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Hernández Diego Daniel David

Psicología de la Publicidad
2 de mayo de 2005
Bibliografía:
J. David Nasio. El concepto de Sublimación. Cap. 4. Pp. 103-120

El concepto de sublimación

Desde que el hombre existe, ha tenido la necesidad de crear, de expresar cada


uno de sus pensamientos y sentimientos a través de la creación. En esta
creación siempre se ha encontrado presente un proceso al cual se le denominó
“sublimación”, que consiste en dar salida a las pulsiones sexuales a través de
una forma socialmente aceptada.

“La sublimación es la única noción psicoanalítica susceptible de explicar el que


obras creadas por el hombre –realizaciones artísticas, científicas e incluso
deportivas- ajenas de toda referencia a la vida sexual, sean producidas, no
obstante, gracias a una fuerza sexual tomada de una fuente sexual”. 1

El concepto de sublimación responde fundamentalmente la pregunta sobre el


origen del impulso creador del hombre. A través de la sublimación es posible
transformar todas esas fuerzas sexuales en algo positivo y creador como por
ejemplo lo es el arte, así mismo, sirve para atemperar y atenuar la excesiva
intensidad de esas fuerzas. Por ello, cuando se está en la pubertad, siempre se
trata de fomentar en los jóvenes actividades en donde puedan descargar toda
esa energía acumulada, ya sea a través del deporte o actividades artísticas.

“Según Freud la sublimación es la defensa del yo contra la irrupción violenta


de lo sexual. Es uno de los modos de defensa que se opone a la descarga
directa y total de la pulsión” 2

De ésta forma, la sublimación puede ser considerada como la expresión


máxima, positiva y socializada de la pulsión, así como también se le puede
considerar como un medio de defensa a través del cual se trata de atenuar la
abundancia y los torrentes de la vida pulsional.

La creación de obras artísticas desde mi puno de vista, es una de las


expresiones máximas de la sublimación, ya que a través de ésta es posible
encontrar una identificación por parte del otro que satisface a través de la obra
artística un deseo al verse reflejado en ella.

Cuando se tiene un recuerdo sexual intolerable, también aparece el proceso de


sublimación ya que a través de este se crea un fantasma que cubrirá o
permitirá sacar a flote una versión distinta del recuerdo reprimido. En la histeria
sucede esto, ya que existe una voluntad inconciente del enfermo de olvidar una
escena de seducción paterna de carácter sexual.

1
J. David Nasio. El concepto de Sublimación. Cap. 4. Pág. 104
2
Ibidem. Pág. 104
El sentimiento de culpa inconciente que un hombre o una mujer pueden sentir a
causa de sus deseos incestuosos, se reemplaza gracias a la sublimación, “por
un sentimiento conciente de ser víctima del deseo de los otros.” 3

La sublimación aquí opera como mecanismo de defensa, ya que permite la


salida del deseo incestuoso y por consiguiente aprueba el goce del mismo, a
través de una representación psíquica aceptable para la conciencia que porta
síntomas y genera sufrimiento en quien la experimenta.

La sublimación también puede presentarse como una defensa contra los


excesos de la transferencia amorosa en la cura. Es decir que en la paciente
existe una exigencia amorosa hacia su analista para así poder curarse. Aquí,
existe un tiempo de dominio de las pulsiones y se renuncia consecuentemente
a una inclinación a acceder de inmediato al placer de una satisfacción sexual
directa.

¿Es por ello que las pacientes le tienen una cierta idolatría a sus doctores?
Porque encuentran en ellos una persona a la cual se le puede depositar un
afecto encaminado al agradecimiento por ayudar a obtener la cura. Por
ejemplo, mi amiga considera que su psiquiatra es muy bueno y deposita en él
toda su confianza ya que la ha ayudado a superar muchos de sus traumas,
pero encuentro con esta explicación que existe un vínculo de carácter pasional
que se encamina hacia la deserotización que le permite conducirse hacia una
relación analítica viable.

Por otro lado, la sublimación es considerada por Freud como “uno de los cuatro
modos de defensa empleados por el yo contra los excesos de la pulsión,
denominados con mayor frecuencia como los destinos de la pulsión, ya que e
resultado final de una pulsión va a depender de la barrera que encuentre en su
camino”. 4

En primera instancia, se menciona que el flujo pulsional puede estar sujeto a


la represión, seguida de un fracaso que dará como resultado el síntoma
neurótico. Pero este mismo flujo también puede encontrar otra forma de
oposición que consiste en volver hacia el propio yo la pulsión, permitiendo de
esta forma la aparición del fantasma; aquí el objeto sexual es reemplazado por
la identificación del yo con el mismo objeto. Así mismo, también el flujo
pulsional puede ser inhibido transformándolo entonces en afecto tierno. Y
finalmente, la pulsión sexual puede tener una salida a través del desvío y
tomando la vía de la sublimación.

Se menciona que para que la pulsión sea sublimada, se necesita también de


un objeto no sexual. “La sublimación consiste en reemplazar el objeto y el fin
sexual de la pulsión por un objeto y un fin no sexuales”. 5

Una pulsión sublimada depende de dos propiedades comunes en toda pulsión:


en primera instancia tenemos que la pulsión sublimada preserva la cualidad

3
Ibidem. Pág. 106
4
Ibidem. Pág. 109
5
Ibidem. Pág. 110
sexual de su energía; u por otra parte, la pulsión sublimada como cualquier otra
pulsión se encuentra constantemente activa para alcanzar una plena
satisfacción que nunca alcanzará.

Por nuestra condición neurótica, siempre seremos seres deseantes en donde la


única realidad existente es la insatisfacción, ya que nunca encontraremos una
satisfacción plena a nuestras pulsiones. La descarga en muchas ocasiones, la
obtendremos de objetos no sexuales gracias a la sublimación, pero ésta no
será total.

“Una pulsión sublimada será la llamada sexual si pensamos en su origen y en


la naturaleza de su energía libidinal, y será llamada no sexual si pensamos en
el tipo de satisfacción obtenida y en el objeto que la procura”. 6

Por otra parte, la curiosidad sexual que resulta ser la expresión directa de la
pulsión voyeurista, es sublimada a través del deseo de saber, encontrando
aquí una forma social aceptable de la pulsión. Con éste cambio, se obtiene
placer gracias a la obtención de conocimiento.

Las condiciones del proceso de sublimación:

1. para producirse el proceso de sublimación se requiere de la intervención


del yo narcisista.
El yo retira la libido del objeto sexual, luego la vuelve sobre sí mismo y,
finalmente asigna a esta libido un fin no sexual. El narcisismo del artista
condiciona y sostiene la actividad creadora de su pulsión sublimada.

Es importante mencionar que las actividades de la vida cotidiana y las del ocio
no tienen nada que ver con el proceso de sublimación, ya que ésta
simplemente son básicas tanto para nuestra existencia como para descargar
todo estrés obtenido día con día.

2. El ideal del yo inicia y orienta la sublimación.


Los productos intelectuales o artísticos no tienen ninguna función práctica y se
desarrollan gracias al sostén de los ideales simbólicos y de los valores
sociales de la época.

Los ideales sociales, interiorizados e inscritos en el yo del creador, son parte


integrante de esa formación psíquica fundamental denominada ideal del yo.
Este ideal del yo cumple dos funciones en el proceso de sublimación:

a) El Ideal juega el rol del desencadenante del proceso: una vez iniciado el
movimiento de sublimación, el impulso creador de la obra se separa del
ideal de yo que lo había suscitado al comienzo.
Por ejemplo, un niño puede ser encaminado hacia el aprendizaje de la pintura
por el gusto de su padre hacia éste arte, pero posteriormente se desligará del
ideal del yo (del padre) recayendo en el gusto por plasmar a través de los
colores y formas, sus pensamientos y sentimientos; encontrando en la forma
una satisfacción a sus pulsiones.
6
Ibidem. Pág. 111
b) El ideal indica la dirección del movimiento iniciado: el ideal del yo es quien
indica y encamina la forma en que deben de satisfacerse la capacidad
plástica de la pulsión.

Enfoque lacaniano del concepto de sublimación: “La sublimación eleva el


objeto (narcisista e imaginario) a la dignidad de la cosa”

Las obras de arte que devienen del proceso de sublimación no son cosas
materiales, sino más bien formas e imágenes nuevamente creadas (gracias a
la interpretación del artista que a través de la explotación plástica de sus
pulsiones logra dar una singular eficacia a su creación).

Las obras creadas a través de la sublimación son capaces de crear dos efectos
fundamentales en el espectador:

1) Los deslumbra por su fascinación


2) suscitando en él el mismo estado de pasión y de deseo suspendido
que había llevado al artista a engendrar su obra.

El objeto artístico creado por el artista, es capaz de provocar el espectador un


mismo movimiento pulsional hacia la sublimación.

“Elevar el objeto narcisito a la dignidad de la cosa significa, que la impronta del


yo del creador, objetivada en obra de arte, ha abierto en el otro la dimensión
intolerable de un deseo de deseo, de un deseo en suspenso sin ningún objeto
asignado. El objeto imaginario y narcisista –verdadera condensación de estos
tres componentes que son la fuerza pulsional, el narcisismo del creador y la
forma acabada de la obra- se disuelve y se dispara ahora en el vacío de la
emoción intensa y poderosa que suscita en el admirador fascinado.” 7

En conclusión, la sublimación permite que lo seres humanos le demos una


salida a las pulsiones sexuales a través de la transformación de éstas en obras
intelectuales o artísticas. En ellas recaen valores que suelen encontrarse
ligados con aspectos de la época en que fueron producidas, pero carecen de
utilidad, y en ellas es posible encontrar una satisfacción de los deseos tanto
del artista como del que la observa. El hecho de que el arte sea universal, se
debe principalmente a que nos recuerda el deseo primario.

La sublimación es un proceso que trajo consigo el origen del arte y sus


innumerables manifestaciones. A través de ella fue posible que innumerables
personas que fueron encaminadas por el ideal del yo, se convirtieron en genios
de la música, pintura, escultura, etc., dando salida a sus pulsiones a través de
la construyendo obras que despiertan en los seres humanos infinidad de
sensaciones que los conducen hacia el apaciguamiento de sus pulsiones.

7
Ibidem. Pág. 118