Montaigne, amistad y política

Dr. Rolando Picos Bovio Facultad de Filosofía y Letras Universidad Autónoma de Nuevo León

Buenas tardes. Antes que nada quiero agradecer la cordial invitación del Dr. Sergio Pérez Cortés y del Dr. Jesús Rodríguez Cepeda, coordinador de este posgrado, para estar con ustedes esta tarde, particularmente en esta semana, que, como ustedes saben, está llena de actividades de corte filosófico. Me parece fundamental que dos instituciones tan importantes como la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Autónoma de Nuevo León puedan entrar en contacto a partir de eventos de corte académico, particularmente del campo filosófico. En principio, y agradeciendo su presencia, quisiera que no se me acusara de pretensioso por utilizar este título tan sugerente: “Montaigne, amistad y política”, que, como ustedes saben, se asemeja a un trabajo más o menos reciente de Fernando Rodríguez Genovés (2006), publicado bajo el nombre de Política y Amistad en Montaigne y La Bôetie, una obra que aborda de forma muy detallada el contexto y el carácter de dicha relación amistosa, breve pero intensa, entre estos dos personajes. En forma general lo que quisiera tratar hoy se relaciona con un aspecto que me parece esencial para estos tiempos, que tiene que ver con la tolerancia y el respeto como elementos primordiales de la convivencia social. Creo que por estos días, en este país, la ausencia de estos dos principios nos ha colocado en el ámbito de una crisis social y política que también se alimenta por la desconfianza, el recelo y la falta de entendimiento, no sólo en el ámbito del pensamiento, sino también en el campo general de las interacciones sociales. Hace falta pues, dialogar y tolerar las diferencias que, lejos de empobrecernos, nos acercan más a

2

los lineamientos de lo que debiera ser hoy una sociedad democrática. Si, como afirman a su manera Kant, Nietzsche, Marx y más recientemente Foucault, la filosofía sólo tiene sentido cuando aborda problemas reales del hombre y del mundo y se proyecta como una ontología del presente, referirnos a la amistad es dar cuenta de un fenómeno esencial para nuestra propia condición humana, una circunstancia, como nos lo evidencia el pensamiento clásico, necesaria para la vida política en comunidad. Pero cuando esta, la vida comunitaria, se sacude por la violencia de los enfrentamientos políticos y religiosos y un clima de guerra civil, como le acontece a Michel de Montaigne en la segunda mitad del siglo XVI, ¿es posible seguir creyendo en los espacios de la amistad?¿No es esta circunstancia, como afirma Anne-Marie Reboul, 1 precisamente la realidad más adversa a este sentimiento? El espíritu tolerante que Montaigne demuestra en su propia vida prueba que la amistad y el respeto pueden ser posibles. Popkin (1983) lo describe señalando la influencia del propio padre de Michel, un católico casado con una judía recién cristianizada, quien interesado por las corrientes religiosas y teológicas de su época, hereda a su hijo no sólo la inquietud por los escritos de Raymond Sebond, que Montaigne materializa en su Apologie, sino también el carácter comprensivo que le lleva a interesarse en las distintas corrientes del pensamiento de la Reforma y la Contrarreforma (…) y a conocer íntimamente a figuras como el jefe de los protestantes franceses, Enrique de Navarra o al contrarreformador jesuita Juan Maldonado. Lo importante de todo ello no es sólo la actitud de apertura mostrada, sino el interés sincero por la diversidad de juicios, opiniones y modos de vida
2

como tácito reconocimiento que la constante del

hombre es precisamente su diversidad. El pensamiento renacentista tardío, producto en buena parte de la crisis intelectual de la Reforma, muestra las evidencias del desencanto de la naciente
1

Anne-Marie Reboul, “La amistad en los Essais de Montaigne”, en Revista de Filologìa Francesa, 4, Editorial Complutense, Madrid 1993. 2 Cfr. Richard H. Popkin, La historia del escepticismo desde Erasmo hasta Spinoza, trad.de Juan José Utrilla, FCE, México, 1983.

3

modernidad que se ejemplifica con el problema del criterio de la verdad: ¿dónde reside el conocimiento seguro?¿qué es lo verdadero y qué lo aparente en materia divina y humana? Todo esto lleva a afirmar a Montaigne ¿Qué sais-je?, frase que representa el tono general de los Essais. ¿Cuáles son los fundamentos de esta modernidad de la que Montaigne parece desconfiar? Exploremos brevemente algunas de sus bases.

I. Introducción. La modernidad y el yo La modernidad redescubre el yo. Según la descripción de Alain Renaut, la modernidad se constituye como la base propia de la aparición de la subjetividad, y en lo sucesivo se convierte en su exclusivo centro referencial. En contraste con las épocas que le preceden y que está llamada a “superar”, -en tanto crítica radical del pasado con un determinado compromiso con el cambio y los valores del futuro- la modernidad pretende establecer en el hombre un poder de fundación absoluto («de la historia, de la verdad, de la ley») sobre su propia realidad que ya no será definida desde lo intemporal y lo externo. Tal poder, inalcanzable anteriormente, es lo que define, de acuerdo al pensador francés, la subjetividad moderna y con ella la aparición de su producto más notable: el sujeto (Renaut, 1993:36).3 En la búsqueda del yo y la identidad, la autoexploración y el autodominio que conlleva el giro a la interioridad, serán elementos fundamentales para la configuración de la futura cultura moderna. (Taylor, 1996:193). Hablar del desarrollo del ethos moderno, considerado como nueva forma del sujeto de pensarse a sí mismo y de actuar en consecuencia, implica, en términos

3

Recordemos que para el mundo griego la idea de sujeto –subjectum- es inexistente; en este sentido sólo existe el sujeto colectivo, que es la comunidad.

ya que en su propia base se encuentran sujetas a contradicciones de orden ideológico y cultural. sin embargo. pre-determinan sus valores y escalas axiológicas. desde su propia génesis el ethos moderno no se encuentra exento de dudas. filosófica y literaria. no pueden ser enunciadas de manera determinista.4 generales. por vez primera. el ethos moderno es el resultado de un proceso de maduración que adquiere forma. pero que. no es homogéneo ni unilineal y se matiza por la recepción crítica que implica en la consideración de lo humano. por la conciencia de que la construcción de su futuro y de su persona implica también la intervención activa de su voluntad.por los valores y actitudes que asume racionalmente y. se convierte en protagonista de su propia obra. que orientan su acción y su conducta. Este ethos presupone un conjunto de predisposiciones de carácter depositadas en el individuo en su propia singularidad. como actitud de conocimiento y de vida. Si atendemos a la anterior idea. reconocer en este una actitud radicalmente distinta ante el mundo y ante la vida. sobre todo. en sus rasgos más centrales. En este punto pretendemos describir cómo se expresan críticamente estos . a partir del desarrollo progresivo del humanismo renacentista mediante el cual el sujeto se revela en toda su dimensión creativa en la afirmación de su poder y de su individualidad. por tal no es unívoco y no se encuentra exento de oposiciones que se reflejan en el campo de la creación política. Así entendido. Es el yo que. en el contexto de la realidad política y social donde se expresan. diferenciada de la que le precede -la propia del mundo medieval.

por un lado. renuncie a la confianza del buen juicio como elemento fundamental del saber vivir en medio de las tensiones de la contradicción de su tiempo histórico. por último. En la primera parte de nuestro análisis intentaremos ubicar la producción de los Ensayos como parte de la afirmación de un ethos que presenta rasgos propiamente modernos desde la afirmación privilegiada de la subjetividad. sobre la constitución de dicha singularidad del sujeto moderno. personaje cuyo barroquismo envuelve un pensamiento escéptico desconfiado de la naciente modernidad y de la apología desmesurada de la razón humana. modernidad y defensa de la subjetividad . La segunda parte se dirigirá hacia el esclarecimiento de la consideración de Montaigne sobre el valor la amistad como parte del arte de la existencia. a fin de dilucidar qué fines cumple en relación a la conformación de la propia identidad en el contexto antes descrito. con su carga de prejuicios e ilusiones. Se trata del examen del pensamiento de un humanista atento a las particularidades del espíritu humano y del peso de la tradición. -simbolizadas en su relación con Etienne de La Bôetie. que pesan. las características típicas de la amistad antigua y los nuevos elementos que aporta el ethos moderno. por otra parte.5 principios contradictorios en la obra de Michel de Montaigne (1533-1592). los rasgos que presenta el modelo ideal de amistad. sin que tampoco. Se puntualizarán. II. indefectiblemente. pero también de la afirmación y el reconocimiento de la diferencia. aunque críticos y cuestionantes del mundo a que hace referencia. Ethos.donde convergen.

1988:30): v. su vínculo con el mundo antiguo. la búsqueda de un sentido de verdad no conclusiva y su visión crítica –acaso desilusionada. sino entre ciudades y –como testimonia el propio Montaigne. pretenda hacer de esta un vehículo privilegiado del «arte de la existencia».g. En El Decameron Bocaccio se lamenta ya de esta pérdida del viejo valor de la amistad como vínculo sagrado entre los hombres. En una sociedad que empieza a reflejar en su propio ethos las contradicciones entre la vida espiritual y material que perfila la mentalidad propia del capitalismo mercantil renacentista por la cual las relaciones humanas se objetivan (Von Martin. la concepción aristotélica de la idealidad de la amistad y del amigo como un espejo es un principio que aparece a contracorriente en un ambiente más propicio para la rivalidad. preocupado más de su vida material y de los asuntos terrenales que de la virtud y la solidaridad. cualidad muy opuesta al egoísmo y la traición más propias de las costumbres del tiempo que atestigua: . cuyo modelo ideal encuentra. el antagonismo y la enemistad.6 Como filósofo y pensador del arte de vivir. en la antigüedad grecorromana. las de un sujeto egoísta. preocupado por la reivindicación de un diálogo filosófico sincero y constante con su propia persona. Montaigne comparte con pensadores como Nietzsche y Foucault su visión individualista.de la modernidad que avizora. a partir de su perspectiva ética y estética de la amistad. al igual que muchos humanistas del Renacimiento. competitivo.religiones. sin que ello sea obstáculo para que. como no sólo efectivamente sucede entre individuos.

construyéndola como parte del arte de la existencia. El descentramiento de la idea de Dios como fuente de la moralidad primordial tuvo también sus efectos. como acontece para Montaigne. bajo la idea de dotar de dignidad y decoro a dicha materialidad e incluso.1988:15) ni tampoco los códigos de honor ligados ahora a los linajes. enemiga de todos los vicios y sobre todo de la avaricia. agradecida. las familias y los partidos. Como representante de un realismo humanista opuesto al humanismo clásico renacentista. tal se puede colegir de una lectura ad hoc de Romeo y Julieta. En este sentido. No se trataba de la negación de Dios. alimenta y mantiene los más hermosos sentimientos de generosidad de que el corazón humano sea capaz. sino de la afirmación de la individualidad como espacio de significación que también fabrica una moralidad. centrado más en la erudición y el conocimiento de los . aunque.8) La crítica del humanista italiano tiene una profunda base material: el espíritu individualista que sucedió a las antiguas formas de organización feudal. no menos valiosa. egoístas y personales. han expulsado esta augusta divinidad de la faz de la tierra (Bocaccio. ¡ay! ¡cuán raras son hoy sus manifestaciones! Los hombres. Caritativa. se la ve. llena de un celo activo y rápido. De este modo. basadas en la tradición. la recuperación de la idealidad grecorromana de la amistad como modelo tuvo el efecto de retrotraer «lo humano a lo humano». la autoridad y la jerarquía. no desaparecieron del todo (Von Martin. en el plano de la vida cotidiana.7 ¡Cuán excelente es la amistad y cuánto respeto y elogios merece! Ella es la que hace nacer. las viejas nociones de lealtad y fidelidad propias del mundo medieval se relativizaron. como las viejas pirámides estamentales. por supuesto. impulsarnos a hacer por los demás lo que quisiéramos que por nosotros se hiciera. Pero. derrumbó gradualmente la pirámide estamental y sus antiguos valores. 1989: 10.

el realmente útil para el hombre y que guía su criterio moral.8 modelos y fuentes clásicas como modelos a imitar (imitatio) y reproducir. en contacto directo con la realidad natural y social que rodea al hombre. Es una reivindicación de la subjetivad como acto personal. libre y voluntario. los Ensayos son el testimonio. Considerados en esta perspectiva. destaca Montaigne. la expresión y el recuento que. no estudiando sólo a otra cosa. individual. sino a mí mismo. no es doctrina mía. sino mi estudio. -educado a su vez en esa tradición-. es aquel avalado por la experiencia. Michel de Montaigne. se “ensaya a sí mismo”: Esto que refiero. más allá de toda construcción de formas retóricas que ocultan sus verdaderos pensamientos y anhelos de existencia.que no pretenden establecerse además como modelo a imitar para los demás: “No pretendo erigir una estatua que haya de plantarse en la plaza de una ciudad. no merece la pena de ser vivida». o en templo o lugar público (…) Mi libro se destina al rincón de alguna biblioteca y al entretenimiento de algún vecino o pariente que guste de conocerme . reafirma la vida humana como campo de conocimiento privilegiado del sujeto. el verdadero conocimiento. No es pretensión moralista. y aún si estudio alguna otra es para relacionarla conmigo o para aplicármela (…) ¿Trata Sócrates de algo con más extensión que de sí mismo? (II.6:313). no lección ajena. la acción y la realidad. traza el autor de sí mismo. Para él. De manera socrática revelan el interés por su autoconocimiento –«una vida sin examen. a través de la escritura. -valores que perfilan la modernidad del personaje. sino mía (…) Hace muchos años que yo sólo me tengo por objeto de mis pensamientos. sino revelación sincera de sí mismo lo que anima la creación en Montaigne.y la preocupación por el yo como la principal tarea de quien. a través de la exposición de sus propias experiencias.

9 por la imagen que de mi doy” (II. sino en lo interno.18:572). Evitar los artificios y encontrar la verdad. en un contexto de guerras religiosas y disputas de poderes que le sirven como trasfondo y pretexto suficiente para dudar de su tiempo. como muchos de sus contemporáneos. Su concepción antropológica confirma esta condición que recuerda la vieja distinción platónica sobre la verdad: “Sujeto maravillosamente vano. ¿Dónde hallarla? Definitivamente no en lo externo. es entonces. una ardua tarea. Sin embargo es necesario hacer notar que el juicio crítico al que apela el filósofo francés requiere del sujeto una aptitud especial para reconocer y evitar la ilusión del «teatro del mundo». Para Montaigne la realidad es el campo de las experiencias que nos permiten establecer un juicio correcto sobre las cosas y actuar. la realidad con el disimulo y. Hypocrisy. pues la verdad parece ser lo más inasible al hombre. far from being regarded as a mask that one must penetrate. a quien cuesta trabajo formar juicio uniforme y constante” (I. de la mejor manera posible. aquella parte que percibe e interpreta y a partir de la cual crea su perspectiva cultural…y también sus prejuicios. El relativismo presente en la frase confirma de este modo que el hombre sólo es capaz de captar un aspecto de la realidad.1:5). lanzarse en contra de esa manera de vivir: The World against which Montaigne levels a finger of accusation is a labyrinth in which the counterfeit passes for legal tender. Starobinski destaca que. la hipocresía y el disimulo que lo constituyen. entonces. a partir de ahí. variable y fluctuante es el hombre. Montaigne se da a la tarea de evidenciar el error de confundir la esencia con la apariencia. is everywhere praised as “this new-fangled virtue of hypocrisy .

que asiste al otoño de las virtudes y los valores exaltados por el Renacimiento: “Los essais. 5 El final de la cultura renacentista apunta al crecimiento de un clima intelectual y vital de sombría desconfianza y desazón que pone en cuestión los principios e impulsos de libertad creativa que le dieran origen. aunque ello no impide que la época proporcione algunos de sus mejores frutos en distintos campos del arte y el pensamiento. que es tan honrada actualmente”. un “desengaño” que se refleja en forma muy evidente en el propio Montaigne y que lleva a repensar el sentido clásico de la adscripción del barroco más que como «una fuga» ante el avance del humanismo. . 1985:2) 4 Esta particularidad del pensamiento de Montaigne es una nota distintiva de su realismo barroco. Lo que sí. which is so highly honored at present (Starobinski. vista su clara incapacidad para crear el mundo utópico al que aspiraban los humanistas?” (Casey. 2005:118). la mentira. Traducción propia. en cuanto a la observación directa y crítica del universo tal como es. 2005:120). ¿no será más justo apreciar en él los elementos de madurez. La hipocresía. que también lo caracteriza? La enseñanza de los humanistas no se ha olvidado. La contradicción evidencia el fracaso de los ideales utópicos del humanismo. como una actitud prudente ante la modernidad y su inmoderado optimismo. ilustran bastante bien lo que Bouwsma ha llamado el «crepúsculo del Renacimiento». Lo que añaden los pensadores del barroco es otra pregunta: ¿para qué sirve tanto conocimiento?¿para qué sirve la razón humana. pasa por la moneda de curso legal. de rechazo a un fácil optimismo. es elogiada en todas partes como "esta nueva y moderna virtud de hipocresía y disimulo. señala por su parte James Casey. 5 “En vez de contemplar el barroco como una fuga ante el avance del humanismo (y los horrores de las guerras de religión y de la Inquisición nos invitan en cierto modo a adoptar esta postura). prefiguran un ethos que manifiesta tendencias tales como la preferencia hacia la vida contemplativa y solitaria. la pérdida de aquella confianza en el futuro y en la capacidad de la razón y del diálogo para resolver las dificultades” (Casey. a manos de las nuevas intolerancias.10 and dissimulation. -como 4 “El Mundo contra el cual Montaigne alza un dedo acusatorio es un laberinto donde lo falso. lejos de ser vista como una máscara que hay que penetrar.

Montaigne considera que para acercarse a esta lectura dual no bastaba la educación humanística. característica ya presente en la antigüedad. es mediante la escritura. para uno mismo y sólo para uno mismo” (Bell Bravo.11 la elegida por Montaigne. La introspección. Son escritos sobre uno mismo y. . escepticismo y arte de vida Continuador de una tradición que lo emparenta con la sabiduría antigua. de conocerse mejor uno mismo. que da fe de los avances de la alfabetización y del establecimiento de una relación entre lectura. qué mejor género para revelar estos detalles que el ensayo que permite la introspección y el cuestionamiento del universo exterior. Para ello el tipo de conocimiento a que debía aspirarse era aquel con un profundo sentido práctico. se muestra en tonos claroscuros. sin que necesariamente haya que comunicar ese conocimiento a otros que no sean los propios hijos para que conserven el recuerdo (…) es el diario íntimo o las cartas. La desilusión sin embargo es fuente de creatividad literaria. que en este sentido. pero en el sentido de desarrollar la prudencia y la virtud. pero asociada también a la modernidad: Otro indicador de una voluntad más o menos consciente. como en el arte. la literatura autógrafa en general. a veces obstinada de apartarse. escritura y conocimiento de uno mismo. y sobre todo brindar una base filosófica convincente para saber vivir.por contraste hacia el tipo humano emprendedor del pleno Renacimiento. su comprensión exige un acercamiento detallado a la complejidad del alma humana de esa época. 2000:27). que. con mucha frecuencia. las confesiones. sino que era preciso ir más allá de la erudición antigua o cristiana. el estudio del yo «fugitivo». sin revelar toda su verdad. Filosofía. como rasgo cultural extendido permite la exploración libre del yo. se convierte a partir de Montaigne en una gran fascinación en la literatura europea del siglo XVII.

¿Cómo ser modernos entonces? Si la verdad es inasible y nuestra 6 Casey puntualiza el conflicto religioso entre católicos y protestantes en el siglo XVI como una primera advertencia histórica de los límites de la racionalidad dialógica entre los hombres: “La generación de Montaigne vio desvanecerse las esperanzas de un futuro mejor. No pensamos lo que queremos sino en el instante en que lo queremos y cambiamos como ese animal cuya piel se colora según donde se acueste.Cit. se alienta de la flama de la propia fe. no teniendo de sí más que una apariencia oscura y sombría y una opinión débil e incierta. 122. le parece adecuado para explicar la subjetividad humana: “No tenemos comunicación alguna con el ser. por cierto.12) El escepticismo de Montaigne tiene como referente no sólo la incertidumbre de un mundo que se asoma cada vez más complejo e inestable. arriba y abajo según el viento de las ocasiones nos arrastra. 2003. Este pesimismo es.. sino también la variabilidad y arbitrariedad que lleva a los hombres a contradecirse continuamente en lo que afirman y lo que creen. porque toda naturaleza humana está siempre intermedia entre el nacer y el morir. Op.6 en la que es cada vez más difícil afirmar un conocimiento con toda seguridad.12 Montaigne es. un filósofo del arte de la existencia que se opone a las formas preestablecidas de reducción del hombre. antes que un filósofo en el sentido clásico del término. en particular aquellas que lo someten a razones lógicas o que fundan su existencia y su vínculo al mundo desde planteamientos metafísicos. p.1:276). pasión que. . Querer que el pensamiento concrete nuestro ser es como querer abrazar el agua” (Montaigne. propio de la condición humana: Lo ordinario es que sigamos las inclinaciones de nuestro apetito a diestra y siniestra. II. por otra parte. Nada de “substancia” o “esencia” en el sentido que ha marcado la tradición aristotélica. Se dieron cuenta con suma tristeza de que las ideas no existen en el vacío intelectual. siempre entre trastornos e inconmensurables ( II. Lo que nos proponemos ahora lo cambiamos después y luego volvemos sobre nuestros pasos. que se forman en los individuos y deforman por la pasión y el prejuicio que yacen en el fondo del individuo”.

contracorriente del optimismo renacentista que mira a lo externo.13 naturaleza caprichosa y voluntarista. evitar la presunción de aspiraciones espirituales sobrehumanas” (Taylor. única posibilidad de certeza en un tiempo desgarrado: “Como para Montaigne. desde adentro (…) Vivir correctamente es vivir diríamos. . por tal. (2005:125). esta sólo puede encontrarse en la peregrinación interior del alma. su naturaleza constante y universal. ubica la verdad en lo intangible. aprender a perfilar sus contornos. más cercana al «examen de sí mismo» socrático que a la variabilidad de una realidad contradictoria.1996:195). Montaigne. desde adentro (…) Vivir correctamente es vivir dentro de los límites. En la religiosa española la búsqueda del yo no podía hacerse sin que implicase al mismo tiempo procurar el conocimiento de Dios. para Teresa el camino para la resolución de la tormenta que sacudía a la humanidad pasaba por el conocimiento de sí mismo”. que en principio había pretendido encontrar la esencia imperecedera del hombre. el hombre no sabe distinguir claramente entre lo que conviene y lo que no. diríamos. a la descripción de este «vivir fluyendo»: En estos principios encontramos una clave de la ética en Montaigne y de su concepción del arte de la existencia: “El autoconocimiento es la llave indispensable para la autoaceptación. Aceptar los límites de nuestra precondición presupone entender dichos límites. pues éste –su mundo. Siguiendo estas ideas del mundo antiguo. -desde el catolicismo y bajo el espíritu de la contrarreforma-. por realizar un «viaje espiritual» que nos lleve al yo verdadero.se revelaba en la contingencia y mutabilidad. en todo caso. Casey establece un paralelismo que vale la pena mencionar entre el afán de Montaigne por el conocimiento de sí mismo y los esfuerzos de Teresa de Ávila. la búsqueda debía llevar a la aceptación de los propios límites de la condición humana y. pues en la confusión de la época. pronto se dio cuenta de lo infructuoso de tal proyecto. por el recorrido de su «castillo interior». Ese camino.

como Santa Teresa. Esta situación genera su desconfianza en el hombre del barroco y en el tipo de libertad.7 Montaigne moderno malgre lui ¿En qué sentido cabe entonces plantear la modernidad en Montaigne? Ya hemos señalado que la concepción de la filosofía en la que cree no es aquella que se identifica con la lógica o la metafísica.14 verdadero camino de perfección. genera al mismo tiempo su recelo escéptico hacia él. En esto consiste la paradoja del crepúsculo del Renacimiento. imprevisibilidad e individualidad. quizás. recelo y duda de la que Montaigne se hace eco. con cierto grado de anarquía caótica. abogando por su máxima libertad como fórmula para desarrollar su identidad. Tanto en la obra de Montaigne como en la de Santa Teresa es posible identificar como trasfondo la crítica al individualismo entendido aquí como el ethos alimentado por la sociedad comercial y burguesa que emerge en Europa. la de Dios. en la perspectiva de los autores religiosos de la época. ese mismo individuo que Rousseau y los románticos celebrarán más adelante en su diversidad. que se afirma en su producto: el individuo. La respuesta ante la anarquía es para los barrocos el anhelo de la autoridad. símbolo de lo que es estable y positivo. sino en la que se apoya en el juicio como 7 La desconfianza en el individuo resalta más.en una sociedad agobiada por el conflicto de ideologías. pues la autocomprensión del individuo como ser único –con los valores y características asociados a éste: arbitrariedad. Pero la desconfianza en la capacidad del individuo de ordenar su propia vida se encuentra también en el muy escéptico Montaigne. y de una manera general en la de todos los que pensaban que había una mano directora en el destino de los hombres. .

¿Pensáis no llegar nunca donde sin cesar os encamináis? Pues sabe que todo camino tiene su desembocadura y si es que tener compañía os sosiega ¿no sigue el mundo vuestro mismo sendero? (I. según lo expresa Taylor.19:59-60). No vamos en busca de la naturaleza universal. la tarea consiste entonces en dirigir el pensamiento hacia el yo. por tanto. de un «individualismo del autodescubrimiento» irreductible. Se trata. cada uno busca su propio ser. para atenuar sus angustias sobre la muerte y posibilitar su felicidad. a las verdades de la ciencia: Buscamos el autoconocimiento. Montaigne abre el pensamiento de la modernidad desde un escepticismo que encuentra su modelo antiguo en Pirrón de Elis.15 elemento de autoconocimiento. actitud filosófica que no es sólo duda. un nuevo modo de reflexión que es intensamente individual. siendo el sujeto un «enigma para sí mismo». Lo que viváis está en vuestra voluntad y no en el número de los años. como fuera para Platón. 1996:197) . Bajo este sentido de profundo realismo el autor de los Essais escribe: Donde vuestra vida acaba. Privilegia la filosofía moral pues esta es la que efectivamente sirve a los intereses del hombre. Cada uno de nosotros ha de descubrir su propia forma. en afirmar y privilegiar la subjetividad y ofrecerse esta. acabó todo. La utilidad de vivir no consiste en el espacio. como interpretación personal que se presta a la confrontación con los otros. pero este ya no sólo significa el saber impersonal sobre la naturaleza humana. es decir. sino en el uso de la vida. Es un estudio que se lleva a cabo totalmente en primera persona. actividad consciente del individuo por . y ninguna «la ciencia» (Taylor. a través del ensayo. sino también investigación. por otra parte. una autoexplicación cuya meta es alcanzar el autoconocimiento al lograr ver a través de los velos del autoengaño cuál es la pasión o el orgullo espiritual que éstos han erigido. La modernidad del bordelés reside en tomarse a sí mismo como objeto de conocimiento. y hay quien vive largo tiempo y ha vivido poco. al que prestan poca ayuda las declaraciones de observaciones de tercera persona. El universo moral del hombre es suficientemente amplio para justificar este desplazamiento de intereses. Montaigne inaugurará.

como también lo expresa su contemporáneo Francisco Sánchez. claro. 1996:141). un sentido distinto de la posesión de dicho saber. pues se convierte en la base epistemológica. que se centra exclusivamente en el sujeto y en su racionalidad y. en la hipótesis subyacente y primaria que toma Descartes para plantear su duda metódica. destaca. una verdad. Antes. justamente. fructífera para la filosofía moderna. por el contrario. a diferencia del punto de partida cartesiano. Sin embargo. El carácter de vindicación de la filosofía en Montaigne como actividad propia del sujeto supone entonces. más allá del simple discurso: la filosofía se presenta como una actividad vital que es parte de la construcción de la propia subjetividad en tanto interviene en la formación del juicio y las costumbres. Montaigne filósofo moderno. «en un libro escrito desde el yo y sobre el yo» el papel decisivo que en adelante juega el sujeto como protagonista de la historia. «clara y distinta». de su historia: “…es el sujeto el que establece el método. en tanto método para afirmar. frente al pensamiento al que se confronta. el yo que construye el discurso.2:684) resulta. se hace necesario desvincular radicalmente al sujeto de la experiencia cotidiana. Montaigne no sólo . y la filosofía cartesiana se formará a partir de esa idea” (Taylor. (15511623) «nada se sabe». pero no universales: pues en relación a la verdad. sin embargo. busca prescindir de sus emociones para no afectar su entendimiento.16 descubrir dentro de sí verdades prácticas. Esta actitud de rechazo tajante a una concepción unitaria del conocimiento y a un sentido definitivo de la verdad (III.

como el punto de partida de toda experiencia y todo juicio sobre el mundo y así lo expresa: La flaqueza de nuestra condición hace que las cosas no lleguen a nuestro uso en su pureza y sencillez natural. asuman un carácter destructivo o nihilista en sus juicios. es racional. la cartesiana. busca superar los límites del juicio escéptico y establecer certezas. Por otra parte. La segunda modernidad o modernidad esencial que instaura la «filosofía del sujeto».17 reivindica la subjetividad. por otra parte. Este escepticismo no significa. -una modernidad renacentista. los filósofos del siglo XVII como . es siempre mixtura y abigarramiento” (II. si se quiere. sino también entremezcla fenomenológicamente el cuerpo.20:578). El primero sería el representante de una primera modernidad –o pre-modernidad.más plural y tolerante. en su todo y en sus partes. pues sólo así es posible construir en suelo firme las bases del pensamiento moderno y su pretensión de acercarse a la verdad. 1990:37). que se nos muestran con una actualidad inusual. al mismo tiempo que desarrolla un ethos matizado por el análisis de la variable condición humana en la que el juicio personal campea sobre la razón universal. humanista y marcada con rasgos escépticos. sino el reconocimiento de que no encuentran bases suficientes en la experiencia para negar o afirmar la posibilidad de un conocimiento universal (Toulmin. que sus representantes. Toulmin establece una diferenciación que puede ser valiosa para fijar este tránsito de Montaigne a Descartes.pero que descubre el yo y la experiencia como fuente primordial de conocimiento. Los elementos de que gozamos están tan alterados como están los metales (…) El hombre. y en contraste con los pensadores del siglo XVI.

interrumpida por la muerte prematura del autor del Discurso sobre la servidumbre voluntaria. sin embargo. fuente de aprendizaje moral: For Montaigne. la cual. La escritura de los Ensayos son. a truth that Montaigne´s own conscience was unable to carry to a comparable degree of fullness. pero no la de cualquier tipo. se revelan más ortodoxos en el ámbito teológico que sus predecesores escépticos. al mismo tiempo. and carried away with him». el «otro privilegiado». Ambos. de las que no cabe esperar ninguna certeza concluyente para la vida. en gran parte. Montaigne afirma la certidumbre y el valor de la amistad. his friend´s regard performed an essential function of moral instruction and direction. parte del mismo fundamento: la subjetividad humana. .18 Descartes y Newton. «no la de la amistad vulgar» sino de una especial y modélica que él encuentra en su relación con Esteban de La Bôetie. identidad y diferencia Frente a la variabilidad del mundo y de las opiniones humanas. and is marked by concern…(Starobinski. La Boétie´s death robbed Montaigne of his only mirror: the loss of his friend effaced forever the image that La Boétie possessed (…) «That is why I decipher myself so curiosly» (…) the only knowledge of Montaigne now available requires a more tentative approach. la prolongación en Montaigne del ejercicio del conocimiento de sí mismo que significa la amistad del amigo desaparecido. Reread what he says: «He alone delighted in my true image. en la medida que esta relación es. se revela sin embargo determinante en el rumbo de su propia existencia. como sugiere Starobinski. III. Amistad. His friend was in possession of one version of the complete truth about Michel de Montaigne.

pero también práctica.9 consagrado a exaltar la amistad perfecta como afirmación estética de la identidad y la diferencia: “…Si me preguntan porque amé a mi amigo contestaré del único modo que ello puede expresarse: «porque él era él y yo era yo»” (I. No se trata de una confesión. Así lo constata el célebre pasaje del capítulo XXVII de los Ensayos. ensayo por hacer un retrato de sí lo más cercano a la imagen perdida. La concepción de Montaigne sobre la amistad revela signos de un ethos que podemos considerar propiamente moderno. 8 [Para Montaigne. Se trata además de una amistad sui géneris. Traducción propia. .38. sea porque la amistad en sí misma se convierte en vehículo del arte o estética de la existencia. sino de un proyecto de autoformación compartido.8 El esfuerzo que Montaigne consigna es entonces tentativa. y se la llevó con él». que a la moralidad cristiana y sus exigencias.19 1985:38). La muerte de La Boétie privó a Montaigne de su único espejo: la pérdida de su amigo borró para siempre la imagen que La Boétie poseía (…) «Es por eso que me descifro a mi mismo tan detalladamente» (…) el único conocimiento de Montaigne ahora disponible requiere un acercamiento más provisional. p. Su amigo poseía una versión de la verdad completa sobre Montaigne. Starobinski. En otras ediciones de los Ensayos este apartado corresponde al capítulo XXVIII. sea por la libertad y verdad con que se llega a expresar la amistad mutua (rasgo parresiástico). más cercano a las enseñanzas de Sócrates. una verdad que la propia conciencia de Montaigne es incapaz de reconocer con ese grado de completud. en el sentido agustiniano. Releemos lo que dice: «Sólo él reflejaba encantadoramente mi imagen verdadera. Op. la frase puede tener más de un significado.Cit. En una lectura moderna.. y es marcado según la preocupación (el interés) sobre sí mismo…]. 9 N.27:141). el recuerdo de su amigo cumple una función esencial de dirección e instrucción moral. en la medida que reivindica el valor de la individualidad y el reconocimiento de la diferencia como condición indispensable de la propia afirmación del yo y del cuidado de sí mismo.A. pero llena de evocaciones antiguas.

sino articular un modo de vida que no pretende la universalidad y que reclama para los otros el mismo derecho de afirmar su propia identidad. a un socratismo ético que guarda su distancia. es su leit motiv. Cfr. sobre esta idea. sino producto de una reflexión posterior. sin identificarlo o imitarlo. . trad. Se trata de: “…una variedad de filosofía [concebida] como un arte de vivir (…) diseñada para establecer un modo de vida que sea apropiado para su autor y no necesariamente para alguien más” (Nehamas. En la primera afirma: “Si me obligara a decir porqué yo quería a La Böetie. una weltanschauung o una moral del deber ser.20 Lacouture ha señalado con propiedad que el reconocimiento de Montaigne a su amigo fallecido no fue inmediato. como hemos señalado. de Ida Virale. Montaigne a caballo. No se propone construir un sistema. el planteamiento de Montaigne es profundamente individualista. México: 2000. la muerte de La Böetie aparece como el trasfondo de la decisión por la cual Montaigne decide abandonar la vida pública. Como proyecto de autoformación donde vida y obra se funden. reconozco que no podría contestar”…en la última edición el tono es distinto porque Montaigne es capaz ya de «tomar distancia”» de su amigo y evaluar sus verdaderos sentimientos. que es la póstuma.2005:162). ¿Qué papel desempeña en todo ello la amistad en tanto vehículo de las artes de la existencia? ¿cómo se vinculan. p. De este modo se ubica dentro de una tradición del arte de vivir que lo acerca. retirarse a su castillo y consagrarse a la escritura y el cultivo del yo. FCE. positivamente.10 Y es que. Colección Breviarios. por ejemplo. Jean Lacouture.105. el yo y el otro en los ensayos de Montaigne? Describamos lo modélico e ideal de este 10 Así contrasta el mismo pasaje de la primera edición de los Ensayos con la edición «de Burdeos». de los modelos de vida ideal que encontramos en Platón. algo muy propio de su carácter.

cosa en que soy entendido.21 proceso en los Ensayos.9:831). y si su ausencia le es placentera y útil. separándonos. que refrenda por otra parte el principio de diferenciación y complemento que la amistad brinda a los amigos. sino que incluso prefiero que se lo haga a sí mismo antes que a mí. apoyada en principio en el sentido de la concepción aristotélica y cristiana de la benevolencia – forma superior.9:831) La benevolencia aparece como una expresión cargada de sentido en la alusión indirecta a La Boëtie. Tanto más bien me hace cuanto más se hace a sí mismo.que cierta distancia puede ejercer a favor de la amistad.que anima la relación entre los amigos: En la verdadera amistad. esa que. «es más necesaria y dulce que los elementos del fuego y el agua». así como el papel positivo –contrario a la creencia común. durante ella nos comuniquemos los dos. No sólo prefiero hacerle bien a que me lo haga. apuntes del Self en Montaigne El ethos moderno que alimenta la valoración de la amistad en Montaigne parte de aquella forma que podemos llamar “amistad auténtica”. si hay medio de que. (III. Si él vivía. Lacouture expresa que . ocupa un lugar primordial en la estructura de los Ensayos. según Montaigne. a mí me resulta más dulce que su presencia. aspecto que se refuerza en el mismo capítulo: Mi amigo y yo. y él veía por mí y yo por él tan plenamente como si ambos viéramos. nos llenábamos y comprendíamos aún mejor. donde la amistad constituye al mismo tiempo la fuente de la identidad y la diferencia. La amistad en los essais. El hambre insaciable de la presencia corporal acusa cierta flaqueza en la capacidad de gozo del alma (III. El tratamiento exhaustivo del tema de la amistad. Una parte de nosotros quedaba ociosa cuando estábamos juntos porque nos confundíamos. yo tiendo más a darme a mi amigo que a traerle a él a mí. mientras la separación en el espacio hacía más rica la conjunción de nuestras voluntades. IV. yo gozaba.

persisten suficientes huellas para pensar en el tema de la homosexualidad (2000:108-109). es al mismo tiempo uno de los grandes obstáculos para desarrollar una amistad. pero es fuego. . (2000:103). mientras a Dios plugo. al menos. como sugiere Lacouture. duró tan entera y perfecta como no se sabe de otras semejantes en la antigüedad ni se ven vestigios de ella ahora. Lacouture apunta: “Montaigne amaba a las mujeres golosamente. a la par.22 de hecho este capítulo constituye la clave y la razón de ser de toda la obra. si no misógina.27:137). que es mucho que la fortuna logre una así en tres siglos (I. ni siquiera comparable al amor femenino. donde más claramente se aprecia el carácter de amistad apasionada. 11 o sí. siendo mediada desde antes por la admiración intelectual: “. dama de la sociedad francesa y su «hija de elección» que a la postre se convierte en su editora póstuma. que el gasconés expresa por su amigo.. Tanto es menester para formarlas. Exaltación hiperbólica de la amistad que evidencia verdadera pasión. destaca como momento decisivo el encuentro de los personajes en la magistratura como una experiencia que el propio Montaigne califica desde el principio como excepcional. justamente. En el retrato que elabora de su vida. señala “…abrazador y voraz. porque es allí. Es un sentimiento. si prejuiciosa sobre la mujer. Montaigne expresa que la pasión y el amor que nace del afecto hacia las mujeres. discursivamente desbordada en admiración excepcional. un hombre le hace descubrir la pasión”. ¿Implica esto una inferioridad o una imposibilidad de la amistad femenina expresa implícitamente en el francés? El juicio de Montaigne es muy severo y no es el único en los Ensayos donde aparece una concepción.Y por allí empezó aquella amistad que. 11 Como lo evidenciaría su relación con Mademoiselle de Gournay. aunque faltaría establecer si al final de su vida varía o no sobre este punto. desconocida hasta entonces por el propio Montaigne.

que es el factor determinante de la amistad. excluyendo a la mujer de dichos privilegios. se diría. pues.27:139). falsa imagen de la generación corporal” (Ibidem). a aquella relación – homosexual y exclusiva entre hombres. sujeto a accesos y debilitamientos…” (I. en comparación con la estabilidad y tranquilidad de la amistad. Más tajante: la ignorancia femenina la hace imposible de expresar la amistad verdadera: …a decir verdad. ni es su alma lo bastante firme para soportar la opresión de un nudo tan constante y duradero (I. es la asimetría de esta relación (2000:30). resulta inferior. al excluirse como amistad. licenciosa “…que se funda sólo en una belleza externa. febril. ¿Qué cabe deducir entonces de la amistad «perfecta» entre Montaigne y La Böetie? . Ni el matrimonio escapa de esa condición. apasionado socrático al fin y al cabo. que evoca la concepción clásica griega. Lacouture insiste en este punto en que Montaigne. cuya naturaleza «espiritual» la hace inmune a los deseos. pero no de la libre elección.otros fines y exigencias que escapan de la voluntad. Esta visión. es el resultado para Montaigne de la condición natural del hombre. lo que condena más que una relación contraria a la «naturaleza».27:139) que. la tradición filosófica consigna la amistad como asunto entre hombres.diferenciada entre el erastos y el erómenos. genéricamente y biológicamente hablando. Por si fuera poco.23 temerario y efímero. fluctuante y diverso. se reviste sin embargo de la moralidad cristiana. El afecto a la mujer. pasión al fin inmoderada. de entrada posee –también por naturaleza. la capacidad ordinaria de las mujeres no sirve para cubrir las necesidades de conferencia y comunicación que dimanan del santo vínculo amistoso.

diciembre 2006. encuentros y desencuentros» del trato personal entre los hombres. . requieren vivir en comunidad. Política y amistad en Montaigne y La Boétie. p.6. versión electrónica en http://www. ¿cómo sortear los obstáculos que esta misma necesidad crea. En la medida que los seres humanos. abordar las «dificultades. se expresa a través de la historia en diferentes tipos de relaciones con mayor o menor grado de acercamiento entre los protagonistas.htm. Rodríguez Genovés12 destaca a propósito la compleja relación que se da entre política y amistad. al mismo tiempo. por su propia naturaleza. de tal forma de poder aspirar a la felicidad personal? Aquí es. Núm.nodulo. 58. hablar de tales ámbitos significa. aspecto central que se destaca como ineludible de nuestra propia subjetividad.org/ec/2006/n058. citado en la revista El Catoblepas. producto de una convergencia 12 Fernando Rodríguez Genovés. la concordia y el aprecio mutuos?¿Debemos ver en el Otro a un presumible amigo o a un sospechoso enemigo?¿Determinamos amarnos los unos a los otros o nos conformamos simplemente con soportarnos y con evitar o disminuir la frecuencia y virulencia de las potenciales colisiones? (Rodríguez Genovés. 2006:6) La problemática de la vida afectiva. pero hablar de una amistad ideal. justamente. donde el tema de la amistad se convierte en esencial y las preguntas que se hace el autor al respecto cobran actualidad: He aquí la cuestión: ¿El hombre es un lobo para el hombre o estamos hechos para el entendimiento. Desde el tiempo de la polis ateniense hasta nuestros días.24 La amistad: entre la pasión y la política ¿Cuáles son las condiciones de la amistad perfecta? ¿Cuáles son los factores que permite el equilibrio necesario para lograr dicha perfección a prueba de los desencuentros de ideas y pasiones? En su estudio sobre la amistad en Montaigne y La Böetie.

media. pues refiere el Discurso sobre la servidumbre voluntaria como «obra de juventud» de La Boëtie. 13 Cfr. por supuesto. a pesar de los tiempos políticos que corren. Aunque resulta extraño hablar de amistad en el espacio de la política..no parecen mellar su relación. su amplia cultura y admiración por los clásicos.. su tolerancia y su concepción del deber que los lleva a la arena política francesa. cual es el caso particular de Montaigne y La Boëtie. así sea que fueran minimizadas prudentemente por Montaigne o que no tuvieran ocasión de expresarse en toda su intensidad histórica. su espíritu humanista. –que no coincidencia política. así sea que no hayan sido puestas a discusión. I. las coincidencias en los personajes. como sugiere Lacouture 13 y reafirma Rodríguez Genovés. Esta coincidencia. 27:137). otro protestante. se utilize la obra fundamental de su amigo: “Posteriormente he hallado que la referida obra de mi amigo ha sido dada a la luz. que al fin y al cabo se funda sobre la libertad que ambos reivindican. más favorables a la enemistad y la desconfianza. pueden coincidir. 14 Montaigne mismo da pie a esta interpretación. (I. 114 y ss. . al explicar la elección consciente que hace el gentilhombre del «amigo poeta» antes que del «amigo político». pp. con mal fin.25 personal. muy elogiada y comentada pero ciertamente no su mejor trabajo. Es señal también evidente del terreno ganado por el individualismo.14 En este acercamiento que construye la amistad perfecta que refiere Montaigne en los Ensayos.27. las diferencias ideológicas o religiosas entre ambos personajes –uno católico. Ensayos. El propio Montaigne acusa la forma malintencionada en que. por quienes procuran turbar y cambiar el estado de nuestra política. en su tiempo. parecen preservar el sentimiento amistoso. sin cuidarse si la mejoran o no”. es otra manera de considerar el «espejo» del amigo. Lacouture. no es necesariamente total comunión de ideas. agonal y competitivo por excelencia. espacio donde. pero dejando de lado las convenciones de los tiempos.

la fe y la constancia. No puede haber amistad allí donde hay crueldad. no se da jamás salvo entre gentes de bien que se estiman mutuamente. 2006:46). Este valor virtuoso. deslealtad e injusticia. no se mantiene tanto por los beneficios como por la buena vida. una cosa santa. (caso de los padres respecto a los hijos y viceversa) ni tampoco donde no interviene la elección y libertad voluntarias. en el mismo tono. social. sino cómplices (De la Böetie. Una amistad vinculada a una concepción ética que. es el conocimiento que tiene de su integridad: su buen natural son los garantes que tiene. menos «generosas y bellas»“…que forman la voluptuosidad. no son amigos. No se aman. de ecos aristotélicos.es un nombre sagrado. ejemplificando las relaciones de padres e hijos y las propias relaciones fraternas. a diferencia del sentido de posesión que conlleva el amor posesivo. el provecho y la conveniencia pública o privada”(I. . construye sus lazos «preservando la libertad de los participantes como condición de su fuerza». todavía desconocido por Montaigne. contrastándola con las amistades vulgares.28:137). hospitalaria y amorosa. Cuando se reúnen los malvados siempre hay un complot y no una compañía. Menciona también las cuatro especies de amistad antigua: natural. Montaigne consagra este valor de «verdadera amistad». Siguiendo también el esquema clásico. como también insuficientes respecto a la amistad perfecta.26 Se trata de una amistad honesta que en vida se funda desde una ética de la integridad y la fidelidad. Eso que vuelve a un amigo seguro del otro. Montaigne en el elogio de su amigo: La amistad –escribe un joven La Boëtie. como la prueba de que no puede existir amistad en la asimetría y la no correspondencia. lo expresa así La Boëtie en el Discurso y lo reafirma más tarde también. se temen. a contracorriente de la lógica política que los haría «enemigos» por militar en bandos diferentes.

27:141). de manera tan universal. a ordenanza de los cielos. . Coda Comunidad de intereses e identidad compartida que no guarda secretos.27 Ya que se ha hablado de la imposibilidad de la amistad femenina como modelo ideal y verdadero. pero se sobrentiende la intención del autor. Nada más lejano al verdadero sentimiento amistoso. vale ir con tiento. ajena a cualquier capacidad de crítica de su autor. asumir tácitamente la sentencia atribuida a Aristóteles: ¡Ay amigos. señala: “…las almas se mezclan y confunden la una con la otra. que no son verdaderas.”(Ibíd). es. antes que todo. Sobre las primeras formas convencionales. Sin embargo. que tantos preámbulos necesitan. la exaltación es total. tan dado a suspender los juicios definitivos sobre las cosas.” (Ibidem). que se borran y ya no hallan la juntura que las enlazó” (I. se encuentra predeterminada: “…aquel acuerdo no tenía tiempo que perder ni podía ajustarse al patrón de las flojas amistades comunes. la amistad alusiva a La Böetie. Montaigne trae a referencia a Cicerón para reafirmar el convencionalismo con que muchas veces se habla de la amistad. al ser especial. no hay amigos! No hay llamado al pragmatismo. amor absoluto: “Mi amigo y yo nos buscábamos antes de conocernos y las noticias que oíamos el uno del otro nos hacían un efecto mayor del natural y debido. Conocimiento profundo del Otro que por ese hecho deja de ser (lo) desconocido. con precaución y estar dispuesto a soltarlas en el momento adecuado. a mi juicio. donde. En la melancolía que refleja Montaigne al elaborar su «pintura» sobre La Böetie.

Desde el día en que le perdí. Siguiendo la línea de demarcación que ha establecido entre las amistades corrientes y convenientes y la amistad perfecta. . no hago sino languidecer (I. hijos. si la comparo a los cuatro años que me fue dado gozar de la dulce compañía y trato de aquella persona. Pese a este dolor. (I. relatada minuciosamente en una larga e intensa carta a su padre 15. luto del alma que refiere su pena: …todo el resto de mi vida. digo. Carta a Monseñor de Montaigne en Menene Gras Balaguer. no es más que humo. tiene una caladura más honda: “Entre ellos. honor y vida. si reflexionamos. 1988. según la muy justa definición de Aristóteles” (I. La amistad ideal con La Boëtie que Montaigne ha construido en su relato se enfrenta a la experiencia de la muerte. todo es común: voluntades. es menester que todo sea neto y completo”. Montaigne se da perfecta cuenta que en la vida de un hombre se abren espacios para distinguir ambos planos. Montesinos Editor. mujeres. se condensa en los Ensayos en tonos de melancolía y tristeza. tan grande. eso es la amistad perfecta. juicios. también deseables y gozables por diversas virtudes. Tal exaltación semeja en los amigos el espíritu del matrimonio. y su conveniencia no es sino la de un alma en dos cuerpos. La pérdida del amigo (1563). que quizá nos recuerda demasiado La República platónica pero que. del saber morir. en efecto. Añade Montaigne otra hipérbole que parece cuestionable.27:145-146). No se trata de una actitud extrema de rechazar las otras formas de la amistad. y no la miro más que como una noche oscura y enojosa. Montaigne. la reflexión sobre la muerte ocupará un lugar destacado 15 Cfr.27:143). pero se trata de reconocer aquella que «envuelve el alma»: “…porque se encuentran fácilmente hombres idóneos para una amistad superficial. Antología y Crítica.28 para ser uno mismo. bienes. pensamientos. Barcelona.27:144). pero en esta otra.

2003. María Antonia. El Otro. para lanzarse al viaje de la exploración de sí mismo. Referencias bibliográficas BELL BRAVO. México.contradicciones.8. del saber morir. trad. Barcelona. La amistad así construida como parte del arte de la existencia cumple un papel vital en la experiencia de Montaigne: le da armas. James. FCE. Colección Breviarios. Jean. 2005.C. LACOUTURE. Porrúa. Editorial Sexto Piso. en medio de todas sus humanas –y vigentes. DE LA BOËTIE. Trad. argumentos. 1988. Trad. El Decamerón. sin cancelar la posibilidad de persistir en la búsqueda de la felicidad terrenal. 2000. Universitat de Valencia. 10. Epicuro y Séneca. CASEY. Antología y Crítica. PUV Publicaciones. Al mismo tiempo la muerte aparece como leit motiv que proyecta la visión sublime de la amistad que implica el reconocimiento del otro más allá de su presencia. pero no en el sentido negativo o trágico sino como un hecho ineludible de la existencia y de la naturaleza del hombre. . de Ida Virale. prólogo de Luis Alberto Ayala Blanco. advierte la huella de Sócrates. “Quebrar el espejo: el yo y la contrarreforma”. eds. Montesinos Editor. Esta visión de la muerte desprovista de prejuicios. La familia en la historia. Montaigne a caballo. Buenos Aires. Ediciones Encuentro. Biografía y autobiografía en Europa (siglos XVII-XX). México. Discurso de la servidumbre voluntaria. de Daniel Tapia. influida notablemente por el pensamiento antiguo. El mismo. en J. pues permite al hombre recuperar su propia serenidad y tranquilidad de ánimo.29 en Montaigne. y a una afirmación estética de la subjetividad que lo refiere como un pensador imprescindible del arte de vivir de la naciente modernidad. Davis e Isabel Burdiel. contribuye a la creación de un modo propio de ser. Menene. BOCACCIO. Etienne. de Rodrígo Santos Rivera. 1989. Giovanni. Montaigne. GRAS BALAGUER.

Jean. 1990. Cosmopolis. FCE. ERA. versión electrónica en http://www. Fernando. 1996 TOULMIN. 2003 Otros recursos Revista El Catoblepas. 1ª edición. Pre-textos. trad. Barcelona. La construcción de la identidad moderna. Charles. RENAUT Alain. Reflexiones socráticas de Platón a Foucault. Siglo XXI editores. 2003. Michel de. de Jorge Brioso. p. Núm. Valencia. Arthur Goldhammer. 2006. Trad.htm. . Alexander. University of Chicago Press. [trad. Alfred. trad de Juan Antonio Nicolás. Ana Lizón. Sociología del Renacimiento. VON MARTIN. Montaigne in motion. de Manuel Pedroso.org/ec/2006/n058. 999 Obras de referencia ECHEVERRÍA. México. trad. The Hidden Agenda of Modernity. NEHAMAS. Editorial Alfonso El Magnánimo. Contribución a una historia de la subjetividad. MONTAIGNE. español Cosmópolis. 1985. de Martí Soler. 1988. 2001]. Ediciones Destino. 406 pp. STAROBINSKI. Barcelona. Fuentes del yo. Stephen.6.30 México: 2000. Historia de la Sexualidad II El uso de los placeres. Bolívar. Michel. de Luaces. Colección Popular. TAYLOR. Ensayos. trad. Valencia. México. Porrúa. México.nodulo. La modernidad de lo barroco. RODRÍGUEZ GENOVÉS. FOUCAULT. trad. El trasfondo de la modernidad. México. 1998. 58.. Política y amistad en Montaigne y La Boétie. El arte de vivir. D. Del francés y notas por Juan G.F. 2005. 1993. Barcelona. diciembre 2006. Paidós. trad. 15 ava edición. La era del individuo. Chicago Press. Península.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful