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El cuento siglo XVII

Jean de La Fontaine

(Château-Thierry, Francia, 1621 - París, 1695) Poeta francés cuya fama se debe a sus
doce libros de Fábulas, consideradas modelo del género.

era el hijo mayor de un consejero del rey encargado de la guarda de dominios


forestales y de caza. A su llegada a París, en 1635, fue novicio en una orden religiosa
durante un año y medio y luego siguió estudios de derecho. En 1652 compró el cargo
de maestro particular trienal de Aguas y Bosques y en 1658 heredó de su padre otros
dos semejantes. El ejercicio de sus funciones le dio ocasión de observar la vida rústica
y le permitió consagrarse a las letras al mismo tiempo.
En 1654 dio a conocer una adaptación de la comedia de Terencio, El eunuco, que le
valió los favores del ministro de Finanzas Nicolás Fouquet, a quien en 1658 dedicó su
poema Adonis, inspirado en Ovidio, y al que en adelante proporcionó madrigales,
sonetos y otros versos a cambio de su mecenazgo. También estuvo dedicada a la
gloria de su protector Le Songe de Vaux, manifestación de la estética galante que
quedó interrumpida por la caída en desgracia de Nicolás Fouquet en 1661.
Los años de 1660 fueron los más productivos de su vida literaria. En 1665 publicó sus
primeros Cuentos, inspirados en autores como Boccaccio o La Salle, cuyas historias
alteró notablemente, y en 1668 sus primeras Fábulas. Obtuvo un rápido éxito, en parte
por el escándalo generado por el carácter licencioso de sus Cuentos, que muy pronto
fueron censurados y cuya difusión se prohibió.
todavía mayor fama obtuvo, sin embargo, con sus Fábulas, conjunto de narraciones en
verso protagonizadas por animales que actúan como seres racionales, y cuyo objetivo
es ofrecer una enseñanza moral. Inspiradas en las fábulas clásicas y dotadas de un
agudo sentido del humor, fueron agrupadas en doce libros y publicadas entre 1668 y
1694.
En los años siguientes publicó la novela Psyché, el poema mitológico Clymène y otros
poemas. Al mismo tiempo que escribió estas obras profanas, a menudo galantes, a
veces licenciosas, compuso y publicó obras de carácter religioso como La Captivité de
saint Malc y Recueil de poésies chrétiennes, con lo que se manifestó como uno de los
autores más fecundos de su época, cosa que la tradición dejó un poco de lado, al no
reconocer más que las Fábulas y, accesoriamente, los Cuentos.
Después de haber disfrutado de los sucesivos mecenazgos de la duquesa de Orléans
y de Madame de La Sablière, se incorporó al círculo de protegidos de Madame de
Montespan. Por aquellos años, La Fontaine elaboró su segundo compendio de
Fábulas y publicó los libros del VII al XI de esta obra en 1678 y 1679. También intentó,
pero sin éxito, imponerse en la producción teatral. En 1683 fue elegido miembro de la
Academia Francesa. En 1682 y 1685 dio a la imprenta nuevos compendios de
poesías, y siguió luego trabajando en sus últimas Fábulas, publicadas en 1694.

Las Fábulas

La fábulas de La Fontaine se agrupan en doce libros. Los seis primeros, que contienen
124 fábulas, fueron publicados en 1668; los cinco siguientes (89 fábulas), en 1678-79,
y el último (27 fábulas), en 1694. Su título exacto, Fábulas escogidas y puestas en
verso, declara ya el intento del autor: dar forma poética a las mejores composiciones
de los maestros antiguos (el griego Esopo y el latino Fedro) y de otros autores
modernos. Al comienzo de la obra, La Fontaine traza una biografía un tanto fantástica
del inventor del género, Esopo.

El fin de la fábula siempre es el de instruir: el autor lo recuerda a menudo, afirmando a


la vez su voluntad artística, al declarar que abre un nuevo camino, el de la fábula
poética. La fábula, que para los humanistas italianos (Bevilacqua, Faerno) y para los
franceses del siglo XVI (Haudent, Guéroult) era un género inferior, alcanza con La
Fontaine la grandeza de los antiguos, con un más acusado carácter artístico,
abandonando la excesiva brevedad de Fedro. Dejándose llevar por su gusto por la
narración, La Fontaine aúna en sus fábulas este amor al relato con la seriedad moral y
con la infinita variedad de motivos.

Los primeros seis libros respetan discretamente los modelos y las formas
tradicionales, con descarnados apólogos al comienzo ("La cigarra y la hormiga"); más
adelante, trata los argumentos cada vez con mayor libertad, de modo que los viejos
asuntos resultan transformados y renovados, a veces con sabor de cuento ("La joven
viuda"). La Fontaine satiriza la vanidad y la envidia y deplora la maldad humana ("El
león viejo"). En general, la suya es una moral de la experiencia, llevada con la serena
aceptación de una realidad en la que domina el mal, y que impone la prudencia y la
astucia, sin excluir el amor y la piedad. Los animales aparecen tal como los ha fijado la
tradición fabulista: no siempre verdaderos según la ciencia, pero siempre vivos.

El frecuente uso del verso libre, la rica variedad de la lengua, el acento personal, lírico,
convierten ya en una verdadera y nueva creación esta recopilación primera. Pero la
plenitud artística se consigue en la segunda (el último libro añadirá ya pocos méritos),
donde el autor demuestra ser uno de los más originales y ricos poetas franceses. La
fábula alcanza amplitud de sátira política ("Los animales enfermos de peste"),
denuncia el egoísmo hipócrita ("El topo retirado del mundo"), pronuncia palabras de
alta sabiduría ("La muerte y el moribundo") o se convierte en tierna elegía ("Los dos
pichones", "Los dos amigos"). En ellas aparece un pensamiento más maduro, una
intransigencia más viva ante los vicios del hombre, un reconocimiento más elevado de
los mejores bienes (la amistad, el sentido humanitario), y una más decidida entrega a
lo lírico y lo fantástico.

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/la_fontaine.htm
En el siglo XVII , La Fontaine titula Cuentos a unas narraciones versificadas, de cierta
vinculación con la literatura folklórica; vemos pues cómo, tanto en francés como en
castellano, la palabra cuento aún está cargada de ciertos matices folklórico-fantásticos
La Fontaine también escribió novelle. Sus Contes et nouvelles en vers (1665) es una
obra inspirada en los relatos del Decamerón, las Cent nouvelles nouvelles, los relatos
de Rabelais y el Heptamerón. La Fontaine altera estos relatos creando sus propias
versiones. Curiosamente para el lector de nuestros días, esta obra alcanzó notoriedad
por considerarse obscena, pues trataba de amores ilícitos, y al alcanzar la cuarta edición
se prohibió su difusión. En Les Amours de Psyché et de Cupidon (1669) vuelve a narrar
el cuento clásico (ATU 425B) con una mezcla de prosa y verso..
Juan José Prat Ferrer Historia del Cuento Tradicional(2013)
208-213
https://www.alquiblaweb.com/2018/05/07/evolucion-historica-del-cuento/

A finales del siglo XVII se encuentran los relatos de Charles Perrault, once cuentos
recopilados en una obra llamada “Los Cuentos de Mamá Oca”, publicados en el año
1695. Sus cuentos tuvieron mucho éxito, tanto que en la actualidad seguimos
conociendo muchos de ellos como son “Caperucita Roja” o “Pulgarcito”. También
trascendieron versiones con toques personales de Perrault de las anteriormente
originarias “El Gato con botas” y “La Bella durmiente”.
Hasta este momento de la historia el sentido didáctico o instructivo de los relatos y
cuentos iba dirigido tanto a niños como a adultos y podían encontrarse escenas en los
cuentos realmente duras, cargadas de crudeza.
El gran investigador del relato tradicional español Maxime Chevalier, autor de los
Cuentos folklóricos en la España del Siglo de Oro, ha encontrado que la gente culta
del Siglo de Oro español (1550-1650) estaba familiarizada con diversos tipos de
cuentos tradicionales y populares, y que estos fueron utilizados de diversas maneras
por los literatos511. Aunque en la literatura la tradición literaria parece haber sido más
fuerte que la oral en diversos tipos de cuentos, Chevalier anota el uso de fábulas
esópicas y de exempla que pasan a narrarse simplemente como cuentos de animales,
y al perder el elemento didáctico, la mayor parte pasan a ser cuentos jocosos. Para
Chevalier, la gran ruptura entre literatura y cuento tradicional se producirá en el siglo
xvii, cuando el cuento tradicional y el cuento novelado se vayan eliminando de las
obras literarias que se consideran respetables, pues sus autores lo miraban con cierto
desdén al considerarlo trivial514. Serán sustituidos por una novela corta, escrita no
para ser aprendida y contada, sino para ser leída, y cuyo mejor exponente son las
Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, que también rompe la estructura clásica
de la novella italiana al comenzar la acción in medias res.

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