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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL

Bogotá, D.C., veintisiete (27) de noviembre de dos mil trece (2013)

REF: 11001-0203-000-2013-01747-00

1. Mediante Ley 1564 del 12 de julio de 2012, se adoptó el Código General del
Proceso, compendio normativo que en su artículo 30[8] incluyó como una
competencia adicional a cargo de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema
de Justicia, la solicitud de cambio de radicación para asuntos de naturaleza civil,
comercial, agraria y de familia que requieran su remisión a un distrito judicial
diferente, en tanto en el territorio en donde se viene tramitando se presenten
situaciones tales que afecten el orden público, la imparcialidad o la independencia
de la administración de justicia, las garantías procesales, la seguridad o integridad
de los intervinientes, solicitud que deberá acompañarse de los medios de
persuasión que se pretenda hacer valer. Así mismo, el cambio de radicación
procede cuando se observen deficiencias de gestión y celeridad del proceso, para
cuyo efecto deberá aportarse un concepto previo emitido por la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.

2. Lo anterior pone de presente que la determinación de alterar la competencia del


juez cognoscente -que inicialmente había sido fijada en consideración a los
factores de atribución establecidos en el ordenamiento positivo-, debe ser el
resultado de un examen ponderado, razonable y proporcional de las
circunstancias alegadas y de los medios de convicción anejos a la solicitud, la cual
deberá propender por salvaguardar intereses o bienes jurídicos superiores que
pudieran verse perturbados por situaciones ajenas a la actividad judicial. Pues
téngase en cuenta que, las decisiones adoptadas en el curso procesal deben ser
autónomas e imparciales, acorde con la posición neutral que debe caracterizar al
ente jurisdiccional, tal y como lo consagra la Carta Política.

A ese respecto esta Corporación ha sostenido que esta figura excepcional “se
constituye en una medida de protección extraordinaria para evitar la lesión de la
prerrogativa constitucional al debido proceso, y con el ánimo de que se cumplan
los fines de prestar pronta y cumplida justicia, a quienes confían la solución de sus
pendencias a las autoridades debidamente instituidas para ello (…) No obstante,
su concesión no está sujeta al arbitrio o el querer de los participantes en el debate,
ni se constituye en una oportunidad adicional para replantear situaciones propias
del discurrir litigioso, como lo son la recusación del funcionario o la rehabilitación
de etapas y oportunidades precluidas. Mucho menos para obtener por esta vía
pronunciamientos favorables, respecto de los que,
previa la necesaria y obligada contradicción, hayan sido adversos a sus
aspiraciones (…) Este paliativo o remedio procesal, en consecuencia, sólo
procede cuando en la sede del Despacho de conocimiento se evidencien: (…) a.-)
Factores que puedan perturbar el orden público, la imparcialidad o la autonomía
de la administración de justicia, las garantías en el trámite, o poner en riesgo la
seguridad o integridad de los intervinientes (…) b.-) Deficiencias de gestión y
celeridad de los procesos (…) Independientemente de la causal invocada, deben
demostrarse a cabalidad los supuestos que la originan, pues, no es una medida
que se aplica a conveniencia del solicitante sino para evitar diligenciamientos y
fallos viciados, por graves anomalías ajenas al decurso normal del conflicto” (auto
de 5 de agosto de 2013, exp. 2013-00699-00; reiterado en proveídos de 17 de
septiembre de 2013, exp. 2013-01813-00 y 23 de octubre de 2013, exp. 2013-
01979-00).
3. Ahora bien, como quiera que el artículo 30[8] del Código General del Proceso
no prevé trámite especial para la solicitud de cambio de radicación, la misma se
resolverá de plano,
razón por la cual, resulta necesario que el interesado acompañe a la petición los
medios de persuasión en que se funda, pues atendiendo a la ausencia de
procedimiento dispuesto para el efecto, no deviene procedente el decreto ni la
práctica de pruebas y mucho menos oportunidad para contradecirlas, por lo que
con la petición deben allegarse los medios de convicción con los cuales se
pretenda instaurar la misma.

En ese sentido, la Corte se pronunció recientemente al afirmar que los alcances


del cambio de radicación “no constituyen una intromisión en el litigio, sino un
amparo para taxativos casos de riesgo, que deben ser acreditados
suficientemente desde su formulación, por lo que ni siquiera existe la posibilidad
de practicar pruebas o admitir confrontaciones entre quienes se pueden ver
afectados con el resultado” (auto de 2 de septiembre de 2013, exp. 2013-00699-
00).

5. Abstracción de lo anterior, en lo atañedero a que, “la justicia en este proceso no


ha sido [ni pronta ni eficaz] como lo plantea el numeral 6 del artículo 101 de la Ley
270 de 1996, reglamentado por el Acuerdo No. PSAA11-8716 del 6 de octubre de
2011”, es menester recordar que el penúltimo inciso del numeral 8º del artículo 30
del Código General del Proceso, indica que para incoar una solicitud de cambio de
radicación con apoyo en “deficiencias de gestión y celeridad de los procesos”,
debe mediar un concepto previo emitido por la Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura, requisito del cual adolece el sub examine, pues si bien
es cierto que se solicitó una vigilancia administrativa de parte de dicho ente, sobre
ese aspecto no ha habido pronunciamiento alguno.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA


SALA DE CASACIÓN CIVIL

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ


Magistrado ponente

AC2991-2015

Radicación n.° 11001-02-03-000-2015-01075-00


1. De conformidad con lo establecido por el numeral 8º del artículo 30 de la Ley
1564 de 2012, la Corte Suprema de Justicia conoce en Sala de Casación Civil: De
las peticiones de cambio de radicación de un proceso o actuación de carácter civil,
comercial, agrario o de familia, que implique su remisión de un distrito judicial a
otro.

El cambio de radicación se podrá disponer excepcionalmente cuando en el lugar


donde se esté adelantando existan circunstancias que puedan afectar el orden
público, la imparcialidad o la independencia de la administración de justicia, las
garantías procesales o la seguridad o integridad de los intervinientes. A la solicitud
de cambio de radicación se
adjuntarán las pruebas que se pretenda hacer valer y se resolverá de plano por
auto que no admite recursos. La solicitud de cambio de radicación no suspende el
trámite del proceso.

Adicionalmente, podrá ordenarse el cambio de radicación cuando se adviertan


deficiencias de gestión y celeridad de los procesos, previo concepto de la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura».

La procedencia de esta medida es de carácter excepcional y está sujeta al


cumplimiento de los motivos expresamente señalados en la norma, los cuales se
concretan a las siguientes hipótesis: i) Cuando en el lugar en donde se esté
adelantando el proceso existan circunstancias que puedan afectar el orden público,
la imparcialidad o la independencia de la administración de justicia, las garantías
procesales o la seguridad o integridad de los intervinientes.

La afectación del orden público a que se refiere la norma dice relación a la


presencia de situaciones extremas que alteran la convivencia pacífica y la
seguridad de la comunidad, tales como actos organizados o sistemáticos de
violencia, subversión o terrorismo que generan zozobra, pánico generalizado,
perturbación o estado de inseguridad manifiesta.

Así, por ejemplo, es posible que la presencia de grupos armados al margen de la


ley logre interferir, mediante amenazas, presiones o el uso de la fuerza, en las
decisiones que se toman al interior de un proceso; a tal punto que cualquier
actuación o determinación contraria a los intereses de esas organizaciones
criminales podría poner en grave peligro la vida e integridad personal de una de
las partes o del funcionario judicial. En tales casos no cabe duda de que la
imparcialidad e independencia de la administración de justicia podrían resultar
lesionadas.

De igual modo, es factible que episodios de esa misma índole tengan la magnitud
de incidir en la práctica de las pruebas, como por ejemplo cuando se impide a los
testigos que expongan libremente su declaración; se obstruye la aportación de
documentos; o se interfiere en la realización de una inspección judicial; todo lo
cual tiene la virtualidad de afectar las garantías procesales.
Tales disturbios o anomalías, además de deteriorar la vida en armonía de un
conglomerado social, pueden entorpecer el buen funcionamiento de la
administración de justicia en un lugar determinado e incidir en el desenvolvimiento
de un proceso específico, a tal punto que el traslado de la sede del litigio se
convierte en la mejor manera de evitar la vulneración a los principios de
imparcialidad e independencia de la justicia.

ii) Cuando se adviertan deficiencias de gestión y celeridad en los procesos. En


estos casos no se entra a analizar o discutir el contenido de las providencias que
se dictan al interior del litigio, pues tal causal se refiere a la insuficiencia en el
impulso o la marcha del
proceso y no al mérito de las decisiones que en él se hayan proferido.

El retraso en el diligenciamiento de la actuación puede deberse, por ejemplo, a


problemas estructurales o coyunturales de congestión de un despacho, o de los
juzgados de toda una área, lo que justifica el traslado del foro a una oficina judicial
en la que se pueda desarrollar el proceso con normalidad.

Todos esos motivos constituyen fenómenos externos a la controversia jurídica que


se esté tratando, y deben quedar demostrados sumariamente al momento de
elevar la solicitud de
cambio de radicación, sin que esté permitido entrar a realizar valoraciones sobre la
legalidad de las actuaciones o de las decisiones que se hayan proferido al interior
del trámite; pues para tales cuestionamientos existen los mecanismos de defensa
que
brinda el proceso civil para la protección de los derechos y garantías de las partes
e, incluso, el ejercicio de las acciones constitucionales o disciplinarias
correspondientes si a ello hubiere lugar.

El cambio de radicación, en suma, no posee el contenido ni la función de los actos


jurisdiccionales porque no es una actuación en virtud de la cual se determine el
derecho de las partes, dado que no tiene por finalidad dirimir sus conflictos o
controversias de relevancia jurídica mediante una decisión sobre las pretensiones
de la demanda o las excepciones; como tampoco dispone un trámite para impulsar
el proceso ni para definir un incidente o un aspecto esencial del litigio.

En tal sentido, es ostensible que con esa medida se pretende evitar que
situaciones ajenas al litigio afecten su desenvolvimiento interno; es decir que se
trata de una decisión de tipo pragmático que se justifica por la ocurrencia de
fenómenos externos a la controversia jurídica, pero que tienen la aptitud suficiente
para proyectar sus efectos nocivos en ella.

Por ello, no es necesario que las pruebas en que se sustenta tal pedimento sean
susceptibles de contradicción, dado que la decisión que al respecto se adopte no
tiene relación con el interés particular que las partes poseen en la relación jurídico-
sustancial que constituye el objeto de la disputa, pues dentro de los argumentos
que se aducen para decretar la medida no se toma en consideración ninguna
razón sobre el fondo del asunto.

El cambio de radicación –se reitera– no es un acto jurisdiccional; no tiene el


potencial de afectar los intereses particulares de los extremos de la litis ni del juez;
y no hay manera de que una determinación de esa clase comporte una violación al
debido proceso o al derecho de defensa de los intervinientes en el debate jurídico;
lo que explica que el legislador haya previsto que se resuelva con base en
pruebas sumarias –pues no se contradicen–, aún en el evento de que «se
adviertan deficiencias de gestión y celeridad de los procesos», en cuyo caso el
interesado deberá aportar con su solicitud el concepto previo que en tal sentido
emita la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.

Por ello, el órgano que lo decide actúa inaudita altera pars, o lo que es lo mismo,
sin necesidad de confrontar el argumento en que se sustenta la petición con su
antítesis proveniente de la contraparte.

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCION TERCERA
SALA PLENA

Consejero ponente: JAIME ORLANDO SANTOFIMIO GAMBOA


Bogotá, D.C., seis (6) de diciembre de dos mil doce (2012).
Radicación número: 11001-03-26-000-2012-00078-00(45679)

Pese a que el Código General del Proceso no define el cambio de radicación, la


Sala precisa que esta figura, nueva en el proceso contencioso administrativo,
comporta de suyo la intervención del juez en uno de los elementos de lasgarantías
fundamentales al debido proceso. En efecto, cambiar de radicación no es otra
cosa que alterar el juez que había resultado competente conforme a las reglas
generales de competencia. Una variación de este talante debe ser, sin duda
alguna, excepcional (...) pues se trata, sin duda, de una afectación extraordinaria
al principio de la perpetuatio jurisdictionis, según el cual, ciertos derechos de las
partes, como los relativos a la competencia del juez que ha de decidir la litis,
deben ser inmodificables; sin embargo, el propio legislador puede crear
excepciones a esta regla procesal, como ocurre en lo dispuesto en el artículo 615
del Código General del Proceso (...) la aplicación de dichas excepciones por parte
de esta Corporación supone una decisión razonable, proporcional y ponderada,
que permita concluir si la medida a tomar, esto es, el cambio de radicación de
determinado proceso, tiene como finalidad proteger intereses o bienes jurídicos
relevantes; es idónea, para alcanzar la finalidad propuesta; es indispensable o
necesaria; y finalmente, si es o no proporcionada a los hechos que le sirven de
causa.
Analizada la literalidad de la norma se observa la existencia de una causal
genérica para la procedencia del cambio de radicación de determinado proceso,
esto es, la afectación del orden público, la cual podría configurarse por vía de
varias hipótesis establecidas por la legislación en el artículo 615 del mencionado
estatuto procesal (...) en el contexto del cambio de radicación que ocupa a la Sala,
el orden público, en sentido genérico, se entiende como la tranquilidad y paz social
que provienen del respeto y acatamiento generalizado al ordenamiento jurídico (...)
la Sala estima que el artículo 615 del Código General del Proceso hace referencia
a las siguientes dos hipótesis: i) cuando la alteración del orden público es de tal
magnitud que impide el normal funcionamiento de la Administración de Justicia,
(...); y ii) aquellos casos en que con ocasión de las decisiones que deban
adoptarse en ejercicio de la actividad jurisdiccional, en atención a las
circunstancias concretas de cada caso, se puedan producir graves alteraciones al
orden público (...). Así las cosas, las referidas alteraciones del orden público
justificarán el cambio de radicación de un determinado proceso cuando tengan un
impacto directo en: 2.1 la imparcialidad y la independencia de la Administración de
justicia (...) 2.2 La afectación de las garantías procesales (...) 2.3 La afectación de
la seguridad o integridad de los intervinientes (...) 2.4 Deficiencias de gestión y
celeridad de los procesos, previo concepto de la Sala Administración y del
Consejo Superior de la Judicatura.

La alteración del orden público en relación con la afectación de la imparcialidad y


la independencia de la Administración de Justicia opera cuando las circunstancias
evaluadas por la Sala la lleven a la inobjetable conclusión de que estos dos bienes
constitucionales sufren alteraciones sustanciales que los hacen inviables,
inaplicables, que los violentan o los desconocen en detrimento de la actividad
judicial o del proceso mismo.

La afectación de las garantías procesales producto de las alteraciones al orden


público también pueden dan lugar a ordenar un cambio de radicación de un
determinado proceso, circunstancias éstas que deben ser evaluadas por la Sala a
fin de establecer la efectiva e inminente vulneración de dichas garantías en cada
caso concreto. (...) el legislador quiso establecer como motivo de cambio de
radicación, bajo la causal de alteración del orden público, la afectación de
cualquiera de las garantías procesales cuyo restablecimiento no se pueda obtener
por las vías procesales ordinarias, lo que sin duda, deberá ser decidido por esta
Corporación en cada caso concreto. (...) Considerado así el asunto, en estos
casos procederá el cambio de radicación en aquellas situaciones excepcionales
que por su intensidad y magnitud hacen imposible que se le brinden a las partes
del proceso contencioso administrativo las garantías procesales a que
constitucionalmente tienen derecho. Se trata de circunstancias externas y ajenas
al a voluntad del juez y de las partes, que rompen las estructuras garantes del
proceso, por lo tanto, se reitera, la causal no procede cuando se trate de
situaciones internas del proceso donde se alegue la ruptura de las garantías
procesales, en cuanto estas hipótesis deben ser enfrentadas a través de los
remedios ordinarios que establece el Código General del Proceso, situación
fáctica esta que no es objeto de debate procesal en el caso que ocupa a la Sala,
pero que resulta pertinente señalar como obiter para precisar el alcance del
artículo 615 antes transcrito. (...) La norma objeto de estudio por la Sala estableció
que cuando alguna de estas garantías fundamentales se vea afectada en un
proceso determinado, pueda solicitarse el cambio de radicación del mismo, es
decir, que cambie el juez competente territorialmente para conocer del asunto en
concreto, con el fin de restablecer una concreta garantía fundamental que se haya
visto afectada, bajo las consideraciones de gravedad anteriormente señaladas y
que a juicio de esta Sección tengan la suficiente entidad como para enmarcarse
en la hipótesis en estudio.

La afectación del orden público en relación con la seguridad e integridad de los


intervinientes hace referencia a su vez a las circunstancias manifestadas por
cualquiera de los sujetos procesales, esto es, el juez, las partes o cualquiera que
de acuerdo con lo previsto en el Código Contencioso Administrativo y en el Código
General del Proceso se considere como tercero interviniente en el respectivo
proceso, o su núcleo familiar más cercano, y que en consideración de la Sala
revistan la suficiente entidad para poner en peligro o amenazar de manera real e
inminente la seguridad o integridad personal de quienes así lo indicaron. El cambio
de radicación del proceso que podría llegar a solicitarse bajo este supuesto,
supone la existencia de circunstancias, alteraciones del orden público, o de
amenazas concretas, o de situaciones específicas que hagan concluir a la Sala,
tras un juicio de utilidad, necesidad y proporcionalidad, el riesgo que corre la
integridad personal de un determinado sujeto procesal, o de un miembro de su
núcleo familiar.

Según lo previsto en el inciso tercero del artículo 615 del Código General del
Proceso, (...) también se podrá solicitar un cambio de radicación de un
determinado proceso. La Sala advierte que se trata entonces de circunstancias
internas de la Administración de Justicia que a juicio del legislador también
podrían justificar una alteración excepcional a las reglas generales de
competencia.

La norma no indica quienes tienen la legitimación para solicitar el cambio de


radicación (...) simplemente establece de manera genérica que en cualquiera de
las jurisdicciones la solicitud la podrá formular la Agencia Nacional de Defensa
Jurídica del Estado (...) en atención a la prevalencia del derecho sustancial sobre
el procesal y a las reglas de interpretación de las normas procesales, (...) a juicio
de la Sala, cualquiera de los sujetos procesales (...) o quien actúe en su nombre o
en su lugar, podrá hacer la respectiva solicitud, hipótesis que será debidamente
evaluada (...) teniendo en cuenta las circunstancias de alteración del orden público
que rodeen el caso concreto.

El artículo 615 del Código General del Proceso, específicamente atribuye esta
competencia al Consejo de Estado, el cual en virtud de la naturaleza del caso y de
la materia la resolverá a través de cualquiera de las Secciones en que este se
organiza. Sin embargo, cuando se invoque como causal las deficiencias en la
gestión de un determinado proceso, el Consejo de Estado debe pedir previamente
concepto a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura. (...) en
cuanto a las cargas que debe cumplir quien solicita el cambio de radicación, (...)
dicha solicitud debe estar sustentada y acompañada de elementos que permitan
acreditar los hechos que se alegan como fundamento de la petición, de tal forma
que esta Corporación en cada caso evalúe la situación y pueda tomar la decisión
que corresponda, bajo criterios de utilidad, necesidad y proporcionalidad.

Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, auto del 15 de mayo de


2013, M.P. Ariel Salazar Ramírez, exp. 11001020300020130065900.

La procedencia de esta última medida es de carácter excepcional y está sujeta al


cumplimiento de los motivos expresamente señalados en la norma, los cuales se
concretan en las siguientes situaciones: i) Cuando en el lugar en donde se esté
adelantando el proceso existan circunstancias que puedan afectar el orden público,
la imparcialidad o la independencia de la administración de justicia, las garantías
procesales o la seguridad o integridad de los intervinientes. La afectación del
orden público a que se refiere la norma, dice relación a la presencia de situaciones
extremas que alteran la convivencia pacífica y la seguridad de la comunidad, tales
como actos organizados o sistemáticos de violencia, subversión o terrorismo que
generan zozobra, pánico generalizado, perturbación o estado de inseguridad
manifiesta. Así, por ejemplo, es posible que la presencia de grupos armados al
margen de la ley logre interferir, mediante amenazas, presiones o el uso de la
fuerza, en las decisiones que se toman al interior de un proceso; a tal punto que
cualquier actuación o determinación contraria a los intereses de esas
organizaciones criminales podría poner en grave peligro la vida e integridad
personal de una de las partes o del funcionario judicial.

En tales casos, no cabe duda de que la imparcialidad e independencia de la


administración de justicia podrían resultar lesionadas. De igual modo, es factible
que episodios de esa misma clase tengan la magnitud de incidir en la práctica de
las pruebas, como por ejemplo cuando se impide a los testigos que expongan
libremente su declaración; se obstruye la aportación de documentos; o se
interfiere en la realización de una inspección judicial; todo lo cual tiene la
virtualidad de afectar las garantías procesales. Tales disturbios o anomalías,
además de deteriorar la vida en armonía de un conglomerado social, pueden
entorpecer el buen funcionamiento de la administración de justicia en un lugar
determinado e incidir en el desenvolvimiento de un proceso específico, a tal punto
que el traslado de la sede del litigio se convierte en la mejor manera de evitar la
vulneración a los principios de imparcialidad e independencia de la justicia.

ii) Cuando se adviertan deficiencias de gestión y celeridad en los procesos.


Tampoco en estos casos se entra a analizar o discutir el contenido de las
providencias que se dictan al interior del litigio, pues tal causal se refiere a la
insuficiencia en el impulso o la marcha del proceso y no al mérito de las decisiones
que en él se hayan proferido. El retraso en el diligenciamiento de la actuación
puede deberse, por ejemplo, a problemas estructurales o coyunturales de
congestión de un despacho, o de los juzgados de toda una área, lo que justifica el
traslado del foro a una oficina judicial en la que se pueda desarrollar el proceso
con normalidad. Todos esos motivos –se reitera–, constituyen fenómenos externos
a la controversia jurídica que se esté tratando, y deben quedar demostrados
sumariamente al momento de elevar la solicitud de cambio de radicación, sin que
esté permitido entrar a realizar valoraciones sobre la legalidad de las actuaciones
o de las decisiones que se hayan proferido al interior del trámite, pues para tales
cuestionamientos existen los mecanismos de defensa que brinda el proceso civil
para la protección de los derechos y garantías de las partes e, incluso, el ejercicio
de las acciones constitucionales o disciplinarias correspondientes si a ello hubiere
lugar.”

En auto del 18 de abril de 2013, se señaló que este mecanismo “se constituye en
una medida de protección para evitar que los litigios sean definidos con
vulneración al debido proceso y en pos de que estén libres de influencias externas,
que pongan a una o varias partes en desventaja frente a los demás involucrados.
Sin embargo, tal beneficio no puede ser el producto del capricho o el arbitrio, sino
de una exposición clara y concreta del interesado, debidamente justificada y con
elementos de convicción que permitan concluir, sin lugar a dudas, la existencia de
condiciones de inestabilidad social, inequidad, la indebida injerencia de factores
ajenos al debate o la desidia de los funcionarios encargados de solucionarlos.”:
M.P. Fernando Giraldo Gutiérrez, exp. 11001020300020130047700.

No obstante ello, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia ha


considerado que previo a resolver la petición, es necesario informarle de dicho
trámite tanto al juez de conocimiento como a los demás intervinientes del mismo.
Así, en auto del
21 de marzo de 2013 se dijo que “lo mas apropiado en todos los casos en que se
pida el cambio de radicación es que se informe al despacho de conocimiento,
sobre la presentación del escrito y, por ese medio, hacerlo conocer de todos los
participantes en el debate”: M.P. Fernando Giraldo Gutiérrez, exp.
11001020300020130047700