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CAPÍTULO II: BASES CONCEPTUALES - CALIDAD DEL

CUIDADO Y BIOÉTICA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

La ética en general y la bioética en particular ocupan, en la actualidad, un importante


espacio para la reflexión. El importante desarrollo de la medicina abre diariamente
nuevas interrogantes de difícil respuesta en un mundo y una sociedad en profundo
cambio. Respuestas basadas en la tradición, en la costumbre y en la religión ambas
parecen no satisfacer al hombre actual.

Es la Bioética la que proporciona la reflexión dentro del marco filosófico y moral para
resolver estas cuestiones en forma ordenada y justa, respetando lo ético, las distintas
creencias personales y profesionales.

La adolescencia en sí ya es un factor de riesgo, entendiendo por riesgo la


probabilidad de obtener un mal resultado de nuestra conducta, como afirma el
antropólogo Diego Salazar. Admitiendo este razonamiento es evidente que el médico
que trata a adolescentes entra con frecuencia en el círculo derivado del riesgo, en el que
aparecen elementos nuevos: confidencias, conocimiento de situaciones y secretos
profesionales que obligan a ejecutar un acto médico, bien en forma de consejo, de
seguimiento o de prescripción medicamentosa.
La decisión adoptada tratará de favorecer al adolescente, con las salvedades que
veremos más adelante, pero colocará al sanitario muchas veces ante situaciones
desconocidas o comprometidas, de ahí la necesidad de intentar una aproximación, al
menos, a la ética y a los principios jurídicos elementales que permitirán llevar a cabo una
consulta sin sobresaltos continuos.

Bioética y pediatría. La práctica de la medicina que es la ciencia y el arte de


curar a los enfermos y preservar su salud, significa

para el profesional, el deber de desplegar una actividad


técnicamente perfecta y someterse a la disciplina ética de
su profesión. Si esto se lleva al campo de la pediatría,
donde el enfermo o paciente se trata de un niño, un ser
evolutivamente en desarrollo, con una inmadurez física y
emocional, permeable a las influencias externas (familia,

sociedad y cultura), la práctica de la medicina adquiere entonces mayor relevancia y


cuidado22.

En los últimos tiempos la práctica de la pediatría ha sufrido cambios


significativos, adaptándose a los nuevos tiempos, en los cuales, el niño o adolescente
pasó de ser un ente pasivo a un ente activo de la consulta, donde se les ha involucrado en
el proceso de la recuperación de la salud y prevención de enfermedades, así como se les
ha tomado en cuenta su opinión en la aplicación de los tratamientos e intervenciones
médico-quirúrgicas, esto constituye el consentimiento informado en pediatría
(consentimiento del menor + permiso informado de los padres).

Para la profesión de enfermería esto supone la corroboración de los conceptos base de


las teorías y modelos enfermeros, ya que todos ellos, sea cual sea su concepción de
cuidar, basan su cuidado en la persona. Los principios bioéticos hacen hincapié además
en la importancia que tiene la gestión de las instituciones de cuidados y la interrelación
entre organización, usuarios y profesionales. La organización y la gestión de los centros
sanitarios también debe regirse por los mismos principios que los profesionales
sanitarios, y a su vez también debe tener como objetivo primordial la
persona o personas usuarios.

Los principios bioéticos se definen como guía para la actuación diaria y para el abordaje
de situaciones de conflicto de valores22.

El objetivo de la bioética es mantener la calidad de la vida humana sobre el planeta


Tierra. Cuidar es más que un acto, es una actitud de preocupación, ocupación,
responsabilidad y de desarrollo afectivo consigo mismo y con los demás. Es una
responsabilidad compartida entre el Estado, las familias y la sociedad, garantizar el
ejercicio y disfrute pleno y efectivo de los derechos y garantías de niños, niñas y
adolescentes, especialmente aquellos que se encuentran hospitalizados. Cada niño, niña
o adolescente hospitalizado no solo es un paciente identificado con un número de
historia, es una vida llena de sueños, ilusiones y esperanza que amerita una atención

integral de salud, oportuna y de la más alta calidad23.

Desde la bioética, los cuatro principios: autonomía, beneficencia, no-maleficencia y


justicia, cumplen un papel importantísimo en el desarrollo de estos estatutos de derechos
del niño que se encuentra hospitalizado.


Desde la autonomía; por la dificultad entre la ley, los padres y el niño. Considera
que todas las personas son capaces de tomar decisiones respecto a la aceptación o el
rechazo de todo aquello que se relaciona con su salud. Todas las personas son
capaces de tomar sus propias decisiones mientras no se demuestre lo contrario, este
principio obliga a los profesionales a proporcionar la información suficiente para
que el paciente pueda tomar sus decisiones. En caso de tratarse de un niño, es lógico
suponer que son sus padres, tutores o encargados quienes detentan este defecto. Este

principio es sumamente importante porque:

 Obliga a informar al enfermo, si así lo desea, sobre el diagnóstico, pronóstico y


posibilidades terapéuticas, con sus riesgos y beneficios.

 Permite al enfermo rechazar todo tipo de tratamiento o elegir uno distinto al
propuesto.

 Debería permitir al enfermo, dentro de lo posible y con las limitaciones legales
vigentes, elegir el momento, lugar y forma de su muerte.

Para promover este principio se ha propugnando el llamado "consentimiento
informado" como forma de garantizar que el paciente ha recibido una información
adecuada sobre el acto médico a aplicar y que manifiesta su acuerdo. El
consentimiento informado es tanto más importante, cuanto mayor sean los riesgos
del tratamiento propuesto o de la técnica de exploración a la que se someta y
cuantas más posibilidades existan de fracaso. En este caso con respecto a niños y
adolescentes son los padres o tutores los autorizados a firmar el consentimiento
informado.


La beneficencia: manda hacer el bien. Es el principio más evidente de todos ya que
el personal sanitario ha sido educado y formado para hacer el bien, no sólo al
individuo enfermo, sino a la sociedad en su conjunto. Se basa en que los
procedimientos diagnósticos y terapéuticos que se apliquen deben beneficiar al

paciente, es decir, ser seguros y efectivos. Ejem: Los cinco correctos.

De ahí que se acepte que una beneficencia no paternalista sea aquella que intenta
hacer el bien o ayudar a los demás en sus necesidades, siempre que ellos
voluntariamente lo pidan o lo acepten. Cuando esto no es posible, el imperativo
moral que se deriva de este principio es el de buscar siempre el mayor bien del
paciente y, por tanto, a prestar toda la ayuda posible.

Por lo tanto, distinguiremos a un buen profesional cuando ese trabajador no sólo


sabe qué hacer y cómo hacer su trabajo, sino que además actúa en beneficio de los
destinatarios o clientes de su práctica profesional.

Hacer bien las cosas para hacer el bien a las personas mediante el ejercicio
profesional supone cuatro elementos básicos: Ser competente, Ser eficiente,

Ser diligente y Ser responsable



La no-maleficencia: se basa en el principio hipocrático de Primum non nocere, es
decir, "ante todo, no hacer daño". También es un principio muy evidente porque
ningún profesional sanitario deberá utilizar sus conocimientos o su situación para
ocasionar perjuicios al enfermo. En la práctica se refiere a que el balance entre los
beneficios y los riesgos de cualquier actuación médica debe ser siempre a favor de
los beneficios. Obliga de modo primario a todos los profesionales y, esta obligación

presenta las siguientes implicaciones:


Tener una formación teórica y práctica
 rigurosa y continuamente actualizada para
dedicarse al ejercicio profesional.
 Buscar e investigar procedimientos diagnósticos y terapéuticos nuevos y mejorar
los existentes para que sean menos cruentos y dolorosos para el paciente, y
minimicen los riesgos a los que éste se expone con ellos.

 
 Avanzar en el tratamiento del dolor.


Evitar la llamada medicina  defensiva no multiplicando innecesariamente los
 procedimientos diagnósticos.

 
Cultivar una actitud favorable para que la relación con el paciente sea óptima

Del lugar de la beneficencia y no-maleficencia, se presenta día a día la difícil de


decisión de saber el límite entre no dañar y hacer todo lo posible para curar ya que
tratándose de un niño, se potencia cada situación hasta no saber qué camino seguir,
máxime cuando no hay caminos y la única forma de no dañar, es tal vez, respetar el
límite humano y por consiguiente realizar correctamente nuestro trabajo profesional.
La impericia (falta habilidad), el desconocimiento, el descuido en el trabajo no son
éticos e incumplen este principio. En el caso de la adolescencia aún entre miembros
de una misma comunidad son tan profusas y nuevas las situaciones que se producen
que podría no existir coincidencia sobre los criterios por emplear.


Y por el principio de Justicia, porque como es de público conocimiento, justamente
el niño es el más vulnerable frente a crisis económica como las que vivimos,
sabiendo que la distribución de recursos en nuestro país, en lo que hace a la niñez,
no es justamente de las más abundante. Todas las personas, por el mero hecho de
serlo, tienen la misma dignidad, independientemente de cualquier circunstancia, y

por tanto, son merecedoras de igual consideración y respeto.

 Hay que luchar por una distribución justa y equitativa de los siempre limitados
recursos sanitarios para conseguir el máximo beneficio en la comunidad, evitando
desigualdades en la asistencia sanitaria.

Este principio convierte al personal sanitario en gestor y administrador de los
recursos y de los servicios, que deberá utilizar de una forma efectiva y eficiente,
evitando actuaciones sanitarias inadecuadas.

LA RESPONSABILIDAD PROFESIONAL

La responsabilidad profesional supone que la enfermera, después de una formación


específica en su disciplina, es capaz de tomar decisiones y argumentarlas desde los
estándares de la profesión. Por tanto, responsabilidad no es sólo responder de lo
realizado, sino que también es anticipación, deliberación y opción entre varias
posibilidades. En definitiva, es el proceso de toma de decisiones y los resultados
obtenidos lo que acredita la responsabilidad de un profesional, sea de la disciplina que
sea25.

La responsabilidad tiene tres consideraciones: una, la responsabilidad hacia el


propio usuario y su familia; otra la responsabilidad hacia la institución; y por último, la
responsabilidad hacia la propia profesión. Por ello la responsabilidad de la enfermera
requiere una concreción del ámbito propio de actuación y de su aportación al conjunto
de la atención sanitaria. Cuidar las necesidades de salud de la persona y llevar a cabo de
actividades de colaboración con el médico son la responsabilidad básica reconocida en
la enfermería.
Una garantía del cumplimiento de la responsabilidad profesional es el modo de
toma de decisiones llevado a cabo. El proceso de enfermería y su registro son la
demostración que la toma de decisiones es científica, rigurosa, planteada desde las
necesidades del paciente cardiovascular y posteriormente evaluada.

Otro aspecto importante que hay que considerar en el apartado de responsabilidad


profesional, es el registro. Es importante dejar constancia escrita del proceso de cuidados
de forma argumentada, y disponer de registros de incidencias. Por último hay que señalar
también la importancia de la comunicación y discusión de la experiencia clínica de cada
enfermera con los colegas de su profesión, con el resto de profesionales del equipo
sanitario y con el conjunto de la sociedad.

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS PARA LOS PROFESIONALES DE

LA SALUD QUE QUIEREN ATENDER ADOLESCENTES:

Ya que la confidencialidad es esencial en la atención a la salud del adolescente, quienes


acepten atender sus demandas de salud, deben garantizar el respeto a la misma desde el
primer momento de la consulta. Como personal de salud debemos

actuar como abogados de los adolescentes, y el bien de éstos es la clave interpretativa de


toda reflexión ética. Es importante discutir y consensuar con los padres y los adolescentes
las estrategias que se seguirán respecto a la confidencialidad.

Desde esta perspectiva, creo interesantes las siguientes recomendaciones:

 El personal de salud debe responder con lealtad a la confianza que el adolescente


ha depositado en él.

 Asimismo, debe responder a las necesidades del adolescente, ayudándole a
discernir sus tensiones y sus conflictos, teniendo en cuenta que es el adolescente
quien deberá decidir.

 El personal de salud debe ofrecer continuidad y estabilidad, estar siempre
receptivo: la relación con el adolescente es un proceso largo.

 Es necesario animar al adolescente a que sea él quien tome sus propias decisiones,
sin ningún tipo de coacción. Esto quiere decir ser capaces de colaborar sin
interferir en el crecimiento global del adolescente y no involucrarse en las
decisiones personales y morales de este.

 El personal de salud no debe actuar como moralista, ni tiene que exponer, plantear
o comparar sus propios criterios con los del adolescente.

 No se puede aceptar la coacción moral. Cada uno debe examinarse a si mismo y
conocer los límites de la complicidad moral en que puede involucrarnos el
adolescente.

 Dentro del actual pluralismo moral, será necesario estar suficientemente abiertos
para ejercer nuestras responsabilidades con tolerancia hacia personas de ideas y
creencias muy diversas.

 A pesar de todo, la relación con el adolescente es compleja. Es necesaria una


actitud de autocrítica. A veces será necesario ser indulgente con los propios
fracasos y humilde con las actuaciones exitosas. 

BASES CONCEPTUALES PARA LA ATENCIÓN DEL ESCOLAR Y


ADOLESCENTE ENFERMO:
Aspectos psicosociales de la hospitalización cuidados de enfermería
Un evento de hospitalización significa para los escolares y adolescentes un completo
cambio de su entorno familiar y que solo la presencia de sus padres y del personal de
salud puede debilitar esa sensación de abandono y pérdida inmediata, y los trastornos
posteriores que pueden persistir en el tiempo como verdaderos traumas psíquicos.

Aun cuando los escolares hayan sido preparados para la hospitalización, pueden
creer que son la causa de su propia enfermedad o la maldicen en alguna forma. Es
importante que la enfermera modifique sus creencias erróneas y responda a sus
necesidades para convertir la experiencia hospitalaria en positiva.

Entre los 6 y 8 años, los niños se adaptan o rebelan en forma alternativa contra la
autoridad del adulto. Los que se rebelan sentirán culpa y esperaran ser castigados. Un
niño hospitalizado como resultado de rebelión puede considerar el tratamiento como
castigo.

Los niños pueden demostrar ansiedad por todo o asociada a ciertos


procedimientos y personas. Permanecer en cama generalmente es tensionante debido a
su necesidad de movimiento. La inmovilización es probablemente el aspecto más difícil
de la vida de estos niños. Esta limitación de la movilidad puede hacer que los niños hagan
ejercicios exagerados cuando los adultos no están presentes, agregándose la posibilidad
de mayor traumatismo. Si están completamente inmóviles, estos pacientes pueden
sentirse indefensos y deprimidos, volviéndose resignados y sumisos a cualquier
tratamiento.

Están además los cambios de horario, la separación de su familia, el malestar que


siente por su enfermedad, las restricciones para desplazarse, el reposo obligado, los
ruidos y otras incomodidades, que contribuyen a explicar por qué para muchos niños la
experiencia de la hospitalización llega a convertirse en un verdadero trauma.

Los niños de 10 a 12 años ya han experimentado la tensión en el colegio y es más


probable que logren manejar los problemas de hospitalización. Sin embargo, la falta
de privacidad suele ser perturbadora, en especial si los niños son conscientes de los
cambios corporales que acompañan a la pubertad.

Cuando un escolar o adolescente es hospitalizado, cambia su vida


abruptamente. El hospital pasa a ser su espacio vital, durante días, semanas o meses. Se
convierte en su mundo. Desaparecen la casa, la escuela, el barrio, los hermanos y los
amigos. Se interrumpen las actividades usuales de juego, estudio y descanso.


En los adolescentes hay preocupación por la separación del grupo de compañeros/as
y de la capacidad por mantener su relación en el grupo de compañeros y hermanos.
 
 Percibe la enfermedad como una causa externa, pero localizada en el cuerpo.


 
Se produce ansiedad en relación con la pérdida de independencia, control o identidad.
 
 Se manifiesta preocupación por la pérdida de la identidad.


Percibe el órgano o proceso que funciona mal como la causa de la enfermedad, y es
capaz de explicarla.

Debido a que los niños hospitalizados sienten amenazada su imagen corporal, necesitan
estimulación física y pueden masturbarse. El empleo de figuras o dibujos de cuerpos
pueden ayudarlos a manejar estos sentimientos productores de ansiedad. La televisión
puede ser utilizada como una forma de manejar la ansiedad. Concentrarse en la televisión
es una forma de evitar el contacto y establecer solo relaciones superficiales con los
cuidadores.
Los compañeros son extremadamente importantes para los niños. Pueden desear vestirse
exactamente como el amigo de la cama de al lado o participar en juego dramático con
otros de la misma edad. Este juego permite a los niños enfocar problemas posteriores con
fuerza renovadora.

Los temores a la mutilación y muerte son muy reales para los escolares. La vida
real o las experiencias de ficción pueden aumentar estos temores. El temor a morir
durante el sueño es una preocupación verbalizada con frecuencia. Es importante ser
sensible a estos temores y aclarar los conceptos erróneos con explicaciones y sinceridad.
Los niños pueden cruzar los dedos de manos y pies antes de los procedimientos médicos
para que no les ocurra ningún daño.

El niño que ha sido internado para los fines de atención, protección o tratamiento
de su salud física o mental a un examen periódico del tratamiento a que esté sometido y
de todas las demás circunstancias propias de su internación, tiene derechos del escolar y
adolescente hospitalizados.

CUIDADOS DE ENFERMERÍA EN CRISIS VITALES Y

SITUACIONALES

INTRODUCCION
Hay momentos del ciclo vital relativamente apacibles y estables alternados con otros
donde aparecen nuevas exigencias y demandas, necesitándose un periodo de transición
entre los periodos o estadios del ciclo vital para adecuarse a estas. Se necesita tiempo
para desprenderse de una situación pasada y adaptarse a otra nueva. Otras veces los
cambios por lo contrario reflejan turbulencia emocional y psicológica y marcan un
periodo de crisis: ya sean internos o externos enfrentan a la estructura mental y emocional
de la persona con exigencias que sobrepasan la

capacidad de adecuarse a ellos y sobreviene una crisis. Se quiebra el orden previo, lo que
antes servía para explicarla y resolverla resulta ineficaz, y a la vez, las nuevas alternativas
nos llenan de temor y de desconfianza, estamos en crisis.

En un sentido amplio podemos decir que la vida es un estado de crisis casi permanente
apenas interrumpido por lapsos de relativa inestabilidad. Una crisis va a aparecer en la
vida de una persona cuando un determinado suceso amenaza con alterar su equilibrio
personal, en sentido tanto favorable como adverso.

La situación de crisis va a depender de los recursos adaptativos del sujeto,


pudiendo aparecer, bien en una situación estresante en la propia evolución del individuo
(crisis evolutivas o esperables), o bien en otras en las que un suceso vital estresante las
precipita.

CRISIS
En cuanto a la crisis podemos decir que es un estado temporal de trastorno y
desorganización, caracterizado por la

incapacidad de la persona para abordar situaciones


particulares con los métodos acostumbrados; tal
situación genera resultados positivos o negativos; es
decir, es peligro u oportunidad al mismo tiempo.

La crisis se debe a que en el desarrollo del ciclo vital se combinan o alternan


situaciones, que generan nuevas exigencias y demandas, produciendo un periodo de
transición en el que la persona debe desprenderse del pasado y adaptarse a la nueva
situación. La crisis surge cuando un determinado suceso amenaza el equilibrio personal,
en términos favorables o desfavorables; por ende, la solución de la crisis depende de la
capacidad de adaptación y por ende de la evolución o involución que tenga el afectado
frente al suceso. Tienen su lado positivo y negativo; el positivo lleva a un estado de salud,
una vez superada la etapa del duelo; por su parte el aspecto negativo lleva a la enfermedad
y puede generar traumas. Existen diferentes tipos de crisis, sin embargo podemos
destacar los siguientes:

CRISIS DEL DESARROLLO: son situaciones predecibles que sobrevienen cuando


una persona cumple o pasa por ciertas etapas de su vida, desde la niñez a la senectud.

 En la etapa escolar, Tiene menos crisis, ya que según Freud, es la etapa de latencia.
El período de escolaridad desde el jardín de infantes es crítico.

La escolaridad es una etapa fundamental y crítica. No se trata solamente de adquirir
conocimientos sino, de encontrar el lugar donde se producirá el intercambio con sus
pares. La separación de la madre y la incorporación al ámbito social ponen en juego
todo lo vivido y elaborado anteriormente. Así como el trabajo es la vértebra de la vida
del adulto, la escolaridad organiza la vida del niño.

 En la etapa Adolescencia, Este periodo intermedio entre la niñez y la adultez, supone


por la celeridad y la Profundidad de los cambios producidos, orgánicos y psicológicos,
una etapa de crisis. A medida que va creciendo, el niño va experimentando distintos
cambios, algunos de ellos abruptos, a esta edad el sentimiento de no sentirse ni niño
ni adulto es lo predominante. Pierde confianza en su propio cuerpo y el dominio de
sus funciones se ve bruscamente conmovido. Necesita recuperarlo gradualmente
mediante una reevaluación de sí mismo. El yo realiza una síntesis del pasado y futuro.
Es un período de búsqueda de identidad sexual, edad y ocupacional. Busca un sentido
de mismidad.

La crisis de esta fase consiste en hacer una elección compatible consigo


mismo y con las oportunidades que ofrece su sociedad. Erikson afirma que el
adolescente tiene una existencia transitoria y que, por lo tanto, es existencialista por
naturaleza. Esta etapa no constituye una afirmación sino una crisis normativa. “No
hay otra fase del ciclo de vida en la cual la promesa de hallarse y la amenaza de
perderse estén tan estrechamente unidas”. El joven va hallando su fidelidad, la
continuidad progresiva entre lo que ha sido durante los prolongados años de su niñez
y lo que promete ser en el futuro previsible: “No soy lo que debería ser, no soy lo que
seré, pero no soy lo que fui”. La pregunta por el sentido de la vida, en esta etapa, va
de la mano de la pregunta por la identidad26.

Durante esta etapa seria condición la "elaboración" de tres duelos para arribar a la
madurez según lo teorizo Arminda Aberasturi27: Los duelos


Por el cuerpo infantil, se dan cambios hormonales, dando características
sexuales primarias y secundarias, su cuerpo cambia muy rápido y su mente aún

infantil comienza a tener cuerpo de adulto.


Por la identidad y el rol infantil, el niño aún depende de los padres, ellos deben
hacer cosas que él no puede y el niño acepta esto, En el adolescente esta situación
es dilemática ya que no puede mantener la dependencia infantil, pero tampoco
puede sostener la independencia adulta, "para algunas cosas es chico y para otras
es grande". Se describe así una etapa necesaria y transitoria, ya que
posteriormente el adolescente comenzara a funcionar con las características
grupales, lo que le brindara una mayor estabilidad sostenida en la identificación
con el grupo. Seguirá así hasta reconstruir un mudo propio de valores y normas,
hasta lograr la independencia (aunque esto también puede verse dificultado por

factores sociales).


Por los padres de la infancia, El niño ve a sus padres como figuras
omnipotentes, ellos lo pueden todo, el adolescente comienza a notar sus
debilidades, sus falencias, puede percatarse de que no serán eternos, de que

envejecerán, pero ¿puede aceptarlo?

Una de las maneras de elaborar este duelo es proyectando estos padres ideales en otros
ídolos, maestros, actores, deportistas, etc.

CRISIS SITUACIONALES, se derivan de un evento repentino e inesperado que ha


creado una situación donde la persona va a hallar difícil hacer el ajuste o encarrilarse en
la nueva circunstancia. Ejemplo de los jóvenes involucrados en el accidente
automovilístico puede crear una crisis para las víctimas del accidente y sus familias,
muerte de un miembro de la familia, hospitalización, separación, embarazos no deseados,
cambios de status socioeconómicos, fracaso escolar, ausentismo laboral/ escolar,
inadaptación laboral/escolar, conflictos permanentes entre padres e hijos, etc. Las crisis
accidentales, generalmente, no son anunciadas con anticipación, pero a menudo
necesitan una respuesta inmediata.

Por otro lado en la infancia, se presenta la conflictiva edípica, es una etapa esencialmente
crítica y decisiva para el desarrollo posterior del psiquismo. Según como se resuelva esta
crisis se determinará la estructura de la personalidad.

● La separación de la madre y la incorporación al ámbito social ponen en juego todo


lo vivido y elaborado anteriormente.

● El origen de una amenaza a causa de una enfermedad o disfunción de una parte del
cuerpo, conflictos dentro de la estructura psicológica, puede variar según edad,
posibilidad de daño anticipado, frustración.

● La reacciones de alarma en las funciones corporales

● Reacciones del niño a la enfermedad y la hospitalización.

Intervención de enfermería frente a una crisis: Es la primera ayuda emocional que se


proporciona a las víctimas de traumas físicos o psicológicos.

El objetivo es ayudar a los individuos, familia a abordar las situaciones de crisis mediante
un apoyo emocional inmediato, posteriormente se ayuda a estas personas a que
desarrollen mecanismos de afrontamiento nuevos o más eficaces, lo que a su vez le da
tiempo para reorganizar sus recursos y sistemas de apoyo.

 Se requiere una atención inmediata, hay que adoptar medidas para reducir sus
niveles de ansiedad, garantizando la seguridad y evitar cualquier riesgo.
Intervenciones que no requieren más que unos pocos minutos pueden producir efectos
duraderos en el paciente.

 Se tiene que asumir el control del comportamiento del paciente y de la situación,
pero sólo hasta que sea capaz de recuperar su autocontrol. Es el objeto de control, las
personas que están padeciendo una crisis suelen ser incapaces de ejercer ningún
control sobre sí mismos o sobre la situación.

 Valoración, aunque debería ser el primer paso, pero la urgencia, la seguridad y el
control son prioridad. Se realiza una valoración completa de la situación, haciendo
que el paciente explique que lo llevó a la crisis, la situación y repase los
acontecimientos de las dos últimas semanas, esto nos va ayudar a determinar que
intervenciones son las más oportunas.

 Disposición del paciente, se debe plantar una estrategia terapéutica que ayudeal
paciente a enfrentarse a los problemas que desencadenaron la crisis, estos van ayudar
a que los pacientes solucionen las cosas por sí mismos, o sea deben enfrentarse a sus
problemas de manera más eficaz.

 Derivación, después de lograr la estabilización emocional y el control, los pacientes


deben ser emitidos a otros profesionales, servicios, o grupos de apoyo.

 Seguimiento, es la última recomendación de la intervención de la crisis, comprobar
si el paciente acudió al lugar de referencia.

Conclusiones: La crisis no es sinónimo de algo negativo, que si bien puede resultar en


algo negativo, los momentos de crisis son momentos que sirven para el crecimiento y
desarrollo de la persona.

 Existe una clara diferencia entre la medicina y la enfermería sobre la forma de


interpretar la teoría de crisis, La medicina considera la crisis como un periodo de
desequilibrio “que representa un amenaza para la homeostasia del individuo”; La
enfermería cree que las crisis ofrecen al individuo la oportunidad de alcanzar metas,
resolver problemas y crecer.

 El empleo de la teoría de crisis para guiar el proceso de enfermería dirige la


valoración de la historia clínica del usuario, así como los factores implicados en el
surgimiento de una mayor ansiedad; también se requiere una evaluación de los
puntos fuertes, apoyos y mecanismos de afrontamiento con los que cuenta el
individuo para manejar una situación.

 El objetivo de ayudar al individuo a utilizar la experiencia para fomentar el


crecimiento personal influye en las estrategias de intervención. La inteligencia
espiritual y no la intelectual es necesaria a la hora de tomar las decisiones, porque
en esos casos lo que cuenta es la fortaleza y la creatividad del afectado

 Una situación de crisis puede superarse más fácilmente cuando se tiene


conocimiento espiritual, pues ayuda a entender la causa de la crisis y adoptar
objetivamente alternativas de solución.

 La valoración familiar es de vital importancia para el adecuado crecimiento y


desarrollo del niño, y para la intervención en crisis si es necesaria. Si ésta noes
resuelta puede generar consecuencias adversas tanto en el niño como en
elfuncionamiento y estructura familiar.

 Una valoración completa permitirá tener una base sobre la cual intervenir,
permitiendo por un lado, prevenir los problemas de salud del niño y su familia, tanto
como facilitar el reconocimiento y solución de los problemas presentados.

 La familia es el pilar fundamental del desarrollo del individuo, por lo cual el apoyo
que los profesionales de la salud ofrezcan, debe ser abordado desde un enfoque
integrador, globalizador, a la vez que personalizado, respecto a cada uno de sus
miembros y su influencia en el sistema familiar.

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