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Este versículo se halla inmerso en medio de todo un discurso escatológico de Cristo.

Dicho discurso se
reitera en Marcos 13 y Lucas 21. Pero, en medio de la situación desesperanzadora de los tiempos
finales, he ahí el versículo que intitula este epígrafe y reitero:

"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán".

Creo que ya estamos todos al tanto de cuántos siglos llevamos de Escrituras.


Van y vienen ideas nuevas, la ciencia avanza, los cambios son cada vez más vertiginosos. Pero aún
aquella sencilla frase de Mateo 24:35 sigue en pie, al menos para millones de personas esparcidas por
el mundo entero.

Otros textos que quería compartir:

"Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque Yo Soy Dios, y no hay otro dios, y
nada hay semejante a Mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún
no era hecho; que digo:
Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de la tierra
lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré". (Isaías 46: 9
al 11)

Y otro más, un "clásico" de Isaías (Is 55:11)

"Así será Mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será
prosperada en aquello para que la envié".
Este versículo se halla inmerso en medio de todo un discurso escatológico de Cristo. Dicho discurso se
reitera en Marcos 13 y Lucas 21. Pero, en medio de la situación desesperanzadora de los tiempos
finales, he ahí el versículo que intitula este epígrafe y reitero:

"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán".

Creo que ya estamos todos al tanto de cuántos siglos llevamos de Escrituras.


Van y vienen ideas nuevas, la ciencia avanza, los cambios son cada vez más vertiginosos. Pero aún
aquella sencilla frase de Mateo 24:35 sigue en pie, al menos para millones de personas esparcidas por
el mundo entero.

Otros textos que quería compartir:

"Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque Yo Soy Dios, y no hay otro dios, y
nada hay semejante a Mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún
no era hecho; que digo:
Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de la tierra
lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré". (Isaías 46: 9
al 11)

Y otro más, un "clásico" de Isaías (Is 55:11)


"Así será Mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será
prosperada en aquello para que la envié".
Este versículo se halla inmerso en medio de todo un discurso escatológico de Cristo. Dicho discurso se
reitera en Marcos 13 y Lucas 21. Pero, en medio de la situación desesperanzadora de los tiempos
finales, he ahí el versículo que intitula este epígrafe y reitero:

"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán".

Creo que ya estamos todos al tanto de cuántos siglos llevamos de Escrituras.


Van y vienen ideas nuevas, la ciencia avanza, los cambios son cada vez más vertiginosos. Pero aún
aquella sencilla frase de Mateo 24:35 sigue en pie, al menos para millones de personas esparcidas por
el mundo entero.

Otros textos que quería compartir:

"Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque Yo Soy Dios, y no hay otro dios, y
nada hay semejante a Mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún
no era hecho; que digo:
Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de la tierra
lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré". (Isaías 46: 9
al 11)

Y otro más, un "clásico" de Isaías (Is 55:11)

"Así será Mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será
prosperada en aquello para que la envié".

Este versículo se halla inmerso en medio de todo un discurso escatológico de Cristo. Dicho discurso se
reitera en Marcos 13 y Lucas 21. Pero, en medio de la situación desesperanzadora de los tiempos
finales, he ahí el versículo que intitula este epígrafe y reitero:

"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán".

Creo que ya estamos todos al tanto de cuántos siglos llevamos de Escrituras.


Van y vienen ideas nuevas, la ciencia avanza, los cambios son cada vez más vertiginosos. Pero aún
aquella sencilla frase de Mateo 24:35 sigue en pie, al menos para millones de personas esparcidas por
el mundo entero.

Otros textos que quería compartir:

"Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque Yo Soy Dios, y no hay otro dios, y
nada hay semejante a Mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún
no era hecho; que digo:
Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de la tierra
lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré". (Isaías 46: 9
al 11)

Y otro más, un "clásico" de Isaías (Is 55:11)

"Así será Mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero, y será
prosperada en aquello para que la envié".

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