Está en la página 1de 3

Arsénico sacerdotal ―¡Detente! ¡No tienes escapatoria! ―gritó.

En cuestión de minutos logró


En la comisaría principal de la pequeña ciudad de Torreroca, a la capturar a la encargada.
detective Piñango le llegó la noticia de una muerte que había La mujer que atendía la tienda budista respondía al nombre de Clara
conmocionado a gran parte de la ciudad. El obispo de la Basílica Mayor Luisa Hernández. Rápidamente, después de su detención, confesó su
de la ciudad había muerto en extrañas circunstancias. crimen.
El padre Henry era muy querido por la comunidad. Los miembros de Resulta que Clara Luisa, mujer casada, mantenía una relación
ésta destacaban sus constantes labores altruistas en pro de la población, sentimental con el padre Henry. Éste le comunicó que ya no quería
además de su capacidad para integrar las distintas creencias del pueblo. seguir con la misma y ella decidió asesinarlo.
La detective Piñango recibió el informe de la autopsia, que indicó que el
padre Henry había muerto súbitamente, pero que no había indicios de
asesinato. Este informe lo firmó la forense Montejo, reconocida
profesional de gran prestigio en Torreroca.
Sin embargo, Piñango desconfiaba. La manzana asesina
―¿Qué crees tú, González? ―preguntaba la detective a su compañero Érase una vez, un pequeño pueblo llamado San Pedro de los Vinos. En
de labores. él, la comisaría de su pequeño cuerpo de policía se encontraba de luto,
―En efecto detective, hay algo que suena raro. pues recientemente había fallecido el comisario jefe, Ernesto Perales.
Piñango y González acordaron entonces trasladarse hasta la casa Aunque era un hombre mayor, su muerte sorprendió a muchos, lo que
parroquial, donde residía el sacerdote. Aunque no tenían una orden hizo que el dolor se embargara mucho más. Pero la oficial de policía
judicial para entrar, los policías se entrometieron en el hogar. Alicia Contreras no se creía el cuento de que había muerto durmiendo
―¿Qué son todas estas figuras, Piñango? ―preguntó González, en su hogar, tranquilamente.
incrédulo de lo que veía. ―Yo no me creo esa versión ―decía Alicia a sus compañeros.
―Sin lugar a dudas, son imágenes budistas. Buda está en todas partes ―Era un hombre mayor. Tiene a su familia, le debemos respeto a su
― contestó. memoria y su descanso Alicia ―le replicó Daniela, una de las
―¿Pero el padre Henry no era católico? ―cuestionó González. compañeras.
―Eso tenía entendido. Sin embargo, otra oficial, Carmen Rangel, escuchaba con cierto interés
A la detective Piñango le pareció sumamente sospechosa la presencia las teorías de su compañera Alicia. A ella, tampoco le parecía muy
de un pequeño frasco al lado de la cama del párroco. En el envoltorio correcto el relato de la muerte del comisario Perales. Ambas se
decía que eran unas gotas de sándalo. dispusieron a hablar con la forense encargada, que no tuvo problema
Piñango se llevó el frasco para analizarlo en la comisaría. Los resultados en, antes de que el cuerpo fuese enterado, hacerle una autopsia.
fueron inconfundibles: lo que contenía el frasco era arsénico, ¿pero Cuando esta autopsia fue realizada, se llevaron una gran sorpresa.
quién podría haber asesinado al padre Henry? Todas las dudas Aunque el comisario Perales era un ávido consumidor de manzanas, la
recayeron en la comunidad budista de Torreroca. sorpresa fue que en su estómago tenía manzanas, pero envenenadas
Piñango y González se acercaron a la tienda de productos budistas que con cianuro, ¿pero quién era la Blancanieves de esta historia?
se encuentra diagonal a la plaza Mayor. ― ¿Pero quién lo ha matado? ―preguntó Carmen, exaltada.
Cuando entraron, la dependienta se metió en la parte trasera a buscar ―Yo creo saberlo.
algo, pero no regresó. Piñango se dio cuenta y salió a la calle, donde Recientemente, Daniela había tenido un hijo. Ella nunca dijo quién era
comenzó una persecución el padre, ni tampoco fue un tema de importancia.
Algunos de los compañeros, habían afirmado que su hijo tenía un gran
parecido al comisario Perales, algo que habían tomado como una Una vez en la habitación de la señorita Stoner, el detective se puso a observar todo
cortesía. detenidamente como era su costumbre, encontrando un baúl, un extraño llamador
―¡Has sido tú quien le ha matado! ―le gritó Alicia a Daniela. Esta que no funcionaba si no conectaba a un ventilador que a su vez se hallaba
última, sacó su arma y sin mediar tintas le disparó, sin conseguir comunicado con la habitación del doctor, un plato con leche, una silla y pocas cosas
matarla. Los demás compañeros le dispararon a Daniela, que después mas de interés. Holmes parecía convencido de conocer la respuesta del misterio
de ser detenida y llevada al hospital, confesó su crimen pasional. pero decidió reservárselo y esperar nuevos acontecimientos, para ello y a fin de que
el padrastro no se percatara de su presencia se alojó en una posada cercana, donde
esperaron la señal de la señorita Stoner, una vez recibida se dirigieron a su
habitación.

https://www.lifeder.com/cuentos-policiales-cortos/

Aldo Altamirano Laura sabía que ese día llegaría, la joven estaba en todo el derecho de
conocer a su abuela. Con la tranquilidad de haberle advertido lo cruel que
Asuntos pendientes
fue esa mujer con ella, le permitió pasar unas vacaciones en la casa de
Mientras conducía, la fortuna de tener la familia que loacompañaba en la dura profesión campo.
elegida le ocupaba el pensamiento.Clara era una mujer encantadora; hacía 18 años que
estaban casados yhabían concebido a tres hermosos hijos. Ámbar, la primogénita, La anciana la esperaba con una actitud tranquila. La agasajó con regalos y
habíaheredado la belleza de la madre y la templanza del padre; en sus dulces16 años había
postres hechos por ella. La soledad del campo hace reflexionar a
recibido un anillo con un fino detalle de diamantes queenaltecía sutilmente su belleza. Franco,
con 14 años ya lucía unacontextura física similar a la de su padre y sus dotes cualquiera, después de diez años solo había perdón y bondad.
deportivassobresalían de sus pares. Y la pequeña Abril de 4 años que, con susojos azabaches
y su amplia sonrisa, embelesaba la vida familiar desdesu nacimiento.Al llegar al lugar, se
aseguró que todos los protocolos depreservación de la escena del crimen se hubieran
cumplido. Organizóal personal policial de manera estratégica y circundó con su presenciael
predio con el profesionalismo que lo caracterizaba. Al acercarse albulto cubierto de mantas,
el reflejo de un pequeño anillo de diamantesle encandiló la vista

A las ocho de la mañana el inspector Soto estaba en el oscuro salón de doña Sara, con
la cajita cerrada entre sus manos... (...) Soto carraspeó y movió su grandes orejas. -
¿Alguien más estuvo ayer en esta casa? – preguntó al sobrino, la cocinera y la mucama.
Y con un leve movimiento de su índice levantó e hizo caer la tapa del dorado objeto con
un crujir de bisagra
UNA COARTADA A PRUEBA DE BOMBA
Giorgio Scerbanenco
La esposa, con un velo blanco, algunos granos de arroz aún esparcidos entre los pliegues,
acabó también ella en el cuartelillo de la policía, con el rostro pálido, sin lágrimas, la
mirada cargada de odio ante el funcionario que, detrás de su escritorio, le explicaba:
-Es inútil que digan que no es verdad, por el amor de Dios, que no les guste es natural, pero
la verdad es la verdad, y ustedes tienen que conocerla… Él salió esta mañana de su casa a
las nueve, para casarse con usted. Estaba todo calculado, premeditado con exactitud. Sale
de casa con el coche, repito, para ir a la iglesia donde se iba a celebrar la boda. Pero apenas
ha subido al coche aparece una antigua amiga, y él sabía que aparecería. “Déjame subir –
le dice la antigua amiga -, tú no vas a casarte con ésa, tú te vienes conmigo”. Es una
exaltada, una loca, él lo sabe, desde hace dos años que ella lo atormenta, él no aguanta más,
la deja subir y la mata repentinamente y luego, antes de venir a casarse con usted, pasea
por el parque, arroja el cadáver detrás de un cesto y va corriendo a la iglesia para
representar el papel de marido que espera a la esposa…
Usted llega, se celebra la ceremonia, y se van a la fiesta y él está tranquilísimo, porque tiene
una coartada a prueba de bomba, se lo digo yo. Aunque lo detengamos y le preguntemos:
¿Dónde estaba la mañana del 29 de abril?, él responderá Estaba casándome. ¿Cómo puede
una persona que va a casarse, matar al mismo tiempo a una mujer? Pero él no podía
imaginarse que el coche perdiera aceite precisamente esa mañana. Cerca de la mujer
estrangulada había un charquito de aceite, seguimos las gotas de aceite como en los
cuentos y llegamos hasta la iglesia…, desde la iglesia llegamos hasta el hotel, donde
continúa aún la fiesta, preguntamos de quién es el coche y el coche es del marido, y el
marido ha confesado, señora, lo siento muchísimo, pero la verdad es la verdad…
Bajo su velo blanco, ella, sin embargo, siguió mirándolo con odio.

También podría gustarte