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Braunstein, N. (2010). Critica de la clasificación internacional en psiquiatría.

En Psiquiatría, teoría
del sujeto, psicoanálisis (hacia Lacan). México: Siglo veintiuno editores.

Como su título lo indica, en este capítulo Néstor A. Braunstein da cuenta de una crítica argumentada
a la clasificación en psiquiatría. Para ello, inicia ofreciendo al lector un recorrido sobre la historia de
esta especialidad médica, contextualizando y debatiendo la manera en que se le encarga a la
psiquiatría el estudio y clasificación de los trastornos mentales, todo esto para plantear un fuerte
debate a lo que se le considera enfermedad y trastornos (conceptos ambiguos de los manuales
clasificatorios y la práctica psiquiátrica pero aceptados socialmente) y a la manera en que esta rama
de la medicina se toma atribuciones clasificatorias sin carácter científico alguno.

La crítica frente a la clasificación psiquiátrica es amplia y contiene valiosos argumentos. Por una
parte, la crítica da pie al posicionamiento que toma la psiquiatría, en su manual diagnóstico, en el
planteamiento de enfermedad y trastorno mental, conceptos ambiguos los cuales usan siempre a
“favor de la ciencia”, de la descripción del síntoma que aqueja al paciente, jugando así en contra del
sujeto que demanda atención médica. Este posicionamiento que toma la psiquiatra da cuenta de
una homogeneidad de los malestares sociales donde sin importar el contexto, la categorización llega
al campo de la consulta médica con el fin de medicalizar el síntoma.

Para fundamentar su crítica, Braunstein plantea una un breve recorrido de la psiquiatría. Con este
recorrido da cuenta que la psiquiatría –a partir de las clasificaciones realizadas por Kraepelin-
fundamenta su cientificidad en el modelo de la biología. Sin ahondar mucho en el tema, es posible
reconocer que la comparación y extrapolación de saberes, entre la biología y malestares humanos,
deja por fuera el análisis de la dimensión subjetiva del sujeto que lleva consigo tal malestar. Linneo,
planteó para la botánica el carácter descriptivo como principal fuente de confiabilidad en su
producción científica, en sus estudios su objeto de observación le permitían dar cuenta de
planteamientos absolutos y generalizables; contrario a la psiquiatría. Pensar planteamientos
absolutos y generalizables desde el campo de la psquiatría es pensar que la enfermedad se presenta
y se interviene de igual manera para todos y que es perpetua en el tiempo.

Kraepelin se permitió, tras las lecturas de Linneo, pasar el dindividuo a la especie y de la especie a
la clasificación, “sin considerar” las repercusiones las renuncias que eso pudiese implicar. Hoy en
día, estos pasos a la generalización son ampliamente debatidos, pues no dan cuenta de una
argumentación por fuera a la descripción. La clasificación (generalización de malestares) es lo que
soporta el quehacer de la psiquiatría y es, a su vez, aquello que la hace una especializada frágil en
relación con su carácter científico.

Si embargo, vale la pena preguntarse ¿porqué ante tanta fragilidad científica, la salud mental se rige
bajo la psiquiatría? La sociedad confía plenamente en la manera de intevenir de la medicina, esto
da un voto de confianza sobre la psiquiatría, sin embaergo, además de esto, Braunstein plantea la
psiquiatría como un aparato ideologico del Estado; es en este punto donde se juegan la principal
razón sobre la cual reposa la idea de cientificidad que tiene esta especialidad clasificatoria.