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36 La expresión poética de lo cotidiano (A propósito de la narrativa de Juan Farias)

La expresión poética
de lo cotidiano
(A propósito de la narrativa de Juan Farias)

Magdalena Vásquez Vargas

Resumen:
En este artículo se estudia
la obra narrativa del escritor
español Juan Farias (1935),
a partir de su teoría sobre “el
realismo de la vida cotidia-
na”. El análisis contiene una
parte introductoria de natu-
raleza teórica y en un segun-
do momento se abordan los
principales recursos retóricos
empleados por el autor para
lograr la expresión poética de
lo cotidiano: la concentración
expresiva, el tono coloquial, el
distanciamiento narrativo y la
ironía. Al final, a modo de con-
clusión, se destaca el carácter
subversivo de las obras de este
narrador.

PALABRAS CLAVE:
Literatura española. Historia y crítica, Literatura infantil y juvenil. Historia y crítica, Literatura del Siglo XX, Juan Farias, Narrativa, Cotidianeidad
Revista Comunicación. Volumen 14, año 26, No. 1, Enero-Julio 2005 (pp. 36-44) 37

1. INTRODUCCIÓN ferentes recursos poéticos objetivo, se abordarán los concentración expresiva, en


empleados y afirma que siguientes temas: la concen- la medida que posibilitan la
En el discurso literario, el esta ejerce “una violencia tración expresiva, el tono expresión de los sentimien-
mundo de lo cotidiano está sobre lo real, dado que la coloquial de la narración, tos e ideas de los personajes
configurado por una serie palabra relega su valor con- el distanciamiento narrativo en un mínimo de palabras,
de situaciones y persona- vencional para que entre en y la ironía. Al final, se pre- lo que representa una eco-
jes que resultan familiares juego la actividad creadora sentan las conclusiones y la nomía de medios.
al lector, ya que representa del sujeto” (Sánchez Corral, bibliografía consultada.
momentos particulares de 1995:179). Esta violencia La concentración expresi-
un determinado personaje representa un ejercicio de 2. LA CONCENTRACIÓN va, como parte de la poética
y contempla modelos de recreación de la realidad, EXPRESIVA del autor no se limita a un
conducta que se reiteran encaminado a producir un determinado aspecto, sino
En las narraciones de que está ligada al “conteni-
con frecuencia. Los indivi- efecto estético y a transmitir Farias no existe morosidad, do de las obras que tratan de
duos son tratados en forma una imagen del mundo. sino una evidente preocu- amarguras y suaves alegrías
integral y no fragmentaria,
Juan Farias, consciente pación por la economía de de los protagonistas, seres
de ahí que se presentan sus
del trabajo artístico que im- lenguajes, donde ningún por lo común marginados y
luchas diarias, juegos, sue-
plica su escritura, enmarca elemento resulta accesorio expuestos a las circunstan-
ños, angustias, y hasta sus
su poética dentro del realis- o imprescindible; el lector cias difíciles. Incluso, tiene
contradicciones. Pero lo
mo de lo cotidiano y asume no puede darse el lujo de un importante poder suges-
más importante es que los
el lenguaje como el princi- saltarse fragmentos o pági- tivo y es capaz de despertar
elementos empleados por
pal instrumento para revelar nas. Según Carmen Perea, la imaginación del lector,
el autor buscan mostrar al
el mundo de los personajes siempre se imponen la bre- como por ejemplo cuan-
niño un mundo con el cual
y para ofrecer una caracte- vedad y la sencillez: do se rescatan las penurias
se identifique, sin grandes
complejidades. Desde la rización amplia del espacio Tanto en los libros económicas de los persona-
perspectiva de Juan Farias, social y cultural en el que escritos desde la pri- jes en Bandido: “La Branca
se trata de realismo de lo co- se desenvuelven. Además, mera persona, como había hecho oficio de men-
tidiano, el cual define como en múltiples entrevistas ha en los que se recurre a digar y de algunos pecados
un realismo que muestra la reiterado que su preocupa- la omnisciencia, Farias que también daban poco”
aventura de vivir, sin metá- ción mayor es conseguir la somete la realidad tra- (Farias, 1992a: 9). La frase,
foras, “libre de compromi- comunicación con los lec- tada a un proceso de si bien da una idea de la po-
sos demagógicos, compro- tores, razón por la que el depuración selectiva breza extrema, no cierra el
metido solo con la ética que autor busca la claridad y la que viene indicada esti- sentido.
genera el derecho natural” transparencia del lenguaje lísticamente por el pre-
y no es partidario de que el En términos más amplios,
(Farias, 1990a: 67-68). dominio de la sintaxis
lector se vea obligado a des- con la concentración expre-
sencilla. Las oraciones siva el autor logra expresar
Para Farias, lo cotidiano cifrar claves que lo distraen. son breves, los puntos poéticamente sensaciones y
representa una parte sustan-
En este artículo se pre- abundantes y la subor- características de los perso-
cial de la vida, y por eso lo
tende determinar las claves dinación escasa, para najes y del espacio social:
coloca en un plano princi-
poéticas empleadas por el marcar el relato con los alegría, pobreza, miedo, do-
pal. Una primera lectura de
escritor español Juan Farias signos de la desnudez y lor y fantasías. La combina-
sus obras produce al lector
(1935), principalmente la concisión. Por eso su ción que realiza de las pa-
la impresión de encontrarse
aquellas relacionadas con prosa se acerca tanto a labras le permite crear imá-
ante un modo especial de
lo que él mismo ha deno- la perspectiva del niño, genes plásticas cargadas de
representar la realidad, de
minado realismo de lo co- e insistimos, también afecto y sensibilidad. Cabe
ahí la importancia de explo-
tidiano, rasgo que distingue sucede en los libros na- resaltar que generalmente
rar los diversos recursos re-
sus obras en el vasto, hete- rrados desde el adulto se apoya en una serie de fi-
tóricos que utiliza y los sen-
rogéneo y complejo pano- (Perea, 1990: 28). guras, algunas frecuentes en
tidos que va construyendo.
rama de la actual narrativa La brevedad y la sintaxis la comunicación cotidiana,
Luis Sánchez Corral de- infantil y juvenil española. como las comparaciones,
sencilla contribuyen a la
nomina retórica a los di- Para cumplir con el anterior la reiteración y la personi-
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ficación. A veces el autor, pués de múltiples experien- do a Media Tarde, despa- gida por el autor hace que
mediante las reiteraciones, cias a lo largo de su vida y cio, sin hacer demasiadas la mujer, comparada con
produce asombro y despier- de convertirse en un mag- muecas, casi de puntillas” la gaviota, se confunda con
ta la imaginación del niño. nate financiero, siente que (Farias, 1983: 19); luego ex- la naturaleza. El estado de
Por ejemplo, en Las cosas de Adela, su mujer, ha sido la plica que “se fue viniendo. ánimo es parte del persona-
Pablo, estructurado en frases persona más importante en Lo hizo por el camino que je pero se proyecta hacia el
breves, aparecen reiteracio- su vida: “Adela, en va de Borrás a Padín” (Fa- exterior.
nes como: la memoria, fue lo único que rias, 1983: 19). La guerra en
le quedó a Ulises de su viaje Media Tarde es un personaje Prácticamente no hay
Te contaré al fin del mundo. Lo demás que altera traumáticamente tema que no sea sometido
que las letras son veintinueve, nunca lo echó de menos” la vida de todos los habitan- a la concentración expresi-
que con ellas puedes escribir (Farias, 1991: 53). Esa rela- tes del pueblo, y lo deja de- va. A pesar de la variedad
montones de palabras, ción de afecto es expresada solado, al punto que el autor temática de sus obras, Farias
palabras alegres, de manera especial por el lo compara con el aire triste siempre entrega al lector fra-
rápidas, protagonista de Las cosas de de invierno frío que sube y ses e imágenes apretadas de
brillantes, Pablo: “Claro que lo mejor baja las cuatro calles de Me- sentidos. Tampoco se trata
palabras que dan miedo es dormirse en el regazo dia Tarde. El narrador, para de ideas vagas, ajenas a su
o que abren el apetito, de mamá, mientras mamá resaltar las consecuencias intencionalidad y a un pro-
palabras para correr canta bajito ese cantar que tan serias que trajo, muestra yecto de escritura que busca
detrás de ellas cuenta como bosteza el cómo esta afectó definitiva- revelar integralmente el uni-
o para estarse quieto duende cuando se duerme mente a Juan de Luna: “Esto verso del niño y su entorno,
y esperarlas con los el niño” (Farias, 1997b: 9). es algo que no consigue ol- así como sensibilizarlo para
ojos cerrados (Farias, 1997b: Mediante imágenes como vidar o que no quiere olvi- que sea capaz de asumir
31). esta, el autor enfatiza el ca- dar” (Farias, 1996: 23). No una posición crítica ante el
riño y el placer que siente el alcanza a superar el dolor y poder y las jerarquías socia-
Obsérvese como la reite- les. Sea mediante la voz del
ración del término “palabra” protagonista al dormirse en la tristeza que lo han mar-
brazos de la madre. La ale- cado. narrador o en el diálogo de
no es una pura repetición; los personajes, se ofrecen al
forma parte, además, del gría desbordante también
se recoge sintéticamente Con respecto a la muerte, lector diversos elementos
ritmo interior del relato. Le el narrador logra transmitir que lo hacen reflexionar so-
permite al narrador, carac- en una expresión como la
del niño protagonista de El el efecto que esta genera en bre la realidad en que vive.
terizado como un niño que los personajes. Por ejemplo,
aprende a leer, manifestar hijo del jardinero: “Es un día 3. EL TONO COLOQUIAL DE
como para silbar fuerte” (Fa- cuando muere Andrés, el
con un lenguaje sencillo sus padre de Pedro, el narrador LA NARRACIÓN
experiencias y conocimien- rias, 1987a: 24) en la que se
resumen las emociones que describe el día como “un La expresión de lo coti-
tos del entorno. La frase día largo, gris, todo bajo una
“Te contaré” contribuye a ir causa en todos los miembros diano permite al autor con-
de la familia el nacimiento sola nube que se llovía des- figurar un narrador que no
parcelando y dosificando la pacio” (Farias, 1988a: 21).
historia narrada. Además, de un nuevo miembro. necesariamente debe res-
La hipérbole permite hacer ponder al rasgo de ‘sabedor’
se emplea la reiteración Otros temas difíciles, o superlativo el estado de tris-
para mostrar de manera má- absoluto. Puede ser cual-
cargados de una connota- teza del personaje. Desde quier sujeto, capaz de con-
gica conceptos importantes ción negativa, también se un principio, el autor crea
como el de alfabeto y pa- tar lo sucedido en el marco
presentan de una manera una atmósfera de angustia de la vida diaria; no necesita
labra, sin que se perciba el sintética y asequible al lec- y de tragedia, pues las mu-
texto como didáctico. conocimientos específicos
tor. La guerra es personifica- jeres temen que la tormenta de ciencia o historia, pero
Mediante la concentra- da. Juan de Luna sube a la les arrebate a sus maridos: sí requiere de cualidades
ción expresiva también se torre a verla venir, la espera “Entonces todas se pusieron como la observación y la
logra descubrir la relación con gran emoción y nove- a gritar en medio del tem- sensibilidad. Se caracteriza
afectiva dentro del ámbito dad. Sin que se percataran poral, parecía el gritar de además, por colocarse en un
familiar. En La fortuna de los niños, afirma el narrador las gaviotas” (Farias, 1988a: mismo nivel que los perso-
Ulises, el protagonista des- que la guerra “se iba entran- 12). La comparación esco- najes y por el empleo de un
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lenguaje coloquial; además, de expresiones imprecisas, 9) van conformando una se refiere al narratario con
su función no es la de quien que permiten hacer la na- realidad muy cercana al cortesía y familiaridad:
repite de memoria y con la rración muy cercana a lo lector. El tono coloquial de
mayor exactitud hechos, oral, con lo que se busca la la narración se logra gracias Resumiendo, señor,
sino la de un narrador que eficacia comunicativa, ya a un esquema comunicativo por si anda con prisas,
parte de la vida de persona- que acercan e identifican el donde el narratario cobra le diré que Adela y
jes comunes, para expresar- lector con el mundo narra- mucha importancia y el Bastián se casaron en
la con un lenguaje preciso, do. Frases como “Algunos narrador se dirige a él en marzo, el mismo día
de fácil comprensión. aún son de leche” (Farias, términos llanos. Por el con- que cumplieron veinte
1989a: 11) y “Liuva, Señor, trario, busca una relación de años, que hoy tienen
Con frecuencia el narra- el héroe de esta historia, confianza, como se aprecia tres hijos y que viven
dor recurre a frases colo- vivió en los tiempos de Ma- en Los duendes, donde el aquí, a la vuelta de la
quiales, al uso de refranes y ricastaña” (Farias, 1990b: narrador, que es un duende, esquina.
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Ahora, y con más calma, la ficción, actúa como una para cazarlas y reflexiona, la contaminación de la
por si alguna vez siente cu- estrategia para proyectar el sin juzgar a quienes las ma- naturaleza. Lo que en un
riosidad, le dejaré escrito mundo hacia el exterior y tan, con lo cual se abre un tiempo representaba la po-
quién es quién y cómo em- de esa manera favorecer el espacio de participación al sibilidad de comunicación,
pezó (Farias, 1997c: 6). proceso comunicativo entre lector: “La mar en algún si- ahora solo es un hecho que
el autor y el lector. tio, iba a ser roja, de sangre, muestra el mal ocasionado
Donde mejor se aprecia y en la mar se quedarían flo- por la humanidad a la natu-
el tono coloquial es en el 4. EL DISTANCIAMIENTO tando las ballenas muertas, raleza. Las últimas palabras
empleo de frases imprecisas NARRATIVO
con la barriga al sol, infladas producen la idea de una in-
que contribuyen también a de gas para que no se hun- diferencia; son un llamado
la fluidez de la narración. Además del tono colo-
quial de la narración, sobre- diesen. Papá pesó el pulpo de ese narrador que busca
Algunas de estas son: “no y era de dos kilos y cuarto” la participación del lector;
recuerdo si la cometa era un sale la presentación y trata-
miento de temas difíciles de (Farias, 1997d: 99). El au- lo interpela y le hace re-
dragón verde de papel pino- tor juega con el sentido, e flexionar en torno al proble-
cho, o una caja de tres colo- una forma distanciada. El
narrador, sea omnisciente o incluso llega a marcar una ma ecológico.
res” (Farias, 1984: 11), “no ruptura en la línea temática
podría deciros de dónde ni protagonista, cuenta los he- En otros ámbitos, el na-
chos y deja al lector la po- que está tratando. Cuando
por qué camino llegó el pe- el lector está esperando ma- rrador se apoya en la yux-
rro sin amo” (Farias, 1992c: sibilidad de que interprete y taposición y contraste de
saque conclusiones, pues se yores datos o elementos en
35), “No me pregunte por relación con la muerte de situaciones, para presentar
su paradero, ni qué años tie- limita a exponer y a mostrar. las diferencias existentes en-
Así la narración también va las ballenas se produce un
ne, no lo sé ni hay quien lo giro que da la impresión de tre los pueblos. En El último
sepa” (Farias, 1995: 97), “no adquiriendo su sentido de lobo el narrador describe un
obra abierta. Algunos de que el autor se desentiende
lo sé ni me importa” (Farias, de un discurso anterior para mundo “superdesarrolla-
1992b: 19). Las anteriores estos temas son el suicidio do” donde son notables los
de la madre, la caza de las ocuparse de algo más inme-
frases contribuyen a romper diato. Desvía la atención avances de la tecnología y
las fronteras de la obra para ballenas, la guerra, el mer- simultáneamente hace una
cadeo de menores, el asesi- hacia las características de
buscar la comunicación con peso del pulpo y deja plan- conexión directa al narrar
el lector, asunto que puede nato del padre. En Años difí- la historia de la rutina diaria
ciles matan al padre de Juan teada una interrogante sobre
notarse en la creación de el tema. de una familia miserable en
finales inesperados y nove- de Luna y a otros habitantes un pueblo olvidado que se
dosos como en Los corredo- de Media Tarde por su con- En la misma línea del pro- encuentra “camino a ningu-
iras, donde en un tono infor- dición de desertores. El na- blema ecológico, en Los ca- na parte”. Este recurso se
mal y espontáneo, el narra- rrador describe la situación, minos de la luna Juan Viejo emplea también en La isla
dor expresa: “Podría seguir no juzga a los soldados, ni cuenta que en su infancia de Jacobo para marcar las
contando pero es tarde y ya hace sensacionalismo; las sintió gran emoción al ver diferencias entre un pueblo
me entró la pereza” (Farias, escenas se integran como llegar una botella a la playa; nuevo y un pueblo viejo. En
1988a: 88) o en A la sombra parte de la vida del pueblo. la relacionó con la informa- los casos anteriores, los he-
del maestro donde el narra- En El niño que vino con el ción secreta de personas ex- chos hablan por sí solos. La
dor invita a que lo visiten: viento el narrador trata el traviadas, pero ya no tenía voz del escritor se silencia
“Mi casa, si algún día quiere tema del suicidio de la ma- sentido, no había nada en y no irrumpe enmascarada
visitarnos es la que está al dre; alude al hecho y logra su interior, era una simple en la figura del narrador
final de esa calle que sube: mostrar las distintas reaccio- botella a la deriva: “Dentro para denunciar o plantear
No es casa grande, pero en nes que ha ocasionado en de la botella no había nin- su posición ideológica con
la puerta hay un plantel de los integrantes del pueblo, gún mensaje de náufrago. A respecto a una determina-
hortensias y desde la venta- sin tomar partido. En Por veces pasan cosas así, pero da situación, con lo cual
na de la cocina se ve el atar- donde pasan las ballenas se no importa” (Farias, 1997a: se aprecia su preocupación
decer” (Farias, 1995: 108). narran las inquietudes que 28). La frase “pero no im- por abrir espacios de diálo-
Aunque esa invitación está tiene el niño por ver pasar porta” revela la esperanza go más que por trasmitir una
dirigida a un narratario, su muy de cerca un banco de defraudada de ser partícipe visión única y parcial de la
interlocutor en el mundo de ballenas; este sabe que los de una aventura, así como realidad.
arconeros están preparados
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5. IRONÍA Y DENUNCIA a su casa en un estado de- dignidad. Las damas consi- tocarla.
SOCIAL plorable. En Por tierras de deran esta actitud como un Mamá, que se dio cuenta,
pan llevar, Jonás lucha por desprecio y por esta razón le se enfadó, y sin subir la voz,
La configuración particu- construir su propia barcaza, niegan el trabajo a su mujer. me dijo.
lar de los personajes y del con el fin de ser amo de sí Al principio la situación la —No quiero verte más con
mundo narrado posibilita mismo, y aunque lo consi- deprime, pero luego la asu- la criada.
la denuncia de ciertas rea- gue, su hijo Ismael, según me con serenidad y respon- No te olvides de quién eres.
lidades, vinculadas princi- una prospección introduci- de irónicamente. Incluso, Después me dio un dulce
palmente a las diferencias da por el narrador, termina en el llanto de la pareja se y un beso (Farias, 2000:
sociales y económicas exis- como empleado del Canal. esconde una risa irónica, 25).
tentes entre los personajes, como lo advierte el niño:
y a temas como el poder, En Los caminos de la luna, “Juan salió despacio, casi de La frase “No te olvides
la religión, la guerra y la mediante el tratamiento de puntillas, sin hacer ruido, a de quién eres” encierra una
educación. Unas veces se un tema novedoso, como no molestar, dejando a sus contradicción y reduce al
plantea en forma directa, el aburrimiento, se muestra padres abrazados y llorando personaje a su condición
pero también se recurre a irónicamente la diferencia distinto, que entre las lágri- social, con lo cual se le nie-
la ironía, como un modo entre la vida de un niño de mas empezaba a gotear la ga su parte humana y sen-
de intensificar el sentido una familia pobre y la de risa” (Farias, 1987b: 69). El timental. Hay otros libros
crítico. La ironía respon- otro, cuyo padre goza de niño, al ver la firmeza de sus donde se llega a situaciones
de a una intencionalidad y un puesto público, con una padres, se siente orgulloso y muy extremas, ya que los
exige un desciframiento de situación económica mejor. esto lo describe el narrador hombres y los niños son
los sentidos que se ocultan Juan busca diversas formas gráficamente al afirmar que comparados con bestias y
tras el significado literal de de aburrimiento, pero no lo los ve hacerse enormes. solo representan un medio
las frases y palabras. Pere consigue. Su espíritu alegre, de trabajo y obtención de
Ballart la entiende como el contacto con la naturale- Los pocos casos en que ganancias. Liuva era pro-
una forma del discurso que za, a la que considera mara- los personajes representan piedad de su amo, si huía
modifica la expresión del villosa, no se lo permiten. una clase social acomoda- lo mandaba a cazar con
pensamiento y represen- da, son vistos con distancia perros; sirvió a su amo hasta
Al final de El estanque e ironía. En Carmela se de caballo (Farias, 1990b:
ta una simulación (Ballart,
de las libélulas, Farias crea cuenta la historia de la hija 15 y 45). Los penados re-
1994:360-361), además,
una escena que recoge la de don Adriano, el hombre ciben un trato como autén-
puede ser parcial o enfocar
tensión existente entre dos más adinerado del pueblo. ticas bestias y trabajan en
la totalidad de la obra, estar
sectores del pueblo: una Queda embarazada, pero parejas, algunos sujetos por
en un rasgo del personaje o
familia, de escasos recur- esta situación no la puede el tobillo con una cadena, y
pertenecer al tono emplea-
sos, y los ricos. La familia resolver con el dinero; al son marginados por consi-
do por el narrador.
está compuesta por Juan, el final, en espera de un amor derárseles carne de presidio.
Los personajes de las padre, que es sordomudo y que no regresa, termina Para saber si Julián servía
obras de Farias generalmen- recibe ingresos ocasionales bailando con el viento. En para el trabajo, el médico
te aparecen enmarcados en producto de su trabajo arte- Ismael, que fue marinero, le revisó los dientes (Farias,
un pueblo donde hay un sanal, la madre que trabaja quien cuenta la historia y 1988b: 8), igual como si se
rico y varios pobres. Las po- lavando y limpiando en es protagonista, pertenece a fuera a comprar un animal.
sibilidades de superación de casas ajenas, y un hijo. La una familia de dinero y res- En Los mercaderes del dia-
la condición social y econó- situación se desencadena peto en la aldea. La preocu- blo, “El hombre sin nariz
mica son neutralizadas en cuando un grupo de muje- pación de la madre por ve- cogió al niño, se lo acercó
la mayoría de los casos. En res adineradas deciden for- lar por su condición social a la oreja a ver si aún le latía
El último lobo, Justo va a la mar un comité de caridad, y cuidar su apellido niegan el corazón y dijo vale” (Fa-
ciudad a obtener dinero, su- cuyo fin primario es figurar la posibilidad de ser feliz al rias, 1989b: 31).
fre el choque al encontrarse como damas bondadosas. personaje:
con un mundo distinto, que Visitan a la familia de Juan La ironía consiste en re-
solo le proporciona la op- y entregan a su mujer unas A veces peleábamos, y cre- saltar como modelo de so-
ción de mendigar. Regresa monedas, pero Juan las de- ciendo ciedad a individuos cuya
vuelve, como un gesto de y peleando, le cogí gusto a condición moral y humana
42 La expresión poética de lo cotidiano (A propósito de la narrativa de Juan Farias)

está subordinada al dinero, que deseaba todo para él, que le produce la estancia los niños juegan a la gue-
mientras los marginados incluso a las personas, pues en la Sierra de la Loba, en rra, con lo cual se devela
viven creyendo las bonda- pretendía que el maestro se una taberna fantasma y con el sin sentido de esta. Juan
des y las buenas obras que enamorara de su hija, pero ánimas en pena. El narrador de Luna la espera como la
realizan los primeros. La este no lo complació. hace un guiño de complici- llegada de un circo, quiere
mirada irónica que se lanza dad y para ironizar sobre la ser el primero en verla venir
en torno a los sectores eco- Su figura encierra una frase “Por supuesto, no creo y contarlo a los demás, por
nómicamente fuertes im- contradicción pues, a pesar en nada de todo esto”, ex- eso sube a la torre (Farias,
plica abuso de unos sobre de que se considera muy pone la paradoja que vive el 1983: 70), pero esa guerra
otros, el cual se denuncia importante, no es capaz de personaje: que quiere conocer, con
en forma reiterada y recoge cambiar positivamente la gran emoción, es la que le
el sentimiento de insatisfac- situación del pueblo; cuan- Yo tenía que haber arrebata a su padre y la que
ción que viven los persona- do muere, llega otro y todo dicho que todo era un no consigue olvidar. La si-
jes. En Por tierras de pan lle- sigue igual. El narrador, con cuento de fantasmas o tuación se repite cuando
var Julián le repite en varias frases como “El señor Al- alucinaciones. Tenía Juan de Luna y sus amigos
ocasiones a Sancha: “dales calde, salía de su despacho, que haber sido genero- juegan a la guerra en la pla-
la razón, que la razón es de ser importante” (Farias, so y darle lo que pedía, za de Media Tarde, pues el
del que más tiene” (Farias, 1984: 45), irónicamente re- pero no lo hice y lo dinamismo y la actividad
1988b: 26); “Desgraciada, calca la palabra importante lamento. Todo lo que que le imprimen contrastan
cuida de quien tiene más para decir lo contrario. En quería Ciriaco, empa- con la atmósfera de desola-
que tú” (Farias, 1988b: 24), Desde el corazón de la chado de filosofías era ción y tristeza que inunda el
le recomienda Julián a San- manzana se presenta como que alguien le ayudara pueblo:
cha; “Vete a otro pueblo y una persona orgullosa que a creer en lo que no es
calla, que aquí todos tienen dedica su tiempo a vanaglo- de sentido común. Ci- Quería ser el pri-
más que tú” (Farias, 1988b: riarse. El niño protagonista, riaco aún tenía miedo mero en ver la guerra
31), le expresa Julián a Jo- que discrepa de su actitud, (Farias, 1998: 121). y contárselo a todo el
nás. Tras estas palabras se a la hora de refererirse a él, pueblo, a campanazo
lo llama excelentísimo se- 6. LA IRONÍA ANTE LA limpio, tumbado deba-
denuncia oblicuamente a GUERRA
quienes por poseer riqueza ñor. El énfasis, puesto por jo de la campana, dos
material o un puesto jerár- el niño, evidencia el tono La guerra es otro tema tra- dedos en los oídos, la
quico importante se aprove- irónico, pues en realidad se tado con una fuerte dosis de boca abierta, a patadas
chan para imponer su poder está burlando de él. ironía. La madre de Juan de con el badajo.
sobre los demás. El discurso irónico tam- Luna recuerda el asesinato La guerra no vino al
bién lleva a la reflexión en de su marido y ya abuela, día siguiente, ni al otro,
La ironía también se utili- se pregunta: “¿Cuándo ter-
za para abordar el tema del torno a la imposibilidad ni al otro, y Juan de
del ser humano de dar una minará esta guerra, Dios, Luna se cansó de espe-
poder político. El autor se cuándo?” (Farias, 1983: 42).
refiere a figuras concretas explicación a todo lo que rarla (Farias, 1983: 71).
ocurre. En La posada del El lector sabe que se trata de
como el alcalde y el efecto un acontecimiento pasado, Se la podía oír en el
irónico se produce a expen- séptimo día el narrador
aborda con un tono irónico pero las palabras de este silencio de la campa-
sas del personaje. personaje la actualizan, es
El alcalde abusa de su con- al personaje Ciriaco, filósofo
acostumbrado a racionalizar como si estuviera sucedien-
dición de ser representante do, cuando ya ha conclui-
del poder político y eco- todo. En el transcurso de
la obra se reitera que él no do. La frase ironiza también
nómico. Obtiene el pues- sobre la paz, una paz que
to sin hacer méritos, sino cree en lo que cuenta, “que
es un filósofo y no un cam- no fue para todos.
por influencias, ya que es
nombrado a dedo (Farias, pesino bruto” (Farias, 1998: Como situación irónica,
1995: 22). En A la sombra 95). La contradicción entre la guerra también recibe un
del maestro, el narrador lo sus palabras y experiencias tratamiento especial, al so-
describe como un egoísta se hace evidente cuando el meterla a la visión infantil:
narrador describe el miedo
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na, en las burbujas de der que pretenden transmitir siva demuestra un trabajo la realidad, ya que exige un
los pucheros, en que una idea falsa o parcial de la cuidadoso con el lenguaje y modo especial de represen-
nunca era fiesta y en realidad. Como narraciones se fortalece con la incorpo- tarla; y además, tiene una
los juegos de los ni- irónicas, sus obras apuntan ración de un tono coloquial especificidad marcada por
ños que todos los días certeramente contra las je- que permite la configura- el aquí y el ahora, lo cual
tomaban un castillo al rarquías y exigen del lector ción de un mundo narrativo implica que cada situación
asalto, bombardeaban un constante esfuerzo para centrado en acciones coti- o tema requiera de unos
una ciudad volando ir descubriendo e interpre- dianas y familiares a todos procedimientos retóricos y
con los brazos abiertos tando el gesto adoptado por los personajes, capaz de in- de una ambientación parti-
alrededor de la fuente, los personajes. La ironía terpelar de distintos modos cular, para que la obra sea
o sin haber visto nun- también funciona como un al lector. verosímil y se logre así la
ca un barco ni la mar, elemento que encubre la comunicación con el lector.
hundían un barco en intencionalidad del autor y La presentación del rea- Este último aspecto, a jui-
los prados mar verde pone a prueba la capacidad lismo cotidiano alcanza una cio del reconocido escritor
y húmedo, bueno para del lector para descubrir el significativa dimensión críti- español Gonzalo Torrente
repetir la última ha- significado implícito de las ca, la cual puede observarse Ballester, es uno de los
zaña oída por la radio palabras y los hechos. con el distanciamiento na- aciertos del autor, quien le
de don Jacobo (Farias, rrativo que tiende a “objeti- da a las obras el tono que
1983: 48). 7. CONCLUSIÓN var” las distintas situaciones los destinatarios requieren.
descritas, pues el narrador
El jugar a la guerra tam- De acuerdo con el enfo- emite juicios que lo separan Por último, las obras de
bién es tema de Los peque- que realizado en este artícu- “afectivamente” de los he- Farias, ubicadas dentro del
ños nazis del 43 y se aprecia lo, se puede concluir que las chos, de manera que puede realismo de lo cotidiano, res-
desde el título que tiene una obras de Juan Farias elevan cuestionar temas tan com- ponden a las características
connotación bélica. Los la realidad cotidiana a un plicados como el poder, la del realismo en la narrativa
niños se obsesionan por un plano primordial y la con- muerte, la destrucción eco- infantil y juvenil española
bando, viven sus triunfos y vierten en uno de los prin- lógica y el “desarrollo”. actual, señaladas por Teresa
sufren sus derrotas, sin saber cipales núcleos semánticos. Colomer (1990:145), como
que están muy lejos de co- Para ello, es fundamental el Con el empleo de la iro- la incorporación de nuevas
nocer realmente las conse- empleo de recursos retóri- nía, Farias logra conformar situaciones familiares y so-
cuencias de la guerra. Su cos como la concentración una literatura subversiva, ciales con el fin de reflejar
actitud le permite al escritor expresiva, el tono coloquial, capaz de abordar, de ma- los cambios ocurridos en las
descubrir los aparatos ideo- el distanciamiento narrati- nera disimulada, temas de últimas décadas, la presen-
lógicos que han actuado in- vo y la ironía sobre diver- distinta naturaleza entre tación de personajes más
conscientemente en ellos y sos temas. El autor, con un los que se pueden citar los individualizados y diversi-
los han hecho adoptar estos lenguaje común, preciso y religiosos, educativos, eco- ficados, la complejidad en
comportamientos, princi- claro, va construyendo imá- nómicos y bélicos. Sobre la descripción psicológica
palmente el aparato escolar genes poéticas reveladoras estos últimos sobresale un del conflicto y la apertura
y la religión. La educación de sentimientos tan amplios enfoque muy particular de a temas que habían sido si-
recibida de los padres ma- y disímiles como ternura, la guerra, puesto que se la lenciados hasta el momento
ristas y de la religión se jun- dolor, alegría, libertad y re- aborda desde una dimen- en la literatura infantil es-
tan en forma armónica para chazo de las normas e im- sión más sutil y cuidadosa, pañola como la crueldad y
transmitir una ideología de posiciones de las jerarquías. enfatizando el impacto que la incomunicación. En el
apoyo al nazismo y al régi- genera en ámbitos tan de- universo creado por el autor
El autor mediante la con- licados como el familiar,
men franquista. centración expresiva bus- se tratan múltiples temas (la
centrado en la perspectiva guerra, la locura, la muerte,
Mediante la ironía se exa- ca la transparencia de las “inocente” del niño.
palabras, sin limitarse a un la separación de la pareja, el
minan diversos aspectos del miedo, la angustia, el pro-
entorno del niño y de los lenguaje denotativo, pues A manera de síntesis, se
éste adquiere generalmente debe subrayar que el rea- blema ecológico, el poder),
personajes en general, espe- pero son explorados desde
cialmente aquellos relacio- una dimensión metafórica. lismo de lo cotidiano no es
Dicha concentración expre- una simple transposición de la realidad cotidiana, la cual
nados con las formas de po-
44 La expresión poética de lo cotidiano (A propósito de la narrativa de Juan Farias)

funciona como el espacio del diablo. Madrid, SM. Hernández Guerrero, José
donde se concentran y re- Antonio. 1994. “Retos li-
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