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UNED - Tema 1 Social 2015-2016 Versión 1.

1 Francisco Javier Salazar Núñez

TEMA 1 - ¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA SOCIAL?

I. INTRODUCCION

Los pilares que sustentan la Psicología Social son teoría, investigación y aplicación a las realidades
de la vida cotidiana.

II. QUÉ ES Y QUÉ NO ES PSICOLOGIA SOCIAL

Disciplina científica que estudia las relaciones entre procesos psicológicos y contexto social,
centrándose en cómo los pensamientos, los sentimientos y las conductas de las personas son influidos
por la presencia de otros1. La influencia que se genera es mutua, es decir, bidireccional.

A diferencia con el sentido común, la Psicología social no sólo describe sino que explica los
fenómenos sociales. Además, trata de buscar las causas para predecirlos antes de que ocurran. En
todo ello, la Psicología Social aplica el método científico y sistemático de la realidad social para
describirla, explicarla y predecirla.

El sentido común opera al revés, incluso incurriendo en el llamado sesgo retrospectivo o fenómeno
“ya lo sabía”.

III. PRINCIPOS BÁSICOS

1) Múltiples determinantes de los procesos psicológicos

Todos los procesos psicológicos son el producto conjunto de tres factores: 1) la influencia de los
demás; 2) nuestras características personales (personalidad, edad, sexo, etc); y 3) nuestra naturaleza
biológica heredada.

Los psicólogos sociales se ocupan básicamente del primer factor, pero tienen en cuenta los otros
dos a la hora de interpretar los resultados de sus investigaciones.

2) La influencia de los demás

La Psicología Social (PS, en adelante) parte del principio que nuestros pensamientos, emociones y
conductas son producto de la influencia de los demás, en gran parte, ya consciente o
inconscientemente.

Prueba de ello es el efecto de mera presencia (Triplett, 1897): la simple presencia de otras
personas influye aumentando la motivación de cada una de ellas para realizar la tarea.

1Esa presencia puede ser real (física), imaginada (mediante representaciones mentales de los demás), o implícita (a través
de productos generados por otros, como normas, costumbres o instituciones, entre otros.

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Zajonc en 1965 añadió que cuando la tarea era difícil, este aumento de motivación podría
provocar un aumento de errores y por tanto un menor rendimiento.

Esta influencia puede darse en soledad, a través de la influencia de las normas sociales,
costumbres, modas, opiniones, etc.

Tener en cuenta que esta influencia es bidireccional.

3) Realidad objetiva a realidad construida

La realidad social entendida como la situación que ocurre realmente es distinta de la que
percibimos, pues ésta percepción de la realidad está matizada por nuestra interpretación de la
realidad, nuestras emociones, motivaciones y demás procesos psicológicos básicos y universales,
incluyendo la influencia de los demás ya vista.

No actuamos en función de pautas fijas, sino que los estímulos son previamente procesados y
elaborados.

4) La importancia del pensamiento no racional

Es importante distinguir los dos tipos de procesamiento: uno, consciente o deliberado, y otro
inconsciente o automático.

El procesamiento inconsciente es un procesamiento mental intuitivo y es al que recurrimos la


mayor parte del tiempo. No tiene nada que ver con el subconsciente de Freud.

A la hora de tomar una decisión importante o más compleja es el procesamiento deliberado el


que opera.

IV. LOS PROCESOS PSICOSOCIALES Y SU INTERCONEXIÓN

El clásico experimento de Triplett de 1897 concluyó que los ciclistas que pedaleaban juntos lo
hacían de manera más intensa que si lo hacían solos (efecto motivador de la co-actuación). Pero a
veces esto no sucedía así, sino que el rendimiento era el mismo. ¿Por qué en unas actividades sí y en
otras no?

Robert Zajonc (1923-2008) en 1965 resolvió este enigma. La diferencia estaba en la dificultad de
la tarea o actividad. Si ésta era sencilla, la motivación era efectiva. Pero si la actividad era difícil, lo que
provocaba era un mayor número de errores y un menor rendimiento. Es decir, el aumento de
rendimiento no es automático pues hay que tener en cuenta la destreza de la persona.

PRESENCIA DE OTROS MOTIVACION RENDIMIENTO


(mayor o menor)

El proceso representado por una flecha azul no es en ningún caso automático, pues es necesario
tener en cuenta la capacidad de la persona al influir decisivamente en estos procesos. La capacidad en

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este caso es un proceso de naturaleza personal o individual. Pero hay otras procesos además de los
individuales, como los interpersonales, los grupales y los societales.

En resumen, la influencia que ejerce la presencia de otros es producto de la operación de


procesos que afectan a la persona sobre la que se ejerce la influencia. Estos procesos2 son de distinta
naturaleza, en función de cuál sea su foco3 .

A. Procesos de naturaleza individual

Se denominan así porque ocurren dentro del individuo, no porque no sean sociales, pues siempre
tienen un referente social.

B. Procesos de naturaleza interpersonal

Son los que se producen por la influencia mutua entre dos o más personas. Los individuos deben
relacionarse entre sí como personas individuales, no como miembros de un grupo, pues entonces
pasaría a ser un proceso grupal o intergrupal.

C. Procesos de naturaleza grupal

Son procesos que tienen lugar dentro de los grupos (liderazgo, cohesión, pensamiento de grupos,
etc.) o entre grupos. En los procesos de grupo se presenta una estructura y organización bien
definidas, incluso pueden existir roles concretos desempeñados por algunos integrantes.

Es evidente que la conducta de las personas se modifica por el hecho de formar parte de un
grupo. Esto se debe a la importancia que tiene para la persona pertenecer a un grupo concreto

2 Un proceso es algo que ocurre o se desarrolla en unas determinadas condiciones. Los procesos que estudiamos en
Psicología Social tienen lugar en la mente de las personas (procesos individuales), en la interacción entre personas
(procesos interpersonales), en la interacción entre miembros de un grupo (procesos grupales), en la interacción entre
miembros de diferentes grupos (procesos intergrupales) y en las relaciones entre los miembros de una sociedad o cultura
(procesos societales), y es a través de esos procesos como nos influye la presencia de los demás. El ejemplo que tú pones
tiene que ver con la exclusión social, que es un proceso de naturaleza grupal que influye en las personas que lo sufren con
las consecuencias que tú mencionas y algunas más (por ejemplo, se ha encontrado que se activan las mismas zonas
cerebrales ante la experiencia de sentirse excluido que ante el dolor físico).
3 La presencia de los demás nos influye, y esa influencia se produce a través de diversos procesos, que llamamos
“psicosociales”, que tienen lugar en la mente de las personas o fuera de ella.
Por ejemplo, imaginemos que, andando por la calle, nos cruzamos con un amigo y éste pasa de largo sin saludarnos.
Lógicamente, ese comportamiento inesperado no nos deja indiferentes; como mínimo, nos dará qué pensar. Lo más
probable es que iniciemos un proceso de atribución, es decir, que intentemos buscar la causa de la conducta del otro. Y
según la causa que nos parezca más plausible, así actuaremos con respecto a esa persona. Por tanto, el comportamiento
del otro nos está influyendo a través, en este caso, de un proceso de atribución.

Ahora bien, esa influencia no se da siempre a través de un único proceso, sino que suele haber varios procesos implicados.
Por ejemplo, la atribución (proceso individual) que haré del comportamiento de mi amigo no será la misma si él
pertenece a un grupo y yo a otro entre los cuales existe rivalidad (proceso intergrupal) y el hecho de pararse a saludarme
le puede suponer un problema en la relación con sus correligionarios, en especial si nos encontramos en un entorno
cultural que favorece la violencia (proceso societal).

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(pertenencia). También como especie humana ha tenido su importancia, pues precisamente por
organizarse en grupos es que ha sobrevivido al medio hostil.

Esta inserción no es voluntaria. Es forzosa, para que el grupo salga adelante y se adapte al medio
de forma exitosa.

De la interacción individuos-grupos surgen conflictos de intereses individuales y/o grupales. En


algunos casos el grupo puede aprovecharse del esfuerzo de sus integrantes; en otros casos, es un
miembro del grupo el que se aprovecha el grupo, proceso éste llamado de holgazanería social.

Efecto de “discontinuidad individuo-grupo4”.

Diversos investigadores como Insko, Schopler, Hoyle, Dardis y Graetz en 1990 afirman que el
individuo no se comporta igual cuando está solo que cuando está en grupo. A este cambio en la
conducta se denomina discontinuidad.

Insko y colaboradores utilizaron el juego llamado “dilema del prisionero”5 para demostrar este
efecto de discontinuidad. Para jugar al dilema del prisionero lee este código QR (jugarás tú contra el
ordenador) o bien haz clic sobre este enlace6. En este juego participan
dos jugadores. El objetivo del juego y de cada jugador es conseguir la
máxima cantidad de puntos posibles.

El juego se realiza sobre un panel de puntuación en el que ambos jugadores


pueden emitir dos respuestas en cada turno: A (cooperativa) o B
(competitiva). Pueden por tanto derivarse tres combinaciones posibles: en la
primera, un jugador elige la respuesta B y el otro la A (en este caso el jugador
que haya elegido B consigue la máxima puntuación causando un grave
perjuicio al otro); en la segunda, los dos jugadores eligen la respuesta
cooperativa (aporta un beneficio moderado a ambos jugadores); y la tercera
combinación, los dos jugadores eligen como respuesta B (en este caso, los dos
jugadores pierden puntos).

Elegir entre la respuesta A o B no tiene efecto sobre el resultado exclusivamente, sino que implica escoger
entre una estrategia de cooperación y otra de competición (de explotación).

Cuando un individuo se enfrenta ante este dilema de manera individual, los estudios realizados
concluyen que la estrategia o conducta será más cooperadora. En cambio, cuando representan a un
grupo suelen orientarse hacia conductas más competitivas.

Téngase en cuenta que estas situaciones han sido diseñadas para que el participante pueda
obtener una recompensa por la cooperación o la explotación, pero en los que al mismo tiempo cada
elección conlleva un cierto riesgo, es decir, en la situación existen motivaciones contradictorias.

4Cambio del significado y alcance de un proceso psicológico individual como resultado de la participación de las personas
en grupos o colectivos.
5Fue desarrollado originariamente por Merrill Flood y Melvin Dresher mientras trabajaban en RAND en 1950. Albert W.
Tucker formalizó el juego con la frase sobre las recompensas penitenciarias y le dio el nombre del "dilema del prisionero".
6psicologiasocial.uab.es/juan/index.php?option=com_content&view=article&id=15:prisionero&catid=3:laboratorio&Itemid=14&lang=es

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El estudio de Insko pone de manifiesto esta diferencia o discontinuidad entre competir para uno
mismo (proceso individual) y competir en nombre de un grupo (proceso grupal) llegando a invertirse
el sentido de la influencia7 .

Este diseño experimental es de aplicación a muchas situaciones cotidianas, como por ejemplo y de ahí
viene su nombre, la situación de dos prisioneros a los que el Fiscal les ofrece negociar si confiesa uno de ellos8.

D. Procesos de naturaleza societal

Estos procesos trascienden a los individuos y a los grupos. Están representados por las
instituciones, los rituales, las tradiciones, costumbres y estructuras sociales de estatus y poder, que si
bien parecen muy alejados de las personas, tienen mayor capacidad de penetración en las relaciones
entre las personas.

Igualmente, las normas culturales influyen sobre aspectos muy íntimos de las personas, y también
de los grupos.

Un ejemplo de proceso societal sería el hecho de encontrar que las personas que practican la
religión católica son más propensas a hacer donativos a las ONGs de ayuda humanitaria.

7 La inversión de la influencia que se produce en el juego del dilema del prisionero quiere decir lo siguiente: normalmente,
en una interacción entre dos personas, como la que se da en ese tipo de juegos, la influencia va mutuamente de uno de
los participantes al otro. Cada uno actúa según lo que imagina que va a hacer el otro, o para influir en la conducta del otro.
Por eso es más frecuente la cooperación en este caso: "si yo coopero, el otro también lo hará y los dos saldremos
beneficiados". Sin embargo, cuando cada participante actúa como representante de su propio grupo, la influencia ya no
viene del otro contrincante, sino de su propio grupo de forma implícita o quizá imaginada, y eso hace que se adopte la
estrategia competitiva, para defender los intereses del grupo al que se representa, sin tener tan en cuenta la posible
conducta del otro.
8Juan Muñoz Acosta (2012) Página Web. Recuperado de: http://psicologiasocial.uab.es/juan/index.php/el-aula/laboratorio-
mainmenu-14/15-prisionero
Los resultados experimentales habituales parecen indicar que los participantes normalmente intentan explotar a los demás
(estrategia de competición). Esto, naturalmente, no significa que todas las personas exploten a los demás en cualquier
ocasión. Habrá importantes diferencias en función de las sociedades, de las personas... pero parece ser que en promedio la
estrategia más utilizada es la de la explotación.
Esto ha hecho que se hayan buscado formas de reducir el uso de esta estrategia y aumentar la cooperación. En las
situaciones experimentales esto se puede conseguir fácilmente aumentando los pagos por la estrategia de cooperación y
haciendo más costosa la explotación. Esto sin embargo no es tan sencillo en la vida real, por lo que es mejor pensar en
estrategias de negociación y en la posibilidad del uso de la amenaza.
a) Estrategia de cooperación: Una estrategia constante de cooperación por parte de uno de los jugadores puede tener
resultados positivos en la conducta del otro, que en la mayoría de los casos también cooperará. Sin embargo, esta
estrategia plenamente cooperativa es peligrosa, pues puede ser una invitación a la explotación.
b) Estrategia “jugar fuerte”: Adoptar una posición “dura” de partida puede hacer disminuir las expectativas del oponente
de conseguir algo, y de que llegue a apreciar incluso los pequeños beneficios que puede darle la cooperación, haciendo
por lo tanto concesiones a su oponente. A pesar de su eficacia, esta estrategia conlleva el riesgo de que la persona será
percibida de una forma negativa, y aunque inmediatamente puede conseguir sus fines corre el riesgo de que la otra
persona abandone la relación o la explote a la menor oportunidad.
c) El ojo por ojo: Otra estrategia para asegurar la cooperación se basa en los principios del refuerzo: la cooperación es
recompensada con cooperación, mientras que la explotación es castigada con explotación.
Aplicado al ámbito de las relaciones internacionales, Charles Osgood sugirió ya en 1962 esta estrategia para eliminar los
conflictos. La llamó GRIT = Graduated Reciprocation in Tensión Reduction (Reciprocidad graduada en la reducción de la
tensión).

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Otro ejemplo: la influencia que la religión como institución (con unas normas, unos ritos, un
sistema de jerarquía, etc.) ejerce en las personas es un proceso de nivel societal, pero ahí no cabe el
término “interacción”. Sí es interacción, en cambio, la que se da entre los fieles y el sacerdote (de la
religión que sea) en un lugar de culto. En este caso nos encontramos ante un proceso grupal, en el
que el sacerdote sería el líder y los fieles los seguidores.

E. Interconexión entre procesos

En la vida real, lo habitual es que todos los procesos estudiados se combinen y actúen
conjuntamente.

V. SITUACION SOCIAL Y SOCIABILIDAD

Frente a la tendencia mayoritaria de achacar la conducta de los demás a su propia personalidad,


en realidad, según Kurt Lewin, la conducta es función de la persona y del ambiente. Debe entenderse
por conducta no sólo nuestros actos, sino también nuestros pensamientos y nuestras emociones.

La situación suele implicar a otras personas, y es en ella donde incide el estudio de la Psicología
social, para analizar cómo incide sobre la conducta.

El ser humano es sociable por naturaleza, de ahí que no pueda sustraerse a la situación social
citada, lugar de encuentro con los otros. Leyens (2012) califica algunas de estas situaciones como
“primordiales” para el correcto desarrollo del ser humano a nivel afectivo, intelectual y lingüístico a lo
largo de toda su vida.

Para ello, el ser humano se relaciona con otros individuos y también se integra en grupos que le
aportan apoyo social y vínculos sociales, favoreciendo una mejor sobrevivencia y prosperidad. Según
estudios correlacionales realizados, los varones tienen una mayor longevidad cuando tienen más

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vínculos sociales (por encima de otros parámetros como salud, consumo de tabaco, obesidad, etc.). En
mujeres este efecto es menor. Según Fiske (2010), el aislamiento social provoca emociones negativas
que dañan el sistema inmunitario, lo que repercute negativamente en la salud y en la supervivencia.
Del mismo modo, la enfermedad influye en nuestro estado de ánimo y en otros procesos
psicológicos.

Leyens (2012) destaca cómo en los Estados Unidos las personas divorciadas (y no vueltas a
casar) ingresan en una proporción mayor de 22 a 3 en instituciones psiquiátricas, frente a las personas
felizmente casadas.

Sociabilidad a través del grupo.

Brewer (1997) destaca el rasgo central de la interdependencia en los grupos que descansa sobre
complejos mecanismos cognitivos que facilitan la sintonía de la conducta individual con la grupal.

La identidad social es la conciencia de pertenencia a un grupo social, como se verá en el tema 5.


No confundir con la identificación social que hace referencia a la intensidad con la que una persona
vive la pertenencia a cada uno de esos grupos o categorías sociales, y es un complemento de la
interdependencia.

En conclusión, las personas cuando se relacionan con otras buscan la aceptación social.

VI. LOS MOTIVOS SOCIALES

Esta aceptación social la consiguen gracias a los motivos sociales: procesos psicológicos que
mueven a las personas o las impulsan, a pensar, sentir y actuar en una dirección determinada en
situaciones sociales y/o grupales. Son recursos de que disponen las personas para manejar las
situaciones sociales en sus vidas.

El modelo de Fiske.

Los motivos propuestos por Fiske son producto de la evolución9 que nos impulsarían a los seres
humanos a formar parte de un grupo. Susan Fiske en 2010 propuso cinco motivos sociales
universales10 :

9 Los motivos sociales universales no se aplican. Impulsan nuestra conducta y nuestra forma de pensar y de sentir. La idea
que quiere transmitir Fiske es que esos motivos facilitan que las personas prefieran (no conscientemente, sino como
tendencia espontánea) permanecer en grupos a vivir en solitario y, sobre todo, que se adapten adecuadamente a las
exigencias de la vida grupal. A medida que la especie evolucionaba, las relaciones sociales se iban haciendo más complejas
y se requerían, además de capacidades cognitivas acordes con esa complejidad, una motivación más especializada, por así
decirlo, para ser "buenos miembros" del grupo y sacarle más partido a las posibilidades que ofrecía.
En cuanto a la mayor importancia del motivo de potenciación personal, en realidad no hay un motivo más importante que
otro. Los motivos nos impulsan dependiendo de las demandas de cada situación. Por ejemplo, se le podría dar la vuelta a
tu argumento diciendo que si percibimos que tenemos control sobre nuestros resultados y que somos competentes y
eficaces al tratar con el ambiente, nuestra autoestima será más positiva.
10 Procesos psicológicos básicos que nos impulsan a pensar, sentir y actuar en situaciones que implican a otras personas.

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1) Pertenencia: Es el motivo social más básico y fundamental de todos. Es la necesidad innata de


tener alguna relación fuerte y estable con otros y pertenecer a algún grupo para poder sobrevivir.
Nos induce a establecer y mantener relaciones significativas con otras personas o grupos. Siempre
que existan personas o grupos con los que mantener ese tipo de relaciones, no importa quiénes o
cuáles sean, la necesidad de pertenencia se verá satisfecha. En torno a este motivo se organizan los
otros cuatro motivos.

2) Comprensión: la persona necesita conocerse a sí misma, entender a los demás y la realidad que
le rodea y poder predecir su funcionamiento. La comprensión motiva a adaptarse al grupo y a la
construcción compartida de la realidad. Sin esta motivación el grupo no podría sobrevivir al medio
que le rodea.

3) Control: Este motivo impulsa a la persona a sentirse competente y eficaz (útil) con el ambiente
social y consigo mismas.

4) Potenciación personal 11: Este motivo12 ayudaría a las personas a sentirse especiales, como
individuos y como miembros del un grupo, además elevaría la autoestima del individuo para llegar a
ser respetado dentro del grupo.

5) Confianza: Este motivo hace a las personas más adaptables, abiertas y cooperadoras pues las
hace sentirse a gusto con el mundo.

La selección natural también a favorecido, además de estos motivos, una serie de capacidades
cognitivas para facilitar las relaciones sociales y para coordinarse con los demás para sobrevivir.

El modelo de Kip Williams.

11 Cuando nos embarcamos en una empresa, del tipo que sea, necesitamos creer que lo que hagamos servirá para algo,
que lograremos alcanzar los objetivos que nos hayamos propuesto y que controlamos el proceso y la situación. Si no
creyéramos eso, si careciéramos del motivo de control, no moveríamos un dedo. Y por la misma razón, también creemos
que los demás tienen control sobre los resultados de sus acciones. Por eso tendemos a explicar su conducta pasando por
alto la influencia de las circunstancias (lo que se conoce como error fundamental de atribución y que se explica en el
capítulo 4).
La falta de control personal, ya sea en cuanto a los propios pensamientos o en cuanto a la conducta, tiene diversos efectos.
Por ejemplo, los procesos cognitivos se vuelven automáticos cuando la persona carece de motivación o de capacidad de
control, como se verá en los capítulos sobre cognición social, atribución y actitudes. También, cuando nos sentimos
controlados por factores externos, por ejemplo, por una recompensa que se nos da por hacer algo que nos gusta, nuestra
motivación intrínseca para realizar esa actividad disminuye. Y cuando las expectativas que tenemos sobre los resultados de
nuestra conducta se ven reiteradamente frustradas, podemos caer en la indefensión aprendida, que es lo que sienten las
personas cuando aprenden que, independientemente de lo que hagan, nunca obtendrán los resultados que esperan, lo
que lleva a una inhibición del esfuerzo y a la desmotivación.

Como ves, no es lo mismo que el motivo de potenciación personal. Simplificando mucho, este motivo se centra en cómo
nos consideramos a nosotros mismos (está más relacionado con el autoconcepto), mientras que el motivo de control se
refiere más a lo que hacemos o a lo que pretendemos hacer aunque no podamos.
12 Se dice que el motivo de potenciación personal es el contrapunto del motivo de pertenencia porque, mientras éste se
refiere a la necesidad de ser aceptado por los demás, el primero alude a la necesidad de aceptarse uno mismo.
En cuanto a sentirse realizado y tener confianza en uno mismo, tienen que ver con el motivo de potenciación personal,
pero también, sobre todo esto último, con el motivo de control, que nos impulsa a creer que lo que hagamos servirá para
alcanzar los objetivos que nos hayamos propuesto.

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El modelo de Williams de 2007 explica el modo en que las personas se enfrentan a la amenaza
de la exclusión social, del rechazo y del ostracismo. Williams postula que la persona para medir su
“valor relacional” (grado en que los demás valoran relacionarse con ella) presta atención a pistas e
indicios de la situación social.

Williams intenta dar respuesta a cómo las personas se enfrentan a una valoración negativa. Se
inicia una “batalla intrapsíquica” entre las necesidades fundamentales (pertenencia, autoestima, control
social y existencia significativa).

Cuando las necesidades amenazadas son la pertenencia y la autoestima, la respuesta es


“prosocial” (afiliativa), pues la persona tiende a reforzar los vínculos con los demás, incrementando su
“status inclusionario.”

La amenaza de. control y de la existencia significativa provocará reacciones antisociales, para


conseguir así la atención y el control de los demás.

Williams es más conocido por su estudio del ostracismo, llamado también tratamiento silencioso,
y definido como la exclusión consensuada de una persona de los privilegios comunes o de la
aceptación social.

El modelo de Levine y Kerr.

Como se verá en el siguiente tema, según Baumeister y Leary en 1995, los seres humanos
tenemos una necesidad de pertenecer, se establecer con otras personas vínculos positivos, estrechos
y duraderos. Levine y Kerr matizan que dicho vínculo debe ser de elevada cantidad y calidad. Estos
vínculos se pueden dar en la familia, relaciones íntimas, grupos, etc.

Levine y Kerr relacionan el motivo de pertenencia con el de búsqueda racional de metas


individuales (autoestima positiva y evitación de la incertidumbre). La inclusión en grupos y las
relaciones interpersonales sirve de indicador para la persona de la estima de las demás personas hacia
ella.

Respecto del motivo de pertenencia:

1) el motivo se orienta tanto a evitar la exclusión como a buscar la inclusión.

2) su frustración o satisfacción va unida a fuertes respuestas emocionales y cognitivas.

3) proporciona energía y dirección a la persona, así planificará su conducta para satisfacer el


motivo. Esta energía se mide a través de un sistema interno llamado “sociómetro”, de alta
sensibilidad a los cambios, especialmente a la exclusión. Tal sistema afecta de manera directa a la
autoestima.

Otra forma para mantener una autoestima positiva es el autoensalzamiento. Se trata de


promover una evaluación positiva de uno mismo mediante la comparación con otras personas. Como
grupo esta comparación se realizará con otros grupos.

La comparación social cumple además una función de reducción de la incertidumbre (equivalente


al motivo de comprensión de Fiske). En muchos casos, su satisfacción sólo es posible mediante la
pertenencia grupal.

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IV. LOS MOTIVOS SOCIALES SEGUN EL MODELO DE RICHMAN Y LEARY

Por

V. LAS METAS GRUPALES

Según Mackie y Goethals en 1987, el individuo con la agrupación consigue tres tipos de metas:

✓ Utilitarias (recursos materiales)

✓ De conocimiento (guía y orientación para el entorno)

✓ De identidad (facilita su categorización).

Para ambas partes, individuo y grupo13, este proceso de integración tiene un coste, que puede
provocar desacuerdos y conflictos entre ellos. En unos casos este coste para algunos integrantes del
grupo sería excesivo (se le exigirá más de lo que reciben) y en otros casos el individuo se
aprovechará de los esfuerzos de los demás. La no superación de estos conflictos puede conllevar la
ruptura del grupo y su posible desaparición.

Con la pertenencia a uno o varios grupos, se construye la identidad social ligada al yo como
parte de él. Henry Tajfel define en 1981 la identidad social como “la parte del autoconcepto individual
que deriva del conocimiento de la pertenencia a un grupo o grupos sociales junto con el significado
emocional y valorativo que conlleva dicha pertenencia.”

VI. LA INVESTIGACION EN PSICOLOGIA SOCIAL

La psicología social como disciplina científica precisa de datos reales como materia prima para
componer sus teorías. Si bien el objeto de la psicología social es la interacción, como hemos visto, y
ésta está influenciada por procesos no siempre manifiestos, sino que muchos de ellos son
subyacentes, ésto no es óbice para que se pueda investigar en este área de la psicología con las
adaptaciones pertinentes.

13 Podemos decir que los equipos son grupos, pero no todos los grupos son equipos. Un equipo suele ser un grupo
formal, con una estructura y una organización más rígidas porque suele existir con un objetivo concreto: realizar una
determinada tarea o alcanzar una meta prefijada. Pero los grupos informales también pueden tener una estructura donde
cada miembro tenga un rol (el que propone, el que organiza, el que ameniza las reuniones, el que siempre está dispuesto a
echar una mano, ...), y todos saben qué papel tiene cada uno y qué se espera de ellos. Lo que ocurre con los grupos
informales es que, a veces, los roles son intercambiables, y la estructura es mucho más flexible, pero existe, y en eso se
diferencian de un agregado de personas como podría ser los clientes que van al bar a ver un partido de fútbol pero no
tienen nada en común con el resto.
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A lo largo de la historia de la psicología social podemos encontrarnos casi con 25.000 estudios y
8 millones de participantes.

Una vez que el investigador tiene claro el problema a estudiar, establece una serie de hipótesis
(relaciones entre fenómenos) que pueden ser de causa-efecto (estudios experimentales) o bien de
co-ocurrencia14 (estudios correlacionales). Para ello, estos fenómenos se traducen a variables
observables o manipulables mediante definiciones operativas.

El método que más utilizan los psicólogos sociales es el experimento, por permitir un mayor
control de los factores que influyen en la conducta y el único que permite establecer y demostrar la
causalidad.

Sólo en el caso de no poder realizar experimentos se recurrirá a los métodos correlacionales.

Para realizar un experimento el investigador sigue dos estrategias:

1) manipula una variable mientras mantiene controladas las demás, o bien,

2) asigna a los participantes aleatoriamente a condiciones distintas.

El experimentador manipula la variable independiente que es la que hace que el participante


piense, actúe o sienta de una determinada manera. Es independiente pues no depende de nada que
pueda pasar en el experimento, sólo del experimentador.

El investigador establece los valores o niveles de la variable independiente (cómo mínimo dos) e
intenta controlar al máximo cualquier otra variable extraña15 para estar seguro que cualquier

14La co-ocurrencia hace referencia a la aparición simultánea de dos fenómenos. Para que se de una relación de causalidad
necesariamente debe haber co-ocurrencia, pero la co-ocurrencia no implica necesariamente causalidad. Puede ocurrir que
dos fenómenos aparezcan juntos porque tienen una causa común, una tercera variable que no hemos contemplado en
nuestra investigación. En este caso, hablamos de correlaciones espúreas.
Pongamos un ejemplo habitual para explicar las correlaciones espúreas. En 1952, el matemático polaco J. Neyman
demostró que existía una alta correlación entre la población de las cigüeñas y la tasa de natalidad humana en varias
regiones del mundo. Entre el número de cigüeñas y la natalidad existía una relación de co-ocurrencia, los dos sucesos
aparecían simultáneamente, correlacionaban positivamente. Afortunadamente, en este caso, el sentido común y la biología
nos dicen que no estamos ante una relación de causalidad,  ya que las cigüeñas no traen a los bebés, sino de co-
ocurrencia. Debe haber un factor causal común entre ambas variables, como el clima, la altura o los niveles de sal en el
agua, que explique por qué las dos variables (número de cigüeñas y tasa de natalidad) aumenten al mismo tiempo.

El problema es que no siempre podemos acudir al sentido común para detectar correlaciones espurias. Por ello, es
conveniente combinar el método correlacional con el método experimental, que en último término determinará si hay
causalidad o sólo co-ocurrencia.

15 Un ejemplo de variable extraña podría ser la reactividad que se refiere al hecho de que los sujetos de un estudio, al saber que están
siendo observados, muestran una modificación en algún aspecto de su comportamiento.
Este término fue acuñado en 1955 por Landsberger tras analizar los experimentos realizados por Elton Mayo entre los años 1924 y
1932 en Hawthorne Works. Los gerentes de la fábrica encargaron un estudio para comprobar si era posible aumentar la productividad
de los trabajadores modificando las condiciones de iluminación. Los resultados mostraron que la productividad de los trabajadores
aumentó no sólo cuando los niveles de iluminación fueron aumentados, sino también en aquellos casos en los que la iluminación se
redujo. Nada más terminar el estudio, los niveles de productividad se redujeron en ambos casos hasta los niveles anteriores al estudio.
La explicación sugerida fue que el aumento en la productividad se produjo gracias al efecto motivador que tuvo entre los obreros el
saber que estaban siendo objeto de estudio, y no debido a la modificación de los niveles de iluminación.

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modificación de la variable dependiente (la observada, que depende de la independiente) se debe


sólo y exclusivamente a la variable independiente16 .

Cada valor o nivel se corresponde con la denominada condición experimental a la que se asigna
de manera aleatoria a un grupo de participantes. La asignación aleatoria es una forma de garantizar
que los grupos que se formen no sean diferentes unos a otros que pudieran dar origen a una
diferencia en la variable dependiente entre dos grupos.

Los diseños experimentales en Psicología Social suelen ser bastante complejos, pues tienen más
de una variable independiente e incluso con más de dos valores o niveles cada una. Estos diseños se
denominan diseños factoriales, en los que cada nivel de cada variable se empareja con cada nivel de
todas las demás17 .

16La variable dependiente es la variable que se mide. Puede ser una conducta, pero también puede ser una actitud, un
deseo, una opinión, una emoción, etc.
La variable independiente es la variable que el investigador manipula con el fin de observar si como consecuencia de esa
manipulación, se producen cambios en la variable independiente. Del mismo modo que la variable dependiente, la variable
independiente puede ser una conducta, pero también pueden manipularse aspectos de la situación, la información que
reciben los participantes, el estado emocional, las actitudes, etc.

Por ejemplo, un investigador manipula la empatía de los participantes, utilizando para ello, dos tipos de instrucciones. Una
muestra de estudiantes de la UNED (grupo de baja empatía) debe leer un texto sobre la situación de un estudiante con
discapacidad que necesita ayuda para desplazarse a su centro asociado.  Un grupo (grupo de baja empatía) recibe
instrucciones para leer el texto centrándose en los datos objetivos e ignorando la información emocional. El otro grupo
(grupo de alta empatía), por el contrario, recibe instrucciones para leer ese mismo texto centrándose en los aspectos
emocionales del mismo. Posteriormente, el investigador mide el porcentaje de personas que están dispuestas a ayudar a
ese estudiante en sus desplazamientos al centro asociado.

En este ejemplo, la empatía sería la variable independiente, dado que el investigador la ha manipulado, es decir, ha fijado los
niveles de la variable independiente (alta empatía vs. baja empatía). Se supone que el hecho de centrarse en los aspectos
emocionales del texto hará que la empatía aumente en el grupo que hemos denominado alta empatía con respecto al
grupo que hemos denominado baja empatía.

El porcentaje de alumnos que estarían dispuestos a ayudar al estudiante con discapacidad sería la variable dependiente, es
decir, el resultado que se mide.

17Imagina que queremos estudiar cómo influye nuestra motivación egoísta o altruista en las decisiones que tomamos en
una situación como el dilema del prisionero. Pero, además, queremos también averiguar cómo influye en esas decisiones la
evaluación social, es decir, el "qué dirán" que mencionaba una compañera tuya en otro mensaje.
Como el dilema del prisionero tal cual no permite analizar estas cosas, es necesario introducir variables independientes
que podamos manipular. En concreto, dos: una sería la motivación del participante, que tendría dos niveles o valores:
egoísmo y empatía. La segunda variable independiente sería la expectativa del participante en cuanto al anonimato de su
decisión, que también tendría dos niveles: decisión privada y decisión pública. Pues bien, para poder llevar a cabo el estudio
tendríamos que crear cuatro condiciones experimentales, porque necesitaríamos cruzar los dos niveles de la primera
variable independiente con los dos de la segunda. El diseño quedaría asi:

Condición 1: egoísmo + decisión privada

Condición 2: egoísmo + decisión pública

Condición 3: empatía + decisión privada

Condición 4: empatía + decisión pública

Asignando un grupo de participantes diferente a cada condición, de forma aleatoria, podremos saber cuál de los factores
tiene más peso en las decisiones del dilema (que es la variable dependiente).

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Básicamente, en un experimento tipo se toma una medida “pre-test” de la variable dependiente a


todos los participantes. En el caso de existir dos niveles de la variable independiente, se denomina
grupo experimental al que se le aplica el tratamiento (es decir, la situación que en hipótesis es la causa
está activa); al otro se le denomina grupo control. Por último se toma una segunda medida “post-test”
de la variable dependiente. Las diferencias que pudiera haber entre las dos medidas serán atribuidas a
la variable independiente (único factor que difiere entre un grupo y otro).

Se trata que cada tratamiento experimental ponga en marcha los procesos y fenómenos
emergentes de la interacción, para ello el investigador tiene que lograr que los participantes se crean
la historia que encubre la manipulación experimental. Por este motivo, los psicólogos sociales gozan
de una gran creatividad.

Crano y Brewer en 1973 clasificaron los distintos tratamientos en tres categorías:

1) Manipulaciones sociales: en ellas el investigador recurre a un “cómplice” que se hace pasar


como un participante más (cuyas acciones están predeterminadas de antemano). Ejemplo: el clásico
experimento de Asch18 en 1951 sobre la tendencia al conformismo.

2) Manipulaciones ambientales: en ellas se controla y manipula algún aspecto de la situación


experimental. Ejemplo: experimentos de Latané y Darley sobre el “efecto del espectador” (ante
una emergencia, la reacción individual (ayuda o pasividad) está influida por el número de personas
presentes en dicha situación).

3) Manipulaciones mediante instrucciones: son las más usuales y fáciles de aplicar. En ellas las
instrucciones dadas por el investigador son diferentes a cada grupo experimental. Las diferencias de
respuesta entre los grupos son atribuidas a las diferencias de contenido de las instrucciones.
Ejemplo: experimentos sobre disonancia cognitiva y cambio de actitudes.

Algunos investigadores han acercado los experimentos a la vida real dotándolos de un mayor
realismo mundano. Ejemplo de ello son: el experimento de la “Cueva de los Ladrones” de Sherif en
1961 sobre conflicto y cooperación intergrupal y el experimento sobre el efecto “Pigmalión” de
Rosenthal y Jacobson en 1968 sobre la influencia de las expectativas de un profesor en el rendimiento
de los alumnos.

18 En este experimento Asch solicitaba a los participantes que compararan la longitud de una línea patrón con otras tres líneas. De ellas,
una línea era idéntica a la línea patrón y las otras claramente diferentes. En la condición de control (sin influencia del grupo) no existían
prácticamente respuestas erróneas: todas las personas señalaban claramente las dos líneas similares. Sin embargo en la condición
experimental, en la que ocho personas cómplices del investigador daban respuestas erróneas, el único sujeto no cómplice se dejaba
influir por las respuestas de los otros, y su porcentaje de errores ascendía al 32%. Este resultado se ha replicado en numerosas
ocasiones encontrándose que, ante un grupo que se manifiesta unánimemente equivocado, la persona tiende a expresar conformidad
en un porcentaje relativamente elevado de ocasiones.
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Cuando el investigador no puede asignar a los participantes a los grupos experimentales de


manera aleatoria hablamos de cuasi-experimentos, que no aportan la misma fiabilidad al hacer
afirmaciones causales19 20 .

Si bien, lo importante no es que el experimento esté dotado de realismo mundano, sino de


realismo experimental, es decir, que los participantes se crean la historia del experimentador. Este
extremo se suele comprobar mediante una entrevista con los participantes una vez finalizado el
experimento para que cuenten sus impresiones.

Los métodos correlacionales se usarán cuando no sea posible realizar experimentos. Hay
veces que no se puede manipular la variable independiente (estado civil, edad, etc de los
participantes), o bien no se puede asignar a los participantes aleatoriamente a distintos grupos
experimentales.

La metodología correlacional estudia las relaciones entre variables midiéndolas, no


manipulándolas. Por el contrario, los métodos experimentales implican la manipulación de una o más
variables independientes con el fin de medir los cambios en otra variable (variable dependiente).

19 En el experimento una de las estrategias que sigue el investigador para evitar que haya variables extrañas (no controladas)
interfiriendo en los resultados es asignar a los participantes a diferentes grupos de forma aleatoria, es decir, al azar. En el cuasi-
experimento eso no es posible. Si queremos estudiar, por ejemplo, el efecto que tiene determinado método de enseñanza, podemos
someter a una clase de un colegio a ese método y comparar sus resultados con los de otra clase del mismo curso en la que no se haya
aplicado. El método de enseñanza sería la variable independiente, pero los alumnos de cada clase ya formaban parte de ella antes, por lo
que el investigador no puede controlar posibles diferencias previas entre ambos grupos. Otro ejemplo sería el estudio del efecto de un
programa de prevención del acoso escolar en chicos y en chicas. Tampoco en este caso es posible asignar aleatoriamente a los
participantes a uno u otro grupo.

20 Los cuasi-experimentos se utilizan cuando no es posible asignar aleatoriamente a los participantes a las distintas condiciones
experimentales. Esta limitación normalmente se da en contextos aplicados como el escolar, el de la salud, el comunitario, etc. Por el
contrario, cuando hacemos experimentos en el laboratorio lo normal es que sí podamos hacer una asignación aleatoria.
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Teniendo en cuenta estas diferencias, los métodos correlacionales no incluyen experimentos en


ningún caso21.

En estos casos, el investigador observará cómo se asocian las variables, es decir, cómo
correlacionan. Para ello suelen utilizarse técnicas como la observación, los cuestionarios o las
entrevistas, todas ellas técnicas correlacionales. La técnica más utilizada por su facilidad es el
cuestionario.

Las correlaciones se expresan matemáticamente mediante coeficientes de correlación de


Pearson (“r”) que puede oscilar entre +1 y -1. Una correlación positiva perfecta (+1) implica que si
una variable aumenta de valor aumenta también la otra. Una correlación negativa implica que el
aumento de una hace disminuir la otra. Por tanto, una correlación de “0” denota que no hay relación
alguna entre las variables.

La desventaja de los métodos correlacionales es que no permite concluir cuál de las dos (o más)
variables son causa de la otra, pues puede interpretarse en un sentido o en otro, o que haya una
tercera variable que sea la causa de las dos. Es decir, la correlación no implica causalidad. En cambio, sí

21 Si con el adjetivo incompatible se refiere a la imposibilidad de utilizar métodos correlacionales y métodos experimentales en una
investigación, la respuesta es que no son en absoluto incompatibles. De hecho, sería recomendable combinar ambos métodos, puesto
que los dos tienen ventajas y desventajas. Los métodos correlacionales son más útiles en los primeros momentos de la investigación
para estudiar la relación entre múltiples variables que luego se pueden aislar y manipular en el laboratorio haciendo uso del método
experimental.
Si con el adjetivo incompatible quiere decir que los métodos correlacionales no incluyen experimentos (independientemente de que
estos ocurran en el laboratorio o en entornos naturales), la respuesta es que sí son incompatibles. En un experimento el investigador
necesariamente debe MANIPULAR al menos una variable para comprobar si se producen cambios en otra variable. La metodología
correlacional, por el contrario, consiste en MEDIR las variables, no en manipularlas, por tanto, no podemos hablar de experimentos
dentro de esta metodología.

Para comprender la diferencia entre ambos métodos, pondremos un ejemplo. Un investigador quiere poner a prueba la hipótesis de
que la identificación con un grupo se asocia positivamente con la disposición a sacrificarse por ese grupo. Según esta hipótesis, las
personas más identificadas con el grupo también estarían más dispuestas a sacrificarse por él que las personas poco identificadas con
ese grupo. Si quisiera aplicar una metodología correlacional, el investigador diseñaría un cuestionario en el que debería incluir al menos
dos escalas: una escala que midiera la identificación con el grupo y otra escala que midiera la disposición a sacrificarse por el grupo.
Posteriormente, tras pasar el cuestionario a una muestra amplia de participantes, el investigador tendría que comprobar si la
identificación con el grupo correlaciona positivamente con la disposición a sacrificarse por ese grupo, es decir, si a medida que aumenta
la identificación con el grupo, las personas se muestran más dispuestas a sacrificarse por él.

Si el investigador quisiera hacer uso de la metodología experimental, tendría que diseñar un experimento. El diseño más simple
consistiría en crear dos niveles de la variable independiente (en este caso, identificación con el grupo) para comprobar las diferencias
que se producen en la variable dependiente (en este caso, disposición a sacrificarse por el grupo) en función de la manipulación
experimental. Para manipular la identificación grupal, el investigador dará a leer a un grupo de participantes (el grupo experimental) un
texto que exalte los éxitos y las virtudes del grupo, mientras que dará a leer a otro grupo (el grupo control) un texto no relacionado
con el grupo. Con esta manipulación el investigador pretende activar en los participantes del grupo experimental la identificación grupal
para comparar sus respuestas con los participantes del grupo control. Después de la manipulación, el investigador pasa a los
participantes de ambos grupos la escala de disposición para sacrificarse por el grupo. Si al analizar los resultados de esta escala, el
investigador encuentra que los participantes del grupo experimental muestran una mayor disposición a sacrificarse por el grupo que los
participantes del grupo control, podría confirmar la hipótesis de que la identificación con el grupo incrementa la disposición a
sacrificarse por ese grupo. Dado que la única diferencia entre los participantes del grupo experimental y los del grupo control es el
texto que leen antes de responder a la escala de sacrificio, se puede concluir que las diferencias en la variable dependiente (disposición
a sacrificarse por el grupo) se deben a la manipulación de la variable independiente (activación o no activación de la identidad grupal).

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permite predecir los cambios de una variable a partir de otra22. El método experimental permite
controlar al máximo las variables extrañas.

Las ventajas del método correlacional sobre el experimental son que permite estudiar la
conducta en el ambiente y permite estudiar factores muy importantes como el género, el grupo
étnico o el estatus social, factores que no son posibles manipular en el experimento realizado en el
laboratorio. Además permite estudiar muchas variables a la vez. Todo ello hace que el método
correlacional sea el más utilizado por los psicólogos sociales.

Lo ideal es utilizar varios métodos en la investigación: los correlaciones son muy apropiados en las
primeras fases; los experimentales son apropiados para aislar y explorar en detalle variables concretas
en fases posteriores. Esta idea es la que propone Robert Cialdini en 1989 en su modelo de “ciclo
completo”.

22 Recuperado de http://naukas.com/2012/08/01/correlacion-no-implica-causalidad/
Tomemos un típico titular sobre un estudio científico tipo “Un estudio afirma que las personas que fuman ligan más”. Leemos la noticia
con más profundidad y vemos que un grupo de experimentadores ha comparado el grupo 1 “fumadores”con el grupo 2 “no
fumadores” y ha constatado que el grupo 1 tenía un historial de  experiencias sexuales mayor que el grupo 2. Hasta aquí todo normal.
El problema es la conclusión que el lector puede extraer, o incluso el periodista o los mismos científicos. La conclusión que parece
desprenderse es “fumar causa más ligues”. Y aquí está el problema. Esa es, contrariamente a la intuición, una conclusión muy precipitada.
Y es que una correlación entre A y B no implica que A cause B. Correlación no implica causalidad, o dicho de manera algo más pedante
“Cum hoc ergo propter hoc” Vamos a explicar esa afirmación con más detalle.
Hecho: Constatamos que a más A, más B; y que a menos A, menos B. Es decir, una correlación entre A y B.
• Posibilidad 1: A causa B. Es la conclusión precipitada. En nuestro ejemplo, fumar causa más ligues.
• Posiblilidad 2: B causa A. Primera sorpresa, llamada “falacia de dirección incorrecta”: la causalidad era inversa a lo que
pensábamos. En nuestro ejemplo, muchos ligues causan fumar, en lugar de que fumar cause más ligues. Por ejemplo,
hipoteticemos que las personas que ligan mucho se estresan más y por tanto fuman más para lidiar con ese estrés.
• Posibilidad 3: A causa C que causa B. Una variable intermedia que no habíamos tenido en cuenta a la hora de analizar los
datos. En nuestro ejemplo, pongamos que la gente que fuma tiende a salir más a la calle ( por ejemplo en el trabajo haciendo
la pausa del pitillo), y eso hace que la gente ligue más. La realidad no consistía en que fumar causara más ligues, sino en que
fumar causa más salidas a la calle (variable C) y eso causa más ligues.
• Posibilidad 4: C causa A y B. Se suele referir a este fenómeno como “relación espúria”. Esta vez, la variable tercera causa los
dos fenómenos. En nuestro ejemplo, hipoteticemos que las personas que son más despreocupadas (variable C) fuman más,
pongamos que porque no están tan asustadas por las enfermedades pulmonares. Y ligan más, pongamos que porque no están
tan preocupadas por el rechazo.
Otro ejemplo: se observa que a más consumo de helados, mayor número de ahogamientos. La conclusión “Comer helados (A) causa
mayor probabilidad de ahogarse (B)” parece mucho menos ajustada a la realidad que “El calor (C) causa más consumo de helados (A) y
más baños refrescantes, lo que aumenta la posibilidad de ahogarse (B). Este que acabo de contar es el ejemplo que se usa siempre, pero
podríamos poner cientos de ejemplos reales, debido a que es un error muy típico.
Por ejemplo, un famoso estudio afirmaba que los niños con los pies grandes eran mejores en matemáticas. En realidad, los niños de
mayor edad tenían los pies más grandes y también eran mejores en matemáticas. La edad (creo recordar que habían tenido en cuenta la
edad por años, pero no por meses) era esa fastidiosa variable C. Otro estudio afirmaba que los niños que duermen con la luz
encendida tenían más posibilidad de padecer miopía. En realidad, eran los padres miopes (C) los que provocaban por herencia que sus
hijos tuvieran mayor probabilidad de ser miopes y los que, al parecer, tenían más tendencia a dejar la luz encendida del dormitorio de
sus hijos (no he encontrado la explicación a esto último).
Finalmente, podemos incluir posibilidades mucho más rebuscadas como A causa C que causa D que causa B, tanto A causa B como B
causa A, B causa C que causa A, etc.
Así que la próxima vez que leáis “Un estudio afirma que las personas que fuman ligan más“, no corráis a compraros un paquete de
Ducados. Porque correlación no implica causalidad. Incluso podríamos describir un escenario en que comprarlo hiciera que ligáseis
menos. Por ejemplo: imaginemos que el 85% de la población de nuestro escenario es fea, y fumar hace que se ligue más porque el
humo tapa la cara y se logra eliminar esa primera impresión desfavorable. (Un ejemplo de variable C intermedia.) Pero nuestro lector
de titulares de nuestro escenario hipotético casualmente no es nada feo, y cuando compre su paquete de Ducados y se ponga a fumar
ocultará su atractivo rostro, lo que le proporcionará muchos menos ligues.
Más: 1) Por otro lado, hay herramientas estadísticas cómo la prueba de casualidad de Granger para revisar si existe casualidad y
cual es el sentido direccional de la misma. 2) el ejemplo de los fumadores no veo que tiene que ver con una correlación. Compara dos
grupos, así que es un análisis comparativo tipo t-student o ANOVA. Si quisiese hacer una correlación debería decir que
ligar está relacionado con el numero de cigarros que consume. porque una correlación supone dos variables (continuas o discretas)
pero en cualquier caso necesitas más de dos grupos, no sirve fuman vs no fuma. ¿Fuma vs no fuma no es una variable discreta… binaria?

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NOTAS:

Te recomiendo hacer los test de este tema en el que se incluyen tests de examen reales. Para
empezar haz clic en este enlace: TEST TEMA 1 SOCIAL

ENLACES DE INTERES:

• Jugar al Dilema del Prisionero: http://psicologiasocial.uab.es/juan/index.php?


option=com_content&view=article&id=15:prisionero&catid=3:laboratorio&Itemid=14&lang=es

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