajo.
c) el enfoque del entorno innovador. (Moncayo, citado por Pena, 2006)
Para Espina (2006:47-53) la noción de progreso constituye la base de la
comprensión del desarrollo la que puede ser identificada más o menos en
cada etapa de su comprensión, incluso en la conectada a la visión de la
dimensión territorial del desarrollo (coincidente en esta lectura con la dimen-
sión local).
En su reemergencia crítica de los 90 a hoy, el desarrollo local integra según
Montero, (2000):
d) La concepción de que en este nivel la comunidad, la participación y los
saberes populares son relaciones.
e) Una idea de la liberación de la praxis como movilización consciente y de
sentido crítico de sus tendencias.
f) La redefinición del papel del científico social como actor y constructor
del conocimiento.
g) La emergencia crítica de perspectivas diferentes de creación, lo que
llama perspectiva de la resistencia.
Para los fines de este trabajo en válida la interpretación de Espina (2006) que
propone un conjunto de elementos que no pueden ser obviados al considerar
el nuevo abordaje conceptual y anota en primer lugar la noción universal de
desarrollo y su carácter de proceso con potencialidad para el despliegue del
autocrecimiento individual y colectivo, basado en aprendizajes.
A estos elementos agrega la sustentabilidad, la que en nuestra opinión debe
ser entendida en términos de la existencia de una cultura de la sustentabili-
dad, la centralidad de los actores sociales, la capacidad de reflexividad en la

114
construcción de grupos. Y distingue además la orientación a la participación,
la contradicción, la recuperación de la dimensión territorial y la sinergia entre
su escala y otras, y el entendimiento de lo local como un ámbito estratégico
legítimo en su dimensión cultural.
En palabras de Arocena, (1995) citado por Guzón (2006:72), supone incluir
el carácter de un complejo proceso a esa escala, “…como un proceso orien-
tado… resultado de una acción de los actores o agentes que inciden, con
sus decisiones en un territorio. La preminencia de las decisiones de los acto-
res locales es lo que lo define. “Cabe definirlo como trayectorias específicas
que se configuran en elementos históricos, geográficos y en mentalidades,
se transforman y evolucionan por sus propias prácticas, combinadas con
coyunturas y circunstancias que lo favorecen”.
De un modo conclusivo Guzón (2006:73) señala que el desarrollo local “…es
el proceso que orienta los actores locales mediante acciones de transfor-
mación del territorio en una direccion deseada, es de naturaleza continua,
aún cuando se propongan metas parciales a modo de escalamientos. Por
esto, para hacer un reconocimiento de los marcos de comprensión deseados
del mismo, el desarrollo local debería cumplir unos principios, que funcionan
en calidad de orientación de su estado:
1. Enfoque integral y sistémico del desarrollo. (nexos otros niveles)
2. Aprovechamiento de las estructuras existentes.
3. Ampliación y aprovechamiento de los espacios y canales.
4. Diseño de capacitación y de herramientas de información.
5. Gestión del conocimiento.
6. Identificación y movilización de los potenciales productivos.
A los elementos anteriores nos parece conveniente sumar un par de aspec-
tos claves en la comprensión de las trayectorias de desarrollo:
7. La identificación de los saberes tradicionales, explicables en términos
de la estabilización de prácticas culturales, de modos de hacer propios,
basado en aprendizajes
8. El establecimiento de una base de comunicación pública de conoci-
mientos significativamente relevantes en ese ámbito.

115
Esta interpretación es coherente con la apreciación de Padilla (2007), para
quien …“El desarrollo local es un proceso de cambio multidimensional sos-
tenido de los individuos, los colectivos y localidades, a partir de la actuación
consistente y concertada de los actores sociales orientados a la transforma-
ción del medio en consonancia con el propósito del desarrollo sostenible, ne-
cesariamente acompañado del continuo crecimiento económico equilibrado,
estable y democrático como base y resultado de los cambios estructurales
que potencien la solidaridad y la justicia sociales, la calidad de vida y el uso
racional de los recursos escasos con que cuenta la localidad…”

3.1 Los factores del desarrollo local

El punto de partida de cualquier proceso de desarrollo para un espacio dado,


lo constituye el conjunto de recursos (naturales, históricos, culturales, huma-
nos, tecnológicos, económicos, institucionales y materiales) que forman su
potencial de desarrollo (Vázquez, 1999: 32), o lo que es igual el conjunto de
elementos relacionados con su Potencial Endógeno de Desarrollo.
Este punto de partida, al tener un carácter histórico concreto, provoca que
tanto cuantitativa como cualitativamente sea diferente para los distintos paí-
ses, regiones y localidades. Sin embargo, desde el punto de vista conceptual,
constituye la “capacidad que tiene un territorio de generar una determinada
cantidad de riqueza (material, humana, cultural o espiritual), que sea dedi-
cada a garantizar la elevación del bienestar actual y otra al progreso que va
a dar respuesta futura al crecimiento de la población, de las necesidades y
retroalimentar el propio proceso de cambio de una forma continuada y sos-
tenible (Pérez, 2004: 16)
Así, la primera fuente de desarrollo es el potencial que posee el sistema
territorial. Esta fuente originaria puede ser alimentada por otras, desde dos
direcciones diferentes, pero que se complementan. Una tiene un carácter
exógeno y viene dada por la corriente de riqueza (histórica, cultural, humana,
tecnológica, económica, institucional y material), que viniendo desde fuera
del sistema nacional o territorial, se integra a éste y es utilizado para ampliar
en el territorio el bienestar, el progreso del ser humano, o ambos inclusive,
gracias a los mecanismos de redistribución que existan en sistemas de orden
superior, o a los que se logren por lo atractivo del territorio (Padilla, 200).

116
La otra fuente tiene un carácter endógeno, mediante el cual el propio sistema
es capaz de generarlo o incrementarlo desde dentro, gracias a la coherencia
de su organización, que le permite aprovechar toda la sinergia que es capaz
de desplegar y que se encuentra latente en su capacidad interna.
Las teorías del desarrollo endógeno, tal y como se comprenderá desde las
apreciaciones que anteceden este acápite, han venido tomando cuerpo a
partir de la nueva concepción del espacio como un entramado de agentes y
elementos económicos, históricos, sociales, culturales, políticos e institucio-
nales, que poseen modos de organización y de regulación específicos.
Es por ello que se considera como el primer factor del desarrollo desde la en-
dogeneidad al elemento más dinámico de los que intervienen en el proceso, o
sea, las personas que encarnan los diferentes actores del desarrollo. En ellas
se materializa y toma cuerpo el sistema de relaciones socioeconómicas del
territorio, y son las portadoras de toda la dinámica de generación de rique-
zas, conocimientos, tecnologías, iniciativas y soluciones para los problemas
del desarrollo (Padilla, 2007) .
Tienen aquí gran importancia los mecanismos del tipo movilizativo o forma-
tivo, como pueden ser los procesos de capacitación, que permiten elevar la
identidad territorial, la unidad nacional, la cultura general y del desarrollo y la
cultura de gestión de los diferentes actores y la población. Para ello, resulta
necesaria la existencia de sistemas de capacitación, superación y aprendi-
zaje, así como sistemas de divulgación que contribuyan a crear esta cultura
de desarrollo.
Otro factor importante desde lo endógeno son los flujos de innovación, en los
cuales la sinergia se produce de manera similar a lo que ocurre en una tor-
menta de ideas, cuando un grupo se encuentra trabajando en la solución de
un problema. En ese caso, una idea se fertiliza con otra, complementándose
y creando una solución incremental compartida. Asimismo, la red de inno-
vación incremental se fertiliza y complementa y va creando condiciones para
elevar la competitividad de ese sistema productivo territorial y propiciando
procesos de gestión de conocimientos, con alto valor para el desarrollo.

117
4. La gestión del conocimiento en el desarrollo local

Es muy común la consideración de la gestión del conocimiento como el con-


junto de procesos que gobiernan la creación, diseminación y utilización del
mismo para su aplicación en el proceso de gestión estratégica y en especial
en la toma de decisiones.
No obstante nos parece adecuado establecer que ella constituye un ámbito
de la actividad práctica humana, que como proceso se orienta a la transfor-
mación de las bases de conocimiento mediante la recuperación, selección
de información, asimilación de saberes y comunicación de conocimientos,
para la transformación de la realidad. Supone el establecimiento consiente
de unos mecanismos propiciadores de lo anterior y de la ampliación de la
capacidad de dominio de la realidad (Morales, 2008).
Estos mecanismos plantean una postura anticipatoria con relación al cono-
cimiento, identificadora de las trayectorias similares, discriminatoria y con
reconocimiento del déficit de saber para dominar la realidad.
En el ámbito de la gestión del conocimiento una de las competencias sobre la
que más se ha trabajado ha sido la relacionada con las actitudes que facilitan
crear y compartir el conocimiento, así como las que preparan para el apren-
dizaje a lo largo de la vida (O’Sullivan, 2002). En relación con la creación de
conocimiento, expertos en la gestión del conocimiento consideran que dicha
generación se produce cuando las personas interactúan con la información
(Davenport, 1998; Martín, 1999).
Tomando como punto de partida dicha premisa, se evidencia el hecho de
que formar a los profesionales para interactuar de manera efectiva con la
información, es decir, para que sean competentes informacionalmente, es
un reto imprescindible en el marco de la implementación de programas de
gestión del conocimiento.
Núnez (2007), señala en su intervención en el Tercer Taller del Programa
GUCID que la gestión del conocimiento supone colocar los conocimientos
que son necesarios para conectar la innovación con el desarrollo local. Así
mismo Lage (2005) señala que los aspectos que reclama la gestión del
conocimiento, orientada por su papel en el desarrollo local son: Identificar
los actores; construir redes de cooperación; de capacidad de conectividad;

118
estimular interacciones; crear capacidad para asimilar conocimientos; ar-
mar ciclos cerrados; selección de los cuadros; capacitar para toda la vida;
construir infraestructura y crear indicadores para poder contrastar y “medir”
sus niveles.
Las acciones de gestión de conocimientos orientadas al desarrollo local de-
terminan una concepción de la innovación en esa escala que desborda su
tradicional entendimiento en el ámbito empresarial, para colocarse en sin-
tonía con los fines de transformación y modificación social que los actores
locales necesitan implementar.
Así la innovación, entendida como la transformación de una idea en un pro-
ducto o proceso nuevo o mejorado y la subsiguiente utilización exitosa en
la esfera de la producción material o espiritual de la sociedad, abarca tanto
aspectos tecnológicos-productivos, referidos a la gerencia empresarial, la di-
rección y la organización, como los relativos a la innovación social con capa-
cidad de cambio desde la cooperación y las interacciones. La innovación en
su relación dinámica con la gestión del conocimiento orientada localmente se
convierte en el centro de atención de una región y en la manera de constatar
las potencialidades de su desarrollo. (Pena, 2006)

4.1 Retos del desarrollo local a la gestión del conocimiento y la innovación

Como quiera que tanto la gestión del conocimiento como la innovación cons-
tituyen procesos que se insertan en contextos de estabilización de prácticas
tradicionales orientadas desde órganos de subordinación diversos, la con-
certación de acciones, la determinación de prioridades y la comprensión de
la necesidad de búsqueda de conocimiento relevante para ese nivel se hace
sumamente complejo.
Vale por esta razón destacar alguno de los retos que el desarrollo local impo-
ne a la gestión del conocimiento y la innovación:
1. Establecer el nivel local del desarrollo, pues la gestión del conocimiento
y la innovación están sujetas a la determinación de su unidad, si inten-
ta ser coherente con su primer factor y elemento más dinámico: los
actores y destacar su segundo factor de determinación: los flujos de
innovación.

119
2. Identificar y movilizar del potencial productivo para el desarrollo de acti-
vidades de innovación.
3. stablecer capacidad de enlace de los agentes locales con otros agentes
regionales, nacionales y provinciales donde se ha operado acumulación
de experiencia práctica e intelectual sobre los temas relevantes al entor-
no local de desarrollo (Núñez, Montalvo y Pérez, 2006).
4. Generar alternativas de enlace a la inteligencia local en torno a temas
de significación y relevancia social, ambiental, productiva e intelectual,
creando los espacios de trabajo para ello.
5. Comprender el desbordamiento de las interpretaciones tradicionales de
la innovación, orientando la creatividad y la transformación social.
6. Propiciar procesos de apropiación social de conocimientos en el sen-
tido de la creación de los mecanismos facilitadores para que la socie-
dad se comporte como agente de conocimiento. En este sentido vale
destacar la referencia que al respecto señalan Núñez, Montalvo y Pérez,
(2006:209) al significar los diferentes sentidos de ello, destacando: a)
proceso por el que la gente accede a los beneficios del conocimiento
de gran interés social, sobre la base de la comprensión de sus necesi-
dades, b) proceso mediante el cual la gente participa de actividades de
producción, transferencia, evaluación y adaptación de tecnologías y c)
Extensión de una cultura científica, expresada en el sentido de usar los
beneficios del conocimiento en las decisiones personales.
7. Desarrollar interpretaciones de los asuntos básicos que interesan a la
comunidad, así como de reconocimiento de los problemas fundamen-
tales de su desenvolvimiento mediante enfoques que propicien la co-
laboración intersectorial y el abordaje multi e interdisciplinario de los
asuntos.
8. Identificar el conocimiento relevante que Lage (2005) destaca como
colectivo, combinatorio, concreto, local y tácito.
9. Superar las formas estanco en que se gestiona la inteligencia y el co-
nocimiento experto desde los programas de formación universitario en
todos sus niveles, modificando la acción de los Consejos de sedes uni-
versitarias municipales, fuera de la formalidad de su desarrollo y desde
una perspectiva de privilegio del servicio a la sociedad.

120
10. Ordenar en el entorno local una política del conocimiento (Lage, 2005)
propiciadora de la capacidad de innovar sobre la base de la transforma-
ción de los entornos locales, utilizando los medios que ayudan a ese fin.
11. Ordenar los sistemas de capacitación integrados, desde programas que
privilegien tanto la selección para la capacitación de expertos, políticos,
así como sectores de la población cuyo desempeño sobre la base del
conocimiento es fundamental para el desenvolvimiento de la localidad y
la solución de los problemas del desarrollo.
12. Establecer un sistema de orientación para la formación profesional y
el ingreso a las actividades de formación universitaria que parta de las
necesidades del desarrollo local y oriente a los individuos en su futura
responsabilidad con el mismo.
13. Diseñar estrategias de innovación cuyo centro lo constituye una inter-
pretación amplia de ella, entendida como la capacidad para mejorar to-
dos los procesos, incluida la innovación social.
14. Desarrollar una gestión de gobierno, que con los referentes de sus ne-
cesidades y la plataforma de trabajo orientado a la explotación de su
recursos internos ayude a crear los espacios de integración adecuados
para la gestión del conocimiento y su colocación en los procesos de
transformación.
15. Mejorar, desde la gestión integrada de la ciencia, la tecnología y el
medioambiente, las estrategias locales de dirección para ese fin (Már-
quez, 2006)
16. Constituir estilos de trabajo y dirección orientados al desarrollo local
desde la creación y dirección de proyectos que supongan ciclos cerra-
dos, evitando la dispersión y el atrincheramiento innovador y la incapa-
cidad de la gestión (Lage, 2005).
17. Crear una cultura de la sustentabilidad ambiental, entendida esta en to-
dos los ambientes (económicos, culturales, naturales, sociales)
18. Colocar la red de instituciones de educación superior en las localidades
en un entorno de extensión de sus actividades que desborde su modo
tradicional de operar el conocimiento y el servicio a la comunidad.

121
19. Superar la falta de identificación clara de los recursos de las localidades
y de la realización de diagnósticos en paralelo, poniéndolos al alcance
de la formulación de estrategias de futuro desarrollo. (Guzón, 2006)
20. Colocar a la sede universitaria (todas las sedes) en posibilidad de con-
tribuir al rescate del patrimonio local y en posesión de sus catálogos de
tecnología y modos de actividad práctica local.
21. Conformar mapas de riesgos y recursos (GUCID, 2007).
22. Crear los espacios propios de socialización y discusión de los asuntos
relevantes para el conocimiento, con una amplia base de participación
y utilizando la inteligencia local.
23. Utilizar de modo efectivo los beneficios que ofrece al desarrollo local los
resultados de los movimientos de amplia participación para la acelera-
ción de la actividad científica y tecnológica (FORUM, BTJ).
Los aspectos antes citados no son los únicos retos que el desarrollo local
plantea a la gestión del conocimiento. Otros podrán engrosar la lista de los
referidos y contribuir al menos a visualizar que las complejidades de la escala
local están más determinadas por el bajo reconocimiento que hacemos de
sus potencialidades ,que por los recursos objetivos con que se cuenta en
esta escala para orientar sustentablemente sus tendencias de desenvolvi-
miento.

Conclusiones

La institucionalización de los procesos universitarios en el nivel municipal en


Cuba, ofrece oportunidades particulares para la utilización de la inteligencia
local en el despliegue de sus capacidades orientadas al mejoramiento de las
condiciones sociales y culturales de esos espacios. Para este fin la adecua-
da orientación del conocimiento, basada en aquellos que son relevantes en
el entorno, propician acciones de innovación generadas desde los factores
endógenos del desarrollo local.
Las tendencias de interpretación del desarrollo local están vinculadas funda-
mentalmente a la comprensión de qué es lo local, distinguiéndose como las
más frecuentes la reducción de lo local a lo comunitario, como noción de

122
espacio de vida, y lo local como lo territorial, definido esencialmente por los
bordes de la distribución política.
Aclarar esta postura es básico para poder realizar acciones de gestión de co-
nocimiento relevante y proyectar la orientación de la innovación, más allá de
su tradicional entendimiento tecnológico y empresarial, como innovación so-
cial. El entendimiento de lo local tiene una autonomía y especificidad propia
determinada por las peculiaridades ambientales y de recursos naturales de
su contexto, la capacitación de sus recursos, sus tradiciones, costumbres,
el grado de desarrollo de su estructura económica y la articulación de sus
actores.
Por esta razón es importante destacar que los retos que el desarrollo local
impone a la gestión del conocimiento y la innovación, están directamente
relacionados con las trayectorias propias de los contextos y los procesos de
articulación de sus factores esenciales.

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124
Dinámica local innovativa:
interpretación teórica de la
relación entre conocimiento
científico y tradicional.
Nereyda Moya Padilla, Yudy Águila Cudeiro,
Ileanis Mena Fernández.

Resumen

La implementación de las Sedes Universitarias Municipales (SUM)1, sitúa la


pertinencia social de la universidad cubana, en un nuevo enfoque que orienta
a la sistemática reelaboración de los marcos conceptuales en los que se
asienta su actividad. Las SUM en tanto innovación educativa materializada en
el contexto educación superior cubana, ocupa a su vez un lugar central en los
procesos innovativos que tienen lugar en los territorios a partir de la estrecha
articulación desde ella, de los factores y actores sociales implicados en la
dinámica innovativa local.

Introducción

La actividad de las SUM se ha transformado a partir de la experiencia de


su implementación, en un proceso que articula el uso de conocimientos,
creatividad, innovación y enfoques proactivos. Desde esta perspectiva las
SUM se han convertido en el espacio, que dentro de una localidad, región
o territorio permiten dinamizar los procesos de gestión del conocimiento en
toda su magnitud.
Desde nuestra perspectiva las SUM se sitúan hoy como una “estructura de
interfaz” de carácter especial, cuyo rol ha variado y continua complejizán-

1
La universidad cubana desde el año 2001 transita por un proceso denominado univer-
salización que ha desplegado el entorno universitario a los contextos de la estructura
municipal, por ello en cada municipio del país se conformaron las SUM.

125
dose. Ya que en tanto “unidad establecida en un entorno que dinamiza en
materia de innovación tecnológica a los elementos del mismo… fomenta
y cataliza las relaciones entre ellos”. (Castro, 2001) Las SUM además de
mediador en la transferencia del conocimiento, ha ganado espacio y organi-
zación dentro de la perspectiva de desarrollo local, transformándose en un
gestor de la producción, difusión, aplicación de conocimientos y en eje de la
dinámica de innovación en su entorno..
Estas funciones requieren que las mismas desarrollen capacidades de
gestión y aprendizaje del conocimiento, por tal motivo, es importante que
identifiquen y analicen el conocimiento disponible en los territorios, tanto el
conocimiento tácito como el explícito, planifiquen y controlen las acciones
para generar activos de conocimientos que permitan alcanzar los objetivos
propuestos en las diferentes áreas de la actividad académica, científica y
productiva. Por ello gestionar adecuadamente el conocimiento y dinamizar la
innovación se transforma en un reto que tiene en su base la necesidad de un
reenfoque de los ejes conceptuales de su concepción.
Las SUM han impuesto un nuevo enfoque de la interrelación Universidad /
Comunidad y fundamentan la necesidad de una interpretación en un sentido
más amplio de la labor extensionista de la universidad.

Dinámica Local innovativa: Nuevos planteos en la relación


universidad/comunidad.

Las profundas transformaciones que se están operando en la Universidad


Cubana actual, son la expresión de las tendencias de cambio que a escala
global ocurren en la educación superior. La significación de este nivel de
enseñanza se refleja hoy en las estrategias y políticas tanto de las universida-
des, como de los organismos internacionales. La sociedad del conocimiento,
sitúa el saber como la garantía del desarrollo por lo que se replantea tanto
desde la óptica de los actores sociales de la actividad, como por los que
están recibiendo directamente sus impactos.
Como expresión de los cambios operados en la Educación Superior Cuba-
na, se desplegó el proceso de universalización de la Educación Superior, la
que ha ido transitando por diversas etapas y que hoy esta signada por los
problemas que ocurren a nivel global en todas las esferas de la vida social,

126
unido a los que se producen a escala nacional, al tener que insertarse el país
en un nuevo modelo de relaciones económicas, y a profundas transforma-
ciones sociales, en la que las universidades son protagonistas a través de
su pertinencia, masividad y en los nuevos planteos que en su interrelación
con la sociedad adquieren los procesos de gestión del conocimiento y de
innovación tecnológica.
Este proceso de universalización, hace efectivo el derecho de todos a la edu-
cación y a la idea de ofrecer oportunidades de aprendizaje a lo largo de la
vida, es decir la formación continua, lo que ha constituido el logro mayor de
nuestro sistema educativo. Los cambios que desafían la exitosa continuidad
en su desarrollo exigen transformar profundamente la organización y sus
normativas, esto conlleva a romper con el esquema de ofrecer opciones y
propuestas homogéneas para necesidades heterogéneas. De ahí que el ca-
rácter marcadamente innovativo de las SUM se revele con inusitada fuerza
en los entornos locales.
Es criterio generalizado que el desarrollo social se potencia con la presencia
y actuación de las universidades, por cuanto hay cada vez una orientación
mayor de las mismas a reforzar su pertinencia en el entorno social, orientada
hacia las necesidades de la industria, del mercado de trabajo, de los ámbitos
educativos, de salud y del desarrollo socio-espacial y cultural, lo que des-
borda la tradicional visión economicista basada en la simplificada expresión
del desarrollo entendido como la sumatoria del crecimiento económico y la
“modernización tecnológica”.
En las SUM se asume el proceso de innovación comprendido en su sentido
más amplio e integral que va más allá de lo tecnológico, o lo empresarial para
interpretarse en sentido social, lo que implica reconocerlo desde la creación
de nuevos productos y de nuevos procesos productivos hasta los cambios
en los enfoques, en la introducción de prácticas novedosas o tradiciona-
les, nuevas formas de distribución, nuevos sistemas de dirección, formas
organizativas, y en la capacidad innovativa que el proceso de gestión del
conocimiento impone.
Desde esta perspectiva se asimila por nuestro equipo de investigación a la
dinámica innovativa local como el proceso de transformaciones sociales que
de forma acumulativa, gradual y continua se desarrolla en, para y desde el
contexto local, de forma integral y sostenida, y donde los procesos asociados

127
a una adecuada gestión del conocimiento se transforman en variables estra-
tégicas, ya que juegan un papel fundamental para la acumulación y desarrollo
de nuevas capacidades tanto en el entorno tecnoproductivo, organizacional, en
el aumento del talento humano y por ende en la generación de nuevos conoci-
mientos. Al mismo tiempo y en sentido marcadamente dialéctico la mejora de
las capacidades se convierte en un punto de partida, o núcleo generador de
aprendizaje permanente y de creación de nuevo conocimiento.
Ciertamente, la mejora y desarrollo de la capacidad innovativa va a demandar
el incremento de la base de conocimientos sobre las diversas aristas de la
vida social de la localidad, en las que se imbrican el conocimiento generado
en los marcos académicos o explícito y el conocimiento basado en la prác-
tica tecnoproductiva y la experiencia de los diversos actores sociales del
entorno comunitario.
En este último tipo de conocimiento, definido como tácito se distinguen dos
elementos fundamentales que adquieren especial significado, según H. Ves-
suri, 2001, “el sentido común local y la tradiciones”, a lo que sumamos todo
el conjunto de elementos identitarios que generan y son generados por los
contextos y sus prácticas tecnoproductivas fundamentales.
El nuevo conocimiento necesario para desarrollar la capacidad innovativa
local puede ser generado tanto a lo interno del contexto o puede ser obtenido
de fuentes externas o exógenas, que se articulan en la dinámica innovativa
en la misma medida que se ajusten adecuadamente con el entramado de
relaciones a que son transferidos y por tanto asimilados por los actores in-
dividuales y sociales.
Por lo antes señalado vale subrayar que “además de las dos anteriores tipo-
logías que distinguen entre conocimiento externo e interno, y conocimiento
individual y organizativo, otras de las clasificaciones más utilizadas es la que
diferencia entre conocimiento explícito y tácito. El primero se puede codificar
y formalizar, siendo, por tanto, fácil de transmitir o compartir. El conocimien-
to tácito, por su parte, es difícil de codificar y transmitir, ya que está insertado
en las creencias personales y en la experiencia.” (García L. Francisco, et. al,
2004) Es en esta modalidad de conocimiento tan significativa para el desa-
rrollo de lo local, donde juega un papel esencial el planteo de la necesidad de
revalorizar el sentido común y la (re)construcción de las tradiciones.

128
En esta misma dirección los autores antes mencionados plantean un mo-
delo de creación interna de conocimiento propuesto por Nonaka y Takeuchi
(1995), que si bien está referido únicamente al contexto empresarial consi-
deramos que puede ser ajustado a lo que asumimos como dinámica innova-
tiva local en su sentido amplio y marcadamente social. En concreto refieren
cuatro modalidades de conversión:
• Socialización: este proceso tiene la finalidad de generar conocimiento
tácito compartido a partir del conocimiento tácito de cada uno de los in-
dividuos. Con la socialización, los individuos comparten modelos men-
tales, experiencias y habilidades técnicas a través de la observación, de
la imitación y de la práctica.
• Externalización: consiste en convertir el conocimiento tácito en pose-
sión de los individuos y de los grupos, en conocimiento explícito, de
forma que se pueda codificar y plasmar en fórmulas o documentos, y,
de esta forma, favorecer su transferibilidad. Esta externalización del co-
nocimiento tácito facilita su utilización y asimilación por- otras personas
o grupos dentro de la empresa.
• Combinación: con este proceso se convierten determinados conoci-
mientos explícitos en otros del mismo tipo, los cuales van a ser fruto
de la combinación de los conocimientos iníciales. El objetivo es generar
nuevos conceptos, ideas o innovaciones, y para ello se hace uso de de-
terminados procesos sociales (reuniones, conversaciones) para realizar
esa combinación.
• Internalización: supone la generación de nuevo conocimiento tácito a
partir de la interiorización del conocimiento explícito, fundamentalmente
a partir del aprendizaje por experiencia.
Estos procesos se suceden de forma continua, generando una espiral que
emerge de la interacción entre el conocimiento tácito y el conocimiento ex-
plícito a nivel individual y dentro de los distintos grupos que conforman un
entorno local. (García L. Francisco, et. al, 2004) En los entornos locales en
que ejercen su acción y actividad las SUM, estos elementos, unidos a los
distinguidos por Vessuri y los obtenidos por trabajos precedentes de nuestro
equipo de investigación, constituyen factores vitales para una comprensión

129
en sentido amplio de la dinámica innovativa local a partir de una adecuada
gestión del conocimiento.
Es por ello que una de las aristas de la investigación se orientó a lograr
información acerca de la percepción que sobre las SUM y sus impactos
esenciales poseen los diferentes actores de la localidad teniendo en cuenta
lo aportado por Vessuri sobre sentido común y tradiciones en los marcos
CTS.
Para esta autora, el sentido común es “uno de esos conceptos ubicuos, cu-
yos límites semánticos cambian constantemente respecto a otras formas de
conocimiento. Se admite que se encuentra en todas las culturas… Como la
ciencia es conocimiento acerca del mundo. Hay diferencias muy grandes en-
tre la ciencia y el sentido común pero no hay un límite claramente delineado
entre ellos: es una cuestión de grados.” (Vessuri. Op. Citada, p. 252)
En el entorno comunitario en que se ubican las SUM, es crucial la com-
prensión de este aspecto por parte de todos los actores vinculados a la ac-
tividad innovativa, se hace necesaria una intercomunicación que permita la
“traducción conceptual” del sentido común local, así como la asimilación e
intercambio abierto entre los poseedores de ese tipo de expresión del cono-
cimiento de la comunidad y los científicos, tecnólogos y decisores en los
proyectos de I+ D en los gobiernos locales.
Unido a ello como factor identitario esencial, la tradición “ayuda a establecer
o simbolizar la cohesión social o la membrecía en grupos, comunidades
reales o artificiales, instituciones, relaciones de status o de autoridad y a
reforzar la socialización la inculcación de creencias, sistemas de valores y
convenciones de comportamiento. En un proceso de endogenización de la
creatividad cultural, la existencia de la tradición legitimadora es un ingredien-
te muy importante.” (Ibíd., p. 253)
Los factores antes descritos son elementos centrales para la actividad in-
novativa local, la que de manera general ha carecido de un marco de in-
terpretación conceptual de referencia que comprenda la multitud de formas
de conocimiento local que puede utilizarse para articular los esfuerzos de
los sistemas de I+D. En las actuales condiciones en la realidad cubana las
SUM son el espacio en el que estos elementos se articulan, proyectando

130
adecuadamente el uso de todas las capacidades cognoscitivas e innovativa
de los Municipios.
En la SUM se verifica que “La interconexión de los problemas intelectuales
del conocimiento y los problemas humanos de la vida están íntimamente
ligados.” Estos elementos circunscriben el campo de la “endogenización de
la creatividad tecnológica”, donde no es suficiente ni válida la imitación que
ha sido la puerta de entrada inicial de los procesos de transculturación y por
ende de transferencias de tecnologías. (Vessuri. p. 246)
A diferencia de lo que de forma evidentemente crítica plantea esta autora
acerca de las prácticas y realidades del contexto latinoamericano, nuestro
entorno se ha caracterizado por la activa participación popular en la diná-
mica innovativa local y nacional para lo que se han generado importantes
espacios, a los que se ha integrado con un rol protagónico y fundamental las
SUM, cobrando con ello gran relevancia su papel en la misma medida que
logren satisfacer lo que ella explicita como una impostergable solución en
el contexto latinoamericano “la necesidad de una participación mucho más
amplia del grueso de la población en cuestiones técnicas”
Como resultado el trabajo nos permitió, situados estos marcos conceptuales
evaluar:
a) La utilización de las capacidades y conocimientos (dando prioridad a
los tradicionales) y su imbricación en los sistemas de I+D que se esta-
blecen en la comunidad.
b) La capacidad y dinámica innovativa de la comunidad y la contribución
de las SUM a la misma.
c) Cambios en la relación universidad y comunidad, en particular en la
concepción extensionista de la Universidad a partir del proceso de mu-
nicipalización de la Educación Superior.
En este último aspecto es preciso señalar que se arriba a una comprensión
de la contribución de la universidad a la sociedad, en especifico a las comu-
nidades, a partir de las funciones sustantivas que la misma cumple, y que
se reproducen en las SUM desde las peculiaridades que la misma posee
las que permiten que jueguen un significativo rol en la dinámica innovativa
comunitaria.

131
Representamos los nexos universidad/ sociedad y como ellos generan un
imprescindible cambio de su labor extensionista, la que partiendo de una
adecuada gestión del conocimiento se transforma en una apropiación de la
cultura innovativa comunitaria.
LA RELACIÓN UNIVERSIDAD /SOCIEDAD.

Conclusiones

U
N
S FORMACIÓN DE
I PREGRADO
O CAPACIDADES
V
I
E
E
R POTENCIACIÓN
POSTGRADO D DE CAPACIDADES
S
A
I
D
D
A
APLICACIÓN DE
D INVESTIGACIÓN CAPACIDADES

EXTENSIÓN UNIVERSITARIA.

PRODUCCIÓN

DIFUSIÓN APLICACIÓN

CONOCIMIENTO
INNOVACIÓN

MODO DE CREACIÓN CULTURA CIENTIFICA TECNOLÓGICA Y


Y GESTIÓN DE INNOVACIÓN EN LA COMUNIDAD

132
El entorno social en que desarrollan y proyectan su actividad las SUM se
hace cada vez mas dinámico, cambiante y complejo exigiendo de las mis-
mas una adecuada comprensión de su rol para con el entorno comunitario.
Las SUM en tanto expresión del dinamismo que se impone al proceso educa-
tivo cubano, necesitan mover de manera constante y sistemática los marcos
conceptuales que rigen su funcionamiento y en particular la comprensión
de su pertinencia en el entorno de las comunidades en las que se encuentra
ubicado.
En los proyectos desarrollados por el equipo de investigación de la Cátedra
CTS+I del Departamento de Ciencias Sociales, de la Universidad de Cienfue-
gos, se ha generado una interpretación conceptual del papel de la SUM en la
dinámica innovativa comunitaria, lo que genera un replanteo de los marcos
en que se establecen las relaciones universidad

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314 p.

133
134
La mediación de la tradición
tecnoproductiva en el entorno
regional. Un tema para el debate
Marianela Morales Calatayud, Yoandra Olivert Fernández.
Lisbel Fumero Roldán. Nereyda E. Moya Padilla.

Introducción

Los estudios regionales constituyen un fuerte punto de anclaje en la actuali-


dad para abordar problemáticas de nuestra realidad, en tanto nos permiten un
conocimiento científicamente fundamentado, que nos libera de estereotipos,
homogeneidades y perspectivas hegemónicas de intervención que suelen
regularmente lastar las mirada sobre las peculiaridades distintivas de nuestra
nación, a través de sus regiones, de su historia y cultura.
Es propósito nuestro fundamentar sobre la base teórica creada para los es-
tudios de región cultural: su reconocimiento como parte de un todo mayor,
como un territorio ocupado por el hombre, que en su acción transforma-
dora genera entornos económicos, sociales y culturales peculiares donde
se desenvuelve el sujeto de la cultura y trascurre el complejo proceso de la
identidad cultural.
Las regiones históricas y culturales son resultado de su actividad vital, ex-
presada en su capacidad de producir y reproducir un modo determinado de
creación de bienes para satisfacer necesidades y de organizar su experiencia
social, y es necesario fomentar el pensamiento de que deben ser interpre-
tadas tomando en cuenta el carácter de las tecnologías con las que convive
y crea.
La importancia del análisis en la regionalistica de la tradición tecnoproductiva
obliga a ubicar dentro del amplio espectro de enfoques regionales aquellos
elementos teóricos que ayudan a conformar un esquema de estudio que par-
te del centro vivo de la región, la zona, la localidad el territorio: su actividad

135
productiva y las múltiples configuraciones socioculturales que se generan y
concretan en una identidad cultural.

1. Dimensión tecnológica en los enfoques teóricos sobre región.

Con el fin de fundamentar nuestra propuesta, y sin ánimos de hacer historia


al respecto, es conveniente desarrollar algunas aproximaciones teóricas que
contribuyan al estudio del carácter y la dinámica de lo regional en Cuba, que
si bien su comprensión implica una marcha lenta dentro de la historiografía
cubana es notable su avance, sobre todo a partir de evidencias en publica-
ciones periódicas y eventos científicos.
Los estudios regionales constituyen un fuerte punto de anclaje para abordar
nuestra realidad, en tanto, nos permita un conocimiento más científicamente
fundamentado, que nos libere de estereotipos, homogeneidades y perspecti-
vas hegemónicas de intervención que lastaran la mirada sobre las peculiari-
dades distintivas de nuestra nación, a través de sus regiones: de su historia
y cultura.
Ahora bien, la interrogante aun planteada es ¿cómo precisar los límites de
las zonas o regiones?

1.1 La región: definiciones y conceptos

En la bibliografía especializada existe variedad de criterios al respecto, que


potencian indistintamente los elementos geográficos, demográficos, econó-
micos, sociales y políticos; los puntos de vista, el grado de exhaustividad, la
selección de indicadores pueden ser diferente entre distintos autores pero es
un criterio que se emplea en diferentes campos la interpretación de la región,
a partir de un sentido espacial, –con preponderancia del espacio geográfi-
co–, o sea, la región como parte de una unidad espacial superior.
La base teórica creada reconoce que región implica pues, “delimitación es-
pacial, con independencia de que sus límites puedan ser más o menos con-
tinuos o discretos. Tal distribución esta siempre asociada a la distribución o
el comportamiento de uno o varios fenómenos (indicadores) excepto en el
caso de las regiones como unidades territoriales de la división político-ad-

136
ministrativa que sirven a los objetivos de la administración gubernamental.”
(Zamora, 2000)

Los estudios de regionalización en Cuba no escapan a esta dinámica (se


han movido sobre todo en la esfera de las Ciencias Naturales). En le cam-
po de Ciencias Sociales, específicamente en la historia, merecen especial
atención autores como Juan Pérez de la Riva; que si bien no se puede
hablar estrictamente de regionalización, su ensayo “Una isla con dos histo-
rias” (Pérez de la Riva, citado por Zamora, 2000) fundamenta con criterio
económicos la división de Cuba en le siglo XXI en dos grandes regiones:
Cuba A y Cuba B.

Otro ángulo del tema es el que pretendemos seguir y está relacionado con
el tipo estudios regionales económicos-social que plantean mayor urgencia.
No es posible desarrollar ninguna aproximación a cuestiones, demográficas,
culturales o tecnológicas, en una región determinada, sin tomar como base
las peculiaridades de la formación socioeconómica del caso estudiado. Y no
se puede partir del presupuesto epistemológico del mismo patrón de desa-
rrollo económico para toda una nación, implicaría entonces dar razón a lo
que precisamente esta llamado a ser superado.

Moya (2003) en su tesis doctoral, “Impacto de la tecnología en la Identidad


Cultural. Estudio de Caso de la región de Cienfuegos. 1850-1898.” Constru-
ye una interesante teoría sobre la el papel de la tecnología del ferrocarril en
la conformación de la identidad cultural en la región central del país. Los fun-
damentos históricos que en su conjunto conforman la Identidad cultural, son
un fuerte anclaje del concepto de región, en tanto generalización en la que se
concretan las relaciones básicas y esenciales que identifican o diferencian
a individuos y grupos humanos a través de los que se puede discernir una
identidad peculiar y específica.

Los trabajos sobre regionalización cultural, de los cuales el referido ante-


riormente, es un abanderado plantean la necesidad de ver la región como
un territorio ocupado por el hombre, que en su acción transformadora
genera entornos económicos, sociales y culturales peculiares donde se
desenvuelve el sujeto de la cultura y trascurre el complejo proceso de la
identidad cultural.

137
2. Elementos teóricos de la identidad cultural en la interpretación
de la actividad tecnoproductiva

Asumir el estudio de una región exige plantearnos algunos elementos teóri-


cos y de referencia que se presentan como antecedentes obligados para el
análisis.
Regularmente se tiende a establecer en los elementos históricos una preva-
lencia a los acontecimientos de orden político que olvida la dinámica central
de modo histórico de ser: la actividad tecno-productiva, en tanto es en ella
donde se realiza la producción y reproducción de los componentes sociales
que determinan el carácter peculiar de una región y pueblo.
Identificamos las regiones históricas y culturales a partir de los resultados
de su actividad vital, expresada en su capacidad de producir y reproducir un
modo determinado de creación de bienes para satisfacer necesidades y de
organizar su experiencia social, tomando en cuenta el carácter de las con-
cepciones artefactuales con las que convive y crea.
Ese aspecto es importante si tenemos en cuenta cómo de modo teórico no
podemos referirnos a la identidad regional o local sin aludir a las formas
peculiares en que se expresa su identidad Tecnoproductiva de ella, o lo que
es igual, sin referirnos al conjunto de elementos que se reconocen diferen-
ciadores de una comunidad en relación al carácter de los instrumentos y
artefactos que operan, del modo en que se organizan, consecuentemente
con ellos, el modo de ser y vivir de la comunidad
Darcy Ribeiro (1993), quien toma como punto de partida la construcción
teórica de Stuward, al definir el proceso civilizatorio general interrelaciona las
nociones de revolución tecnológica, formación sociocultural –como modelo
teórico de respuesta cultural a dichas revoluciones– y civilización –como
entidad histórica concreta cristalizada a partir de una formación dada. Pero
considera revolución tecnológica como factor causal básico de los procesos
civilizatorios.
Esta comprensión general del desarrollo humano (entendido como Civiliza-
ción) se traduce a las escalas y niveles nacionales, regionales y locales (Za-
mora, 2000), permitiendo hacer una interpretación de la significación de la
base tecnológica en la comprensión de la identidad.

138
Las actividades productivas básicas de cada región y el factor geográfico
han dado origen a rasgos territoriales peculiares en la síntesis de cultura
(Zamora, 2000:197). Lo que se traduce en la identidad cultural y donde la
relación del sujeto de la identidad con el paisaje, –entendido éste como un
sistema territorial dialécticamente integrado por los componentes naturales y
derivados de la acción modificadora del hombre–, condiciona su sistema de
respuestas de identidad.
También las migraciones condicionan tales respuestas, desde luego la pro-
cedencia cultural y el comportamiento del movimiento migratorio del grupo o
los grupos que actúan en el contexto es necesario estudiarlo, aunque ha esto
le estaremos prestando atención más adelante.
Partiendo del criterio que la Identidad Cultural de una región es la resultante
de un proceso contradictorio en el que se correlacionan y articulan los sig-
nos distintivos que la caracterizan, fundamentados en su “proceso general
histórico social de transculturación y de las particularidades nacionales que
al mismo tiempo incluyen también lo uno y lo diverso” (Araujo, citado por
Moya, 2003), es que es factible asimilar la transferencia de la actividad tec-
noproductiva y en qué medida esta práctica expresa las interelaciones con
los demás factores sociales ,incidiendo en la conformación de un tipo espe-
cífico de práctica tecnológica y valores culturales.
Los significativos cambios en lo económico, los modos y niveles de vida que
alcanza la región al implementarse nuevas tecnologías, manifiestan, cómo en
correspondencia con el contexto histórico, económico y social, el progreso
técnico implica el progreso social (Moya,2003). Y a pesar del fracaso tecno-
lógico que muchas veces se deriva de la intención de transferir sistemas tec-
noproductivos, modos de vida, cultivos, etc., de unos ecosistemas a otros
muy diferentes, el hombre termina por adaptarse a las nuevas condiciones
refuncionalizando su herencia cultural en un proceso de asimilación que le
permite asegurar su subsistencia y alcanzar el máximo de eficiencia.
Desde nuestra perspectiva de análisis, tanto la técnica comprendida como
“un sistema de acciones humanas conscientemente orientada a la transfor-
mación de objetos concretos para conseguir de forma eficiente un resultado
valioso” (González, López y Luján, 1996), la actividad tecnoproductiva como
una práctica sociocultural determinada en un contexto específico.

139
Al respecto Medina y Kowiatovska (2000) argumenta, las innovaciones tec-
nocientificas, al igual que las demás realizaciones culturales, configuran sis-
temas culturales, es decir los procedimientos y formas de acción e interac-
ciones reproducibles, transmisibles y generalizables y por tanto, generadores
de cultura. Por ello al distinguir dentro de un conjunto de signos identitarios,
uno de los componentes esenciales es la cultura técnica, que aporta “con-
tenidos simbólicos o representacionales, el componente práctico y el com-
ponente valorativo o axiológico” (Moya, 2003:30) los que se incorporan a
través de los sujetos de la actividad social.
Con esta percepción que conecta de forma dialéctica las dos culturas (téc-
nica y humanista) argumentamos el significado que para la identidad cultural
tiene la implementación de la actividad tecnoproductiva.
Esta interpretación sociocultural de la actividad tecnoproductiva no puede
asumirse desde una visión lineal y esquemática en torno al progreso social,
ni establecer el viejo y rígido paradigma que mecánicamente establece una
determinación causal sin mediaciones entre estos fenómenos.
García Alonso (2000:77) en su modelo teórico para el estudio de la identidad
cultural impulsado por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura
Cubana Juan Marinello señala que la cultura es un “Sistema vivo que incluye
un sujeto socialmente definido que actuando de determinada manera en una
situación histórica y geográfica específica produce objetos materiales y es-
pirituales que lo distinguen.
En la literatura sobre la tecnología se encuentra una gran diversidad de con-
ceptos, que reconocen aspectos de sus nuevas formas de interpretación, ca-
racterizando los cambios y las peculiaridades de sus nexos con la actividad
científica contemporánea, los modos en que transforma el mundo cultural y
material (Winner, 1987; Pacey, 1990; Mitcham, 1994), y la aceptación de las
formas intangibles de su manifestación.
En sentido general la concepción de la tecnología está ligada a las ideas
básicas de necesidad y utilidad, lo que la conecta con el reconocimiento de
su diversidad (Bassalla, 1991) y su esencia cultural. Estas nociones han pri-
mado en la postura reiterada que considera a las tecnologías como extensión
de los órganos, al cumplir funciones específicas desde su naturaleza diversa
y desde su carácter histórico.

140
La idea de la diversidad de la tecnología coloca el centro de reflexión en su
carácter ilimitado que permiten identificar la correlación que se establece
entre el desarrollo de las tecnologías, los cambios en el modo de vida y en
las relaciones del hombre con el entorno y el carácter histórico, que vincula
lo anterior con la discontinuidad en el proceso tecnológico, y determina una
concepción del cambio tecnológico y la noción del desarrollo.
Esas modificaciones no sólo se asientan en la diversidad de formas que
adopta la satisfacción de sus necesidades sino, en la propia gestión del co-
nocimiento y la innovación, apuntaladas sobre un conjunto peculiar y diverso
de principios de acción y valores, que manifiesta una pluralidad axiológica
desbordando el plano instrumental y epistemológico, conectando valores so-
ciales generales y éticos particulares, no fundados en la naturaleza de esos
planos, sino en su manifestación como forma de la actividad humana.
La postura de Evandro Agazzi (1996) al respecto clarifica los marcos inter-
pretativos del fenómeno, al definir la tecnología como un estadio histórico del
desarrollo de la técnica, que supone bases cognoscitivas de nivel científico,
características del mundo contemporáneo.
La técnica es un hacer eficaz que, sobre la base del descubrimiento de reglas
de acción, permite la obtención de determinados objetivos de modo preciso,
mientras la tecnología alude a una dimensión de la racionalidad asentada
en un saber cómo y por qué. Así se reproduce como manera de operar
sustentada en un conocimiento teórico de carácter científico, en un ambiente
axiológico determinado y un contexto particular. En la tecnología se reconoce
un modo operativo de ser, de conducirse, que se sostiene en un amplio nivel
de conocimiento teórico, capaz de distinguirse por su regularidad necesaria
y esencial, así como por la modificación del resto de los valores culturales
a él asociado.
En general éstas constituyen formas de interpretación que presentan la tec-
nología como un proceso, en tanto destaca los factores sociales, y estructura
una manera de manejo de la realidad. La concepción de la tecnología como
proceso tiene su centro de interpretación en una dimensión cognoscitiva que
expresa tradiciones prácticas en el modo de hacer, un sistema organizativo
para ello y su funcionamiento efectivo en circunstancias propias.
Las peculiaridades tecnoproductivas de una región se encuentran así su-
bordinadas a dos elementos teóricos básicos que distinguen su nivel de

141
desarrollo y realización cultural. Por un lado a las peculiaridades de las con-
diciones geonaturales en que se desempeña ella y por otro lado a las suce-
sivas incorporaciones que a las peculiaridades técnicas hagan las diferentes
migraciones, especialmente la de los grupos étnicos que mezclados en el
grupo modifican los elementos asentados en la tradición tecno-productiva.
Este factor constituye en nuestro caso un punto esencial si tenemos en
cuenta que a nivel cultural macro, nacemos de una diversidad étnica que al
confluir en este entorno fue capaz de fundir una diversidad tecno-productiva
que generó una forma de organización social propia y la asunción de nuevos
patrones y actitudes de producción interetnicos.
Si hoy somos capaces de distinguir la tradición tabacalera de Pinar del Río,
o la ganadera de Camagüey, no sólo lo es por la presencia allí de condicio-
nes naturales excepcionales para el desarrollo de determinadas soluciones
tecnológicas que permitieran su fomento, sino por la presencia allí de grupos
gestores de ellas que incorporaron y fundieron su capacidad productiva a
partir de sus experiencias anteriores. Esa visión explica porqué reconocemos
los rasgos característicos de las actividades tecno productivas en diferentes
relaciones temporales. (Guanche, 1996)
La interpretación general de ese fenómeno a nivel sociológico macro explica
la conformación teórica de los rasgos característicos de una etnia en 3 nive-
les de análisis que conjugan elementos de identidad psicológicos del plano
espacio temporal del grupo y de determinación físico-biológicos y donde se
incluyen en el segundo los del modo de producción y pertinencia territorial y
de organización estatal.
En la idea de tradición Tecnoproductiva en correspondencia con lo antes
anotado significamos el conjunto de rasgos que tipifican los oficios sobre la
base de las soluciones tecnológicas y de las formas básicas que un grupo
desarrolla así como de los valores por los que podemos reconocerlos según
el carácter de su actividad y la aceptación social de su organización en un
espacio y tiempo determinado.
Para poder evaluar esos elementos no podemos dejar de evaluar al menos
los siguientes componentes que caracterizan al grupo en una región deter-
minada (Guanche, 1996).

142
• La historia étnica de la región, que permite hacer énfasis en la valoración
de las aportaciones que las diferentes migraciones, particularmente la
hispánica y la africana, por su peso específico en nuestro caso, han
realizado desde el siglo XVI. La observación de los elementos incorpo-
rados por vía de las tradiciones productivas africanas arrancadas se su
lugar de origen y transformados por los nuevos oficios que impone la
tradición Hispana.
• El tipo de asentamientos –la valoración de estos según su carácter ur-
bano o rural, nos indican no solo los factores y elementos propios de
la tradición tecno-productiva, sino los factores de transformación, la
incorporación de los elementos foráneos al grupo inicialmente asentado
y el modo en que al mezclarse los individuos se mezclan los intereses
técnicas y modos de productivos de generación en generación.
• El carácter de los instrumentos de producción –la aparición de las dife-
rentes técnicas de elaboración de productos, la parición de los oficios y
el modo en que ello se inscribe en los hábitos culturales de la región, es
un punto necesario de atención.
• La naturaleza de las artesanías especialmente la consideración de aque-
llos que se generan con carácter utilitario-productivo.
Atendiendo a los elementos comentados es posible iniciar el estudio de las
peculiaridades regionales y locales que nos lleven a identificar qué tipos de
formas de la actividad productiva le son propias y qué rasgos de las carac-
terísticas culturales están mediados por el tipo y formas de las relaciones
tecnológicas, así como el significado que en la ruptura de la tradición tienen
las formas que adopta la organización administrativa y estatal.
Un ejemplo que permite reconocer estos aspectos se expresa en la interpre-
tación de los procesos urbanos desde la implementación y o transferencia de
determinadas tecnologías, tal y como es el caso del papel del ferrocarril en la
conformación de espacios urbanos en determinadas circunstancias históri-
cas en la región centro – sur de Cuba (Moya, 2003; Martín,1998) El conjunto
de signos históricos – culturales y la posibilidad de su reconocimiento en la
relación igualdad – diversidad, permanencia-cambio, (Araujo, 14) son per-
fectamente delimitables en esta región.

143
Los cambios que se produjeron en los factores tecnoproductivos, el auge
comercial y el desarrollo de una floreciente cultura material, son caracterís-
ticas identitarias de la época con expresión en los factores espirituales, es
decir el conjunto de constantes culturales que conforman tradiciones, hábi-
tos, costumbres, estilos de vida, valores personales, patrones de conducta,
y contribuyen a los procesos de institucionalización y desarrollo la creación
artístico–literaria, aportando en su conjunto un sello distintivo a la región.
A la movilidad social que la tecnología impuso a la modernidad en las formas
de viajar y comunicarse, se unen en los marcos de nuestra región, los apor-
tes que esta implementación produjo en el proceso de urbanización, y sus
dos “variables autónomas: la demográfica y la cultural” (Venegas, 2001:21)
La primera verificable en las oleadas migratorias, y en la formación de nue-
vos núcleos poblacionales, lo que alcanza su clímax, con la creación de la
ciudad de Cienfuegos.
La ciudad refleja el conjunto de valores culturales que en diferentes planos
han asumido los pobladores. En el orden estético la utilización de materiales
específicos, la escala de las edificaciones, el uso del color, etc., los que se
convierten en regularidades empíricas fácilmente identificables.
La transformación que sufren los espacios urbanos a partir de la colocación
de la línea del ferrocarril provoca que adopte un giro hacia el nordeste, lo que
rompe la cuadrícula perfecta que había mantenido la ciudad. La construcción
del ramal urbano de la calle de Dorticós, implicó tomar en consideración los
volúmenes de carga a mover, la distribución de los espacios y desarrolló la
infraestructura en función de favorecer los intereses de los comerciantes y
almacenistas, al extenderse este ramal hasta el puerto. Se revelan en ello la
dimensión cultural y organizativa de la práctica tecnológica materializada en
la región, y consecuentemente, los elementos axiológicos o valorativos que
determina.
La incidencia del ferrocarril en la conformación de la Identidad Cultural cienfue-
guera se resume desde la perspectiva de los efectos primarios y secundarios
que provoca la tecnología al ser insertada en un contexto social y económico.
Las transformaciones económicas que presentó la región son el impacto di-
recto, que a su vez condiciona todo un conjunto de cambios en los elementos
espirituales, así como en los elementos institucionales que los sustentan.

144
En los años que conforman la segunda mitad del siglo XIX, Cienfuegos trans-
formó su entorno urbano y rural, basado en las ideas del progreso estructu-
rándose una localidad peculiar, ante todo por sus factores naturales o geo-
gráficos, las construcciones que se realizaron en la época asumieron el estilo
neoclásico. Se transformó en una ciudad moderna. La Ciudad es la resultante
más directa de la implementación del ferrocarril, en la que se conjugan un
conjunto de funciones sociales que permiten a sus pobladores satisfacer
necesidades materiales y espirituales y al mismo tiempo conformar, recrear
y signar una Identidad Cultural específica que todavía se mantiene
De manera conclusiva podemos señalar que:
Las actividades productivas básicas de cada región y su integridad con el
factor geográfico han dado origen a rasgos territoriales peculiares en la sín-
tesis cultural que tienen expresión en la identidad.
La tecnología como una estructura compleja, una actividad práctica, un
proceso social y cultural de producción, distribución, y asimilación de esos
conocimientos, habilidades operativas, capacidades y resultados que com-
prende elementos técnicos, cognoscitivos, valorativos, culturales, organiza-
tivos y sociales, así como relaciones éticas que incluyen presuposiciones
y modos de comportamiento, en los que se involucran sistemas políticos
y económicos presentes y pasados es una dimensión fundamental para el
estudio y conformación de una región
• La concentración de la producción industrial, la aparición de nuevos
núcleos poblacionales y el desarrollo de Cienfuegos como región indus-
trial, constituyen indicadores que permiten ubicar el proceso ocurrido
en la región. Las peculiaridades de este proceso en la región la diferen-
cian del entorno nacional.
• El caso peculiar de Cienfuegos en la segunda mitad del siglo XIX, nos
permite comprender cómo y en qué límites el progreso técnico es co-
rolario del progreso social, sin asumirlo desde posiciones lineales ni
mecanicistas.

145
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146
A energia como fator de
transformação do conhecimetno
tradicional em comunidades rurais
do nordeste do Brasil*
José Ferreira Irmão, Jacques Ribemboim,
Pedro Bezerra de Carvalho Neto

Resumo
O trabalho resume resultados da pesquisa “Modelos de Uso de Fontes Ener-
géticas Renováveis para Produção em Comunidades Distantes da Rede de
Distribuição Elétrica”, que teve o apoio da Companhia Hidrelétrica do São
Francisco - CHESF, no âmbito do Programa de P&D da Agência Nacional de
Energia Elétrica – ANEEL. Nesta pesquisa, procurou-se identificar formas de
aproveitamento econômico e produtivo da eletricidade disponibilizada para
promoção do desenvolvimento local. Privilegiou-se, em especial, o enten-
dimento de como a utilização da energia pode transformar o conhecimen-
to tradicional, nos processos de produção, em conhecimento moderno. A
metodologia utilizada consistiu em um levantamento de dados por meio de
questionários aplicados em famílias de 42 comunidades visitadas em sete
estados nordestinos, na maioria das vezes, em assentamentos da reforma
agrária. Verificou-se, ao final, a existência de grandes potenciais de aumento
da produtividade agrícola, principalmente a partir da aplicação do conheci-
mento moderno na irrigação, com utilização de energia elétrica para bombeio
de água, bem como para a alimentação de animais com uso de máquinas
forrageiras. Pôde-se deduzir, adicionalmente, que há possibilidades bastante
razoáveis para a aplicação da energia no beneficiamento do produto primário
e em atividades não-agrícolas, tais como de artesanato, ecoturismo etc. Não


*
Este trabalho foi originalmente apresentado no IV Encontro da Associação Nacional de
Pós-Graduação e Pesquisa em Ambiente e Sociedade (ANPPAS), em Brasília, entre os
dias 04 e 06 de Junho de 2008. A sua publicação em livro se faz pela primeira vez com
pequenas adaptações.

147
obstante, a pesquisa conclui que, embora os programas de eletrificação rural
atenuem as desigualdades campo-cidade, a eficácia desses programas não
é assegurada, se não acompanharem programas complementares e seto-
riais, sobretudo de educação e introdução de novas tecnologias, que permi-
tam ao homem rural fazer uso adequado dessa nova energia que lhe chega,
contribuindo, assim, para transformação das suas condições tradicionais de
produção.

Introdução

A oferta de energia elétrica para melhoria da qualidade de vida das famí-


lias rurais no Brasil é um importante instrumento para o desenvolvimento
no campo. De um lado, a chegada da energia pode ser aproveitada para
consumo doméstico e iluminação pública, e, de outro, pode ter aplicação
direta na produção agropecuária, em seu beneficiamento, ou na prestação
de serviços. A aplicação da energia como insumo produtivo pode propiciar
o aumento do produto, a sua melhoria qualitativa ou mesmo a introdução
de novas culturas e diversificação. Nestes casos, a carga e a qualidade da
energia entregue precisa atender padrões específicos, geralmente mais so-
fisticados do que no caso de consumo doméstico.
No Brasil, o programa Luz Para Todos1, iniciado em 2004, consiste em um
monumental esforço de eletrificação rural no âmbito federal, em parceria
com estados e municípios, tendo como meta a universalização da cobertura
de atendimento até o final de 20102, com exceção de alguns poucos pontos
remotos ou de ocupações muito recentes. Em estados como Pernambuco,
por exemplo, o programa já se encontra praticamente concluído, sendo cada
vez mais raro se encontrar comunidades rurais ou casas isoladas que ainda
permaneçam desprovidas de eletricidade.
De um modo geral, contudo, programas de energização rural têm custos
bastante elevados e, mesmo em se considerando os seus benefícios sociais,

1
“Programa Nacional de Universalização do Acesso e Uso da Energia Elétrica - Luz para
Todos”, instituído em 2004.
2
Inicialmente, o Programa previa o ano de 2008 como prazo final para a universalização.
Este prazo foi alterado para 2010, pelo Decreto 6.442 de 25 de abril de 2008, passando
de 2 milhões para 3 milhões o número de domicílios a serem atendidos.

148
podem não ser eficientes do ponto de vista econômico se não estiverem
devidamente alicerçados em critérios técnicos que considerem as distintas
especificidades de uso, ou caso sejam empreendidos de forma unilateral,
sem o acompanhamento de programas complementares, os quais possam
ensinar e permitir aos usuários do campo uma correta e eficiente utilização
da nova energia que lhes chega (Menezes e Ribemboim, 2007, p.3, p.10)
O critério de eficiência econômico-social se torna central nos programas que
têm como objetivo a erradicação da pobreza e a redução das desigualdades
–como é o caso de programas de fornecimento de energia rural–, justamente
para que não resultem em desperdícios que possam acarretar a frustração
nas expectativas destas famílias.
De outro lado, cumpre sempre lembrar, o custeio da eletrificação é rateado
pelo conjunto da sociedade, mais precisamente pela classe média urbana,
constituindo um fluxo de transferência de recursos das cidades para o cam-
po. Isto contribui, sim, para diminuir as desigualdades socioeconômicas
destes dois espaços geográficos, porém às custas de uma classe média
urbana já bastante sobrecarregada de tributos e encargos sociais que nem
sempre lhes são devolvidos na forma de serviços públicos de qualidade.
Transferências interpessoais e entre cidade e campo com propósitos de me-
lhoria na distribuição de renda no país são válidos, mas, quando possível,
atendendo aos critérios de eficiência e ótimo de Pareto3.

O modelo

Procura-se uma forma de se levar energia para o homem rural e elevar seus
padrões de consumo e renda de modo eficiente, sob a ótica econômica e, em
especial, sob a ótica social. Em termos práticos, muitas vezes a eletrificação

3
Economistas, cientistas políticos e sociólogos já são familiarizados com este termo. Aos
demais leitores, um critério é dito “ótimo de Pareto” ou “Pareto-ótimo” quando atende
ao princípio “ninguém perde e ao menos alguém ganha”. Em casos de transferências de
renda para redução de desigualdades, o processo pode requerer algum tipo de “compen-
sação de Kaldor”, para que se torne, de fato, Pareto-ótimo, de modo a compensar a classe
média em um período posterior. Processos ótimos de Pareto são geralmente bem aceitos
pela sociedade. Processos de transferências emergenciais ou por motivação humanitária
não precisam se submeter a este critério.

149
pode ser de difícil execução. A distância entre a rede de distribuição elétrica
e o seu local de uso residencial ou produtivo pode ser demasiado grande e,
nestes casos, passa a ser viável e preferível a aplicação de sistemas autôno-
mos de geração, a partir de motores de combustão ou fontes renováveis tais
como energia eólica, solar, hidráulica, de biomassa etc.
O diagrama, representado na Figura 1, mostra os fluxos de materiais e ener-
gia, em uma comunidade com um vetor de características próprias (ida-
de média, tamanho padrão da família, grau de instrução, nível de emprego,
organização e instituições internas, relações com o meio externo etc), as
quais lhe conferem uma série de possibilidades de produção, seja para con-
sumo próprio, seja para a geração de excedentes destinados ao mercado. A
energia é considerada como um fator de desenvolvimento que transforma o
modo de produção tradicional, atrelada que vem à inovação e tecnologia que
se passa a adotar nos processos de produção locais.
Essa comunidade encontra-se a uma certa distância (geográfica) “D” da rede
de distribuição elétrica, à qual se pode atribuir um fator de qualidade “d”, em
função das condições do percurso, topografia, tipo de terreno etc. Estas con-
dições podem elevar em muito os custos da eletrificação, ocasião em que
poderá ser preferível a instalação dos sistemas autônomos já mencionados.
De um modo geral, não se deve esperar que o pequeno agricultor possa
arcar com os custos da instalação da linha. O modelo, portanto, deve prever
a possibilidade de incorporar uma variável externa (exógena) da mais alta
importância para a exeqüibilidade do projeto: a tarifa “t” a ser cobrada do
usuário. Esta tarifa é, no mais das vezes, determinada por decisão política.
Deste modo, e a partir das possibilidades de uso da energia e da tarifa que
será cobrada, espera-se que a eletrificação propicie uma melhoria na estru-
tura produtiva da comunidade, seja em substituição de culturas tradicionais
de subsistência por outras, irrigadas ou de maior valor agregado, fazendo
uso, por exemplo, de bombeio para irrigação, máquinas forrageiras para pre-
paração de alimento para o gado, cercas eletrificadas, unidades frigoríficas,
empacotamento etc.
De um modo geral, não se deve esperar que o pequeno agricultor possa
arcar com os custos da instalação da linha. O modelo, portanto, deve prever
a possibilidade de incorporar uma variável externa (exógena) da mais alta

150
REDE

∆R = f(t,∆E).
Distância D, com qualidade d

comunidades
insumos energéticos “E” ou produtos
a preço “t” unidades familiares (excedentes)
 
insumos não energéticos, população com características quantidades Q a preços P ,

L,T,K

específicas C equivalente à Renda R

a preços w, 0, r (ambiente interno) (ambiente externo)

Figura 1: Modelo de eletrificação para fins produtivos em uma comunidade distante


da rede de distribuição

importância para a exeqüibilidade do projeto: a tarifa “t” a ser cobrada do


usuário. Esta tarifa é, no mais das vezes, determinada por decisão política.
Deste modo, e a partir das possibilidades de uso da energia e da tarifa que
será cobrada, espera-se que a eletrificação propicie uma melhoria na estru-
tura produtiva da comunidade, seja em substituição de culturas tradicionais
de subsistência por outras, irrigadas ou de maior valor agregado, fazendo
uso, por exemplo, de bombeio para irrigação, máquinas forrageiras para pre-
paração de alimento para o gado, cercas eletrificadas, unidades frigoríficas,
empacotamento etc.
Assim, o modelo procura estabelecer a relação ∆R = f(t,∆E).

Aplicação do modelo

Em modelos de eletrificação rural, é preciso se conhecer suas metas e ob-


jetivos maiores. De um modo geral, pode-se dizer que se deseja melhorar

151
as condições de vida das populações rurais eletrificadas, transformando as
suas condições de produção tradicionais com a chegada da energia. Mas,
em quanto deve ser graduada esta suposta melhoria? Os objetivos podem
variar, podem ser, por exemplo, “maximizar a renda das famílias, dada uma
restrição de custos” ou podem ser “minimizar os requisitos de energia de
modo a se obter um patamar razoável de renda mínima”.
Neste último caso (patamar de renda a ser atingido), pode-se estabelecer
uma renda equivalente ao salário-mínimo ou ao salário-sombra do trabalha-
dor urbano como sendo a meta quantitativa do programa. Dado que a energi-
zação rural resultará em uma transferência de recursos do setor urbano para
o setor rural e baseando-se na premissa de que a pobreza no campo é maior
do que nas cidades, a transferência só teria sentido distributivo até que se
obtivesse a equalização das rendas das famílias pobres, tanto em meio rural,
quanto em meio urbano, em níveis de consumo acima dos de subsistência.
Neste trabalho, entende-se que a eletrificação tem como objetivo a promoção
do desenvolvimento no campo e não um programa de renda mínima. Deste
modo, o objetivo é o de utilização plena e eficiente dos recursos nas comuni-
dades rurais, dada uma determinada quantidade de energia disponível. Se a
energia for abundante (ou oferta infinita), a quantidade de energia será deter-
minada pela demanda, a qual, por sua vez, estará submetida à disponibilida-
de ou não dos fatores de produção (neste caso, a quantidade de energia do
modelo seria determinada endogenamente, dependendo da tarifa estabeleci-
da e da existência de terra, mão-de-obra e capital físico). Em outras palavras,
a quantidade de energia a ser utilizada poderá depender de fatores exógenos
(tarifa) ou endógenos (fatores de produção). De uma maneira geral, a energia
funciona como um veículo de mudança de padrões de produção tradicionais
para modernos processos de produção onde a produtividade dos fatores e
os retornos esperados são maiores.

O perfil das comunidades estudadas

Para compor a massa de dados desta pesquisa, foram selecionadas 42


comunidades nos estados do Piauí, Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba,
Pernambuco, Alagoas e Sergipe. Esta amostra foi construída a partir de in-
formações colhidas junto a instituições públicas desses Estados, tais como

152
Secretarias Estaduais, representações de órgãos federais de agricultura e re-
forma agrária, Prefeituras, Sindicatos de Trabalhadores Rurais e empresas do
setor elétrico, particularmente, a partir da base de dados disponibilizada pela
Chesf, a qual coordena o Programa Luz Para Todos no Nordeste. A Tabela 1,
a seguir, apresenta os quantitativos dessas populações.
Tabela 1.

Municípios e Comunidades Visitadas por Estado do Nordeste


Estados Municípios Comunidades Famílias Pessoas
Alagoas - AL 6 6 358 1660
Ceará - CE 3 6 214 1060
Paraíba - PB 8 9 266 1189
Pernambuco - PE 3 5 863 4532
Piaui - PI 4 6 1218 4882
Rio Grande do Norte - RN 4 5 508 2094
Sergipe - SE 5 5 300 1460
Total 33 42 3727 16877
Fonte: Modelos de uso de fontes energéticas renováveis para produção rural em comunidades
distantes da rede de distribuição elétrica. Chesf/Fadurpe/UFRPE, 2007

Foram aplicados questionários diretamente às famílias ou às lideranças co-


munitárias (dois tipos de questionários), buscando obter variáveis relativas
aos seguintes itens:
a) nome e localização da comunidade;
b) serviços sociais e comunitários presentes;
c) organização social e participação da população nas decisões locais;
d) problemas e potencialidades identificados pela comunidade;
e) projetos implantados recentemente;
f) atividades produtivas não-agrícolas realizadas na comunidade;
g) técnicas agropecuárias utilizadas;
h) situação de endividamento e crédito;
i) formas de comercialização da produção agrícola;
j) infra-estrutura comunitária de apoio à produção;

153
k) situação das moradias e do patrimônio individual;
l) informações sobre eletrificação na comunidade e formas de energia
usada.
Os dados permitiram obter características sócio-demográficas tais como
aquelas apontadas na Tabela 2. Ao todo, são 3.727 famílias que integram a
amostra selecionada, com uma população total de 16.877 pessoas.
Tabela 2: características sócio-demográficas das comunidades estudadas
Tamanho Número de Número de
Comunidade UF Famílias Pessoas médio da pessoas que pessoas
família trabalham assalariadas
Saco dos Goitis PB 12 60 5,00 15 5
Várzea dos Bois PB 12 60 5,00 18 6
Timbó de Cima PB 17 80 4,71 60 0
Timbó de Baixo PB 10 75 7,50 55 0
Sítio Santo
Estevão PB 57 280 4,91 180 15
Sítio Maria
Soares PB 58 250 4,31 175 20
Serra Branca PB 60 220 3,67 160 30
Murici PB 10 55 5,50 30 5
Lajedo de
Timbaúba PB 30 109 3,63 80 26
Tabatinga PI 22 132 6,00 65 15
Morcego PI 80 400 5,00 160 120
Marinbondo PI 55 275 5,00 250 12
Cachoeira PI 35 175 5,00 150 0
Amolar PI 1000 3800 3,80 1500 50
Papa Pombo PI 26 100 3,85 65 0
Camará CE 27 108 4,00 125 0
Bom Jesus CE 53 250 4,72 85 15
Assentamento
Alegre CE 36 210 5,83 208 2
Comunidade
Luciano CE 17 72 4,24 72 0
Sítio Brejo Seco CE 55 220 4,00 55 0
Catolé CE 26 200 7,69 180 20
Frei Damião RN 10 32 3,20 15 4
Santa Clara RN 166 600 3,61 400 0

154
Palheiros RN 100 500 5,00 250 25
José Milanez RN 132 462 3,50 264 0
Guarapes RN 100 500 5,00 225 20
Poço do Icó PE 26 130 5,00 60 0
Pau Ferro PE 26 104 4,00 78 0
Sítio do
Mosquito PE 16 68 4,25 68 0
Lagoa da Pedra PE 45 230 5,11 50 0
Conceição das
Creoulas PE 750 4000 5,33 1750 250
Che Guevara SE 20 120 6,00 100 0
D. Helder
Câmara SE 20 40 2,00 32 8
N. S. de Lourdes SE 55 250 4,55 175 15
Vitória da União SE 150 800 5,33 80 20
Florestan
Fernandes SE 55 250 4,55 250 0
Timbaúba AL 22 150 6,82 80 5
Fazenda de Baixo AL 100 600 6,00 300 0
Vitória da
Conquista AL 17 80 4,71 45 5
Luciana AL 70 300 4,29 100 10
Tucuns AL 29 180 6,21 30 20
Pedrão AL 120 350 2,92 150 35
Total 3727 16877 4,52831 8190 758
Fonte: Modelos de uso de fontes energéticas renováveis para produção rural em comunidades
distantes da rede de distribuição elétrica. Chesf/Fadurpe/UFRPE, 2007

A análise das características produtivas das comunidades indica a existência


de várias cadeias produtivas de interesse para o desenvolvimento local. Na
verdade, a maior parte das comunidades visitadas já possui energia coloca-
da pelo Programa Luz para Todos, necessitando apenas de um reforço da
potência instalada ou de assistência técnica e equipamentos.
Assim, a grande maioria dos sistemas de produção agrícolas identificados
situa-se em torno da combinação “milho-feijão-mandioca”, sendo que, em al-
guns casos, há a complementação de renda por meio de uma terceira ou quar-
ta cultura, tais como banana, coco, caju, algodão, frutas outras, hortícolas etc
ou, ainda, por meio da criação de bovinos, caprinos, ovinos, suínos e aves.

155
Os sistemas de produção identificados denotam potencial relativamente
grande de desenvolvimento, se forem apoiados por políticas públicas de ele-
trificação e de desenvolvimento local. A exploração destas potencialidades
(mostradas na Tabela 3) pode resultar em arranjos produtivos que permitam
aumento da renda e do emprego rural, bem como, a inserção da agricultu-
ra familiar nos contornos da economia de mercado. Diversos sistemas são
aplicáveis, a depender das cadeias produtivas mais adaptáveis em nível local
e regional, tais como frutas tropicais, verduras e hortaliças, algodão herbá-
ceo, inhame, coco verde, cana-de-açúcar, caju, banana etc. Essas culturas
atingem maiores níveis de agregação local de valor e podem ser produzidas
com irrigação a partir da energia disponibilizada.
A Tabela 3 apresenta uma relação de recursos e fatores já existentes para o
aproveitamento da energia, de acordo com os depoimentos dos moradores
locais entrevistados.
Tabela 3: Potencialidades identificadas pela comunidade
Comunidade Município Estado potencialidades
Água abundante do rio, solos bons,
Saco dos Goitis Sta. Luzia PB
clima bom, pé de serra
Boas terras para produção, muita
Várzea dos Bois Itaporanga PB água do rio Piancó, base comuni-
tária
Fazenda Timbó Solos bons, terras boas, invernos
Pitimbu PB
de Cima regulares
Solos bons, proximidade da cidade,
Timbó de Baixo Pitimbu PB
invernos regulares
Sítio Santo Fruticultura, solos bons, água da ba-
Santa Terezinha PB
Estevão rragem, disponibilidade de terra
Água da barragem de Condado, Ba-
Sítio Maria
Conceição PB rragem Sta. Inês, solos bons, vár-
Soares
zeas produtivas
Solos bons, disponibilidade de mão-
Serra Branca São Mamede PB
de-obra
União das famílias, força de vontade,
Murici Piancó PB
disponibilidade de mão-de-obra
Lajedo de Organização de jovens, trabalho co-
Soledade PB
Timbaúba munitário, presença de água
Tabatinga Batalha PI Organização associativa

156
Produção de caju, beneficiamento
Morcego Pedro II PI do caju, forrageira para caprinovi-
nocultura
Marimbondo Batalha PI -
organização comunitária, grupos de
Cachoeira Batalha PI
jovens, atividades culturais
Existência de posto médico, baixios
Amolar Floriano PI para plantio, terras suavemente on-
duladas
Bom acesso, proximidade da sede
Papa Pombo Floriano PI do Município, terras suavemente
onduladas
Solos bons, disponibilidade de água,
Camará Quixeramobin CE
melhor distribuição da água
Bom Jesus Itapipoca CE -
Assentamento
Quixeramobin CE -
Alegre
Comunidade
Milagres CE Solos bons, disponibilidade de água
Luciano
Sítio Brejo Seco Milagres CE Solos bons, disponibilidade de água
Plantio de culturas alimentares, hor-
Catolé Milagres CE
tas, mamona, fruticultura
Frei Damião Serro Corá RN Àgua de poço, exploração pecuária
Santa Clara Serro Corá RN -
Palheiros Assu RN -
Assentamento
Lagoa Nova RN -
José Milanez
Guarapes Jandaira RN -
Santa Maria da Terra fértil, disponibilidade de mão-
Poço do Icó PE
Boa Vista de-obra
Biomassa para energia, terras para
Pau Ferro Salgueiro PE
horticultura
solo fértil, possibilidade para poços,
Sítio do São José do potencial para irrigaçõ, experiência
PE
Mosquito Belmonte dos agriculturoes, união da comu-
nidade
mão-de-obra qualificada, caating,
Santa Maria da
Lagoa da Pedra PE bons solos, acompanhamento téc-
Boa Vista
nico
Solos bons, resíduos para energia
disponíveis, disponibilidade de terra,
Conceição das
Salgueiro PE matéria-prima disponível (caroá),
Creoulas
mão-de-obra qualificada, oferta de
terras

157
Che Guevara Poço Redondo SE -
D. Helder
Itaporanga SE -
Câmara
Na. Sa. de
Na.Sa. da Glória SE Agricultura, palma
Lourdes
Máquina forrageira, biodigestores,
Vitória da União Santa Luzia SE
fruticultura
Florestan Fer-
São Cristovão SE Faltou informação
nandes
Mão-de-obra, disponibilidade de
Timbaúba Colégio AL
água, bons solos
Bons solos, recursos de água, bons
Fazenda de Baixo Dois Rios AL
invernos
Assentamento
Bons solos, Disponibilidade de água,
Vitória da Fleixeiras AL
fruticultura
Conquista
Palmeira dos Disponibilidade de água, força de
Luciana AL
Indios trabalho, festas familiares
Porto Real do Bons solos, terras para trabalhar,
Tucuns AL
Colégio água de boa qualidade
Olho Dágua das Disponibilidade de água, assistência
Pedrão AL
Flores à saúde
Fonte: Modelos de uso de fontes energéticas renováveis para produção rural em comunidades
distantes da rede de distribuição elétrica. Chesf/Fadurpe/UFRPE, 2007

Custos e tecnologias disponíveis

Um programa de eletrificação rural precisa levar em conta os custos (sociais)


da energia disponibilizada. Neste sentido, uma iniciativa oportuna foi tomada
no âmbito da pesquisa “Modelos de Uso de Fontes Energéticas Renováveis
para Produção em Comunidades Distantes da Rede de Distribuição Elétrica”
(Chesf-Fadurpe, 2007), com a realização de um workshop especificamente
destinado a esta questão. O encontro foi realizado na UFRPE, sob o título
“Energias Renováveis e Produção Rural”, no Recife, em junho de 2007, e
contou com especialistas nas diversas formas de geração de energia.
Como foi mencionado, os custos de geração por meio de fontes alternativas
ainda são relativamente altos para a pequena produção rural, o que não in-
valida a adequação de uso de fonte solar, eólica ou de biomassa em lugar da
eletrificação via rede ou do gerador a diesel. Às vezes, o transporte de óleo
diesel torna-se demasiado alto. Outras vezes, a eletrificação por extensão

158
da rede de distribuição pode não valer à pena, por conta das distâncias, da
logística ou da qualidade e tipo da energia requisitada. Há casos em que os
custos da eletrificação rural para fins de consumo doméstico, por meio de
postes e fios, mesmo utilizando o sistema MRT (monofilar com retorno por
terra, considerado o mais barato), atinge valore muito altos para as pequenas
demandas domésticas (geralmente entre 30 e 40 kwh/mês). Deste modo,
os custos da energização por extensão da malha podem assumir valores
tão altos, que justifiquem o uso de fontes alternativas locais sustentáveis,
sobretudo quando se tem como pano de fundo a necessidade de redução do
ritmo de emissão de gases-estufa pelo país.
As tecnologias alternativas, a partir de fonte solar, eólica etc,bem como o uso
do “velho” gerador a diesel podem servir como uma espécie de “batente” ou
“limite” para os custos da eletrificação, isto é, toda vez em que estes custos
subirem muito, será preferível, em princípio, o uso da alternativa energética
local ou de sistemas autônomos.

eletrificação rural
R$/kWh
via expansão da rede
geração a diesel

tecnologia de backstop
(solar)

Pdiesel

Peletrificação urbana eletrificação diesel solar

distância ao centro de distribuição

Figura 2: custos da energização e backstop technology

159
Parte da literatura especializada reconhece este mecanismo como o nome
de tecnologias de “backstop”, que permitem estabelecer um valor acima do
qual seria preferível produzir a energia a custos marginais constantes em
relação à geração e/ou nulos em relação à distância do local de uso.
No gráfico acima, estão representados três tipos de fornecimento energético.
No primeiro caso, a linha tracejada representa eletrificação rural via expansão
da rede e os custos marginais podem ser crescentes ou decrescentes. Por
exemplo, distâncias muito grandes podem requerer equipamentos adicionais
de segurança, podem acarretar perdas maiores por dissipação, podem en-
frentar topografias complicadas, acarretando custos crescentes, ou pode-se
imaginar que, em determinado momento, ao invés de casinhas isoladas, a
linha chegue a uma comunidade com diversas casas, reduzindo o custo “per
capita” da instalação, ou, ainda, encontrar novos ramais. Enfim, o formato
da linha que representa a função de custos em relação à distância não é algo
definitivo, nem mesmo sob o ponto de vista teórico.
No segundo caso, em linha pontilhada verde, é de se esperar um melhor
comportamento para a função de custos. Aqui está representada a ener-
gização por meio de geradores a diesel, considerando-se o custo marginal
como sendo uma função-afim da distância à fonte de suprimento (postos
e distribuidores urbanos). Esta relação pode ser assumida, tomando-se a
relação descrita na Equação 1, em que k é o frete por quilômetro rodado e d
é a distância ao centro distribuidor4.
PkWh = 0,29 Pdiesel = 0,29 (Pdistribuidor + k.d) Eq. 1.
A tecnologia de backstop está representada por uma linha horizontal con-
tínua em cinza. Não depende de distâncias nem da densidade populacio-
nal, mas tão somente do preço do kit unitário de célula-conversor-bateria,
considerando-se que o frete não depende do local da entrega, uma vez que
os custos do kit já embutem o preço do seguro e frete5.
Do ponto de vista exclusivo de custos, e assumindo-se as representações
gráficas da Figura 2, pode-se concluir que a partir do ponto “A” seria preferí-
vel a instalação de gerador diesel à eletrificação rural e, a partir do ponto “B”
seria preferível a tecnologia de backsop (solar).

4
A demonstração pode ser encontrada em Ribemboim et al, 2008.
5
Ibid.

160
No caso geral, quanto mais distante e rarefeita for o padrão de ocupação
territorial das famílias, mais caro será a instalação (custos marginais cres-
centes). Um exemplo disto é a planilha de custos do Programa Luz Para
Todos, em suas diversas fases. Conforme os dados da Chesf recebidos pela
COELCE, no Ceará, os valores previstos pelas concessionárias para fazer
as ligações estão listados na Tabela 3. Contudo, é preciso se ressaltar que
estes valores não foram aqueles de fato desembolsados pela Empresa, uma
vez que, durante o processo de ligação os custos se apresentaram menores
que os previstos.
Tabela 3: Custos da eletrificação rural no Ceará (Programa Luz Para Todos)
Etapa do Custo da ligação p/domicílio
objetivo
Programa (valores aproximados)
Atendimento de 70% das 73.000
FASE I R$ 3.900,00
unidades cadastradas
Atendimento de 70% de 33.000
FASE II R$ 4.500,00
unidades cadastradas
Atendimento de 70% de 21.000
FASE III R$ 6.500,00
unidades cadastradas
Fonte: Modelos de uso de fontes energéticas renováveis para produção rural em comunidades
distantes da rede de distribuição elétrica. Chesf/Fadurpe/UFRPE, 2007

Levando-se em consideração todos estes aspectos, alguns estudiosos ale-


gam que, no caso de uso da energia elétrica para sistemas de bombeamento
de água e uso em bombas para irrigação ou uso doméstico, para potências
acima de 4kW, torna-se vantajoso o uso de sistemas de geração fotovoltaica
a partir de 4,0 Km de extensão de linha MRT, sendo o valor presente dos cus-
tos de bombeio, utilizando-se uma bomba solar, mais baixo que os custos de
uma bomba a diesel, para horizontes de bombeio superiores a 3 anos6.

O Conhecimento tradicional dos pequenos produtores rurais

A foto 01 mostra a constituição típica de uma vila de comunidade rural no


Nordeste do Brasil. As famílias moram próximas umas das outras e trabal-

6
Anhalt, 2007.

161
ham nos roçados, muitas vezes afastados, com os trabalhadores da família.
As vilas do interior muitas vezes são desprovidas dos mínimos recursos
necessários a atender as necessidades básicas das famílias, como água,
saúde, educação, acesso viário e eletricidade.

Foto 1 - Uma vila típica de comunidade rural no interior do Nordeste.

Produtores que exploram culturas de subsistência, com conhecimento tra-


dicional, no interior do Piaui. Plantam milho, feijão e mandioca, com a utili-
zação de tecnologias primitivas, e estão submetidas ao risco de perderem as
colheitas por força das estiagens periódicas (falta de chuvas) que ocorrem
na região. Vê-se, na imagem, a plantação de mandioca com conhecimento
tradicional, o que ocorre na maior parte das regiões do interior nordestino.
Alguma criação de pequena escala: suínos, caprinos, ovinos, eqüinos e ga-
linhas lhes permitem melhorar a dieta alimentar de subsistência.

Foto 2 – Mulher plantando mandioca

162
Residência de família pobre, em uma comunidade no Nordeste, com péssi-
mas condições de saúde ambiental e humana. Pequenos animais soltos no
terreiro, coxos de água e latada de apoio à colheita de produtos de subsis-
tência, como a batata doce, a macaxeira, a mandioca, o feijão de corda e o
milho. A imagem mostra a situação típica de famílias que vivem à base de
tradições, completamente imbricadas com a natureza. A relação do homem
com os recursos naturais é no sentido de explorá-los até o ponto que permi-
tam a manutenção de sua sobrevivência sob condições primitivas.

Foto 3 – Residência de família pobre

Casa isolada no meio do mato na comunidade de Morcego no Piaui. O


acesso é por uma estrada vicinal em péssimas condições de conservação,
praticamente intransitável no período de janeiro a março. Não há energia
elétrica na comunidade. Esses pequenos proprietários rurais trabalham em
lotes dispersos, com áreas variáveis entre 10 e 50 hectares. Os sistemas
predominantes são de cultivo consorciado de feijão, milho e mandioca e a
coleta extrativa de caju. Existe criação pecuária de caprino, suínos e aves. A
imagem mostra a residência de uma família que vive em total isolamento do
mercado e explorando a agricultura com o conhecimento tradicional.

163
Foto 4 – Casa no interior do Nordeste

Mulher cozinhando comida local na co-


munidade de Timbó de Cima, na Paraíba.
A comunidade possui umas 20 famílias
que cultivam frutas e verduras com base
em técnicas tradicionais, sem aplicação
de conhecimento técnico. A comunida-
de não possui energia até hoje, por isso
não consegue aumentar os seus níveis
de produtividade no cultivo de produtos
que são geralmente vendidos nas feiras
locais. Com a chegada da energia, as fa-
mílias poderão adotar técnicas modernas
de produção, aumentar os seus níveis de Foto 5 – Mulher cozinhando
renda e melhorar a sua condição de bem
estar social. A energia poderá ser o veículo para promoção do desenvolvi-
mento local na comunidade. A comida é feita na base de tradições que re-
montam ao conhecimento tradicional dos ancestrais de dois ou três séculos
de história.
Mulher produzindo verduras na comunidade de Pau Ferro no estado de Per-
nambuco. Trata-se de uma comunidade bem organizada, com produção

164
agrícola de tomate, mamão, graviola,
acerola, cebola e diversas hortaliças
(alface, pimentão, berinjela, quiabo),
comercializada, aos sábados, dire-
tamente na feira de Salgueiro, onde
dispõem de 10 pontos de venda. Alu-
gam um caminhão para o transporte
da mercadoria. Utilizam motor diesel
para irrigação ou esta é feita manual-
mente. A maioria dos moradores pos-
sui cisternas para o abastecimento
familiar em suas residências. Utilizam
muito pouco agrotóxicos na produção Foto 6 – Conhecimento tradicional transformado
de hortaliças. Solo muito bom para o
desenvolvimento da horticultura. Não possuem trator e todas as atividades
de cultivo são realizadas por tração animal ou pelos próprios agricultores.
Possuem uma pequena criação de bovinos, principalmente para a produção
de leite (consumo da família) e queijo vendido na feira. Criam caprinos confi-
nados para evitar roubos. Demonstraram interesse na produção de mel.
A comunidade não possui energia e tem atividades produtivas expressivas,
tendo em vista que se localiza às margens do Rio Piancó. Possui muita água
para desenvolvimento de todas as suas atividades produtivas.
Existem 12 famílias na comunidade que estão todas trabalhando na agri-
cultura, cultivando lavouras
de subsistência e comerciais.
Algumas culturas comerciais
começam a se desenvolver,
embora a carência de energia
esteja dificultando o desenvol-
vimento das atividades produ-
tivas.
A presença de muita água – o
Rio Piancó é permanente –
facilita todo tipo de atividade
Foto 7 – Crianças sem esperança produtiva.

165
Uma comunidade bem próspera às margens do rio Piancó, na Paraíba. Pos-
sui muita água para desenvolvimento de todas as suas atividades produtivas.
Existem 12 famílias na comunidade que estão todas trabalhando na agri-
cultura, cultivando lavouras de subsistência e comerciais. Algumas culturas
comerciais começam a se desenvolver, embora a carência de energia esteja
dificultando o desenvolvimento das atividades produtivas. As lavouras de
subsistência são o milho, o feijão e o arroz Culturas comerciais, salientam-
se a banana, a manga e plantação de capim para o gado. Ademais da agri-
cultura, as famílias cultivam a pecuária, em especial a pecuária leiteira. A
comunidade utiliza energia para melhorar a produtividade das lavouras de
subsistência, explorando a disponibilidade de recursos naturais com o con-
hecimento tradicional transformado em conhecimento moderno.

Foto 8 – Conhecimento transformado

Resultados e Recomendações

As famílias rurais produzem culturas agrícolas e as vendem a um vetor de


preços P. Uma das metodologias aplicadas para se avaliar a renda agríco-
la dessas famílias é aquela recomendada pela FAO (Food and Agriculture
Organization of the United Nations), por meio de análises gráfica e com-
putacional, relacionando a área do terreno agrícola e a renda gerada, em
confrontação ao “Patamar de Reprodução Social” - PRS, o nível de renda
que permite se avaliar o quanto deve ser plantado (em hectares) para que
uma família possa subsistir. Em acréscimo, a renda acima do PRS seria um
excedente que permite investimento e crescimento da produção ou aumento
do nível de consumo. O PRS é estabelecido em função da remuneração diá-
ria da hora-homem no local. As diárias não variam muito de localidade para

166
localidade. Os valores da contratação esporádica de mão-de-obra agrícola
nos municípios visitados oscilaram entre R$ 10,00 e R$ 15,00.
Os gráficos referentes às comunidades visitadas são do tipo da Figura 3, a
seguir. Dadas as peculiaridades da maioria dos entrevistados, foram des-
prezadas as parcelas de depreciação dos equipamentos e instalações. No
exemplo hipotético da figura, são apresentados os valores reais da produção,
a média regional (considerando a produtividade média para aquelas culturas),
o patamar de reprodução social naquela área, a produtividade com aporte
energético (na quase totalidade dos casos, bombeio de água para irrigação
e aquisição de máquinas forrageiras). Note-se que os modelos obtidos são
simplificados, sem a inclusão da renda pecuária (que, segundo os dados da
pesquisa aumentam a renda da família em cerca de 30%). Na grande maio-
ria dos casos, a solução vem com o emprego de culturas diversificadas e
com o aumento da produtividade por via da irrigação. Em casos mais raros,
identifica-se a possibilidade de produção de doces, sucos, licores e, ainda,
aproveitamento da energia para fins de desenvolvimento turístico local.

Figura 3: Exemplo de potencialidade agrícola e aporte energético

Conclusões

Os níveis de renda e demais indicadores de qualidade de vida têm melhorado


sensivelmente no Nordeste rural durante os últimos dez anos. Para isto con-

167
tribuíram, sem dúvidas, programas do tipo “renda mínima”, de transferências
diretas, tais como o Bolsa-Família, e outros programas de combate à pobre-
za rural. No setor de energia, esforços como o PRODEEM7 e o Programa Luz
Para Todos também trouxeram melhorias significativas, o primeiro, forne-
cendo energia a escolas, enfermarias e centros comunitários e, o segundo,
fornecendo eletrificação aos domicílios rurais, na maioria das vezes para
consumo doméstico.
No caso de uso de fontes energéticas locais renováveis para fins produtivos,
há um grande potencial de aumento da produção e da produtividade agrope-
cuária nas comunidades visitadas, resultantes da abundância relativa (dispo-
nibilidade) de terra e mão-de-obra que, com a chegada da energia, poderiam
ser melhor aproveitados, sobretudo com uso de irrigação. Outras atividades,
contudo, foram identificadas com possibilidades de aproveitamento da ener-
gia para serviços de beneficiamento da produção, artesanato e turismo.
Utilizando-se a metodologia da FAO para análise das condições de vida e ní-
veis de renda entre os trabalhadores rurais, pôde-se avaliar que a maioria das
famílias não subsiste exclusivamente da atividade agrícola, sendo freqüente
o emprego não-agrícola, normalmente na sede do município, em atividades
de prestação de serviços. A chegada da energia poderá propiciar aumentos
significativos na renda destas famílias.
Contudo, é preciso que haja complementaridade entre as políticas de apoio a
estas famílias de modo a explicar ao homem do campo como melhor apro-
veitar a nova energia disponibilizada. Uma vez que a estrutura tarifária em-
bute transferências reais de recursos das famílias urbanas para as famílias
rurais, é preciso cuidados especiais para se identificar em que momentos
será preferível o uso de sistemas autônomos de geração à eletrificação via
expansão da rede, sobretudo na eletrificação de comunidades e proprieda-
des rurais muito distantes.

Referências bibliográficas

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7
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170
Manejo Costero Integrado
en la zona costera
de la Patagonia - Argentina
Griselda Sessa, Guillermo Caille, Jose María Musmeci

Características y objetivos generales

La iniciativa de Manejo Costero Integrado (MCI) que impulsa la Fundación


Patagonia Natural (FPN), abarca un conjunto de proyectos de cooperación
técnica, desarrollados entre 1993 y 2009 con fondos internacionales no re-
tornables (Proyectos GEF PNUD ARG/92/G31, y ARG/02/G31), aplicados a
la protección de la biodiversidad de la Zona Costera de la Patagonia Argen-
tina (ZCPA), en el marco del manejo sustentable de los recursos costeros
y dentro de las necesidades y realidades de una región que tiene un rápido
desarrollo en las últimas décadas.
Los objetivos principales son:
i. aumentar nuestro conocimiento sobre la zona costera y su diversidad,
ii. desarrollar ensayos y medidas de mitigación de las amenazas sobre la
biodiversidad costero marina de la región,
iii. capacitar al personal técnico de los gobiernos en aspectos de manejo y
conservación,
iv. integrar una acción efectiva de los gobiernos y facilitar la generación
de un compromiso amplio por parte de la comunidad para conservar
la biodiversidad de este ecosistema altamente productivo y económica-
mente importante.
Algunas de las líneas de acción para llegar a estas metas son:
i. mejorar la interacción entre las instituciones que actúan en la ZCPA y
consolidar el fortalecimiento institucional.

171
ii. promover el análisis interdisciplinario de las problemáticas ambientales,
iii. implementar la formación de recursos humanos,
iv. desarrollar la educación ambiental y la concientización ciudadana,
v. generar y difundir la información necesaria para la toma de decisiones re-
lacionadas con el manejo costero y el uso responsable de sus recursos.

Área de enfoque

La “Zona Costera de la Patagonia Argentina” (ZCPA) conforma uno de los


grandes ecosistemas costero-marinos (GEMs), de mayor productividad y
mejor conservados del planeta, y abarca más de 3000 km de costa, desde
la desembocadura del Río Negro, sobre los 41° Sur en su límite norte, hasta
el Canal Beagle, sobre los 55° Sur, como límite sur de la ZCPA. Incluye los
golfos y bahías, y una zona contigua, hacia la plataforma marina de unas 12
millas náuticas.

Contexto general

Las actividades de carga y transporte de petróleo crudo, y la actividad en la


zona austral de las plataformas de extracción de petróleo en el mar, continúan
presentes como una amenaza a la biodiversidad (confirmada por los eventos
de empetrolamiento de pingüinos de Magallanes y otras aves costeras, re-
gistrados en Cabo Vírgenes en 2005 y 2006 y en Caleta Córdova, en el Golfo
San Jorge fines de 2007). Las nuevas zonas de exploración y explotación en
el mar, como las ya realizadas en la cuenca del Golfo San Jorge en 2009,
podrían extender esta amenaza a toda la ZCPA. La iniciativa de creación de un
parque marino en el Norte del Golfo San Jorge, concretada en 2008, fue una
de las principales acciones a las que FPN contribuyó frente a esta amenaza.
Si bien los gobiernos incluyen en sus agendas la necesidad de evaluar los
efectos no deseados de la pesca sobre la biodiversidad y los ecosistemas
marinos, resulta necesario ampliar y consolidar los avances hacia una pesca
más sustentable. Las mejoras en las prácticas pesqueras y en la gestión par-
ticipativa, de las pesquerías en la ZCPA, promovidas por los gobiernos y FPN,
se presentan como una oportunidad para mitigar algunos de los efectos no

172
deseados sobre la biodiversidad y los propios recursos pesqueros. Aunque
las administraciones pesqueras han conseguido avances en el ordenamiento
pesquero y el sostenimiento de los stocks, aspectos centrales del manejo,
como la reducción de los descartes, del by-catch y de las capturas incidenta-
les de fauna, aún necesitan de acciones concretas. Sin embargo, algunas de
las Provincias donde FPN ha venido trabajando en forma sostenida durante
varios años, han avanzado en sus agendas para elaborar Planes de Manejo
Pesquero con enfoque ecosistémico.
Como en años anteriores, el Turismo mantiene su crecimiento cada año, y ha
consolidado su importancia en la economía de la ZCPA, junto a la actividad
petrolera e industrial, y la pesca. Este crecimiento representa su principal
desafío; ya que para asegurar su continuidad deberá evitar el aumento de
sus posibles efectos negativos sobre la biodiversidad de la cual depende, y
consolidar los avances hacia un turismo responsable en la región.
La contaminación urbana e industrial se mantiene como amenaza, que aún
se concentra en las ciudades costeras de la Patagonia. Los cambios para
mejorar el tratamiento de los desechos sólidos y líquidos están en sus pri-
meras etapas de ejecución. Algunas Provincias y Municipios, sin embargo,
avanzan en implementar iniciativas para solucionar esta problemática.
La superficie costera y marina bajo áreas protegidas es aún insuficiente para
abarcar los sitios relevantes para la conservación de la biodiversidad. En
los últimos diez años FPN avanzó en iniciativas que promueven la creación
de nuevas áreas protegidas costeras y marinas en la región, que amplíen y
consoliden las actuales, y que permitan mejorar su manejo. La creación del
“Parque Inter-jurisdiccional Costero-marino Patagonia Austral”, en las costas
del Norte del Golfo San Jorge, uno de los mayores desafíos que tomó FPN,
se concretó en el 2008. También hay avances en la articulación de las áreas
naturales protegidas en sitios clave para especies amenazadas, como los
sitios de importancia para las aves playeras migratorias en las costas pata-
gónicas (sitios RHAPM y Ramsar) y los espacios naturales de interés para la
conservación (ENICs).
El propósito principal de la iniciativa “MCI en la Zona Costera de la Patago-
nia Argentina” (Proyectos GEF PNUD ARG/92/G31 y ARG/02/G31), es lograr
avances significativos en la conservación de biodiversidad costero-marina y
la sustentabilidad del desarrollo en la ZCPA.

173
Actualmente, se trabaja en implementar mecanismos para consolidar estos
avances en la región.
Para ello son prioridades:
i) Implementar acciones duraderas que promuevan la conservación de la
biodiversidad y su uso sustentable; promoviendo la participación ciuda-
dana y la adopción de buenas prácticas de uso.
ii) Aumentar en forma relevante la superficie de las áreas naturales prote-
gidas, en sitios clave para la conservación de la fauna marina, y mejorar
significativamente la gestión de estas áreas.
iii) Avanzar en un manejo de la costa articulado entre las cuatro Provin-
cias de la ZCPA, para que las actividades económicas más relevantes
(basadas en el uso extractivo de los recursos), se basen en criterios de
decisión y bases técnicas compartidas y responsables.
iv) Favorecer el intercambio de información y de herramientas de manejo,
basadas en criterios con consenso, que promuevan la conservación de
la biodiversidad y den sustentabilidad al desarrollo.

Algunos Resultados alcanzados

Creación del marco institucional Interprovincial para la ZCPA (Acuerdo


2004).
Creación del Parque Marino Inter-jurisdiccional Patagonia Austral, Golfo San
Jorge, aprobado en Diciembre de 2008 por Ley Nacional Número 26446.
Planes de manejo participativos en marcha para las Áreas Naturales Protegi-
das costero-marinas.
Capacitación y entrenamiento de más de 100 agentes de conservación, pro-
vinciales y nacionales, fortaleciendo además a las respectivas autoridades
de aplicación en la región.
Diagnóstico del grado de contaminación costera y urbana en la ZCPA, que
incluye a los 18 municipios costeros.
Creación de Programas de Observadores Pesqueros a Bordo en las 4 Provin-
cias Patagónicas, con más de 200 observadores capacitados, instancia que

174
hoy incluyen en sus presupuestos ordinarios las 4 jurisdicciones (lo que da
sustentabilidad financiera a los Programas).
Obtención del premio “Runner up - Smart Grant” 2007 (de WWF) para un
dispositivo original (sencillo, de bajo costo y que no genera dificultades ope-
rativas ni riesgos en su uso), que evita la mortalidad de aves marinas, prin-
cipalmente albatros, en las artes de pesca en uso en la ZCPA; basado en los
ensayos realizados junto a los pescadores en el Golfo San Jorge.
Procesos participativos, a escala municipal y provincial, logrando una me-
jor articulación y aumentando la participación de los actores locales en el
manejo costero. Destacando los logros obtenidos en las 4 Provincias de la
ZCPA, en la implementación de Audiencias Públicas frente a los Estudios de
Impacto Ambiental (EIA).
Ensayos de buenas prácticas de pesca, realizados junto a los pescadores y
cámaras pesqueras para avanzar en mejoras en la selectividad y en la reduc-
ción de mortalidad de fauna en las artes de pesca en uso en las pesquerías
costeras.
Participación activa, junto a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Susten-
table (SAyDS) y la Subsecretaría de Pesca de la Nación para la elaboración
y aprobación en 2008 del “Plan de Acción Nacional para la Conservación
y el Manejo de Condríctios (rayas y tiburones)” (PAN_Tiburones), que se
enmarca en los instrumentos internacionales de conservación de la FAO
(IPOA-Sharks).
Capacitación docente en las cuatro provincias de la ZCPA, con más de 400
docentes capacitados en temas de conservación de la biodiversidad y en
estrategias didácticas.
Programas educativos destinados a niños de la Patagonia, con la participa-
ción de unos 6000 estudiantes.
Materiales educativos y comunicacionales sobre conservación y biodiversi-
dad costero-marina de Patagonia distribuidos anualmente en más de 1900
escuelas de la región.
Primer post-grado en “Periodismo y Ambiente”, junto a la Universidad Nacional
de La Plata y la Universidad Nacional de la Patagonia, destinado a comunicado-
res de la región (con una primera generación de graduados en 2009).

175
Consideraciones finales

Las comunidades locales y regionales, las organizaciones no gubernamen-


tales y de la sociedad civil desempeñan un papel cada vez más activo en
la concientización y reacción ante políticas que inciden sobre los recursos
naturales de su localidad o región, y que afectan la autonomía y el plan de
vida de los ciudadanos.
Si se considera que las acciones y decisiones (y también su ausencia) en
relación con el uso y manejo de los “recursos naturales” afecta a todos (en
el presente y en el futuro); es necesario procurar que la información relevante
esté disponible para la ciudadanía, y propiciar los medios para promover su
participación en las deliberaciones y decisiones que afecten al ambiente.
Es por ello que impulsar la capacitación en participación ciudadana y pro-
mover la conciencia ambiental a través de la educación, resulta crucial para
asegurar el involucramiento de las comunidades en el uso responsable y la
conservación de la biodiversidad y para avanzar hacia el logro de una mayor
equidad y de mejoras en la calidad de vida de los habitantes de la región
En sus 20 años de vida, la Fundación Patagonia Natural ha trabajado en for-
ma sostenida para contribuir en dar más protagonismo a la sociedad civil,
avanzando en un manejo más participativo y con enfoque ecosistémico en la
zona costera de la Patagonia Argentina.

176
Conhecimento patrimonial e sua
expressão sensível
na pesca artesanal
Cristiano Wellington Noberto Ramalho*

1. Apresentação

O presente texto aborda o tema do conhecimento patrimonial existente entre


pescadores artesanais da praia de Suape, litoral sul do estado de Pernam-
buco, que se localiza na região do Nordeste brasileiro. A idéia é discutir esse
conhecimento a partir de uma de suas dimensões na pesca artesanal, o sen-
tir dos sentidos dos pescadores. Sendo assim, o corpo e a educação sensí-
vel tornam-se elos essenciais de expressão desse conhecimento patrimonial
pesqueiro e de sua ancestralidade material e imaterial de convívio e apro-
priação do espaço aquático e dos pescados (peixes, lagostas, camarão).
Este artigo é fruto de uma pesquisa etnográfica desenvolvida durante 2 anos
(2004-2006). Ao longo da escrita, entrecruzam-se depoimentos dos pesca-
dores com teorias sociológicas, no intuito de melhor compreender a relação
íntima entre conhecimento patrimonial pesqueiro e o sentir dos sentidos dos
homens que trabalham em alto-mar.

2. O Corpo Educado para a Pesca Artesanal


O mar beijava-lhe o corpo.
A brisa passava pelos seus cabelos.
O entendimento lhe vinha pelos sentidos aguçados
(José Lins do Rego, Riacho doce)

Há um território sobre o qual se faz pescador e que é inescapável a qualquer


pessoa que volta sua atividade produtiva para o setor pesqueiro: os sentidos
humanos.

177
O depoimento abaixo de um pescador é esclarecedor neste aspecto:
O corpo vai sendo formado no tempo. No início, o pescador mais
novo tem que ficar mais parado, olhando o cara que sabe fazer.
De primeiro, ele aprende a se equilibrar no barco e a ficar em pé,
porque, se não equilibrar o corpo, ele não faz nada. Também ele
aprende a ver e a ouvir, lá no mar (seu Gidinha, pescador mestre1,
70 anos).
O corpo é base de efetivação da pesca e do conhecimento patrimonial pes-
queiro. Ele é o esteio, instalação e concretização do mundo cognitivo, “sendo
formado pelo tempo” (seu Gidinha) da lida no mar. O corpo e seus sentidos
são também partes essenciais da própria ontologia do ser social, porque
o pescador “aprende a ver e a ouvir lá no mar” para poder existir, sobrevi-
ver. Se é pela consciência efetivada no trabalho que o homem faz-se cada
vez mais social, é pelos sentidos humanos que o ser pescador objetiva-se,
concretiza-se em sua atividade produtiva, na relação com a natureza e com
outros homens. Nesse sentido, os sentidos humanos são categorias sociais
ontológicas.
Podemos aqui nos ocupar somente da ontologia do ser social.
Contudo, não seremos capazes de captar sua especificidade
se não compreendermos que um ser social só pode surgir e se
desenvolver sobre a base de um ser orgânico e que esse ulti-
mo pode fazer o mesmo apenas sobre a base do ser inorgânico
(LUKÁCS, 1978, p. 03).
Entre pescadores, não há um discurso que oponha saber-fazer pesqueiro
tradicional do uso das forças naturais humanas inerentes ao seu corpo, aos
seus sentidos. Aliás, o corpo é peça-chave e local de realização do trabalho
da pesca, sendo lapidado de acordo com as situações inerentes às con-
dições de vida, às ações produtivas e às compreensões cognitivas. É pela
fruição sensível que se revela o seu metabolismo constante e renovado com
o meio ambiente, consigo próprio e, principalmente, com a sociedade da
qual faz parte local, nacional e globalmente.

1
Pescador mais hábil e o que comanda a embarcação e os homens no mar. Em relação ao
mestre de pescaria, vale ler: Maldonado (1994; 2002) e Ramalho (2007; 2008; 2009).

178
De fato, o corpo é o momento inicial de aprendizagem e também de identi-
dade dos grupos humanos, fato valorizado por uma diversidade de autores.
Para Marx (2004, p. 112, grifo do autor), “a sensibilidade tem de ser a base
de toda ciência”; segundo Mauss (2003, p. 407), “o corpo é o primeiro e o
mais natural instrumento do homem”; na leitura de Hegel (1996, p. 133),
“a consciência sensível é, no homem, a primeira, a que precede todas as
outras”; e para Foucault (1979, p.151), “’é pelo estudo dos mecanismos
que penetram nos corpos, nos gestos, nos comportamentos, que é preciso
construir a arqueologia das ciências humanas”.
Mesmo generalizando essa importância do saber sensível, cabe frisar que
“o corpo do burguês não é o corpo do artesão ou do operário (LE GOFF;
TRUONG, 2006, p. 30) e, tampouco, do pescador. Dessa maneira, formas
de sociabilidades produzem educações corporais e sensitivas distintas no
transcurso do tempo e nas mediações sociais particulares, seja em seus
aspectos materiais, seja nos ingredientes simbólicos.
O mundo sensitivo enseja a descoberta de tipos de educação, conformação,
conhecimento e posição social diferenciadas, que se ligam à própria ontolo-
gia do ser social. Assim, “não só pensar, portanto, mas com todos os senti-
dos o homem é afirmado no mundo objetivo” (MARX, Idem, p. 110, grifo do
autor), efetivando-se enquanto ser social especialmente pelo trabalho.
Desta feita, para existir como pescador, o homem tem que se afirmar na
fruição dos seus sentidos efetivamente, concretamente, através de seu dia a
dia, nos diálogos que realiza com o mar, de sua atividade produtiva.
O cabra tá pescando aí mudou, formou o tempo. A gente viu.
Aí vem um vento e a gente sente lá dentro, na água. A gente vê
no mar, mas tem que sentir, ouvir pra poder pescar (seu Neneu,
pescador mestre, 67 anos).
Não basta apenas ter um corpo humano para ser pescador, já que é essen-
cial desenvolver uma educação sensitiva singular em termos socioculturais,
que traduz seu conhecimento patrimonial. Aquele que volta sua vida para
os recursos aquáticos “tem que sentir, ouvir para poder pescar” e “vê no
mar” (seu Neneu) o que pode ser humanamente apreendido, por meio de
um conjunto de talentos adquiridos no fazer cotidiano para que seu trabalho
aconteça e se conhecimento tradicional revele-se.

179
No corpo repousa-se o primeiro aprender humano, a certeza sensível, que
nunca deixou de ser parte constitutiva da sua natureza, das forças humanas
essenciais à realização da própria vida (físico-espirituais) e do trabalho, além
de ser ele portador de experiências sociais, jeitos de ser e de sentir. Em
relação ao corpo e aos seus sentidos, criaram-se uma série de discursos
científicos, práticas de poder, representações populares e religiosas, pre-
conceitos, doutrinas, medos, transgressões, etc., bem como se constituíram
formas de existir, manifestações estéticas da vida2.
Essa questão da fruição dos sentidos não é simples, na medida em que a
vida instrumental e utilitária potencializou deformações educativas das fo-
rças essenciais humanas: intelectuais e físicas. Pode-se dizer que a estética
da existência instrumental imposta pelo capitalismo bloqueou realizações de
“uma vida cheia de sentidos” (ANTUNES, 2000, p. 143) e, com isso, esteri-
lizou possibilidades de humanização do próprio mundo sensitivo de homens
e de mulheres3.
Sem o poder do capital e da necessidade de consumo estimulada aguda-
mente por sua lógica, a estética instrumental não emergiria e/ou, tampouco,
teria força para continuar existindo e moldando negativamente o sentir dos
sentidos humanos. Portanto, a razão instrumental do capital precisa, na
mesma medida, de um corpo também instrumental para que possa existir,
porque, no entendimento de István Mészáros (1981, p. 129), “[...] se tudo
está subordinado à necessidade de acumulação de riqueza, é irrelevante se

2
Por exemplo, Bakthin (1987) mostrou como o corpo tornou-se uma fonte rica de contes-
tações sociais, no realismo grotesco expresso nas obras de François Rabelais em plena
Idade Média. Sem dúvida, “o corpo tem, portanto, uma história” (LE GOFF; TRUONG,
Idem, p. 177) para contar, revelar, manifestar, e o mesmo pode ser dito em relação ao
universo do corpo, da esfera sensível dos pescadores artesanais.
3
A razão utilitarista não aprisiona apenas o sentir humano no mundo do trabalho, mas,
como processo necessário à reprodução do capital, se situa enormemente no espaço do
consumo direcionado ao tempo de lazer (tempo livre) regido pelo fetiche da mercadoria,
no qual o aparente tem peso preponderante e acaba, para se estabelecer, superlativizando
aquele órgão humano prioritário na captação do mundo consumista: a visão. Segundo
Monica Daniels (1999, p. 23), “uma nova dimensão da realidade se faz sempre através da
universalidade do espetáculo e o homem se faz essencialmente olhar, em detrimento dos
outros sentidos”, tendo em vista que as imagens, signos e símbolos são componentes
integrantes para a venda dos produtos.

180
as necessidades assim criadas são propriamente humanas, ou são necessi-
dades indiferentes, ou mesmo desumanizadas”.
Acredito que se insurgindo contra esse valor absoluto do capital, situa-se o
modo de vida dos pescadores artesanais suapenses, em sua sociabilidade
do trabalho, em sua educação sensitiva, isto é, há entre os pescadores uma
estética que, invés de unilateralizar utilitariamente o sentir dos sentidos hu-
manos, transforma a fruição das energias vitais de sua vida em utilidades hu-
manas de resistência, de irredentismo e, portanto, não em utilidades presas
à realização do mundo da mercadoria4.
O interessante a observar-se é que as determinações do existir e as me-
diações parciais dos pescadores, de Suape, ligam-se às suas capacidades
de resistências apoiadas na força da sociedade do trabalho e na sua cultura
produtiva insubmissa, que se inscrevem também no corpo. Desta feita, mes-
mo diante dos limites de viver dentro dos marcos capitalista, a sociabilidade
do trabalho da pesca artesanal tenta transformar seu mundo cotidiano em
utilidades humanas5.
No caso da pesca artesanal, essa utilidade humana apresenta-se tanto na
busca do valor de uma vida liberta a ser sempre almejada –com a inter-

4
Max Weber, ao definir a ética protestante enquanto ancoradouro firme do “espírito” do ca-
pitalismo, descreveu uma ética da utilidade que pautou as práticas cotidianas dos adeptos
do puritanismo, a partir de sua profissão, e que permitiu –sem que esse fosse o objetivo
fim– o desenvolvimento do capitalismo: “[...] a valorização ética das “boas obras”, ela
via, sim, na ambição pela riqueza como fim o acúmulo da culpa, mas na obtenção da
riqueza como fruto do trabalho em uma profissão, a benção de Deus. Eis porém algo
ainda mais importante: a valorização religiosa do trabalho profissional mundano, sem
descanso, continuado, sistemático, como o meio ascético simplesmente supremo e a
um só tempo comprovação o mais segura e visível da regeneração de um ser humano e
da autenticidade da fé, tinha que ser, no fim das contas, a alavanca mais poderosa que
se pode imaginar da expansão da concepção de vida que aqui temos chamado de “espí-
rito” do capitalismo. E confrontando agora esse estrangulamento do consumo com essa
desobstrução da ambição do lucro, o resultado externo é evidente: acumulação de capital
mediante coerção ascética à poupança. Os obstáculos que agora se colocavam contra
empregar em consumo o ganho obtido acabaram por favorecer seu emprego produtivo: o
investimento de capital ” (WEBER, 2004, p. 156-157, grifos do autor).
5
Guardadas às devidas proporções, pode-se dizer que, em alguma medida, na pesca ar-
tesanal de Suape: “A carência ou fruição perderam, assim, a sua natureza egoís-
ta e a natureza sua mera utilidade (Nützlichkeit), na medida em que a utilidade (Nutzen) se
tornou utilidade humana ” (MARX, 2004, p. 109, grifos do autor).

181
nalização deste dever-ser (uma utopia existencial)–, quanto, ao menos, na
não submissão direta do seu trabalho ao capital, objetivando manter uma
autonomia mais que possível no tempo presente, concretamente. O valor de
vida do pescador, que atinge diretamente seu pôr teleológico, é o território da
rebeldia à lógica utilitária do capitalismo enquanto projeto existencial de efe-
tivação da utilidade humana na pesca. Dever-ser que encontra na externação
sensível do seu saber-fazer o campo da alternativa possível de concretização
do valor da vida liberta, na qualidade de algo inegociável para esses homens
do mar; fato esse que alimenta seu enfrentamento cotidiano de irredentismo
diante dos limites societários existentes e inescapáveis do capital.
A partir disso, avalio que o modo de vida dos pescadores - em suas práticas
sociais (materiais e simbólicas) - está incluída no tipo de resistência passiva
descrita por Marx sobre o operariado em sua luta pela diminuição da jornada
de trabalho, antes de se opor, através de manifestações políticas diretas, à
burguesia, a saber, na época, “os trabalhadores tinham oferecido uma re-
sistência até então passiva, embora inflexível e cotidianamente renovada”
(MARX, livro 1, vol. 1, 1982, p. 332) à hegemonia do capital. Portanto, acre-
dito que o conhecimento patrimonial e a educação sensitiva pesqueira seja
essa resistência passiva ungida de uma sociabilidade “inflexível e cotidiana-
mente renovada” frente ao mundo instrumental, à sociedade de consumo e
ao domínio direto do capital sobre o trabalho.
Por isso, para os pescadores suapenses, pertencer (de corpo e mente) ao
capital, às empresas de pesca e aos atravessadores do setor é tornar-se
obrigado e submisso aos ditames externos. Ser artista do mar, então, é resis-
tir a essas possibilidades e suas instrumentalizações. Dessa maneira, como
frisou o pescador mestre Genildo (35 anos), “não quero ficar preso à empre-
sa ou à comerciante nenhum. Sou livre”.
Entre os pescadores, corpo e razão não são antônimos. A capacidade ra-
cional, no seu modus operandi, e a certeza sensitiva, saber corpóreo, são
partes da constituição do trabalhador pesqueiro, compondo-o, materializan-
do-o, objetivando-o, cujos sentidos informam e educam o homem, e o sa-
ber tradicional (saber racional) alimenta-se, conecta-se e molda o universo
sensível sem negar ou diminui os sentidos humanos. A representação da
autonomia societária, para os pescadores, privilegia a ambos, pois a arte da

182
pesca artesanal é sintetizadora dessas esferas, da compreensão intelectual
e expressão corporal. O ato de pensar não tem qualquer valia se não for tra-
duzido no manejo do corpo capaz de lançar uma rede no momento preciso
sobre o cardume, no puxar o covo, na ação de equilibrar-se a bordo na hora
em que se retira ou coloca a rede no mar, etc.

Na pesca o cara pensa e faz (José Edson, pescador mestre, 41 anos).

O bom uso corporal é forte ingrediente do que é chamado de arte da pesca


em diversas localidades brasileiras, devido à rica técnica que compõe a exe-
cução do trabalho pesqueiro e da qual nenhum pescador pode abster-se.

O equilíbrio que deve possuir o pescador na hora do “lanço” é


uma “arte” à parte, sobretudo quando há forte maresia. De pé
no estreito batente que fica à beira da canoa, “tem que balançar
o corpo de acordo com as ondas e o movimento da canoa para
não cair n’água” – diz um pescador. Ao mesmo tempo em que
faz um esforço considerável para jogar a rede ao mar é obrigado
a equilibrar-se apenas sobre as duas pernas na beirada da canoa,
recebendo muitas vezes o forte impacto das ondas no casco des-
ta. A rapidez com que deve ser lançada a rede vai depender da
velocidade do vento; quanto mais veloz estiver maior agilidade vai
exigir dos lançadores (MELLO, 1985, p. 116).

Desde a entrada na pescaria, o corpo assume papel também de destaque. A


vida no mar e suas dinâmicas exigem adaptações do organismo humano à
sua rotina para que os homens pesquem, como se observa nas transcrições
das vozes:

Já fiz algumas pescarias boas com o meu filho, mas só que ele
começava a vomitar e a sentir aquele enjôo. Aquele negócio ruim.
Aí eu tinha que dizer: “Meu filho, vá pegar um facão e vá cortar
cana, mas não penda pra pescaria. Não vai dá resultado”. Ele
ficava desanimado pra pesca, porque toda vez que ele ia mais eu
ele vomitava. Agora, se ele agüentasse, eu dizia vamos pescar
pra ganhar mais dinheiro (seu Luiz Augusto, pescador mestre,
66 anos).

183
A pessoa pra pescar, lá fora, tem que ter estrutura física, porque
se não for acostumado ele pode enjoar, perder a cor, vomitar.
Agüentou o tranco pode embarcar. Agora lá pra fora tem que ter
uns 18 anos acima pra agüentar. O balanço lá é danado. Tem
que ter força nas pernas para agüentar o mar (Conrado, pescador
mestre, 39 anos).
Comecei a pescar com 15 anos. Quando entrei na pesca, o meu
corpo tava numa fase boa pra poder pescar. Tá numa fase boa é
o corpo tando em forma, a mente também e a vontade de pescar.
Também, aos poucos, fui me acostumando, pois quando meu pai
ia, eu também ia.
Entrevistador: me fala mais sobre esse corpo em forma?
Em forma é tando numa fase que uma pessoa de 10 anos não
tem. Assim, estrutura boa. Já depois dos 15 anos já tem aquele
macete pra pesca (Marco, pescador mestre, 32 anos).
Para pescar em alto-mar, no entendimento de Conrado, “tem que ter estrutu-
ra física”, pois “o balanço lá é danado”, podendo provocar enjôos. Por isso,
são necessários costumes e resistências orgânicas; elementos primordiais
do fazer-se marítimo. Tal questão mostra que, embora haja o desejo de ser
pescador, o ser humano não pode descartar seu elemento físico, biológico,
já que “na natureza orgânica, onde o processo de reprodução significa on-
tologicamente adaptação ao ambiente, pode-se falar de êxito ou fracasso
(LUKÁCS, 1978, p. 07) na efetivação, no existir, no objetivar-se como pesca-
dor artesanal. A consciência não está deslocada da natureza orgânica do ser
social, necessitando dela para sempre efetivar-se em si mesmo e no meio
ambiente.
Essa não adaptação física é manifestada no discurso dos pescadores. A
impossibilidade de acesso ao trabalho pesqueiro, devido ao mal-estar, apre-
senta-se nas reações sensitivas, que o metabolismo humano manifesta para
lidar com o oceano. A não adaptação orgânica obriga o deslocamento para
outro trabalho, realizando quase que uma “seleção natural” entre os próprios
pescadores. Por isso, o conselho do pescador seu Luiz Augusto: “meu filho,
vá pegar um facão e vá cortar cana, mas não penda pra pescaria. Não vai dá

184
resultado”. Sem a adaptação física ao meio ambiente marinho, as barreiras
orgânicas não poderão ser suplantadas6.
Nessa linha, Loureiro (1985) constatou, ao estudar pescadores paraenses,
norte do Brasil, que o forte empecilho capaz de bloquear o acesso de ho-
mens ao mar seria o enjôo, a não adaptação física ao ambiente marinho e as
complexas exigências destes7.
Ademais, o pescador Conrado expressa que, na atividade da pesca, “tem
que ter força nas pernas” para realizar o metabolismo social com a ação
rítmica do mar quando se encontra embarcado, porque essa comunhão é
necessária à pescaria (puxar rede, pôr armadilhas na água, limpar o convés,
andar pela embarcação, etc.).
Segundo o pescador Marco, há uma condição central a possibilidade de pes-
car, a qual compreende como fase boa: a forma física e intelectual somada
ao desejo de ser pescador. Isto é, “tá numa fase boa é o corpo tando em for-
ma, a mente também e a vontade de pescar”. Corpo e mente em forma são
elos que compõe o homem que pesca, seu saber-fazer tradicional. Corpo em
forma, além disso, vai representar a capacidade que a corporeidade já tem
para cumprir determinações cognitivas. Se antes não se conseguia realizar
certas tarefas, agora o mundo sensível está preparado para fazê-lo.
Decerto, não se estabelece uma disjunção entre espírito e matéria ou men-
te e corpo, mas se reforça e se valoriza a ambos. “Nesse caso, braços e
mentes ainda andam juntos” (ROMERO, 2005, p. 86). Nessa sociedade do
trabalho, não haveria possibilidade de ser pescador apenas com o domínio

6
No encantador filme O carteiro e o poeta, dirigido por Michael Radford e lançado no ano
de 1995, o personagem Mario Ruoppolo, o carteiro – vivido pelo talentosíssimo ator Mas-
simo Troisi –, em diálogo com seu pai, um velho pescador italiano, na primeira cena do
longa-metragem, tenta justificar a sua indisposição para a pesca, como fruto daquilo que
seria uma inaptidão física. Depois de não ter ido mais uma vez ao mar, Mario Ruoppolo
fala ao seu pai, que acabara de retornar da pescaria, sobre o corriqueiro motivo do seu não
novo embarque. Disse-lhe Mario - “Eu estava com o nariz entupido esta manhã. Deve ter
sido a umidade do barco. É só eu colocar o pé no barco... Talvez eu seja alérgico. Mesmo
o barco estando parado, sinto a umidade. Não sei como você pode passar a noite toda
nisso e não pegar nada. É só eu botar o meu pé ...” (0:03:11 – 0:03:46).
7
“Há, entretanto, um fator físico-psíquico que dificulta e freqüentemente impede o ingres-
so de novos pescadores e que constitui a principal e única limitação definida claramente
– sentirem enjôos e vômitos durante as viagens” (LOUREIRO, 1985, p. 60).

185
de uma dessas esferas sem que a consciência se humanize no mundo sen-
sível ao humanizar-se também. É claro que o mestre torna-se mais saber
do que fazer, porém seu saber foi (e é) reconhecido pela força e a qualidade
de seu fazer, ao longo da vida, não havendo, portanto, uma falsa dicoto-
mia. Ademais, a “vontade de pescar” unge o movimento da vida destinada
a transformar o homem em pescador. De fato, “o homem é um ser que
dá respostas” (LUKÁCS, 1969, p. 132), ao problematizar as causalidades
ambientais e sociais, buscando incorporá-las em sua teleologia do trabalho
pela organização e fruição corporal, dos sentidos humanos, em sua eterna
conexão com o meio ambiente.
Para os pescadores, a idade reflete tanto o amadurecimento dos sentidos do
corpo, quanto das capacidades de seu conhecimento. Nas falas dos suapen-
ses, entra-se na pesca de alto-mar em torno dos 15 a 18 anos, pouco mais
tarde que o trabalho agrícola, visto que “a pesca requer certa compleição
física para possibilitar o manejo dos aparelhos e resistência orgânica para
suportar o frio e as chuvas freqüentes” (LOUREIRO, Idem, p. 57-58)8. A me-
lhor compleição física é ressaltada também por outros autores como fator
inescapável ao ato da pesca (BRITTO, 1999; LIMA, 1997).
No entanto, não é só isso. Decerto que uma maior estrutura orgânica tem
seu valor, porém o mar e os pescados colocam componentes complexos
para a compreensão, tanto para ter sucesso na pescaria, quanto para obter
segurança no mar. Assim, tempo mais demorado, mente mais trabalhada e
preparada para as águas.
Técnica e força juntam-se na realização humana nas águas, ou seja, saber-
fazer projetado nas plenitudes sensitivas e cognitivas, que educa os sentidos
na tomada de consciência e, por isso, na humanização do próprio corpo (no
saber pesqueiro), na qualidade de faces de uma mesma moeda.
A questão da educação corporal voltada à pesca começa a ser desenvolvida
logo cedo dentro da própria família em sua socialização, fundando-se no
trabalho. Inicialmente, tarefas menores são repassadas aos filhos, que ainda


8
A autora identificou que a média de idade de entrada na pesca embarcada circulava entre os
12 aos 18 anos. Mesmo assim, ainda continua sendo mais tarde que a dos agricultores.

186
não possuem estrutura física para suportar tempos maiores nas águas e
nem detêm força suficiente para puxar e retirar redes do mar.
A pesca nossa, aqui, era tainheiro [rede pra pegar o peixe tainha],
sauneiro [rede pra pegar o peixe sauna]. Na época, eu com 13
anos de idade não podia puxar o arrasto todo, aqui dentro (seu
Luiz Augusto da Silva, pescador mestre, 66 anos).
A pesca mais difícil é a de covo, pois depende de força pra colo-
car ela pra cima. Já de linha é maneira e eu podia fazer (Conrado,
pescador mestre, 39 anos).
Retirar a rede do mar ou o covo exige esforços físicos maiores, já que, além
de aumentar consideravelmente de peso quando ela está molhada no caso
da rede, essas armadilhas trazem pescados, no êxito do trabalho, exigindo,
assim, maior uso da força muscular dos proeiros comum àquelas pessoas
de maior estrutura corporal9.
Os primeiros passos, no mundo embarcado, eram (e são) dados na compan-
hia do pai em pescarias próximas à costa, antes da arrebentação, ou, quando
muito, em poucas horas em mar-alto, realizando trabalhos não pesados e
sempre auxiliados pelo pai. Quando vai para o mar-de-fora, os mais jovens
ficam no meio do barco, porque na ponta fica o melhor proeiro e na popa vai
o mestre, cabendo ao recém marítimo observar e fazer o que eles pedem. O
barco também tem seus territórios do saber-fazer e seus momentos de con-
quistas. Tudo isso socializa o jovem dentro de um saber sensível direcionado
ao trabalho pesqueiro, fato que prepara o seu sentir para desafios agudos.
Eu ajudava a puxar a rede ou arrumar uma corda com pai. Era o
mais maneiro, porque pela minha idade eu não podia pegar ainda
uma coisa mais pesada, aí fazia isso no mar (José Edson, pesca-
dor mestre, 41 anos).

9
Loureiro (op. cit.) identificou: “Aguardam duas a três horas com a rede n’água antes de
recolhê-la. O ato de recolher a rede mobiliza os esforços de toda a tripulação, posto que
o peso da rede após molhada aumenta consideravelmente e a ele se acresce o peso dos
peixes e a resistência da água: dois pescadores puxam a rede, enquanto um terceiro vai
retirando os peixes e se houver um quarto, este vai arrumando a rede ordenadamente na
escotilha” (p. 84).

187
Eu entrei na pescaria acho que com uns 14 anos. Eu estudava
pela tarde e de manhã eu ia pro mar. Sai as 04:30 hs, da manhã,
mais meu pai. Pescava até 08 ou 09hs e descansava um pouqui-
nho pra ir pro colégio. Na época, era pescaria de linha. Não muito
pesada. Depois ele começou a me ensinar pra gente pescar de
mergulho perto da barra quando a água estava limpa. A gente
pegava serra, xaréu, garajuba, essas qualidades de peixes (Gildo,
pescador proeiro10, 45 anos).
Aos 10 anos, fazia pesca de arrasto, de sauneiro. Arrastava pra
praia logo que entrei pra pescaria. Pescava a tainha, que era pesca
de cerco, redonda. Depois, já maior, fui pescar lá fora e abandonei
essas pescarias (seu Neneu, pescador mestre, 67 anos).
Quem entra na pesca fica no meio do barco, pra desmalhar ou
pesca de linha, mesmo. Ele não pode puxar rede, que ele não
sabe. Não tem técnica e nem manobra nas pernas, devido ao
balanço do mar (seu Gidinha, pescador mestre, 70 anos).
Esse contato inicial, com as linguagens do mar, possibilita, logo cedo, a
construção de entendimentos humanos naturais acerca da natureza marinha
e, especialmente, da própria fruição das forças essenciais do homem para
melhor lidarem com as águas, ora apresentadas na capacidade de compre-
ender os tipos de ventos e os movimentos das marés, ora explicitadas na
habilidade para descobrir pesqueiros e ouvir e sentir as mudanças náuticas e
metereológicas. Além disso, permite ao futuro pescador conhecer a si, com
vistas a desenvolver melhor sua fruição sensível.
O aprendizado marítimo sempre foi feito em conjunto, por meio da convivên-
cia prática, onde a cultura produtiva da pesca encarna suas habilidades e se
objetiva no existir corporal de homens e na sua insujeição. No fazer corporal,
no seu (re)criar sensível encontram-se os aspectos das respostas às eter-
nas necessidades humanas. Dessa maneira, “[...] a ação de satisfazê-la e
o instrumento de satisfação já adquiridos conduzem a novas necessidades”
(MARX; ENGELS, 1996, p. 40) espirituais e sensíveis, que precisam ser no-
vamente respondidas, assim como o próprio conhecimento tradicional.

10
Proeiro é o pescador que atua na proa do barco, pescando sob a orientação do
mestre.

188
Ao executar isso, o pescador funda e se alimenta nas práticas sócio-culturais
típicas de seu modo de vida. Segundo Lukács (1969),
Tudo que a cultura humana criou até hoje nasceu não de misterio-
sas motivações internas espirituais (ou coisa que o valha), mas
do fato de que, desde o começo, os homens se esforçaram por
resolver questões emergentes da existência social. É a série de
respostas formuladas para tais questões que damos o nome de
cultura humana (Idem, p. 170).
O corpo do pescador é lapidado e construído no fazer da cultura marítima, na
busca do dever-ser, no fazer-se artista da pesca artesanal e no fugir da su-
jeição. No mundo da pescaria, o verbo faz-se carne, a abstração concretiza-
se e, então, o mais jovem tenta tornar-se pescador feito, um artista do mar,
fazendo-se no ato de fazer.
A transcrição da fala de um pescador elucida bem isso:
Eu comecei na pesca de linha. Coisa maneira. Depois vai aumen-
tando, né. A gente vai ficando mais forte, né. Aprende a usar o
corpo e saber o que vai fazer. O corpo do pescador... o cabra fica
já pronto mesmo pra pescar, pra vida dele. Sabe usar o corpo em
tudo (seu Neneu, mestre, 67 anos).
Na fala de seu Neneu, o momento em que o pescador “aprende a usar o
corpo e saber o que vai fazer” clarifica que o corpo não se desvincula da his-
tória, das determinações de existir dos pescadores, onde não há uma mera
adaptação biológica e sim a constituição de um complexo processo socio-
cultural transmitido nos sentidos, como condição para o desenvolvimento de
uma cultura humana específica11.

11
A força do verbo fazer não está restrito à pesca, encontrando-se presente no imaginário
dos trabalhadores das usinas de açúcar de Pernambuco e no atributo de artistas que eles
conferem a poucos trabalhadores das oficinas, que executam sua atividade produtiva com
base na cooperação simples e, portanto, no não parcelamento das tarefas, segundo José
Sérgio Leite Lopes (1976): “O fazer do artista ressalta o aspecto artesanal de seu trabalho,
no sentido de ver sua obra acabada após ter percorrido ele próprio as etapas necessárias
à sua realização. Nesse sentido, os diversos grupos de operários, trabalhando na mesma
oficina mas fazendo trabalhos que não se complementam no seu processo de produção
organizam-se sob a forma da cooperação simples. Os operários da oficina chegam a

189
Como se percebe, a prática – o fazer - é o piso sobre o qual se assenta a
legitimidade do saber, da previa-ideação. Contudo, mesmo assim, apesar de
se encontrarem nesse aspecto, para os pescadores artesanais, o caráter de
subalternidade imposto pelo assalariamento na usina negaria o atributo de
artista em seu mundo do trabalho, por ferir de morte o princípio da condição
liberta de sua atividade, do uso do seu corpo, do pôr teleológico pesqueiro
vivificado na busca da liberdade e de uma maior autonomia como valor de
vida presente em sua arte.
Luiz Duarte (1999) descreveu que, para os pescadores de Jurujuba, no es-
tado do Rio de Janeiro, trabalhar como assalariado em barcos industriais
(as traineiras) retira o atributo de arte de sua ação produtiva, tendo em vista
que assalariar-se apresenta-se “como lugar da subverção do código da arte”
(Idem, p. 95), seu empobrecimento cognitivo e material.
Independentemente dessa questão, o fazer não se destitui de um saber, por-
que ele é um tipo de saber - o corporal -, que confere legitimidade ao código
da arte desde seu nascimento (ao sentir a matéria) até sua finalização (na
transformação do dado), sendo o lócus também da não sujeição. Pode-se
concluir que:
O corpo como base do saber e do conhecimento. O corpo como ins-
talação de nossa existência no mundo é parâmetro último para as
avaliações de nossas ações e atitudes (DUARTE Jr, 2004, p. 218).
Na pesca, os momentos inaugurais de sua pedagogia apóiam-se na feitura
de pequenos esforços físicos e cognitivos intrínsecos à formação dos pes-
cadores, situação que se repete a cada geração na constituição do saber
sensível orientado de perto pelo mestre, no processo de socialização marí-
tima. Desta feita, o sentir dos sentidos dos pescadores são lapidados pelo
toque das vogas, do sol, da brisa, do som que brota do mar, da visão dos

ter uma imagem da organização da produção na oficina que corresponderia a um caso


limite de cooperação simples e que se exprime na ênfase à intercambilialidade de tarefas
próprias a diversas artes e a conseqüente possibilidade de várias artes [grifo do autor]”
(Idem, p. 36-37). É esse fazer amplo e concreto que diferencia o trabalhador artista de
outros profissionais na usina. Para Lopes, “o código da arte, interno aos operários, não
necessita de um “teste” formal diante do chefe: o “artista mesmo” é reconhecido por sua
prática cotidiana” (Ibidem, p. 39).

190
cardumes, na pesca e despesca, no manter-se em pé no barco, no enfrentar
os balanços do mar e, principalmente, no conviver social diário.
Assim é que as crianças vão-se iniciando nas atividades da pes-
ca, fazendo pequenos serviços como “pontas-de-cabo”, e logo
que tenham “físico” para remar, já podem passar a companhei-
ros-de-remo (LIMA, Idem, p. 168).
Apesar das diferenças ambientais, que chegam a permitir a entrada ainda
mais cedo nos rios do Amazonas - por conta da “maior facilidade” de li-
dar com a pesca interiorana em comparação à marítima -, Lourdes Furtado
desnudou o processo de educação inicial daqueles que um dia tornar-se-ão
pescadores feitos.
Desde cedo, por volta dos cinco anos de idade, os meninos já
começam a ir com seus pais ou parentes para a pescaria, para
ajudar nas pequenas tarefas. Ajudar a transportar um remo para
a canoa, ajudar a pilotar a montaria, escoar a água acumulada
no fundo da canoa, vigiar uma malhadeira que ficou arriada num
determinado lugar para capturar o peixe; ajudar na gapuia ou na
tapagem de um igarapé para pegar peixes, ou ainda, simples-
mente para ir com o pai para aprender a pescar, são algumas das
tarefas realizadas pelos meninos (FURTADO, Idem, p. 201, grifos
da autora).
Quem decide o momento de ir ao mar-de-fora não é somente o jovem, mas o
mestre, que é seu pai, tio ou irmão mais velho; fato repleto de cuidados, visto
que perder um membro da tripulação é forte demérito para um bom mestre,
além de envolver, na maioria das situações, sentimentos filiais. É claro que
as necessidades materiais, de ter mais gente da família pescando para pro-
ver a casa de alimentos e renda monetária conta e muito, porém é o mestre
quem avalia os momentos de preparo para acumular e/ou passar para certas
funções, como sabe o tempo certo para ir ao encontro do mar-alto.
“Agora você pode ir, viu!? Já tá no tempo, né”. Meu pai me guiou
para ajudá-lo no mar (Santiago12, pescador proeiro, 52 anos).

12
Este é um nome fictício, visto que o presente pescador solicitou que sua identidade não
fosse revelada.

191
Orientar e saber o momento certo do corpo e do amadurecimento intelectual
necessário para a faina no mar projetada no jeito de trabalhar e desenvolver
a pescaria em técnicas manuais, visuais, rítmicas para pôr e retirar a rede,
esse é um dos papéis do mestre. Corpo e mente devem ser um só no que for
possível na pesca. O deslocamento para atividades mais sofisticadas “de-
pende fundamentalmente da avaliação do mestre” (LIMA, Ibidem, p.169), da
sua certeza de que determinado indivíduo pode realizar, de agora em diante,
tal tarefa e não mais somente aquela. São os percursos iniciais para se al-
cançar o todo, a arte da pesca. Assim, “o mestre testa os proeiros sem eles
saberem: “Olha, faz isso!”” (seu Gidinha, mestre) para observar aptidões
presentes ou não.

3. Os Sentidos Humanos e Suas Teorias Pesqueiras

Não precisava de uma bússola para


lhe indicar onde é que ficava o
sudeste. Só precisava sentir os
ventos alísios e o enfunar das velas
(Ernest Hemingway, O velho e o mar).

Há o que pode ser classificado de uma progressão na pesca artesanal, onde


a ascensão de atividades é definida sem imposições individuais. Evidente-
mente que cabe ao mestre avaliar cada um, porém os critérios são conhe-
cidos coletivamente e ganham o aval também da tripulação, haja vista que
a qualidade do pescador deve ser demonstrada objetivamente no seu criar
sensível, diariamente, que confirma o apuro de seu conhecimento patrimo-
nial. Assim, a passagem a outra função, no barco, torna-se natural. Esse
processo não conduz, mecanicamente, o pescador ao posto de mestre, no
decorrer de sua vida. Ele pode ser considerado um artista do mar, mas sem
atingir jamais a sua graduação máxima, a mestrança, por não ter adquirido
os talentos sensitivos e abstratos em plenitude.
Os pescadores não negam que essa feitura é cheia de dureza, já que a sua
faina no mar traduz esse componente na formação de seu corpo. Marco
certa vez me disse:
Muda tudo. Meus dedos engrossaram demais. É... engrossam.
É muito trabalho de força, de puxar e consertar rede. É muito

192
diferente de um cara de escritório. Se um cara de escritório for
uma vez com a gente, ele fica com o dedo todo cortado, porque
o couro dele é muito fino, e o da gente não. A gente, com o cos-
tume, o couro vai engrossando, pescando e levando sol. Cada
vez mais que a gente vai trabalhando o couro vai engrossando
(Marco, pescador mestre, 32 anos).
No caso do talento marítimo, a agudização da habilidade encarna-se nas
funções assumidas no barco. Os mais jovens exercem atividades de me-
nor complexidade e ficam, normalmente, no centro da embarcação. Todavia,
isso não é o mesmo que afirmar que eles não sejam importantes, visto que,
ao cumprir atividades essenciais como, por exemplo, desmalhar os peixes e,
às vezes, colocá-los no gelo, o pescador mais novo deixa os outros proeiros
livres, para assumirem tarefas mais exigentes. Quando não há pescadores
jovens, o trabalhador menos hábil também não deixa de assumir papel valio-
so, só que com exigências bem maiores que as colocadas aos mais novos.
Decorrente disso, o melhor proeiro por deter sofisticada capacidade de ex-
ternar seu saber e fazer localiza-se na ponta do barco, lançando e retirando
as redes, pegando com o bicheiro (uma vara de mais de 2 metros com um
gancho na ponta) as bóias dos covos e redes, etc, quando o barco – muitas
vezes – está em pleno movimento, sendo auxiliado pelo proeiro do centro e
também pelo que fica mais atrás, principalmente. Este último é mais capa-
citado que o do centro, por ser responsável em puxar a rede e alinhá-la no
momento de sua retirada do mar. Ele é chamado, por alguns, de chumbeiro
por pegar essa parte da rede na hora de puxá-la do oceano.
No que concernente ao proeiro da ponta, esta é a derradeira função, an-
tes da mestrança. A ascensão só ocorrerá se o proeiro conseguir realizar a
marcação13. A ação produtiva executada por tal trabalhador é rica em des-
treza. Sua leitura e manejo corporal ágeis revestem-lhe de papel essencial
no mundo produtivo, ganhando reconhecimento dos demais proeiros e ad-
miração advinda do próprio mestre. Em várias oportunidades, o mestre lê
os gestos do proeiro, da ponta, para depois poder agir e vice-versa, onde a
comunicação é plenamente corporal, devido ao som do motor e/ou para não

13
Forma de mapear o mar, suas áreas mais produtivas, piscosas. Sobre isso ler: Ramalho
(2006; 2007; 2009).

193
afastar peixes mais sensíveis e que poderiam fugir diante de sonoridades
estranhas.
Tem proeiro muito bom, que é o da frente, e ele é quase mestre.
Falta somente marcar. Agora todos, do barco, são importantes
(Genildo, pescador mestre, 35 anos).
O proeiro que fica na ponta ele tem a maior prática. Ele é proeiro.
Todo aquele que não é mestre é proeiro. Todos eles são proeiros.
Agora tem um que sabe mais, aí ele fica lá na frente, porque ele
tem a prática de pegar a bóia, puxar âncora, largar a rede. Ele é
quem faz o primeiro movimento. Ele sempre trabalha ao contrário
na proa do barco. Ele não pode puxar uma rede pra frente do
barco. Ele tem que puxar e dar as costas pro mar e tem que ter
equilíbrio ao mesmo instante (José Edson, pescador mestre, 41
anos).
O proeiro da frente sabe fazer as coisas e se equilibrar de costa
pra voga do mar. Ele vira de costa pra puxar a rede. A proa do bar-
co tá ali e eu tô puxando a rede de costa pra proa e olhando pro
mestre. Pra o mestre entender o que a gente quer, a gente com a
mão e o mestre já entende: “aumenta! diminui!”. Pra diminuir eu
baixo a mão. Ninguém fala. É tudo no gesto. A gente se comunica
com os gestos, com os braços, batendo com o pé no barco para
diminuir ou parar a embarcação, essas coisas (Gildo, pescador
proeiro, 45 anos).
De fato, o da ponta “sabe mais” que os outros proeiros, porque “ele é quem
faz o primeiro movimento” e decisivo ato, com talento agudo por estar de
“costas pro mar e tem que ter equilíbrio ao mesmo instante” (José Edson),
“olhando pro mestre” (Gildo) para saber se tudo se encontra em bom termo,
para que a equipe possa de modo integrado e no ritmo correto efetivar o
processo de cooperação essencial à pesca. A feitura hábil e sofisticada do
proeiro, da ponta, o deixa na condição de “quase mestre”, precisando ape-
nas realizar seu desfecho decisivo e final para o controle definitivo da arte de
ser pescador: “falta somente marcar” (Genildo).
De maneira geral, toda a atividade feita a bordo é respeitada, porque ela é
central para o sucesso da pescaria. Sem dúvida, “todos, do barco, são im-

194
portantes” (Genildo) e necessários para que a sociedade do trabalho acon-
teça. Não há, entre os pescadores, desrespeitos ou funções consideradas
sem valor ou de valor menor. Tudo tem seu grau de significância para o
funcionamento do barco, e, por isso, os ganhos são repartidos igualmente
através do quinhão (questão salientada em capítulo anterior), cabendo ape-
nas ao mestre sua parte e a que é destinada à rede, especialmente por ela
ficar sob sua responsabilidade no que diz respeito aos reparos necessários
da malha.
O corpo é o espaço do diálogo, dos sinais e signos produtivos utilizados pela
tripulação para se entender no mar, formando uma semiótica da pescaria. No
barco, “ninguém fala” por palavras, pois “a gente se comunica com os ges-
tos” (Gildo) típicos do saber-fazer pesqueiro. Essa é uma forte linguagem, a
do uso corporal.
Cascudo (1957, p. 31) escreveu que “o pescador é profissional do silêncio”,
pois, durante seu trabalho no mar, “as ordens são dadas quase por sinais,
gestos, acenos na sugestão da manobra imediata, feita sem rumor pessoal.
O ressôo da voz humana afugentaria o peixe dos pesqueiros como explosão
de mina submersa” (Idem, p. 31).
No trabalho artesanal marítimo a prática da mestrança é o próprio dever-ser
individual da arte de ser pescador. Sua técnica expressa-se não no uso da fo-
rça - tendo em vista que os mestres, em boa parte dos casos, são os pesca-
dores com mais idade -, mas no refino humanizador dos sentidos corporais
que um homem deseja atingir no mar, no autocontrole psicológico e físico,
na realização da sua auto-atividade embarcada. Saber usar os sentidos é
fundamental para atingir a prática da mestrança, o último e mais completo
estágio da arte de ser pescador14.
O mestre é portador das leituras sensitivas e mentais mais elaboradas, cuja
tradução apresenta-se no ato talentoso de encontrar pesqueiros, de marcá-
los e saber guiar-se no mar, posto que “o mais difícil no mar é marcar” (seu

14
Sobre os mestres de pescaria de Portugal, explicitou Raul Brandão (s/d): “O mestre não
é apenas um observador – é um bruxo. Para largar a rede é preciso saber não só onde
está o peixe - e o mestre advinha o cardume -, mas calcula de antemão a qualidade e a
quantidade da sardinha que se vai tirar no lanço porque não vale a pena fazer a manobra
por uma pequena porção” (Idem, p 146).

195
Neneu, pescador). É ter roteiros aquáticos, sabendo o tempo necessário para
alcançá-los, matematicamente.
Com vento mais forte é um tempo para ir a um pesqueiro, sem ele
é outro tempo. A gente sabe tudo, como se fosse na matemática
(Marco, pescador mestre, 32 anos).
Marcar as áreas mais piscosas do mar – de acordo com mapas cognitivos
- é trazer a natureza marinha à humanização edificada pela história cotidiana
desses homens das águas, por meio da capacidade dos seus sentidos que a
consciência trabalhou artesanalmente ao longo do tempo.
Afinal, a primazia na hierarquia da pesca que se atribui ao Mes-
tre se constrói em grande medida sobre a sua capacidade de
“marcar”, isto é, de construir roteiros, de localizar pedras e de
orientar-se no mar, criando lugares (MALDONADO, 1994, p. 97).
Por isso, sons na água, sinais de cor, formações de nuvens, tipos de marés
são decifrados como elos indissociáveis da relação humana com a natureza,
ao introduzi-los como componentes relevantes do modo de vida do pescador
e da sua reprodução ao longo dos anos. Todos os embarcados detêm atri-
butos de refinadas leituras sensitivas náuticas e pesqueiras, porém ninguém
igual ao mestre. Desmistificar o mundo aquático e as variáveis que o formam
e o articulam é fator determinante da mestrança.
O mestre sabe usar melhor a visão e o ouvido. Sabe mais os
locais de pescar (Gildo, pescador proeiro, 45 anos).
Ele descobre o pesqueiro quando o peixe tá fazendo batida e tem
brilho diferente ou o pescador sente mais peixe no anzol ou des-
confiado pôs a rede e veio mais peixe. O peixe tá passando por ali.
Aí ele fica pra ele (seu Milton, pescador mestre, 67 anos).
Marcar tem que ter muita alembração. O esquecimento é ruim
(seu Gidinha, pescador mestre, 70 anos).
A fala do pescador Gildo indica que marcar é saber usar bem o corpo, sua
fruição. O mestre, como nenhum outro ser humano, “sabe usar melhor a
visão e o ouvido” para compreender o que o mar mostra e diz, objetivan-
do encontrar os pesqueiros “quando o peixe tá fazendo batida e tem brilho
diferente” (seu Milton) no mar; depois é marcar na consciência o que foi

196
decodificado sobre a vida marinha para que se possa “saber mais os locais
de pescar” (Gildo), e “aí ele fica pra ele” (seu Milton), envolvendo - o ponto
de pesca descoberto - em segredo. O corpo humanizado desse pescador
resulta de “muita alembração” (seu Gidinha) acerca dos lugares marinhos,
de uma aguda consciência, para estabelecer uma comunhão insofismável
com as águas, através de seu saber-fazer e dos comandos precisos no
mar. “Assim, o pescador feito é o resultado de um fazer paulatino que vai ao
mesmo tempo fazendo quem faz. A ‘senioridade’ do mestre é também uma
senioridade física e mental” (DUARTE, Ibidem, p. 95, grifos do autor), pelo
amadurecimento das faculdades humanas e de seu autocontrole na con-
dução do mundo embarcado.
Seu apuro – edificado no tempo da vivência – traduz-se em um eterno dever-
se para que a pesca se atualize e se realize exitosamente, como trabalho
autônomo15.
A sociedade pesqueira educa seus integrantes dentro de práticas (simbólicas
e materiais), que dialogam intimamente com a construção social do corpo.
Mauss formulou que, concernente às técnicas de utilizar o corpo, de modo
geral, “os fatos de educação predominavam” (Ibidem, p. 405, grifo do autor).
Antes de qualquer coisa, a figura do corpo humano incorpora determinações
sociais, formas de ser.

15
Na compreensão de Marx e Engels (1996), a educação do corpo é algo fundamental à pró-
pria existência de homens e mulheres, visto que é por meio dela que se realiza a produção
e reprodução dos meios de vida, o sociometabolismo com a natureza e a relação também
com outros seres humanos no dia a dia: “O primeiro pressuposto de toda história humana
é naturalmente a existência de indivíduos humanos vivos. O primeiro fato a constatar é,
pois, a organização corporal destes indivíduos e, por meio disto, sua relação dada com
o resto da natureza. [...] Pode-se distinguir os homens dos animais pela consciência,
pela religião ou por tudo que se queira. Mas eles próprios começam a se diferenciar dos
animais tão logo começam a produzir seus meios de vida, passo este que é condicionado
por sua organização corporal” (MARX; ENGELS, op. cit., p. 27, grifo dos autores). Sendo
assim, a reprodução da vida não é apenas mera reprodução biológica ou física, mas uma
existência antropológica dos indivíduos, com sua “determinada forma de manifestar sua
vida, determinado modo de vida dos mesmos. Tal como os indivíduos manifestam sua
vida, assim são eles” (MARX; ENGELS, op. cit., p. 27, grifo dos autores), e isso se articu-
la, dentre outros aspectos, com a educação sensitiva voltada ao como e ao que produzir.
Nesse sentido, a ação corporal humana está inserida dentro de uma sociabilidade que lhe
forma e educa.

197
Os sentidos humanos dos que pescam adquirem conformações moldadas
por seu modo de vida assentado no trabalho, desenvolvendo singularidades
e revelando complexidades frente a outros trabalhos que parcelam e unila-
teralizam o corpo, a consciência sensível. Na pesca, não só um, mas vários
sentidos devem atuar precisamente sobre a totalidade do ambiente, forjando
uma compreensão totalizante do próprio mar tão essencial para transformá-
lo em utilidades humanas, apoiando-se, desse modo, no tato, na visão, na
destreza manual e no manejo do equilíbrio das pernas, na audição e, às
vezes, no olfato.
A aprendizagem e a efetivação sensitiva e seu desenvolvimento voltam-se
para dar conta de como e do que produzir na pesca artesanal de modo mais
autônomo, de acordo com as especificidades que cercam seu trabalho e seu
modo de vida. No trabalho pesqueiro, construir os problemas e respondê-los
é tentar apropriar-se das condições necessárias à reprodução social da vida
enquanto manifestação sociocultural, onde o irredentismo estético é funda-
mental.
As citações abaixo são bastante elucidativas nesse aspecto:
Entrevistador: Como o Sr. sabe dos tipos de vento quando está
no mar?
Se você estiver vendo a terra, você sabe. O vento empurra o bar-
co para um lado. Eu sinto na pele (seu Gidinha, pescador mestre,
70 anos).
A cor na água diz que tem peixe. Já o vento, as folhas dos co-
queiros ajudam pra entender que tipo é, além da gente sentir ele
(Joaquim16, pescador proeiro, 25 anos).
Olhando os coqueiros, de um lado, e os morros, da serra, de
outro, aí você marca os locais de dar lanço (Genildo, pescador
mestre, 35 anos).
Puxar a rede no mar é difícil, ruim, porque vai puxar o peso e tem
que saber ficar no barco pra não cair. Se você for bom no equilí-
brio de perna, não cai. E não cai mesmo. Você vai pela onda do

16
Este também é um nome fictício. Atendi a solicitação do pescador de omitir seu verdadeiro
nome.

198
mar. Ele tem que tombar. Se ele não tiver bom equilíbrio, ôxente, o
cabra se atola, cai na água. Por isso, o camarada tem que tá pres-
tando atenção no mar (seu Milton, pescador mestre, 67 anos).
Tem peixe que a gente sabe pela sua batida na água e a cor.
Além disso, na pesca de linha, a gente usa também o cabo de
vassoura. A borda do barco é furada e aí pega ele e coloca, colo-
cando o náilon em cima do cabo. A gente mela em cima dele com
óleo diesel. Aí quando o peixe puxa faz zoada (Conrado, pescador
mestre, 39 anos).
Tava pescando lagosta. Tava dando aquele vento terral, aquele
vento que bota a gente pra fora, aí eu fui dar outro mergulho e
tinha certeza, quando voltei de baixo, que senti... havia cheiro de
lagosta, que eu trazia de lá, nas coisas que peguei. Aí direcionei o
barco mais pra frente. Desceu eu e mais um e tinha lagosta (José
Edson, pescador mestre, 41 anos).
Nos depoimentos dos pescadores suapenses, percebe-se a riqueza de sabe-
res que são externados pelas - e surgidos a partir das – criações sensíveis,
atividades corporais. Por isso, no mar, identifica-se o tipo de vento, visual-
mente, quando ele “empurra o barco” ou quando “eu sinto na pele” seu ir e
vir, fato que permite, ao pescador Gidinha, planejar e executar rapidamente
decisões.
Além disso, o saber-fazer pesqueiro “olhando” leva o pescador Genildo a
marcar caminhos marítimos em busca dos pesqueiros, da segurança pro-
dutiva e de vida dos homens nas águas, tomando por referência o balançar
das folhas dos coqueiros que “ajudam pra entender que tipo” (Joaquim) de
vento é, para melhor navegar. Tudo isso se soma ao “saber ficar” em pé e
seguro “no barco pra não cair” no mar no “equilíbrio de perna”, tendo que
“tombar” ritmado pelas ondas, “prestando atenção” (seu Milton) nelas para
que a pesca artesanal possa concretizar-se no fazer da retirada e no colocar
de covos e redes, no seu lançar em lugares corretos.
Porém, a pesca também é o identificar de espécies de acordo com a “batida
na água e a cor” que os peixes fazem e/ou têm. Sem dúvida, saber ouvir é
fundamental, para Conrado, pois quando o peixe puxa a linha “faz zoada”
e, assim, é a hora de trabalhar para levá-lo ao barco. Ademais, o olfato, em

199
algumas situações, pode permitir, segundo Edson, direcionar “o barco mais
pra frente” em busca da captura de lagostas.
Um conjunto amplo e multifacetado de práticas sensitivas une-se como
ações manifestas da vida de pescador, da condição de trabalhador das
águas, onde o pôr teleológico17 transforma-se em alternativa ao externalizar-
se pela atuação ampla dos sentidos, dos usos e fruição das energias físicas,
devido à rica complexidade que compõe e dar razão de ser ao fazer artesanal
da pesca em seu ato criativo e não aprisionado de sua previa-ideação.
Cada vez mais na vida, o corpo do pescador torna-se menos preso ao plano
unicamente biológico, embora sem nunca deixar de aboli-lo, e passa a gan-
har conformidade sociocultural. Assim, o sentir, o olhar, a audição, assumem
características oriundas de determinações societárias e passam a significar
categorias de manifestações de vida, de sociabilidades pesqueiras e de suas
particularidades. Portanto, o metabolismo social deixa, ao longo da vida dos
que pescam, de ser simplesmente um contato físico com o ambiente para
tornar-se conceitos e objetivações do existir humano. O corpo humaniza-se
saltando dos limites imediatos para conexões mais complexas forjadas pela
consciência sem nunca negar o valor ontológico do trabalho (teleologia) no
processo de socialização da vida pesqueira e sem que a consciência jamais
negue que se encontra vinculada ontologicamente aos sentidos humanos.
Para evitar equívocos, vale a pena realçar novamente que o fato
de a consciência se elevar a “momento essencial ativo” no ser
social, de deixar ser mero epifenômeno, não significa que deixem
de existir as determinações advindas do fato de que essa consci-
ência está sempre ontologicamente ligada a um corpo biológico
e, ao fim e ao cabo, de estar a serviço da reprodução deste mes-
mo corpo (LESSA, 2002, p. 182).
Em tal processo o vento, quando toca na pele do pescador ou é percebido
pelos olhos no movimento das marés ou das nuvens, assume categorias
sociais de ventos bons ou maus para a pescaria; favoráveis a esse ou aquele
peixe; calmos ou agitados; legais ou ruins; perigosos ou convidativos; com-
panheiros ou inimigos; de esperança ou de agouro; fracos ou fortes; fêmeas

17
O pôr teleológico (pensar e fazer) é o trabalho concretizado (LUKÁCS, 1981).

200
ou machos; são ventos terrais, sul, sudeste, norte, noroeste. Não são mais
ventos sem sentido social, apenas de natureza inorgânica e só. Muito pelo
contrário, tais ventos são humanizados no sentir dos sentidos humanos e
fazem parte da existência societária dos pescadores e de sua arte liberta.
O vento ele... o pescador gosta de vento calmo. Vento forte o mar
fica agitado, e o vento calmo o mar fica brando, fica legal. E esse
vento sul faz a água correr pro norte e o vento norte faz a água
correr pro sul. O terral, o de terra, faz a água subir. Eu sinto esses
ventos por eles tocarem em mim. Pode virar o rosto assim e você
sente ele topar de um lado, ele mais na frente (Conrado, pescador
mestre, 39 anos).
O mais difícil pro pescador é o mau tempo. O mar fica violento.
Já chovendo não. Mas quando tá ventando, ôxente, só navio. O
vento fica ruim, porque o mar fica vagueado, voga18 alta. Vento
assim o mar fica vagueado. O vento brabo faz o mar embrabecer.
Tem o vento leste, de fora, é bom pra pescar. Ele vem de fora. O
vento fica brandinho e é bom pra pescaria. Tem o vento gerar e ele
é ruim. É sudoeste. Terral é um vento mais manso, ele é da terra
pro mar (seu Milton, pescador mestre, 67 anos).
O melhor é o vento do leste, sendo o do leste vento branco, por-
que limpa a água. A água fica clarinha. Ele vem do sol pra terra
(seu Luiz Augusto, pescador mestre, 66 anos).
Em relação ao fundamental papel que o vento tem na pesca artesanal, o
suapense Marco confere o atributo de ciência à capacidade que os homens
marítimos possuem em desmistificar esse ente natural (o vento), trazendo-o
ao seu fazer societário a partir de observações cotidianas, de análises, de
procedimentos, sistematizações e de certezas.
Entrevistador: Me fala do vento?
A importância do vento é muita, viu, porque tem tipo de vento que
o peixe não dá... não quer brincadeira. O melhor vento que tem
é o daqui, do meio sul. Ele trás muito peixe. O melhor que tem é

18
Segundo os pescadores locais, voga significa onda do mar.

201
esse, porque... é... ele trás peixe. Já o vento norte, ele não é muito
bom. É bom só pra tipo de peixe como bagre. Aqui, nessa região
de Suape, ele é mais bom no verão, pra serra. Tudo isso é uma
ciência. Ah, tudo na pesca é uma ciência.
Entrevistador: Como é que funciona essa ciência?
Eu aprendi... pela posição dele [do vento] a gente sente. Eu sinto,
porque boto o rosto assim e ele bate em tal lado do rosto. Vamos
supor, eu direciono o rosto pro mar, se ele tiver batendo aqui...
meu rosto defronte pro mar e ele batendo na parte direita de meu
rosto, ele é sul; e pegando d’outro lado ele é norte. Também pela
posição das nuvens. Você tá em casa e não dá pro cara se orien-
tar. Você olha pras nuvens e vê se a nuvem tá vindo mais do
sul, tá vindo mais do leste, do norte. Aí sabe (Marco, pescador
mestre, 32 anos).
O aprender dessa ciência, dessa arte, não deixa de fundamentar-se no sen-
sível um só momento e de voltar a ele moldando-o, como percurso de feitu-
ra do pensamento, para concretizar-se no ato de pescar, no movimento de
humanização do corpo ao saber o que é significativo para sua condição de
artista marítimo no uso do sentir dos sentidos. Assim, os órgãos corporais
constituem fontes de informação e de confirmação da arte da pesca, de
um modo de saber extremamente diversificado e aprofundado acerca das
variáveis e suas interconexões que envolve a captura dos pescados e da
vida no mar. A estética pesqueira é a base ontológica da consciência do
pescador.
Por ser feitura da consciência vivificada no fazer, “tudo na pesca é uma ciên-
cia” (Marco, pescador) empírica, com suas técnicas, elaborações teóricas e
experimentos cotidianos de manejos, que se desdobram em conclusões pro-
dutivas (territórios de pesca, comportamentos de espécies marinhas, fluxo e
refluxo de marés, condições climáticas, armadilhas adequadas, velocidade a
ser imposta ao barco, melhores meios a serem utilizados na busca de atingir-
se ao fim pensado na pescaria, etc.).
Negócio de vento é um segredo danado (seu Milton, pescador
mestre, 67 anos).

202
A preponderância conferida ao vento resulta e/ou liga-se às suas influências
sobre as marés, pescados em certas épocas do ano ou locais, mudanças
metereológicas e estações do ano; questões que não se restringem à pesca
de Suape, obviamente. Por exemplo, ao estudar comunidades pesqueiras na
Espanha, Allut concluiu:
Os pescadores buscam o semblante e olham para onde ele corre,
os traços que tem, a densidade, o tamanho e a forma das nuvens,
ou como o vento joga com elas; assim dizem que existem nuvens
gordas, trovões, nuvens leves. Observam também os matizes e
tons da cor: nuvens negras, nuvens cinzas, brancas. Observam
a direção assim com a altura e a velocidade com que se movem.
Desse modo, os ventos podem ser baixos ou altos, correr muito
ou pouco. [...] Às vezes, distinguem elementos associados com
o vento como temperatura (ventos frios, quentes), grau de umi-
dade: ventos que trazem chuva, ventos secos; a intensidade: ven-
tos fortes ou ventos duros, ventos frescos, adquirindo distintos
significados segundo a estação do ano [grifos do autor] (ALLUT,
2000, p. 107-108).
A apreensão humana das potencialidades naturais não pára aí, nos ventos.
Para encontrar pescados, a audição19 e, mais uma vez, a visão20 e o tato são
também centrais, na medida em que se tornam categorias sociais acerca
dos melhores momentos e locais para se pescar, ao apontar onde tem, onde
não há ou pode existir pescados (os pontos de pesca). Pela forma que os
peixes batem no mar, pela mudança de coloração das águas ou pela força

1
Mais uma vez, Lourdes Furtado (1993, p. 211) contextualizou algo semelhante na região
amazônica: “O ronco do peixe é outro fato curioso que, só quem vive num contato íntimo,
pode conhecer o ruído, entre outros que se pode ouvir, quando se está num lago, rio ou
igarapé. Certos peixes fazem ruídos característicos quando vêm à superfície, quer para
buscar oxigênio ou para pegar alimentos (frutos, insetos, folhas). O som característico
que produzem nessa hora alerta o pescador para a existência de grande ou pequena
quantidade desse peixe e/ou dos que o acompanham”.
2
O olho é um órgão sensitivo extremamente valioso também na pesca. Sobre a visão apu-
rada do pescador, Diegues (1983, p. 98) escreveu: “O bom mestre de traina, pela ardentia
ou brilho de um cardume de sardinha em noite escura, pode avaliar sua profundidade e
volume com boa precisão. O jangadeiro do Nordeste guarda seu ponto de pesca, no mar
alto, por um complexo sistema de triangulação de marcas situadas na costa (pontos de
morro, etc.)”.

203
colocada na mão que segura a linha de pesca, peixes são encontrados e
distinguidos (aracioba, cavalas, garajuba, serra, tainha, sardinhas, agulhas,
bagres) para que, a partir daí, se saiba utilizar os meios mais adequados para
capturá-los (redes mais apropriadas de acordo com a malha, profundidade,
tipos e tamanhos da linha, isca especial e outros) com vistas a alcançar o fim
pensado, para que a teleologia aconteça.
Quando a gente tá perto de uma área de pesca a gente escuta.
A gente escuta a lapada que o peixe dá com a calda n’água, aí a
gente diz: “Tá batendo aracioba por ali”. A gente sabe pela lapada
que ela dá, que é mais forte que a de outros peixes. Quando a ga-
rajuba bate ela faz a superfície ficar diferente, pois ela é amarela.
O xixarro é um pouco esverdeado e a cavala vem um pouco cinza
(Gildo, pescador proeiro, 45 anos).
O peixe quando bate na água ela sai diferente mesmo em maré
branda. A garajuba pula um pouquinho da água e bate com a
calda em cima, pra pegar a comidinha. A cavala é mais brilhosa
(Santiago, pescador proeiro, 52 anos).
Quando eu pesco o serra de linha... o serra dá uma carrerinha
curta, mas é curta, ele volta logo. Eu sinto sua carreira na mão
(seu Gidinha, pescador mestre, 70 anos).
Essa musicalidade marítima – sons na e da água - é filtrada subjetivamente,
de acordo com a educação estética recebida em vida, assim como acontece
com os demais sentidos. Para alguns, o som do mar é o som da força da
natureza incógnita, do momento de contemplação, espaço inóspito ao ser
humano, de medo ou de receio diante do desconhecido, mundo completa-
mente natural ou anti-social; para o pescador, a sonoridade aquática é parte
da sua existência social, chão do trabalho, de conhecimentos acumulados,
de práticas simbólicas, de organização societária, lugar de confirmação da
sua vida. Portanto, a voz do mar está cheia de sentidos para os pescadores
por ele estar cheio de sentidos educados para experienciar humanamente a
música das águas marítimas, como fruição das suas forças essenciais, vi-
tais, entendidas subjetivamente e afirmadas objetivamente no seu trabalho.
Assim como a música desperta primeiramente o sentido musical
do homem, assim como para o ouvido não musical a mais bela

204
música não tem nenhum sentido, é nenhum objeto, porque o meu
objeto só poder ser a confirmação de uma das minhas forças es-
senciais, portanto só pode ser para mim da maneira como a mi-
nha força essencial é para si como capacidade subjetiva, porque
o sentido de um objeto para mim (só tem sentido para um sentido
que lhe corresponda) vai precisamente tão longe quanto vai o
meu sentido, por causa disso é que os sentidos do homem social
são sentidos outros que não os do não social (MARX, 2004, p.
110, grifos do autor).
Seguindo essa linha, o olhar dos pescadores sobre o mar não é uma visão
pautada pelo ato do respeito diante daquilo que se desconhece e que se
teme quase como um adversário, mas, ao contrário, são olhos de respeito
por aquilo que se conhece bem e que se compreende enquanto universo
importante para a existência humana.
A experiência estética do pescador revela a humanização do mar e, mais do
que isso, mostra como, ao longo da sua vida, “os sentidos humanos deverão
se transformar em elaboradores de teorias” (LUKÁCS, 1978, p. 17) para
que os marítimos atinjam a condição de artífices do oceano da liberdade,
enquanto resultado de sofisticadas elaborações cognitivas expressadas no
seu criar sensível, no seu saber-fazer.
Todos os sentidos humanos atuam de modo conectado numa tessitura sóli-
da e indispensável para que os pescadores possam reproduzir-se, no tempo
e no espaço.
Nunca é demais lembrar que também essa questão relaciona-se sempre
com a processualidade histórica e a totalidade social, tendo em vista que as
mudanças impostas pelo capital ao ambiente costeiro, como a urbanização
e a chegada do complexo portuário de Suape, precisam ser (re)apropriados
pelo campo sensível, pela previa-ideação e pelas alternativas externadas no
pôr teleológico dos pescadores suapenses.
Hoje marco, de noite, vendo as luzes da cidade, que estão vindo
mais de com força. Antigamente, os pescadores olhavam mais
pra estrelas pra vim pra costa (Conrado, pescador mestre, 39
anos).

205
Tem que escutar os navios quando eles vêm, pra não ter proble-
ma (Genildo, pescador mestre, 35 anos).
Então, as mudanças tecnológicas ocorridas nas embarcações ao longo dos
séculos – de jangada de rolo para a de vela triangular e depois para barco
motorizado21 – e nas redes – de fio de macaíba, ticum ou algodão para de
náilon - revelam conteúdos históricos e diálogos inelimináveis com a totali-
dade social. De fato, “não obstante, não se pode buscar um conteúdo con-
creto e histórico sem encontrar de antemão uma determinação da totalidade”
(LUKÁCS, 2003b, p. 60)22, isto é, o conhecimento patrimonial e os sentidos
humanos do pescador artesanal movimenta-se e responde aos seus tempos
históricos e situações locais, regionais, nacionais e/ou globais.

4. Conclusão

A educação corporal, do sentir dos sentidos, dos pescadores artesanais pro-


move a indissolúvel aliança entre saber e fazer tradicionais, objetivando pre-
parar aqueles que dedicam suas vidas para o trabalho no mar, a partir da sua
esfera sensível. Ter o controle do corpo orgânico (humano) é fazê-lo capturar
as emanações que emergem do corpo inorgânico (natureza), resignificando
a ambos de acordo com valores socioculturais e possibilidades de utilidades
humanas oriundas de práticas societárias materiais e simbólicas essenciais
para os pescadores artesanais.
O fazer-se pescador artesanal e portador de um conhecimento tradicional é
também um fazer-se dos sentidos, um ato que lapida e confecciona o fazer
corporal nunca apartado da esfera cognitiva, do saber pesqueiro, de um va-
lor existencial, fazendo com que o sentir dos sentidos ganhe forma, conteúdo
e significado social.
Por outro lado e sendo parte ineliminável disso, o mar se humaniza no mes-
mo instante em que se humanizam o sentir dos sentidos humanos daqueles

21
Cabe um alerta importante. Essas transformações não representam que tais equipamen-
tos de trabalho não coexistiram (ou coexistam) no mesmo tempo e espaço geográfico,
pois ainda é comum a presença de jangadas (de velas latinas ou até mesmo sem elas)
em regiões litorâneas nordestinas, como se dá no estado de Pernambuco, Alagoas, Rio
Grande do Norte, a título de exemplo.
22
Tradução minha.

206
que pescam, recebendo deles suas potencialidades, suas determinações e
manifestações do existir. As práticas sociometabólicas dos pescadores, suas
relações socioambientais com as águas marinhas e os pescados, anunciam
e revelam a presença de um conhecimento tradicional que irradia sociabi-
lidades não instrumentalizadas – inclusive as sensitivas - pelas vontades
utilitaristas do capitalismo e que, por isso, recheiam de significados outros a
vinculação desse grupo social com a natureza, de maneira mais humaniza-
da, apesar de receber as tensões do capital.

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209
210
La educación ambiental en los
municipios costeros del Golfo de
Guayaquil en Ecuador
Marco Alvarez Gálvez.

La región costera de Ecuador que incluye las provincias del oeste que abar-
can las planicies entre el océano Pacifico y los Andes, emerge como el punto
clave para el progreso y desarrollo del país: el futuro desarrollo económico
de Ecuador depende en gran mediad de cómo sean utilizados y manejados
sus ecosistemas costeros (Matuszeski, Pérez y Olsen, 1988).
A pesar que Ecuador ha realizado por 25 años actividades de control ambien-
tal en el filo costero a partir de la participación ciudadana, hoy el problema
siga latente. Hemos dejado que nuestro destino nos alcance por el deterioro
ambiental por falta de visión y liderazgo. Los conflictos siguen igual y mas
agresivos que en la ultima década, y no contamos con ese liderazgo por
falta de visión de nuestras gentes que incluyen tanto a gobernantes como
usuarios.
En las zonas costeras (continentales y marinas) se desarrolla una serie de
actividades antropogénicas (humanas) incompatibles y muy pero muy sus-
ceptibles de producir conflictos entre si, y a lo peor el minar este potencial
que tenemos, siendo el mas grave elemento de la dicotomía humana.
• Uso de bienes del capital natural de cada sector de la costa, tales como
las aguas en escorrentías, del subsuelo, el impacto paisajístico, arqueo-
lógico, desvío de ríos por taponamiento del cauce natural, por los asen-
tamientos humanos sin administración territorial.
• Producción agrícola realizada con fertilizantes químicos, que contamina
el suelo y cursos de agua subterráneos, y que puede afectar base de
recursos pesqueros.

211
Figura 1. Lugar de asentamiento de los municipios menores a 100 mil habitantes del
filo costero del estuario del Río Guayas, Ecuador. Municipios de Salinas, Playas. La
Libertad, Duran, Naranjal, Samborondon. Fuente Atlas del Ecuador. IGM.2006.

• La polución de los municipios con mas de un millón de habitantes, por


descargas domesticas
• Producción industrial, que con sus efluentes contamina la calidad del agua.
• Asentamientos humanos no planificados, importantes productores de
desechos sólidos y lixiviados, los mismos que muchas de las veces no
son manejados adecuadamente.
• Actividad turística, también importante productora de desechos sólidos
y lixiviados que contaminan la calidad del agua marina.
• Acuicultura, que deforesta manglares, invade salitrales, posibilita la in-
trusión de aguas salinas a tierra firme y contamina la calidad del agua
del mar.
• Actividad pesquera, artesanal e industrial, que afecta base de recursos
por la sobrepesca y contamina el agua marina con desechos, especial-
mente, de lubricantes.

212
• Transporte fluvial y marino, principalmente de hidrocarburos, que con-
tamina el agua marina con desechos de lubricantes.
• Uso del recurso hídrico con fines industriales.
• Estructuras costeras mal concebidas, entre otras.

Conclusiones y Recomendaciones

La Administración Municipal de los cantones del filo costero denominados


municipios pequeños por el numero de habitantes que los componen, cuen-
tan con una buena actitud para el desarrollo de su gestión, lo que se expresa
en la capacidad de liderazgo, visión positiva ejercida por los Alcaldes, la
misma que no queda sol en las “ganas de hacer las cosas” sino en su buena
organización administrativa de las instituciones, lo cual se refuerza por la
presencia de un grupo humano de colaboradores técnicos comprometidos
con el desarrollo de las instituciones para mejorar el nivel y la calidad de vida
de los habitantes.
Gracias al trabajo de concienciación ciudadana que ya empezaron, por la
Administración Municipal de estos cantones y en el mejoramiento en la pres-
tación de servicios públicos se ha logrado credibilidad y confianza en la ins-
titución que se traduce en el incremento en el pago de impuestos por parte
de la ciudadanía.
Sin embargo, constituyen una limitante para cumplir a cabalidad los propó-
sitos de cualquier Administración Municipal, el bajo presupuesto económico
que reciben estos Municipios por parte del Estado por un lado, y la insufi-
ciente asistencia técnica para ampliar la capacidad de gestión, en el campo
pecuario, agrícola, turístico, pesca, acuicultura, Pequeños y medianos pro-
ductores (PYMES), y a la falta de socialización de la información tanto interna
como externa.
Se prevé que la capacitación ambiental a los diferentes sectores de la co-
munidad se constituye como una fortaleza como vehiculo hacia sociedades
sostenibles.
En las Unidades de gestión ambiental (UGA´s) se deberá contemplar el Plan
de Desarrollo Estratégico Cantonal, para su proyección a futuro, sin embar-

213
go, la falta de ordenanzas existentes para el desempeño de las funciones de
esta Unidad limita la capacidad de servicio que puede brindar a la comunidad
y para garantizar la conservación de la base de los recursos naturales exis-
tentes como puntales para el desarrollo del Cantón.

Los principales conflictos ambientales

Han sido identificados en los Cantones del filo costero la contaminación por
ejemplo, causados por camaroneras y laboratorios en el uso de insumos
químicos residuales con un alto nivel de toxicidad, contaminación por des-
cargas de aguas residuales y el incorrecto manejo de los desechos sólidos,
emanación de malos olores por parte de empresas procesadoras de harina
de pescado, ante lo cual se plantea el control de estas actividades a través de
auditorias para el control de los usos de productos químicos.

1. Conflictos existentes al interior del Municipio

• El funcionamiento de dos o más secciones Municipales en el mismo


espacio físico, provocando aglomeramientos de público, lo que requiere
la construcción de nuevos locales.
• Dificultad para cumplir con mayor agilidad los trámites que demanda la
comunidad, por falta de materiales de oficina y apoyo logístico.
• Problemas con la oportuna de pagos de sueldos y salarios; se les adeu-
da sus emolumentos hasta en dos meses.
• No se tiene transporte y logística para hacer inspecciones de campo.

2. Conflictos existentes entre la comunidad y la Institución Municipal

• Se reclama en la comunidad que el servicio de recolección de basura


no es suficiente, la misma que no puede cumplirse al 100% por falta de
herramientas de trabajo.
• Hay un sector de la comunidad cerca del 25% que no paga los impues-
tos municipales como demanda la ley municipal; se aduce que no lo
hace porque no les alcanza sus recursos económicos, o porque siendo
asentamientos ancestrales nunca han cancelado esos valores.

214
• Falta el relleno sanitario.
• La letrinización como proyecto municipal es nulo. Asi se cree que será
necesario establecer un verdadero programa municipal
• Al no tener un control municipal en los sitios de diversión, los altopar-
lantes perturban al buen vivir, por parte de bares, especialmente en las
fiestas religiosas.
• Se hace necesario la reubicación urgente de los comerciantes del merca-
do central, y que la edificación existente sirva como centro artesanal.
• Lotizadores y propietarios de terrenos no cumplen con lo establecido en
la Ordenanza de cierre de solares, lo que origina invasiones de los mis-
mos y crea conflictos a los Departamentos de salud por ser botaderos
de basura.
• Los contribuyentes quieren inmediata solución a sus demandas, pero el
Municipio debe seguir procedimientos legales y reglamentarios.

3. Las normas legales

La existencia del Plan de Desarrollo Estratégico Cantonal es un avance para


su proyección a futuro, así como la creación de nuevas unidades y departa-
mentos incorporados a la Institución, tal como la Unidad de Gestión Ambien-
tal y el Departamento de Turismo.
Sin embargo, la falta de ordenanzas existentes para el desempeño de las
funciones de esta Unidad limita o anula la capacidad de servicio que puede
brindar a la comunidad y para garantizar la conservación de la base de los
recursos naturales existentes como puntales para el desarrollo del Cantón.
Entre los principales conflictos ambientales identificados sin ley u ordenanza
en los cantones y que son necesarias las normativas están:
• la falta de una ley que regule la máxima capacidad de carga en épocas
de turismo.
• la contaminación causada por las bananeras por el uso de herbicidas y
fungicidas.
• las camaroneras.

215
• actividades productivas como la minería y maderera,
• descarga de aguas residuales como vertidos al sistema de estuario del
Río Guayas.
Ante lo cual se plantea el control de estas actividades a través de auditorias
para el control de productos químicos utilizados en los ciclos productivos.
Un ejemplo en la figura # 02.

Fig. #02. Playa de Olon. Generación de desechos en época de turismo.

Fig. #03 Playa de Ballenita. Impacto de turistas y buses en época alta de


turismo.

216
Olsen estableció entre otras estrategias que a mediano y largo plazo, deberían
enfocarse hacia los diferentes asuntos de manejo de los recursos costeros:
• Para la Degradación de los ecosistemas de manglar como estrategia de
educación ambiental el preparar una propuesta para un nuevo enfoque
que haga énfasis en la planeación y uso sostenido a nivel comunitario.
• Para Pesquerías artesanales sostenidas Ayudar a las comunidades
pesqueras a desarrollar y mantener la infraestructura y los servicios
requeridos para hacer productos de calidad tomando en cuenta costo-
beneficio.
• Maricultura: Traer como experiencia internacional para usarla y dirigir
asuntos prioritarios de la maricultura y proteger su base ambiental de la
industria.
• Desarrollo del frente costero, zonificar por Zonas Exclusivas de manejo
y crear efectos multiplicadores en el resto del filo costero desde el punto
de vista turístico, recreacional, industrial, entre otros.

Fig. 03. Grupo de pescadores en Encuentro binacional Chile-Ecuador,2009

217
• Saneamiento ambiental utilizar saneamiento ambiental como medio
para movilizar pequeñas comunidades no calificadas para recibir de
otras fuentes apoyo económico. Diseñar e implementar un programa
de muestreo intercalibrado para la calidad del agua enfocado en los
asuntos relacionados a la maricultura del camarón.
• Finalmente es posible concluir que los desafíos que encara un programa
de educación ambiental es de gobernante, que no es desarrollo econó-
mico o protección de la biodiversidad, sino mas bien que integra a las
sociedades que son los verdaderos fuerzas del cambio para el manejo
y usos del filo costero.

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218
Conocimiento tradicional, salud y
desarrollo turístico
Gelda Lhamas-Coelho

Introducción

La presente ponencia se refiere a avances del proyecto de investigación del


conocimiento tradicional en cuencas, una contribución a los objetivos de la
Red Iberoamericana de Gestión del Conocimiento Tradicional en Cuencas
Hidrográficas.
El escenario de la investigación son los distritos, villas y poblados de la ciu-
dad de Lima Duarte, los cuales pertenecen a la cuenca del rio do Peixe, una
de las sub-cuencas de la cuenca del río Paraíba do Sul.
La cuenca del Rio Paraiba do Sul tiene un área de 55.400 km2, pasando
por tres estados (São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro), inserto en la
región hidrográfica del Atlántico Sureste, caracterizada por ocupar un bioma
marcado por la Mata Atlántica y por tener sus aguas utilizadas por más de 25
millones de personas - uso doméstico, agrario e industrial.
Además de la pertenencia en una cuenca llave para el desarrollo socio-eco-
nómico de una gran parte de la población brasileña, estos distritos, villas y
poblados también son de interés pues en ellos, desde la creación del Parque
Estadual do Ibitipoca en 1973 (área de 14.880.000 m2), se puede percibir un
fuerte desarrollo de la actividad turística, el llamado ecoturismo, mayormen-
te en el distrito de Conceição do Ibitipoca.
Esto se debe al hecho de que la entrada principal del parque está a meros 3
kilómetros del distrito de Conceição do Ibitipoca; fundado en 1692 cuando
de la descubierta de oro en Brasil; por lo que en las dos últimas décadas este
ha cambiado mucho, con impactos para su población, el medio-ambiente

219
y el desarrollo (BEDIM & TUBALDINI, 2006; BOTELHO, 2003; CAMPELO &
SANTOS, 2008), fenómeno que viene, más recientemente, se desplazando
para otras villas y poblados del municipio de Lima Duarte y otros municipios
que hacen divisa con el parque.
Con base en estudios anteriores (LHAMAS-COELHO, 1999; 2000); los cuales
nos condujeran a listar las más variadas críticas a propuestas de ecoturismo,
una supuesta interacción entre el turista y la naturaleza que se está extinguien-
do; para el área en cuestión se puede destacar que:
i) existe impactos en el paisaje natural del parque por lo que su condición
de santuario natural se encuentra amenazada. Además, existe contami-
nación por desechos sólidos (basura, materiales de construcción etc.)
en todos los poblados cercanos al parque, con perdida de flora, fauna y
vegetación y deterioro del suelo, incluso por erosión hídrica.
ii) hay agudización en el uso del agua, lo que ha conllevado a la percepción
de su escasez por parte de la población local, mayormente por parte de
los agricultores. Esto propicia su encarecimiento como recurso funda-
mental a cualquiera actividad social o productiva;
iii) hay agudización de problemas relacionados a la colecta de aguas resi-
duales, toda vez que el distrito, así como el área del parque y todos los
poblados y villas en estudio, carecen de redes de colecta o cualquiera
sistema de tratamiento, lo que implica en que toda la población se sirva
de pozos negros;
iii) ha habido cambios en la agricultura con la intención de tornarla más
apropiada al consumo del turista (producción y consumo de productos
ajenos a los locales o la introducción de un menú que suele ser recono-
cido como comida típica – en este caso comida mineira, un menú de
descendencia africana);
iv) ha despojo de tierras rurales por parte de especuladores inmobiliarios,
pequeñas y medianas empresas turísticas, debido a la gran procura por
parte de los turistas de todo el mundo por hoteles, posadas y otros;
v) ha habido inserción de algún tipo de conexión en comunicación (telefo-
nía, internet etc.) y accesibilidad vial (construcción de calles, carreteras
etc.) muy por arriba de las necesidades de la población local.

220
Como forma de minimizar impactos en el paisaje natural, adentro del Parque
Estadual do Ibitipoca, varias normativas fueron impuestas para su visitación
por parte del gobierno del estado de Minas Gerais, con base en estudios y
levantamientos hechos por expertos de la Universidade Federal de Juiz de Fora
(UFJF), Universidade Federal de Minas Gerais (UFMG), Fundação João Pinheiro
e Instituto Estadual de Florestas (IEF). Una de estas normas establece que el
número de visitantes/día en el parque no puede exceder a las 800 personas y
que visitantes tienen que ser acompañados por guías entrenados.
A todo esto hay que añadir un impresionante desarrollo urbano sin planeación
o control de la municipalidad de Lima Duarte, la cual es responsable por la
administración de la villa. Esto se debe a la construcción de casas y apertura de
calles por parte de muchos ex-turistas, los cuales hoy tienen allá sus casas de
campo o sus negocios relacionados al turismo ecológico, por lo que se puede
afirmar que en la villa se ha establecido un coto, es decir, una exportación de
privilegiados espacios donde los turistas pueden continuar desarrollando su
modo de vida, aunque su entorno sea rústico. Hay que añadir que todo lo
anterior se ha desplazado por otras villas y poblados, en la búsqueda por sitios
cada vez más cercanos a una naturaleza por descubrir.
Destaque debe ser dado al aumento expresivo de población flotante en épocas
de vacaciones y días festivos, lo que hace con que la población, principalmente
de Conceição do Ibitipoca, aumente mucho, incluso con repercusiones en la
movilidad vial – embotellamientos de coches y gentes.
Con base en este escenario ambientalmente impactado en su relación con el
desarrollo turístico, se hizo de importancia para los propósitos de la investiga-
ción en desarrollo, abundar en consideraciones acerca de impactos culturales
que pueden estar se dando en las comunidades tradicionales que allí habitan,
con sus referencias al pasado, teniendo en vista la dinámica de apropiación
social del espacio de áreas antes olvidadas para el desarrollo turístico.
De una somera revisión, llegase a la conclusión de que nuevas variables de
análisis deben ser incorporadas a la investigación y con base en esta demanda,
fue hecha una identificación de las diferentes maneras de se abordar los
conocimientos tradicionales  y su relación con la salud y con el desarrollo
turístico, objetivando: (i) levantar datos para análisis y nuevas variables; (ii)
levantar diferencias de abordaje; (iii) identificar diseños e implementaciones
de acciones de gestión de conocimientos tradicionales.

221
La metodología adoptada se constituyó del uso de Internet y en el análisis
documental, notadamente visando aquellos artículos y estudios elaboradas
por científicos de países participantes de la Red, con énfasis en estudios
brasileños.

Relación conocimiento tradicional y salud

La relación del conocimiento tradicional con la salud empieza cuando de la


reunión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Alma Ata (1976) y
en Ginebra (1978), cuando fue creada la Oficina de Medicina Tradicional, una
invitación a todos los países miembros a explorar las medicinas tradicionales
y complementarias, considerando que ellas pueden ofrecer valiosas herra-
mientas para la mejoría de la salud de la humanidad.
La articulación conocimiento tradicional y salud, ha planteado una serie de
pautas de integración, con destaque para:
• La Declaración de Panamá: Medicina Tradicional y Plantas Medicina-
les firmada por Ministros de los países centroamericanos y del Caribe
(1999);
• Planteamiento de Estrategias en Desarrollo y Fortalecimiento de los
Sistemas de Salud Tradicionales, en el marco del Plan de Acción 1995-
1998 de la OMS, para el impulso de la integración salud-conocimiento
tradicional en la Región de las Américas.
Además de esto, la propuesta de la OMS fue corroborada en su Asamblea
Mundial (1991) y hoy, el reto de la investigación en medicina tradicional es
asumido por diversos Ministerios de Salud del mundo, con énfasis en países
como China, India, Nigeria, Egipto y Sudáfrica (los dos primeros emergentes,
lo tres últimos en desarrollo).
En el contexto de América Latina, el desarrollo de la iniciativa de la Organiza-
ción Panamericana de la Salud (OPS) se ha dado con más énfasis en países
como Guatemala, Honduras, Bolivia y Brasil (los tres primeros países en
desarrollo, el último país emergente).
Posteriormente, en el año 2002, la OMS emite la Estrategia Mundial de Medi-
cina Tradicional 2002-2005.

222
Contextualmente, la propuesta de la OMS se suma a la propuesta de Aten-
ción Primaria en Salud (APS), con énfasis en la prevención, toda vez que el
modelo biomédico adoptado a más de 150 años pasó a ser considerado
como extremadamente hegemónico (vacunación en masa de niños y adul-
tos, atención más curativa que preventiva y más recientemente la genética
etc), presentando resultados contradictorios. Si por un lado la expectativa de
vida ha aumentado en todo el planeta, así como ha disminuido la mortalidad
infantil, por el otro recientes brotes de epidemias, tales como tuberculosis,
paludismo, cólera y dengue, para citar algunas, han puesto el modelo en tela
de juicio, a pesar de los esfuerzos preventivos y terapéuticos (MACHADO &
GUIZARDI, 2004; ZALUAGA, 2006; UCHÔA, 2009).
Otro problema que enfrenta el modelo biomédico es resultado mismo de la
modernidad, con las enfermedades metabólicas convertidas en una pande-
mia para el hombre occidental - la hipertensión arterial, arterioesclerosis,
diabetes y las consecuentes enfermedades cardio y cerebro vasculares, por
lo que crece la idea de que la prevención debe hacerse con cambios de hábi-
to de vida: disminución en el consumo de sal y azúcar, aumento de alimentos
de origen vegetal, campañas contra el tabaco y el licor, fomento de la activi-
dad física, medidas para el estrés y promoción de un ambiente saludable.
En así siendo, de la reunión de la OMS en Ginebra, sale una primera defini-
ción para “medicina tradicional”: “Se entiende por medicina tradicional la
suma de todos los conocimientos teóricos y prácticos, explicables o no,
utilizados para diagnóstico, prevención y supresión de trastornos físicos,
mentales o sociales, basados exclusivamente en la experiencia y la obser-
vación, y transmitidos verbalmente o por escrito de una generación a otra”
(OMS in ZALUAGA, 2006).
La necesidad de un marco conceptual adecuado para abordar lo que sea me-
dicina tradicional hace con que otras definiciones, mas abarcadoras o más
acordes a contextos geográficos o culturales específicos, sean propuestas.
Como ejemplo de contextos geográficos, tenemos que para la región ama-
zónica, “medicina tradicional es un conjunto de conocimientos y prácticas,
que tiene como fundamento el saber médico ancestral de la población, mo-
dificado a lo largo de los siglos por la influencia de la medicina popular euro-
pea, la religión cristiana, la tradición africana y los elementos popularizados
de la medicina occidental. Es una práctica que se transmite por la tradición

223
familiar o comunitaria, que tiene sus propios agentes de salud y sus ideas
específicas sobre la enfermedad y la curación” (ESTRELLA, 1995).
Según Zaluaga (2006), las numerosas propuestas de definición de medicina
tradicional apuntan a distintas direcciones y resultan poco comprehensivas
porque:
• En un principio las definiciones buscaban establecer la frontera y la di-
ferencia con la medicina moderna, más que intentar definirla por sus
características intrínsecas.
• También ha querido definirse a partir del período histórico de conforma-
ción, sobre todo en relación con el surgimiento de la medicina moderna
o del pensamiento científico occidental.
• Una acepción difícil y polémica encierra la noción discriminatoria de que
la medicina tradicional tiene su origen en un pensamiento no racional o
de cualquier modo distinto del pensamiento científico. Términos como
empírica, experiencial, producto de ensayo-error, mágica, supersticio-
sa, folclórica se colocan como opuestos o contradictorios a ciencia.
Algunos, tratando de ser respetuosos sólo llegan al punto de oponer
ciencia y tradición, para explicar la diferencia entre medicina moderna y
tradicional, respectivamente.
• Más recientemente, dada la diversidad cultural que aún encontramos en
el planeta, se ha preferido hablar de medicinas tradicionales, en plural,
intentando así evitar la homogenización de conceptos y prácticas tradi-
cionales.
Estas críticas llevan en consideración de que si bien la biomedicina evidencia
un continuo proceso de cambio tecnológico y de expansión, el saber popular
también puede ser caracterizado como un proceso constante de modifica-
ción, en el cual se sintetizan provisionalmente concepciones y prácticas deri-
vadas de diferentes saberes incluido el biomédico (MENÉNDEZ, 1994).
De ahí que surgen propuestas de más que medicina tradicional, intentar com-
prender los sistemas tradicionales de salud (GREBE, 1988) toda vez que
cada cultura, dentro de su proceso de desarrollo histórico, ha identificado
formas de responder a los problemas fundamentales en salud/enfermedad/
atención, creando variables, modelos, ideas, prácticas, etc. muy propios,

224
que dependen de la cosmovisión, la historia social - y económica - y el ám-
bito geográfico -naturaleza- en el que se asienta cada cultura.
Por ello, las respuestas no necesariamente son idénticas ni válidas para todas
las culturas, y para trabajar con medicina tradicional o sistemas integrales de
salud se hace necesario partir de las relaciones intrínsecas que tiene la salud
con la naturaleza y la cultura, es decir, la relación sociedad-naturaleza gana
espacio en la conformación de propuestas, sean teóricas o prácticas.
Esta es la preocupación de muchos los que estudian la propuesta de la arti-
culación de elementos positivos de las medicinas tradicionales con los sis-
temas formales de salud de la OMS, teniendo en vista reconocer las ventajas
intrínsecas del reconocimiento de la medicina tradicional para la cobertura
y la eficacia de la promoción de salud (GREBE, 1988; MENÉNDEZ, 1994;
MACHADO & GUIZARDI, 2004; ZALUAGA, 2006; UCHÔA, 2009).
Esto hace que la investigación propiamente dicha refleje niveles de compleji-
dad creciente, pues no se puede olvidar que:
• Los sistemas médicos tradicionales difieren mucho unos de otros, de-
pendiendo del pueblo en que operan, los factores culturales que los
rodean, el grado de pureza o aculturación que se ha sufrido, la distancia
con el llamado mundo occidental y el ecosistema de donde se obtiene
una relación entre naturaleza y salud;
• Los sistemas médicos tradicionales no son estáticos, se encuentran en
permanente transformación, de acuerdo con los cambios históricos de
cada pueblo y cultura;
• Las últimas décadas presentan los sistemas médicos tradicionales en
proceso de adaptación al fenómeno de la globalización y de la imposi-
ción de modelos culturales y de desarrollo homogenizantes, fenómeno
que también afecta y obliga a cambios en el propio modelo biomédico
de atención a la salud.
Así siendo, se hizo necesario reconocer como se ha estado trabajando con
el concepto conocimiento tradicional, toda vez que el término tampoco ha
sido aceptado en forma unánime. Algunos autores prefieren hablar de sabi-
duría popular, otros de saberes tradicionales, en una espiral de discusiones
semánticas que generalizan y aceptan, sin mucha discusión, la dicotomía

225
Ciencia – Conocimientos Tradicionales, referenciada a grandes sistemas de
conocimiento, de un lado, el de la sociedad moderna y de otro, el de las
sociedades tradicionales (SÁNCHEZ et al in ZALUAMA, 2006).

Se parte del presupuesto que las sociedades tradicionales han adquirido co-
nocimientos y que forman parte del acervo cultural de cada pueblo. Son
conocimientos relacionados con la supervivencia, los modos de producción,
las expresiones artísticas y religiosas, los modelos de salud y cualquier
creencia, concepto, valor o técnica que se utilice en la vida cotidiana por lo
que conceptuar conocimiento tradicional se constituye en un reto difícil, por
abarcar un extenso campo, a veces ambiguo.

Sin embargo, se ha puesto de manifiesto el papel y la importancia del conoci-


miento tradicional principalmente cuando relacionando este conocimiento a
grupos específicos, como los de los países en desarrollo, los cuales poseen
un amplio abanico de conocimientos, tecnologías y prácticas que son con-
sideradas como ambientalmente amistosas y que han aprovechado de una
serie de recursos biológicos y genéticos como alimentos y medicamentos,
para su supervivencia.

Así siendo, gran importancia es dada al conocimiento tradicional relacionado


al valor de la biodiversidad y la necesidad de conservarla, lo que ha enmar-
cado la discusión internacional sobre los derechos de propiedad intelectual,
como puede ser observado en los documentos de la Convención de Biodi-
versidad de Río de Janeiro, la cual buscó reglamentar las condiciones para el
acceso a los recursos genéticos.

En este contexto, de la ratificación del Convenio sobre Diversidad Biológica


por parte de los países de la Comunidad Andina de Naciones, la cual esta-
bleció un Régimen Común sobre Acceso a los Recursos Genéticos (Decisión
# 391), se puede visualizar una referencia explícita a los conocimientos tra-
dicionales, considerados como un componente intangible de los recursos
genéticos. Este conocimiento es definido como “todo conocimiento, innova-
ción o práctica individual o colectiva, con valor real o potencial asociado al
recurso genético o sus productos derivados o al recurso biológico que los
contiene, protegido o no por regímenes de propiedad intelectual” (Comisión
del Acuerdo de Cartagena, 1996).

226
Además, se reconocen y valoran en el mismo Convenio, los derechos y la fa-
cultad para decidir de las comunidades indígenas, afroamericanas y locales,
sobre sus conocimientos, innovaciones y prácticas tradicionales asociados
a los recursos genéticos y sus productos derivados.
Más recientemente, el Seminario de Expertos de América Latina y El Caribe
sobre Indicadores Pertinentes para las Comunidades Indígenas y Locales
y El Convenio sobre Diversidad Biológica, realizado en Quito, Perú (2006),
lanzó una definición sobre conocimientos tradicionales: “conocimientos que
se vinculan con el entorno o la naturaleza, y no solamente con los recursos
biológicos o la medicina indígena, muy importante, por otra parte, para la
vida de los pueblos indígenas; se asocia con el manejo forestal; cantos,
danzas; tratamiento terapéutico; agricultura; manejo de ecosistemas; sitios
y lugares sagrados; artesanía; clasificación y almacenamiento de semillas;
sistema de derecho propio y consuetudinario”.
Los conocimientos tradicionales, como parte integral de la vida de todos los
pueblos indígenas es, en síntesis, el saber de los pueblos originarios, que
surge como resultado de la combinación de experiencias ganadas a través de
los siglos y en el ambiente local. Se transmite en “vivo” de generación en ge-
neración, de modo oral. Estos conocimientos son culturalmente compartidos
y comunes a todos los miembros que pertenecen a una misma sociedad.
Los mismos permiten la aplicación de los recursos del entorno natural para la
satisfacción de necesidades familiares, animales, vegetales y/o ambientales,
tanto de orden material como espiritual.
En Menéndez (1994), de su revisión de la producción bibliográfica sobre me-
dicina tradicional para América Latina, se puede identificar amplia gama los
grupos (en forma aislada o conjunta) que a priori son definidos como “tra-
dicionales” y mantenedores de conocimiento tradicional: los grupos étnicos
amerindios, el campesinado indígena, pero también el criollo y/o el mestizo,
los denominados grupos folk, una parte de los “marginales urbanos” (sobre
todo referidos por algunos autores a los “indios que viven las ciudades”),
además de los “quilombolas” en Brasil. A esta gama de grupos hay que
añadir aquellos marginados de la periferia de la mayoría de las ciudades del
mundo desarrollado, los excluidos del desarrollo hegemónico económico,
social y biomédico (ALBUQUERQUE & STOTZ, 2004; MACHADO, & GUIZAR-
DI, 2004; UCHÔA, 2009).

227
Además de esta gama de grupos tradicionales, otra característica que re-
laciona conocimiento tradicional a la salud se encuentra en la concepción
comparativa entre los grupos tradicionales identificados, toda vez que unos
serían más tradicionales que otros. Por esta concepción, cuanto más intoca-
do por los efectos del desarrollo hegemónico socioeconómico que también
hace parte de los programas de atención a la salud, más tradicional es este
grupo y más tradicionales son sus conocimientos.
Aunque pese este contexto de discusiones semánticas y tipologías, se puede
percibir que ha habido avances en el reconocimiento de que el conocimiento
tradicional no es un saber estanque pero sí dinámico, que se construye y
trasmite de generación en generación, que se enriquece en el intercambio
de conocimientos con otras culturas, es decir, el saber tradicional también
se caracteriza como un proceso constante de modificación, en el cual se
sintetizan provisionalmente concepciones y prácticas derivadas de diferentes
saberes incluido el biomédico (MENÉNDEZ, 1994; BOSSIO, 2007).
En relación a la promoción de la salud comunitaria, de la revisión en curso es
posible percibir que lo que se busca es trabajar principalmente con el diálogo
entre el conocimiento tradicional, también referenciado como popular, y el
científico en la búsqueda de una atención integral a la salud del individuo o de
la comunidad (ALBUQUERQUE & STOTZ, 2004; LUZ, 2005; UCHÔA, 2009).
Esta propuesta de integración demanda cambios no sólo en la visión que el
profesional tiene acerca del individuo; ahora visto como un ser total y no más
como un ser fragmentado; así como en la del propio individuo, el cual está
comprometido a indicar y a participar de todas las acciones volcadas a la
mejoría de la salud, individual y colectiva.
Sin negar experiencias que vienen siendo implementadas en la mayoría de
los países en desarrollo, o emergentes; en atención a las demandas de la
OMS; a los propósitos de la investigación en desarrollo, pretende-se abundar
en políticas del gobierno brasileño y prácticas que se han dado en el país.
El diálogo entre conocimiento tradicional y científico en el país ha ganado des-
taque por el reciente reconocimiento del gobierno brasileño de la Fitoterapia y
de remedios fitoterápicos (tradicionales, artezanales y/o industriales), incor-
porados a la Política Nacional de Prácticas Integradoras y Complementarias
del Sistema Único de Salud (SUS). Además de la Fitoterapia, la Acupuntura, la

228
Homeopatía y el Termalismo se hacen presentes en la implementación de ac-
ciones y servicios relativos a las prácticas integradoras y complementarias.
Desde los años 80´s, otros pasos en dirección a la integralidad han sido
dados, como la adopción del programa médico de familia; inspirado en la
experiencia cubana; la atención multiprofesional (médicos, nutricionistas, si-
cólogos, trabajadores sociales etc.) dirigida a grupos de enfermos crónicos,
los grupos de discusión de enfermos de la misma enfermedad con orienta-
ción sicológica o de parte de un trabajador social (Ministerio de la Salud).
Además de esto, la municipalización del SUS por parte de muchos munici-
pios del país, en los tres niveles de atención – primaria (prevención), secun-
daria (asistencia medica) y terciaria (hospitalización); aunque sea un gran
problema para las secretarias de salud de los municipios principalmente en
términos económicos y deficiencias en la atención terciaria; ha servido para
la creación de interrelaciones con las comunidades facilitando la organiza-
ción y la movilización social.
En este mismo sentido, la adopción del programa de agentes de salud,
mayormente personas que hacen parte de una comunidad, ha ayudado a
responder a la problemática de salud y sus determinantes, a través de la
abogacía, las alianzas estratégicas y la información-comunicación.
Con esto, los conocimientos tradicionales de atores sociales antes olvida-
dos, pasan a tener un importante papel como soporte a la implementación
de políticas y programas de salud en el país.
Cierto es que el diálogo se presenta de modo muy particular con los seg-
mentos populares, ya que estos reafirman y al mismo tiempo niegan su pro-
pio saber/hacer, en contradicción con la práctica médica dominante. Esto se
da a partir de la utilización de un conjunto variado de recursos y estrategias
en salud, a saber (HELMAN 1994; MADU & BORGES da SILVA, 2000; LUZ,
2005; UCHÔA, 2009):

La medicina casera

Esta es muy común entre as mujeres pobres brasileñas, las cuales se utilizan
de recursos y estrategias en salud, paralelos a la práctica médica oficial, so-
bretodo en los espacios urbanos periféricos o rurales con fuerte interacción
con el medio urbano.

229
En estos espacios se puede observar la utilización de una variedad muy am-
plia de elementos naturales vegetales (hojas, cáscaras, raíces de plantas
variadas, frutas, semillas) y animales (miel, huevos, grasa etc). Los usos
medicinales se dan de modo específico como baños, bebidas, cocimientos y
aplicaciones en la piel y sirven no sólo para la prevención de los más varia-
dos procesos de salud-enfermedad como también son utilizados en asocia-
ción con las medicinas alopáticas.

Las prácticas religiosas

Las prácticas médico-religiosas son una constante en Brasil y atingen a to-


das las camadas sociales, debido al alto grado de sincretismo religioso del
país y se asocian a las prácticas caseras.
Las más comunes son prácticas religiosas cristianas (bendiciones, rezos)
y aquellas de origen africana (orixás, candomblé), aunque hoy día, las dos
prácticas pueden ser consideradas como inaceptables por parte de personas
de un mismo grupo, lo que refleja valores trabajados por las religiones de
las que participan (los llamados evangélicos, en su mayoría, son los más
críticos de estas prácticas).
Sin embargo, la relación religión-salud adentro de los grupos urbanos perifé-
ricos, es vista como una respuesta a la adversidad social y política, referida
a la injusticia del mundo, lo que implica deseos de cambios, y exprime un
sentimiento de impotencia en relación al opresor. La religión, además de ser
el opio del pueblo, sirve para estos grupos como un polo de resistencia en
una sociedad donde la ciudadanía nos es para todos y donde la opresión es
regla de la existencia social de las camadas populares (CHAUÍ, 1993).

La auto-medicación y la consulta al profesional de la farmacia (botica).

Aunque se reconozcan los riesgos de la auto-medicación, esta es una prác-


tica muy común a todas las camadas sociales en Brasil.
Sin embargo, tradicionalmente, el dueño de la farmacia, o un profesional, tie-
ne prestigio para los grupos en destaque toda vez que hay una cierta proximi-
dad de elementos culturales entre ellos, lo que favorece su procura. Además,

230
el contacto muy cercano es señal de rapidez de respuestas a las demandas,
lo que casi nunca acontece en los sistemas oficiales de atención a la salud.

La búsqueda de orientación por medio de los agentes locales de la salud

La búsqueda se da principalmente por las facilidades de comunicación toda


vez que el agente de salud es también miembro del grupo y vivencia los mis-
mos problemas además de que posee conocimientos de medicina legitima-
dos socialmente. Por supuesto que hay quejas de parte de los asistidos, por
la percepción de que el agente de salud muchas veces se aísla de su misma
comunidad por sentirse “superior” en razón del conocimiento que detiene.
En todo caso, la penetración de los agentes de salud en los grupos urbanos
periféricos se expresa por la unión de dos aspectos relativos a la atención
médica muy valorada por sus miembros: la cercanía/acogimiento y el acceso
al conocimiento científico.

Auto-producción de cuidados en salud

Además de consumidores de recursos y servicios en salud, generalmente


grupos urbanos periféricos son reconocidos como productores de salud en
su medio en razón de un conjunto de conocimientos e prácticas que aplican
a sus necesidades, en el cuidado de la familia, de vecinos, de amigos y de
conocidos de su comunidad.
En este caso específico, el papel de las mujeres va ganando peso toda vez
que ellas son las que primero:
• son capaces de evaluar situaciones de salud-enfermedad, identifican
grados de agravio de problemas vivenciados y los riesgos presentes y,
se hay necesidad, buscan diferentes recursos en salud.
• son capaces de identificar las causas, hacer diagnósticos, definir y apli-
car cuidados y tratamientos, dando solución ellas mismas a ciertas
situaciones, hasta desarrollando acciones como parteras empíricas, lo
que también está siendo incorporado al SUS.
Según los levantamientos hasta ahora realizados, los conocimientos y prác-
ticas de las mujeres de estos grupos urbanos periféricos poseen caracte-

231
rísticas propias y se organizan a partir de conocimientos tradicionales ad-
quiridos junto a familiares, a personas que comparten sus vidas, a partir de
sus propias experiencias y contactos con la medicina oficial y el sistema de
comunicación, que refuerzan o no valores dominantes (MADU & BORGES da
SILVA, 2000).
Cuando la mujer de estos grupos actúa como agente de salud, ella no so-
lamente repasa sus conocimientos como agente, como también aprende y
construye otros influenciados por el saber médico, con el cual tiene contacto
directo o mismo indirectamente, a través de otras instituciones y procesos.
Todo este saber es absorbido e incorporado a sus conocimientos, valores y
prácticas de una manera recriada, según sus necesidades, intereses, posi-
bilidades y límites. Todo esto enmarcado por un espíritu de solidariedad por
disponerse a ayudar a quienes necesitan de cuidados.
Otro punto importante en el análisis de la apropiación del conocimiento tradi-
cional en la promoción de la salud son las acciones volcadas a la calidad de
vida que no demandan intervención medicamentosa por lo que conllevan a
transformaciones de comportamiento individual y colectivo. Estas acciones
están relacionadas al rescate de la cultura local, del arte y de la educación
y buscan contribuir para la construcción de la ciudadanía y en cambios del
imagen de los espacios urbanos periféricos. Generalmente esto se traduce
en orgullo cívico, en hacerse ciudadano y en la mejoría de la calidad de vida
por la mejoría de los indicadores de desarrollo (UCHÔA, 2009).
Generalmente, se hace uso del arte, la cultura, las actividades físicas y la-
borales, el esparcimiento y la socialización como alternativas en la creación
de una mayor integración entre el usuario y el agente de salud; hasta mismo
como alternativa al Programa Salud de la Familia del gobierno brasileño.
Estas acciones son desarrolladas a través de propuestas pedagógicas - re-
significación de los juegos infantiles, grupos de teatro, contadores de histo-
rias, teatro de títeres etc; de las danzas (capoeira, danzas afro-brasileñas,
street-dance y biodanza); manifestaciones musicales; artesanía, aprendizaje
de otros oficios, visando generación de ingresos, etc. Además de estas, se
hace uso de videos; mayormente hechos con declaraciones de miembros de
las comunidades acerca de sus relaciones con los programas institucionales
de salud y sus vivencias comunitarias; de la alimentación alternativa y de la
medicina casera (ALBUQUERQUE &STOTZ, 2004).

232
En este contexto, la participación de ONG´s se destaca en trabajos de for-
mación, movilización y articulación de grupos populares en el campo de
la promoción de la salud, con intervenciones objetivando el rescate y la
valoración de sus diversos conocimientos, una perspectiva de trabajo que
es adecuada a las características fundadoras de las ONG´s, tanto de Brasil
como de América Latina, a saber: (i) valoración de la competencia técni-
ca, profesionalización de la militancia y la especialización; (ii) la tendencia
a multiplicidad y a la diversificación; (iii) la perspectiva internacional; (iv) la
autonomía del Estado.
En relación a alianzas formadas entre comunidades tradicionales y ONG´s,
algunos puntos son importantes para la investigación: las ONG´s que con-
forman grandes redes internacionales, son organizaciones burocráticas con
sus propias agendas y políticas, cuyos centros de decisión operan a una
considerable distancia geográfica, cultural y lingüística de las comunidades
tradicionales con las que trabajan, lo que puede conllevar a la simplificación
o la romantización de las muchas realidades de estas poblaciones. Situacio-
nes como estas suelen legitimar demandas de los grupos que claramente se
adaptan a las agendas de estas ONG´s y en la formación de frentes de repre-
sentación sin relativizar la complexidad y las diferencias culturales entre las
diversas poblaciones tradicionales, incluso diferencias rivales que pueden
existir adentro de un mismo grupo (DIAS & COSTA, 2008).
Continuando con el rol de la mujer en la relación conocimiento tradicional-
salud, en Brasil su importancia está consagrada en la Constitución de 1988,
toda vez que importantes principios acerca del rol de la familia fueron deter-
minantes en el establecimiento de políticas públicas y programas en el sector
de salud, educación, financiación que generaron importantes impactos sobre
la vida de las mujeres y su participación en el proceso de decisión de dichas
políticas.
Cuando a esta relación agregase un componente a más, como son los recur-
sos hídricos, el rol de las mujeres gana todavía más destaque, con referen-
cias institucionales, como la creación del Consejo Nacional de los Derechos
de la Mujer, en el año 1985, añadida a la creación de la Secretaría Especial
para Políticas de Mujeres (2003); además de los consejos estatales de la
mujer; y la creación de la Secretaría de la Igualdad Racial y de la de Derechos

233
Humanos, todas visando mitigar las desigualdades de oportunidades entre
géneros y razas.
La perspectiva de género en la tomada de decisión sobre los problemas con
este recurso natural se ha dado bajo las siguientes referencias a un nivel
mundial:
• La Conferencia de Dublin sobre el agua y desarrollo (1992)
• Cumbre de la Tierra, en Rio de Janeiro (1992)
• La declaración de La Haya, por ocasión del II Forum Mundial del Agua
(2000)
• La Alianza del Género y del Agua – GWA, inaugurada en Paris (junio,
2000).
• La Conferencia sobre Agua Dulce (Dublín + 10), en Bonn, Alemania.
• La Cumbre de la Tierra (Río + 10), en Johannersburg, África del Sur
(2002)
• III Forum Mundial del Agua, en Kioto (2003)
Con base en estas referencias, la relevancia económica y social del rol juga-
do por las mujeres se torna un principio de gestión de las cuencas hidrográfi-
cas brasileñas, principalmente de aquellas situadas en regiones muy pobres
y también donde el agua es un recurso escaso, como suele acontecer en el
Noreste de Brasil.
Otro punto que hace con que las mujeres sean tan importantes para acciones
en el campo de la gestión de los recursos hídricos es el creciente número
de aquellas que se envuelven en el proceso participativo con el objetivo de
ofrecer su contribución.
Es dentro de esta perspectiva que el gobierno de Brasil responde a las metas
del milenio para el agua (Principio 18 de la Declaración Final de la Cumbre
de la Tierra de 2002), una propuesta que busca garantizar el acceso al agua
por lo menos a la mitad de las personas de todo el mundo, permitiendo a las
mujeres equidad en el acceso al agua y otros recursos, lo que es sumamente
importante para la mitigación de cuadros de pobreza e indigencia en que la
mayoría de ellas vive en todo el mundo (IBAMA/Brasil).

234
Relación conocimiento tradicional y desarrollo turístico

Otro punto importante para el desarrollo de la investigación es el turismo


como vector del desarrollo comunitario y su relación con el conocimiento
tradicional.
De los levantamientos hasta ahora realizados, se encuentra que el turismo
en esta relación añade un concepto más – el concepto de desarrollo soste-
nible, o sustentable (DS), toda vez que el turismo es considerado como un
área particularmente apropiada para enfatizar el enfoque integrado de as-
pectos ambientales, sociales y económicos del DS (CARTA DEL TURISMO
SOSTENIBLE, 1995; RAO, 1997, UNED-UK, 1998; LHAMAS-COELHO, 2000;
MIRANDA ZAMBRANO, 2008).
Los principios del turismo sostenible fueron definidos por la Organización
Mundial del Turismo en 1988 (OMT, 1988). Se concibe así esta modalidad
turística como la conducente a la gestión de todos los recursos de tal forma
que se satisfagan todas las necesidades económicas, sociales y estéticas al
tiempo que se respeta la integridad cultural, los procesos ecológicos esen-
ciales, la diversidad biológica y los sistemas de apoyo a la vida.
De la Río/92 y la Cumbre de la Tierra y convenciones y acuerdos de tras-
cendencia mundial, tenemos que el turismo convencional, o de masa, se
presentó como un problema, lo que dio cabida brindar al turismo sustentable
la oportunidad de poner en práctica la propuesta conciliadora: economía-
ecología.
A partir de ello, mundialmente se reconoce el turismo alternativo al con-
vencional como tema en primacía, instalándose su prioridad en la agenda
internacional, como la declaración de la ONU - con el apoyo de la OMT y
PNUMA – del año 2002 como “Año Internacional del Ecoturismo”. De la mis-
ma forma, la Unesco declara también al 2002 como el “Año Internacional de
la Protección del Patrimonio”, enmarcado en el decenio de la Cultura de Paz
y la conmemoración de los 30 años de la Convención del Patrimonio Mundial
(MIRANDA ZAMBRANO, 2008).
En este contexto, en el 2004, la OMT lanza las directrices para el desarrollo
sostenible del turismo y las prácticas de gestión sostenible, las cuales son
aplicables a todas las formas de turismo en todos los tipos de destinos,

235
incluidos el turismo de masas y los diversos segmentos turísticos y propone
que los principios de sostenibilidad se refieren a los aspectos ambiental,
económico y sociocultural del desarrollo turístico, debiéndose establecer un
equilibrio adecuado entre esas tres dimensiones para garantizar su sosteni-
bilidad a largo plazo.
Abundando los en marcos conceptuales de la OMT, tenemos:
Sostenibilidad Ambiental - Dar un uso óptimo a los recursos ambientales que
son un elemento fundamental del desarrollo turístico, manteniendo los pro-
cesos ecológicos esenciales y ayudando a conservar los recursos naturales
y la diversidad biológica.
Sostenibilidad Social - Respetar la autenticidad sociocultural de las comu-
nidades anfitrionas, conservar sus activos culturales arquitectónicos y sus
valores tradicionales, y contribuir al entendimiento y a la tolerancia intercul-
tural.
Sostenibilidad Económica - Asegurar actividades económicas viables a largo
plazo, que reporten a todos los agentes beneficios socioeconómicos bien
distribuidos, entre los que se cuenten oportunidades de empleo estable y de
obtención de ingresos y servicios sociales para las comunidades anfitrionas
y, que contribuyan a la reducción de la pobreza.
Enmarcados en esta propuesta, muchas son las organizaciones gubernamen-
tales, mayormente en países en desarrollo, y no gubernamentales (ONG´s)
que han surgido en las últimas décadas con vistas a facilitar y promover
espacios y procesos de concertación, análisis y reflexión sobre el deber ser
del turismo sostenible, impulsando la cultura de la conservación a través
del intercambio de información y experiencias en diversos ámbitos (Red de
Turismo Sostenible de Colombia, por ejemplo).
De la revisión sobre el turismo sustentable, se puede desplegar:
• que ha habido avances significativos en la formulación de lineamien-
tos estratégicos para su planificación y múltiples mecanismos de con-
certación y promoción multisectorial, con destaque para: inventarios
sostenibles, capacidad de carga de los destinos turísticos, diseños ar-
quitectónicos, capacitación, promoción, comercialización y marketing,
estrategias de autofinanciamiento, propuestas de planificación, herra-

236
mientas de intervención para el monitoreo y variables de evaluación,
marcos normativos (propuestas de ley, cartas de intención, códigos de
ética, propuestas de planificación e incluso herramientas de interven-
ción para el monitoreo etc.);
• que hay redundancia en la misma denominación de turismo sustentable,
o sostenible, como contraposición al turismo convencional: ecoturismo,
turismo rural, etnoturismo, turismo de naturaleza, turismo de aventura
(andinismo y montañismo), turismo cultural, agroturismo/agri-turismo,
turismo vivencial, turismo verde, turismo científico, turismo solidario y
turismo comunitario, entre otros.
En relación al turismo sustentable, volcado a comunidades, y organismos de
cooperación internacional, se pueden percibir dos tendencias de análisis:
i) aquellas que lo defienden, identificando valores y contribuciones, pro-
pugnándolo como una propuesta viable, sea de financiamiento, regula-
ción o normatividad por parte de las entidades internacionales - Unesco,
OIT, ONU, PNUD, WWF, BID, BM, OMT o de aquellas de muchos países,
mayormente los subdesarrollados o emergentes, actuantes en el sector
del turismo;
ii) aquellas que desnudan sus intenciones e intereses, advirtiendo definiti-
vamente que hay un discurso oculto y amenazante, pues el contexto del
capitalismo donde se desarrolla tiene como finalidad misma el despojo
(otra vez) de la naturaleza, es decir, el “lavado ecológico” o “greenwas-
hing”, y de las culturas.
Esta segunda opción viene perfilando su interés por mostrar resultados de
experiencias ecoturísticas comunitarias sustentables, distinguiéndose cierto
interés por referir experiencias de empoderamiento y/o defensa y resistencia
por los recursos y patrimonio que sustentan los pueblos además de las po-
sibilidades de producción social de conocimiento (LHAMAS-COELHO, 2000;
MUNDO NATURAL, 2006; CAÑADA, 2009).
Otra relación que se hace particularmente importante para la investigación en
curso es aquella que se da entre salud y turismo de manera principal aquéllas
en que notoriamente el impacto es positivo o negativo, o ambos, en la salud
del turista o de las poblaciones que los reciben.

237
Cuanto a la salud de los turistas, esta es estudiada a la luz de la relación con
el ambiente (procesos de contaminación, y la degradación del ecosistema,
la disposición de los desechos sólidos y líquidos, el abastecimiento del agua
y el control de su calidad, la higiene y la protección alimentaria), además de
otros que los nichos ecológicos pueden condicionar, como es el caso del
desarrollo de vectores que facilitan transmisión de algunas enfermedades
ajenas al medio de origen del turista (la propagación de la leishmaniose, por
ejemplo).
Cuanto a la salud de la población local, estudios apuntan que la prevención
juega un papel de primer orden ya que existe la posibilidad de que algunas
enfermedades puedan ser transmitidas por los turistas a la población local.
Esta situación es condicionada por diferencias en los estilos de vida y há-
bitos y por la velocidad de los medios de comunicación, que no permiten
acciones eficaces de control u observación en las personas que llegan (la
propagación del SIDA y de otras enfermedades sexualmente transmisibles -
EST, por ejemplo) (Ministerio de la Salud, Brasil).
Según la OMS, con apoyo de la OPS y de diversos gobiernos, las perspecti-
vas de desarrollo de la interacción salud y turismo son amplias y demandan:
(i) dinamizar y promover a los diferentes sectores, organismos y la comu-
nidad misma; (ii) puede se dar de una manera planificada y eficiente, por la
preservación, protección y fomento a la salud de los turistas; (iii) desplegar
acciones concertadas que llevarán a un proceso de mejoramiento paulatino
y sostenido de las condiciones de salud de áreas turísticas y de sus pobla-
ciones.
Del levantamiento hasta ahora realizado, verifica-se que, una vez más, la
cuestión del género es sobresaliente principalmente cuando las mujeres, mu-
chas de las veces, son las líderes de sus comunidades o viven en sociedades
que giran alrededor del género, es decir, cuando las relaciones humanas en
la vida económica, social y cultura, lo mismo que en el marco político, están
determinadas y mediadas por las percepciones de género, caso de la mayo-
ría de los países en desarrollo (RAO, 1997; UNED-UK, 1998; ICRW, 2009;
CAÑADA, 2009).
En este contexto, las perspectivas de género en la discusión del turismo son
percibidas, entre otras:

238
• En relación a la industria turística, la cual ofrece diversas oportunidades
para actividades independientes de generación de ingresos y, al mismo
tiempo, afecta las vidas de las mujeres en las comunidades destinos;
• En relación a la creación de estereotipos, como por ejemplo, aquello
relacionado al turismo sexual toda vez que, mientras más rápido es el
proceso de liberalización y globalización, mayor es la difusión del turis-
mo sexual.
• En relación a la agricultura la cual permite no solo combinar las res-
ponsabilidades domésticas de las mujeres (que son tanto nutricionales
como reproductoras) con el trabajo turístico;
• En relación al mantenimiento de la tenencia de propiedades por la pre-
servación del suelo y el manejo de la tierra (no al uso de pesticidas
agrícolas, agricultura en pequeña escala etc).
Cuanto al conocimiento tradicional y su relación con el desarrollo turístico, se
ha verificado que el tema es tratado en dos reglones:
• el conocimiento tradicional como atracción turística;
• las oportunidades de enriquecimiento cultural por parte de ambos los
actores – la comunidad y el turista.
Los conocimientos tradicionales como atracción turística aparecen en pro-
pagandas de santuarios ecológicos donde el turista puede utilizar de la cul-
tura local en baños de hierbas en aldeas indígenas en las Américas, por
ejemplo.
Esto es muy explotado por los propios locales, sin ayuda, con ayuda guber-
namental, como parte del paquete de turismo de cada país, o con apoyo de
ONG’s locales o internacionales. Todas las iniciativas buscan crear oportunida-
des de empleo en la actividad turística y ayudar en iniciativas de desarrollo co-
munitario – educación, salud, agricultura, saneamiento, empoderamiento etc.
En este contexto, verificase que cuanto más cerrada, excéntrica, o pobre es
la comunidad, más atractiva ella se muestra para el desarrollo del turismo
alternativo.
Cuanto a las oportunidades de enriquecimiento cultural por parte de am-
bos los actores, la comunidad y el turista, se reconoce que el desarrollo de

239
actividades turísticas en el campo y en áreas en las que el principal motivo
de atracción tiene que ver con la propia vida de la comunidad es (CAÑADA,
2009):
• una oportunidad para el turista, generalmente un ser urbano, de reva-
lorización y reconocimiento de lo rural, su cultura material (arquitectu-
ra, trabajos, cocina,...) y sus distintas expresiones culturales artísticas
(música, bailes, canciones,…).
• bueno para los locales toda vez que el contacto con población de otros
lugares y países puede se tornar una oportunidad especial para cono-
cer, intercambiar y enriquecerse culturalmente.
Para ambos casos queda de manifiesto el turismo alternativo como un acto
solidario basado en el voluntariado, mayormente de jóvenes, en comuni-
dades campesinas, pobres urbanas e indígenas (ocio y trabajo), y en la so-
lidaridad internacional donde la atención a la educación y a la salud de la
comunidad como un todo son la razón del turismo.
En relación a ellos, las ONG´s y las más diversas asociaciones solidarias to-
man el relevo de agencias de viajes en su promoción (SCI, 2009), al organizar
rutas que buscan beneficiar a la población local toda vez que: (i) considera
que el conocimiento de otras culturas fomenta la tolerancia, la comunicación y
el entendimiento; (ii) emplean servicios de proveedores locales y alojamientos
de la zona en vez de cadenas extranjeras; (iii) compran a proveedores locales
la comida y el equipamiento necesarios para el viaje; (iv) apoyan la economía
autóctona usando guías, restaurantes y tiendas locales.

A modo de cierre

Lo que aquí se presenta son las maneras de comprensión del conocimiento


tradicional en su relación con la salud y el desarrollo turístico bajo la consta-
tación de que nuevas variables de análisis se presentaran como importantes
para el logro de los objetivos específicos de la investigación en desarrollo
- fortalecer el banco de datos de la Red a través del estudio de una cuenca,
trabajando con tres ejes de investigación/análisis: (i) turismo alternativo; (ii)
explotación de las capacidades culturales, históricas y ecosistémicas e (iii) im-
pactos sociales por la creación de áreas protegidas/parques turísticos.

240
Lejos de ser conclusivo, todo lo que aquí se presenta debe ser trabajado a
la luz del reconocimiento de que sigue habiendo incremento de la actividad
turística, principalmente en áreas de gran biodiversidad, como es el caso de los
parques, áreas de preservación ambiental, áreas rurales y áreas costeras. Ade-
más de esto, no se puede perder de vista que la actividad turística ha cambiado
muchísimo y tiene, como marcada característica, desvendar y hacer uso del
todo y para esto se presenta en las más variadas versiones, creando problemas
semánticos con repercusiones en lo social, aquí definido como conocimiento
tradicional.
En lo que a la salud en su relación con los conocimientos tradicionales se
refiere, se constata que este es un tema bastante explotado, principalmente
en los enlaces con la salud pública, razón por la cual textos y proposiciones
son en su mayoría de la rama de aquellos que trabajan o investigan en el área
(salud colectiva, biomédicas, enfermería etc). Es importante destacar que
esta variable se hizo presente en todo aquello referido solamente a la salud y
en aquello referido al turismo.
También se hace necesario abundar en la cuestión del género para que haya
realmente efectividad de la incorporación de su perspectiva en la investi-
gación en curso, toda vez que esta fue una variable que también se hizo
presente en las dos relaciones trabajadas.
Por lo tanto, y teniendo como escenario una cuenca hidrográfica, la incorpo-
ración de la variable género en la investigación se puede dar: (i) en relación a
la educación formal y en el contexto de la capacitación social bajo el principio
de la decisión participativa que integra la legislación de recursos hídricos en
Brasil; (ii) en la perspectiva de que estos avances se han tornado un abanico
de oportunidades para las mujeres, las minorías de distintas modalidades,
como las de raza y otras más.
Pero lo más interesante de las aportaciones a la presente revisión es referido
a las estrategias de enfrentamiento de los impactos del desarrollo, en los
marcos del capitalismo, no importando el tipo de área referida. Esto puede
ser ilustrado por las estrategias utilizadas en áreas urbanas periféricas de
Brasil en los marcos del Programa Salud de la Familia (PSF) así como en
áreas costeras, como lo descrito en el Estudio piloto colaborativo cubano-
mexicano-canadiense sobre el impacto del turismo sobre género y salud en

241
comunidades costeras, casos de Caibarien y Cardenas (Reporte del Proyecto
Globalización, Organización Social y Salud, s/f).
En ambas propuestas, para el logro del desarrollo comunitario y la producción
y gestión social de su salud, la pedagogía del oprimido está presente, partiendo
del diálogo como esencia de la educación y práctica de libertad para enfrenta-
mientos (FREIRE, 1970).
En este contexto es que son utilizadas estrategias que involucran: participación
ciudadana; información y capacitación popular en círculos de interés de salud
y medio ambiente; médicos y agentes de programas de atención a la fami-
lia; círculos de la tercera edad; desarrollo de una conciencia ambientalista
en la población joven y realización de actividades socioculturales (juegos y
competencias; actividades recreativas por edades; proyección y discusión
de videos didácticos; encuentro y debates entre mujeres, jóvenes y niños;
actividades culturales que potencien las señas de identidad y cultura popular
municipal).

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244
Las mujeres y el borde marino
costero en la región
de Los Lagos, Chile.
Cecilia Godoy, Elisa Pacheco y Jacqueline Salas

La invisibilidad de las mujeres en la actividad pesquera y de acuicultura y su


rol como transmisoras de conocimientos tradicionales, es desde hace algu-
nos años materia de reflexión e investigación no solo en Chile sino en todo el
mundo. Muchos historiadores reconocen que desde épocas prehispánicas,
los grupos familiares y entre ellas las mujeres, habitaban zonas costeras,
orillas de ríos y estuarios, sosteniendo una relación directa con las activi-
dades de pesca, recolección y aprovechamiento de los recursos que estos
ecosistemas brindaban a sus comunidades. Es innegable el rol de las mu-
jeres como productoras de alimentos y uso sustentable de la biodiversidad,
constituyéndose hoy en día en la vía para encontrar soluciones innovativas a
los problemas de hambre, como también a lo referente a su contribución po-
sitiva a la conservación de la naturaleza contrarrestando las consecuencias
del cambio climático (L, Aguilar, 2009)
Sin duda el rol de las mujeres ha ido evolucionando en las últimas décadas,
de ama de casa dedicada a la crianza de los hijos y los quehaceres domés-
ticos, a colaboradora indispensable y a veces única, de la economía familiar.
Pero, siempre ha existido una tendencia a ignorar el hecho de que las muje-
res desde su trabajo en la esfera reproductiva, en su rol como encargadas del
bienestar de sus familias, usan, conservan y aportan conocimientos espe-
cializados sobre la biodiversidad y son parte activa del desarrollo local.
En muchos países, el papel que desempeñan las mujeres en la actividad
pesquera se desarrolla a lo largo de toda la cadena productiva, siendo la
pesca continental en muchas ocasiones responsabilidad de las mujeres, y en
muchas zonas, son ellas las que han asumido también un papel destacado
en el rápido crecimiento de la acuicultura. A menudo llevan a cabo la mayor

245
parte de las tareas relacionadas con la alimentación y la captura de recursos
marinos, al igual que su manipulación, procesamiento y posterior venta. Se
estima que el mayor porcentaje de trabajadores que se desempeñan en la
etapa de procesamiento en las plantas pesqueras son mujeres, las cuales
poseen mayor habilidad para aquellas tareas que requieren prolijidad y mayor
tiempo de dedicación (http://www.rlc.fao.org/mujer).
Pero a pesar de esta representación laboral, la mayoría de las mujeres en
América Latina y el Caribe que trabajan en el sector pesquero, carecen de
acceso a recursos materiales o capital, al proceso de toma de decisiones, a
puestos de responsabilidad, a capacitación y enseñanza académica. Es así
como en algunos sectores trabajan como operarias en industrias de trans-
formación, además de desarrollar actividades a nivel artesanal, como reco-
lección de mariscos y larvas o encarnadoras, a menudo sin remuneración y
de alto esfuerzo físico (http://www.rlc.fao.org/mujer).
Chile no ha estado ajeno a esta búsqueda y reconocimiento, aunque no existe
un catastro de investigaciones/acciones, el SERNAM realizó una recopilación
de investigaciones sobre la mujer y el campo laboral y familiar realizadas
entre los años 1993 y 2003. En esta recopilación, no aparecen estudios es-
pecíficos de la actividad pesquera artesanal ligados a la mujer, pero si algu-
nos de ellos dejan de manifiesto que los cambios en las percepciones y una
mayor flexibilidad en los roles sólo puede lograrse al visualizar la importancia
de ambos sexos en diversas materias del diario quehacer y una forma de ello
son registros de la actividad desarrollada por ambos sexos en la sociedad
actual (SERNAM, 2004).

Casos de estudio: Chiloé y la costa de Osorno.

En nuestro primer caso de estudio ubicado en Chiloé, zona que se extiende


desde el Canal de Chacao por el norte y el sector de Quellón por el sur, con-
formado por un archipiélago con una isla mayor de 180 kilómetros de largo
por 40 de ancho y con islas menores a su alrededor, cubriendo una superficie
total de 9.185,5 km2 correspondientes a 13,7% del territorio delimitado por la
Región de Lagos (67.013 km2). La conexión entre las diferentes ciudades de
la provincia se realiza por medio de la Ruta 5, Panamericana Sur, que recorre
con caminos asfaltados desde la ciudad de Ancud hasta Quellón (Figura 1).

246
Figura 1. Mapa de Chile a la izquierda y de la Isla de Chiloé y la Isla Grande
de Chiloé y la costa de la Provincia de Osorno.

En la Región de los Lagos se concentra el 49,3% de los pescadores artesa-


nales de Chile los cuales se ubican principalmente en la Provincia de Chiloé,
(44,4%). De este total no hay referencias de sexo, ni actividad en particular
desarrollada por las mujeres.
Durante el 2005 se realizó el Primer Catastro de Mujeres que Trabajan Formal
e Informalmente en la Pesca Artesanal en Chiloé (Godoy, et al, 2005), Este
estudio pionero en la visibilización de las mujeres pescadoras artesanales,
tuvo como objetivo detectar la frecuencia e importancia de las mujeres y
sus familias en las actividades productivas relacionadas con el borde marino
– costero. Con este fin, se visitaron 10 comunas de Chiloé y más de 100 lu-
gares, entre ellos, todas las caletas reconocidas por la autoridad marítima en
la zona y en ellas se levantaron encuestas directas a mujeres que desarrolla-
ban alguna actividad en el borde costero. Entre los resultados más notables
destaca que: las mujeres entrevistadas (1.571) conformaron el grupo etáreo
de mayor actividad, entre los 20 y 40 años, detectándose niñas y adultos
mayores realizando actividades de bordemar.
La principal actividad registrada es la recolección de algas y moluscos
(88,2%), la cual es realizada sin registros pesqueros, sin previsión social y
en general de baja remuneración (U$90 cada quince días).

247
Esta actividad de recolec-
ción, no necesita de entre-
namiento específico y logra
satisfacer las mínimas nece-
sidades de quienes la reali-
zan y representa la actividad
tradicional realizada por mu-
jeres y sus familias en la Isla
de Chiloé. Esta herencia de
bordemar se transmite por
generaciones, siendo la principal vía las mujeres, las cuales extienden las
labores del hogar y la cocina hacia el borde costero donde encuentran los
recursos marinos y terrestres para su alimentación y medicina.
En nuestro segundo caso de estudio, ubicado en el borde costero de la Pro-
vincia de Osorno, se encuentran organizaciones de pescadores indígenas y
conformados por hombres y mujeres de mar, que principalmente recolectan
los recursos distribuidos en su borde marino – costero (Paineo, A. 2007).
Estas comunidades viven además, de la extracción y comercialización de
alerce muerto y conforman la única Red de Parques Indígenas llamado Mapu
Lahual (Tierra de Alerces). Hace un par de años atrás, decidieron solicitar
áreas de manejo, como una forma de resguardar el territorio y su entorno.

Recolección de pelillo (alga), en la Isla de Chiloé

248
Las gestiones realizadas por sus líderes junto a representantes de la pesca
artesanal de Bahía Mansa, apoyaron en 2006, la creación de un Área Marina
y Costera Protegida de Múltiples Usos (AMCP-MU) Lafken Mapu Lahual (Mar
y Tierra de Alerces).
Durante el 2008, la Subsecretaría de Pesca desarrollo un análisis del Área
de Manejo de Caleta Cóndor en la costa de la Provincia de Osorno (Araneda
y Pinto, 2008), poniendo en evidencia que el rol reproductivo, asociado a
las tareas domesticas y responsabilidades asociadas al cuidado y crianza
de los niños, rol asociado a la sobrevivencia familiar, es preferentemente
femenino, pero también observándose cada día más la activa participación
de los hombres.
Respecto del rol productivo que corresponde a la producción de bienes y
servicios para el consumo y el comercio, esta es una acción prioritariamente
realizada por hombres, mientras que el rol comunitario, que representa las
actividades desarrolladas en el ámbito público y que implica generalmente un
trabajo asociativo y no remunerado, lo realizan especialmente mujeres. Las
encuestas también revelaron que las mujeres son las que toman decisiones
del cuidado de los hijos y mejoras de la casa, pero los hombres son lo que
toman las decisiones respecto de las Áreas de Manejo. Cabe mencionar que
cada día más se ven estas organizaciones al mando de mujeres.
Las dos situaciones antes descritas, demuestran que la participación de la
mujer ha sido esencial, no tan solo en su incorporación paulatina como di-
rigentas y por tanto tomadoras de decisiones y lideres políticos, sino tam-
bién, en el resguardo del conocimiento tradicional y el patrimonio natural y
cultural.
Durante noviembre del 2007, la Subsecretaría de Pesca celebró el “Primer
Encuentro Internacional de Mujeres en la Pesca Artesanal y Acuicultura de
Pequeña Escala”. En dicha reunión, realizada en la ciudad de Valparaíso,
participaron representantes nacionales e internacionales (Argentina, Ecua-
dor, Nicaragua, Honduras, Panamá, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y
Perú) y cuyo objetivo era la promoción de un espacio de dialogo y reflexión
en torno a la actividad de la mujer en temas pesqueros y de bordemar. Es-
tas acciones son de suma importancia para la construcción de una mirada
con enfoque de género en ámbitos considerados netamente masculinos, en

249
donde las diferencias no son de sexo sino sociales y de cómo las mujeres
enfrentan desafíos a futuro. Según Andrade (2007) citando a Suely ….¨las
mujeres serían como las palmeras, que por mas que la tormenta venga por la
noche, se renuevan, levantan sus hojas y están lista para un nuevo día.

Conclusiones

Los dos casos ejemplificados en este trabajo, resumen el importante rol de


las mujeres en actividades pesqueras y de manejo de recursos marinos,
siendo en muchos casos la única proveedora familiar. Su rol social ejercido
desde siempre, además de satisfacer la demanda de alimentos de su familia,
también ha constituido un gran aporte en la conservación de flora y fauna
nativa.
De esta forma, la participación de las mujeres en temas de bordemar ha sido
y seguirá siendo crucial para el mantenimiento de una buena salud ambien-
tal, social y económica y cultural. Eyssartier, C et al (2008), resalta que las
mujeres indígenas en su papel histórico has sido guardianas y protectores
de la vida, teniendo el rol fundamental e la transmisión del conocimiento
tradicional, de generación en generación.
En los últimos años ha habido esfuerzos tanto de los servicios gubernamen-
tales como de Universidades y otras entidades privadas en primero visibilizar
la presencia de las mujeres en el sector pesquero artesanal y acuicultor y
luego en promover su mayor participación. Las estadísticas muestran que
ha habido un aumento, aunque aun es precario. De todas formas hay una
brecha aún importante que ir mejorando y acortando y que así lo expresaron
las dirigentas convocadas al “Primer Encuentro Internacional de Mujeres en la
Pesca Artesanal y Acuicultura de Pequeña Escala”, en Valparaíso, Chile. Las
conclusiones más importantes de resaltar son la promoción de programas
de asociatividad comercial y productiva, como también los relacionados con
la capacitación tanto individual como organizacional, de planificación y nive-
lación de estudios. Finalmente, se considero de gran importancia conformar
una red de comunicación entre y con las usuarias a nivel nacional y latino-
americano, de manera de monitorear y avanzar en propuestas que mejoren la
calidad de vida de las mujeres, sus familias, sin dejar de valorar los conoci-
mientos tradicionales en el borde marino costero de esta zona de Chile.

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C. Godoy, D. Araneda,J. Salas A. Pinto y M. Alvarez. 2005. Mujeres que trabajan formal e infor-
malmente en la pesca artesanal de la Provincia de Chiloe, Decima Región, Chile
Paineo, A. 2007.Diagnóstico pesquero y caracterización socio.cultural, de cuatro comunidades
indígenas en el área marina y costera protegida de múltiples usos Lafken Mapu Lahual .,
75 p.
Oficina Regional de la FAO para América Latina y El Caribe http://www.rlc.fao.org/mujer
SERNAM. 2004. Estudios realizados por el Servicio Nacional de la Mujer entre los años1992 –
2003. Documento de Trabajo Nº87. 196 pp.

251
252
Los autores

Alexandra Sapoznikow: Biologa argentina. Investigadora de la Fundación


Patagonia Natural
Ángel Raúl León Pérez: Biologo cubano. Profesor e Investigajdor de la Uni-
versidad de Cienmfuegos. Pertenece al Grupo Coordinador de la Red Ibero-
americana de Gestión del Conocimiento Tradicional en Cuencas Hidrográfi-
cas y Areas Costeras
Clara Elisa Miranda Vera: Filosofa y amabientalista cubana. Doctora en
Ciencias Filosóficas (Universidad de la Habana, 2000), Master en Medio
Ambiente y Desarrollo Integrado (Instituto Politécnico Nacional de México,
1997). Investigadora Titular del Centro de Estudios Ambientales de Cienfue-
gos (CEAC) y Profesora Titular de la Universidad de Cienfuegos (UCF), Cuba.
Coordinadora Académica de la Maestría en Manejo Integrado de Zonas Cos-
teras de la UCF. Coordinadora General de la Red Iberoamericana de Gestión
del Conocimiento Tradicional en Cuencas Hidrográficas y Áreas Costeras
(GESTCON) del Programa CYTED. Investigadora con amplia experiencia en
la gestión de proyectos, organización y participación en eventos científicos
nacionales e internacionales. Más de 30 artículos publicados y coordinadora
y coautora de 7 libros. Presidente del Consejo Provincial de las Ciencias
Sociales en Cienfuegos, Cuba. Actualmente Directora de Capacitación y De-
sarrollo Profesional del CEAC.
Cristiano Wellington Noberto Ramalho: Graduação em Ciências Sociais
(ênfase em Sociologia Rural) pela UFRPE (1999) , Mestre em Sociologia
pela UFPE (2002) e Doutor em Ciências Sociais pela Universidade Estadual
de Campinas, Unicamp (2007). Possuo experiência nas seguintes áreas do

253
conhecimento: Sociologia Rural, Sociologia da Pesca, Sócio-Antropologia
Marítima, Sociologia do Trabalho e Teoria Social. No final de 2005, recebi o
prêmio de melhor dissertação em Ciências Sociais do Projeto Capes/Procad,
que envolveu UNICAMP, UFPE, UFRN e UFCG, sendo a pesquisa, em deco-
rrência disso, publicada em livro, com o título: Ah, esse povo do mar!: um
estudo sobre trabalho e pertencimento na pesca artesanal pernambucana.
São Paulo, Editora Polis; Campinas, Ceres/Unicamp, 2006. Atualmente sou
pesquisador da Fundação Joaquim Nabuco (Fundaj), na qualidade de bol-
sista Recém-Doutor DCR - Facepe/CNPq. Recentemente fui aprovado em 2
concursos - ambos em primeiro lugar - para professor adjunto (efetivo) em
sociologia para a Universidade Federal de Campina Grande (UFCG) e a Uni-
versidade Federal de Sergipe (UFS), esperando ser chamado para assumir a
vaga.
Deybis Carrasquilla: Antropologo colombiano. Investigador de la Oraloteca
de la Universidad del Magdalena. Candidato a Magister en estudiso del Cari-
be. Universidad Nacional de Colombia. Sede San Andrés.
Elisa Pacheco: Ingeniera chilena. Investigadora y profesora de la Universidad
dArturo Prtt de Chile.
Fabio Silva Vallejo: Antropólogo colombiano de la Universidad Nacional de
Colombia. Filólogo, especialista en literatura, Universidad INCCA de Colom-
bia. Candidato a Magíster en estudios del Caribe. Universidad Nacional de
Colombia. Sede San Andrés. Coordinador del proyecto de creación del Pro-
grama de Antropología. Universidad del Magdalena 1999-2000 (Único en
la costa caribe colombiana). Director y profesor del mismo por siete años
(segundo semestre del 2000 hasta el segundo semestre del 2007). Director
del grupo de investigación Grupo de Investigación Oralidad, Narrativas Au-
diovisuales y Culturas Tradicionales del Caribe Colombiano (Colciencias, C)
y del proyecto Oraloteca del Caribe. Par de Colciencias. Se ha especializado
en estudios de la tradición oral y la cultura popular en la costa atlántica co-
lombiana. Coordinador para Colombia de la Red Iberoamericana de Gestión
del Conocimiento Tradicional en Cuencas Hidrográficas y Áreas Costeras
GESTCON. Financiada por el CYTEC. Ha sido editor, autor de libros y varios
artículos, entre los que se destacan Las Voces del Tiempo, Editorial Arango
Editores. Mitos y Leyendas de Colombia. Editorial Panamericana. Mitos y

254
leyendas del Mundo. Editorial Panamericana. Coautor en el libros Respirando
el Caribe II “Balance de la Antropología en el Caribe Colombiano” Obser-
vatorio del Caribe. 2005. Cartagena. Editor de la revista Jangwa Pana, del
programa de antropología de la Universidad del Magdalena. Editor y coautor
del libro “Pensando la Región. Etnografías propias para la construcción de
un discurso regional” Universidad del Magdalena. 2007. Director y Editor de
la Revista Oraloteca. Editor y coautor del libro: Los mil y un Caribe: 16 tex-
tos para su (des) entendimiento. Universidad del Magdalena. 2009. Escritor
de libros para niños y jóvenes con Panamericana Editorial: Yo y mi Mundo,
Cuentos para leer antes de dormir. Mitos griegos adaptados para niños.
Francisco Becerra Lois: Economista cubano. Graduado de Licenciatura en
Economía de la Universidad de La Habana (1984). Master en Economía y
Desarrollo (1998) de las Universidades de Oviedo, España y Central de Las
Villas, Cuba. Desarrolló su tesis de Doctorado por la Universidad de Cama-
guey sobre la “Evolución del desarrollo socio-económico a escala territorial:
el caso de la provincia Cienfuegos”, la cual fue defendida en la Universidad
de La Habana y aprobada por unanimidad. Tiene 23 años de experiencia
en la educación superior. Ha impartido docencia y ha participado en la for-
mulación de proyectos de investigación en Universidades de varios países:
ESPOL, Ecuador; Universidades de Valladolid y Vigo, España; Universidad de
Guadalajara, México; UNITEC, Honduras y en la Universidad de Cape Breton
y el Colegio de St. Andrews en Canadá. Durante cinco años fue Coordinador
por la parte cubana del Programa de Negocios Internacionales para América
Latina (Internacional Business Program Latim Americam Studies) en cola-
boración con New Brunswick Community College, de St. Andrews, Canadá.
Ha publicado 25 trabajos relacionados con las principales temáticas que in-
vestiga, destacándose entre ellas: publicaciones en la revistas Economía,
Sociedad y Territorio, de México, así como Economía y Desarrollo y Centroa-
zúcar, de Cuba; el libro “Negocios en Español: Aspectos esenciales para la
elaboración de un plan de negocios”- ISBN: 959-257-001-9, en cooperación
con NBC St. Andrews, Canadá;
Griselda Sessa: Biologa Argentina. Coordinadora del Área Educación Am-
biental del Proyecto ARG/02/G31 GEF-PNUD. Desde el año 2005 se desem-
peña como coordinadora del Área de Educación Ambiental para el Proyecto
Consolidación e Implementación del Plan de Manejo de la Zona Costera

255
Patagónica para la Conservación de la Biodiversidad (ARG/02/G31 GEF/
PNUD). Es Coordinadora Nacional por Argentina de la “Red Iberoamericana
de Gestión del Conocimiento Tradicional en Cuencas Hidrográficas y Áreas
Costeras” (GESTCON) del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología
para el Desarrollo – CYTED. Es miembro de la Comisión de Educación y Co-
municación (CEC) de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).
Gelda Lhamas-Coelho. Investigajdora brasileña investigadora invitada del
grupo de la Universidad Federal Rural de Pernambuco, Brasil

Ileanis Mena Fernández: Investigadora cubana. Licenciada en Filosofía (Uni-


versidad de La Habana, 2000), Master en desarrollo Local, (Universidad de
Cienfuegos, 2006). Participó en los proyectos de investigación, Gente de
Costa y en el Proyecto Gestión Universitaria del Conocimiento del progra-
ma ramal del MES. Investiga, publica y participa en eventos nacionales e
internacionales sobre desarrollo local comunitario. Es profesora Asistente
del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Cienfuegos. Ha
cursado el diplomado en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología y es
miembro del equipo cubano de GETSCON.
Jacques Ribemboim: Economista brasileño. Mestre em Economia Ambien-
tal (University College London, 1994) e Doutor em Economia (UFPE, 2000).
Professor Adjunto da UFRPE. Tem experiência profissional em Economia,
Engenharia Mecânica e Engenharia de Petróleo e Gás, atuando principalmen-
te nos seguintes temas: Região Nordeste; Economia da Energia Renovável,
População e Desenvolvimento, Economia Ambiental, Meio Ambiente Urbano,
Desenvolvimento Rural, Economia da Pesca e Teoria do Comércio Exterior.
É presidente da “Civitate - Recuperando Espaços Urbanos”, ONG voltada à
melhoria da qualidade ambiental urbana.
Jacqueline Salas: Investigadora Chilena
José Ferreira Irmão: O economista brasileiro. Universidade Federal Rural de
Pernambuco, Departamento de Letras e Ciências Humanas, Area Economia
Rural. Rua Dom Monoel de Medeiros. Doutorado em Economia. University
College London, UCL, Inglaterra. Mestrado em Economia. Yale University, YU,
Estados Unidos.

256
Jose María Musmeci: Ecologista argentino. Vicepresidente de la Fundación
Patagonia Natural. Coordinador General del Proyecto “Consolidación e Imple-
mentación del Plan de Manejo de la Zona Costera Patagónica Se desempeñó
como Guardafauna en la Península de Valdés durante la década del 80. Des-
de 1989 como miembro fundador de la FPN desarrolla una intensa actividad
ambientalista en la Región Patagónica. Participó en Congresos nacionales
e internacionales. Ha publicado diferentes informes técnicos referidos a la
costa patagónica en la serie Informes Técnicos de la FPN. Tiene una especia-
lidad en Manejo Integrado Costero del CRC de la Univ. de Rodhe Island. Tiene
una amplia participación en Congresos Nacionales e Internacionales. Es in-
tegrante de la Red Latinoamericana de Manejadores Costeros Ecocostas. Es
integrante de la Red Iberoamericana de Gestión del Conocimiento Tradicional
en Cuencas Hidrográficas y Áreas Costeras” (GESTCON) del Programa Ibe-
roamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo – CYTED. Ocupó la
Dirección y/o Coordinación Nacional de Proyectos Internacionales en reite-
radas ocasiones. Ocupó el cargo de Subsecretario de Política Ambiental en la
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable hasta Enero de 2009. Actual
Coordinador del Comité Argentino de la UICN.
Juan Martín de la Reta: Biologo Argentino. Investigador de la Fundacion
Patagonia Natural
Juana María Brito Delgado: Investigadora y profesora cubana. Licenciada
en Educación en la especialidad Física por la Universidad Central de las Vi-
llas, Master en Ciencia Tecnología Sociedad por la Universidad de La Habana
, cuenta con una experiencia de 35 años en el ejercicio de la docencia del
nivel medio superior y superior en la provincia de Cienfuegos, Cuba. En la
actualidad se desempeña como asesora de la Rectoría de la Universidad
de Cienfuegos para la atención del acceso a la Educación Superior, labor
que alterna con la impartición de docencia e investigación en la Facultad de
Ciencias Sociales y Humanísticas. Posee diferentes trabajos que abordan la
orientación profesional del nivel preuniversitario así como temático relaciona-
do con la Educación CTS. Es autora de diferentes artículos publicados dentro
y fuera de Cuba. Participante en un número significativo de eventos nacio-
nales e internacionales donde se destacan los Congresos de Universidades
auspiciados por el Ministerio de Educación Superior de Cuba, ha sido invita-
da a encuentros y jornadas de capacitación en diferentes países. Pertenece

257
al Grupo Coordinador de la Red Iberoamericana de Gestión del Conocimiento
Tradicional en Cuencas Hidrográficas y Areas Costeras y participa a su vez
como miembro de la Red Iberoamericana de Gestión Educativa que auspicia
AECID.
Lisbel Fumero Roldán: Profesora cubana. Lic.Estudios socioculturales.
2004. Profesora asistente de la carrera ESC de la UCF. Se dedica en la edu-
cación de pregrado a la impartición de varias asignaturas entre las que se
encuentran la Metodología de la investigación sociocultural y la intervención
sociocultural. En la actualidad cursa la maestría en Sociología de la UH. Des-
de el año 2001 desarrolla estudios comunitarios sobre las configuraciones
socioculturales de los sistemas socioproductivos en la franja costera y zo-
nas montañosas de la región central de Cuba, específicamente sobre los
saberes tradicionales. Tiene publicado varios artículos relacionados con las
temáticas investigadas en memorias de eventos y monografías.
Marco Álvarez Gálvez. Especialista en pesca ecuatoriano. Posee 30 años
de experiencia en el área de Acuicultura y Pesca tanto en el sector público,
privado y universitario. Realizo como asesor, consultor y director de proyec-
tos en la FAO en Mozambique, África, UNDP/FAO (México y Cuba), AID y BID
(Ecuador) en los últimos 20 años. A nivel nacional se ha desarrollado como
facilitador de agendas de trabajo como la Agenda Nacional del sector pes-
quero artesanal (febrero /2007) presentada al Sr Presidente de la Republica.
El sector obtuvo 50 millones de dólares como ayuda para la construcción de
facilidades pesqueras en el territorio nacional.. Profesor en la Universidad de
Guayaquil (1975- 1988) y en la Espol desde 1981 hasta la actualidad. Ejerce
en la Espol, la dirección de la Escuela de Biología y coordina la materia bá-
sica de Biología para ingenierías para 1200 estudiantes en cada año lectivo.
La Espol esta considerada entre las 50 mejores universidades de Latinoamé-
rica. Ha sido profesor visitante de las Universidades de Patricio Mondlane en
Mozambique y Universidad de Camaguey- Cuba. Ha dictado conferencias en
la Universidad Simón Bolívar en Venezuela, La UCA en Nicaragua y UNAM
de México. Posee 3 títulos de especialista: en Pesca (680 curso de primer
instructor pesquero en EP/ Manta/ Tuna Comissión, EEUU en programa de
colaboración internacional, (1975) y en Acuicultura Universidad Auburn
EEUU, ATP/81 (620 horas). Hawai University .Shrimp Hatcheries. Aquamo-
rient Inc., 1985 (60 horas). Titulo de cuarto nivel de Master sobre Evaluación

258
de Impactos Ambientales en la Universidad de Málaga-España. Actualmente
es candidato a Ph.D en biología animal. Algunas de sus publicaciones son:
“Manual para las buenas practicas en camaroneras”. FIMCM-ESPOL. 80pp
(en prensa) “Pautas preliminares para la propuesta técnico económica en
el rediseño de políticas y el futuro desarrollo del centro nacional de inves-
tigación en ciencias, tecnología, sociedad e innovación (cts+i).“Programa
piloto para el desarrollo de la maricultura en la costa ecuatoriana” (Espolmar-
ECU-001).
María Cecilia Godoy Ampuero: Ecologista chilena. Máster en Ciencias, Men-
ción Ecología, Universidad Austral de Chile, 1986. Se ha desempeñado en
Chile por más de 20 años como asesor de organizaciones de pescadores
artesanales y organismos públicos (Instituto de Fomento Pesquero) y em-
presas privadas, en temas de manejo de recursos marinos, desarrollo local
y medio ambiente. Ha participado como profesor part time en universidades
regionales en temas de acuicultura, ecología y medio ambiente. Es coordi-
nadora regional del Proyecto GEF - PNUD - Conama ¨ Conservación de la
biodiversidad a lo largo de la costa de Chile¨ y que tiene como objetivo im-
pulsar una Red de Áreas Marinas y Costera Protegidas en Chile, promoviendo
el desarrollo local. Es coordinadora nacional de redes internacionales como
la Red Iberoamericana de Gestión del Conocimiento Tradicional en Cuencas
Hidrográficas y Areas Costeras (RED GESTCON). Es investigador asociado
de la Universidad Arturo Prat y evaluador de fondos nacionales como FON-
DEF, FIP y Fondo de Fomento para la Pesca Artesanal. Es mamá de dos bellas
niñas de 10 y 12 años.
María Cecilia Reeves: Biologa argentina. Investigadora de la Fundacion Pa-
tagonia Natural.
María Elena Castellanos González: Graduada en Licenciatura en Química,
en la Universidad de La Habana, Cuba, en 1980. Master en Manejo Marino
en la Universidad DALHOUSIE, Canadá en el 2000 y Master en Estudios So-
ciales de la Ciencia y la Tecnología, en la Universidad de Cienfuegos (2002),
Cuba. Profesora auxiliar e investigadora auxiliar en temas ambientales y so-
ciales. Ha participado en más de 50 eventos de carácter provincial, nacional
e internacional, ha publicado más de 15 artículos en revistas de reconocido
prestigio y ha sido coautora de 3 libros. Es miembro del Comité Académico

259
de la Maestría de Manejo Integrado de Zonas Costeras. Ha fungido como
tutora de múltiples tesis de maestría, y trabajos de diplomas, así como opo-
nente o miembro de tribunal de estos ejercicios académicos.
Marianela Morales Calatayud: Filosofa y ecologista cubana. Licenciada en
Filosofía. Universidad de La Habana. 1982. Máster en Ciencia, Tecnología y
sociedad. Universidad de La Habana. 2001. Doctora en Ciencias Filosóficas.
Universidad de La Habana. 2001. Profesora Titular del Centro de Estudios
Socioculturales de la Universidad de Cienfuegos. Tiene una amplia experien-
cia de trabajo en el postgrado en programas curriculares de doctorado y
maestrías relacionadas a las interpresatciones sociales de la ciencia y la
tecnología, los aspectos ambientales del desarrollo social y tecnocientífico y
los problemas de la gestión del conocimiento. Es miembro de varios grupos
de expertos y de los comités académicos de varios programas de maestría
y doctorado. Es coordinadora Cátedra Ciencia-Tecnología-Sociedad e Inno-
vación (CTS+I), de su Programa de Maestría homónimo en la Universidad
de Cienfuegos.Ha trabajado como profesora invitada de la Organización de
Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y en uni-
versidades de México, España, Suecia, Dinamarca y Noruega En la investi-
gación ha desarrollado trabajos sobre el estudio del pensamiento filosófico
y sociológico cubano, la caracterización tecnológica de la región de Cienfue-
gos, los estudios de género, de desarrollo local, la actividad científico- tecno-
lógica, y el manejo ambiental y cultural de áreas costeras. Tiene publicados
varios artículos en revistas especializadas y libros sobre sus áreas temáticas
de investigación.
Nereyda Moya Padilla: Filosofa y ecologista cubana. Dra. en Ciencias Fi-
losóficas, (Universidad de La Habana, 2002), Master en Estudios Sociales
de la Ciencia y la Tecnología, (Universidad de La Habana, 2001). Profesora
Titular del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Cienfue-
gos. Coordinadora Nacional por Cuba de la Red Iberoamericana GESTCON.
Coordinadora de la Maestría en Estudios Históricos y de Antropología Socio-
cultural Cubana. Dirige proyectos de investigación en el programa ramal del
MES y en Proyecto del CITMA. Participa en eventos internacionales. Publica
más de 25 artículos en revistas nacionales e internacionales. Participó en
la confección de libros (4) en calidad de autor y coautor. Integra el Consejo
Asesor Internacional de la Revista “Ciencia y Sociedad”, de Santo Domingo.

260
Pedro Bezerra de Carvalho Neto: Engenheiro brasileiro. Graduado em En-
genharia Elétrica pela Universidade Federal de Pernambuco, especialização
em Engenharia de Sistemas Elétricos pela Universidade Federal de Itajubá.
Engenheiro da Companhia Hidro Elétrica do São Francisco há mais de 30
anos, atualmente é Gerente do Departamento de Tecnologia e Desenvolvi-
mento de Alternativas de Geração– DTG. Coordenador Internacional do Gru-
po de Trabalho de Energias Renováveis na Área de Geração & Transmissão
da Comissão de Integração Regional, CIER. Há mais de 20 anos atua na
área de fontes alternativas de energia, atuando, entre outras atuações, como:
Coordenador do Comitê Gestor Estadual do Programa Luz Para Todos, no Es-
tado do Rio Grande do Norte (2004-2007), Coordenador Nacional de Ener-
gias Renováveis e do Programa de Desenvolvimento Energético de Estados
e Municípios – PRODEEM, no Ministério de Minas e Energia (2000-2001),
Coordenador do Centro de Referência para Energia Solar e Eólica Sérgio de
Salvo Brito - Cresesb – no Centro de Pesquisa em Energia Elétrica da Eletro-
brás – Cepel, no RJ (1997/1998), Pesquisador visitante do Instituto Alemão
de Sistemas de Energias Renováveis, ISET, Kassel, Alemanha, com enfoque
em tecnologia fotovoltaica, heliotérmica e eólica (1991-1993), coordenador
do Programa de Pesquisa de Energias Renováveis: Projeto de sistema hí-
brido para a ilha de Fernando de Noronha na Cooperação Brasil/Alemanha
(1989/1991).
Rossana Galvagni: Biologa y profesora argentina. Investigadora de la Funda-
cion Patagonia Natural.
Yenisei Machado Trelles: Investigadora cubana. Licenciada en Estudios So-
cioculturales (2006), profesora del departamento de Ciencias sociales de la
Universidad de Cienfuegos. Ha participado en eventos nacionales e interna-
cionales. Es miembro del Grupo de Estudios de Cultura Científico - Tec-
nológica (GECITEC) y de la Cátedra CTS+I en la Universidad de Cienfuegos,
enmarcada en el Programa de Ciencias que desarrolla la Organización de
Estados Iberoamericanos (OEI). Ha cursado el Diplomado en Sociedad Cu-
bana (CIPS) y el diplomado Ciencia, Tecnología y Sociedad (Universidad de
Cienfuegos), actualmente cursa la Maestría en Sociología de la Universidad
de la Habana.
Yoandra Olivert Fernández: Investidora cubana. Profesora e investigadora
de la Universidad de Cien fuegos.

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Yuderkis Padilla Reyes: Investidora cubana. Profesora e investigadora de la
Universidad de Cien fuegos.
Yudy Águila Cudeiro: Economista cubana. Master en Desarrollo Local, (Uni-
versidad de Cienfuegos, 2006, Licenciada en Economía,(Universidad de
Cienfuegos 2003.Profesora Asistente del Departamento de Ciencias Sociales
de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanística en la Universidad de Cien-
fuegos. Miembro de la Red Iberoamericana GESTCON. Participa en eventos
internacionales y nacionales. Ha participado en la elaboración de libros y
monografías en calidad de autora y coautora. El tema que investiga es el
desarrollo a escala local y regional. Cursa el doctorado curricular en Ciencias
Económicas de la Universidad de La Habana.

262