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La arquitectura, según Aristóteles

Arquitectura es un término que procede del griego antiguo. fue, al parecer, empleado por vez
primera por Demócrito, en el s. V aC, y Platón lo solía utilizar.
Es Aristóteles, sin embargo, el que le dio un uso más recurrente. Le cambió el significado,
empero, o le enriqueció. No solo lo empleó en sentido literal y habitual -arquitectura: el arte de
dirigir a albañiles, el arte del maestro de obras-, sino metafóricamente. Lo arquitectónico
calificaba una acción o una ciencia (un conocimiento, un método) que tenía un fin último, sin
someterse ni servir a ningún otro método. El uso de dicho método desembocaba en un
"producto", en una consecuencia final.
Para Aristóteles, el arte o la ciencia por excelencia era el arte política. Ésta consistía en el justo
gobierno de los seres humanos. Los seres humanos se distinguían de las bestias, los bárbaros y
los dioses, porque vivían en una comunidad: en una ciudad (una "polis"). La ciudad hacía al ser
humano. Reglas de convivencia eran necesarias. Perseguían en bien colectivo e individual,
supeditando éste, o el de unos pocos, al bien común. No comentaremos, por ahora, que la ciudad
podía albergar a seres humanos que no eran ciudadanos: los esclavos, los niños, los extranjeros
y las mujeres, eran solo parcialmente ciudadanos. Sin embargo, no eran bárbaros ni bestias.
Aristóteles consideraba que la arquitectura era o es un arte de encaje que establece una relación
necesaria entre una acción y su consecuencia, un beneficio colectivo. La arquitectura construye o
trama las reglas que regulan la vida en común.
Toda vez que la arquitectura o "lo arquitectónico" nombra un hacer regulado con vistas a un fin,
que exige sabiduría, un carpintero o un armero que fabricaba cascos podían ser arquitectos,
según cuenta Aristóteles en la Física. Este uso sorprendente del término arquitectura revela que
para Aristóteles lo arquitectónico se se limita a la proyectación y la construcción, sino a la
ideación. Lo que el carpintero y el político tienen en común, que les permite ser calificados de
arquitectos, no es el tipo de saberes y de obrar, ni la materia sobre la que obran, sino el obrar
con vistas a un fin. la existencia de un plan, estuviera pensado o dibujado. El arte, la técnica o el
método solo se subordinan a ningún otro proceder. Hacer arquitectura consiste en planificar, es
decir operar según reglas con vistas a un resultado consecuencia del obrar, previsto y anunciado
por éste. Por tanto, un arquitecto es quien logra establecer el orden, en la materia o en
comunidades: ordenar el mundo y los humanos.
El uso metafórico de la arquitectura provendría de la contemplación del trabajo del maestro de
obras; pero, al mismo tiempo, la lenta elevación del arquitecto, despegándose del artesano, y la
comparación entre las divinidades supremas que edifican y ordenan el cosmos, y los arquitectos,
podrían, a su vez, derivar de la comparación entre edificar y educar o regular establecida por
Aristóteles.
Todo político era un arquitecto: ordenaba el espacio e instauraba leyes con las que se regulaba la
vida en la ciudad. Una vida que no resultaba de la suma de vidas individuales, sino una vida
distinta, propia de una comunidad, que aceptaba dejar de lado necesidades o deseos particulares
en beneficio de los de todos.

El desarrollo del pensamiento platónico en lo referente a la concepción de la belleza y el arte son


expuestos en sus diálogos separadamente; por un lado la belleza es tratada metafísicamente y por el
otro, el arte con sus manifestaciones mas importantes como la poesía y la pintura, se supedita a
la filosofía debido a no considerarlo un fin en sí mismo sino un instrumento al servicio de lo bueno y
verdadero -rasgos que son estipulados por el saber filosófico-. El punto de relación entre belleza y arte lo
expresa Platón en su subordinación a la Teoría de las Ideas y a la Metafísica.
El aspecto trascendental de la Belleza va a estar indisolublemente unido a la Teoría de las Ideas por ser
aquélla parte de una realidad profunda y eterna que existe en un mundo ultraterreno.
En cuanto a la concepción filosófica del arte plantea que éste, en sus diferentes manifestaciones: pintura,
escultura, arquitectura y poesía, es imagen e imitación en un orden más restringido de la realidad natural,
la cual a su vez es una imitación de las ideas eternas arquetípicas. Además de este aspecto, el arte es
concebido por Platón como técnica, destreza u oficio manual que contribuyó en gran medida a que los
artistas que realizaban dichas manifestaciones carecieran de relevancia dentro de la sociedad griega de
esa época

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