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Isla Negra 6/262  

Casa de poesía y literaturas 
noviembre - 2010
suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO
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Martín Micharvegas
Argentina
“"Las ideas no se matan!
Se las detienen
y se las hasen desapareser!",
vosiferó el milico.”
"Parajodas (sic)", es una recopilasión escrita en fonética rioplatense, ante los "Fastos del Biserpentario

Otto Raúl González


Guatemala - 1923
Amé su cuerpo entonces y su alma.
Su piel fue para mí la tierra firme;
la soñé como un sexto continente
no registrado en mapas todavía.
Soñé con la bahía de su boca.
Su pelo era una selva virgen
que abría su misterio mineral y oscuro.
Soñé con las ciudades de sus pechos.
Los ríos de las venas que afloran en su piel
eran rutas abiertas
a la navegación y al gozo.
Se podía viajar en su mirada.
En las blancas llanuras de sus manos
yo cultivé el maíz y buenas relaciones.
Después no pude estar sino en su cercanía

Gregorio Dionis
Argentina
Noche de perros
No dijeron ni pío.
Vinieron sobre rieles.
Sus cejas eran cargos
contra la luz de nuestros ojos.
Y se subió a los áticos el miedo.
Todo cuanto tocaban
caía malherido.
Hallar, no hallaron nada.
Digo, no; sí encontraron
el cuerpo del delito:
la ventana abierta de las ideas
con su porción de lumbre, sal y agua.
Era bastante
y se acabó el carbón.
El hacha de la paz aún sigue en alto
y sin nacer el trigo.
Del libro "Hora Punta del Hombre, Tenerife, 1970

1
Gustavo Pereira
Venezuela - 1940
Somari de los barrotes
Si los barrotes pudieran atrapar también los deseos de libertad
No servirían de nada.

Cristiane Grando
Cerquilho, São Paulo, Brasil – 1974
génesis del poema
el poema nace
con la terrible simetría del tigre
temor y fascinación
de un poderoso animal cósmico
lo naciente de sus ojos
el ocre de la tierra en sus patas
el silencio pleno y profundo
lleva en el lomo el fuego sagrado

Euler Granda
Riobamba, Ecuador –1935
Las cosas
son otra cosa debajo del pellejo.
Así;
la sed es agua amordazada;
el olvido
es el recuerdo con candado
la música es flor con alas;
los que nacen ahora
son los muertos mañana;
el hoy es el ayer;
la verdad
es la mentira más cerdosa;
el amor
no es más que el desamor
con piel de oveja.
"El amor"

Mario Eraso
Pasto, Colombia -1967. Vive en México
En cada visión está presente la irremediable pasión de la tormenta
En cada piedra están presentes el grito y la oración del que pasó.
No hay manera de triturar las piedras
Cada paso tiene la apertura de las alas
Cada paso tiene el ardor de lo inacabable.
Alguien borra las huellas trazadas en el camino que empieza
En el camino que termina.
Tomado de: Revista Confabulación 153

2
Ferruccio Brugnaro
Mestre, Italia -1936
Todos absueltos en el proceso
por las muertes de la petroquímica
Trabajábamos entre mortíferos venenos
sustancias terribles
cancerógenas.
No digan ahora
bellacos
ladrones de vidas
que no había ninguna certeza
que no existía legislación.
No digan, no digan que no sabían.
Han asesinado y asesinan ahora
sin disturbarse siquiera
total
el hecho no existe.
Mis compañeros muertos no han
existido jamás
desaparecieron en la nada.
Mis compañeros operarios
muertos
no pueden tolerar
esta vergüenza.
No podemos soportar
este insulto.
Ningún patrón
ningún tribunal
podrá indemnizarnos
de semejante
silencio infame.
Versión al español, Gabriel Impaglione

Petroquímica de Porto Marghera (Venezia) - Los responsables de la empresa fueron imputados por desastre, homicidio y lesiones
culposas multiples sufridas por los operarios que elaboraban Cmv y Pvc. Se registró la muerte por tumor de 157 trabajadores y 103
casos de enfermedades graves, además de desastre culposo por la contaminación del ambiente, desde el aire a la tierra,
comprendiendo también las aguas de lagos y corrientes subterráneas. Todos los imputados fueron absueltos por la justicia italiana.

Viacheslav Kupriyanov
Novosibirsk, Rusia -1939
Metáfora (26)
Vuelan los días,
y las noches
son no más que almacenes
donde están depositadas
sus alas.

Esteban Nicotra
Villa Dolores, Córdoba - 1962
Hasta que resuciten
Somos los fantasmas vivientes
de aquellos muertos.
No viviremos nuestras vidas
hasta que no descansen en paz.
Sólo los olvidaremos
cuando resuciten
en cada uno de nosotros.
Dedicado a los desaparecidos en el centro de detención de “La Perla”.

3
Martín Micharvegas
Argentina ( reside en España)
Manuel da Conceiçâo
Valle Pindaré- Mirim,
Estado de Maranhâo,
a Manuel da Conceiçâo
lo tirotearon allí.
Queda al norte del Brasil
esta región campesina
y fue por magra comida
que los rurales se alzaron,
por el arroz mal pagado
y por su tierra invadida.
Qué no habrás vos arado,
Manuel da Conceiçâo.
Qué no habrás vos sembrado,
Manuel da Conceiçâo.
Qué no habrás recogido
en tiempo de cosecha
y no fuera de tiempo,
Manuel da Conceiçâo.
A tres jornadas de herido
lo arrastraron a San Luis
con un grillo en la nariz
y con un pie engangrenado.
Allí en San Luis lo amputaron,
lo apartaron de sus bases.
Allí echó a andar esta frase
su vida comprometida:
“mi pierna no está perdida
porque mi pierna es mi clase”.
Qué no habrás entendido,
Manuel da Conceiçâo.
Qué no habrás aprendido,
Manuel de Conceiço.
Qué no habrás esparcido
dentro del mejor viento
y no fuera del viento,
Manuel da Conceiçâo.
Prisionero de los ricos
que lo tildan de "ladrón",
desde su celda enrostró
al cerdo terrateniente:
“Quien dice que robo miente!
y ese mentir es su robo.
Entre los hombres son lobos
estas fieras indecentes.
Sólo explotan a mi gente
para dormir sueños de oro.”
Qué no habrás entrevisto,
Manuel da Conceiçâo.
Qué no habrás olfateado,
Manuel da Conceiçâo.
Qué no habrás instigado
en el alba más pura
y no fuera del alba,
Manuel da Conceiçâo.
Libre ya del puerco yugo

4
y formidable en su fuerza
regresó Manuel Conciencia
a combatir con los suyos.
Y en el pasado año oscuro
cayó otra vez apresado,
en una jaula encerrado
y sometido a torturas.
Con las cadenas más duras
a Manuel lo han esposado.
Qué no te han escarbado,
Manuel da Conceiçâo.
Qué no te han triturado,
Manuel da Conceiçâo.
Qué no te han traspasado
creyendo que mataban
a lo que nunca muere,
Manuel da Conceiçâo.
Que tu vida me sirva,
que tu lucha nos sirva,
de manual de conciencia,
Manuel da Conceiçâo.

Letra de la canción escrita por Micharvegas en diciembre de 1972, en Santiago de Chile, y estrenada, junto con
Martha Sigal y Barba Mayo - representantes de Canto Popular Urbano (CPU) -, en febrero del 73. en Valparaíso.

Emilio Coco
San Marco in Lamis, Italia - 1940
Romanticismo
Si el árbol dejara de susurrar
y la nube que pende sobre él
no cambiara ya de forma ni color
si esos dos cuerpos jóvenes permanecieran
eternamente unidos en el abrazo
oh qué hermoso cuadro para llevar a casa
y sacarlo en los momentos tristes

Feliciano Mejía
Abancay, Perú – 1948
La segunda verdad
Es imposible tenderle una mano a esa ave migratoria. Más que imposible diría no necesario, tan innecesario que lo
prohíbo: ella vuela y vuela con la inmensa obstinación de sus alas y su instinto, pero ya sobre el mar infinito, sin una
roca o isla a la vista, se cansa y cuanto más se esfuerza y bate sus alas, su pico de manera pavonada se abre más
faltándole el aire. Entonces sus amarillas patas estira poco a poco, su altura baja en forma involuntaria hasta casi rozar
el lomo del mar que de cerca tiene el color de agua disolviendo azúcar rubia o un vaso de baba, trata de posar sus
garras, hace contacto y trata de flotar, pero no lo logra. El balanceo se apresura, sus alas se abren en curva y sus plumas
se mojan; se hunde, sus plumas se ven a través de la turbia transparencia de las agua, se hunde, levanta cabeza, intenta
un chillido que nadie puede oír entre el fuerte rumor de alta mar. Desaparecerá por completo. Ese es el resultado de su
ensimismamiento o distracción, que para el caso da los mismo, eso, por separarse de la bandada que iba entre la playa y
las olas, hacia el ocaso que todo lo tiñe con capa sanguinolenta.
Entrará el agua entre las plumas que no son de pato o cisne, y mojando las carnes jalará hacia adentro, al fondo.
El agua entrará por las fosas nasales, y lenta, el que ave sentirá ahogarse.
Habrá muerto.
De: El estertor de la rata

5
Mahbobah Ebrahimi
Kandahar, Afganistán - 1976
Paz
Un fusil al hombro,
vienes a darme la bienvenida
desgreñado y con las ropas raídas.
Este
no eres tú
se suponía un hombre cabalgando
sobre un corcel rojo…
Pones una corona de capullos
de amapola sobre mi cabeza
¿Dónde está la corona de rosas que esperaba?
Sonríes
y las mariposas medio muertas de la esperanza
se apagan sobre el suelo:
déjame libre
te temo,
en tus bolsillos ocultas campos minados
que han matado a muchos hombres
y los han enterrado en el pozo de tu corazón…
tus besos muestran ansiedad
y tu voz
me alcanza
exhausta y ajada.
Vamos a casa.
Bésame con ternura,
el amor neutralizará las minas
y tu beso
será una paloma blanca
que lleve en su pico
una flor tierna y afectuosa.

Carme Cabús
Barcelona, España
Lluna barcelonina
Lluna morena en la nit,
alta al firmament que esguarda,
brisa fonda on el cel canta
el seu somni cristal·lí.
Lluna mora, mel d’encís,
olor d’aiguardent que escampa
la nit bruna i setinada,
de dolç tacte coral·lí.
Lluna irisada d’anís,
aigua clara barrejada
amb els grans de la magrana,
guspireig lleu de carmí.
Lluna calenta al zenit,
passió lenta, fina grana,
mirall transparent que exalça
la florida del narcís.
Lluna plena al cel colpit,
que et duu una preciosa randa
d’estrelles de jacaranda
mentre es perd en el teu pit.

6
Miriam Cairo
Rosario, Argentina
"Yo cierro con mis ojos todas las cerraduras" - (Críptica Literaria III)
Naturalmente, no se trata sólo de leer a Olga, sino de amar a Olga, de caer y emerger con Olga, de parir a Olga después
de haber rodado toda la noche en la burbuja del instante.
*
Qué extraño es no ser Olga cuando abro el libro, cuando tengo los dedos apretados, cuando nace una palabra y mueren
otras, cuando se apaga la lámpara que enciende al mundo.
*
¿Por qué no es ella la que se tarda tanto?
*
Comprendo muy bien las emboscadas en algún lugar cómplice de la oscuridad o en el pecho roído de los otros. No soy
terca pero no me conformo. El peligro no existe si el miedo no acecha. El aire no está suficientemente conmovido si
Olga no respira.
*
Ese objeto misterioso, con su pico de paloma real socavando la masa turbada del lenguaje, halla su cauce expresivo en
un enjambre de metáforas. Con una de sus caras emite imágenes horizontales, con otra se ramifica como el tiempo,
mientras que en el centro irradia una luz de lámpara en medio de la noche. Algo aún más extraño ocurre. En el centro de
todas las posibilidades junta lo que está separado, repara lo que está destruido.
*
En vano tu imagen no viene a mi encuentro, Olga. Desde lejos sé cuándo alguien no llega. Cuándo se evita lo posible. Y
es ese no llegar lo que con tanta ansiedad espero.
*
Qué extraño es no ser Olga cuando el perro lazarillo de Dios tropieza en el doble morrión abovedado del paraíso al
correr tras la hembra que se marcha arrastrando los senos por el suelo.
*
Sólo con vos es posible jugar estos juegos. ¿Quién más ha elegido las magias, el amor y el delirio? ¿Quién más pudo
dibujar la aureola fresca y traslúcida de la luna? Tu dedo mezcla el azufre y el azafrán en una gota de agua dulce.
*
Yo también corro a la velocidad de los deseos, Olga. Y me detengo con la inmovilidad de lo deseado. Yo también sé
que el cuerpo es un abismo alimentado con la sal de la memoria.
*
¿No es suficiente con que la noche restituya las criaturas de rocío que saqueó el viento, para comprender el
procedimiento de la reparación? Pero estoy atenta, Olga, porque también sé que la noche puede caernos sobre el pecho
como una cuchillada.
*
Antes de toda experiencia, antes de toda deducción, incluso antes de que el espacio se estremeciera como un sexo
saqueado por el viento, estabas vos, Olga, trocando los negros espejos de la noche. ¿Me has visto? Yo soy la viajera del
tren que contempla el mundo desde una polvareda.
*
Qué extraño es no ser Olga cuando los emisarios vienen a trocar cada cautivo ardiente por una sombra en vuelo. Qué
extraño que esos versos no sean míos. Qué extraño y acongojado es no ser Olga en el enjambre de palabras.
*
Esta especie de languidecimiento esencial, es tuyo, Olga, y es mío porque es tuyo. Yo tampoco sé si soy ser o soy
palabra, pero cierro con tus ojos todas las cerraduras. Qué extraño es no ser Olga y seguir viviendo.
* "En donde la memoria es una torre en llamas", Olga Orozco.
Publicado en Rosario 12

Ana Ajmatova
Rusia – 1889- 1966
Cuando escuches el trueno
Cuando escuches el trueno me recordarás
y tal vez pienses que amaba la tormenta...
El rayado del cielo se verá fuertemente carmesí
y el corazón, como entonces, estará en el fuego.
Esto sucederá un día en Moscú
cuando abandone la ciudad para siempre
y me precipite hacia el puerto deseado
dejando entre ustedes apenas mi sombra.

7
Kishwar Naheed
Pakistán - 1940
Luego, una noche, mi madre se durmió
y yo permanecí despierta
mirando cómo abría y cerraba sus puños.
Trataba de asirse de algo
sin lograrlo y lo intentaba de nuevo.
La desperté,
pero se rehusó a contarme el sueño.
Desde ese día
no he podido dormir tranquila.
Y me mudé al otro patio.
Ahora ambas gritamos
en medio de nuestras pesadillas.
Y si alguien nos pregunta,
simplemente decimos
que no podemos recordar nuestros sueños.
Traduccion de Ximena Londoño- Fte: Revista Prometeo

Jorge Riechman
Madrid, España - 1962
27 maneras de responder a un golpe - 19
A París, una ciudad que no existe,
me llega la noticia:
Berlín
ha desaparecido.
¿Quién da un paso hacia el centro del invierno?
La angustia dúctil se me enrosca en el vientre.
Hoy tengo ancianos los ojos cuando todo
todo está aún por hacer.

José Cedrón
Argentina
45
Y cuando algunos barcos se perdieron
en tierra para siempre
(la colección de El Tony, el miedo a las gitanas...)
los alcancé de nuevo con el perfil del ojo.
Los rumores sitiaron otra esquina
y desearon el vidrio empañado y nocturno
de la viuda.
A un paso de las sillas y barajas marcadas
caía una moneda en Viejo paredón.
Los guiños de esos años me acarician la espalda
se adueñan del poema
tanto como la niebla dispone de las sombras.
Homero Carvalho Oliva
Bolivia
Amigos
De los amigos
que perdimos en el camino
solamente hay que recordar
las buenas historias
las malas se cuentan solas.

8
Lauren Williams
Australia –1958
Conjuro
Medellín, Medellín, Medellín...
El nombre zumba en la boca como un insecto
O como la vibración de una campana
Ombligo en los pliegues verdes
del vientre bailarín de Colombia,
una súbita escudilla de incandescencia,
un chorro de diamantes en la palma negra de la noche.
De día, una copa humeante de montañas
sorbida por los labios nublados del cielo.
Largos cuerpos de vapor fluyen deslizándose
a tenderse sobre el aire como gigantes curiosos
y miran, mientras que abajo, la ciudad se revuelve
en su calderón de diesel y salsa,
cumbia y cocaína,
aguardiente y sangre,
dinamita y poesía.
Las esculturas irradian espigones de belleza
hacia la atronadora atmósfera.
El espectro del tango danza en las calles
con ciudadanos de ojos oscuros
que cabalgan el escorpión de la ciudad
igual que caballeros,
enloquecidos con una eterna explosión
de esmeraldas bajos sus pies.

César Bisso
Santa Fe, Argentina - 1952
No
Lastima el No de uno en el otro
bajo este agrio rocío del desencanto.
Imploro por aquellos que no están:
rostros amados, manos abiertas sin tregua.
No hay piedad, no hay alma que resista
esta soledad que nos abarca.
¿Decir la verdad, negarla si dolemos un poco más?
Combatir este presente sin flores ni besos
es desafío en la noche aun cerrada.
Para que nadie intente salvarnos.
Aunque duela para siempre.
a Concepción Bertone.
Francisco Vélez Nieto
Sevilla, España
Generación
Éramos extraños y nos llevaron
a un mar de color indefinido,
nos hundió el naufragio hasta
el cabello. Pereció lo mejor
del inocente.
Ni un llanto lastimó la tarde.
Cerraron los jardines a nuestro paso,
hasta amar de noche era condena;
difícil fue hablar de la rosa
ignorando el tallo que la eleva.
Poesía Unida, Editorial Nuño, 2009

9
Marcel Kemadjou Njanke
Douala, Camerún - 1970
Mentiras
En el nombre del pueblo…
agredir a la masa
llenarle el trasero de patadas
desoxigenar el aire que respiran
En el nombre del pueblo
tomar las armas
hacer fronteras de alambres de púa
cavar trincheras
En el nombre del pueblo
dilapidar el tiempo
ahorcar a la juventud
llevar el porvenir hacia la muerte
En el nombre del pueblo
tajar la paz
hacer del prójimo un enemigo
estrangular la verdad
En el nombre del pueblo
mentir, mentir, mentir
en todos los tiempos
mentirse, mentirse, mentirse
mentir, mentir, mentir
en todos los idiomas
En el sacrosanto nombre del pueblo.

Mariana Bernárdez
México
Incunable I
¿Por qué yermo
entró este amor?
Desnudo de día y de noche
cubierto de compás
con fulgor
pleno de palomo
gritó:
“Que por ti
broten flores y crestas
canten las nubes
y los ocasos
que el enjambre lleve
mi nombre a tus labios
y deje en tu seno
la imagen de las arenas”.
Colección Molinos de Viento Serie Menor. Dirección de Difusión Cultural de la UAM. México, 1996.

Amanda Berenguer
Uruguay – 1921 - 2010
La carta
escribo una carta infinita
en la pared ambigua del recipiente
que me contiene
unas veces adentro
otras veces afuera
sin levantar el bolígrafo
escribo una carta infinita

10
Marcela Gros
Vicente López, Buenos Aires, Argentina - 1959
Hubo fuego voraz en los hielos del infierno.
Hubo pequeñas muertes en breves paraísos.
Destellos de absoluto.
Certezas luminosas como espejos.
Hubo dagas en la boca del estómago.
El estómago en la boca.
Relámpagos de bocas vivas y vibrantes
como animales que, feroces, dudan
entre devorar o morir.
Devorar para vivir.
No bastan los latidos.
Una territorio vasto, blanco.
Un aire quieto dibujará mi contorno
como ilusión fugaz de paloma en vuelo,
tinta sobre papel de arroz.
Giraré silenciosa sobre mi eje.
No sentiré mis pies
en el más allá hecho de puro horizonte.
Sin opción de párpados,
a ojos cerrados,
se impondrá un paisaje
cincelado con la materia de los deseos insatisfechos.
Desfilarán ante mí,
me hostigarán con una danza frenética.
Asedio insolente.
En un aleteo involuntario,
con las últimas fuerzas,
pronunciaré palabras agónicas
presas en la cárcel de mi boca.
Tomado de Poemania 169 (BsAs, 2008)

Salvatore Quasimodo
Italia – 1901- 1968
ríe la urraca, negra sobre los naranjos
Tal vez es un signo verdadero de la vida:
en torno a mí muchachos con ligeros
movimientos de cabeza danzan en un juego
de cadencias y de voces a lo largo del prado
de la iglesia. Piedad del ocaso, sombras,
reencendidas sobre la hierba tan verde,
bellísimas al fuego de la luna.
Memoria os concede breve sueño;
ahora, despertaos. He aquí que cruje el pozo
con la primera marea. Esta es la hora:
no más mía, abrazados, remotos simulacros.
Y tú, viento del sur, fuerte de azahares,
empuja la luna adonde desnudos duermen
muchachos, fuerza al potro sobre los campos
de pisadas de yeguas, abre
el mar, levanta las nubes de los árboles:
ya la garza se adelanta hacia el agua
y husmea lenta el barro entre las espinas,
ríe la urraca, negra sobre los naranjos.

11
Enrique Molina
Buenos Aires, Argentina -1910- 1997
Poema diez
Las estatuas de sal que tanto hemos amado
tras el gemido de Sodoma y Gomorra,
sus cuerpos se deshacen si las ciñen tus brazos.
Amantes desoladas como un paisaje ciego,
en cuyos pechos, recién salidos del océano,
nacía la sed. ¿Pero qué maldición cayó sobre ellas,
sino la maldición a las bodas de la carne y el sueño,
cuerpos y ceremonias, cabelleras y susurros
en los tibios secretos de la noche,
deslumbramientos de la travesía?
Todo cuanto la urdimbre sombría del pecado
condena: la pasión, la poesía, la línea del amor
grabada en la palma de la mano, el linaje
de increíbles amantes fundidos en su propio laberinto.
Sin embargo, en la más luminosa estela del corazón
donde nada es mentira,
perdura la gloria de esas paras mujeres orgullosas,
blancas como la muerte, con rouge en los labios.

Rafael Cadenas
Venezuela - 1930
Carro por puesto
Viento en el rostro
constelaciones familiares -Escorpión, Toro, Sagitario-
avisos de negocios, calle-carretera, ladrido de perros;
la rutina conduce como por un hilo al hogar:
lámpara, otra luna en la ventana,
libros sabios,
papeles.
Recorrido
que anuda las noches
en una sola.
El barrio siempre
descarnado
con sus vísceras afuera.
Todo eso eres,
destilada sombra.
La separación es sólo contrafigura
de un ver.
De Memorial

Luis Benítez
Argentina
Lao – Tsé prepara una sentencia
Nada de lo que diga
puede desviar la caída de una hoja.
Una sola palabra
no frenara la otra.
Es inútil que a éstos
que me escuchan dedique
una verdad: la harán pedazos.
De sus pedazos nacerá Lao-Tsé.
De Behering y otros poemas, 1985

12
Üzeyir Lokman Çayci
Ankara, Turquía
Váyase ahora, regrese más tarde
No se quede más tiempo
delante de mis penas,
no conmueva más mis sentimientos íntimos.
Desde este instante,
no aborde más mis ideas,
no reanime mis recuerdos,
déjeme solo,
váyase ya,
regrese más tarde.
Soy dependiente de mi soledad.
No dejo a otro
pisotear tan fácilmente mi amor,
déjeme solo,
váyase ya,
regrese más tarde.
Estoy habituado
a la ironía del cielo.
No tiene importancia
que sea descubierto en mi sueño.
Yo mismo trepo sobre mis árboles,
riego yo mismo mis flores,
déjeme solo,
váyase ya,
regrese más tarde.
No se quede más tiempo
delante de mis penas,
no conmueva más mis sentimientos íntimos.
Desde este instante,
no aborde más mis ideas,
no reanime mis recuerdos,
déjeme solo,
váyase ya,
regrese más tarde.

traducido al español, del francés e inglés, por Mercedes Ortega González-Rubio y Manuel Guillermo Ortega (Guillermo Tedio) LA CASA DE
ASTERIÓN-Revista Trimestral de Estudios Literarios, Volumen VI – Número 24-Enero-Febrero-Marzo de 2006

Daniel Montoly
Montecristi, República Dominicana - 1968
Hölderlin
A P.M.R.
Los púberes caracteres de esta noche
eluden las elucubraciones
del cuerpo joven de un viajero
que, en su semejanza
con ella, busca el enigma,
la puerta o la demencia
como otra ruta al punto inmanifiesto
donde la desnudez no sugiere
otra cosa, que, la profanidad de la belleza.

“Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana.”-
Eduardo Galeano

13
Wallace Stevens
Reading, Pennsylvania, Estados Unidos – 1879 - 1955
La mujer al sol
Ocurre solamente que el movimiento y el calor
Son como el calor y el movimiento de una mujer.
No es que exista ninguna imagen en el aire
Ni el principio o el fin de una forma:
Hay un vacío. Pero la mujer en un oro sin hebras
Nos quema con los cepillados de su traje
Y una disociada abundancia de ser,
Más categórica por lo que ella es-
Porque está desencarnada
Llevando los olores de los campos de estío,
Confesando el taciturno y aun así indiferente,
Invisiblemente claro, único amor.

María Teresa Bravo Bañón


Tarragona, España
Fotografía
Te observo
fotografiada.
Veo tu composición, su mesura,
el color ajustado en tus espacios
-armonía cromática-.
Te toco y me empapo
del líquido de revelar amor; me marco.

Alex Gómez
Madrid, España
Pintura
Te observo
pintada.
Veo tus matices, sus golpes,
la luz bien recibida en la armonía de tus formas
-contrastes-.
Te toco y me mancho
del óleo fresco de tu abrazo.

Jorge Castañeda
Argentina
La médula del río
XII
EXTRAÑO LA MEDULA HEREDADA
En la liturgia del pecho con aliento:
Flexible oración y elogio al sueño lunar
Que surge de los gritos del oprimido.
¡Celebro mi infancia de oro!
Las vértebras del procreador sin pecado
Se ensamblan en mi pensamiento.

14
Jorge Boccanera
Bahía Blanca, Argentina - 1952
Envíos
Todo lo que se da llega a destiempo.
No existe otra manera.
Entre el ojo y la mano hay un abismo.
Entre el quiero y el puedo hay un ahogado.
Un país que asoma su cabeza deforme en una
carta,
y va a darse a destiempo, nada es lo que
esperabas.
Y lo que llega envuelto en papel de regalo se irá
sucio de odio.
Bailamos entre los escombros de una cita.
Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
Al final nos entregan los huesos de un perfume.
Aún así persistimos.
En alguna montaña vive un pez resbaloso.
Entre números rotos se desliza una estrella.

Diana Bellesi
Zavalla, Santa Fe, Argentina – 1946
Corre paradigma de miel
Yo me quedo en el jardín viendo
abrir las semillas de gingo
un árbol sabio por antiguo
y simple como el brote de un
poroto
Ríos de la mente sabrán porqué
elrevés de la trama te lleva hacia
Leyenda
Un alma sola enfrenta su pasado
para luego dar la cara a la muerte
Aquí, no hay poder del
pensamiento ni saber
que al mundo modifique
Paciencia solamente
que busca sentimiento,
sentido en la astillada
totalidad del puma
cruzando el tiempo como
a un tapiz. El bosque
se transforma en jardín
a medias modelado
por la conciencia humana
como si una mujer hablara a otra en
un cruce de aguas profundas y claras
de El jardín

“Me parece que ahora hay que hacer poesía revolucionaria. Esto no quiere decir que los demás poetas, si son
poetas, dejen de serlo al no sentir la necesidad de expresarse revolucionariamente, en el sentido de la
propaganda. Lo que exigimos de ellos es una actitud antifascista concreta, porque el fascismo es el enemigo de la
cultura y el arte, tanto como de la dignidad humana”.- Raúl González Tuñón

15
María del Socorro Soto Alanís
Durango, México -1957
Aureliano Buendía
A Gabriel García Márquez, amorosamente
Cuando Aureliano Buendía conoció el hielo
era la tarde de su fusilamiento
vio una sábana congelada
que tenía la virtud de desaparecer
ante la magia de Melquíades
Todos patinamos en la pista de agua
desde entonces
trepando al carrusel de las gitanas
laberinto que gira y gira entre mil colores
Mientras, cierto olor a guayaba
juega a la tómbola
un imán nos reacomoda y nos voltea
es la fatalidad
destino misterioso
La orfandad de este continente de naufragios
dura ya cien años
Sobre el hielo
todavía los Aurelianos
.c
..a
...e
....n
fusilados
De: 7 Poetas Mexicanos (1940 - 1960) -Selección de Mario Meléndez - Proyecto Patrimonio –
2009- www.letras.s5.com: Página chilena al servicio de la cultura dirigida por Luis Martinez S.

Carlos Edmundo de Ory


Cádiz, España - 1923
Hypocite lecteur
Abre hermano la puerta de este libro
alza la tapa de este baúl
que tienes cerca de tu mano morfinómana.
Suspira con educación
quita la mano de la oreja
lee despacio mi alud de cuentos de hadas
que has abierto un baúl de hechicería.
Respira en la pocilga de mi música
los violines en polvo
llora conmigo al recitar mis penas
mis cadenas mis venas mis antenas
mis pañuelos planchados con mis pies
y sabrás por qué soy el poeta sin sueldo
dejado en la frontera con una lavativa.

José Gregorio Bello Porras


Caracas, Venezuela -1953
Salto
Llego en silencio hasta el límite
donde el salto no es caída sino ascenso.
El cielo permanece sin hollar,
es sólo sitio de leve paso de mi angustia.
De Extensa Brevedad

16
Pedro Du Bois
Brasil
Longe
Longe em ares
sou vácuo. Diferença
indistinta entre o som
e o nada. Aconselhado
retorno ao vício em respiração
diária: anoto a solicitude
do pedido: ares
ininterruptos. No vácuo
me encontro em corpos
decompostos: retorno ao ovário
e me aplacento.
O vácuo permite aos ares
o desfazimento dos elementos.
A decomposição do corpo
no irrealizável.

Paulo Leminski
Curitiba, Brasil –1944
Desencontrários
Mandei a palavra rimar,
ela não me obedeceu.
Falou em mar, em céu, em rosa,
em grego, em silêncio, em prosa.
Parecia fora de si,
a sílaba silenciosa.
Mandei a frase sonhar,
e ela se foi num labirinto.
Fazer poesia, eu sinto, apenas isso.
Dar ordens a um exército,
para conquistar um império extinto.
el poeta y su trabajo 3, México, Primavera 2001

Carla Luma
Jacarezinho/PR, Brasil – 1969
geografia
meus pés se acostumaram
ao itinerário das chuvas
por canais extravagantes
levando-me para distante
para muito além da curva
onde dois rios se separam
no vale de chuvas eternas
onde dois rios se separam
separam-se minhas pernas
me transformo em estuário
meu corpo crespa torrente
cemitério de corsários
volatilizo-me e subo adiante
precipito-me nexo contrário
Tomado de revista Escritoras Suicidas.

17
Fernando Martinho Guimarães
Portugal
Como se...
Às vezes a poesia prega partidas
Sabemos o que no dizer devemos dizer
e sobre isso poucas são as dúvidas.
A saudade o amor o torvelinho
em mim e no mundo que pouco não é
A chuva que pela vidraça escorre
ou o desencontro do pensamento
com o que no sentir corre sem cessar
Sustemos a mão na escrita parada
e a morte é sobressalto no olhar
que vagueia à procura de não se sabe o quê.
Um olhar vazio assustadoramente de dentro
como um sorriso de louco que
quando para nós olha é como se
de fora para nós olhássemos.
É que, por estranho que pareça,
a poesia está no assombro
da morte na paralisia da mão
na derrota que o silêncio
é o seu afélio triunfante
se acontece a poesia
encontrar palavras para o seu dizer
jubilamos no desencontro com a morte
na alegria fugaz de a afugentar
como se enxota mosca ou
como quando nos colocamos de perfil
para que a sombra não seja.
Se nos surge uma palavra
que fulgura iluminando a noite
logo tomamos o gesto pela carícia
o tacteio pela palavra redonda
o vislumbre pelo verso certeiro.
Às vezes a poesia prega partidas
e tudo o que no dizer é nosso
não é mais que dúvida e incerteza.

Zulma Nicolini
Argentina
El gran rompecabezas
Vamos armando el gran rompecabezas
de nuestra propia vida.
cada lugar por el que estuvo el cuerpo
llevó al alma a vivir un hecho nuevo.
Se acumulan en las horas, en los años,
tantas palabras como risas, lágrimas,
cientos de rostros que desdibuja la distancia.
Llegará el día en que al igual que un juego
terminará de armarse sobre la mesa del destino
cada fragmento de todo lo vivido.
Faltará tan sólo una pieza,
la que marca el fin de la existencia,
que borrará el futuro y encajará perfecta.
En: Mi camino al cielo

“El amor es la poesía de los sentidos. Pero hay poesías malísimas.”- Antonio Gala

18
Vicente Huidobro
Santiago, Chile -1893 - 1948
30
Señora hay demasiados pájaros
En vuestro piano
Que atrae el otoño sobre una selva
Espesa de nervios palpitantes y libélulas
Los árboles en arpegios insospechados
A veces pierden la orientación del globo
Señora lo soporto todo. Sin cloroformo
Desciendo al fondo del alba
El ruiseñor rey de setiembre me informa
Que la noche se deja caer entre la lluvia
Burlando la vigilancia de vuestras miradas
Y que una voz canta lejos de la vida
Para sostener el espacio desclavado
El espacio tan lleno de estrellas que se va a caer
Señora a las diez huele a tabaco de artista
Amáis el nadir a cuerpo de pájaro
Sois un fenómeno ligero
Me voy solitario hacia el ocaso de los turistas
Es mucho más bello
De Tout-á-coup, 1925

Nicolás Guillén
Cuba – 1902 - 1989
Burgueses
No me dan pena los burgueses vencidos.
Y cuando pienso que van a dar me pena,
aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.
Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas,
pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes,
pienso en mis largos días sin camisa ni sueños,
pienso en mis largos días con mi piel prohibida,
pienso en mis largos días Y
No pase, por favor, esto es un club.
La nómina está llena.
No hay pieza en el hotel.
El señor ha salido.
Se busca una muchacha.
Fraude en las elecciones.
Gran baile para ciegos.
Cayó el premio mayor en Santa Clara.
Tómbola para huérfanos.
El caballero está en París.
La señora marquesa no recibe.
En fin Y
Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Además, pregúnteles,
estoy seguro de que también
recuerdan ellos.

“¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida?”- Albert Einstein

19
Amparo Osorio
Bogotá, Colombia
En un sitio del tiempo
No me mata el olvido
con su forma de nave a la deriva
ni ese color brumoso de las alas
con que se viste la ausencia
Sé que hay un bumerang
viento que viene
viento que va y que nunca se detiene
oleaje interminable
Y volveré como los viejos pájaros
cuando ya nadie pueda
ni atraparme ni herirme
en pleno vuelo

Leticia Herrera
Michoacán- México
Contra el mosaico
Como trompo
liberas ataduras
giras entre sus brazos
la noche conyugal
Prisionera más tarde
en mano que reclama
su propiedad privada
en tu conciencia
a fin de sujetarte al nuevo día
Noche a lágrima
vas dejando tu alegría cercenada
Habrás de transformar con la rutina
tu primigenio impulso
en fardo estéril de cotidiano hastío
Vislumbrarás ya tarde
tras la puerta cerrada
que no hay lugar donde puedas danzar
arrebatado el cuerpo
entre los hijos
Como trompo caerás inanimada
rompiendo el corazón contra el mosaico
De: Ver al volar, Mèxico, 1988

María Elena Solórzano


Chihuahua, México
VI
En tu flama revive la locura.
cercas con flores la nostalgia.
Manchas de luz todos tus dedos.
Guardas murmullos de cigarra.
Para atravesar los hervores de su pecho
irás descalza con las plantas sembradas de alcatraces,
con las manos pletóricas de lluvia
y los ojos goteando girasoles.
De: Fridamariposa / Recordando el aniversario No. 100 del natalicio de Frida Kahlo. Edit Tintanueva, 2007

20
Rubén Molina
Loja, Ecuador- 1963
Cuando yo muera
Cuando yo muera
Me abrazaré a mi sombra
Me beberé de un sorbo la tierra
Y dejaré
El último latido
Sembrado entre la hierba.
Cuando yo muera
Moriré contigo
Y finalmente dejaré que te marches
Al olvido.
Cuando yo muera
No escucharás mi grito de agonía,
Me moriré solo
Así como vine al mundo,
Sin un recuerdo que me atraviese el alma
Y confesándole mis pecados a la vida.
No me importará entonces
Haber nacido ángel o demonio
Ni haber bebido el néctar de mil pubis
Me iré libre
Y volveré
Al santuario donde un día
Apresuradamente vine a la vida
Y en este inmenso círculo
Regresaré al principio
Mientras busco nuevamente
Nacer de los brazos de un niño
De: 10 60 90- 10 poetas ecuatorianos de los 90s (nacidos en los 60s)- K-Oz Editorial

Juan José Domenchina


España- 1898 - 1959
Doncel póstumo
Caliente amarillo: luto
de la faz desencajada;
contraluz que atributo
y auge de presunta nada,
¡muerte! Por la hundida ojera
se asoma la calavera,
ojo avizor de un secreto
que estudia bajo la piel
su salida de doncel
póstumo: don de esqueleto.
Gabriel Zaid
México - 1934
Resplandor último
La luz final hará
ganado lo perdido.
La luz que va guardando
las ruinas del olvido.
La luz con su rebaño
de mármol abatido.

21
Vicente Aleixandre
Sevilla, España - 1898 –1984
Desierto
Lumen, lumen. Me llega cuando nacen
luces o sombras, revelación. Viva.
Ese camino, esa ilusión es neta.
Presión que sueña que la muerte miente.
Muerte, oh vida, te adoro por espanto,
porque existes en forma de culata.
Donde no se respira. El frío sueña
con estampido — eternidad. La vida
es un instante
justo para decir María. Silencio.
Una blancura, un rojo que no nace,
ese roce de besos bajo el agua.
Una orilla impasible donde rompen
cuerpo u ondas, mares, o la frente.

Jorge Palma
Uruguay
Mientras
a C.T
Mientras mi mano busca tu espalda desnuda
en la penumbra de este cuarto alquilado
por dos horas,
se desprende del cielo otra costura.
Mientras dormimos abrazados soñando
no morir en los próximos doscientos años,
nueve toneladas de árboles son talados
entre la última caricia y un bostezo.
Mientras respiras serena, el planeta gira,
y gira también, sin que tú lo sepas, todo alrededor,
(eso incluye este cuarto de cristal, donde en vano
intentamos ser eternos).
Mientras observo tu cuerpo, se desvanecen
la claustrofobia del mundo, las avalanchas de lodo,
las erupciones volcánicas y los temblores de tierra.
Mientras estés a mi lado, yo estaré.
Mientras respires, yo seguiré respirando.
Cuando por fin despiertes, yo también despertaré.
Y entonces volveremos a ser vulnerables,
imperfectos, humanamente frágiles,
porque al fin de cuentas, amor mío,
no somos otra cosa que polvo estelar.

Carlos Aprea
Villa Elvira, La Plata, Argentina
Tamel Aike
Entre nubes de polvo
y comparsas de esquila,
voces destempladas
trizan el cristal del aire,
la risa de los pobres
desde el fondo del vino.
De: Pueblos fugaces

22
Juan Almendares
Honduras
La sangre pinta la palabra Libertad
A Néstor Zuniga miembro del COPINH y del
del Frente Nacional de Resistencia Popular,
hermano del dirigente lenca de la Resistencia Salvador Zuniga.
El dolor de los pueblos indigenas
Palpita en el corazon
De la madre tierra.
Vibra y resuena
En las supercuerdas
Del caracol y el vestíbulo
De tus silentes oídos.
El alma sensitiva
Navegante en los ríos de la vida
Mitigó tu sordera congénita.
El oído solidario
pudo escuchar
“El grito de los excluidos”.
Y la voz rebelde
De los condenados de la tierra
El vuelo de los colibríes
Y el canto de los jilgueros
En sus sueños de resistencia
Levitaron tu cuerpo.
El espíritu alzó el vuelo cósmico
El hermano sol
Y la hermana luna
Abrazaron al tallador de la esperanza
Al artista de la libertad
El poeta pintor inscribió
En la corteza del roble
En los murales y lienzos
“Él (Lempira) vive,
Viene con nosotros
Desde el final de los olvidos”,
A refundar Honduras-
Alma solidaria
Generosa y revolucionaria
Defendió la dignidad histórica
De Nuestra América:
América indígena, mestiza y negra
América de las mujeres
De los hombres de maíz.
Néstor Zuniga: ¡Compañero heróico¡
¡Tu sangre pintó la libertad!

Adélia Luzia Prado Freitas


Divinópolis, Brasil –1935
Tregua
Hoy estoy vieja como quiero estar.
Sin ninguna estridencia.
Cambié todos los deseos por recuerdos
y una tacita de té.
Traducción de Diana Bellesi

23
Hilda Hilst
Jaú, Brasil - 1930 –2004
De Sobre a tua grande face (1986)
VI
Hoy te canto y después en el polvo que he de ser
te cantaré de nuevo. Y tantas vidas tendré
cuantas me darás para otra vez amanecer
intentándote buscar. Porque vives de mí, Sin Nombre,
sutilísimo amado, relincho del infinito, y vivo
porque sé de ti tu hambre, tu noche de herrumbre
tu pasto es mi verso rociado de tintas
y de un verde negro tu casco en los arenales
donde me pisas hondo. Hoy te canto
y después enmudezco si te alcanzo. Y juntos
iremos a teñir el espacio. De luces. De sangre.
De sangre.
Traducción Leo Lobos

Gustavo Valcárcel
Arequipa, Perú – 1921 - 1992
Tristeza
Tristeza que a tus ojos se enjoyaba,
la agonía del hombre al retener.
Oh lágrimas adictas a tu ser
que el viento, verso errante, devoraba.
Jazmín yerto, tu mano recordaba
península de albura, amanecer,
dulce nube dispuesta a sostener
el claro cielo que el dolor negaba.
Mas ya la muerte hueca se ha perdido,
de tanto caminar lo caminado.
Yo poeta al final he concluido
solo entre tempestades desgarrado,
soñando triste todo lo vivido,
viviendo triste todo lo soñado.

Violeta Luna
Guayaquil, Ecuador -1943
Mi corazón detrás de ti
Está mi corazón desde hace tiempo
rayado por tu espuela placentera.
Y va mi corazón calladamente
debajo de tu espuela desangrándose.
¡Y quién iba a creerlo!
que yo tuviera adentro un suave fruto
que sangra por el peso de una espuela.
Y dice el diccionario que una espuela
es una espiga larga y acerada
que sirve para hincar a los caballos.
Ahora sí comprendo
por qué mi corazón se ha desbocado.

24
Ileana Espinel
Guayaquil, Ecuador -1933
Un balance de cosas adorables
La Poesía -su vuelo, sus raíces-
el universo del Amor que crea.
La democracia. Dios. La madre. Un niño.
El mar indetenible y desterrado.
Tus ojos pardos, tus dorados brazos,
el fulgor de tu estatua,
mi desvestido corazón amándolos.
César Vallejo -el hondo, el desolado-
sangrándome, sangrándome, sangrándome.
Infinidad de cosas que adoro -que adorables
mido en silencio- como
leer un libro puro -puro de fiel belleza-,
oír en mis pestañas el leve son del viento,
ver caer lentamente la lluvia recordando
tiempos idos -perdidos- vividos en la sangre,
escribirte una carta profundamente tierna,
fumar un cigarrillo, suspirar añorándote.
Cosas, seres, ensueños adorables que adoro
como las nueve letras de mi puerto cálido,
Dostoiewski, Oscar Wilde, Peter Tchaikowsky, Whitman,
Mozart, Rodin, Beethoven, Goya,
la libertad, la libertad, la libertad sagrada,
el espíritu, las cumbres, las mesetas
de mi Ecuador febril y sus milagros,
Medardo Angel Silva y su lira de estrellas
soñando aún fulgores, hasta siempre cantando,
los poemas de Emily Dickinson, Delmira,
Miguel Angel Osorio -azul Porfírio oceánico-,
el tiempo rosacruz, Charlot, Sophia Loren,
las flores, Baudelaire, Rimbaud, Sapho,
el evangelio de San Juan, el puñal de Alfonsina
y la lumbre de Fausto entre las sienes.
Seres puros, rebeldes, desnudamente humanos:
Simón Bolívar liberando pueblos,
Don Alonso Quijano en la quimera,
Jesús -el alma de la Luz- reinando,
posiblemente yo si tú me amaras.
De La estatua luminosa

Gonzalo Millán
Santiago, Chile - 1947- 2006
Disco de oro
Hago como si tocara una guitarra
con las manos que escriben,
y con la boca que susurra
estas inaudibles palabras
hago como si cantara a jóvenes
enloquecidos al oírme.
Escribo este poema,
como cualquier muchacho
compone una canción
que sabe no estará jamás
entre las diez primeras,
soñando con un Premio Nobel
o el Disco de Oro.

25
Marion Bethel
Nassau, Bahamas
Renacimiento taino
Si tú plantas bejucos de yuca
en un cayo de coral de un mar poco profundo
tus manos calentando el lomo
de una cordillera submarina
si caminas en un cayo de coral sabiendo
que tu pie masajea un aplastado
pico de montaña, si nadas
en un mar poco profundo oliendo
lamiendo un musgo intemporal
si te acuestas en un cayo de coral
de un mar poco profundo sintiendo
el peso y la maravilla
de doscientos millones de años
de arena viviente es probable que seas
un taino o bahamés vuelto a nacer.

Leoncio Bueno
La Constancia, Chócope, Perú - 1920
Nosotros
1
Nosotros somos un poco apáticos
no nos preocupamos mucho
Nosotros tenemos otros más responsables
que se preocupan por nosotros
compañeros de buena labia
que han estudiado mucho
Antes de cada mañana ellos ya están enterados
exactamente de lo que debemos hacer
Ellos se pasan la vida ante los libros
mientras nosotros nos divertimos
derrochando energías en las fábricas las minas
las factorías y los pueblos jóvenes
Ellos conocen las últimas noticias/saben cuál es la voz
ubican exactamente los textos
el pensamiento apropiado/la cita pertinente
Nosotros no somos nada interesantes no tenemos buena
presencia
hablamos poco tenemos pésima memoria
y un deplorable balance cultural
Eso sí: la sudamos toda - ¿eh? - de sola a sol y a veces a
pan y agua
y en las grandes turbulencias sociales
somos los que con más entusiasmo ponemos los muertos.
José Luis Mangieri
Buenos Aires, Argentina –1924 - 2008
La muchacha partió
adiós adiós
ya todo está en el cielo
azul de la noche
el regreso a casa es más lento
la soledad espía oculta en el ropero
pero no hay más sombras
la cama está llena de luz.

26
Jorge Luis López Aguilar
Argentina
A mí me caen mal esas personas
que le dicen “buen día” a los colectiveros
Fantasía de acercamiento
mentira de vecindad
como si una formalidad nos acercara
Como si uno pudiera hacerse amigo
de su carcelero
o de la enfermera que nos cuida
Tamos encimados
nos tocamos
pero no estamos cerca

Arnaldo Calveyra
Mansilla, Entre Ríos, Argentina - 1929
de: Apuntes para una reencarnación
Escribir, decidirse a escribir un poema, un poema a lo largo de días, cualidad, pacto, ha de parecerse a la antigua
posibilidad curativa -curativa a fuerza de narrativa- de los almanaques de nuestra Infancia, leerlos en voz alta podía
salvarnos del más temible de los males, la descreencia.
Rugosidad de la lengua —lengua arribando a dialecto por necesidades de belleza—, a punto de recoger como el agua
dulce de la lluvia las tinas de la galería, los versos de un poema, combinaciones ¡cuánto tiempo, silencio entre verso y
verso!, palabras que se yerguen en el punto de mayor hondura de una tierra entrerriana, ustedes, tinas, se iban llenando
lentamente de la noche, grávidas de la lluvia que rendía pastizales, lluvia con estas palabras dentro.
A esas horas en que tu silencio aprieta, te lleva de la mano como al niño perdido

Eduardo Molina y Vedia


Argentina – reside en México-
Miguel Hernández (1910-1942)
Apenas había terminado en 1945 la Segunda Guerra Mundial, cuyo verdadero inicio,
como es sabido, había sido la Guerra Civil Española de julio de 1936 a abril de 1939. Una guerra la de España
heroicamente librada, ante la pasividad de las potencias occidentales, por el Frente Popular Republicano y las Brigadas
Internacionales contra la Falange de Franco y las tropas invasoras nazifascistas de Hitler y Mussolini. Fue entonces en
1947 —tras la victoria de los aliados sobre el Eje de Alemania, Italia y Japón—, cuando se esperaba infructuosamente
la pronta caída de Franco y la restauración democrática en España, que el gran poeta chileno Pablo Neruda declaraba:
Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de
España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se
levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas
rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta
materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de
España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su
martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de
claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!
Pocos como Neruda, combatiente internacionalista, lo conocieron íntimamente en su íntegra e indisociable
personalidad de poeta y revolucionario. Por eso nada describe mejor al poeta alicantino que las palabras que le dedicó el
chileno:

Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías,


pastor de cabras, tu inocencia arrugada,
la escolástica de viejas páginas, un olor
a Fray Luis, a azahares, al estiércol quemado
sobre los montes, y en tu máscara

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la aspereza cereal de la avena segada
y una miel que medía la tierra con tus ojos.
También el ruiseñor en tu boca traías.
Un ruiseñor manchado de naranjas, un hilo
de incorruptible canto, de fuerza deshojada.
Ay, muchacho, en la luz sobrevino la pólvora
y tú, con ruiseñor y con fusil, andando
bajo la luna y bajo el sol de la batalla.
Ya sabes, hijo mío, cuánto no pude hacer, ya sabes
que para mí, de toda la poesía, tú eras el fuego azul.
Hoy sobre la tierra pongo mi rostro y te escucho,
te escucho, sangre, música, panal agonizante.
No he visto deslumbradora raza como la tuya,
ni raíces tan duras, ni manos de soldado,
ni he visto nada vivo como tu corazón
quemándose en la púrpura de mi propia bandera.
Joven eterno, vives, comunero de antaño,
inundado por gérmenes de trigo y primavera,
arrugado y oscuro como el metal innato,
esperando el minuto que eleve tu armadura.
No estoy solo desde que has muerto. Estoy con los que te buscan.
Estoy con los que un día llegarán a vengarte.
Tú reconocerás mis pasos entre aquellos
que se despeñarán sobre el pecho de España
aplastando a Caín para que nos devuelva
los rostros enterrados.
Desnutrido, acosado por un ejército de variadas alimañas, tuberculoso, arrumbado en una cárcel de exterminio
franquista murió Miguel Hernández a sus 31 años, el 28 de marzo de 1942. Nacido hace hoy un siglo, el 30 de octubre
de 1910, dejó una obra que lo sitúa entre los mayores poetas de nuestra lengua. En su celda de martirio, que era una
celda-tumba, el poeta padre, acosado por los esbirros de la represión, vivía y moría del recuerdo y la esperanza de su
hijo recién nacido. Y escribía: En la cuna del hambre mi niño estaba, con sangre de cebolla se amamantaba.
Cuando murió el 28 de marzo de 1942 las tropas del eje nazifascista estaban a las puertas de Moscú, habían
reducido a escombros Londres y ocupaban toda Europa Continental. A casi siete décadas de su solitario deceso, sus
familiares, su nuera, su nieta, amigos, académicos, políticos y compañeros de militancia republicana, así como sus
camaradas del Partido Comunista, junto a amplios sectores de la opinión pública, siguen reclamando infructuosamente
al estado español la anulación póstuma de su condena a muerte, dictada por uno de los siniestros consejos de guerra
franquistas, y continúa pendiente una formal y cabal reparación histórica oficial. Todavía quedan algunos timoratos que,
cuando (medio obligados por las circunstancias) no tienen más remedio que recordar a Miguel Hernández y hablar de
él, omiten su militancia comunista. Parece que aún no pagó del todo por su compromiso abierto, explícto, bienamado y
bien armado. Y parece también que, al decir de uno de sus compañeros, hay mucho historiador pero demasiadas
historias.
Hijo de pastores y pastor de cabras él mismo durante la adolescencia en su natal Orihuela, una pequeña
población de Alicante en la Comunidad Valenciana, educado en escuelas religiosas hasta emprender como autodidacta
estudios literarios en los umbrales de la juventud, cursó finalmente, superando la reticencia familiar, estudios superiores
de literatura y derecho. Actividades perfectamente compatibles, cuidaba el rebaño mientras leía voraz (San Juan de la
Cruz, Gabriel Miró, Paul Verlaine, Virgilio, los grandes autores del Siglo de Oro) y escribía sus primeros poemas. Poco
tiempo después, hacia 1935 un nuevo viaje a Madrid lo vincula al ámbito de la alta cultura contemporánea, publicando
en la prestigiosa Revista de Occidente y recibiendo los poco habituales elogios de Juan Ramón Jiménez.
Incorporado de lleno a la causa republicana, al estallar el levantamiento franquista se alista para resistirlo en el
5º Regimiento y pasa a otras unidades en los frentes de batalla de Teruel, Andalucía, Extremadura y Jaén. Participa en
1937 en el histórico II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Madrid y Valencia, y más tarde
viaja a la Unión Soviética en representación del gobierno de la República, de donde regresa para escribir el drama
Pastor de la muerte y poemas recogidos más tarde en su obra El hombre acecha. En diciembre de 1937 nace su primer
hijo, Manuel Ramón, que muere a los pocos meses y a quien está dedicado el poema Hijo de la luz y de la sombra y
otros recogidos en el Cancionero y romancero de ausencias, y en enero de 1939 nace el segundo, Manuel Miguel, a
quien dedicó las famosas Nanas de la cebolla. Escribe un nuevo libro: Viento del pueblo. Es entonces que, destinado a
la 6ª división, pasa a Madrid.
Con Franco en el poder de toda España desde abril de 1939, Miguel Hernández pasa por varios refugios de
compañeros, amigos y parientes hasta ser detenido en el paso fronterizo de Huelva por la policía del otro régimen
filonazi de la península ibérica, el de la dictadura portuguesa del general Salazar, quien lo entrega a la Guardia Civil
falangista. Gracias a una gestión de Neruda ante un cardenal salió pronto en libertad, inesperadamente y sin ser

28
procesado, en septiembre de 1939. Pero desarticuladas las redes organizativas republicanas en derrota volvió a
Orihuela, donde fue delatado y detenido. Ya en la prisión de la plaza del Conde de Toreno en Madrid fue condenado a
muerte en marzo de 1940. El erudito y crítico literario José María de Cossío y otros intelectuales amigos intercedieron
por él, conmutándosele la pena de muerte por la de treinta años. Pasó por diversas prisiones, a cual más insalubre, hasta
que en 1941 fue trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con el dramaturgo Antonio
Buero Vallejo, Allí enfermó primero de bronquitis y luego de tifus, que se le complicó con tuberculosis, y falleció en la
enfermería de la prisión alicantina. No sin antes escribir en la pared de su celda de exterminio:
Adiós, hermanos, camaradas y amigos
Despedidme del sol y de los trigos
Una imagen de extraordinaria vivacidad sobre Miguel Hernández se encuentra en las memorias de Neruda,
quien recordaba:
Era amigo de Federico y Rafael. Lo conocí cuando llegaba de alpargatas y pantalón campesino de pana desde
sus tierras y publiqué sus versos en mi revista Caballo Verde; me entusiasmaba el destello y el brío de su abundante
poesía. Era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él. Tenía una cara de terrón o de papa que se saca
de entre las raíces y que conserva frescura subterránea. Vivía y escribía en mi casa. Mi poesía americana, con otros
horizontes y llanuras, lo impresionó y lo fue cambiando. Me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era ese
escritor salido de la naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me
narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas. Así se escuchaba el ruido de
la leche que llegaba hasta las ubres, el rumor secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras. Otras
veces me hablaba del canto de los ruiseñores. El Levante español, de donde provenía, estaba cargado de naranjos en
flor y de ruiseñores. Como en mi país no existe ese pájaro, ese sublime cantor, el loco de Miguel quería darme la más
viva expresión plástica de su poderío. Se encaramaba a un árbol de la calle y, desde las más altas ramas, silbaba o
trinaba como sus amados pájaros natales. El recuerdo de Miguel Hernández no puede escapárseme de las raíces del
corazón. El canto de los ruiseñores levantinos, sus torres de sonido erigidas entre la oscuridad y los azahares, eran
para él presencia obsesiva, y eran parte del material de su sangre, de su poesía terrenal y silvestre en la que se
juntaban todos los excesos del color, del perfume y de la voz del Levante español, con la abundancia y la fragancia de
una poderosa y masculina juventud. Su rostro era el rostro de España. Cortado por la luz, arrugado como una
sementera, con algo rotundo de pan y de tierra. Sus ojos quemantes, ardiendo dentro de esa superficie quemada y
endurecida al viento, eran dos rayos de fuerza y de ternura. Los elementos mismos de la poesía los vi salir de sus
palabras, pero alterados ahora por una nueva magnitud, por un resplandor salvaje, por el milagro de la sangre vieja
transformada en un hijo. En mis años de poeta, y de poeta errante, puedo afirmar que la vida no me ha dado
contemplar un fenómeno igual de vocación y de eléctrica sabiduría verbal.
El Estado Español ha optado hasta hoy por intentar una hazaña sin precedentes: tender un pretendido manto de
olvido capaz de cubrir los crímenes de la Guerra Civil donde se estima que murieron casi un millón de personas. Es
decir, tratar de convencerse a sí mismo de una falacia, intentar persuadirse y persuadir al mundo de que lo que sucedió,
en realidad, no sucedió. Pero negar las tragedias históricas amenaza con repetirlas.
Ojalá España llegue a aprender, tal como algunos padres a veces aprendemos de nuestros hijos, la lección
universal, dolorosa y profunda, que están dando el pueblo y el gobierno de mi país, la República Argentina, a quien la
quiera aprovechar: el juicio y condena a los genocidas de la última dictadura militar. No podemos perdonar ni
perdonarnos sobre la base de una falsa amnesia. El único camino es la verdad. Por desgarradora que sea.
Nota: intervención de Eduardo Molina y Vedia en la reunión de la Casa del Poeta en ciudad de México, en un salón (repleto) de lo
que fuera la casa de Ramón López Velarde. También hablaron del centenario los poetas Enrique González Rojo y Max Rojas. Hubo
música con letras de Hernández y una veintena de poetas del Grupo Cultural Floricanto leyeron textos del alicantino.

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(Quijote, 11, cap. 74.) Miguel de Cervantes Saavedra

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