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CRITICAS «LOS REFORMADORES DE LA ESPAÑA


CONTEMPORÁNEA»
De D. GÓMEZ MOLLEDA

Por Gonzalo FERNANDEZ DE LA HORA Edit. C.S.I.C. Ma-


UN ACUERDO ENTRE drid, 1966. 524 págs.

CABALLEROS M ARÍA Dolores Gómez Mollada, pro- Gómaz-Molleda si pretendido neutralismo


fesora de Historia de España en la institucicnista en punto a creencias: "la
(Viene de la pág. 1 de Mirador.) •Universidad de Madrid y autora de tolerancia ginerina —escribe— significa a
una serie de estudios sobre el siglo XVHI loa ojos de los católicos no tanto el res-
y, especialmente, sobre el reinado íte Fer- peto a todas las confesiones religiosas,
nando VI, ha consagrado seis años de in- cuanto la desconfianza hacia una sola de
llega a las manos significa, no sólo un vestigaciones a esta monografía que es, ellas: te católica". Este explica la ¡viva re-
perfeccionamiento a p r e c i a b l e del ante- hasta ahora, su más importante publica- acción de la opinión ortodoxa.
rior, sino también un paso en firme ha- ción. Hay lugares que, por su estratégi- ¿Qué hay, además de la tensión religio-
cia el estado de concordia y de igualdad cr. situación, como la Acrópolis atenien- sa? Hay una nueva actitud ante España.
legal que, aunque aún lejano, se vislum- se, han sido reiteradamente bañados en En primer lugar, un 'Criticismo amargo.
bra ya como posible, pues el camino que- sangre. Algo análogo ocurre con los temas, Crueles son las palabras de Giner respec-
da expedito para llegar a él. Ya se dice y la Institución Libre to a su propio país: pa-
en su preámbulo que el compromiso sólo de Enseñanza, objeto de tria "seca, desdichada",
tiene una validez de tres años—concre- este libro, es uno de los "donde por ahora toda
tamente, expira el 1." de mayo de 1969—. más polémicos de nues- miseria espiritual y ma-
con lo que, sin duda, se quiere dar a en- tra vida espiritual con- terial tiene su asiento",
tender que se inicia un período de ensa- temporánea. D e s d e la en la que vive un pue-
yo, una fase previa de tanteo, un entrena- Institución y frente a blo "harapiento en la
miento bajo nuevas reglas de juego, a ella se libraron casi to- carns y en el espíritu",
fin de ir reuniendo experiencias que pue- das las grandes batallas •africano y castizo", en
dan conducir al término de su vigencia, o de esa enconada guerra suma, "los toros, la In-
quizá antes, a la estructuración de un sis- civil en que, durante quisición, el rencor afri-
tema más realista y eficaz. Por consi- casi cien, a ñ o s , consu- cano, la navaja, la gue-
guiente, el compromiso, aunque partiendo mieron sus m e j o r e s rra, la sangre". Con áni-
de concesiones mínimas, tiende hacia una fuerzas los intelectuales mo todavía más negati-
mayor amplitud en un futuro inmediato, españoles. ¿Cabe acer- vo se colocaban los ins-
hacia el ajuste más perfecto con las exi- carse a una cuestión tan titucionistas a n t e la
gencias de la razón, lo cual ya merece el explosiva con la pasteu- HisíOña: "La visión del
máximo apoyo de los interesados para rizada mentalidad d e l pasado—escribe la auto-
que alcance su sazón. geólogo? Un libro re- ra—viene a dar en la
ciente —el ele V. Cacho, práctica un balance ne-
Sin perjuicio de que en ulterior comen- "La Institución Libre de gador de los valores tra-
tario señalemos sucintamente lo que nos E n s e ñ a n z a " (1962)— dicionales." "Desdicha-
parezca más logrado en el documento, permite afirmar que ya do" llamaba Giner a Fe-
junto a lo que estimemos menos feliz en sí; pero éste de Dolores lipe n . Y así sucesiva-
él, procede, sin embargo, declarar que las Gómez-Mbllecla no está Dotares- Gómez Motletfa. mente. La idea ginerina
nuevas "Recomendaciones" son, en defi- centrado, como - a q u e l de España era- tan tene-
nitiva, un convenio basado en la buena fe otro, sobre los acontecimientos externos, ferose. que su discípulo Altamira llegó a es-
y en el espíritu conciliatorio de las partes sino sobre las tensiones doctrinales, y le- cribir: "No negaré que Giner... exageraba
contratantes. Lo más significativo, pues, jos de limitarse a describirlas, las valora. inconscientemente las tintas negras de su
en esta inédita situación a que da paso Es obvio ciue esto ultimo requiere una pre- cuadro algunas veces y tendía a un pesi-
es la palmaria prueba de civilidad y ética vi?» axiología y una toma de ¡posición so- mismo que, para los desconocedores de su
tanto del I. N. L. £ . como de los editores bro el fondo. No estamos, pues, ante una obra total, parecía equivaler a una nega-
y los escritores. Para éstos, especialmen- historia positivista, sino ante una exége- ción completa de elementos buenos en la
te, se abre un período de expectación, de sis y un juicio de valor. Por eso no voy a vida nacional." Este segundo rasgo ex-
crédito a la hombría de bien. Aunque no detenerme en el aparato erudito de esta plica que la reacción de la opinión tradi-
estén satisfechos con lo logrado, aportan obra, que es denso y robustísimo, sino en cional también fuese adversa.
una inequívoca disposición al entendi- sus interpretaciones más generales y en
miento que nadie podrá ya d i s c u t i r . las sentencias de mayor cuantía. Además, la Institución traía una moral
Creen, sin duda, que toda transforma- puritana, un civismo culto, un entendi-
ción profunda requiere un proceso de ¿Cuál es la clave de la cuestión institu- miento estético de la vida, una técnica pe-
maduración para llegar a sus- últimas cicnista? ¿Fue acaso filosófica, pedagó- dagógica, espíritu científico y una idea li-
consecuencias por el cauce mismo de gica, literaria, política o puramente perso- beral, laica y centralizada del Estado. La
la lógica y de los hechos. A su vez, nal? Podría pensarse que la explicación autora reconoce el auténtico valor de no
los editores, irritados al principio por de aquel caudaloso movimiento está en la pocas de estas aportaciones y proclama
el barrunto de una amenaza inexis- fortuita importación del sistema de Krau- constantemente las virtudes de los más
tente en la realidad, han abandonado sc% o en la invención de un método peda- destacados institucíonistas y, sobi 5 todo,
sus posiciones de resistencia y se avienen gógico, o en la aparición de un estilo, o en las de Ginsr, a quien retrata como un
a la ponderación y al razonamiento. Sen- las necesidades doctrinales de un partido hombre sobrio, honesto, laborioso, bueno
tar a ambos sectores alrededor de una o sn la reacción de un grupo de personas y ds extraordinario atractivo personal. Es-
mesa y vincularlos en una misma empresa ante su destitución como catedráticos. Pa- te interpretación es la que le permite dar
es tal vez el éxito mayor que puede apun- ra la autora, la clave es religiosa, y a esto 1?, siguiente explicación final de la gran
tarse el I. N. L. E. Ahora, a esperar los se reducí la tesis principal de su volu- tensión histórica suscitada por los institu-
resultados. Al estrenar un nuevo traje, es minoso estudio. Recuerda que Giner pre- cionistas: "A muestro juicio —escribe— no
natural que surjan arrugas hasta que se conizaba una enseñanza independiente de se rechazan las novedades metodológicas
acomode al contorno exacto del problema, toda "religión positiva, cualquiera que ella del grupo, ni su espíritu de trabajo, ni su
las rectificaciones han de hacerse sobre s3a", que postulaba la "tolerancia" en ma- afán por alcanzar un nivel europeo, ni su
la marcha y, asi, estamos seguros de que, teria de dogmas, y que consideraba que "en dedicación a la investigación científica, ni
antes de los tres años de su plazo, la España le, religión... se convierte en po- su deseo patriótico de contribuir a la me-
experiencia impondrá una fórmula más tencia diabólica de perversidad y de odio", joría de la patria a través de una remo-
perfecta y satisfactoria para todos, pues en decir, en fuente de divisiones. Resu- zada política pedagógica. Se rechazaban
no en balde se trata de un v e r d a d e r o miendo numerosos /textos institucíonistas, las profundas -legaciones con que todo es-
"acuerdo entre caballeros", y ya sabemos Ir. autora concluye que presentaban a la to venía ensamblado", es decir, la nega-
que esta última cualidad no basta con Iglesia, como "encarnación viva del dog- ción tácita del catolicismo y la expresa de
tomarla a crédito, sino que hay que de- matismo y de la intolerancia", con lo que historia nacional.
mostrarla con una limpia y ejemplar con- "te. posibilidad de ser auténticamente cien-
ducta. •Este esquema, que a mi me parece lo
tífico y, a la vez, auténticamente cristiano,* fundamental del libro de Dolores Gómez
ABC (Madrid) - 21/04/1966, Página 53 quedaba eliminada". Niega, pues, Dolores Molleda, está aderezado por una innume-
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