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And this is eternal life, that they may know You,

the only true God, and Jesus Christ whom You have sent.
(John 17:3 NKJV)

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I. EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA.

II. EL USO DE LA PALABRA. Listen to Christian


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III. LO QUE LA IGLESIA NO ES.
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IV. LO QUE LA IGLESIA ES.


Doctrinas
A. Un misterio.
Biblicas
B. Un cuerpo.

C. Un edificio.
Scripture taken from the D. Una esposa.
New King James Version.
Copyright © V. LOS DONES DEL CUERPO.
1979, 1980, 1982
by Thomas Nelson, Inc. VI. LA IGLESIA LOCAL.
Used by Permission.
All rights reserved. VII. LA DISCIPLINA DE LA IGLESIA.

VIII. LAS ORDENANZAS DE LA IGLESIA.

A. El bautismo.

B. La cena del Señor.

CAPITULO VII

ECLESIOLOGIA
(Doctrina de la iglesia)

*La eclesiología es el estudio de la doctrina de la Iglesia.

I. EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA

La palabra "iglesia" no significa un edificio en el cual se reúne la


congregación; ni tampoco es, como dicen los católicos, el sistema papal.
Otros contienden que es una compañía, o un club social, o nada más que
una organización. ¡La iglesia no es una organización, sino un
organismo!

Lo que explicamos a continuación quizá sorprenda a la mayoría de los


estudiantes de la Biblia, sin embargo, es verdad. La palabra "iglesia" no
se encuentra en el nuevo testamento. La palabra "iglesia" no es una
traducción de la palabra original, sino el uso de la palabra extranjera
como si fuese español puro. Esta misma palabra "iglesia" viene de la
palabra griega, ecclesía, que significa "una compañía convocada" o
"una asamblea." Si tuviéramos que llamar las cosas bíblicas por los
nombres correctos de la Biblia; a la iglesia, nosotros la llamaríamos "la
Asamblea de Dios en Cristo," en vez de "la Iglesia de Dios en Cristo."

La palabra ecclesía siempre significa una compañía convocada o una


asamblea. Esta misma palabra se refiere a toda clase de gente y no está
limitada sólo a los creyentes en Cristo.

*En la Biblia hay tres usos diferentes de la palabra ecclesía:

A. UNA MULTITUD.

"Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.


También algunas de las autoridades enviaron recado, rogándole que no
se presentase en el teatro. Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra;
porque la concurrencia (ecclesía, en este caso, una multitud de personas
no salvas) estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían
reunido... Entonces el escribano, cuando había apaciguado a la multitud,
dijo... Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea
(ecclesía)... Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea." (Hechos
19:30-32,35,39,41)

B. LOS HIJOS DE ISRAEL.

Ciertamente los hijos de Israel eran una compañía convocada fuera de


Egipto, pero nosotros sabemos que ellos no eran el Cuerpo de Cristo.
Cristo no se había manifestado en la carne todavía. "Este es aquel
Moisés que estuvo en la congregación (ecclesía) en el desierto con el
ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que
recibió palabras de vida que darnos." (Hechos 7:38)

C. EL CUERPO DE CRISTO.

Con esto queremos significar el cuerpo de creyentes en el Señor Jesús.


En el nuevo testamento abundan referencias a la ecclesía, la compañía,
o asamblea, llamada fuera del mundo a Cristo. Las siguientes son unas
pocas: Dios "...sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza
sobre todas las cosas a la iglesia (ecclesía), la cual es su cuerpo, la
plenitud de Aquel que todo lo llena en todo." (Efesios 1:22-23)
"Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia
(ecclesía), y se entregó a sí mismo por ella... Grande es este misterio;
mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia (ecclesía)." (Efesios
5:25-32)

II. EL USO DE LA PALABRA

Conociendo que la palabra "iglesia" es una versión de la palabra


derivada del griego, ecclesía, y que significa una compañía o asamblea
convocada, dirigiremos nuestra atención a aquellas porciones de las
Escrituras que tratan acerca del Cuerpo de Cristo. La palabra ecclesía es
usada de las siguientes maneras:

A. UNA ASAMBLEA LOCAL (IGLESIA).

"Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses..." (I


Tesalonicenses 1:1) "A la iglesia de Dios que está en Corinto..." (I
Corintios 1:2)

B. ASAMBLEAS LOCALES (IGLESIAS).

Este uso hace referencia a varias iglesias, o grupos locales. "Pablo... y


todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: Gracia
y paz sean a vosotros." (Gálatas 1:1-3)

C. LOS CREYENTES EN GENERAL DE UN LUGAR.

Debemos explicar que con esto nosotros queremos significar un grupo


de creyentes, viviendo en cierto lugar, sin referencia a la asamblea local,
y sin número. Por ejemplo, un predicador podría referirse a la iglesia de
San Juan, la iglesia de Managua, etc., e inmediatamente nosotros
sabríamos que él se está refiriendo a todos los creyentes de dichas
ciudades. La mejor ilustración en la Palabra es: "Porque ya habéis oído
acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía
sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba." (Gálatas 1:13) Saulo
(Pablo) no limitó su persecución a una asamblea en particular, ni a unas
cuantas asambleas locales. El fue por todos lados, arrojando en
prisiones, y votando la pena de muerte contra los primeros cristianos. El
consideraba a todos los cristianos como la Iglesia.

D. EL CUERPO DE CRISTO COMPLETO.

El Cuerpo de Cristo completo es llamado la Iglesia, y está compuesto de


todos los creyentes desde Pentecostés hasta el momento en que la
Iglesia sea arrebatada. "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como
Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella." (Efesios 5:25)

III. LO QUE LA IGLESIA NO ES

A. LA IGLESIA NO ES ISRAEL.

"No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios." (I


Corintios 10:32) Aquí se revela que hay tres clases de gente en la
actualidad: judíos, gentiles y la Iglesia. Cuando un judío es salvado, él
deja de ser judío y se convierte en cristiano. Cuando un gentil acepta a
Cristo, él deja de ser gentil y se convierte en cristiano. "Porque todos los
que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no
hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer;
porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús." (Gálatas 3:27-29)

La Iglesia (Cuerpo de Cristo) no es la Israel espiritual: "Porque él es


nuestra paz, que de ambos pueblos nos hizo uno, derribando la pared
intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley
de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo
de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz." (Efesios 2:14-15)
El Cuerpo de Cristo (Iglesia) es un nuevo hombre, y no Israel, ya sea
Israel espiritual, o revivida.

B. LA IGLESIA NO ES EL REINO.

*Algunos contrastes entre la Iglesia y el Reino:

LA IGLESIA:

1. No hay herederos de la Iglesia.

2. No hay recibidores de la Iglesia.

3. En la Iglesia hay ancianos.

4. No hay hijos de la Iglesia.

5. La Iglesia es llamada templo.

(Efesios 2:21)

6. La Iglesia está presente.

7. La Iglesia nunca fue un tema de la profecía. (Efesios 3:5,9)

8. La Iglesia debe edificarse. (Efesios 4:12)

EL REIN0:

1. La Iglesia es heredera del reino.

2. La Iglesia es recibidora del reino.

3. En el reino no habrá ancianos.

4. Habrá hijos del reino.

5. El reino nunca es llamado templo.

6. El reino no está presente porque el Rey aún no ha venido. (Mateo


6:10)

7. El reino es el tema más importante de la profecía.

8. Falta al reino establecerse. (Hechos 15:16)

IV. LO QUE LA IGLESIA ES

A. UN MISTERIO REVELADO.

"Que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he


escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi
conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras
generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres como ahora
es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu que los
gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes
de la promesa de Cristo Jesús por medio del evangelio... y de aclarar a
todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en
Dios, que creó todas las cosas." (Efesios 3:3-6,9) Un "misterio" en las
Escrituras significa una "verdad revelada por primera vez." En los
versos antedichos, el Espíritu Santo nos muestra que la Iglesia (el
Cuerpo de Cristo) fue primeramente revelada al apóstol Pablo, y que no
era conocida por los profetas del antiguo testamento. La verdad de la
Iglesia no estaba escondida en los escritos del antiguo testamento, sino
que estaba escondida en Dios.

B. UN CUERPO ESPIRITUAL.

"Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero


todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así
también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en
un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos
dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo
miembro, sino muchos... Para que no haya desavenencia en el cuerpo,
sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De
manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él,
y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en
particular." (I Corintios 12:12-14,25-27)

El cuerpo es un organismo compuesto de muchos miembros. Todos los


miembros no tienen la misma función. La Iglesia no es un cuerpo físico,
sino un cuerpo espiritual. Los creyentes en Cristo son hechos miembros
de ese cuerpo espiritual por el bautismo del Espíritu. Hay algunos que
sostienen que I Corintios 12:13 está hablando del bautismo por agua,
pero este argumento puede refutarse fácilmente con otro verso de las
Escrituras. I Corintios 12:13 dice que nosotros somos hechos
miembros del cuerpo por el bautismo (del Espíritu), mientras que
Efesios 3:6 declara que nosotros somos hechos miembros de este
Cuerpo por el evangelio. Las dos declaraciones son correctas. Si I
Corintios 12:13 habla del bautismo por agua, entonces el bautismo por
agua es una parte esencial del evangelio de Cristo. (Efesios 3:6) No
obstante, sabemos que el bautismo por agua no tiene parte en el
evangelio en absoluto. El evangelio es la muerte, sepultura y
resurrección de Jesucristo. (I Corintios 15:1-4) El bautismo demuestra,
de parte del creyente, la fe sincera en el evangelio, pero no es parte de
él.

Como todo el cuerpo físico es sensible al dolor, así también, es el


Cuerpo Espiritual. Cuando un miembro del cuerpo sufra, todos los
demás miembros sufren con él. Ningún cristiano puede sufrir
persecución sin que todo el cuerpo también duela con él. Un miembro
no puede doler solo, sino que todo el cuerpo sufra junto con él. Cuando
el Cuerpo sufra, la Cabeza sufre, también. Cuando somos perseguidos,
Cristo es perseguido. Jesús dijo, "...Saulo, Saulo, ¿por qué me
persigues?" (Hechos 9:4)

Recordemos que el Cuerpo es un organismo y que debemos


considerarlo como tal. Un edificio, por ejemplo, puede ser reparado,
reemplazando las puertas y ventanas viejas, y cosas por el estilo, con
partes nuevas. Pero cuando una parte del cuerpo es quitada, así como un
brazo, una pierna o un ojo, esa parte no puede ser reemplazada jamás. Si
fuera posible que un miembro del cuerpo de Cristo perdiera su
salvación, entonces el Cuerpo de Cristo quedaría mutilado. Esto jamás
podría suceder.

*Las siguientes son cuatro características del Cuerpo de Cristo:

1. Unidad. El cuerpo físico se compone de muchos miembros, pero es


uno, una integridad y auto-dependencia completa, una unidad orgánica.
Así es, también, el Cuerpo de Cristo.

2. Inmortalidad. El Cuerpo de Cristo no morirá jamás porque está


unido vitalmente a una Cabeza viviente.

3. Manifestación. El único propósito del Cuerpo de Cristo es


manifestar, o revelar a Cristo. "Porque para mí el vivir es Cristo, y el
morir es ganancia." (Filipenses 1:21) "Con Cristo estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo
en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí." (Gálatas 2:20)

4. Servicio. Los pensamientos y los planes de la cabeza deben ser


llevados a cabo por el cuerpo. De igual manera, el Cuerpo de Cristo
debe llevar a cabo la voluntad de su Cabeza, el Señor Jesucristo.
Debemos hacer lo que El manda. Su voluntad debe gobernar nuestro
movimiento.

C. UN EDIFICIO VIVO.

"Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de


los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el
fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del
ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, va creciendo para
ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois
juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu." (Efesios
2:19-22)

Los apóstoles y profetas del nuevo testamento son el fundamento del


Edificio (La Iglesia). Ellos fueron los primeros en creer en el Señor
Jesús, y ellos fueron los primeros en proclamar al Señor Jesús.

"Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa


espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales
aceptables a Dios por medio de Jesucristo." (I Pedro 2:5) Nosotros los
creyentes somos piedras vivas de este nuevo Edificio de Dios. Cuando
el antiguo templo fue erigido, no hubo ni sonido de martillo, ni de
cincel, ni de sierra. Todos los materiales habían sido formados de
antemano. Así también, nosotros hemos sido elegidos desde antes de la
fundación del mundo. Las piedras interiores del templo no podían verse,
porque estaban cubiertas con madera de cedro y oro. Sólo el oro podía
verse. Nosotros, "las piedras vivas" del Edificio de Dios, no debemos
ser vistos; sino que, solamente Cristo debe ser visto.

El templo antiguo estaba compuesto de piedras de diferentes colores, y


así también, el edificio de Dios está compuesto de todas las razas. Dios
habitaba en el templo, y El mora en nosotros.

D. LA NOVIA DE CRISTO.

Algunos han dicho que la novia de Cristo es la misma que la esposa de


Jehová, que es Israel. No obstante, hay un pasaje bíblico que refuta esta
teoría, y se encuentra en Apocalipsis 22:17. Dice, "Y el Espíritu y la
Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y
el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente." Este pasaje
declara que el Espíritu y la Esposa extienden la invitación a los
pecadores para que crean en el Señor Jesucristo. Si la Esposa es Israel,
entonces son el Espíritu e Israel quienes están extendiendo la invitación.
Nosotros sabemos que esto no es cierto, porque la mayor parte de Israel
está en incredulidad en esta época presente. ¿Quién está invitando, o
instando a la gente para que acepte a Cristo? La Iglesia, por supuesto, y
no Israel. Por tanto, la Esposa es la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.

El pasaje de Efesios 5:25-32 claramente destaca el hecho de que el


marido y la esposa tienen la misma relación que existe entre Cristo y su
Esposa, la Iglesia. Lo vemos especialmente en los versículos 28-30.
Dicen textualmente, "Así también los maridos deben amar a sus mujeres
como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta, y
la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de
su cuerpo, de su carne y de sus huesos."

1. La esposa es comprada por Cristo. "Maridos, amad a vuestras


mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por
ella." (Efesios 5:25) Véase: I Corintios 6:19-20. En el oriente, los
hombres compraban sus esposas; y el precio se convirtió en la dote.
Cristo compró su Iglesia con su propia sangre preciosa. Su sangre es la
dote eterna de la Esposa, la Iglesia.

2. La Esposa está desposada con Cristo. "Porque os celo con celo de


Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como
una virgen pura a Cristo." (II Corintios 11:2) El casamiento oriental
difiere mucho de las bodas que nosotros conocemos. La costumbre de
los matrimonios en el oriente era de la siguiente manera: primero, la
novia era comprada (nosotros hemos sido comprados por Cristo);
segundo, se realizaba la ceremonia al inaugurarse el período de estar
desposados los dos, que duraba cerca de un año. Durante este tiempo la
novia era considerada como esposa de su marido, a pesar de que no
vivían juntos. El período de espera de un año era considerado como una
protección del futuro hogar. Si existía alguna imperfección de carácter o
de conducta de parte de la novia, estas se hacían evidentes durante este
tiempo. La esposa de Cristo está ahora en su período de esponsales.
Durante este intervalo las imperfecciones de la Esposa, si las hubiera,
ciertamente se pondrán de manifiesto. La historia ha comprobado que
han existido muchos que han tenido la apariencia de la santidad pero
que han negado el poder de la misma. Estas imperfecciones se
desvanecen; y finalmente viene la consumación del matrimonio.

3. La Esposa se casa con Cristo. "Gocémonos y alegrémonos y


démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa
se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino,
limpio y resplandeciente porque el lino fino es las acciones justas de los
santos." (Apocalipsis 19:7-8) "Entonces el reino de los cielos será
semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir
al esposo." (Mateo 25:1) Esta es la consumación del matrimonio de
Cristo con su Iglesia. El período de esponsales ha llegado a su fin; ella
está ahora con su Esposo, y así estará para siempre con El. (I
Tesalonicenses 4:17)

V. LOS MINISTROS DEL CUERPO

"Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida


del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la
cautividad, y dio dones a los hombres... Y él mismo constituyó a unos,
apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y
maestros." (Efesios 4:7,8,11)

A. APOSTOLES.

Este fue el primer don a la Iglesia. La Iglesia primitiva fue edificada


sobre los apóstoles. La palabra, "apóstol," en el idioma griego, es la
misma que la palabra "misionero" en el latín y significa "enviado."
Como es lógico, en la Iglesia de hoy tenemos "misioneros" (enviados),
pero no "apóstoles."

B. PROFETAS.

Dios dio sus revelaciones a los apóstoles. Al principio, la Iglesia no


tenía el nuevo testamento. Durante la infancia de la Iglesia, Dios dio a
los hombres su palabra verbal por medio de los profetas; y ellos a su
vez, la daban al pueblo. La Iglesia no tiene profetas hoy porque nosotros
tenemos la Verdad de Dios revelada en su totalidad, el antiguo y el
nuevo testamento de la Santa Biblia.

C. EVANGELISTAS.

Otro de los dones dados a la Iglesia son los evangelistas. Estos hombres
proclamaban fervientemente el evangelio. Eran hombres de humildad,
sinceramente preocupados por los perdidos. Al pastor se le manda que
"...haga la obra de evangelista." (II Timoteo 4:5) La época de los
evangelistas no ha terminado; sino que durará hasta que Cristo venga a
reinar.

D. PASTORES Y MAESTROS.

La palabra "pastor" significa "cuidador de ovejas." El pastor tiene que


cuidar sus ovejas, protegiendo la grey, llorando y regocijándose con
ella. La necesidad imperiosa de la Iglesia en la actualidad es la de más
pastores preparados. Bienaventurado el hombre cuyo pecho alberga el
corazón de pastor. El pastor no solamente es llamado a predicar tres
sermones a la semana, sino a pastorear, guiar, cuidar, proteger, visitar,
amar e instruir a las ovejas. Cada pastor, al mismo tiempo que realiza su
obra de evangelista, la cual es ganar almas perdidas a Cristo, también
debe ser idóneo para enseñar la Palabra a la grey de Dios. ¿Dónde
podrían conseguir los miembros de la Iglesia la instrucción de la Palabra
sino fuera de su pastor? Toda la Biblia que algunos miembros van a
escuchar ha de ser la predicación en los cultos de la iglesia.

Hay quienes hacen una diferencia entre el pastor y el maestro, creyendo


que ciertas personas son llamadas únicamente a ser maestros. Quizás
sea así, pero nosotros sabemos que todos los pastores deben ser
maestros, también. Es posible que todos los maestros no sean pastores,
pero todos los pastores deben ser maestros. (Tito 1:9; 2 Timoteo 2:2)

VI. LA IGLESIA LOCAL

Al mismo tiempo que creemos que el Cuerpo de Cristo está compuesto


de todos los creyentes desde Pentecostés hasta el arrebatamiento de la
Iglesia; ciertamente, hacemos énfasis en la importancia de la iglesia
local. La asamblea local es el grupo físico por medio del cual se
manifiesta el Cuerpo de Cristo en un lugar específico. Dios hace
hincapié en la importancia de la iglesia local dándole oficiales y
ordenanzas. El que se avergüenza de la asamblea local se avergüenza de
aquello que se estableció en el día de Pentecostés. La iglesia local,
como también el Cuerpo de Cristo, fue establecida en el día de
Pentecostés.

A. SU ORGANIZACION.

Las Escrituras indican que había algo de organización, pero no como la


hay en la actualidad. Su forma de ser no fue copiada de la sinagoga. Fue
enteramente diferente a ella.

B. SUS OFICIALES.

1. Diáconos. I Timoteo 3:8-13 nos da los requisitos para los diáconos.


En Hechos 6:1-7 se describe el por qué de los diáconos en la iglesia.

*Los diáconos NO fueron elegidos para administrar la Iglesia, sino para


ministrar a la Iglesia.

2. Obispos y Ancianos. Hay una vasta diferencia entre la iglesia


primitiva y la de hoy en lo que a obispos se refiere. La iglesia primitiva
tenía muchos obispos en una iglesia local. Hoy, hay grupos que tienen
un obispo sobre muchas iglesias locales. Los "ancianos" eran llamados
de esta manera porque ellos eran los más ancianos en la familia. Si el
padre había fallecido, el primer hijo tomaba su lugar como cabeza del
hogar. El anciano era el mayor de edad y de categoría. Tito 1:5-7 nos
dice, "Por esta causa te dejé en Creta para que corrigieses lo deficiente,
y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que
fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes
que no estén acusados de disolución ni rebeldía. Porque es necesario
que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no
soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de
ganancias deshonestas..."

Según este pasaje, el anciano y el obispo eran lo mismo. La palabra


"anciano" se refiere a la persona, mientras que la palabra "obispo" se
refiere al oficio que ella ocupa. Todo obispo era un anciano, pero no
todo anciano era un obispo. La palabra "obispo" significa
"sobreveedor." Los "sobreveedores" de las iglesias locales eran hombres
"ancianos." En la Biblia, este grupo de obispos formaba lo que es
conocido como el presbiterio. (I Timoteo 1:4)

C. SU PROPOSITO.

El propósito de la Iglesia es glorificar a Dios por medio de la


edificación del Cuerpo de Cristo en la santa fe, y la predicación del
evangelio hasta los fines de la tierra, "...Haciendo discípulos,"
"bautizando" e "instruyendo" a los mismos." (Mateo 28:18-20)

VII. LA DISCIPLINA DE LA IGLESIA LOCAL

A pesar de que es cierto que la Iglesia se halla bajo la gracia, en vez de


estar bajo la ley, el creyente todavía está en la carne, y el Señor ha
establecido reglas de disciplina para las iglesias locales.

*Hay tres partes bíblicas a la disciplina de la Iglesia, que son las


siguientes:

A. EL AUTO JUICIO.

"Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos


juzgados." (I Corintios 11:31) El creyente sabe cuando ha pecado y
debe confesarlo inmediatamente a Dios. (I Juan 1:8-10) Si el creyente
confiesa ese pecado, se ha juzgado a sí mismo. No obstante,
quisiéramos hacer énfasis sobre la palabra "confesar." Confesar no
significa admitirlo, es decir, reconocerlo de plano los hechos, aunque
esto está inferido; sino que el asunto va más allá de eso. "Confesar" un
pecado significa, además, tomar la decisión de resistirlo.

B. LA DISCIPLINA DE LA IGLESIA.

Si un hermano pecador no se juzga a sí mismo, entonces debe ser


juzgado por la iglesia local. I Corintios 5:12 dice lo siguiente: "Más
bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano,
fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón;
con el tal ni aún comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los
que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?" Así es
que el compañerismo en la iglesia local debe privársele al hermano
descarriado como medida disciplinaria. Algunos denominan a esto
como un "avivamiento por la puerta de atrás."

Este juicio extremo debiera impartirse únicamente después que se haya


hecho un esfuerzo por restaurarlo. "Hermanos, si alguno fuere
sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle
con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú
también seas tentado." (Gálatas 6:1)

C. LA DISCIPLINA DE DIOS.

Si el hermano que ha caído en pecado no se ha juzgado a sí mismo, y si


la iglesia local no lo ha juzgado, tampoco, Dios lo juzgará mediante la
disciplina. "...Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni
desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama,
disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo." (Hebreos 12:5-6)

VIII. LAS ORDENANZAS DE LA IGLESIA LOCAL

*La Iglesia tiene dos ordenanzas: el bautismo y la Cena del Señor. El


bautismo es observado al comienzo de la vida cristiana, y la Cena del
Señor es tomada durante toda la vida del cristiano. Hacemos énfasis en
el hecho de que éstas son ordenanzas de la Iglesia y no sacramentos.

A. EL BAUTISMO.

La palabra "bautismo" viene del griego baptizo, que significa


"sumergir," "hundir," "sumir" como con el propósito de enterrar o
hundir a algo. Literalmente, la palabra "bautizar" jamás puede significar
la aspersión, ni el derramar agua sobre el cuerpo. Según la etimología
de la palabra, solamente puede entenderse como la inmersión completa
del cuerpo en agua.

1. Es una obligación. "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda


potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas
que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el fin del mundo. Amén." (Mateo 28:18-20) Todos los creyentes
están obligados a bautizarse. No tenemos necesidad de orar para buscar
la voluntad de Dios en este asunto. El Señor lo ha ordenado. Véanse:
Romanos 6:1-6; Colosenses 2:12.

2. La administración del bautismo. Casi todas las denominaciones


demandan que sean sus pastores, quienes administran la ordenanza del
bautismo, y que ellos sean ordenados para el ministerio.

3. Explicación. El bautismo es una declaración pública de fe en Cristo


que el creyente realiza ante el mundo y la Iglesia. Es una demostración
exterior de un hecho interior, y es una figura de la muerte, sepultura y
resurrección del Señor Jesucristo. La inmersión refleja claramente la
idea de la muerte. Existen algunos, aun hoy, quienes se han encontrado
con la muerte física real después de salir de las aguas del bautismo.
Aquellos han sido criados en hogares anticristianos muy fanáticos y sus
familiares los han matado.

El bautismo no sólo simboliza la muerte, sepultura y resurrección del


Señor Jesucristo; sino que también, muestra la identificación del
creyente con Cristo. El bautismo es la declaración total de su propia
muerte en Cristo (II Corintios 5:14); de su muerte al pecado (Romanos
6:10-14); de la muerte a su propia voluntad y de muerte a su vida
anterior. (II Corintios 5:17) También, es su declaración que ha
resucitado con Cristo, después de sepultar la vida vieja, para caminar en
novedad de vida con el Señor.

El bautismo de todos los creyentes, según el registro de la Palabra,


ilustra la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. El bautismo de
Juan el Bautista anunciaba la muerte y resurrección futuras de Cristo; y
hoy, nuestro bautismo proclama la muerte y la resurrección ya
consumadas de nuestro Señor.

El Bautismo no es una ordenanza salvadora. El hombre es salvo


únicamente por la fe. Esto ocurre antes del bautismo. El bautismo es
una declaración pública de la fe ante los hombres; pero Dios no mira las
aguas bautismales, sino la sangre de su Hijo y el corazón del creyente.
Véanse: I Corintios 1:14-17; I Pedro 1:18-19; Apocalipsis 5:9-10;
Hebreos 10:12-14.

4. Participación. ¿Quiénes deben ser bautizados? ¡Solamente los


creyentes! "...el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no
creyere, será condenado." (Marcos 16:16) La fe es lo primero, luego el
bautismo. La pregunta surge nuevamente, "¿Debe una persona
bautizarse para ser salva?" No, por eso la Escritura dice: “...el que no
creyere será condenado." Si el bautismo por agua fuera esencial para la
salvación, el Señor habría añadido estas palabras, "...el que no fuere
bautizado será condenado," ¡PERO EL SEÑOR NO DIJO ESTO!

El apóstol Pablo, al escribir a los Corintios dijo, "Doy gracias a Dios de


que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo... Pues
no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con
sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo." (I
Corintios 1:14-17) Si el bautismo fuera necesario para la salvación,
Pablo NO se habría gloriado en el hecho de que él había bautizado a
solamente unos pocos. Pablo simplemente declara que el bautismo no
tiene nada que ver con la salvación (Romanos 1:16), puesto que Cristo
NO lo había enviado a bautizar, sino a predicar el evangelio.

Es una pérdida de tiempo bautizar a un incrédulo, porque si no cree


antes de ser sumergido, él continuará siendo un incrédulo cuando salga
de las aguas bautismales.

¿Cuál es la edad límite para el bautismo? Algunos padres sostienen que


doce años es la edad mínima en la cual un niño debiera ser bautizado.
Esto no tiene fundamento bíblico en absoluto. Posiblemente esta
práctica sea una persistencia de la costumbre judía de la adoración, o
rasgos de las costumbres de la iglesia católica. La Palabra de Dios
claramente expresa que el bautismo es para todos los creyentes, sin
tener en cuenta ni la edad, ni el sexo de la persona. (Hechos 9:36-38)

B. LA CENA DEL SEÑOR.

"Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el


Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado
gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por
vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó
también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el
nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis en
memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y
bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del
Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de
la copa." (I Corintios 11:23-28)

1. Origen. Del pasaje antedicho no nos queda ninguna duda en cuanto a


quién instituyó la Cena del Señor. No se registra ninguna ocasión en que
esta ordenanza haya sido respetada antes de que el Señor Jesús la
instituyera. Nosotros, en sentido figurado tomamos el pan y la copa de
sus propias manos preciosas. La teoría de que Cristo fue un ser
imaginario es destruida por la Cena del Señor. Esta ordenanza es suya, y
suya solamente.

2. Obligación. Las palabras, "haced esto," son un mandamiento del


Señor; y las palabras, "bebed de ella todos," (Mateo 26:27) podrían
traducirse también, "bebed de ella todos ustedes." Esta ordenanza es
para el Cuerpo de Cristo en su totalidad.

3. Participación.

a. ¿Quiénes pueden participar de esta cena? Nadie más que un hijo de


Dios que ha sido debidamente bautizado puede participar de la Cena del
Señor. Los que se sentaron con El a la última Cena habían sido
bautizados. El bautismo es el símbolo del comienzo de la vida nueva en
Cristo, y la Cena del Señor es el símbolo del mantenimiento espiritual
de esta vida nueva.

b. ¿Cuán a menudo debemos observar la Santa Cena? Algunas iglesias


observan la Cena del Señor todos los domingos. Otras la celebran una
vez al mes, aún otras, cuatro veces al año y hasta hay las que lo hacen
una vez al año. Ciertas iglesias nunca celebran la Cena del Señor. ¿Cuál
es la estipulación bíblica para esta observancia? El Señor únicamente
dijo: "...Todas las veces que..." (I Corintios 11:26) La Biblia no
establece una regla fija.

c. ¿De qué manera debemos observarla? Algunos creyentes están muy


confundidos con respecto a propiedad de participar de la Cena del Señor
después de leer I Corintios 11:27-29. Cuando llegan a la palabra
"indignamente," de inmediato pasan revista a los errores pasados, desde
que se convirtieron a Cristo, y temen que puedan estar comiendo y
bebiendo maldición sobre sí mismos si participan de los símbolos.
Permítasenos señalar que la palabra "indignamente" es un adverbio, el
cual modifica al verbo "beber," lo cual significa "beber de una manera
indigna." En cuanto a ser digno se refiere, ¿quién de nosotros puede
considerarse verdaderamente digno de participar? ¡Ninguno! Esto se
refiere al acto de la participación, no a la condición del corazón del que
participa.

El contexto del pasaje nos da una perfecta explicación. En la iglesia


primitiva se celebraban fiestas de amor (agape). Los ricos traían sus
provisiones de víveres y de vino, mientras que los esclavos y pobres no
tenían nada. A medida que la celebración avanzaba, el creyente rico,
con toda la comida y la bebida que ingería por sí solo, pronto se
emborrachaba haciéndose un escándalo. El esclavo pobre, por supuesto,
no teniendo nada, permanecía sobrio. La Cena del Señor se celebraba al
terminar la fiesta. El creyente borracho no podía participar de la Cena
del Señor. En su estado de embriaguez, la copa de la Cena del Señor,
para él, no era nada más que otro trago de vino. No podía discernir el
cuerpo, ni la sangre del Señor, y por tanto, la bebía "indignamente."
Este hecho resultó en numerosas muertes prematuras de creyentes en la
Iglesia de Corinto: "...Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados
entre vosotros, y muchos duermen." (I Corintios 11:30)

Si el cristiano se siente indigno, esto es una buena indicación de que él


sea digno, y viceversa. El hombre que encuentra alguna cualidad
especial en sí mismo que, para él, le hace digno de participar de la Cena
del Señor, estaría lleno de orgullo, y sería mejor que no la tomara. La
mesa y los símbolos no están puestos para los justos, sino para los
injustos, quienes hacen un auto-examen de sí, confiesan sus pecados y
son justificados por la fe en la sangre purificadora de Cristo. (I Juan
1:8-2:2)

4. Los elementos de la Cena. Los elementos de la Cena del Señor son


el pan y el fruto de la vid. El pan es sin levadura, como fue usado en la
observancia de la Pascua, de la cual el Señor inauguró la Cena del
Señor.

5. Interpretación.

a. Transustanciación. Esta interpretación es sostenida por la Iglesia


Católica Romana. La misma declara que por la consagración efectuada
por el sacerdote, el pan y el vino dejan de ser tales, y se convierten en el
cuerpo y la sangre literales del Señor Jesucristo. Esta denominación
religiosa sostiene que cuando el Señor dijo: "De cierto, de cierto os
digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no
tenéis vida en vosotros," (Juan 6:53) que El quiso decir la carne y la
sangre literales de Cristo.

Por lo tanto, para la Iglesia Católica Romana, la Misa es un rito


milagroso que convierte el pan y el vino en la carne y la sangre literales
de Cristo. Solamente el sacerdote puede beber el vino porque no debe
derramarse ni una gota de la sangre de Cristo. El pan es en forma oblea,
para que no se pierda ni una sola miga de su cuerpo. En respuesta a todo
esto nosotros preguntamos, "¿Cómo pudo Cristo, mientras estaba en su
cuerpo perfecto, sostener parte de su cuerpo en su mano cuando dijo:
...este es mi cuerpo?" "¿Por qué desobedecen a Cristo cuando mandó a
todos los discípulos a tomar de la copa que representaba su sangre
siendo que su mandato es tan claro?" Jesús dijo: "...Tomad esto, y
repartidlo entre vosotros." (Lucas 22:17)

b. Consustanciación. Los Luteranos y la Iglesia de Inglaterra


(Anglicanos) creen en esta interpretación, la cual sostiene que, mientras
el pan sigue siendo pan, y el vino sigue siendo vino, el cuerpo y la
sangre están presentes en un sentido espiritual en el momento cuando
ellos son participados, y después de haber sido tomados, dejan de ser el
cuerpo y la sangre de Cristo. Hacemos la pregunta, "¿No está Cristo
presente de esta manera en todos los cultos de la Iglesia? ¿Cuál es la
diferencia, entonces?"

c. Simbolismo. Esta es la verdadera interpretación, que declara que el


pan y el vino son solamente símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo,
los cuales fueron ofrecidos en la cruz del Calvario para la remisión de
los pecados. Dijo: "Haced esto en memoria de mí." La Cena se observa
en memoria bienaventurada del Señor, y allí es donde termina la
celebración.

6. Limitación. ¿Por cuánto tiempo debe la iglesia continuar esta


observancia? Hasta que El venga otra vez. ¿Cuál es nuestra respuesta al
burlador que se mofa de la segunda venida del Señor diciendo, "¿Donde
está la promesa de su advenimiento?" (II Pedro 3:4) Nosotros
señalamos a la Mesa del Señor y contestamos, "Allí está la promesa de
su advenimiento."

7. Evaluación.

a. Su valor doctrinal.

(1) La Persona de Cristo.

(a) Su humanidad. Su humanidad es tan real como su deidad. Los


símbolos hablan de su cuerpo humano y de su sangre literal; y es muy
esencial que sean realmente humanos, pues, el sacrificio de expiación
tenía que ser en la naturaleza de aquel que pecó. "...Cristo murió por
nosotros." (Romanos 5:8)

(b) Su deidad. Su deidad está expresada en las palabras, "Cena del


Señor." Todos los títulos de la deidad están en esta sola palabra,
"Señor."

(2) La obra de Cristo.

(a) Su muerte. Los símbolos de la Cena del Señor describen la realidad


de su muerte porque el cuerpo y la sangre están juntos en la vida, pero
separados en la muerte.

(b) Su resurrección y segunda venida. La frase, "...hasta que él venga,"


no significa, "hasta que él venga de la tumba," sino "hasta que él venga
del cielo."

(3) La forma de salvación.

(a) El asumió nuestra culpa e impotencia.

(b) La Cena enfatiza la substitución. "...Que por vosotros es partido."

(c) Nos recuerda que la salvación es gratuita. "...por vosotros es dado."

(d) Declara que el don de la salvación debe aceptarse. "Tomad...


comed..."

b. Su valor devocional.

(1) Venimos con confesión.

(2) Venimos con oración.

(3) Venimos con consagración.

(4) Venimos con humildad.

(5) Venimos con acción de gracias.

(6) El hombre entero está involucrado.

(a) Los oídos para oír su invitación.

(b) Los ojos para ver los símbolos.

(c) Las manos para tomar los símbolos.

(d) La boca que ingiere los símbolos.

(e) El cuerpo que asimila los símbolos - se convierten en parte de


nosotros.

c. Su valor práctico.

(1) Es un medio de gracia.

(2) Es un medio de testimonio.

(3) Es un medio de fortalecer la fe.

(4) Es un medio de promover nuestro amor hacia El.

(5) Es un medio de promover el amor mutuo.

(6) Es un medio de promover la comunión. Esta comunión es de unos


con otros en Cristo alrededor de la Mesa del Señor, siendo Él el centro
de la misma.

(7) Es un medio de estimularnos a santidad.

d. Su valor profético.

Si el Señor Jesús no viene por segunda vez, ¿para qué celebrar la Cena
del Señor? Sin embargo, ¡EL VIENE OTRA VEZ! Recordemos la
respuesta para los que nos preguntan, "¿Dónde está la promesa de su
venida?" Sencillamente nosotros señalamos a la Cena del Señor y la
promesa dada ahí.

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