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ESTABILIDAD DEL EMPLEADO PÚBLICO

 FALLO MADORRAN (fallo del año 2007). ESTABILIDAD LABORAL.

HECHOS

Marta Madorran, demando al Estado tras ser cesanteada de la Aduana en noviembre de 1996, luego de ser
empleada allí desde 1970. La cuestión se suscitó cuando una trabajadora de rango de jefe encargada del depósito
de mercadería fue despedida por “pérdida de confianza” al no solucionar en su corta gestión las condiciones caóticas
en las que se encontraba dicho depósito.

La empleada inició acciones judiciales solicitando la reincorporación a su puesto de trabajo en razón de la estabilidad
absoluta que goza el empleado público frente a las decisiones rupturistas del Estado en su papel de patrón.

LA SALA VI DE LA CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO, analizando estos autos caratulados
”Madorrán, Marta Cristina c/ Administración Nacional de Aduanas s/ reincorporación.”, hizo lugar a la demanda.

Para llegar a dicha conclusión consideró que no se había probado ninguna falta grave que justificara de manera
ineludible la decisión de prescindir de los servicios de la actora. De hecho, no estaba en su poder solucionar una
situación en la que estaba sumergida su repartición desde mucho tiempo antes de que ingresara a trabajar, y sobre
la cual ninguna posibilidad de modificación tenía.

Además el artículo 7º del Convenio Colectivo de Trabajo 56/92 que permite despedir a un trabajador aduanero por
parte de la Administración sin expresión de causas es inconstitucional por no respetar la estabilidad absoluta del
empleado público.

APELACION

Esta decisión fue recurrida por la Administración Nacional de Aduanas ante la Corte Suprema de Justicia de la
Nación. Se agravió que no se haya advertido que el accionar de la actora había mantenido una situación caótica en el
depósito de la mercadería aduanera, la cual hizo terminar la confianza que los jefes tenían hacia su persona, lo que
justifica el apartamiento de su cargo.

Además afirmó que la estabilidad a la que hace referencia la Cámara en cuestión se contra pone con otros artículos
de la Constitución Nacional limitando los poderes de la Administración Pública y del presidente de la Nación

CORTE

Se confirma sentencia de cámara y, comienza a analizar el supuesto que los empleados públicos ingresan por
concurso. Y ella era de planta permanente.

Además la Corte Suprema de Justicia reconoció que los empleados públicos tienen derecho a la estabilidad propia
en el empleo, por lo cual no pueden ser despedidos sin causa justa, ni siquiera mediante el pago de una
indemnización.

Además, advierte que LA ÚNICA POSIBILIDAD que tiene el ESTADO de DESPEDIR a uno de sus empleados es luego de
sustanciarles un sumario administrativo y de demostrar que hay causa justa de despido.

Distinta es la situación de los trabajadores del SECTOR PRIVADO, que pueden ser DESPEDIDOS MEDIANTE EL PAGO
DE UNA INDEMNIZACIÓN.

Por el fallo, Madorrán debió ser REINCORPORADA y COBRAR todos los SUELDOS DEVENGADOS DESDE ESE AÑO.
Entra en juego el ART 7 del convenio de trabajo, por el cual se había amarado el empleador para despedirla, que
establece la posibilidad de despido sin causa, e incumplimiento de deberes. En este art podía despedirse sin justa
causa siempre que mediare la indemnización.

Luego la corte suprema de justicia se remite a la de la LDT y DECLARA NULO ESTE ARTÍCULO 7, por lo que se debió
reincorporar a madorran a su puesto de trabajo y pagarle los salarios debidos.

Lo que diferenciaba el sector privado del público, es que en el sector privado se podía despedir mediante el pago de
indemnización. Incluso en el ámbito privado los empleados bancarios y de seguro.

Además se establece que La clausula que rige desde el siglo XX, es la que le daba estabilidad al empleado público,
para evitar que este sujeto a las cesantías en masa, en ocasión de los cambios de gobierno. Otro de los motivos es
que no se debía utilizar estos puestos que se originan por determinados gobiernos.

Otra norma discutida en el plenario es el el ART 16 DE LA CN que establece que la idoneidad es la única condición
para ser empleado público. El estado al despedir al trabajador debe probar su causa, DEMOSTRAR QUE DEJO DE
SER IDÓNEO.

el art 14 bis, que según entendió la corte, la norma proscribe la ruptura discrecional del vínculo del empleo público, y
es así, susceptible de autónomo acatamiento de las autoridades.

Se discute y se logra la operatividad directa del ART 14 BIS sobre estabilidad del empleado público.

Sobre este articulo en el considerando numero 5 la corte expreso: “Que, a tales fines, cabe señalar que la concepción
de la estabilidad del empleado público introducida en el texto del art. 14 bis de la Constitución implica la estabilidad
en sentido propio que EXCLUYE, por principio, LA CESANTÍA SIN CAUSA JUSTIFICADA Y DEBIDO PROCESO, Y CUYA
VIOLACIÓN TRAE CONSIGO LA NULIDAD DE ÉSTA Y CONSIGUIENTE REINCORPORACIÓN. Si esto no hubiere sido así, a
lo que ni el texto constitucional ni sus antecedentes dan sustento, habría sido suficiente el pasaje anterior relativo a
la "protección contra el despido arbitrario", que no es otra cosa que la llamada estabilidad en sentido impropio”

La inconstitucionalidad del convenio colectivo, rige con posterioridad al ingreso de Madorran en la administración
pública, el convenio establecía una condición perjudicial para las trabajadoras, porque permitía la extinción del
contrato con indemnización, cuando en realidad va por el goce de la estabilidad del empleo público, pero no quiere
decir que con causa puede ser extinguida, se puede despedir con sumario y procedimiento administrativo.

Consideraron los magistrados que el permitir el despido arbitrario no sólo genera el problema de manipulación
política de los puestos de trabajo estatal, sino que recarga las obligaciones patrimoniales del Estado al tener que
solventar la totalidad de los despidos.

Por esta razón la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la sentencia recurrida, reafirmando la limitación
del Estado y del Presidente de la Nación a SOLAMENTE PODER DESPEDIR A PERSONAL EN CASO DE FALTAS GRAVES
Y JUSTIFICADAS.

La corte concluye estableciendo que La Administración Nacional de Aduanas deberá REINCORPORAR A UNA
DEPENDIENTE QUE ESTABA ENCARGADA DE LOS DEPÓSITOS DE MERCANCÍA, toda vez que el artículo 7º del
Convenio Colectivo de Trabajo 56/92 “E” es INCONSTITUCIONAL por NO RESPETAR LA ESTABILIDAD ABSOLUTA que
gozan los EMPLEADOS PÚBLICOS
 RAMOS José Luis c/ ESTADO NACIONAL (min de defensa) (2010)

DICTAMEN DE LA PROCURADORA Dra. Laura Monti, ante la CSJN


Entiende que el vínculo que mantuvo el actor con la armada argentina se encontraba regido por el decreto 4381/73
que aprueba el régimen personal de investigación y desarrollo de las fuerzas armadas, como un contrato de locación
de servicios con duración máxima de 5 años, donde la recisión del contrato puede ser por cualquiera de las partes,
no teniendo derecho a indemnización. Por lo tanto, en este caso no se aplicaría la LCT.

En conclusión, se rechaza el reclamo indemnizatorio formulado por el empleado el cual había sufrido renovaciones
de contrato por tiempo determinado, hasta que decidieron disolverlo con sustento en las restricciones
presupuestarias.

CORTE SUPREMA
La corte dicta en contra de lo anterior, estableciendo que Ramos si era correspondido de indemnización.

Por un lado, señala que el vínculo laboral no puede encontrarse dentro del régimen anteriormente mencionado
(decreto 4381/73), porque establece un plazo máximo de 5 años, cuando Ramos estuvo durante 21 años.
El decreto autoriza a contratar personal para proyectos de investigación científica y desarrollo tecnológico, sin que
se genere derecho a indemnización por rescisión. La norma limita la posibilidad de renovación de esos contratos
con un máximo de 5 años.

Al mismo tiempo, el voto de los jueces explica que las tareas realizadas por el actor carecían de transitoriedad que
supone ese régimen de excepción, siendo calificado y evaluado de forma anual; reconociéndole antigüedad en su
empleo y beneficiándose con los servicios sociales del empleador.

Se asegura que el comportamiento del estado nacional tuvo aptitud para generar en ramos una legítima expectativa
de permanencia laboral, que merece la protección del art 14 bis de la CN que otorga al trabajador en contra del
despido.

La ley de regulación del empleo público establece un régimen diferenciado para empleados que ingresen como
planta permanente, y para aquellas personas contratadas o designadas como transitorias. La estabilidad solo le
corresponde a quienes tengan cargos pertenecientes al régimen de carrera.
Si se atribuyera estabilidad a quien no ha sido incorporado con los requisitos y medios de selección previstos para el
ingreso de carrera administrativa, no solo se estaría trastocando el régimen previsto, sino que se estaría alterando el
monto autorizado por el legislador.

Concluye que el Estado Nacional utilizó figuras jurídicas autorizadas legalmente para casos de excepción; con una
evidente desviación de poder que tuvo como objetivo:
-Encubrir una DESIGNACIÓN PERMANENTE
-Bajo APARIENCIA de un CONTRATO POR TIEMPO DETERMINADO.
justificando la procedencia del reclamo indemnizatorio frente al “ despido arbitrario”.

El comportamiento del Estado genera en Ramos una legítima expectativa de permanencia, protegida por el ART.
14BIS CN en cuanto al “despido arbitrario”.

RESOLUCION: Hay derecho de indemnización y se le reconoce la responsabilidad a la Administración.

La corte deja en claro que la solución propuesta no significa que el transcurso del tiempo modifique la situación
irregular. Por lo tanto, Ramos no puede solicitar la reincorporación, ni tampoco la aplicación del régimen laboral
específico para calcular la indemnización.

Es público y notorio que los empleados públicos llamados “de planta” gozan del principio de inamovilidad consagrado
por el art. 14 bis de la Constitución Nacional, siempre que dure su buena conducta y no haya razones para el cese de
la relación de empleo público.
 SANCHEZ Carlos Próspero c/ AGN

La CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO, confirmando la sentencia de 1° INSTANCIA, hizo


lugar al reclamo de Sánchez y condenó a la AUDITORÍA GENERAL DE LA NACION a pagar una suma de dinero en
concepto de indemnización, por los perjuicios derivados de la ruptura del vínculo de empleo que unía a las
partes por considerar que los sucesivos contratos de locación de servicios que suscribió la demandada encubrían
fraude laboral.

Para tomar esa decisión, tuvo en cuenta que el actor había sido contratado durante ocho años y “había cumplido
tareas propias de los empleados de planta permanente”. Por eso, la cámara llegó a la conclusión de que la AGN
utilizó la renovación de contratos para EVITAR incorporar al actor a su planta permanente y reconocerle la
protección laboral contra el despido arbitrario.

Señaló la cámara que la empleadora pretendió ampararse en su carácter de persona de derecho público e invocó un
decreto que tiende a resolver las carencias de personal del Estado. Entendieron que tratándose de un trabajador
cuyos contratos se renovaron sucesivamente, el vinculo laboral era permanente, y estimaron incausado el cese
dispuesto por la AGN.

Contra este pronunciamiento, la AGN interpuso un recurso extraordinario federal, cuya denegación dio lugar a
una QUEJA ante la CSJN.

CORTE

Se debía resolver sobre si el vínculo de las partes estaba regido por normas de derecho público, como establecía la
AGN, o si, como sostenía Sánchez, en concordancia con lo resuelto por la cámara, la utilización de esa figura
contractual era fraudulenta y encubre una relación de trabajo regida por normas de derecho laboral.

En primer lugar, el Congreso facultó al Poder Ejecutivo Nacional a disponer un régimen de contrataciones de
servicios personales destinados a desarrollar estudios, proyectos o programas especiales. Previó que su ámbito de
aplicación sería el sector público, quedando excluido de la LCT. Se entendió que, por la creciente complejidad de
la dinámica de la actividad estatal, se debía complementar a la labor de la Administración pública Nacional a través
de la incorporación transitoria de profesionales y técnicos adscriptos a programas de trabajo especiales.

Entiende la Corte que el transcurso del tiempo no es idóneo para trastocar de por sí la situación de quien ha
ingresado como agente transitorio y no ha sido transferido a otra categoría por acto expreso.

La Corte entiende que “la aceptación de los contratos y sus pertinentes prórrogas, presididos por un régimen de
inestabilidad, veda al actor a reclamar los derechos emergentes de la estabilidad del empleo”.

Entendió además que, el carácter contractual del vínculo entre las partes, al amparo de un régimen reconocido por
el legislador, permite concluir en que cuando aquél está sujeto a un plazo cierto y determinado se extingue
automáticamente por el mero vencimiento del término convenido, sin necesidad de acto administrativo alguno.

Los contratos celebrados en esas condiciones establecen claramente un vínculo transitorio y no importa una
relacion laboral con vocación de permanencia. Por este motivo, el actor no puede invocar un derecho a
permanecer en las tareas ni solicitar indemnización por la no renovación del contrato.

La CORTE hace lugar a la queja, declarando admisible el recurso extraordinario interpuesto y REVOCA LA
SENTENCIA APELADA.
DOCTRINA SÁNCHEZ

Los agentes contratados son aquellos que el Estado Nacional, provincial o las municipalidades llaman a cumplir
tareas por fuera de la planta permanente y que por lo tanto no gozan de la estabilidad propia de los empleados
públicos.

Estos contratos suelen calificarse como contratos administrativos en términos genéricos o como contratos de
locación de obra o de servicio, pero en todos los casos no les resulta aplicable, por principio, ni la legislación
laboral ni el estatuto propio del empleado público.

De tales hechos deviene la consecuencia de que carecen, en principio, de la protección de las leyes laborales y de la
protección propia del empleado público estatutario.

En términos sencillos NO SE PUEDE REINCORPORAR A QUIEN NUNCA ESTUVO INCORPORADO NI SE PUEDE


PAGAR UNA INDEMNIZACIÓN PROPIA DE LA RELACIÓN DEL DERECHO LABORAL QUE NUNCA EXISTIÓ.

DESVIACION DE PODER. La cuestión es que el actual había sido designado en planta permanente (caso Ramos).
Violación de las normas de renovación, es decir, había normas que limitaban la posibilidad de renovación, y la
demandada utilizo figuras jurídicas para casos excepcionales e hizo una desviación de poder.

 CERIGLIANO Carlos Fabián c/ la ciudad autónoma de Buenos Aires

HECHOS
El actor durante siete años suscribió diversos contratos de locación de servicio con el Gobierno de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires conviniendo la prestación de tareas como operario.
Fue despedido y demandó a su empleadora indemnización por despido sin causa y otros créditos laborales
establecidos en la LCT.
Expresó que a fines del mes de enero de 2004 la demandada le negó la posibilidad de trabajar, situación que lo ubicó
al margen de la protección contra el despido arbitrario contemplado por el art. 14 bis de la Constitución Nacional;
a su vez, dedujo la inconstitucionalidad del art. 2°, inc. a de la Ley de Contrato de Trabajo, en tanto éste exige la
formulación de un acto expreso de la administración a fin de incluir al trabajador en el régimen laboral privado.
ART. 2 inc. A: Las disposiciones de esta ley no serán aplicables:
A. A los dependientes de la Adminsitracion pública nacional, provincial y municipal, excepto que por acto
expreso se los incluya en la misma o en el régimen de las convenciones colectivas de trabajo.

1° INSTANCIA
Se hizo lugar a la demanda, sin pronunciarse con relación al planteo de inconstitucionalidad por considerar
inoficiosa una decisión en tal sentido.
CAMARA
Revocó la sentencia de 1° instancia. Entendió que ante la norma citada (ART.2 LCT) no resulta admisible sostener
que la relación de empleo se hallara regida por la LCT, excepto que resultara evidente la voluntad estatal de incluir a
los empleados en el sistema de la LCT.
Contra esa decisión el actor dedujo apelación federal, la cual fue concedida en razón de que el actor sostuvo la
existencia de una cuestión federal compleja directa, porque el inc. 2 LCT viola el ART. 14 bis CN.
SUPREMA CORTE
La corte dejó sin efecto la sentencia y ordenó dictar un nuevo pronunciamiento.
Entendió en primer lugar, que en la contestación de los agravios no se reiteró la tacha de inconstitucionalidad del Art.
2.

Frente a la ruptura arbitraria del vínculo que mantenía con la demandada la forma de contratación impuesta lo privó
de toda protección, cuando la CN garantiza la tutela del trabajo en sus diversas formas. Por eso, se analiza el
alcance de la garantía del ART. 14 bis CN, por eso la Corte no se encuentra privada en su pronunciamiento ni ligada
a los argumentos de cámara ni de las partes.

La Corte entiende que la voluntad de la demandada de no incluir al actor en el régimen de la LCT era evidente.
Entiende que las actividades ejercidas por el actor no eran transitorias, y generaban razonables expectativas de
permanencia.

Cita el caso RAMOS, entendiendo que resulta una desviación de poder en la contratación de servicios por tiempo
determinado con el objeto de encubrir vinculaciones laborales de carácter permanente. Agrega, además, que
quienes no se encuentren sometidos a la LCT, en tanto desempeñen tareas materialmente subordinadas y
permanentes a favor de la Administración Pública nacional o local, gozan de la protección del ART. 14 bis CN.

Que, en suma, la ratio decidendi de "Ramos" alcanza a todos los trabajadores que se encuentran ligados por un
vínculo como el considerado en ese precedente, ya sea con la Administración Pública nacional, provincial, municipal
o, como en el presente caso, la específica de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Entiende la Corte que el modo de reparar los perjuicios que se hubiesen irrogado al actor ha de encontrarse en el
ámbito del derecho público y administrativo. La finalidad reparadora de la indemnización dentro de este marco
específico exige un riguroso apego a las pautas que garanticen el principio de suficiencia.

Doctrina

Es decir, la Corte dio lugar a una indemnización por despido en casos de sucesivas contrataciones de prestación
de servicios por tiempo determinado celebradas por el Estado que generen en la persona una legitima expectativa de
permanencia laboral: entendiendo que merecía de protección del ART. 14 bis CN contra el despido arbitrario, siendo
procedente el reclamo indemnizatorio ante la ruptura por la administración del vínculo.

Por eso es que ordena que se analice nuevamente el caso, y se dicte una nueva sentencia por la cámara.
PRESUNCION DEL ART. 23

ARTÍCULO 23 LCT: PRESUNCION DE CONTRATO DE TRABAJO

El hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, salvo que, por las
circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario.

Esa presunción operará igualmente aun cuando se utilicen figuras no laborales, para caracterizar al contrato, y
en tanto que por las circunstancias no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio.

 PERALTA César c/ organización remises  PRESUNCION ART. 23 LCT

HECHOS
Peralta César apela la sentencia de 1° instancia en cuanto el magistrado de grado rechazó el reclamo incoado. En
primera instancia se entendió por probado que el vínculo entre el actor, quien prestaba tareas como remisero con un
vehículo de su propiedad y habilitado a su nombre, y la agencia de remises demandada a la que se hallaba
adscripto, NO PRESENTABA NOTAS TÍPICAS DE CONTRATO DE TRABAJO, por lo que consideró comercial esa
relación.
La apelante considera haber demostrado la existencia de un contrato de trabajo.
CAMARA
Entiende que el reconocimiento de la prestación objetiva de servicio por parte de la persona jurídica
demandada, determina que cobre operatividad la presunción prevista por el ART. 23 LCT, que establece que “El
hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, salvo que, por las
circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario”. Por eso, correspondía a la
agencia demandada desvirtuar este principio.
En primer lugar, no puede considerarse que haya mediado contrato de trabajo entre un remisero y la agencia,
cuando la propiedad del vehículo y su habilitación para la prestación de servicios como Remis corresponden al
actor, asumiendo su propio riesgo económico y haciéndose cargo de los gastos que demande la prestación de
servicios. Por eso, la cámara entiende que la situación es asimilable a la PRESTACIÓN DE SERVICIOS DE UN
TRABAJADOR AUTÓNOMO.

La actividad en cuestión, solo puede cumplirse a través de una agencia autorizada y fiscalizada por el Gobierno
de la Ciudad autónoma de Buenos Aires, de modo tal que el cumplimiento de esa exigencia legal no basta
para considerar laboral el vínculo existente entre el remisero y la agencia a la que se encuentra adscripto.

Conservar el 75 % de la recaudación de todos los viajes, posibilidad de hacerse sustituir por terceros en la
conducción del vehículo, bastando que se dé aviso a la agencia; decidir en qué momento iniciaba la prestación de
servicios, no estando obligado a llevar un uniforme, no ser pasible de sanciones si decide no tomar un viaje y
hallarse inscripto como trabajador autónomo emitiendo facturas con número de CUIT, ingresos brutos e inicio
de actividades cuatro años antes de relacionarse con la agencia de remises, demuestra la falta de relación
laboral entre ambas partes.
La relación habida entre las partes no puede considerarse alcanzada por las normas laborales, dado que NO
EXISTE CARÁCTER PERSONAL E INFUNGIBLE de las tareas a prestar por parte de quien alega ser subordinado.

DOCTRINA: Entiendo que el ART. 23 LCT establece la presunción de una relación laboral, y queda en manos del
accionado probar lo contrario. En este caso, la agencia de remises logró demostrar la falta de existencia de una
relación laboral entre las partes.
 CAIRONE Mirta c/ sociedad italiana  PRESUNCIÓN ART. 23 LCT (Existencia de Contrato de
trabajo)

HECHOS

La CAMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO confirmó la decisión de 1° instancia que hizo lugar a
la demanda de indemnización por despido entablada por los herederos del profesional médico anestesiólogo
(Estala) contra la “Sociedad Italiana de Beneficencia en Buenos Aires Hospital Italiano”.

La cámara consideró que había quedado configurada la PRESUNCION DEL ART. 23 LCT por el mero hecho de la
prestación de servicios, y reconoció al causante como dependiente de la demandada. Consideró, además, que se
encontraba probado porque el médico había formado parte del engranaje empresario del centro de salud por haber
estado sujeto a órdenes, diagramas de horarios y controles de concurrencia.

Contra este pronunciamiento, la demandada dedujo recurso extraordinario federal cuya denegación dio origen a
una queja.

CORTE SUPREMA

La corte entiende que si bien lo atinente a la existencia o no de relación laboral entre las partes remite al examen
de una materia de derecho común, la CAMARA hizo un análisis parcial de la prueba y no dio un tratamiento
adecuado a la controversia, aplicando a legislación laboral a supuestos para los que no ha sido prevista y omite
analizarlo con la normativa relativa a la locación de servicios prevista en el Cod. Civil.

El hospital italiano se vio agraviado en tanto:

 La CAMARA hizo un análisis parcializado de la prueba rendida en autos, y transcribió fragmentos de


otra sentencia, incluso las declaraciones testimoniales de la misma.
 La CAMARA no analizó las diferencias que median entre el control y la dependencia laboral,
extremo que diferencia la existencia de una LOCACION DE SERVICIOS o de un CONTRATO DE
TRABAJO.
 La CAMARA no tuvo en cuenta el comportamiento asumido por las partes durante 32 AÑOS: El
médico anestesiólogo no cobraba honorarios si no se realizaba el acto médico en el que debía
intervenir, emitía facturas que presentaba ante la Asociación de Anestesia, analgesia y reanimación
de Buenos Aires, que gestionaba sus honorarios.

El causante, como decisión propia y voluntaria, pudo evaluar la conveniencia de desarrollar su tarea en el centro
asistencial demandado del modo efectuado durante más de 32 años, sin manifestar conflicto en lo atinente al
encuadramiento jurídico de la relación que los unió.

La LCT entiende que el objeto del contrato de trabajo es “prestar servicios bajo la dependencia de otra persona”.
Esta dependencia tiene tres aspectos: jurídica, económica y técnica.

En el contrato laboral se trabaja por cuenta ajena, el trabajador percibe una retribución, con independencia de
que el empleador gane o pierda en su actividad, lo que NO OCURRE EN EL CASO.
es decir, la sentencia de cámara califica como jurídicamente subordinada una relación que no es dependiente en
ese sentido, confundiéndola con el control de la prestación.

Si se entiende que la sola verificación y control suponen un trabajo dirigido, podría llegarse a una inexacta
conclusión de que la mayoría de las prestaciones medicales son dependientes, porque normalmente interviene
una entidad que ejerce un “control” sobre la prestación.

Por otro lado, la Corte entiende que se vulneró el PRINCIPIO DE BUENA FE: La prestación del doctor Estala tuvo el
mismo carácter durante el tiempo que duró la relación, emitió facturas, y nunca hizo reclamo alguno al respecto.
Solo manifestó discrepancia al momento del distracto, conducta contraria a los propios actos y la regla de buena
fe.

La CAMARA tampoco tuvo en cuenta la situación laboral de los médicos anestesiólogos, en donde la “AAARBA”
estableció el carácter de locación de servicios de las tareas desempeñadas por sus socios. SE HACE LUGAR A
LA QUEJA, SE DECLARA PROCEDENTE EL RECURSO EXTRAORDINARIO, Y SE DEJA SIN EFECTO LA
SENTENCIA APELADA.
 Fallo Rica contra Hospital Aleman. (año 2018). PRESUNCION DEL CONTRATO DE TRABAJO.

HECHOS: El Dr. Carlos Rica es un médico neurocirujano, monotributista, que demandó a la Asociación Civil “Hospital
Alemán” donde prestó tareas durante siete años, exigiendo el pago de una indemnización por despido injustificado y
de las multas previstas en la Ley de Empleo por falta de registro de la relación laboral.

Demandó también en solidaridad al Presidente de la Comisión Directiva del Hospital Alemán y a Médicos Asociados
Sociedad Civil (MASC).

Los codemandados Hospital Alemán y MASC habían suscripto un contrato de prestación médica bajo el sistema de
capitación en virtud del cual esta última sociedad se obligó a atender a los asociados del Plan Médico del Hospital
Alemán.

El demandante realizaba prácticas médicas a pacientes del mencionado plan de salud, como también a quienes
contaban con cobertura de diferentes empresas de medicina prepaga y obras sociales vinculadas contractualmente
con el Hospital Alemán.

1° INSTANCIA: La jueza de primera Instancia acogió el planteo del médico.

2° INSTANCIA: La Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo confirmó la sentencia. al establecer que
Un médico neurocirujano demandó al hospital en que trabajaba aduciendo que el vínculo que lo unía a la institución
era de carácter laboral. La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo admitió el planteo con fundamento en que
“el contrato de locación de servicios no existe más en ningún ámbito del derecho” y concluyó que, probada la
prestación de servicios, el vínculo era necesariamente de carácter laboral.

El tribunal a qua tuvo por acreditado que el actor, de profesión médico neurocirujano, prestó servicios en el ámbito
del Hospital Alemán en el marco de un contrato de trabajo y desestimó la defensa alegada tanto por la institución
hospitalaria como por MASC acerca de la naturaleza civil del vínculo que existió entre cada uno de ellos y el actor,
quienes lo caracterizaron como locación de servicios.

CORTE: La Corte revocó el fallo por considerar que en realidad se trató de una locación de servicios de naturaleza no
laboral.

La Corte Suprema decidió que no toda prestación de servicios de un particular para una empresa reviste carácter
laboral.

El Tribunal destacó que la mera prestación de servicios para una empresa no implica que la relación sea dependiente
y remarcó la vigencia indiscutible de la figura de la locación de servicios en el derecho argentino.

Por otro lado, el Tribunal descalificó el pronunciamiento porque omitió valorar prueba según la cual la relación no
tenía ninguno de los rasgos típicos de la relación laboral.

los supremos, al analizar el expediente, entendieron que los servicios prestados por el actor "consistían en la
realización de prácticas médicas a pacientes del mencionado plan de salud con patologías correspondientes a su
formación y especialidad profesional -neurocirugía-, como también a quienes contaban con cobertura de diferentes
empresas de medicina prepaga y obras sociales vinculadas contractualmente con el Hospital Alemán". Hospital que
había celebrado un convenio con la otra codemandada.

La Corte hizo hincapié, finalmente, en circunstancias adicionales indicativas de la ausencia de relación laboral (el
actor era monotributista y emitía facturas, nunca hizo reclamo alguno durante siete años y no invocó ni probó haber
gozado de licencias o vacaciones pagas).

En ese marco, la Corte sostuvo que la Cámara "debió valorar a fin de considerar si existía o no una relación
dependiente" otras circunstancias, como que el actor era monotributista y emitía facturas no correlativas "cuyo
importe difería todos los meses (...) porque dependía de las prácticas realizadas" y que la AFIP, al realizar una
inspección en el Hospital Alemán, concluyó que "no existía relación dependiente con el actor", entre otros puntos.

En adición los supremos coincidieron que circunstancias como el hecho de que el actor concurriera todos los días a
trabajar, que trabajara en el establecimiento de propiedad del Hospital Alemán y que sus honorarios "hayan sido su
única fuente de ingresos", no eran suficientes "para concluir, en función del contexto descripto, que la relación era
dependiente".

El art. 23 dispone una presunción que es medular en el sistema de relaciones laborales. La misma considera que si
hay prestación de servicios hay contrato de trabajo. Pero esta presunción puede ser dejada sin efecto si se
demuestra lo contrario. La Corte considero desactivada la presunción del art. 23 en virtud de las particularidades y
demás circunstancias que caracterizaron el vínculo entre el médico y los demandados.

Dijo la Corte que si la presunción del art. 23 LCT admite prueba en contrario, reconoce que la prestación de servicios
puede cumplirse “bajo una forma jurídica ajena a la legislación del trabajo, siendo la locación de servicios autónomos
un contrato civil típico y habitual en el ámbito de los servicios profesionales”. Por ello es inexacta la afirmación de los
jueces de instancias inferiores respecto a que “el contrato de locación de servicios no existe más en ningún ámbito
del derecho; si alguien intentara utilizarlo estaría desarrollando una conducta inconstitucional… “.

el Máximo Tribunal dejó en claro que la locación de servicios es una figura civil válida que no siempre encubre
fraudulentamente una relación laboral.

Art. 23. — Presunción de la existencia del contrato de trabajo.

El hecho de la prestación de servicios hace presumir la existencia de un contrato de trabajo, salvo que por las
circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven se demostrase lo contrario.

Esa presunción operará igualmente aun cuando se utilicen figuras no laborales, para caracterizar al contrato, y en
tanto que por las circunstancias no sea dado calificar de empresario a quien presta el servicio.